PECADO, ESPÍRITU… Y PROMESA.

febrero 25, 2008

Febrero 25/2008

RELIGIÓN EN ESPAÑA.

Hablar de pecado, aquí, en España, constituye un link mental que nos lleva directamente a ‘Chiquito de la Calzada y su ‘Pecador de la pradera’ característico, en sketchs televisivos (e incluso de cine, pues este cómico ha participado en, al menos, 6 películas.

Si hay un país donde la temática cristiana tiene pocos adeptos, es este. La evidencia está en que en vísperas de las elecciones del 8 de marzo próximo (2008), las encuestas dan incluso una ligera ventaja a la izquierda socialista que asume actualmente el poder. En un reino con 44 millones de habitantes, (cerca de 32 millones con autoridad de voto), el 47% que arrojan las pesquisas como simpatizantes de la bandera roja, implican unos 15 millones de personas, incluyendo no solo los abanderados de Zapatero, sino todos los partidos de izquierda existentes en la actualidad.

Son muchos, y si pensamos que representan una línea política que autoriza el matrimonio homosexual, instruyendo a los niños en un revolucionario concepto del matrimonio que va contra las enseñanzas anteriores, y que si no ha aprobado el aborto, ha sido por la valiente presión social de miles de familias españolas en su contra, podemos decir en coherencia, que en estos momentos, más de la mitad de esta sociedad se ríe de la Palabra de Dios, de su Génesis, sus leyes… y de la propia crucifixión del Señor Jesús en la colina del Gólgota, a las afueras de Jerusalén, hace poco más de 2000 años.

Este hecho, se asume como una historieta creada y alimentada por unos fanáticos; muchas veces considerados subnormales, con escaso coeficiente cultural en el mejor de los casos, y poco inteligentes, en círculos más drásticos. Pero fue real: le crucificaron, murió y le sepultaron; después de entregarse a sí mismo como intercesor entre el Dios Padre y los seres humanos de toda raza y nación. ¿Objetivo?: La redención del pecado, que la ley de Moisés fue incapaz de detener.

Hombres y mujeres nos vemos inclinados constantemente a codiciar lo que no tenemos: se miente, se serpentea, se amenaza e incluso se mata por conseguirlo; si se nos dice que está prohibido, más aun. Nos amparamos en la nueva corriente ‘anti reprimidos‘ y nos libramos de la ley que pretende prepararnos para una vida eterna, impulsados en caída libre, a una velocidad determinada por la masa y la aceleración que impriman nuestros instintos, en el momento que decidamos actuar.

Le fallamos a nuestros padres y familiares, nuestras parejas, nuestros hijos… incluso a veces, a nuestros propios principios de conducta. Por último, como colofón, le fallamos al Espíritu.

Muchos se preguntarán qué es eso; otros, que hayan jugado con la ‘ouija’ o que suelan ‘tirarse las cartas’ o que hayan participado de sesiones espiritistas, creerán que el tema de este artículo va por ahí y pensarán comprender lo que escribo. Pero, aunque reconozco que hay una vida espiritual detrás de todos esos casos, debo alertarles que no tienen nada que ver con el Espíritu de Jesús, sino con el enemigo que tiene el poder momentáneo sobre este mundo.

El Señor resucitó al tercer día y se les estuvo apareciendo durante más de un mes a muchas personas que testificaron de este suceso. Fue una resurrección en toda regla, y sus manifestaciones no respondían a simples apariciones que los agnósticos referirán con sorna, como ‘fantasmales‘. Al revivir, el Hijo de Dios quiso demostrar que hay una vida después de la muerte física: preámbulo de la eternidad que prometió mientras instruía a sus apóstoles y hacía todo tipo de milagros, otras resurrecciones inclusive, como en el caso de su amigo Lázaro (cuatro días en el sepulcro) y la niña de 12 años, muerta en su cama.

Ubicándonos ahora en nuestro tiempo, se debe decir que ya no hay ninguna condenación para quienes decidan unirse al Espíritu de Cristo, permitiendo que entre en sus vidas, tome el control y les guíe por el camino que les llevará a una dimensión sin final, sin penas ni calamidades de ningún tipo. Un mundo de luz, fundamentado en el amor.

La primera persona a la que el Señor se presentó, ya resucitado, fue a María Magdalena, una mujer repudiada por la gente que la conocía, debido a su vida licenciosa. Eso encierra una enseñanza: Jesús no ve lo pecadores que somos, sino lo limpios que seremos cuando hayamos vencido al pecado con su ayuda.

La Biblia no categoriza las faltas humanas; no puntúa cuánto se nos quita por asesinato, proxenetismo, robo, adulterio, etc. Aun cuando habla de estos asuntos, que lo hace a menudo, nunca los pone en un mismo orden, sino que los alterna, para que el hombre no pueda evaluar ni se dedique a compararse con otros, intentando ver quién es más o menos, en lo que a estos términos respecta. La promesa del perdón es válida ante cualquier violación de la ley… salvo la blasfemia contra el Espíritu Santo.

La ley del espíritu que ofrece nueva vida en Cristo Jesús, nos libera de la antigua ley mosaica, de las faltas y de la muerte. Dios ha hecho lo que resultó imposible a los 10 mandamientos, debido a la debilidad humana. Hizo que su Hijo tomara cuerpo en la frágil contextura de hombre, para demostrar que era posible vencer al pecado. ¡Gloria a Dios, que de esa forma logró condenarle en nuestra propia debilidad!

Lo hizo para que así lográramos cumplir lo que la ley exige, pues una vez que entramos en Cristo, ya no vivimos conforme a la naturaleza inclinada a la maldad que habita en nosotros, sino acorde a los dictados del Espíritu, que se le opone con firmeza.

Vivir según las inclinaciones internas lleva a la muerte; no la 1ª, la física, sino a la 2ª y definitiva: la judicial, pues el que todos seremos juzgados no es cuento chino: cada acto nuestro está siendo grabado en una cinta indeleble y testificará en contra o a favor de nosotros, llegado el momento. El Señor se lo reveló a Pablo en Ro 8:7:

‘Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; pues no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.’

Y no vean lo de la ‘carne‘, exclusivamente como sexo, pues incluye todas las otras pasiones en las que esta nos sumerge: poder, vanidad, envidia, murmuración… etc. Es decir, vivir sometidos a todo instinto es tener desventaja en el juicio ante Él. Ante alguien sumergido en estas inclinaciones, se cierran las puertas a una vida eterna; algo lógico, pues contaminarían toda la levadura ya pasada por el tamiz.

El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. ¿Es una conclusión? Lo es en parte, pues quien tiene la llave de la puerta principal, también deja abierta permanentemente, otra lateral; así, cualquiera podrá pasar por ella si cumple dos condiciones: el arrepentimiento de una vida apartada de las leyes de Dios y la confesión mágica, con su propia voz: ¡’Jesucristo es el Señor’!

Muchos tienen su mirada puesta en el sin sentido de la evolución de las especies: vivimos en un mundo donde se enseña que el más fuerte predomina hasta que le llegue su propio final definitivo: ¡A vivir, que son dos días!

Pero no es así; por eso he venido combatiendo esta filosofía en los 38 artículos anteriores. Hay un plan para todas las personas; hombres y mujeres son los únicos responsables de que ese proyecto fructifique. No evolucionamos de un organismo primario, unicelular, que comenzó a auto transformarse en lo que vive hoy, ya sea vegetal o animal, sino que descendemos de una pareja humana, creada por Dios: con carne y espíritu.

Somos un objeto de diseño y hay una expectativa para todos, que supera el límite de la vida según lo conoce la ciencia. Hay un ‘más allá‘, más allá; es eterno, y está a disposición de todo el que sea capaz de verlo y luchar por ello con fidelidad y constancia. Esa es la verdadera evolución, la concluyente: de carne a espíritu, para siempre, en el Sión definitivo.

¡Qué la luz del Señor Jesucristo les ilumine y puedan ser salvos!

“Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. (Ap 14: 13.)

**********


EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA II: LOS NIÑOS Y EL SEXO.

enero 19, 2008

Enero 19/2008

¿EDUCAR EN EL LIBERTINAJE? HUMMM.

La educación abarca un proceso de enseñanza y aprendizaje, cuyo objetivo es la formación integral de una persona. Resulta evidente que hay dos sectores determinantes para el resultado final de esta importante gestión: la escuela y la familia.

Nótese que pongo en primer lugar la escuela, dado que es allí donde el niño se satura de mayor información ‘externa’. Si existe contradicción entre lo que los padres entienden como instrucción moral y cívica, y la interpretación del organismo estatal encargado de la educación de la sociedad, hay un conflicto de intereses muy grande, cuyas consecuencias serán seguramente funestas para el propio país en el futuro inmediato.

Un ejemplo de ello lo tenemos en la polémica política de educación sexual entre niños, auspiciada por la Generalidad de Cataluña, que sigue generando querellas entre padres y la jefatura de sectores de la enseñanza. El Gobierno Tripartito, (muy pocos ignoran de qué lado de este triángulo partió la iniciativa) ha distribuido 400.000 folletos a niños con edades comprendidas entre los 10 y 11 años, alentándoles a consentir la masturbación como algo “íntimo y natural”. Además, les ‘alecciona’ sobre homosexualidad, sexo oral e incluso, sobre el uso del preservativo.

Un segundo programa, dirigido a “jóvenes” entre 12 y 16 años, igualmente defiende la masturbación y las relaciones sexuales sin penetración, con indicación inclusive de algunos ejemplos; profundiza sobre el uso del preservativo y ‘educa’ sobre orientación sexual, fomentando la ideología de género. Y, por si esto fuera poco, recomienda la web cogailes.com, publicitando el lobby homosexual… ¿Es esta la mejor instrucción juvenil?

Los Departamentos de Salud y Educación no están al margen de esto; no pueden tirar la piedra y esconder la mano: son los máximos responsables por bailar al son que le tocan los dirigentes políticos. No se educa sobre el matrimonio ni sobre la fidelidad en las relaciones, ni menciona la abstinencia sexual como el único medio seguro de impedir los embarazos o enfermedades de transmisión sexual de todo tipo: índice en el que se destaca España como cabecera europea.

Tanta literatura repartida de forma indiscriminada en amplios sectores del país, es una tropelía moral. Su diana la constituyen escuelas, institutos, centros de planificación familiar, áreas básicas de salud, consultas de ginecología y centros juveniles; para los indolentes arqueros no cuenta la opinión de padres y madres. Los impuestos de los ciudadanos son dirigidos a esta campaña, en lugar de luchar contra los problemas que afectan en realidad a los estudiantes cada día más: consumo de drogas, alcohol, la violencia dentro de las aulas y el alto índice de fracaso escolar.

En un reportaje de TV, las cámaras se dirigieron al área de reunión de la Universidad Complutense de Madrid. Celebraba el día de San Canuto una inmensa marea estudiantil, hartándose del humo de la ‘María’, de la ‘inspiradora Coqui’, del ‘chocolate’ y de las ‘pastillitas mágicas’ que logran trasmutar juventud en muerte o en vejez precoz, en el mejor de los casos. Para evitar peligro de atragantamiento, se garantizaron el abastecimiento de cientos de litronas de combustible etílico. En fin; un festejo con todos los hipotéticos honores que el Santo, (que la mayoría ni sabía quién era) se merecía en su día.

Otro documental, de la serie ‘Andaluces en el extranjero’, presentó una pareja que trabajaba y residía en Dubai, el emirato musulmán que más se asemeja al modo de vida occidental. Proclamaban estar satisfechos con el sistema existente allí. Tenían dos hijos y declaraban que aquel sitio era el mejor para el futuro de ambos. ¿Por qué?

La respuesta estaba en ‘Reglamento y Orden’: la juventud se divierte, y de hecho lo hace. Tienen discotecas y pueden pasárselo bien, con la tranquilidad de que si por allí aparece un ‘rompe fiestas’, alguien ‘lo esfuma’ por algún tiempo y nadie le encuentra ni en los centros espirituales de esos de bola de cristal. Usan el ‘código 0’ (cero): 0 borrachera, 0 drogas, 0 discusión, 0 gritería… y 0 espectáculo. Si se quiere usar un derecho individual, lo tiene que hacer en privado, sin obligar a nadie a participar de ‘sus cosas.’ ‘Acción-Reacción’ es el método que usan los gobernantes de allí para mantener el control y la tranquilidad de todos aquellos que la buscan y que no tienen por qué afectarse por agrupaciones de las que no desean ser partícipes y que les condenan a encerrarse a cal y canto en su hogar, huyendo de un ruido que a ellos, con los mismos derechos, les resulta indeseable.

El asesino, el proxeneta y el ladrón la pasan muy mal en Dubai. Las ‘libertades’ están limitadas por los deberes ciudadanos; si una revindicación atenta contra los derechos de sus semejantes, es desestimada: no hay desfiles del orgullo ‘gay’. Si una persona decide asumir la responsabilidad de hacer uso de esa inclinación sexual, tiene que irse a casita y dar rienda suelta a ella desde la privacidad. ¡No le es permitido arrastrar a esa vorágine a niños cuyos padres han decidido la opción de darle la educación convencional: ‘un solo Dios, una sola ley’! Manifestar pasión en la vía pública está estrictamente prohibido. ¿Qué quiere decir esto, que no hay casos? Sí que los hay, pero si los pillan, son muy severos.

Los ‘días de orgullo masculino o femenino’, se celebran en privacidad; los hombres y mujeres por ‘Naturaleza’ jamás salen a exhibirse. Así que resulta una provocación que padres que hacen uso del derecho de educar a sus hijos en una línea de conducta contraria, se vean impotentemente obligados en un paseo familiar, a que sus hijos sean partícipes de desfiles que atentan contra dicha educación.

En España; la conflictiva ley de ‘Educación para la Ciudadanía’, que ensaya educar a los niños en que cualquier unión humana puede ser considerada como ‘matrimonio’, ha puesto en pie de guerra a la familia española, que ya se ha manifestado en milenaria multitud contra dicha legislación. Zapatero ha demostrado ser un eficiente valedor de los conflictos internos, pues no es el primero que genera, enfrentando a su sociedad.

Un niño oye en la escuela que provenimos de un ente marino; no existe Dios, y por tanto, no hay responsabilidad ante nadie. Ya de grande, llega a Presidente de un país y firma decretos. La nueva ley ¿para o contra? la ciudadanía, niega la capacidad de decisión de la familia, en cuanto a la educación de sus hijos. No se puede instruir a un inocente, limpio aún de la perversidad humana, sobre que el matrimonio pueda ser constituido por ‘dos padres’ o ‘dos madres’, pues la propia Naturaleza niega tal igualdad: biológica y síquicamente. ¿Qué vendrá después, si nos decidimos a justificar todas las reivindicaciones? : ¿Autorizar el matrimonio entre un perro y su amo/ama que le ama, con las posteriores adopciones?

Aquí, muchos alumnos ponen a ‘parir’ a profesores sin defensa estatal, se hinchan de drogas y alcohol en concentraciones multitudinarias y están constantemente haciendo gamberradas en sus barrios, molestando a los vecinos ante su impotencia… y la de los dirigentes, que no saben hacer otra cosa que paliar daños valorados en altas cifras, acudiendo a un erario público que bien pudiera dirigirse en otra dirección más constructiva.

En un acto de justicia, no incluyo a aquellos que no participan de estas tropelías; les aplaudo y exhorto a que continúen por el buen camino, esperando que sean ellos y no ‘los otros’, los que tengan mañana la responsabilidad de dirigir la nación.

Pero en la búsqueda de un buen ‘Proyecto del Hogar’, si invito a la reflexión a padres e hijos. A los primeros, para que se preocupen más de las actividades de su prole, que conversen con ellos y se conviertan en sus principales ‘cómplices’ (en el sentido de camaradería, no de gansadas), que trasmitan sus experiencias y les ayuden a organizar sus ideas. Que les eduquen en la moral, el civismo y los valores del respeto y consideración por sus semejantes; en fin, que influyan más en la educación de su descendencia.

Con respecto a los hijos, sobre todo a los adolescentes, (la edad más difícil, debido a que se revolucionan las hormonas y se piensa menos) les recomiendo como consejo principal, que abran sus ojos, cierren sus piernas… y lean esta parte de una carta de un padre a su hija:

“… En la escuela enseñan sobre la evolución de las especies; dicen que descendemos de un tipo de mono, desmintiendo el relato bíblico que instruye que fuimos ‘creados’ por Dios. Yo no sé que te dice tu propia inteligencia al respecto, pero la mía me indica que somos demasiado perfectos… todo es demasiado perfecto en la Naturaleza para imaginar que estamos aquí por casualidad.

El cuerpo humano es un diseño, el pensamiento humano es muy, muy complejo; la circulación sanguínea, con entrelazadas calles de sangre venosa de desecho y sangre arterial limpia que recorren todo el cuerpo sin mezclarse, es un ejemplo de diseño, no de algo que surgió ‘casuísticamente’. La propia procreación es un ejemplo de que fuimos pensados y diseñados: el óvulo es fecundado por el espermatozoide, y a partir de ahí se inicia un proceso mágico. La diferenciación de la célula comienza: lo que será piel, empieza a serlo; pelo, uña, músculo, cerebro, neuronas, tejido óseo, epitelial, muscular… cada tejido se forma sin que nadie intervenga, perfectamente diferenciado del resto del organismo. ¿No te parece demasiado arduo como para no admitir una sabiduría detrás?

Mi amor, quiero que estés alerta con tu vida personal: en el mundo real, el que nos ha tocado vivir, un ejército frágil es atacado y sometido constantemente. La historia lo confirma: los más débiles siempre han acabado accediendo a los intereses de los más fuertes mediante concesiones que convienen a estos últimos. A través de los tiempos, continuamente se ha confirmado que una paz lograda por medio de aceptaciones incondicionales, tan sólo logra un orden pasajero, dependiente por completo de la voluntad de quien actuó en cada momento como dueño de la situación; en cuanto éste cambió de parecer, reverdecieron los problemas para el derrotado.

Debes ser muy sensata con los peligros encerrados en falsas promesas de felicidad: un atractivo cuerpo de mujer u hombre, según sea el caso, puede ser una puerta ancha y abierta para que se corra como liebre hacia la trampa; los que se dejen dominar por la lascivia o la lujuria, son los principales candidatos. Son marionetas en un ambiente muy peligroso, e incompatible con las leyes establecidas por Dios.

En estos tiempos, es fácil oír: “hagamos el amor”, y más factible aún, el ver como se corre sin frenos hacia un negro abismo que engaña con sus bordes rosados. El concepto original ha sido trastocado por la lascivia humana; la promiscuidad sexual es un canto de sirena que moviliza hoy a millones de seres en todo el mundo. Pero Dios nos enseña que la frase debe ser: “vivamos el diseño natural del amor”, porque no existe mayor placer, ni más puro, que el que se genera desde el sentir compartido por un matrimonio bendecido por Él.

Quería trasmitirte esta manera de pensar para que la evalúes; todos somos responsables de nuestros actos y Dios nos da el libre albedrío; tenemos la última palabra. La verdadera felicidad está a tu puerta, tú puedes enseñorearte de ella; pero todo depende de cómo lo hagas y de la esperanza que te mueva. La esperanza y el temor llegan de pronto. La esperanza es un canto al corazón, el temor es un alarido sin voz; la esperanza nos llena de alegría optimista, pero el temor nos inunda de dudas e incertidumbres. Una viene de lo alto y representa la cumbre… el otro procede del abismo: es la fosa que espera a quienes no vivan en la luz de Cristo. No busques más, porque no hay más.

Te quiero más de lo que imaginas; tanto más te quiero, por cuanto al estar separados desde hace tanto tiempo, no he podido hacerte ver el amor que te tengo. De forma que estas palabras no son una ‘descarga’ más, sino un mensaje desde la verdad que vive en mi corazón; deseo lo mejor para ti, y como soy conocedor de cuál es el camino que te lleva a la felicidad perfecta, iría a medias ante Dios si no comparto esta verdad contigo…”

Escogí estas líneas, porque se ajustan a la temática de este artículo. Analice su proyecto personal para su hogar; pelee su buena batalla, porque nuestra responsabilidad no acaba en la tumba, con la muerte física. Más allá, hay un más allá; no lo dude. Ábrase como un paracaídas a ese conocimiento y una nueva perspectiva le inundará el corazón.

¡Que Dios le bendiga… a usted, y toda su familia!

**********


EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA I vs. EL PROYECTO DEL HOGAR.

enero 17, 2008

¿MAMÁ CON ERECCIÓN Y PAPÁ MENSTRUANDO?

Ha sido dado el pistoletazo de salida: los nuevos tiempos -según algunos- no deben medirse con relojes viejos, y si de algo puede jactarse la nueva ley que tanta efervescencia ha despertado entre los españoles, es que este nuevo ‘cronómetro’ ha sacudido los fundamentos de la base constitutiva de la sociedad: la familia.

No es que todos los puntos que engloba el nuevo reglamento estén mal; pero la bonanza que encierran aquellos que resultan positivamente regulados, queda apagada por la gigantesca sombra que despliega el de la generalizada ‘igualdad de géneros’ sobre el sector más importante de la nación,  los futuros dirigentes del país: los niños.

No se puede instruir a un inocente, limpio aún de la perversidad humana, sobre el que un matrimonio puede ser entre ‘dos padres’ o ‘dos madres’, de la misma forma que ha venido siendo internacionalmente, desde que la primera mujer se unió al primer hombre para traer al mundo a un primogénito. No existe tal igualdad ni biológica ni síquicamente.

Todos tenemos los mismos derechos… pero no todos somos iguales. La ‘Naturaleza’, siempre por delante de la inteligencia humana en cuanto a conocimiento, diseño y planificación, se encarga de dejarlo todo bien clarito. En cuanto a los atributos sexuales, la única similitud es que todos tenemos pezones, pero, ¿implica ello que en algún momento, en esa ‘fantasía’ IMPROBABLE que es la evolución de las especies, el macho amamantó alguna vez a un bebé prehistórico y que el pezón en el hombre es un órgano vestigial?

Esto se responde en el libro de Bergman y Howe ‘Vestigial Organs’ are Fully Functional: (Creation Research Society Monograph No. 4) Los varones tienen pezones por el patrón embriológico común seguido durante el inicio fetal: los embriones empiezan produciendo rasgos comunes al varón y a la mujer (un ejemplo de “economía diseñada”) Los pezones forman parte de este diseño económico; mas, tal como Bergman y Howe indican, el afirmar que son inútiles, es discutible.

La testosterona indicadora de la masculinidad, llega en el tercer mes de embarazo, (para los del cromosoma Y) formando la actividad genérica de los genitales y la zona asociada del cerebro. Pero para entonces, esas papilas mamarias ya no se moverán de ahí.

El calificativo: ‘vestigial’, se aplica a la parte biológica que ha perdido su función, pero que la tuvo en ‘sus antepasados’. Algo con lo que no estoy de acuerdo, pues  la ‘ciencia’ ha calificado anteriormente como tales, a elementos que posteriormente se ha descubierto su oficio en el organismo. En 1893, Robert Wiedersheim publicó una lista de 86 órganos humanos de los que se desconocía su función. Teorizando que eran vestigios de la evolución, los llamó “vestigiales”; pero la misma Ciencia le ha hallado funciones a la mayoría de ellos y la lista de órganos humanos considerados como vestigiales es mucho menor, y muy debatida.

Tal vez la estructura “vestigial” más conocida fue el apéndice vermiforme. Hasta finales del siglo XX, no se le atribuían funciones identificadas claramente, pero la revista New Scientist manifiesta en uno de sus artículos que aunque se solía creer que el apéndice no tenía función y era un vestigio evolutivo, ya no se piensa igual, pues se le supone una actividad inmunológica que provee al embrión que se desarrolla, y que continúa funcionando incluso en el adulto. Se deduce que actúa sobre las células inmunes que circulan, los antígenos de las bacterias y otros organismos que cohabitan en su intestino, para que su sistema inmunológico les identifique, diferenciándoles del enemigo y no cause daño a las procariotas que coexisten felizmente en el cosmos interno del ser humano.

Conforme pasa el tiempo, aumenta el conocimiento del hombre y se ratifica la perfección del cuerpo humano.

Pero volvamos al tema: los niños y la familia.

Existen países donde está aprobada por ley la adopción de niños por parte de homosexuales. Esa legislación responde a la continuada reivindicación del colectivo gay y lésbico: parte constitutiva ineludible de toda civilización, desde tiempos ancestrales. En Levítico y Éxodo, aparecen las primeras leyes de comportamiento en las que se ve implicada esta parte de la sociedad que ya existía desde entonces.

Para un grupo importante de personas, el sexo es visto como una inmensa e incomparable fuente de placer; para otros, que se decantan por el poder, las artes o la religión, no lo es tanto. Pero, de cualquier manera, el fundamento del sexo es la ‘procreación’: la familia en un hogar.

Hay todo un complejo aparato reproductivo que así lo confirma; diferencias genitales que exigen que una parte de la pareja sea ‘donante’ y la otra ‘fecunda’. Es decir, el diseño original responde a las expectativas del espermatozoide que busca un óvulo para fertilizarlo y comenzar el mágico prodigio de la concepción.

Esta establecerá otro complejísimo proceso por el que comenzarán a diferenciarse las nuevas células entre sí: el hueso será hueso y la carne, carne. Igual ocurre con la piel, el aparato circulatorio, sistemas nervioso central y periférico, los órganos, etc. Así funciona el diseño; y este ser, a su momento, deberá sentirse atraído por alguien del sexo opuesto, para repetir el mismo ancestral ciclo. Lo que esté fuera de esto: hombres con hombres, mujeres con mujeres o seres humanos con animales, va contra lo programado genéticamente; prueba de ello es que los homosexuales pasivos también tienen erección.

Si alguien de inclinación distinta a la normal reclama el derecho de satisfacer sus apetitos, será una opción de responsabilidad personal por la que, créanlo sin ver provocativas amenazas: tendrán que rendir cuentas. Todos, sin excepción responderemos; cada cual por su lastre.

Ahora bien, si se reclaman derechos individuales, se debe ser coherente con los derechos del niño a vivir en un ambiente familiar; no por un decreto real o legislación humana, sino por el dictado de la propia Naturaleza. Un niño abandonado por sus padres o el huérfano víctima de un accidente que les arrebató a los suyos, ya tienen suficiente con haber comenzado su enfrentamiento con el mundo, contando con un mal juego de naipes: los que la vida les ha entregado sin considerar sus propios anhelos.

¿Por qué arrastrarlos además a convivir con dos personas imposibilitadas biológicamente a tener descendencia? ¿Por qué obligarles a ver los ‘mimitos sexuales’ de dos seres del mismo sexo? ¿Por qué negarles la misma opción de un padre y una madre, hasta que sean capaces de decidir por sí mismos su orientación sexual? ¿Por qué ese egoísmo sin frenos?

No se puede justificar la imposición de un estilo de vida, con el ansia personal por incluir al niño en una familia que les diferenciará del resto de compañeros del aula. No se trata de adoptar a un perrito o gatito, sino de un ser humano con los mismos derechos de todos; una decisión tan grande y con tantas implicaciones debía ser más seriamente meditada por los organismos competentes, más allá del ‘voto’  potencial y del ‘rasgado de vestiduras ante lo políticamente incorrecto’.

¿Qué a esto? ¿Soy homófobo? ¡De ninguna manera! A lo largo de mi vida, haya sido por motivos de trabajo o porque de alguna forma estuvieran vinculados en mi familia o la de alguna amistad, he tenido relaciones personales con gays; todos los que he conocido han resultado excelentes personas y compañeros: buenos hijos e inmejorables trabajadores, serviciales y de buen corazón.

Mi sangre es ‘0’ negativo, soy donante universal; si alguien, sea gay o lesbiana, la necesita, puede contar con ella sin dudarlo. Si hay que aliarse a alguien, y en una de las esquinas hay un asesino, un pederasta, un violador, un maltratador o alguien de ese estilo, yo estaría junto al homosexual, ¡sin dudarlo!

Todos somos conscientes de cómo están funcionando los hogares actualmente: los divorcios se han disparado y cada día son más los niños separados de uno de sus padres. La pregunta es: ¿Resuelve esta problemática la adopción homo? ¡Pues va a ser que no! Ahí también pululan las infidelidades, las discusiones de ‘pareja’, las separaciones… y la vuelta a unirse con gente nueva. Tanto o más que en las relaciones convencionales hombre/mujer.

En el próximo artículo, como continuación de este, se profundizará sobre ello con la estadística de la que disponemos, intentando abordar las consecuencias que hereda la sociedad, debido a las fallas en el Proyecto del Hogar.

Pero, ahora, en lo referente al hogar y los niños, sí tengo que posesionarme (desde el amor, aunque parezca incongruente) en contra de toda adopción que no contenga la raíz que genera la familia: un matrimonio constituido por un papá y una mamá de esos de toda la vida; bien definidos, estructurados y que representen la mejor de las expectativas para quien no conoce hogar afectivo.

¿Papá menstruando o Mamá con erección? ¡A mí que me busquen donde eso no exista!

**********