RESURRECCION: HECHO HISTÓRICO 

julio 20, 2009

CRISTO EN LAS AULAS: ALAS PARA LLEGAR A DIOS.

El plan de estudios de Historia, dirigido al estudiantado mundial, y previsto por el Ministerio de Educación de cada país, incluye a personajes de toda área. En general, a todo aquel que haya acreditado que ‘revolucionó’ su época. Así entró Aristóteles a las aulas del planeta; también Epicuro, Gengis Kan, Alejandro el Magno, Hitler, y tantos más, que resultaría titánico referirlos sin obviar ninguno. Todos han sido vinculados al hecho histórico específico que les ha inmortalizado, diluido en la marea del tiempo, pero vivificado por las crónicas de sus coetáneos.

¿Por qué no incluir al más cardinal de los personajes históricos? La Tierra acoge más de 6 mil millones de personas; la tercera parte, casi 2 mil millones, acepta la fe cristiana, la trasmite a sus hijos, e incrementa día a día tal cifra en millones de nuevas almas que la abrazan. Propugnan al Jesús milagroso que, según testimonios antiguos, hizo que los cojos andaran, los ciegos vieran, y los muertos resucitaran.

¿Por qué no se cita en las aulas al que demostró ser el revolucionario más importante de la historia de la humanidad? ¿Por qué no, al que, dos milenios después de su muerte, sigue vivo en los corazones de un tercio de los habitantes del planeta? Por qué no, a quien renace en millones de seres cada día, en el mundo entero? ¿Por qué no se propugna la resurrección testimonial de Cristo?

Un testigo ocular, el apóstol Juan, habla de ello en 1ªJn 1:1-4:

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida, porque la vida fue manifestada, y la vimos, y testificamos, y os anunciamos aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos reveló.”

También otro testigo, el apóstol Pedro, comenta, entre otros versículos:

También yo procuraré con diligencia, que después de mi muerte, vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas. Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo fábulas artificiosas; sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. [2Pe 1:15- 16]

Y Pablo, en muchas ocasiones; como en 1ªCo 15:4-8:

“…que fue sepultado y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras, que se apareció a Cefas y después a los doce; luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen; después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles, y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.”

¿Pueden considerarse fiables estos testimonios? Veamos; no hablamos de las grandes editoriales de hoy, que ganan millones vendiendo Biblias, sino de seres cuya única meta era alcanzar la promesa del Mesías. Hombres que renunciaron a todo, con tal de alcanzar la muerte en Cristo; el único premio que codiciaban, y para quienes el dinero no tenía valor alguno. ¡Sí que son confiables! El cuño de su honestidad fue timbrado en la cruz de sus respectivos martirios y en su fidelidad hasta la muerte.

O sea, la resurrección de Jesús debe considerarse una verdad histórica, por implicar a muchos testigos oculares: Juan y Pedro, los más de 5oo que le vieron resucitado y en los que se basó el resto de los evangelios, más el de Pablo. No se puede decir que es un suceso improbable sólo porque la información de fondo no provee la evidencia del milagro. Hay mucha confirmación al respecto; más de medio millar.

La opinión del no-milagro se contradice a sí misma; es una paradoja inversa: si la ciencia no hace juicios sobre Dios porque le considera inaccesible, no puede dictar: ‘la resurrección es quimérica porque equivale a la hipótesis de que Dios resucitó a Jesús, y eso es imposible a los ojos de los hombres’.

No se puede inferir eso; una deducción llega incluso sin alcanzar directamente la explicación de su hipótesis. La física es un ejemplo; se aceptan realidades que no se pueden ver: teoría de cuerdas, membranas dimensionales superiores, curvatura del espacio-tiempo, universos paralelos…

Caso aparte es el de la biología evolutiva, darwinismo y selección natural; el ‘3 en 1‘ que postula sobre hechos invisibles [salto de alga a: flora- fauna-mono-humano], sin la prueba forzosa de tal paso: célula procariota, mutando a eucariota… pese a disponer de toda la tecnología necesaria para demostrarlo, desde los años 1600, en que aparecieron los primeros microscopios.

En realidad, no se acepta la evidencia de Dios… por el miedo irracional a tener que darle cuentas. Sin embargo, sus milagros se muestran en toda su Creación. En el ADN por ejemplo; un programa inteligente, regulando cada especie [más de 10 millones]. Penta trillones de datos ordenados, sin que se pueda premiar con un Nobel al invisible programador virtuoso. Una colosal instrucción de control, palpable en cada dato, que genera, despliega, mantiene, y reproduce todo tipo de vida, sin que nadie tenga la opción de mirar a los ojos del etéreo Instructor, mientras le entrega el Nobel justo y apropiado. En Biología, igual que en Física, la certeza de lo intangible, brota en cada evidencia irrefutable.

Asimismo, el historiador debe ser fiel a crónicas, cartas y apuntes coincidentes, por absurdos que parezcan; máximo si otros relatos recogen resurrecciones atribuidas a personajes como Apolonio de Tiana, Hanina ben Dosa… con la diferencia de que ellos murieron y se acabó su historia, mientras que en el caso de Jesús, tras su muerte fue resucitado por su Dios Padre, y habita en cada corazón que le clama y le es leal.

Los apuntes llevaron a las aulas al Cid, Ramsés, etc. Esas mismas pautas deben ser usadas para considerar a Jesús entidad histórica, resurrección incluida. No se puede aducir estar profesionalmente restringidos por metodología que impida aceptar la resurrección de Cristo; es una mala praxis y una vergüenza que se impida entrar a las aulas a la verdad histórica verificable sobre el pasado milagroso de quien murió por la humanidad.

¿Qué ganancia material le pudo reportar a Pablo, quien renunció a un buen cargo en una empresa sólida [‘Funcionario del Imperio Romano’], para pasar el resto de su vida sumido en necesidades, hambre, frío, naufragios, persecución, apedreamiento y muerte, solo para testimoniar sobre Jesús? ¿Es que su renuncia a la vida satisfactoria y segura no constituye un elemento convincente de credibilidad? ¡Sí que lo es!

Sus versículos refieren la tradición cristiana que recibió, remontada a un período muy cercano a la crucifixión, y acreditada por testigos vivos de la época. James D. G. Dunn [Jesus Remembered-Jesús recordado, (Grand Rapids, Mich: Wm. B. Erdmans, 2003, p. 855)] la ubica en no más de 18 meses posteriores a la muerte mesiánica.

Con respecto a la tumba vacía y la presencia en ella de al menos una seguidora de Jesús, hay 5 fuentes independientes que coinciden. Podrá haber discrepancia; datos que no anulan la esencia: la ausencia del cuerpo de Cristo, en lo que todos coinciden. Además, su ropa en el interior refuta la hipótesis del robo, creada por los enemigos de Dios, porque: ¿quién desnudaría un cadáver antes de llevárselo?

Las divergencias en la información existen incluso hoy, pese a los enormes adelantos tecnológicos. Al referir crónicas sobre hechos inmediatos, los diarios difieren en muchos detalles; a veces no coinciden en la hora ni cantidad de muertes… ¿Y, cuántas veces hemos visto que, ante manifestaciones de masas, unas fuentes las cifran en el millón de personas, mientras que otras citan solo unos pocos cientos de miles? ¿Cuál es la noticia importante? Sin dudas es la manifestación masiva en sí misma, los detalles solo son complementarios a la noticia en sí.

Lo mismo pasa con José de Arimatea; Mateo, Marcos, Lucas y Juan, coinciden en que pidió permiso al Pilatos histórico para enterrar el cadáver de Cristo. Aunque Juan, al ser testigo ocular, da más detalles del acontecimiento. También, Lucas hace distinción entre las apariciones del Jesús resucitado y las ‘visiones’ sobre Jesús; por ejemplo, la de Esteban, en Hechos 7:56:

He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre en pie a la diestra de Dios.”

Tal visión resulta diferente a la aparición física del cuerpo resucitado de Jesús. La visión ocurre mediante la interfaz de la mente, al proyectar una imagen intangible de la 4ª dimensión espiritual sobre el cerebro material, por la acción del Espíritu.

Sin embargo, la experiencia referida por los evangelistas, especial en el caso de Juan y Pedro, testigos presenciales, señalan a un Jesús vivo, con un cuerpo físico tangible, tal como se describe cuando se presenta ante el incrédulo apóstol Tomás, al que le presenta sus heridas y le dice, en Juan 20:27:

Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”

¿Por qué se niegan los agnósticos a reconocer las coincidencias, mientras buscan lo que pudiera resultar discordante? De hecho, todo lo humano lo es; hay contradicción en todo personaje histórico, según el historiador que escriba. En resumen, si en base a crónica humana se escribe sobre hechos del pasado y se examina de ellos a los estudiantes, no hay una buena razón para ignorar una evidencia histórica que afecta a la humanidad: la resurrección de Jesús, legado escrito por sus coetáneos.

Además, deseo tocar la perspectiva vivencial de este suceso. En un tribunal, el testimonio de varias personas vale para condenar a un acusado. ¿Por qué no aceptar entonces los alegatos sobre el Cristo resucitado? El Señor no solo es una figura histórica, sino que está vivo hoy y se le puede conocer vivencialmente.

El cristianismo dejó de ser sólo una religión más, desde que Jesús fue el único ser, entre toda adoración humana, que hizo prodigios de sanación, resurrección incluida, siendo Él mismo resucitado por Dios, luego de entregar su vida en la Cruz. Llevó nuestros pecados en su cuerpo, sobre el madero, para que nosotros, muertos a ellos y sanados por la sangre de sus heridas, pudiéramos vivir en su mundo eterno y perfecto, en su regreso de justicia, cada vez más cercano.

Ni Buda ni Mahoma ni los semidioses griegos, hindúes, etc., evidenciaron milagros ni ofrecieron su vida como Cordero de Purificación. Solo Cristo. Y quien se le entrega, percibe renacimiento espiritual, sintiéndole como realidad viva. La luz se enciende donde antes había tinieblas; lo muerto cobra vida, y lo invisible se hace tangible: Dios se hace vivencia. Si buscan la experiencia del crecer íntimo, entonces no sólo consideren la evidencia histórica; estudien la Biblia y confróntenla en la esencia, sin buscar diferencias ‘informativas’. Cambiará sus vidas igual que ha cambiado la de cientos de millones de personas en el mundo.

Si la verdad de Cristo se enseñara en clases de historia, se ganaría en ética, sentido de la moral y del deber ante el prójimo. Las leyes de Dios se grabarían en el corazón humano; la sociedad ganaría, no se verían los abominables botellones [España es abanderada] ni se incrementaría tanto la delincuencia en menores.

Los humanos decidimos con el corazón en qué preferimos creer. Ello y nuestras obras nos juzgarán, sin hoyo para cabeza de avestruz. Nuestra mentira, violencia, injusticia con el prójimo, falta de misericordia, violación de la Ley, y sobre todo, el pecado raíz de todo mal: el abandono de Dios, fijará cada futuro individual. La justicia llegará, y el perdón favorecerá a quienes la misericordia del Señor estime conveniente, según buenas obras y solidez de contrición por las malas. Nadie lo dude.

Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.” [Mat 5:13]

Palabras del Señor. ¿Damos la sal que pide? ¿Nos implicamos según clama, alzando nuestra voz en la sociedad? Al margen de donde nos congreguemos, Cristo es Rey de todos; nuestro adeudo es con Él, más allá de catolicismo, evangelismo o cualquier otra agrupación cristiana. El Mesías nos aglutinó en su cruz; no hagamos feliz a satanás, que hace fiesta viéndonos separados. ¡No continuemos dividiéndonos!

Somos casi dos mil millones en el mundo, mas los políticos imponen lo que se enseñará en las aulas. ¿Llegaría a sus oídos el clamor de dos mil millones de ‘votos’? Sé que sí; no lo dejemos para mañana. ¡Unámonos y forcemos al antiCristo, en su propia casa, a doblar sus rodillas ante el Rey! Ya hemos dormido demasiado tiempo.

Despierta, tú que duermes, álzate de los muertos, y te alumbrará Cristo.” [Efe. 5-14]

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ALADINO, MICKEY MOUSE… y DATACIÓN GEOLÓGICA VI

marzo 29, 2009

Prosiguiendo con el propósito de demostrar cuánto cuento [¡Buenos parónimos!] encierran los bien llevados hermanos [e hijos de un mismo padre] datación geológica y teoría evolutiva, voy a recurrir a un nexo gramatical que viene que ni pintado:

Si hablamos de ‘aforismo’ en Ciencias, referimos una sentencia doctrinal, supuesta como guía; una declaración o sentencia concisa, ‘pactada’ por un foro de personas que intenta expresar un principio símil a la verdad, del modo más breve y ajustado posible. Mientras, el latín ‘axioma’ refiere un punto de partida de un juicio considerado tan evidente, que no necesita demostración. Por ejemplo: ‘Los perros tienen 4 patas’, es un axioma obvio.

Así, conviene distinguir entre aforismo y axioma. Los aforismos brotan de bases pre establecidas, mientras que los axiomas son verdades obvias, que no requieren una comprobación. El decir: ‘los hombres evolucionaron del mono‘, es un aforismo. ¿Perciben la diferencia? Sin embargo, la política del ‘calzador’, inexcusablemente ha hecho que se conciba en las aulas esta afirmación homo-simiesca, anticientífica y esperpéntica, como un axioma de ley. Y partiendo del concepto, no amparado en asignatura científica alguna: ‘el tiempo es magia‘, se ha investido la datación geológica/radiométrica como herramienta ‘seudo’, para forzar el salto de aforismo a axioma.

Justo ese método ha dado lugar a un fraude axiomático más, presentado como ‘evidencia científica’. Se trata del cráneo de ‘Kabwe’; más conocido como de ‘Broken Hill’, por ser hallado por el minero suizo Tom Zwiglaar, junto a una mandíbula superior de otro individuo, un sacro, una tibia, y dos fémur, en las minas de hierro y zinc de este nombre. [pág 208, Donald Johanson, ‘From Lucy to Language’]

Los fósiles de la tibia y el fémur se asocian al cráneo, y la datación efectuada les situó entre los 125 y los 300 mil años. Se declaró ‘homínido’, del grupo ‘Homo Rhodesiensis’, y se nominó como ‘el Hombre de Rhodesia’. El sitio paleontológico fue destruido luego por una filtración de agua; se convirtió en un profundo pozo, y no se pudo visitar nunca más.

El cráneo hizo pensar a los investigadores en alguien muy robusto, con un rostro muy similar al ‘Homo neanderthalensis’ [nariz grande y gruesa], y se le consideró ‘Neanderthal africano’. Sin embargo, sondeos recientes señalaron caracteres intermedios entre los modernos Homo Sapiens y el Neandertal, y esto hizo que gran parte de los ‘expertos’, terminaran ubicándole en el grupo ‘Homo Heidelbergensis’, aunque con denominaciones tales como ‘Homo Sapiens Arcaico’ y ‘Homo Sapiens Rhodesiensis’.

Hasta aquí, ha funcionado la argumentación; solo luego de crear el entramado con ropaje científico, que le aportara ‘credibilidad‘, se envió al museo. Pero, ¿qué hay en realidad en ese cráneo, que se ha ocultado a la opinión pública?

La minuciosa investigación del Doctor Jack Cuozzo, biólogo [Universidad de Georgetown] y Doctor en Cirugía Dental (D.D.S.) [Universidad de Pennsylvania], logró esclarecer este escabroso fraude, que, caprichosamente, en claro ejercicio de anticientificismo, aun permanece exhibido en el museo londinense.

Lo distintivo de este cráneo, que motivó el interés del Dr. Cuozzo, es que su lado izquierdo exhibe un orificio redondo de bordes planos, que solo pudo haber sido producido por una broca movida por un taladro cirujano… o por un proyectil salido de un arma convencional. Y también, que en el lado contrario el hueso muestra un estrago de área mayor, típico de la salida de un proyectil. Al acudir a un experto forense berlinés, este dijo que el agujero era exacto al de heridas de bala vistas en su profesión. O sea, se está ante un ‘Neanderthal’… que murió por arma de fuego. ¿Qué falla aquí? Sin duda alguna: la razón.

El investigador refiere que usó la técnica de rayos X, sobre el simétrico agujero del lado izquierdo, en el hueso temporal, y la radiografía reveló un orificio casi redondo. Sus medidas era casi de 8 mm exactos, con una variación puntual del 3.75% [7.7 mm de alto]. Parecía hecho adrede, con algún fin médico o supersticioso.

Neanderthal 'balaceado'

Y aquí estamos ante algo muy interesante: la trepanación craneal ha sido una de las prácticas mágicas y/o terapéuticas más universalmente extendidas; tal vez sea la operación quirúrgica más antigua en la Historia de la Medicina. La primera evidencia de este tipo de praxis es de un fósil datado en el Neolítico, entre el 7000 y el 4000 a. C. Los antiguos egipcios, mediante cuchillos, escoplos y mazas, lo usaban como función terapéutica, para aliviar migrañas, mareos, epilepsia o mitigar la presión ejercida por un coágulo luego de un traumatismo. También se ha visto en cráneos incas, revelando supervivencia del ‘paciente’.

Pero este agujero zambiano era diferente por dos motivos. El primero: hay otro boquete en la parte trasera inferior [hueso occipital], en un punto imposible de efectuar trepanado y que el sujeto siga vivo, pues es donde la columna vertebral entra en el cráneo. Esta segunda brecha en la parte inferior, resultaba mucho más grande que el primer orificio.

Se examinó linealidad entre ambos, y se consiguió mediante la varilla usada comúnmente por la policía, al buscar trayectorias. En la figura se ve la barra de acero pasando entre las dos aberturas. Obviamente, solo una bala habría logrado tal conexión y direccionalidad, pese a atravesar algo tan duro como el hueso compacto del cráneo, que habría desviado cualquier otro impacto natural, como por ejemplo, el de una piedra.

Direccion del Proyectil

El segundo motivo ya se ha comentado: el orificio es más grande dentro del cráneo, la zona cerebral, que el del exterior. Algo perfectamente visible en la foto. Y esto se ajusta a la descripción de los puntos de entrada y salida de una bala.

Aquí pudiera pensarse que alguien de más actualidad, pudo haber usado el fósil como ‘tiro al blanco’; pero ello habría destrozado un hueso casi mineralizado. Así que no queda más opción que concluir que la bala o fue la causa de la muerte de su dueño o se disparó con el hueso aún sin fosilizar. Mas eso resultaría imposible para un Neanderthal, pues si hay algo cierto, es que las armas de fuego no se fabricaron hasta el siglo XIII dC, cuando en China se hicieron las primeras mezclas pirotécnicas de salitre, carbón y azufre, y se usaron como explosivos propelentes, en armas rudimentarias de bambú.

Por otra parte, no se vio ninguna prueba de curación del hueso alrededor del agujero de entrada; y eso descarta una, poco probable, ‘operación quirúrgica’. El labio levantado sobre la superficie externa e inferior del orificio del hueso temporal tiene dos hendiduras que no son características de recuperación post traumática.

Pero en realidad, el análisis médico fue el que llevó a una conclusión sorprendente. La radiografía presentó una silla turca, sitio de la glándula pituitaria, ampliada y aplanada, así como los senos paranasales presentaban baches mayores del tamaño habitual, en la zona del mastoides izquierdo. También se presentaba la protuberancia externa occipital (el hueso puntiagudo al dorso del cráneo).

El hecho de que no fuera hallada la mandíbula inferior fue desafortunado, pues esta es útil para diagnosticar ciertas patologías; pero, sin embargo, el maxilar superior presentaba evidencias que gritaban la enfermedad padecida por la víctima del disparo. En realidad, habían matado a un ser que distaba mucho de ser normal.

La mayor parte de los dientes estaba totalmente descompuesta, y los huesos de la bóveda craneal eran demasiado gruesos. Por ejemplo, la base del occipital suele tener unos 6-8 mm de espesor; sin embargo, la radiografía lateral arrojó que la parte superior de ese hueso, en el fósil, tenía 13.8 mm, algo muy superior a lo usual.

La radiografía muestra además la protuberancia externa occipital [el hueso picudo descrito antes]; y esta proyección puntiaguda del hueso aparece aplanada, como debida a daño metabólico. La mayor parte del lado derecho había sido substituida por una sección deforme, incluyendo la de la protuberancia externa occipital; y todos los huesos que conforman el contorno del cráneo, según las vistas frontales y laterales de rayos X, mostraron espesor anormal.

Así, estos estos datos llevaron a diagnosticar ‘acromegalia’, enfermedad genética que activa secreción en exceso de la hormona de crecimiento [se manifiesta así a día de hoy]. Dolencia que provoca aumento desmedido en zonas acras: manos, pies, nariz y orejas. Algo que vengo reiterando en el blog desde su estreno, hace un año: se crean ‘homínidos’ donde se vea un fósil humano [o mono] con malformaciones congénitas que faciliten el bulo seudo científico.

Es decir, los agujeros de bala con entrada y salida, más el resto de deformaciones óseas, no señalan hacia un ser eónico, sino a un humano de procedencia mucho más reciente en el tiempo… muy posterior a la pólvora. Con su trabajo realmente científico, el Dr. Cuozzo, logró mostrar que el cráneo perteneció en realidad a un humano moderno ‘muerto por disparo de bala’.

La mandíbula inferior habría sido un factor clave en este diagnóstico, puesto que en cuadros acromegálicos, su posición quedaría por delante de la superior, posición normal de mandíbulas cerradas en estos enfermos; también presentaría un hueso mucho más fino que el de la dentadura superior, pues es típico de esta dolencia. Habría evidenciado a un ser humano convencional, portador de esta anomalía genética; y tal ausencia no puede resultar menos que sospechosa: ¿Por qué apareció el cráneo sin su quijada incriminatoria?

Pero aun hay otra incriminación más: en el año 1958, en Capetown, South Africa, R. Singer publicó un artículo de corte ‘evolutivo’ sobre este ‘Neanderthal’. Ahí se presentó otra radiografía del cráneo, pero en este caso, como ‘negativo fotográfico’. ¿Por qué no se presentó como original? Juzguen ustedes mismos:

Con Malicia

Como puede apreciarse, en el negativo, toda parte blanca aparece negruzca; toda el área clara, alrededor del cráneo, se ve oscura; gracias a eso, en el negativo no se percibe agujero de bala; al ser grisáceo el interior de la cavidad craneal, se hace imperceptible. ¿Hay o no hay malicia fraudulenta y embuste dirigido? Ahí tienen la verdad evolutiva: razonamiento circular, e intencionalidad a toda costa, donde la honestidad sobra.

No hay mejor contraste que la confrontación. Abajo expongo una radiografía de un acromegálico de la actualidad, sacada de Medline, y a su lado la del ‘ falso neanderthal’. Compárenlos y juzguen; verán como la protuberancia característica es evidente en ambos casos, aunque obviamente, en el fósil, la enfermedad está más avanzada.

Cráneos Aglomegáricos

Ante este aporte verdaderamente científico, la honradez obligaría al museo de Londres a retirar el cartelito de ‘Hombre del Neanderthal’. Incluso, visto a la tenue luz de la débil vela evolutiva, donde cualquier irracionalidad puede convertirse en razonable, pudiera extenderse aun más la información, y señalizar, por ejemplo: ‘Hombre del Neanderthal, asesinado a tiros por Australopithecus Africanus en ‘ajustes de cuentas’‘.

Total, a los niveles de sublimidad a los que se ha llegado, cualquier cosa cuela; y al cuentito para niños ‘Alí Babá y los Cuarenta Ladrones’, podría adicionársele otro en plan sátira: ‘Alí Darwin y los Ladrones de la Verdad‘. Podría ser, desde luego… si no fuera porque estamos ante algo tan serio, como pocos son capaces de comprender.

Si de alguna forma se quiere nominar a los ancestros humanos, habría que usar la única coherente con la Verdad: ‘adánicos’. Todo lo demás es cuento ateo con la direccionalidad antiCristo que nos fue alertada reiteradamente por los primeros discípulos de Jesús; como para que no nos cogieran desprevenidos. Pues bien, hoy están aquí entre nosotros, inoculando el veneno malicioso a todo aquel que como ellos, prefieran no razonar, disfrazados de conocimiento; y eso solo quiere decir una cosa: estamos más cerca de ver cumplida la Promesa de regreso del Cristo. El Señor está a las puertas y llama. ¿Ha pensado en Él?

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ALÍ BABÁ, BLANCA NIEVES… Y DATACIÓN GEOLÓGICA III.

marzo 19, 2009

En la tarde de hoy he estado recogiendo algunas anotaciones; desechando lo que ya no tiene valor, y reclasificando lo que sí pudiera valer en un futuro. Allí he visto unas que escribí hace meses, mientras preparaba un debate, y que sigue llamando mi atención como el primer día: ‘¿Cómo puede explicar la teoría evolutiva que pese a reconocerse la existencia de más de un millón de especies eucariotas superiores, solo una ha desarrollado conciencia?

Solo el humano es capaz de manifestar raciocinio, cognición del ‘yo’, y la capacidad de captar o intuir el ser. Sin embargo, en contrapartida con este hecho innegable, está la otra cara de la moneda: el humano es el único ser vivo que niega las evidencias. Ningún animal tropieza dos veces con la misma piedra; los hombres y mujeres sí; algunos incluso disfrutan haciéndolo.

Un ejemplo de ello lo tenemos en las consecuencias derivadas de un hallazgo efectuado en el otoño del 1885, cuando un trabajador llamado Reidl, en una fundición de Schöndorf, Austria, fundada por Isidor Braun (1801-1866) y luego controlado por sus hijos, derribó un bloque de lignito que había sido extraído en Wolfsegg, a unos kms. de allí, y se vio sorprendido por la presencia de una pieza de hierro salida de su interior.

Un Mazo Inadecuado

El lignito es un carbón mineral que se forma por compresión de la turba, proceso al que se le calcula posibilidad solo después de millones de años de presencia fósil. Se cree que luego de ese tiempo, va convirtiéndose en una sustancia desmenuzable en la que aún se pueden reconocer algunas estructuras vegetales, de color negro o pardo, y frecuentemente con una textura similar a la de la madera de la que procede.

El bloque en cuestión, se quebró bajo la herramienta del fundidor, mientras recolectaba las piezas de tamaño adecuado para alimentar el horno. Ante sus ojos se presentó un pequeño cubo de hierro, integrado aun dentro de restos de carbón; al ser limpio de todo vestigio carbonífero, presentó forma de cubo, y un surco recorriéndolo. El trozo provenía de un envío de carbón desde el yacimiento de Wolfsegg.

El hexaedro metálico fue examinado y luego presentado en 1886 por el ingeniero de minas Adolfo Gurlt, Profesor de Geología en la Universidad de Bonn, durante una conferencia del Naturhistorische Verein [Sociedad de Historia natural]. Allí sugirió que su origen fuera un meteorito que se incrustó en la Tierra en una época muy remota… y que parecía ¡”trabajado, fabricado“!

Un informe aparecido en el diario científico Nature (volumen 35, 11, noviembre 1886, pag 36) describe el objeto como “casi un cubo”, “con una incisión profunda”; certificando con este corte en su mitad, algún tipo de diseño inteligente. De cualquier manera, a no ser que se evidencien ‘obreros metalúrgicos‘ en el espacio, resulta imposible explicar cómo un meteorito obtuvo una forma tan peculiar.

Era cúbico; cuatro de sus seis caras perfectamente llanas, y las dos opuestas ligeramente convexas. Todo esto, y el presentar bordes semi redondeados e inscripciones desconocidas que no podían ser obra de la naturaleza, hizo nacer la incógnita sobre la misteriosa naturaleza y procedencia de dicho objeto.

El cubo, de 67mm x 67 mm x 47 mm, y un peso de casi 8 kg, resultaba difícil de razonar que pudiera ser fruto de la naturaleza; y todas las pruebas realizadas por especialistas de la época, ultimaron que había sido elaborado con técnicas muy avanzadas, y que su aleación no se producía en estado natural. A partir de ahí se le conoció como “El Hierro de Wolfsegg” o “Cubo Salzburgo”.

El hijo del propietario de la fundición lo donó al Museo ‘Heimathaus’ en Vöcklabruck, pero en 1910 el objeto desapareció misteriosamente. Años más tarde reapareció y desde 1950 hasta 1958 se expuso en el museo nacional de Oberosterreichisehes de Linz (Austria) donde se conserva también el molde; pero según Peter Kolosimo, el original salió de Austria, y hoy se puede ver en el Museo Salisbury, en el Reino Unido.

De acuerdo a una revisión posterior realizada en el Museo de Historia Natural de Viena en 1966, el objeto tenía altas probabilidades de ser una pieza de hierro fundido artificial. Ante los argumentos críticos, señalando que las melladuras podrían ser las características de un meteorito corriente, en 1966-67 fue analizado por el Museo Naturhistorisches, en Viena, usando una técnica de microanálisis por rayos catódicos; pero en la muestra de hierro no se halló ningún rastro del níquel, cromo o cobalto, propios de meteoritos, descartando este origen.

Por otra parte, la carencia de azufre mostró que tampoco era pirita, u “oro de los tontos”, llamado así por su parecido a este metal, pero conteniendo un 45.4% de hierro.  La opinión final del Doctor Kurat del Museo y el comité del Geologisches Bundesanstalt en Viena fue que el objeto era simplemente hierro fundido artificial. Una de las hipótesis más aceptadas a partir de 1966, propuso al Hierro de Wolfsegg como parte de una antigua herramienta minera.

Una posterior investigación, hecha por Hubert Mattlianer en 1973, concluyó que la pieza era resultado de una fundición obtenida mediante la técnica llamada ‘cera perdida’. Un moldeo muy conocido por arqueólogos, pues se trata de un procedimiento escultórico muy antiguo, con el que se lograban figuras metálicas, mediante un molde realizado en cera de abeja. Este molde se cubría de un barro especial, se metía en un horno, y la cera derretida salía por unos orificios preparados en el barro, mientras este se endurecía. Entonces se le inyectaba el metal fundido, que adoptaba la forma del recipiente final.

Con esta técnica se obtuvo ‘el ‘centauro de los Rollos‘, originaria de hallazgos del siglo VI a. C, en el Peloponeso, e importada a España por el Museo Arqueológico Nacional.

Centauro de los Rollos

Y hasta aquí, todo el mundo contento: gracias a la implicación científica, se le dio respuesta al enigma. Pero surgió un problema… cuando se supo que los bloques de carbón de donde procedía la pieza, han sido considerados por los sistemas de datación geológicos, como ‘depósito Terciario‘. Es decir, fueron datados en un período que dista del actual, en 65 millones de años. Y precisamente, la consecuencia inevitable de aceptar la existencia de una tecnología minera moderna 60 millones de años en el pasado, relegó al olvido a la cuestionada pieza; literalmente hablando: se le echó tierra al asunto.

Pero, dada la situación actual, en que se intensifica el debate en torno a las obvios errores manifestados continuamente en los sistemas de datación, el ‘Cubo Salzburgo’ se presenta ante nuestros ojos como otra evidencia más de lo extremadamente falibles que resultan dichos métodos, y la poca credibilidad que manifiestan, cuando ‘el azar‘ permite que pueden ser contrastados con la realidad.

Una vez más los sistemas de datación son negados por la Verdad, porque, ¿cómo pudo existir la tecnología de fundición del hierro, en una época que la geología y la evolución de las especies, han concordado en situarles exclusividad a seres tales como los dinosaurios y los ‘casi extintos‘ que ‘nunca lo fueron‘, y aun hacen turismo marítimo: los peces celacantos?

Lo objetivo y palpable es que el terreno carbonífero no tiene los millones de años que quieren endosarle. Se fundamentan en inexistentes edades eónicas solo viables mediante lucubraciones. Lo objetivo y palpable es que estamos ante una prueba contundente de la mentira que contiene cualquier sistema de datación humano. Y lo objetivo y palpable es que ¡el carbón no necesita millones de años para formarse! Solo precisó de la catástrofe mundial del diluvio, unos 4500 años atrás en la historia.

Por eso es que comencé el artículo insinuando que el capricho es lo que convierte al único ser cognitivo del planeta, en el menos previsor de todos los seres vivos. Se sabe perfectamente la vulnerabilidad de los sistemas de datación, pero aun se insiste, y se seguirá insistiendo, siempre que tras las dataciones haya una posibilidad de negar a Dios, envuelta en papel de regalo: prestigio social, nominación académica… y los codiciados dineros de las subvenciones.

Esta tierra tiene exactamente la edad que señala la Palabra de Dios, que Creó todo lo que vemos en seis días: el planeta el primero, y al hombre el sexto. Por eso es que hoy vemos coincidentes carbón vegetal conteniendo en su interior una herramienta producto de inteligencia humana. Y esa Verdad no pueden negarla; ahí está la Tierra, escupiendo sus pruebas ante los atónitos ojos de quienes se empeñar en ocultar la Verdad con traquimañas.

Y muchas más que continuará expeliendo, antes de que pase el tiempo que le queda para cumplir su  sexto mileniversario.

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CAPERUCITA ROJA, LOS TRES CERDITOS… y DATACIÓN GEOLÓGICA II

marzo 17, 2009

Hoy me he levantado con la vena ‘Animalia‘; pensando en ese ‘reino‘ de una naturaleza dividida por el hombre en seis. ‘Los Seis Reinos sin Reyes‘, llamaría yo a la designación, mientras doy loas al Único Rey, al emperador de una Creación nacida de SU Ciencia, y a quien, sin embargo, muchos, no solo le niegan la corona, sino que empeñan su vida en arrastrar al resto de la humanidad hacia el ‘príncipe del azar‘, en dirección contraria.

En fin; he estado meditando sobre esa parte del árbol evolutivo, que clasifica un ‘filo’ de tal reino: el Chordata. En específico, me he centrado en ‘Mammalia’, y más preciso aun, en su orden ‘Proboscidea’, dentro de la extinta familia ‘Mammutidae’. De la que, por cierto, hay 1922 grupos reconocidos, cada uno con un ADN distinto, que les impidió procrear entre sí, e instruyó y organizó los 1922 metabolismos exclusivos.

Algo que hace que mis neuronas den por imposible el hecho de la evolución a partir de un alga, porque, si incluso animales de ‘una misma familia‘, no pueden procrear otras especies, ¿cómo se las arregló la ‘versátil‘ alga evolutiva hermafrodita, para poner sexo diferenciado, [penes y ovarios], regulando gestación de embriones, a los casi 2000 tipos distintos de estos mamíferos?

Pero, volvamos al ‘Animalia’; y detengámonos en el ‘Mammutidae’, más conocido como ‘Mastodonte’, y emparentados por el hombre con los mamuts, [‘Mammuthus’, familia Elephantidae]… aunque cada hembra y cada macho de ambas familias lo tuvieron muy claro: ¡No somos compatibles! ¡Ni te me acerques; te reprendo, en el nombre del ‘azar’!

Al mastodonte, familia extinta de mamíferos, también se les ha hallado fecha en el tiempo [sobran especialistas en ‘fechar’ al pasado]. Le llaman ‘Oligoceno’; le asignan un bastón y le dicen: ‘ala, apechuga con tus 20 millones de añicos, que es lo que nos viene a bien darte‘. Luego, pensando en el hasta cuándo duraron, a los más jóvenes les colgaron otro cartelito: ‘Pleistoceno’ [casi 3 millones de años], e incluso, en un arranque de buena voluntad y generosidad, han accedido a concederles presencia en el Holoceno ‘actual‘, aunque le ubiquen dentro de los ‘últimos’ 11.784 años, y se estiren hasta el paroxismo, para situarles límites condescendientes, en los 8000 últimos años.

He buscado alguna información reciente al respecto, para ver si hallo algún síntoma de racionalidad… pero ni hablar, ante la metástasis, no hay otra evidencia que la insistencia:

Esqueleto de Mastodonte

Este artículo mejicano, del 17 de Marzo de 2009, que describe la reconstrucción de huesos fósiles hallados en Bucarest, Rumania, les vuelve a situar en un sitio conveniente: Tres milloncejos; hasta ahí, llega la fábula datativa reciente. Mas, ¿qué dice la realidad?

Antes de entrar en ello, veamos algo sobre los sistemas de datación. En Geología un estrato es cada una de las capas en que se exhiben divididos los sedimentos [rocas sedimentarias y metamórficas] que derivan de ellas. Al ser formados por rocas sedimentarias, los estratos suelen contener fósiles [restos orgánicos de animales y plantas]; y estos, según los sistemas de datación usados, datarían la edad aproximada de dichos estratos.

Pero los geólogos, suyo sistema echó a andar antes que la teoría evolutiva, en la década del 1920, ya habían elaborado su mapa geológico, en función de cómo se manifestaran dichos estratos, según sus respectivos niveles de deposición en el terreno a analizar.

Y esto generó un problema: muchas más veces de lo que se informa a la sociedad, la edad que arrojan los fósiles no coincide con la ‘geológica’ establecida por el terreno. Se ha intentado atenuar esto, recurriendo a los llamados ‘fósiles índice’… ‘suponiendo‘ que sólo existieron en una determinada ‘Era’. Así tratan de forzar congruencia, para no caer en contradicción que debilite dos teorías, embrionadas al calor de la misma caldera de satán.

Pero, aunque el hallar un fósil en un estrato, serviría para inferir que dicho estrato se formó durante la época en que el animal o la planta existieron, no siempre se corresponde con la edad que los geólogos han asignado de antemano al terreno. ¿Se comprende esta controversia? Por eso, desde hace unos años, intentan trabajar juntos, antes de lanzar una información. Y a día de hoy, esa datación estratigráfica-fósil, se considera muy importante en estratigrafía geológica.

Por ejemplo, la zona sedimentaria ‘Formación Roraima’, Guayana venezolana, formada por estratos de arenisca, no muestra fósiles de ningún tipo, y debido a eso, más que recurrir a los estratos, se le calcula más de 1.500 millones de años, y se les define como rocas sedimentarias anteriores a la Era Primaria… la Era en la que ‘hipotéticamente’ aparecieron los primeros seres vivos sobre la Tierra.

Una vez aclarado esto, volvamos a los ‘hallazgos‘. Relativamente cerca de Bucarest, en el centro de la Transilvania, donde otra fábula [también siniestra] ubica al país de los vampiros, nos encontramos con la bella Aiud, llena de pasajes auténticos, que sitúan al visitante contemporáneo en la Rumania Medieval.

Justo allí, en el año 1973, hallaron unos huesos fósiles de mastodontes; se recurrió al 2º paso automático, y los ‘expertos‘, les clasificaron en un entorno a los 20,000 años. Y hasta aquí, estamos ante un clásico musical, el ritmo acorde con los tiempos: hallazgos arqueológicos convertidos en tópico, sistemas eónicos de clasificación internacional, buen rollito amoroso en sentido evolutivo-paleontólogo-geólogo, etc. Solo que en este caso, se les presentó un problemilla a los muchachos; nada que no pudieran resolver luego, pues ya sabemos de las mañas y las artes argumentativas ante imprevistos… pero un gran ‘contratiempo‘, en el sentido literal de la palabra. Para que se entienda mejor: otro anacronismo más; otra burla a la datación ‘científica‘.

Situémonos: Un grupo de trabajadores excavaban en la rivera del río Mures, dos kms al este de la ciudad de Aiud, Transilvania, y comenzaron a brotar ‘restos fosilizados’: 2 huesos de mastodonte y otro, bien identificado… pero imposible de digerir: una pieza metálica torneada, cuya evidencia señalaba que formaba parte de una herramienta, aunque nadie ha podido especificarla aun.

Alumino Imposible

El objeto resultó ser un bloque de aluminio, de casi 3 kgs. y unas medidas aproximadas de 20 x 12,5 x 7 cms. Pero lo más importante es que su punto exacto de clasificación geológica correspondió al ‘estrato 35’, ‘científicamente‘ clasificado como perteneciente al ambiguo Pleistoceno [desde 2,59 millones de años hasta los 12.000 aC].

Al final, ante un ‘forastero‘ tan incómodo, el mejor recurso que se les ocurrió fue donarlo al Museo de Historia de Transilvania. Pero con lo que no contaron, fue que allí fuera redescubierto y analizado químicamente, muchos años más tarde, en un laboratorio de Lausanne, en Suiza. Ni tampoco que los resultados del examen determinaran que en su composición, el artefacto metálico estaba constituido mayormente por aluminio con 89% de pureza; además de un contenido en proporciones específicas, de otros 11 metales diferentes.

Y esto fue la gran sorpresa, ya que no es posible hallar aluminio en estado puro en la naturaleza… y mucho menos, torneado y conformado. La tecnología para lograr un grado semejante de calidad solo pudo ser alcanzada a mediados del siglo XIX.

Pero, la discordancia de los sistemas de datación humana no paran ahí. La capa de óxido de un milímetro de espesor que cubría homogéneamente al bloque, valió para datar su antigüedad en unos 400 años; por lo tanto correspondería al año 1573, el siglo XVI… en el que aun no se había logrado la tecnología necesaria para procesarlo. Con lo cual, una vez más la datación hacía de las suyas y se manifestaba insegura en un 100%, además de francamente incapaz de resultar coherente con una realidad contrastable.

Un barbarismo que se acentúa hasta el arrebato, si tenemos en cuenta también que la capa geológica en la que fue hallado, clasificada como ‘pleistoceno’, sugiere que el aluminio industrial ya existía desde hace unos 20.000 años en el pasado.

La constitución química de la pieza metálica, y su extraña forma, con dos agujeros ovales y simétricos, ha hecho hervir el caldo de las hipótesis sobre un origen cierto. Por una parte, algunos opinan que pudiera tratarse de un cacho constitutivo de una herramienta actual, sin especificar tipo ni actualidad concreta. Y hasta se ha llegado a la comparación científica, en versión reducida, del punto de apoyo de un modulo de exploración espacial, tal como el modulo lunar o de la sonda Viking. Puestos a volvernos locos… ¡Hagámoslo por todo lo alto!: Fue un trozo de la nave espacial de ET, que cayó en ese río.

Lo real, lo imposible de rebatir desde la lógica, la razón, el conocimiento científico y la buena fe inclusive, es que ni la antigüedad datada mediante el examen de la capa de óxido, ni la supuesta por el estrato geológico en el que se localizó, logran ajustarse a la Verdad. Ni el terreno tiene la absurda edad geológica que se pretende asignarle, ni los 400 años de la segunda datación son reales.

Ambos métodos se mostraron como lo que son cuando algún elemento con el que no se ha contado, se interpone en el ‘acuerdo de coherencia‘: contradictorios entre sí, y opuestos a la realidad objetiva. Un objeto de tecnología tan moderna, no hay forma de encajarlo en tiempos tan remotos.

En realidad, este Oopart (Out of Place Artifact), no está fuera de lugar, sino en su sitio. Corresponde a una pieza elaborada por el ingenio humano, cuando le llegó el momento de ser capaz de confeccionarla. Luego, fue usada quizás en un tractor, o en otra maquinaria, sobre un terreno que no llega aun a los 6000 años.

Yo vería a este Oopart, más bien como otro sello de Dios: un elemento moderno y contradictorio, que Él permite que salga a la luz, para que se convierta en otra evidencia que pone contra la pared, las imaginaciones calenturientas de una parte de la humanidad empecinada en la necia obsesión de separar al Creador de su Obra.

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ERAS GEOLÓGICAS Y EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES: DOS LETRAS PARA UNA CANCIÓN ANTICRISTO.

marzo 6, 2009

Desde que se inició este blog, estoy haciendo un llamado a la reflexión profunda sobre las teorías inculcadas, de generación en generación, cuyo único objetivo ha sido adulterar el hábito que caracterizó y caracteriza a los buenos investigadores. Los grandes de la Ciencia, siempre construyeron el resultado de sus esfuerzos en función de las evidencias obtenidas; o sea, para formular teorías, no se fundamentaban en ‘pareceres‘, sino en resultados con los que pudieran luego alimentarlas. Tenían muy claro lo que podía considerarse científico, y lo que no debía atravesar jamás la frontera de lo filosófico, para infiltrarse en las ciencias.

Así, bajo este esquema, la sociedad fue avanzando inexorable e imparable, en todos los campos, pero fundando su desarrollo tecnológico en 4 pilares: Matemáticas, Física, Química, y Biología. Esta última, aunque quizás la más importante, al estar vinculada directamente con la vida, siempre necesitó de las otras tres para poder prosperar, a partir del desarrollo tecnológico imprescindible.

Sin embargo, a partir del 1820, comenzó a imponerse un programa de acción que estaba destinado a cambiar radicalmente el fundamento científico: surgió el primer enfoque sobre un planeta eónico, con el único fin de desmentir lo que se había venido manejando desde los inicios del cientificismo humano: la Creación de Dios, en 6 días de 24 horas, y una edad para el planeta, que no llegaba a los 6000 años.

De esa forma, la geología, permeada por conceptos filosóficos que lucubraban según se manifestaban las distintas capas de la tierra, obvió el hecho de que la gran hecatombe húmeda, relatada en el Diluvio resultaba congruente con la presencia de fósiles, y de estratos del subsuelo, muchas veces ‘doblados’ como si fueran de goma.

Al fin, el concepto internacional sobre ‘eras geológicas’ se instauró en el 1850. Solo nueve años después, en el 1859, Darwin publica ‘El Origen de las Especies‘; pero el corredor para que ambos tomaran la velocidad prevista, ya había sido cimentado poco antes: en el 1848, cuando Marx y Engels publican el ‘Manifiesto Comunista.’ Y el anunciado antiCristo bíblico, cruzaba el umbral de la hasta entonces pulcra y honesta Ciencia, ondeando la bandera color averno, al canto de la Internacional Comunista:

No más salvadores supremos, ni César, ni burgués… ni Dios. Nosotros mismos nos haremos, nuestra propia redención…”

No voy a alargar esto más de lo necesario; al enemigo de Dios se le hacía imprescindible una herramienta que resultara convincente a los humanos, para poder infiltrarse por primera vez, en un terreno que los siglos de científicos creyentes y fieles le habían negado. Y así nació la ‘datación radiométrica.’

De modo que intentaré explicar este tema de la forma más sencilla posible, y resulte mejor dirigido el razonamiento; si aun después eligen seguir creyendo en las argucias con disfraz de Ciencia, ya no será por desconocimiento… sino por una decisión del corazón: el libro que se abre a los ojos del Señor con la claridad de un espejo. El que será abierto para juzgarnos a todos, llegado el tiempo de la justicia individual.

Veamos; a grandes rasgos, [aunque es más complicado], la palabra clave es ‘isótopo‘. Se dice que dos átomos presentan una relación de isotopía, cuando pese a tener el mismo número atómico [igual cantidad de protones en su núcleo], poseen distinto número másico; o sea: distinto número de neutrones en su núcleo, diferenciándoles.

Todo elemento químico tiene uno o varios isótopos, de los cuales: todos, algunos, o ninguno, pueden ser estables. La estabilidad se la da la fuerza de cohesión que ejerce el núcleo de cada átomo, luchando contra la energía electromagnética, que hace que los protones, de carga positiva, se repelan entre sí.

Eso establece un límite; hay un punto determinado por la cantidad de protones en el núcleo, que convierte en ineficaz a esta fuerza de cohesión; un punto en que los protones no podrán ser retenidos, y escaparán. Y el número de protones que permanecen en el núcleo determinará las propiedades químicas del átomo y qué elemento químico es.

Estos isótopos desde los que escapan protones, se convierten en ‘inestables‘, y constituyen el principio básico de la radiactividad. Mantienen excitado el núcleo del átomo, y para lograr un estado esencial deben perder energía, mediante emisiones electromagnéticas o de partículas con determinada energía cinética.

Si varían la de sus electrones, emiten rayos X; si varían sus nucleones, la radiación será gamma. Pero si desde el núcleo se emiten electrones, positrones, neutrones, protones o partículas más pesadas, durante pasos sucesivos en el tiempo, un isótopo pesado termina convirtiéndose en otro más ligero… en otro elemento químico

Un ejemplo es el Thorio232, cuya semidesintegración se ‘calcula‘  en 13.900 millones de años. O sea, pasado el doble de ese tiempo, se convierte en el elemento final: Plomo208. El número a la derecha simboliza el ‘peso atómico’ del elemento, su ‘número másico’, y constituye su ‘tarjeta de identidad’. Por eso verán que cada isótopo está identificado por ese número, que será el que ‘indique’ su característica… y su ‘edad’ de desintegración.

Para que lo vean más claro; ubicados en este Torio232 del párrafo anterior: al desintegrarse, emite una partícula alfa, [dos protones y dos neutrones], reduciendo su número atómico en dos unidades, y su número másico en cuatro. Así,  se convierte  en otro elemento químico: el radio 228 [232-4]. Posteriores desintegraciones forman la cadena natural del torio. Su gran periodo de desintegración continuaría produciendo elementos de su serie durante miles de millones de años. hasta formar finalmente el Plomo no radiactivo, y por tanto estable.

Y a su serie de desintegraciones, hasta llegar al Plomo 208, se le llama cadena del Torio232. Asímismo, existen otras dos series en la naturaleza, que se usan en dataciones: la del Uranio-238 y la del Actinio-227, que se van convirtiendo en otros isótopos radiactivos según sus etapas.

Y aquí entramos en conflicto. ¿Podemos deducir de esto, que los isótopos fueron apareciendo uno a uno, según sus desintegraciones atómicas? ¡Por supuesto que no! No hay ni una evidencia científica que diga que los elementos no aparecieron todos al mismo tiempo, sino todo lo contrario; lo razonable es que todos los elementos químicos surgieron al unísono, puesto que la vida orgánica no es más que reacciones químicas. Y lo mismo ocurre con los elementos inorgánicos:  no existen reacciones sin elementos implicados.

Tampoco existe ni una evidencia científica de que el ritmo de desintegración se haya mantenido constante en el tiempo. ¡Ni una! De modo que aunque el Torio 232, luego de 27, 800 millones de años, ‘según cálculos‘ ‘debiera‘ convertirse en Plomo 208, no quiere decir que si se lleva una muestra de roca a un espectrómetro, y este arroja una radiación espectrométrica con alto contenido en Torio232 y bajo en Plomo208,  esa roca tiene 27 800 millones de años.

Pudo perfectamente haber surgido solo 6000 años atrás, ya que no es posible saber cuándo apareció, cuánta radiación emitía al principio, si esta se ha mantenido constante en el tiempo, ni cuánto se ha perdido hasta hoy. O sea, estamos ante una función con 4 posibles variables; y ante ese hecho, la datación solo es válida en términos teóricos, para determinados cálculos standarizados en energía nuclear. Pero jamás para datar nada, pues ninguno de los factores implicados puede darse por seguro. ¿Se coge la idea?

Por otra parte, otra posibilidad de datación, es la del método Rubidio-Estroncio, válido para datar fechas menores. Así que, si todos los isótopos estaban presentes desde el inicio, ¿qué edad deducir, si esa misma muestra presenta, por ejemplo, en el mismo espectrómetro, la presencia de espectros indicando alto contenido de estroncio y bajo de rubidio, induciendo así solo unos miles de años?

¿Por qué considerarlo como ‘un error‘ de conteo, si el detector es tan capaz de ser sensible a una radiación como la otra? Yo les diré: Porque no es eso lo que se busca; las cosas en Ciencias, no se están llevando como en los tiempos de los grandes de la Física y la Química. No se busca hallar nada nuevo, sino coherencias con la teoría, al precio que sea necesario.

Ahora, se ‘quiere‘ que las cosas sean de una forma, y se dirigen todas las investigaciones en esa dirección, obviando apriorísticamente, sin detenerse un segundo para razonar, aquellas mediciones que indiquen una tierra joven, o un fósil de dinosaurio de solo unos pocos miles de años.

Ni siquiera piensan usar el Carbono14, [desintegración=5,730 años] para datar huesos de dinos, porque ‘no quieren‘ saber de una fecha que esté por debajo de los 65 millones de años. Si ocurriera algo así, la reacción es automática:

‘¡Imposible; es un hongo que ha ‘contaminado’ la muestra!’

Ese es el resultado obtenido, cuando se le permite a la filosofía incursionar en las Ciencias.

A pesar de todo, se enfrentan a un grave problema con el colágeno1 detectado en un hueso no fosilizado de Tiranosaurio Rex, porque se sabe empíricamente que, en las mejores condiciones de temperatura [7ºC], esta proteína solo dura 100,000 años; mientras que a 20ºC, lo más parecido a la normal… solo dura 2,000 años.

Y eso es una espina, pues a la coherencia con los dinosaurios mencionados en la Biblia, y los avistados por generaciones de marinos de todos los continentes, hay que sumar ahora la científica: ¡No tienen los millones de años que se pretenden achacarles!

Sin embargo, sí usan el C14, cuando interesa presentar un fósil, que cubra un ‘vacío de transición homínida‘, en un intervalo de unos miles de años. Ante tal ausencia de evidencias, entonces sí acuden al C14… ¡pues les dará lo que necesitan! Aunque asumiendo que su cantidad en la atmósfera se ha mantenido constante a través del tiempo. Pese a que nadie ha podido demostrarlo, y solo es una posibilidad, dan esa opción como hecho real: datan el fósil, obtienen los 30 o 40 mil años necesarios… ‘¡y subvención, fama, titulares y prestigio académico resuelto en un mismo paquete!

Es decir, no se usa si no resulta conveniente con lo que se busca; pero sí cuando es muy necesario presentar un ‘eslabón‘ del que se carece. Se desecha la influencia sobre la datación, que ejerce el declive exponencial que el campo magnético ha venido manifestando en los últimos años. Algo que incrementa la cantidad de radiación que penetra la atmósfera, y altera la creación de C14 en una cuantía imposible de calcular. No se considera tampoco, que, pese a la ignorancia sobre el ritmo de formación de C14 en la atmósfera desde los inicios hasta la fecha, este se asume como constante en el tiempo; toda una evidencia de intencionalidad dirigida.

Pero sobre todo, y esto es lo más importante, se desecha que cuando se somete una muestra a un espectrómetro, está dará tantas edades, como isótopos se registren en ella, cubriendo un entorno que puede ir desde los miles de años, hasta los miles de millones. Y si una es considerada como válida, las demás deben tener la misma consideración, pues han sido registradas por el mismo sistema, y por el mismo equipo.

Pero, ¿cómo se resuelve esta situación? Pues se va al ‘mapa geológico‘, el tratado místico sobre ‘los años que nunca fueron‘, se ve que el terreno ha sido considerado como de la era ‘terciaria’ y ¡voalá!: Usan el registro correspondiente al isótopo que más conviene a la fecha teórica, desechando el resto, tan científicamente válidos como el escogido… pero no el conveniente.

Así funcionan los sistemas de datación; así se dataron por ejemplo tres muestras de una única roca de dacita, sometida a polvo, cristal y fragmento. Así obtuvieron tres edades que cubrieron la ‘exactitud cronológica‘ de un periodo que cubrió desde 300, 000, hasta 2.8 millones de años, sobre una misma muestra que provenía de la erupción del volcán St Helen, Washington, y ocurrida… ¡Diez años antes!

Ese es el sistema considerado por los defensores del ateísmo geológico-evolucionista ‘científicamente‘ válido, y ‘altamente fiable‘, para ponerle muletas a un planeta que sería capaz de correr sin ellas, los 100 ms. en menos de 11 seg.

Otro recurso más, manipulador, tergiversador, anticientífico… pero altamente conveniente para apartar a Dios de su Obra, ante el ser humano. O mejor dicho, para intentarlo, porque aun quedan neuronas bien puestas en los cerebros, funcionando a tope, para identificar y denunciar la mentira, aunque traten de disfrazarla con impecables batas de laboratorio.

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DE AÑOS LUZ A MILISEGUNDOS… LA PARADOJA DE DIOS

febrero 10, 2009

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas de parte de Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia del Cristo.” [2ªCo 10:4-5]

Uno de los recursos al que se apela desde el ateísmo científico, para desvirtuar la verdad contenida en la palabra de Dios, es la improbabilidad de un universo de 6000 años, fundamentándose en que existen estrellas tan lejanas, que imponen por necesidad, miles de millones de años para que se formara lo que hoy aparece ante nuestros ojos.

Por ejemplo, la NASA, mediante su Telescopio Espacial Hubble, localizó la luz de la más lejana supernova jamás vista, una estrella ‘agonizante‘ que, según datos humanos, estalló hace 10.000 millones de años. La detección y análisis de la nominada ‘1997ff’, corroboró la idea que hace algún tiempo se viene manejando, sobre existencia de una ‘misteriosa‘ forma de energía permeando el cosmos, haciendo que las galaxias se alejen cada vez más rápidamente unas de otras. Asimismo, consideran esta estrella como un primer indicio de la desaceleración del universo, luego del Big Bang, antes de que comenzara a acelerar.

Al margen de tales apreciaciones [reconfortantes para aquellos que propugnamos la existencia de tal ‘energía’, predicha en la Biblia], vemos que una vez más se hablan de miles de millones de años, con la misma seguridad con la que se podrían referir a la arena del Atlántico. Por lo pronto, yo prefiero concentrarme en los errores de conceptos que han implicado incluso a científicos de la talla de los que forman parte del equipo NASA, quienes, para todas las conclusiones de sus cálculos, toman en cuenta la velocidad de la luz, como la mayor posible en el vacío: 300 000 km/seg.

A modo de análisis, quiero dirigir vuestra atención hacia la constelación de la Jirafa, de la que los astrónomos comentan que se ubica ‘allí dónde no hay nada‘. Situada entre la constelación del Cochero y la estrella Polar, en una zona cósmica muy poco ocupada, La Jirafa se halla al nordeste de tres constelaciones fácilmente localizables: Casiopea, Céphée y el Cochero. Allí se reconoce a Capella, bajo la imagen, y en la cumbre: Polaris, la estrella polar, marcando el inicio de la Pequeña Osa.

Constelación La Jirafa.

Constelación La Jirafa.

La Jirafa se centra sobre el eje Capella-Polaris; y en esta constelación, solo dos estrellas son visibles a simple vista: ‘α Cam‘, y la súper gigante ‘β cam‘; ambas distantes de la Tierra a 6939 y 1100 años luz respectivamente.

El año luz es medida de longitud, no de tiempo. Se conceptúa como el espacio surcado en un año. En concreto, la distancia que cubre un fotón en el vacío: 9,46 X 10 a la doce, kms., calculada en base a los 300 000 kms/seg establecidos para la velocidad de la luz.

Ahora bien, considerando que el cerebro normal menos ágil es capaz de procesar la imagen más lejana, en menos de ½ seg, podemos considerar ese tiempo de llegada de tal visión, desde su punto lejano en el espacio, hasta la retina. Por otra parte, si α Cam, es visible y procesable por el ojo humano, pese a estar situada a 6939 años de luz de la Tierra, eso implica que su imagen ‘viajó‘ hasta el procesador cerebral, cubriendo una distancia de:Distancia de 'La Jirafa.'

Para que se entienda mejor su magnitud: 65,642” 940 000′ 000 000… ¡del orden de los billones de kms!

Con estos datos podemos calcular la velocidad que necesariamente imprimió esa imagen, para llegar al ojo [de modo comprensible para cualquiera]:Velocidad espacial

Relacionándolo con la velocidad de la luz, [300 000 kms/seg] creída la más rápida:Relación velocidad/tiempo

Es decir: la velocidad con la que una imagen del cosmos viene a nuestro cerebro, es 43, 761′ 960 000 veces más rápida que la luz. Léamoslo bien, para asimilar mejor la diferencia:

La velocidad de la imagen de la estrella que viajó del espacio a la retina, resultó ¡Cuarenta y tres mil setecientos sesenta y un millones, novecientas sesenta mil veces, más rápida que la velocidad establecida como más rápida por el ser humano! Efecto objetivo, no hipotético; lo que físicamente ocurre cuando se alza la vista y se enfoca cualquier punto en el espacio, comprobable por todos, sin necesidad de ser una persona de ciencias.

La imagen escogida, ya sea general, conteniendo todas las estrellas que seamos capaces de procesar en el cerebro o individual, seleccionando solo una, cumplirá su cometido con independencia de la atroz distancia, y llegará a nuestro ojo en menos de un segundo.

De modo que lo considerado por los hombres como ‘velocidad más rápida del espacio‘, resulta incapaz de hacerle sombra a la velocidad que se le imprime a una imagen, si el ojo humano la enfoca y la trae hasta el destino de su ‘diseño‘.

Así, queda empíricamente demostrado que resultó posible la Creación de Dios, tal como lo establece la Biblia: hace unos pocos miles de años. Lo podemos apreciar hoy con nuestros propios ojos, al margen de cualquier teoría tergiversadora que intente sumirnos en un universo eónico, en base a confusiones, abstracciones, planteamientos euclídeos o einstenianos. Una vez más se verifica que la Palabra de Dios, cuando es puesta a prueba por el cientificismo ateo, sale victoriosa. Y no es de extrañar; la Verdad le ampara.

Por último, quiero pedir que vuelvan a mirar la imagen, representativa de una ínfima fracción de ese firmamento que tenemos encima: minúscula parte de la obra de Dios, en el cuarto día de su Creación. Piensen que todo lo que esté en el cielo, capaz de interactuar con nuestro sistema visual, por lejano que esté, será procesado en fracciones de segundo por el cerebro. Y para ello, viaja desde el espacio, en forma de imagen, muchísimo más rápido que lo que la ciencia humana ha sido capaz de detectar.

Háganle una ofrenda al Creador, desde su corazón, reconociendo lo insignificantes que somos ante Él, y dándole las gracias por abrirnos la posibilidad de estar bajo el gobierno eterno de Su Hijo Jesucristo. El Señor se manifiesta ante quienes le aman, y permanece invisible ante quienes no quieren verle… se ríe de esa parte de la Ciencia que camina en dirección contraria a la que Él ha fijado, hasta que dé por concluido el tiempo de las oportunidades de cambio.

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AUTOBÚS 666 ‘LONDRES-BARCELONA’, LLEGA CON VENENO

enero 17, 2009

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” [2ª Co10:4-5]

En estos días, todos los medios de comunicación dedican un espacio en primera plana, a una frase aparecida en autobuses ingleses, recién exportada a España, en la que se exhorta a todos a ‘disfrutar de la vida sin limitaciones‘, dando la opción de no tener que responder ante nadie. Pero hay una palabra clave: ‘probablemente‘; o sea, el hombre tiene la última voz, la capacidad de decidir. Y esto es así, porque responde al plan de Dios desde los inicios.

En el evangelio de Cristo, la palabra ‘corazón’ aparece más de 100 veces; y no en el sentido biológico, sino en el espiritual. Resulta obvio que el corazón humano es cuna del espíritu; es un conocimiento que se nos escurre ahora y se nos hace difícil entender, pero que dominaremos cuando estemos aptos para comprenderlo. Nuestro Señor nos aleccionó con frases como:

“El buen hombre, del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca. ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?” [Lc 6:45-46]

Dios concede el libre albedrío: tenemos acceso a toda la información existente; leemos todo lo que queremos, procesamos con la mente lo leído, pero nuestro corazón es el que toma partido. Es el órgano más espiritual del ser humano… y también es su autógrafo, un libro abierto para el mundo de la 4ª Dimensión, incluido satanás y su séquito.

Por eso se entera de nuestras debilidades, y por allí mete la punta de su lanza, socavándonos. Por la misma razón, continuamente el Cristo nos advierte más de cien veces sobre esta situación, pues Él tiene la llave que abre de par en par las puertas de esa ‘memoria espiritual‘ humana, y tiene además la facultad de leer en ella todo lo que, de alguna forma que se nos escapa, queda grabado:

Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.” [Mar 7:21-23]

Y nos lo advierte, porque siempre supo que estos días llegarían; hecho que hace obvio que entramos ya en la frontera de los últimos tiempos. El cuánto dure la fase, solo es dominio de Dios; Jesús la define muy bien, al explicar a sus apóstoles la parábola de la buena semilla:

El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre, — les respondió Jesús—. El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga.” [Mat 13:37-43]

La lucha espiritual comenzó en la 4ª Dimensión, pero tendrá su fin en esta que vivimos. Nosotros somos los actores principales, y la tramoya que detonará este proceso final, no es otra que el materialismo ateo, guiada por la mano del propio jefe de los demonios.

La filosofía materialista es una corriente de pensamiento antigua, que considera la materia como absoluta e infinita: ‘La materia ni se crea ni se destruye: solo se transforma‘. Para el ateo, todo lo que existe está compuesto sólo de materia; así, este criterio imposibilita un Creador de carácter ‘no material‘. Por ello, siempre ha sido hostil al monoteísmo o cualquier proyecto humano que implique una Creación divina.

Es tanta la aversión, que se han adueñado de la ciencia, subordinando el criterio científico al filosófico, y abrazando las alternativas a mano: la teoría de la evolución y la geología conveniente. Obvian la constante ausencia científica… porque antes adoptaron la negación apriorística. El propio biólogo evolutivo, genetista y filósofo evolucionista, Richard Lewontin lo confirma en ‘‘Billions and billions of demons’, (1997):

Y no es que los usos e instituciones de ciencia obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino por el contrario: nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a la causa materialista, en crear un aparato investigativo y una serie de conceptos que ofrezcan explicaciones materialistas, sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean, para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.”

No le importa la ciencia. Pero, como contrapartida, el descubridor del ADN y Premio Nobel, James Watson señala en su libro “La doble hélice”:

No podía ser uno buen científico sin comprender que, en contraste con la concepción popular sostenida por los periódicos y por las madres de los científicos, buen número de ellos no sólo son obtusos y de mentalidad estrecha, sino también simplemente estúpidos“.

La lealtad de los negadores de Dios, mal llamados ‘humanistas‘, se percata de que la flecha de invisibilidad material que todos portamos en el cerebro, conocida como inconsciente‘, posibilita en sí misma la realidad de un espíritu también invisible.

De ahí surgió la conducta prejuiciosa que dictó el concepto ateo: “el subconsciente se integró por sí mismo“; un absurdo jamás apoyado ni por ciencia empírica ni por la razón. Ni siquiera el origen de la materia física tiene explicación científica. Por ejemplo, el químico y experto en ADN, profesor de la Universidad de Nueva York, Robert Shapiro, dice:

Por tanto se necesita otro principio evolucionista para cruzar la brecha existente entre las mezclas de elementos químicos naturales simples y el primer replicante efectivo. Este aún no ha asido descrito en detalle o demostrado, pero está anticipado y se le da nombres como ‘evolución química’ y ‘autoorganización de la materia’. La existencia del principio se da por sentada en la filosofía del materialismo dialéctico, tal como la aplica al origen de la vida Alexander Oparin.” [Científico ruso, ateo-comunista]

La propaganda evolutiva sale asiduamente en medios de comunicación y célebres revistas de ciencia, debido a una necesidad ideológica. La evolución se presenta indispensable, gracias a que los círculos que fijan normas científicas la han hecho tabú. Y todo ese brío siempre tuvo un “propósito”: impedir toda fe en un Creador.

El evolucionismo exhibe sus intentos como “ciencia“, pero no apoyándose en ella, sino en la filosofía materialista, y en el rechazo obstinado a la existencia de cualquier cosa “más allá” de la materia, pese a que ellos mismos son capaces de pensar… y a que el pensamiento ‘no‘ es materia.

El objeto del artículo de hoy, el lema ‘autobusístico‘ de estos días, es más de lo mismo: propaganda antiCristo. Pero, al igual que un mal deportista es incapaz de sumergirse en las profundidades, pues ya le resulta excesivo el esfuerzo para sostenerse a flote, el ateísmo exhibe un mensaje universalista, implicando a todos… mas incapaz de prever el verdadero significado individual, que terminaría haciendo gran daño a la sociedad. Una vez más, hacen gala de su despiste intelectual, aun sabiendo que ninguna acción cumple su cometido, si no es antecedida por la reflexión. Analicemos el mensaje:

‘Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Ahora, individualicémoslo, descifrándolo en su real dimensión:

– ‘Violador: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Asesino: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Drogadicto: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Pedófilo: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Adúltero: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Prostituta: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Papá que va a prostíbulos: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte…

Homosexual: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Narcotraficantes, borrachos, maltratadores de mujeres y niños, mentirosos, tramposos, usureros, egoístas, poderosos, orgullosos, avariciosos, lujuriosos, iracundos, envidiosos, perezosos, resentidos, vengativos, mafiosos, imprudentes, desleales, sicópatas, codiciosos… probablemente Dios no existe. Dejen de preocuparse

¡Ese es el auténtico mensaje trasmitido: crear caos en el mundo! Y los cristianos tenemos el deber ante Jesús de denunciarlo y alzarnos contra tal blasfemia, impidiendo por todos los medios que la sinrazón y la locura atea continúen haciendo daño a la sociedad.

¿Seremos capaces de generar una revolución de principios? Si se hace individualmente: ¡Sí! Cuando cada ser humano sea capaz de mejorar aquellos hábitos que afectan a la colectividad, ¿afectará positivamente al resto de la humanidad? ¿O si tiene una actitud socorrista con el prójimo? ¿O si evita hacer daño a los demás?…

No hay dudas que sí, que en esos supuestos, la convivencia humana iría en una dirección convergente con la paz y la felicidad. ¡Ese es el mensaje que se debe trasmitir! ¡Esa debería ser la preocupación primera, de cada uno de los políticos implicados en dar el visto bueno a todo mensaje publicado, tanto ante ojos de niños, como de adultos!

Pero, desafortunadamente, en la misma medida que el hombre se ha ido apartando de Dios, se ha impuesto lo ‘políticamente correcto‘, porque, aunque probablemente no sea lo mejor, es lo que da votos, dinero y poder: el principal alimento del egoísmo humano.

¡Que nadie se escaquee! El mejor mensaje que debe ser cifrado con cincel de hierro y punta de diamante en el corazón humano, es el que nos dejó escrito, hace 2 milenios, quien vendrá sin falta, cuando se cumpla el límite de tiempo fijado por el Dios Padre. Lo escribió quien convivió con Él y fue su discípulo favorito, durante los 3 años de apostolado:

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios.” [Juan 3:36]

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