ESLABONES PERDIDOS JUEGAN AL ESCONDIDO

marzo 24, 2008

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de todos. (Hebreos 2:10)

¿DÓNDE ESTÁ MI GATO-PERRO?

Según la teoría de la evolución de las especies, en su ‘evolución‘ más reciente: el neodarwinismo fundamentado en la selección natural y las mutaciones ‘azarosas’, todo ser vivo (me gusta incluir a todo tipo de plantas) proviene de un antecesor. Es decir, una especie tiene el don de trasmutar en otra con el tiempo, y todo lo que vemos, en mar y tierra, nació de esa manera. Ante la reconocida dureza de reflexión, se ha intentado endulzar la mitificada tarta evolutiva con la posibilidad de cambios en un entorno de miles de millones de años.

O sea, que por ahí deben andar los restos de las numerosas especies intermedias derivadas del enorme proceso que ha llegado a generar la multitud de ellas que habitan hoy el planeta Tierra. En el pasado debieron haber visto la luz solar, criaturas con rasgos de lagartos-aves, en combinación con aquellos que tenían de pez, los cuales, por puro raciocinio, debieron haber convivido con los propios, peces y reptiles existentes. También por pura deducción lógica, en ese entorno se deberían haber sumado los pájaros con características de animales rastreros, cuya formación morfológica debía aparecer en fósiles de de pájaros reptiles: las famosas formas transitorias citadas por la evolución.

Continuando con el razonamiento y la deducción, en la actualidad deberíamos estar rodeados de millones y millones de esas raras especies surgidas de la selección natural.  Cantidad y variedad: ese es el enigma que no logra descifrar la ausencia de los registros fósiles correspondientes, ya que deberían multiplicar los existentes, y sus restos estar esparcidos por el mundo entero; cosa que no ha sucedido (ni sucederá).

Ya hay muchos paleontólogos que se han visto obligados por la aparición repentina y completa de seres complejos, en la llamada ‘explosión cámbrica’, y por esta ausencia fósil, a crear la nueva teoría de ‘equilibrio punteado‘ de la que se ha debatido en este blog, consistente en que las especies fueron apareciendo de pronto, con sus cadenas de ADN totalmente cambiadas para dar lugar a cada nuevo ente biológico.

En su “El Origen de las Especies”, Darwin comentaba: “Si mi teoría es correcta, innumerables variedades intermedias, que vincularían más ajustadamente todas las especies del mismo grupo, deben haber existido con seguridad… En consecuencia, evidencias de su anterior existencia podrían encontrarse solamente entre los restos fósiles“.

Resulta evidente que el mismo autor del caos evolutivo era consciente de la ausencia de dichas formas transitorias. Miraba esperanzado hacia el futuro, contando con que fuesen localizadas. Por esta razón, considerando que ello constituía el obstáculo mayor de su teoría, agregó un capítulo a su Origen de las Especies: ‘Dificultades de la Teoría’, del cual he extraído el siguiente párrafo:

¿Por qué si las especies han descendido de otras por medio de claras graduaciones no encontramos por todas partes innumerables formas transitorias? ¿Por qué no se presenta toda la naturaleza desordenada, contrariamente a lo que sucede con las especies existentes, a las que podemos ver bien definidas? Pero, como según esta teoría deben haber existido innumerables formas transitorias, ¿por qué no las encontramos enclavadas en cantidad innumerable en la corteza terrestre?… Pero en la región intermedia, con condiciones de vida intermedia, ¿por qué no encontramos ahora variedades intermedias estrechamente vinculadas? Esta dificultad me ha confundido totalmente durante un largo tiempo”.

Solo le quedaba una alternativa ante esta situación: aunque los registros fósiles hallados hasta aquel momento eran inadecuados, planteó que cuando se les hubieran estudiado pormenorizadamente se encontrarían los nexos necesarios: los eslabones perdidos.

Los investigadores evolutivos, fieles al concepto, llevan más de 150 años excavando y buscando en todos los continentes, pero sin resultados satisfactorios: no solo no existe evidencia de forma transitoria alguna, sino que lo hallado señala que cada especie apareció de pronto, con todas sus características. Cada fósil extraído, mostró que la vida apareció sobre la Tierra repentina y totalmente formada. La esperanza evolucionista, devino en colapso.

El reconocido paleontólogo evolucionista británico, Derek V. Ager, lo corrobora:

“Lo que se presenta, si analizamos pormenorizadamente los registros fósiles, ya sea a nivel de órdenes o especies, es que lo que encontramos una y otra vez no es una evolución gradual sino la repentina explosión o aparición de un grupo a expensa de otro”.

Por su parte, Mark Czarnecki, otro paleontólogo evolucionista, comenta lo siguiente:

 “Los registros fósiles, las huellas de las especies desaparecidas preservadas en las formaciones geológicas de la Tierra, han sido un gran problema para la demostración de la teoría. Dichos registros nunca han revelado rastros de las hipotéticas variantes intermedias de Darwin. Por el contrario, las especies aparecen y desaparecen abruptamente, y esta anomalía ha alentado los argumentos creacionistas de que cada especie fue creada por Dios”.

Pero, como la esperanza es lo último que se pierde, siempre hay alguien que insiste en la posibilidad de una aparición futura. (Si emergió un Cámbrico negativo, ¿por qué no un golpe de suerte evolutiva?) A esta opción se apunta el profesor de paleontología de la Universidad de Glasgow, T. Neville George:

“No hay ninguna necesidad de disculparse por más tiempo de la pobreza de los registros fósiles. En cierta manera se han vuelto casi inmanejables por lo cuantioso, y los descubrimientos están poniendo fuera de lugar la integración… Sin embargo los registros fósiles continúan componiéndose principalmente de vacíos”.

Ya hemos visto, en un artículo anterior, fotos de fósiles aparecidos en las revistas  National Geographic y New Scientist, datados, desde supuestos 40 a 400 millones de años, que resultan morfológicamente idénticos a los actuales congéneres. Exactamente, se trataban de un tiburón, una langosta, una hormiga y una cucaracha. Si 400 millones de años no resultan suficientes para modificar una especie, ¿cuántos millones son necesarios para que ocurran las ‘especies transitorias’? Y hablamos de millones de especies; cada una urgiendo la forzosa intervención del tiempo para que se manifiesten en ellas cada estado transicional.

De modo que el único recurso que le queda a los desbrozadores de tierras, es donar sus palas, picos y demás enseres de trabajo a alguna ONG de la construcción, para darles mejor uso… o continuar en su tozudez generadora de promesas y sueños fatuos, intentando hallar el gato-perro que les catapulte a la fama, pues la competencia es tanta, que la vanidad ha hecho que esta constituya su principal objetivo; más allá de demostrar que procedemos del azar y hacia el azar nos dirigimos.

No importa que la riqueza de la Creación, que señala en todo momento planificación y diseño, apunte hacia un plan de futuro para la humanidad. Hay una seudo ciencia, que se la juega en el ‘todo por el todo‘, para lograr que la mente de Dios ni siquiera se considere en el pensamiento humano.

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CREACIONISTAS (PSSI) EN ESPAÑA.

enero 27, 2008

Enero 27/2008

  YUYO EN ESPAÑA: ¡LLEGA ‘COCO’ YANKI!

Días atrás saltó la noticia: la asociación estadounidense PSSI, (en español: Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica) llegó a España con el objetivo de dar un ciclo de conferencias en el mundo universitario y en prestigiosos foros de debate. Su particular cruzada, cuestionando la teoría de la evolución desde la ciencia, está respaldada en E.U por los grupos creacionistas y por todos aquellos que propugnan el diseño inteligente, en oposición a la teoría evolutiva, el ‘sálvese el que pueda’, de Darwin.

Contra lo que muchos piensan, fósiles y artilugios expuestos como ‘pruebas evolucionistas’ han sido hallados lejos de su sitio hipotético. Es decir, estaban en un estrato que ‘dicen’ que representa un periodo de tiempo en el cual no vivía quien animaba ese esqueleto e incluso junto a ¡artefactos humanos que no pudieron haber sido hechos aún! Diversas revistas de nivel científico han publicado buena cantidad de ejemplos que el poderoso bloque censurante ha obviado.

Los fósiles de ‘dinos’ a menudo no coinciden con restos de vegetación; por Ej, en la formación Morrison, E.U. Obviedad de que el estrato no implica eras de vida; si fuera así, ¿qué comían esos gigantes? Exigirían al menos una tonelada de follaje diario, pero no hay indicios reveladores de flora en muchas de estas capas. Lo que se ha visto, son dinosaurios sepultados, posiblemente por un cataclismo, no ecosistemas enterrados o una ‘Edad de los Dinosaurios’.

Con el lema: ‘Lo que Darwin no sabía’, Antonio Martínez, oftalmólogo y representante de PSSI en España, considera que, dado el nivel de la ciencia actual, resulta una tomadura de pelo que se pretenda dar respuesta al origen y desarrollo de la vida desde la teoría de la evolución.

Reciba mi reconocimiento por su valentía…pero no se ‘moja’; no plantea sin miedo que los datos apuntan más hacia la existencia de un gran ‘Creador’. Es absurda la creencia de que todo, exactamente todo ente biológico actual, provino de la ‘casuística’ serie de transformaciones que sufrió una especie de ‘unicelular’ alga marina, que llegó a la orilla de la playa y, de forma ‘no explícita’, luego de transformaciones extraordinarias, ella ‘solita’ comenzó a convertirse en frondosos árboles, versátiles animales de todo tipo (incluyendo, por supuesto, a los gigantescos dinosaurios) y, al final, en hombre. ¿En serio que esto responde las expectativas de alguien?

Las denuncias de la Asociación Española de Biología Evolutiva, alegando falta de rigor científico de los conferencistas, (pese a que entre estos hay dos doctorados y dos médicos) ha logrado parte de su propósito y algunas de las actividades programadas han sido denegadas después de su aceptación inicial.

Dichos disertantes son Tom Woodward, doctorado por la universidad de Florida, Isaac Lorencez, doctorado en el Instituto Federal de Tecnología de Zurich; más los médicos Geoffrey Simmons y el propio Antonio Martínez. Todos ellos fundamentados en “pruebas científicas” contrarias a las tesis de Darwin. Es decir, dos doctorados y dos médicos, son considerados ‘a priori’, como faltos de rigor científico.

¡Hemos asistido al sepelio de la ‘Libertad de Expresión’!

¿Cuál es el ‘yuyo’ de la Asociación Española de Biología Evolutiva? ¿Es posible que no se sientan lo suficientemente competentes como para rebatir las vigorosas y bien sustentadas ideas de este grupo? Quizás teman que dentro de poco, Dios mediante, serán unos cuantos millones, pues la luz siempre prevalece sobre las tinieblas.

Es lógica su aprensión; se juegan un ‘trabajo’ que, aunque basado en especulaciones, hoy por hoy representa un status personal… y el dinerito de todos los meses.

Pero, vayamos al grano: todos coincidimos en la pasmosa existencia del código genético; una secuencia magistral, cuya exactitud dejó boquiabiertos a sus propios descubridores. Obviamente les aplaudimos por el hallazgo y somos conscientes de la importancia tan enorme que tiene para la Ciencia que estudia la biología en todas sus ramas…pero, ¿quién le puso el ‘cascabel al gato’? Porque, obviamente, si al hombre le ha sido posible acceder a su cifrado, estamos ante un tipo de lenguaje. ¿Quién lo pensó? No tiene el caos de lo casuístico, sino el orden del ‘diseño’, así que: ¿Quién fue Su diseñador? Pensar que su ‘sabio laberinto’ derivó del azar, errores genéticos, etc., está simplemente más allá de cualquier comprensión lógica.

¿Cómo es posible que entre personas razonables se concluya antagónicamente ante una misma situación? Los ateos abordan la suposición de que el universo ha estado presente por ‘eones’, explicando todo en base al tiempo y al albur. Han hallado muchas cosas que no se ajustan a su concepto, pero han resuelto esto, reinterpretando sus datos para ajustarlos a sus cálculos.

Ante una evidencia contradictoria hallan la respuesta: ‘un meteorito chocó con la Tierra‘. Si hay restos de agua y arena joven en territorio que debe corresponder al Pre Cámbrico, dicen: ‘No tiene importancia, son filtraciones por algún movimiento telúrico’.

No importa que no tengan pruebas, da lo mismo, lo que interesa es que prevalezcan sus criterios sobre todo y contra todo. ¿Es esto rigor científico?

Aquellos que creemos en el Creador de la Biblia, rechazamos un tiempo de edades largas. Nosotros ‘sabemos’ que Dios fue el Creador de los orígenes de la vida y que registró fielmente esos eventos en Su Palabra; por lo tanto, al analizar los datos científicos simplemente los confrontamos con las Escrituras… ¡Y todo encaja sin esfuerzos!

La propia extraordinaria complejidad y versatilidad del ADN lo confirma; exhorto a todos a que busquen la información completa al respecto (es fácil desde Internet) y que analicen desde su corazón si toda esa maravilla que contiene puede haber surgido por ‘evolución celular intrínseca’

Por otra parte, no sólo deben explicar cómo la inmensamente larga cadena de ADN pudiera haberse formado de pedazos en un proceso al azar, sino que también deben revelar la incógnita de la codificación de sus datos contenidos y el increíble ‘proceso’ para interpretarlos.

¿Cuántos experimentos de laboratorio fueron necesarios para ‘crear’ la oveja Dolly y cuántas horas de análisis de ‘todo un equipo de profesionales altamente cualificados’, fue imprescindible para conseguir este engendro químico? Mas, al final, al margen del indudable éxito obtenido, el animal envejeció prematuramente y murió; por lo que todo aquel esfuerzo no consiguió ‘imitar’ el resultado obtenido cuando un embrión de oveja hembra es fecundado por el espermatozoide del macho, siguiendo el diseño original del Creador. ¿Cómo pensar que ‘una sola célula’ por sí misma, carente de inteligencia, es capaz de llegar a donde estamos?

De modo que todo un selecto equipo de expertos científicos fracasa en aquella misión, pero sin embargo, la humanidad debe contentarse con la explicación: ‘la perfecta y complicada evolución de las especies, desde el punto de vista genético, ocurrió debido a una ignorada asociación de sucesos ‘fortuitos’ ocurridos durante millones de años’. No quiero ni pensar en la otra respuesta ajena a la casualidad: ¡La célula tuvo inteligencia para hacer todo lo que vemos!

¿Responde a vuestra comprensión ese planteamiento? A la mía, desde luego que no.

El premio Nobel Sir Fred Hoyle, repito: ¡Premio Nóbel!, manifestó en su momento:

‘La ciencia de hoy está enclaustrada en paradigmas; modelos que se toman como referencia o como punto de comparación y que el hombre llega a considerarlos como ‘prototipos’. Cada avenida está bloqueada por creencias erróneas, y si usted trata hoy de que alguna revista científica le publique algo que vaya contra eso, correrá en contra de un paradigma, y los editores lo tumbarán.’

¿Alguien ha pensado en ‘censura’? ¡Bienvenido al club!

Se han localizado fósiles humanos, cientos de ellos, pero, generalmente, en depósitos que la mayoría de los creacionistas pensarían que fueron post-diluvianos (por ejemplo enterrados en cuevas durante la edad de hielo ‘post-Diluviano’). Sin embargo, al menos una vez, han aparecido huesos humanos en un estrato más antiguo: Dos esqueletos humanos fueron hallados en una mina de cobre en Moab, UTA, en la Piedra Arenisca Dakota, señalada por los evolucionistas como Cretáceo, que corresponde supuestamente, a la ‘Edad de los Dinosaurios.’ [C.L. Burdick, ‘Descubrimiento de Esqueletos Humanos en Formación Cretácea (Moab, UTA),’ Creation Research Society Quaterly, 1973, 10(2):109-10.]

Si los paleontólogos tropiezan con varios restos hallados en un mismo sitio, que no se ajustan entre sí a la era geológica correspondiente, analizan los fósiles buscando respuestas que, de no aparecer, serán sustituidas con excusas. Para saber si los restos hallados en un mismo lugar cohabitaron y murieron juntamente,  examinan los fósiles. Pero la explicación del ‘escape estratigráfico’ (donde algo ‘joven’ es encontrado en una roca antigua por contaminación) es invocada casi invariablemente para los restos que están ‘fuera de lugar’.

La mayor parte del registro fósil no representa la historia de la vida en la Tierra, sino el orden de entierro durante el Diluvio. La confirmación sobre un Diluvio global la hallamos precisamente y perfectamente explicada, en los estratos geológicos. Los geólogos seculares asumen que la historia terrestre fue formada según indica la teoría evolutiva: su doctrina por antonomasia los últimos 2 siglos. La idea del Diluvio es rechazada por la mayoría de los geólogos actuales, que tratan de explicar las evidencias según hechos conocidos solo en el presente.

La Biblia tiene una profecía, en 2ª Pedro 3:3-7, acerca de esta errada postura de investigadores que niegan la Creación y todo lo que ella implica:

“…sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias y diciendo: ‘¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.’  Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.”

Hay mucha evidencia gritando que los estratos de roca no implican eones de tiempo. Toda la secuencia del Gran Cañón está ‘doblada’ en el Kaibab Upwarp; en unos puntos radicalmente y sin grietas, indicando que los ‘supuestos estratos de 300 millones de años’ estaban aún ‘blandos’ cuando el doblez ocurrió. Efecto congruente con el Diluvio de 40 días del Génesis 7:17.

Mencionaré otras dos evidencias de un depósito rápido de capas, con la certidumbre de que se pueden citar muchas más, pero no deseando extender demasiado este ‘ladrillo’ imprescindible:

1- La extensión limitada de las interrupciones entre depósitos o sedimentos indican tiempo interrumpido; pero estas se localizan en áreas limitadas,no en vastas extensiones de terreno”, sin alguna evidencia en las rocas del mismo estrato en áreas aledañas, indicando por lo tanto que cualquier interrupción de falla fue ‘local y corto’, perfectamente atribuible a los diversos terremotos indicados en el Génesis bíblico.

2- Exhiben la existencia de muchos ‘fósiles vivientes’, como evidencia de los cientos de millones de años de la ‘historia terrestre’: pero esas medusas, estrellas de mar, almejas, braquiópodos y caracoles datados por los evolucionistas hasta en 530 millones de años, son como los actuales. El Dr. Scheven, un científico alemán, posee más de 500 de esos ‘ejemplares.’

No citan el caso de artrópodos marinos recientes, llevados a laboratorios evolucionistas como hallazgos de excavaciones, sin decir que habían sido extraídos del mar y puestos al sol pocos meses antes; dichos centros de análisis, después de sus pruebas de datación, los cifraron en un entorno variable de cientos de millones de años. Una evidencia de lo poco fiable de las técnicas empleadas.

“¡ANTE UNA DUDA, TODO ES DUDA!”

¡Felicidades a los valientes seguidores de la verdad del PSSI! Sean perseverantes.

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