LA EVOLUCIÓN AGUIJONEADA POR UNA OBRERA.

febrero 27, 2008

Febrero 27/2008

LAS ESPECIES QUE NO LO SON.

Días atrás, se me planteó la especiación bacteriana como certeza de la evolución. Debo confesar que no me sentí muy a gusto, pues la temática de esta filosofía se halla en una línea de análisis que no comparto; mi razonamiento, por más que lo intente, siempre termina predisponiéndome contra ella.

Sin embargo, proveniente de un profesional de la investigación evolutiva, merece un respeto: dedicó parte de su tiempo en intentar convencerme de sus planteamientos y yo no correspondí a su entusiasmo. No fue por menospreciarle, sino debido a que veo la situación desde una óptica muy distinta, que no me permite aceptar sus deducciones. Pero le debo una disculpa; he sido casi grosero en no debatir con él en el tema que me propone, y he decidido complacerle: he recurrido a literatura evolucionista, he apartado de momento el artículo que debía presentar y les expongo este, sumergido en la forma de pensar que inculca la teoría darwinista.

He acudido a la página http://www.ucm.es/, y me he bajado un trabajo sobre la especiación; lo he estudiado y he decidido reflejar aquí mis opiniones al respecto, abierto a todo aquel que pueda sentirse interesado en leerlas. Es abundante en planteamientos, así que tendré que desglosar mis impresiones a través de este blog, en varios artículos.

Según esta hipótesis, desde un punto de vista biológico, se entiende que una especie es un grupo de poblaciones naturales cuyos miembros son capaces de producir descendencia fértil al relacionarse sexualmente, pero que sin embargo están impedidos de ello (en circunstancias normales), con aquellos componentes de poblaciones pertenecientes a otras especies. Pero, si nos ubicamos en las abejas obreras, creo que esta población contradice esa teoría. Una colmena oscila entre varias decenas de miles de individuos, según su tamaño, cuya inmensa mayoría está compuesto por las conocidas como ‘obreras’.

Estas afanosas formidables, tienen varias características específicas: su tamaño es más pequeño que el resto de la colmena y su abdomen también es más corto. Además, poseen un aparato bucal muy desarrollado y una alargada lengua que les permite obtener el néctar que luego almacenan en el buche melario para transportarlo a la colmena.

Desde que nacen, no salen del panal hasta las 3 semanas; pero a los pocos días ya realizan diferentes funciones: mantienen limpios las casillas de cera y todo su hábitat, comienzan a desarrollar sus glándulas hipofaríngeas productoras de jalea real y alimentan a las larvas, desarrollan glándulas cereras y construyen los panales, reciben el alimento de las pecoreadoras y lo colocan en las celdas, velan para que no ingresen abejas de otras colmenas, y generan una corriente de aire para deshidratar el néctar.

A los 21 días se les atrofian las glándulas cereras y vuelan al exterior, pasando a llamarse ‘pecoreadoras’ y dedicándose entonces a  recolectar néctar, polen y propóleo, además de acarrear agua. Estas secuencias no son seguidas por todas las obreras, así como hay abejas que llegan a pecoreadoras sin haber realizado las actividades anteriores. Algunas, parecen madurar precozmente, y otras rejuvenecen en determinadas condiciones.

Su visión es muy grande, necesaria para la recolección, localización, etc. En las patas posteriores, poseen una modificación denominada corbícula (cestilla) que les permite transportar el polen y la resina de las plantas (propóleo). Recogen los granos de polen con una especie de cepillo peludo que poseen; cuando está lleno, pasan el polen a las cestillas y lo trasladan a su colmena.

Es decir, resulta imposible aducir que no son comunales, y mucho menos, que no resultan importantes para la colectividad. Sin embargo, tienen una característica que las identifica especialmente, un capricho de la Naturaleza: son abejas hembras infértiles, sus aparatos reproductores se encuentran atrofiados  y son más pequeñas que la reina.

Y este punto llama mi atención, pues, genéticamente hablando, la evolución define una especie como la unidad reproductiva, es decir: el conjunto de entes capaces de generar descendencia fértil por cruzamiento entre sus miembros. Ya hemos visto que las abejas obreras son la verdadera fuerza motriz de una colmena: lo hacen todo… menos la reproducción de la especie, tarea asignada a una única abeja reina.

¿No las catalogaremos dentro de su ‘especie‘ por esta razón? ¿Cómo se manifiesta la ‘evolución‘ en una abeja obrera? Desde los inicios de la humanidad se conoce la miel y sus productoras; esta gestión siempre se ha mantenido igual y aunque debido a mutaciones genéticas por pérdida de información codificada, existen distintos tipos dentro de estos himenópteros, las obreras jamás han dejado de fabricar el dulce elemento.

Los tipos de abejas, zánganos incluidos, son producto de un diseño de Dios: uno de los casos conocidos como caprichos de la Naturaleza. Pero se hace evidente, como el cuento de la pescadilla que se muerde la cola, que ya se contraatacará, alegando quizás que hace 10 a la ‘n’ millones de años, las obreras eran las más fecundas de la colmena y que también han evolucionado, (aunque en este caso hacia atrás, hacia la degeneración de la especie), así como que, gracias a la evolución, ha salido una abeja redentora (la más fuerte genéticamente, por supuesto) que saca la cara por el grupo y ella solita se encarga de mantenerlo vivo. En fin; no veo punto de encuentro en las deducciones.

Otro planteamiento se refiere a que ‘cualquiera que sea el parecido fenotípico entre un grupo de individuos, si los apareamientos entre ellos no producen descendientes (que es lo más habitual) o sólo producen descendientes estériles (como es el caso, por ejemplo, del cruce entre caballos y burros) pertenecen a especies diferentes.’

Lo del asno, asna, yegua, caballo, y mula-mulo, (y burdéganos: hijo de caballo y burra) es algo similar, pues tienen sus cromosomas sexuales diferentes. La mula es estéril por ser descendiente de una yegua (64 cromosomas) y un burro (62 cromosomas). La esterilidad de la mula (63 cromosomas), se da porque en la meiosis los cromosomas no pueden aparearse.

En los seres humanos también se ven alteraciones cromosomáticas en número, pero debido a accidentes genéticos [mutación, trisomía, delección…]; el caso del cromosoma 21 (síndrome de Down) es uno de ellos. Sin embargo, estos descendientes siguen siendo personas; no constituyen otra especie: tienen sentimientos, son capaces de experimentar amor y de agradecer todo el que le entregan. Y no es el único, pues existen dolencias congénitas por cambios en número de cromosomas varios, derivados todos de la pérdida de información codificada original, dispuesta en sus ancestros.

Otro caso distinto lo vemos en los perros. Si un ‘Doberman’ acopla con una ‘Cookie’ y hay descendencia, estos serán perros que arrastrarán las variaciones cromosomáticas de sus padres, (aunque en este caso, no en número), pero son variaciones en alelos, y aunque estas les definan como de otra raza, continuarán siendo perros hasta su muerte; no van hacia ningún otro animal. Y lo mismo ocurre con la raza humana: son capaces de procrear entre sí con independencia de sus razgos, crean nuevos razgos, pero su ADN sigue perteneciendo a la especie humana. Tampoco van hacia ningún otro animal.

No ocurre lo mismo con los simios: gorilas, orangutanes, macacos, y otros; creados con un exclusivo código genético, respondiendo a distintos diseños, y no engendrando entre sí. Hay 160 especies de primates, pero ninguna de ellas se acopla sexualmente si no es con otra de diferente sexo, pero de su misma especie. O sea, un mandril jamás cortejará a una mona tití, ni un chimpancé a una gorilita; por lo que, cuando ocurre el apareamiento, garantizan la continuidad de la especie… y al mismo tiempo la imposibilidad de un nacimiento homínido. Ese planteamiento es totalmente anticientífico.

El ‘homínido’ no puede existir, sencillamente porque no tuvo padres capaces de engendrarlos. Esa especie no existe; es producto de la ficción.

Ninguna especie va hacia otra; se sufren mutaciones y alteraciones de varios tipos, por esta pérdida de información comentada y esto establece cambios morfológicos y estructurales en los fenotipos, a veces con consecuencias inevitables para la propia supervivencia del ente que se trate; pero hasta ahí. Con respecto a la especiación de las bacterias, prometo que constituirá mi próximo trabajo, lo prometo; solo estoy siguiendo el curso de los planteamientos del documento que me he bajado.

Quiero dejar patente que apoyo la Ciencia como el que más; el cristianismo no está reñido con ella. De hecho, hay científicos cristianos; no hace mucho vinieron dos a España: dos doctorados, aunque alguien intente denigrarlos, (el tercero era un médico) en defensa de la Creación bíblica. La presión ejercida por una institución evolutiva española fue muy grande y esto hizo que temieran presentarse como lo que son: soldados de Cristo; pero solo es cuestión de tiempo. El ‘no podemos permitir que el pie de Dios entre‘, tiene sus días contados, pues el Señor tiene el poder suficiente para manifestarse; solo que el debate es necesario, pues al tomar partido por una línea o por otra, mostramos lo que hay en nuestro corazón y aportamos elementos a favor o en contra, para nuestro juicio final irreversible.

La Biología en particular, ha contribuido a que las plagas que antiguamente asolaban a una humanidad indefensa, hoy constituyan solo un mal recuerdo. Muchos biólogos e investigadores asociados han ido obteniendo, continuadamente, importantes logros en la medicina preventiva y de profilaxis; sus nombres ya están escritos para la posteridad y han sido grabados con tinta indeleble en el libro de Dios, pues el servicio a la humanidad es muy valorado por el Altísimo.

Asimismo, en biotecnología, otras investigaciones en curso ya han logrado importantes éxitos en sus primeras fases. (Cultivos híbridos, producción de antibióticos, etc…) Entre las nuevas tecnologías moleculares, destaca la síntesis de ADN y proteínas en laboratorio, lo que genera grandes expectativas en la mejora de procesos industriales; la producción agropecuaria, y en la obtención de medicamentos más eficaces en la lucha contra las enfermedades. Mención aparte a las células madres, que cada día aportan más esperanza a millones de personas en todo el mundo, que resisten sus dolencias pacientemente, hasta que aparezca el nuevo fármaco o técnica, que envíe su mal a los archivos del pasado.

¡Qué el Dios Todopoderoso les bendiga y que cada vez se sumen más hombres de ciencia a esta honorable empresa!

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Matemáticas y Arca de Noé.

febrero 21, 2008

Febrero 21/2008


MARINEROS A BORDO.

Desde hace días, varias intervenciones en el blog se han referido al Arca de Noé y la imposibilidad de los planteamientos bíblicos con respecto a sus implicaciones. Ante el deber de contestar una por una a todas, y aprovechando que ya llevaba algún tiempo editando este artículo, decidí priorizarlo, saltándome el plan previsto. Creo imprescindible exponer no solo las consecuencias del diluvio, sino sus causas, por lo que les ruego disculpen el ‘ladrillo’ necesario, las razones expuestas en el Bereshit 6:11-22:

‘La tierra se había vuelto corrupta delante de Dios; estaba llena de violencia 12 Y Dios contempló la tierra y he aquí que estaba inmunda, pues toda la carne había corrompido su camino sobre la tierra. 13 Dios le dijo a Noaj (Noé): «Ha llegado ante Mí el fin de toda la carne; pues la tierra está llena de inmoralidad; y he aquí que estoy por destruirlos de la tierra. 14 Hazte un Arca de madera de ciprés; hazle compartimentos y cúbrela por afuera y por dentro con brea. 15 Así es como deberás hacerla: trescientos codos de longitud (135m); cincuenta codos de ancho (22.5m) y treinta codos de altura (13.5m) (41000.m3) 16 Le harás una ventana, y la terminarás a un codo desde arriba. Coloca la entrada del Arca al costado; hazle un primer piso, un segundo piso y un tercer piso. 17 En cuanto a Mí, he aquí que estoy por traer el Diluvio sobre la tierra para destruir toda la carne en la que hay aliento de vida bajo los cielos; todo lo que hay sobre la tierra expirará. 18 Pero he de establecer contigo Mi pacto y tú entrarás al Arca, tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos junto a ti. 19 Y de todo lo que vive, de toda la carne, dos de cada uno llevarás al Arca para que sobrevivan contigo; serán macho y hembra. 20 De cada ave, según su especie, y de cada animal, según su especie, y de cada ser que repta sobre el suelo, según su especie, dos de cada uno llevarás junto a ti, para que sobrevivan. 21 En cuanto a ti, toma todos los alimentos que sean comestibles y reúnelos, para que les sirvan de comida a ti y a ellos». 22 Noaj (Noé) hizo según Dios le había mandado. Así lo hizo.’

Analicemos ahora si fue posible la existencia de una nave con la capacidad requerida para responder aquel planteamiento de Dios: según la tradición judía, el codo tendría unos 45 cm.; así que al final de su construcción, estaríamos ante un arcón de 135 ms de largo, 22.5 m de ancho y 13.5 ms de altura, lo que implicaba una capacidad algo mayor a 41 000 m3: el mayor artefacto flotante construido hasta finales del siglo XXIX, cuando surgieron los primeros trasatlánticos. Tened presente que no fue un barco convencional; solo se le exigió flotabilidad y capacidad suficiente. La proporción largo/ancho, con factor 6, cumplía estos requisitos.

Opiniones de navieros modernos consideran casi imposible su vuelco, coincidiendo también en que no sería buen navegante. Mas esta condición era obviable; ni siquiera necesitaba timón, solo que flotara. Si lo comparamos con el relato babilónico del diluvio, saltan las diferencias, pues allí el arca se detalla como un cubo perfecto de 54 m y con nueve pisos. Los especialistas dicen que su estabilidad, sería un desastre.

Ahora bien, ¿constituyeron sus 41000 m3 un espacio suficiente para albergar los animales requeridos, personas y alimentos necesarios? ¿Cuántos con necesidad de oxígeno debieron abordar el Arca?

Como primera respuesta, les diré que esa es la capacidad aproximada de 520 vagones de un tren moderno; teniendo cada uno 78.84 ms3 Con respecto a la segunda, según, uno de los taxonomistas más prominentes de Norte América: Ernest Mayr, las especies animales en el planeta, rondan el millón; pero su inmensa mayoría puede sobrevivir en el agua y no necesitó ser traído a bordo del Arca.

Es decir, se prescindiría de los casi 1700 tipos de cordados marinos, los 10,000 celenterados (corales, anémonas de mar, medusas…) 107,000 moluscos (ostras almejas mejillones…), 600 equinodermos (estrellas, erizos de mar…), 21,000 especies de peces y  las 5,000 especies de esponjas, o los 30,000 protozoos, las microscópicas criaturas de células simples: de agua salada y DULCE,  pues hubo muuuuucha ‘lluvia y madera’ suficiente para que se lo montaran a sus anchas. También habría que descontar 838,000 especies artrópodos marinos (langostas, camarones, cangrejos, pulgas de agua, percebes…)

Por otra parte, no olvidemos los mamíferos acuáticos (ballenas, focas y marsopas…) ni los anfibios ni reptiles de agua (tortugas de mar, cocodrilos…) Cuenten además, muchas de las 35,000 especies de gusanos e insectos que podrían haber sobrevivido fuera del Arca. En: “El Diluvio de Génesis,” los doctores Morris y Whitcomb implican no más de 35,000 animales. Existe aun otro libro: ‘El Arca de Noé: Un Estudio de Viabilidad’, donde su autor, John Woodmorappe, defiende cifras similares. En lo que respecta a dinosaurios y elefantes, bien pudieron tratarse de ejemplares muy jóvenes, lo que no implicaría un gran tamaño.

Asumiendo el tamaño de una oveja (60 x 60 cms) como promedio, (hay muchas especies por debajo de ella), y usando de referencia un vagón de carga animal, con dimensiones internas de 12.5 m de largo x 2.65 ms de ancho, se sabe que en este caben unas filas de 20 x 13= 260 ovejas, con un pequeño margen de espacio entre ellas. Pensemos ahora en la orden original de Bereshit 14: ‘hazle compartimientos’. Estos vagones suelen tener una altura de 2.30 ms., es decir, que aceptan tres pisos de 75 cm., lo que arrojaría una capacidad por vagón de 780 ovejas. Quitémos unas pocas para que no se hacinen, y dejemos la cifra final por vagón en 700 individuos.

Así, tres trenes con 69 coches cada uno (207 vagones = 16, 319 ms3 = 40% del arca) tendrían amplio espacio para llevar: 207 x 700= 144,900 animales: los existentes hoy, los ya extintos y un espacio correspondiente al 60% restante para aquellos ejemplares mayores que ustedes quieran objetar, la familia de Noé y alimentos para todos; las matemáticas demuestran que el Arca tuvo espacio suficiente… y que Dios las domina.

La Biblia revela que Noé la construyó bajo la guía Divina; no hay descripción alguna a favor o en contra de que se abasteciera de otras personas para la obra. Está escrito además, cómo era el mundo físico de entonces, en Berechit 1-9: (Génesis, por traducción griega)

‘Dijo Dios: «Que las aguas debajo del cielo se reúnan en un área, y que aparezca la tierra seca». Y así fue. 10 Dios llamó a la tierra seca «Tierra», y a la reunión de aguas la llamó «Mares».’

Si sólo había un continente en ese momento (algo confirmado en teorías científicas actuales), las preguntas acerca de conseguir animales de regiones remotas, son irrelevantes

Uno de los reproches contra el diluvio, se refiere a la forma en que se accedió a tantas especies, y cómo las desplazaron hasta el arca. Pero la Biblia es categórica con respecto a esto: Dios agrupó a los animales y se los trajo a Noé, en parejas. Los escépticos pintan un cuadro de Noé yendo a países remotos del Medio Oriente para recoger animales como canguros y koalas de Australia, y Pandas de China. Sin embargo, la Biblia declara que los animales vinieron a Noé. Él no tuvo que reunirlos (Génesis 6:20).

Otra dificultad que se plantea, se refiere a los problemas de Noé, con sólo 8 personas para dar agua, alimentar, mantener aire e higienizar el interior, durante un año y días. Sin embargo, científicos creacionistas, (que existen, aunque la censura evita que publiquen sus trabajos en Nature) indican que en casi todos los grupos de animales hay una indicación de habilidad latente de hibernar o entrar en un estado de letargo.

Hace poco se dio una situación con una osa panda traída desde China a Madrid, diagnosticada como ‘deprimida’ por los veterinarios; imagínensela en un arca, sobre las olas, y luego imaginen a resto de animales del diluvio. Con sus funciones corporales reducidas a un mínimo, las exigencias de su cuidado se habrían reducido grandemente.

No hay ninguna evidencia científica que señale la historia bíblica del diluvio como un mito ó fábula, y los cálculos apoyan que el Arca fue capaz de asimilar los animales precisos para repoblar la tierra. La causa de tal catástrofe se debió a un juicio sobre pecado. Dios destruyó el mundo que existió en ese momento debido a su violencia y maldad; las generaciones posteriores se encargaron de contar la historia, pero el tiempo, ese imperturbable que todo lo borra, llegó a las últimas generaciones como simple relato de la antigüedad. El Creador le prometió a Noé que Él nunca volvería a destruir el mundo con agua, dándole opción al hombre para que controlara los impulsos; sin embargo, hemos seguido haciendo de las nuestras, durante siglos.

Hace 2000 años, decidió enviar a Jesucristo, en un último intento por revindicar su obra, puesto que se esforzó en contemplar, como esperanza de su Creación, a todas aquellas personas que en líneas generales observan una buena actitud hacia sus semejantes y hacia la vida, sacrificando su tiempo en aras del desarrollo y la mejor vivencia de los seres humanos. Anteriormente, mediante Moisés y los profetas que le siguieron, estuvo alertando a la humanidad de las consecuencias que tendrían las faltas personales; los últimos, antes de la llegada de Jesús, ya vaticinaron el plan de un fin del mundo mediante fuego del cielo y una tierra convulsa en terremotos y catástrofes definitivas.

El Señor llegó dando prueba de su humildad, pero también de su poder: sanaba enfermos e hizo milagros de todo tipo mientras instruía a sus apóstoles, haciendo que de nuevo fueran escritas las palabras de Dios, para las futuras generaciones. Vino al mundo para morir por nuestros pecados y reconciliar así la relación del hombre con Dios, en una última oportunidad, asegurando que un juicio futuro será inexorable, pero también acuñando con su sangre la promesa del perdón para todo el que le siga en fe, espíritu y actitud.

En su momento, Noé rogó a sus contemporáneos para que cambiaran de actitud y creyeran, tanto en las promesas, como en las amenazas del Creador. Pero ellos solo vieron a un loco construyendo un enorme tareco de madera…y la puerta del arca fue cerrada. Ahora, Cristo está haciendo un llamado al mundo para que tengan fe en Él: tanto sus promesas de una vida plena y eterna para quien le siga en contrición, como de mucho dolor e impotencia para quienes se mantengan en una rebeldía marginada.

No sabemos cuánto tiempo vamos a vivir en este mundo; un planeta en el que si algo aprendemos, es que somos más vulnerables de lo que imaginamos. ¿Responderemos a las expectativas del Señor y subiremos a su postrer arca? El libre albedrío otorgado por Dios a los hombres, implica una decisión individual.

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PASTEUR AHOGÓ LA EVOLUCIÓN.

febrero 7, 2008

Febrero 7/2008

LA SOPA QUE NO NUTRIÓ

En el 2003, Stanley Miller, el protagonista de la famosa ‘sopa biótica’ de los años 50, visitó Valencia, invitado por la Universidad, para que diera una conferencia en el Jardín Botánico de esa ciudad, sobre el experimento que renovó laureles entre la tropa evolutiva, luego que el General Pasteur les destrozara años antes en la batalla de la ‘abiogénesis’, donde la generación espontánea tuvo un fulminante enterramiento.

Los resultados de Pasteur habían redimido entonces la ‘biogénesis’ de Redi, sitiada poco antes por la ofensiva de los de Darwin. El padre de la pasteurización demostró que el ‘origen de un ser vivo, en la Naturaleza, solo puede tener lugar a partir de otro tan vivo como él.

En el año 1953, Miller amplió esperanzas de lograr la comprensión del origen de la vida, cuando Science publicó su trabajo sobre ‘Síntesis de aminoácidos bajo condiciones emuladoras de la atmósfera primitiva de la Tierra‘. Había aplicado una descarga eléctrica sobre una mezcla de metano (CH4), amoniaco (NH3), agua (H2O), e hidrógeno (H2) – que en aquella época era considerada la composición atmosférica primigenia.

Por sorpresa, el resultado no fue una mezcla de moléculas orgánicas, sino un número relativamente exiguo de sustancias bioquímicamente significativas: aminoácidos, hidroxiácidos y urea. Con la publicación de estos resultados comenzó para los investigadores evolucionistas, la era moderna en el estudio del origen de la vida.

El objetivo fue obtener moléculas orgánicas relevantes para la vida, simulando en un laboratorio las condiciones que se ‘suponían‘ fueron las de La Tierra primitiva: fingir el inicio del mundo en tubos de ensayo, para concebir el origen de la vida desde la ciencia.

Aun hoy tiene seguidores; incluso se han hecho doctorados fundamentados en esta investigación. Pasma pensar que fue un proyecto de hidrólisis convencional que ya venía efectuándose desde más de un siglo antes. Kirchoff (1824-1887) la empleó en sus estudios sobre la hidrólisis del almidón en presencia de ácidos. En 1860, Gaston Planté construyó el primer acumulador de plomo-ácido, partiendo también de la hidrólisis…

Stanley Miller no fue el primero en obtener aminoácidos a partir de experimentos en los que se utilizan, como fuente de energía, descargas eléctricas. En 1913 Löb y colaboradores obtuvieron el aminoácido Glicina realizando este tipo de ensayos. Y tampoco lo fue, en obtener “sustancias orgánicas” a partir de “sustancias inorgánicas”; hay un experimento mucho anterior en que ello se logró con éxito absoluto:

“Y Dios formó al hombre de polvo de la tierra y exhaló en sus fosas nasales el alma de vida; y el hombre se transformó en un ser vivo”. Gn 2:7

Milenios antes de que nacieran, la Biblia estuvo al alcance de todo ser que buscara esa verdad, incluyendo a Miller; ya instruía en la posibilidad del origen de la vida, partiendo de materia inorgánica tan elemental como el polvo de la tierra.

A diferencia de Miller, otro joven con la misma energía, pero con una proyección totalmente opuesta, anduvo siempre buscando metas nuevas, constantemente intentando averiguar en qué sitio él podía ser útil a la humanidad. ¡Y de qué forma lo logró!

Hablo de Louis Pasteur (1822-1895), químico francés, con hallazgos importantes en ciencias naturales, Química Orgánica y microbiología. El hombre que echó por tierra la anterior ideología de Jean Baptiste Lamarck, en 1809, (quien situó la ‘generación espontánea’ como punto de partida de la evolución biológica, con su libro ‘Filosofía Zoológica’)…y que se encendió de ira cuando Charles Darwin publicó ‘El Origen de las especies’ en 1859.

Pasteur era un buen cristiano, y pese a convivir entre los sabios escépticos del ‘ala izquierda’ del Sena, obviaba las sátiras de sus colegas, amigos de la Teoría de la Evolución. Este concepto, nacido para negar la existencia de un Dios creador; se basaba en el arrogante criterio de que todo había surgido ‘por sí mismo’:

“como partiendo de una sustancia informe, un limo vaporoso en estado de agitación desde hace millones de años, que va resolviéndose en una ordenada procesión ascendente de seres vivos hasta llegar al mono y, por último, como si fuera el paso triunfal, al hombre.”

Su total rechazo a la idea evolutiva y la selección natural, le revistieron con la armadura de Dios y logró demostrar lo absurdo de la generación espontánea o abiogénesis: concepto arcaico que sostenía que podía surgir vida animal y vegetal de forma espontánea, a partir de materia inerte, en la Naturaleza. Planteaban que salían gusanos del fango, moscas de la carne podrida, bichos de los lugares húmedos, etc. Exponían que la vida se estaba originando continuamente en la Tierra a partir de esos restos de materia orgánica.

En la segunda mitad del siglo XIX, Luis Pasteur realizó una serie de experimentos que probaron categóricamente que los microbios surgían a partir de otros microorganismos. Estudió de forma independiente un trabajo anterior del médico italiano Redi en el 1668 y usó dos matraces de cuello de cisne. Estos matraces, con cuellos muy alargados, más finos mientras subían, acababan en una apertura pequeña, y formaban una S, para que el aire lograra entrar, pero no los microorganismos, que quedarían en la parte más baja de la vasija.

En cada uno de ellos metió cantidades iguales de caldo de carne y los hizo hervir para eliminar los posibles microbios presentes. Pasado un tiempo observó que ninguno de los caldos presentaba bacterias y cortó el tubo de uno solo de los matraces. El caldo del matraz abierto tardó poco en podrirse, y presentar vida microbiana, mientras que el cerrado permaneció en su estado inicial. Pasteur demostró así que los microorganismos tampoco provenían de la generación espontánea, sino que estaban el aire, o lo usaban para reubicarse.

Gracias a Pasteur, y a que Dios puso en su camino al químico francés Balard (Él siempre ayuda al que se esfuerza en el bien) quien le auxilió con el diseño del matraz, la generación espontánea fue desterrada del pensamiento científico y se aceptó de forma general la biogénesis, el principio que dice que todo ser vivo procede de otro ser vivo.


“Jamás podrá rehacerse la doctrina de la generación espontánea del golpe mortal que le he asestado con este sencillo experimento”
– declaró Pasteur al ser reconocido su trabajo en este campo.

No hay vida más esforzada y fecunda que la suya. Solía decir que el único secreto de su ciencia estribaba en su divisa: “Trabajar, siempre trabajar”. Murió en septiembre de 1895, pero su obra vive en las vidas de millones de personas curadas gracias a sus descubrimientos (Pasteurización, vacuna contra la rabia; medalla Rumford de la Royal Society, Director de estudios científicos de la escuela normal de París, en 1867, teoría germinal de las enfermedades infecciosas…); sus aportes no solo fueron en el campo de la salud, sino que se extendieron hasta la industria y, por supuesto, la educación, pues instruyó a cientos de alumnos, y estimuló a emularle a miles en todo el mundo.

Su trabajo con la enfermedad de los gusanos de seda, atrajo su atención hacia el resto de enfermedades contagiosas. La idea de que las enfermedades pueden ser trasmitidas entre criaturas vivientes era un anatema. Se trataba de otro de esos puntos débiles que ahora se consideran inexplicables. No obstante, no había nada “obvio” en la idea de una enfermedad contagiosa. Suyo es también el mérito por la “pasteurización”, el proceso que actualmente garantiza la seguridad de numerosos productos alimenticios del mundo.

Su contribución en el área de la salud se vio reforzada cuando en 1871 indicó a los médicos militares que hirvieran el instrumental y los vendajes. Describió un horno, llamado “horno Pasteur”, en el que se esterilizaría todo instrumental quirúrgico y de laboratorio.

Este sabio dedicó su vida a los demás; no se metió en historias absurdas y ególatras. Al final de su carrera, logró mitigar la virulencia de bacterias patógenas, usándolas en la fabricación de vacunas. Él mismo obtuvo vacunas eficaces contra el cólera de los pollos, el ántrax y la erisipela del cerdo.

En 1881 demostró la eficacia de su vacuna contra el ántrax, inoculando la mitad de un rebaño de ovejas mientras inyectaba la enfermedad a la otra mitad. Las inoculadas con la vacuna sobrevivieron, el resto, murió.

En cierta ocasión, durante una reunión de químicos, puso en tela de juicio la habilidad científica de los naturalistas; a viva voz se alarmaba de que no hubieran tomado el más positivo camino de hacer ciencia: la vía experimental a favor de la humanidad. Predicó con el ejemplo:

“Ya que la doctrina de la generación espontánea es un error, está en la mano del hombre lograr que desaparezcan de la faz de la tierra las enfermedades parasitarias”—declaró poco antes de adentrarse en lo más tarde se llamó ‘pasteurización.’

Cuando Miller vino a Valencia, contaba con 73 años; al graduarse, tenía algo más de 20… Cincuenta y tres años consagrados a una investigación encargada de ofrecer una alternativa al origen de la vida, alejada de la Palabra de Dios, que no ha hecho más que confirmarla. Tiene no sé cuántos libros escritos, pero su conocimiento no valió ni para salvar una vida. Al compararlo con Pasteur, siento una profunda lástima por la forma en que malgastó su inteligencia… y por todos aquellos que le imitan en la actualidad.


“Un poco de ciencia te aleja de Dios, pero mucha ciencia, te devuelve a Él.” Louis Pasteur.

Murió el 28 de septiembre de 1895 lleno de honores, no de hombres, sino del espíritu de los miles de personas cuyas vidas salvó durante sus años de CIENCIA, así, con mayúsculas.


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Juicio Scopes I: GOL Satánico EN PORTERÍA CRISTIANA.

enero 17, 2008
Enero 17/2008

UN JUICIO PARA RECORDAR.

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” Rom 15:4

El profesor de biología John Thomas Scopes, quizás no fue consciente de la mecha que prendía al enseñar a sus alumnos sobre la teoría de la evolución de Darwin; a partir de ahí, la humanidad fue cubierta por una red demoníaca y cayó en una vorágine que incluso ha absorbido a todos los cristianos débiles en la fe. Su juicio en Dayton, Tennesee, en 1925, cambió el futuro de la cristiandad…y sus consecuencias se incrementan cada día más.

La causa del virulento juicio ‘Scopes’ en E.U, no implicó crimen o violencia física; fue un combate demagógico, cuya arma resultó ser un torpedo dirigido a la misma línea de flotación de ese gran trasatlántico que es la Biblia Cristiana: el Génesis (‘Bereshit’ hebreo), el 1er libro del Pentateuco que Dios ordenó escribir a Moisés, para constituir el fundamento de todo el conocimiento, para aquella generación y de las futuras… ¡incluyendo la nuestra!

El territorio de EE.UU. estaba mayormente poblado por cristianos que creían, sin duda alguna, cada palabra mostrada en la Biblia. Pero un día, los niños dijeron a sus padres que les estaban enseñando que la creación no debía ser tomada tal como decía el libro de Dios; que en realidad, la vida sobre el planeta había evolucionado luego de un lento proceso de desarrollo de miles de millones de años, a partir de cuerpos unicelulares que dieron lugar a todo ser vivo. Según su profesor, uno de estos, un tipo de mono, evolucionó hasta convertirse en el hombre actual.

Los dóciles granjeros de Dayton no pudieron permanecer impasibles ante esta provocación contra el Creador. Las noticias acerca de un maestro enseñando a sus hijos que los humanos descendían de los monos, se esparció como la pólvora, y su efecto fue la responsable respuesta de los creyentes. La alarma llegó hasta la misma cámara de legisladores de E.U., y uno de sus miembros, John Washington Butler, alzó su voz, pronunciándose sobre la ilegalidad en la que caía el profesor de Biología de una escuela pública de Tennessee, al enseñar algo que negaba la instrucción del propio Dios sobre el origen del hombre.

La respuesta cristiana fue tan rápida y contundente, que el 21 de marzo de 1925, la ley ‘Butler’ se convirtió en estatuto constitucional. Pero al continuar enseñando la teoría de la evolución, Scopes quebrantó la ley estatal. Fue arrestado y acusado de “desmoralizar la paz y la dignidad del estado“.

El incidente del tranquilo pueblo tomó significado nacional, con la entrada en el caso de dos de los hombres más prominentes del país: William Jennings Bryan y Clarence Darrow; fiscal y defensa, respectivamente. Bryan era un fogoso adepto de la Palabra de Dios, que había sido tres veces candidato democrático para la presidencia de EE.UU., perdiendo en las tres ocasiones.

Esta causa, resultó para él una bella oportunidad de golpear a la naciente corriente atea generada por la teoría darviniana de la evolución de las especies… mas en realidad, su ego buscaba la fama que lo catapultara al corazón del poder: la Casa Blanca.

Darrow, por su parte, era un notorio abogado defensor que, ayudado por la Unión Americana de Libertades Civiles, se puso de parte de Scopes y se enfrentó a la mayoría cristiana. El año anterior había logrado la plenitud de su gloria, salvando de la silla eléctrica a una pareja acusada de homicidio sobre un adolescente de Chicago, en una causa que adquirió tinte nacional: el caso de Leopold y Loeb.

Las venenosas aguas del río impulsado por el mismo Satanás, habían echado a andar; el irreligioso defensor, especialista en encender el fuego del infierno, era un hombre informal, dado a la controversia. Por otra parte, Bryan, un redomado creyente, casi un fanático, tenía gran demanda debido a su rica oratoria. Siempre acudía a la interpretación absoluta de la Biblia, letra a letra.

Con independencia del aspecto de disputa personal, contra quien pretendía saltar fuera del aro establecido por la sociedad, el juicio se convirtió en una batalla de seudo-ciencia vs. religión, porque en realidad se intentaba juzgar entre la infalibilidad de Dios vs. el falible y pretencioso ser humano.

Lo que se conoció como juicio del ‘mono’, se inició el 10 de julio del 1925. Carteles con un simio en distintas posturas, tomaron por asalto la ciudad: vendedores, médicos y centenares de curiosos, fueron a la polémica con la misma exaltación que unos niños a una cesta llena de chucherías.

La sociedad se dividió entre aquellos firmes en la fe y los amantes de goces mundanos que ansiaban ver demostrado que toda enseñanza bíblica era falacia. De esa forma se sentirían liberados de tener que dar cuentas a Dios por su regodeo en aquellos placeres prohibidos que resultaban ofensivos para el Señor… pero que en cambio constituían un intenso e irrenunciable gozo para ellos.

En la sala, comenzó la cruzada. Darrow convino en que su cliente, Scopes, enseñaba la doctrina evolutiva; pero que en ningún momento manifestó estar en contra de la Biblia. Alegó que muchas personas creían a Darwin, sin abandonar por eso el libro de cabecera de la comunidad creyente del país. Hábilmente, enfocó el asunto hacia una mala interpretación que no dañaba las raíces del cristianismo.

El diseño del defensor consistió en que la Biblia no era una obra única, sino que se nutría de 66 libros cuya autoría abarcaba miles de años; algunos escritos muy tempranamente y otros, mucho más tarde. Hizo énfasis en que constituía en sí mismo un tratado sobre religión y moral; que no era un libro de ciencia y que no instruía acerca de cómo construir una vía de tren o un barco de vapor ni cómo hacer avanzar a la civilización.

Concluyó exponiendo que las Sagradas Escrituras contenían muchas ideas que en el pasado se habían considerado teorías científicas universales y que luego fueron tenidas como incorrectas por la ciencia, aludiendo, por ejemplo, a la edad geológica de la tierra.

Cuando le tocó el turno al fiscal, este empleó 79 minutos en explicar cómo, desde su punto de vista, el enseñarles a los niños sobre la evolución, era robarles su fe en Dios.

En su turno de réplica, con hábil treta, Darrow aprovechó que el confiado y seguro de sí mismo Bryan, subió, no ya como fiscal, sino como testigo experto de la Biblia, dispuesto a contrarrestar el ataque ateo. Admitió su creencia literal, palabra por palabra, en todo lo escrito en este libro; los siguientes 90 minutos estuvieron llenos de preguntas estudiadas, que resultaron muy embarazosas para el inusual testigo.

Considere la siguiente porción de conversación tomada de las notas del proceso de juicio al ser interrogado Bryan por Darrow:

Darrow: – ¿Pudo ud. descubrir de donde tomó Caín a su esposa?

Bryan: – No Señor; eso se lo dejo a los agnósticos.

D: – ¿Nunca lo ha descubierto?

B: – Nunca lo he averiguado.

D: – ¿Nunca lo ha analizado?

B:- No.

D: – ¿La Biblia dice que tomó una, verdad? ¿Había más gente en la Tierra en ese tiempo?

B: – No le puedo decir.

D: – No me puede decir… ¿Nunca entró eso en su consideración?

B: – Nunca me preocupó.

D: – No había notas de que existieran otras personas, mas Caín tomó una esposa.

B: – Eso es lo que dice la Biblia.

D: – De dónde vino ella no lo sabe…

Esto afectó a la Cristiandad hasta el día de hoy, pues periodistas de todo el mundo, presentes en la sala, escucharon y trasmitieron el diálogo al día siguiente en todos los periódicos, con un subtítulo similar al siguiente:

¡Los Cristianos no logran defender las actas de la Biblia!’

Con este movimiento sorpresivo, Darrow derrotó a su adversario. Luego de que Bryan confesara no poder responder esas preguntas, el defensor ahondó su estocada, llevándole a admitir que Dios pudo haber necesitado más de 24 hs. en hacer la Tierra. Fue el colmo que confirmó su real ‘ignorancia bíblica’.

Minutos después, ante otro ataque, el fiscal-testigo, declaró no tener dudas en que “Dios castigó a la serpiente, condenando a las víboras a arrastrarse por siempre sobre sus estómagos”. Pero luego se quedó de nuevo sin respuestas cuando se le preguntó,

“¿Tiene alguna idea de cómo se movía la víbora antes de eso?”.

Según posteriores declaraciones de su bufete, esa fue la experiencia más denigrante que William Jennings Bryan sufrió en toda su carrera.

A los ocho días, concluyó la vista: Scopes fue penado con la sanción mínima legal: 100 dólares, Darrow emergió como ganador ‘no oficial’ y continuó defendiendo otros casos impopulares; se apeló sobre un tecnicismo y la Corte Suprema de Tennessee revocó la decisión del jurado, pero estimó que la ley Butler, en sí misma, ‘era inconstitucional‘… así que la teoría de Darwin sobre la evolución de las especies, inundó a partir de entonces los inocentes oídos infantiles, ocupando el lugar en las aulas que le había correspondido durante siglos a la Palabra de Dios.

Luego se incluyó en las universidades, extrapolándose con el tiempo a toda Europa: primero al bloque ateo-comunista de la extinta Unión Soviética y, finalmente, al resto de la comunidad europea occidental.

Jamás nos considerernos más sabios que nadie, si no hemos sido capaces de vencer nuestra soberbia y autosuficiencia; debemos escudriñar constantemente la Palabra, pues ella nos enseña algo nuevo cada día. Experiméntelo por ud. mismo; prepárese y recuerde el ejemplo del incapaz valedor de las Escrituras: Bryan, murió por infarto… pasados ¡seis días del desafío!: ¡el mismo tiempo que el Creador empleó en su obra!

En cambio John Scopes, la herramienta satánica, recibió en 1960 la llave de la ciudad de Dayton de manos del alcalde, festejando el 35 aniversario del juicio que torpedeó a la verdad de Dios.

Los cristianos de hoy tenemos la responsabilidad de demostrar la ‘credibilidad de Su Palabra; los niños y adultos actuales tienen que saber que la Biblia es confiable al 100%; de lo contrario, las reflexiones del propio Jesús, que en varias ocasiones se refieren a versículos del Génesis, quedarían en entredicho…y nuestra labor evangelizadora tendrá alcances mínimos.

Que no nos pase lo que al triste Bryan; eduquémonos tenazmente.

Moisés, que estuvo varias veces en el monte Sinaí, en presencia del Señor, y ‘hablaba‘ con Él, recibió instrucciones precisas de escribir su legado: el Pentateuco, cuyo primer libro es el Génesis, para que las generaciones futuras siempre estuviéramos documentados.

¿Lo está usted debidamente? ¿Podría responder las consultas que le hacen de buena fe? ¿Sería capaz de neutralizar las capciosas puntas de lanza del enemigo?

Todas las respuestas a las preguntas del juicio Scopes, y otros muchos artículos sobre cuestiones ‘sin respuesta‘ serán expuestos aquí, próximamente; mientras tanto, les exhorto a que mediten sobre estos dos versículos y en la relación que guardan con el tema:

“y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros’ (1ª Pedro 3:15)

“Y su señor le dijo: ‘Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’ ” (Mt 25:21)

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Juicio Scopes II:¿QUIÉN COMPARTIÓ CAMA CON CAÍN?

enero 14, 2008

Enero 14/2008

La Mujer de Caín.

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Ef 6:12

El anterior artículo de este bloc sobre el juicio Scopes, explicó el inicio de la lucha ideológica auspiciada por el mismísimo líder de las fuerzas malignas, que tiene mando, autoridad y dominio sobre este mundo de sombras. El alegato definía un hecho sucedido en el 1925, hace exactamente 82 años; durante este tiempo, los cristianos no hemos sido capaces de responder, al 100%, con el compromiso de fidelidad contraído ante nuestro Señor Jesucristo al aceptarlo en nuestras vidas: no hemos sabido defender la credibilidad absoluta de su Palabra. No hay que temer a la ‘mal llamada ciencia’ y sus conjeturas, pues la Palabra está para promover la verdad, no para cambiarla. Todo lo que se opone a la Biblia, halla respuestas contundentes en los propios escritos que la componen:

“…Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”. Jer 15:19

Aquel maldito día en Dayton, comenzó a perder credibilidad la palabra bíblica, debido a la astucia del abogado defensor que, con 3 preguntas capciosas y un discurso seudo-científico, puso en ridículo a quien se autoproclamaba ‘vivir literalmente según la Biblia’:

1- ¿De dónde tomó Caín a su esposa?

2- Si Dios condenó a la serpiente a arrastrarse por el suelo, ¿cómo se movían aquellos animales antes?

3- La Biblia cita una Creación en 6 días: ¿Demuestra la ciencia que la vida se originó miles de millones de años atrás?

En nuestra vida diaria, al intentar valer toda ocasión para predicar, a veces afrontamos dudas de difícil contestación; son muchas, y seguramente, mientras usted lee esto, le está viniendo alguna experiencia de este tipo a la mente. Sin embargo, casi todas las respuestas están implícitas en la propia Biblia; solo tenemos que ser fervientes estudiosos de ella…y encomendarnos al Señor antes de cada lectura, pidiéndole que nos dé Sabiduría y Conocimiento para saber interpretarla en todo momento. Y Discernimiento para estar continuamente dispuestos a actuar en defensa de la credibilidad de Su Palabra. Al decir ‘casi todas las respuestas están implícitas’, nos circunscribimos a lo expresado en Deuteronomio 29:29:

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley. “

Sin embargo, las que pueden tener una pronta respuesta, son muchísimas más de las que usted cree, si somos fieles a Las Escrituras y nos dejamos llenar de ellas; si permitimos que el Espíritu intervenga y nos conduzca. De momento, rebatamos con energía bíblica la primera de las preguntas no respondidas en el juicio ‘Scopes’:

¿De dónde tomó Caín a su esposa?

Gente suspicaz de todo tipo, recurre asiduamente a la esposa de Caín para denigrar el libro de Génesis y restarle credibilidad, pues así se pondrá también en tela de juicio toda la prédica del Señor, quien una y otra vez, insistió en las palabras del Bereshit judío. (Génesis griego)

Infelizmente, la mayoría de los cristianos no logra responder con convicción esta pregunta, perdiendo una bella oportunidad para que el mundo vea en la Biblia el mejor aliado para su evolución personal y espiritual, que les protegerá de muchos males: Confiable al 100%.

Uno de los recursos usados por los ‘intrigantes‘, es el plantear que debió existir otra raza humana en la tierra, fuera de Adán y Eva; mas esa idea es inaceptable, puesto no coincide con lo expresado en Génesis 3:20

“Y llamó Adán de nombre a su mujer Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.”

Todas las personas, excluyendo a Adán, descienden de Eva; ella fue la primera mujer, formada del costado de Adán, según Gén 2:21-22

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”

Sólo hubo una mujer, la esposa de Adán, desde el principio; no existió otra “raza” de mujeres. Así que, si los cristianos no logran defender que todo ser humano (incluyendo la esposa de Caín) puede remitir sus antepasados finalmente a Adán y Eva, entonces: ¿cómo explicar el Evangelio? ¿Cómo justificar el enviar misioneros a cada tribu y a cada nación? Por lo tanto, se necesita contestar categóricamente la pregunta concerniente a la esposa de Caín para patentizar que los cristianos saben defender las Escrituras y todo lo que estas aleccionan.

“Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.” (Gén 4:1)

Caín fue el primer hijo de Adán y Eva anotado en la Escritura. Él y sus hermanos, Abel (Génesis 4:2) y Set (Génesis 4:25) fueron parte de la PRIMERA generación de hijos que nacieron en esta Tierra. Pero, aunque estos tres varones son específicamente mencionados, Adán y Eva tuvieron otros hijos, cuya cronología no se sabe. En Génesis 5:4 leemos una declaración que resume la descendencia del primer matrimonio sobre la tierra:

“Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años; y engendró hijos e hijas.”

Durante sus largas vidas, Adán y Eva generaron un buen número de hijos, varones y hembras. Podemos ver como los escritos del historiador Judío Josephus lo ratifican:

“El número de los hijos de Adán, según dice la vieja tradición, fueron treinta y tres hijos y veinte y tres hijas.”

La Escritura no detalla cuántos hijos en total nacieron de Adán y Eva, mas, razonando la longevidad, (Adán vivió 930 años: Génesis 5:5; lea el artículo de este bloc sobre ‘Corazones semi milenarios’), no sería un disparate pensar que fueron muchos. Recordar la orden:

“Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla.” (Gén 1:28)

Sin prejuicios personales ni ideas extra-Bíblicas, cuando sólo existía la primera generación, es obvio que al menos el primer hijo varón en casarse, tuvo que hacerlo con su hermana. Luego, los otros le imitaron… o recurrieron a una prima o una sobrina, según el caso. De no ser así, no pudo haber más generaciones, puesto que queda descartada Eva como esposa de sus hijos; fue una orden de Dios, según Gn 2:24:

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”

Es decir, el Creador estableció que los hijos dejarían el hogar de sus padres. El objetivo estaba claro: poblar la tierra. Así que se sobrentiende que, a medida que Eva fuera teniendo hijas y éstas llegaran a la edad de procrear, se unirían en matrimonio con algún hermano o, de existir ya, con primos o sobrinos; abandonando la casa paterna para continuar con el plan de Dios:“Sed fecundos y multiplicaos…” No se dice cuando Caín se casó ni se dan muchos detalles de otros casamientos e hijos, más podemos asegurar que la esposa de Caín tuvo que ser, necesariamente, una hermana, una sobrina, o una prima.

OBJECIONES: Leyes de Dios Muchos rechazan inmediatamente la conclusión de que los hijos e hijas de Adán y Eva se casaran los unos con los otros, debido a los principios actuales que prohíben sexo entre hermanos. Algunos dicen que no te puedes casar con parientes; aunque TODA la humanidad es descendiente de Adán y Eva: todos somos de una sangre, y si no te casas con un pariente, no te unes a un ser humano. Una esposa está emparentada a su esposo antes de casarse. En realidad, la ley que prohíbe que parientes cercanos se casen no fue dada hasta el tiempo de Moisés:

“Ningún hombre se acercará a una mujer de su propia familia para tener relaciones sexuales con ella…” (Lv 18:6-18).

Pero antes, no había desobediencia a la ley original de Dios: ‘creced y multiplicaos’, si los allegados (aun hermanos y hermanas) se casaban entre ellos.

Deformidades Biológicas Hoy no les es permitido a hermanos y hermanas (o medios hermanos), el casarse y tener hijos, ya que es cierto que la descendencia de una unión entre hermano y hermana tiene un mayor riesgo de malformación. Mientras más cerca esté el parentesco de la pareja, es más probable que cualquier linaje adquiera alguna anormalidad.

Es muy fácil comprender esto sin entrar en detalles técnicos: Cada persona hereda un conjunto de genes de su madre y su padre. A día de hoy, infelizmente, el genoma de muchos contiene alteraciones, y estos cambios resultan en varios problemas. Por ejemplo, alguien nace con una pierna más corta que la otra; o quizás la nariz de uno no está exactamente centrada en su cara, o sus ojos no tengan el mismo color. Quizás la quijada de un conocido está un poco fuera de forma. No se dice que es lo normal, pero así sucede, con mayor frecuencia de lo que pensamos; las múltiples malformaciones que vemos todos los días en la calle lo atestiguan.

Cuan más cerca sea la parentela entre dos personas, más probable es que tengan deformidad debido a fallos genéticos heredados de sus padres. Dicho de otra forma: es posible que hermano y hermana tengan mutaciones similares en su código genético. Si entre ambos hubiera una unión que produjere descendencia, su prole podría heredar variaciones de código que causarían anomalías físicas y/o fisiológicas en ellos. A la inversa, estando los padres lo más alejados parentalmente entre sí, es más difícil que tengan las mismas alteraciones genéticas.

Sus hijos, con un conjunto de genes de cada padre, tienen más probabilidad estadística de contener solo un gen con información adulterada, o unos pocos de ellos. El gen bueno tiende a prevalecer sobre el malo para que una deformidad (una seria) no ocurra. Por ejemplo: en vez de tener orejas totalmente deformes, una persona puede tener orejas torcidas solamente. Actualmente, hay teorías que señalan que la raza humana está degenerando lentamente, al acumularse los cambios genéticos, generación tras generación. Pero esta situación actual no se aplicaba a Adán y Eva; cuando ellos fueron creados, surgieron perfectos; lo confirma Gn 1:31:

“…y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien…”

Eso implicaba genes inmaculados; mas, cuando el pecado entró al mundo por causa de Adán (Génesis 3:6), Dios maldijo la pareja, y la perfección trasmutó en degeneración, para sufrir muerte y decadencia: Un ejemplo lo tenemos en cómo se reducía la expectativa de vida a medida que pasaba el tiempo:

Matusalén vivió 969 años, (ver ‘Corazones Milenarios) y sus coetáneos, por varias generaciones, se mantuvieron en ese entorno. El propio Noé vivió hasta 950 años; sin embargo, poco a poco, todo cambió.

Pero, volviendo al tema que nos trata, Caín fue la primera generación. Él, al igual que sus hermanos y hermanas, heredaron pocos genes anómalos, ya que representaron los primeros efectos del pecado: la anomalía habría sido mínima en su inicio. En ese contexto, hermano y hermana se podían casar, sin ninguna posibilidad de producir descendencia deforme. No había alusión prohibitiva al apareamiento entre ellos; la autorización la dio el dictado original del matrimonio, sin exclusiones:

“Creced y Multiplicaos”

En la era de Moisés, unos 2500 años después, se habría acumulado tal declinación genética, que Dios ordenó nuevos decretos restrictivos sobre casorios hermano/hermana y toda la parentela cercana. (Levítico 18: 6-18). Además, la población humana se había incrementado lo suficiente como para imponer normas de conducta sexuales; hubo tres razones estrechamente relacionadas entre sí, para la presentación de leyes prohibiendo matrimonios de consanguíneos, siempre debido a los efectos del ADN:

1. La urgencia de preservar al ser humano contra la perspectiva de generar linaje deforme.

2. Mediante la ley, Dios garantizaría un pueblo Judío fuerte, sano, y dentro de Sus planes.

3. Resguardar la estructura de la familia y de toda la sociedad: las imperfecciones físicas y sus secuelas sicológicas en los padres, debido a relaciones incestuosas, debían ser minimizadas.

Caín y la Tierra de Nod

“Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén. Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc. ” Gén 4:16-17

Algunos afirman que este pasaje significa que Caín fue a la tierra de Nod y halló allí una esposa; concluyendo que tuvo que haber otra raza de gente en la Tierra, no sucesora de Adán, que procreó a la esposa de Caín. Pero, según la tradición antigua, “conocer” a una mujer es llegar a ella sexualmente; si se quisiera expresar otro contexto, se diría: ‘Y conoció Caín a la que sería su mujer‘. Está claro que ‘ya‘ era su mujer cuando la ‘conoció‘ en Nod para procrear a Henoc, y que ya la había ‘conocido‘ seguramente otras veces anteriores, sin que quedara embarazada.

Así se aclara que ella también era descendiente de Adán. Este pasaje NO dice que Caín fue a la tierra de Nod y encontró allí una esposa; Moisés habría relatado algo respecto a su matrimonio. Más abajo veremos cómo Caín, antes de matar a su hermano, se había casado con su esposa; Caín se casó antes de salir hacia la tierra de Nod. Él no encontró una esposa allí, sino que en ese territorio ella quedó embarazada para continuar el plan de Dios y poblar también esa zona del planeta. (creced y Multiplicaos)

Pero, ¿a quién le temía Caín? (Gén 4:14) Algunos afirman que tuvo que haber mucha gente en la Tierra además de los descendientes de Adán y Eva; de otra manera Caín no hubiera temido que quisieran matarle por su homicidio sobre Abel. Pero una razón obvia, por la cual algunos quisieran herirlo, podría ser, seguramente… ¡que eran familiares cercanos de Abel y lo amaban más que a Caín!

“El hombre conoció a su mujer Javá (Eva) y ella concibió y dio a luz a Caín, diciendo: «He adquirido un hombre con El Eterno».Y también dio a luz a su hermano Hevel (Abel). Hevel (Abel) fue pastor y Caín fue labrador”(Gn 4:2)

Analicemos esto, proveniente del ‘Bereshit’ judío original: al nacer Set, Adán tenía 130 años de edad (Gn 5:3), y Eva lo vió como un “reemplazo” por Abel (Gén.4:25; según la tradición judía, la palabra ‘también‘ dice que Abel y Caín eran gemelos), lo que implica que no ocurrió mucho tiempo entre ambos sucesos de muerte/embarazo. Por lo tanto, el lapso desde el nacimiento de Caín a la muerte de Abel debió haber sido 100 años o más; suficiente espacio para que Adán y Eva tuvieran más prole, que a su vez se casarían y tendrían descendencia. Para cuando Abel fue asesinado, ya era pastor, y Caín labraba la tierra: ambos llevaron su ofrenda al Señor: (Gen.4:3) Si llevaron ofrenda, ya eran adultos.

La frase “Pasó el tiempo“, que según análisis anterior, rondaba el siglo, deja una puerta abierta al hecho de que pudo haber otros hijos, varias generaciones; otros hermanos que no mirarían con buenos ojos el crimen sobre el segundo de los hijos… ¡o los propios hijos de Abel!La Biblia explica la soberbia y manifiesta tendencia al pecado del primogénito, que le acarrearían muchas enemistades:

“Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” (Gen. 4:5-7)

De esta lectura se desprende que tenía mucha soberbia; tendencias a la rabia y a la violencia: por tanto, no sería muy querido. Si consideramos de nuevo que Adán tenía 130 años al nacer Set, y lo dicho antes, sobre que: muerte de uno y nacimiento del otro se sucedieron en fechas casi coincidentes, en ese siglo y pico, Eva pudo haber tenido otras hijas; incluso el propio Abel pudo haberse unido a alguna mujer antes que el primogénito, y tenido descendencia, así como que esta, a su vez, continuara procreando.

Ese tiempo abre el abanico de posibilidades: la mujer de Caín pudo ser una de sus hermanas, una prima, una sobrina, etc… según lo ordenado por el Creador, de ‘fructificad y multiplicaos’: No hay ninguna razón para pensar que en los 130 años transcurridos, la familia Adán-Eva no aumentara considerablemente; ya habían aprendido lo que costaba el desobedecer a Dios, así que, seguramente se dieron a la tarea de poblar al mundo sin dudarlo, para no atraer más castigo sobre ellos.

¿La respuesta? No sabemos si Caín fue el primer hijo en ‘conocer‘ mujer; si fue así, tuvo que ‘conocer‘ a una hermana suya, o a una sobrina o prima, en el caso de que otro varón, descendiente de Adán, hubiera sido el primero de los ‘conocedores‘ del Génesis. Esa primera generación de hombres y mujeres tuvo que ‘conocerse’ entre sí; no hay otra alternativa.

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Juicio Scopes IV: UNA SERPIENTE CON PATAS.

enero 13, 2008

Enero 13/2008

¿FUE ANDANDO LA SERPIENTE HACIA EVA?

(3ª Pregunta del Juicio Scopes)

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Pues las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (Rom 1:18-20)

Repetiremos aquí la 3ª de las preguntas sin respuestas del famoso juicio Scopes, fatal para el cristianismo, cuando el abogado defensor interroga al inepto ‘cristiano’ Bryan:

“Minutos después, ante otro ataque, el fiscal-testigo, declaró no tener dudas en que: ‘Dios castigó a la serpiente, condenando a las víboras a arrastrarse por siempre sobre sus estómagos’. Pero luego se quedó de nuevo sin respuestas cuando se le preguntó: ‘¿Tiene alguna idea de cómo se movía la víbora antes de eso?’

Algunos cronistas refirieron la repetitiva sonrisa sarcástica que aparecía en la cara del abogado Darrow, cada vez que el indefenso fiscal-testigo se hundía en su asiento, impotente ante el taimado ataque del abogado defensor. Según posteriores declaraciones de su bufete, esa fue la experiencia más denigrante que William Jennings Bryan sufrió en toda su carrera.’

Y ahora, nuestra réplica; la que debió haber recibido aquel abogado en el año 1925, para intentar que en las aulas se hubiera seguido enseñando el bloque educativo que instruye sobre el verdadero Proyecto del Hogar, así como sobre la biología y edad del planeta, según la Biblia: el mejor camino para consolidar la credibilidad en la Palabra de Dios.

Desde el ‘Bereshit’ judío al que acudía Jesús, antes de ser traducido al griego para llamarse ‘Génesis’, se enseña en 1:24:

“Dijo Dios: «Que la tierra produzca seres vivos, cada uno según su especie: animal y reptil, y la bestia de la tierra, cada uno según su especie». Y así fue. “

Según el diccionario Larousse, un animal es un ser vivo sensible, que por lo general se nutre de alimentos sólidos y está dotado de movimientos, mientras que la bestia es definida como un mamífero cuadrúpedo grande, en especial, los domésticos de carga: los útiles al hombre. Se hace evidente la distinción que el Señor hace entre ellos: los que se arrastran por el suelo son considerados un caso aparte…

Según el propio diccionario, un ‘reptil’ es un animal vertebrado, ‘con o sin extremidades’, generalmente ovíparo, con respiración pulmonar y sangre fría, como las serpientes y los lagartos.

¿Estaba ya la serpiente ocupando un sitio entre estas especies ‘rastreras’?

No sabemos con exactitud cuál fue su diseño original, pero es obvio que disponía de patas, puesto que un poco más adelante vemos que, una vez que Eva cedió a la tentación debido a su debilidad e inquirida por el Creador que le pide cuentas, culpa a la serpiente de incitarla al pecado y Dios se dirige a la herramienta usada por el Satanás, según revela Bereshit 3:14, (o Gen 3:14)

“Y El Eterno Dios le dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita serás entre todo animal de ganado y toda bestia del campo; sobre tu vientre irás, y polvo comerás todos los días de tu vida”.

Esta sentencia elimina toda duda: el que la serpiente se arrastrara después de aquella acción, fue debido a un castigo divino; nadie sabe cómo se desplazaba en los primeros días, pero la frase: ‘De hoy en adelante’ implica que en el pasado inmediato se trasladaba de un lado a otro de cualquier manera posible, menos del modo que hoy conocemos como ‘serpenteando’, debido precisamente al atributo que implica su nombre, por aquella condena.

Quizás tuviera patas cortas, como los caimanes y cocodrilos; quizás perteneciera a la especie de saurios. Eso no se puede saber… ni tampoco le interesa a nadie, dado que lo importante de la Creación, lo que resultaba vital para las siguientes descendencias del primer hombre, sólo se circunscribía a todo lo referido al entorno humano, los únicos dotados de espíritu…los únicos que respondían al interés del propio Dios.

Según Bereshit 1:26, cuando Dios creó al hombre, lo creó semejante a Dios mismo:

« Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a Nuestra Imagen y Semejanza. Él reinará sobre los peces del mar, las aves del cielo, y sobre los animales, sobre toda la tierra, y sobre todos los reptiles que reptan sobre la tierra»

Lo substancial no es ‘cómo se movían las serpientes antes del pecado original’, sino cómo nos movíamos y nos ‘moveremos’ los que fuimos creados a imagen y semejanza del Señor Dios Todopoderoso.

Olviden al hombre ‘casual’ presentado por los evolucionistas, con millones de años; el descubrimiento del código de ADN confirma la creación bíblica, pues tras de esa codificación, tan compleja, inexorablemente, habrá un ‘codificador’.

Ese tema también será tratado en este Blog, y estará al alcance de todo aquél que sienta en su corazón un ansia íntima por la Verdad; así como lo de los mamuts, la edad de hielo, eónicas eras geológicas, dinosaurios de 65 millones de años… nada de eso tiene que ver con la ciencia real, sino con especulaciones. Todos esos artículos se irán actualizando aquí paulatinamente.

La verdadera ciencia es aquella que ha logrado descubrimientos asombrosos, ya sea en el campo de la salud o de las tecnologías…lo demás es simple conjetura, y sus defensores, por ende, no son más que conjuradores que no han logrado aportar ni una sola evidencia que confirme sus planteamientos.

Aún estamos esperando por el eslabón perdido de la especie que deseen; no solo del hombre, sino de cualquier ser vivo que haya ‘evolucionado’, para que no aleguen que les presionamos mucho.

La Biblia enseña; es todo un prontuario sobre el hombre. La mejor enciclopedia que el ser humano puede tener a su alcance en todo momento, ante la dificultad, ante la duda, ante el éxito o el fracaso, y ante la tentación.

Somos parte del plan de Dios; nuestra responsabilidad con Él comienza en la defensa de la credibilidad de su Palabra y continúa con la propia fidelidad de comportamiento, con la congruencia que debe existir entre las enseñanzas bíblicas y la forma en que nos proyectamos dentro de la sociedad, en nuestra familia, nuestro trabajo… nuestra forma de vivir.

Solo existirá coherencia con Dios, cuando cada paso que damos ha sido precedido por la pregunta:

¿Cómo actuaría Cristo en esta situación?

Como puntualización final, les remito a las palabras del Señor mientras instruía a los que le seguían, 3 veces confirmadas en Lc 16:17, Mateo 24:35 y Marcos 13:31:

“Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.”

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