EL PRÍNCIPE ENCANTADO, CENICIENTA… Y DATACIÓN GEOLÓGICA I.

marzo 15, 2009

Este blog se complace en presentar una serie de hallazgos ‘molestos‘ para los amantes de la tierra eónica. Se probará así que la sensatez de los sistemas de datación no supera la que puedan tener los cuentos infantiles que ilusionan a mentes inmaduras; y que solo una afín conducta pueril, puede explicar el frenesí mostrado hacia estas ‘técnicas’, por los tutores del sin-Dios, ya sea tras una armadura geológica, o una tipo ‘evolución de las especies’.

Abro la serie con el hallazgo de la apelada “Máquina de Antikythera“, artefacto obviamente moderno, hallado en un barco hundido, cuya aparición fortuita se debió a la inmersión de pescadores de esponjas. Estos faenaban a unos 60 ms. de profundidad, frente a la isla de Antikythera, mar Egeo, en el año 1900, cuando detectaron la presencia de los restos de una embarcación, y se afanaron en repetidas inmersiones, intentando rescatar todos los objetos de posible valor.

En un momento impreciso, uno de ellos vio un extraño bloque de apariencia metálica, cubierto de pequeños corales que lo habían convertido en residencia. Los ‘peritos’ obviaron el bloque, describieron la nave como ‘galera griega’, la dataron en el siglo I aC, y consideraron esa fecha como la del naufragio. Sin embargo, un año más tarde, cuando se realizaba su clasificación, al arqueólogo griego Valerios Stais, le sorprendió que entre la mole metálica se vieran varios engranajes… algo totalmente anacrónico entre restos datados en 2000 años de antigüedad.

De modo que se dio a la tarea de limpiarla minuciosamente, y al terminar, lo mismo él que el resto de expertos, concluyeron que el aparato era todo un sistema tecnológico; lo consideraron un reloj astronómico, o algún instrumento de navegación muy sofisticado. Y al detectar la presencia de inscripciones en el metal, se solicitó la presencia de epígrafos que pudieran descifrarlas, leerlas e interpretarlas, con el fin de obtener la mayor cantidad posible de información sobre el enigma.

Estos fallaron que se hacía referencia al sol, la luna y otros cuerpos celestes; posteriormente, estudios más profundos, fijaron incluso que se trataba de una calculadora astronómica en toda regla. Desde entonces, este aparato se expone en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

Cinco décadas después, el oficial naval francés, Jacques Cousteau, estudioso del mar y sus formas de vida, se interesó en su misterioso mecanismo, y decidió seguir buscando en la misma zona. Para ello se valió del antiguo dragaminas del Ejército Británico ‘Calypso’, convertido por él en buque oceanográfico, luego que le fuera simbólicamente arrendado por un dólar al año, a través del multimillonario británico Leonel Guinness.

Como resultado, el Capitán Cousteau rescató un valioso tesoro arqueológico, en el que se incluyeron otros pequeños restos de engranajes de incomprensible utilización, que lejos de aclarar la situación, la complicaron aun más.

Pero, volvamos al artilugio datado en la época dorada de Roma: un mecanismo hecho en bronce, originalmente montado dentro de una caja de madera con dos puertas. Mediante una inscripción de 3,000 caracteres [la mayoría sólo descifrable recientemente], se indicaba el manejo del instrumento y el cómo interpretar las observaciones obtenidas. Este fue su aspecto original:

Antikythera

El ingenio, luego de ser debidamente limpiado, se presentó como el sistema mecánico que podrán ver al final: 40 ruedas de engranaje, cuyo volante principal exhibe 240 dientes. Contaba además de otros 9 volantes móviles que girarían sobre sus respectivos ejes, de los cuales, el más robusto haría funcionar todo el conjunto.

Hoy se considera el primer ordenador mecánico de la historia; el objeto más sofisticado hallado nunca, antes de la Edad Media. Instrumento que se supone construido entre el 150 y el 100 A.C. en Grecia, y al cual incluso le han asignado creador: el astrónomo Hiparco, ya que el mecanismo emplea su teoría sobre el movimiento de la Luna.

El historiador Derek J. de Solla, lo catalogó como ‘computadora astronómica’ capaz de predecir las posiciones del Sol y de la Luna en el zodíaco. Sin embargo, estudios posteriores indican que el dispositivo era mucho más “inteligente”. Hace poco, mediante técnica TAC, [scanner de alta resolución], un grupo internacional de investigadores concluyó que el mecanismo ‘Antikythera’, suma, resta, computa y explica astrofísica. Y lo hace en un entorno que implica a la luna y la posición planetaria, mediante un disco de calibración que le haría capaz de predecir todos los eclipses solares o lunares. O sea, bastaba introducir una fecha con una manivela, y su mecanismo fijaba la posición del Sol, la Luna, y probablemente también el resto de planetas, pues se han hallado referencias inscriptas sobre Marte y Venus.

Pero… un momento; un poco de razonamiento por favor: Si aceptamos esto, estamos admitiendo avances tecnológicos cuya única evidencia no surge hasta siglos recientes, pues el módulo tiene un nivel de miniaturización y complejidad, que no se logró ni en los relojes del siglo XVIII. Aun siendo generosos, ante la innovación que representan los ‘engranajes diferenciales’, lo más cerca que podríamos situarlo, si nos sometemos a las evidencias, es en el siglo XVI, época en que estos constituyeron el no va más de la mecánica. Solo mediante esta tecnología y un mecanismo inteligente, podía recrear la órbita irregular de la Luna, unas veces ligeramente más rápida que otras.

La comunidad científica enfrenta aquí una negación de los sistemas de datación: o el barco no tenía tantos años como se le dató, o habría que reconstruir toda la historia de la mecánica clásica a partir de esta única evidencia… lo cual sería un absurdo.

El llamado ‘Proyecto Antikythera’, concluyó que estaban ante un ordenador astronómico que mostraba las fases mensuales de la luna, siguiendo el modelo de Hiparco, mediante dos escalas en espiral que cubren el ciclo Callippic [Cuatro ciclos Meton, 4 × 19 años] y el ciclo de Exeligmos [3 ciclos Saros, 3 × 18 años], prediciendo los eclipses de sol y luna.

Y este mecanismo le convierte en un módulo más sofisticado aun de lo pensado, pues revela un nivel de ingenio y una tecnología de diseño solo manifiesta en siglos recientes. Mas, antes que claudicar ante evidencias de datación errónea, basada en suposiciones, se acudió al mismo principio de ‘suposición’, para ‘apuntalarlo’ como sistema ‘científico de datación segura’. ¿Cómo lo hicieron?

Pues mediante la lectura del manual de dicho aparato, porque ¡pásmense!, aunque tampoco hay referencias sobre ningún ‘manual de usuario’ de la época del lunático Pompeyo, este aparato sí lo tenía, y lo traía consigo. Las inscripciones del ‘Códex Antikytheriansis’ instruyen sobre el uso del computador astronómico; señalan movimientos planetarios… y dos nombres geográficos: Hispania y Pharos [Alejandría].

Y justo a eso se aferran: para ellos, el ‘ΙΣΠΑΝΙΑ’, lo convierte incluso en aun 50 años más antiguo; es decir, en lugar de ser coherentes con las evidencias históricas, se hunden más en lo improbable. Suponen que señalan los extremos del mundo conocido entonces, y tal pensamiento, les lleva más atrás aun en la historia. No tienen en cuenta que el griego, al igual que el español, aunque ya resultaba cambiante desde sus inicios, mantiene aun muchas de sus palabras originales.

En el siglo VII a.C., los griegos sumaron, a los veintidós signos originalmente consonantes del primer sistema alfabético fenicio, las vocales que les permitieron pronunciar sonidos propios, e incorporar algunos caracteres que han conservado su identidad durante treinta y cinco siglos. Así, y aun a día de hoy, ‘ΙΣΠΑΝΙΑ’, sigue queriendo decir ‘España’, con lo cual, no significa más que lo que es: una palabra griega, actual en el tiempo.

Veamos por ejemplo, lo que aparece al final de la página web:
http://hispanistas.web.auth.gr/hispanistas_2/?page_id=86:

“Copyright ΕΤΑΙΡΕΙΑ ΕΛΛΗΝΩΝ ΙΣΠΑΝΙΣΤΩΝ, 2008”.

Luego, estamos de nuevo ante un razonamiento circular: ‘se hace así porque lo valemos’. Lo precisan para acreditar la datación al precio que sea; aun a costa de la Verdad, meten el calzador todo lo que sea necesario. Incluso no habrá quien falte en asegurar [como es tradicional por parte de los “negadores” de molestas evidencias] que la máquina de Antikythera no es más que un artefacto de siglos recientes, que algún navegante arrojó desde su barco, y que cayó por “casualidad” en las proximidades de la vieja galera griega naufragada.

El mal de la sinrazón ha hecho metástasis; se ha adueñado de las neuronas, y bloquean el análisis. A muchos humanos, antes que creer en la Ciencia manifiesta de Dios, les resulta más fácil imaginarse al emperador Augusto, mandando a fustigar a su ayuda de cámara, porque su ‘Rolex’ le indicaba que se había atrasado en la hora de traerle la merienda.

Puestos a suponer, podríamos rebasar cualquier frontera; para eso existe la libertad de un pensamiento, capaz de volar más allá, del más allá posible. Pero eso no es válido para quienes preferimos mantener los pies sobre la tierra, razonando sobre toda la inteligencia que muestra el planeta, y sumándole la que extrapola el terreno que pisamos, hacia todo aquello que flota sobre nuestras cabezas.

No obstante, como dicen que una imagen vale más que mil palabras, decido presentarles este vídeo, para que juzguen por ustedes mismos. Dura unos minutos, pero es un tiempo que vale la pena.

Como pueden observar, la sofisticación mecánica de ‘Antikythera’ manifiesta un claro error de datación. Todas las evidencias le señalan como producto de un diseño coherente con el siglo de las luces; de la misma forma que, según análisis real, los sistemas de datación señalan hacia aquellas nanas que se cantaban a niños insomnes, para conducirles al reino de los sueños. Lo mismo que se pretende conseguir hoy con los adultos… y que, obviamente, con los menos objetivos, ha dado resultado.

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RESPUESTAS A CONJETURAS EVOLUCIONISTAS.

marzo 13, 2009

En este artículo, respondo a lo planteado en:
http://oldearth.wordpress.com/2009/02/25/el-modelo-creacionista-a-examen/.

No entro más en ese blog, porque no debaten, sino que ofenden a quienes no piensen como ellos. Salvo raras excepciones, no se portan de manera racional, sino como jauría, aglutinados en cantidad, no en calidad de razonamiento. Basta que ladre el primero, para que un buen resto se esfuerce y se exalten todos ante el olor de la sangre, no queriendo ser menos aulladores. En fin, estos son sus argumentos, respecto al modelo creacionista:

[1- Este modelo plantea un universo de 6.000 años. Esto plantea varias cuestiones:

a) Sabiendo que la luz no puede viajar a más de 300.000 km/sg. ¿cómo es que encontramos estrella localizadas a 50.000 años-luz (o a mucho más)?]

Respuesta: ¿Qué fuerza sostiene todo ese andamiaje de pentatrillones de toneladas sobre nuestras cabezas, orbitando y gravitando sin caerse? ¿Pueden explicar las leyes humanas de dónde salen las energías para esos procesos?

Yo les diré: NO PUEDEN. Y no pueden, porque no es posible explicar con leyes físicas humanas, una Creación que procede de otra dimensión, no física. Desde la dimensión espiritual, Dios puso cada astro en el sitio que consideró pertinente, en el 4º día de su obra. No fueron los hombres quienes hicieron las estrellas, ni fueron fuerzas de esta dimensión quienes las colocaron donde están, sino el propio Creador.

Por otra parte, Tiempo y Distancia son dos factores distintos. No se puede argumentar distancia para desmentir el tiempo, ni viceversa; de la misma forma que un observatorio en Alaska puede tener la misma edad que uno en Australia, independientemente de la distancia y de las horas de vuelo de diferencia entre ambos, un par de estrellas puede estar separada entre sí por millones de años luz, y sin embargo, tener la misma edad.

[2- Conociendo la vida media de los isótopos radiactivos, ¿cómo es posible que encontremos utensilios humanos usados hace 20.000 años en cuevas o materiales rocosos con varios millones de años de antigüedad?]

Respuesta: Los millones de años, fueron metidos con calzador por sistemas de datación falibles, que constantemente demuestran su fragilidad. Una roca suele contener varios isótopos; por ejemplo: tres tipos de actividad radiactiva distinta, debido a semiperíodos de desintegración distintos. Así, si los analizáramos individualmente, esta roca arrojaría una edad, según cada isótopo registrado por una espectrometría gamma, que fija en pantalla los distintos espectros que pudieran ser relacionados en ‘ancestros isotópicos’ distintos. Y si presenta tres, arrojaría TRES EDADES DISTINTAS para una misma muestra. Pero eso es imposible; por lo tanto, el sistema es cualquier cosa menos efectivo.

Pero incluso si se data una muestra conocida, en base a una única transición isotópica, demuestra vulnerabilidad. Eso se experimentó en una muestra de dacita proveniente de la erupción del volcán St. Helen, en 1980. Diez años después, una de estas piedras, fue sometida a polvo, cristal y fragmento, y datada por el método potasio-argón en los laboratorios Geochron de Cambridge. Al laboratorio solo se le dijo que las muestras provenían de dacita y que se debería esperar un contenido bajo de argón. Los trabajos de datación de este centro, arrojaron los siguientes resultados:

a- fragmento de roca: 350,000 años.
b- feldespato: 340,000 años.
c- Amphibole: 900, 000 años.
d- Piroxeno: 1’700, 000 años.
e- otra muestra con Piroxeno: 2’800,000 años.

Lo correcto debería haber sido ‘cero argón’, ya que la muestra era demasiado nueva para este isótopo. En lugar de eso, los resultados variaron entre ¡340,000 y 2.8 millones de años! Y la muestra solo tenía 10. Obviamente las ‘suposiciones’ fueron erróneas; y este desastre empírico invalida el método de datación. El método es un bulo.

[c) Teniendo en cuenta que la Tierra fue una bola rocosa con temperaturas cercanas a la fusión del hierro en su inicio, ¿cómo lo ha hecho para disipar calor tan rápidamente?]

Respuesta: ¿Alguien estuvo allí para medir la temperatura? ¿Sabe alguien exactamente cómo surgió todo? Se fundamentan en lucubraciones, como siempre; no hay ni siquiera una evidencia de lo que sucedió durante la Creación. El ser humano no debe basarse en suposiciones para dar nada por hecho; está demostrado: las suposiciones hicieron ver que teníamos órganos vestigiales, ‘basura de la evolución’… pero la Ciencia ha demostrado función específica para tales órganos. Las suposiciones hicieron ver que el 95% de la información del ADN era ‘basura evolutiva’; restos de la ‘transición’ de unos bichos en otros… pero la Ciencia está demostrando cada día, toda la información útil que está apareciendo en ese 95%.

Y las lucubraciones hicieron ver que somos genéticamente igual a los chimpancés en un 98%, cuando la misma Ciencia a la que se apela, indica que solo en el cromosoma ‘X’ somos diferentes en un 93%, y en el ‘Y’ un 72%. Se estableció además claramente otras diferencias en el 21, y en muchas zonas consideradas ‘no codificante’. Así que tienen que aprender a tener en cuenta solo lo palpable, no lo que se sueñe.

[[d) Mediante la medición de los anillos del tronco de los árboles (vivos y muertos) se ha podido llegar retroceder 12.000 años en nuestra historia.]
[e) Los testigos de hielo de los polos nos muestran columnas de 100.000 años.]
f) ¿Cómo pueden refutarse estos datos?]

Respuesta: Desde el propio léxico:
-Nadie ha retrocedido 12000 años en la historia, sino que, como siempre, se ha especulado, fundamentado en un sistema de datación que nos dice que no hubo árboles cuando los dinosaurios, pues no ha sido hallado aun ningún árbol fósil cuyos anillos indiquen 120 millones de años. Teniendo que recurrir a otros sistemas de datación, para llegar a la magnitud de tal embuste.

– La datación del hielo es otra lucubración. No es científica ni segura, sino especulativa, pues no hay evidencia de los cambios de temperatura que ha sufrido la Tierra, ni a la velocidad que esta se ha producido. Un ejemplo lo tenemos en la datación de los glaciares pirenaicos; si hoy en día se están esfumando, quizá durante el climático medieval también lo hicieron.

Incluso los glaciares de la Antártida se están derritiendo más rápidamente y en una superficie mucho mayor que lo que se suponía; y esto tiene de cabeza a los científicos, porque no le salen las cuentas. El mayor glaciar antártico, el Pine Island, se está desplazando un 40% más rápido que en la década del 70, diluyéndose más rápidamente en el océano. ¿Por qué no suponer que eso ha pasado varias veces en 6000 años, formándose y desintegrándose, en función de los cambios de temperaturas? ¡Porque no conviene! La verdad no interesa; lo que se pretende es negarle a Dios la Ciencia de su Creación.

El otro día vi en la TV, un video en la Antártida: el frío es tan intenso que, producto de una tempestad, el movimiento del mar provocó una ola de 12 metros… y se congeló en el aire. El cronista se ve sobre el hielo, bajo la cresta congelada de la ola. Así que, hay que ser más objetivos con los tiempos y velocidades del hielo, y abandonar tantas especulaciones, porque la realidad siempre les pasa la cuenta y les deja en evidencias.

[2- El origen de la cantidad de agua que produjo un diluvio que cubrió todas las montañas de la Tierra es un gran misterio que espero que alguien sea capaz de explicar.]

Respuesta: Para Dios no hay misterios ni imposibles. Mayor misterio es ver el firmamento con toneladas de minerales de todos tipos flotando sobre nuestras cabezas, gravitando y orbitando; sometiendo a una inteligencia humana, incapaz de explicarlo. Sin embargo, ¿acaso esa incapacidad de explicación evita que estén ahí, insultando a una inteligencia sin respuestas?

Pues de la misma forma, calculen la cantidad de Oxígeno e hidrógeno que existe en el Universo y computen si no puede ser convertido en agua suficiente para inundar al planeta. Para el que hace flotar el espacio interestelar ante nuestra incapacidad de respuesta, también es posible inundar la Tierra desde la misma incapacidad. Lo imposible para las entendederas del ser humano, es factible para la Ciencia de Dios.

[3- Según Answers in Genesis en el arca de Noé entraron una pareja baramín (o tipo) de organismos. Por ejemplo baramín oso o baramín mosca. Después del diluvio éstos son liberados y repueblan el planeta. ¿Cómo es que hoy tenemos diferentes osos (polar, panda, gris, pardo, etc) o de moscas, que son especies distintas ya que cumplen lo que dice el Génesis (no se pueden cruzar entre ellas?. ¿Cómo se explica esa diversidad, ha existido evolución acelerada?]

Respuesta: El arca, fue en realidad el primer trasatlántico: 135 ms. de eslora por casi 25 de ancho, y 14 de alto, dividido en muchos compartimientos. Subieron las especies de animales no acuáticos, cuya posterior proliferación se cumple por dinámica; en 4000 años, una pareja cualquiera, con comida suficiente, se puede multiplicar miles de veces, aumentando la cantidad, en la misma medida que aumente el número generacional: X2, X3, X4, X5, X6, Xn… Apliquen la anécdota del rey que no pudo cumplir la promesa del doble de los granos de trigo por cada casilla de las 64 del tablero de ajedrez; luego aplíquense en ‘4000 casillas’, y verán cuán posible resulta.

[4-Si hubo una extinción masiva en el diluvio, ¿por qué aparecen ordenados los fósiles?. Primeros acuáticos tipo crustáceos y moluscos, después empiezan a aparecer peces, más adelante reptiles, etc. En una muerte total de la fauna y flora, yo esperaría encontrarme con gallinas, helechos en carbón, dinosaurios y trilobites. ¿Por qué esto no es así?]

Respuesta: Eso es cuento, ha habido más ‘hallazgos indeseados‘ de los que han sido publicados; se acogen a un orden específico, y cuando hallan algo que no se corresponde, enseguida aluden a ‘una filtración’, un terremoto, un aerolito… cualquier excusa antes de aceptar la realidad ante sus ojos. Por ejemplo, ‘OOPart‘ es el acrónimo de ‘Out of Place Artifact‘ [Artefacto fuera de lugar]. El zoólogo americano Ivan T. Sanderson se refiere así sobre objetos paleontológicos y arqueológicos hallados en sitios y circunstancias imposibles para la arqueología o paleontología tradicional.

El término alude a una amplia gama de muestras desenterradas en lugares donde se creía imposible por sus características o por no haber objetos similares de la misma procedencia. También los que no pertenecen a su época, es decir, objetos demasiado modernos o complejos… hallados en terrenos o materiales datados en épocas tan antiguas, que resultan anacrónicas.
Y esto es tan importante y tan fácil dar evidencias, que haré 15 artículos seguidos sobre estos artefactos, demostrando cuán erróneas suelen ser las dataciones empleadas, y cuánta mentira nos invaden desde los picos, las palas, las buldózer, y los cerebros afiebrados.

[5- Se nos dice que el acto de la creación fue único y que desde entonces en el universo sólo hay “degradación”. Sin embargo vemos continuamente la génesis de nuevas estrellas y galaxias en formación. ¿Continúa la creación?]

Respuesta: ¿Qué creacionista ha dicho que en el universo solo hay degradación? ¡Nombre y Apellido! Y si alguno lo dice, está jugando a ser Dios, que es el único facultado para hacer cambios en su obra. La degradación segura y manifiesta, está ocurriendo en el planeta Tierra, que es donde tenemos puestos los pies [y no debemos olvidarnos de ello], y donde se manifiestan constantemente, los síntomas generales de degradación.

Lo de la ‘expansión del Universo’, el espacio-tiempo, y contrapeluzas epitílicas, son lucubraciones y deducciones matemáticas, que entran en el terreno de la abstracción. La realidad es que alzamos los ojos y vemos un espacio lleno de cuerpos físicos, en el ‘ya y el ahora‘, tal cual nos lo enseña la Palabra de Dios, aunque sus enemigos se empeñen en imponer su trabalenguas: ‘No vemos lo que vemos; sino lo que no vemos, es lo que es.’


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TÉCNICAS DE DATACIÓN Y ‘EMPIRISMO’ EVOLUTIVO

julio 21, 2008

Para definir la teoría evolutiva como científica, se dice que es un fenómeno natural real, observable y ‘comprobable empíricamente’. Pero lo empírico, es algo perteneciente o relativo a la experiencia, y, si se basan en hipotéticas edades eónicas de los fósiles, ¿a qué se refieren? Nadie ha estado presente en esas eras a las que se aluden; así que en realidad, lo que tenemos, no es una experiencia observable, sino ‘una lectura convenientemente orientada’, de los fósiles descubiertos, incluyendo ciertas bacterias bien preservadas, a las que se ha llegado a datar hasta con 3, 460 millones de años.

Llegado aquí, me siento obligado de nuevo a decir que los sistemas de datación usados no son eficaces. Las técnicas se usan según la edad que un ‘mapa de edades geológicas predeterminado’ señala. Así, utilizan carbono14, arqueomagnetismo, dendrocronologÍa, potasio-argón, huellas de fisión (esta última para 300.000/2.500.000 años)…

Sin embargo vemos que, por ejemplo, uno de los principios básicos del radiocarbono (C14), usado para datar ciertos fósiles, no es exacto. Se pensó que la concentración de C14 en la atmósfera había permanecido constante; hoy sabemos que no es así, ha variado. Durante el auge de los ensayos termonucleares del siglo pasado, se adicionaron grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Y casualmente, el método que demostró su inexactitud también se ha usado para calibrar las fechas radiocarbónicas: la Dendrocronología. Otra evidencia de contradicción entre ellas mismas.

Por otro lado, la técnica ‘Datación por trazas de fisión’, también conocida como método de las trazas de fisión espontánea, se sirve de los rastros de las trayectorias de partículas nucleares en un mineral, debido a fisión espontánea de impurezas de uranio 238. La edad se calcula determinando la razón entre las densidades de trazas de fisión espontánea y las de fisión inducida. Lo usan en micas, tectitas y meteoritos, en dataciones de 40.000 a 1 millón de años, intervalo no cubierto por las técnicas del potasio-argón.

Pero se sabe que las rocas sometidas a altas temperaturas, (erupciones volcánicas) o a bombardeo gamma cósmico, inducen fechas erróneas; algo comprobado con la erupción del monte St. Helens, en 1980. En 1993, trece años después del suceso, el Dr. Steven Austin (geólogo graduado por la Universidad de Washington, Seattle, 1970; master en Ciencias en 1971, y Doctorado en 1979), junto a otros colaboradores, tomó una de las rocas de la ladera; con ella elaboraron tres muestras distintas: polvo, cristales, y fragmentos, que al ser sometida a la técnica Potasio-Argón, arrojaron edades que se diferenciaban entre sí, desde 0.35 ± 0.05 millones de años, hasta los 2.8 ± 0.6 millones de años en el caso de la que podría considerarse ‘la más antigua del grupo’.

O sea, el mismo residuo originado 13 años antes, según esta técnica de datación arrojó variados resultados que oscilaron desde 350000 años, a 2.8 millones ± 60000 años. Así demostró ser de efectiva.

Lo mismo ocurre con un molusco calcáreo de supermercado; científicos creacionistas han hecho la prueba. Si ud. coge uno de ellos, lo deseca, y lo somete luego a cualquiera de estos métodos usados para el entorno del millón de años, el resultado no será una reprensión tal como: ‘Ud. ha introducido una prueba errónea para este isótopo’… sino que le ofrecerá, dócilmente, un resultado acorde con lo esperado, según el isótopo usado. Y a esta ‘docilidad’ recurren los investigadores evolutivos, cuando esperan que ‘la Ciencia’ apoye sus conjeturas.

Así de sencillo; palabras rimbombantes tales como ‘espectrometría de masas’, (que conozco en persona: técnica con analizador multicanal, mediante cabezales detectores, que comparan en pantalla cuadriculada el espectro de varios isótopos al mismo tiempo), son solo un ardid para pardillos y gentes que se dejen impresionar por la docta palabrería.

Muchos científicos han reportado hallazgos de ADN en fósiles que se dice tienen millones de años. Aquí los hemos comentado; así como sus implicaciones en la creencia errónea, ampliamente asentida, de una Tierra vieja. Otros incluso declaran el reavivamiento de bacterias del intestino de una abeja, supuestamente de 15–40 millones de años de antigüedad. Y más recientemente, investigadores dicen haber revivido bacterias de rocas que se dice que tienen 250 millones de años.

Aunque en la actualidad hay clínicas que ofertan la posibilidad de guardar el ADN personal en casa, teóricamente para siempre, garantizando su esterilización, la química del ADN dice que en condiciones normales no puede durar millones de años, y muchos químicos dudan que se consiga almacenamiento ideal. Las declaraciones de hallazgos de ADN antiguo (no hablemos de bacterias antiguas intactas) ha sido causa de disputa. Los escépticos atribuyen los ‘hallazgos’ reportados de ADN a contaminación de muestras, o a la intrusión posterior de materia orgánica conteniendo ADN, en la formación geológica. De hecho, algunas declaraciones han sido invalidadas.

Un experto, Svante Pääbo, biólogo, especialista en genética evolutiva, y Director del Dep. de Genética del Instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig, halló que horas después de la muerte, el ADN se rompe en cadenas de 100-200 unidades de largo, que el agua, por sí misma, destruiría completamente en 50,000 años; y que la radiación del medio, por sí sola, borraría eventualmente la información de ADN, aún en ausencia de agua y oxígeno. Algo que se corrobora en las mutaciones debido al daño en el genoma, que ocurren incluso durante la vida celular, y causan ya 20000 enfermedades reconocidas.

Plantear presencia de ADN en pruebas datadas como eónicas, desafía el criterio de los químicos que saben que el ADN no puede sobrevivir millones de años. El siguiente reporte de la BBC News, señala la declaración de uno de los autores, William Grant:

“Hay gente bien conocida y respetada que cree que el ADN no puede sobrevivir más allá de 100,000 años. Los fundamentos químicos muestran que las uniones se separan. Pero tales expertos han basado su trabajo en ADN mantenido en líquidos relativamente diluidos, y poco se ha investigado sobre el comportamiento del ADN en soluciones extremadamente saladas’. Pensamos que la sal tiene propiedades particulares de preservación”.

Como contraparte, los investigadores que niegan que el ADN pueda durar eones, han considerado la posibilidad de condiciones notables de conservación, y, aún así, ni siquiera aceptan la remota posibilidad de edades de millones de años para el ADN. Yo, aunque no soy químico, pienso que el tiempo haría frágil una cadena de bases nitrogenadas sustentadas por la vida celular, rompiéndola al faltar esta y reduciéndola a polvo inorgánico.

De modo que estamos ante la siguiente situación:

Un grupo de químicos esgrime razones fundadas para decir que el ADN no puede durar millones de años, y otro conjunto de científicos ha presentado evidencia sólida de haber hallado ADN dentro de estratos que consideran, tienen 425 millones de años.

Pero, de forma sugestiva, las secuencias de ADN difirieron de las bacterias conocidas hoy, en menos del 2%, con muchas de ellas menores al 1%. Suponiendo la edad del ADN en 425 millones de años, debería resultar contradictorio para la evolución, debido a la magnitud de tiempo sin grandes cambios (Paradoja confirmada en vertebrados terrestres y plantas), pues las bacterias, con su gran población y corto tiempo de progresión, debieron evolucionar más rápido que las plantas y los animales.

Su teoría se complicó aun más. Las muestras, de Polonia, Tailandia y E.U. están datadas respectivamente en 11-16, 66-96 y 415-425 millones de años… y sus secuencias genéticas ¡podían agruparse juntas! Si la evolución y sus millones de años tuvieran algo de verdad, el grado de diferencia, comparado con la bacteria actual, debería ser enorme, mas no es así.

Los investigadores evolutivos usan el ‘reloj molecular’, para definir el grado de diferencia en el ADN de dos organismos, como medida de tiempo hacia un hipotético antecesor común. Pero con ese reloj, asumen un dato que niega la realidad: el rango de mutación ha sido constante a través del tiempo. Se sabe que esta depende de muchos factores cuya periodicidad no es posible calcular: temperatura, radiación, humedad, acidez, etc. Mucho del razonamiento evolucionista descansa fuertemente sobre esta noción del ‘reloj’. Los autores de esta publicación remarcaron:

“…es probable que algunos de estos organismos relacionados, y geográficamente distintos, han sido separados por millones de años, aunque compartan secuencias ADN muy similares. Esto da soporte al argumento de que el reloj molecular puede ser más lento en algunos linajes filogenéticos.”

O sea, debido a su fe en edades ‘millonarias’, los autores esperaban que hubiera mayores diferencias entre el ADN bacterial ‘antiguo’ y el reciente. Así que, como solución a esta problemática final, ellos proponen que el reloj molecular (rango de mutación) debe haber caminado más despacio de lo esperado. Por supuesto, para quien sabe que la Creación no tiene millones, sino solo unos miles de años, este descubrimiento no encierra misterios. Y su ‘reloj molecular’ no puede ser manipulado para enmiendas convenientes.

En realidad, los datos hacen más consistente la preservación de ADN bacterial durante el Diluvio global, de un año de duración en tiempos de Noé, y distantes solo unos miles de años. Esto explicaría las increíbles (para los evolucionistas) similitudes en las secuencias, y que las ‘especies’ de Dios están tal cual la diseñó… solo algo afectada por las mutaciones.

La pregunta que surge ahora es: ¿que credibilidad tiene un ‘reloj’ que corre a disímiles velocidades ‘filogenéticas’, según convenga? No resulta más que otro instrumento para contar cuentos… como lo es la datación radiométrica.

No me cansaré de decir bien alto desde este blog, que la instrucción en los centros educativos acerca de un paso evolutivo alga-elefante, alga-roble, reptil-ave… simio-hombre, no es más que una teoría tendenciosa que ha hecho y está haciendo todo lo posible por desacreditar la Palabra que el propio Jesucristo en persona pronunciba mientras curaba dolencias de décadas, hacía que los cojos andaran, los ciegos vieran y los muertos resucitaran.

Jesús mencionó a Adán, a Moisés; habló de la razón del diluvio correctivo durante el tiempo de Noé, la posterior lluvia de fuego sufrida en Sodoma y Gomorra… y del definitivo y punitivo final que definiría el colofón de los tiempos de la carne: una vida sobre valorada por nosotros, pero muy limitada en el tiempo, pues su expectativa de 85 años (países desarrollados) representa solo una gota de agua en el océano de eternidad que nos inundará.

¿Podemos creer en las Palabras del resucitado? Debemos hacerlo, pues su promesa se cumplirá, querámoslo o no. Lo racional es poner al día nuestras cuentas con Él, aprovechando su oportunidad de enmienda y perdón de los pecados.

Y no quiero terminar sin hacer un último y muy importante comentario:

A Cristo le preocupan los ateos y los agnósticos, por lo lejos que están de Él; por eso encomienda a su pueblo que lleven la buena noticia del perdón hasta los últimos rincones de la tierra y hasta el último minuto… pero más aún le angustian los que se dicen creyentes y dudan de las palabras que dejó escritas para la posteridad.

Los que profesando el credo del Señor viven de espaldas a la fe, admitiendo que criterios de hombre anulen sus enseñanzas de Creación, sin recordar que hemos sido advertidos constantemente a través de su Palabra, con respecto a la mal llamada ‘Ciencia’, se juegan mucho al aliarse a ‘razones’ negadoras de Dios. Pensemos que toda autoridad se someterá a Él, y que solo será libre, el fiel que merezca libertad.

En la explosiva era tecnológica, algunos cristianos no logran romper esa barrera del “y no conoces” que aparece en la última advertencia al ‘tibio’ de Laodicea, tan manifiesta en nuestros días, haciendo más mal que bien a la iglesia, con una postura ‘reverente’ ante quien no merece reverencia, y negando la instrucción del propio Jesús:

“…Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” [Apocalipsis 2:10]

El séptimo mensaje a su Iglesia apocalíptica: Laodicea, puede inducir a pensar que, puesto que la actitud es tibia, no resulta ni muy mala ni muy buena, y es un pecado más bien leve. Frecuentemente se actúa y habla como si el cielo estuviese muy orgulloso de nosotros; pero el problema es grave si a la comprensión espiritual la margina el crecimiento científico del mundo: en la era cibernética, algunos leen la Biblia y se asocian con quien la maldice, constituyendo un cuadro espiritual patético a la vista del Señor, por poco combativo. Algún día miraremos hacia atrás, y veremos nuestra era como la edad de las tinieblas.

Según una reflexión cristiana que leí hace poco: “El último continente inexplorado no es la Antártida, sino las profundidades interiores del alma de Laodicea. Esa enemistad latente que Cristo dice que no conocemos”

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