DARWIN Y LOS MOTORES IGNORADOS

octubre 8, 2008

ATP SINTETASA: UN FÓRMULA 1 SIN EVOLUCIONAR.

‘Si pudiera demostrarse que ha existido un órgano complejo que no pudo haber sido formado por numerosas y ligeras modificaciones sucesivas, mi teoría fracasaría por completo.’
Charles Darwin.

Continuando con la estela de los motores casuísticos, según definición darwinista: ‘el tiempo todo lo puede’, hoy he optado por algo que, más que una máquina, en realidad es toda una factoría inteligente: el complejo proteico ATP Sintetasa; una verdadera industria, con enorme eficiencia y gran capacidad de renovación.

Y aunque interaccionan, no debe confundirse con ATP, la molécula formada por adenina, un azúcar [ribosa], y tres grupos fosfatos que le dan el nombre de adenosín-trifosfato; la única que se puede convertir directamente en energía, una de las más complicadas jamás descubiertas, y casi seis veces más grande que la de la hemoglobina.

El conjunto coenzimático ATP sintetasa [de origen proteico], recibe su nombre porque en realidad se encarga de ‘sintetizar’ la molécula ATP [adenosín trifosfato], presente en las mitocondrias de animales, plantas, de todo organismo eucarionte; y también, aunque de otra forma, en las bacterias procariotas. Ejemplarizando, la función de la ATP [molécula] se pudiera comparar a cuando llenamos nuestro auto de combustible, antes de un largo viaje, y nos montamos en él, confiados en que con mínima ayuda hará casi todo el trabajo con eficiencia y seguridad, transformando el líquido de la gasolinera en fuerza y movimiento.

Trasmutando a la célula eucariota [propia de humanos, animales y plantas] este proceso de obtención de energía en el automóvil, se observa que tal metabolismo se debe a reacciones ‘redox’ u ‘oxidorreducción’, es decir, una molécula se oxida y otra se reduce. Sin entrar a profundizar: cuando un átomo de hidrógeno pierde un electrón, se ‘oxida’, y cuando lo gana, entonces hay ‘reducción’.

Y ahora lo importante: hay una relación directamente proporcional, entre el contenido de hidrógeno de una molécula y la cantidad de energía que se puede obtener de ella. Cuanto mayor sea el contenido en hidrógeno de un compuesto [o sea: cuánto más ‘reducido’ esté] mayor es su contenido energético y más energía se puede obtener de él. Con igual reflexión, cuanto más oxidada esté una sustancia, menos hidrógeno contiene… y aportará menos energía.

Así, se llega a la conclusión de que la energía de una molécula está en sus enlaces hidrogenados. Los ácidos grasos [CH3-(CH2)14-COOH] suministran mucho más energía que la glucosa [C6H1206] y ésta mucho más que el CO2 [sin hidrógenos: la forma más oxidada].

Casi todo lo que comemos y bebemos, se transforma en nuestro laboratorio mitocondrial, a través de distintas rutas metabólicas, en ‘la gasolina necesaria’. Parte de la energía que adquirimos de los alimentos que ingerimos van a proporcionar reservas de ATP; cuando están cubiertas las necesidades de esta, entonces se acumulan en forma de glucógeno, en grasas y en proteínas. Para que se entienda: como un ‘precocinado’ de mercado que aun hay que terminar de procesar, pues todas estas moléculas (glucosa, glucógeno, grasas y proteínas) pueden ser convertidas en ATP para su posterior utilización por el músculo, en el momento que se agote el almacenado en este. La forma en que el organismo sintetiza estas reservas de energía (para posteriormente convertirlas en ATP) marcan los diferentes sistemas energéticos.

Como se mencionó arriba, el ATP es una molécula de gran potencial, con 3 enlaces fosfato que al romperse liberan mucha energía, de tal manera que las células constantemente están rompiendo ATP, para obtener la necesaria para vivir, movernos, pensar, etc.

Cuando se flexiona el brazo, el bíceps se tensa; al correr, intervienen varios músculos a la vez. Para realizar las contracciones-flexiones musculares implicadas, se necesita energía… y se saca del ATP que nuestro laboratorio mitocondrial cede, para que el metabolismo lo acumule en las células. Es la única energía que puede usar un músculo para sus movimientos; está guardada en ellos. Pero bajo ejercicio, se agota rápido y tiene que ser restituido constantemente, y la forma en que el organismo recupera ese ATP, constituye una de las funciones más vitales de la mitocondria.

Las reservas de ATP en la célula muscular son muy pequeñas, lo que no da para más de uno o dos segundos de actividad. Para poder continuar, se activa inmediatamente un brillante, económico y útil sistema que logra energía mediante procesos inteligentes, dignos del más pensado diseño mecánico.

En realidad, además del ATP, existen varios mecanismos en el organismo para almacenar energía: los carbohidratos se metabolizan mediante la glucólisis, y las grasas mediante la beta oxidación [hay otras pero estas son las más importantes en este artículo]. Los productos de estas dos reacciones metabólicas siguen a una 3ª fase: el ciclo de Krebs, cuya función es transformar los compuestos de tres carbonos obtenidos de la glucólisis y la beta oxidación en otras moléculas: “FAD y NAD”, conocidas como ‘poder reductor’… o sea un incremento de la cantidad de hidrógeno.

Son cofactores enzimáticos; básicamente, las coenzimas FAD y NAD son acarreadores de electrones y de protones… y como toda sustancia de naturaleza proteica, su síntesis aparece regulada por la inscripción que aparece codificada en el ADN. No surge gracias a miles de millones de años, puesto que el azar no es capaz de ‘escribir’ y mucho menos de ‘codificar’, una mucho menos irracional ‘instrucción casuística’, ya que según venimos repitiendo, una instrucción precisará siempre del Instructor que la creó, pónganle los miles de millones de años que se quieran.

En realidad, el poder reductor se emplea para generar una corriente de iones hidrógeno; proceso muy complejo, del que se intentará explicar lo más importante. Estos iones hidrógeno atraviesan la membrana interna de la mitocondria a través de una especie de válvula reguladora: la ya mencionada arriba ‘ATP sintetasa’ [a partir de ahora: ATPasa]; un acontecimiento similar al agua corriendo por un tubo, donde la ‘ATPasa’ sería la llave ‘reguladora’ de la cantidad de agua que saldría.

Las enzimas ATPasas, participan en el metabolismo de la molécula de ATP y, por tanto, en la producción de energía en la célula. Y como toda enzima, surgen de una síntesis proteica no evolutiva, dependiente de los datos que aparecen en la hebra de ADN: las instrucciones que existen en el programa que constituye al genoma, y que ningún azar es capaz de hacer que se inscriban y codifiquen por sí mismos.

En realidad son muy complejas; conformadas por cadenas muy largas, que suelen ir desde los 600 a los 1200 aminoácidos, y que se pliegan para formar la estructura tridimensional característica de una ATPasa insertada en la membrana plasmática, como proteína integral. Estas enzimas logran producir hidrólisis del adenosín trifosfato (ATP) almacenada en los músculos y otras partes del cuerpo; mediante una reacción exergónica se ‘libera energía’, obteniendo adenosín difosfato [ADP], y un ión de fósforo [fosfato]. Este proceso de ATPasa sobre una molécula de ATP, es llamado desfosforilación.

Pero, físicamente, la enzima ATPasa es como un rehilete; si se sopla un rehilete este se mueve; asimismo, la parte interna de la ATPasa se mueve o da un giro… cada tres iones hidrógeno que pasan a través de ella. No es algo casuístico, sino programado: la energía contenida en estos tres iones hidrógeno, genera el movimiento necesario. Y esto mismo, de manera reversible, es lo que se emplea para sintetizar de nuevo el ATP a partir de ADP [adenosín difosfato] y un ion fosfato. Funciona así: el giro “pega, une” al ADP y al fosfato, formando un nuevo ATP.

Masasuke YOSHIDA, Doctorado en Ciencias Bioquímicas, observó que la molécula ATP sintasa se semeja a una seta con sus dos partes: tallo y sombrero. El «tallo de la seta», parece girar dentro del «sombrero de la seta». Se ha demostrado que la formación de ATP está vinculada con esta rotación.

Motor ATP sintetasa.

Motor ATP sintetasa.

La ATP sintetasa consiste en F0 y F1. Vemos que F0, localizado en la membrana, actúa en sí mismo como un canal protónico. En organismos típicos procariotas, F0 está compuesto de tres subunidades: a, b y c. F1 puede ser liberado de la membrana como una molécula soluble en agua y esto cataliza la hidrólisis de ATP, considerada una reacción inversa de la síntesis ATP. En organismos procariotas, F1 contiene cinco clases de subunidades con una estequiometría gamma, beta, etc.

Giros de la ATP sintetasa

Giros de la ATP sintetasa

Cuando el “conducto” gira, crea un poderoso movimiento interno en cada una de las tres secciones en espiral dentro de la cubierta. Este movimiento proporciona la energía para provocar cambios químicos. En un sitio se reúnen los “ingredientes” ATP. En otro, se combinan y producen ATP, y en un 3º, la rotación proporciona el ATP formado, liberando la molécula ATP sintasa para ser utilizada en otro lugar de la célula. O sea, también puede considerarse como una microscópica ambulancia que va curando la falta de energía, allí donde esta sea necesaria. ¡Un engendro de la optimización cinética, vaya!

Para las funciones biológicas, se almacena mucha potencia en los enlaces de alta energía que unen los grupos fosfato; estos se liberan cuando uno o dos de los fosfatos se separan de las moléculas de ATP. El compuesto resultante de la pérdida de un fosfato se llama ‘difosfato de adenosina’, adenosín difosfato o ADP. Las otras moléculas [glucosas, grasa, etc.], terminan convirtiéndose en la imprescindible ATP, mediante varios procesos (glucólisis anaeróbica o ciclo de Krebs)

Un gradiente de protones se produce como resultado de la entrada de NADH (derivado de las reacciones oxido-reducción), a la cadena transportadora de electrones. Los protones se acumulan en el espacio intermembrana hasta un gradiente de concentración tal que pueden ser utilizados para producir de nuevo el ATP.

Proceso de la ATP sintetasa sobre la ATP

Proceso de la ATP sintetasa sobre la ATP

Los Protones (indicados por +) entran nuevamente en la matriz mitocondrial a través de los canales que forma el complejo enzimático de la ATP sintetasa. Esta entrada se acopla a la síntesis de ATP a partir de ADP y Fosfato [Pi en el animado]. Así, el ATP es usado para obtener energía, transformándose entonces en ADP [Adenosín difosfato] + dos iones de fósforo [Pi]. El ciclo se reinicia, cuando los protones atraviesan la enzima ATP sintetasa. Entonces cada ADP [Adenosín di-fosfato] se une a un Protón y a un fosfato [Pi], integrándose de nuevo la original molécula ATP [ahora adenosín trifosfato], creando de esta forma un bien previsto círculo energético continuo, que garantiza la energía necesaria… toda una evidencia de diseño, imposible de surgir desde la casualidad.

La experiencia acumulada por el ser humano, desde algunos cientos de generaciones, dicta que nunca nace inteligencia desde la nada, sino de algún proceso inteligente. Si a usted, mientras camina por la calle, le cae en la cabeza una instrucción; digamos, una receta para hacer un pato a la naranja, con solo 45 palabras, piensa que se le cayó a alguien, no que esas palabras ordenadas se crearon a sí mismas. ¡Cuánto más una información como el ADN, con billones de precisas instrucciones bioquímicas, elaboradas con solo 4 letras!

Estamos ante otro ejemplo de ‘complejo irreductible’; lo que Darwin precisaba para que su teoría quedara desmontada. El sistema no puede prescindir de las enzimas ATP sintetasas, que en realidad funcionan como válvulas reguladoras, que lo mismo se ocupan de liberar la energía necesaria para que el organismo ‘viva y vibre’, que de invertir el proceso para volver a obtener el ATP que antes convirtió en tal energía. Este ciclo ‘oxidación-reducción’, automáticamente reversible, dejaría de resultar funcional si se pretendiera que hubiera surgido por partes.

Veamos:

-Las coenzimas FAD y NAD, por sí mismas, autónomamente, no pintan nada en el ‘motor’. Y debemos recordar que no surgen debido a una carambolesca interacción de mutaciones aleatorias, provocadoras de evolución, sino porque su secuencia aparece antes inscrita y codificada de manera precisa en el ADN, como parte del complejo programa de la vida.

-La molécula ATP no puede faltar al sistema; pero ella por sí sola no puede ser útil, pues la energía que contiene se gasta; durando apenas dos segundos.

-La adenosina tampoco puede faltar al sistema; es parte integral del ATP; sin embargo, ella sola no resulta útil para nada, no ejercería ninguna función.

-La ribosa [azúcar], es vital en el sistema; parte integral de ATP. Mas individualmente sería inútil en cualquier paso evolutivo del motor ATP, no jugaría ningún papel.

-Los fosfatos no pueden faltar en el motor; pero por sí solos no harían nada en esta fábrica energética. No resultaría nada eficiente en un hipotético proceso evolutivo del motor ATP.

-La enzima ATP sintetasa, la válvula reguladora, es parte del sistema; sin embargo, por sí sola no sería útil, pues depende del resto de elementos para funcionar. [Los 3 hidrógenos que la hacen moverse como un rehilete, la molécula ATP, y los fosfatos.]

Es decir, no importa lo que se pretenda hacer ver: lo que se ha escrito aquí, es la realidad de lo que ocurre dentro de esa microscópica maravilla motorizada producto de un diseño, un cálculo, una instrucción, un código, y un programa… ninguno de los cuales nadie ha visto jamás surgir por si solos, sin un agente externo intelectivo que los genere.

Según instuyó Darwin, el conjunto conforma un complejo irreductible, donde, la hipotética evolución sistemática de los elementos que lo componen, resulta incapaz de explicar el funcionamiento individual de cada una de sus partes.


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ENANTIÓMEROS: EVIDENCIA DE DISEÑO… Y LOS OJOS DEL ESPÍRITU

abril 10, 2008

“Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados. Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad.” (2ª Co 13:7)

DEL CAPRICHO BIOLÓGICO HACIA LA CREACIÓN PLANIFICADA… Y OTROS ANÁLISIS.

Hoy quiero compartir con ustedes varias curiosidades biológicas. Una es el enigma del ‘enantiómero‘, un isómero de una molécula, con idéntica conexión átomo a átomo que esta, aunque difiriendo en su orientación física: gemelos casi exactos… pero diferentes.

Una mañana del 28/IX/1969, los habitantes de Murchison, (norte de Melbourne, Australia), fueron sorprendidos por una lluvia de meteoritos ‘condritas carbonáceas tipoII‘ (CM2), formados esencialmente por carbono y agua junto con amonio, y óxidos de Azufre y Hierro. Cubrieron un área de cinco millas con pequeños fragmentos de roca espacial, colectándose más de 100 Kg; el mayor con un peso cercano a los 7 Kg.

Su textura era similar a algunas rocas volcánicas con pequeñas alineaciones que asemejan fósiles, y se cree que no han sufrido cambios desde los albores de nuestro sistema solar. Tras análisis bioquímicos se detectó la presencia de aminoácidos a concentraciones importantes; algo interesante si pensamos que el hombre también está formado en gran parte por ellos, pues son las unidades básicas que generan las proteínas, y éstas, a su vez, son los materiales y las maquinarias que definen las especies.

El meteorito de Murchison se hace especialmente relevante para el estudio de los orígenes de la vida no sólo por el hallazgo de aminoácidos en su composición, sino porque además, existe un exceso de L-aminoácidos frente a una menor concentración de D-aminoácidos: la primera evidencia natural de la existencia de un posible mecanismo prebiótico de amplificación enantiomérica. ¿Mas, qué significan estos términos?

En Química, se dice que dos estereoisómeros son enantiómeros si la imagen especular de uno no puede ser superpuesta con la del otro. O sea: un enantiómero es una imagen especular (no superponible de sí misma); como cuando usted se mira al espejo, y su brazo derecho se convierte en el izquierdo, pero una simple peca en uno de ellos, ya le identifica y les diferencia. Si intenta superponerlos, por ejemplo, dorso con dorso, no encajarán, son asimétricos o quirales: tienen la misma forma, están compuestas por los mismos tejidos pero su imagen especular no es superponible.

Enantiómeros

Los enantiómeros son moléculas ‘quirales‘: iguales características físicas y químicas, excepto ante la interacción con el plano de luz polarizada o ante otras moléculas quirales. Todos los compuestos de carbono, con 4 grupos diferentes enlazados, (el caso de los enantiómeros) crean un centro de simetría que permite que exista una molécula hermana formada por los mismos grupos y con una configuración de imagen de espejo.

Estos esteroisómeros presentan una dificultad para los investigadores del origen de la vida, pues en los sistemas vivos, solo es utilizado uno de ellos en una secuencia determinada. La forma implicada en los aminoácidos, es siempre la ‘levo‘; para los azúcares y bases nitrogenadas, la ‘dextro‘.

Por eso, cuando las moléculas son sintetizadas en el laboratorio en las condiciones que se creen que habrían existido en la tierra primitiva, ambos isómeros son formados en cantidades iguales. ¿Cómo explicar la predilección ‘Natural’ de escoger solo uno de los dos (en este caso los ‘levo’ para los 20 aminoácidos, si las propiedades entre ambos son idénticas? ¿Y cómo explicar que cuando se va a sintetizar azúcar, siempre se usa la ‘dextro’? ¿Dónde está la información que obliga a tomar, invariablemente, cada decisión?

Se han hecho grandes esfuerzos en laboratorios de todo el mundo, para responder este enigma, pero sin éxitos. Se esperaba que las arcillas lograsen discriminarlos, mas no fue así. A menos que se encuentre otra explicación para la decidida elección de cada enantiómero, la única plausible y correcta, es la existencia de un diseño.

Los sistemas asociados con partículas de arcilla favorecieron el criterio abiogénico. (De lo inorgánico a lo orgánico) Pero, aunque estas son catalizadoras, falta demostrar que todo elemento necesario para una célula pudo ser producido espontáneamente en un mismo lugar, y los primeros modelos de células vivas parecen ser tan complejos como las formas modernas.

Si son necesarios 1023 años para una probabilidad del 95% de lograr una proteína funcional, (100000000000000000000000 años = diez trillones de veces más que la edad datada para el planeta), ¿cuántos no harían falta para conformar toda la estructura necesaria de una simple célula eucarionte?

Otro reto es “la contigüidad de los fundamentos“. Si se necesita una cuantía de moléculas para producir una célula viva, crear una en el Kilimanjaro y otra en el Caribe, no serviría de nada: cada componente debe estar en el mismo sitio, al mismo tiempo. Es decir, que todos los elementos constituyentes de esa primera ‘célula mágica‘, debieron coincidir en tiempo y espacio: una casualidad tan necesaria como improbable… y otra evidencia que direcciona directamente hacia una Creación sabia y calculadora, pues por intragable que resulte para muchos, es la única respuesta coherente con la realidad que palpamos: Somos proyecto, no azar.

También está por resolver en la evolución química el origen de la homoquiralidad. Por ejemplo todos los monómeros tienen la misma “mano dominante” (los aminoácidos son zurdos y los ácidos nucleicos y azúcares son diestros). La homoquiralidad es esencial para la formación de ribozimas funcionales (y probablemente de las propias proteínas).

En la Naturaleza, toda proteína está formada solo por Levo-aminoácidos, no hay posibilidad de una proteína con D-aminoácidos o por una mezcla de D y L-aminoácidos. Esto ocurre también con los azúcares: todos ‘Dextro’. Esto es ‘homoquiralidad biológica‘: uno de los misterios más apasionantes que queda por desvelar, y otra flecha indicando la presencia de una Creación inteligente detrás: ‘diseño, orden y disciplina‘.

A fecha de hoy, nadie ha logrado sintetizar una célula, empleando los componentes básicos que posean las propiedades necesarias para la vida. Sin tal resultado, toda explicación es un sin sentido. ¿Cómo unas simples moléculas orgánicas crearon la primera célula? A esto solo se responde con utopías; algunos indican una temprana aparición de los ácidos nucleicos (“genes-first”), y otros postulan que primero aparecieron las reacciones bioquímicas y las rutas metabólicas (“metabolism-first”). Últimamente están apareciendo tendencias con modelos híbridos que combinan aspectos de ambos.

Religión, filosofía e ideología, se alimentan de dogmas. La creencia en una sopa primitiva en base a que no tenemos ningún otro paradigma es un ejemplo de la falacia lógica de la falsa alternativa. En Ciencia, es una virtud reconocer la ignorancia; no hay razón para que esto sea diferente en la investigación del origen de la vida, que fracasa siempre que se intenta sacar a Dios de la ecuación.

La historia muestra que un paradigma, una vez que adquiere estatus de aceptación (incorporado en los libros de texto), pese a sus fallos, solo es declarado inválido cuando surge otro para reemplazarle. Desde siempre ha existido ese otro, pero la ofuscación evolucionista ha alcanzado tal magnitud, que no hallan espacio para el retroceso; no se le quiere reconocer.

Con objeto de generar más progreso en la ciencia, es necesario que toda esa inteligencia volcada en buscar respuestas en la dirección equivocada, reajuste sus brújulas y se redirija con la orientación adecuada; entonces le serán abiertos los ojos del Espíritu y podrán ‘ver‘ las evidencias que el Señor pone en el camino de los investigadores. Es preciso hacer limpieza en los armarios contenedores de paradigmas erróneos… y en las vitrinas que los exhiben.

Los artículos de este bloc han sido criticados insistentemente por algunos miembros del sector ‘duro‘ de la Biología evolutiva; las ofensas y descalificaciones  llegaron a tal punto que hubo que cerrar los comentarios, dando fin a un debate muy interesante. Ofensas a la progenie del articulista, descréditos sin fundamento, mentiras y frases sacadas de contexto, constituyeron la causa inevitable del fin del intercambio de opiniones.

Aparentemente, la “teoría de la evolución” o “neodarwinismo”, solo incumben al campo de la biología, sin implicación en lo cotidiano; un gran error de concepto, pues más allá del supuesto análisis biológico, esta tesis constituye el apuntalamiento de una ideología fraudulenta que ha influido casi dos siglos sobre gran parte de la humanidad. En realidad se trata de la filosofía “materialista y atea” que sostiene una serie de planteamientos espurios respecto al origen de la vida en el planeta: ¡Cualquier cosa menos una Creación! El ‘yuyu’ a Dios sobrepasa su racionalidad; ¡qué lastima!

El materialismo sustenta que lo único que perdura es la materia: la esencia de todo lo orgánico e inorgánico; niega a Dios como arquitecto de todo lo existente: visible o invisible. Al someter todo, a un factor que siempre transmuta, dictan que el hombre y cada entidad biológica, son condenados a su extinción.

En general, esta noción tiende a hacer del hombre un ser egoísta que vela solo por sí mismo, apartándole de los valores altruistas infundidos por el espíritu desde su interior, y potenciando el inicio de los desastres que sobrevendrán al ser humano que viva negando los códigos del Señor. Pero la espiritualidad de muchos se está imponiendo, incluso en aquellos que se consideran al margen de cualquier pensamiento religioso, intentando proteger al individuo y reencausarle. Si se sabe que de infringir las leyes humanas, habrá sanción, ¿por qué arriesgarnos a violar las de Dios?

La prédica materialista, aun no queriendo, abole muchos valores básicos que deben constituir el fundamento del estado y la sociedad, forjando un conjunto social insensible, que solo persiguirá lo material. La justicia, la lealtad, la honestidad, el sacrificio, el honor o una ética correcta, dan paso a la frase contemporánea: ‘Búscate la vida‘, que muchos apuntan cuando alguien les solicite ayuda; un orden social establecido, pero condenado a hacerse pedazos en un plazo más ágil que tardío.

Los materialistas (que ‘evolucionan’ hacia comunistas), han sido y son, uno de los peligros más serios para el pilar primario del país: la familia. Los ancestrales conceptos sagrados de ‘un estado por la familia‘, son pisoteados por una velada ‘patria potestad‘ estatal’, encargada de imponer ideas anti-creacionistas y anti-Dios en los niños: los futuros líderes y gobernantes.

La teoría de la evolución constituye el llamado fundamento científico del materialismo, del cual depende la ideología comunista. Es una realidad que las ideas materialistas (siendo las de Marx las principales), están colapsando actualmente, debido a que cada día más, la teoría evolutiva está siendo absolutamente invalidada por los descubrimientos de la ciencia moderna, que paso a paso, demuestra que todo lo existente obedece a un proyecto inteligente y no al caos que se promulga.

La ola materialista llegó a las costas europeas con tal intensidad, que España se convirtió el 30-06-2005, en el cuarto país del mundo en reconocer la opción ‘nupcial‘ a los homosexuales, junto a Holanda, Bélgica y Canadá. La unión entre ellos ya puede considerarse como ‘matrimonio‘; triunfando incluso sobre la misma Naturaleza que les niega la capacidad de procrear, y sobre los propios derechos del niño a convivir en un hogar que responda al proyecto de toda la vida (mamá y papá incluidos), que la ‘justicia de las urnas‘ supeditó a la supremacía ‘gay‘.

Una parte de los españoles se rasga las ropas cuando se alza una voz contra lo ‘políticamente‘ correcto; pero no lo hace cuando un niño, sacado a pasear un domingo por sus padres en su día de descanso, que deciden inculcarle la educación convencional, es obligado a ver el desfile del ‘orgullo gay‘, y además se les instruye el lunes sobre sobre lo ‘normal‘ de la homosexualidad en las aulas, mediante la ¿Educación para la ciudadanía?…

¿Dónde están los derechos de esos padres, pagadores de impuestos, a educar a sus hijos como entiendan mejor? La opción gay es individual; todas sus manifestaciones deben buscar la privacidad, no intentar arrastrar a la gente a sus pensamientos o normas de conducta. No existe un día del orgullo ‘masculino‘ o ‘femenino‘; cada cual morirá su muerte y tiene derecho a vivir su vida según sus propias decisiones… pero sin imponer sus inclinaciones al resto de sus semejantes.

He escrito varias veces que esto no es una cruzada contra los ‘homo’, pues todos tenemos algo reprobable en nuestras vidas y la Biblia no cuantifica cuánto demérito tiene una falta o la otra. Solo puntualizo sobre el hecho real que, al menos, debería salir el defensor del menor, en reclamo de lo que a este también  le pertenece en la sociedad. El Proyecto del Hogar debe ser invariable, pues ni se debe ir contra la corriente ni se puede reclamar todo lo que deseamos. Si un adulto alucina por una menor de edad, la sociedad va a por él, haciéndole pagar por ese delirio, pues va contra los derechos de la joven y de los padres que la educan.

En cuanto a educación, moral y cívica, España no será de las primeras, pero en otros aspectos, ha metido la 5ª marcha y, entre las leyes anti Cristo, el SIDA, y el cada más más incipiente consumo de drogas y alcohol por parte de la juventud (el futuro del país), ya se ha colocado en la vanguardia internacional. Sé que muchos se escandalizarán con mis palabras, pero, díganme: ¿Estoy diciendo algo que no sea de dominio público a nivel mundial? ¿Hay que sentir orgullo por lo ‘politicamente correcta‘ que se ha vuelto la sociedad española y por la fama de ‘modernista‘ adquirida?

Creo que los padres y la jefatura del estado deberían concienciarse más sobre estas deficiencias; pienso que los medios de comunicación deberían reflexionar sobre el papel que les corresponde en la actualidad, pues el futuro nos pasará la cuenta a todos, irremediablemente. Afortunadamente, hay una gran representación de España que cada vez tiene una participación más importante en los triunfos científicos del planeta; el Gobierno debería estudiar qué sistema de educación han usado los padres de esos que tan exitosamente han corrido su buena carrera, e intentar institucionarlo, para bien de todo el conjunto de la población futura.

Si alguien roba, estafa, amenaza o viola, las leyes se lo comen, al atentar contra el derecho a la paz individual, pues lo que está mal, mal está. Tampoco hay ‘derechos humanos‘, si las revindicaciones se sustentan en la indefensión de alguien incapaz de decidir por sí mismo. Mala praxis para el que nada contra la corriente establecida por quien creó el cauce de la vida, e igualmente negativa para quien le aplaude por hacerlo… en todos los casos.

Somos algo más que materia y hay una expectante vida eterna; en el medio estará el ajuste de cuentas. ¡Qué El Señor nos abra los ojos del Espíritu, y nos dé discernimiento, para que el Juez nos declare inocentes!

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LA EVOLUCIÓN DEL AVESTRUZ

marzo 28, 2008

Permítanme, antes de comenzar el artículo, robarles unos segundos de su tiempo, con un breve testimonio de alguien que convivió con Jesucristo; comió y conversó con Él durante tres años, le observó padecer, le vio morir… y logró verle  resucitado:

La autoridad del Hijo

“Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;  y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.  No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Juan 5:19-29)”

HONOR, A QUIEN HONOR MERECE

La muerte siempre, su senda breve: final físico que cede el paso al espíritu vivificante: 100 años, para los más longevos, y cualquier edad menor para los restantes, en todo punto del planeta. Muy poco, comparado con la posibilidad de una existencia eterna, en una dimensión ajena a la violencia, la vanidad, la envidia…y a todos sus parientes. Nuestra estancia en el mundo, no es más que una gota de tiempo en el océano de la eternidad.

Ahora bien, no se puede permanecer indiferente al hecho de que nuestros días animando carne, en gran medida, ya vienen fijados dentro de la molécula Ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN: el importante componente del material genético de la inmensa mayoría de los organismos, la base química primaria de los cromosomas, y el material en el que los genes están codificados. Un diminuto libro con una inmensa información.

Consideremos el inicio de todo: el embrión humano,  cuyas instrucciones de formación se hallan en los cromosomas. Allí, el ADN codifica toda orden; como un recetario, procesa las proteínas necesarias para el futuro ser, que contará con unos 30.000 genes diferentes, cuyas funciones se intentarán describir, para que se pueda apreciar la inteligencia que se esconde tras su diseño.

De forma sencilla y elemental, se puede comenzar diciendo que si alguien cercano cita esa palabra, inmediatamente solemos asociarla a un buen bistec; y, hasta cierto punto, es un juicio razonable, aunque no todas las proteínas terminan siendo carne. En realidad, somos lo que somos gracias a las propiedades de un conjunto muy variado de ellas. Si nuestro pelo es negro, se debe a que nuestros genes determinan que se cree la melanina responsable de ese color, si tenemos los ojos verdes y no azules, es porque nuestra pigmentación está construida de modo diferente a la necesaria para que sean azules.

Algunas características resultan fáciles de explicar; solo son controladas por un gen o unos pocos. Pero otras conciernen a muchos genes, y exigirían páginas para entenderse. También existen otras inexplicables, que responden a la personalidad del individuo; son las más complejas, muchas veces, las peores, y es preferible ni mencionarlas.

Prefiero que dediquemos un pequeño espacio a las proteínas. ¿Cómo surgen y qué son? Se deben a las uniones de determinados aminoácidos: los ladrillos con los que están construidas. Hay 20 aminoácidos distintos y muy específicos: rasillas grandes, pequeñas, rojas, negras… en fin, toda una gama de propiedades muy bien diferenciadas entre sí.

Estos, se enlazan creando cadenas pépticas, o polipépticas, según su constitución, que una vez maduradas constituirán las proteínas que conforman nuestro organismo o el de cualquier otro ser vivo. Se ordenan de una manera concreta, como una cinta que se va doblando y liando sobre sí misma, hasta resultar una ínfima pelota compacta y muy difícil de deshacer. La proteína, después de plegarse, tendrá un aspecto similar. Estos pliegues condicionarán sus propiedades, y por tanto, las funciones que podrá realizar.

Las enzimas son también proteínas, con una forma especial que les permite unirse a los substratos de la reacción, ayudando a llevarla a cabo. Al final de la síntesis, la enzima libera los productos y regresa a su estado inicial. Su pliegue es crucial; es un catalizador que nuestro propio cuerpo crea para lograr que muchas reacciones químicas precisas en nuestro metabolismo se aceleren, e incluso, que sean posibles. Imaginemos que esta enzima deberá acoplarse a un substrato de forma cuadrada; los pliegues en su estructura deberán formar un hueco de la misma forma, para que ella se ajuste adecuadamente.

Supongamos un error en el montaje, que cambie un aminoácido por otro diferente. Esto podría inducir variación en los pliegues del péptido; quizás el hueco se vuelva triangular. En ese momento la enzima dejaría de funcionar como es debido, ya que el substrato no podría acoplarse. Es como si la enzima fuese un cerrojo, y el substrato la llave. Si está bien montada, el substrato encaja como un llavín en su cerradura. Pero un error de obra haría al cerrojo defectuoso, y el picaporte no funcionará. Es decir, la reacción dejaría de llevarse a cabo, y podría ser un pequeño gran desastre para el cuerpo; así, una enzima puede condicionar el funcionamiento correcto del metabolismo de todo un organismo.

En realidad, esto es solo un ejemplo, pues las proteínas tienen muchas más funciones que esa; controlan muchos aspectos. Un caso palpable, sería un error en la llamada insulina, que implique que esta ya no sea funcional, y no pueda inducir el almacenamiento de azúcar en el hígado. ¿El resultado?: Un individuo diabético.

Otro ejemplo claro de la influencia de las proteínas en nuestras características personales son los grupos sanguíneos. Las diferentes estructuras de una proteína de membrana en los glóbulos rojos determinan el grupo al que pertenecemos (A, B, AB, u O). Algo vital a la hora de la necesidad de transfusión sanguínea por accidente u operación quirúrgica.

Pero, volviendo a los péptidos: obviamente la célula necesita de unas instrucciones de montaje para crearlos. Por si sola, no sabría que hacer con las bases nitrogenadas existentes, pero si accede a la información prevista, no casual, será capaz de formar los aminoácidos imprescindibles para las funciones orgánicas… y esta información está contenida en el ADN, escrita en un código especial: ‘el código genético’. La información será procesada de manera que el resultado final sea una flamante proteína; las instrucciones de montaje de la misma se agrupan en un gen, a veces en varios.

Estrictamente, se considera como un gen aquella fracción de ADN que se transcribe a ARN, y este paso de ADN a ARN se llama transcripción. El ARN es una molécula de estructura y composición similar al ADN. La diferencia funcional más importante es que el ADN se comporta como almacén estable de la información, y el ARN como un mensajero entre el almacén y el procesamiento de esta información. En realidad hay varios tipos de ARN: además del mensajero; pero alargaría mucho este artículo, que está pensado para que resulte básico, elemental, y de fácil comprensión.

Imaginemos al ADN como una gran biblioteca, en nuestro caso, de 46 volúmenes: los cromosomas. Está dispuesta para un químico que necesita realizar múltiples operaciones, (Recordar que solo analizamos aquí la construcción de un nuevo embrión humano, a partir de que un óvulo es fecundado por el espermatozoide) El especialista está frente a su laboratorio, manipulando en diversos equipos, y envía a sus ayudantes (ARNm), a buscar determinada información codificada en la biblioteca, para lograr las reacciones deseadas. Estos datos serán copiados por sus auxiliares, en un papel al que llamaremos ARN, y que luego llevarán ante la sabiduría del laboratorista: el Dr. Ribosoma.

En cuanto este empieza a leer, dará inicio el proceso que terminará con todas las reacciones necesarias y previstas. Se irá montando el péptido codificado en el ARN, a partir de los aminoácidos especificados en las instrucciones transcritas; este proceso de paso de ARN a péptidos se llama traducción. Luego vendrá la maduración del producto sintetizado, hasta llegar a una estructura de proteína utilizable.

Así se producen las proteínas escritas en el ARN mensajero, a su vez codificadas en el ADN; aunque no todo el ADN que es transcrito a ARN codifica para proteínas, pues algunos genes pasan a ARN y no son traducidos a péptidos, sino que realizan funciones vitales en la célula, como por ejemplo, transportar los aminoácidos hasta el ribosoma, o formar parte de la estructura de este último, entre otras.

Más, centrémonos en la biblioteca. El ADN es una molécula enorme, formada por 4 bases nitrogenadas, que se van repitiendo en un orden cronológico. Cada base contiene una molécula de azúcar y una de ácido fosfórico que se unen por afinidad, integrando esqueletos de azúcar y ácido fosfórico, alternados. Es como si cada esqueleto fuera un hilo al cual vamos atando cuencas de cuatro colores distintos: adenina, timina, guanina y citosina; con una peculiaridad importante: forman parejas que son complementarias, encajando dos a dos, como piezas de un rompecabezas.

La adenina con la timina, y la guanina con la citosina; no son intercambiables. Esta propiedad hace que se mantengan unidas las dos cadenas que forman el ADN. Podemos imaginar las dos cadenas unidas, como una tira con dos filas de piezas enfrentadas entre ellas. Su eje longitudinal, partido en dos, descubriría las caras de todas las piezas.

Ahora vamos al siguiente paso: el ARN. Este sería, en el símil bibliotecario, el papel donde los ayudantes apuntarán la información bajo código, para entregarla al r-ibozoma. El papel del ARN, es bastante parecido al de los libros de la biblioteca; es decir, el ARN (ácido ribonucleico), se construye con ‘material‘ similar que el ADN, con una pequeña variación en el extremo de la molécula de azúcar de su esqueleto: un oxígeno más en cada base. Además, los ARN en lugar de la timina del ADN, contienen uracilo. Al final, resulta una cadena sencilla de piezas, con las bases: adenina, uracilo, citosina y guanina, y con un esqueleto morfológicamente diferente.

La síntesis del ARN es similar a la replicación del ADN. La doble cadena de ADN se separa, y hace la función de molde. Las bases del ARN se montarán sobre una de las caras ahora expuestas del ADN abierto, de modo que sean complementarias a la secuencia del molde de ADN. Una vez acabada la réplica en ARN del gen necesario, el mensajero se separará del ADN, y éste volverá a adquirir la forma original de doble cadena. Así, se tendrá una cadena sencilla de bases, con una secuencia complementaria a la del gen que se ha transcrito: un papel con toda la información anotada. El siguiente paso será la lectura por parte del ‘ribozoma‘ que lo traducirá; el decodificador que convertirá lo escrito en el ARN en cadenas polipeptídicas.

¿Cómo se lee esa secuencia de bases que es ahora el gen? Aquí entra en escena el código genético. Las bases del ARN son leídas como palabras; cada combinación distinta de bases, o letras, indica un aminoácido. Sabemos que estos grupitos son de tres, (tripletes). El hecho de que sean tripletes, y no parejas, o cuartetos es pura lógica; la naturaleza utiliza 20 aminoácidos distintos, y si existen 4 bases (adenina, uracilo, guanina y citosina) posibles de ordenar en diversas combinaciones, vemos que si las agrupamos de dos en dos, habrá 16 resultados. Si el código genético se basara en parejas, solo podría tener palabras para 16 de los 20 aminoácidos, y sería insuficiente.

Si las agrupaciones se efectúan con las 4 bases involucradas entre sí, sería excesivo, pues resultarían 256 palabras para describir los 20 aminoácidos: un gasto innecesario de materia. Pero los tripletes, de 3 bases cada uno, dan 64 combinaciones posibles, y aunque sigan siendo demasiadas, responden mejor a las expectativas. La solución aparente, al exceso de palabras ha sido que varias de ellas sean sinónimas; o sea, varios tripletes implican un mismo aminoácido.

Esto, en principio parece ser inútil, y podemos pensar que se podría buscar algún modo para que pudiéramos codificar los aminoácidos con parejas, aunque en última instancia, solo nos faltan 4 palabras. Pero no hay que olvidar que además, el ribosoma precisa de unas señales de puntuación del tipo principio y final, lo que aumenta el número del ‘vocabulario‘ necesario.

Además, los tripletes sinónimos, dan una ventaja que las parejas no poseen: suelen ser muy parecidos, con, normalmente solo una base de diferencia entre ellos. Esto hace que si se ha derivado algún error de copia de ADN a ARN, se pueda salvar en algunos casos, si el triplete resultante resulta sinónimo del original. Algo bien pensado, desde la lógica humana, aunque no definitivo, pues aun hay muchas cosas que podrían saltar a la luz en la misma medida en que la Ciencia continúe su imparable avance.

Una vez ante los ‘tripletes’, el ribosoma leerá la cinta de ARN, comenzando por el extremo con la señal de principio establecida: AUG. Es decir; ‘sabe‘ cómo comenzar a trabajar; es capaz de comprender la orden codificada. Leerá triplete por triplete, y montará una cadena con los aminoácidos que le indica la receta, en el orden explícito.

Por último, el ribosoma hallará una señal de final de síntesis: los llamados ‘tripletes sin sentido‘ o codones stop. Son tres: UAA, UAG y UGA; no existe ningún ARN de transporte, cuyo anticodón sea complementario de ellos y, por lo tanto, la biosíntesis del polipéptido se interrumpe ante cualquiera de estos tres que aparezcan en el proceso. Indican que la cadena polipeptídica ya ha terminado, se soltarán el ARN y el péptido sintetizado, que madurará, se plegará, y estará listo para entrar en acción allí donde haga falta.

Este es, a grandes rasgos, el proceso considerado por algunos como ‘casuístico‘; una de las cuestiones que más debates ha constituido en este blog, derivando hasta el extremo de descalificaciones e insultos que genera la impotencia de críticas coherentes.

¿Es el código contenido en el ADN un Diseño inteligente, o ha surgido por casualidad? ¿Sus señales de ‘inicio‘ y ‘parada‘, de síntesis proteica han sido pensadas por una mente superior, o también derivan del azar? Personalmente, creo que hay demasiado control para pensar en el caos de la casualidad. La verdad está en el corazón del ser humano; cada cual se dará a sí mismo su propia respuesta. No hagamos como el avestruz, que por miedo esconde su cabeza, pensando que así se librará del peligro. Un animal de características únicas, que jamás tendrá pretensiones de ‘evolucionar‘ hasta águila o ‘involucionar‘ desde ella, según instruye Job 39: 13:

“¿Diste tú hermosas alas al pavo real, o alas y plumas al avestruz?  El cual desampara en la tierra sus huevos,  y sobre el polvo los calienta, y olvida que el pie los puede pisar, y que puede quebrarlos la bestia del campo.  Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo que su trabajo haya sido en vano; porque le privó Dios de sabiduría, y no le dio inteligencia.” 

Las mentiras vuelan por el mundo, mientras las verdades aun se están poniendo los botines; pero la bota de la verdad, una vez sobre la patraña, impedirá que esta vuelva a levantar el vuelo nunca más.

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SELECCIÓN NATURAL Y MUTACIONES

marzo 15, 2008

“Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia y con la boca se confiesa a Jesucristo, para alcanzar la salvación.” (Romanos 10:10)

ANEMIA FALCIFORME: ¿MUTACIÓN POSITIVA?

En un reciente debate de este blog; una deliberación trató sobre las ventajas evolutivas de la mutación para las especies. Provino de alguien capacitado para opinar, a quien le agradezco su participación y la generosa entrega de su tiempo, pues presenta alternativas de reflexión, siempre bienvenidas a esta página. Sus palabras decían lo siguiente:

‘…sabrás de la existencia de la malaria, enfermedad producida por un protozoo, el Plasmodium, que mata en torno a 3 millones de personas al año (más que el SIDA, pero como solo afecta al tercer mundo…) Bien, este protozoo se adquiere por medio de la picadura de un mosquito, y es capaz de invadir las células rojas de la sangre: los eritrocitos. Al final, causa una hemólisis severa que puede causar muerte al infestado.

Por otro lado, existe una enfermedad hereditaria llamada anemia falciforme. Esta enfermedad es producida por una única mutación del gen de las cadenas beta de la hemoglobina: un residuo de aminoácido glutámico pasa a ser valina. Y esta única mutación hace que los eritrocitos adquieran forma de hoz y sean mucho más viscosos, con lo que pasan con mayor dificultad por capilares y vénulas.

Pues bien, se ha podido observar que la frecuencia de aparición de esta mutación, y por tanto de la enfermedad, es mucho más elevada en África que en otras zonas del mundo. Tras multitud de estudios se ha demostrado que aquellas personas que tenían la enfermedad eran mucho más resistentes a ser infectados por el plasmodio de la malaria. Esto permite que aquellos individuos que presentan la enfermedad, tengan más probabilidades de sobrevivir a la malaria y por tanto de pasar sus genes a su descendencia. Y por ello, esta mutación se ha extendido en la población africana.’

Hasta aquí el comentario; ahora, reflexionemos sobre lo expuesto: ‘La mutación que genera la anemia falciforme es buena, pues ‘posibilita’ (no ‘asegura’) la inmunidad ante la malaria’.

La anemia de células falciformes (drepanocítica) afecta la hemoglobina, una proteína que forma parte de los glóbulos rojos y se encarga del transporte de oxígeno. Es de origen genético; ocurre por la sustitución de un aminoácido por otro en su síntesis, motivando que, a baja tensión de oxígeno, la hemoglobina se deforme y el eritrocito adquiera apariencia de hoz. Esta nueva geometría crea conflicto circulatorio, se taponan los vasos sanguíneos y causan síntomas que van, desde la propia anemia hasta la muerte.

¿Pueden desviar nuestra atención, los hipotéticos beneficios sin garantía, de la mutación que provoca la anemia falciforme y olvidar por eso el daño producido? Me parece oportuno trasmitir a las personas que oyen decir que las mutaciones pueden ser buenas, las consecuencias que tienen que enfrentar, quienes ‘sufren’ en su propio cuerpo, las ‘bondades’ de esta mutación por transferencia parental:

Se dan cuadros dolorosos y agudos causados por vasos sanguíneos bloqueados y órganos dañados; así como el ‘secuestro esplénico’ (se dilata el bazo, atrapando células sanguíneas). O crisis aplásica (una infección hace que la médula ósea deje de producir glóbulos rojos). Todos son trances dolorosos, en casi todos los pacientes, en algún momento de sus vidas; pueden durar de horas a días, afectando los huesos de la espalda, los largos y el tórax. Pueden ser tan graves que requieren hospitalización para el control del dolor mediante líquidos intravenosos, y llegan a matar.

Si son repetitivas, pueden ocasionar daños en riñones, pulmones, huesos, hígado y sistema nervioso central. Se dan ataques de dolor abdominal, de hueso, Jadeo, Retraso en el crecimiento y en la pubertad, Fatiga, Fiebre, Ictericia, Taquicardia, Orina sanguinolenta (hematuria), Dolor en el pecho, Sed excesiva, Micción frecuente, Erección dolorosa (priapismo; esto ocurre en el 10 al 40% de los hombres con la enfermedad), Visión deficiente y ceguera. Así como susceptibilidad a infecciones y úlceras en la parte inferior de las piernas. (En adolescentes y adultos)

Los trasplantes de médula ósea pueden curarla, pero sólo se recomiendan en una minoría de pacientes debido al alto riesgo, pues las drogas necesarias para posibilitar el trasplante son altamente tóxicas, además de la dificultad para encontrar donantes apropiados.

Los tratamientos adicionales pueden ser: diálisis o trasplante de riñón para enfermedad renal, extirpación de la vesícula, reemplazo de cadera en caso de necrosis, cirugía para problemas oculares y transfusiones o cirugía para eventos neurológicos, tales como accidentes cerebrovasculares. Las causas de muerte abarcan insuficiencia de órganos e infección. Algunos viven incidentes menores, breves y poco frecuentes, mientras que otros sufren traumas graves, prolongados y habituales. Veamos qué problemas clínicos específicos puede producir la anemia falciforme:

Infecciones.- Los bebés y niños pequeños enfermos, son especialmente propensos a contraer graves infecciones bacterianas como la meningitis (infección de la membrana que reviste el cerebro) y las infecciones de la sangre. Presentan la principal causa de muerte entre los niños afectados, sobre todo en los países pobres. En los ricos, puede detectarse en la mayoría de los recién nacidos, proporcionándoles la atención médica adecuada para prevenir complicaciones, pero solo eso.

Episodios de dolor: Es el síntoma más común de la dolencia. Algunos afectados tienen uno o ningún episodio de dolor anual, mientras otros llegan a tener 15 o más. Suelen durar desde unas horas hasta varios días o incluso semanas y puede originarse en cualquier órgano o articulación del cuerpo donde los glóbulos falciformes se amontonen y bloqueen los vasos sanguíneos. Algunos estados pueden ser graves y necesitan ser tratados en un hospital con analgésicos potentes administrados por vía intravenosa.

Accidente cerebrovascular.- Ocurre si los glóbulos en forma de hoz bloquean un vaso sanguíneo del cerebro. El 10% de los niños con la mutación lo sufre, pudiendo llegar a incapacidades permanentes. En algunos casos, los médicos pueden identificar los niños con un mayor riesgo, tras examen por ultrasonido; en ocasiones indicando transfusiones de sangre periódicas para evitarlo. Un estudio realizado en 1998 comprobó que estas reducían mucho el riesgo en niños; también el de un segundo accidente. Pero estas, si son periódicas tienen peligro, pues se acumula más hierro del debido en el organismo y se puede generar infección en la sangre.

Síndrome torácico agudo.- Este síndrome tiene síntomas similares a los de la neumonía, como dificultades para respirar, dolor en el pecho y fiebre. Puede ser causado por una infección o por el bloqueo de los vasos sanguíneos del pulmón; puede ser fatal y debe tratarse en un hospital, con antibióticos, transfusiones de sangre, analgésicos, oxígeno y medicamentos que ayudan a abrir los vasos sanguíneos y mejorar la respiración.

Problemas de visión.- Cuando los diminutos vasos sanguíneos del ojo se bloquean con glóbulos falciformes, pueden aparecer problemas de visión e incluso ceguera. Algunos niños con la mutación, pueden necesitar exámenes de vista periódicos.

Retraso en el crecimiento.- Los niños con esta anemia suelen crecer más lentamente que lo normal y comienzan la pubertad después que los demás. Por lo general, suelen ser pálidos, les falta el aire y se cansan fácilmente.

Embarazo.- Las mujeres que hereden esta mutación tienen un riesgo mayor de sufrir complicaciones que pueden afectar su salud y la de sus bebés. Durante el embarazo, la enfermedad puede volverse más grave y las crisis de dolor pueden ocurrir con más frecuencia. El riesgo de parto prematuro y de dar a luz un bebé de bajo peso, es mayor.

La anemia depranocítica, causada por un tipo anormal de hemoglobina (pigmento portador de oxígeno) llamada hemoglobina S, es heredada de ambos padres como un rasgo autosómico recesivo. Si la hemoglobina S se hereda de uno de los padres, el hijo adquiere el rasgo depranocítico, pero la enfermedad se presenta generalmente sin síntomas. Este mal, afecta principalmente a personas de herencia africana, con lo que, además de en África, 1 de 400 afro americanos también se ven afectados.

La distribución de las altas incidencias de anemia falciforme, coincide en África con áreas de presencia de la malaria falciparum, la forma más severa y con frecuencia mortal, de esta infección, causada por el Plasmodium falciparum, un protozoario parásito de los glóbulos rojos del hombre. Los africanos con hemoglobina normal (HN-HN) son muy susceptibles a la malaria y con frecuencia sucumben a esta enfermedad, mientras que los portadores del gen mutante falciforme, en forma homocigota, son muy resistentes a la infección del parásito. Se supone que los eritrocitos deformados y de poco volumen, no permiten el desarrollo adecuado del parásito en su interior, por lo que la infección nunca ocurre. Sin embargo, la anemia es tan severa en estos individuos, que no suelen llegar a los 40 años.

Por otro lado, los heterocigotos (HN-HS), en los que sólo una proporción de sus eritrocitos son falciformes, presentan resistencia a la infección del plasmodio de la malaria y son lo suficientemente robustos para no sufrir severamente los efectos de la anemia. Y esto es precisamente lo que se manifiesta como evidencia de que la selección natural ha favorecido al individuo, presentada como un caso de selección ‘balanceadora o estabilizante’, en el que una mutación, letal en los homocigotos, se conserva inocua en los heterocigotos que han adquirido una adaptación favorable a las condiciones de su medio, que incluyen el alto riesgo de contraer la malaria falciparum. Pero no señalan que solo una parte de sus eritrocitos son falciformes, que el resto es normal ni que la garantía de inmunidad no es del 100%.

Este paralelismo malaria/anemia depranocítica,  no pasa de ser una simple coincidencia; la relación de esta mutación, como respuesta genética producto de una hipotética selección natural, queda desmentida, según puede verse en el mapa. En países del sur de Asia como el oeste de Irán, todo Pakistán, Afganistan, India, Bangladesh, Nepal, Myanmar, Thailandia, Cambodia, Laos, Vietnam y parte del sur de China, la malaria ha impuesto un trono, y sin embargo, la anemia falciforme no se manifiesta con mayor incidencia que, digamos, en Francia. Por lo que la relación malaria/mutación falciforme africana, no va más allá de la simple coincidencia, al igual que la gripe/cancer en Inglaterra.

No solo eso, sino que al turista que viaja a esos países se les recomienda vacunarse contra la malaria, mientras muchos de los nativos ya han adquirido inmunidad ante la picadura del Anopheles. Es decir: ‘no ha sido necesaria una mutación para hacerle frente a la enfermedad’; el propio organismo logra crear los anticuerpos necesarios. Dicho esto: ¿puede considerarse beneficiosa una mutación que no deja vivir a un grupo importante de individuos más allá de los 40 años, luego de sufrir toda su vida hasta el final,  cuando se demuestra que nuestro código genético codificado contempla la autodefensa?  ¿Es racional plantear que la mutación se origina porque constituye una ventaja evolutiva?

 Nacer con la mutación, implica peor calidad de vida hasta el final; la malaria en cambio, es curable. El vector de la malaria humana son las hembras de mosquitos del género Anopheles. Los machos no pican al ser humano, ya que únicamente se alimentan de jugos vegetales. La única causa de muerte ocurre por la falta de atención médica, que no tiene que ver con la genética, sino con la riqueza o la pobreza. Esto si es un ejemplo negativo del azar, que establece que unos nazcan en una sociedad con todos los medios disponibles, mientras otros lo hacen en una aldea del centro de Zaire, en el sur de China, o en las zonas más pobres de América Latina, según puede verse en el siguiente mapa:

Malaria en el mundo

El primer tratamiento eficaz para la malaria, se debió a la corteza del árbol Cinchona, que contiene el alcaloide quinina: el mejor antídoto hasta ahora. En regiones donde la malaria es altamente endémica, las personas son tan a menudo infectadas que a veces desarrollan la ‘inmunidad adquirida’, es decir: son portadores más o menos asintomáticos del parásito. Aunque la co-infección VIH-malaria ha incrementado la mortalidad, ésta permanece siendo un problema menor que la combinación de VIH-tuberculosis.

La pregunta que deseo lanzar al lector es la siguiente: ¿cuál es la mejor forma de combatir la malaria: con la mutación que produce la anemia falciforme, que mata y produce sufrimientos prolongados durante todas una vida o con quinina en cantidades suficientes, donde sea necesaria?

La mutación genética causa cada año, solo en España, unos 160000 nuevos casos de cáncer. He accedido a un sublistado de 110 enfermedades genéticas, en el que aparecen otros cientos más; de él extraje algunas para compartirlas en esta página:

Leucemia infantil, causada por mutación celular, retinoblastoma: enfermedad que forma células cancerosas en la retina. Detección de la prevalencia de mutaciones consideradas malignas en los genes de la cadena pesada de la betamiosina (MYH7, 11 mutaciones) y la troponina T (TNNT2, 5 mutaciones) en pacientes con miocardiopatía hipertrófica.

Algunas otras derivaciones de la ‘bondadosa‘ mutación genética, que se supone algunas veces buena para la evolución (mejoría biológica) del ser humano, son: Aneuploidía, Beta-talasemia, Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, Cromosoma Filadelfia, Distrofia muscular de Duchenne, Síndrome de Down, Enfermedad poliquística renal, Esclerosis tuberosa, Fenilcetonuria, Galactosemia, Glomeruloesclerosis diabética, Glucogenosis, Hemofilia, Hipertermia maligna, Síndrome de Marfan, Neurofibromatosis, Osteogénesis imperfecta, Osteopetrosis, Síndrome de Patau, Síndrome de Proteus, Síndrome de Rett, Sindrome de Lowe, Síndrome de Stickler, Síndrome de Beckwith Wiedemann, Síndrome de Ochoa, Síndrome de von Hippel-Lindau, Talasemia, Enfermedad de Tarui, Enfermedad de Tay-Sachs, Síndrome de Tourette, Síndrome de Turner, Enfermedad de Von Gierke, Síndrome de Williams, Enfermedad de Wilson, Síndrome de Wolff-Parkinson-White, Síndrome del XYY, Síndrome de Zellweger.

Solo son algunas; ponerlas todas significaría una conferencia escrita, que no es el objetivo del blog. Pero sí, deseo hacer un llamado a la meditación, a todos aquellos que han sido imbuidos de la idea de que las mutaciones pueden constituir un ejemplo de la selección natural. ¿Es más el daño que provocan, que las hipotéticas ventajas que algunos piensan? Yo creo que sí.

¿Y ustedes?

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DE MONERAS, A PERSONAS: EL AZAR NO ES SUFICIENTE

febrero 28, 2008

Febrero 28/2008

ESPECIACIÓN EN BACTERIAS.

Llevo varios días analizando el hipotético ciclo evolutivo, que podría haber llevado a los primeros organismos procariotas hasta protoctistas, según cita la teoría de la evolución, y de ahí, hasta la diversificación masiva de vida que existe hoy.

Todos los protoctistas son eucariotas que en sus primeros estados se encuentran muy diversificados, pero no hay una clara definición de ellos: no son animales, ya que no se desarrollan a partir de blástulas, y no son plantas puesto que éstas surgen de un embrión. Tampoco son hongos, puesto que éstos nunca exhiben undulipodios o ‘flagelos’ y nacen a partir de esporas. El paso de aquellas primeras bacterias a eucariotas, aun no se ha esclarecido, pese a que lo intentan con tenacidad y dedicación desde los primeros hallazgos de microorganismos, en el siglo ¡XVIII!

Veamos los pasos que debe dar por sí solo el hábil procariota, para evolucionar hasta protoctista, que, aunque no se puede catalogar ni como animal ni como planta… ni tan siquiera como hongo (¡menos mal!) se considera el antepasado común de los estudiosos del tema (el mío no).

El procariota tiene un solo cromosoma circular cerrado; el protoctista (eucariota) posee varios cromosomas lineales, terminados en telómeros. Procariota no posee núcleo, así que tampoco membrana nuclear; mientras la célula eucariota si cuenta con su auténtico y original núcleo. En procariotas (también en mitocondrias y cloroplastos eucariotas) el ADN es una doble cadena insertada en la célula, (1 mm aprox.), circular y cerrada, llamada cromosoma bacteriano.

En los Eucariotas, el ADN está principalmente en el núcleo, con su superenrrollamiento (trenzamiento de la trenza) y la asociación con proteínas histónicas y no histónicas. El ADN se enrolla (dos vueltas) alrededor de un octeto de proteínas histónicas, formando un nucleosoma. Existe una secuencia de ADN de hasta 80 pares de bases, que dan lugar a un “collar de perlas”  (fibra de cromatina): la estructura propia del núcleo interfásico, que no ha entrado en división. Este collar de nucleosomas vuelve a enrollarse y cada 6 nucleosomas constituyen un “paso de rosca” por medio de histoma H1 formando estructuras del tipo solenoide. Los ribosomas del procariota son del tipo 70S y los del eucariota, del 80S

Por otra parte, el procariota no presenta mitosis ni tiene orgánulos (mitocondrias, cloroplastos, centriolos, aparato de Golgi) mientras que la eucariota sí; tampoco tiene citoesqueleto ni hay corrientes citoplásmicas ni movimiento ameboide, en tanto la eucariota sí cuenta con todo ello.

Quiero significar que el aparato de Golgi, (su descubridor: Camilo Golgi), tiene una estructura similar al retículo endoplasmático; pero es más compacto. Está compuesto de sacos de membrana de forma discoidal y está localizado cerca del núcleo celular; cada pila  de sacos se llama ‘dictiosoma’ y agrupa unas 6 cisternas. Estas dictiosomas varían desde unos pocos, hasta una gran cantidad.

El paso de ‘bacterias’ a eucariotas es imposible… hasta que no se demuestre lo contrario. La imponente necesidad de coincidencia de  casualidades abruma tanto, que aun no ha podido ser puntualizado y aclarado este hecho; es lógico, después de haber visto cuántas cosas tiene que ‘fabricar’ la pobre célula procariota para ‘evolucionar’. No basta con poner millones de años por medio, ni dar el salto hacia una especiación más confusa que la idea de un diseño inteligente.

La evolución de un organismo compuesto y complejo a partir de uno simple debe ser un fenómeno visible en la Naturaleza, o al menos debe acreditarse pruebas que atestigüen este proceso en varias oportunidades. Hay entes biológicos, (vegetales y animales inferiores), cuyo tiempo de vida es enormemente breve, por lo que el hombre podría apreciar el curso de los cambios orgánicos a través de sus generaciones; sin embargo, en estos doscientos años de atención concentrada en todo lo que pudiera resultar una evidencia, no han sido capaces de ver ninguna transición de un estado elemental a otro complejo. Todo lo conseguido se remonta a ‘mutaciones’ en bacterias, y esto, muchas veces bajo condiciones forzadas, a nivel de laboratorio. Las entidades procariotas han continuado siéndolo, aunque no desde su perspectiva original, sino como ‘mutantes’.

La evolución plantea una especiación a partir de poblaciones aisladas que dan lugar a ‘nuevas especies’. Investigan sobre Drososphila melanogaster, la mosca de la fruta. Pero no hay nuevas especies, sino dos tipos de moscas en dos extremos poblacionales opuestos, con su ADN alterado; muy mal de evidencias deben andar cuando después de dos siglos aun buscan especies nuevas en las insectos y organismos primarios.

Ya en el artículo anterior describí el comportamiento caprichoso de la Naturaleza, con respecto a las abejas obreras, estériles, pero miembros de la misma especie que el resto de la colmena. También del trayecto: caballo, burro, mulo; diferenciados genéticamente.

El árbol filogenético de la vida, basado en comparaciones de ARNs ribosómicos 16S y 18S, según los investigadores evolucionistas, en mi modesta opinión, tiene más cuento que las 7 ediciones de Harry Potter.

El ARN 16S (sub unidad menor de los procariotas) y el 18S (subunidad menor de los eucariotas), así como otros ARN (mensajeros, transferencia, microARN, + otros genes ARN no codificantes), funcionan para lo que fueron creados, sin tener nada que ver con la hipotética evolución que solo existe en las mentes de sus seguidores.

Los ARN ribosómicos y de transferencia son esenciales en la constitución de los ribosomas y en la traducción de las proteínas. Esa es la esencia de la información; no tendrán más que las conjeturas logradas hasta ahora, aunque continúen agotando energías dos siglos más en tratar de demostrar lo indemostrable. Por enésima vez: ¿Dónde están los animales de transición que deberían estar en proceso de cambio en estos momentos? ¿Los tienen guardados los evolucionistas?

Tengo en preparación, en el disco duro del ordenador, cerca de 50 artículos para subir al blog. Esto demanda buena parte de mi tiempo, y por esa razón he seguido de largo alguna vez y no me he detenido a responder temas evolutivos que yo SÉ, por revelación del espíritu, que son falsos. Pero, ante la posibilidad de un descrédito cristiano y por ser consciente de lo que en realidad existe tras este debate, (aunque muchos evolucionistas inocentemente lo ignoren), no tengo más opción que rivalizar desde la propia terminología de esta corriente filosófica, con vista a neutralizar los argumentos usados. Como el siguiente:

‘Se conoce como especiación al proceso mediante el cuál una población de una determinada especie da lugar a otra u otras poblaciones, aisladas reproductivamente de la población anterior y entre sí, que con el tiempo irán acumulando otras diferencias genéticas. El proceso de especiación, a lo largo de 3.800 millones de años, ha dado origen a una enorme diversidad de organismos, millones de especies de todos los reinos, que han poblado y pueblan la Tierra casi desde el momento en que se formaron los primeros mares.’

‘El modo más simple de especiación es la especiación alopátrida o geográfica que es la que se produce cuando las poblaciones quedan aisladas físicamente debido a barreras geográficas (ríos, montañas, etc.) que interrumpen el flujo genético entre ellas.’

De nuevo lo mismo: ¿Dónde están esos millones de especies invisibles? Porque el hombre lleva unos cuantos miles de años aquí y los animales visibles siempre son los mismos: no se localizan reptiles que le estén asomando las alas, ni mamíferos terrestres a media agua, esperando que se le caigan las patas traseras y que las de alante se le conviertan en aletas, mientras la nariz se le va subiendo a la cabeza, porque aspiran a ser ballenas. Solo en la imaginación de los continuadores de Darwin.

Lo que plantean aquí, es mutación por pérdida de información. Las razas humanas (yo a lo mío, pues el hombre es lo importante) que tienen un nivel de intercambio con personas de otras regiones, (indios, africanos, aborígenes latinoamericanos, y otros) van experimentando cambios morfológicos, debido al enriquecimiento del ADN, por recuperación de parte de la información perdida, tras uniones con personas de otras razas; mientras que otras como chinos y coreanos, aislados por su idiosincrasia, no. Ahora China está invirtiendo en África; ya hay concertadas miles de becas para africanos; si Dios les da tiempo, tendremos la oportunidad de ver los mestizos chino-africanos, que mejorarán la genética poco enriquecida en información, existente en Asia.

Parafraseando a Dobzhansky: “Nada tiene sentido en biología si no es bajo la neblina de la evolución“. Veamos otro planteamiento, que parte de los organismos procariotas:

‘Imagínese una colonia de bacterias que vive en un medio a una determinada temperatura más o menos constante. Las bacterias, con una alta tasa de reproducción, sufren mutaciones como todo ser vivo. La inmensa mayoría son perjudiciales, pero imagínese que, muy de tarde en tarde, una bacteria entre varios millones sufre una mutación inocua (ni buena ni mala) que le produce una mayor tolerancia a la temperatura elevada. No es necesario, además, que sea por adición de genes, puede ser de cualquier otro tipo.’

Ante esto, no me queda más que decir que no es necesario retrotraerse a las bacterias; ya he concordado que en hombre y animales existe esa condición de adaptación al medio y jamás he negado la ‘evolución horizontal‘. Por esa razón vemos esquimales soportando temperaturas inferiores a los -55º C, en zonas del Ártico, mientras otras personas lo hacen a la temperatura más alta registrada en nuestro planeta, en el desierto de “El Azizia”, en Libia, en ocasiones próxima a los 57º C. Allí, el 13 de Septiembre de 1922, el termómetro marcó una temperatura de 57.8º Celsius.  Es decir, 100º de diferencia entre ambos.

Sin embargo, esquimales y africanos no se dirigen hacia ninguna otra especie; continúan y continuarán siendo hombres, con su esquema genético, similar al de Adán, pero con las mutaciones debidas a la pérdida de información codificada en el ADN, producto del pecado.

La facultad de evolucionar se manifiesta en los atletas que constantemente están mejorando sus propias marcas; de hecho, los cronos olímpicos del año 1960, están lejos de los actuales. Pero eso no significa que el hombre esté avanzando hacia una especie superior, pues no la hay; el ser humano constituye la última obra de Dios. Fue su culminación, y la única evolución que espera por él es la que alcanzará si corre su carrera definitiva con un buen corazón de atleta del Señor: de carne moribunda a espíritu vivificante, en el Sión definitivo, para siempre, bajo la jerarquía del resucitado Jesucristo.

La posibilidad de crecer física y mentalmente, está en los genes y forma parte del proyecto de Dios. Se manifiesta desde el propio nacimiento: de la cuna al suelo, en cuatro patas, hasta adquirir la fortaleza muscular necesaria para erguirse, mientras se arman vocablos y se dice ‘papá’ o ‘mamá’ por vez primera. Se inicia un avance hasta que cada cual llegue a su cima; luego comienza el descenso, con los achaques dictados por la genética individual, y por último, la muerte inexorable del cuerpo. La mente sigue viviendo en el espíritu, hasta que el Señor determine el fin de todo lo que conocemos  y se abran el nuevo cielo y tierra definitivos; donde el implantará su Reino, que les aseguro, no tiene nada que ver con el de las moneras.

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EL COSMOS LLEVA PAÑALES.

febrero 18, 2008

Febrero 18/2008

LOS ASTROS Y LOS OTROS.

Me gusta mi casa; vivo en una 7ª planta, la última del edificio. Al sur, a 400 ms., tengo al mar, pero las construcciones frente a la playa solo me dejan ver algo más que el horizonte; aunque, siendo exacto, queda libre el espacio intermedio entre un hotel y la colosal mole de apartamentos a su lado: si un barco cruza esa zona, y estoy atento, seguro no me lo pierdo.

Pero el norte… ¡eso es otra canción! Me paro frente al ventanal de vidrio de dos metros y pico y no hallo obstáculos: estoy por encima de todos mis vecinos. Una majestuosa cordillera me saluda, no muy lejos. Incluso, en aquellos días que tenemos todos, en que las cosas no nos salen como esperamos, me arrimo a mi atalaya personal, a cualquier hora, y un fastuoso capricho de la Naturaleza, una gran hendidura verde oscuro en medio de la montaña mayor, aparece como una enorme V de victoria, ocupando la cuarta parte de su altura y reforzando mi fe optimista en que su constructor está al control de mis pasos.

Una noche estrellada frente a ese mirador privado, con buena música de fondo y mejor compañía, constituye un área envidiable, créanme… pero también nos pone a pensar en la majestuosidad y las incógnitas que encierra el universo. ¿Cómo y cuándo comenzó todo lo que hoy vemos? La pregunta nos exige comparar datos recibidos desde distintas fuentes, para intentar descifrar los enigmas: esbozos de la limitada reflexión humana, frente a la congruente y mágica historia legada en el Bereshit judío, el Génesis de traducciones posteriores.

Personalmente, veo conceptos no convincentes en la respuesta ¿científica?; hay que distinguir entre la ciencia práctica, que detalla y cataloga los fenómenos visibles, y la quimérica, que se ocupa de fenómenos ignotos, a menudo no reproducibles en laboratorios. La ciencia, etimológicamente hablando, es ‘conocimiento‘, y hablar de un hipotético pasado, presentando una fórmula en la que existen varias variables que jamás podremos asegurar, por no haber estado allí, constituye una “Especulación científica”; o ‘especulación del conocimiento’, algo incongruente.

La ciencia del pasado pretende ofrecer teorías colegidas de hechos conocidos, y aplicarlas al ámbito de lo desconocido: ya sea desde la interpelación (sabiendo los aspectos de dos puntos, trata de colegir cuál será la reacción en un punto intermedio) o desde la extrapolación, infiriendo de una escala conocida, un comportamiento, no se sabe cuán lejano en el eje del tiempo.

Por ejemplo, pongamos un bloque de hielo en medio de una habitación. Sabemos el tiempo que tardará en derretirse, basado en experiencias anteriores. Una vez que salimos, llega alguien y abre una ventana, enciende las bombillas, o simplemente, pone el A/C o la calefacción, según le apetezca. ¿Coincidirán los cálculos basados en cantidades de tiempo, temperatura, corrientes de aire, estados químicos definidos, etc., con la realidad resultante? Desde luego que no.

Es decir, se fijan condiciones y, bajo ellas, todo se debe cumplir según lo establecido. Pero nadie es capaz de computar imprevistos. La extrapolación es el sistema más incierto. Además, la incertidumbre aumenta en proporción directa al incremento de la distancia con la escala conocida, sea la que sea. Así, si la serie conocida está entre 0 y 100, nuestra conclusión a los 1001 tiene menor probabilidad que a los 101.

De donde se deduce que el único método posible para indagar sobre el origen del mundo, la extrapolación, es más frágil cuanto más nos alejemos en el tiempo. Se hace aun más evidente, si se considera que un planteamiento sobre una causa ignorada, a partir de un resultado conocido, es más débil que una conclusión que surge directamente de la causa a la consecuencia.

Un corolario de consecuencia a causa, atestigua más que uno de causa a consecuencia: 4/2=2. Aquí, el precedente lo forman dividendo y divisor; la consecuencia, el cociente. En este caso, al saber la procedencia, es posible un solo resultado: el cociente (2).

Pero si sólo conocemos el resultado final, ‘2’, e intentamos llegar a éste, la respuesta permite muchas posibilidades: 1 + 1; 4 – 2; 1 x 2; 4: 2… Y si otros números entran en juego, las posibilidades son infinitas (5 – 3; 6 – 4… ad infinitum).

En esencia, el problema es que cuando los datos se extienden a contextos indefinidos, solo tendrán valor ‘si todo continúa igual‘. Dicho de otra forma: ‘si las condiciones últimas prevalecen en el tiempo y su acción y reacción sobre el resto siempre ha sido la misma‘. Solo podremos estar seguros si las transiciones resultan análogas a las variables, en grado; si no hay garantía de un cambio similar en clase o especie y si tampoco se puede asegurar que no participan otros factores, ¡las conclusiones carecen de todo valor!

En una reacción química, (fisión o fusión) un nuevo catalizador en el proceso, aun pequeño, puede cambiar completamente el resultado; incluso dar lugar a uno muy distinto. No se sabe cuántas explosiones nucleares ocurrieron en los primeros años del sol ni el estado de la atmósfera primigenia, la cantidad de Carbono y la afectación de este por la influencia del constatado decrecimiento del campo magnético. Se ignora el fondo radioactivo de entonces, la humedad relativa… no se sabe nada. Cualquier información que precise de uno de esos datos, implicará una variable subjetiva y sin garantías de estabilidad en el tiempo.

Además, perdónenme, pero no puedo evitar, cuando me hablan de un sistema de datación, recordar al gato familiar, muerto en el 75, a quien un laboratorio evolucionista le reconoció como fósil de cerca del millón de años: un ancestro del gato común. O las rocas de lava del Monte St Helen, proveniente de la erupción del 1980, cuyas distintas muestras (cristales, pedazos y polvo de roca) arrojaron variaciones entre los 160 y los ¡3000 millones de años! Y otros ejemplos que no quiero repetir, para no abrir heridas y no resultar machacante.

Las teorías sobre una tierra arcaica han sido sostenidas sobre la base de datos observados durante un tiempo relativamente corto, de unas cuantas décadas, máximo de un par de siglos. Partiendo de lo deficientemente conocido, con poca magnitud, los investigadores se lanzan a construir tesis, mediante la extrapolación: de la consecuencia al antecedente, en una extensión de ¡miles de millones de años!

No tienen en cuenta el criterio de la comunidad científica internacional, que plantea que en la etapa “origen” del universo, la temperatura, presión atmosférica, radioactividad, y una multiplicidad de otros factores potencialmente catalíticos, eran distintos por completo a los que existen en el tiempo contemporáneo.

La formación del mundo, haya sido como haya sido, comenzó con un proceso de coligación molecular, y la conglomeración y consolidación de procesos variables totalmente desconocidos. Entre todas las débiles ‘teorías científicas del pasado‘, aquellas que se ocupan del origen del cosmos y del establecimiento de fechas al respecto, son (y esto es admitido por los científicos mismos) las más débiles entre las débiles. Hay casi tantas teorías como investigadores serios del tema. No es de extrañar (y esto en sí mismo genera la refutación por excelencia), que las diversas teorías “científicas” sobre la edad del universo no sólo se contradigan entre sí, sino que algunas sean completamente incompatibles y mutuamente excluyentes, pues la fecha máxima de una teoría es menor que la fecha mínima de otra.

Si alguien acepta tales bases sin espíritu crítico, llegará a una plenitud de desatinos. Cuesta trabajo entender cómo está dispuesto el hombre a aceptar incondicionalmente la creación de partículas atómicas y subatómicas que formaron el planeta luego del Big Bang y la subsiguiente forma viva que sale del agua, capaz de auto transformarse en todo lo que vemos.

La teoría evolutiva moderna se ha dado cuenta que es un trago difícil y están variándola;  ya aparecen en el mar organismos vegetales y ciertos artrópodos sacados de debajo de la manga, como todo lo demás. Es inconcebible que muchos crean este ‘lavado de cerebro‘, maldispuestos a aceptar la Creación total, tal como el propio Creador nos lo instruye, con congruencias que solo hay que buscar para verlas, pues la Biblia, a diferencia de las siempre cambiantes teorías evolucionistas, se ha mantenido inmutable en el tiempo.

Y, ya en este planeta, el argumento del descubrimiento de fósiles no es de ninguna manera evidencia concluyente de la gran antigüedad de la tierra. En vista del contexto desconocido que imperaba en tiempos iniciales, es decir, reacciones y cambios de hábitat totalmente distintos a los ordenados procesos naturales del presente, no se puede excluir la posibilidad de dinosaurios hace unos miles de años, fosilizados bajo colosales catástrofes naturales en el curso de unos pocos años, no millones, pues no tenemos ninguna medida segura, bajo esas condiciones desconocidas.

Philip J. Currie y Eva B. Koppelhus, (evolucionistas), en su libro ‘101 Questions about Dinosaurs’ (101 preguntas sobre dinosaurios, Publicaciones Dover, 1996) nos aclaran bastante el tema. Currie es un conocido experto de dinosaurios. Él es el curador de dinosaurios en el Museo Royal Tyrrell de Paleontología en Drumheller, Alberta, Canadá. Koppelhus fue un investigador visitante en la misma institución. En un párrafo, ellos plantean:

‘Los huesos no tienen que ser convertidos en piedra para que sean considerados fósiles. Usualmente, la mayoría del hueso original está presente en un fósil de dinosaurio.’

Más adelante nos dicen:

‘La cantidad de tiempo que toma para que un hueso se permineralice es altamente variable. Si el agua subterránea contiene mucho mineral en solución, el proceso puede suceder rápidamente. Los huesos modernos que caen dentro de fuentes minerales pueden permineralizarse en cuestión de semanas’.

‘Un ejemplo todavía más espectacular se encontró en la costa Norte de Alaska, donde miles de huesos muestran la falta de permineralización. Se parecen a huesos viejos de vaca. Por lo mismo, el descubrimiento del sitio no fue reportado hasta después de 20 años porque se pensó que los restos eran de bisón y no de dinosaurio.’

Por otra parte, la bióloga y paleontóloga, Dra. Mary Schweitzer y T. Staedter, en el artículo ‘The Real Jurassic Park’ (El Parque Jurásico real), revista Earth, junio 1997 pp. 55-57, hablan de su experiencia:

‘El laboratorio se llenó de murmullos de asombro, porque había enfocado el microscopio en algo dentro de los vasos que ninguno de nosotros había notado: objetos redondos diminutos, translúcidos, de color rojo con un centro oscuro. Un colega los miró y gritó: “¡Usted tiene glóbulos rojos! ¡Usted tiene glóbulos rojos!” Schweitzer compartió a su jefe, el famoso paleontólogo Jack “Dinosaurio” Horner, sus dudas sobre cómo éstos pudieran realmente ser glóbulos rojos. Horner sugirió que ella intentara de demostrar que no eran glóbulos rojos, a lo cual, la doctora respondió: “Hasta ahora, no hemos sido capaces de demostrarlo”.’

Y ahora ustedes dirán: ¿Cómo hemos llegado aquí, si empezamos hablando del cosmos? Muy fácil; quería se preguntaran que, si el ser humano no es capaz de dar respuestas a las cosas del planeta: ¿Por qué la soberbia de responder enigmas mayores?

Ahora sí, para ser honestos, acepto un dato evolucionista: los planetas están aquí desde antes del hombre. Si señor, tienen razón, llegaron exactamente dos días antes: el cuarto de la Creación. La Tierra es algo más vieja: fue lo primero en crearse; pero ninguno tiene más de 6000 años. Lo dice un libro que, aunque no es científico, contiene una inconmensurable fuente de conocimientos… que hay que saber buscar.

‘Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su duro corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios.’ Ro 1:18

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