EL SISTEMA INMUNE NO SE DEBE A MUTACIONES.

diciembre 4, 2008

La verdad de Cristo ilumina al conocimiento; su luz es, y será siempre, la pesadilla del diablo.’

Constantemente, en escuelas, libros de texto, blogs, e incluso en libros de uso profesional, se habla de mutaciones para explicar la riqueza de respuestas del sistema auto inmune. ¿El motivo?: El genoma humano con 25000 genes, regula un sistema Inmunológico con 1000 millones de anticuerpos proteicos distintos y 10 billones de receptores de células T. ¿Cómo se logra esto? ¿Es la pretendida ‘selección natural’, mediante mutaciones, la responsable?

La creación de cualquier molécula final de anticuerpo, exige procesos de recombinación genética del ADN y un paso postranscripcional del ácido ribonucleico (ARN), para ensamblar al final el gen de la inmunoglobulina, según lo ‘copiado’ en un ARN mensajero.

Empalmando y combinando trozos de distintas regiones del ADN, se logra multitud de genes que codifican proteínas diferentes, no presentes en el genoma. Acciones rigurosas que solo admiten proliferar aquellas células que sintetizan proteínas que puedan resultar de utilidad durante la respuesta inmunitaria. Y la presencia de enzimas detonantes, interruptores biológicos, y muchos otros controladores, indican que el ADN, el instructor por antonomasia, de alguna forma a la que la Ciencia aun no ha tenido acceso, ‘sabe’ exactamente, qué algoritmos usará. NO SE VE AZAR, SINO PROGRAMA.

Ese poderoso sistema de selección es crucial para el desarrollo de la respuesta inmune, porque es el que determina qué células se van a reproducir. Y aunque los anticuerpos y receptores de células T no solo dependen de la diversidad genética y la recombinación somática, esta constituye la base de la vasta diversidad de los anticuerpos.

La recombinación VDJ es un mecanismo que se da en vertebrados, para seleccionar y ensamblar segmentos de genes que codifican proteínas específicas con papeles importantes en el sistema inmunitario. Las moléculas de anticuerpo humanas (y los receptores de linfocitos B) comprenden cadenas ligeras y pesadas que contienen regiones tanto constantes (C) como variables (V) codificadas mediante tres tipos de genes.

– Gen de la cadena pesada – localizado en el cromosoma 14.

– Gen kappa (κ) de la cadena ligera – localizado en el cromosoma 2.

– Gen lambda (λ) de la cadena ligera – localizado en el cromosoma 22.

Esto es así, porque la información original, la instrucción como ‘manual de operaciones‘, condiciona al sistema inmune humano, trasmitiéndose de padres a hijos como un inmenso libro biológico, inscrito y codificado en el núcleo de los cromosomas.

La mayoría de los receptores de linfocitos ‘T’, tienen múltiples genes V, D y J en sus cadenas beta (V y J en sus cadenas alfa), que se reorganizan ‘durante el desarrollo del linfocito’, para dotar a la célula con un exclusivo receptor de antígeno. Pero esta reorganización no altera la información original en los cromosomas, que queda invariable, sino su transcripción a ARNm, a la hora de sintetizar linfocitos ‘T’ en estas células en desarrollo.

Sin embargo, la recombinación somática como productor de anticuerpos, no explica todo el sistema defensivo; se ha observado otro mecanismo: la hipermutación somática (SHM). En células ‘B’, este es un recurso del sistema inmune para, mediante cortes de la información original del cromosoma, alterar ‘somáticamente’ las secuencias que asoman inscritas y codificadas en el genoma.

Con estas recombinaciones, se obtienen miles de millones de proteínas, y se crea una respuesta inmune adecuada contra patógenos con gran capacidad de mutación, variación antigénica y mecanismos de evasión sofisticados. Una forma de hacer más eficaz al sistema inmune, ante invasores, como las bacterias.

Su función es ampliar los receptores defensivos, identificando más elementos extraños (antígenos), y adaptando mejor sus respuestas ante amenazas surgidas durante la vida de un organismo. Implica un proceso de ‘cambios programados’ que afectan regiones variables de los genes de inmunoglobulina, alterando su información, pero sin que pueda presentarse como ejemplo de lo buenas que pueden ser las mutaciones, responsabilizando a estas de la variedad genética de las poblaciones, porque afecta solo a células somáticas… no provoca mutación génica en el ADN de los cromosomas, que son los que van de padres a hijos.

En realidad, la evidencia experimental apoya el punto de vista de que el mecanismo de la SHM hace todo lo posible por evitar mutaciones. Por ej., durante la SHM, la enzima ‘Desaminasa de citidina’ hace que un par citosina/guanina, pasa directamente a uracilo y guanina, desapareados. Los residuos de uracilo no se hallan normalmente en el ADN y por tanto, para mantener la integridad del genoma, las bases de uracilo son retiradas por la enzima reparadora Uracilo-ADN glicosilasa.

Bajo microscopios potentes, se ve que la mayor parte de esos cambios, son arreglados por enzimas reparadoras de ADN de alta fidelidad; o sea: PROGRAMA. No son mutaciones al azar, sino cambios calculados en la información, dirigidos por algoritmos del programa ADN; operaciones que permiten hallar la solución ante una invasión peligrosa, sin alterar los datos genéticos hereditarios.

En la célula del linfocito ‘B’ en desarrollo, el primer evento de recombinación tiene lugar entre un gen del segmento D y otro del segmento J del locus de la cadena pesada. Se ‘corta’ todo fragmento de ADN entre las secciones seleccionadas. Tras una serie de procesos, donde se elimina lo que no conviene, mediante los ARNm se logra un gen VDJ renovado. Algunos textos comparan este efecto, con un diseñador de la moda recortando y uniendo tramos de distintas telas, desechando el resto, para crear vestidos de pasarela.

Al final, hay un transcrito primario, con la región VDJ de la cadena pesada, y las cadenas constantes Cμ y Cδ, creando los segmentos V-D-J-Cμ-Cδ. Se fabrica un ARN primario, y su traducción en ARNm produce la cadena pesada de la proteína Ig μ; es decir, la proteína correspondiente a cada momento inmunitario, se expresa mediante la TRANSCRIPCIÓN de un gen específico y ‘reordenado’, que causa la molécula de pre-ARN.

Su procesamiento elimina secuencias intermedias, y empalma las otras, creando una información diferente en el ARNm. La posterior traducción de este ARNm, la maduración del producto proteico inicial, y consecutivas acciones semejantes, dan lugar a la cadena final.

En el caso de las cadenas ligeras, empalmando regiones codificadoras de la unidad ‘VJ’, por ejemplo, con la que codifica la unidad ‘C’. Y en el caso de las pesadas, de una manera similar, pero implicando 3 segmentos en lugar de 2, lo que aumenta aun más las combinaciones obtenidas. Pero no hay mutación, por ningún lado, sino ‘cambio intencional‘ por algoritmo, en la copia de péptidos y polipéptidos en el ARNm, durante la transcripción… sin alterar el ADN original. O sea, ninguna de las acciones ocurre en los cromosomas [donde habita la instrucción genética que crea al sistema inmunológico], sino en el nuevo ADN, el de la célula de los linfocitos B en desarrollo; sin ‘mutaciones‘ en las secuencias correspondientes al ADN original.

La información con las nuevas secuencias genéticas es obtenida de la del cromosoma; mediante acertadas elecciones y recortes, es transcrita una nueva información genética en el ARNm, elaborando miles de millones de combinaciones; pero no ocurre al azar, sino según ALGORITMOS derivados del programa ADN del individuo. Sabiendo que un algoritmo es una relación de operaciones derivadas de un programa; organizadas, bien definidas, comparando y escogiendo datos, que permiten dar solución a un problema. Mediante esos procesos sucesivos y precisos, ocurren millones de combinaciones que llevan al resultado conveniente y ‘buscado‘.

Se les llama MUTACIÓN, porque todo estudio actual sobre biología, si aspira a parecer serio ante quienes controlan la información científica hoy, está prácticamente obligado a introducir el concepto evolutivo en cada trabajo… o no se les reconoce mérito investigativo. Se parte de la base conceptual:

La mutación es la fuente primaria de variabilidad genética en las poblaciones, mientras que la recombinación, al crear nuevas combinaciones a partir de las generadas por la mutación, es la fuente secundaria de variabilidad genética

¡Ese es el verdadero nexo pretendido! Se quiere demostrar, con el ejemplo del Diseño del Sistema Inmunológico, lo correcto que resulta el principio apriorístico: ‘las mutaciones han generado todo lo que vemos en biología ‘. Pero, y esto es muy importante, esos cambios No trascienden al hijo/a, pues son ‘somáticos‘ y no varían la información ADN original; los hijos heredarán la misma genética de los cromosomas del padre y la madre, si no ocurre algún accidente mutante por el camino. Es en ese caso que sí podrá llamarse MUTACIÓN; y esta es MALA, pues genera debilidad del sistema inmune, ante múltiples enfermedades virales que al final pueden convertirse en pandemias.

Un caso significativo es el de la gp120, una proteína que se halla en la superficie del VIH. Esta molécula es estable y, lo que es más importante, vulnerable al ataque del anticuerpo específico ‘b12’… que, aunque muy raramente, aun presentan las personas que son capaces de mantener el virus del SIDA ‘a raya’ de modo natural. El punto donde la proteína viral gp120 se une a los linfocitos CD4 para neutralizarlos, es el lugar exacto que prevé el Diseño del Sistema Inmunológico, para su unión con el anticuerpo ‘b12’.

Así, cuando este se acopla a la molécula del SIDA, le impide entrar en la célula inmune. Es como pegar algo a la punta de una llave, para impedirle entrar en la cerradura que abre la puerta de invasión al cuerpo humano. [Otros anticuerpos muy poco frecuentes, debido a mutaciones generacionales, que neutralizan al VIH, son el 2G12, 4E10, y 2F5.]

Una vez que ha sido activada y efectiva una respuesta inmunológica específica contra cualquier patógeno, esta acción ya forma parte de la memoria inmunológica. Si nuestro organismo enfrenta un microbio, antes eliminado, el resorte actúa a la máxima intensidad, y lo neutraliza. Y este ‘recuerdo’ inmunológico queda almacenado en las llamadas células T de memoria… cuya síntesis también está regulada en el programa de instrucción contenido en el ADN, ese que continuamente se pretende presentar como algo ‘casuístico’.

Y me refiero, por supuesto, a la inteligencia exterior imprescindible, el Dios Creador de todo, que se prefiere obviar y hacer ver como algo abstracto, instruyendo sobre una instrucción sin instructor, un programa sin programador, y un código sin codificador. Lo que jamás dejaré de proclamar a voz en cuello, hasta que el mundo acepte la locura e irreflexión existente en la teoría evolutiva.

El diseño original de nuestro sistema inmunológico, ‘sabía‘ neutralizar el ataque del VIH. Pero mutaciones trasmitidas a gran escala, mediante los cromosomas, proliferaron la alteración de este gen durante generaciones, a través de los siglos, causando que el VIH terminara convirtiéndose en un mal casi imposible de erradicar. Entra por causa sexual, más bien, por aberración sexual, que luego es distribuida por el pecado humano, lo mismo a personas inocentes, que a culpables de ir contra el plan de Dios y contra las leyes que nos han sido legadas a través de las Escrituras.

Las llamadas dolencias raras, en general, se deben a esas mutaciones: el sistema inmune falla y se generan nuevos males. El propio VIH lo fue, antes de convertirse en plaga.

En Genética, se denomina ‘mutación somática’ al cambio, con respecto a la información de los cromosomas, que afecta a las células somáticas del individuo. Jamás debe dirigirse en la dirección ‘mutación genética favorable‘, pues no trasciende a los hijos. Las mutaciones que afectan solamente a las células de la línea somática no se transmiten a la siguiente generación; y son somáticas, todas las que forman el conjunto de tejidos y órganos de un ser vivo, procedentes de células madre originadas durante el desarrollo embrionario, y que sufren un proceso de proliferación celular, diferenciación celular y apoptosis.

El decir que durante la recombinación sucedida en el proceso inmunológico, se muta la información original, en el sentido de ‘mejorar la especie‘, es un bulo, una información tergiversada y dirigida en la dirección conveniente con la idea de lograr que una teoría obsoleta y anticiencia, logre sobrevivir el tiempo suficiente para que alimente a quienes necesiten de ella… y a sus familias. No es argumento nacido en laboratorios, sino un capricho exhibido de forma ‘argumentalmente seudo científica’, para confundir, alterar la verdad, e inundar el conocimiento humano con océanos de falsos conceptos antiCristo.

Por último, la experiencia confrontada en hospitales, es que una mutación del sistema inmune genera enfermedades graves en los dueños de los genomas afectados. Dichas alteraciones genéticas causan, reconocidas hasta el día de hoy, enfermedades tales como:

– SIDA. Mutación genética que impide la creación de anticuerpos: B12, 4E10, 2G12 y 2F5.

– Anafilaxia, [por mutaciones en la cadena que codifica para KIT, una proteína implicada, entre otras cosas, en la producción de las células de sangre]

– Angioedema hereditario (HAE), a consecuencia de mutación genética en la instrucción que codifica para la proteína C1-INH.

– Síndrome de Wiskott-Aldrich. Mutación del gen WAS; Enfermedad inmunológica, trastorno recesivo ligado al cromosoma X, que genera deficiencias de las plaquetas y de las células B y T. Situado en el brazo largo del cromosoma X exactamente en la banda 11.22 – 11.23 cuyo producto proteico es necesario para la normal formación del citoesqueleto, y regulador de la función de linfocitos y plaquetas.

– Síndrome Papillon-Lefévre (SPL). Raro caos autosómico recesivo, asociado con el gen 11q y mutaciones en Cr 12 y 17. Presenta alta expresión de HLA-DR y CD 11b en leucocitos, fallos en transición de las células T nativas a células T de memoria y un incremento de moléculas de expresión como CD2, LFA-1, CD29 y CD45RO.

– Granulomatía Crónica. Pérdida de un trozo de ADN; deleción del dinucleótido GT al inicio del exón 2 del gen NCF1, que genera la mutación de la información que codifica para las proteínas implicadas en ese sector del genoma.

– Alzheimer y cáncer- Mutación del “Factor H”, gen relacionado con el sistema inmune. Deficiencia localizada en el cromosoma 1; considerada como ‘autosómica recesiva’.

Créanme, les cansaría si continuara refiriéndome a enfermedades provocadas por mutaciones y alteraciones en los cromosomas, relacionadas con el sistema inmunológico. Hay muchas detectadas ya; lesionan la información original del ADN, y generan caos, desorden, enfermedades, y/o muerte, al hacer fallar el propósito de protección contenido en el Diseño Inteligente. Un diseño que proclama por sí mismo, el programa exhibido en el código genético.

Una mutación cualquiera, en el ADN, es detectada en seguida por el desarrollo de un programa de control, establecido en el Sistema Inmunológico, que actúa en consecuencia, intentando neutralizar el problema. ¿Cómo puede asociarse esto a la idea de que este complicado sistema, donde se ve control inteligente por todas partes, con millones de reacciones rápidas y efectivas, ante cualquier acción peligrosa, ‘mejora’, gracias a millones de mutaciones al azar?

La respuesta inmunitaria merece ser aceptada, ante todo, como un programa hábilmente diseñado. El sistema inmunológico está formado por millones de células que flotan y deambulan por todo el cuerpo, en busca de anomalías. Todas ellas necesitando comunicarse adecuadamente entre sí para proporcionar una protección adecuada.

Decir que eso es posible desde un azar repetidor de buena fortuna intermitente, durante miles de millones de años, es cualquier cosa menos científico. E insinuar que los cambios ocurridos durante lo conocido como hipermutaciones somáticas, en la dirección de ‘mutaciones buenas’ para mejorar la especie, es tergiversar para dirigir la ausencia de verdad en la dirección de lo que conviene a la teoría evolutiva.

Porque, señores evolucionistas, por mucho que lo intenten, esos cambios, recortes, recombinación de secuencias genéticas… nada de eso puede asociarse con mutaciones convirtiendo unas especies en otras, y ratificando el enunciado del principio evolutivo. La única verdad deducida en los laboratorios, es que se trata de operaciones intencionales; calculadas por algoritmos, a partir del programa ADN contenido en la información original. La inteligencia del proceso se ve precisamente en que resuelven situaciones individuales, sin alterar el código genético matriz. ‘Pero no trascienden a las descendencias‘: NO AFECTAN LAS ESPECIES PARA NADA.

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DARWIN A POR LAS OLIMPIADAS.

agosto 17, 2008

En estos días en que toda la humanidad confraterniza mientras compite, se me ocurre que hay una práctica que a fuerza de ser repetitiva y exigida, se ha convertido de hecho en un deporte. Dado el tiempo que la teoría de la evolución de las especies lleva de permanencia y prevalencia entre la raza humana, involucrando a la mayoría de los países del globo, se ha hecho merecedora de ser incluida también en los juegos olímpicos.

Y pienso que muy bien podría hacerlo dentro de una disciplina que podríamos llamar: ‘SALTO DE LA VERDAD CON OBSTÁCULOS‘. No hay duda que todos los defensores evolutivos se encontrarían a sus anchas y en inmejorables condiciones de supremacía, dentro de una especialidad en la que indudablemente resultan expertos, y en la que, inexorablemente, no hallarán alternativa competente, ante la opción de la codiciada medalla dorada. Saldrían como favoritos al oro olímpico.

Se ven muy favorecidos por su constancia en el error de la inopia: no enterarse de lo que sucede en el entorno, mientras se declaran emisarios de la Ciencia… aunque esta señale en cada nuevo descubrimiento, hacia una dirección contraria a sus análisis. La inopia es consecuencia de ostracismo; algo ya castigado en la cultura helena. La palabra griega oστρακισμoς (ostrakismos) significa exactamente ‘destierro por ostracismo‘. Se deriva de la palabra oστρακoν (ostrakon): cáscara de huevo, caparazón de tortuga, caparazón en general… todo lo que indique ‘enclaustramiento‘, impidiendo libertad de acción.

La ley del ostracismo surgió por decreto en Atenas, en el año 510 a.C., y no fue más que una coyuntura legal para poder desterrar temporalmente a ciudadanos no gratos o peligrosos para la sociedad… una ley que vendría en estos tiempos, que ni pintada, para permitirle a la verdadera Ciencia, esa escrita con mayúscula, que ocupe el lugar que le corresponde en la mentalidad racional de todos los escolares del planeta.

Visto desde esta perspectiva, la teoría evolutiva se autocondena al ostracismo; se inventa un cuento, y luego se auto impide mirar en cualquier otra dirección, aunque las evidencias les estén indicando constantemente que van por el camino erróneo. Ante cualquier situación de tropiezo obvio, no analizan, sino que se esfuerzan en buscar la forma de tergiversar la realidad, para hacer creíble la inverosímil historia del génesis darwinista.

El agnosticismo que propugna la mayoría del mundo evolutivo, al confesarse ‘agnóstico’, en realidad les define, pues este vocablo proviene del griego a: ‘no’ y gnosis: ‘conocimiento’. O sea, es la postura filosófica del ‘no conocimiento’. Sustentan su posición, alegando que el valor de verdad de las afirmaciones metafísicas respecto a la Creación por parte del Inteligente Yahveh, es ‘incognoscible‘; pero en realidad, lo que hacen es cerrar los ojos ante las múltiples manifestaciones de diseño que muestra la propia Biología de su Creación, para que no les resulte evidente: el acostumbrado error del avestruz, cabeza en agujero protector, pensando que así podrá librarse del peligro.

Todas las revelaciones que evidencian el diseño de la vida, van brotando una a una; salen a la palestra del conocimiento científico, en la misma medida que los investigadores serios no ‘alteran‘ los datos de sus trabajos, para acomodarlos a lo que ellos piensan de la vida, sino manteniéndose libres de cualquier influencia de pensamiento, y subordinándose exclusivamente a las verdades nacidas de sus experimentos.

Horatio H. Newman, pionero en genética, pro-evolutivo, manifestó en una ocasión: “Aunque parezca difícil, el evolucionista honestamente se ve compelido a admitir que no hay prueba absoluta de la evolución orgánica”.

Apoyándole constantemente, la verdadera Ciencia acorrala cada vez más a la Teoría Evolutiva: Jacques Miller es un reconocido investigador científico, célebre por haber descubierto las funciones del timo, por la identificación en especies de mamíferos de dos tipos de linfocitos: ‘T’ y ‘B’, y por las labores de estos. Y aquí se hace indispensable recordar que el timo es el mismo que el ‘desconocimiento agnóstico evolucionista‘ [permítanme la redundancia, como licencia prosista], clasificó desde siempre como ‘residuo y evidencia de la evolución‘, trasmitiendo esa ‘irresponsable ignorancia‘, durante más de un siglo, a millones de estudiantes de Biología de los distintos centros educativos del planeta.

Y este oscurantismo alcanza niveles estratosféricos, cuando se sabe que en realidad, el timo es una glándula que resulta uno de los ‘controles centrales‘ del sistema inmunitario del organismo. Algo muy importante, pues si hablamos de control, implica que se ‘conoce y define‘, qué es lo que hay que controlar… ¡Un programa; una evidencia de diseño! De nuevo, un hallazgo científico niega la absurda casuística evolutiva, que para resultar creíble hace matrimonio de conveniencia con la otra ‘ignorante‘ teoría geológica, de miles de millones de años de transición. Tesis eónicas, por demás fundamentadas en sistemas de datación que en la práctica han demostrado resultar muy falibles, arrojando datos erróneos finales con millones de años de diferencia, al ser usados sobre pruebas, cuyas fechas eran ‘conocidas y recientes‘.

Como dato adicional sobre el Timo, debe decirse que su estructura aparece totalmente conformada en el 3er mes de embarazo, con 12 o 15 g, y sigue creciendo hasta que el individuo logra la capacidad de reproducción sexual; su máximo aumento: unos 30 ó 40 g. Pero, y ahora viene lo más importante, a partir de aquí ‘involuciona‘, atrofiándose poco a poco; el tejido tímico va convirtiéndose en adiposo y conectivo areolar, disminuyendo a unos 10 ó 15 g, hasta casi transformarse por completo… en una bola de sebo.

Es decir, no necesita de la fantasía de millones de años evolutivos, sino solamente lo que ‘Su programa‘ considera: la necesidad de su nacimiento, debido a su manifiesta influencia sobre el desarrollo y maduración del sistema linfático, y sobre la respuesta defenso-inmunitaria del organismo; así como su activa participación en el desarrollo de las glándulas sexuales y el crecimiento del individuo. Una vez realizada esta importante función, el programa de la vida, contenido en las células, determina su final, ordenando su atrofia… pero manteniendo la necesaria información en el ADN, para que el ciclo se reinicie una vez que el ya adulto sea capaz de generar una nueva criatura.

Otra evidencia de DI; para quien no comprenda: DISEÑO INTELIGENTE. Programa, Instrucción y Disciplina; todo lo contrario del caos aliado a la casualidad… y la excesiva y absurda por innecesaria, temporalidad evolutiva, incapaz científicamente, de generar la complejidad de la vida.

Otro ejemplo de negligencia y desidia evolutiva ante la verdad, lo constituye los linfocitos, conocidos como ‘células T’, pertenecientes al grupo de los glóbulos blancos. Son los responsables de coordinar la respuesta inmune mediada por células, así como de funciones de cooperación para que se desarrollen todas las formas de respuestas inmunes, incluida la de anticuerpos proporcionados por los linfocitos ‘B’. Precisamente, la ‘T’ de su nominación proviene del timo, el órgano que los científicos consideraron el sitio de la ‘educación/programación’ de los linfocitos T: su diferenciación a partir de células madre del sistema linfático. Es decir, la experiencia en laboratorios había dejado patente ¡un programa diseñado!; ante  situación de peligro: ¡Respuesta inteligente!

Normalmente, el núcleo de la célula T se comunica con el resto de orgánulos celulares, al transformar ADN en el ARNm que actúa como mensajero entre el núcleo y el resto de la célula… según el programa establecido en la información que aparece ‘inscrita y codificada‘ en la hebra del genoma. Siempre siguiendo esas instrucciones, el ADN fabrica ARN y lo envía fuera del núcleo, al ribosoma, para que distribuya las ‘instrucciones de la vida‘ codificadas y transcritas en este.

Y recientes trabajos de investigadores no parcializados, revelan los ‘pasos de instrucción’ de las células T, capacitándose para su labor de inmunología. Gracias a esto, se vislumbra el desarrollo de medicinas que potencien o impidan su acción en tejidos específicos, según sea necesario, tanto para mejorar el sistema inmunitario como para paliar males auto inmunes.

A finales de la década del 1970, un equipo de inmunólogos llegó a un vital hallazgo: A una oveja le extrajeron líquido linfático de la piel y el intestino. Marcaron sus linfocitos, y luego los reinyectaron en la sangre del mismo animal. El resultado fue contrario al esperado: los linfocitos no custodiaron los diversos tejidos del animal, sino que en su mayoría volvieron a sus sitios originales. Los que provenían del líquido linfático de la piel, allí se dirigieron; y los que provenían del intestino, a ese punto de partida… como si tuvieran un mapa.

Esto causó sorpresa; hasta ese entonces se creía que las células T del sistema inmunológico nacían en el timo y que desde allí circulaban por el torrente sanguíneo y por la linfa, para detenerse en el sitio que detectaran algún problema. ¿Cómo explicar que estas células T procedentes de distintos lugares, viajaran por la sangre hasta hospedarse en el mismo tejido específico que les correspondía a cada una? La pregunta interesó a los inmunólogos porque a partir de esta observación se pensó que se podría aprovechar esta especificidad de las células T para instalarlas en lugares específicos donde fuera necesario combatir tumores, o curar enfermedades auto inmunes de determinados tejidos.

En el 1983, intentando aclarar esta mística conducta de las células T, Eugene Butcher e Irving Weisman [Escuela de Medicina, Universidad de Stanford], trazaron investigaciones distintas, y observaron que algunos grupos de células T, como soldados exploradores, podían distinguir entre pequeños vasos sanguíneos ubicados en distintos tejidos, ya fuera en la piel, o cerca del intestino. Luego, se identificó una docena de receptores celulares y diversas señales químicas solubles, [quimocinas o citoquinas], que auxiliaban a las células T en su penetrar y patrullar tejidos específicos. Una muestra más de un ‘programa de auxilio ‘, un diseño cognoscitivo.

En la década de 1990, Butcher y otros biólogos llegaron a descubrir un ‘código molecular‘ (una combinación de receptores y quimosinas), que orientaba a las células T, para ir a la piel o al intestino. ¡Nueva evidencia de ‘diseño y programa ‘! Sin embargo aun quedaba un misterio crucial. ¿Cómo una célula T recién nacida, sin pasar por el timo, reaccionaba ante la información de receptores que le dictaban alojarse en un área específica?

En los últimos años este misterio ha ido viendo la luz; se reconoció y valoró mejor un grupo de células que actuaban como efectivos centinelas: las células dendríticas, hasta entonces no bien detectadas, pero obviamente ‘programadas‘ para instruir a las células T, orientándolas a destinos fijados. Otra vez, una manifestación de creación inteligente a nivel microscópico.

En la medida que las investigaciones han avanzado, ha ido creciendo el interés por lograr compuestos capaces de modular más específicamente a las células T, evitando que al mismo tiempo no produjeran daños colaterales. El sondeo intenta dirigirlas hacia tejidos con tumores y neutralizarlos, mejorar la producción de vacunas, e incluso tratar males auto inmunes, ya sean de causa viral o genética.

Estos resultados fueron publicados en Science, volumen 316, página 191, 2007.

Tres décadas atrás, se pensaba que la Timosina era una hormona del timo, con efectos clínicos prodigiosos. Ahora se sabe que no es exactamente así, ya que se produce en profusas células, con gran variedad de efectos a distintos niveles. Recientemente, científicos del Instituto de Salud Infantil del Reino Unido la identificaron como capaz de ayudar al corazón a repararse a sí mismo, tras un infarto. Descubrieron que moviliza células del exterior del corazón, hacia su interior, en clara operatoria ‘diseñada y pre-concebida‘, para recuperar el estado saludable; otra evidencia de diseño inteligente.

La timosina beta 4 es una proteína muy conocida en el campo investigativo, por su capacidad de minimizar la pérdida de células musculares cardiacas al producirse un infarto. Ahora también se sabe que la proteína en cuestión repara el corazón, estimulando el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, con la colaboración de las células que se encuentran albergadas en la capa más externa del corazón. Consecuencia de un programa calculado, en el que se involucra a varios agentes.

Y no es por casualidad, ni por la sabiduría de una ‘selección natural ‘ solo existente en los libros de ciencia-ficción evolutivos… sino obedeciendo al estudio y cálculo inteligente; un diseño del Gran Programador del Universo que muchos niegan, y que pacientemente, está esperando por todo aquel que decida volverse a Él:

“Buscas la Verdad donde no cabe:
tiempos eónicos, lechos de rocas
y fósiles de oscuridades.
¿Tan ciego estás?…
¡Solo tienes que volverte… y mirarme!

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