LOS ELEGIDOS

junio 5, 2008

La gente, a menudo tiene que hacer ajustes en su estilo de vida para adecuarla a un embarazo inesperado y criar a un hijo no ‘planeado’; otros, sin embargo, luego de años fracasando en su intento por tener familia, deciden acudir a algún centro de adopción internacional, donde se facilitan algo estas gestiones. Una vez allí, una mirada, una sonrisa… algo que lleve a ‘seleccionar’ uno de los candidatos/as a ser acogidos, hace tomar una decisión y se ‘elige’ aquel por el que, de forma íntima e inexplicable, se siente mayor atracción.

¡Muy pocos adoptan a niños que no resulten agraciados, o que tengan algún mal congénito que les obligará a no poder llevar una vida ‘normal’!

Sin embargo, Dios, aun conociendo todas nuestras debilidades, errores cometidos, imperfecciones, nos escoge y se abre a la selección tal como somos. Lo hace porque nos ve como lo que seremos una vez limpios, no con las deficiencias actuales; lo refleja en Gálatas 4:5-7:

“…para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre. Así que ya no eres más siervo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.”

¿Te das cuenta bajo qué tremenda gracia estás? Nunca tendrás que preguntarte si está bien que te acerques a tu Padre. Él está siempre preparado para darte la bienvenida. Él tiene un lugar reservado en su mesa, especialmente para ti. Sobre esto, David también habló, en Salmos 23:5:

“Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.”

Cuando eres elegido,, es como si tuvieras una tarjeta de oro o platino; tienes tratamiento privilegiado. Sin embargo, esto no significa que tienes permiso para vivir como quieras; muchos de nosotros somos como el niño que oraba:

“Señor, has de mí un buen chico,  pero si no puedes, no te preocupes, ¡lo paso estupendo tal como yo soy!”

Recuerda; el Señor, al que ama, disciplina; según Hebreos 12:6-8:

“…porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo. Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos, porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no castiga? Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos los hijos han sido hechos participantes, adulterinos sois y no hijos.”

Dios no te escogió basándose en tus virtudes y facultades o porque tenías talento potencial, atractivo o inteligencia. No, Él te eligió porque te ama y porque tiene un plan muy especial para tu vida:

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dijo el SEÑOR, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jer 29:11)

La mejor parte, es que Él te fortalecerá y equipar, para que lo consigas:

“A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado en el cuerpo de su carne por medio de Su muerte, para haceros santos, y sin mancha, e irreprensibles delante de él; si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del Evangelio que habéis oído…” (Col 1:21-23)

De manera que, si sabes que Dios te ha escogido, pese a ser como eres, ¡reacciona y empieza a actuar en consecuencia!

Con cariño: Daniel Contreras.

 

 

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DIOS, EL HOMBRE, Y LAS PRUEBAS

mayo 19, 2008

Con este escrito, proveniente de las intervenciones del Pastor Daniel Contreras, de la Iglesia Evangélica ‘Kairos’, en Fuengirola, se presenta la óptica que se aconseja en la iglesia evangélica, para enfocar los distintas situaciones a las que el ser humano debe hacer frente en la sociedad.

Pongo a la disposición de todo lector interesado, la primera de esta serie:

“Es muy cierto que a veces, en nuestra vida cristiana, nos encontramos ante situaciones y experiencias que nos producen bastante impresión, y que en muchos casos no llegamos a comprender. Es un tipo de actitud normal en el ser humano, ya que resulta imposible que con nuestra mente finita podamos razonar totalmente todo lo relacionado con Dios, así como ser capaces de alcanzar a evaluar toda la dimensión de su poder.

En ocasiones, esto mismo que nos ocurre a nosotros, sucedió hace ya mucho tiempo, en la antigüedad, a algunos de los seguidores de Cristo. De hecho, en Juan 13:7, la Biblia refiere una escena concreta en la que el Señor le tuvo que decir a Pedro:

“Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después.”

Esto, de alguna manera nos indica que Dios, como un ser infinito que es, se mueve según sus patrones, y no con los modelos o esquemas que nosotros creemos o deseamos que lo haga. Nuestro Dios es un ser Todopoderoso; es el mismo Dios del Sinaí, el mismo Dios que abrió el mar Rojo, que envió muy posteriormente a su Hijo Jesucristo como elemento esencial de perdón del pecado de la humanidad, y que lo resucitó de entre los muertos como un anticipo de la resurrección que experimentará todo aquel que le sea fiel y siga sus enseñanzas con fidelidad… si es que el regreso de el Señor Jesús no ocurre antes.

Por lo tanto, hermano, cuando Dios se manifieste en Gloria y Poder, nuestra actitud de respuesta debe ser de reverencia y fe, ya que, como declaró el profeta Malaquías: (3:2)

¿”Quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste?

Es cierto que, humanamente, sentimos temor cuando Dios nos envía situaciones y pruebas para capacitarnos; sin embargo, Él en su palabra de Éxodo 33:14, nos promete:

“Mi presencia irá contigo y te hará descansar”

Con estas palabras, nuestro Dios nos está diciendo que de la misma manera que aseguró a Moisés que su presencia le acompañaría siempre, a nosotros nos asegura que no temamos ante cualquier manifestación de su poder, porque Él estará con nosotros y nos dará reposo. Algo que también reitera mucho después, en Jeremías 28:11:

“Porque Él sabe los pensamientos que tiene acerca de nosotros… pensamientos de paz, y no de mal, para darnos el fin que esperamos…”

Por lo tanto, hermano, con Dios apoyándote, podrás hacer frente a cualquier situación que se te presente, en cada prueba en la que te veas sometido, para tu propia superación y bendición posterior.

¡A Él sea la Gloria por siempre!

Siempre tuyo, en el amor de Cristo:

Pastor Daniel.