‘EVOLUCIONANDO’ HACIA EL SEXTO MILENIO.

marzo 10, 2009

Ante todo, deben saber que en los últimos días vendrá gente burlona que, siguiendo sus malos deseos, se mofará: ‘¿Qué hubo de esa promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación.’ Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua. Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundado.
Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos. Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan
.” [2ªPe 3:3-9]

Desde siempre, estos versículos de Pedro llaman mi atención de manera diferente a la de todo el resto de la Biblia. Cada vez que lo leo, algo en mi interior me dice que mastique cada palabra; que intente asimilarlo, no desde meditación humana, sino desde el espíritu. La frase, “para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”, jamás ha tenido otra traducción distinta, trátese de la lengua que se trate y de la Biblia que sea.

De modo que es fiel a la original; y si entendemos que toda Palabra bíblica es fruto de revelación, lo más apropiado es razonar si aquí el Creador nos quiere trasmitir algo… si intenta poner a prueba nuestro discernimiento espiritual acerca de lo que nos dice, pues desde el inicio, el texto ya se perfila en el contexto de profecía.

¿Serán nuestros días, ‘los últimos’? Volvamos a la frase: ‘un día es como mil años, y mil años como un día‘. No hay duda que el ‘como‘ implica ‘semejanza‘; luego, nos vendría a decir algo así: ‘para el Señor, un día es semejante a mil años, y mil años semejantes a un día.’

Sin embargo, es obvio que establece la misma diferencia que nosotros, pues en innumerables contextos bíblicos, en Su diálogo con los profetas, se encarga de puntualizarlo. Un nítido ejemplo, cuando le dice a Abraham, en Gen 17:21:

Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, el hijo que te dará Sara de aquí a un año, por estos días.”

Y de esto se deduce que, para Dios, cada palabra tiene el mismo significado que para el humano, y que Él emplea cada acepción, considerando perfectamente las diferencias del lenguaje. Nuestro lenguaje también forma parte de su diseño; las cuerdas vocales humanas, el cerebro, y la mente, vinieron en el mismo paquete de su Creación cumbre: el ser humano.

O sea; Pedro se está refiriendo claramente a ‘los últimos tiempos‘, al fin del mundo establecido desde el principio en el plan de Dios; una época distante de su propia vivencia histórica: un vaticinio sobre el futuro final humano. Por tanto, todo el resto de sus palabras TAMBIÉN FORMA PARTE DEL AUGURIO.

Y entonces podríamos asumir [una especulación mía, no del espíritu] que, el ‘como-semejante‘, pudiera estar estableciendo un paralelo entre el tiempo de Su Creación: 6 días de 24 horas… con el tiempo de la destrucción de Su Obra física: 6000 años, con todos sus días. Y entonces, el ‘un día es como mil años, y mil años es como un día’, adquiriría connotación especial.

Así, si la Creación le ocupó seis días de su tiempo, la fecha de caducidad de esta, podría ser… 6000 años. Y si la actual fecha judía: año 5769, coincide aproximadamente con el resultado derivado de la cronología bíblica, congruente en su última parte [la única posible de contrastar] con la cronicidad histórica humana, vemos que ya se está llegando al final del Sexto Milenio. ¿Pero, en qué momento se pondrá definitivamente el sol del ‘sexto día’ milenario? Solo Dios lo sabe.

Jesús, refiriéndose al fin, dijo, en Mateo 24:14-18:

“…Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Así que cuando vean en el lugar santo ‘la terrible abominación’, de la que habló el profeta Daniel (el que lee, que lo entienda), los que estén en Judea huyan a las montañas. El que esté en la azotea no baje a llevarse nada de su casa. Y el que esté en el campo no regrese para buscar su capa.”

Aunque más adelante deja patente la incertidumbre, en Mat 24:36:

Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”

Mas, no dice ‘año‘, sino ‘día y hora’; de modo que aunque entonces manifestó ignorar el momento específico en que volvería, no excluye que Él supiera el Plan General de Dios para el ‘tiempo’ en que comenzaría Su nueva Creación de Apo 21:1:

Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar.’

Quizás [otra especulación mía, no del espíritu] Cristo, que todo lo sabía, siempre conoció el tiempo histórico del fin en el que representaría el papel protagonista… solo ignoraba el día. Y mencionó la terrible abominación de la que habló el profeta Daniel‘ ¿A qué se refería, y por qué la señala directamente? Veamos:

En el capítulo 11 de Daniel se mencionan distintas profecías bélicas, cronológicas en el tiempo; en las últimas refiriéndose a un ‘rey proveniente del norte‘. Y en el versículo señalado por Jesús concretamente: Dan 11:30 dice:

Porque vendrán contra él naves de Quitim, y él se contristará, y se volverá, y se enojará contra el santo pacto, y hará; se volverá pues, y pensará en los que habrán desamparado el santo pacto. Y serán puestos brazos de su parte; y contaminarán el santuario de fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación de asolamiento.”

O sea, habla de un Quitim ‘invasor‘. En varios trozos hebreos hallados en Arad, se menciona a Quitim. Aharoni, que excavó, los recuperó y publicó, dice que aludían a mercaderes o mercenarios griegos. Mas, en el rollo ‘Guerra’, de los descubiertos cerca del Mar Muerto, ‘Quitim’ se aplica a los Seléucidas y a los Tolomeos; y en el ‘Comentario de Habacuc’, aparecen como referencia al imperio de Roma. Por tanto, ‘Quitim’ implica poderes antijudíos en general: ‘aliados contra Israel‘.

De modo que, obviamente, el fin vendrá por el medio Oriente, cuando los enemigos del pueblo judío decidan unir fuerzas para atacarle. Y sobre esto, también el profeta Ezequiel habló, en Ez 38: 1-6:

Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo: “Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe de la cabecera de Mesec y Tubal, y profetiza sobre él. Y di: Así dijo el Señor DIOS: He aquí, yo voy a ti, oh Gog, príncipe de la cabecera de Mesec y Tubal… Gomer, y todas sus compañías; la casa de Togarma, que habitan a los lados del norte, y todas sus compañías; muchos pueblos contigo.”

Atención ahora: Magog y el resto de personajes provienen del Génesis bíblico… son inmigrantes del caótico Babel creado mucho después que la nave de Noé encallara en Armenia. Según tradición judía, Mesec, Tubal, y Ben Togorma, poblaron con sus respectivas familias toda la zona aledaña al Mar Negro y Asia Menor. Magog y su familia, siguieron hacia el norte, desde la zona de la actual Bulgaria, para poblarla: los rusos del futuro; la Biblia los menciona a todos ellos en Gen 10: 1-3:

Estas son las descendencias de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a los cuales nacieron hijos luego del diluvio. Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec, y Tiras. Y los hijos de Gomer: Askenaz, y Rifat, y Togarma.”

Es decir; ambos profetas coinciden en mencionar una invasión llevada a cabo por una alianza contra Israel, desde el lejano norte… por parte de los descendientes de Magog, uno de los hijos del Jafet hijo de Noé.

Y si seguimos la parábola referencia de Jesús, mientras instruye sobre los tiempos del fin, leemos en Mat 24:32:

Del árbol de la higuera aprended la comparación: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.”

¿Qué sucesos actuales pudieran relacionar las personas de esas profecías a otras de esta época, si estuviéramos atravesando una edad del mundo cercana a la prevista para el fin? Les diré: Moscú lleva años armando e instruyendo militar y nuclearmente a Irán y Siria, enemigos irreconciliables de Israel. Y si ustedes ascienden desde Jerusalén, por el meridiano 37º Este, en dirección al polo norte, verán que atraviesa Moscú… en el lejano norte.

¿Será ese ‘el brote de hojas‘ al que se refiere la parábola del Señor? Siendo este 2009, el año 5769 de la Creación, ¿no estamos acaso en la tarde-noche seis milenaria? ¿No estaremos ya en la parte del Sexto Milenio establecida por Dios para ratificar de manera categórica, que para Él, un día ‘es como mil años, y mil años como un día? ¿Cuál será la ‘hora milenaria’ fijada para el regreso del Cristo misericordioso, esta vez como León de Judá?

Él mismo nos lo advierte en otra parábola, en Marcos 13:35-37:

“Velad pues, porque no sabéis cuándo el Señor de la casa vendrá; si a la tarde, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando viniere de repente, no os halle durmiendo. Y las cosas que a vosotros digo, a todos las digo: Velad.”

Solo el Creador sabe cómo y cuándo sucederán los sucesos planeados desde antes incluso que Cristo se hiciera hombre. Lo único que nos queda a nosotros es estar expectantes ante cómo maduran ‘los brotes de la higuera‘… y asegurarnos que estamos cumpliendo con la actitud que se nos pide, viviendo nuestras vidas en los sanos hábitos que lleven a la sana felicidad… perfectamente posible de conseguir.

El resto: la hora de la justicia y del tránsito a otra dimensión, solo corresponde al Padre que la concibió, y al Hijo que vendrá como Realizador. Por lo pronto, solo miremos al almanaque de reojo, sin sobre preocuparnos, pero también sin resultar indiferentes, pues estamos directamente implicados, y no podemos hacer nada por evitarlo. Pensemos que mientras tengamos vida, tenemos la esperanza de volvernos a Él, sabiendo que siempre nos recibirá. Pero, después que muramos: ¿tendremos abogado?

Y cuando viereis a Jerusalén cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado…Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y gran gloria.”

Palabra de Jesús, en Luc 21:20-27


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EVOLUCIÓN, ATEÍSMO, BIBLIA, Y PROFECÍAS CUMPLIDAS.

septiembre 25, 2008

He estado trabajando sobre un interesante artículo que describe al motor fuera de borda que usan las bacterias para su desplazamiento, puntualizando cada detalle que implica su origen, solo posible desde un Diseño Inteligente. Ya está casi acabado, solo faltan algunas puntualizaciones y, con el favor de Dios, hoy mismo será subido al blog.

Pero, hice un alto para responder a un cuestionamiento de debate, en el cual se intenta, una vez más, llenar este blog de descrédito, ante la impotencia de no poder neutralizarlo desde la razón ni desde la Ciencia. Y me sentí tan mal por el veneno contenido en esos escritos, que, como siempre hago, le pedí una palabra al Señor, una alternativa bíblica a los más de 90 artículos con base científica, ya presentados en estas páginas.

Su respuesta, una página abierta con los ojos cerrados, pidiendo su palabra, fue del libro de Isaías, el enigmático profeta que 740 años aC predijo la redondez de la tierra [Iz 40:22]; el mismo que había augurado la destrucción de Babilonia, mucho antes incluso, que llegara a la cumbre de su grandeza, pues alcanzaría su máximo esplendor alrededor del año 650 a. C., cien años más tarde. Con precisión, Dios le dijo quién conquistaría y vencería a ese Imperio, algo que sucedió finalmente, en el 540 a. C… ¡200 años después de la profecía [Isaías 13 :17-19]

También quien predijo el nacimiento de Jesús, ¡740 años antes de suceder!, en Isa 7:13-14:

… Entonces Isaías dijo’: “¡Escuchen ahora ustedes, los de la dinastía de David! ¿No les basta con agotar la paciencia de los hombres, que hacen lo mismo con mi Dios? Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel.” [Traducido de la lengua judía: ‘Dios con nosotros’]

…Y en Isaías 9:6:

Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará en sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Se extenderán su soberanía y su paz, no tendrán fin; y sobre su reino, para establecerlo y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre.

Por último, mi página abierta que debo compartir con ustedes, bajo la confrontación con el Espíritu: la profecía de Isaías 52: 13; hasta 53:12… 740 años antes de que sucediera:

[“Miren, mi siervo triunfará; será exaltado, levantado y muy enaltecido. Muchos se asombraron de él, pues tenía desfigurado el semblante; ¡nada de humano tenía su aspecto! Del mismo modo, muchas naciones se asombrarán, y en su presencia enmudecerán los reyes, porque verán lo que no se les había anunciado, y entenderán lo que no habían oído. ¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del Señor?”

Creció en su presencia como vástago tierno, como raíz de tierra seca. No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable. Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos. Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, mas nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado.

Pero Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros. Maltratado y humillado, ni siquiera abrió su boca; como cordero, fue llevado al matadero; como oveja, enmudeció ante su trasquilador; ni siquiera abrió su boca.

Después de aprehenderlo y juzgarlo, le dieron muerte; nadie se preocupó de su descendencia. Fue arrancado de la tierra de los vivientes, y golpeado por la trasgresión de mi pueblo. Se le asignó un sepulcro con los malvados, y murió entre los malhechores, aunque nunca cometió violencia alguna, ni hubo engaño en su boca. Pero el Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir, y como él ofreció su vida en expiación, verá su descendencia y prolongará sus días, y llevará a cabo la voluntad del Señor.

Después de su sufrimiento, verá la luz y quedará satisfecho; por su conocimiento, mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con las iniquidades de ellos. Por lo tanto, le daré un puesto entre los grandes, y repartirá el botín con los fuertes, porque derramó su vida hasta la muerte, y fue contado entre los transgresores. Cargó con el pecado de muchos, e intercedió por los pecadores.”]

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Toda una evidencia del Plan de Dios para la humanidad, desde los principios de las civilizaciones, anticipada desde siglos antes, mediante sus profetas… un axioma contrastable en el tiempo.

¡Señor, con una corona de espinas, te hiciste Rey por siempre!

¡Gloria eterna al Cordero de Dios!

Haced un camino recto a los ojos del Señor… Él vuelve para cumplir su promesa pendiente.


LA MINIFALDA EN EL PROYECTO DEL HOGAR.

mayo 3, 2008


PADRES, HIJOS Y MINIFALDAS GENEROSAS

Ante los constantes cambios en los hábitos y las ‘modas‘ de la juventud (generada por la agresiva publicidad mercantil de los medios de comunicación), el peligro de la vanidad y la preocupación juvenil por no ir contra la corriente de su ‘pandilla‘, los padres no podemos menos que permanecer alertas La mejor instrucción que podemos darle a nuestros hijos, por supuesto, presuponiendo que ya tienen a Jesús en su vida, es que se pregunten a cada momento cómo reaccionaría el Señor ante cada comportamiento suyo.

¿Cómo se sentiría Él, por ejemplo, con respecto a una cristiana en minifalda guerrera, enseñando más allá del horizonte? ¿Cómo, cuando el borde de la casi inexistente braga asoma sugerente sobre el pantalón mientras anda o en el insinuante momento en que se sienta? ¿O cuando la joven se emborracha durante un botellón, por seguir la corriente de los amigos?

Para ser atractiva, una mujer no tiene por qué ir mostrando todos sus atributos; así como  para ser feliz no necesita anegarse en alcohol ni consumir drogas de ningún tipo. La minifalda jamás dejará de instituir un mensaje subliminal: la ‘diana que busca la flecha‘, aunque alguien, inocentemente, piense lo contrario. De la misma forma que no hay inocencia si se exhibe un inmenso diamante, sino vanidad; el objetivo siempre será provocar la mirada hacia el escenario.

Y ya no se habla solo desde la posición ante Dios, sino de la propia seguridad personal. A través de los tiempos, ¿cuántos casos salen en los informativos sobre chicas jóvenes que han sido perseguidas por la lascivia de un psicópata incontrolado que las ataca, viola y asesina brutalmente, alegando luego que la provocación le pudo? El riesgo de incineración siempre estará presente en cada fuego que se prenda.

Llegados a este punto, no creo que sea desacertado señalar la feliz y sana alternativa de una juventud cristiana, no ‘mojigata‘ ni ‘reprimida‘, como quieren hacerla aparecer los ateos, en su afán por el descrédito, sino felizmente reunida entre vasos de refrescos y zumos, con sanas conversaciones que no tienen por qué no resultar divertidas, y al compás de los mismos ritmos que suenan en la calle.

Por ejemplo, el pastor de mi iglesia, quien ha sabido cumplir eficazmente con su deber ante Dios y el Proyecto del Hogar establecido por el mismo Jesucristo, creando una familia sólida, con dos hijas muy jóvenes, llenas de neuronas correctamente instituidas, ha adoptado una sabia medida al respecto: yo he tenido la oportunidad de ver cómo nuestra juventud se la ha pasado muy bien en el amplio espacio de nuestro local, en un día acordado, entre bailes, mucha risa, y sin presencia de alcohol ni estupefacientes.

Además, por iniciativa suya, asiste a una inmutable tertulia directa con ellos cada sábado, orientándoles sabiamente sobre la actitud ante el noviazgo, alertándoles sobre su compromiso cristiano, y alimentándoles el celo por no afrentar a nuestro Señor.

¿Qué mayor acicate que la inmensa deuda de gratitud contraída con Él, por su ofrecimiento en la Cruz como perdón de los pecados de toda la humanidad? Siempre se debe cuidar la compostura ante quien atisba cada milímetro del corazón humano y es garante, si le seguimos en fidelidad, de una vida eterna e incombustible en el tiempo: un mundo de paz y amor, distinto a este beligerante, financiero, usurero y egoísta que nos somete.

Como comentario aparte me gustaría mencionar la alternativa musulmana sincera con Dios (no hablamos de los ‘otros‘), pese a que no puede haber comparación estricta, pues ignoran a Jesús, el fundamento. Pero reconozcamos que la mujer musulmana ‘practicante‘, es más fiel tocante al aspecto del vestir y al maquillaje, que muchas congéneres occidentales de la actualidad. Y si alguna lectora se siente herida, que me perdone; pero antes de juzgarme, lea con el corazón lo escrito, sin soberbia y en humildad, pues por lo general, cualquier comentario como ese, aunque se hable con la Biblia en la mano, es respondido con dureza, alegando machismo y exponiendo la bandera de la ‘igualdad‘ femenina.
Mas, según la Palabra de Dios, ¿quién yerra?

La mujer musulmana fiel a Dios, viste con túnica, sin propaganda de silueta; evita el atuendo vanidoso que vaya ‘pidiendo guerra‘, como percutor de una lujuria codiciada. Por su parte, las hermanas cristianas de mi congregación, incluso las adolescentes, acuden los domingos y otros días de reunión, con elegancia y porte, sin mostrar silicona ni el escote natural que les haga resultar provocativas.  Y no por eso dejan de ser atractivas.

Transcribo un fragmento de una chica, durante un debate al respecto, en un forum del ‘ciber’ sobre las fiestas de bodas musulmanas. Decidí copiarlo por la enseñanza que encierra:

‘Sí, he asistido a varias y me han parecido las mejores que he visto jamás. La gente se divierte a montones sin necesidad de embrutecerse con alcohol ni espectáculos obscenos. Como no tienen que aportar dinero ni a la iglesia ni para el salón, ni pagarle a nadie para que los casen, al final les sale muy barato el festejo y es por eso que invitan a tanta gente, con la que comparten gustosos el banquete. La gente no va a chismear ni a criticar quién es la mejor vestida o la más escotada. La verdad, me la pasé muy bien; aunque no me cierro, seguramente las habrá bonitas en cualquier parte del mundo.

Ahora bien, ¿qué instruye el planteamiento bíblico acerca de esta situación? Si comparamos los escritos de los profetas del AT con los del NT, podremos apreciar diferencias de contextos, (debido a que los hábitos van cambiando en el tiempo) pero jamás, de principios. Por ejemplo, a partir de Ez. 16:11, tratando sobre la infidelidad de Israel, Dios establece una parábola:

Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar… Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.’

¿Qué es lo más importante en estos versículos, que Él autoriza los adornos para la mujer o que la vanidad, la soberbia y la prepotencia pueden llevar a la perdición a una hija de Eva? La gloria de su ornamento: la plenitud económica con la que el propio Dios había bendecido a Israel para que destacara entre todas las naciones, degeneró en altivez arrogante, causando su enfado.

Posteriormente, cuando Jesús vino, nos enseñó reiteradamente que Su misión no era cambiar ni una tilde de la ley y los profetas, sino ‘especificarla‘. Pulió el criterio con respecto al sábado, instruyendo que se podía hacer el bien ese día, aunque fuera trabajando… y también sobre el comportamiento que esperaba de hombres y mujeres. Sobre estas últimas, la carta de Pablo a Corintios, en 1ª 11:6, expresa un planteamiento con respecto al uso del velo, que a nosotros los occidentales nos alarma:

‘Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. ‘

Pero se debió a que en el AT, eso era lo que se enseñaba, pues Dios quería disciplinar a su pueblo… y Pablo tenía aun las profundas raíces judías. No hay pues contradicción entre las órdenes dadas a Moisés y los criterios de Pablo, de raíz farisea, una línea del judaísmo que seguía la ley a rajatabla; mas sin la oportunidad del resto de los apóstoles: 3 años de perfeccionamiento junto al Señor. Veamos que indica al respecto, la ‘roca‘ de Jesús (que sí la tuvo) en 1ª Pedro 3:1-4:

‘Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la Palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Aunque obvia el velo, mantiene la esencia del respeto a Dios; no contradice a Moisés. No hay ni una enseñanza de Jesús con respecto al velo en todo el Nuevo Testamento. De donde se desprende que la idea de que los tiempos nuevos ‘no’ deben medirse con relojes viejos, es válida solo cuando se siguen las aclaraciones del Hijo de Dios, hecho hombre. Tal como se describe en el libro para niños El Principito (también recomendable para los adultos): ‘lo esencial es invisible para los ojos‘; pero el que puede otear cada fisura del corazón humano, está pendiente de las intenciones de su interior, sin importarle las apariencias externas.

Es cierto que la moda varía con los años, pero examinen la dirección del cambio, porque siempre va en trayectoria opuesta a la Palabra. Llegado a este punto, creo conveniente repetir la última frase de 1ª Pedro 3:4:

‘…en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Después de esto, juzguen si se ha comentado algo que se aparte de las enseñanzas o que pueda resultar ofensivo para una verdadera seguidora de Jesús. No se engañen, a Él no se le sigue desde la provocación, sino desde el pudor y el saber estar que se enseña a toda mujer, desde el Génesis, hasta el Apocalipsis.

Su Palabra es inmutable; ni siquiera el tiempo, ese inexpugnable contra el que nadie puede, ha logrado ni conseguirá jamás alterarla. Todos tendremos que responder por nuestros actos; también por nuestra actitud ante las responsabilidades, dentro de la familia. Su pauta más importante es el proyecto del hogar, dado que este constituye la base de la sociedad. El mundo, ante los ojos del Creador, no es más que un inmenso conjunto familiar; si funciona bien, con la educación de la descendencia en sitio preferente, Él bendecirá a sus fieles.

Soy consciente de las violentas reacciones que estas palabras causarán en toda persona alejada de Dios que lea este artículo; pero créanme, eso no resolverá nada, así como el avestruz no resuelve su situación metiendo la cabeza en un agujero que no le salva.  Mi objetivo no es señalar hacia nadie; si alguien se siente aludido, por favor, no lo interprete de otra forma que una llamada a la reflexión, pues todos, incluso quien escribe, tendremos que responder ante nuestros actos. Quien actúe en obediencia, no tendrá problemas, así como no los tiene aquel hijo que atiende la corrección de sus padres.

Y por si queda alguna duda sobre cuál debe ser la posición de los padres con respecto a sus hijos, el dilema de las modas, las generaciones, las leyes ‘anticuadas‘ y el papel del matrimonio, el propio Jesús nos alerta sobre la impermeabilidad de su enseñanza ante el paso de los años. Lo hace reiterativamente en  Mt 24:35,  Mc 13:31 y  Lc 21:33:

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’

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VENCIENDO LA MUERTE

marzo 22, 2008

EL DÍA DE LA LUZ.

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”(1ª Co. 15:21-23)

Felicidades a la comunidad cristiana presente y la futura. Es la víspera de resurrección; el Buen Pastor buscará ovejas disipadas, para recordarles que también son de su redil y sanar heridas sin importarle causas, ofreciendo alianza imperecedera, en fidelidad a su promesa para toda la raza humana. Lo acredita con la sangre vertida desde el huerto de la confirmación de su pago, hasta la última gota de la lanzada en su costado, ya cadáver de hombre, sobre el madero santificado en el Gólgota.

¡El domingo sí habrá fiesta! Hace casi dos milenios, cuando la voz de Dios se oyó como un trueno ante los reunidos frente a Jesús de Nazaret, en la proximidad de su sacrificio por el pecado humano (Juan 12: 28-31), el Señor expresó que lo que para muchos fue retumbo del cielo, en realidad constituyó un mensaje al pueblo, no a Él, anunciando a todo el planeta:

“¡Ahora será expulsado el que manda en este mundo!”

Algo que vemos como una premonición de la acción descrita posteriormente, en Ap 20:1-3:

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo..”

La celebración dominical, tendrá lugar con el enemigo otra vez libre y haciendo de las suyas, hasta que el juez Supremo decida el momento de su justicia. Imaginamos el poder del resucitado Jesucristo, neutralizando entonces al engendro de la maldad, y enviándole al fuego por los tiempos de los tiempos, junto a sus seguidores.

También lo sentimos hoy, en el látigo de su verbo: caricia para quienes deciden seguirle desde el amor, y fustazo correctivo, aun no mortal, a los que permanecen ciegos, sumidos en desordenes morales de todo tipo o a aquellos con una menor culpa, producto de desidias y tibiezas provenientes de la ignorancia de su palabra.

El significado de Jesús, vuelto en carne a la vida, es locura para los que buscan su propia perdición, pero ratificación de fe y esperanza para todo aquel que cree en su promesa. Con su resurrección, dejó evidencia de la posibilidad de una vida eterna: si Él pudo, nosotros podemos. Y esto no nace de una deducción lógica, sino de la confirmación profética salida de sus labios, mientras oraba ante sus discípulos, en Juan 17:2:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

La esperanza del pueblo de Dios es crecer espiritualmente, no la de ser destruidos. El Creador señala los límites de campo de trabajo de cada cual, y nadie puede gloriarse de sus propios éxitos, pues es atributo único de Dios. Los herederos del amor de Jesús, adorándole desde la multitud de iglesias en las que se han repartido, deben buscar los puntos de encuentro, no los divergentes, porque estos han sido creados por quien todos conocemos, para separar y confundir a los cristianos del mundo entero.

En honor al Cristo resucitado, debemos ser celosos de que toda gloria y honra le corresponda al único hombre que fue capaz de dar su vida por el pecado cometido por la humanidad, aun cuando Él mismo fue siempre libre de culpa. ¿Quién de nosotros sería capaz de de dar su vida por otra persona? Y no pregunto por la posibilidad de sacrificar esta única vida carnal de la que disponemos, a favor del vecino que saludamos por las mañanas, sino por alguien que no conocemos y vive a 10000 kms. de nosotros.

Debemos ser celosos de todo aquel que hable de un Jesús diferente al que se nos ha predicado. Ya Pablo habla de este peligro en 2ª Co 11:4:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis… “

Si como cristianos deseamos glorificarnos, por propia obra o pertenencia a determinada congregación, debemos hacerlo antes con todo aquello que manifieste nuestras debilidades, enfrentándonos a ellas para intentar ser mejores ante el Justo. Reflexionemos ante aquella situación del Pablo suplicante, que le pedía a Jesús que le retirara la enigmática espina clavada en su carne (2ªCo 12:4-9), ante lo cual, el Señor le contestó:

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Es importante puntualizar que el Hijo de Dios resucitó luego de morir por nuestros pecados, según venían profetizando desde muchos siglos antes, primero el rey David, luego Isaías, y otros más; es decir: fue la respuesta a todo un plan concebido por el Altísimo. No murió por azar, de la misma forma que los seres humanos tampoco lo haremos; hay un plan divino para la humanidad, y la dirección de la obra nos ha dado el libreto para que nosotros mismos decidamos qué papel jugaremos en esta función que se acerca a su fin.

Jesús resucitó al tercer día, no 72 horas después, como algunos plantean para desvirtuar la verdad bíblica, y sembrar la duda. Le llevaron al sepulcro un viernes y se le apareció el domingo, (Mc 16:9) primero a María Magdalena, como canto de esperanza a todos los pecadores futuros, evidenciando que con Él no hay preferencias y que estaba abierto al perdón, y luego a Pedro. Más tarde a sus apóstoles, y después, a más de 500 cristianos que le habían visto morir en la Cruz, para que sirvieran de testimonios futuros. (1ªCo 15)

La lectura que debemos hacer todos de la resurrección, es la alternativa de vida eterna para todo aquel que cree que Jesucristo es el Señor y lo confiesa con su boca. La eternidad prometida es una semilla depositada en nuestros corazones, que germinará según el abono personal; es la morada de luz a la cual se accede desde dos caminos: el amor… o el temor, en función de las elecciones del libre albedrío concedido por el Dios Padre.

El Eterno nos llama desde el amor; pero los más incrédulos también tienen su posibilidad, si a última hora una chispa del miedo a estar equivocados, les hace volver de sus errados senderos. Ahora bien, no se le puede pedir al Señor que guíe nuestros pasos si no tenemos intención de mover los pies.

Si se ansía conocer a Dios, debe creerse a sus profetas, con quienes hablaba directamente, ordenando que escribieran todo en un libro para que creciéramos en conocimiento, y su verdad fluyera totalmente, sin astucias. No se trata de convencer a nadie para vender un auto, sino de serle fieles desde el alfa hasta la omega: el ‘Yo Soy’ del Señor. Jesús enseñó que el que quisiera, le siguiera tal como Él era, y el que no, que esperara acomodado en la forma de vida elegida, hasta que volviera a pedir cuentas a todos.

La sangre de Cristo anuló nuestros pecados; Él nos llama desde el amor, la vía más rápida y segura para seguirle, ‘gratis‘, por el recto camino que nos guía hacia el acceso principal de su Sión definitivo. Sin embargo, en su misericordia, nos ofrece otra alternativa a los rebeldes, abriéndonos una puerta de servicio a los arrepentidos de habernos apartado del trayecto, para que regresemos, ya sea diagonal o transversalmente, según la distancia a la que nos hayamos alejado… aunque pagando entonces un precio de recargo, como indica Jer 30:11, repetido en 46:28, para patentizar su sanción punitiva:

“Pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

El Creador, siempre manifiesta su exhortación al arrepentimiento con promesa de perdón, a lo largo de los 66 libros que constituyen su Biblia, pues Él no desea hacernos daño, sino perfeccionarnos. Es como cuando nos presentamos a un ‘casting‘ porque aspiramos algo que se ofrece: se selecciona a los que se consideren mejores para el propósito que se trate. Si se aspira ir a la vida eterna, no podemos ser la levadura que leuda la masa, sino la harina refinada que formará parte de ella.

El Todopoderoso lleva en un brazo la vara de la corrección, dirigiéndola hacia quienes ama, no hacia los que ya han elegido la perdición; escoge a los hombres según su corazón, pues no ve al pecado, sino el potencial de bondad que acabará por destruir a este. Su otra mano está permanentemente tendida hacia el arrepentido: una castiga y la otra salva, pero el libre albedrío siempre deja al hombre la última palabra.

“Yo reprendo y castigo a todo el que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”(Ap 3:19)

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.”(Ap 22:14)

Estas fueron dos de las últimas recomendaciones del Rey de Luz; seamos cautos y aprovechemos este nuevo aniversario de su victoria sobre la muerte, para meditar en ellas: nos arriesgamos a perder mucho en este acto. Sed buenos, el Señor viene.

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