RESPUESTAS A CONJETURAS EVOLUCIONISTAS.

marzo 13, 2009

En este artículo, respondo a lo planteado en:
http://oldearth.wordpress.com/2009/02/25/el-modelo-creacionista-a-examen/.

No entro más en ese blog, porque no debaten, sino que ofenden a quienes no piensen como ellos. Salvo raras excepciones, no se portan de manera racional, sino como jauría, aglutinados en cantidad, no en calidad de razonamiento. Basta que ladre el primero, para que un buen resto se esfuerce y se exalten todos ante el olor de la sangre, no queriendo ser menos aulladores. En fin, estos son sus argumentos, respecto al modelo creacionista:

[1- Este modelo plantea un universo de 6.000 años. Esto plantea varias cuestiones:

a) Sabiendo que la luz no puede viajar a más de 300.000 km/sg. ¿cómo es que encontramos estrella localizadas a 50.000 años-luz (o a mucho más)?]

Respuesta: ¿Qué fuerza sostiene todo ese andamiaje de pentatrillones de toneladas sobre nuestras cabezas, orbitando y gravitando sin caerse? ¿Pueden explicar las leyes humanas de dónde salen las energías para esos procesos?

Yo les diré: NO PUEDEN. Y no pueden, porque no es posible explicar con leyes físicas humanas, una Creación que procede de otra dimensión, no física. Desde la dimensión espiritual, Dios puso cada astro en el sitio que consideró pertinente, en el 4º día de su obra. No fueron los hombres quienes hicieron las estrellas, ni fueron fuerzas de esta dimensión quienes las colocaron donde están, sino el propio Creador.

Por otra parte, Tiempo y Distancia son dos factores distintos. No se puede argumentar distancia para desmentir el tiempo, ni viceversa; de la misma forma que un observatorio en Alaska puede tener la misma edad que uno en Australia, independientemente de la distancia y de las horas de vuelo de diferencia entre ambos, un par de estrellas puede estar separada entre sí por millones de años luz, y sin embargo, tener la misma edad.

[2- Conociendo la vida media de los isótopos radiactivos, ¿cómo es posible que encontremos utensilios humanos usados hace 20.000 años en cuevas o materiales rocosos con varios millones de años de antigüedad?]

Respuesta: Los millones de años, fueron metidos con calzador por sistemas de datación falibles, que constantemente demuestran su fragilidad. Una roca suele contener varios isótopos; por ejemplo: tres tipos de actividad radiactiva distinta, debido a semiperíodos de desintegración distintos. Así, si los analizáramos individualmente, esta roca arrojaría una edad, según cada isótopo registrado por una espectrometría gamma, que fija en pantalla los distintos espectros que pudieran ser relacionados en ‘ancestros isotópicos’ distintos. Y si presenta tres, arrojaría TRES EDADES DISTINTAS para una misma muestra. Pero eso es imposible; por lo tanto, el sistema es cualquier cosa menos efectivo.

Pero incluso si se data una muestra conocida, en base a una única transición isotópica, demuestra vulnerabilidad. Eso se experimentó en una muestra de dacita proveniente de la erupción del volcán St. Helen, en 1980. Diez años después, una de estas piedras, fue sometida a polvo, cristal y fragmento, y datada por el método potasio-argón en los laboratorios Geochron de Cambridge. Al laboratorio solo se le dijo que las muestras provenían de dacita y que se debería esperar un contenido bajo de argón. Los trabajos de datación de este centro, arrojaron los siguientes resultados:

a- fragmento de roca: 350,000 años.
b- feldespato: 340,000 años.
c- Amphibole: 900, 000 años.
d- Piroxeno: 1’700, 000 años.
e- otra muestra con Piroxeno: 2’800,000 años.

Lo correcto debería haber sido ‘cero argón’, ya que la muestra era demasiado nueva para este isótopo. En lugar de eso, los resultados variaron entre ¡340,000 y 2.8 millones de años! Y la muestra solo tenía 10. Obviamente las ‘suposiciones’ fueron erróneas; y este desastre empírico invalida el método de datación. El método es un bulo.

[c) Teniendo en cuenta que la Tierra fue una bola rocosa con temperaturas cercanas a la fusión del hierro en su inicio, ¿cómo lo ha hecho para disipar calor tan rápidamente?]

Respuesta: ¿Alguien estuvo allí para medir la temperatura? ¿Sabe alguien exactamente cómo surgió todo? Se fundamentan en lucubraciones, como siempre; no hay ni siquiera una evidencia de lo que sucedió durante la Creación. El ser humano no debe basarse en suposiciones para dar nada por hecho; está demostrado: las suposiciones hicieron ver que teníamos órganos vestigiales, ‘basura de la evolución’… pero la Ciencia ha demostrado función específica para tales órganos. Las suposiciones hicieron ver que el 95% de la información del ADN era ‘basura evolutiva’; restos de la ‘transición’ de unos bichos en otros… pero la Ciencia está demostrando cada día, toda la información útil que está apareciendo en ese 95%.

Y las lucubraciones hicieron ver que somos genéticamente igual a los chimpancés en un 98%, cuando la misma Ciencia a la que se apela, indica que solo en el cromosoma ‘X’ somos diferentes en un 93%, y en el ‘Y’ un 72%. Se estableció además claramente otras diferencias en el 21, y en muchas zonas consideradas ‘no codificante’. Así que tienen que aprender a tener en cuenta solo lo palpable, no lo que se sueñe.

[[d) Mediante la medición de los anillos del tronco de los árboles (vivos y muertos) se ha podido llegar retroceder 12.000 años en nuestra historia.]
[e) Los testigos de hielo de los polos nos muestran columnas de 100.000 años.]
f) ¿Cómo pueden refutarse estos datos?]

Respuesta: Desde el propio léxico:
-Nadie ha retrocedido 12000 años en la historia, sino que, como siempre, se ha especulado, fundamentado en un sistema de datación que nos dice que no hubo árboles cuando los dinosaurios, pues no ha sido hallado aun ningún árbol fósil cuyos anillos indiquen 120 millones de años. Teniendo que recurrir a otros sistemas de datación, para llegar a la magnitud de tal embuste.

– La datación del hielo es otra lucubración. No es científica ni segura, sino especulativa, pues no hay evidencia de los cambios de temperatura que ha sufrido la Tierra, ni a la velocidad que esta se ha producido. Un ejemplo lo tenemos en la datación de los glaciares pirenaicos; si hoy en día se están esfumando, quizá durante el climático medieval también lo hicieron.

Incluso los glaciares de la Antártida se están derritiendo más rápidamente y en una superficie mucho mayor que lo que se suponía; y esto tiene de cabeza a los científicos, porque no le salen las cuentas. El mayor glaciar antártico, el Pine Island, se está desplazando un 40% más rápido que en la década del 70, diluyéndose más rápidamente en el océano. ¿Por qué no suponer que eso ha pasado varias veces en 6000 años, formándose y desintegrándose, en función de los cambios de temperaturas? ¡Porque no conviene! La verdad no interesa; lo que se pretende es negarle a Dios la Ciencia de su Creación.

El otro día vi en la TV, un video en la Antártida: el frío es tan intenso que, producto de una tempestad, el movimiento del mar provocó una ola de 12 metros… y se congeló en el aire. El cronista se ve sobre el hielo, bajo la cresta congelada de la ola. Así que, hay que ser más objetivos con los tiempos y velocidades del hielo, y abandonar tantas especulaciones, porque la realidad siempre les pasa la cuenta y les deja en evidencias.

[2- El origen de la cantidad de agua que produjo un diluvio que cubrió todas las montañas de la Tierra es un gran misterio que espero que alguien sea capaz de explicar.]

Respuesta: Para Dios no hay misterios ni imposibles. Mayor misterio es ver el firmamento con toneladas de minerales de todos tipos flotando sobre nuestras cabezas, gravitando y orbitando; sometiendo a una inteligencia humana, incapaz de explicarlo. Sin embargo, ¿acaso esa incapacidad de explicación evita que estén ahí, insultando a una inteligencia sin respuestas?

Pues de la misma forma, calculen la cantidad de Oxígeno e hidrógeno que existe en el Universo y computen si no puede ser convertido en agua suficiente para inundar al planeta. Para el que hace flotar el espacio interestelar ante nuestra incapacidad de respuesta, también es posible inundar la Tierra desde la misma incapacidad. Lo imposible para las entendederas del ser humano, es factible para la Ciencia de Dios.

[3- Según Answers in Genesis en el arca de Noé entraron una pareja baramín (o tipo) de organismos. Por ejemplo baramín oso o baramín mosca. Después del diluvio éstos son liberados y repueblan el planeta. ¿Cómo es que hoy tenemos diferentes osos (polar, panda, gris, pardo, etc) o de moscas, que son especies distintas ya que cumplen lo que dice el Génesis (no se pueden cruzar entre ellas?. ¿Cómo se explica esa diversidad, ha existido evolución acelerada?]

Respuesta: El arca, fue en realidad el primer trasatlántico: 135 ms. de eslora por casi 25 de ancho, y 14 de alto, dividido en muchos compartimientos. Subieron las especies de animales no acuáticos, cuya posterior proliferación se cumple por dinámica; en 4000 años, una pareja cualquiera, con comida suficiente, se puede multiplicar miles de veces, aumentando la cantidad, en la misma medida que aumente el número generacional: X2, X3, X4, X5, X6, Xn… Apliquen la anécdota del rey que no pudo cumplir la promesa del doble de los granos de trigo por cada casilla de las 64 del tablero de ajedrez; luego aplíquense en ‘4000 casillas’, y verán cuán posible resulta.

[4-Si hubo una extinción masiva en el diluvio, ¿por qué aparecen ordenados los fósiles?. Primeros acuáticos tipo crustáceos y moluscos, después empiezan a aparecer peces, más adelante reptiles, etc. En una muerte total de la fauna y flora, yo esperaría encontrarme con gallinas, helechos en carbón, dinosaurios y trilobites. ¿Por qué esto no es así?]

Respuesta: Eso es cuento, ha habido más ‘hallazgos indeseados‘ de los que han sido publicados; se acogen a un orden específico, y cuando hallan algo que no se corresponde, enseguida aluden a ‘una filtración’, un terremoto, un aerolito… cualquier excusa antes de aceptar la realidad ante sus ojos. Por ejemplo, ‘OOPart‘ es el acrónimo de ‘Out of Place Artifact‘ [Artefacto fuera de lugar]. El zoólogo americano Ivan T. Sanderson se refiere así sobre objetos paleontológicos y arqueológicos hallados en sitios y circunstancias imposibles para la arqueología o paleontología tradicional.

El término alude a una amplia gama de muestras desenterradas en lugares donde se creía imposible por sus características o por no haber objetos similares de la misma procedencia. También los que no pertenecen a su época, es decir, objetos demasiado modernos o complejos… hallados en terrenos o materiales datados en épocas tan antiguas, que resultan anacrónicas.
Y esto es tan importante y tan fácil dar evidencias, que haré 15 artículos seguidos sobre estos artefactos, demostrando cuán erróneas suelen ser las dataciones empleadas, y cuánta mentira nos invaden desde los picos, las palas, las buldózer, y los cerebros afiebrados.

[5- Se nos dice que el acto de la creación fue único y que desde entonces en el universo sólo hay “degradación”. Sin embargo vemos continuamente la génesis de nuevas estrellas y galaxias en formación. ¿Continúa la creación?]

Respuesta: ¿Qué creacionista ha dicho que en el universo solo hay degradación? ¡Nombre y Apellido! Y si alguno lo dice, está jugando a ser Dios, que es el único facultado para hacer cambios en su obra. La degradación segura y manifiesta, está ocurriendo en el planeta Tierra, que es donde tenemos puestos los pies [y no debemos olvidarnos de ello], y donde se manifiestan constantemente, los síntomas generales de degradación.

Lo de la ‘expansión del Universo’, el espacio-tiempo, y contrapeluzas epitílicas, son lucubraciones y deducciones matemáticas, que entran en el terreno de la abstracción. La realidad es que alzamos los ojos y vemos un espacio lleno de cuerpos físicos, en el ‘ya y el ahora‘, tal cual nos lo enseña la Palabra de Dios, aunque sus enemigos se empeñen en imponer su trabalenguas: ‘No vemos lo que vemos; sino lo que no vemos, es lo que es.’


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TÉCNICAS DE DATACIÓN Y ‘EMPIRISMO’ EVOLUTIVO

julio 21, 2008

Para definir la teoría evolutiva como científica, se dice que es un fenómeno natural real, observable y ‘comprobable empíricamente’. Pero lo empírico, es algo perteneciente o relativo a la experiencia, y, si se basan en hipotéticas edades eónicas de los fósiles, ¿a qué se refieren? Nadie ha estado presente en esas eras a las que se aluden; así que en realidad, lo que tenemos, no es una experiencia observable, sino ‘una lectura convenientemente orientada’, de los fósiles descubiertos, incluyendo ciertas bacterias bien preservadas, a las que se ha llegado a datar hasta con 3, 460 millones de años.

Llegado aquí, me siento obligado de nuevo a decir que los sistemas de datación usados no son eficaces. Las técnicas se usan según la edad que un ‘mapa de edades geológicas predeterminado’ señala. Así, utilizan carbono14, arqueomagnetismo, dendrocronologÍa, potasio-argón, huellas de fisión (esta última para 300.000/2.500.000 años)…

Sin embargo vemos que, por ejemplo, uno de los principios básicos del radiocarbono (C14), usado para datar ciertos fósiles, no es exacto. Se pensó que la concentración de C14 en la atmósfera había permanecido constante; hoy sabemos que no es así, ha variado. Durante el auge de los ensayos termonucleares del siglo pasado, se adicionaron grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Y casualmente, el método que demostró su inexactitud también se ha usado para calibrar las fechas radiocarbónicas: la Dendrocronología. Otra evidencia de contradicción entre ellas mismas.

Por otro lado, la técnica ‘Datación por trazas de fisión’, también conocida como método de las trazas de fisión espontánea, se sirve de los rastros de las trayectorias de partículas nucleares en un mineral, debido a fisión espontánea de impurezas de uranio 238. La edad se calcula determinando la razón entre las densidades de trazas de fisión espontánea y las de fisión inducida. Lo usan en micas, tectitas y meteoritos, en dataciones de 40.000 a 1 millón de años, intervalo no cubierto por las técnicas del potasio-argón.

Pero se sabe que las rocas sometidas a altas temperaturas, (erupciones volcánicas) o a bombardeo gamma cósmico, inducen fechas erróneas; algo comprobado con la erupción del monte St. Helens, en 1980. En 1993, trece años después del suceso, el Dr. Steven Austin (geólogo graduado por la Universidad de Washington, Seattle, 1970; master en Ciencias en 1971, y Doctorado en 1979), junto a otros colaboradores, tomó una de las rocas de la ladera; con ella elaboraron tres muestras distintas: polvo, cristales, y fragmentos, que al ser sometida a la técnica Potasio-Argón, arrojaron edades que se diferenciaban entre sí, desde 0.35 ± 0.05 millones de años, hasta los 2.8 ± 0.6 millones de años en el caso de la que podría considerarse ‘la más antigua del grupo’.

O sea, el mismo residuo originado 13 años antes, según esta técnica de datación arrojó variados resultados que oscilaron desde 350000 años, a 2.8 millones ± 60000 años. Así demostró ser de efectiva.

Lo mismo ocurre con un molusco calcáreo de supermercado; científicos creacionistas han hecho la prueba. Si ud. coge uno de ellos, lo deseca, y lo somete luego a cualquiera de estos métodos usados para el entorno del millón de años, el resultado no será una reprensión tal como: ‘Ud. ha introducido una prueba errónea para este isótopo’… sino que le ofrecerá, dócilmente, un resultado acorde con lo esperado, según el isótopo usado. Y a esta ‘docilidad’ recurren los investigadores evolutivos, cuando esperan que ‘la Ciencia’ apoye sus conjeturas.

Así de sencillo; palabras rimbombantes tales como ‘espectrometría de masas’, (que conozco en persona: técnica con analizador multicanal, mediante cabezales detectores, que comparan en pantalla cuadriculada el espectro de varios isótopos al mismo tiempo), son solo un ardid para pardillos y gentes que se dejen impresionar por la docta palabrería.

Muchos científicos han reportado hallazgos de ADN en fósiles que se dice tienen millones de años. Aquí los hemos comentado; así como sus implicaciones en la creencia errónea, ampliamente asentida, de una Tierra vieja. Otros incluso declaran el reavivamiento de bacterias del intestino de una abeja, supuestamente de 15–40 millones de años de antigüedad. Y más recientemente, investigadores dicen haber revivido bacterias de rocas que se dice que tienen 250 millones de años.

Aunque en la actualidad hay clínicas que ofertan la posibilidad de guardar el ADN personal en casa, teóricamente para siempre, garantizando su esterilización, la química del ADN dice que en condiciones normales no puede durar millones de años, y muchos químicos dudan que se consiga almacenamiento ideal. Las declaraciones de hallazgos de ADN antiguo (no hablemos de bacterias antiguas intactas) ha sido causa de disputa. Los escépticos atribuyen los ‘hallazgos’ reportados de ADN a contaminación de muestras, o a la intrusión posterior de materia orgánica conteniendo ADN, en la formación geológica. De hecho, algunas declaraciones han sido invalidadas.

Un experto, Svante Pääbo, biólogo, especialista en genética evolutiva, y Director del Dep. de Genética del Instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig, halló que horas después de la muerte, el ADN se rompe en cadenas de 100-200 unidades de largo, que el agua, por sí misma, destruiría completamente en 50,000 años; y que la radiación del medio, por sí sola, borraría eventualmente la información de ADN, aún en ausencia de agua y oxígeno. Algo que se corrobora en las mutaciones debido al daño en el genoma, que ocurren incluso durante la vida celular, y causan ya 20000 enfermedades reconocidas.

Plantear presencia de ADN en pruebas datadas como eónicas, desafía el criterio de los químicos que saben que el ADN no puede sobrevivir millones de años. El siguiente reporte de la BBC News, señala la declaración de uno de los autores, William Grant:

“Hay gente bien conocida y respetada que cree que el ADN no puede sobrevivir más allá de 100,000 años. Los fundamentos químicos muestran que las uniones se separan. Pero tales expertos han basado su trabajo en ADN mantenido en líquidos relativamente diluidos, y poco se ha investigado sobre el comportamiento del ADN en soluciones extremadamente saladas’. Pensamos que la sal tiene propiedades particulares de preservación”.

Como contraparte, los investigadores que niegan que el ADN pueda durar eones, han considerado la posibilidad de condiciones notables de conservación, y, aún así, ni siquiera aceptan la remota posibilidad de edades de millones de años para el ADN. Yo, aunque no soy químico, pienso que el tiempo haría frágil una cadena de bases nitrogenadas sustentadas por la vida celular, rompiéndola al faltar esta y reduciéndola a polvo inorgánico.

De modo que estamos ante la siguiente situación:

Un grupo de químicos esgrime razones fundadas para decir que el ADN no puede durar millones de años, y otro conjunto de científicos ha presentado evidencia sólida de haber hallado ADN dentro de estratos que consideran, tienen 425 millones de años.

Pero, de forma sugestiva, las secuencias de ADN difirieron de las bacterias conocidas hoy, en menos del 2%, con muchas de ellas menores al 1%. Suponiendo la edad del ADN en 425 millones de años, debería resultar contradictorio para la evolución, debido a la magnitud de tiempo sin grandes cambios (Paradoja confirmada en vertebrados terrestres y plantas), pues las bacterias, con su gran población y corto tiempo de progresión, debieron evolucionar más rápido que las plantas y los animales.

Su teoría se complicó aun más. Las muestras, de Polonia, Tailandia y E.U. están datadas respectivamente en 11-16, 66-96 y 415-425 millones de años… y sus secuencias genéticas ¡podían agruparse juntas! Si la evolución y sus millones de años tuvieran algo de verdad, el grado de diferencia, comparado con la bacteria actual, debería ser enorme, mas no es así.

Los investigadores evolutivos usan el ‘reloj molecular’, para definir el grado de diferencia en el ADN de dos organismos, como medida de tiempo hacia un hipotético antecesor común. Pero con ese reloj, asumen un dato que niega la realidad: el rango de mutación ha sido constante a través del tiempo. Se sabe que esta depende de muchos factores cuya periodicidad no es posible calcular: temperatura, radiación, humedad, acidez, etc. Mucho del razonamiento evolucionista descansa fuertemente sobre esta noción del ‘reloj’. Los autores de esta publicación remarcaron:

“…es probable que algunos de estos organismos relacionados, y geográficamente distintos, han sido separados por millones de años, aunque compartan secuencias ADN muy similares. Esto da soporte al argumento de que el reloj molecular puede ser más lento en algunos linajes filogenéticos.”

O sea, debido a su fe en edades ‘millonarias’, los autores esperaban que hubiera mayores diferencias entre el ADN bacterial ‘antiguo’ y el reciente. Así que, como solución a esta problemática final, ellos proponen que el reloj molecular (rango de mutación) debe haber caminado más despacio de lo esperado. Por supuesto, para quien sabe que la Creación no tiene millones, sino solo unos miles de años, este descubrimiento no encierra misterios. Y su ‘reloj molecular’ no puede ser manipulado para enmiendas convenientes.

En realidad, los datos hacen más consistente la preservación de ADN bacterial durante el Diluvio global, de un año de duración en tiempos de Noé, y distantes solo unos miles de años. Esto explicaría las increíbles (para los evolucionistas) similitudes en las secuencias, y que las ‘especies’ de Dios están tal cual la diseñó… solo algo afectada por las mutaciones.

La pregunta que surge ahora es: ¿que credibilidad tiene un ‘reloj’ que corre a disímiles velocidades ‘filogenéticas’, según convenga? No resulta más que otro instrumento para contar cuentos… como lo es la datación radiométrica.

No me cansaré de decir bien alto desde este blog, que la instrucción en los centros educativos acerca de un paso evolutivo alga-elefante, alga-roble, reptil-ave… simio-hombre, no es más que una teoría tendenciosa que ha hecho y está haciendo todo lo posible por desacreditar la Palabra que el propio Jesucristo en persona pronunciba mientras curaba dolencias de décadas, hacía que los cojos andaran, los ciegos vieran y los muertos resucitaran.

Jesús mencionó a Adán, a Moisés; habló de la razón del diluvio correctivo durante el tiempo de Noé, la posterior lluvia de fuego sufrida en Sodoma y Gomorra… y del definitivo y punitivo final que definiría el colofón de los tiempos de la carne: una vida sobre valorada por nosotros, pero muy limitada en el tiempo, pues su expectativa de 85 años (países desarrollados) representa solo una gota de agua en el océano de eternidad que nos inundará.

¿Podemos creer en las Palabras del resucitado? Debemos hacerlo, pues su promesa se cumplirá, querámoslo o no. Lo racional es poner al día nuestras cuentas con Él, aprovechando su oportunidad de enmienda y perdón de los pecados.

Y no quiero terminar sin hacer un último y muy importante comentario:

A Cristo le preocupan los ateos y los agnósticos, por lo lejos que están de Él; por eso encomienda a su pueblo que lleven la buena noticia del perdón hasta los últimos rincones de la tierra y hasta el último minuto… pero más aún le angustian los que se dicen creyentes y dudan de las palabras que dejó escritas para la posteridad.

Los que profesando el credo del Señor viven de espaldas a la fe, admitiendo que criterios de hombre anulen sus enseñanzas de Creación, sin recordar que hemos sido advertidos constantemente a través de su Palabra, con respecto a la mal llamada ‘Ciencia’, se juegan mucho al aliarse a ‘razones’ negadoras de Dios. Pensemos que toda autoridad se someterá a Él, y que solo será libre, el fiel que merezca libertad.

En la explosiva era tecnológica, algunos cristianos no logran romper esa barrera del “y no conoces” que aparece en la última advertencia al ‘tibio’ de Laodicea, tan manifiesta en nuestros días, haciendo más mal que bien a la iglesia, con una postura ‘reverente’ ante quien no merece reverencia, y negando la instrucción del propio Jesús:

“…Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” [Apocalipsis 2:10]

El séptimo mensaje a su Iglesia apocalíptica: Laodicea, puede inducir a pensar que, puesto que la actitud es tibia, no resulta ni muy mala ni muy buena, y es un pecado más bien leve. Frecuentemente se actúa y habla como si el cielo estuviese muy orgulloso de nosotros; pero el problema es grave si a la comprensión espiritual la margina el crecimiento científico del mundo: en la era cibernética, algunos leen la Biblia y se asocian con quien la maldice, constituyendo un cuadro espiritual patético a la vista del Señor, por poco combativo. Algún día miraremos hacia atrás, y veremos nuestra era como la edad de las tinieblas.

Según una reflexión cristiana que leí hace poco: “El último continente inexplorado no es la Antártida, sino las profundidades interiores del alma de Laodicea. Esa enemistad latente que Cristo dice que no conocemos”

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NUESTROS TATARAPITECUS FUERON OLÍMPICOS

julio 5, 2008

Hace unos días, en un debate de este blog, salió a relucir de nuevo el tema ‘homínidos’ y se criticó mi ignorancia al respecto, aunque sin señalar en qué punto había mentido, solo para desmeritar. Este artículo debería salir en la semana siguiente, pero ya abierto el cajón, quizás sea conveniente hurgar en él y adelantar los acontecimientos.

¿Cuál es la problemática para los neófitos, que constituye a la vez la ‘palanca Arquimideana evolutiva’? Yo les diré: el principio ‘bulldozer’, cimentado en la incultura. ‘La ignorancia mata a los pueblos: es preciso matar a la ignorancia’, dijo José Martí, a finales del siglo XIX. Por eso, cuando cualquier persona, al margen de sus creencias, escucha que ‘con técnicas de datación geológicas, potasio-argón (K/Ar), trazas de fisión, paleomagnetismo y bioestratigráficas, se fecharon los homínidos de Hadar’ (Ajar, Etiopía), no debe dejarse intimidar por el vocabulario, pues tras de él, en realidad habita la fantasía.

Ante la verborrea técnica, la primera reacción es creer: ‘no estamos a la altura’; así que se piensa que lo mejor es doblar rodillas en humildad frente a la impersonal, pero sabia, diosa evolución… entonces la mentira con ropas blancas nos pasa por encima como el bulldozer, y nos aplasta. Pero eso no es inteligente ni racional; lo congruente con la capacidad que todos tenemos de analizar, es usar las neuronas e indagar bien sobre todo lo escrito al respecto, liberándonos de la propaganda que está inundando el mundo escolar y científico desde que Darwin se subió al ‘HMS Beagle’, y puso su quimera en la dirección del viento.

Sobre esta temática, que ya ha llenado demasiados libros, y al mismo tiempo se ha nutrido de escandalosos fraudes, los paleoantropólogos supusieron que ciertos australopitecos andaban erguidos, como el ser humano. Durante décadas, desde que Richard Leakey y Donald C. Johanson, Spidermans evolutivos, estudiaron sus fósiles, el evolucionismo ha asegurado, que estos ‘animales’ se desplazaban sobre las dos patas traseras.

Sin embargo, en la actualidad, la división inunda a los propios especialistas evolutivos, pues desde los setenta, muchas investigaciones han ido nutriendo la incertidumbre al respecto.

Un día, mientras terminaba la reestructuración de un esqueleto, en un campamento etíope, sonaba por los altavoces del cementerio de monos, ‘Lucy in the Sky with Diamonds’, la popular canción de John Lennon. Así, bautizaron su hallazgo: ‘Lucy, la que, con sus ‘millones de años’ se convertiría en la verdadera ‘Eva mitocondrial’; ágiles como siempre, pues con esa misma rapidez habían nominado antes al ‘Hombre/mono de Piltdown’, y al ‘Pitecantropo erectus’, el humano que ‘evolucionó’ a partir de un diente de cerdo, llamado científicamente, desde el rentable principio ‘bulldozer’: ”Hesperopithecus haroldcooki’, más conocido luego como ‘Hombre-Puerco de Nebraska’. Se les vió y se les ve el plumero; no obstante, concedámosle la gracia del raciocinio y razonemos:

En realidad, ‘Lucy’ fue un ejemplar de ‘Australopithecus afarensis’, que se cree vivió en Etiopía y Tanzania. Algunos paleontólogos, (como Owen Lowejoy, el español Juan Luis Arsuaga del equipo de Atapuerca, y otros) aun creen que ella y sus congéneres vivían en la hierba y andaban como atletas; pero otros muchos aseguran que se movían mejor en los árboles como buenos trepadores que eran, ya que sus dedos largos y curvos (tanto en manos como en pies), les permitirían agarrarse muy bien a las ramas, mientras, por el contrario, la posición erguida les resultaría anatómicamente muy incómoda.

Otro enfoque, el de Peter Schmid, uno de los antropólogos suizos que dudó del género de Lucy, y que participó en la reconstrucción de su esqueleto, afirma que la disposición de las articulaciones sugiere que se contorneaba al caminar igual a los gorilas. Planteó además que a diferencia de los humanos, carecía de costillas ligeras y del ensanchamiento en la parte superior del tórax, que le habría permitido recibir más oxígeno, refrigerando su cuerpo según corría. Asegura que habría tenido que jadear como un perro para refrescarse, y que cualquier distancia en la sabana la habría dejado exhausta” (Gore, 2000: 58).

Y es que nuestra postura erguida requiere de una configuración anatómica muy especial, muy diferenciada de la simiesca. Solo el ser humano posee tales características. ¿Cómo pudo la ‘selección natural’ reinscribir en la hebra de ADN, la información necesaria que permitiera los cambios somáticos imprescindibles para, de andar a cuatro patas, pasar a la posición bípeda actual del hombre?

Los australopitecos o “monos del hemisferio austral”, así como los fósiles incluidos dentro de los géneros Paranthropus, Praeanthropus, Zinjanthropus, Paraustralopithecus y Kenyapithecus, fueron simios muy parecidos a los actuales. Se conocen alrededor de veinte especies distintas, hallados cerca del lago Turkana en Kenia (y otras regiones de África). Los Australopithecus afarensis, considerados los más antiguos, son también los más divulgados: A. africanus (huesos más bien delgados), A. robustus (huesos grandes y robustos), y los boisei, anamensis, gahri y aethiopicus.

Todos con un volumen craneal igual o más pequeño que el de los actuales chimpancés; sus manos y pies presentaban falanges adaptadas a la vida arborícola. Los machos eran más grandes que las hembras (dimorfismo sexual), tal como ocurre en algunos monos actuales. Y llegados a aquí, surge la pregunta inexorable: si los australopitecos eran tan parecidos a los simios que viven hoy, ¿por qué razón fueron considerados nuestros antecesores?

Algunas revisiones del género Australopithecus sugirieron lo contrario: australopiteco no andaba derecho. Los doctores Lord Solly Zuckerman, (jefe Departamento de Anatomía, Escuela Médica de la Universidad de Birmingham, Inglaterra), y Charles Oxnard (antiguo alumno suyo, y profesor de una Universidad de Australia), dos notorios especialistas en anatomía comparada, luego de analizar detenidamente los esqueletos de estas especies, publicaron en la revista Nature, dos artículos separados y coincidentes, manifestando que los australopitecos no eran bípedos, sino que andaban a cuatro patas, igual a chimpancés, gorilas y orangutanes actuales (Zuckerman, 1970; Oxnard, 1975).

Oxnard concluyó señalando incluso que el género Homo podía ser tan antiguo, (y simultáneo en el tiempo), con el Australopithecus, de lo que se deduce que habría que eliminarle del linaje humano. Posteriormente, en un trabajo publicado también en Nature, en 1994, un equipo de la Universidad de Liverpool formado por los doctores, Fred Spoor, Bernard Word y Frans Zonneveld (Spoor, Word y Zonneveld, 1994), concluyeron lo mismo: australopiteco fue cuadrúpedo, igual que los monos actuales, y no bípedos como se había divulgado.

Más recientemente, Moyà y Kölher, opinan que A. afarensis tenía también un pulgar oponible en las patas, similar al de los actuales chimpancés, que le convertía en arborícola, y no terrestre (Gibert, 2004). Asimismo, Nacional Geographic, en una edición especial para España, que trataba acerca de los orígenes del hombre, publicó un artículo sobre el bipedismo, del que resaltamos las siguientes palabras:

[‘La postura erguida humana, requiere una configuración anatómica muy especial, que le hace notablemente diferente de los simios. Ningún otro animal conocido posee tales características. ¿Pudo la evolución realizar los cambios anatómicos necesarios para pasar del modo de caminar a cuatro patas, propio del mono, a la posición bípeda del hombre?
Investigaciones en anatomía comparada que han empleado modelos de computadora han puesto de manifiesto que esto no es posible. Cualquier forma intermedia entre un ser cuadrúpedo y otro bípedo requeriría un consumo de energía tan elevado que la haría del todo inviable. Un animal semibípedo, tal como algunos conciben a Lucy, no puede existir porque, sencillamente, vulneraría las leyes de la biofísica.’]

Nuestra postura vertical no tiene que ver sólo con el esqueleto y los músculos, sino que se relaciona además con otros órganos. El cuerpo percibe el sentido de la postura y controla el equilibrio a través de los órganos del equilibrio (situados en el oído interno), durante la locomoción. Estos órganos tienen conexiones nerviosas con áreas específicas del cerebro. Por ejemplo, la causa del vértigo puede ser consecuencia de anormalidades en el oído, en la conexión nerviosa del oído al cerebro o en el propio cerebro.

Mediante tomografías axiales computarizadas de alta resolución (TAC), se ha podido calcular el volumen del laberinto del oído interno de muchas personas y de monos actuales pertenecientes a diversas especies de chimpancés, gorilas y orangutanes, para compararlos con el laberinto correspondiente de cráneos fósiles de australopitecos, Homo habilis y Homo erectus (Word, 1994). En los organismos vivos estudiados se correlacionó el tamaño de los canales semicirculares con la masa del cuerpo, y se comprobó que los seres humanos modernos poseen dichos canales anteriores y posteriores más grandes que los monos actuales, mientras que el canal lateral es más pequeño.

El resultado de tales investigaciones reveló que el oído interno de todo australopiteco, así como el de Homo habilis, era muy similar al de los grandes monos actuales, o sea: no apto para la locomoción bípeda. Por el contrario, el de Homo erectus se asemeja al del hombre moderno. Esto corrobora la idea de que, en cuanto al tipo de locomoción, entre simios y hombre existe una diferencia fundamental. Todos los Australopithecus y el Homo habilis serían en realidad simios fósiles comparables a los monos actuales… y el denominado ‘Homo erectus’, debería ser considerado como lo que es: un auténtico humano.

Además, refutando la teoría evolutiva, nuestro bipedismo no constituye ninguna ventaja evolutiva, respecto al desplazamiento a cuatro patas de los animales. El hombre no es capaz de alcanzar los 125 kilómetros por hora del guepardo, ni moverse por la copa de los árboles a la velocidad que lo hacen los chimpancés o los monos aulladores. Y llegado a aquí, contaré una anécdota: hace años, estando yo de visita en una casa, en cuyo amplio patio había una jaula con un mono verde dentro, un chaval, en tétrica travesura, echó dentro el gato de la familia. La agilidad de aquel mono, a más de 2 ms. del felino, me dejó helado; no le dio la más mínima posibilidad de salvarse.

Desde el punto de vista de la agilidad de movimientos que permita huir o defendernos, las personas vamos en desventaja con respecto a muchos animales. Sin embargo, según la lógica evolutiva, apostando siempre por la mejora de la especie, que diera supervivencia, no se debería haber producido una transformación desde los monos cuadrúpedos al hombre bípedo, pues si alguno decidiera bajar de los árboles, habría terminado en comida de sus depredadores.

Por el contrario, el ser humano tendría que haberse convertido en mono, ya que desde el concepto ‘locomoción’, el simio es mucho más eficaz que nosotros. Y si a esto se replicara que el bipedismo permitiría liberar las manos, así como favorecer el desarrollo de la imaginación y del cerebro hasta convertir al hombre en un científico, habría que decir que una cosa es la evolución biológica y otra muy distinta la cultural.

Son dos conceptos no mezclables, pues resulta improbable que la evolución habría favorecido el bipedismo porque estaba interesada en obtener científicos. Además, como contrapartida a este planteamiento, todo buen hijo de Darwin siempre ha sentido repulsión ante la idea de que las transformaciones de los seres vivos estén orientadas hacia un fin específico.

Por otro lado, el hecho de andar en dos patas, no prueba necesariamente una relación filogenética con el ser humano. Las aves, por ejemplo, son bípedas y, al menos hasta el momento, a nadie se le ha ocurrido decir que descendemos de ellas. Lo mismo podría decirse de los lémures de Madagascar, que cuando están en el suelo se mueven saltando sobre sus dos patas traseras; el hecho de que un mono sea capaz de erguirse y ponerse de pie, como también hacen eventualmente los perros y los osos, no es suficiente para plantearse que se transformarán en hombre luego de millones de años.

Y si la razón esgrimida es la similitud del ADN, que algunos refieren igual en un 98%, en el caso del chimpancé, habría que decirle que esos datos son demasiado parciales, pues se hace en base a un 5% de ADN sobre el total, el que resulta ‘codificante’. El llamado ‘ADN Basura’, constituyente de la mayoría, el 95% restante, no ha sido considerado en la estadística, y ya se está comprobando que no es tan basura como ha sido clasificado, sino que hay mucha ignorancia aun con respecto a él; lo mismo que ocurrió con los 86 órganos vestigiales publicados en 1893 por Robert Wiedersheim, que la propia Ciencia ha ido reduciendo a solo unos pocos, a medida que se ha ido conociendo sus funciones actuales.

Pero aun hay más evidencias que contradicen la teoría evolutiva. El Dr. Randall L. Susman publicó en 1994 un trabajo en ‘Science’, comparando la forma de la mano humana con la de los simios actuales y de los fósiles en cuestión; la intención era relacionar estructura y función con el posible uso o no, de herramientas.

La forma de los huesos, músculos y tendones constituyentes de la mano humana, fijan la precisión con que se puede agarrar y manipular objetos. Los simios tienen dedos largos y curvados, de yemas estrechas; mientras que los nuestros son relativamente cortos, rectos y con amplias yemas. El trabajo de Susman señaló que hay dos grupos bien diferenciados: los capaces de utilizar herramientas más o menos sofisticadas y los que no.

Entre los primeros, situó a Homo Sapiens y H. erectus, mientras que a los australopitecos, (Lucy entre ellos), los ubicó en el grupo de los simios incapaces de manipular utensilios con cierta precisión. La investigación de Susman finaliza descartando a los australopitecos del pretendido árbol genealógico humano.

Las opiniones enfrentadas que se observan hoy dentro del propio evolucionismo, indican que la insistencia sobre la hipótesis del bipedismo en Australopithecus responde más al deseo de hallar un eslabón perdido entre monos y ser humano, que a genuinos argumentos científicos. Los fósiles considerados ‘australopitecos’, provienen de diversas especies de monos extintas en el pasado, sin descendencia, como los dinosaurios y tantas otras especies biológicas que nada tuvieron que ver con el origen del hombre. Si algunos insisten en considerarlos antepasados humanos es porque no tienen nada mejor a mano.

Sin embargo, los australopitecos son tan homínidos como puedan serlo los grandes monos que viven en la actualidad. Eran seres mucho más parecidos a los gorilas, chimpancés y orangutanes de hoy, que a nosotros mismos. Precisamente lo que refleja la pancarta que se exhibe al público, en el Zoo de Barcelona, España, frente a la zona destinada a los gorilas de montaña.

El primer peldaño de la pretendida escalera evolutiva tiene menos solidez que un helado de chocolate en el desierto de Almería: se derrite a la misma velocidad que la evidencia científica demuestra que los australopitecos no fueron antepasados del hombre.

Somos tal cual nos diseñaron, y no mejoramos, sino declinamos. Adán, el 1er hombre, con la información de su ADN íntegra, vivió 930 años; al surgir las primeras mutaciones, la expectativa de vida fue reduciéndose. Los hijos de Noé llegaron a los 600 años; a partir de ahí, los empeoramientos genéticos ya habían proliferado y fueron degradándose a 400, 300, 175 de Abraham… y los que se logran alcanzar hoy, según el sistema social donde se viva, y los paliativos médicos que incentivan la longevidad.

Si hay algo común entre hombres y monos, es que fueron pensados, diseñados, programados y ‘creados’ para vivir en un mundo biológico interactuante, con los mismos componentes químicos para todos. Los simios, aun en la floresta; nosotros intentando el abordaje del espacio… el espíritu en ‘stand by’, hasta que regrese el Seleccionador a por su Selección, con el libro de los nombres bajo el brazo.


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Juicio Scopes III: ¿FUIMOS UNA AMEBA?

enero 14, 2008

Enero 14/2008

LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES.

La evolución no es teoría, sino conjetura.

“Si se vienen abajo los cimientos, ¿qué podrá hacer el hombre justo? Sal 11:3

Cuando el abogado Darrow presionó al indocumentado fiscal cristiano William Jennings Bryan hasta el agotamiento mental, este acabo asumiendo ‘como muy difícil, que la Tierra hubiera sido creada en 24 horas’, dejando la puerta abierta al mundo de miles de millones de años propuesto por geólogos evolucionistas ateos.

Actualmente, casi todos los niños del mundo (resulta significativo que una de las excepciones esté en los países musulmanes), reciben instrucción acerca de la teoría de la Evolución de las Especies, sugerida y defendida por Darwin en los 1800. Ha sido otra de las maniobras del príncipe de las sombras, para demostrar que él tiene poder y control sobre el plano material de la humanidad. ¿Por qué lo ha hecho? ¿Se ha debido solamente a un capricho de su soberbia demoníaca?

La respuesta es sencilla: en toda era, los niños serán el gobierno del futuro; los que se destaquen llegarán a presidentes, ministros, altos funcionarios en órganos legislativos, etc. o se convertirán en personas que dominarán las comunicaciones. Así, el poderoso sistema de información de la sociedad y las leyes que la rigen, serán controlados por el maligno, gracias a una adecuada base amoral educativa, ya adquirida desde su infancia.

Volviendo a lo que nos ocupa, vean algunos apuntes sobre las propias ‘pruebas’ de las que se valen los evolucionistas para datar la Tierra en miles de millones de años, negando los seis días literales definidos en la Biblia, negando al Creador de todo y apoyando así la ‘evolución paulatina de las especies’.

EVIDENCIA ANTI-EVOLUCIÓN.- ¿Demuestran los fósiles la progresión de estructuras unicelulares, como la ameba, hasta llegar a ser organismos complejos? Consideremos los hechos siguientes:

1-Aparición no cíclica de animales.-. Los tipos diferentes y básicos de animales, aparecen sin responder a una cronología en los estratos, sin la prueba de antepasados.

“La evolución requiere formas intermedias entre las especies y la paleontología no las proporciona”. (David Kitts, paleontólogo y Evolucionista)

El registro fósil desmiente a Darwin. No contiene prueba alguna de la ‘macroevolución de los animales’. Con las plantas es lo mismo; la Ciencia no ha hallado la historia Evolutiva, incluso, de un solo grupo de plantas modernas. El Evolucionista Edred Corner comenta:

“Imparcialmente, yo pienso que el registro fósil de las plantas está a favor de una creación especial”. (Evolución en Pensamiento Contemporáneo, 1961, p.97)

2-Animales inalterados. En la ‘evolución‘ del animal ‘X’, debían aparecer fósiles de sus pasos ‘evolutivos’: ‘X1, X2, X3’…’ Si la Evolución es verdad, ¿por qué no ocurre eso? Se supone que la historia evolutiva fue llenada con restos biológicos variables en el tiempo, según implica el hipotético tránsito eónico de la ‘ameba al hombre’. Opuestamente a la creencia común, la mayoría de los fósiles no corresponde a animales extintos, sino que son muy similares (y a menudo totalmente idénticos) a criaturas existentes hoy. Hay muchas más especies vivientes de animales, que los tipos sólo conocidos a través de sus fósiles.

Hay una falta continua de evidencia evolutiva, pese a la enorme cantidad de restos. Aunque los científicos continúan descubriendo nuevas variedades de animales y plantas fósiles, los millones existentes y los sedimentos ya explorados, proporcionan una indicación fiable de la dirección que toman las evidencias: no ha sido ni será hallada ninguna que apoye el Evolucionismo; sin embargo, en su tozudez, se sigue hurgando. El hecho en sí de que continúen, dice que no están conformes con los resultados, si no, ya habrían parado

3-Formación rápida de los estratos.-. Aumenta la evidencia de que muchas piedras sedimentarias, que algunos piensan que tomó miles o millones de años para acumularse, ciertamente fueron depositadas en sólo meses, días, horas, ó minutos. Vea el siguiente artículo de Keith Swenson. (Revista Creation, 25 junio-agosto 2001)

Un nuevo domo de lava.- “En agosto de 1993, subí junto con el Dr. Steven Austin y otras personas del Instituto de Investigaciones Creacionistas (ICR), para observar el domo de lava del Monte St. Helens (en Washington, EE.UU.). Fue una de esas experiencias que valen la pena ¡sudar hasta la última gota! El domo se ve como una colina de 1.1 Km. de largo, y 350 m de alto. Se localiza al extremo sur del enorme cráter con forma de herradura, formado por la erupción espectacular del 18 de mayo de 1980.

Desde el cráter, el domo aparece como un enorme montón de oscuros bloques apilados de dacita: roca volcánica finamente granulada, salpicada con grandes cristales visibles, parecidos a los pedacitos de fruta cortados, existentes en un pan de frutas.

Actualmente, este domo de lava en el Monte St. Helens es el tercero en formarse desde la erupción de 1980; con los dos primeros siendo arrasados por las subsecuentes erupciones. Se creó después de la última expulsión del volcán. Una masa espesa de lava fluyó por la abertura volcánica, durante las 17 erupciones conocidas que dieron lugar al domo, producidas en seis años: desde el 18 de octubre de 1980 al 26 de octubre de 1986.

La lava de dacita es demasiado espesa para fluir lejos, así que se amontona alrededor de la abertura, formando una pequeña colina en el domo que bloquea el orificio del volcán.

Pero: ¿Cómo funciona verdaderamente la ‘datación’ radioactiva? ¿Por qué el domo de lava prueba la inexactitud de la datación por radioisótopos?

Existen dos razones. Primero, este método es el que se usa para el material ígneo o rocas fundidas; la Dacita cae en esta definición. Los fósiles, conteniendo roca sedimentaria, no pueden ser directamente datados radioisotópicamente. Segundo, y lo más importante, ‘sabemos cuando se formó esa lava’. Esta es una de las raras instancias en las que la pregunta: ‘¿Estuviste allí?’ puede ser respondida: ‘Sí, ¡allí estuvimos!”

El método usado por el Dr. Austin sobre las muestras del Mt. St. Helens fue el de potasio-argón, usualmente usado en la geología. Está basado en que el potasio-40 (un isótopo o ‘variedad’ del potasio) ‘decae’ espontáneamente a argón-40 (un isótopo del elemento argón), en un tiempo de 1300 millones de años. Es decir: 1 g de potasio 40 debe, en 1300 millones de años, decaer a un punto en que sólo se encuentre 0.5 g.

Contra lo que generalmente se cree, no se trata solo de medir la cantidad de potasio 40 y argón 40 en una muestra de roca de edad desconocida, y calcular la fecha. Antes de hacer esto, tenemos que conocer la historia de la roca; se debe saber qué cantidad de material ‘hijo‘ estaba presente en la roca cuando fue formada.

En la mayoría de los casos no se sabe, debido a que no se estuvo allí para medirlo, por lo que hay que hacer suposiciones. Usualmente, se ‘presupone‘ que inicialmente no había argón. También tenemos que conocer si el potasio 40 o el argón 40 se habían introducido o escapado de la roca desde que se formó; y otra vez, no podemos saberlo, por lo que tenemos que hacer más ‘suposiciones. Generalmente, se estima que es un sistema cerrado, que no pudo escapar ninguna cantidad y que las condiciones atmosféricas permanecieron inalterables… no es sino hasta después de una serie de suposiciones y elucubraciones infundamentadas, que se puede calcular la edad de la roca. Cuando se llega a aquí, esta es usualmente ‘millones de años o miles de millones de años.’

Mas la lava del domo del monte St. Helens nos da la oportunidad de eliminar supuestos, pues sabemos que fue formado hace sólo unos pocos años, entre 1980 y 1986.

La prueba de datación.-. En Junio de 1992, el Dr Austin recolectó un bloque de 7 kg de dacita de lo alto de la colina del domo. Una porción de esta muestra fue quebrada y molida hasta ser polvo fino. Otra muestra fue fraccionada, y varios de sus cristales fueron cuidadosamente separados.

El polvo de la roca, más otros concentrados de cuatro minerales, se sometieron a análisis de potasio-argón en los laboratorios Geochron de Cambridge, MA, un centro profesional de alta calidad en dataciones por radioisótopo. La única información dada al laboratorio fue que las muestras provenían de dacita y que se suponía un contenido bajo de argón. ‘No fue dicho que esos especímenes provenían de la lava del domo del Mt. St. Helens y que tenía sólo 10 años de edad.’ Sus resultados fueron los siguientes:

Muestra Edad en Millones de años
1.Rocacompleta 0.35 ± 0.05
2. Feldespato, etc. 0.34 ± 0.06
3. Amphibole, etc. 0.9 ± 0.2
4. Piroxeno (en polvo de roca). 1.7 ± 0.3
5. Piroxeno (en lava) 2.8 ± 0.6

¿Qué podemos ver en ella? Ante todo, ¡que están mal! Un resultado correcto debería haber sido ‘cero argón‘, pues la muestra era demasiado joven para este tipo de análisis. En lugar de ello, el informe reportó entre ¡340,000 y 2.8 millones de años! ¿Por qué? Obviamente, las ‘suposiciones‘ fueron erróneas, y esto invalida el método de datación. Probablemente, algo de argón 40 fue incorporado inicialmente en la roca, dando una apariencia de mucha antigüedad. Observe asimismo, que incluso los resultados de las diferentes muestras de la misma roca difieren entre ellas: ‘una evidencia absurda‘.

Es obvio que esta técnica de datación no es el ‘más de lo más‘; en cuanto a métodos de fechado se refiere, no genera una ‘prueba‘ que implique un planeta de millones de años. Cuando este método es probado en rocas de edad conocida, falla categóricamente; la lava del Monte St. Helens ¡no es eónica! Cuando se analizó tenía 10 años de edad. Lo atestiguan las personas que estuvieron allí. ¿Cómo aceptar entonces resultados de los mismos métodos radiométricos sobre rocas de edades ignoradas?

Fue una ‘colleja correctora’ sobre el cogote de aquellos que subordinan su fe a la ‘seudo ciencia‘, contradiciendo la cronología de la ‘Palabra de Dios’.

4-La rápida formación del carbón.-Otra convicción anti-evolución; la vieja teoría Evolutiva sobre la formación del carbón en los pantanos es errónea. Está aumentando la evidencia de que los depósitos masivos de carbón fueron formados en aguas de diluvio profundas. Las capas de varios tipos de carbón en los EE.UU. consisten principalmente de restos de corteza de los bosques desvastados, pertenecientes a las enormes masas de árboles sacados de raíz, debido al cataclismo que precedió al diluvio. Las capas de sus cortezas fueron enterradas en el barro y se carbonizaron; la formación del carbón es relativamente rápida cuando se aplica el calor, y en el interior de la tierra, debido a las grandes presiones, este aumenta considerablemente.

La fosilización, en cambio, requiere entornos especiales. Los fósiles de dinosaurios y otros, no podrían haberse formado de la forma sugerida por la mayoría de los libros evolutivos. Los animales no se fosilizan si no son enterrados rápida y profundamente, antes que los carroñeros, las bacterias y la erosión, los reduzcan al polvo. Tales condiciones son muy raras. En casi todos los casos, la misma existencia de los fósiles, en los tipos y cantidad descubiertos, indica fuertemente que su entierro se debió a situaciones catastróficas rápidas que permitieron su preservación. Sin este contexto, no existe ninguna explicación creíble que pueda verificar su existencia. Inmensos dinosaurios, grandes bancos de peces y muchas especies animales, fueron hallados enterrados por sedimentos barrosos masivos que se endurecieron en piedra. Casi todos los fósiles fueron encontrados en sedimentos de aguas en reposo.

5-Orden equivocado para la evolución.-Se ha informado que del “80 al 85% de la superficie de la Tierra no tiene ni siquiera 3 períodos geológicos que aparecen en el ‘correcto orden consecutivo‘ establecido para la evolución, mediante su ‘tabla periódica‘, basada en ‘suposiciones‘. El registro fósil no provee evidencia de apoyo para la evolución.

“Los fósiles son una gran vergüenza para la teoría Evolutiva y ofrece un apoyo enorme para el concepto de la Creación”. (Dr. Gary Parker, Ph.D., Biólogo/paleontólogo; anteriormente Evolucionista)

No somos descendientes de una ameba, ni de un chimpancé o macaco; lo único que nos une es que formamos parte de una Creación concebida en 6 días con sus noches. Si la ciencia ha encontrado en todos, oxígeno, hidrógeno y carbono; así como los cuatro tipos de macromoléculas: proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos grasos, es porque son elementos presentes en el patrón de Dios para los seres vivos, pues fuimos ‘creados‘ para interaccionar en un mundo ‘diseñado‘ para la convivencia.

El que no es espiritual no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son tonterías. Y tampoco las puede entender, porque son cosas que tienen que juzgarse espiritualmente… ¿Quién conoce la mente del Señor? ¿Quién podrá instruirle? Sin embargo, nosotros tenemos la mente de Cristo 1ª Co 2:14-16

Tenemos un compromiso con el Creador; si Él insistió en indicarle a Moisés y a todos los demás involucrados, que escribieran sus Palabras, el objetivo estaba claro: prepararnos en conocimiento para poder enfrentar todos estos ataques que ‘previó’ desde los inicios de la humanidad. No podemos ver cómo se vulnera la credibilidad bíblica y permanecer indiferentes; defender la verdad, allí donde sea necesario, es nuestro deber ineludible.

¡Abogad siempre, disciplinados en el proyecto de Dios!

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