EL DIOS INDECISO

marzo 13, 2013

Marzo 13/2013

Es tiempo de ‘fumatas’; es la guerra. Sus señorías vaticanas exhiben sus altas galas para que el mundo les vea en su ostentosa humildad. Igual que en un pase de modelos, muestran la plenitud de su gloria humana, antes de decidir el futuro de la… ¿iglesia cristiana? ¿Acaso representan a la iglesia de Cristo?

Los fariseos y escribas judíos que tanto criticó el Señor, vestían con igual petulancia. Contrarían a Cristo en eso, pues Él, que puso a Juan Bautista como patrón a seguir por el cristianismo, dice en Mat 11:7-11:

Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: “¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están… De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”

Y antes de eso, en Mat 3:4, la Biblia dijo como vestía el designado por Cristo como patrón de buen cristiano:

Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero al rededor de sus lomos; y su comida era langostas, y miel montés.’

¿Acata esa misma sencillez la curia vaticana? ¡No; sino todo lo contrario!

La Tele mostró ayer el señorial desfile de modelos por la pasarela romana. Todo un espectáculo. Busqué a Jesús entre ellos, pero por más que me esforcé me fue imposible verlo. La profunda sencillez del sacerdocio de Cristo es incompatible con la superficial superchería sacerdotal de la jerarquía católica.

Vi a Cristo en Teresa de Calcuta; lo vi en el misionero católico Vicente Ferrer y lo veo cada día en las hermanas cristianas que sirven voluntariamente en Cáritas, así como en los miles de misioneros católicos que se la juegan y llevan el mensaje del amor de Cristo por todo el mundo. Pero me es imposible verlo en esos hombres de inmaculada seda blanca y roja que pretenden solapar la lucha por el poder, la vanidad, la soberbia, la homosexualidad y el amor a las riquezas, con sus ropas, sus raras maneras y su petulancia.

Los hombres y mujeres de Dios se dan al amor incondicional; buscan sustento fuera del Templo del Padre Celestial; solo van allí para honrarle y adorarle. La misericordia no es mercancía que se compre o se venda; pertenece a Cristo y a Él debe dársele sin pedir nada a cambio. Esa fue la instrucción legada a sus apóstoles, los verdaderos pilares de su iglesia, antes que la degradación moral y la falsa humildad infectaran su casa. Jesús alertó contra la banca y tesoros Vaticanos en Mat 6:19-24:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde polilla y orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazónNinguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Y alertó sobre la vanidad y el llamarse ‘padres’ unos a otros, en Mat 23:3-10:

“Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: ‘Rabí, Rabí’. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.”

De modo que no encarnan a Cristo, sino a ellos mismos. Que el Señor me perdone, pero cuando la cámara les enfoca no veo cristianos, sino una bandada de buitres engalanados, agitando plumas, lidiándose la carroña. Y me duele el corazón el daño que sus concupiscencias, vanidad, tapadera de pecados, y alteración del mensaje de modestia de Jesús, hacen al cristianismo.

Se llaman a sí mismos ‘representantes de Dios en la Tierra’. Mas, si lo fueran, ¿requerirían tantas rondas de fumatas para decidir qué sacerdote es el llamado por Dios para representarle? ¿Acaso es nuestro Padre Celestial un indeciso? Si tuvieran el Espíritu Santo no haría falta tanto ‘humo’, pues Su directa forma de decidir y ordenar es relatado en Hechos 13:2-3:

Un día, mientras celebraban el culto al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Sepárenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al cual los he llamado.” Entonces, luego de orar y ayunar, les impusieron las manos y les despidieron.

El Dios vaticano es irresoluto; no es el Padre Celestial, sino el antiDios. Les aseguro, en el nombre de Jesús, que si fueran los representantes del Señor, este estaría junto a ellos, eligiendo con toda claridad. Pero ni uno de ellos es justo; con sus actos indignos se apartan del Creador, y por ello han sido desechados.

Lo siento por los dos mil millones de cristianos que se confiesan católicos; son las ovejas sin pastor de las que Cristo se apiadó en Mat 9:36:

Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.”

He dicho varias veces que el 13 de septiembre del 2011 fui llevado en espíritu a un área del infierno. Allí vi una procesión católica: hombres portaban un trono, las mujeres llevaban velos y mantillas… y vi demonios entre ellos. Lo siento si hiero sensibilidades, pero si no doy testimonio de esto tendré que responder por tibieza ante Cristo, y yo no puedo darme el lujo de cometer más errores. Digo lo que me fue mostrado, lo recibido en el espíritu; ¡y ay de mí si no lo hiciera así!

¡En el nombre de Jesús: Olviden la gloria de hombres que les encadena al mismo satanás! Busquen solo al Cristo viviente, el único puro, el único santo, el único digno de alabanza, gloria y lealtad. Él es la única roca de salvación; la obediencia ciega a su evangelio es lo único que conducirá al ser humano hacia la redención en Él, y a la exaltación en el reino de los cielos.

Ignoro quién será el ‘líder’ elegido; pero sí sé perfectamente que la elección final será humana, no divina. Y lo sé porque he recibido que el humo de fumatas del Vaticano sale directo de las calderas del infierno. Es humo de lobos, no de pastores; el Espíritu Santo no se manifiesta con humo tenebroso, sino con claro fuego purificador, tal como lo relata la Biblia.

Salga quien salga, no representará a Cristo si no llama a los habitantes de ese castillo escoba en mano y dedica lo que le queda de vida a limpiar toda la podredumbre acumulada en sus suelos, paredes, y salas ocultas. Jamás representará al Señor Jesús si no se entrega a la causa de la Restauración del Evangelio de Cristo, fiel al legado que dejó escrito, sin tergiversaciones, cortes, enmiendas, ni chapuzas ni abominaciones espirituales.

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LA IGLESIA NO ES NOVIA DEL CORDERO, SINO PRETENDIENTE.

mayo 28, 2010

Abril 30/2010

Hace dos mil años, nuestro Dios envió a su Hijo hecho hombre, para fundar un nuevo concepto de Iglesia; desde entonces, el antiCristo se esmeró en crear un antibricolaje especial, con el objetivo de generar desperfectos allí donde fue asentado el camino hacia la perfección. Comenzó la gran chapuza del diablo: dividir la iglesia de Jesús mediante herramientas adecuadas: teólogos ¿cristianos?

El enemigo de Dios, de Cristo, y del mundo angelical del reino íntegro, ha logrado éxitos innegables gracias a la egolatría y vanidad, que conducen hacia la desobediencia al Señor. A día de hoy, la iglesia cristiana tiene tantas confesiones como teólogos supieron hacer el trabajo para el que fueron plantados por el gran distorsionador. Muchas nominaciones cristianas intentan hacerse dueñas de la Verdad… pese a que Jesús instruyó que solo Él es ‘el camino, la Verdad y la Vida, y que nadie llega al Padre si no es a través de Él.’

No hay más teólogo que Cristo; lo que necesitamos saber lo dejó escrito. Si algo no entendemos, solo debemos leer la Palabra una y otra vez, buscando la verdad en oración [y en ayuno si es preciso]. Podemos estar seguros que Él no dejará dudas en ningún corazón ofrendado rodilla en tierra; todo el que le busque con insistencia, hallará la verdad a través del libro de Teología sobre todo libro: la Biblia.

Pero más allá del reconocimiento de la duda individual, está la imposición de la duda colectiva, sobre un pueblo que no tiene ninguna razón para dudar. Y este es el hecho específico de la sutil y peligrosa instrucción que se viene dando dentro de la iglesia, presentándola a bombo y platillo como ‘LA NOVIA DEL CORDERO’… creando esa falsa sensación de complacencia que no lleva a otro camino que al relax de sentirse ya salvos; todo lo contrario del constante estado de alerta que el propio Jesús nos exige asiduamente .

El relax conviene al enemigo de Dios, que enfrenta así a una iglesia semi dormida en la complacencia. Sin embargo, el último testamento de Cristo, Apocalipsis, deja bien claras las cosas en este contexto. Pone puntos en íes, y advierte sobre la ilusoria seguridad que encarama al pueblo de Dios sobre la burbuja del virtual nirvana cristiano: ‘ya somos salvos’. Harto de ver como se distorsionó su mensaje, pasados más de 50 años de su crucifixión, repite lo que advirtió desde el inicio de su evangelio, sobre lo que vendrá a juzgar, el rigor con el que lo hará, y lo que todos debemos hacer si queremos estar junto a Él en el para siempre de su Reino. En Apo 21:9-10, no deja margen al error:

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y me dijo: “Ven acá; te mostraré la desposada, la esposa del Cordero”. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios…

Es decir, clarifica que la novia no es ninguna iglesia actual, sino la Jerusalén que Él establecerá. La iglesia cristiana de hoy, imperfecta, dividida, e infiel en más aspectos de los que debiera, no puede considerarse más allá de la ‘pretendiente del Cordero’. Y todo se debe al relax confiado, tan conveniente a satanás, que siempre halla fisura para entrar, si estamos relajados. Cristo precisa que no habrá nupcias sin la selección de actitudes que constituirá la imprescindible iglesia íntegra, la Jerusalén celestial, la única novia bíblica.

Mas la advertencia apocalíptica de Jesús no dice nada que no supiéramos ya; solo ratifica lo anunciado siglos antes por los profetas, y lo que Él mismo notificó en su parábola sobre las bodas del Hijo del Rey, en Mateo 22:2-14. La primera vez que el texto bíblico habla sobre las nupcias de Dios, es en Isa 62:5-7:

“Pues como el joven se desposa con la virgen… así se gozará contigo el Dios tuyo. Sobre tus muros, oh Jerusalém, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalém, y la ponga por alabanza en la tierra.”

Obviamente, la novia no es una iglesia, sino Jerusalén. Y lo mismo en Jer 2:2:

“Anda y clama a los oídos de Jerusalém, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.”

Y otra vez, en Eze 16:2-8:

“Hijo de hombre, notifica a Jerusalém… Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y vi que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo — dice Jehová, el Señor–, y fuiste mía.”

Y finalmente, Os 2:18-20:

“En aquel tiempo haré para ti pacto… Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.”

Es decir, las Escrituras judías no dejan dudas respecto a la identificación de la novia: ‘La Jerusalén final.’ Y luego, el NT la condiciona dos veces a la lealtad al Señor, puntualizando quién formará parte de la ‘Novia del Cordero’; como presagiando la actual infidelidad de decenas de confesiones cristianas que pretenden todas adueñarse de la Verdad :’

“Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.” [2Co 11:2-3]

“… así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mácula.” [Eph 5:25-27]

Hoy, Jesús nos confronta respecto al ‘cómo’ se siguen sus preceptos. A más de medio siglo de su crucifixión, el Señor ya vio la división lograda por satanás a través de teólogos que fragmentarían su casa, conduciéndola hacia el pecado de egolatría; engreídos humanos, cuya soberbia les hizo creer capaces incluso de enmendar lo perfectamente teologizado por Cristo. Católicos, evangelistas, adventistas, testigos de Jehová, bautistas… etc, son frutos híbridos de un árbol alterado. Y cualquiera de ellos que carezca de misericordia, es un mal fruto.

La lealtad demanda de toda una vida; la traición, de un solo instante. Por eso debemos estar siempre vigilantes; y por eso anunció a Juan el peligro futuro mediante la visión apocalíptica, repitiendo 8 veces una misma frase en Sus 7 mensajes de alerta: [Apo 2: 7, 11, 17, 29; 3: 3, 6, 13, 22]

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

O sea: nos incluye a todos; habiendo advertido también anteriormente, en Luc 8:18:

Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará.”

¿Acaso estamos ‘oyendo’ bien? El Señor anunció una selección final: los invitados al convite, los fundadores de la nueva Jerusalén; y como todo el que se casa, sienta los cimientos sobre su expectativa de boda, exigiendo la condición inexorable: fidelidad a su instrucción. Por eso es importante que quede claro quien será su ‘Novia’… pues no es exactamente lo que muchos relajados y complacidos piensan que es.

El propio evangelio de Jesús, a través de la parábola de ‘las bodas del Hijo del Rey’, instruye sobre la selección de Su Novia, en Mt 22: 2-14:

El reino de los cielos es semejante a un Rey que hizo fiesta de bodas a su Hijo…”

Ahí se ve claramente la cita a los judíos, la posterior decisión de extender el Evangelio a todas las naciones… y la última selección de invitados al banquete:

Mat 22:11-14 “Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.’ Entonces el rey dijo a los que servían: ‘Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Así, el mensaje de las nupcias [desde profetas hasta Apocalipsis], no es un encargo de complacencia y relax, sino que exige conducta celosa; es una seria advertencia. A día de hoy, no toda la iglesia es novia de Cristo, sino solo la parte de ella que, fiel a Su palabra, mantenga una actitud coherente con Su instrucción. Ante la distorsión teológica vio necesario, en dos versículos, precisar más sobre Su enlace de bodas:

Apo 19:7-9 “Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.” Y el ángel me dijo: Escribe: ‘Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.’ Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.’

Apo 21:2 “Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”

Y, ¿quiénes son llamados a la cena? Lo especifica desde el inicio de Su Evangelio:

Mat 16:27 “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.”

Pedro, testigo presencial de Jesucristo, bajo la unción del Señor, puntualiza:

1Pe 4:17-18 “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?”

Debemos estar atentos al mensaje: ‘la Novia del Cordero’ no es la iglesia actual, según muchos piensan desde la relajación del ‘somos salvos; ya el pescado está vendido’, sino la selección que el Señor hará, en el día de Su juicio. Lo advierte una vez más en Mat 7:21:

No todos los que me dicen ‘Señor, Señor…’, entrarán en el reino de los cielos…’

Nadie está aun salvo; si hay juicio es que hay causa, y toda causa concluye en veredicto. Ninguna iglesia sin misericordia valdrá para el matrimonio; solo el amor la hará acreedora de fallo de ‘inocente’. Hoy por hoy, estamos desnudos ante Jesús, y una novia no se casa desnuda; esforcémonos para que a la orden del Rey, su sastre nos vista del lino fino imprescindible, el pasaporte al último y definitivo Jerusalén, según se avisa:

Heb 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

Validando esta frase más de medio siglo después con sus propias palabras:

No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” [Apo 21:27]

Así, la ‘Novia del Cordero’ no es la dividida iglesia actual, con enfoques tan disímiles que muchas veces resultan contradictorios de una corriente a otra. La Novia del Cordero será la Jerusalén escogida; la iglesia moderna, teológicamente dividida por aplaudidos oradores, creadores de variopintas castas eclesiásticas, solo alcanza el nivel de ‘pretendiente’. La Jerusalén definitiva, la desposada del Cordero, solo será habitada por aquellos cuyos actos les haga dignos de ser convidados al banquete; como cuando un seleccionador se dispone a escoger su equipo definitivo, vaya.

Nos esforzaremos para llevar ese, tu último uniforme, Señor. Amén.

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LA EVOLUCIÓN Y LA VERDAD HISTÓRICA.

octubre 29, 2008

En cada debate observado en todo tema, resulta constante la referencia a links de todos tipos, como apoyo y confirmación de lo que se plantea. El hombre siente necesidad de que se le reconozca la validez de sus planteamientos, y para conseguirlo, hace uso de testigos que le avalen, cada vez que plantea algo que cree puede resultar contradictorio o poco convincente para algún interlocutor o lector de sus líneas.

Cada cual con su intención particular, todos más o menos acudimos alguna vez que otra a referencias ajenas, tratando de darle peso a nuestros criterios. Y cuando digo todos, incluyo a reyes históricos, gobernantes, filósofos, líderes revolucionarios, y aquel que de alguna manera haya intentado cambiar su entorno social, presentando lo que considera como verdadero camino, en fidelidad a sus propias convicciones.

Así, vemos por ejemplo a Lenin constantemente aludiendo a Marx en sus discursos. Fundamentándose en sus escritos creó todas las leyes sociales, económicas y políticas: Marx y Engels fueron el constante ‘link’ virtual del padre del comunismo ruso. Sin embargo, Marx acuna la concepción del materialismo dialéctico, a partir del filósofo alemán, el creyente Hegel, que retoñando la Metafísica como ciencia, activó lo que la ‘Crítica de la Razón Pura’ había desautorizado:

‘Todo lo racional es real, y todo lo real es racional.’… y esto constituyó el ‘link’ de Marx.

Así, la Ontología de Hegel sitúa la ‘razón’ como realidad fundamental, pero considerando a Dios como cumbre del hombre, pues se formó en el seminario de la Iglesia Protestante en Württemberg, y su creencia de fe, le siguió hasta su muerte. Ahora bien, al margen de su creencia cristiana, durante su desarrollo intelectual, recibió la influencia de personajes como Heráclito (VI a.C.), Aristóteles, Descartes, Goethe, Spinoza, etc.

De modo que podemos ver como por ejemplo, Heráclito, ajeno por completo a la que se liaría muchos siglos después, según las generaciones fueron dándole a su pensamiento un enfoque distinto al origen, vino a ser parte intelectual en la inspiración de la ‘Dictadura del Proletariado’… aunque jamás tuvo una implicación ‘linkeante’, en el pensamiento de Lenin.

Por otra parte, vemos que Hitler, que se presentaba [y era aceptado por el clero] como católico, cierta vez dijo a sus amigos: ‘Himmler es algo así como nuestro Ignacio de Loyola’ (The Secret History of the Jesuits, por Paris, p. 167, Chick Publications)

En Francia, la Acción Católica fue la quinta columna [Federación Nacional Católica]: constituyó el ‘link’ de Hitler para lograr el apoyo internacional de la iglesia cristiana con más partidarios en el mundo. En los Estados Unidos, el padre jesuita Coughlin (apóstol de la esvástica) convertido en locutor radiofónico, fue escuchado por más de 20 millones de seguidores. Controló células comandos que operaban en las principales ciudades, según los métodos de los hijos de Loyola… entrenados por agentes nazis (The Secret History of the Jesuits, Paris, p. 159, Chick Publications)

Los jesuitas decían a los católicos que el Papa respaldaba a Hitler, inculcando un ejército católico nazi cuando llegara el momento. En 30 días, los tanques alemanes sometieron a Francia (New illustrated Encyclopedia of World History, p. 1048)… apoyados por la Acción Católica; algo que considero como una confirmación de que el papado católico no tuvo verdadera FE en un Espíritu Santo con el cual poder enfrentar al maligno. De haberla tenido, sus curas no se habrían fotografiado junto a uno de los mayores asesinos de la historia. [Dudo con respecto a Stalin]; no creyeron lo que predicaban y su fe se diluyó en el miedo, ante las SS de Himmler.

¿Comprenden a dónde quiero llegar?… A lo que es en realidad el pensamiento humano. Tenemos la tendencia inherente a dirigir nuestro conocimiento hacia ‘links’ demostrativos que coronen que lo que pensamos es lo congruente con la verdad… para que nos tomen en serio, y nuestras peripecias vayan en la dirección adecuada; sin embargo, a veces resultan contradictorios. Nadie es inmune.

El mundo es un mutable y relacionado sistema: estilos humanos considerados por cada quien como positivos o negativos, e incongruentes entre sí. Toda realidad implicará la convivencia de elementos contrarios, la alternativa, la versión opuesta a la Verdad. Y quienes no creen en una Creación de Dios, unidos con quienes creen a medias, faltos de fe en Su Palabra, se dicen a sí mismos:

‘¿Dónde se puede encontrar la Verdad, en un mundo material, sino en respuestas que provengan de lo racionalmente deducible, de lo evidente… de lo sensorial?’

Mas la ignorancia del humano es una constante; no importan los adelantos científicos. El hombre aprende cada día, pero cada enseñanza trae siempre de la mano una nueva duda, un nuevo desconocimiento. Llegados a este punto, creo conveniente citar un comentario del defensor creacionista Ken Ham:

Si no puedes saber lo que ignoras, no puedes saber qué no ignoras; y si no puedes saber qué sabes, puede entonces ser debido a que en realidad sepas muy poco.’

Ya voy terminando; presentaré 2 testimonios escritos, en la esperanza que mediten en el hecho de que fueron sucesos históricos recogidos por quienes participaron físicamente en ellos. El 1º convivió con Jesús, y le vio hacer todo tipo de milagros, incluido el resucitar muertos: el apóstol Juan. Él nos entrega las palabras pronunciadas por Cristo, en un momento de Instrucción.

Presento mi propio ‘link’ al respecto, seguro de él, puesto que mi protagonista murió siendo fiel a la causa del perdón. No deja de ser una carta ‘testamentaria’: Juan 15:1, hasta 16:1. Les ruego sean pacientes y lean:

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto, la poda para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Perseveren en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes darán fruto si no persisten en mí.

Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, lo que quieran pedir se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes.

Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.

No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros. Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes, me aborreció a mí. Si fueran del mundo, el mundo los querría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece.

Recuerden lo que les dije: ‘Ningún siervo es más que su amo.’ Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán. Si han obedecido mis enseñanzas, también obedecerán las de ustedes. Los tratarán así por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no serían culpables de pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también aborrece a mi Padre. Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro antes ha realizado, no serían culpables de pecado. Pero ahora las han visto, y sin embargo a mí y a mi Padre nos han aborrecido.

Pero esto sucede para que se cumpla lo que está escrito en la ley de ellos: ‘Me aborrecieron sin motivo’. Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de Verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí. Y también ustedes darán testimonio porque han estado conmigo desde el principio. Todo esto les he dicho para que no flaquee vuestra fe.”

Fueron Palabras de Jesús. El 2º testimonio es de un soldado romano, nacido en la época romana, un judío que vistió uniforme dado por el César, portó armas del César, y cobró en monedas del César: Saulo de Tarso… el último de los primeros apóstoles de Cristo; como decía él mismo: uno no natural. Veamos los recuerdos de un apóstol Pablo encadenado por propugnar la Palabra de Dios, y las enseñanzas de Jesús: Act 26:1-32:

Agripa [el rey] dijo a Pablo: ‘Se te permite hablar por ti mismo’. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó a dar razón por sí, diciendo:

Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los judíos, oh rey Agripa, me tengo por bienaventurado de que haya hoy de defenderme delante de ti; mayormente sabiendo tú todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos, por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. Mi vida, desde mi juventud, desde el principio, fue en mi nación, en Jerusalén, todos los judíos la saben; los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más perfecta secta de nuestra religión, he vivido como fariseo.

Y ahora, por la esperanza de la promesa hecha por Dios a nuestros padres, soy llamado a juicio; la cual promesa a nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que ha de llegar. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los judíos. ¡Qué! ¿Se juzga cosa increíble entre vosotros que Dios resucite los muertos? Yo ciertamente hice muchas cosas contrarias contra el nombre de Jesús el Nazareno; lo cual también hice en Jerusalén. Y encerré en cárceles a muchos de los santos, recibida potestad de los príncipes de los sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.

Y muchas veces, castigándolos por toda sinagoga, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. En lo cual ocupado, yendo a Damasco con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes, en mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba al resplandor del sol, la cual me rodeó y a los que iban conmigo, habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica:

“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?… Dura cosa te es dar coces contra los aguijones.”

Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor exclamó:

“Yo Soy Jesús, a quien tú persigues. Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré a ti; librándote de este pueblo y de los gentiles, a los cuales ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y herencia entre los santificados.”

Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial: Antes anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Por causa de esto los judíos, tomándome en el Templo, intentaron matarme. Mas, con el auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir: que el Cristo había de padecer, que había de ser el primero de la resurrección de los muertos, [a la vida espiritual], que había de anunciar luz a este pueblo y a los gentiles.’

Y diciendo él estas cosas (y dando razón de sí), Festo dijo a gran voz:

Estás loco Pablo; las muchas letras te vuelven loco. — contestando Pablo:

No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de templanza. Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en algún rincón. ¿Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.’

Entonces Agripa dijo a Pablo:

Por poco me persuades que me haga cristiano.

— ¡Deseo delante de Dios que, por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas! —Contestó Pablo.

Y cuando hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; cuando se retiraron aparte, hablaban los unos a los otros, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre. Y Agripa dijo a Festo: — Podía este hombre ser suelto, si no hubiera apelado a César…

Han sido mis dos links; testimonios de personas vivas, recogidos en pliegos históricos, a los que le asignaron numeración, línea a línea, para que no pudieran ser distorsionados… no derivan de anécdotas del abuelo Pepe ni son como las teorías de especies surgiendo al azar desde un tornado darwinista, sino planteamientos acreditados por la sangre que le dio a la humanidad una oportunidad de redimirse. Lástima que actualmente, buena parte de su descendencia quiera sellar aquellos prodigios en el olvido.

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