PECADO, ESPÍRITU… Y PROMESA.

febrero 25, 2008

Febrero 25/2008

RELIGIÓN EN ESPAÑA.

Hablar de pecado, aquí, en España, constituye un link mental que nos lleva directamente a ‘Chiquito de la Calzada y su ‘Pecador de la pradera’ característico, en sketchs televisivos (e incluso de cine, pues este cómico ha participado en, al menos, 6 películas.

Si hay un país donde la temática cristiana tiene pocos adeptos, es este. La evidencia está en que en vísperas de las elecciones del 8 de marzo próximo (2008), las encuestas dan incluso una ligera ventaja a la izquierda socialista que asume actualmente el poder. En un reino con 44 millones de habitantes, (cerca de 32 millones con autoridad de voto), el 47% que arrojan las pesquisas como simpatizantes de la bandera roja, implican unos 15 millones de personas, incluyendo no solo los abanderados de Zapatero, sino todos los partidos de izquierda existentes en la actualidad.

Son muchos, y si pensamos que representan una línea política que autoriza el matrimonio homosexual, instruyendo a los niños en un revolucionario concepto del matrimonio que va contra las enseñanzas anteriores, y que si no ha aprobado el aborto, ha sido por la valiente presión social de miles de familias españolas en su contra, podemos decir en coherencia, que en estos momentos, más de la mitad de esta sociedad se ríe de la Palabra de Dios, de su Génesis, sus leyes… y de la propia crucifixión del Señor Jesús en la colina del Gólgota, a las afueras de Jerusalén, hace poco más de 2000 años.

Este hecho, se asume como una historieta creada y alimentada por unos fanáticos; muchas veces considerados subnormales, con escaso coeficiente cultural en el mejor de los casos, y poco inteligentes, en círculos más drásticos. Pero fue real: le crucificaron, murió y le sepultaron; después de entregarse a sí mismo como intercesor entre el Dios Padre y los seres humanos de toda raza y nación. ¿Objetivo?: La redención del pecado, que la ley de Moisés fue incapaz de detener.

Hombres y mujeres nos vemos inclinados constantemente a codiciar lo que no tenemos: se miente, se serpentea, se amenaza e incluso se mata por conseguirlo; si se nos dice que está prohibido, más aun. Nos amparamos en la nueva corriente ‘anti reprimidos‘ y nos libramos de la ley que pretende prepararnos para una vida eterna, impulsados en caída libre, a una velocidad determinada por la masa y la aceleración que impriman nuestros instintos, en el momento que decidamos actuar.

Le fallamos a nuestros padres y familiares, nuestras parejas, nuestros hijos… incluso a veces, a nuestros propios principios de conducta. Por último, como colofón, le fallamos al Espíritu.

Muchos se preguntarán qué es eso; otros, que hayan jugado con la ‘ouija’ o que suelan ‘tirarse las cartas’ o que hayan participado de sesiones espiritistas, creerán que el tema de este artículo va por ahí y pensarán comprender lo que escribo. Pero, aunque reconozco que hay una vida espiritual detrás de todos esos casos, debo alertarles que no tienen nada que ver con el Espíritu de Jesús, sino con el enemigo que tiene el poder momentáneo sobre este mundo.

El Señor resucitó al tercer día y se les estuvo apareciendo durante más de un mes a muchas personas que testificaron de este suceso. Fue una resurrección en toda regla, y sus manifestaciones no respondían a simples apariciones que los agnósticos referirán con sorna, como ‘fantasmales‘. Al revivir, el Hijo de Dios quiso demostrar que hay una vida después de la muerte física: preámbulo de la eternidad que prometió mientras instruía a sus apóstoles y hacía todo tipo de milagros, otras resurrecciones inclusive, como en el caso de su amigo Lázaro (cuatro días en el sepulcro) y la niña de 12 años, muerta en su cama.

Ubicándonos ahora en nuestro tiempo, se debe decir que ya no hay ninguna condenación para quienes decidan unirse al Espíritu de Cristo, permitiendo que entre en sus vidas, tome el control y les guíe por el camino que les llevará a una dimensión sin final, sin penas ni calamidades de ningún tipo. Un mundo de luz, fundamentado en el amor.

La primera persona a la que el Señor se presentó, ya resucitado, fue a María Magdalena, una mujer repudiada por la gente que la conocía, debido a su vida licenciosa. Eso encierra una enseñanza: Jesús no ve lo pecadores que somos, sino lo limpios que seremos cuando hayamos vencido al pecado con su ayuda.

La Biblia no categoriza las faltas humanas; no puntúa cuánto se nos quita por asesinato, proxenetismo, robo, adulterio, etc. Aun cuando habla de estos asuntos, que lo hace a menudo, nunca los pone en un mismo orden, sino que los alterna, para que el hombre no pueda evaluar ni se dedique a compararse con otros, intentando ver quién es más o menos, en lo que a estos términos respecta. La promesa del perdón es válida ante cualquier violación de la ley… salvo la blasfemia contra el Espíritu Santo.

La ley del espíritu que ofrece nueva vida en Cristo Jesús, nos libera de la antigua ley mosaica, de las faltas y de la muerte. Dios ha hecho lo que resultó imposible a los 10 mandamientos, debido a la debilidad humana. Hizo que su Hijo tomara cuerpo en la frágil contextura de hombre, para demostrar que era posible vencer al pecado. ¡Gloria a Dios, que de esa forma logró condenarle en nuestra propia debilidad!

Lo hizo para que así lográramos cumplir lo que la ley exige, pues una vez que entramos en Cristo, ya no vivimos conforme a la naturaleza inclinada a la maldad que habita en nosotros, sino acorde a los dictados del Espíritu, que se le opone con firmeza.

Vivir según las inclinaciones internas lleva a la muerte; no la 1ª, la física, sino a la 2ª y definitiva: la judicial, pues el que todos seremos juzgados no es cuento chino: cada acto nuestro está siendo grabado en una cinta indeleble y testificará en contra o a favor de nosotros, llegado el momento. El Señor se lo reveló a Pablo en Ro 8:7:

‘Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; pues no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.’

Y no vean lo de la ‘carne‘, exclusivamente como sexo, pues incluye todas las otras pasiones en las que esta nos sumerge: poder, vanidad, envidia, murmuración… etc. Es decir, vivir sometidos a todo instinto es tener desventaja en el juicio ante Él. Ante alguien sumergido en estas inclinaciones, se cierran las puertas a una vida eterna; algo lógico, pues contaminarían toda la levadura ya pasada por el tamiz.

El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. ¿Es una conclusión? Lo es en parte, pues quien tiene la llave de la puerta principal, también deja abierta permanentemente, otra lateral; así, cualquiera podrá pasar por ella si cumple dos condiciones: el arrepentimiento de una vida apartada de las leyes de Dios y la confesión mágica, con su propia voz: ¡’Jesucristo es el Señor’!

Muchos tienen su mirada puesta en el sin sentido de la evolución de las especies: vivimos en un mundo donde se enseña que el más fuerte predomina hasta que le llegue su propio final definitivo: ¡A vivir, que son dos días!

Pero no es así; por eso he venido combatiendo esta filosofía en los 38 artículos anteriores. Hay un plan para todas las personas; hombres y mujeres son los únicos responsables de que ese proyecto fructifique. No evolucionamos de un organismo primario, unicelular, que comenzó a auto transformarse en lo que vive hoy, ya sea vegetal o animal, sino que descendemos de una pareja humana, creada por Dios: con carne y espíritu.

Somos un objeto de diseño y hay una expectativa para todos, que supera el límite de la vida según lo conoce la ciencia. Hay un ‘más allá‘, más allá; es eterno, y está a disposición de todo el que sea capaz de verlo y luchar por ello con fidelidad y constancia. Esa es la verdadera evolución, la concluyente: de carne a espíritu, para siempre, en el Sión definitivo.

¡Qué la luz del Señor Jesucristo les ilumine y puedan ser salvos!

“Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. (Ap 14: 13.)

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EL PLANETA INDECISO.

febrero 12, 2008

Febrero 12/2008

LA CIENCIA NO SE SUSTENTA EN CASUALIDADES.

Érase una vez un planeta, en el que la ambigüedad y la casuística imperaban sobre el diseño y la inteligencia. Allí todo era un sin sentido: un ente marino encallaba en una playa e iniciaba un largo proceso de reconstrucción biológica, durante millones de años, hasta convertirse en un gran mamífero.

Es cierto que precisó adaptar su sistema respiratorio, su piel, su sistema digestivo…todo su metabolismo, para sobrevivir en el nuevo medio. Luchó mucho; incorporó nuevos cromosomas, desechó otros, su síntesis proteica sufrió una variación tremenda, para conseguir un propósito inexplicable, pues recuerden que hablamos de un planeta sin sentido… dicho de otra forma: un sitio donde la selección ‘natural’ (jamás estaré de acuerdo con la acepción que le han dado a esa frase) era la encargada de generar todas las especies existentes.

¡Ah!, perdón, se me olvidaba decir que, por necesidad, debió ocurrir una doble casualidad; allí debieron coincidir dos entes: macho y hembra, si se acepta la importancia de los cromosomas, como la realidad obliga a hacerlo. Urgía una procreación que proporcionara que la ¿evolución o involución? (esto es un lío) pudiera tener lugar, luego de millones de años, ya que ningún ser sexuado único soportaría tanto tiempo de vida sin procrear, manteniendo su especie…

¿No les suena a rollo? A mí también. Pero esperen, porque no para ahí:

El soberbio mamífero resultante, luego de eónicos esfuerzos, un buen día regresa a la playa y su corazoncito se llena de nostalgia:

– ¡Oh, cuántas olas, qué mar tan lindo! ¡Cuánta agua salada y plancton!… ¡Aquí me quedo!

Se introduce entonces en el océano y, gracias a un maravilloso sortilegio, comienza a convertirse de nuevo en un ente del mar: pierde sus patas traseras, las delanteras se convierten aletas… ¡y a nadar!

Pero, ¿y el futuro?, porque llegará el momento de su muerte; el ‘sin sentido‘ dejará de serlo. Eso constituye un problema… ¡no pasa nada!, porque junto con el/ella, estaba su consorte, que se unió a la aventura, también nostálgico (ambos estaban allí y pensaron lo mismo; y si no, se les obliga, que para eso el papel aguanta todo lo que le ponen).

Tuvieron crías y se llegó a ese fabuloso mamífero marino al que llamamos ballena, que, si mantiene la indecisión del principio, en cualquier momento regresa a la tierra y vuelve a su vida amamantada, lejos de una humedad que le produce artrosis y que es: ¡muy fría y húmeda!

Pero entonces le da por no conformarse con su aspecto, y decide crear 40 tipos diferentes de ballenas. ¿Qué cómo? Averigüénlo, ese no es el problema de mi teoría; yo solo me dedico a soltar situaciones sin sentido ni evidencias.

¡Todo es muy fácil! Solo tenemos que imaginárnoslo, darle una apariencia coherente con unas buenas palabras científicas, (mejor si se portan solemnes gafas que proporcionan credibilidad) y tenemos el cuento fabricado. ¡Ala, aquí lo tienen, no necesitamos a Dios!

Seguimos en el planeta de las vacilaciones: Existe otro animal, cuyo primer ancestro puede ser el mismo de la ballena u otro (eso no importa, el sin sentido lo permite todo), que repta por la tierra, y un buen día divisa el cielo con sus ojitos abatidos; observa la belleza azul del firmamento, las nubes que disfrutan su paseo matutino y entonces la congoja corroe su cerebro y piensa:

– ¡Allá quiero estar yo!

Pensado y hecho. Sus escamas comenzaron a convertirse en plumas, toma el control sobre el calor corporal, su sangre se vuelve caliente y estable, le salieron alas, o cambió sus patas en ellas, (según la teoría, pues hay contradicciones también en esto; no se ponen de acuerdo los seguidores) y un buen día, ¡estaba volando!

¡Qué fácil lo hacen todo, verdad! No importa que científicos como el Profesor David Menton, anatomista, pongan en tela de juicio esa posibilidad. Su única congruencia hallada entre escamas de reptil y plumas de ave, fue que están compuestas por la proteína keratina… también existente en el cabello, uñas y piel humana, así como en muchísimos animales distintos; lógico si se interactúa en un mundo diseñado por un solo Creador.

Hay un sector que afirma que el fósil Archaeopteryx es nexo entre reptiles y aves. En Eichstätt, Alemania, (1984), se dio una cumbre científica especializada en evolución de las aves, la Internacional Archaeopteryx. Hubo discrepancias en casi todo lo expuesto, pero al final concluyeron que el Archaeopteryx fue un ave. Solo una pequeña minoría pensó que en realidad se trataba de los diminutos y ligeros ‘dinos’ llamados coelurosaurios.

El Archaeopteryx tenía dientes, mas no es la única ave fósil con ellos; unas tenían, otras no. ¿Cómo prueban los dientes una relación con los reptiles, cuando muchos no tienen? Los caimanes y familia, son el único grupo de rastreros con dentadura bien desarrollada. Incluso algunos mamíferos no tienen. En la mayoría de los saurios, la mandíbula inferior se mueve, pero en las aves (incluyendo al Archaeopteryx) lo hace la parte superior del pico. 

Hay otra diferencia fundamental: la pluma crece de un folículo, una depresión tubular de la epidermis que penetra dentro de la piel; hasta el hueso, en el caso de las plumas primarias. Y este tubo produce la pluma dentro de sí. La escama de los reptiles no tiene absolutamente nada que ver con los folículos; no es más que un engrosamiento de la epidermis, mientras que las plumas nacen en su propio folículo.

El sistema respiratorio del ave es totalmente distinto al de los seres que se arrastran; está ‘diseñado’ para el vuelo, que demanda gran ventilación del organismo. Tienen sacos aéreos, (entre seis y doce, según la especie) prolongaciones pulmonares que penetran algunos huesos (huecos) y órganos, que también ayudan a reducir el calor producido al volar. Mírenlo como lo miren, la perfección del ave para volar, no es azar, sino diseño.

Aunque la mayor parte de los biólogos aceptan el evolucionismo como un hecho, también es cierto que una gran mayoría lo hace sin un verdadero examen de la cuestión, siguiendo fielmente la corriente impuesta en esta disciplina por el contexto cultural y académico; un adoctrinamiento en una visión particular del mundo, origen y diversidad de la vida, fundamentado en la casuística.

La sola posibilidad de un Creador o la existencia de un Ser Sobrenatural trascendente es excluida ya de principio. En palabras del astrofísico Carl F. von Weizsäcker, leemos:

No es por sus conclusiones, sino por su punto de partida metodológico por lo que la ciencia moderna excluye la creación directa. Nuestra metodología no sería honesta si negase este hecho. No poseemos pruebas positivas del origen de la vida ni de la primitiva ascendencia del hombre, tal vez ni siquiera de la evolución misma, si queremos ser pedantes.

Es decir, desde el inicio se buscó un camino contradictorio y alternativo al seguido por pioneros de la ciencia como Newton, Pasteur y muchos más. La razón por la que se acepta en la actualidad el evolucionismo de una manera tan mayoritaria, es que nuestros científicos y profesores de biología son producto de un sistema educativo dominado por esta filosofía naturalista y mecanicista.

Cuando el evolucionista topó con el código genético, contenido en el ADN, debió haber visto las inmensas señales de STOP que estas implicaban. Allí mismo tenían que haberse hecho la pregunta: ¿Quién lo codificó? Pero se trata de un inmenso tren cargado de plomo: ¡que pare el que tenga frenos!

Partieron de un hipotético ser, ya existente y salido de los mares; es decir, sacaron una paloma del sombrero, pues les resulta imposible arrancar en cero, el verdadero origen de la vida: un camino que posiblemente les llevaría a Dios. ¡Sería algo totalmente inaceptable! A partir de ahí comenzaron a tejer su tela de araña. Cuando llegaron al impresionante diseño de la molécula de doble hélice y vieron las órdenes codificadas que contenía, no se detuvieron allí para intentar explicarla, sino que dieron otro salto parecido al inicial, y continúan en su terco hilvanar de una red que cada día pierde más adeptos.

El origen de la vida fue como enseña la Biblia; no la consecuencia de un sin sentido, sino la respuesta a un plan. Tuvo un principio y tendrá un final en el que todos seremos contrastados, según nos instruye la Palabra de Dios, siempre coherente consigo misma, en dos versículos que pese a distar entre sí 740 años, resultan un vaticinio de lo mismo:


“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”. (Is 65:17)


“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”.(Ap. 21:1)


Sed buenos: el Señor viene

    

 
 


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¿MEDIA EVOLUCIÓN O MEDIA BIBLIA?

febrero 8, 2008

Febrero 8/2008

EL PELIGRO DE IR A MEDIAS

La evolución es religión.

El Gran Diccionario de la lengua española, en su segunda acepción sobre religión, dice:


‘Cada una de las doctrinas surgidas de los dogmas y prácticas propios de una confesión.”

Según esto, me lanzo en caída libre e, impulsado por los 9.8 m/seg que desplazarán mi 1.80 m con 83 kilos, manifiesto que la evolución no es ciencia, sino religión. La religión última que se opone a la primigenia, tal como demuestran sus propias aseveraciones, a través de un ejercicio comparativo; se han estudiado la Biblia con el único objetivo de desacreditarla. Analicemos como se han preocupado de desvirtuar cada planteamiento bíblico:


B: En el principio, Dios creó…  Ev: No hay Dios (ateísmo); no hay creación.


B: La Palabra de Dios es la clave del pasado… Ev: El presente es la clave del pasado.


B: Fuimos creados por Dios… Ev: Estamos aquí por accidente natural.


B: Somos diseño inteligente; cabalmente calculado… Ev: Mutación al azar con selección natural.


B: El universo y la vida fueron creados en 6 días de 24 hs., hace unos 6,000 años…  Ev: La vida apareció gradualmente y se diversificó durante miles de millones de años.


B: Hubo un diluvio que cubrió toda la tierra… Ev: No existió tal diluvio.


B: Dios creó la materia… Ev: La materia siempre existió o simplemente apareció.


B: La Tierra se creó antes que el sol y las estrellas… Ev: El sol y estrellas existieron antes de la Tierra.


B: La luz fue creada antes del sol… Ev: El sol fue la fuente de luz primaria para la Tierra.


B: Las plantas fueron los primeros seres vivos creados… Ev: Los seres del mar fueron los primeros seres vivos que se formaron.


B: Las aves fueron antes que los reptiles… Ev: Los reptiles fueron antes que las aves.


B: Las ballenas antecedieron a los mamíferos terrestres… Ev: Los mamíferos terrestres precedieron a las ballenas.


B: La enfermedad y la muerte se deben al pecado del hombre… Ev: La enfermedad y la muerte vinieron con el hombre.


B: El espíritu del hombre vivirá eternamente… Ev: No hay vida después de la muerte.


B: Dios desea que vivamos con Él para siempre… Ev: No hay Dios, esta es la única vida.


B: Dios es la máxima autoridad del hombre… Ev: El hombre es su máxima autoridad.


B: El amor a Dios y la obediencia a su Palabra es la prioridad principal del hombre… Ev: La auto-realización es la prioridad principal del hombre.


B: Dios es el Creador Todopoderoso… Ev: Dios es reducido a una creación del hombre.


B: Dios debe ser honrado en la vida pública… Ev: Dios es eliminado de la vida pública.


B: Dios fija lo correcto e incorrecto… Ev: El hombre decide lo correcto e incorrecto.


B: Las leyes civiles deben basarse en las Leyes Divinas… Ev: Las leyes las escriben los poderosos.


¿No resulta curioso? Aunque ellos mismos no lo sepan, responde a un esquema ideado por el verdadero diseñador de la teoría evolutiva, el enemigo primigenio; gracias a esto, la fuerza política/económica de este mundo, toma el mando sobre Dios y los hombres caen en su red.


El sistema educativo occidental, a diferencia del oriental, (más fiel) ha ido supliendo con los años los fundamentos bíblicos por creencias evolucionistas; ha presentado estas últimas como hechos verdaderos, sin aportar bases sólidas. Así se fraguan los dirigentes del mañana: maestros, jueces y políticos; guías con influencia en asuntos sociales que quizás conviertan en leyes, duros proyectos que hoy confrontan la sociedad (como la de  legitimación del aborto).


Se ha ‘eliminado‘ a Dios del sistema público. Lo que es correcto o incorrecto, y las leyes reguladoras, se definen dependiendo de quién tiene la mayor fuerza política. En la actualidad ya no se buscan en la Biblia las bases para establecer estatutos, sino que estos se subordinan a la conveniencia de los que ejercen el control político-económico sobre la sociedad.


A esta vorágine han sucumbido muchas organizaciones importantes, ya sean clericales o civiles, seminarios, y colegios bíblicos, el mismo Papa… todos han doblado sus rodillas ante las ideas evolucionistas, enseñándolas a las generaciones futuras como la ‘verdad‘.


El informe Barna (1997), dijo que: ‘la cristiandad está perdiendo influencia en la vida de las personas en lugar de impactarlas.’ De hecho, los cristianos han mostrado una falta de impacto alarmante en la cultura nacional como consecuencia directa de su fe.


Si los cristianos tienen las mismas bases que el mundo, ¿dónde estamos situando a Cristo? Los líderes cristianos que han aceptado la evolución o el cuento igualmente anti-bíblico de ‘largas edades’, en realidad nos están diciendo que Dios se equivocó en el orden de la Creación.


De hecho, si las teorías fueran correctas, entonces la Biblia lo dice todo al revés, ya que enseña que Dios creó la tierra antes del sol, los pájaros antes de los reptiles, las ballenas antes de los animales terrestres… y a un hombre inicialmente inmortal. ¿Nos dejamos llevar por la Palabra de Dios, como hicieron los primeros seguidores de Jesús o dependemos de líderes religiosos, filósofos y otros que han confiado más en criterios de hombre?


Una vez que se comienzan a manipular racionalmente Las Escrituras, desde el falible punto de vista humano, ¿en qué punto se puede detener?


La Palabra establece que Dios es perfecto, Él sabe exactamente cómo creó el mundo, y Él nos lo comunicó. Si no creemos cuando nos dice cómo lo creó, o si decimos que Él nos lo dijo en una manera abstracta, ¿cómo podemos confiar cuando nos habla de otros principios importantes?


Si no se cree cuando Génesis 1:3:31 explica que Él creó el universo y todo lo que en él existe, en seis días; entonces tampoco a Éxodo 20:13, cuando ordena: ‘No matarás’. La palabra en Hebreo, ‘ratsach‘, significa asesinar. Asesinar es tomar intencionalmente la vida de otra persona, y esto cubre el aborto, suicidio, infanticidio y la llamada ‘muerte por misericordia’.


“Porque el Señor hizo en 6 días el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el día séptimo.”

Si estos seis días citados en Éxodo 20:11, ratificando lo dicho en Génesis, pueden ser extendidos a miles de millones de años, entonces se pueden extender los principios morales bíblicos en la dirección que se desee, opuesta a la idea original del Creador.

Se podría razonar que si se nos enseña a ser misericordiosos, asistir a una persona para que se quite la vida, terminando con un gran sufrimiento, no debería tomarse como asesinato, sino el cumplimiento de la orden: ‘ser compasivo’. El no asistir a esa persona, podría argumentarse como falta de amor, lo que se tomaría como pecado. En base a esto, el ‘Dr. Muerte’ (el famoso asistente de suicidios, Jack Kevorkian) sería considerado como un ‘hombre santo’.

O las personas que apoyan el aborto pueden justificarse, diciendo que este es aceptable debido a que el bebé no era deseado y la madre le previene del dolor futuro, al sentirse rechazado posteriormente. Así como las que invocan mutaciones genéticas que implicarían una minusvalía perenne.

El infanticidio, ese acto criminal de quien mata a un niño, también sería aceptado debido a las excesivas molestias que hipotéticamente un niño podría provocar a sus padres. Incluso los jueces y policías podrían coartar la libertad a las personas cuando quisieran. El siguiente paso sería eliminar a cualquiera que se atravesase en nuestro camino, lo cual pasó con Hítler, que pensó que el pueblo judío no debía existir y los exterminó por millones. Esta progresión no es ficción ni exageración. Otras sociedades las han llevado a cabo: Cambodia, Rusia, China, etc.

Contribuir a la muerte de un ser no libera de los millones de sufrimientos de la humanidad… ni del nuestro propio, por el que todos hemos de pasar irremisiblemente; el dolor es hijo del pecado, y solo desaparecerá cuando venga a liberarnos el único que le venció. La vida de una persona se limita a unos cuantos años; el sufrimiento, bastante menos. ¿Qué significa eso ante la perspectiva de una vida eterna? No es ni siquiera una fracción de grano de arena con respecto a todos los desiertos del mundo.

Una vez que se empieza a racionalizar el significado literal de la Palabra de Dios, las opciones son ilimitadas. Si nosotros decimos que la Biblia no es ‘científica‘, y que sólo tiene que ver con el ‘por qué’, y no con el ‘cómo‘ Dios hizo las cosas, entonces ¿podemos estar seguros que Cristo nació de una virgen? O que, ¿resucitó de entre los muertos? Después de todo, estos son también eventos ‘científicamente imposibles’.

Si nosotros no podemos confiar en ninguno de estos temas cruciales del libro del Génesis, ¿cómo podemos confiar en Dios acerca de nuestra salvación? No podemos ir a medias con el Señor: no podemos ser medio crédulos, o medio honestos ni medio valientes.

De hecho, el Dios de la Biblia es muy capaz y preciso. Él dice exactamente lo que quiere decir; a través de toda la Biblia, es muy específico. Nos dice exactamente lo que tenemos que hacer para ser salvos; el modificar algo, sólo traerá consecuencias desastrosas:

“Os aseguro que todo lo que atéis en este mundo, también quedará atado en el cielo; y todo lo que desatéis en este mundo, también quedará desatado en el cielo.” (Mt 28:18).

Somos filmados en un video adimensional y etéreo; todas nuestras acciones y palabras serán reproducidas en su momento cuando seamos juzgados y hablarán por nosotros. Lo más razonable, por precaución y lógica, es tomar en serio estas palabras de Jesús, escritas por alguien que las oyó de su boca, y las escribió para que las futuras generaciones heredaran Su testimonio.

¡Saquen fuerzas de la gracia recibida de Cristo Jesús! Tomen su parte en los padecimientos, como buenos soldados cristianos, porque es muy cierto lo dicho en 2ª Ti 2:11-13:

“Si morimos con Él, también viviremos con Él; si sufrimos, tendremos parte en su reino; si le negamos, también el nos negará; si no somos fieles, Él seguirá siendo fiel, porque no puede negarse a sí mismo.”

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