LA ANTIFAMILIA: TRINCHERA DEL DIABLO.

abril 24, 2013

 24 de Abril/2013

La república francesa, al oficializar ayer la unión homosexual (no matrimonio), se suma a la ofensiva europea contra la familia. Una vez más, el enemigo de Dios muestra quien reina en el mundo: una minoría, apenas el 2% de la población, pone en servilismo al estado de derecho. El concepto de matrimonio como unión de un hombre y una mujer, mantenida durante sesenta siglos, está siendo abolido por el ateísmo.

Apelando a los derechos humanos, se cometen todo tipo de aberraciones. Siguiendo la vorágine de pensamiento liberal, no me cabe la menor duda de que en cualquier momento se comenzará a reclamar los derechos de contraer matrimonio con el perro al que se ama, el caballo, o el gato. Total: ¿no son todos minorías, y no tienen todos los mismos derechos de ser felices? Ya puestos, también la minoría de pedófilos podría reclamar asimismo sus derechos a ser ‘felices’ según sus deseos.

Cada vez más, incluso personas de gran peso específico en ciencias inducen a la infracción de las leyes divinas, por las que les aseguro todos seremos juzgados. ¡Ningún hombre podrá burlar a Dios! Los legisladores serán legislados, los jueces serán juzgados, y los abogados defensores de esa barbarie antinatura darán cuentas por profanar lo que viene de Dios, para amparar lo que viene de su enemigo.

Cada vez más vemos la decadencia de la sociedad; la destrucción de las barreras de la moral y cívica establecidas por Dios, y confirmadas luego por el Señor Jesucristo. Y se hace amparándose incluso en seudociencia, para confundir, para pretender poner el cuño de la justificación sobre decretos injustificables ante el mismo hacedor de decretos.

Pululan los blogs que hacen exaltación al desacatamiento; un ej:

http://www.ivoox.com/podcast-maternidad-monoparental-maternidad-lesbica_sq_f112027_1.html

Aquí se escriben cosas como esta:

[La reproducción sexual requiere la interacción de dos células germinales: una femenina y una masculina, en el interior de genitales femeninos. Cuando por cuestiones de identidad u orientación sexual, este proceso no es aceptado, se precisa recurrir a las Técnicas de Reproducción Asistida porque la sexualidad y el deseo de procrear, no tienen que estar necesariamente unidos a esas condiciones biológicas.]

Esta expresión: orientación sexual, tan común hoy, se fundamenta en la teoría evolutiva, que dice que nacimos por azar, que no hay plan ni obligaciones de comportamiento, ni juicio por hacer lo que nos plazca. O mejor dicho: la teoría evolutiva fue creada en el mismo nido de satanás para derribar el Proyecto del Hogar establecido por Dios.

Yo le llamo ‘el tridente de satán’; su cronología lo hace evidente:

Año 1848: Marx y Engels ramifican el ateísmo con su ‘Manifiesto Comunista’. Gracias a ellos se oficializa luego en Rusia el primer país antiCristo del planeta.

Año 1850: Se fija la escala del tiempo geológico internacional en períodos eónicos contrarios a los 6 mil años bíblicos.

Año 1859: Darwin crea su ‘Origen de las Especies’, e introduce el concepto de origen por azar, para derogar la idea de “Proyecto de Dios”.

Fue una guerra del antiCristo, con 3 frentes, para destruir la credibilidad bíblica y neutralizar las advertencias de Dios, y sus promesas de perfecta vida eterna con Jesucristo, al ser humano que decida vivir en obediencia a sus estatutos. Pero doy testimonio una vez más que ningún criterio ni justificación humana podrá violar ni la más pequeña de las leyes divinas y quedar impune.

También me llamó la atención el blog de Eduard Punset donde, supongo que con su aprobación, hacen apología del matrimonio monoparental.

http://www.fundacionpunset.org/apol/tag/familia-monoparental/

Aquí se pretende justificar el derecho a la familia monoparental desde la ciencia: una coz contra el aguijón, pues todo el que enfrente la ley de Dios deberá responder ante Él por las motivaciones que le indujeron a ello.

Hacer apología de la familia monoparental desde seudociencia también tendrá precio de castigo. A la ley de Dios la hace violable el libre albedrío dado por el Creador al hombre; pero todos deberemos responder por cada acto hecho bajo el amparo de ese libre albedrío.

A la familia monoparental solo pueden justificarla trances involuntarios: violación, o muerte imprevista de uno de los padres. Exhortar al proyecto de hogar distinto al fijado por Dios (que dura ya sesenta siglos), entraña una responsabilidad tasada en un muy alto precio.

En fin… en muchos frentes se confronta sin vacilar la ley de matrimonio instituida por el Dios Creador, el Juez que vendrá. A las trincheras del anticristo se suman a cavar hoy picos homosexuales y seudocientíficos.

La familia lésbica, y la homosexual en general, son vedadas por Dios; la homosexualidad es el pecado que más ofende al Creador después del derramamiento de sangre. E inmiscuir a un niño en aberraciones de adultos grava aun más la dura hipoteca de las almas implicadas; y no lo digo yo, sino el propio Señor Jesucristo:

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero  ¡ay de aquel por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. [Mat 18:6-10]”

Este aviso general, también toca en particular a la unión de personas del mismo sexo, pues inducir al niño que la homosexualidad es algo natural y no tiene castigo, es obligarle a vivir contra la ley de Dios. Y quien lo haga pagará por ello.

Es necesaria la prueba en esta vida, para que nuestra respuesta ante ella determine el sitio que ocuparemos en la vida definitiva y eterna. Y les aseguro que allí el matrimonio tiene un significado especial: el matrimonio como Dios manda, conduce a la exaltación en el reino de los cielos.

Desde el Antiguo Testamento se enseña la importancia de la familia; la lógica humana limita el matrimonio ‘hasta que la muerte les separe’; pero la lógica de Dios dicta que el matrimonio es eterno, que la familia fiel al legado de Cristo vivirá en la eternidad junto a Él. Las doce tribus de Israel tenían trasfondo familiar; eran los hijos de Jacob, llamado Israel por el mismo Dios. Y al final de las Escrituras se ratifica el futuro de las familias. En Apocalipsis 21:10-12 se describe la Jerusalén celestial:

“…Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel...”

A los que se salven se les asignará una de esas 12 familias; ya por herencia genética (los judíos fueron desperdigados por todo el mundo), ya por adopción a través de la sangre de Jesús. Contra ello no podrán prevalecer ni quienes enfrentan el Proyecto del Hogar fijado por Dios (bajo dominio de bajas pasiones: homosexual o hetero), ni por el humanismo anticristo, (seudociencia). Quien fomente, propugne, defienda y/o justifique por cualquier medio humano un proyecto de familia diferente al que determinó Dios, deberá pagar un alto precio de punición. A mí se me mostró esa zona de castigo; y no me cansaré de advertir de ello, aunque esté dando voces en un mundo de sordos y burladores.

Se intenta desvirtuar el valor social de la familia convencional: padre, madre e hijos, por el alto índice de malos tratos, divorcios, y homicidios. Se acude a esta realidad para convencer que la sociedad tiene el derecho a optar a la familia por una vía distinta y más segura. Es como el chiste que dice que un hombre, al hallar a su mujer con otro sobre el sofá de su casa, vio como solución tirar el sofá por la ventana.

La familia no falla porque el proyecto del hogar de Dios (matrimonio hombre-mujer) falla; sino porque hombres y mujeres se han apartado de Jesús, quien dijo en Jn 14:6

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

La vida enseña que la seguridad económica no es el camino, pues muchos matrimonios fallan a pesar de tal seguridad. El humanismo tampoco es el camino, pues también fallan matrimonios en que ambos son seguidores de esta corriente. Tampoco lo es la familia monoparental; aunque muchas madres irresponsables piensen lo contrario, al niño le representa un trauma, y hasta un dolor, el crecer y ver que no es como otros niños, que van a parques de atracciones, cines, playas, etc, con sus padres y madres; que hablan de las cosas que hicieron el finde junto a sus padres o con abuelos maternos y paternos. 

Y por supuesto, tampoco es el camino la unión homosexual, pues la estadística dice que muchas de estas uniones se han roto ya; para nada son más sólidas que los matrimonios convencionales.

Cada domingo veo en mi iglesia a los matrimonios con sus hijos; su unión se sostiene porque ellos están con Jesús, y Jesús con ellos. Jesucristo es la sustancia aglutinadora de la familia; y el día que una pareja logre ver esto, ha alcanzado el 90% de la salvación familiar eterna.

Solo la obediencia a Cristo salva a la familia; solo el trasmitir a los hijos la moral y cívica legada por el Salvador de la humanidad, salva a la familia. Solo el orden, los principios morales, el respeto, y el amor consolidados en la obediencia por fe a Jesús de Nazaret, puede lograr familias felices.

Lo contrario a esto es sembrar en campos de error; y los campos de error, por mucho abono que se le echen, solo darán siempre frutos del error. El Señor nos dijo como hallar el camino del éxito seguro en Jn 10:9:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”

Tener familia fuera de Su vía no abre Su puerta ni llevará a pastos; no hay más caminos. Ni San Antonio, ni seudociencia, ni ser liberales, ni unión homosexual; solo la ley del matrimonio establecida por Dios, y ratificada luego por Jesucristo.

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CRISTO EN GANDHI.

enero 19, 2009

CUANDO TODOS TE ABANDONAN, DIOS SIGUE CONTIGO

Esta frase de Mahatma Gandhi ha sido la elegida [en mi opinión, muy acertadamente] por la asociación cristiana ‘E-cristians’, para exponerla a partir de hoy lunes 19/I/09, en los autobuses de Barcelona, como acción-reacción, ante el irreflexivo mensaje ateo de estos días. La idea es la de extrapolarla a los de Valencia y Madrid; pero yo me pregunto: ¿Por qué no a toda España? ¿Por qué no al mundo entero?

Queda claro que los caminos del Señor son insondables; lo que se inició como campaña antiCristo a nivel local, concluirá con la mayor cruzada de evangelización cristiana jamás conocida por la humanidad. El alboroto creado por el mensaje ateo, “Probablemente Dios no existe…”, en realidad va a conseguir que el mundo reflexione más sobre Dios. Y por si había dudas, ese cartel inicial, llamando a la sociedad al relajo, el caos y la utopía, se debió a una iniciativa de la ‘Unión de Ateos y Librepensadores‘ (UAL) y ‘Ateus de Catalunya‘.

Pero, hagamos un paréntesis y vayamos a la frase elegida por la organización cristiana. No es un versículo bíblico, sino una frase atribuida al enorme pensador y político Ghandhi, un hombre que desde 1918 fue figura del movimiento nacionalista indio; el gestor de un nuevo método de contienda: huelgas y ayunos, que rechazó en sus programas la lucha armada y predicó la no violencia como medio para resistir al dominio británico.

Pregonó la total fidelidad a los dictados de la conciencia, propugnando la rebeldía civil si fuese necesario. Mantuvo correspondencia con León Tolstoi, quien influyó en su concepto de resistencia no violenta y quien poco después de ser testigo de los sacrificios y heroísmo en la campaña de Sebastópol, se reintegró a una frívola vida en San Petersburgo, que le sumió un gran vacío e inutilidad.

El pensamiento de Tosltoi, que influyó en Gandhi, se refleja en su frase, comentando sobre las gentes que conoció en este periodo:

Adquirí la convicción de que casi todos eran inmorales, malvados, sin carácter; inferiores al tipo de personas que yo había conocido en mi vida de bohemia militar. Y estaban felices y contentos, tal y como puede estarlo la gente cuya conciencia no los acusa de nada

Gandhi, por ser fiel a su conciencia, fue a menudo encarcelado, y devino en héroe nacional. En 1931, en la Conferencia de Londres, reclamó la soberanía de India, e involuntariamente dilató un conflicto histórico con origen en la invasión del sultán Mahmud en el 1008. El Islamismo había logrado un cardinal poder religioso en Oriente Medio y exportó la ocupación musulmana a esa región de Asia.

Según algunos, continuando el mandato divino de combatir a los infieles… según otros, atraídos por las riquezas de los ‘rash’ [reyes], aprovechando que tras siglos de bonanza y culto a una religión pacifista [hinduismo], los indios no se hallaban en el momento óptimo para defenderse de su invasión.

Inglaterra los había reducido a ambos; pero al fin de la Segunda Guerra Mundial, aprobó la independencia de India, y los musulmanes optaron por formar Pakistán, con gobierno islámico. Esta separación dejó las secuelas hoy conocidas, con disputas centradas en el estado de Cachemira, de población mayormente musulmana.

Por su parte, el austero y modesto inflexible, inconforme con el título de Mahatma [‘Gran Alma’ en sánscrito] dada por el poeta Rabindranath Tagore, luchó hasta el final contra esa división. En un país en que la política era sinónimo de corrupción, Gandhi introdujo la ética en ese dominio a través de la prédica y el ejemplo. Vivió en una pobreza sin paliativos, jamás concedió prebendas a sus familiares, y rechazó siempre el poder político, antes y después de la liberación de la India.

Este rechazo convirtió al líder de la no-violencia en un caso único entre los revolucionarios de todos los tiempos. Su acomodada familia le había enviado a estudiar a Londres; allí vivió de 1888 a 1891, etapa en que ‘halló‘ a Oriente a través de Occidente, pues comenzó a frecuentar a los teósofos que le iniciaron con el clásico, ‘Bhagavad Gita’ [Canción de Dios en sánscrito], escritura sagrada del hinduismo, que luego consideró “el libro por excelencia para el conocimiento de la verdad”.

Allí también contactó con las enseñanzas de Cristo, y durante un tiempo se sintió tan atraído por la ética cristiana que dudó entre ésta y el hinduismo. Así nació su intento de sintetizar los preceptos del budismo, el cristianismo, el islamismo y su religión natal, a través de lo que señaló como el principio unificador de todos ellos: ‘la idea de renunciación‘… que no es más que lo mismo propugnado por Cristo.

Se hizo abogado, pero su primer juicio fue un fracaso estrepitoso, al enmudecer cuando le tocó su turno de oratoria. Entonces, una factoría comercial musulmana le contrató para atender un caso de la empresa en Durban; Gandhi embarcó hacia Sudáfrica en 1893… y nació el revolucionario que defendería, en el extranjero, por primera vez a la comunidad hindú.

Allí, su política de clara influencia cristiana: ‘lucha sin violencia, desde la resistencia‘, hizo que la autoridad británica diera marcha atrás a un impuesto vejatorio, autorizando a los asiáticos a residir en Natal como trabajadores libres. Con esta victoria, el Gandhi rebelde y desertor de vestimentas europeas, salió para siempre de Sudáfrica con su familia, y llegó a la India en 1915 como un verdadero titán, con la aureola de sus campañas en el extranjero.

Bombay le recibió como héroe nacional; el gobernador inglés acudió a saludarlo y el poeta Rabindranath Tagore le dio la bienvenida en su Universidad Libre de Santiniketan. Sin embargo, la fama no le subió los humos, y al poco tiempo fundó una comunidad casi monástica en la ciudad de Ahmedabad, donde vedó toda vestimenta extranjera, comidas con especias y la propiedad privada. Y aquí se ve otra congruencia cristiana, cuando Cristo le contesta al hombre honesto, que se le acercó, preguntando qué más debía hacer para obtener la vida eterna:

Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme“. [Mat 19:21]

Los seguidores de Gandhi se dedicaban solo a dos trabajos: la agricultura, para sustentarse, y el tejido a mano, para abrigarse. Aquí comenzó la lucha que habría de sostener durante toda su vida contra las lacras del hinduismo y a favor de los intocables, admitidos por él, desde el principio, como miembros de la comunidad.

Su entrada en la política india no ocurrió hasta febrero de 1919. Cuando se aprobó la Ley Rowlatt [censura, y duras penas para cualquier sospechoso hindú], Gandhi encabezó la oposición a la ley. Organizó una campaña de propaganda a nivel nacional mediante la no-violencia, que creó una huelga general, pronto extendida a todo el país. Cuando acudía a Delhi a calmar la población, que no había entendido su mensaje de ‘rebeldía desde la inacción’, Gandhi fue arrestado, y luego de su liberación, convertido en el líder nacionalista indiscutido, alcanzando la presidencia del Congreso Nacional Indio.

Bajo su liderazgo, la agrupación de clases medias urbanas pasó a ser alineación de masas, arraigada en pueblos y aldeas. Así puso en marcha las grandes campañas de protesta civil, que iban desde la negativa masiva a pagar impuestos, hasta el boicot a la Corona. Miles de indios llenaron las cárceles y el mismo Gandhi fue detenido en marzo de 1922. Diez días más tarde comenzó ‘el Gran Juicio’; se declaró culpable y consideró un honor la sentencia a seis años de prisión, terminando la sesión con una reverencia mutua entre juez y acusado.

Pero al salir de la cárcel [por apendicitis], halló un cuadro político roto en dos: la unidad entre hindúes y musulmanes, lograda con el movimiento de rebelión civil, había muerto. Un Gandhi decepcionado, decidió entonces retirarse y vivir como anacoreta, en total penuria y buscando el silencio restaurador. Aislado en su Ashram, de actividad similar a los monasterios: retiro, hospedería, comunidad, escuela y dispensario público, esos años fue el jefe espiritual de la India, el dirigente religioso de fama internacional que muchos occidentales en busca de la paz espiritual trataban como un gurú o maestro espiritual.

Sin embargo, su clausura finalizó en 1927, al nombrar el gobierno británico una comisión para reformar la Constitución, con ausencia hindú. Gandhi logró que todos los partidos del país boicotearan tal misión, nació la huelga de Bardoli, y estos éxitos animaron al Congreso a declarar la independencia de la India, el 26 de enero de 1930… encargando al ‘Mahatma‘ la dirección de la campaña de no violencia para llevar a la práctica la revolución.

Éste eligió como objetivo de la misma el monopolio de la sal que afectaba especialmente a los pobres, y en marzo partió de Sabartami con 79 partidarios, rumbo a Dandi, distante 385 kilómetros. El pequeño grupo se extendió como una riada imparable e inundó toda la India: los aldeanos sembraron ramas verdes por donde desfilaría el escuálido y semidesnudo líder, apoyado en un bastón de bambú, general en jefe de un creciente ejército cuyas únicas armas eran los principios de hacer la guerra con la paz.

El día del aniversario de la masacre de Amritsar, Gandhi llegó a orillas del mar y cogió un puñado de sal. A partir de ahí, la rebelión civil fue imparable: diputados y funcionarios locales dimitieron, los líderes locales renunciaron a sus puestos, el ejército indio se negó a disparar contra la manifestación, las mujeres se sumaron a la tropa, y los discípulos de Gandhi invadieron pasivamente las fábricas de sal.

Durante su vida, Gandhi recurrió además a los ayunos [práctica bíblica] como medio de presión contra el poder, y como forma de lucha silente, para detener la violencia o llamar la atención de las masas. Lo inhumano del sistema de castas, obligando a los parias a arbitraria indigencia y ostracismo, hizo que este guía místico convirtiera la abolición de esta cultura, en una meta personal.

Reñido con el Congreso, defraudado por sus maniobras políticas, se consagró en visitar pueblos lejanos, instando la instrucción popular, la veda del alcohol, y la libertad espiritual del hombre. Sin embargo, su actitud contra la partición no pudo con el líder musulmán Jinnah, quijote de la separación del Pakistán. Afligido por lo que creyó una traición, el Mahatma vio con horror el resurgir de viejos fantasmas indios en 1946, cuando la gala de nominación de Nehru como primer jefe de gobierno, generó fanáticas revueltas, motivadas por la pugna entre hindúes y musulmanes.

Gandhi se trasladó a Noakhali, inicio de las revueltas, y viajó de pueblo en pueblo, descalzo, intentando detener las masacres que generaron tal partición, en Bengala, Calcuta, Bihar, Cachemira y Delhi. Pero su esfuerzo sólo agrandó el odio que hacia él sentían los fanáticos extremistas: los hindúes intentaron matarle en Calcuta… y los musulmanes en Noakhali. Durante sus últimos días en Delhi llevó a cabo un ayuno para reconciliar ambos bandos, lo cual afectó gravemente su salud. Al anochecer del 30 de enero de 1948, cuando iba a la plegaria comunitaria, fue tiroteado por un joven hindú. Tal como había predicho a su nieta, murió como un auténtico Mahatma, con la palabra Brahmā [‘Dios’] en sus labios.

En el marco del hinduismo, Brahmā es el dios creador del universo y miembro de la Tri-murti [‘tres formas’]: la triada Brahmā (dios creador), Vishnú (dios preservador) y Shivá (dios destructor). Una enigmática variante india del Padre, Hijo y Espíritu Santo instituido por Jesús… evidencia de una inconsciente alteración de lo dicho casi 2000 años antes por este. Sin embargo, no hay dudas que Mahatma Gandhi tuvo, aun sin declararse cristiano, una actitud influida por la instrucción recibida sobre Cristo, en su etapa londinense.

De él dijo Einstein: “quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso en este mundo”. Yo elijo decir que Gandhi fue el ‘pero‘ obvio, en el libro de instrucción espiritual por excelencia: la Biblia, cuando Santiago, el hermano carnal de Cristo, instruye sobre una fe palpable en las obras:

Sin embargo, alguien dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras.” Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras. ¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan. ¡Qué tonto eres! ¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril?” [Stg 2:18-20]

Gandhi demostró su fe, por sus obras, y estoy seguro que hoy está muy cerca del Señor. Desde aquí, mi enhorabuena a los hermanos de e-Cristians, por su pronta respuesta al ateísmo provocador. Les auguro que vuestra iniciativa cubrirá toda España, pues el propio Jesús guía la locomotora del tren que ustedes han echado a andar, y que resultará indetenible.

CUANDO TODOS TE ABANDONAN, DIOS SIGUE CONTIGO

¡Muy bien escogido! ¡Que el Señor les bendiga!

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TELÓMEROS: NO EVOLUCIÓN, SINO DISEÑO Y CREACIÓN

abril 22, 2008

LA TELOMERASA: ESA GRAN ANTIEVOLUCIONISTA.

Hoy he estado leyendo sobre el ‘Diario Intimo de Unamuno‘, escrito a partir del 9 de abril de 1897, en su retiro de Alcalá de Henares, en el Oratorio de San Felipe Neri, durante sus ‘Meditaciones’, en las que dejó evidencia de su contraposición entre “razón” y “verdad”, “dogma” y “misterio”, “pensar” y “meditar”.

En unos de sus párrafos leí: ‘¡Conócete a ti mismo!… ¡No eres inconocible, conoce tu obra y llévala a cabo! Y, ¿cuál es mi obra? Hay algo más que conocerse (o llevar a cabo su obra) y que amarse, y es: serse. ¡Séte a ti mismo, sé tú mismo y como eres nada, sé nada y déjate perder en manos del Señor!’

Más adelante me llamó la atención otra reflexión:

…”y siembro sin volver hacia atrás los ojos, no sea que me pase lo que a la mujer de Lot; siembro mi grano mirando siempre al porvenir, que es el único reino de libertad, y dejo a la tierra que lo fecunde, y al aire, al agua y al sol que lo fomenten. ¡Ah! ¡Si en vez de inquietarnos por el sembrado grano siguiéramos sembrándolo!”

El narrador, expresó aquí una teoría del espíritu: ‘El espíritu es una semilla depositada en el momento del nacimiento, que cada individuo tiene que cultivar construyendo la propia identidad; el destino propio que cada uno de nosotros tenemos que darnos en la vida: ese tiempo que discurre entre el nacimiento y la muerte.’

Como Unamuno, cada ser humano siente “ansia de no morir“, “hambre de inmortalidad” o “anhelo de eternidad“. Y aunque solo a través de Jesucristo el hombre se abre con posibilidad real ante la perspectiva de derrotar a la muerte, vivir en otro mundo, y descansar eternamente en un paraíso ajeno al dolor, la miseria y la angustia, vemos que, frente a lo inexorable del envejecimiento y del fin de la vida, las personas han buscado la fuente de la eterna juventud… o al menos alguna pista que llevara hasta ella, en otra dirección, durante siglos.

Eso ha generado, a través de los tiempos, infinidad de ficciones enriquecidas con mitos y leyendas de todo tipo, que siempre acaban con elixires mágicos, raíces con propiedades rejuvenecedoras, y muchas cosas más de las cuales es preferible no hablar. Mas lo cierto es que en este plano dimensional, no hay ni habrá eternidad.

A partir del desarrollo de la genética molecular, se llegó a un cuadro más real y exacto de lo que es la vida, y cómo influye la información contenida en el ADN individual, sobre el poder durar más o menos años. Así, en su permanente búsqueda de trascendencia, el hombre está tratando de evitar, o al menos retrasar, el irrefutable deterioro que se alcanza durante su ocaso. La ciencia centra sus expectativas en el campo genético, razonando que la clave de avería orgánica incremental con los años, está en el ADN.

De hecho, ya se han aislado genes que parecen provocar el detrimento gradual de la piel, y que debilitan la eficacia del sistema inmunológico; por ejemplo el gen responsable del síndrome de Werner, un trastorno que provoca una vejez prematura en sus víctimas, cuya mayoría muere antes de los 50 años. Pero, para frenar el proceso de decadencia humana sería necesario tener en cuenta la actividad de muchos genes y no de uno solo.

Hay científicos que dictan que esta batalla podría ganarse de forma muy distinta: quitando radicalmente calorías de la dieta, y provocando así una combustión menor de energía que permitiría vivir más de siglo y medio. Mas, hoy por hoy, se piensa que la clave de declive está en el proceso de división celular, y que el reloj biológico que controla la vida de cada célula, es el ‘telómero’, el ejecutor de regiones terminales de todos los cromosomas; tanto de los eucariotas como en ciertos cromosomas procariotas lineales.

El telómero, situado en los extremos de los cromosomas, a manera de capucha, protege estas terminaciones frente a la degradación; asimismo, se encarga de resguardar la unión de los extremos del ADN, mediante la elaboración de ciertas enzimas reparadoras.

Previamente a la división celular, la célula duplica su ADN, incluida la secuencia de bases que constituyen el telómero. Sin embargo, en una célula normal, la maquinaria de replicación no es capaz de copiar la totalidad de la secuencia del telómero ‘apuntada‘ (no casuística), en una de las hebras del ADN, en el cromosoma. Como resultado, el telómero se hace cada vez más corto en cada replicación.

¿Fue siempre igual? Los cristianos pensamos que no; la Biblia enseña que las primeras 10  generaciones de hombres, de Adán (930), Matusalén (969) hasta Noé (950), vivieron cerca del milenio, precediendo a otras 10, desde Sem (600 años), hijo de Noé, hasta Abraham (175 años), que fueron bajando gradualmente.

Es decir, las revelaciones de la Ciencia confirman, una vez más, las enseñanzas bíblicas: la pérdida de información genética durante generaciones, prácticamente ha determinado la ‘duración de la vida‘, a través de la historia del hombre. Los telómeros, definidos por los propios investigadores como el ‘reloj biológico‘ con el que cuentan los seres vivos, lo ratifican.

Su desgaste, luego de varios ciclos celulares, limita la función protectora para la cual fueron ‘diseñados‘ por el Creador; así, el cromosoma se hace inestable, se crean errores de segregación, aparecen anomalías y diversos tipos de mutaciones. Las células que presentan estos defectos, no solo son incapaces de duplicarse, sino que dejan de ser viables, activándose los procesos de apoptosis: ‘muerte celular programada‘, no casuística ni azarosa, según enseña la teoría evolutiva de selección natural.

Por otro lado, en lo referente a la estructura, el telómero ayuda a mantener la integridad del cromosoma, impidiendo la fusión de sus extremos y la degradación por nucleasas, así como actuando en el anclaje de los cromosomas a la matriz nuclear. Por si todo esto fuera poco, juega un papel muy importante durante la meiosis, el apareamiento y recombinación homologa.

El daño telomérico limita la duración del ciclo vital de la mayoría de las células; pero, en otro ejemplo de ‘diseño y previsión‘, en las células germinales y embrionarias, de las que el organismo no puede prescindir, para poder garantizar la continuidad de la especie, existe un elemento capaz de restaurar la secuencia del telómero, y prolongar así la vida de la célula, manteniendo su capacidad de multiplicación. Este ‘mágico‘ componente es una enzima extraordinaria, la telomerasa: un complejo de proteínas y ARN.

Los telómeros en la mayoría de las especies animales y vegetales y en los microorganismos están constituidos por subunidades cortas de nucleótidos generalmente ricos en timina -T- y guanina -G-. En el hombre la secuencia de cada una de estas subunidades es TTAGGG. El número de repeticiones es variable según las distintas células de un mismo individuo, mas el promedio de repeticiones suele ser constante para cada especie. En el hombre se calcula que alcanza aproximadamente las 2.000 repeticiones.

Sin embargo, los requerimientos moleculares del proceso son tales, que el final 5′ de la cadena hija de cada ADN nuevo no se puede completar, acortándose el telómero. Ello se debe a la presente incapacidad de la polimerasa de ADN, para replicar los extremos de las moléculas. Se estima que cada telómero humano pierde, mínimo, 100 pares de bases de ADN telomérico en cada replicación. Esto representa unos 16 fragmentos TTAGGG. Teniendo en cuenta el número inicial de estas secuencias, al cabo de unas 125 divisiones mitóticas, el telómero se perdería completamente.

Los grupos ‘fosfato’ de estos nucleótidos, son fuentes preferidas por la célula para la transferencia de energía; una de las razones importantes que reviste el poder reponerlos. La acción de la telomerasa permite el alargamiento de los telómeros afectados; es muy activa en células fetales, manteniendo un alto nivel de proliferación en ellas, pero tiene muy poca proliferación en las células del tejido adulto.

Aunque la mayoría de las células suprimen la actividad de la telomerasa tras el nacimiento, (otro ejemplo de diseño inteligente), se sabe que muchas celulas tumorales la reactivan, contribuyendo así a la proliferación de clones malignos. Por ello se sugiere una nueva diana para el tratamiento del cáncer, y varios estudios recientes contemplan la posibilidad de inhibir la telomerasa para detener el crecimiento de las células tumorales.

Pero eso no anula la estupenda actividad de la enzima, pues ella no causa transformación de células normales en cancerosas, sino que la propia pérdida de información codificada en el ADN, es quien motiva las mutaciones que tanto se han debatido en este blog, casi siempre dañinas, pues malogran la maravillosa maquinaria humana, concebida en los orígenes de la Creación.

Los avances científicos, una y otra vez, atestiguan que el metabolismo animal no resulta de una hipotética selección natural que apela a la improbable coincidencia de trillones de ‘casualidades‘,  que deberían haber coincidido en tiempo y espacio para nutrir todo el patrimonio biológico del planeta, sino de un esmerado y analítico proceso que manifiesta mucha previsión, y provee de los mecanismos necesarios para la auto permanencia.

El ‘milagro‘ del telómero y su telomerasa están ahí, y apuntan directamente en sentido contrario a la hipótesis de que procedemos del azar y que derivamos de sucesivos cambios sin control, que han dado lugar, por ejemplo, a ese imponente laboratorio andante que constituye al ser humano.

Somos lo que somos, porque antes fuimos ‘pensados‘… y seremos lo que seremos, por la misma razón; algo incomprensible para todo el que se aferre a la idea de la entidad amorfa que un día arribó a una playa, y comenzó a transformarse en hierba, manzano, yuca, banano, roble o perejil, por un lado; y lagarto, dinosaurio, mariposa, ave, mono y hombre por otro.

Lo atestigua la sangre en la cruz, de alguien que dos mil años atrás, de espíritu se hizo humano y acreditó su poder con curaciones y milagros de todo tipo; resurrección de muertos aparte, la suya propia incluida. Formamos parte del definitivo proyecto de Dios: una vida en su gracia y sin muerte, para aquella parte de la humanidad que crea en Él, viviendo según sus leyes y enseñanzas; una de las cuales proclama:

“Dijo Jesús: ‘Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.’ Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: ‘Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece’.” (Juan 9:39)

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DIOS Y EL DINERO.

abril 14, 2008

¿MALOS Y BUENOS CRISTIANOS?

Hoy he estado mirando las estadísticas de los post más visitados en Internet. Creo que todo el mundo conoce quien se lleva la palma; ¿es necesario que mencione al sexo?… No, no lo creo; a día de hoy, es lo que más dinero y gentes mueve en el mundo entero. Lo religioso y lo espiritual no ‘mola‘; en este plano en el que la economía acapara el principal interés de las personas (muchos llegan con dificultad a fin de mes), proclamar la Palabra de Dios es provocar una corriente migratoria en el entorno.

Sin embargo, la situación cambia ante la promesa de solución financiera a los problemas particulares, si se es fiel en diezmos y ofrendas; entonces se elevan las expectativas y la esperanza individual. Y es cierto que está escrito que ese es uno de los principales deberes del creyente; en Las Escrituras abundan los versículos donde el Señor promete que rebosará la economía de aquel que cumpla su compromiso con la iglesia. Veamos dos de esos ejemplos: (Uno del Antiguo y otro del nuevo Testamento)

“Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Malaquías 3:10

“Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”  (2ª Co 9:9)

Pero, por otra parte, también vemos que Jesús alerta constantemente sobre el peligro del dinero ‘sobrante‘, es decir, el que un cristiano favorecido por Dios, recibe como ‘gracia‘ del Todopoderoso. La palabra ‘dinero‘ se repite 120 veces en la Biblia, ‘riquezas‘: aparece en 98 ocasiones; siempre dejando patente que ni uno ni la otra son lo más importante y alertando sobre el uso que debe de hacer el favorecido del Señor en dones materiales.

El dinero solo nos dignifica ante Dios, cuando lo usamos para cubrir las necesidades de otros semejantes. Un ejemplo de desprecio a las riquezas, en favor de mantener una actitud con la vista puesta en la vida eterna prometida, se observa en Hebreos 11:24:

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.”

¿Cómo se relaciona esto, con la vida real? Hace unos días, un hermano de la iglesia me comentó que a veces pensaba que Él no le era agradable a Dios, por lo dura que resulta su vida en lo material, mientras a otros cristianos les va muy bien. Entonces le recordé la situación de una hermana, miembro de nuestra congregación, que ha sufrido durante años varias cirugías, en su lucha personal contra las metástasis del cáncer que la asola, y que ya le ha hecho perder un brazo.

Juntos recordamos cómo ha afrontando su mal con valor y fe constante; la última ocasión muy reciente, cuando se le dijo a la familia que se preparasen para lo peor, y que sin embargo, de ser la más grave en el área de cuidados intensivos, donde todos esperaban su muerte, fue trasladada a sala y dada luego de alta, debido a la mejoría experimentada. ¿Podemos pensar que Dios está disgustado con ella, y de ahí su mal? ¡Claro que no!

Las personas le damos a esta vida más importancia de la que tiene; la consideramos valiosa debido al miedo a un final inexorable. Pero, ¿qué representan los hipotéticos 75 años que duramos en condiciones normales, con respecto a la eternidad?: Menos de una gota de agua en el océano, pues este es finito, mientras que la vida bajo el reinado mesiánico permanecerá para siempre.

Nuestra existencia no es más que una gran prueba que todos debemos afrontar; cada uno en las condiciones que le toque. De la actitud de respuesta dependerá nuestro futuro. Quien es rico, tendrá que responder por cómo consiguió su capital y la forma en que ha hecho uso del dinero; las diferencias sociales nada tienen que ver con los planes del Señor. ¡Muy mal lo tendrían en ese caso todos los habitantes de los países más pobres! Nadie puede ni siquiera insinuar que ya están descalificados para Dios, pues sus conclusiones, solo a Él le pertenecen.

Mi hermano y amigo quedó más tranquilo luego de escuchar esto, pues le resultaba traumático que otros cristianos dispongan de un flamante 4X4 y él ni siquiera puede acceder al crédito de un banco para comprarse un coche de segunda mano. Como reza el proverbio: “A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga.” La desazón, y mucho menos la envidia, pueden tener cabida en el corazón de los seguidores de Cristo; nuestro deber es alegrarnos por cada motivo de júbilo en nuestros hermanos, pues así abrimos la puerta al futuro don divino que también nos favorecerá. 

La alerta bíblica de Jesús: ‘El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán‘, patentizan que debemos tener muy en cuenta sus enseñanzas con respecto a la actitud que debe mantener el ser humano ante lo material; mucho recalca sobre el peligro del dinero y lo difícil que la tienen los ricos para adquirir la vida eterna. La bonanza económica de un cristiano debe ser recibida siempre con acción de gracias, pues se trata de una dádiva de Dios, pero también como una tentadora prueba de fidelidad, pues el Altísimo estará pendiente del uso que se hará con los ‘talentos‘ regalados.

Tenemos la certidumbre de que Dios quiere lo mejor para sus hijos; en mi iglesia se ve cómo han sido prosperados muchos de sus miembros; pero sería un error pensar que aquellos menos afortunados, de alguna manera no resultan gratos al Señor. Hay muchísimos ejemplos en la propia literatura bíblica: hay muchos ‘grandes‘ de la fe que vivieron y ejercieron un fuerte ministerio apostólico, lejos de las riquezas materiales, pasando hambre, pasando frío y múltiples necesidades.

Ya hablamos de Moisés, que prefirió estar dando vueltas durante 40 años por el desierto, bajo la guía del Creador, entre el polvo, el sol y las necesidades que fueron fortaleciéndole el espíritu, a disfrutar de la cómoda vida del palacio egipcio, donde había sido adoptado por una princesa.

También está el caso de Elías; cuando fue perseguido por Jezabel, el propio Dios le ordenó que se fuera a vivir a una cueva, junto a una fuente de agua. Allá los cuervos le llevaron pan por la mañana y carne por la tarde. El profeta vestía pobremente: una tosca piel de camello y una correa. Cuando el Señor consideró cumplidos sus propósitos, no miró como vivía ni como vestía, sino la lealtad probada de su servidor, llevándoselo al cielo en un carro de fuego, según el testimonio de otro ‘pobre en finanzas, pero rico en espíritu‘: Eliseo, que heredó su capa y sus poderes.

Por otra parte, vemos el enigmático suceso de Juan el Bautista, que renunció a todo, vistiendo en condiciones similares a Elías, de quien usó los mismos métodos de ataque directo contra los pecados y vicios de sus contemporáneos. Con igual austeridad, se alimentó de miel silvestre y de las langostas de la región. Habló como él, siendo su aspecto exterior, el mismo del antiguo profeta; de él, nuestro Señor Jesucristo sentenció la misteriosa reencarnación espiritual, en Mateo 11:11-15:

“De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga.”

Según las crónicas hebreas, a los 16 años ya medía más de 1.80 ms; llegó a ser un robusto y pintoresco hijo de la naturaleza, predicador intrépido y temeroso de la rectitud. Juan no era iletrado, conocía las sagradas escrituras judías, aunque distaba de ser un hombre culto; era un pensador claro, un orador poderoso y un denunciador fogoso. Al igual que Elías, resultó una censura elocuente y constante, incluso para el propio rey Herodes, a quien nunca temió, pues jamás le preocupó resultar agradable a los hombres, sino al que reina sobre ellos.

Merece renglón aparte la instrucción recibida sobre Pablo de Tarso, uno de los apóstoles más fieles de Cristo, que asimismo decidió vivir lejos de opulencias y poderes terrenales, sufriendo prisión, injurias, latigazos, hambre, naufragios y ataques de todo tipo hasta su muerte en martirio.

¿Podemos decir que estas personas no fueron agradables a Dios y que por esa razón la pasaron tan mal mientras vivían? La respuesta nos la da el propio Jesucristo, según leemos en Marcos 10:42:

“Pero Jesús, llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor… “

Es decir, ante los ojos de quien escudriña en el corazón humano, lo importante no es el éxito material alcanzado entre los hombres, sino la fidelidad y la entrega, con la vista puesta en la vida que vendrá. Fuera quedará, tanto la mercadería, como los propios mercaderes, y entonces valdremos según lo que el Rey decida; cada cual disfrutará esa vida especial en el lugar que le corresponda: el adquirido en función de sus obras cuando alimentaba carne. Según su profecía, los primeros serán los últimos, y los últimos, los primeros.

¿Significa esto que es preferible vivir en estrechez? ¡De ninguna manera! Si el Todopoderoso nos quiere hacer partícipes de comodidad económica, debemos considerarlo un privilegio y darle gracias constantemente por ello, precisamente por el conocimiento que tenemos de las necesidades de muchos de nuestros hermanos en la fe.

Pero también debemos razonar sobre que el dinero va y viene: hoy podemos tener mucho y mañana nada. Lo único importante es la forma en que lo empleamos mientras permanece entre nosotros; pues si lo usamos mal, tendremos que responder por ello. Que no haya duda sobre esto.

No debemos caer en la tentación de explicar la bonanza económica, identificándola como la mejor muestra de que el favorecido es agradable al Señor; la Biblia nos enseña sobre esto en el libro de Job: alguien de quien el propio Dios se sentía orgulloso, debido a su humildad y buen corazón, pese a ser un hombre poseedor de grandes riquezas. En un abrir y cerrar de ojos, todo cambió para él; apareció la prueba y muchas dificultades se le vinieron encima de golpe, perdiendo hijos, riqueza y salud, a un mismo tiempo.

Sin embargo, su respuesta ante el cambio fue buena ante los ojos del Altísimo, quien volvió a favorecerle, haciendo desaparecer todos sus males físicos, multiplicando su capital y dándole una nueva familia. Una enseñanza que debemos asumir todos, imbuidos en la certeza de lo efímera que puede resultar la bonanza económica, y de la poca importancia que esta reviste ante la realidad de una vida eternamente próspera, manifestada en la promesa del Todopoderoso, mediante la sangre de Jesús en la cruz.

Lo más importante no es tener o no solvencia económica, sino ser buenas personas y no auxiliar a nadie esperando recibir algo a cambio. Tratemos siempre de buscar dónde podemos resultar útiles a los demás; sin miedo. La mirada del Omnipotente, como el águila que vela por su prole, está tan pendiente de nosotros, como de aquellos que nos embisten, sea murmurando, planeando en contra nuestra o atacándonos directamente.

En estos casos, la nobleza de nuestro perdón nos enriquecerá, allí donde no existen casas que acuñen monedas, pues todos los pagos se realizarán con las fortunas amasadas en el corazón, durante esta vida en que nadie es superior a nadie, por mucho que alguien lo piense. Solo el gran evaluador de las auditorías finales, establecerá los niveles definitivos, en cada área de destino; hasta entonces, debemos prepararnos con ahinco.

De nosotros saldrá música agradable al Señor, cuando seamos capaces de dejar libres las cuerdas del buen angel que todos llevamos dentro.

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ESLABONES PERDIDOS JUEGAN AL ESCONDIDO

marzo 24, 2008

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de todos. (Hebreos 2:10)

¿DÓNDE ESTÁ MI GATO-PERRO?

Según la teoría de la evolución de las especies, en su ‘evolución‘ más reciente: el neodarwinismo fundamentado en la selección natural y las mutaciones ‘azarosas’, todo ser vivo (me gusta incluir a todo tipo de plantas) proviene de un antecesor. Es decir, una especie tiene el don de trasmutar en otra con el tiempo, y todo lo que vemos, en mar y tierra, nació de esa manera. Ante la reconocida dureza de reflexión, se ha intentado endulzar la mitificada tarta evolutiva con la posibilidad de cambios en un entorno de miles de millones de años.

O sea, que por ahí deben andar los restos de las numerosas especies intermedias derivadas del enorme proceso que ha llegado a generar la multitud de ellas que habitan hoy el planeta Tierra. En el pasado debieron haber visto la luz solar, criaturas con rasgos de lagartos-aves, en combinación con aquellos que tenían de pez, los cuales, por puro raciocinio, debieron haber convivido con los propios, peces y reptiles existentes. También por pura deducción lógica, en ese entorno se deberían haber sumado los pájaros con características de animales rastreros, cuya formación morfológica debía aparecer en fósiles de de pájaros reptiles: las famosas formas transitorias citadas por la evolución.

Continuando con el razonamiento y la deducción, en la actualidad deberíamos estar rodeados de millones y millones de esas raras especies surgidas de la selección natural.  Cantidad y variedad: ese es el enigma que no logra descifrar la ausencia de los registros fósiles correspondientes, ya que deberían multiplicar los existentes, y sus restos estar esparcidos por el mundo entero; cosa que no ha sucedido (ni sucederá).

Ya hay muchos paleontólogos que se han visto obligados por la aparición repentina y completa de seres complejos, en la llamada ‘explosión cámbrica’, y por esta ausencia fósil, a crear la nueva teoría de ‘equilibrio punteado‘ de la que se ha debatido en este blog, consistente en que las especies fueron apareciendo de pronto, con sus cadenas de ADN totalmente cambiadas para dar lugar a cada nuevo ente biológico.

En su “El Origen de las Especies”, Darwin comentaba: “Si mi teoría es correcta, innumerables variedades intermedias, que vincularían más ajustadamente todas las especies del mismo grupo, deben haber existido con seguridad… En consecuencia, evidencias de su anterior existencia podrían encontrarse solamente entre los restos fósiles“.

Resulta evidente que el mismo autor del caos evolutivo era consciente de la ausencia de dichas formas transitorias. Miraba esperanzado hacia el futuro, contando con que fuesen localizadas. Por esta razón, considerando que ello constituía el obstáculo mayor de su teoría, agregó un capítulo a su Origen de las Especies: ‘Dificultades de la Teoría’, del cual he extraído el siguiente párrafo:

¿Por qué si las especies han descendido de otras por medio de claras graduaciones no encontramos por todas partes innumerables formas transitorias? ¿Por qué no se presenta toda la naturaleza desordenada, contrariamente a lo que sucede con las especies existentes, a las que podemos ver bien definidas? Pero, como según esta teoría deben haber existido innumerables formas transitorias, ¿por qué no las encontramos enclavadas en cantidad innumerable en la corteza terrestre?… Pero en la región intermedia, con condiciones de vida intermedia, ¿por qué no encontramos ahora variedades intermedias estrechamente vinculadas? Esta dificultad me ha confundido totalmente durante un largo tiempo”.

Solo le quedaba una alternativa ante esta situación: aunque los registros fósiles hallados hasta aquel momento eran inadecuados, planteó que cuando se les hubieran estudiado pormenorizadamente se encontrarían los nexos necesarios: los eslabones perdidos.

Los investigadores evolutivos, fieles al concepto, llevan más de 150 años excavando y buscando en todos los continentes, pero sin resultados satisfactorios: no solo no existe evidencia de forma transitoria alguna, sino que lo hallado señala que cada especie apareció de pronto, con todas sus características. Cada fósil extraído, mostró que la vida apareció sobre la Tierra repentina y totalmente formada. La esperanza evolucionista, devino en colapso.

El reconocido paleontólogo evolucionista británico, Derek V. Ager, lo corrobora:

“Lo que se presenta, si analizamos pormenorizadamente los registros fósiles, ya sea a nivel de órdenes o especies, es que lo que encontramos una y otra vez no es una evolución gradual sino la repentina explosión o aparición de un grupo a expensa de otro”.

Por su parte, Mark Czarnecki, otro paleontólogo evolucionista, comenta lo siguiente:

 “Los registros fósiles, las huellas de las especies desaparecidas preservadas en las formaciones geológicas de la Tierra, han sido un gran problema para la demostración de la teoría. Dichos registros nunca han revelado rastros de las hipotéticas variantes intermedias de Darwin. Por el contrario, las especies aparecen y desaparecen abruptamente, y esta anomalía ha alentado los argumentos creacionistas de que cada especie fue creada por Dios”.

Pero, como la esperanza es lo último que se pierde, siempre hay alguien que insiste en la posibilidad de una aparición futura. (Si emergió un Cámbrico negativo, ¿por qué no un golpe de suerte evolutiva?) A esta opción se apunta el profesor de paleontología de la Universidad de Glasgow, T. Neville George:

“No hay ninguna necesidad de disculparse por más tiempo de la pobreza de los registros fósiles. En cierta manera se han vuelto casi inmanejables por lo cuantioso, y los descubrimientos están poniendo fuera de lugar la integración… Sin embargo los registros fósiles continúan componiéndose principalmente de vacíos”.

Ya hemos visto, en un artículo anterior, fotos de fósiles aparecidos en las revistas  National Geographic y New Scientist, datados, desde supuestos 40 a 400 millones de años, que resultan morfológicamente idénticos a los actuales congéneres. Exactamente, se trataban de un tiburón, una langosta, una hormiga y una cucaracha. Si 400 millones de años no resultan suficientes para modificar una especie, ¿cuántos millones son necesarios para que ocurran las ‘especies transitorias’? Y hablamos de millones de especies; cada una urgiendo la forzosa intervención del tiempo para que se manifiesten en ellas cada estado transicional.

De modo que el único recurso que le queda a los desbrozadores de tierras, es donar sus palas, picos y demás enseres de trabajo a alguna ONG de la construcción, para darles mejor uso… o continuar en su tozudez generadora de promesas y sueños fatuos, intentando hallar el gato-perro que les catapulte a la fama, pues la competencia es tanta, que la vanidad ha hecho que esta constituya su principal objetivo; más allá de demostrar que procedemos del azar y hacia el azar nos dirigimos.

No importa que la riqueza de la Creación, que señala en todo momento planificación y diseño, apunte hacia un plan de futuro para la humanidad. Hay una seudo ciencia, que se la juega en el ‘todo por el todo‘, para lograr que la mente de Dios ni siquiera se considere en el pensamiento humano.

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VENCIENDO LA MUERTE

marzo 22, 2008

EL DÍA DE LA LUZ.

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”(1ª Co. 15:21-23)

Felicidades a la comunidad cristiana presente y la futura. Es la víspera de resurrección; el Buen Pastor buscará ovejas disipadas, para recordarles que también son de su redil y sanar heridas sin importarle causas, ofreciendo alianza imperecedera, en fidelidad a su promesa para toda la raza humana. Lo acredita con la sangre vertida desde el huerto de la confirmación de su pago, hasta la última gota de la lanzada en su costado, ya cadáver de hombre, sobre el madero santificado en el Gólgota.

¡El domingo sí habrá fiesta! Hace casi dos milenios, cuando la voz de Dios se oyó como un trueno ante los reunidos frente a Jesús de Nazaret, en la proximidad de su sacrificio por el pecado humano (Juan 12: 28-31), el Señor expresó que lo que para muchos fue retumbo del cielo, en realidad constituyó un mensaje al pueblo, no a Él, anunciando a todo el planeta:

“¡Ahora será expulsado el que manda en este mundo!”

Algo que vemos como una premonición de la acción descrita posteriormente, en Ap 20:1-3:

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo..”

La celebración dominical, tendrá lugar con el enemigo otra vez libre y haciendo de las suyas, hasta que el juez Supremo decida el momento de su justicia. Imaginamos el poder del resucitado Jesucristo, neutralizando entonces al engendro de la maldad, y enviándole al fuego por los tiempos de los tiempos, junto a sus seguidores.

También lo sentimos hoy, en el látigo de su verbo: caricia para quienes deciden seguirle desde el amor, y fustazo correctivo, aun no mortal, a los que permanecen ciegos, sumidos en desordenes morales de todo tipo o a aquellos con una menor culpa, producto de desidias y tibiezas provenientes de la ignorancia de su palabra.

El significado de Jesús, vuelto en carne a la vida, es locura para los que buscan su propia perdición, pero ratificación de fe y esperanza para todo aquel que cree en su promesa. Con su resurrección, dejó evidencia de la posibilidad de una vida eterna: si Él pudo, nosotros podemos. Y esto no nace de una deducción lógica, sino de la confirmación profética salida de sus labios, mientras oraba ante sus discípulos, en Juan 17:2:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

La esperanza del pueblo de Dios es crecer espiritualmente, no la de ser destruidos. El Creador señala los límites de campo de trabajo de cada cual, y nadie puede gloriarse de sus propios éxitos, pues es atributo único de Dios. Los herederos del amor de Jesús, adorándole desde la multitud de iglesias en las que se han repartido, deben buscar los puntos de encuentro, no los divergentes, porque estos han sido creados por quien todos conocemos, para separar y confundir a los cristianos del mundo entero.

En honor al Cristo resucitado, debemos ser celosos de que toda gloria y honra le corresponda al único hombre que fue capaz de dar su vida por el pecado cometido por la humanidad, aun cuando Él mismo fue siempre libre de culpa. ¿Quién de nosotros sería capaz de de dar su vida por otra persona? Y no pregunto por la posibilidad de sacrificar esta única vida carnal de la que disponemos, a favor del vecino que saludamos por las mañanas, sino por alguien que no conocemos y vive a 10000 kms. de nosotros.

Debemos ser celosos de todo aquel que hable de un Jesús diferente al que se nos ha predicado. Ya Pablo habla de este peligro en 2ª Co 11:4:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis… “

Si como cristianos deseamos glorificarnos, por propia obra o pertenencia a determinada congregación, debemos hacerlo antes con todo aquello que manifieste nuestras debilidades, enfrentándonos a ellas para intentar ser mejores ante el Justo. Reflexionemos ante aquella situación del Pablo suplicante, que le pedía a Jesús que le retirara la enigmática espina clavada en su carne (2ªCo 12:4-9), ante lo cual, el Señor le contestó:

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Es importante puntualizar que el Hijo de Dios resucitó luego de morir por nuestros pecados, según venían profetizando desde muchos siglos antes, primero el rey David, luego Isaías, y otros más; es decir: fue la respuesta a todo un plan concebido por el Altísimo. No murió por azar, de la misma forma que los seres humanos tampoco lo haremos; hay un plan divino para la humanidad, y la dirección de la obra nos ha dado el libreto para que nosotros mismos decidamos qué papel jugaremos en esta función que se acerca a su fin.

Jesús resucitó al tercer día, no 72 horas después, como algunos plantean para desvirtuar la verdad bíblica, y sembrar la duda. Le llevaron al sepulcro un viernes y se le apareció el domingo, (Mc 16:9) primero a María Magdalena, como canto de esperanza a todos los pecadores futuros, evidenciando que con Él no hay preferencias y que estaba abierto al perdón, y luego a Pedro. Más tarde a sus apóstoles, y después, a más de 500 cristianos que le habían visto morir en la Cruz, para que sirvieran de testimonios futuros. (1ªCo 15)

La lectura que debemos hacer todos de la resurrección, es la alternativa de vida eterna para todo aquel que cree que Jesucristo es el Señor y lo confiesa con su boca. La eternidad prometida es una semilla depositada en nuestros corazones, que germinará según el abono personal; es la morada de luz a la cual se accede desde dos caminos: el amor… o el temor, en función de las elecciones del libre albedrío concedido por el Dios Padre.

El Eterno nos llama desde el amor; pero los más incrédulos también tienen su posibilidad, si a última hora una chispa del miedo a estar equivocados, les hace volver de sus errados senderos. Ahora bien, no se le puede pedir al Señor que guíe nuestros pasos si no tenemos intención de mover los pies.

Si se ansía conocer a Dios, debe creerse a sus profetas, con quienes hablaba directamente, ordenando que escribieran todo en un libro para que creciéramos en conocimiento, y su verdad fluyera totalmente, sin astucias. No se trata de convencer a nadie para vender un auto, sino de serle fieles desde el alfa hasta la omega: el ‘Yo Soy’ del Señor. Jesús enseñó que el que quisiera, le siguiera tal como Él era, y el que no, que esperara acomodado en la forma de vida elegida, hasta que volviera a pedir cuentas a todos.

La sangre de Cristo anuló nuestros pecados; Él nos llama desde el amor, la vía más rápida y segura para seguirle, ‘gratis‘, por el recto camino que nos guía hacia el acceso principal de su Sión definitivo. Sin embargo, en su misericordia, nos ofrece otra alternativa a los rebeldes, abriéndonos una puerta de servicio a los arrepentidos de habernos apartado del trayecto, para que regresemos, ya sea diagonal o transversalmente, según la distancia a la que nos hayamos alejado… aunque pagando entonces un precio de recargo, como indica Jer 30:11, repetido en 46:28, para patentizar su sanción punitiva:

“Pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

El Creador, siempre manifiesta su exhortación al arrepentimiento con promesa de perdón, a lo largo de los 66 libros que constituyen su Biblia, pues Él no desea hacernos daño, sino perfeccionarnos. Es como cuando nos presentamos a un ‘casting‘ porque aspiramos algo que se ofrece: se selecciona a los que se consideren mejores para el propósito que se trate. Si se aspira ir a la vida eterna, no podemos ser la levadura que leuda la masa, sino la harina refinada que formará parte de ella.

El Todopoderoso lleva en un brazo la vara de la corrección, dirigiéndola hacia quienes ama, no hacia los que ya han elegido la perdición; escoge a los hombres según su corazón, pues no ve al pecado, sino el potencial de bondad que acabará por destruir a este. Su otra mano está permanentemente tendida hacia el arrepentido: una castiga y la otra salva, pero el libre albedrío siempre deja al hombre la última palabra.

“Yo reprendo y castigo a todo el que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”(Ap 3:19)

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.”(Ap 22:14)

Estas fueron dos de las últimas recomendaciones del Rey de Luz; seamos cautos y aprovechemos este nuevo aniversario de su victoria sobre la muerte, para meditar en ellas: nos arriesgamos a perder mucho en este acto. Sed buenos, el Señor viene.

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SEMANA SANTA Y EXPECTATIVAS DEL SEÑOR

marzo 19, 2008

¿A DÓNDE IRÁS EN ESTAS FIESTAS?

Hemos llegado a Semana Santa; lo que para muchos representa ocasión de aventura, visita a París, o mucho dinero debido a turistas visitantes, en realidad es una evocación de algo sucedido hace 1975 años atrás, el preámbulo de un hecho que aun hoy rompe todos los esquemas de la mente humana: la crucifixión de Jesús de Nazaret. Lo que para una buena parte de la humanidad constituye un sin sentido, resulta una promesa de opción a vida eterna para todos aquellos que le reconocen como Hijo de Dios.

Jesús predicó siempre la paz, y esta es unión; sin embargo, pese a todos sus esfuerzos y recomendaciones constantes, su iglesia ha sido dividida por los hombres: católica, (las que comulgan con roma y las que no, que son muchas más de lo que se piensa), la ortodoxa, (ídem), y la protestante, que también está representada por cerca de cien tipos. “Divide et vinces“, el “divide y vencerás” del emperador romano Julio César, es aplicable a este caso: el cristianismo se fracciona y el demonio abre una botella de champán, se apoltrona en su mejor butaca y pone su música satánica favorita, disfrutando su éxito.

Ya Pablo comentaba en sus epístolas, sobre el riesgo de las interpretaciones personales de la Biblia y de las inclinaciones hacia determinados guías espirituales de su época, siempre centrado en presentar a Jesús como tronco de la iglesia, y a los cristianos como su ramaje. No obstante, a día de hoy, se perciben grandes diferencias de concepto, pese a que una de las últimas manifestaciones de Cristo advierten del peligro en Ap 22:12:

‘Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.’

¿Necesitamos que el Señor sea más específico? ¿Por qué usó los términos ‘alfa y omega’? ¿En qué parte se relacionan la primera y última letras del alfabeto griego con el Salvador, si no en su Biblia? Resulta evidente que nos instruye sobre nuestro comportamiento hasta su llegada: seguir fielmente sus instrucciones, que Él tuvo mucho cuidado que quedaran escritas, confirmando una vez más que todo lo escrito en el libro de Dios, queda consagrado como verdad; es decir, que la sangre del Mesías representa el cuño que certifica la autenticidad de cada palabra bíblica.

¿Por qué el hombre se mete en diatribas filosóficas, incorporando deducciones que no fueron escritas por Dios? ¿Es que acaso este pecó de insuficiencia de argumentos? ¡Cuánta osadía hay en el corazón humano! Gracias a ello, surgieron las cruzadas antes, y el odio entre católicos y protestantes llenaron de muerte las calles del Ulster, más tarde. Pese a que la enseñanza recibida del Señor siempre fue la paz: antípoda de la violencia.

¿Por qué propugnar, por ejemplo, a un Cristo aliado a empresarios, cuando en realidad, constantemente se nos enseña lo contrario en la Palabra de Dios? En Santiago 2:5 se nos dice que Dios ha escogido a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en fe y que reciban como herencia el reino prometido a quienes le aman. ¿Qué con esto, que Jesús odia a los empresarios? ¡Claro que no! La enseñanza está en que lo importante para el Señor es el Espíritu. ¿Qué clase de empresario fue Pablo? Si tuvo alguna empresa, fue de propaganda, sin cobrar por ello, difundiendo desde las cárceles romanas sus prodigiosas cartas evangelizadoras, pues cuando no estaba preso por causa de Cristo, le andaban buscando, para arrestarle. ¿Y Esteban? ¿Y el recaudador de impuestos?

¿Qué tipo de empresarios fueron aquellos que el propio Señor les indicó que salieran a proclamar su mensaje, solo con lo puesto? En la casa de Dios no se acuñan monedas; la instrucción y la evidencia bíblica, enseñan que el dinero es poder, y ambos corrompen al Espíritu que mora en cada hombre: el primer Renault 7 ya no gusta, aunque funcione bien; pasamos por el concesionario y nos encandila el ostentoso Mercedes plateado que se exhibe. Nuestra mente deja de estar donde debe y comienza a resbalar hacia donde no debe.

Lo material es enemigo de lo espiritual; la bonanza económica de un cristiano, es gracia de Dios, concedida para una etapa efímera, pues según la propia Biblia, ‘el rico es como la flor de la hierba, que no permanece.’ Y así hay que verlo. “A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga“, reza un refranero popular, con más verdad que vicio.

Una evidencia de la corrupción derivada del dinero, la vemos en la propia materialización del Espíritu. Los cristianos abrazados a la fe católica salen en sus procesiones, con una imagen de madera que representa a un Cristo crucificado. El concejal de urbanismo, de Palma, Islas Baleares, cofrade asiduo en estas procesiones, sobre cuyo hombro ha estado varias veces el representativo Cristo de madera, parece que estimó que una buena forma de dignificarse ante Jesús, era pagar con la tarjeta de crédito del Ayuntamiento, todas las consumiciones realizadas en un club de alterne gay, carnes incluidas. ¿Agrada esto al Señor y responde a sus expectativas con los cristianos?

Y no es que esté involucrando en este hecho a todos los hermanos en la fe que salen tras las representaciones de la Virgen y del Cautivo; sino que intento evidenciar que tenemos una idea distorsionada sobre lo que nuestro señor Jesucristo espera de nosotros. Llegan estas fechas tan especiales y, en lugar de recordar lo que verdaderamente se debe: las promesas de vida eterna y la instrucción de llevar una vida ordenada, según las leyes que nos dejó, lo que se hace es acudir a comilonas, bebidas inclusive, viajes turísticos, etc.

No le reverenciamos con el acto de contrición debido, en recuerdo a su agónico sufrimiento, desde Getsemaní, hasta su muerte en la Cruz, sino con una parafernalia de artículos conmemorativos, vendidos y comprados en unas ‘fiestas‘ concebidas para ganar dinero. Los hosteleros no meditan en el Cristo agonizante, sino en las expectativas de un lleno completo en sus negocios; mientras una mayoría del resto de las personas, en lugar de recogerse, sacan cuentas sobre cuánto dinero tienen para montárselo bien en estos días: Paganismo puro y duro. ¿Es qué acaso hacemos fiesta en el aniversario de muerte de un familiar; el padre, por ejemplo?

Luego nos sentimos ofendidos si los creyentes musulmanes (no hablo del extremismo islámico) nos consideran impuros. ¿Dónde ha quedado la exhortación constante a la pureza por parte de Jesús?  En Pedro 1:16  puede leerse las recomendaciones del Señor:

“Sed santos, como yo soy santo”

Estos días deben ser aprovechados para reflexionar sobre nuestro comportamiento ante la vida. Debemos estar más dispuestos a escuchar a los demás, siendo lentos ante la réplica soberbia y la ira, pues el hombre enojado no hace lo agradable a Dios. No debemos discriminar a unas personas de otras; ya sea por su dinero o raza, pues la ley reza: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo‘, y a nadie le complace recibir trato de inferioridad por parte de otros. Hay que ser compasivos, sabiendo que si no lo somos, sin compasión seremos juzgados Tenemos, en fin, que despojarnos de toda maldad y aceptar el mensaje de Cristo con humildad, porque tiene poder para salvarnos.

Debemos reflexionar en las consecuencias derivadas de la aceptación Papal de la teoría evolutiva; una tesis que borra de un plumazo desde el capítulo 1 del Génesis, hasta el 11; lo que Dios ordenó a Moisés que escribiera, como sentencia firme, sin ambages ni más puntualizaciones: una Creación de 6 días de 24 horas, no de miles de millones de años, con la participación directa del Espíritu de Cristo, con Adán y Eva incluidos, por supuesto. Pablo nos advirtió ya sobre la ‘mal llamada ciencia‘.

Gracias a esa flexión de rodillas Papal ante la diosa ‘evolución’, hoy se enseña, incluso en las escuelas católicas, que no fuimos hechos por Dios a su imagen y semejanza, que no hay más futuro para el hombre que convertirse en otro tipo de ser (que nadie sabe como será)… y que al no haber juicio para vida eterna, pues esta no existe, no tenemos que dar cuenta a nadie de nuestros actos.

Por otra parte, si decimos que tenemos fe, debemos ser coherentes ante el Señor, corroborándola con nuestra actitud, evitando que alguien pueda criticar nuestra fe sin hechos, mientras da pruebas de su propia fe, a través de sus obras, incluso siendo ateo.

Renglón aparte merece nuestra lengua: quien no comete errores en lo que dice, está cerca de Dios. Así como la brida en la boca del caballo permite su obediencia, debemos poner freno espiritual en nuestra boca, para no arder en el fuego que puede provocar. Hay un proverbio chino que expresa: ‘Eres dueño de lo que callas, y esclavo de lo que hablas‘.

Si nos consideramos sabios, debemos demostrar la sabiduría con buena conducta. Si dejamos que la envidia nos invada el corazón, actuaremos por rivalidad, faltaremos a la verdad y nos desprenderemos ante Dios de todo lo que pueda enorgullecernos. Donde hay envidias y discordias resultantes, impera la maldad y el desorden: enemigos del Padre de todos. Los que se abrazan a la sabiduría procedente de Dios, intentan ser puros, pacíficos, bondadosos y dóciles. También compasivos, imparciales y sinceros: hacedores de bien y paz; ya se sabe que quienes procuran paz, siembran en paz, para recoger como fruto la justicia final.

Los malos deseos acunan en el corazón del humano; generan sus guerras y todo tipo de desavenencias. Se ansía lo que no se posee y se llega a matar por conseguirlo. No se logra lo que se quiere porque lo que queremos no está en correspondencia con lo que nuestro Padre desea para nosotros. ¿No desean los padres lo mejor para sus hijos? Pues funciona igual; si pedimos, lo hacemos mal, pues nos mueve nuestro materialismo y sensualidad: enemigos del Creador, que ama con celo nuestro espíritu  interior.

Dios se opone al orgulloso y es generoso con el humilde. Sometámonos a Él y resistamos las tentaciones de su oponente; así este huirá de nosotros. Acerquémonos al Señor y Él se acercará; limpiemos nuestros cuerpos de faltas, así como nuestra mente y corazón de malos pensamientos, pues no se puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo. ¡Humillémonos para que seamos enaltecidos por el gran Enaltecedor!

No hablemos mal unos de otros, pues estaremos juzgando y, con ese mismo rigor, se nos tratará en nuestro inexorable juicio personal. Olvidemos el orgullo y subordinemos nuestros planes a la voluntad del Eterno, pues somos neblina fugaz, que aparece y desaparece sin dejar rastro. Si Dios quiere, viviremos y podremos hacer lo que le pidamos, si está en resonancia con su voluntad; y si no hacemos el bien, pudiendo hacerlo, estaremos en falta ante los ojos del Supremo, con toda seguridad.

Seamos capaces de darle a la Semana Santa el verdadero valor espiritual que reclama; que sean días para hacer un alto, reajustar nuestras brújulas y reemprender nuestros pasos con un mayor sentido de orientación. No es tan difícil, solo debemos preguntarnos en cada acción nuestra: ¿Actuaría así nuestro Señor Jesucristo? Él está pendiente de nosotros; tiene sus expectativas puestas en cada uno, pues cada uno responde a un plan.

No debemos finalizar sin exponer que la muerte gloriosa del Señor, sin ‘cuidados paliativos‘, fue también una señal contra la eutanasia. Al morir con honra en la cruz, instruyó sobre el modo en el que los cristianos deben enfrentarse a su último aliento: el Crucificado le plantó cara, lleno de fe; la aceptó con amor, confiado en que iba hacia los brazos del Padre. ¿Fue o no un tránsito digno? Estando cerca de Dios, la muerte no asusta; la fe nos fortalecerá en la hora de la prueba.

Seamos etimológicos: no estamos de fiestas, sino en la semana de Jesús, quien sufrió muerte en la Cruz para lograr un pacto de vida eterna ante Dios, en beneficio de la humanidad. Una opción de eternidad bajo su gobierno, en el Sión definitivo, que debemos aprovechar. Intentemos ser mejores personas y rompámonos en este aniversario ante Él, para que lleve nuestras deudas a cero y nos comprometamos a dar lo que se espera de nosotros, según enseña Tito 2:14:

“Él se entregó a la muerte por nosotros, para salvarnos de toda maldad y limpiarnos totalmente, para que seamos suyos, deseosos de hacer el bien”

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