EL TEMPLO DE CRISTO

abril 24, 2008


“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”  (2ª Timoteo 4:1)

A través de la historia de la humanidad, se han mencionado templos de todo tipo; los griegos fueron quizás los más profusos en esto: su mitología recoge casi tantas deidades como hombres hubo en la vida real. También se hallan muy difundidos en India, China, América… y cada uno, hipotéticamente albergando al menos un Dios.

Las religiones antiguas ya asimilaban indistintamente el monoteísmo y el politeísmo, según el lugar y las costumbres de la sociedad en cuestión. Si nos dejamos llevar por leyendas recogidas luego de múltiples generaciones, se contabilizan, según la enciclopedia mitológica de ABC ‘Dioses’, no menos de 861 divinidades, entre los que resaltan el nepalí Buda, (un noble a quien los seres humanos convirtieron en Dios), los indios Brahma, Sarasvati, Siva…, el fenicio Baal, el egipcio Ra, el maya Itzam-ná, el filisteo Dagón… una lista tan larga, como carente de evidencias de poder.

¿Cuál es la diferencia entre todas esas tendencias ‘religiosas‘ y la fe cristiana? ¿Por qué los seguidores de Jesús confiamos en que solo Él es fiel a la verdad? Ambas preguntas se responden de una misma manera: porque ninguno de aquellos a los que se les han atribuido potestad jamás demostró nada. Solo el Hijo de Dios hecho hombre evidenció su majestad y poderío mediante auténticos milagros, recogidos, no solo por la propia literatura cristiana, sino por muchos historiadores antiguos, de diferentes nacionalidades. Solo Él se entregó en sacrificio por la humanidad, venciendo a la muerte al tercer día, según propioa premonición ante los suyos.

Un ejemplo de ello se manifiesta en el libro ‘Antigüedades Judías’ (Antiquitates Iudaicae) escrito por Flavio Josefo. En la sección 18.5.2, se cuenta la muerte de Juan el Bautista a manos de Herodes, aunque sin detallar su relación con Jesús; pero los párrafos 63 y 64 del capítulo XVIII, sí dan testimonio sobre Él. En el acápite 3,3 de dicha sección, existe un texto denominado tradicionalmente «Testimonio flaviano», que dice textualmente:

“Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, si es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para quienes reciben la verdad con gozo, y atrajo hacia Él a muchos judíos, y a muchos gentiles además. Era el Cristo (el Mesías)). Y cuando Pilatos, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo condenó a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron, ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto, además de otras tantas maravillas sobre Él anunciadas con antelación por los santos profetas. La tribu de los cristianos, llamados así por causa de Él, no ha cesado de crecer hasta este día”.

Hay quien dice que el texto fue alterado, y no responde al auténtico testimonio de Flavio Josefo. Sin embargo, una gran parte de estudiosos cree que el pasaje completo acerca de Jesús, tal como aparece hoy en día, es genuino. Señalan como argumentos principales de la autenticidad del fragmento de Josefo los siguientes:

– Todos los códices o manuscritos hallados sobre el trabajo de este historiador, coinciden en ese texto en cuestión; para una falsificación, habría que suponer que absolutamente cada copia diseminada cayó en manos cristianas, y que todos se pusieron de acuerdo para alterarlos de manera coincidente, algo fuera de la razón y de la lógica.

– Si Eusebio (‘Hist. Eccl’., I, xi; cf. ‘Dem. Ev.’, III, v), Sozomeno (Hist. Eccl., I, i), Nicéforo (Hist. Eccl., I, 39), Isidoro de Pelusium (Ep. IV, 225), San Jerónimo (catal.script. eccles.xiii), Ambrosio, Casiodoro, y muchos otros, recurren al testimonio de Josefo, no deben haber existido dudas respecto a su autenticidad, en aquel tiempo.

– No contiene ninguna afirmación incompatible con la historia. Toda Roma supo que Jesús fue el Cristo crucificado, fundador del cristianismo; sus admirables obras y Resurrección de entre los muertos, se pregonaron sin cesar de forma tal, que sin estos atributos el Jesús de Josefo no hubiera coincidido con los miles de alegatos populares de la época.

Por otra parte, en el capítulo 20, epígrafe 9.1, Josefo menciona indirectamente a Jesús, al relatar la muerte de alguien a quien describe como ‘su hermano‘ Santiago. El texto hace filológica e historiográficamente más consistente el Testimonio Flaviano; léanlo:

‘Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido; el sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el Sanedrín juzgase a Santiago, el hermano de Jesús, y a algunos otros. Les acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.’

También Plinio el joven, escribió sobre esto. Con profesores como Quintiliano y Nices Sacerdos, inició la carrera de leyes a la edad de 19 años, creciendo su reputación en este campo muy rápidamente. Plinio, hombre honesto y moderado, fue ascendiendo por el cursus honorum. (Cargos administrativos civiles y militares del Imperio) y fue Flamen Divi Augusti (sacerdote del culto al Emperador). Luego, decemvir litibus iudicandis (algo equiparable a un juez de lo civil), tribuno militar en Siria (donde conoció a los filósofos Artemidor y Eúfrates), Sevir equitum Romanorum (jefe de un escuadrón de caballería), quaestor imperatoris y questor urbano entre el año 89 y el 90.

Fue nombrado tribuno de la plebe en el 91, pretor en el 93, prefecto (primero de las finanzas del ejército y luego del templo de Saturno), y cónsul suffectus en el 100. Entró en el colegio de augures por elección, fue supervisor del río Tíber y finalmente legatus (embajador) en el Imperio de Bitinia, donde se supone que murió. Se puede decir que su carrera es un resumen de todos los cargos públicos más importantes en Roma, y en efecto Plinio contribuyó a la organización del Imperio en mucho de sus campos.

O sea, no fue un mequetrefe que se puso a escribir historias, sino alguien debidamente capacitado, con suficiente participación en la temática, y que en una de sus numerosas cartas (las Epistulae), habló al emperador Trajano sobre creyentes que no le adoraban como Dios ni maldecían a Jesucristo, aun bajo la peor de las torturas; así como de los acusados que cedían al dolor y negaban su fe; liberados luego que, según palabras textuales: “habían repetido la invocación que yo había hecho a los dioses, ofrecido incienso y vino a tu imagen [la de Trajano] […] y, además, maldecido a Cristo”.

Todo lo que se apartara de este ejercicio de renuncia, culminaba en ejecución. Trataba al cristianismo como una superstición estúpida y manifestaba su sorpresa por el gran número de denuncias anónimas que se recibían en este campo, de parte de la población, lo que demostraba la gran cantidad de seguidores que desde la clandestinidad, persistían en su fidelidad al Señor. Trajano le respondió apoyando su actitud, y ordenándole que no diera curso a dichas denuncias anónimas.

Talo, otro historiador pagano que vivió en la época de Cristo, registra en el tercer libro de sus relatos, que “hubo tinieblas milagrosas en la faz de la tierra en aquella Pascua judía.”

Fueron muchos los romanos que trataron el tema de la proyección real de Jesucristo en su época, pues Tácito aporta otra referencia histórica en el año 116 ó 117:

Ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus Chrestianos appellabat. Auctor nominis eius Christus Tibero imperitante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus erat; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, oríginem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta mundique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque.’

Lo que traducido, dice: ‘Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran.

Otras referencias vienen de Caius Suetonius Tranquillus (75-160), cuya obra capital fue ‘De vita Caesarum’ (año 121); una serie de biografías de los primeros doce emperadores, de Julio César a Domiciano; páginas que aportaron a la historiografía una gran cantidad de datos sobre la vida privada y el gobierno de césares romanos, aunque en ocasiones se centra más en cuestiones superficiales, (en algunos casos, escandalosos), que en un estudio profundo de los hechos históricos.

Pese a ello, este libro fue muy popular durante la Edad Media, en especial por su estilo de escritura fluido y llano, libre de artificios. Sobre el emperador Claudio, dejó escrito que expulsó de Roma a judíos instigados por las enseñanzas que había dejado un tal ‘Chrestus’: [De Vita Caésarum. Divus Claudius, 25]

‘Iudaeos, impulsore Chresto, assidue tumultuantis Roma expulit.’ (A los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos)

También dejó constancia, en una lista de las actividades realizadas por Nerón, del siguiente hecho: [De Vita Caesarum. Nero, XVI.2.]

‘Multa sub eo et animadversa severe, et coercita, nec minus instituta […] afflicti suppliciis Christiani, genus hominum superstitionis novae ac maleficae.’ (Bajo éste [su reinado] se reprimió y castigó con muchos abusos, y reglamentos muy severos […] Nerón infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna.)

Por último, están los escritos de Quinto Séptimo Florente Tertullianus, hijo de un centurión de la legión romana, castellanizado como Tertuliano (155-230), que nació, vivió y murió en Cartago, en el actual Túnez. Fue educado en las creencias romanas, hasta que de alguna manera se le manifestó el Señor, convirtiéndose al cristianismo y  posteriormente, en líder de su Iglesia, así como en un prolífico autor durante el siglo II de esta era.

Abogado, sus artículos brotan en latín riquísimo, con muchos juegos de palabras y voces acuñadas por él mismo; algunos de cuyos neologismos arraigaron después en la terminología teológica cristiana. Tertuliano propuso el ejemplo de Cristo como modelo para vivir la virtud de la paciencia, manifestando que pese a que, siendo el mismo Dios, durante su vida terrenal soportó todas las injurias imaginables con una infinita capacidad de perdonar y de devolver amor ante cada ofensa.

Por si esto fuera poco, tenemos el alegato de Juan y Pedro, quienes no fueron personas que oyeron hablar de Jesús en la recogida de aceitunas ni mientras le atendían en una barbería ni a través de los cuentos del vendedor de frutas del mercado judío, sino que convivieron, comieron y charlaron con Él durante tres años, mientras les instruía;  testigos directos de sus muchísimos milagros, así como de la resurrección de Lázaro, de la niña de 12 años, y del propio Cristo Jesús.

Fueron testigos directos de su restauración, pues le vieron mientras le clavaban en el ominoso madero, y también cuando murió y le llevaron al sepulcro. Fueron de los primeros en verle resucitado, como evidencia de que su promesa de vida eterna era posible, y dan fe de ello en sus cartas, en el Nuevo Testamento. También Pablo, el que otrora había sido centurión romano, perseguidor de cristianos, luego de la muerte de Jesús, habla sobre cómo este se le presentó, preguntándole que por qué le perseguía.

Todos fueron mártires: apedreados, pasados a espada o crucificados, como el Señor; ninguno recibió premio de hombre por sus actos, sino acoso, hambre, y mucha aflicción. ¿Qué pasó en sus vidas para que decidieran darle un cambio tan radical, y entregarse como lo hicieron, a la causa cristiana? ¿Estamos ante una coincidencia de muchos locos en un lugar y momento determinados? ¿Un virus quizás?

Los escritos muestran, además de los milagros de Jesús de Nazaret, que es imposible creer que los judíos, después cristianos conversos, estuvieran dispuestos a morir por algo que no resultara convincente. Su tolerancia al martirio se debió a que fueron testigos oculares de la vida, muerte, y vuelta a vivir de Jesucristo, y a que ‘oyeron‘ las declaraciones históricas de Jesús. Los primeros seguidores de Cristo y todos los escritores del Nuevo Testamento fueron judíos, excepto Lucas, que era griego.

Por favor, ábranse a la realidad de estar ante un hecho que no puede ser explicado desde la lógica y el razonamiento humano, aunque ha quedado bien patentizado en la historia; un suceso en el que todos, absolutamente todos, estamos implicados.

Volviendo al inicio, coloquialmente, un templo es cualquier lugar en donde se concentra un grupo de personas para adorar al Dios que vive en sus mentes. En el caso de los cristianos, que también contamos con cuatro paredes para reunirnos y dedicarle nuestro tiempo al Todopoderoso, sabemos además que hay una casa, no hecha de cemento ni madera ni material inerte, en la cual podemos compartir con el Creador: el propio corazón.

Mantengámoslo limpio, para que se instaure allí la presencia del Fiel, y nuestra opción del ‘para siempre‘, se convierta en realidad inexorable. Que cada cual se transforme en renovador del Templo del Eterno y se vigile con celo; estamos en la estación y el tren viene: no permitamos que nuestro boleto individual se halle caducado.

“Respondió Jesús, y díjoles: ‘Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.’ Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo.” (Juan 2:19)  

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DISCIPLINA, REPRENSIÓN, CORRECCIÓN Y CASTIGO

abril 17, 2008

UN DEBATE QUE NO ACABA

A día de hoy, uno de los usos más controvertidos del cristianismo, es el concerniente al que se hace de la palabra ‘castigo‘, según sea la tendencia de la iglesia que se manifieste al respecto. La católica, a través de los tiempos, es la que más se ha esforzado en su ‘fidelidad‘ a esta expresión bíblica que aparece, en los 66 libros, casi una centena de veces. El recuerdo de los errores de la Inquisición que recoge la historia, y de la estela de mártires generados por ella, ha trabajado en el subconsciente de la humanidad, y gran parte de esta se esfuerza en desterrar para siempre la punición correctiva bíblica, obviando la palabra… o cambiándola por otra que resulte más ‘políticamente correcta‘.

El semi-pavor al vocablo ha echado raíces en el corazón de la mayoría del resto de congregaciones cristianas. Pero, si andar en los extremos siempre es malo, quedarse cortos también lo es: nos hemos adormecidos en el amor al que constantemente nos llama Jesús, y a veces nos convertimos en ‘tergiversadores‘ de su Palabra. Sabiendo que su sabiduría está muy por encima de la humana, ¿por qué intentamos siempre dar otra explicación a los versículos donde se nos alerta sobre el castigo de Dios?

En varias ocasiones, ante un atentado de ETA, por ejemplo, las multitudes se concentran a favor de la paz, alzando sus manos pintadas de blanco. Este es el idioma del amor; el lenguaje que pueden entender todos aquellos que aman la concordia y el buen ‘rollo‘ entre las personas, independientemente de su naturaleza, raza, sexo o nación. Pero, ¿cómo reaccionan ante estos brazos pintados con el matiz de la armonía, aquellos que usan sus dedos para ‘gatillar‘ el arma homicida?

Para ellos, se les está hablando en chino, esperanto, o ‘quechua’: se ríen de esos brazos en alto y de los minutos de silencio; no pueden ser receptivos a esas señales, pues sus corazones son incapaces de interpretar el lenguaje del amor. Por eso es que la justicia humana impone el castigo punitivo allí donde resulta imprescindible. El pederasta, el asesino, el sicótico perseguidor de jovencitas que viola y mata… ninguno de aquellos que representan un penoso lastre para la sociedad, son aptos para asimilar la disciplina de la convivencia en el respeto mutuo y la corrección. De ahí, la necesidad de pena carcelaria.

Asimismo ocurre con las Escrituras. El Señor nos llama una y otra vez desde su ternura y entrega; nos instruye en la vía más directa para alcanzar todas las promesas por las que se ofreció en crucifixión. La vida eterna no es un fin en sí mismo, sino una continuidad en el camino de la perfección; para llegar a ella es imprescindible estar depurados espiritualmente, pues nadie permanecerá allí si no demuestra antes que no constituirá una ‘mala levadura‘ o contaminación para el resto de las almas con las que convivirá.

Cuando morimos, la carne se descompone en los elementos químicos que le sucederán; pero el espíritu, cuya composición es desconocida para el hombre, no es destruido, sino que cambia automáticamente del plano físico donde vivió, enclaustrado en cuerpo humano, hacia el espiritual. Allí se mantendrá hasta que el Todopoderoso decida el momento de juicio e instaure el Sión definitivo, bajo el reinado de Jesús, con todos los que hayan pasado su prueba y accedan a la eternidad prometida.

Por eso es importante aprovechar la oportunidad mientras se respire, en el caso de aquellos que no accedieron por voluntad propia a la llamada del amor de Cristo o que se adhirieron inicialmente, pero luego, bajo el influjo de las pasiones enemigas del espíritu, se separaron del camino. Ellos también tendrán posibilidades, si son sensibles a la disciplina, reprensión, corrección y castigo, a los que serán sometidos, según corresponda.

Disciplina‘, según el diccionario de la RAE, involucra ‘doctrina, enseñanza o educación sobre la conducta de la persona,  a través de reglas que afirmen el orden entre miembros de organizaciones militares, políticas, civiles o religiosas‘. La Biblia enseña sobre ella:

“El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.”  (Proverbios 15:32)

Por otra parte, la palabra ‘reprensión‘ (que sale al menos 31 veces en las  Escrituras), según el mismo diccionario, significa: ‘Regaño, reprimenda, pena o amonestación a alguien, sobre una actitud específica.’ Expongo una cita de la carta a los Tesalonicenses:

“Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo. ” (1ª Ts 5:23)

La consecuencia inmediata al poco caso, cuando se es reprendido, da lugar a la ‘corrección‘, bíblicamente reiterada en 24 versículos, y de la que el RAE expresa: ‘Rectificación o enmienda de errores o defectos: Castigo leve que el superior impone al subordinado por haber cometido alguna falta; advertencia para enmendar un error.’ Una de las ocasiones en que se menciona en el Antiguo Testamento, es en Jeremías 5:3:

“Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Azotástelos, y no les dolió; consumístelos, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse.”

Y, por último, esa acepción tan dada al debate y a las múltiples traducciones erróneas, por el ‘yuyu‘ que impone en algunos: ‘castigo‘, que la Biblia cita, no menos de 60 veces. ¿Por qué razón Dios ha hecho que esta palabra apareciera tanto en las Sagradas Escrituras? Solo Él lo sabe, pero todos debemos coincidir en que resulta una osadía obviarla, pasarla por alto, dar un quite o, en el peor de los casos, intentar ofrecer otra significación distinta a la que encierra, pues si el Altísimo decidió que apareciera, resulta obvio que sus razones tendría: nadie tiene el derecho a minimizarla ni esconderla.

Recurriendo de nuevo al significado etimológico, nuestro libro de acepciones describe al castigo como: ‘Pena que se impone al que ha cometido delito o falta, con objeto de enmendar un comportamiento.’ ¿Por qué el profeta Jeremías, quien hablaba directamente con el Creador,  presenta estos dos versículos repetitivos, sobre la punición:

“Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.” [Jer 30:11]

“Tú, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, porque yo estoy contigo; porque destruiré a todas las naciones entre las cuales te he dispersado; pero a ti no te destruiré del todo, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”  [Jer 46:28]

Cuando el Señor insiste dos veces, muestra interés en que llegue su mensaje de sanción; si es reiterativo, resulta importante, y nuestro deber es no ser indiferentes a su proclama. Acepta margen para el error, pues conoce cada milímetro de la debilidad humana, pero, en su sabiduría, también sabe cómo el hombre es capaz de responder a sus expectativas, luego de la adecuada corrección y/o castigo pertinente. Por eso es vital que su Palabra llegue tal cual, a todos los corazones, según Él dispone; aclarando que quienes entren a partir el amor, siendo fieles desde que son llamados, se ahorrarán el dolor del correctivo.

Hay quien entiende el mensaje de amor de Cristo… y hay quien no. A estos se dirije el Padre en sus amenazas; para darle también a ellos su oportunidad. De modo que estamos obligados, en un ejercicio de responsabilidad, a describir cada palabra, tal cual aparezca en cada uno de los párrafos donde se use, pues Dios da en cada momento, la acepción exacta; Él no es de: ‘Donde dije ‘digo’, dije ‘Diego‘, sino que constantemente alerta sobre el peligro de cambiar una sola letra de sus mensajes.

Los que son capaces de ser leales a Dios, no deben reprimirse al trasmitir cada una de las alertas de condena dadas por el Omnipotente, pues Él tiene sus razones para el ultimátum. Se dirige a aquellos que o no quieren oír su Palabra o la oyen y la aceptan, pero luego cometen fallos, debido a fragilidad espiritual. El Señor sabe que esta no alcanza el mismo nivel en todos los humanos, y acude al aviso sobre lo que una actitud de desobediencia puede costar, para que reaccionen, cambien, y puedan optar al mismo privilegio.

Una evidencia bíblica de ello la encontramos en Ez 7:8:

“Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones.”

El castigo de Dios resulta peligroso cuando se hace definitivo; los más inteligentes le temen, porque son conocedores de su poderío y saben que puede causar la destrucción total. Sobre ello nos instruye Proverbios 1:7:

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”

De ahí que el Eterno acuda a la alerta del castigo. Sin embargo, muchos cristianos, cuando se enfrentan al análisis de esta palabra, manifiestan su convicción de que no se trata de una corrección directa del Padre, sino de la consecuencia derivada de la mala cabeza de quien cae en pecado, aun con conocimiento de causa.

Pero, aunque es real que por causa de inmadurez, precariedad de espíritu u otras razones, muchas veces somos víctimas de nuestro propio desatino, también es cierto que existen otros contextos ante los cuales no podemos dar la misma respuesta. El diluvio, Sodoma y Gomorra, y el propio anuncio del Apocalipsis, dan testimonio del castigo directo de Dios.

El enigmático libro de Job nos presenta otro enfoque. ¿Quién puede insinuar que este favorito del Señor, a quien amaba y de quien estaba orgulloso por su comportamiento y actitud ante la vida, tuvo mala cabeza? La Biblia explica cuán grande fue su pesadumbre, pese a no haber caído en pecado; doble enseñanza, pues el mismo Creador, luego de presentarse en el debate con los amigos que le criticaban, amonestó a estos por su rapidez en emitir juicio sobre el doliente. Enseñó a todos que la postura ante alguien a quien no le van bien las cosas, por estar bajo sanción o prueba, no debe ser la de convertirse en jueces, pues ya está Él para ese oficio.

El dolor purificador del castigo, hará crecer a todo aquel que no tuvo la estatura necesaria para ser fiel al amor de Cristo ni el comportamiento adecuado ante sus enseñanzas. Una nueva oportunidad a la que debe aferrarse quien ha fallado, y que, quebrantado ante nuestro Señor, decide aprovechar la oportunidad que le ofrece su piedad, reemprendiendo el camino, reorientando su brújula, templando y fortaleciendo su espíritu, para conseguir el reencuentro con sus hermanos en la fe; esta vez, de manera definitiva y en Paz con Dios.

Por otra parte, Judas 1:5, describe un castigo más severo:

“Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha encerrado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día…” 

¿Significa esto que Dios quiere infligir daño? ¡De ninguna manera! Pero necesita asegurarse que el espíritu humano que pase el filtro, sea lo suficientemente fuerte para no contaminar el reinado mesiánico; por ello, el propio Jesucristo nos anuncia, en Apocalipsis 3:19:

“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”

Y repite, por último, casi al final del libro, en Apocalipsis 22:14:

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Afortunado el sacudido por la vara del Todopoderoso; eso demostrará que no es un bastardo, y que el Padre tiene buenos planes para él. Si logra aprender la lección, su nombre será inscrito en el libro de los cielos; si es capaz de corregir su rumbo y seguir los pasos de nuestro Señor Jesucristo, se sentará con Él, como invitado, en el banquete que dará inicio al nuevo Tiempo.

Por amor, y no por miedo, seremos considerados inocentes; mas el temor hará que los indecisos y los rebeldes trasmuten y puedan experimentarlo, aunque parezca incongruente. Seamos prudentes y asumamos la actitud acertada, mientras el sol alumbre para todos, y no se detenga el reloj de la vida, pues luego, será tarde.

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EVOLUCIÓN Y ENERGÍAS.

marzo 3, 2008

LA FUERZA INVISIBLE.

Una mañana del verano de 1973, me hallaba en el departamento de electrónica de un centro de investigación nuclear, cuando se escuchó la estridente señal de alarma de uno de los radiómetros instalados en los cubículos de las áreas restringidas de Radioquímica y Física Radiactiva.

La primera impresión entre los electrónicos, después de varios años en el centro sin que ocurriera nada peligroso, fue pensar que uno de los geiger Muller se había estropeado y estaba dando una falsa información: pulsos eléctricos que el aparato de control detectaba como radioactividad.

Resultó alarmante ver por vez primera a mis compañeros de control radiológico, del Departamento de Dosimetría, pasar ante nosotros, embutidos en sus trajes blancos con interior de plomo y parafina, como si de cosmonautas se trataran. Pese a la inquietud de sus rostros y la urgencia de la situación, el lastre que representaba los alrededor de 30 kilos que implicaba la tecnología de aquella época, no les permitía ir más rápido. En sus manos llevaban el radiómetro portátil previsto para usar en estos casos, capaz de medir radiaciones alfa, beta y  gamma, con sus distintos cabezales.

Uno de ellos logró desconectar la estridente sirena y dar la información a los compañeros: por accidente, se había roto el depósito de un isótopo de Radón, que no recuerdo en estos momentos si era el 222 y la contaminación era bastante alta, pese a que los extractores estaban funcionando (el radón es una emanación gaseosa producto de la desintegración radiactiva del radio). En lo personal, me sentí afectado, pues el radioquímico que se encontraba dentro era mi mejor amigo, y no se sabía nada del nivel de peligrosidad ni la radiación recibida.

El radón es muy radiactivo y se desintegra con la emisión de partículas energéticas alfa, pero su período de vida es corto,  alrededor de cuatro días, degradándose en otros componentes, menos dañinos. Al final, después de ser lavado y cepillado varias veces, con el líquido usado por sus compañeros ‘astronautas‘, el equipo medidor determinó que la dosis había sido reducida lo suficiente como para no temer por un peligro de muerte.

Mi amigo salió, y la Dirección del Centro le dio los días libres que los médicos especialistas indicaron. En resumen, aquel accidente no tuvo más consecuencia que el disfrute de unos días extras de playa.

Posteriormente se emitió un folleto, para un curso interno sobre ‘los efectos biológicos de las radiaciones ionizantes‘, dirigidos a aquellos técnicos no químicos, que no habíamos cursado Radiología.  En cuanto tuve conciencia del verdadero peligro, del daño desatroso que provocaba en el organismo una asimilación mayor del rango permitido, se incubó mi deseo de cambio de actividad.

Seis años después de haberme desvinculado del ambiente radiactivo, el 26 de abril de 1986, durante una simulación de un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de la Central Nuclear de Chernóbil, dio lugar al hipercalentamiento de su núcleo, generando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior.

La cantidad de material radiactivo liberado, que se estimó fue unas 500 veces mayor que la de la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, provocó la muerte directa de 31 personas, obligó al gobierno soviético a la evacuación de unas 135.000 personas e incitó una alarma internacional, al detectarse radiactividad en diversos países de Europa septentrional y central.

Durante la evacuación, el nivel oficial de radiación alcanzó 1 Roentgen por hora. La gente dice que fue de 7 Roentgens. Esto es una gran diferencia, porque en el primer caso, la población podría morir en dos o tres meses; en el segundo, en una semana. En las primeras semanas de lluvia radioactiva, la radioactividad en la superficie de las calles fue mucho más alta que la radioactividad en el aire, a la altura de los ojos.

En Suecia, el 27 de abril se hallaron partículas radiactivas en las ropas de los trabajadores de la Central nuclear de Forsmark (a unos 1100 kms de la central de Chernóbil). Luego de convenir que no había escapes en la central sueca, dedujeron que la radiactividad provendría de la zona entre Ucrania y Bielorrusia, dados los vientos dominantes entonces. Igual ocurrió en Finlandia y Alemania; así pudo conocer el resto del mundo, parte del alcance de la tragedia. La invisibilidad del monstruo flotante, dio lugar a la sorpresa.

Inmediatamente después del accidente, la mayor preocupación fue el yodo radiactivo, con un periodo de semidesintegración de ocho días. A día de hoy, la inquietud se centra en la contaminación del suelo con estroncio-90 y cesio-137, cuyos periodos de semidesintegración llegan a unos 30 años.

Ahora bien, ¿cómo accionan las radiaciones ionizantes en la materia y cuál es su  capacidad de penetración? Las partículas ‘alfa’ emitidas por los radionucleidos naturales no son capaces de atravesar una hoja de papel o la piel humana y se frenan en unos pocos centímetros de aire. Sin embargo, si un emisor alfa como el 210Po es inhalado,  ingerido o entra en el organismo a través de la sangre, por una herida, puede ser muy nocivo.

La radiación alfa tiene menos intensidad de penetración que la beta, que consiste en la emisión de núcleos de helio: dos protones y dos neutrones. También se sabe que los rayos gamma son fotones de alta energía y que resultan los más penetrantes de los tipos de radiación descritos: atraviesan fácilmente la piel y otras sustancias orgánicas, por lo que pueden causar graves daños en órganos internos.

Los rayos X también son fotones, pero con una capacidad de daño menor que los gamma. Si bien se trata del mismo tipo de radiación, se mantiene la nomenclatura gamma y X debido a la causa que la produce: mientras que los rayos gamma son de origen nuclear (reestructuración del núcleo atómico), los rayos X tienen su origen en la reestructuración de los electrones en la corteza atómica.

A estos tipos de emisiones no perceptibles por el ojo humano, y clasificados por Rutherford, deben añadirse la de neutrones, que surge en la naturaleza por fisión espontánea, con mayor penetración que la gamma, y sólo puede detenerlos una gruesa barrera de hormigón, agua o parafina (compuestos muy ricos en hidrógeno).

Pero, generalizando, radiación es toda energía que se propaga en forma de onda a través del espacio. En este concepto se incluye pues, la luz visible, y las invisibles, como las  ondas de radio, televisión, luz ultravioleta, infrarrojos, rayos X, radiaciones ionizantes, el magnetismo, el calor, etc. ¿Podemos asegurar que son las únicas que existen?

La Biblia habla asiduamente de una no contrastada: el Espíritu. El doctor en Medicina, profesor y doctor en Filosofía por la Universidad de Virginia, Raymond A. Moody, publicó hace años el libro “La vida después de la vida”, en el que recoge los testimonios de 150 personas que afirmaban conocer esta experiencia.

Por otra parte, investigaciones de doctores holandeses, en 1962, sobre 344 pacientes con fallos cardíacos, reveló que 62 de ellos refirieron experiencias ‘post morten’. El líder del equipo, Pim Van Lomme, cree que esto cuestiona el “asumido, y nunca probado concepto de que conciencia y memoria están en el cerebro“. Van Lomme cuestiona cómo estos pacientes lograron relatar lo hablado y sucedido a su alrededor (después de permanecer cierto tiempo con electroencefalograma plano), si no es por un estado de conciencia independiente al órgano cerebral. Este estudio, que apoyaría a otro realizado el año anterior en el Hospital de Southampton, se terminó en dos años, y fue publicado por “The Lancet” una de las publicaciones médicas mas prestigiosa del medio.

Mención aparte merece el caso de China: una madrugada, de julio del 1976, el seísmo más mortífero del siglo XX, y el tercero más grande de la historia, removió a Tangshan. Una quinta parte de la ciudad murió en el trágico suceso, y miles fueron librados de la muerte. En el apoyo sociológico, algunos relataron haber visto seres especiales, túnel de luz y cosas por el estilo, conocidas como ECM (experiencias cercanas a la muerte).

Un documental cuenta el testimonio de  Pam Reynolds, compositora y cantante popular, quien fue sometida quirúrgicamente con circulación extracorpórea, debido a un aneurisma cerebral; su cuerpo quedó a 10ºC y su corazón y cerebro dejaron de emitir las señales vitales. Sin embargo, ya recuperada, detalló las conversaciones del quirófano; dijo haber sido testigo de la operación como si flotase por encima de los cirujanos.

Gordon Allen, es otro caso: un agresivo y emprendedor financiero estadounidense al que una grave neumonía llevó al borde de la muerte; una vez que se recuperó, refirió haber salido de su cuerpo hacia a un espacio habitado por seres espirituales. Cambió radicalmente de vida y dedicó todo su esfuerzo a ayudar a los demás; algo muy frecuente entre las personas que refieren experiencias de este tipo.

Existen muchísimos casos como estos, pero no es mi objetivo cansarles. La idea que deseo trasmitir es que hay suficientes testimonios, desde muy distintos puntos del planeta, que son coincidentes. Eso es lo que ha determinado que hombres de Ciencia dediquen tiempo a la investigación de los mismos, para intentar dar una respuesta coherente.

En realidad, todo queda en alegatos coincidentes; no hay forma de dar pruebas palpables en estos casos, pero, a muchos profesionales del campo de la Medicina y otros, han conseguido influirles lo suficiente para implicarles. Para los cristianos, no hay dudas de la realidad de estos planteamientos, por su coincidencia con las Escrituras. En el nuevo testamento, la palabra ‘espíritu’ aparece 370 veces, refiriéndose al espíritu de Dios, al Espíritu Santo, a los pobres de espíritu, al espíritu de los hombres, a los espíritus inmundos, etc.: una invisible energía espiritual que, como el magnetismo, las radiaciones ionizantes, y otras, no pueden verse con los ojos humanos, pero existen. Tanto, como que algunas veces resultan mortales.

Creo conveniente que todos aquellos que leen los libros evolucionistas, donde se plantea la teoría no verificada, del hombre casuístico que acaba cuando muere, estén abiertos a esta otra alternativa de una continuación espiritual. Pues ayudaría a interpretar mejor la promesa de Jesús, de una vida eterna, ganada con nuestras obras, durante los tiempos en que animamos huesos, músculos y demás elementos orgánicos.

Uno de los versículos en los que se habla de esto, refieren las palabras pronunciadas por el mismo Salvador, recién resucitado, con su propio cuerpo marcado por los clavos y la lanza. Antes de ascender como espíritu, se le apareció a sus apóstoles, aun incrédulos de lo que veían y les dijo, para que crecieran en fe y nos lo trasmitieran a nosotros:

“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.”(Lucas 24:39)

El espíritu es vida: una energía que se manifiesta en una frecuencia invisible para el ojo humano; algo similar a lo que ocurre con las radiaciones ionizantes y otras. Está en espera del momento del juicio necesario, hasta que se establezca el Sión prometido; solo morirá la segunda y definitiva muerte, aquel que el Juez, cuya toga es de talla única, decida. Quien logre pasar el último tamiz, tendrá acceso a la experiencia más reveladora jamás imaginada. Pueden estar convencidos.

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CANTANDO LAS 40 AL EVOLUCIONISMO.

enero 23, 2008

Enero 23/2008

¿CREACIÓN DE MILLONES DE AÑOS?

Años después de exhibir su teoría, Carlos Darwin comprendió la dificultad de explicar la visión humana u animal desde la evolución. En un libro suyo, manifestó:

‘Suponer que el ojo con toda su inimitable complejidad para ajustar su centro focal a distintas distancias, para reconocer distintas cantidades de luz, y para corregir las desviaciones esféricas y cromáticas, pudiera haber sido formado por la selección natural, parece, y lo confieso francamente, absurdo en sobremanera.’

Sin embargo, más adelante, explica ambiguamente por qué, de todos modos, creía que el ojo evolucionó y que el ‘absurdo’ solo era ilusorio. Con el conocimiento actual acerca del ojo y sus sistemas asociados (el cual es mucho mayor que en su tiempo), habría abandonado su teoría naturalista sobre el origen de los seres vivos.

Más de un siglo después recibió ayuda del Papa Juan Pablo II, pues este dinamitó la Biblia entera, al exponer el 23 de octubre de 1996, en la Academia de Ciencias Obispales que: “el nuevo conocimiento lleva al reconocimiento de que la teoría de la evolución es más que una hipótesis”.

Con esas palabras autorizaba que creación y evolución convivieran juntas sin ningún conflicto, en una manifestación de debilidad, incongruente con alguien que con tanto valor se opuso siempre al comunismo, el aborto, las abominaciones sexuales, y todo lo que atentaba contra la Palabra de Dios. Una concesión filosófica para lograr mantener al menos, que solo Dios puede crear el alma humana.

Los medios de comunicación fueron al árbol caído, como el oso al panal de miel. La noticia siguiente hizo ver que la expresión papal se convertía en la mortaja definitiva sobre una Biblia caduca. ¿Cuál fue la consecuencia de esta postura del líder católico? Pues inducir la pérdida de la Credibilidad de la Palabra de Dios; si el Génesis no era fiable, ¿cuándo entonces comenzaba a serlo el libro Sagrado? No solo atacaba la Verdad de la Creación, sino que arruinaba la fiabilidad de los otros 65 libros que el propio Creador ordenó que se escribieran, y que jamás han resultado contradictorios en sus afirmaciones y enseñanzas.

Sembró duda sobre lo escrito: la deidad de Jesús, sus milagros y enseñanzas, su agonía en la cruz y, lo más importante, el motivo por el cual se sometió a ese inenarrable martirio: el perdón de los pecados de toda la humanidad y su resurrección, que implicó la esperanza de resurgir a una vida eterna con Él. Es decir, también arruinaba la solidez de los escritos del Nuevo Testamento: las enseñanzas recibidas por apóstoles directos e indirectos del Redentor, plasmadas por escrito por orden de este, como testimonio para las siguientes generaciones, pues el mismo libro que dice que Dios creó el mundo y todo lo que existe, da alegato de los hechos anteriores.

A partir de ahí, entre los propios creyentes comenzaron a fluir los ‘iluminados’. Un ejemplo lo vemos en la teoría de una ‘Creación progresiva’, ideada por el Dr. Hugh Ross en ‘Cómo interpretar el libro de Génesis’, respaldada por varios líderes ¿religiosos? y por iglesias, seminarios, y universidades cristianas; como si después de Dios, alguien tuviera que agregar algo. Respaldando la postura de ‘Respuestas en Génesis’, creo que es vital citar aquí el aviso legado desde Hechos 17:11

Y éstos judíos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”

El Dr. Ross se manifiesta ‘cristiano’, pero aúna criterios con astrónomos y geólogos evolucionistas: algo incompatible. Veamos sus planteamientos y mis respuestas desde ‘Bereshit’, el libro judío original al que acudía Jesús, que después se llamó ‘Génesis’ en la traducción griega:

1- ‘El gran Estallido (‘Big Bang’), origen del universo, surgió 16 mil millones de años atrás; por tanto, la muerte, la violencia y la enfermedad existieron antes de Adán y Eva.’

Nota: Bereshit 1:1’En el comienzo de la creación de Dios del cielo y la tierra, 2cuando la tierra estaba informe y vacía, con oscuridad sobre la superficie del abismo, y la Presencia Divina flotaba sobre la superficie de las aguas, 3dijo Dios: «Que haya luz», y hubo luz. 4Dios vio que la luz era buena, y Dios separó la luz de la oscuridad. 5Dios llamó a la luz «Día» y a la oscuridad la llamó «Noche». ‘Y fue de tarde, y fue de mañana, un día.’

Es decir, ‘en el comienzo’, o dicho de otra forma, durante el comienzo, cuando la tierra recién hecha estaba vacía‘, creó luz con su Palabra, dando órdenes. Al final puntualiza: ‘y fue la tarde y fue la mañana: un día’, mostrando por vez primera su definición de ‘día’: una tarde y luego la mañana. ¿Existe algo de lo ‘hecho’, antes de un comenzar a hacerlo? ¡Big Bang no! Lo dice el Señor.

2-‘ La Creación no fue en 6 días, sino que atañe a las eras geológicas establecidas’.

Nota– Si seguimos leyendo Bereshit 1, hasta el 1:31, veremos cómo a cada obra finalizada Dios sentencia: ‘y fue de tarde y de mañana, el segundo día’, el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto… es decir, establece antes de construirlos, los ciclos que corresponderían al día y a la noche. El sol y la luna fueron hechos el cuarto día, pero ya desde los anteriores, desde que creó la luz, fijó la tarde y la mañana: la puesta y salida solar del futuro inmediato, marcando el inicio de una nueva jornada y dejando evidencia de su propósito: 6 días de 24 hs., al concluir en 1:31: Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. ‘Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día.’ Lo de una sola era geológica podrá verlo explicado puntualmente en el artículo ¡Mi planeta es un chavalito!

3- ‘El Diluvio de Noé fue un evento local.’

Nota- Veamos esto, que es interesante; primero, la distribución original del planeta. (Gn 1:9):

‘Dijo Dios: «Que las aguas debajo del cielo se reúnan en un área, y que aparezca la tierra seca». Y así fue. Dios llamó a la tierra seca «Tierra», y a la reunión de aguas la llamó «Mares».’

Es decir, una tierra y mares. Cada día más, los estudiosos coinciden en que, al principio, todos los continentes estaban unidos, confirmando el saber bíblico. Actualmente sabemos que el movimiento de las llamadas placas tectónicas, producen terremotos y tsunamis catastróficos. Pero veamos qué dice el libro del Conocimiento y la Sabiduría sobre el diluvio de Noé:

Según Bereshit (ó Génesis) 7:11En el año seiscientos de la vida de Noaj (Noé), en el segundo mes, el diecisiete del mes, ese día, se rompieron todas las fuentes del gran abismo y se abrieron las ventanas de los cielos.’

Todas las fuentes en todo el planeta; de local, nada. El cimiento continental se partió y dividió; esto tuvo más consecuencia de lo que muchos imaginan, porque se originaron los continentes… y la única glaciación que existió. También se explicará en el artículo llamado ‘Una edad: una glaciación.’

4- ‘El pecado tiene sólo un efecto regionalmente limitado en el mundo.’

Nota: Induzco al Dr. Ross a que le eche un vistazo a lo que dice Ro 5:12:

‘Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron’

5– ‘Seres semejantes al hombre pintaron las paredes de las cuevas antes de Adán y Eva, pero no tenían un espíritu y por lo tanto no tenían ninguna salvación’.

Nota– Es tan absurdo y tan falto de evidencia que no merece otra respuesta que el mismo Génesis 1:1:31. Dios empieza a referir la historia del Mundo con las palabras: ‘En el comienzo de la Creación’ ¿Qué puede haber antes de un comienzo? Sobre las lucubraciones evolucionistas del hombre Neandertal y otros, ver el artículo: ‘¿Un mono pintor?’

6- ‘El registro humano de la naturaleza, es tan perfecto como la Palabra de Dios.’

Nota- El registro humano de la Naturaleza se basa en una suposición tras otra; nadie vivió desde el principio; los estudiosos del tema hacen sus cálculos mediante el sistema radiométrico y otros, considerando, por ejemplo, valores iniciales de carbono14 por concepto, sin tener en cuenta que se desconoce el efecto de la variación de las radiaciones nucleares del Sol desde sus inicios y su influencia sobre esto. Tampoco se sabe si esa cifra, considerada estable, se comportó de esa forma o si varió (como es lógico suponer) con los cambios de temperatura producidos con la glaciación.

El registro humano es falible; se ha demostrado con lava volcánica de origen conocido (10 años) que sin embargo arrojó varios millones de años en laboratorios evolucionistas cuando se mandó a datar sin informarles su procedencia. También se escribirá sobre esto próximamente.

7- ‘Millones de años atrás, Dios creó especies que luego se extinguieron.’

Nota– Otra fábula desmentida en el Génesis; los animales, todos, incluido el hombre fueron creados entre el 5º y el 6º día. Si la evolución es real, los fósiles deberían ir apareciendo en orden: los primarios debajo y los ‘evolucionados encima’; sin embargo, en las capas más inferiores han aparecido animales que existen aún en la actualidad… porque el diluvio, el único desastre reconocido, es el que pudo generar la fosilización por enterramiento inmediato. Recuerden que ‘se abrieron las fuentes del abismo’. También se profundizará sobre esto en un artículo a punto de salir.

Los libros del Dr. Ross son publicados por NAVPRESS, el soporte editorial de los Navegantes. Su declaración ante la prensa fue radical: “Nosotros consideramos nuestro privilegio y nuestro llamamiento, sostener a Hugh Ross con nuestro apoyo como su publicador.”

¡Que Dios les bendiga… y les pille arrepentidos!

El Señor tiene un plan para usted; solo tiene que hincar su rodilla en lo íntimo y pedirle que le provea de discernimiento sobre estas cosas. Si lo hace de corazón, se asombrará de los resultados.