ÁNGELES DE DIOS

enero 16, 2009

No hace mucho, en un debate, le dije a mi interlocutor que el fundamento de los defensores de la teoría evolutiva, es el desconocimiento del espíritu. ‘Si conocieran la existencia del espíritu — comenté — ustedes no dirían esos disparates.’ Pero luego, a solas, pensé en los mil doscientos millones de cristianos confesos que admiten la espiritualidad, pero que tristemente han sido guiados por la directiva eclesiástica, a admitir que el recuento bíblico de la Creación es un mito, y que nuestra descendencia de monos, puede ser considerado un hecho científico.

O sea, millones de personas que se consideran a sí mismos como fieles a Cristo, aceptan una teoría cuyo único objetivo es negar la existencia de este, del Dios Padre… y de su Creación. ¿Cómo es posible razonarlo desde la fe? Solo la ausencia de fe, puede provocar la omisión de las palabras de Cristo, cuando habla del inicio de la Creación, de Adán y Eva, de Noé, de Sodoma y Gomorra…

En fin… la preparación de mi blog me llevó un año; cuando decidí subir el primer artículo, ya llevaba tiempo estudiando y organizando este trabajo. Sin embargo, el detonante para que considerara la defensa de la credibilidad bíblica como misión cardinal, solo necesitó unos segundos. Era de madrugada, dormía, y me despertó un sueño… muy real. Yo tenía frente a mí una pizarra negra, y sobre ella, escrito en tiza blanca, aparecía: “Génesis 1:31”. Un instante después desperté, busqué en una Biblia que ‘casualmente’ me habían regalado días antes, y leí lo siguiente:

Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el sexto día.”

La noche anterior, había tenido un intercambio de opiniones con un amigo, que se confiesa creyente en Jesús, pero niega la Creación de los Seis días. Yo defendí el criterio bíblico como pude; entonces comprendí que no estaba preparado: tenía que estudiar más… y se me incitaba para ello.

No era la primera vez que tenía una influencia espiritual; desde meses antes venía recibiendo muchas revelaciones, aunque siempre en la línea personal, alertándome sobre errores en los que había caído, y exhortándome a reincorporme al camino cristiano. Años antes, en el 87, ya yo había sido testigo presencial de hechos solo posibles en Ciencia Ficción. Aquello inició una andadura en el espíritu… que no cogió su cauce real hasta septiembre del 2006.

Sin embargo, no guardo ninguna evidencia sobre las muchas experiencias vividas, en momentos puntuales, pues nunca tuve ninguna posibilidad de grabar lo que aparecía ante mí. No obstante, hace unos meses, la iglesia a la que asistía hizo un bautizo colectivo: una docena de hermanos reconocerían al Señor Jesucristo como timón de sus vidas, y ante la ausencia de río cercano, se aceptó la oferta de la piscina de un chalet.

Aquí les dejo una primera foto; los rostros están trabajados, para preservar la privacidad de las personas, y porque no es lo más importante de la imagen. Se trata de los hermanos que recibieron ese día a Jesús, bautizándose en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Observen la única palmera existente en la casa, porque es la referencia de todo lo que mostraré después. A su derecha, se ve el tipo de nube que había ese día; yo no soy un experto, pero creo que podría definirse como ‘cumulonímbo’. Vean:

cumulonimbo-palmera

cumulonímbo-palmera

De todas las fotos tomadas ese día, solo he podido sacar tres en las que se ven las nubes… que son el objeto de este artículo. La segunda de ellas corresponde a cuatro hermanos en la fe, con la piscina al fondo… custodiada por la palmera de referencia; sobre sus cabezas puede verse también la presencia del mismo tipo de nubes anterior:

piscina1

La ceremonia del bautizo duró media hora, más o menos; cuando había sido entregada la última alma al Señor, uno de los auxiliares del pastor se dedicó a dar las gracias a Jesús, pues todos estábamos convencidos de su presencia entre nosotros, en un momento tan especial. Y en ese instante sucedió algo que, para mí, cambió el curso de los acontecimientos: sentí claramente una voz interior que me dijo, textualmente:

Mira al cielo‘.

Toda la atención de las casi 100 personas presentes, se concentraba en lo que se consideraba más importante, el área de la piscina y la oración, la acción de gracias que se estaba elevando a Dios. Pero yo obedecí a lo escuchado: alcé la vista y me enfrenté a una veintena o más, de nubes verticales, que se destacaban sobre las normales que pasaban en esos momentos. Aparecían agrupadas solo sobre esa área bautismal. Miré 360º a la redonda; pero no vi ninguna más… y mientras las otras se desplazaban, ellas permanecían en el mismo lugar, y con la misma forma. La palmera es la referencia.

Tomé mi cámara de fotos, y la imagen quedó grabada para siempre. Sin duda alguna, una evidencia que el Señor quiso dejarme, para que yo diera testimonio de ello a todo aquel que quisiera compartirlo; y hoy quiero presentarlo a cada persona que entre a esta página. Sin incertidumbre: ¡Tuvimos la visita de Ángeles de Dios! Aquí la dejo:

angeles11

Vine a la casa, no por dudar sobre lo que había visto, sino preparándome para una posible respuesta antiCristo. Busqué sobre los distintos tipos de nubes, intentando ver alguna vertical… pero lo más parecido que encontré, son las que clasifican como ‘nubes de vapor‘, las que dejan los aviones a reacción, sus rastros de condensación. Estelas formadas cuando el vapor de agua se condensa y congela alrededor de pequeñas partículas que existen en el turbo del avión.

Pero les aseguro que no veinte, sino ni siquiera un solo avión, pasó por allí en esa mañana; además, se puede contrastar que esas nubes verticales están por debajo de las otras, y se sabe que ningún supersónico vuela a esa altura. Soy consciente de lo repugnante que resulta para Dios cualquier acto de mentira o tergiversación; y a su juicio me someto si algo de lo que aquí he dicho o expuesto ha sido producto de montaje fotográfico o falseo de comentario.

Hoy, pensando en aquello, recordé un pasaje bíblico que apoya esta participación angélica, según palabras de Jesús, y que aparece en Lucas 15:7:

Les digo que así es también en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.”

Ese día fueron bautizados doce personas; una docena de pecadores que decidió hacer un paréntesis en su camino… y eso provocó fiesta en el cielo. Yo tuve el privilegio de ser partícipe directo, uno de los convidados a aquella batalla espiritual ganada para Dios. Satanás perdió doce almas, mientras Cristo añadía doce nuevos soldados a su creciente ejército. Un nuevo apoyo a la preparación de su regreso.

¡Gracias Señor por cada evidencia que nos regalas! ¡Ojalá tus enemigos no continúen pasando por alto las múltiples pruebas que acreditan tus promesas!

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EVOLUCIÓN, Y LA JOVEN EVA MITOCONDRIAL

julio 26, 2008

Cierta vez, mientras yo intentaba aprender más sobre mitocondrias, como una de las diferencias entre procariotas y eucariotas, encontré esta definición, de concepto evolutivo:

“Los cálculos estadísticos que se han realizado informan que, en los mamíferos y en concreto en el hombre, cada 10.000 años aproximadamente surge una mutación en una de las bases del ADN mitocondrial. Es decir, la diferencia entre una mujer que hubiera nacido hace 40.000 años y un descendiente directo, vía materna que viviera hoy, sería por término medio, 4 bases. De hecho, un estudio realizado en los ADNmt de los europeos (Bryan Sykes), afirma que estos provienen de siete mujeres, las siete hijas de Eva. La más antigua habría vivido hace 45.000 años y la más moderna hace unos 15.000 años. La Eva mitocondrial, la antepasada común más moderna de todos los seres humanos que hay en el mundo, se remontaría de este modo a unos 150.000 años.”

Como esto se contrapone frontalmente con mi convicción de una Tierra mucho más joven, siempre según la instrucción recibida de Jesús, Bereshit judío bajo el brazo (Las Escrituras a las que constantemente se refiere en la Biblia), decidí que tendría que estudiar mucho para ser capaz de hallar los datos científicos que negaran esta teoría de ‘los 1500 siglos’ de convivencia humana. Lo he hecho, y he llegado a la siguiente conclusión:

El Genoma mitocondrial, [ADNmt], contiene los datos genéticos de las mitocondrias, esos orgánulos demasiado ‘programados’ para ser casuísticos, y que entre otras cosas, generan la energía celular Y he visto además, que su herencia generacional, aunque se afirma que es matrilineal, en realidad es negada ocasionalmente. Dicha exclusividad está desmentida al acreditarse la transmisión de enfermedades de este origen por vía parental.

El ‘New England Journal of Medicine’ (2002) reseña:

“Marianne Schwartz y John Vissing, del Departamento de Genética Clínica del Hospital Universitario Rigs, en Copenhague, han recogido el caso de un hombre de 28 años con miopatía mitocondrial asociada a una delección 2 bp del ADNmt, en el gen ND2, que codifica una subunidad del complejo enzimático ‘l’, de la mitocondria de la cadena respiratoria.

Han determinado que la mutación en el ADNmt es paterna, y que supone el 90% del ADN mitocondrial del músculo del paciente. Mientras no se conozca en qué porcentaje hay transmisión de ADN paterno, que en principio no tiene por qué causar enfermedad y por tanto no es detectable clínicamente, como en el caso citado, no se podrá “ajustar” la fiabilidad de este método.”

En el ADNmt humano, hay solo 37 genes codificantes (no existen zonas no codificantes); en el ADN cromosómico del núcleo celular, hay entre 20-25 mil genes. Esto facilita más la labor de investigación en el primero. Otra característica substancial del ADNmt es que no se recombina; implicando que los únicos cambios que haya podido sufrir, exclusivamente se deben a mutaciones a lo largo de multitud de generaciones.

No obstante, suponiendo que esta información viene solo de la madre, y que no varía generación a generación, replicando la huella de cada mamá genética, se debería llegar hasta la Eva de los orígenes. A veces ocurren raras mutaciones que una madre pasa a su cría, y permiten a los genetistas ‘ubicar’ los ancestros en el eje del tiempo. Un ejemplo: si su abuela adoleció una mutación en su ADNmt, sus hijos y ‘los hijos de sus hijas’ heredaron el fallo genético, esa línea familiar será diferente al resto de la población del mundo, permitiendo identificar a todos los descendientes de esta madre.

En el 1987, científicos de la Universidad de Berkeley, California, publicaron un estudio comparando el ADNmt de 147 personas de todas las zonas geográficas del mundo (chinos, hindúes, africanos, europeos, aborígenes, etc.) El resultado arrojó que todas… ¡tenían el mismo ancestro femenino! Todos venían de la misma madre: la “Eva mitocondrial”.

No hay ningún pasaje bíblico, referente a ella, más que la que menciona a la superviviente esposa de Noé, descendiente directa de Eva, en unas 10 generaciones. ‘Bereshit’, el génesis original judío, escrito por Moisés, y que Jesús llevaba consigo para instruir sobre la Verdad, nos dice, en su capítulo 7, versículo 7:

“Noaj (Noé), con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, entraron al Arca a causa de las aguas del Diluvio.”

Humanos y mamíferos terrestres perecieron en el diluvio universal; solo Noé y sus 3 hijos varones, subieron al arca con sus mujeres, salvándose. Así que en realidad no hay una, sino 4 Evas mitocondriales en la expectativa de la humanidad; sin embargo, las nueras de Noé, genéticamente están a la misma distancia aproximada que su esposa, de modo que sus mitocondrias debieron haber sido casi idénticas.

¿Mas, de dónde vinieron estas Evas? Inicialmente se concluyó que probablemente de África; pero estudios ulteriores señalan que el origen fue Asia o Europa. (Marcia Barinaga, ” ‘La Eva Africana’,” Science, Vol. 255, 7 febrero 1992, pp. 686-687.)

Y aquí, antes de hablar del ADNmt, se presenta otra congruencia Ciencia-Bíblia, pues esta cita que las sobrevivientes criaron a sus hijos entorno al Monte Ararat, [Bereshit/Génesis 8:4], que la tradición judía ubica en el extremo oriental de la actual Turquía: ¡Casi Europa! En otras palabras, todos los contemporáneos podemos reclamar a alguna de esta 4 Madres como nuestra joven tátaratátara, aun por cumplir los 6000 años.

Esto arroja otro punto de debate: ¿Cuándo vivieron esas Evas mitocondriales? Analicemos Armenia, situada en las montañas que rodean el monte bíblico. Los arqueólogos tienen pruebas de que fue uno de los primeros lugares de la civilización humana, incluso la cuna de la agricultura y la civilización. ¡Desde 6000 a. C. hasta 1000 a. C! Fósiles locales de herramientas, lanzas, hachas e instrumentos de cobre, bronce y hierro, indican que se produjeron allí y se comercializaron en tierras vecinas, donde no existe igual abundancia de metales.

Llegados a aquí entremos en el rastreo de los lenguajes. Los lingüistas admiten claramente que no saben cómo se originan los idiomas, pero sí cómo se extienden o distribuyen hacia distintas áreas del mundo, y en “La historia temprana de los idiomas indoeuropeos”, los especialistas Thomas V. Gamkrelidze y V. V. Ivanov ( no cristianos), concluyen:

“Nuestro trabajo indica que el protoidioma nació hace unos 6,000 años, en la Anatolia oriental (oriente de Turquía)…” [Scientific American, Vol. 262, Marzo 1990, p. 110]

¡6000 años! ¡Imposible hallar mayor congruencia entre las cronologías y lugares bíblicos, y las edades y sitios científicos!

Varias generaciones después del Diluvio, los idiomas se multiplicaron a partir de Babel (Bereshit/Génesis 11:1-9). El ‘Babel’, relacionado con el vocablo inglés “babble”, que significa “proferir sonidos sin significados.” La mayoría de los teólogos coinciden en que la Torre de Babel existió en algún punto entre los ríos Tígris y Éufrates, un área circunscrita a la antigua Babilonia y el Monte Ararat.

Y ahora, regresemos a las investigaciones del 1987, sobre el ADNmt de 147 personas y la “Eva mitocondrial”, donde empieza en verdad el debate. ¿Cómo cotejar la asiduidad de mutaciones del ADNmt? El cálculo mitocondrial evolutivo ofrece una contradicción: Eva tiene unos 150000 años, y Adán, solo 50000; 84.000 años esperando al padre de sus hijos. ¿Cómo se mantuvo viva la especie de esa Eva evolutiva durante 84000 años, sin un Adán que la hiciera madre? Solo quedando embarazada de machos de otra especie; ¡84000 años de híbridos germinantes, sin una sola presencia fósil! Y  a eso, sin inmutarse, le llaman Ciencia.

Note que esta conclusión Eva-Adán mitocondrial se afirma como algo probado, aunque se base en supuestos sin evidencias… y el número arrojado no concordó con la posición anterior, según se esperaba. Todo lo contrario, restó millones de años a la posición sostenida anteriormente, pues hasta ese momento la evolución enseñaba en las aulas que el “ancestro común de los humanos era una criatura parecida a los monos, existente millones de años atrás”.

Mas, sorprendentemente, en 1997 [y al fin hemos llegado a lo mejor], científicos evolutivos ultimaron tras un estudio, que las mutaciones del ADNmt ocurren 20 veces más rápido que lo que se pensaba. Los ritmos de mutaciones se fijaron, concluyentemente, comparando el ADNmt de múltiples pruebas de madre-hijo. Usando este nuevo método (propuesto por evolucionistas), Eva mitocondrial vivió hace aproximadamente… “¡6,000 años!”

Se han hecho varios trabajos para medir explícitamente la tasa de sustitución en el ADN mitocondrial. Una referencia es Parsons, Thomas J., et al., En esa investigación, se observó una alta tasa de sustitución en el control de la región ADN mitocondrial humano. [Nature Genetics vol. 15, abril de 1997, pp. 363-367].

También en http://www.cs.unc.edu/~plaisted/ce/mitochondria.html, se dice:

“La tasa y el patrón de secuencia de sustituciones en la región de control (CR) ADNmt, es de vital importancia para los estudios evolutivos humanos, y la identificación en pruebas forenses. Así, en un informe de medición directa entre tasa de sustitución en humanos, en zona CR, se cotejaron secuencias de ADN de dos segmentos hipervariables de parientes cercanos, vía materna, de 134 linajes ADNmt. Todos independientes y abarcando 327 generaciones, en las que fueron observadas diez sustituciones; lo que resultó en una tasa empírica de 1 cada 33 generaciones o 2.5/site/Myr. Unas veinte veces mayor que las estimaciones derivadas de análisis filogenéticos.”

Algo más adelante continúa:

[“El rango de sustitución observado aquí es muy alto en comparación con los deducidos de otros estudios evolutivos. Una amplia gama de tasas de sustitución CR se han obtenido de estudios filogenéticos, abarcando unos 0.025-0.26/site/Myr, incluidos los intervalos de confianza. Otro dio una estimación más rápida: CR: 0,118±0.031/site/Myr; asumiendo un tiempo de generación de 20 años, que correspondió a ~ 1 cada 600 generaciones, con una edad total ADNmt, de 133000 años.

Pero nuestra observación de la tasa de sustitución: 2.5/site/Myr, es unas 20 veces más alta que la prevista a partir de análisis filogenéticos. Nuestro tipo empírico para calibrar el reloj molecular ADNmt se tradujo en una época de los ADNmt MRCA, de sólo unos 6500 años, claramente incompatible con la edad conocida del humano moderno. Aun reconociendo que el MRCA de ADNmt puede ser más joven que el MRCA del humano actual, sigue siendo plausible para explicar la distribución geográfica conocida del ADNmt, secuencia de variación de la migración humana, producida sólo en los últimos ~ 6500 años.]

O sea, como siempre, si se llega a una evidencia contradictoria con la teoría evolutiva, se acude a la argucia argumental para intentar quitar importancia al resultado científico que les niega; pero ahí está: otra contradicción evolutiva demostrada por la misma Ciencia a la que se pretende usar de sostén. De nuevo, como en el artículo anterior, el reloj molecular no se corresponde con las expectativas de la teoría evolutiva basadas en un planeta anciano. El reloj molecular que dató el mitocondria madre anterior, se ‘calibró’ asumiendo que surgimos de los simios hace unos cinco millones de años.

Esto añejó a ‘Eva’ en cientos de miles de años atrás; pero cuando el rango de las mutaciones actuales fue medido y usado en el cálculo, la fecha resultó en 6,500 años: el pretendido reloj de su razón resultó correr más rápido que lo que se esperaba. Cualquier parecido con la historia Bíblica… no es casual. ¡Qué ironía: La Ciencia les arroja en los brazos de lo mismo que niegan!

Por supuesto, otra evidencia que surge de este experimento, es que los procariotas no se volvieron mitocondrias, sino que ambos surgieron a la par… durante la Creación de Dios. El necesario protocolo de años para que un virus, supuestamente, adquiriera su propia fuente de energía, ha sido echado abajo de golpe. La información real de estos hallazgos científicos tiene más sentido en el marco Bíblico de la historia: se corresponde con la creación de la variedad biológica desde el principio, y con la instrucción de un gran Diluvio creando muchos fósiles en un período corto de tiempo, un lapso total de miles de años.

Las noticias de la revista ‘Nature’ y otras que no pongo aquí, porque aun me falta contrastar datos, dicen que según el nuevo reloj, Eva apenas tendría unos 6000 años de edad. Parsons dice que “estudios evolutivos le incitaron a esperar una mutación en 600 generaciones”. Se “pasmaron” al hallar 10 cambios de bases-pares, que les daba el rango de una mutación aun menor: cada 40 generaciones. [Parsons, T.J. et al «A high observed substitution rate in the human mitochondrial DNA control region», Nature Genetics 15: 363-368, 1997].

La evolución ha tratado de evadir la fuerza de estos resultados respondiendo que el alto rango de mutación sólo ocurre en ciertos trozos de ADN llamados «puntos calientes» y/o que el alto rango (observado) causa mutaciones que «borran» los efectos de este alto rango. Por lo tanto, convenientemente, el rango es asumido alto durante un corto tiempo o bajo durante un periodo largo de tiempo, según convenga: un intento de amoldarse a la verdad que le sale al paso; ‘instinto de supervivencia’. Otro ‘quite’ que le impone la Ciencia, que en este milenio del conocimiento y la luz, le está pasando factura y le seguirá pasando, por cada embuste que ha sido capaz de generar en su particular cruzada antiCristo.

La importancia de estos hallazgos en tiempo real, anulan todo lo que existe en bibliotecas con respecto a ‘homimonos’ ancestrales, erróneamente datados por el ADN mitocondrial. Los 6000 años mitocondriales resultan otra confirmación de que, cada vez que la Ciencia está en condiciones de contrastar la manifestación bíblica, ambas son coincidentes, negando las afirmaciones de una teoría evolutiva a la ligera, que lleva más de un siglo cambiando constantmente sus cálculos, intentando sobrevivir a sus propios errores.

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TÉCNICAS DE DATACIÓN Y ‘EMPIRISMO’ EVOLUTIVO

julio 21, 2008

Para definir la teoría evolutiva como científica, se dice que es un fenómeno natural real, observable y ‘comprobable empíricamente’. Pero lo empírico, es algo perteneciente o relativo a la experiencia, y, si se basan en hipotéticas edades eónicas de los fósiles, ¿a qué se refieren? Nadie ha estado presente en esas eras a las que se aluden; así que en realidad, lo que tenemos, no es una experiencia observable, sino ‘una lectura convenientemente orientada’, de los fósiles descubiertos, incluyendo ciertas bacterias bien preservadas, a las que se ha llegado a datar hasta con 3, 460 millones de años.

Llegado aquí, me siento obligado de nuevo a decir que los sistemas de datación usados no son eficaces. Las técnicas se usan según la edad que un ‘mapa de edades geológicas predeterminado’ señala. Así, utilizan carbono14, arqueomagnetismo, dendrocronologÍa, potasio-argón, huellas de fisión (esta última para 300.000/2.500.000 años)…

Sin embargo vemos que, por ejemplo, uno de los principios básicos del radiocarbono (C14), usado para datar ciertos fósiles, no es exacto. Se pensó que la concentración de C14 en la atmósfera había permanecido constante; hoy sabemos que no es así, ha variado. Durante el auge de los ensayos termonucleares del siglo pasado, se adicionaron grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Y casualmente, el método que demostró su inexactitud también se ha usado para calibrar las fechas radiocarbónicas: la Dendrocronología. Otra evidencia de contradicción entre ellas mismas.

Por otro lado, la técnica ‘Datación por trazas de fisión’, también conocida como método de las trazas de fisión espontánea, se sirve de los rastros de las trayectorias de partículas nucleares en un mineral, debido a fisión espontánea de impurezas de uranio 238. La edad se calcula determinando la razón entre las densidades de trazas de fisión espontánea y las de fisión inducida. Lo usan en micas, tectitas y meteoritos, en dataciones de 40.000 a 1 millón de años, intervalo no cubierto por las técnicas del potasio-argón.

Pero se sabe que las rocas sometidas a altas temperaturas, (erupciones volcánicas) o a bombardeo gamma cósmico, inducen fechas erróneas; algo comprobado con la erupción del monte St. Helens, en 1980. En 1993, trece años después del suceso, el Dr. Steven Austin (geólogo graduado por la Universidad de Washington, Seattle, 1970; master en Ciencias en 1971, y Doctorado en 1979), junto a otros colaboradores, tomó una de las rocas de la ladera; con ella elaboraron tres muestras distintas: polvo, cristales, y fragmentos, que al ser sometida a la técnica Potasio-Argón, arrojaron edades que se diferenciaban entre sí, desde 0.35 ± 0.05 millones de años, hasta los 2.8 ± 0.6 millones de años en el caso de la que podría considerarse ‘la más antigua del grupo’.

O sea, el mismo residuo originado 13 años antes, según esta técnica de datación arrojó variados resultados que oscilaron desde 350000 años, a 2.8 millones ± 60000 años. Así demostró ser de efectiva.

Lo mismo ocurre con un molusco calcáreo de supermercado; científicos creacionistas han hecho la prueba. Si ud. coge uno de ellos, lo deseca, y lo somete luego a cualquiera de estos métodos usados para el entorno del millón de años, el resultado no será una reprensión tal como: ‘Ud. ha introducido una prueba errónea para este isótopo’… sino que le ofrecerá, dócilmente, un resultado acorde con lo esperado, según el isótopo usado. Y a esta ‘docilidad’ recurren los investigadores evolutivos, cuando esperan que ‘la Ciencia’ apoye sus conjeturas.

Así de sencillo; palabras rimbombantes tales como ‘espectrometría de masas’, (que conozco en persona: técnica con analizador multicanal, mediante cabezales detectores, que comparan en pantalla cuadriculada el espectro de varios isótopos al mismo tiempo), son solo un ardid para pardillos y gentes que se dejen impresionar por la docta palabrería.

Muchos científicos han reportado hallazgos de ADN en fósiles que se dice tienen millones de años. Aquí los hemos comentado; así como sus implicaciones en la creencia errónea, ampliamente asentida, de una Tierra vieja. Otros incluso declaran el reavivamiento de bacterias del intestino de una abeja, supuestamente de 15–40 millones de años de antigüedad. Y más recientemente, investigadores dicen haber revivido bacterias de rocas que se dice que tienen 250 millones de años.

Aunque en la actualidad hay clínicas que ofertan la posibilidad de guardar el ADN personal en casa, teóricamente para siempre, garantizando su esterilización, la química del ADN dice que en condiciones normales no puede durar millones de años, y muchos químicos dudan que se consiga almacenamiento ideal. Las declaraciones de hallazgos de ADN antiguo (no hablemos de bacterias antiguas intactas) ha sido causa de disputa. Los escépticos atribuyen los ‘hallazgos’ reportados de ADN a contaminación de muestras, o a la intrusión posterior de materia orgánica conteniendo ADN, en la formación geológica. De hecho, algunas declaraciones han sido invalidadas.

Un experto, Svante Pääbo, biólogo, especialista en genética evolutiva, y Director del Dep. de Genética del Instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig, halló que horas después de la muerte, el ADN se rompe en cadenas de 100-200 unidades de largo, que el agua, por sí misma, destruiría completamente en 50,000 años; y que la radiación del medio, por sí sola, borraría eventualmente la información de ADN, aún en ausencia de agua y oxígeno. Algo que se corrobora en las mutaciones debido al daño en el genoma, que ocurren incluso durante la vida celular, y causan ya 20000 enfermedades reconocidas.

Plantear presencia de ADN en pruebas datadas como eónicas, desafía el criterio de los químicos que saben que el ADN no puede sobrevivir millones de años. El siguiente reporte de la BBC News, señala la declaración de uno de los autores, William Grant:

“Hay gente bien conocida y respetada que cree que el ADN no puede sobrevivir más allá de 100,000 años. Los fundamentos químicos muestran que las uniones se separan. Pero tales expertos han basado su trabajo en ADN mantenido en líquidos relativamente diluidos, y poco se ha investigado sobre el comportamiento del ADN en soluciones extremadamente saladas’. Pensamos que la sal tiene propiedades particulares de preservación”.

Como contraparte, los investigadores que niegan que el ADN pueda durar eones, han considerado la posibilidad de condiciones notables de conservación, y, aún así, ni siquiera aceptan la remota posibilidad de edades de millones de años para el ADN. Yo, aunque no soy químico, pienso que el tiempo haría frágil una cadena de bases nitrogenadas sustentadas por la vida celular, rompiéndola al faltar esta y reduciéndola a polvo inorgánico.

De modo que estamos ante la siguiente situación:

Un grupo de químicos esgrime razones fundadas para decir que el ADN no puede durar millones de años, y otro conjunto de científicos ha presentado evidencia sólida de haber hallado ADN dentro de estratos que consideran, tienen 425 millones de años.

Pero, de forma sugestiva, las secuencias de ADN difirieron de las bacterias conocidas hoy, en menos del 2%, con muchas de ellas menores al 1%. Suponiendo la edad del ADN en 425 millones de años, debería resultar contradictorio para la evolución, debido a la magnitud de tiempo sin grandes cambios (Paradoja confirmada en vertebrados terrestres y plantas), pues las bacterias, con su gran población y corto tiempo de progresión, debieron evolucionar más rápido que las plantas y los animales.

Su teoría se complicó aun más. Las muestras, de Polonia, Tailandia y E.U. están datadas respectivamente en 11-16, 66-96 y 415-425 millones de años… y sus secuencias genéticas ¡podían agruparse juntas! Si la evolución y sus millones de años tuvieran algo de verdad, el grado de diferencia, comparado con la bacteria actual, debería ser enorme, mas no es así.

Los investigadores evolutivos usan el ‘reloj molecular’, para definir el grado de diferencia en el ADN de dos organismos, como medida de tiempo hacia un hipotético antecesor común. Pero con ese reloj, asumen un dato que niega la realidad: el rango de mutación ha sido constante a través del tiempo. Se sabe que esta depende de muchos factores cuya periodicidad no es posible calcular: temperatura, radiación, humedad, acidez, etc. Mucho del razonamiento evolucionista descansa fuertemente sobre esta noción del ‘reloj’. Los autores de esta publicación remarcaron:

“…es probable que algunos de estos organismos relacionados, y geográficamente distintos, han sido separados por millones de años, aunque compartan secuencias ADN muy similares. Esto da soporte al argumento de que el reloj molecular puede ser más lento en algunos linajes filogenéticos.”

O sea, debido a su fe en edades ‘millonarias’, los autores esperaban que hubiera mayores diferencias entre el ADN bacterial ‘antiguo’ y el reciente. Así que, como solución a esta problemática final, ellos proponen que el reloj molecular (rango de mutación) debe haber caminado más despacio de lo esperado. Por supuesto, para quien sabe que la Creación no tiene millones, sino solo unos miles de años, este descubrimiento no encierra misterios. Y su ‘reloj molecular’ no puede ser manipulado para enmiendas convenientes.

En realidad, los datos hacen más consistente la preservación de ADN bacterial durante el Diluvio global, de un año de duración en tiempos de Noé, y distantes solo unos miles de años. Esto explicaría las increíbles (para los evolucionistas) similitudes en las secuencias, y que las ‘especies’ de Dios están tal cual la diseñó… solo algo afectada por las mutaciones.

La pregunta que surge ahora es: ¿que credibilidad tiene un ‘reloj’ que corre a disímiles velocidades ‘filogenéticas’, según convenga? No resulta más que otro instrumento para contar cuentos… como lo es la datación radiométrica.

No me cansaré de decir bien alto desde este blog, que la instrucción en los centros educativos acerca de un paso evolutivo alga-elefante, alga-roble, reptil-ave… simio-hombre, no es más que una teoría tendenciosa que ha hecho y está haciendo todo lo posible por desacreditar la Palabra que el propio Jesucristo en persona pronunciba mientras curaba dolencias de décadas, hacía que los cojos andaran, los ciegos vieran y los muertos resucitaran.

Jesús mencionó a Adán, a Moisés; habló de la razón del diluvio correctivo durante el tiempo de Noé, la posterior lluvia de fuego sufrida en Sodoma y Gomorra… y del definitivo y punitivo final que definiría el colofón de los tiempos de la carne: una vida sobre valorada por nosotros, pero muy limitada en el tiempo, pues su expectativa de 85 años (países desarrollados) representa solo una gota de agua en el océano de eternidad que nos inundará.

¿Podemos creer en las Palabras del resucitado? Debemos hacerlo, pues su promesa se cumplirá, querámoslo o no. Lo racional es poner al día nuestras cuentas con Él, aprovechando su oportunidad de enmienda y perdón de los pecados.

Y no quiero terminar sin hacer un último y muy importante comentario:

A Cristo le preocupan los ateos y los agnósticos, por lo lejos que están de Él; por eso encomienda a su pueblo que lleven la buena noticia del perdón hasta los últimos rincones de la tierra y hasta el último minuto… pero más aún le angustian los que se dicen creyentes y dudan de las palabras que dejó escritas para la posteridad.

Los que profesando el credo del Señor viven de espaldas a la fe, admitiendo que criterios de hombre anulen sus enseñanzas de Creación, sin recordar que hemos sido advertidos constantemente a través de su Palabra, con respecto a la mal llamada ‘Ciencia’, se juegan mucho al aliarse a ‘razones’ negadoras de Dios. Pensemos que toda autoridad se someterá a Él, y que solo será libre, el fiel que merezca libertad.

En la explosiva era tecnológica, algunos cristianos no logran romper esa barrera del “y no conoces” que aparece en la última advertencia al ‘tibio’ de Laodicea, tan manifiesta en nuestros días, haciendo más mal que bien a la iglesia, con una postura ‘reverente’ ante quien no merece reverencia, y negando la instrucción del propio Jesús:

“…Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” [Apocalipsis 2:10]

El séptimo mensaje a su Iglesia apocalíptica: Laodicea, puede inducir a pensar que, puesto que la actitud es tibia, no resulta ni muy mala ni muy buena, y es un pecado más bien leve. Frecuentemente se actúa y habla como si el cielo estuviese muy orgulloso de nosotros; pero el problema es grave si a la comprensión espiritual la margina el crecimiento científico del mundo: en la era cibernética, algunos leen la Biblia y se asocian con quien la maldice, constituyendo un cuadro espiritual patético a la vista del Señor, por poco combativo. Algún día miraremos hacia atrás, y veremos nuestra era como la edad de las tinieblas.

Según una reflexión cristiana que leí hace poco: “El último continente inexplorado no es la Antártida, sino las profundidades interiores del alma de Laodicea. Esa enemistad latente que Cristo dice que no conocemos”

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CARTA ABIERTA AL PAPA DECISIVO

julio 1, 2008
Premio \'Excelencia\'

PREMIO EXCELENCIA

A: PAPA BENEDICTO XVI

DE: UN CREYENTE CON FE.

ASTO: DARWIN EN AULAS CRISTIANAS.

Estimado señor Joseph Ratzinger:

Soy consciente que estas líneas, hechas por un cristiano sin influencias, que da voces a favor de la sangre de Cristo desde el anonimato, y dirigidas al líder de una congregación de más de mil millones de personas, con un correo posiblemente filtrado por un ejército de ‘secretarios’, serán consideradas como carentes de raciocinio y de lógica. Aún así, sé que mi súplica concluirá localizándose en sus ojos, pues he sido confrontado en el espíritu; el propio Señor está al control. Usted es un líder de este tiempo, y en su mano está la orden (y el orden), que el momento demanda.

Hace algo menos de dos años, durante su visita a Ratisbona, Baviera, usted mostró cuál era su posición respecto a una teoría de la evolución que asegura que Dios es “inútil” para el hombre, y que dedica ingentes esfuerzos mediante la alianza de ‘peritos’ en tumbas, geólogos, biólogos y otros etcéteras marginados de Jesús, para sacar al Hacedor, de la fórmula humana.

Antes de dirigirse a la Universidad de la que usted había sido vicerrector, durante la misa multitudinaria, que acogió a 250000 personas, asumió una postura bizarra al afirmar que ‘la teoría de la evolución es irracional, que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen del Señor.’ Es decir, con ‘saber’ apuntó a los extremos; los cristianos debemos ser muy cautelosos con nuestras posturas, pues la fuerza de la pasión puede constituirnos en una piedra de obstáculo para lo mismo que intentamos defender. De modo que, si en mi forma de presentar a Cristo he resultado ofensivo a alguien, desde aquí ruego me disculpen.

Ese día ud., señalando hacia el origen de la vida, mostró las dos opciones: ‘o la Razón creadora: Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo o la irracionalidad, que sin razón alguna, produjo un cosmos ordenado de modo matemático, al hombre y a la razón.

Aquellas manifestaciones suyas llenaron de esperanza a una cantidad importante de fieles en el mundo entero, puesto que no solo pueden ser considerados como tales los más de mil millones de personas que se confiesan católicas, sino que se debe anexar a todos aquellos que por antonomasia, aunque no hayan optado por esa línea del evangelio, forman parte intrínseca del cuerpo de Cristo, por la fe, y por el amor que Él nos dejó por herencia a todos, sin importar color de bandera, clase social o nación.

Sin embargo, a día de hoy, desde hace ya bastantes años (yo diría que demasiados), las escuelas católicas, presionadas por leyes estatales, han venido propugnando la teoría de Darwin en sus clases de Biología, bajo la falsa deducción de que los descubrimientos científicos se oponen a las escrituras, y eso obliga a ‘reinterpretar‘ la Palabra de Dios.

Pero todos fuimos advertidos por el apóstol Pablo, bajo revelación del mismo Señor, en su carta a los Gálatas, en 1:6-12, que en la Biblia ‘Dios Habla Hoy‘, recuerda:

6″Estoy muy sorprendido que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. 7 En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo. 8 Pero si alguien les anuncia un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo. 9 Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios. 10 Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!”. 11 Sepan ustedes esto, hermanos: el evangelio que yo anuncio no es invención humana. 12 No lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino que Jesucristo mismo me lo hizo conocer.”

Sin embargo, se dejó de mirar en la dirección adecuada, y oídos cristianos se recrearon con el canto de sirena de la falsa ciencia: el nuevo evangelio negador de Jesús. A día de hoy se enseña teoría de la evolución en colegios cristianos y, ¿cual es la consecuencia? Observe el siguiente párrafo, extraído de un forum sobre religión y ciencia, en el que se debatía sobre las clases de biología evolutiva dentro de aulas de colegios católicos:

“Sí, enseñan evolucionismo, pero la verdad es que se están contradiciendo ellos mismos al enseñarte religión, y luego la clase de Ciencias naturales, habla de cómo el mono fue evolucionando hasta llegar al ser humano: homo sapiens sapiens. Si Jesús se sacrificó por los humanos en la cruz, ¿de que sirvió, si hoy día hay guerra, hambre, muertes, violaciones e injusticia? Y también te dicen que si te portas mal Dios te va a mandar al infierno y que no te va a perdonar; acaso la religión no dice que el perdón es lo primero, pero después de decirte que te van a mandar al infierno, te dicen *Dios te ama*… baa.”

Así que en realidad, al aceptar una teoría manifiestamente atea, en una escuela donde debe enseñarse el principio bíblico, lo que se ha creado es confusión. Justo lo que pretende satanás desde el principio, y pese a que Jesús siempre instruyó en base al Pentateuco judío, cuando habló de Adán, Noé y Moisés. ¡Qué agilidad para olvidar que no hay punto de encuentro entre Dios y su enemigo!

En el1er libro, el Bereshit, con el que instruía Jesús, en 1:5, enseña:

“Dios llamó a la luz «Día» y a la oscuridad la llamó «Noche». Y fue de tarde, y fue de mañana, un día.”

Aquí, la Biblia no deja lugar a dudas sobre una Creación en 6 días de 24 horas; la frase: ‘mil años son para Dios como un día‘, se expresó en 2ª Pe 3:8-9, en uncontexto de ‘paciencia‘:

“Mas, oh amados, no ignoréis una cosa: y es que un día delante del Señor es como mil años y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; pero es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

No obstante, de todas formas, la propia Ciencia está de parte de Dios. Así como nuestro ombligo es la huella de nuestra madre, nuestro ADN lleva implícita la firma del Todopoderoso.

Cada deducción que lleve a que derivamos de una célula inicial que logró complejidad por sí misma, está errada. La conjetura que indique que por sí misma fue capaz de inscribir toda una instrucción originaria de vida, sin agente externo diseñador del programa necesario y codificador de tal programa, es irracional y falta, no solo de lógica, sino de evidencias de laboratorio, pues jamás se logrado crear una simple célula eucariota desde una bacteria; y jamás lo lograrán. Y esos puntos, precisamente, constituyen la vulnerabilidad de la teoría evolutiva. Analicemos:

1- La primera célula de la humanidad llevó inscrita por necesidad la primera instrucción, la fórmula para la vida. Se evidencia una receta química producto de un análisis; luego un conocimiento amplio sobre programación, pues cada secuencia viene cronológicamente escrita, para ser leída en cada momento idóneo por el ribosoma. Tampoco se puede permanecer indiferente al hecho de que esa lectura aparece codificada, lo cual exige un ‘codificador’, pues nada es capaz de codificarse a sí mismo; no hay ley científica que lo afirme. Y, por último, los datos están inscritos en la hebra ADN: ¿Quién los inscribió? La información no es casuística, sino causal; antecede a la vida, y luego la genera; de modo que si surge antes que la propia vida, exige un factor externo inteligente, desde su inicio.

2- Según la tesis evolutiva, la célula eucariota derivada incrementó la información inicial, adquiriendo todo lo que la diferencia de la bacteria. Pero, ¿quién entonces ‘actualizó’ esos datos, ‘reinscribiendo’ en la hebra la nueva información imprescindible para que un reptil ‘volara‘, eones de tiempo después?

3- ¿Cómo puede ser posible la hipotética evolución ‘homínido-hombre’, cuando lo que se manifiesta es una constante depauperación y mutaciones en el genoma humano, ocasionando casi 20000 enfermedades genéticas reconocidas hasta la fecha? Nuestro viaje es hacia la muerte, no hacia una vida más capacitada e intelectiva; pues el destino de esta es el espíritu, no la carne. La sentencia de que esta vida es solo estación de tránsito, pronosticando la degeneración genética, fue dictada hace unos cuantos miles de años, cuando el Creador le dijo a Adán:

“pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, muriendo, morirás”. [Bereshit 2:17]

Es decir, ese enigmático ‘muriendo morirás‘, que los traductores del Génesis griego decidieron omitir, al resultarles incomprensible, toma actualidad hoy, precisamente debido a los hallazgos de la Ciencia. Como auguró el eminente científico cristiano Pasteur, sin conciencia de profecía: ‘Mucha Ciencia acerca a Dios; poca, aleja de Él’

De modo que la temática de los colegios cristianos debe enfocarse en el sentido de que la teoría de la evolución ‘NO ES CIENCIA‘, enseñando los valores bíblicos con toda seguridad, pues dicha teoría jamás ha estado tan cerca de ser razonada como el mayor error de concepto concebido en la historia de la humanidad. No resulta responsable que los propios cristianos señalemos una falibilidad de las palabras de Jesús, cuando instruyó acerca de Adán y Noé, pues, si la Biblia no es fiable en su Génesis, ¿en qué punto puede ofrecer garantías al nuevo evangelizado?

El propio Jesucristo nos alerta; y los escribas lo reflejan 3 veces, para que no lo olvidemos. en Mat 24:35, Mar 13:31, y Luc 21:33:

‘El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán’.

Tengo entendido que usted, Sr. Ratzinger fue bautizado el mismo día que nació: un sábado de Gloria: la conmemoración de Jesús en el sepulcro. Sé, por fe, que será usted el encargado de poner la Palabra del Señor en la cumbre educativa. También soy consciente de los muchos problemas que está enfrentando, pero por favor, en el nombre de Cristo, no tarde mucho en hacer que el agua de la fidelidad alcance el nivel que nuestro Señor exige.

No podemos ir a medias con Él, pues Él no fue a medias con nosotros. Se entregó por entero: su sangre en el ignominioso madero limpió el pasado y futuro de los hombres. La de sus pies, la de sus manos, la de su espalda, y la de la lanceada en su costado. El cerco de espinas, que también la derramó sobre su cara, le coronó para siempre como el Rey definitivo de Sion… la montaña en la que promete estar junto a todo aquel que le sea fiel.

Dé el paso definitivo y autoritario que esa sangre de Cristo reivindica, con la valentía que siempre le ha caracterizado, cuando desde sus inicios ya fue clasificado como ‘reformista‘. Levante la bandera de Jesús y verá cuántos iremos con usted. La reforma es precisa; el Señor la está exigiendo: primero la interior, para que podamos ascender a los nuevos niveles que nos demanda, y luego la externa, la que hará compatible el dogma de la fe con las propias investigaciones de la Ciencia que muchos intentan desvirtuar, sin conseguirlo.

Por último, permítame dejar un párrafo que ha salido 3 veces al azar (suelo abrir así la Biblia cuando le pido a Dios una palabra), en menos de 15 días, consciente de lo que significa mentir en estas cosas:

[Efesios 4:14-16] “Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.”

¡Todas sus partes: el pueblo de Jesús! Que el Altísimo le fortalezca y le proporcione un entorno adecuado, en un clima de buenos consejos, para que la credibilidad bíblica se imponga como acto de fe, y ningún cristiano se avergüence de declarar a viva voz:

“JESUCRISTO ES EL SEÑOR, HOY, MAÑANA Y SIEMPRE.”

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CORAZONES MILENARIOS.

febrero 1, 2008

Febrero 1/2008

¿Vivir cerca del milenio?

Según referencias bíblicas, imposibles de comprender desde la razón y de la lógica humana, así como desde el limitado conocimiento de los hombres, las primeras generaciones de seres humanos murieron cuando ya estaban cerca del milenio; las citas de ese enigmático libro señalan lo siguiente:

Adán, el primer hombre, vivió 930 años; las subsiguientes generaciones, hasta Matusalén, (que duró 969), se mantuvieron todos en ese entorno casi milenario. La última referencia de esos longevos primarios fue el propio Noé, la 10ª generación, que vivió hasta 950 años; la excepción en cambio, en medio de ese árbol genealógico, fue Lamec, su padre, quien se despidió de esta vida a la mágica cifra de 777 años. Sin embargo, poco a poco, todo fue cambiando.

Estos largos periodos de vida no fueron repartidos caóticamente; son sistemáticamente mayores antes del diluvio de Noé y declinan considerablemente después de eso. ¿Por qué?

ADN nos responde; la complicada bioingeniería que encierra a la molécula de doble hélice, incluye un ‘diseño‘ que la capacita para repararse a sí misma. Seres unicelulares como los microbios, combaten la vejez mediante su división en copias de sí mismos. Primero dos, luego 4… y así repetidamente. Mas el ser humano es producto de una morfología más compleja: tenemos muchos órganos vitales que se conjugan para que podamos vivir e interactuar en este medio.

Corazón, riñones, piel, neuronas, etc., son constitutivos de millones de células individuales cuyo plan es la auto reparación, viable gracias a la información genética codificada que poseen.

Todas las partes de nuestro organismo se oxidan y mueren; sus células se regeneran por un tiempo, pero este es limitado. Después de un determinado número de sustituciones celulares, en las cuales lo viejo se excreta de todas las maneras posibles, este sistema que funciona como un cronómetro durante muchos años, sencillamente se detiene. Según estadísticas, una célula humana actual solo se dividirá entre 80 y 90 veces, no más.

Y esa obligación repetitiva corresponde a una minúscula estructura sita en el extremo de cada cromosoma: el telómero; un cronómetro con un número de piezas unidas entre sí al final, como un collar. Cada vez que se renueva la célula, es como si una de las cuentas fuera arrancada, menguándolo; al perder su última pieza, ya no habrá más restauración. A partir de ahí, de acuerdo al principio de: ‘ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil‘, la falla de uno o más órganos comenzará a manifestarse y, muriendo, moriremos.

El proceso de restauración celular es controlado por un programa codificado en el ADN: el código genético. De modo que cada individuo ve limitada su vida a la capacidad de su herencia genética, fundamentalmente. Está demostrado que existen otros factores que sí dependen de nosotros, de nuestro estilo de vida: el deporte y una alimentación sana, entre otros, ayudará a sacarle el máximo partido a nuestra propia respuesta interior; pero los límites los impone la información genética que hemos heredado.

La ciencia ha dejado patente que constantemente perdemos parte de esa información codificada, fundamentalmente por mutación de nuestros propios genes; es decir, está ‘científicamente demostrado‘ que nuestro ADN declina con el tiempo, haciéndonos más frágiles. NO EVOLUCIONAMOS hacia una mejoría orgánica, sino todo lo contrario. Por lo que, desde el propio punto de vista de la verdadera Ciencia, (la que avanza, no la que retrocede, hurgando en un pasado inexpugnable) es científicamente improbable que el código genético de un ‘homínido’ haya mejorado hasta trasmutarnos en lo que somos hoy; mucho menos impensable que un alga derivó en nuestra complejidad orgánica actual.

La alternativa bíblica, en cambio, sí es congruente con las evidencias: la primera generación humana tenía genes perfectos, diseñados y recién estrenados. La Biblia no cita esos ejemplos de seres casi milenarios, desde la perspectiva del asombro, sino de lo natural; en aquellos tiempos, la genética humana no había mutado aún lo suficiente. (Debido al pecado original, aunque les parezca un cuento de niños, pues Dios creó al hombre para una eternidad, no para la muerte.). Hasta Noé, era normal vivir durante varios siglos.

Pero después, sólo quedaron 4 familias: el propio favorecido del Señor y sus tres hijos casados. Su descendencia tuvo que unirse entre ellos para volver a iniciar la multiplicación de la especie; es decir, la consanguinidad volvió a hacer acto de presencia. ¿Recuerdan lo de la mujer de Caín? (Uno de los artículos de este bloc) Pues el ciclo fue casi repetitivo.

No estoy planteando nada que vaya contra la Ciencia; está demostrado el negativo efecto genético que la unión sexual entre consanguíneos puede provocar en el feto. De ahí el que sus posteriores generaciones fueran menguando tanto en expectativa de vida:

La cronología bíblica de las siguientes descendencias, dice que Sem, primogénito de Noé, vivió menos que su padre: 600 años. (Gn 11:10-11) Nueve generaciones después, Térah, solo llegó a doscientos cinco años (Gn 11:32), y su hijo Abrahán murió a los 175. (Gn 25:7), mientras que su mujer, Sara, solo duró 127 (Gn 23:1) Durante ese tiempo, la degeneración genética se incrementó cada vez más. En la actualidad, la esperanza de vida está muy por debajo de la última cifra, y se evidencia el acrecentamiento de muchos tipos de cáncer y nuevas enfermedades, al margen del pernicioso aumento de aquellas de transmisión sexual, como el SIDA.

¿Es la Biblia coherente con los actuales descubrimientos en biología molecular y genética? A mí me parece que todo apunta en esa dirección, pero pregunten a su corazón; lean el libro de Dios sin prejuicios ni fanatismos de ningún tipo. Científicos extraordinarios del pasado, que nos legaron sus descubrimientos y constituyeron el fundamento de todos los adelantos tecnológicos actuales, tuvieron fe en Dios; incluso aquellos físicos de mentes privilegiadas como Newton, Eisntein y Descartes, el gran filósofo, matemático y físico francés que vivió en el siglo XV.

El testimonio bíblico de que los primeros humanos vivieran tanto es apoyado por los descubrimientos de la Ciencia actual; eso en líneas generales. Pero lo importante es su opinión personal: ¿cree en lo íntimo que ello fue posible? Ahí lo dejo.

Que el Señor se manifieste en su vida para que esta adquiera un nuevo sentido; gracias por su tiempo.

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EL ORIGEN DE LAS RAZAS.

enero 30, 2008

Enero 30/2008

UNA SANGRE, UNA RAZA.

Por favor, permítanme comenzar con algo que he visto al azar, mientras buscaba un dato para este artículo; su contenido toca fibra y quiero compartirlo; se trata de un versículo del Salmo 74:19-20:

“Señor, no entregues a las fieras el alma de tu tórtola, Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia. “

Y ahora, a lo que vamos: Una de las preguntas que solemos hacernos cuando nuestra mente no está ocupada en cosas más absorbentes, es: ¿si todos venimos de Adán y Eva, por qué las razas? ¿Por qué algunos son negros, y con características que les identifican, los asiáticos tienen esos ojos tan particulares y también aspectos genéticos propios; y los árabes los suyos… y los nativos iberoamericanos, los de Australia o Papua Guinea, etc.?

Es cierto que procedemos de la primera pareja; pero también, que hubo un corte brusco en la historia de la humanidad cuando Dios decidió enviar un Diluvio correctivo al planeta, eximiendo a Noe y toda su familia (cuatro matrimonios en total). En busca de fidelidad, como siempre hago, leamos el Bereshit judío (posteriormente Génesis, en la traducción griega) al que Jesús acudía en sus enseñanzas:

Bereshit 7: 6 “Noaj (Noé) tenía seiscientos años cuando cayó el Diluvio sobre la tierra. 7Noaj (Noé), con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, entraron al Arca a causa de las aguas del Diluvio”…

Y luego, cuando terminó todo, leemos:

Bereshit 9:18-19: “Los hijos de Noaj (Noé) que salieron del Arca eran Shem, Jam y Iafet. Jam es el padre de Canaán. Esos tres eran los hijos de Noaj (Noé) y de ellos se expandió toda la tierra.”

Es decir, de ahí salió nuestra simiente directa; aunque los padres primigenios fueron Adán y Eva. Los capítulos 10 y 11 explican como se fue distribuyendo la humanidad por el planeta, mediante los hijos y nietos de Noé, después de haberles confundido las lenguas en Babel. Esta parte de la historia cuenta que al salir del arca se asentaron en un lugar, pese a la orden de dividirse y salir por todo el mundo para repoblar la Tierra. Se acomodaron en aquel sitio y comenzaron a procrear y expandirse desde el mismo punto posterior al desembarco.

La cosa se les puso fea en Babel; ya se habían acomodado, tenían sus ‘compi‘ y todas esa cosas; algún mercado cercano, hierba para los animales… y siesta para dormir. ¿Quién se iría? Se sintieron tan bien que dijeron:

– Venga, vamos a construir una torre que llegue al cielo; total, nos sobra tiempo…

La historia comenta que aquí mismo se formó: Dios les confundió las lenguas y comenzaron a no entenderse. (Imaginen el lío; a veces no nos entendemos ni los de un mismo idioma) De este hecho debieron aprender los romanos su lema: “Divide y vencerás”, pues el familión de Noé, derrotado por su Creador, no tuvo más remedio que segregarse de acuerdo a sus nuevos dialectos.

La Biblia es bastante explícita en detalles, con respecto a estos viajes de conquistas; según Ge 8:4 el arca descendió sobre las montañas de Ararat, región que los antiguos llamaban Urartu, (leyendo los apuntes de la tradición judía) y que se corresponde aproximadamente, a la actual Armenia. Desde ahí se disgregan los grupos familiares y se dirigen hacia el norte los futuros cimerios: (Gomer, hijo de Jafet, con los suyos, que poblarían la región del Cáucaso y continuarían ascendiendo por Rusia) Los lidios (Magog, hermano del anterior, que iría hacia Asia Menor). Madai, otro de los hermanos, se dirigió hacia Media, región montañosa al noroeste de Irán. Otro grupo, dirigido por un hermano más, Javán, fue hacia Jonia, en Grecia, en la costa occidental de Asia Menor. La zona del mar Negro fue habitada por los grupos de otros dos hermanos: Mésec y Tubal.

Pueblos formados por descendientes de los otros dos hijos de Noé: Sem y Cam, hicieron lo mismo: Sem se dirigió hasta Palestina, (de ahí la palabra semita) y se considera el padre de los judíos; mientras que los descendientes de Cam ocuparon la zona de Egipto y Arabia; dirigiéndose hacia el sur, hacia el mar de Arabia, sentando las bases de todos los países y emiratos de la zona.

A partir de ahí, ya se lo pueden imaginar: a poblar la tierra de nuevo… pero separados y, dados los problemas de las comunicaciones en aquellas épocas, lo más probable es que la mayoría no volvería a verse jamás.

Y aquí comienza su vital intervención la genética. Si usted visita los países americanos, podrá cerciorarse que no hay una característica común entre sus habitantes; sobre todo en sus ciudades más cosmopolitas. La inmigración mundial ha hecho un gran aporte a esa metrópoli especial que constituye Nueva Cork. (Aún no me lo explico, porque están pegados a Alaska y el frío allí hace silbar hasta a los pingüinos; hubiera entendido mejor que hubieran ido a California, con un clima mucho mejor o Florida… las playas de Miami. ¡Qué diferencia!)

Si se pide un ejemplo de mezcla de razas esta es la ciudad: hay neoyorquinos, nacidos allí, con rasgos árabes, asiáticos, caucásicos, africanos, hindúes, quechuas, guaraníes, etc. Por haber, hay hasta gente de Lepe, oiga. ¿Cuál es el resultado? ¡Que sólo se identifican por el inglés que hablan, no por sus rasgos! En cuanto un negro, un achinado, un aindiado o lo que sea, abre la boca, ya habrá alguien que suelta: – Este es de Colorado.

Pero no ocurre lo mismo en China; yo estuve allí en Septiembre del 2006 y… ¡Qué sensación ser el centro de atención donde quiera que fuera! En Pekín, Shangai, Hong Kong y otras ciudades turísticas ya están habituados a ver extranjeros; pero yo fui a Zhen Zheng, en la provincia de Guan Dong, (territorio mandarín) y en esa ciudad, el único no-chino que topé, fue un pakistaní, en un Banco, una semana después, mientras ambos cambiamos nuestras divisas por la moneda nacional. Aunque ellos se conocen entre sí, y consideran extraños a los chinos de otras regiones, obligándoles incluso a sacar permisos de trabajos en muchos casos, para mí eran todos iguales.

¿Qué ocurrió con los parientes de Noé que ‘colonizaron’ esa parte de Asia?

La respuesta está en la genética; los habitantes de China, desde épocas milenarias, solo se casan entre ellos; y está demostrado que el ser humano va perdiendo información genética. Los familiares de Noé que llegaron a esa área fueron un grupo minúsculo que comenzaron las uniones sexuales entre sí, sin más factores externos. A medida que pasaron los años, los genes fueron mutando y, como formaban un círculo cerrado, su codificación genética tomó un tinte particular; al paso de los siglos, muchos matrimonios tenían entre sí una información muy parecida, y al mismo tiempo muy distinta a sus precursores. Cambios en la melanina y en la instrucción de la formación muscular y ósea a lo largo de las generaciones, crearon la raza asiática que conocemos hoy, con rasgos muy marcados por su largo tiempo sin intercambiar genes con nadie más.

Normalmente no se evidencian las mutaciones que llevamos, a menos que heredemos el mismo error de los progenitores; las primeras generaciones de padres eran casi perfectas genéticamente, pues aun no había ocurrido suficiente tiempo para mutaciones importantes, de ahí que los hijos e hijas de Adán se casaran entre ellos para poder cumplir con la orden del Creador:

“Creced y multiplicaos”

 En aquellos tiempos sus genes tenían toda la información necesaria y no había peligro de que una misma mutación familiar se reflejara en el nuevo embrión humano. Pero para el diluvio, que según los estudiosos judíos ocurrió cerca de 1500 años después de la creación, ya estas se empezaban a manifestar. De ahí la prohibición en un momento posterior, cuando Dios le da las leyes a Moisés en el Deuteronomio, evitando más matrimonios cosanguíneos, para protegerles de deformaciones, anormalidades y todo lo inherente a las pérdidas de información genética.

De modo que los descendientes de Noé radicados en esa área de Asia ya empezaban a manifestar los problemas genéticos. Dicho de otra forma, si el factor codificado encargado de la distribución de melanina, por ejemplo, comenzó a degenerar en información; esto provocaría un cambio en la piel de los nacidos en China después de varias generaciones y, al no unirse con pakistaníes, rusos, árabes, etc. ese gen mutante continuó predominando en la población hasta el día de hoy. Si una china sale de ese círculo cerrado y se casa, digamos, con un keniano, la información genética de este prevalece, con respecto a ese gen mutante en concreto, y algunos rasgos del hijo, incluyendo el color de la piel, variarán.

Con respecto a los ojos no ocurre igual; no tengo la respuesta, pero conozco parientes de asiáticos, hasta la 8ª generación, que continúan manteniendo los ojos ‘chinos’. Parece que con respecto a ese gen ya no hay nada que hacer; él siempre predominará sobre otros, sea de la raza que sea. Por tal razón vemos rasgos chinescos en la mirada de algunos europeos, indios, árabes, rusos… de cualquier parte del mundo que hayan intercambiado información genética con ellos.

La ‘mutación genética‘ es válida para la formación de todas las razas; lo mismo ocurre con los múltiples tipos de perros que existen, los famosos ‘pinzones‘ de Darwin; con todo. Pero eso no es ‘Evolución‘, no se han creado ‘nuevos‘ genes, sino que hay  pérdida de información  genética.

El ADN sujeta su información en la secuencia de cuatro componentes químicos conocidos como nucleótidos: C, G, A, T. Grupos de tres de estos a la vez son «leídos» por un mecanismo de traducción complejo en la célula para determinar la secuencia de 20 tipos diferentes de aminoácidos que deben ser incorporados a las proteínas. El ADN humano tiene millones de nucleótidos en secuencia; es fácil imaginar que una pérdida de información puede provocar cualquier cosa, según donde se manifieste: un ojo verde y otro marrón, una pierna más corta que otra, nariz más larga, senos más pequeños, dedos más cortos, etc.

Lo mismo ocurrió con los africanos. Algunos citan que el nieto de Noé, según el original judío, era ‘kushi‘, que en hebreo significaría de piel negra, es decir, que ya había existido mutación en la orden genética que indicaba la cantidad de melanina apropiada. Pero no hay que ir tan lejos en el tiempo para corroborar esta situación. En Londres vive la familia Unoarumhi: ambos padres africanos, con la piel, ojos y  pelo oscuro, ¡mientras sus tres niños tienen piel blanca, pelo rubio y ojos color verde-avellana! Cada uno de los niños ha heredado de cada progenitor un gen para un tipo de albinismo. Cuando dos de tales genes se combinan en la descendencia, el resultado es una producción muy baja de Melanina. Esta se halla en la piel, los ojos y el pelo de todas las razas en diversas cantidades, conduciendo a expresiones diferentes del mismo color básico. Es decir, una variación genética puede ordenar más o menos melanina para el embrión que se esté formando.

José Martí dijo: ‘Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro…’; quizás estaba parafraseando las palabras de Hechos 17:26:

“…de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”

Cuando el Señor venga a pedir cuentas a todos los hombres no mirará la melanina, de su piel, sino lo que su vida les ha grabado en el corazón de cada uno. De ahí saldrán las rentas individuales: A cobrar, o a pagar; cada quien enfrentará ese momento ineludible.

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