LA NAVIDAD Y EL ‘CHRESTO’ HISTÓRICO. [I]

diciembre 22, 2010

En estos días que las tiendas muestran todo tipo de adornos navideños, entremezclados con propaganda subliminal para que nos gastemos los ahorros, se obvia el verdadero espíritu que motiva la Navidad. Sería justo bucear un poco atrás en el tiempo, profundizando algo más de dos milenios, tras la verdad histórica de Jesús de Nazaret, el fundamento pascual; en específico, en documentos Romanos de los primeros siglos que autentifican la existencia milagrosa de Cristo.

Insisto: no son testimonios cristianos de seguidores y alumnos suyos, sino de quienes, de una forma u otra, se vincularon a los que crucificaron a Jesús; escritos romanos que garantizan Su realidad histórica.

Historiadores de los siglos I, y II [inmediatos y posteriores a Jesús]: Cornelio Tácito (54-119 dC), Suetonio (60-122 dC), Plinio el Menor (62-113), Luciano (90 dC), Celso, y el Príncipe de Bitinia, hablan de Jesucristo. También están los testimonios del historiador Flavio Josefo, (44 aC-II dC) judío y ciudadano romano, que en el año 64 fue a Roma con la intención de interceder ante Nerón, a favor de la liberación de sacerdotes judíos amigos en cárceles romanas. Hacia el año 93, escribe ‘Antigüedades Judías’, donde se menciona a Jesús de Nazaret, en el capítulo XVIII.

También aparece en el XX:

Ananías [sumo sacerdote que antes había apresado y exigido la crucifixión de Jesús], era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, hermano de Jesús, llamado Cristo, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.”

En el capítulo XVIII, menciona la muerte de Juan el Bautista por orden de Herodes Antipas, en congruencia con los escritos del Nuevo Testamento cristiano; así como otras noticias de entonces. También aparecen referencias históricas al martirio del hermano de Jesús, Santiago, y al propio sacrificio de Jesús ‘en un Madero de Tormento o la cruz’, en tiempos de Poncio Pilato.

Veamos otras referencias romanas:

-“Como los judíos estaban provocando continuos disturbios bajo la instigación de Chresto, los expulsó de Roma.” (Suetonio, Biografía de Claudio XXV. 120DC)

-“Chresto, el fundador del nombre [nadie antes que Él fue llamado así], fue ajusticiado en el reino de Tiberio, pero la superstición perniciosa reprimida por un tiempo, volvió a hacer irrupción no solo en Judea donde inició este error.” (Cornelio Tácito, Documento: Annals XV. 112 dC)

-“Ahora bien, había en ese tiempo un hombre sabio, Jesús, un maestro tal que los hombres recibían con agrado la verdad que les enseñaba. Atrajo así a muchos de los judíos y gentiles, y cuando Pilato le condenó a ser crucificado, aquellos que lo amaban desde el principio no le olvidaron, y la secta cristiana, llamada de este modo a causa de Él, no ha sido extinguida hasta el presente.” (Flavio Josefo [37 d.C] . Antigüedades Judías. XVIII).

-“Les hice maldecir el nombre de Chresto, a lo cual no pude inducir a ningún crhestiano.” (Plinio el menor. Roma, Siglo II dC)

-“El hombre que fue crucificado en Palestina por haber introducido este nuevo culto en el mundo, aun mas, el primer legislador que ellos tuvieron, les persuadió de que todos ellos eran hermanos unos de otros después de haber transgredido de una vez por todas, negando a los dioses griegos y adorando a aquel sofista crucificado, y viviendo bajo sus leyes.” (Luciano, Grecia menor, Aprox. 90 dC).

*Sofista: Relativo a la sofística, corriente filosófica basada en pericia dialéctica, escéptica y relativista, cuyos integrantes vendían sus servicios intelectuales; que utiliza sofismas en su argumentación. El sofisma, partiendo de premisas auténticas o tenidas por tales, llega a una conclusión falsa o difícil de refutar, con la que se intenta engañar o confundir al interlocutor. [O sea, se intenta denigrar a Jesús.]

Los testimonios son escasos, pues a los romanos no les interesaban las discusiones doctrinales de los judíos, pero resultan suficientes para acreditar la verdad histórica. Veían a los cristianos como una simple secta judía, a la que prestaban una atención solo puntual, según sucesos. En el siglo II aparecen testimonios escritos referidos a sucesos del siglo I. Hablan directamente de Jesús:

-a) Plinio el Joven en carta a Trajano (62-113), año 112, da por sentado el origen histórico del cristianismo.

b) Cornelio Tácito (54-119) escribe en el 116 dC, en ‘Anales’, el incendio de Roma. Al hablar de los cristianos dice “Su fundador, llamado Crhesto, fue condenado a muerte por el procurador Poncio Pilatos, imperando Tiberio” (Anales 15, 44).

c) Suetonio, en su ‘Vida de los Césares’, refiere que Claudio “expulsó de Roma a los judíos, que, al impulso de ‘Chresto’, eran causa permanente de disturbios“. Aquila y Priscila, pareja cristiana conocida en Corinto por el apóstol Pablo, de quienes habla 6 veces en el NT, fueron echados de Roma por Claudio, en el 52 (Hch 18:2).

En el siglo II, nadie discute la existencia histórica de Jesús; ni amigos ni enemigos. Imposible asociar ese colosal cúmulo de evidencias históricas con un Cristo irreal. Quien propugne un Cristo mitológico, niega la memoria escrita de cronistas seculares, no cristianos, y hasta anticristianos, que prueban su Evangelio:

1-Carta del Primer Cónsul Plubio Lántulo (Lentullus), rector de la Judea cuando César Tiberio (reg. 14 – 37 AD). La epístola es una respuesta parcial a una pregunta directa del César. Se dice también que fue escrita por Lántulo al Senado Romano:

Allí vive a este tiempo en Judea un hombre de singular virtud cuyo nombre es Jesucristo, a quien los bárbaros estiman como un profeta, pero sus seguidores aman y lo adoran como el hijo del Dios inmortal..”

Él llama de regreso a los muertos de las tumbas y cura a toda suerte de enfermedades con una palabra o toque. Es un hombre alto, de buena forma, y de un aspecto amigable y reverendo; su cabello de un color que difícilmente se puede igualar, cayendo en agraciados rizos, ondulado alrededor y muy agradable, descansando sobre sus hombros, partiéndose en la coronilla de la cabeza, corriendo en un raudal al frente al estilo de los Nazaritas.

Su frente alta, grande e imponente; sus mejillas sin mancha o arruga, hermosas con un encantador rojo; su nariz y boca formadas con exquisita simetría; su barba, y de un color adecuado a su cabello, alcanzando abajo de su quijada y partiendo en la mitad como una horquilla; sus ojos de brillante azul, claros y serenos. De mirar inocente, dignificado, masculino y maduro. En proporción de cuerpo muy perfecto, y cautivante; sus brazos y manos deleitables al contemplar.

Él reprende con majestuosidad, aconseja con benignidad, Su dirección completa ya sea en palabras o acciones es elocuente y grave. Ningún hombre lo ha visto reírse; sin embargo sus maneras son excedidamente placenteras, pero ha llorado frecuentemente en la presencia de los hombres. Él es temperado, modesto y sabio. Un hombre con extraordinaria belleza y perfección, sobrepasando a los hijos de los hombres en cada sentido.”

Hay otra versión similar de la misma carta, en la biblioteca de Lord Kelly, tomada de un manuscrito, y que se afirma haber sido copiada de la carta original de Publio Lántulo. Difiere algo de la versión original, posiblemente a causa de la traducción. Por ej: sus ojos son descritos como azules en la versión de arriba, y como grises en la de Kelly. El texto fue tomado de:

 http://www.thenazareneway.com/likeness_of_our_saviour.htm):

Allí surgió en estos días un hombre, de la Nación Judía, de gran virtud, llamado Jesucristo, quien vive aun entre nosotros, y es aceptado por los Gentiles como un Profeta de la verdad, pero Sus propios discípulos le llaman el Hijo de Dios.

Él levanta a los muertos y cura toda suerte de enfermedades. Un hombre de estatura algo alta, y atractiva, con muy reverendo semblante, que quienes lo contemplan puede tanto amar como odiar, su cabello del color de la castaña bien madura, liso hasta las orejas, de donde hacia abajo es más orientado, rizado y ondulado alrededor de Sus hombros. En la mitad de la cabeza está una costura o partición de Su cabello, en la manera de los Nazaritas. Su frente clara y muy delicada; Su cara sin mancha o arruga, hermoseada con un encantador rojo; Su nariz y boca así de bien formadas que de nada pueden ser reprendidas; Su barba bastante espesa, en color como Su cabello, no muy larga, pero en horquilla; Su mirar inocente y a la vez maduro; Sus ojos grises, claros, y ligeros.

Al reprobar la hipocresía es terrible; al amonestar, corto, y equitativo al hablar; agradable en la conversación, mezclada con gravedad. No se puede recordar que alguno lo haya visto reír, pero muchos le han visto llorar. En proporción de cuerpo, muy excelente; Sus manos y brazos delicados al contemplar. Al hablar, muy temperado, modesto y sabio. Un hombre, por Su singular belleza, sobrepasando los hijos del hombre.”

¿Se puede permanecer impasible ante estos textos? Saber que se nos ha legado crónicas romanas confirmando la existencia histórica de Jesús de Nazaret, sus milagros, su instrucción basada en la justicia, así como el reconocimiento de sus contemporáneos, ajenos al debate actual, es otro indicativo más de la credibilidad de lo que propugnan los Evangelios. Solo desde la mala fe se puede negar la autenticidad histórica de Cristo.

¿Son necesarias más evidencias de la realidad histórica de Jesús? Yo creo que hay muchísimos más datos para creer en la existencia del Cristo crucificado por el perdón de la humanidad, quien habló de la Creación de Dios, de Adán y Eva, del diluvio en época de Noé, de Sodoma y Gomorra, de las señales antes del fin, [no quiten los ojos de Israel, Irán y Rusia, profecía bíblica del colofón de la humanidad], que en las fábulas que han entrado en las aulas a punta de calzador. 

Jesucristo es real; lo dicen testimonios de quienes le vieron, le tocaron, le escucharon y hablaron con Él. Lo que sí resulta intestimoniable e impensable son las homínidas híbridas que parieron humanos, o los híbridos lagartos alados que terminaron cantando como ruiseñores; sin embargo, se intenta a toda costa acallar la verdad de Cristo, mientras se llenan de fábulas bibliotecas, prensa, radio, TV, y hasta la gran pantalla del mundo entero.

Jesús es fiable; y esos irrefutables testimonios romanos son la garantía histórica que hace dirigir oídos hacia el aviso suyo que trasciende los siglos:

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Y ese camino viene a nuestro encuentro. O lo tomamos, o estaremos cogiendo el anticamino.

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JESÚS: LA VERDADERA FIESTA DE LA NAVIDAD

diciembre 25, 2008


…Porque este pueblo se me sacrifica, y con sus labios me honra, mas su corazón se alejó de mí; y su culto con que me honra fue enseñado por mandamiento de hombres; por tanto, he aquí que yo volveré a hacer obra admirable entre este pueblo con un milagro espantoso; porque la sabiduría de sus sabios se perderá, y la prudencia de sus prudentes se desvanecerá.” [Isa 29:13-14]… “y los errados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.” [Isa 29:24]

El mundo cristiano celebra hoy un aniversario más del nacimiento del Cristo, en la aldea de Belén, lugar donde los profetas habían anunciado que nacería el Mesías (Miqueas 5: 2). Una ciudad situada a unos 9 km al sur al sur de Jerusalén, y enclavada en los Montes de Judea, en la Cisjordania de hoy, administrada en la actualidad por la Autoridad Palestina, y con unos 30.000 habitantes, mayormente cristianos.

Sus orígenes corresponden a la histórica tribu de Judá, también cuna de quien daría una gran fuerza política al naciente reino de Israel, y bajo el cual se adquiriría un gran esplendor: el rey David (1ªSamuel 17:12). Siglos después, por voluntad de Dios, nació allí un descendiente suyo: Jesús, llamado el Cristo. (Lucas 2: 4-15; Mateo 2:1).

Precisamente, el nacimiento del Señor en este lugar se debió a que José, esposo de María, era descendiente de David, y un edicto del imperio romano dominador, hizo que sus habitantes acudieran a su localidad de origen para empadronarse, con el objetivo de hacer el censo fiscal.

Y ambos orígenes son una nueva manifestación de ese misterio de Dios, que propugna que muchos ‘últimos‘ serán primeros, y que muchos ‘primeros‘ serán los últimos: un llamado a la humildad que se espera de todos los hombres. El rey más grande de Israel nació en cuna de pastores, y creció él mismo, como pastor de ovejas. El Rey del Sión definitivo, nació en un humilde pesebre, entre animales y pobreza, y fue, Él mismo, pastor de humanos.

Es decir, con la llegada de este día, se accede a la oportunidad de festejar el advenimiento del Señor. Sin embargo, la tradición se ha ido dejando infiltrar por el paganismo, y la fiesta de Navidad, para muchos, no es más que otro pretexto para borracheras, sexo, drogas, violencia… todo lo que conspira contra las verdaderas enseñanzas del mismo que se pretende homenajear.

Pero el nacimiento de Jesús no fue un acontecimiento del contexto humano; no nació porque un hombre y una mujer decidieron tener hijos, sino porque el mismo Dios quiso enviar a la Tierra a su propio Hijo, para que diera testimonio de Él; delegó en el espíritu primigenio que incluso había tenido intervención activa en la obra de la Creación, según nos relata en testimonio, un alegato viviente de todas las obras de Jesucristo, el apóstol Juan:

En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios. Este era en el principio con el Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho.” [Juan 1:1-3]

El nacimiento de Nuestro Señor Jesús entre los humanos, fue la segunda parte de un plan previsto por el mismo Dios desde siglos antes, con el anuncio del Mesías, en 1ª Samuel 2:10:

El SEÑOR juzgará los términos de la tierra, y dará fortaleza a su Rey, y ensalzará el cuerno de su Mesías.”

O sea, no se trata de una historieta sacada a la luz por unos cuantos locos que ‘ven visiones y hablan con espíritus‘, sino de historia cronológicamente congruente, que el propio Dios ha puesto en manos de nosotros. Y pese a valerse para ello de diversas personas, en distintos lugares geográficos, en disímiles épocas, el objetivo de la trama resulta coincidente: la redención de la humanidad.

Aunque la Ciencia se jacta de sabiduría, basando esta en lo que resulta palpable a los sentidos con los que Dios ha dotado al hombre, ignora lo esencial: la presencia del espíritu… y lo que resulta más importante aun: la existencia de distintos tipos de fuerzas espirituales que ejercen poder sobre el ser humano. Y el pecado, la causa por la cual el Espíritu del Hijo de Dios se hizo hombre, se manifiesta gracias a que nuestro espíritu interior se abre a la influencia de fuerzas espirituales enemigas de Dios, que habitan en una dimensión no asequible, porque la nuestra, la 3ª, está subyugada por una 4ª Dimensión, invisible para la Ciencia.

Esta 4ª Dimensión corresponde a un mundo angélico, fraccionado a su vez en dos grupos: los que se rigen por las leyes de Dios, y los sediciosos, subyugados por satanás. Ambos tienen influencia sobre el nuestro… y Dios le da al hombre el libre albedrío para decidir a cuál influjo ceder; es un proceso imprescindible, pues será nuestra actitud dinámica y espiritual la que nos ubique en un punto de la cuerda tensada desde extremos opuestos.

Será la posición que cada ser humano adopte, la que defina la tendencia espiritual de cada individuo, y eso permitirá que cuando seamos pasados por la ‘criba‘ de Jesús, se nos elija o no, para vivir en un mundo de justicia eterna, bajo las leyes del Dios Omnipotente. Obviamente, los rebeldes no tendrán cabida en ese mundo final y definitivo que será regido por Jesús, pues resultarían la mala levadura, que leudaría la masa seleccionada.

La única causa de desobediencia, es el pecado. Nos gustan las cosas que Dios repudia, porque el pecado entró al mundo a través de Satanás, el jefe rebelde de las fuerzas espirituales que violan el reglamento establecido por Dios, y que, como miembros de la 4ª Dimensión espiritual, ejercen influencia sobre todos nosotros.

Se codicia la mujer de otro, o el marido de otra; el corazón se subordina ante los lujos, la vanidad, la soberbia, la envidia… Se roba, nos entregamos al alcohol y las drogas, se ejerce violencia contra los semejantes, se viola a niños y a adultos, se asesina; unos se prostituyen sexualmente… y otros acuden a la llamada de la prostitución. Se practica la homosexualidad entre mujeres y hombres; mentimos para conseguir lo que deseamos, y luego volvemos a mentir, una vez que ya hemos sido saciados. Nuestros ojos inquietos se sumerjen de nuevo en la búsqueda de una nueva necesidad.

Siempre estamos insatisfechos; y lo estamos, porque nuestro espíritu no está en resonancia con las fuerzas espirituales de los ángeles de Dios, constantemente a nuestro lado, intentando que nos abramos a ellos, que conozcamos la Verdad. Nos alejamos de la instrucción de Jesús.

Las tendencias que nos llevan a hacer todo lo que está censurado por las leyes del Creador, no son una causa genética, sino espiritual. No está enfermo el ladrón, ni el asesino, ni los que se prostituyen ni nadie que transgreda cualquiera de los mandamientos. No están enfermos los homosexuales; y no lo están, porque su organismo continúa comportándose como lo que son, aunque no quieran serlo: las lesbianas tienen sus ciclos de menstruación, y pueden ser madres si se unen a un homosexual varón, orgánicamente apto para la erección e inseminación diseñada para los hombres.

Todo el que siente apego a lo que vaya contra lo establecido por Dios, no es más que un monigote en las manos de las huestes de satán; se es víctima de la debilidad del espíritu, por alejarse del Espíritu de Dios. Algo sobre lo que el apóstol Pablo nos instruye, en Efesios 6:11-12:

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del siglo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los cielos.”

Y para eso nuestro Señor habitó entre los hombres; constantemente alertaba sobre el peligro del pecado, mientras hacía curaciones de todo tipo, resurrecciones de muertos incluidas, para demostrar su Poder, consciente que, debido a nuestra fe débil solo somos susceptibles a creer en aquello que nuestros ojos pueden ver.

Buscaba influencia sobre el frágil corazón humano, para que le creyeran, para que confiaran… para que se le entregaran en fidelidad, aunque el mismo demonio susurrara en los oídos, y sembrara en el corazón todas las dudas posibles, haciendo uso de su capacidad de subyugarnos. Jesús sabía que su enemigo espiritual, por pertenecer a su misma dimensión, puede influir sobre nosotros; y puso en nuestras manos el arma más potente del cristiano: la fe, y el amor a Él, para vencer a la muerte, que es la última consecuencia del pecado.

Nuestro Señor se entregó en la Cruz por nosotros, para que todos pudiéramos tener la opción de una vida eterna bajo su reinado; con su sangre pagó el precio de perdón por nuestras faltas. Él llevó nuestras culpas en su cuerpo, sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos en su justicia, sanados por sus heridas y bautizados con su sangre. Nos dice que solo exige contrición sincera, no importa lo que hayamos hecho: arrepentimiento, etapa de prueba para demostrar que nuestro nuevo camino es definitivo y somos capaces de enfrentar las tentaciones, y luego su clemencia concluyente. Su reino se establecerá de todas formas; ninguno de nosotros podrá impedirlo, pues es la voluntad del mismo Dios que así terminen las cosas, así que el final individual está en las manos de cada uno.

Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer día de haber sido sepultado; no 72 horas después, como intentan señalar algunos, para meter contradicción en la Palabra de Dios y restar credibilidad y fe, sino al 3er día. Le crucificaron un viernes y fue enterrado; pasó el sábado, y llegó el domingo, el día en que se apareció a sus seguidores. Juan y Pedro, testigos directos de esto, colaboradores y alumnos suyos durante 3 años, presentes durante su apresamiento, castigo, crucifixión, sepultura, y aparición posterior, han dejado testimonio escrito de ello.

Sus palabras han vencido al tiempo y están ahí, al alcance de todo aquel que desee leerlas. Hoy es un buen día para hacerlo, sabiendo que el Señor estará con quien se le entregue.

Mateo también nos dejó escrito muchas de las enseñanzas de Jesús; y yo no puedo terminar sin exponer la que considero más apropiada, la que el Señor me entregó esta mañana, cuando le pedí que me ayudara a escribir estas palabras de homenaje en su cumpleaños.

‘…Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir’: “Arrepentíos, que el Reino de los cielos se ha acercado.” [Mat 4:17]

¡Feliz aniversario Señor! Ven pronto; quienes confiamos en ti te estamos esperando.

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FAMILIA, ESTADO… Y POLÍTICA.

febrero 5, 2008

Febrero 5/2008

QUIEN SIEMBRA VIENTOS, RECOGE TEMPESTADES.

Abogad siempre, disciplinados en el proyecto del hogar.

Hace unos días, con la celebración de San Canuto, se vio un reportaje por la TV, en el que se reflejaba el ambiente festivo existente entre los estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid, zambullidos en dicho homenaje.

Pude apreciar que la mayoría de los jóvenes entrevistados no sabía exactamente quien era el homenajeado ni cuál su trayectoria. (Debo confesar que en realidad yo tampoco) En realidad eso no resultaba importante, estaban reunidos y se lo montaban de la mejor manera posible para pasárselo bien, de la forma que saben hacerlo; a saber: un buen suministro de porrillos, pastillas mágicas, coca (el que podía tenerla), chocolate, y mucho, mucho botellón. Estoy seguro que ninguna juventud en el mundo puede superar a la española en cuanto a mezclas alcohólicas se refiere; no me cabe duda que en ese sentido están a la vanguardia internacional.

No serán los más aplicados ni sacarán las mejores notas, pero a lo etílico le saben un montón… y a lo que le acompaña también. Son especialistas en inventar una buena celebración en cualquier esquina; solo tienen que coger el móvil y pasarse el mensaje:

‘A las tantas, todos en más cual sitio.’

Y hecho; poco a poco los vecinos comenzarán a inquietarse y los teléfonos de la policía local y nacional comenzarán a sonar, en busca de un auxilio desesperado. Las toneladas de residuos, orines, jeringuillas, etc. que quedan al final, dejan la apariencia de que allí se reunió la crema y nata de la escoria de la ciudad; a un extranjero de visita le costará mucho comprender que ese sitio estuvo ocupado horas antes por el futuro del país: políticos, economistas, ingenieros, presidentes, ministros… la España dirigente de la próxima década.

La juventud actual recibe una formación moral distorsionada que les oculta su deber para con la sociedad y les lleva a poseer la estadística nacional más alta de todos los tiempos en  fracaso escolar, alcoholismo, SIDA y consumo de drogas de diseño como el Éxtasis, y las convencionales de siempre: cocaína, hachis, marihuana, etc. (estamos entre los primeros consumidores de cocaína del mundo) Se aboga por una emancipación no basada en la libertad, sino en el libertinaje, con violencia en las calles y en las aulas. Ser profesor de adolescentes, hoy día, es algo insufrible para algunos educadores, porque los alumnos, ‘son intocables’.

Es decir, se enseña a los estudiantes que deben respetar y ser tolerantes con el entorno de la sociedad, sin importar raza, religión o tendencia sexual (lo cual me parece muy bien, pues la tolerancia debe imponerse sobre cualquier idea), pero son incapaces de proporcionarles a los profesores una herramienta de protección profunda ante las faltas de respeto y ataques que sufren continuamente, mermando su necesaria autoridad en las aulas.

Mas, debo romper una lanza a su favor: no tienen toda la culpa;  reciben una de las peores educaciones desde la base primaria en lo que respecta a moral y cívica. Sus padres, por otra parte, no pueden hacerlo mejor; heredaron el sistema de educación que precedió al franquismo: el pistoletazo de salida al ‘sálvese quien pueda‘ instruido por Darwin desde su ‘Teoría de la Evolución de las Especies’.

Muchos creen que la educación es la que eliminará el problema de la droga, alcohol, sexo e irresponsabilidad de la juventud; pero hay más que eso. La instrucción que los estudiantes reciben hoy, incluye la anticientífica y absurda doctrina que les inculca ser el producto de una casualidad sin propósito y que las especies han aparecido por una selección natural, donde los más fuertes son los que han prevalecido, trasmitiendo la idea de que solo se puede triunfar si se pasa por encima del semejante.

Los jóvenes de la actualidad son, en su mayoría, (saco una bandera por todos aquellos que son ejemplo de conducta ante la sociedad) adictos a videojuegos violentos, a películas de terror, a pornografía, etc. El sexo está formando parte de sus vidas cada vez más pronto; las estadísticas de embarazos indeseados se han disparado hasta techos inalcanzables nunca antes.

Las clases de sexo se han introducido en escuelas primarias de algunas comunidades, en las que se instruye sobre el uso del condón y la homosexualidad. Y, para aumentar la desorientación, se prevé enseñar a los niños de todas las escuelas españolas un nuevo concepto de matrimonio, en la ley de la Educación para la Ciudadanía, sin tener en cuenta lo que millones de familias contribuyentes les aleccionan al respecto en el seno del hogar, y que ello generará confrontación.

La relación familia/estado debe ser concebida como los convencionales casamientos en iglesias, ayuntamientos o cualquier otro sitio donde sean ofrecidos. El ‘Hasta que la muerte nos separe‘ debe marcar el código de conducta entre padres y gobierno; lo que vaya contra eso sería un error garrafal que convertiría al propio estado en el máximo perjudicado.

Los gobernantes no deben interferir en las normas del hogar; ya lo intentaron en los países comunistas y todos conocemos el resultado; no hubo ni una sola nación abrazada a la bandera roja, que tuviera éxito económico ni social. Su intrusismo en las familias solo causó caos y sus juventudes no fueron capaces de sacar ese programa político a flote, pese que tuvieron casi un siglo para conseguirlo; el resultado fue que los dirigentes políticos de entonces están comprando chales en la Costa del Sol y otros sitios de la geografía internacional, mientras el pueblo eslavo está cada vez más sumido en la miseria.

China, lo está intentando ahora; ha logrado alcanzar el afamado cuarto lugar en la economía mundial, con un índice de crecimiento anual que supera a Inglaterra, Estados Unidos y los países más aventajados en este sentido. Pero lo consiguen desde un sistema en el que los trabajadores son casi esclavos.

Tampoco estoy pidiendo que el episcopado católico vuelva a controlar la sociedad española como antes; una iglesia que no sabe ser fiel a Jesucristo, no es fiable. No se puede estar con Dios y con el diablo; no se puede dar misa con la Biblia, y al mismo tiempo enseñar que provenimos de un alga por generación espontánea, rasgando de un tirón el Génesis del 1 al 11, para quedar bien con la enseñanza de hombres, tirando a la basura la propia Palabra del Creador.

Los padres exigen el derecho a educar a sus hijos en los principios y normas de conductas que deseen… y que las enseñanzas impartidas en las escuelas no contradigan a la instrucción dada entre las paredes familiares. Los gobernantes deben asumir su compromiso docente con las futuras generaciones, inculcándoles valores que sean respetuosos con TODOS los principios existentes en el país… incluso los de aquellos que no les dieron el voto. La Constitución del 78 no se meditó para volver a segregar y debilitar España, sino para mantenerla aglutinada y fuerte.

Hacer concesiones morales en acuerdos políticos necesarios para continuar gobernando, constituye una ignominia constitutiva de delito, pues entra en lo tipificado como ‘tráfico de influencias‘, penado por la Constitución española, independientemente del partido que la infrinja.

Si falla el Proyecto del Hogar, se irá a pique el del país, pues la familia es la célula básica de la sociedad, y el gobierno debe garantizar su salvaguarda. Por otra parte, los padres tienen la responsabilidad de dedicarle más tiempo a la atención de sus hijos; estar pendientes de ellos constantemente, para que se sepan importantes y les acepten como sus mejores compañeros, sus cómplices y principales consejeros ante cualquier situación.

Está bien comprarles su Play Station, y todas las actualidades tecnológicas que están al alcance de la mayoría, pero nada, ¡NADA!, puede sustituir al calor familiar. El gobierno, en esta relación obligada, tiene la responsabilidad de poner al alcance de la familia, los medios necesarios para que ningún agente externo intervenga en la educación de sus hijos hasta que estos no estén preparados para decidir por sí mismos.

Internet es una profunda fuente de información, pero hay que hacer más esfuerzos para que no resulte peligroso a niños inocentes y adolescentes mal aleccionados, que son succionados por la vorágine lasciva y psicópata de proxenetas y pederastas. Desde aquí un aplauso a todas aquellas personas involucradas en la defensa de esos derechos, que cada día arrestan a más pedófilos y traficantes de sexo… y un 0 con mayúsculas a las leyes débiles que permiten que alguien sentenciado por tales causas obtenga un permiso carcelario y recaiga, incluso con alevosía y ensañamiento, pues primero violó y luego viola y asesina.

Y ahora, no tengo más opción que hacer una pregunta que flota desde el inicio: ¿Por qué ese miedo a defender leyes por las que abogan los creyentes cristianos? No somos los ‘cocos’ del pueblo; no nos emborrachamos ni consumimos estupefacientes ni dejamos las esquinas llenas de basuras y suciedad, provocando gastos de limpieza extra a los ayuntamientos que afectan al erario público. No vamos por ahí haciendo gamberradas, volcando contenedores ni quemando cajeros; no chillamos ni provocamos peleas, sino que siempre estamos dispuestos a ayudar al necesitado.

No quiere decir eso que seamos unos aburridos; hacemos nuestras fiestas y la pasamos pipa; despedimos el año viejo y celebramos Pascua, Navidad y Año Nuevo, bailando salsa, sevillanas, hip-hop… todo lo que se escucha en la calle; pero sin drogas ni alcohol, porque eso no es necesario para ser feliz. En mi iglesia, nos reunimos unos 30 hombres en una camaraderil parrillada, una vez al mes, donde no falta el chiste ni la gracia; las mujeres también tienen sus días de reunión. No molestamos a nadie ni ofendemos a nadie y todo aquel que desee incorporarse, declarando que Jesucristo es el Señor, siempre es bienvenido.

Los valores que enseña el cristianismo son: vivir en paz unos con otros, ayudarse entre todos, no fundar la propia felicidad sobre la desgracia del semejante, socorrer a los necesitados, no ser egoístas, matrimonios para siempre, considerar sagrada una vida humana, vivir para el amor, no para un sexo desenfrenado, y todo ello, en la convicción de que hemos sido creados por Dios con un plan que incluirá a todo aquel que se mantenga fiel a estos criterios.

No es según el planteamiento de Darwin, usado por el enemigo eterno del Creador para convencer a la especie humana de que la vida es un sin sentido, sino según la entrega en la Cruz del Hijo de Dios, que se hizo hombre para establecer un pacto de vida eterna a todo aquel que le siga en sus enseñanzas. Esto solo es una estación de tránsito, hasta que llegue el tren definitivo.

Lo que a muchos puede parecerle un cuento infantil, es una realidad que baña cada día más corazones en el mundo. Es la alternativa a una vida sin sentido donde el hombre es el lobo del hombre y miente continuamente para la consecución de planes hipócritas y perversos.

Es una lástima que la gente hable de la Palabra de Dios sin ni siquiera leerla; si lo hicieran, abierto su corazón al aprendizaje, estoy seguro que los más inteligentes tomarían una decisión sabia en su vida. Él nos llama a todos y solo tenemos una vida para decidirnos; no debemos relajarnos demasiado, no sea que llegue nuestro tren y ya no haya tiempo para nada más.

El Señor viene cosechando; no dejes que se pase el tiempo de tu mies.

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