MADRE SOLTERA: PACTANDO CON EL DIABLO

julio 26, 2015

Quiero comenzar escribiendo que este artículo no se dirige a mujeres a quienes no ha quedado otra opción que ser madre soltera debido a un embarazo por violación o a haber sido abandonadas por su pareja. Este artículo no va dirigido a ellas; aunque no está de más el leerlo, pues habla del Proyecto de Dios para la familia y el hogar.

En este mundo, ampliamente desalineado del mandamiento del creador de la familia y de la humanidad, cada vez más mujeres deciden ser madres solteras, aún sabiendo las dificultades económicas, sociales y laborales que esta opción puede suponer. El instinto y el capricho superan todo obstáculo; incluso la Ley Celestial.

Ser madre soltera ha dejado de suponer un problema moral para muchas mujeres que deciden dar el importante paso del embarazo, bien respondiendo a su instinto maternal o bien por la decisión, tomada antes del embarazo, de excluir la figura del padre en su plan de familia.

En este sentido, una mujer decide tener hijos sin estar casada y sin contar con el apoyo de una pareja para su crianza, yendo contra las connotaciones negativas que suelen acompañarla en esta decisión (soledad, abandono, frustración…) en una elección tomada a veces con inmadurez (se puede ser inmaduro con 60 años), o con más antojo que determinación objetiva.

Las causas que llevan a una mujer a ser madre soltera, yendo contra la realidad de que ello exigirá mayor esfuerzo económico/personal, y mayor grado de compromiso y responsabilidad que en el matrimonio tópico, son muy variadas; pero el resultado final casi siempre será el mismo: una familia monoparental.

Varios estudios concluyen que muchas madres solteras por elección suelen ser mujeres sobre los 38 años, con estudios superiores, laboralmente activas, y con unos ingresos medios de entre 1.500 y 2.000 euros mensuales. La mayoría de ellas siempre decidiendo su maternidad porque su fertilidad podía estar llegando a su límite de edad, y prefiriendo obviar la presencia de un padre estable. Estas madres resuelven sus expectativas personales bien mediante la fertilización in Vitro, bien mediante el acto sexual con un hombre elegido para ello, acordando la complicidad de este, liberándolo de compromiso, o engañándole, sin ponerle al día de las intenciones de su corazón… aunque no siempre con intención de involucrarle.

Se da incluso el caso de solteras embarazadas, que continúan en aventuras sexuales con otros hombres casados, intentando eludir responsabilidad, no tomando en cuenta que nadie podrá jamás evadir su momento de respuestas ante Dios por cada obra contraria a su Ley consumada en la carne, y obviando con alevosía que el adulterio es fornicación; para Dios el mayor pecado después del asesinato.

Cada vez resulta más frecuente que una mujer sin pareja se plantee la maternidad en solitario, debido a que las personas, dirigidas por el enemigo de Dios, cedan al susurro diabólico de “la libre elección”; una falsa libertad que en realidad encadena al infierno. Y ello por elegir seguir la corriente progre inducida por satanás (enemigo eterno de la familia en Cristo), antes que el edicto matrimonial de Dios, que condiciona la promesa de la bendición en la exaltación celestial solo a través del matrimonio convencional y la fidelidad entre un hombre y una mujer. Solo así, junto a su descendencia, y sellados todos ante el Creador de la humanidad, en una ordenanza sagrada, la familia trasciende el tiempo y la inmortalidad.

La visión que el Señor Jesucristo presenta al apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, por elegir ser fiel a Su legado, es una evidencia del plan de Dios para la familia. En Apo 21: 12, cuando se le muestra la Jerusalén celestial, la describe así:

“Y tenia un muro grande y alto con doce puertas; y a las puertas, doce ángeles, y nombres escritos en ellas, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.”

Las doce tribus de los hijos de Israel no son otra cosa que las doce familias descendientes de Jacob, el patriarca de Israel. Da fe de la importancia que tiene la familia en el proyecto que el Dios creador ha elaborado para los fieles a Él. Por esas puertas entrarán todas las familias bendecidas de la Tierra, una vez el Señor Jesús ponga en orden todas las cosas.

El cada vez más popular ‘embarazo por libre elección’, al igual que ‘el aborto por libre elección’, es otra de las vías implantadas desde el averno para que se nutran sus huestes, mediante la destrucción de la familia; pues Dios advierte que seremos abrazados en muerte por aquel a quien nos hayamos abrazado en vida con nuestros actos. Y tanto embarazo, como aborto por libre, son contrarios a las Escrituras.

La maternidad en soledad ha sido una constante en muchas familias, a lo largo de la historia de la humanidad, dado que siempre dependió del varón el reconocimiento o no del hijo. Y estudios realizados por la CEPAL (Comisión Económica de la ONU, para América Latina y el Caribe) revelan que los hombres tienden a no utilizar métodos anticonceptivos y a restringir su uso por parte de las mujeres; así como que en muchas más ocasiones de las debidas, estas ceden a tal requerimiento. Asimismo, que cada vez más, unos y otras se implican en múltiples experiencias sexuales, ignorando tanto la responsabilidad como las consecuencias, que no solo pueden ser embarazos no deseados, sino también la infección personal, y el contagio de virus, muchas veces letales, a todo el círculo implicado.

En muchas de esas ocasiones, el embarazo queda a cargo exclusivamente de las mujeres (en su mayoría adolescentes) pues los hombres evaden su participación durante el nacimiento y la crianza de los hijos. En un alto por ciento no reconocen a los hijos nacidos de estas relaciones, amparándose, paradójicamente, en el pretexto de la incertidumbre de paternidad que siembra el comportamiento mutuo de seguir el criterio de ‘libertad sexual’, desde el que se dieron placer mutuamente: ‘No es mío; igual es de Fulano, con el que estuviste este verano.’

En fin; cada vez es más común que una mujer decida establecer una familia sin la presencia de un hombre; y cada día la opinión de la sociedad en torno al tema se vuelve más abierta, receptiva, y tolerante. La estadística señala que desde 2001 muchos países ven aumentar el número de madres solteras de forma exponencial.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística 2014, los hogares monoparentales en España, formados por uno solo de los progenitores con hijos, están mayoritariamente integrados por madre con hijos (1.412.800, el 82,7% del total, frente a 294.900 de padre con hijos). El número de hogares formados por madre con hijos ha crecido en más de 53.000 desde el censo de 2011. En un 43,7% de los hogares de madres con hijos la madre está viuda; en un 35,7% separada o divorciada; en un 12,6% soltera, y en un 8,0% casada. El 56,4% de los 178.000 hogares de madre soltera con hijos está formado por mujeres de 40 o más años.

Y esos datos llevan a concluir que la familia española tiende a la desestructuración, algo que no es nada bueno, pues muchas veces los efectos son que las familias monoparentales sufren un mayor riesgo de pobreza y dificultades sociales que en los matrimonios convencionales formados por padre y madre. En primer lugar, el hacer frente en solitario al cuidado de los hijos supone siempre un problema añadido al de una única fuente de ingresos: el tiempo de atención. Además, dado que la mayoría de los núcleos monoparentales están encabezados por mujeres, es mayor la probabilidad de que dependa de un trabajo peor retribuido. Y en última instancia, la familia monoparental conlleva mayor dificultad al intentar hacer compatibles los horarios de trabajo con la atención a los menores.

La experiencia señala creciente y reiterada presencia de gran número de alumnos, tanto en la escuela pública como privada, derivados de familias mal estructuradas, que exhiben trastornos de conducta, delincuencia y\o drogadicción, traducidos en causas del fracaso escolar. Es una realidad fundada en estudios estadísticos que indican la cercana relación entre la familia desestructurada y los problemas psicológicos que presentan niños y jóvenes  que asisten a las aulas.

Así, desde la lógica del empirismo, una mujer debería meditar bien antes de tomar la decisión de quedar embarazada descartando la presencia de un esposo, ya que, según la estadística, violar la ley de Dios no lleva a buen resultado, sino a terribles consecuencias. Ese empirismo consolida la utilidad de seguir fielmente la Ley Divina, evidenciando que seguir el consejo de Dios es un acto no solo de obediencia, sino también de inteligencia; y que su desobediencia es poco inteligente.

No habrá ningún pretexto inteligente que justifique el error. Al morir, cada mortal debe dar cuenta de todos sus actos; y pagará un precio de castigo por cada vez que haya violado la ley de Dios; sobre todo, por violar la ordenanza de Dios instaurada para la familia, posiblemente una de Sus leyes más importantes.

Las leyes humanas cada vez más se adecuan al concepto de justicia inducido por el mismo satanás, oponiéndose consuetudinariamente a la ley de Dios. Cualquier persona con un nivel de inteligencia normal puede darse cuenta de que de forma generalizada, constante y sucesivamente, cada vez más la legislación humana atenta y viola el legado de Jesucristo, quien dijo sobre el matrimonio:

“Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Así que, no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.”

Él vendrá a juzgar a la humanidad; ¿alguien piensa que podrá violar sus leyes y no tener que pagar un precio por ello? Les aseguro que no será así; Él dejó bien claro que no vino a cambiar ni una coma ni una tilde de la ley, sino que todos seremos juzgados por ella, tal cual fue mostrada a la sociedad desde el principio.

Y parte de esa ley dicta que la familia es algo sagrado y no debe tomarse a la ligera. Debe tomarse muy en serio, puesto que hay mucho, concerniente al futuro posterior a la muerte física, que depende de cómo hayamos formado y sostenido una familia, así como de los valores morales que hayamos inculcado en nuestra descendencia.

Todos tendremos que responder ante el Señor por la forma en que elegimos para formar una familia, y por la responsabilidad o irresponsabilidad con la que nos hayamos implicado en la posterior evolución y desarrollo de esta.

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LA ANTIFAMILIA: TRINCHERA DEL DIABLO.

abril 24, 2013

 24 de Abril/2013

La república francesa, al oficializar ayer la unión homosexual (no matrimonio), se suma a la ofensiva europea contra la familia. Una vez más, el enemigo de Dios muestra quien reina en el mundo: una minoría, apenas el 2% de la población, pone en servilismo al estado de derecho. El concepto de matrimonio como unión de un hombre y una mujer, mantenida durante sesenta siglos, está siendo abolido por el ateísmo.

Apelando a los derechos humanos, se cometen todo tipo de aberraciones. Siguiendo la vorágine de pensamiento liberal, no me cabe la menor duda de que en cualquier momento se comenzará a reclamar los derechos de contraer matrimonio con el perro al que se ama, el caballo, o el gato. Total: ¿no son todos minorías, y no tienen todos los mismos derechos de ser felices? Ya puestos, también la minoría de pedófilos podría reclamar asimismo sus derechos a ser ‘felices’ según sus deseos.

Cada vez más, incluso personas de gran peso específico en ciencias inducen a la infracción de las leyes divinas, por las que les aseguro todos seremos juzgados. ¡Ningún hombre podrá burlar a Dios! Los legisladores serán legislados, los jueces serán juzgados, y los abogados defensores de esa barbarie antinatura darán cuentas por profanar lo que viene de Dios, para amparar lo que viene de su enemigo.

Cada vez más vemos la decadencia de la sociedad; la destrucción de las barreras de la moral y cívica establecidas por Dios, y confirmadas luego por el Señor Jesucristo. Y se hace amparándose incluso en seudociencia, para confundir, para pretender poner el cuño de la justificación sobre decretos injustificables ante el mismo hacedor de decretos.

Pululan los blogs que hacen exaltación al desacatamiento; un ej:

http://www.ivoox.com/podcast-maternidad-monoparental-maternidad-lesbica_sq_f112027_1.html

Aquí se escriben cosas como esta:

[La reproducción sexual requiere la interacción de dos células germinales: una femenina y una masculina, en el interior de genitales femeninos. Cuando por cuestiones de identidad u orientación sexual, este proceso no es aceptado, se precisa recurrir a las Técnicas de Reproducción Asistida porque la sexualidad y el deseo de procrear, no tienen que estar necesariamente unidos a esas condiciones biológicas.]

Esta expresión: orientación sexual, tan común hoy, se fundamenta en la teoría evolutiva, que dice que nacimos por azar, que no hay plan ni obligaciones de comportamiento, ni juicio por hacer lo que nos plazca. O mejor dicho: la teoría evolutiva fue creada en el mismo nido de satanás para derribar el Proyecto del Hogar establecido por Dios.

Yo le llamo ‘el tridente de satán’; su cronología lo hace evidente:

Año 1848: Marx y Engels ramifican el ateísmo con su ‘Manifiesto Comunista’. Gracias a ellos se oficializa luego en Rusia el primer país antiCristo del planeta.

Año 1850: Se fija la escala del tiempo geológico internacional en períodos eónicos contrarios a los 6 mil años bíblicos.

Año 1859: Darwin crea su ‘Origen de las Especies’, e introduce el concepto de origen por azar, para derogar la idea de “Proyecto de Dios”.

Fue una guerra del antiCristo, con 3 frentes, para destruir la credibilidad bíblica y neutralizar las advertencias de Dios, y sus promesas de perfecta vida eterna con Jesucristo, al ser humano que decida vivir en obediencia a sus estatutos. Pero doy testimonio una vez más que ningún criterio ni justificación humana podrá violar ni la más pequeña de las leyes divinas y quedar impune.

También me llamó la atención el blog de Eduard Punset donde, supongo que con su aprobación, hacen apología del matrimonio monoparental.

http://www.fundacionpunset.org/apol/tag/familia-monoparental/

Aquí se pretende justificar el derecho a la familia monoparental desde la ciencia: una coz contra el aguijón, pues todo el que enfrente la ley de Dios deberá responder ante Él por las motivaciones que le indujeron a ello.

Hacer apología de la familia monoparental desde seudociencia también tendrá precio de castigo. A la ley de Dios la hace violable el libre albedrío dado por el Creador al hombre; pero todos deberemos responder por cada acto hecho bajo el amparo de ese libre albedrío.

A la familia monoparental solo pueden justificarla trances involuntarios: violación, o muerte imprevista de uno de los padres. Exhortar al proyecto de hogar distinto al fijado por Dios (que dura ya sesenta siglos), entraña una responsabilidad tasada en un muy alto precio.

En fin… en muchos frentes se confronta sin vacilar la ley de matrimonio instituida por el Dios Creador, el Juez que vendrá. A las trincheras del anticristo se suman a cavar hoy picos homosexuales y seudocientíficos.

La familia lésbica, y la homosexual en general, son vedadas por Dios; la homosexualidad es el pecado que más ofende al Creador después del derramamiento de sangre. E inmiscuir a un niño en aberraciones de adultos grava aun más la dura hipoteca de las almas implicadas; y no lo digo yo, sino el propio Señor Jesucristo:

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero  ¡ay de aquel por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. [Mat 18:6-10]”

Este aviso general, también toca en particular a la unión de personas del mismo sexo, pues inducir al niño que la homosexualidad es algo natural y no tiene castigo, es obligarle a vivir contra la ley de Dios. Y quien lo haga pagará por ello.

Es necesaria la prueba en esta vida, para que nuestra respuesta ante ella determine el sitio que ocuparemos en la vida definitiva y eterna. Y les aseguro que allí el matrimonio tiene un significado especial: el matrimonio como Dios manda, conduce a la exaltación en el reino de los cielos.

Desde el Antiguo Testamento se enseña la importancia de la familia; la lógica humana limita el matrimonio ‘hasta que la muerte les separe’; pero la lógica de Dios dicta que el matrimonio es eterno, que la familia fiel al legado de Cristo vivirá en la eternidad junto a Él. Las doce tribus de Israel tenían trasfondo familiar; eran los hijos de Jacob, llamado Israel por el mismo Dios. Y al final de las Escrituras se ratifica el futuro de las familias. En Apocalipsis 21:10-12 se describe la Jerusalén celestial:

“…Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel...”

A los que se salven se les asignará una de esas 12 familias; ya por herencia genética (los judíos fueron desperdigados por todo el mundo), ya por adopción a través de la sangre de Jesús. Contra ello no podrán prevalecer ni quienes enfrentan el Proyecto del Hogar fijado por Dios (bajo dominio de bajas pasiones: homosexual o hetero), ni por el humanismo anticristo, (seudociencia). Quien fomente, propugne, defienda y/o justifique por cualquier medio humano un proyecto de familia diferente al que determinó Dios, deberá pagar un alto precio de punición. A mí se me mostró esa zona de castigo; y no me cansaré de advertir de ello, aunque esté dando voces en un mundo de sordos y burladores.

Se intenta desvirtuar el valor social de la familia convencional: padre, madre e hijos, por el alto índice de malos tratos, divorcios, y homicidios. Se acude a esta realidad para convencer que la sociedad tiene el derecho a optar a la familia por una vía distinta y más segura. Es como el chiste que dice que un hombre, al hallar a su mujer con otro sobre el sofá de su casa, vio como solución tirar el sofá por la ventana.

La familia no falla porque el proyecto del hogar de Dios (matrimonio hombre-mujer) falla; sino porque hombres y mujeres se han apartado de Jesús, quien dijo en Jn 14:6

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

La vida enseña que la seguridad económica no es el camino, pues muchos matrimonios fallan a pesar de tal seguridad. El humanismo tampoco es el camino, pues también fallan matrimonios en que ambos son seguidores de esta corriente. Tampoco lo es la familia monoparental; aunque muchas madres irresponsables piensen lo contrario, al niño le representa un trauma, y hasta un dolor, el crecer y ver que no es como otros niños, que van a parques de atracciones, cines, playas, etc, con sus padres y madres; que hablan de las cosas que hicieron el finde junto a sus padres o con abuelos maternos y paternos. 

Y por supuesto, tampoco es el camino la unión homosexual, pues la estadística dice que muchas de estas uniones se han roto ya; para nada son más sólidas que los matrimonios convencionales.

Cada domingo veo en mi iglesia a los matrimonios con sus hijos; su unión se sostiene porque ellos están con Jesús, y Jesús con ellos. Jesucristo es la sustancia aglutinadora de la familia; y el día que una pareja logre ver esto, ha alcanzado el 90% de la salvación familiar eterna.

Solo la obediencia a Cristo salva a la familia; solo el trasmitir a los hijos la moral y cívica legada por el Salvador de la humanidad, salva a la familia. Solo el orden, los principios morales, el respeto, y el amor consolidados en la obediencia por fe a Jesús de Nazaret, puede lograr familias felices.

Lo contrario a esto es sembrar en campos de error; y los campos de error, por mucho abono que se le echen, solo darán siempre frutos del error. El Señor nos dijo como hallar el camino del éxito seguro en Jn 10:9:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”

Tener familia fuera de Su vía no abre Su puerta ni llevará a pastos; no hay más caminos. Ni San Antonio, ni seudociencia, ni ser liberales, ni unión homosexual; solo la ley del matrimonio establecida por Dios, y ratificada luego por Jesucristo.

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