SE BUSCA SALTO DARWINISTA VIVO O MUERTO (I)

marzo 19, 2013

Gloria de los hombres no recibo. Mas yo os conozco, que no hay amor de Dios en vosotros. He venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. ¿Cómo podéis creer, si recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” [Cristo, en Jn 5:41-44]

Desde el sig. link se accede a la despedida a la controvertida defensora evolutiva Lynn Margulis por su muerte. Fue hace algo más de un año, pero como la barbaridad que ella defendía se sigue exponiendo hoy, es inexcusable no hablar del error de su obra.

http://lacienciaysusdemonios.com/2011/11/23/adios-a-lynn-margulis/

Margulis, por negar a Dios se abrazó a la teoría evolucionista. Supo que la gran traba darwinista es que en la Tierra hay dos formas de vida: unicelulares y pluricelulares, y que jamás se ha podido presentar la evidencia del salto de uno al otro, en ningún laboratorio del planeta. Sabía que sin eso la saltarina teoría evolutiva vende humo; y a cubrir ese salto dedicó toda su vida, literalmente, pues murió en su laboratorio.

Buscó con ahínco en viejos rockeros evolutivos, investigó escritos olvidados, y salió su primera idea sobre el papel del microbio en la evolución. Así llegó a su obra guía: ‘The Cell in Developement and Heredity’ (La célula en el desarrollo y la herencia; E. B. Wilson/1928). Mirando al futuro, mas con su ancla en el pasado, siguió esa hipótesis hasta presentar su teoría de la endosimbiosis y el papel de esta en la evolución.

El CV de Margulis fue admirable: Bióloga, master y doctora. Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU y Rusia; Medalla Darwin-Wallace; Medalla Nacional de Ciencia, dada por el protector de becarias Bill Clinton, y doctora honoris causa por universidades españolas. En su trabajo evolucionista destaca su teoría más heavy:la célula eucariota surgió por anexión simbiótica de células procariotas.De este disparate quiero escribir hoy, para ayudar a comprender a todo el que no sepa de qué se habla; para que no le engañe una seudociencia trasgresora y tergiversadora.

Pero antes de ello, es vital decir que cuando la señora Margulis murió no pudo llevar consigo ni una sola distinción dada por gloria de hombres. Y estoy seguro de que en cuanto tuvo que dar cuentas de su vida, tal cual tendremos que hacer todos, advirtió el error de haberse dedicado a cavar trincheras del antiCristo. Nadie sabe dentro de qué límites se manifestó en ella la misericordia del Señor; y esa incertidumbre debería ser el 1er factor de motivación para cada persona aguardada por su muerte. Dicho esto, analicemos la credencial que siguió a Margulis: su tenaz defensa de la teoría evolutiva o darwinismo como descrédito de la Creación de Dios.

Con una sola célula se tiene un ser vivo; y como ella, millones de personas dicen que la vida empezó por birlibirloque (azar sin diseño inteligente al control), cuando un ser unicelular (procariota) se volvió eucariota o multicelular. Y lo dicen porque cada especie animal, insecto, crustáceo, olivo, rosal, aguacate, cedro, hongo… varios millones en total (el mundo que ven nuestros ojos), no es procariota. Mas, para negar la Creación de Dios (el único objetivo; la Ciencia les tiene sin cuidado) precisan sobrevivir como teoría científica… urgen la evidencia del salto que propugnan. Y eso jamás lo han logrado en ningún laboratorio, zoo, o selva del planeta; sin esa evidencia científica, la subvención del anticristo vende ficción, no Ciencia.

Toda función vital ocurre dentro de la célula o en su linde. Hay casos especiales (ej: virus), pero centrémonos en la célula. El mundo eucariota o multicelular lo forman más de 4000 especies de mamíferos, 10000 de aves, 19000 de peces, 7000 de reptiles, 4200 de anfibios, 1’085,000 de artrópodos, [950,000 de insectos; se suponen 8 millones más], 1’800,000 de hongos, y casi un millón de plantas.

Dicho esto, volvamos al mito:la célula eucariota surgió por anexión simbiótica de células procariotas.El ejemplo que da es la mitocondria, orgánulo presente en eucariotas y no en unicelulares. Y aquí surge la 1ª duda: si la procariota es más resistente que la eucariota (demostrado en laboratorios) y obtiene su energía sin mitocondrias… ¿por qué necesitó ‘evolucionar’ a ellas? De hecho, según la teoría evolutiva, nos alejan miles de millones de años desde la 1ª célula… sin embargo el procariota sigue hoy como en ese hipotético pasado. ¡Sin mitocondrias! Sin evolución.

Se alega que la mitocondria tiene un ADN circular similar al de las bacterias… pero no que su sistema de obtención de energía es radicalmente distinto. ¿Por qué debía desaparecer su destreza energética infalible? Es un sin sentido contradictorio.

Veamos el salto que proponen; 1º, la célula procariota:

 procariota

Y ahora, la célula eucariota, responsable de toda forma animal, vegetal, y hongos:

CélulasEucariotas 

Un proverbio dice: “Vista hace fe”. Y lo siento; por mucho que mire me es imposible aceptar que la célula de arriba, se ponga como se ponga, pueda llegar a convertirse en las dos de abajo. Eso desde la lógica; ahora, razonemos según ciencia:

La mitocondria es uno de los 12 orgánulos eucariotas; y no hay que hacer mucho esfuerzo para ver que está fuera y lejos del núcleo. Su cantidad varía con la actividad. Ej: un espermatozoide contiene más mitocondrias que una célula del tejido epitelial; y el músculo del deportista en acción exige mucho más energía que en reposo. Aproximadamente hay unas 2000 mitocondrias por célula, pero las que desarrollan trabajos intensos, como las musculares, concentran mayor cantidad. Aquí surge el 1er problema evolucionista: si la mitocondria surgió al azar… ¿por qué hay inscritas en el ADN del núcleo, lejos y fuera de la mitocondria, instrucciones para cuantificar tanto la cantidad de mitocondrias necesarias, como su correcto funcionamiento?

Para quien no lo entienda diré que, básicamente, la teoría dice que un bicho engulló a otro, y el engullido dijo: ‘Qué bien, aquí haré mi casa; no me muevo más’. Luego el azar le hizo ingeniero industrial, alteró todo el sistema energético celular (suyo y de quien le engulló), y… ¡eureka! nació, la mitocondria, la fábrica de energía de la célula eucariota, ausente en el procariota… + otros 12 orgánulos más.

Ver mejor explicado en:

 https://jolimu.wordpress.com/2008/08/04/la-evolucion-y-su-paradoja/

y en:

https://jolimu.wordpress.com/2008/09/19/evolucion-mitocondrias-fosiles-y-momias/

La defensa evolutiva cita a Margulis como si la Ciencia la apoyara; pero no es así. Varias revistas científicas se negaron a publicar su obra quince veces. Solo gracias, según ella misma, a instancias de su editor (James F. DaNelly, 1966) el Journal of Theoretical Biology la aceptó; finalmente publicó su artículo Origin of Mitosing Cells, a fines de 1967.

Pero sin la evidencia del procariota tornándose eucariota, Darwin es ficción: lagartos con alas; mamíferos hermafroditas haciendo submarinismo mientras generan 40 especies distintas de ballenas sexuadas (hembra y macho); y primates hibridando hasta llegar al humano, aunque haya casi 300 especies de primates incapaces de procrear nada que no sean individuos de su propia especie. La evolución del mundo híbrido contra Ciencia, pues los híbridos son estériles por definición. En fin…

No tienen nada difícil la evidencia: miles de laboratorios en todo el mundo buscan con afán y tecnología punta ese salto que llevaría al Nóbel. Hay expertos en cultivar cepas de distintas bacterias, con la ventaja de la colosal capacidad de reproducción de estas: a una velocidad promedio de 15 minutos, una sola bacteria, en 24 hs, puede generar la friolera impronunciable  de otras  20,000’’’’000,000’’’000,000’’000,000’000,000 más; 96 generaciones. Si la generación humana se fija en 25 años y hacemos una comparativa, a los efectos de la evolución sería como si pasaran 2400 años en un solo día. (96 X 25)

Sin embargo, no han hallado ni una mitocondria ni un solo orgánulo eucariota en ninguna bacteria, en ningún laboratorio del mundo, aun hurgando entre pentamillones de ellas. ¡Ni una/o! Y lo buscan desde Darwin; ¡casi doscientos años tras el brinco mágico que la naturaleza les niega constantemente, pese al capricho y la obstinación!

En realidad, la mitocondria evidencia diseño, no azar. El 80% de las proteínas que regulan, trascriben, trasladan y replican en el ADN mitocondrial, se codifican en el ADN nuclear, fuera de la mitocondria. Y eso niega la endosimbiosis: hay mitocondria, porque en el ADN del núcleo, del que carece el procariota, están las instrucciones para cuantificarlas y regularlas según la necesidad de la célula, no por azar.

Margulis se dedicó a sembrar en campos del error, y solo cosechó frutos del error, por mucha bata blanca vestida, mucho microscopio mirado, mucha titulación académica, o muchos honores de hombres recibidos en vida. Y en su muerte lo entendió; deseó tener la oportunidad de ir atrás y rectificar, pero su tiempo había pasado. Solo Dios sabe en qué sitio está y qué precio paga por haber insistido tanto en enfrentar la Creación Divina, burlándose de la ciencia creacionista que intentó persuadirla. Espero que la misericordia de Cristo minimice el precio de la garrafal hipoteca que contrajo al vender su alma al diablo; pues en el paraíso seguro que no está.

Y espero que sus colegas de hoy se separen del oscuro capricho de la evolución de especies y logren reaccionar a tiempo, en este lapso de probación a punto de caducar.

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EL GÉNESIS EN LA CIENCIA

agosto 17, 2009

El descubrimiento de la estructura del ADN, divulgado en 1953 por James Watson y Francis Crick, constituyó el paso más sólido para revalidar la congruencia entre Ciencia y Biblia. Aunque esta no resulte libro científico, sino fuente histórica, constantemente se expone a que detractores al servicio del adversario de Dios [de modo consciente o inconsciente], la midan con lupa ante cada nuevo hallazgo de la Ciencia.

Pero, pese a que muchos buscan desatino entre esta y la Palabra de Dios escrita [sin lograrlo], hay incluso premios Nobels cristianos, que no sienten comprometida la Verdad que hay en sus corazones, con la que aprenden en cada irrupción en Ciencias. Arno Penzias, Nóbel de física 1978, por su revelación sobre la radiación de fondo cósmico [que otros físicos consideraron prueba del Big Bang ‘creador’ del Universo], dijo:

«Si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en cuanto al origen del Universo que la que nos aportan los datos científicos».

Asimismo, el ingeniero espacial Wernher Von Braun, director del Marshall Space Flight Center en los años 60 y directivo del cuartel general de la NASA hasta 1972, dice en el prólogo de uno de sus libros:

«Me sería tan difícil concebir que un científico no reconozca la presencia de superioridad racional detrás de la existencia del universo, como que un teólogo negara los avances de la ciencia. Y de cierto, no hay razón científica para que Dios no pueda retener la misma relevancia en nuestro mundo moderno, que la que tenía antes de que irrumpiéramos en su Creación con el telescopio, el ciclotrón y los vehículos espaciales».

Se refería, entre otros, a los hombres que han puesto sus conocimientos en función de demostrar la inexistencia de Dios: paleontólogos, geólogos, y biólogos evolutivos. La teoría de la evolución [patrón de mando que les une], cuenta con errores acumulados en el ADN, para proveer la inmensa riqueza biológica del planeta, a partir de la supuesta alga surgida miles de millones de años atrás. Sucesivas mutaciones genéticas originarían supuestamente los más de 10 millones de especies que hoy se conocen.

Es decir, todo lo contrario a lo que enseña la Palabra del Creador: todos los seres vivos, según su especie, en un espacio de tres días, pues el tercer día creó las plantas, los primeros seres con ADN, según traducción griega del Génesis original, Bereshit 1:12-13:

Y la tierra produjo vegetación: hierbas que dan semillas según su especie y árboles que producen frutos, cada uno conteniendo su semilla, según su especie. Y Dios vio que era bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el tercer día.”

Lo contrario a eso no se ha podido ver jamás en ningún punto del planeta: no solo las de las plantas, sino todas las especies en general, son fieles entre sí, y dan más de su misma especie; nunca otras distintas y nuevas. Y es muy importante que los agnósticos reconozcan ese precepto, dado a la humanidad desde un libro histórico, cuando nuestra Ciencia ni pensaba existir aun. Es decir: ¡Congruencia con la Verdad!

La teoría evolutiva, ‘mal enseña’ en las aulas que un alga eónica generó, no solo las múltiples especies de plantas que existen, sino también al resto de los seres vivos en su totalidad… hasta llegar al hombre. Pero el Bereshit, el libro con el que instruía Jesucristo a sus apóstoles, y a todo el que quisiera oírle, dice en 1:20-23

Que las aguas proliferen seres vivos y que aves vuelen sobre la tierra a través de la extensión del firmamento del cielo”. Y Dios creó los enormes gigantes del mar y todos los seres vivos que reptan, con los que se colmaron las aguas según sus especies; y todas las aves aladas de todas las especies… Y fue de tarde y fue de mañana, el quinto día.

Aves y reptiles el quinto día, opuesto al decir evolutivo: ‘los reptiles generaron aves’; y eso se corresponde con lo que se ve en realidad. Pese a existir casi 10 mil especies de reptiles, en ningún punto del planeta se ha reportado ni uno siquiera que muestre al menos la intención genética de volverse ave. Además, si el fundamento de la evolución, es la ‘mejora’, a través de la selección natural, ¿por qué trasmutaron en aves, si los vemos tan capaces reptando o nadando que, si las emplumadas no andan ligeras, suelen terminar siendo su comida?

Es decir, se dicta que los errores genéticos [mutaciones], crearon toda la vida que se ve hoy, más de 10 millones de especies. Pero tal planteamiento es un insulto al raciocinio, y no se corresponde con la verdad molecular observada en los laboratorios del planeta.

Solo en el caso humano, que es donde grandes trasnacionales farmacéuticas invierten con la sola intención de multiplicar ganancias, se ha reportado más de 20,000 dolencias genéticas, debidas justamente a mutaciones. Y se señala que cada semana aparecen entre tres y cinco nuevas, debido a alteración genómica. Tan es así, que ante el suculento pastel, cada año se invierten ingentes sumas en investigación, con el objetivo de sacar al mercado los medicamentos capaces de neutralizar males debidos a mutaciones que, a día de hoy, resultan incurables.

Se ha verificado que puede haber cambios en los alelos, generando crías más gordas o más flacas; más o menos desarrolladas, más oscuras o claras… etc. Pero nunca, ¡nunca!, otro tipo de ser que pueda considerarse ‘especie nueva’. En el ‘muy especial’ caso de los primates [la fuente de la ficción homínida], clasifican unas 200 familias, entre simios, monos, lémures… Ahí, anti científicamente ha sido insertado el humano, mas lo visto siempre es que se mantiene la fidelidad genética; en caso de mutación o muere o sigue apareándose con los de su especie, pero nunca, en ninguna selva o zoo del planeta, se trasmuta en un tipo nuevo de animal.

Hay algunos casos híbridos, pero son estériles y no perpetúan la especie. Resultan tan importantes para apoyar el fundamento de la Creación, que serán constituyentes de un próximo artículo. El solo insinuar que descendemos de algas y monos, exigiría antes de ello que:

A-. La inicial alga unicelular procariota presentara de pronto el ADN correspondiente a los organismos pluricelulares que comprenden el más de un millón de especies animales, más el cuarto de millón vegetal. Ese paso jamás se ha dado, con millones de cazadores de Nobels, intentándolo, desde Darwin. Y eso que la unicelular bacteria les facilita la labor, al ser el más rápido y prolífero [millones de cepas, en 15-20 minutos]. Jamás, en 4 siglos de búsqueda, se ha hallado ni siquiera la evidencia de intención genética, para adquirir los orgánulos que la harían eucariotas. ¡En ningún laboratorio del mundo!

B-. Si la primera célula procariota tenía ya inscrita su información genética, ¿cómo se logró elaborar mitocondrias, citoesqueletos, núcleo, aparatos de golgi… presentes en cada animal o vegetal [eucariotas], pero ausentes en la información ADN procariota? Se llena la cabeza de alumnos con absurdos conceptos, como que la mitocondria, toda una central energética, surgió por endosimbiosis entre bacterias [aun pendiente de explicar aparición del resto de orgánulos]. Pero, ¿cómo esa fuente dinámica y controlada de energía pudo surgir por azar, si toda manifestación termodinámica [terremotos, ciclones, incendios, etc] se manifiestan fuera de control?

Además, desde siempre, la experiencia enseña que primero debe existir el conocimiento para instruir, y luego la función debida a la instrucción derivada del conocimiento. O sea, raciocinio y lógica, dictan que no pudo existir ADN [instrucción de cada metabolismo celular], si no existió antes el elemento ‘cognisciente’ capaz de diseñarlo, elaborarlo y codificarlo en un rollo que, desplegado, superaría en mucho al tamaño de la propia célula que lo contiene.

La ignorancia del azar jamás puede ser una fuente convincente… a no ser que el cerebro que lo dé por válido esté al mismo nivel de ignorancia. Y no lo afirmo yo, sino las investigaciones moleculares sobre el ATP, la moneda de cambio energética de cada célula, cuyos procesos dependen de órdenes ADN. ¿Puede la endosimbiosis explicar el orden sincrónico de esos pasos? ¡NO! ¡Es un planteamiento anticientífico!

La bacteria endosimbionte es un fiasco anti Ciencia. Hay enfermedades autosómicas que implican al menos un gen que regula la cuantía de moléculas de ADN mitocondrial desde el ADN nuclear. Si falla, ocurre el ‘Síndrome de Reducción de ADNmt’: disminuye el número de copias de ADNmt en tejidos, y genera cuadros clínicos como miopatía y otros males típicos de causa mitocondrial. O sea, una evidencia científica de que el ADN mitocondrial depende de la instrucción ADN del núcleo de la célula… el ‘más allá’ de la mitocondria. ¿Cómo pueden explicar esa dependencia, los que dicen que la mitocondria surgió por endosimbiosis de bacterias sin núcleo?

Es pública la clara interacción de los genomas mitocondrial y nuclear, con instrucciones codificadas para producir polipéptidos de la OXPHOS. ¿Cómo logró la bacteria endosimbionte, inscribir y codificar en su ADN, datos que no posee el procariota? ¿En que laboratorio del planeta se ha podido ver si quiera ‘intención genética’ de paso de procariota a eucariota? [Ver más evidencias en el Artículo 96 de este blog: EVOLUCIÓN, MITOCONDRIAS, FÓSILES Y MOMIAS.]

Pueden seguir haciendo todo el esfuerzo que deseen por imponer conceptos ficticios, pero es indignante que se amparen en la Ciencia, cuando cada nuevo conocimiento que sale a la palestra, en realidad les deja constantemente en ridículo. La Ciencia, lo que ha demostrado y demuestra, es que las especies surgieron tal cual instruye el Génesis bíblico: cada cual según su ADN, e incapaz de convertirse en una especie nueva.

Más allá de lo expuesto aquí, el defensor evolutivo tiene otros asuntos graves que refutan sus postulados del azar: ¿La ‘selección natural’ puede diseñar el ojo sin conocimiento de óptica? ¿O el oído sin conocer la conducta de las ondas sonoras? ¿O el cerebro, sin estar al tanto de los intrincados enigmas del pensamiento y raciocinio, que tienen sin respuesta a ejércitos de científicos eminentes en el mundo entero? ¿Es que la humanidad quiere cerrar tanto los ojos, que es incapaz de ver tales incongruencias con la lógica?

Como ya comenté en un artículo anterior, lo escrito en libros evolutivos resulta inconexo con la realidad objetiva; una tela de araña insorteable para el propio artrópodo. También puede compararse a la frágil veleta que gira a un lado u otro, según sople el viento, y que al final se quiebra, para desconcierto de quienes en ella buscaban el camino.

La Biblia en cambio, es el firme faro que disocia toda ola de descrédito; rompe ciclón y tornado, sin dejar de señalar, inmutable por milenios, hacia la única vía firme que lleva al ser humano a la paz segura y eterna de Dios, bajo el gobierno de Cristo. Y su aliada, como no podría ser de otra manera, es precisamente, cada nuevo hallazgo de la Ciencia.

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EVOLUCIÓN HERMANA A HUMANOS Y MONOS… DISTORSIONANDO LA VERDAD.

septiembre 21, 2008

Si algo me motivó a estudiar genética, más que ninguna otra razón, ha sido el despropósito de la pretendida ‘homología’ entre hombres y monos. Y digo monos porque reniego de farsas, y yo sé que el nombre virtual que bautizó a los supuestos ‘bichos’ que dieron lugar al humano, no es más que el mayor intento anti Dios, entre todos los fraudes evolutivos.

La prueba esencial para decir que toda especie desciende de una primera surgida al azar, es el parecido entre todas las secuencias proteicas. No se dice que son cientos de miles de proteínas vitales, dentro de una estructura genética fundamentada en sólo cuatro bases nitrogenadas, que, hábilmente combinadas, crea millones de entidades. Es imposible que bajo este ‘diseño’, los metabolismos pudieran diferenciarse más de lo que lo hacen.

¿Algún científico ha podido hacer las síntesis de ADN más variadas, desde bacteria a elefante o desde lechuga a la gigantesca secuoya, usando solo Adenosina, Timina Guanina y Citosina? En verdad, lo que se demuestra es que resulta imprescindible un programa muy inteligente para lograr algo tan extraordinario. Dios actuó magistralmente en su Creación. ¿Cómo es posible hallar grandes diferencias en las síntesis, si usó solo 4 bases nitrogenadas para conformar las miles de millones de instrucciones para la vida?

Mezclando solo 4 letras, se ‘codifica’ cada receta para crear, desarrollar y mantener, los millones de especies existentes en el planeta. ¡Si algo demuestra el ADN, es la Sabiduría y la Ciencia del Creador! Razonemos, pues a diferencia de los monos, tenemos cerebro y neuronas para algo más que para las ensoñaciones de ranas convirtiéndose en Príncipes.

Pese a la gran diversidad biológica, hay algo más en común que los elementos químicos esenciales: macromoléculas como proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos. La similitud del código ADN, está en todos los genomas; cada proceso de transcripción, traducción y elaboración de proteínas, es básicamente el mismo en todo ser vivo.

Si un simio es el ente de mayor analogía física con el humano, ¿cómo no pensar que forzosamente sus respectivos ADN se semejarán más que por ejemplo, los del hombre y el asno? ¿Por qué no se le da este enfoque al planteamiento?… Solo porque resulta ‘menos conveniente’ para las intenciones que se persiguen: convertirnos en un elemento casuístico más, sin pasado vinculado a un plan divino, y lo que es peor: tampoco sin futuro.

Desde el invento del árbol de Haeckel [el tramposo evolutivo que falseó las etapas embriológicas del ser humano, intentando establecer un parecido con embriones de distintos animales], nació el concepto ‘filogenia’: ‘el desarrollo de embriones de cada especie repite el desarrollo evolutivo de esa especie totalmente’; de modo que la ontogénesis reproduciría la filogénesis. Y en una maniobra similar, versión Lucy-Chita-hombre, se usa la técnica de ‘hibridación del ADN’, para ‘demostrar’ lo ‘mono’ que somos.

Mediante tal hibridación, usando la temperatura de disociación de las cadenas originales y de los híbridos entre las especies a comparar, las bases de cada hebra tienden a unirse con su complementaria: a más uniones, mayor parecido genético. Un proceso que combina dos cadenas antiparalelas de ácidos nucleicos, en una única molécula con doble información, tomando la estructura de doble hélice.

Las bases nitrogenadas quedan ocultas en el interior; así, si se irradia la muestra con la longitud de onda adecuada, la absorción de energía será mucho menor. Si fuera sencilla, los dobles enlaces de las bases nitrogenadas estarían totalmente expuestos a la fuente de energía, dificultando la unión.

En 1960 se supo que dos filamentos de ADN, de dos especies distintas, pueden reunirse y desunirse in vitro, generando una molécula híbrida de doble cadena convencional. Eso se utilizó luego, para determinar el grado de relación ADN, entre chimpancé y hombre. En la práctica, cuando el ADN de simple cadena de dos especies distintas se combina e incuba a 60°C, se formará un ADN híbrido de doble cadena… solo entre las secuencias de bases homólogas. Sólo las secuencias homólogas tienen suficientes pares complementarios para formar dobles cadenas (dúplex) técnicamente estables a 60°C. Se tiene en cuenta la temperatura de fusión, donde la mitad de las moléculas complementarias se unen.

Sibley y Ahlquist, lo explican: (1987, J. Molec. Evol. 26: 99-121). ‘El material del dúplex híbrido resultante [hombre-chimpancé], luego es separado del filamento sencillo de ADN que queda, y es calentado con incrementos de 2 a 3 grados, y desde 55º a 95º C. La cantidad de la separación de ADN a cada temperatura es medida y totalizada, comparándola con el ADN humano-humano reformado como dúplex. Si el 90% de las bases apareadas de ambas comparaciones coinciden, se dice que hay un 90% de hibridación porcentual normalizada.

Pero, [oliendo a ‘deducción conveniente’, contra verdad científica], si el dúplex híbrido de ADN de diferentes especies presenta bases no apareadas, entonces se dice que esto ocurre debido a que ambos incorporaron distintas mutaciones… desde la última diversificación a partir de un común antecesor. Es decir, no se investiga, sino que se condiciona el resultado con respuestas a lo que se espera hallar, dando por ‘hecho’ que el antecesor común es un ‘hecho’, aunque este supuesto se haya basado en lucubraciones; justificando cualquier contradicción que surja.

Mas, Ayala y Valentine (1983), ya avisaron que esta técnica presenta inconvenientes: la enorme cantidad de secuencias presentes en casi todo ser vivo, y la imposibilidad de revisar globalmente todas las secuencias, pues solo se emplean fragmentos de ADN y luego se extrapolan, subjetivamente, a todo el genoma. Por ello, muchos investigadores, anatomistas y morfologistas, cuestionan los datos así obtenidos; a su criterio, no representa un confiable análisis global de ambos códigos genéticos.

Los propios autores del trabajo plantean que aunque el método de hibridación permite comparar una reducida parte del genoma de dos especies entre sí, sin embargo no puede medir cuánto ‘exactamente’ ha cambiado el ADN de las dos especies comparadas. No es el caso de la técnica RFLP: la Huella genética parental, que determina la identidad y la paternidad de personas, circunscrita solo a puntos específicos en los brazos de los cromosomas. Y atención ahora: actualmente también se le llama ‘Huella genética’ a variaciones de la técnica PCR… usada en el controvertido experimento hombre-chimpancé; para darle más ‘feeling’, vaya.

En general hay varios métodos para la hibridación del ADN, entre ellos:

– Marcaje con radioisótopos [Ej: tritio]

– Imunohistoquímicas

– Hibridación In Situ Fluorescente (FISH)

– Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR: Polymerase Chain Reaction)

– Chip de ADN; el más actual y el más fiable

Con respecto al ‘parecido’, chimpancé-hombre, los anatomistas consideran poco probable que un mono caminando con nudillos, y el humano de marcha bípeda, compartan un mismo antecesor común. La respuesta de quienes presentan la ‘invisible’ evidencia molecular, es que eso se solucionó con una adaptación ‘perdida en la línea ‘homínidos’; pero no se dice que para que esto ocurriera, antes habría sido indispensable recodificar y reinscribir todas las instrucciones que aparecen en el ADN del chimpancé, de lo contrario: NADA DE NADA.

Y esto, nadie, en ningún punto del planeta, tiene evidencias de que ocurra, sino todo lo contrario, pues lo que se sabe es que ninguna información se reinscribe y recodifica, si no hay un agente externo que lo ejecute. Desinforman, diciendo que esto se consigue a través de las mutaciones, pero la realidad es que ninguna, absolutamente ninguna mutación, ocurre para mejorar la respuesta biológica, sino para atrofiar en menor o mayor medida a la especie que la sufre: desde un simple diente menos en el arco bucal, por ejemplo, hasta una atrofia mandibular que convierta a la persona afectada en un monstruo… o a las más de 20000 enfermedades de causas genéticas, que derivan en padecimientos constantes, condiciones de vida anormales, y en más ocasiones de las deseadas, hasta la muerte.

Volviendo a la hibridación: se silencia que se hace con pequeñas secuencias proteicas del ADN ‘codificante’: el de los exones, el primero que la Ciencia determinó que ‘instruye’ para crear proteínas. O sea, la información que se da en las aulas y en toda la prensa informativa, es que somos ‘iguales a los chimpancés en un 97, 98, ó incluso 99%’… según el conveniente nivel de manipulación en los laboratorios. NO SE DICE, que ese ‘codificante’ solo representa un 5% de toda la información del ADN.

Para la hibridación se usan pequeños filamentos con secuencias de ADN. Se extraen del núcleo celular, se separan de otros componentes nucleares, y se cortan en pequeños fragmentos de unos 500 nucleótidos. Sabiendo que cada uno es un ensamblado de tres componentes: monosacárido, base nitrogenada y fosfato; siendo la base el principal de ellos, usándose en el experimento la misma cantidad para humano y chimpancé.

O sea, se calla que esta ‘comparación’ implicó una ínfima parte de ambos genomas, pues el ADN humano, en específico, cuenta con 3 000 000 000 pares de bases. Dicho en castizo, para que se entienda mejor: TRES MIL MILLONES DE PARES DE BASES.

En genética, un par de bases consiste en dos nucleótidos  opuestos y complementarios en las cadenas ADN/ARN, conectadas por puentes de hidrógeno. Por ejemplo, en el ADN, la adenina y timina constituyen un par; la guanina y citosina, forman otro par… constituyendo con ese preciso diseño, una estructura perfecta para el modelo de la doble hélice.

Una gran evidencia de que el ADN no es casuístico, sino perfectamente ‘programado’, lo explica Erwin Chargaff, al probar que dichas bases son proporcionales: “el total de purinas (adenina-guanina) siempre es igual al de pirimidinas (citosina-tinina); es más hay tanta adenina como timina y tanta guanina como citosina ” (GRIBBIN, 1986, pág.169).

Toda la genética se fundamenta en estas aleaciones, condicionadas siempre por un par de bases específicas: o uno u otro; jamás se verá guanina con adenina, o timina con citosina… y en el trabajo de laboratorio en el que se fundamentaron para describirnos como ‘hermanos’ de monos, solo se emplearon 500:2= 250 pares de bases. ¡Comparan 250 pares de bases, para decidir sobre la ‘homología’ entre dos especies, cuando solo el ADN del ser humano contiene TRES MIL MILLONES DE PARES DE BASES!

Calculando con simple regla de tres, el 5%: esos ‘exones’, considerados como ADN codificante:

100%————-3 [10 a la 9ª potencia] pares de bases

5%————  X

De donde X= 150’000,000= CIENTO CINCUENTA  MILLONES DE PARES DE BASES.

De ellos, solo se toman 500 nucleótidos para recombinar: 250 pares de bases [500 : 2]. Por tanto, de este 5%, aun se reduce más el porcentaje empleado:

150 000 000———100%

250———  X

Por lo que X= 0.00016 %

Y si nos remitimos al total de pares de bases del ADN humano, tenemos:

3 000 000 000——– 100%

250———  X

De donde X= 25000 : 3 000 000 000= 0.0000083 %

Es decir: los científicos evolutivos se han fundamentado en un 0.00016 %, del 5% del ADN total, para definir nuestra homología genética con los chimpancés. O dicho de otra forma más explícita: Los científicos evolutivos se han fundamentado en el 0.0000083% de todo el ADN nuclear, para decir que genéticamente resultamos homólogos al chimpancé… para ‘hermanarnos’ con ellos en el tiempo. ¡Ese es el verdadero enfoque de lo que se hizo en los laboratorios, ocultando la realidad al mundo!

En esta ocasión, porque interesaba, incluso se obvió el ADN mitocondrial, que aunque mucho más pequeño, juega un papel importante, puesto que casi su 100% representa una descendencia genética por vía materna. O sea, se obvió intencionadamente más del 99.99998 %, cifra imposible de descartar desde la lógica y la razón; claramente colosal, para llevar los resultados a donde les convenía. De nuevo mala intencionalidad, fraude y manipulación, tanto de los conocimientos, como de la información que fue bajada posteriormente a todas las aulas, y a todas las cadenas informativas de la sociedad. ¿Puede ese resultado considerarse honesto? ¿Puede considerarse científico y definitivo?

Según lo emitido: el 99% de homología ADN chimpancé-hombre, se fundamentó en el 0.0000083% de los datos aparecidos en el ‘programa de la vida’ contenido en el ADN nuclear… dejando sin analizar, como si no existiera, y como si no fuera importante, la amplia información genética derivada de línea materna: la de las mitocondrias: esos vitales orgánulos que la misma seudociencia de los cálculos convenientes, pretende presentar al mundo como entidades descendientes de bacterias.

No se enfoca que el 95% de la información del ADN, ha sido el gran ausente del ‘proyecto de hermandad chimpancés-seres humanos’. Pero ya se sabe que ciertas secuencias de ese 95%, (homeodominios, complejos receptores de hormonas esteroides, etc.) tienen afinidad hacia proteínas especiales, con capacidad de unirse al ADN, y con un papel cardinal en el control de los mecanismos de trascripción y replicación.

Estas secuencias se llaman frecuentemente secuencias reguladoras, y los investigadores asumen que sólo se ha identificado una pequeña fracción de las que realmente existen. El mal llamado ADN ‘basura de la evolución’ [siempre me recuerda al fraude de los órganos ‘vestigiales’ que nunca lo fueron], representa secuencias que no parecen contener genes ni tener alguna función. La presencia de tanto ADN ‘no codificante’ en genomas eucarióticos, y las diferencias en tamaño del genoma, representan un misterio que es conocido como el enigma del valor de C. Hoy se sabe, por ejemplo, que hay secuencias de ese enigma C, con un papel clave como reguladores de los genes, como sensores, y como interruptores que les ordenan activarse o desactivarse cuando corresponda.

Hace poco, la revista Science publicó un estudio sobre la utilidad de la investigación de ese enigmático ADN. Un equipo internacional, con participación del CSIC español, describe ‘crucial’ una secuencia del ADN ‘basura’, para el funcionamiento del gen de la hormona del crecimiento. Definen al SINEB2, como implicado en el desarrollo de las células, en la mitosis, el envejecimiento y la longevidad. Lluis Montoliuel investigador del Centro Nacional de Biotecnología, dice que “hay información de indudable relevancia en el ADN intergénico, el mal llamado ADN basura”.

También los telómeros y centrómeros contienen pocos o ningún gen codificante para la cadena proteica… mas son vitales sin embargo para consolidar la estructura cromosomática; otros codifican ARNr, ARNt, ARN de interferencia o ARNi: bloqueadores de la expresión de genes específicos, en momentos programados por la instrucción ADN.

Lo dicho, la evolución de las especies, contiene el mayor cúmulo de errores conceptuales que ha traspasado las puertas de la cultura y educación social. ¿Hasta dónde tendrá la humanidad que soportar indiferente, tanta mentira, tanta obstinación y tanta demencia irreflexiva?

¿Hermanos de chimpancés? No gracias; pasamos de más fraudes; nos hace recordar el significado de ‘Sofisma’: “Razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir aquello que es falso.”


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EVOLUCIÓN, MITOCONDRIAS, FÓSILES Y MOMIAS.

septiembre 19, 2008

El incremento de conocimiento sobre el ADN ha traído de la mano la convicción de que cada vez más, el mundo está cayendo en una vorágine de males derivados de mutaciones genéticas. De ahí que una gran parte de los esfuerzos de la medicina estén actualmente dirigidas en esa dirección… y que gracias a eso, cada día aparezcan en los laboratorios científicos nuevos medicamentos y técnicas paliativas ante tanto dolor, atrofia, pérdida de calidad de vida, y en más casos de los que se desea, la propia muerte.

Una de las líneas de la investigación mutacional se dirige hacia la mitocondria, complejo orgánulo que actúa como verdadera central energética en levaduras, plantas, y animales. Exclusiva de células eucariontes, pese a aparecer inscritas en la hebra de su genoma, datos que la relacionan con el ADN celular, se dice en las aulas que ‘floreció’ por casualidad, gracias a un ‘ente turista’ que no contento donde estaba, salió a buscar residencia.

Pero lo cierto es que sus funciones metabólicas son fundamentales para la vida celular; ningún eucariota puede subsistir sin ella, puesto que sujeta el ‘programa vital’ que instaura muchos de sus eventos. Y no es producto de ningún ser endosimbionte, el ADN nuclear lleva inscrita muchas instrucciones que les relacionan: proteína por proteína, no ‘bicho a bicho’. Ningún experimento científico, en ningún momento de las Ciencias ni en ningún punto del planeta, ha podido ver que una instrucción surja por sí misma, y menos que se inscriba por sí misma. Y si algo nos ha enseñado el estudio del genoma, es que primero está la instrucción, y luego la vida; las evidencias las veremos más abajo.

Algunas de las funciones mitocondriales, esenciales para el organismo, son: la oxidación de piruvato procedente de la glucólisis, oxidación de ácidos grasos, ciclo de los ácidos tricarboxílicos, formación de cuerpos cetónicos en los órganos cetogénicos y su utilización en los no cetogénicos, transporte de electrones, fosforilación oxidativa, etc. Cada una de estas actividades respondiendo fielmente a un programa escrito en el genoma, no a un endosimbionte incapaz de ejecutar por sí mismo, sin instrucción de ningún tipo, lo que pocos hombres en el mundo son capaces ni siquiera de entender, luego de quemar pestañas durante años de estudios, en bibliotecas llenas de información científica.

Muchos piensan que el ADN, ‘la gran instrucción’ para crear, desarrollar y mantener la vida embrionaria en todas las especies eucariotas, solo aparece en el núcleo de la célula. Pero hay más que eso; el ADN está organizado en forma de cromosomas, y una célula somática típica, tiene en su núcleo 46 cromosomas. A este número se le llama diploide; o sea, somos diploides porque tenemos 23 tipos de cromosomas… dobles. Nacemos de padre y madre, y cada uno aportó un cromosoma de cada clase. Nuestra madre nos dio 23 cromosomas: uno del 1, uno del 2, uno del 3… y lo mismo ha sucedido con nuestro padre.

Sin embargo, a veces se olvida un cromosoma 47 con el que también hay que contar en el genoma humano, pues posee otra información inscrita y codificada, instruyendo con datos específicos, sobre operaciones metabólicas vitales para la vida: el pequeño cromosoma mitocondrial… interrelacionado con los otros 46 residentes en el núcleo.

¿Y cómo es la mitocondria, el orgánulo que lo contiene, desde el punto de vista genético? Ante todo, digamos que ‘bajo programa inscrito en el ADN nuclear’, se elaboran cientos de miles de proteínas que intervendrán en las funciones metabólicas de todo ser vivo… y que 13 de ellas son procesadas según el propio ADN mitocondrial, por genes que ‘instruyen’ la elaboración de proteínas porteadoras.

Y atención de nuevo: hay varios cientos de proteínas mitocondriales. Así que además de las 13 aludidas, necesita otras… cuyas instrucciones de elaboración están inscritas y codificadas en el genoma nuclear, y son sintetizadas en el citosol. Otra evidencia que descarta un endosimbionte, que, si cayó en paracaídas, los datos ‘inscritos’ en su ADN no tenían por qué ser ‘interactuantes’ con el ADN del núcleo de la célula.

Hay que decir también, que la mutación puntual (cambio de una base nitrogenada por otra) causa más de 50 patologías distintas, entre ellas:

MELAS: (miopatía mitocondrial con encefalopatía, acidosis láctica y episodios similares al ictus). Se debe a una disfunción el complejo I de la cadena respiratoria mitocondrial [OXPHOS], debida a un cambio de bases en el par 3243 de la cadena pesada.

MERRF: (epilepsia mioclónica, fibras rojas deshilachadas): se debe sobre todo a una mutación del gen que codifica el ARNt de la lisina: un cambio de bases en la posición 8344 de la cadena pesada; produce una disfunción del complejo V de la cadena respiratoria.

NARP (neuropatía, ataxia, retinitis pigmentaria): La provoca una mutación del gen que codifica el complejo V de la cadena respiratoria (ATP-asa 6).

LHON (neuropatía hereditaria de Leber): Causada por múltiples mutaciones en los genes que codifican el complejo I (NADH-deshidrogenasa)

A estas ‘puntuales’, habría que añadir gran número de males causados por mutaciones de genes mitocondriales (sordera, síndrome de Ham, etc).

Los investigadores que se esfuerzan en mejorar la calidad de vida de los afectados por mutaciones mitocondriales que producen dolencias de todos los niveles, han logrado establecer cómo se comportan estas mutaciones y las enfermedades que generan en cada una de estas anomalías genéticas. Años atrás, la mitocondria humana no tenía mayor interés para los investigadores de citología, bioquímica y bioenergética. Hoy, sin embargo, está en primer plano de las ciencias biomédicas, y esto se debe, fundamentalmente, a:

– La detección de un revelador conjunto de males genéticos; casi un centenar debidos a mutaciones precisas que provocan sustitución de unas bases nitrogenadas por otras, alterando las proteínas que debían ser sintetizadas. A ello hay que añadir los varios cientos de mutaciones no puntuales, [delecciones, inserciones de fragmentos de ADN…]

– El descubrimiento del ADN mitocondrial como un marcador de gran fiabilidad en antropología molecular; muy útil para los médicos forenses, por su valor como contraste en la identificación de personas o el esclarecimiento de relaciones de parentesco.

– Aumento de los conocimientos sobre la actividad de la mitocondria en el metabolismo celular, y clarificación definitiva de la bioenergética de la mitocondria, en relación con el transporte de electrones, fosforilación oxidativa y la comunión de ambos procesos.

– El hallazgo de su implicación en distintos tipos de cáncer y males neurodegenerativos. Su aportación activa en la apoptosis o suicidio celular, ha despertado un interés exponencial en oncología, pues en condiciones normales, impide la evolución de tumores.

En el siguiente dibujo se ve el mapa genético del ADNmit humano, una molécula circular con 16569 pares de bases, información para 37 genes: dos ácidos ribonucleicos ribosómicos (ARNr), componentes de los ribosomas específicos mitocondriales, 22 de transferencia (ARNt), capaces de leer todo el código genético, y 13 polipéptidos que forman parte de cuatro de los cinco complejos multienzimáticos del sistema de fosforilación oxidativa (sistema OXPHOS). Imaginen esa obra de la ingeniería bioquímica, organizada por un simbionte despistado: una burla al raciocinio; no importan los años que quieran endosarle.

ADN MITOCONDRIAL

ADN MITOCONDRIAL

Pero, y ahora viene lo más importante: el resto de los polipéptidos componentes de estos complejos, así como el complejo II completo, ¡están codificados en el ADN nuclear!

De modo que la variación en las manifestaciones clínicas puede explicarse no solo por la heterogeneidad en las mutaciones del ADNmt, sino también por mutaciones en el ADN nuclear, poseedor de las instrucciones codificadas que regulan la elaboración de gran parte de las subunidades proteicas de la cadena respiratoria establecida en el sistema OXPHOS: la misma que regula la energía de la mitocondria.

O sea, la biogénesis de este sistema constituye un caso único en la célula, ya que para su formación se requiere la expresión coordinada ‘mediante inscripción codificada’, de ambos sistemas genéticos: el nuclear y el mitocondrial ¡Otra evidencia que niega el proceso ‘de endosimbionte a mitocondria’!

Si se ha descubierto una clara interacción de los genomas mitocondrial y nuclear, si ambos genomas tienen las instrucciones codificadas para producir polipéptidos de la OXPHOS; si los dos ADN tienen esas instrucciones INSCRITAS en su genoma: ¿Cómo logró una bacteria endosimbionte, inscribir y codificar en su ADN, datos que no posee el procariota?

Y hay varios ejemplos de esto, reflejados en dolencias. Existe una enfermedad autosómica que implica al menos un gen del ‘más allá’ nuclear, regulando la cuantía de moléculas de ADNmt: el ‘Síndrome de Reducción de ADNmt’, caracterizado por una reducción del número de copias de ADNmt en varios tejidos. El fenotipo clínico incluye miopatía y otras características típicas de las enfermedades del ADNmt… pero debidas a mutaciones en un gen del ADN nuclear.

Por otra parte, la mitocondria integra muchas señales que inician la apoptosis. Y se sabe que la apoptosis es un verdadero sistema de alerta y control, que determina ‘en qué momento’ debe producirse el suicidio celular. Un proceso en el que se también se ven implicadas proteínas diseñadas en el ADN nuclear, actuando como reguladores e interruptores genéticos… procesos que usan varios polipéptidos del OXPHOS regulador de la actividad energética mitocondrial. ¡Un servosistema biológico, innegable!

Se evidencia de nuevo la interacción programada, no ‘simbiótica’, entre mitocondria y núcleo; así como la obvia necesidad de la existencia de ambos según el programa que aparece inscrito en los dos genomas, y que les hace imprescindiblemente interactivos. No se ve azar por ninguna parte, sino una instrucción muy bien diseñada, en base a un programa armónico, perfectamente secuenciado, segundo a segundo, que aparece inscrito y codificado en cada molécula correspondiente.

Los valedores de la Creación no vamos contra la Ciencia. De hecho, estamos seguros que el Señor está orgulloso de cada investigador científico preocupado por su aporte a la sociedad, apoyándole en sus logros. Con su dedicación y sacrificios responden a sus instrucciones sobre la entrega al servicio de los demás; la Biblia los incluye:

Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta. Sin embargo, alguien dirá: ‘Tú tienes fe, y yo tengo obras.’ Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras.” [Santiago 2:17]

El pasaje incluye a aquellos que se confiesan agnósticos, pero pasan de buscar evidencias antiDios, y prefieren dar solución a graves problemas producidos por enfermedades. Es seguro que están más cerca del Señor que aquellos que se declaran creyentes, pero apoyan la descendencia de antropoides, negando la misma Palabra del Génesis de Dios… y convirtiendo al propio Creador en homínido:

Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza“.

Resulta innegablemente positivo el hecho del aporte científico a la humanidad, basado en investigaciones sobre ADN mitocondrial, buscando soluciones paliativas al dolor, atrofias, malformaciones y muerte, que causan sus mutaciones. Contrasta en exceso con el otro uso que no he querido mencionar hasta ahora: el denigrante empleo del ADN mitocondrial, para descubrir una virtual fósil Eva de 150000 años, momificada y paciente en el tiempo, esperando casi 100000 años por el fértil espermatozoide de su Adán… que dudo mucho que ‘emergiera’, ante el desagradable encontronazo del primer hombre, con tal esperpento impuesto por los estudios evolutivos.

Tal Eva solo fue otro pretexto del buldózer evolutivo que intenta extirpar a Dios del espíritu humano. Es decir: ningún cientificismo; solo ateísmo fanático, puro y duro… vestido con la bata blanca de los laboratorios, e intentando disfrazar de científico un disparate que va frontalmente opuesto con la necesidad de macho y hembra coincidentes en tiempo. Un dislate que niega el dictado de los cromosomas, bien establecido por la propia Ciencia.


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LA EVOLUCIÓN, DARWIN… Y SU PARADOJA.

agosto 4, 2008

No hace mucho, me llamó la atención un rótulo por el sin sentido que formulaba: ‘Se prohíbe prohibir’. Ante tales expresiones del ‘decir sin decir’, las neuronas buscan alguna lógica invisible, estimándolas como un reto a la propia inteligencia; aunque a priori, la información constituya una desinformación en sí misma. El ‘No escuches lo que oigas’, otro contrasentido, podría mutar aquí por ‘No oigas nada que vaya contra la razón’.

Sin embargo, aparentes desaciertos a veces han sido analizados en las matemáticas, desde sus comienzos; y ocasionalmente han sido fundamentales para una formalización de sus teoremas y leyes. De hecho, son una parte importante de las matemáticas modernas; las paradojas de la teoría de conjuntos tuvieron un efecto profundo en el desarrollo y la comprensión de la matemática moderna.

Según la XXII edición del Diccionario de la RAE, una paradoja es:

‘Aserción, Acción y efecto de afirmar o dar por cierto algo; proposición en que se afirma o da por cierto algo, inverosímil o absurdo, que se presenta con apariencias de verdadero.’

O esta otra acepción, que creo se ajusta más al tema que pretendo debatir en este artículo:

‘Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción’: [Mira al avaro, en sus riquezas, pobre.]

O sea, algo resulta paradójico cuando parece que es verdad, sin serlo; o al revés, que parece que es falso, pero en realidad es tan real como la vida misma. Recuerdo la del Capítulo 51, 2ª Parte de ‘Don Quijote’, la reflexión de Cervantes más profesionalmente considerada por los matemáticos, al narrar un episodio del gobierno de Sancho Panza en la ínsula Bataria.

El Sancho Gobernador, se vio ante un dilema de juicio y sentencia, cuando se le planteó:

– Señor, un caudaloso río dividía dos términos de un mismo señorío… Y esté vuesa merced atento, porque es caso de importancia y algo dificultoso. Digo, pues, que sobre este río estaba una puente, y al cabo de ella una horca y una como casa de audiencia, en la cual de ordinario había cuatro jueces que juzgaban por la ley que puso el dueño del río, de la puente y del señorío, que era de esta manera:

“Si alguno pasare por esta puente de una parte a otra, ha de jurar primero a dónde va y a qué va; y si jurare la verdad, déjenle pasar, y si dijere mentira, muera por ello ahorcado en la horca que allí se muestra, sin remisión alguna”

 

Sucedió, pues, que tomando juramento a un hombre, juró y dijo, que iba a morir en aquella horca que allí estaba, y no a otra cosa. Repararon los jueces en el juramento y dijeron:

— Si a este hombre le dejamos pasar libremente, mintió en su juramento, y conforme a la ley debe morir; pero, habiendo jurado la verdad, por la misma ley debe ser libre.

Sancho quedó pensativo ante el consejo que los jueces le pedían; luego comentó:

— A mi parecer, el tal hombre jura que se va a morir en la horca; y si muere en ella juró la verdad, y por la ley puesta merece ser libre y que pase el puente; pero si no le ahorcan juró mentira, y por la misma ley merece que le ahorquen…

En los primeros comentarios matemáticos a este problema se procuró incluirlo entre las paradojas de la Teoría de Conjuntos, pero su interés más cierto se ofrece como problema de Álgebra proposicional. Así se propone, llamándole ya ‘problema de Cervantes’, en el clásico libro de Lógica Matemática de A. CHURCH (1956). Cuando se formaliza la cuestión, se llega a establecer que ninguna decisión hará cumplir la ley. ¿Qué hacer entonces? La sentencia que dicta Sancho Panza concluye:

– Venid acá, señor buen hombre; este pasajero que decís, o yo soy un porro, o él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar el puente; porque si la verdad le salva, la mentira le condena igualmente; y siendo eso así como lo es, soy de parecer que digáis esos señores, que le dejen pasar libremente, pues siempre es alabado más el hacer bien que mal; y esto le diera firmado en mi nombre, si supiera mejor firmar; y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos, que me dio mi amo don Quijote, antes que viniese a ser gobernador de esta ínsula, que fue que, ‘cuando la justicia estuviese en duda, me decatase y acogiese a la misericordia’; y ha querido Dios que agora me acordase, por venir en este caso como de molde.

¡Muy bien por Sancho! Lo menos que se puede hacer es exaltar la modestia viva en sus juicios, y también su fidelidad al cristiano y cabal precepto que don Quijote le diera.

Pero una paradoja también reseña las contradicciones lógicas que van contra el sentido común y causan confusión: “la falsedad que algunos consideran cierta”, aun siendo obvia la farsa. ¿Se entendió? ¿No? Estupendo, en eso consiste una paradoja. Este artículo intentará explicar una paradoja surgida desde la ignorancia a posta; se desea hacerlo tan claro como sea posible, sin juegos de palabras… y sin resultar paradójico, por supuesto.

Las extravagancias, a veces son producto del aburrimiento, y no sirven para nada; su único objetivo es marear al que las lee, y el intento de resolverlas es una pérdida de tiempo. Pero otras son concebidas con un propósito contra corriente, disfrazadas como argumentos de ‘preocupación científica‘; lo irracional es que el éxito de las mismas sólo puede explicarse por insensatez humana.

Y luego de este deambular por conceptos y ejemplos, quisiera culminar con una a la que he bautizado como ‘La paradoja de Darwin’, quien expuso la selección natural como principal mecanismo de la evolución. Actualmente, esta teoría combina propuestas de Darwin y Wallace con las leyes de Mendel y otros avances genéticos posteriores; por eso es llamada Síntesis Moderna o Teoría Sintética. En el seno de este dogma, la evolución se define como un cambio en la frecuencia de los alelos en una población a lo largo de las generaciones.

La docencia evolutiva ‘enseña‘ que esos cambios los causan mecanismos diferentes: selección natural, deriva genética, mutación, migración (flujo genético). Tal ‘teoría sintética‘ recibe una amplia aceptación en la comunidad científica, aunque también muchas críticas. Ha sido defendida con ahínco desde su formulación, en torno a 1940, por hombres de ciencia vinculados a la biología molecular, la genética del desarrollo, la paleontología…

Pero, ¿dónde aparece el absurdo que ningún evolucionista quiere ver? ¡Justo donde no se quiere buscar! El sitio donde el instinto evolutivo conduce hacia el olor a chamusquina: el ADN y su inscripción codificada. Se parte desde un imaginario punto, mil-millonariamente lejos, tanto como el necesario para no tener testigos indeseables: solo fósiles… sabiendo que estos siempre terminan hablando el idioma que resulte más conveniente.

Según esa teoría sintética a la que se ha llegado, luego de los parches a los que les han ido obligando los avances científicos [pese a que sus propugnadores dicen ampararse en la Ciencia], las especies fueron generadas por una corriente de auto transformismo que permitió que, durante miles de millones de años, un alga se convirtiera en pez, en elefante, en rábano, en jicotea o dinosaurio, lagarto o águila, mono u hombre… o en el sándalo que perfuma el hacha que le hiere; todos juntos, y bien revueltos, aunque por ahí haya algún disparatado árbol filogenético ramificado [siempre han sido buenos buscando nombres doctos] intentando hacerlo procesable por el intelecto.

Sin embargo, el corolario derivado de investigaciones científicas, dicta categóricamente que no es posible que haya cambios, si estos no se han producido antes en la información codificada que aparece ‘inscrita’ en cada genoma. Las instrucciones del ADN, y no la ‘casuística’ surgida en supuestos millones de años, es lo que determina cada uno de todos los procesos metabólicos de cada ser vivo, ‘individualmente’.

Ejemplifiquemos la paradoja: La teoría evolutiva plantea que tenemos un antecesor común con cualquiera de las bacterias hoy existentes, aunque el tiempo de este precursor, hipotéticamente, según la conveniente datación evolucionista, se remonte a más de 3000 millones de años.

Pero la bacteria tiene una característica fundamental que la aleja de la biología de los organismos pluricelulares del planeta: es procariota, del griego πρό, pro = ‘antes de’ y ‘karion’ = ‘núcleo’. Sus células no tienen núcleo celular diferenciado; es decir, su ADN se disipa en el citoplasma, mientras que la gran mayoría de las células que conforman todo el mundo animal y vegetal [eucariotas], sí tienen un núcleo dentro del citoplasma.

En general, con respecto a la estructura del citoplasma, los eucariotas, [células vegetales y animales, incluido el ser humano] poseen más orgánulos que no tienen los absurdamente considerados ‘primeros seres’, procariotas. Todos ellos con funciones importantes y específicas, y no surgidos por azar, sino perfectamente elaborados según la instrucción que dicta exactamente cómo y cuándo hacerlos: ‘la receta de la vida’ codificada y programada, secuencia a secuencia, segundo a segundo, e ‘inscrita‘ en un pliego orgánico: el ADN.

No puede argumentarse que hace miles de millones de años las bacterias se unieron entre sí y dieron lugar, por endosimbiosis, a la célula eucariota, sin explicar cómo se produjo antes el cambio en esa instrucción, permitiendo la nueva célula. La Ciencia ha dejado bien claro que primero está la información y luego la función: primero la receta y luego la elaboración de dicha receta.

¿Cómo se produjeron las ‘reinscripciones y recodificaciones‘ necesarias, para que se formaran: núcleos, retículo endoplasmático, aparato de Golgi, lisosomas, mitocondrias y citoesqueleto? Son inexistentes en el procariota, y cada uno tiene bien explícita su función en el genoma. La teoría del ‘se unieron porque nos da la gana y pudo ser‘, es cualquier cosa menos científica.

La organización genética también varía: el procariota carece del nucleoplasma rodeado por membrana que se ve en el eucariota; posee un solo cromosoma, a diferencia del resto de la biología [la célula eucariota humana tiene 24 distintos]. Tampoco hay nucleolo, mitosis ni ADN en orgánulos, pues estos no existen; y los datos para que surjan, debieron estar inscritos antes en el ADN. Así que: ¿cómo se reinscribieron y recodificaron los datos necesarios para generar los organismos pluricelulares, cambiando incluso las propiedades genéticas, para ‘mejorar‘ la especie?

Por otra parte, los atributos funcionales inexistentes en virus, y exclusivos de eucariotas: fagocitosis, pinocitosis, secreción de materiales en vesículas del Golgi, digestión intracelular, corrientes celulares dirigidas (ciclosis), movimientos ameboides… ¿cómo pudieron surgir, sin antes existir la información con los datos que permitieran las condiciones para que se manifestaran, y que las mismas investigaciones científicas han determinado imprescindibles?

Veamos en concreto el caso de la mitocondria, presentada como un resultado casuístico de una bacteria en simbiosis con otra. Durante la última década, la investigación científica sobre la mitocondria ha presentado un nuevo apogeo, al haberse relacionado alteraciones de la funcionalidad de este orgánulo con el desarrollo y progresión de enfermedades humanas tan diversas como las neurodegenerativas, la diabetes, y muchas más.

Tradicionalmente, la mitocondria se percibía como responsable de la provisión de la energía necesaria en células eucariotas, para que éstas lograran sus funciones vitales: la central energética celular. Pero en los años noventa, también se reveló su ‘programación’ para el control de la apoptosis: un mecanismo selectivo de suicidio de cada célula irrecuperable, mediado por la liberación de proteínas localizadas en el interior del orgánulo. Y más espectacular aún ha sido además, el resurgir de la mitocondria en el ámbito del cáncer, ya en este siglo, donde las alteraciones de su función provisora de energía están íntimamente ligadas a la progresión de neoplasias tan diversas como el cáncer de mama, de pulmón o de colon.

En el trabajo sobre apoptosis, el grupo de investigación del Centro de Biología Molecular ‘Severo Ochoa’ dirigido por José M. Cuezva, estudió la síntesis del ADN, así como de las proteínas y fosfolípidos específicos de la mitocondria, durante las distintas fases del ciclo celular: el proceso ordenado y repetido en el tiempo, por el que la célula crece y se divide en dos células hijas.

En concreto, demostraron que la regulación de la expresión de una proteína clave en el control del mecanismo energético y apoptósico de la mitocondria [β-F1-ATPasa], cuya función está disminuida en una gran variedad de tumores humanos, se ejerce ‘por control de la traducción de su ARNm‘, en la fase final del ciclo celular. Es decir: ¡siguiendo las instrucciones inscritas en el ADN! ¿Cómo puede entenderse una mitocondria ‘surgida por endosimbiosis‘, si aparece en el ADN toda la instrucción preventiva que le atañe? Si está la instrucción y la previsión  no puede considerarse en serio la aparición, el mantenimiento y hasta la muerte, por azar. ¡Es Diseño funcional desde el inicio!

Si hay datos inscritos implicando a todos los orgánulos eucariotas, y dichos datos y orgánulos no asoman en los procariotas, ¿de dónde entonces surgió esa inscripción codificada? ¿Cómo brota el evidente programa de control celular, detectado en las investigaciones científicas?

Por otra parte, la Respiración también está relacionada con el ADN; no es casuística, sino programada: en vegetales ocurre de una forma establecida e inscrita también en el genoma. Los animales hacemos respiración celular, llevada a acabo en la mitocondria; las plantas mediante fotosíntesis, empleando un orgánulo llamado cloroplasto. Y ninguna de esas informaciones existe en la bacteria. ¿Cómo se inscribió y codificó esa información inteligente en los eucariotas, si no existe en sus hipotéticos antecesores?

La Génesis del cloroplasto le da su propio ADN con instrucciones; de forma que estamos otra vez ante la pescadilla que se muerde la cola: si esa central energética vegetal, funciona gracias a una información inscrita en su genoma, instruyendo sobre la fotosíntesis, ¿cómo puede pensarse que surgieran de forma casuística, desde la bacteria?

Terminamos; la ‘Paradoja de Darwin’ plantea que todos los seres derivan unos de otros; sin embargo, toda la información de los distintos procesos del metabolismo celular que les diferencia, especie por especie, ya aparece inscrita y codificada en cada ADN específico, antes de surgir cada individuo, identificando a cada uno según lo inscrito y codificado.

Porque desde el conocimiento derivado de todos los descubrimientos científicos que han permitido los avances de la humanidad, jamás ha existido alguno que ratifique que una instrucción se puede reinscribir por si misma en la molécula de ADN; y mucho menos, recodificarse, pues también la Ciencia ha determinado que no es posible si no existe Codificador.

¿Quién le puso el cascabel al gato? Selección Natural no, desde luego… antes tendría que aprender a diseñar, programar, calcular, inscribir, y codificar las instrucciones para la vida, en el núcleo de cada célula eucariota; la que tenemos los humanos, vaya.

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LA ‘INVOLUCIÓN’ DE NUESTRA ESPECIE.

mayo 31, 2008

Mayo 31/2008
¿SE MUERE LA RAZA HUMANA?

Para que se cumpliese la palabra que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién creerá a nuestro dicho? ¿Y el brazo del Señor, a quién es revelado? Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; ‘Para que no vean con los ojos, y entiendan de corazón, Y se conviertan, y yo los sane’. Estas cosas dijo Isaías cuando vio su gloria, y habló de él.” (Juan 12:38-41)

La esperanza de vida ha aumentado ampliamente en nuestra sociedad. La vejez se alarga; pero muchas de las complicaciones debidas al paso de los años, son efectos acumulativos de las lesiones y enfermedades que ha ido sufriendo la raza humana a lo largo de los siglos.

Por los estudios realizados en las últimas décadas, parece evidente la implicación de factores genéticos en este proceso; eso se ve en ciertas enfermedades asociadas, como alteraciones del Sistema Nervioso (Alzheimer, Parkinson…), cáncer, diabetes, etc.

El Alzheimer es el problema neurológico más frecuente entre los mayores de 65 años, y la primera causa de demencia en el mundo. Ya se ha relacionado con el acopio anómalo de proteínas Beta-amiloide y Tau, en cerebros enfermos. También se ha asociado a mutación en los genes PSEN1, PSEN2 y APP; en este caso presentándose en épocas tempranas de la vida, y transmitiéndose de padres a hijos, para convertirse así en un mal genético ‘progresivo‘.

Si actualmente se vive más y mejor, no se debe a recursos favorables provistos por la ‘selección natural’ que muchos proclaman, sino a los apasionantes resultados de los investigadores involucrados en la lucha por mejorar las crecientes calamidades que afectan al ser humano. La teoría evolutiva es irracional: generar cada cambio necesario para garantizar toda la biología existente en el planeta, a partir de un alga o lo que sea que constituyó la primera célula, requiere una inteligencia que ningún evolucionista jamás ha podido señalar; salvo aquellos que la han reconocido en una entidad sobrenatural y se han acercado al Creador.

Los males derivados de alteraciones genéticas son continuos, muchos y muy variados. Los doctores Martin, Oshima, y Ms. Leistritz (Univ. de Washington), desarrollaron un trabajo sobre uno de ellos, el Síndrome de Werner, tratando de identificar los genes que causan las enfermedades de ‘envejecimiento prematuro’. Intentaron comprender cómo estos genes funcionan normal y anormalmente, buscando solución a dicha decadencia, a tumores malignos y benignos concretos y a enfermedades cardiovasculares.

Son casi 30,000 los padecimientos genéticos reconocidos; uno de ellos, la diabetes, es bastante frecuente; de acuerdo con la OMS, en el año 2000 se estimaron alrededor de 171 millones de diabéticos en el mundo, y se calcula que llegarán a 370 millones en 2030. Su mayor peligro es la aparición de complicaciones vasculares debidas a la hiperglucemia, las cuales disminuyen alrededor de un 50% la esperanza de vida de los enfermos.

Por otra parte, ya se reconocen artrosis hereditarias; se ha identificado una anomalía genética específica para la clásica deformidad de los nudillos de la mano, relacionada con una alteración en la síntesis de aminoácidos y un deterioro prematuro de los cartílagos. Aun se sigue estudiando los otros tipos, aunque sí se sabe que las lesiones iniciales se encuentran al nivel del cartílago (degeneración, fisura, reducción).

Otro mal, el Parkinson, que sufre el 1 % de los sujetos de 50 años o el 10% de los de 60 años, y cuya influencia crece generacionalmente, resulta hereditario en el 10% de los casos; en el 90% es adquirido, pero algunos investigadores trabajan sobre la hipótesis de predisposición genética. Algunas neuronas se degeneran, principalmente las que producen la dopamina. Las terapias clásicas representan un progreso importante, pero son únicamente sintomáticas y no impiden la agravación progresiva de los trastornos.

Y en el caso del cáncer, una célula ha tenido que sufrir alteraciones genéticas antes de manifestarse. Según la OMS, pese al éxito de las técnicas actuales, la cruel enfermedad mató 6 700 000 personas en el 2002,  y 7,6 millones en el 2005, solo 3 años después. Se cree que en los próximos 10 años morirán otros 84 millones; muchas veces debido a fallos en la reparación de lesiones en el ADN, un proceso ‘programado’ para su ejecución constante en la célula. Algo esencial para su supervivencia ya que protege al genoma de daños y mutaciones dañinas… y que señala PREVISIÓN, por parte del Diseñador.

Esas lesiones causan averías estructurales a la molécula de ADN, y alteran drásticamente la lectura de la información codificada en sus genes. Si no se corrige el daño, surgen dolencias muy variadas. La mayoría de las células entran primero en senescencia; después, tras las roturas  irreparables sobreviene la apoptosis, un mecanismo de “último recurso“, que intenta evitar que la célula se vuelva carcinogénica y ponga en peligro el organismo.

El fracaso al corregir lesiones moleculares en las células que forman gametos, conduce a descendencias con mutaciones, conspirando así contra la tasa ‘evolutiva‘. El daño del ADN en la célula oscila entre 50.000/500.000 lesiones moleculares al día. Aun así, algunos factores de daño pueden hacer que este rango incluso aumente. Estas cantidades constituyen sólo el 0,0002% de los 3 mil millones de bases; una simple lesión sin reparar, en un gen relacionado con el cáncer (como un gen supresor tumoral) puede tener consecuencias catastróficas para el individuo.

Por ejemplo, dentro de la mitocondria, las formas de oxígeno libre o radicales libres, subproductos de la metabólisis constante de adenosín trifosfato (ATP) en la fosforilación oxidativa, generan un ambiente muy oxidante que daña el ADNmt. Antes de la división celular, la replicación de ADN dañado puede hacer que se incorporen bases erróneas. Cuando las bases dañadas pasan a las células hijas, ya son mutantes, y no hay vuelta atrás. Estudios recientes en japoneses centenarios, mostraron un genotipo mitocondrial común que les hace menos susceptibles a sufrir daños en el ADN de sus mitocondrias.

En general, ‘está programado‘ que las células no toleren daños del ADN que comprometan la integridad y el acceso a la información esencial del genoma; mas a veces las células se mantienen funcionando mínimamente cuando se pierden o alteran genes “no esenciales“. Hemos visto en artículos anteriores, que según el tipo de daño causado a la estructura de doble hélice, ‘saltan‘ varias estrategias de reparación para recuperar la información perdida; si puntualmente, ese proceso falla, surgen mutación y patologías.

Aparecen afecciones genéticas como la Xeroderma pigmentosum (hipersensibilidad a la luz solar o UV, que acarrea mayor incidencia del cáncer de piel y envejecimiento prematuro). O el Síndrome de Cockayne (hipersensibilidad a luz UV y productos químicos) A menudo, con esta última aparece retraso mental, lo que parece indicar una vulnerabilidad mayor de las neuronas en desarrollo. Los afectados parecen más viejos de lo que son, sufriendo a edades precoces, dolencias usuales en ancianos.

Otra enfermedad asociada con la capacidad reducida de reparación de ADN es la anemia de Fanconi. Pero hay muchas otras dolencias genéticas, entre ellas, por citar algunas: Síndrome de Werner (envejecimiento prematuro y retraso en el crecimiento), Síndrome de Bloom (hipersensibilidad a la luz solar, alta incidencia de cánceres, especialmente leucemia), Ataxia telangiectasia (sensibilidad a la radiación ionizante  y algunos productos químicos).

Además, se relacionan directamente con mutación genética, las derivadas de la Herencia Recesiva Autosómica: mutaciones en los dos alelos de un gen, que convierten a la persona en ‘homozigota’ para ese gen. A esta afección genética se debe, entre otras, la fenilcetonuria (o PKU): un desorden que hace que el organismo no pueda metabolizar el aminoácido fenilalanina en el hígado, y afecta al paciente con retardo motor y mental.

También se conoce la Herencia Autosómica Dominante, que se manifiesta con solo una copia del gen alterado. Uno de los males que causa es la ‘enfermedad de Huntington’, antiguamente conocida como ‘baile de San Vito’. Se considera neurodegenerativa hereditaria; destruye paulatinamente los ganglios basales (cerca de la base del cerebro, dentro del telencéfalo), y conduce inexorablemente a la muerte. 

Pero existen muchas más, algunas de las cuales son:

-Neurológicas: Síndrome de Down (Tres Cromosomas 21, en lugar de dos). También la trisomía del cromosoma 13 (“síndrome de Patau”) y el 18 (“síndrome de Edwards”). Infelizmente, el 90 por ciento de los nacidos con estas últimas, mueren temprano. El 5 y el 10% sobreviven al primer año de vida. Existen algunos informes sobre bebés con trisomía 18 o 13 que llegaron a la adolescencia; sin embargo, estos casos son poco frecuentes.

-Endocrinología y metabolismo: Síndrome de Prader-Willi…

-Enfermedades respiratorias: Enfermedad vascular cerebral, Asma, Fibrosis quística, Cáncer de pulmón de células pequeñas, Enfermedad de Zellweger…

-Enfermedades del sistema inmune: Asma, Ataxia telangiectasia, Síndrome autoinmune poliglandular, Linfoma de Burkitt, Diabetes tipo 1, Síndrome de DiGeorge, Immunodeficiencia con hiper-IgM, Leucemia mieloide crónica…

-Patologías del Aparato digestivo: Cáncer colorrectal, Enfermedad de Crohn, Fibrosis quística, Diabetes Tipo 1, Malabsorción Glucosa Galactosa, Cáncer de páncreas…

-Males congénitos del Músculo y hueso: Acondroplasia, Esclerosis Lateral Amiotrófica, Síndrome de Charcot-Marie-Tooth, Síndrome de Cockayne, Displasia Diastrófica, Distrofia de Duchenne, Síndrome Ellis-van Creveld, Fibrodisplasia osificante progresiva…

-Sangre y tejido linfático: Anemia falciforme, Linfoma de Burkitt, Enfermedad de Gaucher, Hemofilia A, Leucemia linfoide crónica, Enfermedad de NiemannPick, Talasemia…

-Males específicos en mujeres: Cáncer de mama, Cáncer de ovario, Síndrome de Rett…

-Enfermedades específicas en hombres: Síndrome de Alport, Cáncer  de Próstata…

-Cáncer: Leucemia mieloide crónica, Melanoma maligno, Neoplasia múltiple endocrina…

Quiero hacer una mención aparte a una de las enfermedades raras: el Síndrome de Von Hippel-Lindau que crea quistes y tumores en riñón, páncreas, hígado y glándulas adrenales. Algunos de estos tumores son benignos, pero otros resultan cancerosos; sus afecciones multifacéticas provocan una vida molesta y dolorosa. Además, con más frecuencia de la debida, afecta la visión, generando muchas veces una deficiencia en la visibilidad que prácticamente sumerje en la ceguera a la persona afectada .

Hay muchas otras que no conducen directamente a la muerte, como el caso de la Catarata genética y el de la Esclerosis tuberosa, raro trastorno génico que causa el crecimiento de tumores no cancerosos en el cerebro y otros órganos, y cuyos síntomas, que varían según la ubicación de los tumores, pueden ser: Problemas en la piel, Convulsiones, Problemas de conducta, Discapacidad en aprendizaje, Retraso mental, Patología renal…

En Resumen: ¿cuántas muertes y padecimientos han provocado y provocan cronológicamente en la humanidad, las dolencias degenerativas derivadas de mutaciones? Sin dudar: ¡cientos de millones!

Sabiendo esto, ¿puede pensarse seriamente que el ser humano está ‘evolucionando‘ hacia una especie ‘mejor‘?

Al margen de toda la técnica y medicamentos paliativos que los investigadores han puesto a disposición de los afectados (un factor externo que ayuda a minimizar los daños e incrementar la calidad de vida), se impone la realidad de un sistema orgánico que va en decadencia, cada vez más, según aumentan las generaciones, y con ellas las fatales alteraciones que se han ido presentando a través de los siglos.

No hemos ‘evolucionado‘ desde fantasmales homínidos, sino que ‘involucionamos‘ como especie; algo avisado desde el principio, en la sentencia ‘muriendo, morirás‘ del Bereshit 2:17 judío: las escrituras que el Señor usaba para instruir a sus discípulos, y que nos enseñan cómo las primeras generaciones (desde Adán, a Matusalén, a Noé), lograron vivir cerca de un milenio. Luego, según se incrementaban las anomalías genéticas, la descendencia de Noé fue menguando en expectativa de vida, desde los 600 años de Sem, hasta los 175 de Abraham.

Los defensores evolutivos se niegan a reconocer la lógica decadencia genética aparecida en la Bíblia; cronología histórica anotada miles de años atrás, por personas que no fueron médicos, y varios milenios antes de que el ADN fuera descubierto por el hombre. Ocaso congruente con la evidencia surgida de siglos de investigaciones médicas, que determinan que década a década aparecen cada vez más enfermedades letales, (por mutación génica), y que apuntan a que en algún momento anterior a ese incremento, la existencia debió haber sido mucho más larga que la de nuestros días.

Tampoco asumen que si las instrucciones de la vida aparecen inscritas en la molécula de ADN, esto implicó antes un ‘INSTRUCTOR’ que lo programara así. Si además aparecen en lenguaje codificado, minimizando el tamaño de la hebra ‘o pergamino de inscripción’, y el espacio que este ocuparía, se demanda una inteligencia imprescindiblemente extrasensorial, pues la primera célula, forzosamente, antecedió a la especie. 

Conformes o no con esto, el escenario no cambiará: Dios siempre estará tras esa evidencia palpable. Así como el ombligo sella en el hombre la huella de su madre, el ADN en el ser humano será la constante rúbrica de nuestro Creador. Dios está ahí; si no se le reconoce en el período de esa posibilidad, se hará ineludiblemente, cuando ya se haya agotado el tiempo para buscarle.

Cristo Jesús murió joven en la cruz; se entregó como el Cordero sin mácula, para lograr ante el Padre el perdón de todos los pecados de la humanidad. Su resurrección nos abrió el camino a la opción de una vida eterna ESPIRITUAL, en el amor, sin genética, sin padecimientos, y sin muerte. Esa es la única y verdadera evolución que debemos esperar, con fe y esperanza en nuestros corazones, pues Él es fiel. 

“Porque  “todo mortal es como hierba,  y toda su gloria como flor del campo;  se seca la hierba y se cae la flor, pero la palabra del Señor permanece para siempre.” (1ªPe 1:24)

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NUTRIENDO CON POTAJE DE PIEDRAS.

mayo 25, 2008

UNA TRILOGÍA APUNTALADA 

Como recibo tantas críticas por mi defensa de una Creación inteligente, mi oposición a un azar originando vida, y a la posterior ‘Evolución de las Especies‘ mediante una ‘Selección Natural‘ basada en hipotéticas ‘mutaciones favorables‘, he decidido presentar un artículo, sobre lo que considero más importante. Las descalificaciones las pasaré por alto; créanme, las entiendo: la psicología reconoce que estas ocurren cada vez que una persona se siente amenazada en sus convicciones, pero carece de alternativas dialécticas convincentes.

Sobre el dueto, ‘Origen de la vida/Evolución de las Especies‘, aunque algunos defensores evolucionistas pretendan separarlo, están intrínsecamente unidos: representan la fórmula que se considera más adecuada para apartar a Dios del proyecto humano. Y repito las razones porque me obligan, al pasarlas por alto con continuas cortinas de humo… y porque además resulta vital que todo el que entre en este blog medite sobre las dos alternativas sin ninguna posibilidad de punto de encuentro: la Evolución y la Creación.

Razonemos: aun asumiendo la absurda historia de una célula creada a partir de sustancias inertes, [vida de la no-vida: sustancias orgánicas a partir de inorgánicas] ¿en qué momento y de dónde surge la ‘Selección Natural’? ¿Cómo se instituye el ADN? ¿Quién ‘ESCRIBIÓ y CODIFICÓ‘, el conciso Manual de instrucciones que en él aparece? ¿Cómo obtuvo la ‘Selección Natural‘,  la necesaria inteligencia para todos los procesos subsiguientes?

Por otra parte, una vez reconocida la enorme complejidad del ‘ácido desoxirribonucleico‘, resulta un contrasentido hablar de ‘Evolución de las Especies‘, cuando en el ADN de cada célula ya existe la información necesaria para todo tipo de metabolismo, ya corresponda al de un elefante o una hormiga; al de una espinaca o un roble centenario. Lo que implica un ‘diseño‘ garante de todo ciclo biológico del planeta entero.

Durante las décadas 1980/2000, se estuvo reuniendo datos comparativos en torno a la secuencia molecular de diferentes individuos y se enfocaron en la dirección de responder con ellos al imaginativo árbol filogenético que pretende la Teoría de la Evolución, distorsionando la realidad completamente. Todo se fundamenta en suposiciones, ninguna comprobada; no se ha demostrado algo fundamental: el imprescindible paso de una célula elemental bacteriana a la complejidad de, por ejemplo, una ameba.

Lo que se ha demostrado consistentemente, es que no existen ‘genes nuevos‘, sino ‘copias, duplicaciones, mutaciones, etc. Se plantea que aún cuando la variación genética es baja, existe una variación significativa en la morfología de las extremidades de las salamandras, y en el número de segmentos de los centípedos. Así, surge una duda en la investigación del campo evolutivo: ¿De dónde procede la novedad, si el cambio morfológico observado no se refleja en el genoma? La respuesta evolutiva es que esta ‘puede surgir‘ a través de varios medios, incluyendo la duplicación y los cambios en la regulación genética.

Luego, ante la falta de otras explicaciones, el ‘puede‘, se convierte en ‘debe‘, y horas después, en ‘así funciona‘. Si no se es capaz de hallar la respuesta en el ADN, debido simplemente a la aun carencia de conocimientos, entonces se especula, y tal especulación queda como postulado. Pero esto fue así, solo para derivar hacia la poca variación genética entre humanos y simios, y que la gente asimile un estado intermedio necesario para sustentar la teoría evolutiva: los homínidos que jamás han existido. Los restos arqueológicos atribuidos a esta ‘especie intermedia‘, correspondieron a distintos tipos de simios o a humanos con deformaciones genéticas importantes.

Por no resultar conveniente, los investigadores eludieron pronunciarse sobre las enormes diferencias que implican las características específicas del ser humano, como la habilidad para caminar erguido, elaborar lenguajes complejos, así como su incomparable capacidad de análisis, entre muchas otras. Es lógico, lo que interesa no es marcar las diferencias, sino todo aquello que pueda indicar proximidad con los simios y distancias con Dios.

Ya se presentó en este blog el artículo: ‘DEL NEANDERTHAL Y ALGÚN OTRO TAL’, que refiere el caso de una familia de una aldea turca, afectados con la enfermedad genética conocida como: ‘Ataxia Cerebral y Síndrome de Uner Tan’, que provocaba que les resultara imposible andar erguidos, viéndose obligados a desplazarse a cuatro patas. Cualquier resto humano que en vida haya sido afectada por tal mal, les daría una oportunidad a los paleontólogos para sustentar su ‘alquimia‘.

Pero, regresando: no fue posible llevar a cabo la primera síntesis de proteínas, de la primera célula creada, sin información de ningún tipo, aunque se alegue posibilidad casuística aleatoria en supuestos miles de millones de años, si se sabe que el último aminoácido de la cadena (Nitrógeno terminal) que forma la proteína, marca su supervivencia, y existen aminoácidos esenciales, como arginina, fenil, alanina, leucina o aspartato, que duran apenas dos minutos.

¿Cómo se logró que los datos secuenciales aparecieran de manera cifrada en el ADN? Y avanzando un poco más: ¿quién hizo que surgiera el ARN, y le instruyera sobre los códigos, para que consiguiera efectuar la  transcripción de dichos datos, de forma que el ribosoma pudiera elaborar proteínas? Y un poco más aún: ¿cómo se logró su lectura e interpretación en el ribosoma? Y más: ¿cómo se ‘enseñó‘ al primer ribosoma a elaborar proteínas? El azar no responde estas cuestiones; la amorfa selección natural tampoco.

Lo que se desprende de toda la literatura evolucionista que he leído (informaciones hasta el 2007) es que la teoría de la evolución plantea lo siguiente:

1- La primera célula (procariota, por supuesto) carecía de información codificada; se hizo ella sola a sí misma, a partir de materia inerte, y luego fue capaz de crear, sin instrucciones de ningún tipo, un metabolismo que la Ciencia reconoce que resulta muchísimo más variado, que el de las eucariotas. Algo que, sin embargo, JAMÁS SE HA DEMOSTRADO EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA.

Luego, ‘algo tuvo la habilidad‘ de ir escribiendo y ‘CODIFICANDO’ toda esa información, ‘recogiéndola, mientras ‘ESCOGÍA‘ lo que consideraba que resultaría mejor para los distintos tipos de individuos. En algún momento posterior, las células elementales hicieron simbiosis y, de nuevo sin ningún tipo de información, diseño ni orden, fueron capaces por sí mismas de crear la enorme complejidad comparativa que presenta la célula eucariota; algo que TAMPOCO  SE HA PODIDO DEMOSTRAR JAMÁS EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA.

De modo que de alguna forma IMPRECISA, JAMÁS DEMOSTRADA EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA, las bacterias se pusieron de acuerdo entre sí, se reagruparon en una especie de ‘simbiosis diferenciada‘ y fueron capaces de:

1- Un día, una bacteria decidió convertirse en Núcleo; algo nada fácil, ni más ni menos que el ‘cerebro celular’ rector de las actividades, pues toda célula, animal y vegetal, posee un laboratorio químico en el que se procesan, por ejemplo, las reacciones de oxidación-reducción (REDOX), así como una fábrica donde se elaboran, entre otros, los aminoácidos, azúcares y proteínas. Al que se suman sistemas respiratorios, de transporte, de lectura y transcripción del ADN,  y de reproducción. Y del núcleo sale toda instrucción.

También sistemas digestivos y sus consiguientes módulos excretores. Y por si esto resultara poco,  contiene y regula además, a todos los cromosomas, el ‘container‘ donde, de alguna manera que nadie ha podido precisar, se establecen las órdenes y se porta el material genético (ADN) que condicionará la organización de la vida, y las características hereditarias de cada especie: una precisa información, en un lenguaje cifrado que denota inteligencia, pues no hay ley física ni química ni de ningún tipo, que sea capaz de lograr que las ‘instrucciones de operación‘ se codifiquen a sí mismas.

2- Otra bacteria se volvió Mitocondria: Verdadera ‘central energética‘ que garantiza la vida, no solo de sí misma, sino de toda la célula, metabolizando, de una manera aprendida nadie sabe cómo, todo aquello que llegara a ella, y pudiera constituir un alimento. Se sabe que también la respiración se lleva a cabo en las mitocondrias, sintetizando ATP (adenosín trifosfato) por medio de la fosforilación oxidativa y síntesis de algunas coenzimas.

Dicho de otra manera: una de las bacterias que hizo ‘simbiosis‘, logró aprender, (sin instrucción de ADN, pues hablamos de la primera, sin inteligencia diseñadora, y por tanto, sin enseñanza) todos los procesos necesarios para convertirse en una factoría energética.

3- Hubo otra que le apeteció ser Ribosoma: Un firme ejemplo de diseño inteligente, pero sin diseñador; una fábrica donde sintetizar todas las proteínas indispensables para la vida. ¿Cómo adquirió ese conocimiento, y la necesaria sintonía y sincronismo entre los elementos que podían garantizarlo: ADN/ARN (de distintos tipos), fosfatos, azúcares, bases nitrogenadas, etc? ¿Cómo pudieron crearse esas sustancias, así como los aminoácidos, y las proteínas posteriores sin un programa pensado y calculado que lo permitiera ?

4- Otra procariota se convirtió a sí misma en un Aparato de Golgi: Produciendo, procesando y almacenando proteínas. ¡Toda una planta empaquetadora! Asumió de pronto múltiples funciones, (una sola es suficiente para que la eucariota muera), entre ellas: glicosilación de proteínas, selección, destinación, glicosilación de lípidos y la síntesis de polisacáridos de la matriz extracelular… No es posible conseguir este funcionamiento complejo sin una ingerencia exterior que lo confeccione antes.

5- Hubo una que llegó a Lisosoma: Orgánulo relativamente grande, con enzimas hidrolíticas y proteolíticas que sirven para digerir los materiales de origen externo o interno que llegan a ellos. Son capaces de digerir bacterias y otras sustancias que entran en la célula por fagocitosis, u otros procesos de endocitosis. También imposible lograr esto desde sus inicios, sin instrucciones intelectivas.

6- Un procariota ‘optó’ por volverse Retículo endoplasmático: Una red interconectada, que forma cisternas, tubos aplanados y sacos intercomunicados, participantes todos, en funciones relacionadas con síntesis proteicas, metabolismo de lípidos y algunos esteroides. Es conocido como la “autopista intracelular“, porque transporta todo tipo de materiales alrededor de la célula. Es irrazonable pensar que surgiera todo este engendro de factores interrelacionados perfectamente, sin un diseño nacido del conocimiento y de la capacidad creadora.

7- Una Bacteria simbiótica se conviertió en Vacuola. Hay un tipo de ellas, la pulsátil o contráctil, que aparece en muchos protozoos, especialmente en los dulceacuícolas. Se llenan de sustancias de desecho que van eliminando de forma periódica y además bombean el exceso de agua al exterior. Todo un ejemplo de diseño, pues resulta obvio que es capaz de censar y decidir ante la sobreabundancia o falta de agua. ¿Tiene sed? ¡Es posible que sus vacuolas estén pidiendo agua! El azar tampoco resulta una respuesta coherente en este caso.

En fin; resulta imposible pensar que toda esa maravilla que existe en la célula surgió sin necesidad de que ‘alguien‘ la diseñara y la creara. Es un absurdo pensar que las procariotas se pusieron de acuerdo y se unieron, distribuyéndose las respectivas y complejas funciones futuras, imprescindibles en la eucariota. Y resulta imposible creer en un origen celular apartado del cálculo, el orden y la planificación que reclama a gritos toda la vida existente en cada célula.

La Creación demanda inteligencia, la mutación desorganiza, atrofia y conduce a la muerte temprana o una vida sufrida, en más del 90% de los casos y no es beneficioso en ninguno, pues nada que constituya un perjuicio puede considerarse como favorable.

La amorfa selección natural carece de raciocinio para ‘seleccionar‘, y la evolución es un imposible, pues el ADN no adquiere nueva información genética; los nuevos genes debidos a duplicaciones, solo ‘repiten’ la información original. Y las mutaciones señalan en realidad hacia una ‘INVOLUCIÓN’, tal como lo demuestran las nuevas enfermedades génicas que aparecen constantemente, consideradas por la Ciencia como ‘raras‘.

Las denominadas enfermedades raras son aquellas que afligen a un pequeño número de personas, dentro de una población general. En Europa, se consideran así, cuando afecta a 1 de cada 2,000 personas. Hasta la fecha, se han detectado seis o siete mil, y cada semana se describen cinco nuevas en la literatura médica… que a medida que se incrementen dejarán de serlo, como ya lo ha hecho, por ejemplo, las que en su día lo fueron: la hemofilia, el síndrome de Down y la Espina Bífida, entre miles de ellas.

Las imaginarias ‘selección natural y evolución de las especies’ no podrán hacer nada por evitarlo; solo el hombre, haciendo uso de la inteligencia de la que Dios le ha dotado, será capaz de continuar paliando y neutralizando, las consecuencias de estas pérdidas de la información codificada, (datos quizás hallados en el futuro, dentro del ADN que hoy es considerado como ‘basura‘ por los investigadores), en la medida en que su esfuerzo y entrega a los demás lo vaya logrando.

La falsa información que la biología evolutiva está introduciendo en las aulas es tal, que en realidad se está nutriendo al conocimiento de las alumnos con un insustancial potaje, donde el valor alimenticio de sus condimentos básicos, jamás han sido acreditados ni siquiera con una sola prueba, en ningún laboratorio investigativo, en ningún punto de este planeta.

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