EVOLUCIÓN: ABIOGÉNESIS A POR SUS FUEROS

abril 5, 2008

“Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén” (1ª Timoteo 6:20)

LAS NEBULOSAS DE CHARLES Y ASOCIADOS

El antiguo concepto de abiogénesis o autogénesis, en Biología, sostenía que podía surgir vida animal y vegetal de forma espontánea, a partir de materia inerte; este indicaba que germinaban gusanos del fango, moscas de la carne podrida, cochinillas de los lugares húmedos, etc. Así, la idea de que la vida se reciclaba continuamente en la Tierra a partir de restos de materia orgánica, se denominó generación espontánea.

En la segunda mitad del siglo XIX, los ensayos de Luis Pasteur probaron definitivamente que los microbios no se originaban al azar. Gracias a él, aquella absurda idea debió ser desterrada del pensamiento científico, y a partir de entonces se aceptó de forma general el principio que sentenciaba que todo ser vivo procede de otro ser vivo.

Pero, ante la insistencia atea de no reconocer el origen de la vida tal como se plantea en las Escrituras, los mismos seguidores de la antigua corriente se reincorporan al camino, aspirando dar respuestas coherentes al umbral de la existencia, con el concepto de que en un momento indeterminado, eones de tiempo atrás, la materia no orgánica generó la primera célula viva. O sea, en lugar de recapitular, dan un inmenso salto hacia delante, respondiendo ‘sus’ incógnitas, con más absurdos.

¿En qué se fundamentan? Pues de nuevo en la generación espontánea; es decir, más de lo mismo, pero aplicando la seudo ciencia para convencer que ‘esta vez sí tienen la razón.’ Mas es muy difícil visualizar las cosas inertes, ultrapasando la frontera hacia lo vivo, sin aportar ideas congruentes, porque, ¿qué funda una célula viva? ¿Que criterios deben ser cumplidos?

El propósito de todo método científico es relacionar el efecto (observación) con la causa, al tratar de reproducir el efecto, recreando las condiciones bajo las cuales este ocurrió. Cuanto más complejo es el fenómeno, mayor es la dificultad que la ciencia tiene para investigarlo, y en el caso de la investigación del origen de la vida, se topa con dos trabas: las condiciones en que ocurrió son desconocidas y se ignora la esencia original.

Pero, ¿qué es la vida? Las células son los elementos más simples de todos los seres vivos; aun los procariontes, los más elementales. ¿Han podido demostrar que una sola bacteria ha surgido de la nada? Decididamente: No. Aun así, no solo obvian esta falta de evidencia, sino que además dicen que esta bacteria, sin núcleo,  citoesqueleto, y muchos otros organelos imprescindibles, se fue abasteciendo de todo ello por sí misma, sin ayuda externa, llegándose a convertir en un organismo complejo. ¿Han aportado alguna prueba de esto? Decididamente: No, pero siguen adelante con sus elucubraciones, como si en Ciencia no fueran necesarias las evidencias.

Todos los organismos complejos se componen de células, cada una integrada por un microcosmos de entidades que la convierten en un ínfimo mundo funcional. Células únicas de vida libre, como la ameba y otros protozoarios, deben desempeñar todas las funciones necesarias para la vida, igual que individuos más complejos. Una célula posee sistema digestivo, reproductor, respiratorio, nervioso, esquelético, excretor, muscular, etc., muy minúsculo e interconectado para haber surgido por azar.

El análisis se complica si se piensa que toda célula viva ostenta características en común, consideradas fundamentales: el código primario rico en informaciones de ADN, la enzima ADN polimerasa necesaria para la reproducción de dicho código, ARN intermediarios y ARN polimerasa requerido para transcribir las precisas instrucciones metabólicas que aparecen enigmática e inexplicablemente ‘codificadas‘ en la molécula de Ácido desoxirribonucleico (ADN). El hecho concluyente de que todo elemento celular tiene garantizada su necesidad de energía de una forma u otra constituye una evidencia de diseño, no de sucesos casuísticos.

Añadamos ahora el mecanismo de síntesis de proteínas contenido en los ribosomas, los ARN transportadores y las enzimas precisas para ligar a cada uno de los aminoácidos respectivos, más la membrana celular y las vías metabólicas fundamentales para generar los materiales necesarios en las reacciones mencionadas anteriormente, implicando en ellas a cientos de fermentos participantes, de forma organizada y muy bien calculada.

Asombrosamente, una vez más, sin ninguna prueba confirmatoria, vuelven a asegurar que toda esa complejidad también sucedió por sí misma, por azar de la Naturaleza y por una selección natural controladora, que nadie ha evidenciado con referencias comprobatorias. Dicen que de la materia inorgánica surgió la orgánica, y que esta fue adquiriendo complejidad gracias a su sabiduría infinita, durante miles de millones de años, hasta el momento actual. Esa es la sopa que se da a beber en las escuelas, desde hace casi dos siglos.

Los autores de esta nueva teoría abiogénica, señalaron cuatro componentes esenciales para el origen de la vida:

1. Una atmósfera llena de moléculas gaseosas reducidas y una fuente de energía para convertir esas moléculas en precursores biológicos necesarios para la subsistencia.

2. Un océano saturado de pequeñas moléculas biológicas resultantes del punto anterior.

3. Un mecanismo que genera, a partir de este mar molecular, polímeros ricos en información, necesarios para una célula viva (ADN, ARN y proteínas)

4. Interiorizar, confiada y absolutamente, que si el paso número tres es implementado, dará como resultado, inevitablemente, la sublime formación de una célula viva.

La primera condición impone un aspecto químico. Los primeros estudios serios al respecto, datan de 1920, cuando J.B.S. Haldane y A.I. Oparin sugirieron que la vida se originó espontáneamente a partir de la materia inerte existente en la superficie terrestre en un pasado remoto, y describieron un escenario para esa ocurrencia: una química oscura, pero ampliamente aceptada entre aquellos que procuraban establecer un origen naturalista para la vida en la tierra.

Años después, en el 1953 Stanley Miller hizo sus experimentos basado en el ambiente de Oparin (CH3, NH4, H2O, y H2), y logró varios compuestos simples, incluyendo algún aminoácido, así como una cantidad de alquitrán. Miller y Urey propusieron que la luz ultravioleta y descargas eléctricas, produjeron pequeñas moléculas biológicas precursoras en la “tierra primitiva”, luego depositadas en los océanos por el ciclo hidrológico.

Más tarde, Carl Sagan propuso que la tierra primitiva estaba sometida a un flujo de rayos UV 100 veces más fuerte que los de hoy día, y que el H2S proveniente del vulcanismo fue un agente catalizador. En el inicio de la decada de los 70, Bar-Nun demostró que las ondas de choque de alta velocidad resultaban 10,000 veces más eficientes que los otros métodos, convirtiendo la atmósfera gaseosa reductora de Oparin en pequeñas moléculas, formando cuatro aminoácidos.

Actualmente, algo más de una decena de aminoácidos puede ser producida bajo condiciones de la atmósfera reductora que se ‘cree‘ existió en la tierra primitiva. Pero, como también se generan aminoácidos no proteicos, estos competirían con los veinte aminoácidos de síntesis, en cualquier hipotética reacción abiogénica, afectando la teoría.

Oparin reconoció la necesidad de excluir oxígeno o algunos otros compuestos oxidativos de la mezcla. Esto fue muy conveniente, debido a que tal mezcla probó ser capaz de generar una variedad de pequeñas moléculas de interés biológico.

Pero hubo oxígeno; Philip Abelson (1966) y J. W. Schopf (1972) concluyeron que no hay evidencias de una atmósfera inicial de metano-amonio, y desde el vuelo del Apollo 16, se supo que la fotodisociación del agua en la atmósfera superior, por inducción, es una de las fuentes mayores de oxígeno libre atmosférico, así que este se debió generar en un promedio alto en la tierra, sin la presencia de un escudo de ozono (hecho por oxígeno) para bloquear la intensa luz UV del sol. Un análisis de las rocas ‘consideradas‘ del Precámbrico parece indicar la presencia de oxígeno libre, a niveles similares de los hoy día (Walker, 1977), y que la tierra no tuvo la atmósfera reductora que apoye a estas tesis.

Por otra parte, queda la incógnita del surgimiento de biopolímeros ricos en información que provocarían la necesaria síntesis de macromoléculas imprescindibles para el desarrollo de una pre-célula. La síntesis de proteínas y ácidos nucleicos a partir de pequeñas moléculas precursoras, en el hipotético océano biótico, representa uno de los desafíos más difíciles del modelo de la evolución, ya que el agua no favorece la formación de enlaces peptídicos, sino que es su ausencia lo que beneficia la reacción.

Sidney Fox reconoció el problema y comenzó a elaborar una alternativa mediante la que logró crear una especie de sustancia polimerosa. El material polimerizado se vació en una solución acuosa, resultando en la formación de algo que llamó ‘proteinoides‘, que consideró como células. Reclamó casi todas las propiedades imaginables para su producto, incluyendo que él había alcanzado la transición de la macromolécula hacia la célula.

Fue aun más lejos, intentando  demostrar que un pedazo de roca de lava pudiera sustituir un tubo de ensayo en la síntesis de proteínas y afirmó que el proceso ocurrió en la tierra primitiva en los alrededores de los volcanes. Sin embargo sus críticos y sus propios alumnos desnudaron su credibilidad:

Se demostró que los proteinoides no son proteínas, pues contienen muchos enlaces no peptídicos y otros cruzados que no son naturales. Los enlaces peptídicos son del tipo beta, mientras que todos los enlaces peptídicos biológicos son del tipo alpha. Los materiales con los que inició el experimento fueron aminoácidos purificados, que no tenían semejanza con los materiales disueltos en la “sopa orgánica“.

Si alguien tuviera que hacer el experimento con la sopa pre-biótica, el único producto sería alquitrán. El porcentaje de 50% ácido aspártico y ácido glutamico necesario para estos experimentos no tienen semejanza al porcentaje muchísimo mayor de glicina y alanina hallados en los experimentos de síntesis de la tierra primitiva, y tampoco hubo contenido de información genética.

Todas las alegaciones expuestas por Fox fallaron en pasar las pruebas cuando fueron examinadas cuidadosamente. Aunque sus resultados iniciales parecieron coincidir mucho con su teoría, la realidad resultó catastrófica para las esperanzas de los paleontólogos, geólogos y bioquímicos involucrados en una creación casuística y natural.

También se propuso el uso de arcillas, pues en este ambiente los grupos de aminoácidos tienden a ordenarse, y se han logrado producir polímeros a partir de muchos aminoácidos. Pero, aunque estos estudios han generado el interés de los evolucionistas prebióticos, su relevancia ha sido sofocada, entre otras cosas, porque las arcillas muestran preferencia por aminoácidos básicos.

Para obtener resultados y que ocurra la polimerización, deben ser usados aminoácidos puros y activados, ligados a adenina, sin embargo, los aminoácidos adenilados no son el material flotante más común en el océano prebiótico. Si se usan aminoácidos libres, no ocurre la polimerización adecuada, pues los polímetros resultantes son en su mayoría tridimensionales y no lineales, como suelen ser los biopolímeros.

Recientemente fue abierto un capítulo final con el descubrimiento de las moléculas de ARN auto catalítico. Fueron recibidas con gran gozo por los evolucionistas, porque daban esperanza de disminuir la necesidad de fabricar proteínas en la primera célula; les llamaron “ribozimas“, pero sin embargo, estas probaron ser incapaces de responder a la expectativa, debido a dos factores:

– Aunque una ribosa puede ser producida bajo condiciones prebióticas simuladas, resulta un azúcar raro en los polímeros de formaldehído (mecanismo pre-biótico que se acredita dan origen a los azúcares). Además de la presencia de nitrógeno, los aminoácidos de la mezcla de reacción podrían prevenir la síntesis de azucares (Shapiro, 1988).

– Ninguna de las 5 bases presentes en DNA/RNA son producidas durante la oligomerización HCN (ácido cianhídrico) en soluciones diluidas (el mecanismo pre-biótico que se cree que dio origen a las bases nucleotídicas). Además de los problemas de síntesis de los precursores y de las reacciones de polimerización, todo el bosquejo depende de sintetizar una molécula de RNA capaz de hacer una copia de sí misma, pues la molécula debe también realizar alguna función vital para iniciar la fuerza de la vida; pero tal hazaña, no ha podido verse manifiesta.

Todo ese “Mundo RNA” perdura en calidad de ficción; no ofrece pistas de cómo llegar desde el esbozo del mecanismo convencional de las proteínas de ADN-ARN de todas las células vivas. Por otra parte, el que algunos científicos decidan exhibir tal entusiasmo por este esquema, revela la poca fe que tienen en los otros escenarios del origen de la vida discutidos anteriormente.

En todos los estudios experimentales sobre los inicios biológicos, la presencia del investigador condiciona siempre  la dirección y conclusión del experimento en el sentido de sus propósitos. Cuando este se propone lograr un objetivo (por ej., en la síntesis de los precursores o la polimerización de los precursores), elabora un sistema ‘previsto‘, que tenga alguna posibilidad de alcanzar la meta deseada. Se escogen las condiciones en las cuales los materiales resulten apropiados para una hipotética tierra prebiótica, de modo que lo obtenido quede envuelto en el aire de credibilidad necesario, aunque sea conseguido desde la manipulación inteligente, no desde el caos de las reacciones implícitas en los laboratorios.

Los cálculos son cuidadosamente manipulados una y otra vez, hasta lograr la meta propuesta; así, el lector da por hechas las situaciones contadas, que no tendrían probabilidad de ocurrir ni habrían sido posibles en el entorno natural del principio de la Creación. Por ejemplo, cuando Fox realizó sus experimentos para producir proteinoides a partir de aminoácidos, usando roca de lava en lugar de tubos de ensayo, guió su trabajo para dar la impresión de que este era un modelo idóneo para la tierra prebiótica. Creó una gran expectativa entre quienes le creyeron, mas sus resultados, como ya se ha sabido, constituyeron un fiasco más en las esperanzas evolucionistas.

Si el análisis científico cuidadoso nos lleva a concluir que los muchos mecanismos propuestos del ‘origen espontáneo‘ no han logrado producir ni una sola célula viva, la hipótesis alternativa de la Creación inteligente se torna más atrayente; los métodos de la ciencia no han logrado responder de forma concluyente, ni en un solo ejemplo plausible, a la pregunta del origen de la existencia del rico mundo biológico que aparece ante nuestros ojos.

Sagan y M. J. Newman fueron diáfanos al declarar que “la ausencia de la evidencia es la evidencia de la ausencia.”: Más transparente ni el agua cristalina; se ha estafado a la humanidad durante mucho tiempo y es hora de que alguien con raciocinio dé la señal de Stop… al menos hasta que la verdadera Ciencia, esa gran confirmadora y única homologadora, esté en condiciones de ofrecer una prueba definitiva.


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MI PLANETA ES UN CHAVALITO.

enero 29, 2008

Enero 29/2008

¡YO NO LLEGO A LOS 6000 AÑOS!

Hace unos años se anunció el hallazgo de un planeta en el distante cúmulo de estrellas M4: una ‘nube difusa’ que puede verse fácilmente con binoculares en un cielo oscuro al oeste de la estrella Antares, constelación Escorpión. Para  Norteamérica, Antares es la brillante estrella roja en el sur, que se deja ver durante las noches de verano. Como casi todos los planetas extra-solares descubiertos hasta la fecha, la detección de este va en contra de las predicciones evolucionistas, y no atenta contra la credibilidad bíblica.

La Astronomía evolucionista, por supuesto, da por hecho que nuestro sistema solar no es producto de una creación divina, sino que resulta del síncope de una nebulosa. De ahí su idea de que todos los sistemas aleatorios a otras estrellas fueran similares al nuestro, pues según sus criterios, se forman de la misma forma que el solar: ¡Todos al Big Bang!

Pero los descubiertos hasta ahora, nada tienen que ver con el que habitamos y apuntan más cada vez a una Tierra joven. (Bernitt, R., Extrasolar planets suggest our solar system is unique and young. [Planetas extrapolares sugieren que nuestro sistema solar es único y joven] TJ 17(1):11-13, 2003.)  Este hallazgo posiblemente resulte uno de los sistemas estelares más raro conocido hasta la actualidad; los creacionistas estamos contentos: Dios demuestra su creatividad cada día, desafiando la inteligencia humana.

Los investigadores de la Evolución dicen que este planeta se formó hace cerca de 13 mil millones de años. Me sorprende la facilidad para datar todo, incluso a los planetas invisibles, pues de este solo se percibe la nebulosa; su existencia se conoce debido a los pulsares, pues, aunque su masa supera varias veces la de Júpiter, no es visible. Fue descubierto por el ‘efecto’ gravitacional que ejerce y que produce un pequeño cambio en las señales de radio del pulsar detectado en la Tierra. El problema es que si no puede verse ni tienen muestras para laboratorio, no sé como pudo haber sido datado y todo; cualquier día nos sorprenden y le hacen incluso su fiestecita de cumple. ¡Una conjetura más de esa tropa!

La mayoría de los astrónomos del ‘Big Bang, suponían que los planetas no podrían hallarse en cúmulos globulares, pues según su ‘teoría’, las estrellas de estos cúmulos son ‘pobres en metales‘; (los astrónomos llaman así a los elementos pesados) poseen menos elementos que pesen más que el helio,  en comparación con astros como el sol. De modo que este planeta les ha metido el sombrero hasta los ojos; ellos ‘se inventaron‘ la idea de que estos metales son los bloques constitutivos iniciales de todos los planetas. De ahí que el  hallazgo esté forzando a sus astrónomos a revisar sus ‘principios‘ una vez más; son reiterativos en esto, ya que se están viendo obligados a alterar sus modelos constantemente, ante cada nuevo descubrimiento ‘científico‘ que les pone en evidencia.

Una vez más se hace obvia  la constante especulación evolucionista, en contraste con la inmutabilidad y incólume Palabra del Creador. Mas sin embargo, de una manera que no logro entender racional, por mucho que me esfuerce, aun tienen seguidores.

Pero no es la única prueba de juventud terráquea. La ‘Evolución‘ tiene con el Helio una deuda pendiente, pues la relación de átomos de helio que entran a la atmósfera es de 40, por cada uno que sale. Es decir, la cantidad de helio escapando de la atmósfera terrestre al espacio es sólo la cuadragésima parte de la que entra. La evolución no ha podido dar aun con ningún mecanismo de escape adecuado para responder a la interrogante de la poca cantidad de helio existente hoy en la atmósfera; según sus cuentas, luego de los supuestos miles de millones de años que tiene el planeta, la cantidad existente de Helio en la actualidad es la dos mil dozava parte de lo esperado. Para que se entienda bien: hay ‘X’ cantidad, cuando debería haber, 2000X.

Esto es una contrariedad irresoluta para los físicos evolucionistas; uno de sus peritos, J.W. Chamberlain, dijo que este problema de acumulación de helio ‘… no se irá, y está sin resolver.‘ Buscan explicaciones para esta poca cantidad, pero ninguna de ellas ha probado ser adecuada; reniegan de la respuesta obvia, mirando como siempre hacia otro lado: ¡la tierra es millones de veces más joven de lo que dicen!

Todos conocemos de una forma u otra el helio, ese gas extraliviano que sustituyó al hidrógeno usado en globos-sonda y zeppelines, debido a que es incombustible: ni se prende ni explota como su antecesor. También forma parte importante de las mixturas de aire usadas por los buzos a grandes profundidades, pues a diferencia del nitrógeno, ni aun a altas presiones se diluye en la sangre, evitando la punzante y peligrosa situación causada por las burbujas de nitrógeno que se crean en las arterias del buceador ante la caída de presión rápida cuando este sube a la superficie. Esta misma mezcla es usada en las fiestas familiares con globos inflados con helio, pues vuelve la voz muy aguda, debido a que el sonido viaja más rápido en el helio que en el aire.

Hay varias publicaciones serias sobre la evidencia de la juventud del planeta, ofrecida por la cantidad de helio existente en la atmósfera terrestre. Sobresale por su claridad el libro del Dr Larry Vardiman: La Edad de la Atmósfera Terrestre. (Un Estudio del Flujo del Helio en la Atmósfera, Institute for Creation Research, 1990) También David Malcolm da, desde hace años, cálculos muy minuciosos en su artículo: Helium in the Earth’s Atmosphere (Answering the Critics), Creation Ex Nihilo Technical Journal 8(2):142-147, 1994.

Se cree que el helio que hay en el sol es creado por fusión nuclear. El núcleo de hidrógeno, el elemento más liviano, se combina para formarlo, liberando grandes cantidades de energía. Pero en la tierra, se genera, esencialmente, por decaimiento de alpha radioactivo. El gran físico neozelandés Ernest Rutherford (1871-1937) descubrió que las partículas alfa eran en realidad, núcleos de átomos de helio. Los elementos radioactivos en las rocas como el uranio y el torio, producen helio de esta manera, y este, al ser un gas, se escapa al aire.

Los científicos pueden saber la velocidad a la que se crea el helio y a la que escapa de las rocas, cuánto entra al aire, y cuánto sale hacia el espacio. También evalúan su cantidad en las piedras y en el aire; así calculan la edad máxima de ambos. Los resultados son imprevisibles para los que creen en miles de millones de años, pues no le salen las cuentas y siempre la juventud de la Tierra queda bien parada; pese a que, por supuesto, todos esos cálculos dependen de asunciones sobre el inicio de la Tierra, que ellos dan por seguras.

Pero la acumulación de helio es incluso más lenta hoy que en el pasado, pues las fuentes radioactivas han decaído. Esto haría aun más chavalito a nuestro planeta. La única salida ante esta situación es asumir que el helio está escapando de la atmósfera. Mas, de ser así, sus átomos deben moverse muy rápido para vencer a la fuerza de gravedad, y está demostrado que no es posible, pues la velocidad de los átomos de helio es menos que un cuarto de la velocidad que necesitan para vencerla y salir al espacio exterior.

El físico creacionista Robert Gentry investigaba granito en las profundidades de la tierra, buscando contar con un almacén para el desecho radiactivo de las plantas nucleares; pero esto requería que los elementos no se movieran muy rápido a través de la roca. El granito contiene zirconios, vidrios minerales que a menudo retienen elementos radioactivos. Por lo tanto deberían producir helio, que estaría escapando. Pero Gentry encontró que de haber tenido miles de millones de años para fluir al exterior, no debía existir tanto helio aún en los profundos y calientes zirconios (197°C). Sin embargo, si sólo hubieran pasado los 6 mil años bíblicos, entonces no estaríamos sorprendidos de que quedara tanto.

La cantidad actual de helio existente en el aire y en las rocas, contradice una tierra de miles de millones de años, según piensan los evolucionistas y ‘creyentes‘ que han decidido secundarles. En lugar de ello, ofrece una excelente evidencia científica para una edad corta, tal como nos alecciona el Bereshit (Génesis griego) 1:1-31, solo pongo el último versículo:

31″Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día.”

Con el Creador no se puede ir a medias: o creemos en toda su Palabra… o nos pasamos al otro bando.

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DEBERES CRISTIANOS.

enero 28, 2008

Enero 28/2008

LO QUE SE ESPERA DEL CRISTIANO.

En su momento, Nehemías repuso los fundamentos de las leyes de Dios entre sus contemporáneos, apartados del Creador casi por completo; también Oseas demolió la ignorancia debilitadora en una sociedad que confundió y contaminó la instrucción pura del Señor. Con nosotros debe suceder igual; si antes de estudiar Su Palabra, le pedimos ayuda, el Todopoderoso nos dará discernimiento para defender las bases de la cristiandad; el conocimiento nos hará fuerte ante las filosofías intrusas, y las huecas sutilezas de la ‘falsa sabiduría’ humana, con las que un buen número de creyentes se ha confabulado.

Una de las últimas promesas de Jesús en Ap: 22:13 fue:

‘Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.’

Es decir, nos promete la veracidad bíblica desde el Alfa, 1ª letra del abecedario griego, hasta la Omega, la última.

Los once capítulos iniciales del Génesis constituyen la raíz de todo lo demás; incluso de los otros libros, incluido el NT. La confusión en la Iglesia entristece al cristiano, pero también le reta y anima a seguir con el designio de la defensa de la credibilidad bíblica, pues se hace patente la gran necesidad de ella en el pueblo de Dios. Bajo ningún concepto podemos adolecer de falta de preparación, impericia o duda, con respecto a la instrucción recibida del Evangelio; una persona que es evangelizada, debe quedar persuadida de poder aferrarse a la Biblia como su libro guía, sabiendo que es creíble al 100%. Su convencimiento de que representa el legado de Dios, tiene que ser absoluto; tanto cuando enseña sobre la Creación, advierte al pecador sobre los peligros de su sordera o promete la maravilla del perdón, la progresión en fe, esperanza y próspera seguridad a quienes creyeran en Él.

“Toda la Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud. Así, el hombre de Dios estará capacitado y perfectamente preparado para hacer toda clase de bien.”2ª Ti 3:16-17

¿Qué se puede esperar de una congregación dudosa?… El Señor no quiere cristianos titubeantes; nos lo enseña en Ef 4:14-14:

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. Antes bien, diciendo la verdad con amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo.”

Constantemente, la Biblia nos instruye  sobre cómo debemos comportarnos ante los ataques que recibiría; hay mucha profecía en ella. Es lógico, pues se trata de la Palabra de Dios y Él es omnisciente; supo que su enemigo tradicional estaría constantemente agrediéndole justo allí donde se demuestra su mayor grandeza: en el ser humano. Por eso nos alerta y educa para que estemos imbuidos de la fe necesaria; Él siempre previó que nuevas teorías aparecerían entre los propios hombres, debido a que serían tentados por Satanás en su ego, que es donde con mayor vulnerabilidad se comportan.

El saber humano tiende a sobrevalorarse; tan es así que cada descubrimiento al que llega, lo considera definitivo: si su inteligencia no es capaz de ver más allá, por estar ubicado en el extrarradio de su comprensión, cree ‘absurdo’ que exista ‘algo más’.

El deseo de sobresalir entre sus semejantes, ocupando el centro de atención, les hace frágiles; otros deseos carnales, los generados por el instinto de una naturaleza pecadora, han hecho el resto: la necesidad de no tener un Dios ante el que responder por inmoralidades sexuales señaladas por la Biblia como falta grave, amén de todos los demás placeres mundanos que este libro prescribe, provocó que los hijos de Adán buscaran desesperadamente una excusa que les liberara de esa dependencia divina.

La entrada en escena de Darwin, y la mala interpretación de hallazgos geológicos de fósiles y artefactos de todo tipo, les permitió inventarse una historia que se opusiera a las enseñanzas del Génesis: el fundamento de la Palabra del Señor, al que el propio Jesucristo se refería cuando instruía a sus apóstoles y a todos los que le escuchaban. Si el Génesis resultaba poco fiable y perdía credibilidad, todo el resto caería después; la fe se debilitaría lo suficiente como para que prevalecieran las ideas humanas falibles, sobre las enseñanzas de la omnisciencia de Dios, absolutamente infalible. Hasta el propio Jesús, que se refiere asiduamente a otros libros del Pentateuco, quedaría en entredicho.

El apóstol Pablo, llamado por el Señor, también nos lanza su grito de advertencia para que no quedemos a merced de perdernos en los engaños de la seudo-ciencia humana, en 1ª Co 2:3-5:

“Me presenté ante vosotros débil y temblando de miedo, y cuando os hablé y os prediqué el mensaje no utilicé palabras cultas para convenceros. Al contrario, os persuadí por medio del Espíritu y del poder de Dios, para que vuestra fe dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres”.

También la carta a los Gálatas habla claramente acerca de lo que está sucediendo hoy en el mundo. En la traducción bíblica de Reina Valera, en Gálatas 1:10 leemos:

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo”.

Mas, en otra traducción, desde lo escrito directamente en Hebreo por Salkinson-Ginsburg, vemos el versículo con un énfasis que nos aclara la posición que debemos tener en la vida:

“¿Trato de agradar al hombre ahora, o hablo la Palabra delante de Elohim? ¿Trato de satisfacer lo que agrada al hombre?”

La pregunta que debemos hacernos después de leer ambas versiones es: ¿dónde nos hallamos parados muchos cristianos hoy en día? ¿Hablamos la palabra con ‘respeto’, como si estuviéramos delante de Dios? ¿Osaríamos decir lo mismo ante Él? Duele confesar que, actualmente, gran cantidad de seguidores de Cristo buscan satisfacer lo que agrada al hombre, lo que quieren oír sus semejantes, en vez de instruir sobre los fundamentos puros de nuestra doctrina. Hay que tener mucho coraje evangelista para oponerse a los cánones establecidos por la ciencia materialista-atea y enfrentarse a una falta de fe en la Biblia, cada vez más generalizada; se precisa mucha fuerza de voluntad y confianza sólida en las Sagradas Escrituras para cumplir con lo que el Señor espera de nosotros.

Se entiende; se trata de una lucha de David contra Goliat. La seudo ciencia ha sabido imponerse a los estados e incluso a la iglesia cristiana más poderosa: la católica. Basándose en falsas conjeturas, dictan que provenimos de organismos unicelulares que fueron evolucionando ‘casuísticamente’ hasta llegar a un tipo de mono que devino en el hombre actual…y que continuamos trasmutando. Y el mundo, ávido de zafarse de una ley que le ata y no le permite regodearse libremente en lo que le place, pero que a Dios le resulta ofensivo, no ha dudado en postrarse a los pies de esa idea y rendirle culto.

Hasta la máxima autoridad católica dobló sus rodillas inexplicablemente y, a día de hoy, se enseña la ‘evolución de las especies’ en la mayoría de sus escuelas; sucumbió en sus años decadentes a la autocracia de los científicos evolutivos que imponen que nosotros estamos relacionados con los monos, muy mal asesorado por sus consejeros. ¿Estaban allí presentes en el principio? ¿Se ha aportado alguna prueba definitiva? ¡Basan su sentencia en especulaciones! Y, para colmo, se han puesto de acuerdo, incluso alterando resultados de investigación, para cifrar la edad del planeta en miles de millones de años.

Debemos tener siempre presente los avisos sobre las consecuencias de la falta de conocimiento. Oseas 4:6 nos da una referencia de la actitud de Dios ante nuestra negligencia.

“Mi pueblo no tiene conocimiento; por eso ha sido destruido. Y a ti, sacerdote, que rechazaste el conocimiento, yo te rechazo de mi sacerdocio. Puesto que tú olvidas las enseñanzas de tu Dios, yo me  olvidaré de tus descendientes.”

Dios no excusa la ignorancia, pues Su Palabra es sabiduría. Por eso es reiterativo:

*- “Lo que voy a decir es la verdad; no me gusta proferir mentira. Todas mis palabras son     justas; no hay en ellas la menor falsedad.” (Proverbios 8:7).

*- “Porque el principio de la sabiduría es el temor de Dios” (Proverbios 1:7)

*- “Pues el Señor es quien da la sabiduría; la ciencia y el conocimiento brotan de sus labios.” (Prov 2:6)

*- “Porque yo os daré palabras tan llenas de sabiduría que ninguno de vuestros enemigos podrá resistiros ni contradeciros en nada.” (Lucas 21:15)

*- “Si a alguno de vosotros le falta sabiduría, pídala a Dios y Él se la dará; pues Dios da a todos, sin limitaciones y sin hacer reproches.  (Santiago 1:5)

*- “Pues en Él están encerradas todas las riquezas de la sabiduría y del conocimiento. Esto os lo digo para que nadie os engañe con palabras seductoras.” (Colosenses 2:3-4)

“¿En qué pararon el sabio, el maestro y el experto en discutir sobre cosas de este mundo? ¡Dios ha convertido en tontería la sabiduría de este mundo! En efecto, Dios dispuso en su sabiduría que los que son del mundo no le conocieran por medio de la sabiduría humana; y prefirió salvar por medio de su mensaje a los que confían en él, aunque este mensaje parezca una tontería.” (1ª Co 1:20-21)

Con los enfoques evolucionistas, llegó la prohibición de enseñar creacionismo bíblico en Biología, y la consecuencia de “expulsar” a Dios de la educación… en la primera potencia del mundo. La riada anti Dios siguió luego por los países europeos, abanderados por la comunista, atea y extinta Unión Soviética, con cientos de millones de habitantes. Una triste consecuencia que estamos pagando, al ver el incremento de violencia en las escuelas, y la mengua en valores espirituales y morales. Resulta triste observar como hijos de supuestos cristianos están cayendo en los engaños y perversidades del mundo, minando la célula básica de una sociedad sana: la familia. Somos culpables de indolencia ante nuestra responsabilidad con el proyecto del hogar, sobre el que Dios nos ha instruido largamente.

La pregunta ahora es: ¿dónde fue el ataque preciso de Satanás para robar la educación de los hijos, que claramente constituyen una responsabilidad de los padres, dada directamente por Dios? Sobre ninguna parte de la Biblia, más que en GÉNESIS:

“Si fueran destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” Salmos 11:3

Dios mismo nos lo enseña a través de Moisés, el encargado de trasmitirlo:

“Estos son los mandamientos, leyes y decretos que el Señor vuestro Dios me ha ordenado enseñaros, para que los pongáis en práctica en el país del cual vais a tomar posesión. De esta manera honraréis al Señor vuestro Dios, y cumpliréis durante toda vuestra vida las leyes y los mandamientos que yo os mando a vosotros, a vuestros hijos y a vuestros nietos; y así viviréis muchos años” (Dt 6:1-2)

Más adelante, se confirma y especifica el tema que estamos tratando en concreto:

“Graba en tu mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a tus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuanto te acuestes, y cuando te levantes. Lleva estos mandamientos atados en tu mano y en tu frente, como señales, y escríbelos también en los postes y en las puertas de tu casa.” (Dt 6:6)

Los fundamentos de la cristiandad están en Génesis; es allí exactamente donde Satanás sabe que puede intentar, con alguna posibilidad de éxito, destruir la Iglesia, la familia, y la persona. El cristiano tiene el deber de capacitarse para poder responder a todas las preguntas, ya sean capciosas o no, en aras de garantizar que la credibilidad bíblica no se deteriore ¡ni en una letra!

Todas las respuestas están en la Biblia; cuando tengan alguna duda, hinquen sus rodillas y encomiéndela primero a Dios; luego estudie su Palabra. Les aseguro que la respuesta caerá por su propio peso, si ustedes leen con el corazón puesto en los planteamientos bíblicos.

Sin embargo, algunos asuntos no tienen contestación; no digo que esa deba ser la excusa constante, pues la enciclopedia que vive en la Biblia ofrece un número casi infinito de respuestas. Pero algunos enigmas deben subsistir como tales, hasta que el Señor decida a quien aclarárselos:

“Las cosas ocultas pertenecen al Señor, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y nuestros hijos eternamente, para que pongamos en práctica todas las palabras de esta ley.” Dt. 29:29

Y, para finalizar, un llamado a la persistencia en la lectura bíblica; no solo es un consejo en beneficio de nosotros mismos, sino de un ejercicio de responsabilidad, del deber implícito contraído con nuestro señor Jesucristo, al aceptarlo en nuestras vidas. Tenemos que defender la credibilidad de Su Palabra en cualquier circunstancia en que esto sea necesario, pues se trata de impedir que germine la duda sobre la verdad encerrada en los dictados del propio Jesús, cuando se refería a versículos del Génesis, su fundamento, mientras instruía a quienes le escuchaban.

Durante tres años Él estuvo formando a sus apóstoles y a cuantos se le acercaban. Por amor, Jesús nos dice:

“¿Es muy pesada tu carga? ¿Te aflige tanto que no sabes en qué dirección debes encaminar tus pasos?… No temas, dámela y sígueme, yo la llevaré por ti.”

Ese amor de Cristo es el que ha generado nuestra fe en Él; gracias a ello, ya no habrá más temor ni miedo ni el pánico inundará nuestro corazón. Es ese el amor del que habla 1ª Juan 4:18:

“Donde hay amor, no hay temor. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el temor, pues el temor supone castigo. Por eso, el que teme no ha llegado a amar perfectamente.”

De modo que, sin temor, preparémonos constantemente en el discernimiento de La Palabra divina. El propio Dios atestigua su veracidad, manifestando en la mayoría de sus versículos:

“Yo, el Señor, lo afirmo.”

Declarémonos como sus principales valedores en el momento en que sea necesario, sin temor, miedo ni pánico. Es un acto de fe del que somos deudores, debido al amor de Cristo Jesús.

“Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré el entendimiento de los entendidos.”1ª Co 1:19

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