2ª CAPCIOSIDAD antiCRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

julio 6, 2012

Julio 6/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

2-¿Tiene sentido pretender, como hace la Biblia, que el pecado puede ser perdonado por arte de magia transfiriendo la culpa de una persona culpable a una inocente y posteriormente castigando la inocente?

“…no enseñará más ninguno a su prójimo, ni a su hermano, diciendo: Conoce a YAVEH; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice YAVEH; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jer 31:34)

El pecado no se exime por magia, sino por el poder de Dios, autentificado en su Hijo Jesucristo. Todos pecamos; y dado que hay juicio, nadie saldrá impune sin arrepentirse ante Jesús, reconociéndole como Salvador. El mismo que hizo que ciegos vieran, cojos fueran sanados, leprosos quedaran limpios, etc., tiene poder para perdonar pecados. Milagros (no magia), citados no solo por historiadores cristianos, sino sus enemigos judíos que le crucificaron, en Sanh. 107; Sota 47b; J. Hag. II, 2…

Siendo imposible negar las evidencias, ante tanto testimonio, achacaron esos prodigios a la brujería. Ciegos conocidos durante años con esa discapacidad, de pronto veían y mostraban a todo el pueblo su curación; cojos de toda la vida de pronto corrían por la calle; leprosos aislados por años, apestados de la sociedad, mostraban de pronto una piel inmaculada.

O sea, además de fuentes cristianas, hay otras de sus propios enemigos que avalan Su enorme capacidad de curación, Su gran poder. ¿No podrá perdonar pecados quien hizo tal demostración de autoridad?

Y la culpa no se transfiere; eso es mentira. ¡Se borra! Dios no pasa al inocente la culpa del culpable, sino que cada cual pagará por su pecado:

He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. (Eze 18:4)

Igual que hay ley contra la rebelión, también hay ley para borrar pecados: la del perdón, que sigue 4 pautas:
a- Arrepentimiento por violar los mandamientos.
b- Reconocimiento de Jesucristo como salvador personal.
c- Bautizo por inmersión en el agua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
d- Fidelidad eterna a la ley legada por Cristo a partir de entonces.

El bautizo para perdón de pecados es ley de Dios. A veces se habla de la paga del pecado por generaciones enteras… cuando hijos mal instruidos por padres negligentes, quebrantan las leyes de Dios. Por ej, en Mal 3:7:

Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros…”

¿Acaso Dios ha engañado a alguien? Los mandamientos fueron dados desde el principio; ya en el artículo anterior quedó claro que estamos aquí para probación, pues hubo contienda en el cielo por desobediencia, y Dios ideó un plan de depuración que premia al obediente y castiga al rebelde.

El castigo por rebeldía es un plan, y verá cumplimiento. Si no aprovechamos la ocasión de esta vida, y nos la pasamos violando las leyes de Dios sistemáticamente, llevándole a ira, nos arriesgamos a que Él decida que no somos dignos de esta oportunidad, cierra la puerta de esta vida, y en muerte nos conduce a la otra, abriendo la puerta de la punición. El fin no viene con flores, sino con mucho dolor y quebranto; peor, según Jesús, al de los días de Noé. ¿A qué rasgarnos las vestiduras si se nos ha avisado? ¿No nos sometemos a leyes humanas? ¿No pagamos multas, vamos a la cárcel, y en algunos países a la muerte, por violar leyes humanas? ¿Por qué pensar poder burlar las leyes de Dios y quedar inmunes?

La historia bíblica habla de castigo cada vez que el Creador fue defraudado por hombres y mujeres que transgredieron mandamientos dados a través de Moisés. Se entregaban a orgías, sacrificaban a sus propios hijos a dioses ajenos (en realidad demonios), eran vanidosos, soberbios, etc.

Por ejemplo, en Exo 22:24:

“… y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.”

La capciosidad se pregunta cómo un dios amoroso puede amenazar de esta forma. Pero la capciosidad no analiza que antes de la amenaza, está la advertencia de Dios, desde el mismo inicio del capítulo 22, contra el robo, fornicación, violación, hechicería, zoofilia, sacrificio a dioses ajenos, explotación a extranjeros, contra el afligir a viudas y huérfanos…

Nos parece un terrible castigo porque ninguno de nosotros tiene poder sobre la muerte. Pero Dios sí; para Él, morir no es más que pasar al mundo de los espíritus. Es castigo temporal; los niños inocentes entran al Paraíso, mientras a los adultos les envía a purgar por sus pecados hasta que Jesús venga para juzgar, antes de instaurar el reino de los cielos.

Detrás de toda referencia de Dios por el castigo, está la desobediencia. Nos instruye para que seamos conscientes que la rebeldía a sus leyes no quedará impune, mientras que la fidelidad, la obediencia, será premiada.

Así, la Biblia enseña que Dios odia al pecado, pero ama tanto al pecador, que constantemente le está brindando la oportunidad de arrepentimiento, con promesa de perdón y vida eterna en el reino celestial, a través de la única figura establecida para ello: el Señor Jesucristo.

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TÉCNICAS DE DATACIÓN Y ‘EMPIRISMO’ EVOLUTIVO

julio 21, 2008

Para definir la teoría evolutiva como científica, se dice que es un fenómeno natural real, observable y ‘comprobable empíricamente’. Pero lo empírico, es algo perteneciente o relativo a la experiencia, y, si se basan en hipotéticas edades eónicas de los fósiles, ¿a qué se refieren? Nadie ha estado presente en esas eras a las que se aluden; así que en realidad, lo que tenemos, no es una experiencia observable, sino ‘una lectura convenientemente orientada’, de los fósiles descubiertos, incluyendo ciertas bacterias bien preservadas, a las que se ha llegado a datar hasta con 3, 460 millones de años.

Llegado aquí, me siento obligado de nuevo a decir que los sistemas de datación usados no son eficaces. Las técnicas se usan según la edad que un ‘mapa de edades geológicas predeterminado’ señala. Así, utilizan carbono14, arqueomagnetismo, dendrocronologÍa, potasio-argón, huellas de fisión (esta última para 300.000/2.500.000 años)…

Sin embargo vemos que, por ejemplo, uno de los principios básicos del radiocarbono (C14), usado para datar ciertos fósiles, no es exacto. Se pensó que la concentración de C14 en la atmósfera había permanecido constante; hoy sabemos que no es así, ha variado. Durante el auge de los ensayos termonucleares del siglo pasado, se adicionaron grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Y casualmente, el método que demostró su inexactitud también se ha usado para calibrar las fechas radiocarbónicas: la Dendrocronología. Otra evidencia de contradicción entre ellas mismas.

Por otro lado, la técnica ‘Datación por trazas de fisión’, también conocida como método de las trazas de fisión espontánea, se sirve de los rastros de las trayectorias de partículas nucleares en un mineral, debido a fisión espontánea de impurezas de uranio 238. La edad se calcula determinando la razón entre las densidades de trazas de fisión espontánea y las de fisión inducida. Lo usan en micas, tectitas y meteoritos, en dataciones de 40.000 a 1 millón de años, intervalo no cubierto por las técnicas del potasio-argón.

Pero se sabe que las rocas sometidas a altas temperaturas, (erupciones volcánicas) o a bombardeo gamma cósmico, inducen fechas erróneas; algo comprobado con la erupción del monte St. Helens, en 1980. En 1993, trece años después del suceso, el Dr. Steven Austin (geólogo graduado por la Universidad de Washington, Seattle, 1970; master en Ciencias en 1971, y Doctorado en 1979), junto a otros colaboradores, tomó una de las rocas de la ladera; con ella elaboraron tres muestras distintas: polvo, cristales, y fragmentos, que al ser sometida a la técnica Potasio-Argón, arrojaron edades que se diferenciaban entre sí, desde 0.35 ± 0.05 millones de años, hasta los 2.8 ± 0.6 millones de años en el caso de la que podría considerarse ‘la más antigua del grupo’.

O sea, el mismo residuo originado 13 años antes, según esta técnica de datación arrojó variados resultados que oscilaron desde 350000 años, a 2.8 millones ± 60000 años. Así demostró ser de efectiva.

Lo mismo ocurre con un molusco calcáreo de supermercado; científicos creacionistas han hecho la prueba. Si ud. coge uno de ellos, lo deseca, y lo somete luego a cualquiera de estos métodos usados para el entorno del millón de años, el resultado no será una reprensión tal como: ‘Ud. ha introducido una prueba errónea para este isótopo’… sino que le ofrecerá, dócilmente, un resultado acorde con lo esperado, según el isótopo usado. Y a esta ‘docilidad’ recurren los investigadores evolutivos, cuando esperan que ‘la Ciencia’ apoye sus conjeturas.

Así de sencillo; palabras rimbombantes tales como ‘espectrometría de masas’, (que conozco en persona: técnica con analizador multicanal, mediante cabezales detectores, que comparan en pantalla cuadriculada el espectro de varios isótopos al mismo tiempo), son solo un ardid para pardillos y gentes que se dejen impresionar por la docta palabrería.

Muchos científicos han reportado hallazgos de ADN en fósiles que se dice tienen millones de años. Aquí los hemos comentado; así como sus implicaciones en la creencia errónea, ampliamente asentida, de una Tierra vieja. Otros incluso declaran el reavivamiento de bacterias del intestino de una abeja, supuestamente de 15–40 millones de años de antigüedad. Y más recientemente, investigadores dicen haber revivido bacterias de rocas que se dice que tienen 250 millones de años.

Aunque en la actualidad hay clínicas que ofertan la posibilidad de guardar el ADN personal en casa, teóricamente para siempre, garantizando su esterilización, la química del ADN dice que en condiciones normales no puede durar millones de años, y muchos químicos dudan que se consiga almacenamiento ideal. Las declaraciones de hallazgos de ADN antiguo (no hablemos de bacterias antiguas intactas) ha sido causa de disputa. Los escépticos atribuyen los ‘hallazgos’ reportados de ADN a contaminación de muestras, o a la intrusión posterior de materia orgánica conteniendo ADN, en la formación geológica. De hecho, algunas declaraciones han sido invalidadas.

Un experto, Svante Pääbo, biólogo, especialista en genética evolutiva, y Director del Dep. de Genética del Instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig, halló que horas después de la muerte, el ADN se rompe en cadenas de 100-200 unidades de largo, que el agua, por sí misma, destruiría completamente en 50,000 años; y que la radiación del medio, por sí sola, borraría eventualmente la información de ADN, aún en ausencia de agua y oxígeno. Algo que se corrobora en las mutaciones debido al daño en el genoma, que ocurren incluso durante la vida celular, y causan ya 20000 enfermedades reconocidas.

Plantear presencia de ADN en pruebas datadas como eónicas, desafía el criterio de los químicos que saben que el ADN no puede sobrevivir millones de años. El siguiente reporte de la BBC News, señala la declaración de uno de los autores, William Grant:

“Hay gente bien conocida y respetada que cree que el ADN no puede sobrevivir más allá de 100,000 años. Los fundamentos químicos muestran que las uniones se separan. Pero tales expertos han basado su trabajo en ADN mantenido en líquidos relativamente diluidos, y poco se ha investigado sobre el comportamiento del ADN en soluciones extremadamente saladas’. Pensamos que la sal tiene propiedades particulares de preservación”.

Como contraparte, los investigadores que niegan que el ADN pueda durar eones, han considerado la posibilidad de condiciones notables de conservación, y, aún así, ni siquiera aceptan la remota posibilidad de edades de millones de años para el ADN. Yo, aunque no soy químico, pienso que el tiempo haría frágil una cadena de bases nitrogenadas sustentadas por la vida celular, rompiéndola al faltar esta y reduciéndola a polvo inorgánico.

De modo que estamos ante la siguiente situación:

Un grupo de químicos esgrime razones fundadas para decir que el ADN no puede durar millones de años, y otro conjunto de científicos ha presentado evidencia sólida de haber hallado ADN dentro de estratos que consideran, tienen 425 millones de años.

Pero, de forma sugestiva, las secuencias de ADN difirieron de las bacterias conocidas hoy, en menos del 2%, con muchas de ellas menores al 1%. Suponiendo la edad del ADN en 425 millones de años, debería resultar contradictorio para la evolución, debido a la magnitud de tiempo sin grandes cambios (Paradoja confirmada en vertebrados terrestres y plantas), pues las bacterias, con su gran población y corto tiempo de progresión, debieron evolucionar más rápido que las plantas y los animales.

Su teoría se complicó aun más. Las muestras, de Polonia, Tailandia y E.U. están datadas respectivamente en 11-16, 66-96 y 415-425 millones de años… y sus secuencias genéticas ¡podían agruparse juntas! Si la evolución y sus millones de años tuvieran algo de verdad, el grado de diferencia, comparado con la bacteria actual, debería ser enorme, mas no es así.

Los investigadores evolutivos usan el ‘reloj molecular’, para definir el grado de diferencia en el ADN de dos organismos, como medida de tiempo hacia un hipotético antecesor común. Pero con ese reloj, asumen un dato que niega la realidad: el rango de mutación ha sido constante a través del tiempo. Se sabe que esta depende de muchos factores cuya periodicidad no es posible calcular: temperatura, radiación, humedad, acidez, etc. Mucho del razonamiento evolucionista descansa fuertemente sobre esta noción del ‘reloj’. Los autores de esta publicación remarcaron:

“…es probable que algunos de estos organismos relacionados, y geográficamente distintos, han sido separados por millones de años, aunque compartan secuencias ADN muy similares. Esto da soporte al argumento de que el reloj molecular puede ser más lento en algunos linajes filogenéticos.”

O sea, debido a su fe en edades ‘millonarias’, los autores esperaban que hubiera mayores diferencias entre el ADN bacterial ‘antiguo’ y el reciente. Así que, como solución a esta problemática final, ellos proponen que el reloj molecular (rango de mutación) debe haber caminado más despacio de lo esperado. Por supuesto, para quien sabe que la Creación no tiene millones, sino solo unos miles de años, este descubrimiento no encierra misterios. Y su ‘reloj molecular’ no puede ser manipulado para enmiendas convenientes.

En realidad, los datos hacen más consistente la preservación de ADN bacterial durante el Diluvio global, de un año de duración en tiempos de Noé, y distantes solo unos miles de años. Esto explicaría las increíbles (para los evolucionistas) similitudes en las secuencias, y que las ‘especies’ de Dios están tal cual la diseñó… solo algo afectada por las mutaciones.

La pregunta que surge ahora es: ¿que credibilidad tiene un ‘reloj’ que corre a disímiles velocidades ‘filogenéticas’, según convenga? No resulta más que otro instrumento para contar cuentos… como lo es la datación radiométrica.

No me cansaré de decir bien alto desde este blog, que la instrucción en los centros educativos acerca de un paso evolutivo alga-elefante, alga-roble, reptil-ave… simio-hombre, no es más que una teoría tendenciosa que ha hecho y está haciendo todo lo posible por desacreditar la Palabra que el propio Jesucristo en persona pronunciba mientras curaba dolencias de décadas, hacía que los cojos andaran, los ciegos vieran y los muertos resucitaran.

Jesús mencionó a Adán, a Moisés; habló de la razón del diluvio correctivo durante el tiempo de Noé, la posterior lluvia de fuego sufrida en Sodoma y Gomorra… y del definitivo y punitivo final que definiría el colofón de los tiempos de la carne: una vida sobre valorada por nosotros, pero muy limitada en el tiempo, pues su expectativa de 85 años (países desarrollados) representa solo una gota de agua en el océano de eternidad que nos inundará.

¿Podemos creer en las Palabras del resucitado? Debemos hacerlo, pues su promesa se cumplirá, querámoslo o no. Lo racional es poner al día nuestras cuentas con Él, aprovechando su oportunidad de enmienda y perdón de los pecados.

Y no quiero terminar sin hacer un último y muy importante comentario:

A Cristo le preocupan los ateos y los agnósticos, por lo lejos que están de Él; por eso encomienda a su pueblo que lleven la buena noticia del perdón hasta los últimos rincones de la tierra y hasta el último minuto… pero más aún le angustian los que se dicen creyentes y dudan de las palabras que dejó escritas para la posteridad.

Los que profesando el credo del Señor viven de espaldas a la fe, admitiendo que criterios de hombre anulen sus enseñanzas de Creación, sin recordar que hemos sido advertidos constantemente a través de su Palabra, con respecto a la mal llamada ‘Ciencia’, se juegan mucho al aliarse a ‘razones’ negadoras de Dios. Pensemos que toda autoridad se someterá a Él, y que solo será libre, el fiel que merezca libertad.

En la explosiva era tecnológica, algunos cristianos no logran romper esa barrera del “y no conoces” que aparece en la última advertencia al ‘tibio’ de Laodicea, tan manifiesta en nuestros días, haciendo más mal que bien a la iglesia, con una postura ‘reverente’ ante quien no merece reverencia, y negando la instrucción del propio Jesús:

“…Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” [Apocalipsis 2:10]

El séptimo mensaje a su Iglesia apocalíptica: Laodicea, puede inducir a pensar que, puesto que la actitud es tibia, no resulta ni muy mala ni muy buena, y es un pecado más bien leve. Frecuentemente se actúa y habla como si el cielo estuviese muy orgulloso de nosotros; pero el problema es grave si a la comprensión espiritual la margina el crecimiento científico del mundo: en la era cibernética, algunos leen la Biblia y se asocian con quien la maldice, constituyendo un cuadro espiritual patético a la vista del Señor, por poco combativo. Algún día miraremos hacia atrás, y veremos nuestra era como la edad de las tinieblas.

Según una reflexión cristiana que leí hace poco: “El último continente inexplorado no es la Antártida, sino las profundidades interiores del alma de Laodicea. Esa enemistad latente que Cristo dice que no conocemos”

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EL TEMPLO DE CRISTO

abril 24, 2008


“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”  (2ª Timoteo 4:1)

A través de la historia de la humanidad, se han mencionado templos de todo tipo; los griegos fueron quizás los más profusos en esto: su mitología recoge casi tantas deidades como hombres hubo en la vida real. También se hallan muy difundidos en India, China, América… y cada uno, hipotéticamente albergando al menos un Dios.

Las religiones antiguas ya asimilaban indistintamente el monoteísmo y el politeísmo, según el lugar y las costumbres de la sociedad en cuestión. Si nos dejamos llevar por leyendas recogidas luego de múltiples generaciones, se contabilizan, según la enciclopedia mitológica de ABC ‘Dioses’, no menos de 861 divinidades, entre los que resaltan el nepalí Buda, (un noble a quien los seres humanos convirtieron en Dios), los indios Brahma, Sarasvati, Siva…, el fenicio Baal, el egipcio Ra, el maya Itzam-ná, el filisteo Dagón… una lista tan larga, como carente de evidencias de poder.

¿Cuál es la diferencia entre todas esas tendencias ‘religiosas‘ y la fe cristiana? ¿Por qué los seguidores de Jesús confiamos en que solo Él es fiel a la verdad? Ambas preguntas se responden de una misma manera: porque ninguno de aquellos a los que se les han atribuido potestad jamás demostró nada. Solo el Hijo de Dios hecho hombre evidenció su majestad y poderío mediante auténticos milagros, recogidos, no solo por la propia literatura cristiana, sino por muchos historiadores antiguos, de diferentes nacionalidades. Solo Él se entregó en sacrificio por la humanidad, venciendo a la muerte al tercer día, según propioa premonición ante los suyos.

Un ejemplo de ello se manifiesta en el libro ‘Antigüedades Judías’ (Antiquitates Iudaicae) escrito por Flavio Josefo. En la sección 18.5.2, se cuenta la muerte de Juan el Bautista a manos de Herodes, aunque sin detallar su relación con Jesús; pero los párrafos 63 y 64 del capítulo XVIII, sí dan testimonio sobre Él. En el acápite 3,3 de dicha sección, existe un texto denominado tradicionalmente «Testimonio flaviano», que dice textualmente:

“Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, si es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para quienes reciben la verdad con gozo, y atrajo hacia Él a muchos judíos, y a muchos gentiles además. Era el Cristo (el Mesías)). Y cuando Pilatos, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo condenó a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron, ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto, además de otras tantas maravillas sobre Él anunciadas con antelación por los santos profetas. La tribu de los cristianos, llamados así por causa de Él, no ha cesado de crecer hasta este día”.

Hay quien dice que el texto fue alterado, y no responde al auténtico testimonio de Flavio Josefo. Sin embargo, una gran parte de estudiosos cree que el pasaje completo acerca de Jesús, tal como aparece hoy en día, es genuino. Señalan como argumentos principales de la autenticidad del fragmento de Josefo los siguientes:

– Todos los códices o manuscritos hallados sobre el trabajo de este historiador, coinciden en ese texto en cuestión; para una falsificación, habría que suponer que absolutamente cada copia diseminada cayó en manos cristianas, y que todos se pusieron de acuerdo para alterarlos de manera coincidente, algo fuera de la razón y de la lógica.

– Si Eusebio (‘Hist. Eccl’., I, xi; cf. ‘Dem. Ev.’, III, v), Sozomeno (Hist. Eccl., I, i), Nicéforo (Hist. Eccl., I, 39), Isidoro de Pelusium (Ep. IV, 225), San Jerónimo (catal.script. eccles.xiii), Ambrosio, Casiodoro, y muchos otros, recurren al testimonio de Josefo, no deben haber existido dudas respecto a su autenticidad, en aquel tiempo.

– No contiene ninguna afirmación incompatible con la historia. Toda Roma supo que Jesús fue el Cristo crucificado, fundador del cristianismo; sus admirables obras y Resurrección de entre los muertos, se pregonaron sin cesar de forma tal, que sin estos atributos el Jesús de Josefo no hubiera coincidido con los miles de alegatos populares de la época.

Por otra parte, en el capítulo 20, epígrafe 9.1, Josefo menciona indirectamente a Jesús, al relatar la muerte de alguien a quien describe como ‘su hermano‘ Santiago. El texto hace filológica e historiográficamente más consistente el Testimonio Flaviano; léanlo:

‘Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido; el sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el Sanedrín juzgase a Santiago, el hermano de Jesús, y a algunos otros. Les acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.’

También Plinio el joven, escribió sobre esto. Con profesores como Quintiliano y Nices Sacerdos, inició la carrera de leyes a la edad de 19 años, creciendo su reputación en este campo muy rápidamente. Plinio, hombre honesto y moderado, fue ascendiendo por el cursus honorum. (Cargos administrativos civiles y militares del Imperio) y fue Flamen Divi Augusti (sacerdote del culto al Emperador). Luego, decemvir litibus iudicandis (algo equiparable a un juez de lo civil), tribuno militar en Siria (donde conoció a los filósofos Artemidor y Eúfrates), Sevir equitum Romanorum (jefe de un escuadrón de caballería), quaestor imperatoris y questor urbano entre el año 89 y el 90.

Fue nombrado tribuno de la plebe en el 91, pretor en el 93, prefecto (primero de las finanzas del ejército y luego del templo de Saturno), y cónsul suffectus en el 100. Entró en el colegio de augures por elección, fue supervisor del río Tíber y finalmente legatus (embajador) en el Imperio de Bitinia, donde se supone que murió. Se puede decir que su carrera es un resumen de todos los cargos públicos más importantes en Roma, y en efecto Plinio contribuyó a la organización del Imperio en mucho de sus campos.

O sea, no fue un mequetrefe que se puso a escribir historias, sino alguien debidamente capacitado, con suficiente participación en la temática, y que en una de sus numerosas cartas (las Epistulae), habló al emperador Trajano sobre creyentes que no le adoraban como Dios ni maldecían a Jesucristo, aun bajo la peor de las torturas; así como de los acusados que cedían al dolor y negaban su fe; liberados luego que, según palabras textuales: “habían repetido la invocación que yo había hecho a los dioses, ofrecido incienso y vino a tu imagen [la de Trajano] […] y, además, maldecido a Cristo”.

Todo lo que se apartara de este ejercicio de renuncia, culminaba en ejecución. Trataba al cristianismo como una superstición estúpida y manifestaba su sorpresa por el gran número de denuncias anónimas que se recibían en este campo, de parte de la población, lo que demostraba la gran cantidad de seguidores que desde la clandestinidad, persistían en su fidelidad al Señor. Trajano le respondió apoyando su actitud, y ordenándole que no diera curso a dichas denuncias anónimas.

Talo, otro historiador pagano que vivió en la época de Cristo, registra en el tercer libro de sus relatos, que “hubo tinieblas milagrosas en la faz de la tierra en aquella Pascua judía.”

Fueron muchos los romanos que trataron el tema de la proyección real de Jesucristo en su época, pues Tácito aporta otra referencia histórica en el año 116 ó 117:

Ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus Chrestianos appellabat. Auctor nominis eius Christus Tibero imperitante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus erat; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, oríginem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta mundique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque.’

Lo que traducido, dice: ‘Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran.

Otras referencias vienen de Caius Suetonius Tranquillus (75-160), cuya obra capital fue ‘De vita Caesarum’ (año 121); una serie de biografías de los primeros doce emperadores, de Julio César a Domiciano; páginas que aportaron a la historiografía una gran cantidad de datos sobre la vida privada y el gobierno de césares romanos, aunque en ocasiones se centra más en cuestiones superficiales, (en algunos casos, escandalosos), que en un estudio profundo de los hechos históricos.

Pese a ello, este libro fue muy popular durante la Edad Media, en especial por su estilo de escritura fluido y llano, libre de artificios. Sobre el emperador Claudio, dejó escrito que expulsó de Roma a judíos instigados por las enseñanzas que había dejado un tal ‘Chrestus’: [De Vita Caésarum. Divus Claudius, 25]

‘Iudaeos, impulsore Chresto, assidue tumultuantis Roma expulit.’ (A los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos)

También dejó constancia, en una lista de las actividades realizadas por Nerón, del siguiente hecho: [De Vita Caesarum. Nero, XVI.2.]

‘Multa sub eo et animadversa severe, et coercita, nec minus instituta […] afflicti suppliciis Christiani, genus hominum superstitionis novae ac maleficae.’ (Bajo éste [su reinado] se reprimió y castigó con muchos abusos, y reglamentos muy severos […] Nerón infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna.)

Por último, están los escritos de Quinto Séptimo Florente Tertullianus, hijo de un centurión de la legión romana, castellanizado como Tertuliano (155-230), que nació, vivió y murió en Cartago, en el actual Túnez. Fue educado en las creencias romanas, hasta que de alguna manera se le manifestó el Señor, convirtiéndose al cristianismo y  posteriormente, en líder de su Iglesia, así como en un prolífico autor durante el siglo II de esta era.

Abogado, sus artículos brotan en latín riquísimo, con muchos juegos de palabras y voces acuñadas por él mismo; algunos de cuyos neologismos arraigaron después en la terminología teológica cristiana. Tertuliano propuso el ejemplo de Cristo como modelo para vivir la virtud de la paciencia, manifestando que pese a que, siendo el mismo Dios, durante su vida terrenal soportó todas las injurias imaginables con una infinita capacidad de perdonar y de devolver amor ante cada ofensa.

Por si esto fuera poco, tenemos el alegato de Juan y Pedro, quienes no fueron personas que oyeron hablar de Jesús en la recogida de aceitunas ni mientras le atendían en una barbería ni a través de los cuentos del vendedor de frutas del mercado judío, sino que convivieron, comieron y charlaron con Él durante tres años, mientras les instruía;  testigos directos de sus muchísimos milagros, así como de la resurrección de Lázaro, de la niña de 12 años, y del propio Cristo Jesús.

Fueron testigos directos de su restauración, pues le vieron mientras le clavaban en el ominoso madero, y también cuando murió y le llevaron al sepulcro. Fueron de los primeros en verle resucitado, como evidencia de que su promesa de vida eterna era posible, y dan fe de ello en sus cartas, en el Nuevo Testamento. También Pablo, el que otrora había sido centurión romano, perseguidor de cristianos, luego de la muerte de Jesús, habla sobre cómo este se le presentó, preguntándole que por qué le perseguía.

Todos fueron mártires: apedreados, pasados a espada o crucificados, como el Señor; ninguno recibió premio de hombre por sus actos, sino acoso, hambre, y mucha aflicción. ¿Qué pasó en sus vidas para que decidieran darle un cambio tan radical, y entregarse como lo hicieron, a la causa cristiana? ¿Estamos ante una coincidencia de muchos locos en un lugar y momento determinados? ¿Un virus quizás?

Los escritos muestran, además de los milagros de Jesús de Nazaret, que es imposible creer que los judíos, después cristianos conversos, estuvieran dispuestos a morir por algo que no resultara convincente. Su tolerancia al martirio se debió a que fueron testigos oculares de la vida, muerte, y vuelta a vivir de Jesucristo, y a que ‘oyeron‘ las declaraciones históricas de Jesús. Los primeros seguidores de Cristo y todos los escritores del Nuevo Testamento fueron judíos, excepto Lucas, que era griego.

Por favor, ábranse a la realidad de estar ante un hecho que no puede ser explicado desde la lógica y el razonamiento humano, aunque ha quedado bien patentizado en la historia; un suceso en el que todos, absolutamente todos, estamos implicados.

Volviendo al inicio, coloquialmente, un templo es cualquier lugar en donde se concentra un grupo de personas para adorar al Dios que vive en sus mentes. En el caso de los cristianos, que también contamos con cuatro paredes para reunirnos y dedicarle nuestro tiempo al Todopoderoso, sabemos además que hay una casa, no hecha de cemento ni madera ni material inerte, en la cual podemos compartir con el Creador: el propio corazón.

Mantengámoslo limpio, para que se instaure allí la presencia del Fiel, y nuestra opción del ‘para siempre‘, se convierta en realidad inexorable. Que cada cual se transforme en renovador del Templo del Eterno y se vigile con celo; estamos en la estación y el tren viene: no permitamos que nuestro boleto individual se halle caducado.

“Respondió Jesús, y díjoles: ‘Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.’ Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo.” (Juan 2:19)  

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PECADO, ESPÍRITU… Y PROMESA.

febrero 25, 2008

Febrero 25/2008

RELIGIÓN EN ESPAÑA.

Hablar de pecado, aquí, en España, constituye un link mental que nos lleva directamente a ‘Chiquito de la Calzada y su ‘Pecador de la pradera’ característico, en sketchs televisivos (e incluso de cine, pues este cómico ha participado en, al menos, 6 películas.

Si hay un país donde la temática cristiana tiene pocos adeptos, es este. La evidencia está en que en vísperas de las elecciones del 8 de marzo próximo (2008), las encuestas dan incluso una ligera ventaja a la izquierda socialista que asume actualmente el poder. En un reino con 44 millones de habitantes, (cerca de 32 millones con autoridad de voto), el 47% que arrojan las pesquisas como simpatizantes de la bandera roja, implican unos 15 millones de personas, incluyendo no solo los abanderados de Zapatero, sino todos los partidos de izquierda existentes en la actualidad.

Son muchos, y si pensamos que representan una línea política que autoriza el matrimonio homosexual, instruyendo a los niños en un revolucionario concepto del matrimonio que va contra las enseñanzas anteriores, y que si no ha aprobado el aborto, ha sido por la valiente presión social de miles de familias españolas en su contra, podemos decir en coherencia, que en estos momentos, más de la mitad de esta sociedad se ríe de la Palabra de Dios, de su Génesis, sus leyes… y de la propia crucifixión del Señor Jesús en la colina del Gólgota, a las afueras de Jerusalén, hace poco más de 2000 años.

Este hecho, se asume como una historieta creada y alimentada por unos fanáticos; muchas veces considerados subnormales, con escaso coeficiente cultural en el mejor de los casos, y poco inteligentes, en círculos más drásticos. Pero fue real: le crucificaron, murió y le sepultaron; después de entregarse a sí mismo como intercesor entre el Dios Padre y los seres humanos de toda raza y nación. ¿Objetivo?: La redención del pecado, que la ley de Moisés fue incapaz de detener.

Hombres y mujeres nos vemos inclinados constantemente a codiciar lo que no tenemos: se miente, se serpentea, se amenaza e incluso se mata por conseguirlo; si se nos dice que está prohibido, más aun. Nos amparamos en la nueva corriente ‘anti reprimidos‘ y nos libramos de la ley que pretende prepararnos para una vida eterna, impulsados en caída libre, a una velocidad determinada por la masa y la aceleración que impriman nuestros instintos, en el momento que decidamos actuar.

Le fallamos a nuestros padres y familiares, nuestras parejas, nuestros hijos… incluso a veces, a nuestros propios principios de conducta. Por último, como colofón, le fallamos al Espíritu.

Muchos se preguntarán qué es eso; otros, que hayan jugado con la ‘ouija’ o que suelan ‘tirarse las cartas’ o que hayan participado de sesiones espiritistas, creerán que el tema de este artículo va por ahí y pensarán comprender lo que escribo. Pero, aunque reconozco que hay una vida espiritual detrás de todos esos casos, debo alertarles que no tienen nada que ver con el Espíritu de Jesús, sino con el enemigo que tiene el poder momentáneo sobre este mundo.

El Señor resucitó al tercer día y se les estuvo apareciendo durante más de un mes a muchas personas que testificaron de este suceso. Fue una resurrección en toda regla, y sus manifestaciones no respondían a simples apariciones que los agnósticos referirán con sorna, como ‘fantasmales‘. Al revivir, el Hijo de Dios quiso demostrar que hay una vida después de la muerte física: preámbulo de la eternidad que prometió mientras instruía a sus apóstoles y hacía todo tipo de milagros, otras resurrecciones inclusive, como en el caso de su amigo Lázaro (cuatro días en el sepulcro) y la niña de 12 años, muerta en su cama.

Ubicándonos ahora en nuestro tiempo, se debe decir que ya no hay ninguna condenación para quienes decidan unirse al Espíritu de Cristo, permitiendo que entre en sus vidas, tome el control y les guíe por el camino que les llevará a una dimensión sin final, sin penas ni calamidades de ningún tipo. Un mundo de luz, fundamentado en el amor.

La primera persona a la que el Señor se presentó, ya resucitado, fue a María Magdalena, una mujer repudiada por la gente que la conocía, debido a su vida licenciosa. Eso encierra una enseñanza: Jesús no ve lo pecadores que somos, sino lo limpios que seremos cuando hayamos vencido al pecado con su ayuda.

La Biblia no categoriza las faltas humanas; no puntúa cuánto se nos quita por asesinato, proxenetismo, robo, adulterio, etc. Aun cuando habla de estos asuntos, que lo hace a menudo, nunca los pone en un mismo orden, sino que los alterna, para que el hombre no pueda evaluar ni se dedique a compararse con otros, intentando ver quién es más o menos, en lo que a estos términos respecta. La promesa del perdón es válida ante cualquier violación de la ley… salvo la blasfemia contra el Espíritu Santo.

La ley del espíritu que ofrece nueva vida en Cristo Jesús, nos libera de la antigua ley mosaica, de las faltas y de la muerte. Dios ha hecho lo que resultó imposible a los 10 mandamientos, debido a la debilidad humana. Hizo que su Hijo tomara cuerpo en la frágil contextura de hombre, para demostrar que era posible vencer al pecado. ¡Gloria a Dios, que de esa forma logró condenarle en nuestra propia debilidad!

Lo hizo para que así lográramos cumplir lo que la ley exige, pues una vez que entramos en Cristo, ya no vivimos conforme a la naturaleza inclinada a la maldad que habita en nosotros, sino acorde a los dictados del Espíritu, que se le opone con firmeza.

Vivir según las inclinaciones internas lleva a la muerte; no la 1ª, la física, sino a la 2ª y definitiva: la judicial, pues el que todos seremos juzgados no es cuento chino: cada acto nuestro está siendo grabado en una cinta indeleble y testificará en contra o a favor de nosotros, llegado el momento. El Señor se lo reveló a Pablo en Ro 8:7:

‘Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; pues no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.’

Y no vean lo de la ‘carne‘, exclusivamente como sexo, pues incluye todas las otras pasiones en las que esta nos sumerge: poder, vanidad, envidia, murmuración… etc. Es decir, vivir sometidos a todo instinto es tener desventaja en el juicio ante Él. Ante alguien sumergido en estas inclinaciones, se cierran las puertas a una vida eterna; algo lógico, pues contaminarían toda la levadura ya pasada por el tamiz.

El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. ¿Es una conclusión? Lo es en parte, pues quien tiene la llave de la puerta principal, también deja abierta permanentemente, otra lateral; así, cualquiera podrá pasar por ella si cumple dos condiciones: el arrepentimiento de una vida apartada de las leyes de Dios y la confesión mágica, con su propia voz: ¡’Jesucristo es el Señor’!

Muchos tienen su mirada puesta en el sin sentido de la evolución de las especies: vivimos en un mundo donde se enseña que el más fuerte predomina hasta que le llegue su propio final definitivo: ¡A vivir, que son dos días!

Pero no es así; por eso he venido combatiendo esta filosofía en los 38 artículos anteriores. Hay un plan para todas las personas; hombres y mujeres son los únicos responsables de que ese proyecto fructifique. No evolucionamos de un organismo primario, unicelular, que comenzó a auto transformarse en lo que vive hoy, ya sea vegetal o animal, sino que descendemos de una pareja humana, creada por Dios: con carne y espíritu.

Somos un objeto de diseño y hay una expectativa para todos, que supera el límite de la vida según lo conoce la ciencia. Hay un ‘más allá‘, más allá; es eterno, y está a disposición de todo el que sea capaz de verlo y luchar por ello con fidelidad y constancia. Esa es la verdadera evolución, la concluyente: de carne a espíritu, para siempre, en el Sión definitivo.

¡Qué la luz del Señor Jesucristo les ilumine y puedan ser salvos!

“Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. (Ap 14: 13.)

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