LA CIENCIA, LA FE… Y SU AUSENCIA

noviembre 26, 2008

Y dijo el Señor… “¿ Y Dios no defenderá a sus escogidos, que claman a él día y noche, aunque sea magnánimo con ellos? Os digo que los defenderá presto. Pero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra ?” [Lucas 18:6-8]

No resulta difícil entender por qué ateos y agnósticos defienden el darwinismo naturalista: un mecanismo materialista, innecesariamente procedente de una inteligencia invisible, les proporciona un apoyo excelente para el enfoque del mundo, según sus corazones. Pero, ¿por qué razón, científicos que se dicen cristianos, aprueban, el pretencioso desafío de los naturalistas metafísicos que controlan una ciencia pro evolucionista? ¿Por qué a veces ellos mismos resultan incluso más vehementes a la hora de neutralizar cualquier visión científica de la vida, a partir de un diseño inteligente?

No tengo dudas sobre la respuesta: porque son contemplativos, tras gafas erróneas.

A veces citan el ‘prejuicio creacionista’, incluso antes de valorar lo que se plantea, sin siquiera entrar en un análisis racional. Así, ellos mismos dan evidencias de ese prejuicio que atribuyen a los valedores del Diseño Inteligente, incapaces de abrirse ni siquiera al peligro de error, al dar una valoración científica a favor de la evolución; en realidad, el subconsciente de todo evolucionista es condicionado por un cartel a su entrada: ‘ACCESO PROHIBIDO A LA INTELIGENCIA Y AL DISEÑO.’

La evolución tiene voces importantes en Hawking, Weinberg, Gould, Davies, Crick, Dawkins, Futuyma, Suzuki, Sagan, Johanson, Leakey. También, muchos informadores se hacen eco de ellos en medios de comunicación masivos como la TV o en la prensa escrita o libros de textos ‘educativos’. Todos hablan en nombre de la ciencia, y los más vehementes, como Dawkins y Sagan, han sido premiados por la Royal Society británica y la National Academy of Science de los Estados Unidos. Es decir, todo indica que cuentan con el respaldo de organizaciones científicas muy prestigiosas.

Un naturalista metodológico jamás conceptuará la ciencia, sino como un sondeo en busca de las mejores teorías naturalistas. Los orígenes de la información genética o de la conciencia, jamás serán aceptados con implicaciones sobrenaturales; dogmáticamente presuponen que todos los eventos de la evolución tienen que ser atribuidos a causas no inteligentes… que paradójicamente antecedieron incluso a la hipotética ‘evolución‘ de la inteligencia.

Mas no se trata de si la información genética surgió por combinación de azar y leyes químicas, sino sencillamente de ‘cómo ocurrió este proceso’. No puede decirse: ‘sucedió así‘, y quedar tan panchos, como si en la práctica, los milagros se manifestaran continuamente por todas partes, en todos los puntos del planeta.

El gran problema es que, aunque la Ciencia observada en cada esquema de la Creación, ha sido enfáticamente desviada de su Creador, esquinándola al rincón asignado al ámbito de la religión, y excluyéndola de lo científico, ciertos naturalistas metodológicos se autonominan teístas. Con este ‘especial’ teísmo interpretan los resultados globales de la ciencia [todo suceso estaba bajo el control de Dios], pero sin efecto sobre cómo razonan sus ‘conclusiones científicas

Unos y otros, en esa inaudita amalgama de creyentes y ateos arrimando el hombro e influyendo juntos sobre el corazón humano, para apartar a Dios de su obra, tropieza con una gran piedra de obstáculo: el origen de la información genética y de la conciencia humana. Sus causas no inteligentes resultan incomprensibles, del mismo modo que un ordenador y un libro no se pueden ubicar manando de la nada.

El inicio del libro de Dawkins The Blind Watchmaker [El Relojero Ciego], textúa: ‘La biología es el estudio de cosas complicadas que dan la apariencia de haber sido diseñadas con un propósito.‘ O sea, Dawkins, igual que otros naturalistas, ve lo obvio del diseño; pero, indaga en la dirección contraria: una causa no inteligente. Hablan de los prejuicios del científico creacionista cristiano, sin manifestarse sobre el propio prejuicio evolutivo que descarta desde el inicio, todo cientificismo en la dirección de las evidencias, prefiriendo ir contra estas, en la búsqueda del polo contrario al que esas evidencias indican. Y luego le llaman ‘ciencia‘ a lo que hacen… Recoge y vámonos.

Un biólogo evolucionista niega que su punto de vista esté basado en una devoción apriorística al naturalismo sin análisis, pero ve toda alternativa a la evolución, cómo un creer en que la tierra es plana; están cerrados a cualquier otra posibilidad científica.

Por otro lado, un naturalista teísta es un ‘creyente’ que ve al darwinismo como perspectiva correcta, y el mejor camino para comprender cómo surgieron los seres vivos. Y esto en sí mismo, constituye un serio problema que muchos eligen ignorar, pues esos científicos se declaran cristianos, pero testifican sobre un Jesús mentiroso, al negar al Adán primigenio, sin homínidos intermedios, que el propio Cristo citó en Mat 19:4:

‘¿No han leído que en el principio el Creador ‘los hizo hombre y mujer‘…

Parecen apoyarse en una fe de ‘Dios siempre al control‘, con prehumanos incluidos… pero en realidad manifiestan falta de fe en el legado que Jesús nos dejó a través de testigos como Juan y Pedro, que le vieron, le tocaron, oyeron sus instrucciones durante tres años, le vieron morir y resucitar, y nos cuentan estos hechos. Esta es la razón por la que los teístas-evolucionistas, son en realidad una minoría marginada en el contexto científico, siempre a la defensiva. Intentan proteger su realce profesional, restringiendo su teísmo a la vida privada, ocupando una posición indistinguible del naturalismo… pero como reza el refrán:

No se puede estar con Dios y con el diablo.

O como profetizó el mismo Jesucristo, en Lucas11:23:

El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

Sus compromisos puntuales entre naturalismo en la religión, y naturalismo en la ciencia, tienen en realidad poco peso en el mundo científico, pues se reconoce su ajuste forzado entre líneas de pensamiento en conflicto; un pujo para mantenerse en la línea respetable de la ciencia humana, humillando a la propia Ciencia de Dios.

La teoría neodarwinista ortodoxa [la microevolución se extrapola a la macroevolución] intenta explicar cómodamente la historia, desde el primer organismo hasta los humanos. Se presenta como juicio científico e incluso como un ‘hecho’, en escuelas, museos y muchas instituciones. Pero la teoría del linaje común [de alga a todo ente viviente], no es explicación satisfactoria de la sistemática de la clasificación.

Los supuestos antepasados comunes de los fílums, por ejemplo, andan perdidos. Los trilobites, considerados por el evolucionismo como miembros extintos del fílum Arthropoda, dentro del cual se clasifican en la actualidad los insectos modernos, dejaron un registro fósil amplio y minucioso, supuestamente, 540 millones de años antes que apareciera el ser humano. Y ya mostraban entonces, ‘al igual que sus sucesores modernos‘, complejos cuerpos segmentados, sistema nervioso cefalizado, apéndices articulados y pleódopos, antenas, ojos compuestos… ¿De qué bichos ‘evolucionaron ? ¿Por dónde se ve asomar la evolución en estos casos?

Sin embargo, la descendencia común se considera axiomática; jamás se pone en duda. Mas no es axioma, sino una vacilante hipótesis plausible, debido al fracaso general en el intento de identificar antepasados fósiles específicos para especies importantes.

Estamos sumidos en el prejuicio; [palabra planteada para denigrar enfoques]. Unos dicen tener una perspectiva racional, por tanto, asumen que la contrapartida tiene un prejuicio y está ofuscada, sin remedio. Pero todos tenemos un punto de vista, y la palabra ‘prejuicio‘ se adecúa para cualquier visión que limita las posibilidades que la mente pueda considerar. Un prejuicio racial o religioso puede inducir a rechazar a un trabajador perfectamente calificado. Asimismo, el evolucionismo es un prejuicio que limita la mente, al confinar opciones susceptibles de una consideración seria.

Con cierta frecuencia se citan a científicos creyentes que apoyan la teoría de la evolución, como evidencia de notables que han sido ‘capaces’ de sobreponerse a ‘prejuicios ancestrales’. Pero solo son débiles de la fe que se han dejado someter ante hipotéticas evidencias, en realidad inexistentes, pues la verdadera evidencia, es que hay un programador excluido del programa obvio existente en el ADN, así como hay un Instructor excluido de las instrucciones que esta molécula contiene. De la misma forma que se cuidan mucho en excluir al codificador, de la evidente codificación que encripta y minimiza la información de cada proteína.

Un ejemplo de esto que siempre cito, porque es vital que se visualice, y por razones de espacio, es la información genética que codifica la secuencia de una proteína, con solo varias decenas de aminoácidos: la hormona concentradora de melanina:

atg (inicio) gca aag atg aat ctc tct tcc tat ata tta ata cta act ttt tct ttg ttt tct caa ggt att tta ctt tca gca tcc aag tcc ata aga aat tta gat gat gac atg gta ttt aat aca ttc agg ttg ggg aaa ggc ttt cag aag gaa gac act gca gaa aaa tca gtt att gct cct tcc ctg gaa caa tat aaa aat gat gag agc agt ttc atg aac gaa gag gaa aat aaa gtt tca aag aac aca ggc tcc aaa cat aat ttc tta aat cat ggt ctg cca ctc aat ctg gct ata aaa gga tat caa gca cta aaa gga tct gta gat ttc cca gct gag aat gga gtt cag aat act gaa tca aca caa gaa aag aga gaa att ggg gat gaa gaa aac tca gct aaa ttt cct ata gga agg aga gat ttt gac atg ctc aga tgt atg ctc gga aga gtc tac cga ccc tgt tgg caa gtc – Fin de síntesis]

Es una versión impresa, de lo que se observa en el microscopio, base nitrogenada, tras base nitrogenada. Es todo un modelo de programa encriptado; órdenes exactas y cronológicas para elaborar una proteína imprescindible, ejecutadas no aleatoriamente, no casuísticamente, sino en un momento específico y puntual del metabolismo celular, según órdenes específicas que ningún darwinista puede decir de dónde surgieron, pero que sin embargo afloran ahí, frente a sus ojos, en sus laboratorios, permitiendo su análisis, su estudio, y su aceptación como evidencia de un gigantesco y complejo ‘manual de instrucciones‘.

Observe este caso anterior de información codificada, y razone si pudo originarse desde el azar, sin un ‘agente codificador’ implicándose directamente en el proceso. Piense en proteínas donde se involucran aminoácidos como la glutamina y tirosina, con solo 10 minutos de vida; o arginina, fenil, alanina, leucina o aspartato, con apenas dos minutos de tiempo para desaparecer del escenario. ¿Cómo se puede considerar siquiera la excusa del azar en un tiempo de miles de millones de años, para la aparición de tales proteínas, si se sabe que solo dos minutos bastan para que no se dé el milagro de la vida?

Ahora, piense que existen decenas de miles de proteínas necesarias en el organismo humano; entre ellas las inmunoglobulinas, que contienen unos 1300 aminoácidos cada una [1300 palabras codificadas en lugar de las decenas anteriores] unidas de manera exclusiva, pues si solo se altera el orden previsto para una sola de las 3900 bases nitrogenadas implicadas [las letras], puede resultar incluso en muerte. Algo que evidencia que no estamos ante el resultado de la casuística desordenada y carente de objetivos, sino ante un engendro de la inteligencia y el diseño: una obra de Creación.

A raíz de la presentación en este blog, de célebres científicos cristianos, con el objetivo de sacudir la vanidad evolucionista que pretende agenciarse el conocimiento, ignorando a los grandes que sentaron las bases del desarrollo de la humanidad, la reacción fue entonces la de intentar neutralizar el sentido de mis argumentos, ansiando demostrar que hay científicos creyentes que aprueban la teoría evolutiva. Pero resulta inevitable la existencia de judas en todas las esferas; ya sea inconsciente o conscientemente, siempre hay alguna mala semilla donde la planta de la fe ha echado raíces superfluas, y se termina entregando principios ante la primera ventisca que sople sobre ellos.

No quiero terminar sin poner otro ejemplo, el de Agustín Louis Cauchy. 1789-1857. Católico, Matemático. Junto a Gauss, desarrolló el análisis en el campo complejo. Rigorizó el cálculo y contribuyó grandemente en las teorías de la convergencia de series, de los determinantes, de los grupos, y de las ecuaciones algebraicas, aportando incluso una elegante prueba del teorema fundamental del álgebra. Fue miembro de la Conferencia de San Vicente de Paúl, creada para ayudar a los pobres, para aliviar su sufrimiento y fomentar su dignidad e integridad humana. Contribuyó a la fundación de numerosas sociedades, para sostener escuelas en las misiones de Oriente, etc…

Él dijo:

Yo soy cristiano, es decir, creo en la divinidad de Jesús, como lo hicieron Tycho Brahe, Copernicus, Descartes, Newton, Fermat, Leibniz, Pascal, Grimaldi, Euler, Guldin, Boscovich, Gerdil; como lo hicieron todos los grandes astrónomos, físicos y geómetras de edades pasadas. Y más, soy católico, como la mayor parte de ellos; y si fuera preguntado por las razones de fe, las daría gustoso. Probaría que mis convicciones tienen su origen en la razón y en una resuelta búsqueda. Comparto las profundas convicciones abiertamente manifestas en palabras, en hechos y en escritos por tantos sabios de primera categoría, por un Fuffini, un Haüy, un Laënec, un Ampere, un Pelletier, un Freycinet, un Coriolis, y si evito nombrar alguno de los que están vivos, es por terror a herir su modestia. [K.A.Knelle, Christianity and the Leaders of Modern Science, Real View Books, Michigan, 1995. p. 54.]

Según la Biblia:

‘Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía.’[Heb 11:3]

Esa fe bastó a científicos del pasado para dirigir sus investigaciones, aferrados a la esperanza que les proporcionaba la promesa del Creador a través de Su Palabra. No fueron locos burros ignorantes, coceando en todas direcciones buscando resultados, sino mentes prodigiosas imbuidas por el propio espíritu de Cristo, que demostraron que la creencia en un Dios absoluto no es una manifestación de oscurantismo, sino de convicción interior. Así se sentaron en realidad las bases científicas del actual conocimiento, pese a que hoy se pretenda asociar con ignorancia cualquier planteamiento que no se corresponda con la irracionalidad de precachalotes corriendo por praderas africanas o asombradas águilas, ante homólogos lagartos con recién estrenadas alas, zurcando sus predios aéreos.

Los científicos de hoy no tienen excusa: han tenido la posibilidad que Darwin no tuvo: ver la propia firma de Dios en su diseño. El descubrimiento del ADN, esa inmensa biblioteca de instrucciones, debidamente codificada, evidenciando raciocinio por dondequiera que se le estudie, y manifestándose como la mayor complejidad a la que ningún programa informático actual ha sido capaz de llegar aun, ha sido la prueba más grande a la que la sociedad ha tenido acceso sobre la existencia de un Diseño Inteligente.

Una obra biológica, hábilmente puesta a punto, como un preciso reloj que, pese a irse desgastando con el tiempo, anunciando su fin físico, va marcando el paso de la vida, segundo a segundo, siglo a siglo, inexorable e inmutable ante las distintas corrientes de pensamiento de la humanidad… casi inmaterialmente consciente de que se manifestará así, hasta que se cumplan todas las cosas que han sido anunciadas por el relojero que lo echó a andar.

Cristo vivió lleno de la Ciencia de Dios, haciendo milagros de todo tipo. Y murió para que todos fuéramos uno; sin embargo, muchos seudos se dejan arrastrar por el antiCristo, inculcándonos que hagamos lo imposible por dividirnos, casi obligando a la humanidad a obviar las palabras de Jesús, y a creer en absurdos y anticiéntificos antepasados arbóreos.

Pero,

… hay un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros. [Efesios 4:5-6]


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LA EVOLUCIÓN Y LA VERDAD HISTÓRICA.

octubre 29, 2008

En cada debate observado en todo tema, resulta constante la referencia a links de todos tipos, como apoyo y confirmación de lo que se plantea. El hombre siente necesidad de que se le reconozca la validez de sus planteamientos, y para conseguirlo, hace uso de testigos que le avalen, cada vez que plantea algo que cree puede resultar contradictorio o poco convincente para algún interlocutor o lector de sus líneas.

Cada cual con su intención particular, todos más o menos acudimos alguna vez que otra a referencias ajenas, tratando de darle peso a nuestros criterios. Y cuando digo todos, incluyo a reyes históricos, gobernantes, filósofos, líderes revolucionarios, y aquel que de alguna manera haya intentado cambiar su entorno social, presentando lo que considera como verdadero camino, en fidelidad a sus propias convicciones.

Así, vemos por ejemplo a Lenin constantemente aludiendo a Marx en sus discursos. Fundamentándose en sus escritos creó todas las leyes sociales, económicas y políticas: Marx y Engels fueron el constante ‘link’ virtual del padre del comunismo ruso. Sin embargo, Marx acuna la concepción del materialismo dialéctico, a partir del filósofo alemán, el creyente Hegel, que retoñando la Metafísica como ciencia, activó lo que la ‘Crítica de la Razón Pura’ había desautorizado:

‘Todo lo racional es real, y todo lo real es racional.’… y esto constituyó el ‘link’ de Marx.

Así, la Ontología de Hegel sitúa la ‘razón’ como realidad fundamental, pero considerando a Dios como cumbre del hombre, pues se formó en el seminario de la Iglesia Protestante en Württemberg, y su creencia de fe, le siguió hasta su muerte. Ahora bien, al margen de su creencia cristiana, durante su desarrollo intelectual, recibió la influencia de personajes como Heráclito (VI a.C.), Aristóteles, Descartes, Goethe, Spinoza, etc.

De modo que podemos ver como por ejemplo, Heráclito, ajeno por completo a la que se liaría muchos siglos después, según las generaciones fueron dándole a su pensamiento un enfoque distinto al origen, vino a ser parte intelectual en la inspiración de la ‘Dictadura del Proletariado’… aunque jamás tuvo una implicación ‘linkeante’, en el pensamiento de Lenin.

Por otra parte, vemos que Hitler, que se presentaba [y era aceptado por el clero] como católico, cierta vez dijo a sus amigos: ‘Himmler es algo así como nuestro Ignacio de Loyola’ (The Secret History of the Jesuits, por Paris, p. 167, Chick Publications)

En Francia, la Acción Católica fue la quinta columna [Federación Nacional Católica]: constituyó el ‘link’ de Hitler para lograr el apoyo internacional de la iglesia cristiana con más partidarios en el mundo. En los Estados Unidos, el padre jesuita Coughlin (apóstol de la esvástica) convertido en locutor radiofónico, fue escuchado por más de 20 millones de seguidores. Controló células comandos que operaban en las principales ciudades, según los métodos de los hijos de Loyola… entrenados por agentes nazis (The Secret History of the Jesuits, Paris, p. 159, Chick Publications)

Los jesuitas decían a los católicos que el Papa respaldaba a Hitler, inculcando un ejército católico nazi cuando llegara el momento. En 30 días, los tanques alemanes sometieron a Francia (New illustrated Encyclopedia of World History, p. 1048)… apoyados por la Acción Católica; algo que considero como una confirmación de que el papado católico no tuvo verdadera FE en un Espíritu Santo con el cual poder enfrentar al maligno. De haberla tenido, sus curas no se habrían fotografiado junto a uno de los mayores asesinos de la historia. [Dudo con respecto a Stalin]; no creyeron lo que predicaban y su fe se diluyó en el miedo, ante las SS de Himmler.

¿Comprenden a dónde quiero llegar?… A lo que es en realidad el pensamiento humano. Tenemos la tendencia inherente a dirigir nuestro conocimiento hacia ‘links’ demostrativos que coronen que lo que pensamos es lo congruente con la verdad… para que nos tomen en serio, y nuestras peripecias vayan en la dirección adecuada; sin embargo, a veces resultan contradictorios. Nadie es inmune.

El mundo es un mutable y relacionado sistema: estilos humanos considerados por cada quien como positivos o negativos, e incongruentes entre sí. Toda realidad implicará la convivencia de elementos contrarios, la alternativa, la versión opuesta a la Verdad. Y quienes no creen en una Creación de Dios, unidos con quienes creen a medias, faltos de fe en Su Palabra, se dicen a sí mismos:

‘¿Dónde se puede encontrar la Verdad, en un mundo material, sino en respuestas que provengan de lo racionalmente deducible, de lo evidente… de lo sensorial?’

Mas la ignorancia del humano es una constante; no importan los adelantos científicos. El hombre aprende cada día, pero cada enseñanza trae siempre de la mano una nueva duda, un nuevo desconocimiento. Llegados a este punto, creo conveniente citar un comentario del defensor creacionista Ken Ham:

Si no puedes saber lo que ignoras, no puedes saber qué no ignoras; y si no puedes saber qué sabes, puede entonces ser debido a que en realidad sepas muy poco.’

Ya voy terminando; presentaré 2 testimonios escritos, en la esperanza que mediten en el hecho de que fueron sucesos históricos recogidos por quienes participaron físicamente en ellos. El 1º convivió con Jesús, y le vio hacer todo tipo de milagros, incluido el resucitar muertos: el apóstol Juan. Él nos entrega las palabras pronunciadas por Cristo, en un momento de Instrucción.

Presento mi propio ‘link’ al respecto, seguro de él, puesto que mi protagonista murió siendo fiel a la causa del perdón. No deja de ser una carta ‘testamentaria’: Juan 15:1, hasta 16:1. Les ruego sean pacientes y lean:

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto, la poda para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Perseveren en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes darán fruto si no persisten en mí.

Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, lo que quieran pedir se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes.

Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.

No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros. Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes, me aborreció a mí. Si fueran del mundo, el mundo los querría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece.

Recuerden lo que les dije: ‘Ningún siervo es más que su amo.’ Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán. Si han obedecido mis enseñanzas, también obedecerán las de ustedes. Los tratarán así por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no serían culpables de pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también aborrece a mi Padre. Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro antes ha realizado, no serían culpables de pecado. Pero ahora las han visto, y sin embargo a mí y a mi Padre nos han aborrecido.

Pero esto sucede para que se cumpla lo que está escrito en la ley de ellos: ‘Me aborrecieron sin motivo’. Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de Verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí. Y también ustedes darán testimonio porque han estado conmigo desde el principio. Todo esto les he dicho para que no flaquee vuestra fe.”

Fueron Palabras de Jesús. El 2º testimonio es de un soldado romano, nacido en la época romana, un judío que vistió uniforme dado por el César, portó armas del César, y cobró en monedas del César: Saulo de Tarso… el último de los primeros apóstoles de Cristo; como decía él mismo: uno no natural. Veamos los recuerdos de un apóstol Pablo encadenado por propugnar la Palabra de Dios, y las enseñanzas de Jesús: Act 26:1-32:

Agripa [el rey] dijo a Pablo: ‘Se te permite hablar por ti mismo’. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó a dar razón por sí, diciendo:

Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los judíos, oh rey Agripa, me tengo por bienaventurado de que haya hoy de defenderme delante de ti; mayormente sabiendo tú todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos, por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. Mi vida, desde mi juventud, desde el principio, fue en mi nación, en Jerusalén, todos los judíos la saben; los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más perfecta secta de nuestra religión, he vivido como fariseo.

Y ahora, por la esperanza de la promesa hecha por Dios a nuestros padres, soy llamado a juicio; la cual promesa a nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que ha de llegar. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los judíos. ¡Qué! ¿Se juzga cosa increíble entre vosotros que Dios resucite los muertos? Yo ciertamente hice muchas cosas contrarias contra el nombre de Jesús el Nazareno; lo cual también hice en Jerusalén. Y encerré en cárceles a muchos de los santos, recibida potestad de los príncipes de los sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.

Y muchas veces, castigándolos por toda sinagoga, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. En lo cual ocupado, yendo a Damasco con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes, en mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba al resplandor del sol, la cual me rodeó y a los que iban conmigo, habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica:

“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?… Dura cosa te es dar coces contra los aguijones.”

Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor exclamó:

“Yo Soy Jesús, a quien tú persigues. Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré a ti; librándote de este pueblo y de los gentiles, a los cuales ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y herencia entre los santificados.”

Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial: Antes anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Por causa de esto los judíos, tomándome en el Templo, intentaron matarme. Mas, con el auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir: que el Cristo había de padecer, que había de ser el primero de la resurrección de los muertos, [a la vida espiritual], que había de anunciar luz a este pueblo y a los gentiles.’

Y diciendo él estas cosas (y dando razón de sí), Festo dijo a gran voz:

Estás loco Pablo; las muchas letras te vuelven loco. — contestando Pablo:

No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de templanza. Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en algún rincón. ¿Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.’

Entonces Agripa dijo a Pablo:

Por poco me persuades que me haga cristiano.

— ¡Deseo delante de Dios que, por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas! —Contestó Pablo.

Y cuando hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; cuando se retiraron aparte, hablaban los unos a los otros, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre. Y Agripa dijo a Festo: — Podía este hombre ser suelto, si no hubiera apelado a César…

Han sido mis dos links; testimonios de personas vivas, recogidos en pliegos históricos, a los que le asignaron numeración, línea a línea, para que no pudieran ser distorsionados… no derivan de anécdotas del abuelo Pepe ni son como las teorías de especies surgiendo al azar desde un tornado darwinista, sino planteamientos acreditados por la sangre que le dio a la humanidad una oportunidad de redimirse. Lástima que actualmente, buena parte de su descendencia quiera sellar aquellos prodigios en el olvido.

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