JESÚS: LA VERDADERA FIESTA DE LA NAVIDAD

diciembre 25, 2008


…Porque este pueblo se me sacrifica, y con sus labios me honra, mas su corazón se alejó de mí; y su culto con que me honra fue enseñado por mandamiento de hombres; por tanto, he aquí que yo volveré a hacer obra admirable entre este pueblo con un milagro espantoso; porque la sabiduría de sus sabios se perderá, y la prudencia de sus prudentes se desvanecerá.” [Isa 29:13-14]… “y los errados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.” [Isa 29:24]

El mundo cristiano celebra hoy un aniversario más del nacimiento del Cristo, en la aldea de Belén, lugar donde los profetas habían anunciado que nacería el Mesías (Miqueas 5: 2). Una ciudad situada a unos 9 km al sur al sur de Jerusalén, y enclavada en los Montes de Judea, en la Cisjordania de hoy, administrada en la actualidad por la Autoridad Palestina, y con unos 30.000 habitantes, mayormente cristianos.

Sus orígenes corresponden a la histórica tribu de Judá, también cuna de quien daría una gran fuerza política al naciente reino de Israel, y bajo el cual se adquiriría un gran esplendor: el rey David (1ªSamuel 17:12). Siglos después, por voluntad de Dios, nació allí un descendiente suyo: Jesús, llamado el Cristo. (Lucas 2: 4-15; Mateo 2:1).

Precisamente, el nacimiento del Señor en este lugar se debió a que José, esposo de María, era descendiente de David, y un edicto del imperio romano dominador, hizo que sus habitantes acudieran a su localidad de origen para empadronarse, con el objetivo de hacer el censo fiscal.

Y ambos orígenes son una nueva manifestación de ese misterio de Dios, que propugna que muchos ‘últimos‘ serán primeros, y que muchos ‘primeros‘ serán los últimos: un llamado a la humildad que se espera de todos los hombres. El rey más grande de Israel nació en cuna de pastores, y creció él mismo, como pastor de ovejas. El Rey del Sión definitivo, nació en un humilde pesebre, entre animales y pobreza, y fue, Él mismo, pastor de humanos.

Es decir, con la llegada de este día, se accede a la oportunidad de festejar el advenimiento del Señor. Sin embargo, la tradición se ha ido dejando infiltrar por el paganismo, y la fiesta de Navidad, para muchos, no es más que otro pretexto para borracheras, sexo, drogas, violencia… todo lo que conspira contra las verdaderas enseñanzas del mismo que se pretende homenajear.

Pero el nacimiento de Jesús no fue un acontecimiento del contexto humano; no nació porque un hombre y una mujer decidieron tener hijos, sino porque el mismo Dios quiso enviar a la Tierra a su propio Hijo, para que diera testimonio de Él; delegó en el espíritu primigenio que incluso había tenido intervención activa en la obra de la Creación, según nos relata en testimonio, un alegato viviente de todas las obras de Jesucristo, el apóstol Juan:

En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios. Este era en el principio con el Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho.” [Juan 1:1-3]

El nacimiento de Nuestro Señor Jesús entre los humanos, fue la segunda parte de un plan previsto por el mismo Dios desde siglos antes, con el anuncio del Mesías, en 1ª Samuel 2:10:

El SEÑOR juzgará los términos de la tierra, y dará fortaleza a su Rey, y ensalzará el cuerno de su Mesías.”

O sea, no se trata de una historieta sacada a la luz por unos cuantos locos que ‘ven visiones y hablan con espíritus‘, sino de historia cronológicamente congruente, que el propio Dios ha puesto en manos de nosotros. Y pese a valerse para ello de diversas personas, en distintos lugares geográficos, en disímiles épocas, el objetivo de la trama resulta coincidente: la redención de la humanidad.

Aunque la Ciencia se jacta de sabiduría, basando esta en lo que resulta palpable a los sentidos con los que Dios ha dotado al hombre, ignora lo esencial: la presencia del espíritu… y lo que resulta más importante aun: la existencia de distintos tipos de fuerzas espirituales que ejercen poder sobre el ser humano. Y el pecado, la causa por la cual el Espíritu del Hijo de Dios se hizo hombre, se manifiesta gracias a que nuestro espíritu interior se abre a la influencia de fuerzas espirituales enemigas de Dios, que habitan en una dimensión no asequible, porque la nuestra, la 3ª, está subyugada por una 4ª Dimensión, invisible para la Ciencia.

Esta 4ª Dimensión corresponde a un mundo angélico, fraccionado a su vez en dos grupos: los que se rigen por las leyes de Dios, y los sediciosos, subyugados por satanás. Ambos tienen influencia sobre el nuestro… y Dios le da al hombre el libre albedrío para decidir a cuál influjo ceder; es un proceso imprescindible, pues será nuestra actitud dinámica y espiritual la que nos ubique en un punto de la cuerda tensada desde extremos opuestos.

Será la posición que cada ser humano adopte, la que defina la tendencia espiritual de cada individuo, y eso permitirá que cuando seamos pasados por la ‘criba‘ de Jesús, se nos elija o no, para vivir en un mundo de justicia eterna, bajo las leyes del Dios Omnipotente. Obviamente, los rebeldes no tendrán cabida en ese mundo final y definitivo que será regido por Jesús, pues resultarían la mala levadura, que leudaría la masa seleccionada.

La única causa de desobediencia, es el pecado. Nos gustan las cosas que Dios repudia, porque el pecado entró al mundo a través de Satanás, el jefe rebelde de las fuerzas espirituales que violan el reglamento establecido por Dios, y que, como miembros de la 4ª Dimensión espiritual, ejercen influencia sobre todos nosotros.

Se codicia la mujer de otro, o el marido de otra; el corazón se subordina ante los lujos, la vanidad, la soberbia, la envidia… Se roba, nos entregamos al alcohol y las drogas, se ejerce violencia contra los semejantes, se viola a niños y a adultos, se asesina; unos se prostituyen sexualmente… y otros acuden a la llamada de la prostitución. Se practica la homosexualidad entre mujeres y hombres; mentimos para conseguir lo que deseamos, y luego volvemos a mentir, una vez que ya hemos sido saciados. Nuestros ojos inquietos se sumerjen de nuevo en la búsqueda de una nueva necesidad.

Siempre estamos insatisfechos; y lo estamos, porque nuestro espíritu no está en resonancia con las fuerzas espirituales de los ángeles de Dios, constantemente a nuestro lado, intentando que nos abramos a ellos, que conozcamos la Verdad. Nos alejamos de la instrucción de Jesús.

Las tendencias que nos llevan a hacer todo lo que está censurado por las leyes del Creador, no son una causa genética, sino espiritual. No está enfermo el ladrón, ni el asesino, ni los que se prostituyen ni nadie que transgreda cualquiera de los mandamientos. No están enfermos los homosexuales; y no lo están, porque su organismo continúa comportándose como lo que son, aunque no quieran serlo: las lesbianas tienen sus ciclos de menstruación, y pueden ser madres si se unen a un homosexual varón, orgánicamente apto para la erección e inseminación diseñada para los hombres.

Todo el que siente apego a lo que vaya contra lo establecido por Dios, no es más que un monigote en las manos de las huestes de satán; se es víctima de la debilidad del espíritu, por alejarse del Espíritu de Dios. Algo sobre lo que el apóstol Pablo nos instruye, en Efesios 6:11-12:

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del siglo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los cielos.”

Y para eso nuestro Señor habitó entre los hombres; constantemente alertaba sobre el peligro del pecado, mientras hacía curaciones de todo tipo, resurrecciones de muertos incluidas, para demostrar su Poder, consciente que, debido a nuestra fe débil solo somos susceptibles a creer en aquello que nuestros ojos pueden ver.

Buscaba influencia sobre el frágil corazón humano, para que le creyeran, para que confiaran… para que se le entregaran en fidelidad, aunque el mismo demonio susurrara en los oídos, y sembrara en el corazón todas las dudas posibles, haciendo uso de su capacidad de subyugarnos. Jesús sabía que su enemigo espiritual, por pertenecer a su misma dimensión, puede influir sobre nosotros; y puso en nuestras manos el arma más potente del cristiano: la fe, y el amor a Él, para vencer a la muerte, que es la última consecuencia del pecado.

Nuestro Señor se entregó en la Cruz por nosotros, para que todos pudiéramos tener la opción de una vida eterna bajo su reinado; con su sangre pagó el precio de perdón por nuestras faltas. Él llevó nuestras culpas en su cuerpo, sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos en su justicia, sanados por sus heridas y bautizados con su sangre. Nos dice que solo exige contrición sincera, no importa lo que hayamos hecho: arrepentimiento, etapa de prueba para demostrar que nuestro nuevo camino es definitivo y somos capaces de enfrentar las tentaciones, y luego su clemencia concluyente. Su reino se establecerá de todas formas; ninguno de nosotros podrá impedirlo, pues es la voluntad del mismo Dios que así terminen las cosas, así que el final individual está en las manos de cada uno.

Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer día de haber sido sepultado; no 72 horas después, como intentan señalar algunos, para meter contradicción en la Palabra de Dios y restar credibilidad y fe, sino al 3er día. Le crucificaron un viernes y fue enterrado; pasó el sábado, y llegó el domingo, el día en que se apareció a sus seguidores. Juan y Pedro, testigos directos de esto, colaboradores y alumnos suyos durante 3 años, presentes durante su apresamiento, castigo, crucifixión, sepultura, y aparición posterior, han dejado testimonio escrito de ello.

Sus palabras han vencido al tiempo y están ahí, al alcance de todo aquel que desee leerlas. Hoy es un buen día para hacerlo, sabiendo que el Señor estará con quien se le entregue.

Mateo también nos dejó escrito muchas de las enseñanzas de Jesús; y yo no puedo terminar sin exponer la que considero más apropiada, la que el Señor me entregó esta mañana, cuando le pedí que me ayudara a escribir estas palabras de homenaje en su cumpleaños.

‘…Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir’: “Arrepentíos, que el Reino de los cielos se ha acercado.” [Mat 4:17]

¡Feliz aniversario Señor! Ven pronto; quienes confiamos en ti te estamos esperando.

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LA MINIFALDA EN EL PROYECTO DEL HOGAR.

mayo 3, 2008


PADRES, HIJOS Y MINIFALDAS GENEROSAS

Ante los constantes cambios en los hábitos y las ‘modas‘ de la juventud (generada por la agresiva publicidad mercantil de los medios de comunicación), el peligro de la vanidad y la preocupación juvenil por no ir contra la corriente de su ‘pandilla‘, los padres no podemos menos que permanecer alertas La mejor instrucción que podemos darle a nuestros hijos, por supuesto, presuponiendo que ya tienen a Jesús en su vida, es que se pregunten a cada momento cómo reaccionaría el Señor ante cada comportamiento suyo.

¿Cómo se sentiría Él, por ejemplo, con respecto a una cristiana en minifalda guerrera, enseñando más allá del horizonte? ¿Cómo, cuando el borde de la casi inexistente braga asoma sugerente sobre el pantalón mientras anda o en el insinuante momento en que se sienta? ¿O cuando la joven se emborracha durante un botellón, por seguir la corriente de los amigos?

Para ser atractiva, una mujer no tiene por qué ir mostrando todos sus atributos; así como  para ser feliz no necesita anegarse en alcohol ni consumir drogas de ningún tipo. La minifalda jamás dejará de instituir un mensaje subliminal: la ‘diana que busca la flecha‘, aunque alguien, inocentemente, piense lo contrario. De la misma forma que no hay inocencia si se exhibe un inmenso diamante, sino vanidad; el objetivo siempre será provocar la mirada hacia el escenario.

Y ya no se habla solo desde la posición ante Dios, sino de la propia seguridad personal. A través de los tiempos, ¿cuántos casos salen en los informativos sobre chicas jóvenes que han sido perseguidas por la lascivia de un psicópata incontrolado que las ataca, viola y asesina brutalmente, alegando luego que la provocación le pudo? El riesgo de incineración siempre estará presente en cada fuego que se prenda.

Llegados a este punto, no creo que sea desacertado señalar la feliz y sana alternativa de una juventud cristiana, no ‘mojigata‘ ni ‘reprimida‘, como quieren hacerla aparecer los ateos, en su afán por el descrédito, sino felizmente reunida entre vasos de refrescos y zumos, con sanas conversaciones que no tienen por qué no resultar divertidas, y al compás de los mismos ritmos que suenan en la calle.

Por ejemplo, el pastor de mi iglesia, quien ha sabido cumplir eficazmente con su deber ante Dios y el Proyecto del Hogar establecido por el mismo Jesucristo, creando una familia sólida, con dos hijas muy jóvenes, llenas de neuronas correctamente instituidas, ha adoptado una sabia medida al respecto: yo he tenido la oportunidad de ver cómo nuestra juventud se la ha pasado muy bien en el amplio espacio de nuestro local, en un día acordado, entre bailes, mucha risa, y sin presencia de alcohol ni estupefacientes.

Además, por iniciativa suya, asiste a una inmutable tertulia directa con ellos cada sábado, orientándoles sabiamente sobre la actitud ante el noviazgo, alertándoles sobre su compromiso cristiano, y alimentándoles el celo por no afrentar a nuestro Señor.

¿Qué mayor acicate que la inmensa deuda de gratitud contraída con Él, por su ofrecimiento en la Cruz como perdón de los pecados de toda la humanidad? Siempre se debe cuidar la compostura ante quien atisba cada milímetro del corazón humano y es garante, si le seguimos en fidelidad, de una vida eterna e incombustible en el tiempo: un mundo de paz y amor, distinto a este beligerante, financiero, usurero y egoísta que nos somete.

Como comentario aparte me gustaría mencionar la alternativa musulmana sincera con Dios (no hablamos de los ‘otros‘), pese a que no puede haber comparación estricta, pues ignoran a Jesús, el fundamento. Pero reconozcamos que la mujer musulmana ‘practicante‘, es más fiel tocante al aspecto del vestir y al maquillaje, que muchas congéneres occidentales de la actualidad. Y si alguna lectora se siente herida, que me perdone; pero antes de juzgarme, lea con el corazón lo escrito, sin soberbia y en humildad, pues por lo general, cualquier comentario como ese, aunque se hable con la Biblia en la mano, es respondido con dureza, alegando machismo y exponiendo la bandera de la ‘igualdad‘ femenina.
Mas, según la Palabra de Dios, ¿quién yerra?

La mujer musulmana fiel a Dios, viste con túnica, sin propaganda de silueta; evita el atuendo vanidoso que vaya ‘pidiendo guerra‘, como percutor de una lujuria codiciada. Por su parte, las hermanas cristianas de mi congregación, incluso las adolescentes, acuden los domingos y otros días de reunión, con elegancia y porte, sin mostrar silicona ni el escote natural que les haga resultar provocativas.  Y no por eso dejan de ser atractivas.

Transcribo un fragmento de una chica, durante un debate al respecto, en un forum del ‘ciber’ sobre las fiestas de bodas musulmanas. Decidí copiarlo por la enseñanza que encierra:

‘Sí, he asistido a varias y me han parecido las mejores que he visto jamás. La gente se divierte a montones sin necesidad de embrutecerse con alcohol ni espectáculos obscenos. Como no tienen que aportar dinero ni a la iglesia ni para el salón, ni pagarle a nadie para que los casen, al final les sale muy barato el festejo y es por eso que invitan a tanta gente, con la que comparten gustosos el banquete. La gente no va a chismear ni a criticar quién es la mejor vestida o la más escotada. La verdad, me la pasé muy bien; aunque no me cierro, seguramente las habrá bonitas en cualquier parte del mundo.

Ahora bien, ¿qué instruye el planteamiento bíblico acerca de esta situación? Si comparamos los escritos de los profetas del AT con los del NT, podremos apreciar diferencias de contextos, (debido a que los hábitos van cambiando en el tiempo) pero jamás, de principios. Por ejemplo, a partir de Ez. 16:11, tratando sobre la infidelidad de Israel, Dios establece una parábola:

Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar… Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.’

¿Qué es lo más importante en estos versículos, que Él autoriza los adornos para la mujer o que la vanidad, la soberbia y la prepotencia pueden llevar a la perdición a una hija de Eva? La gloria de su ornamento: la plenitud económica con la que el propio Dios había bendecido a Israel para que destacara entre todas las naciones, degeneró en altivez arrogante, causando su enfado.

Posteriormente, cuando Jesús vino, nos enseñó reiteradamente que Su misión no era cambiar ni una tilde de la ley y los profetas, sino ‘especificarla‘. Pulió el criterio con respecto al sábado, instruyendo que se podía hacer el bien ese día, aunque fuera trabajando… y también sobre el comportamiento que esperaba de hombres y mujeres. Sobre estas últimas, la carta de Pablo a Corintios, en 1ª 11:6, expresa un planteamiento con respecto al uso del velo, que a nosotros los occidentales nos alarma:

‘Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. ‘

Pero se debió a que en el AT, eso era lo que se enseñaba, pues Dios quería disciplinar a su pueblo… y Pablo tenía aun las profundas raíces judías. No hay pues contradicción entre las órdenes dadas a Moisés y los criterios de Pablo, de raíz farisea, una línea del judaísmo que seguía la ley a rajatabla; mas sin la oportunidad del resto de los apóstoles: 3 años de perfeccionamiento junto al Señor. Veamos que indica al respecto, la ‘roca‘ de Jesús (que sí la tuvo) en 1ª Pedro 3:1-4:

‘Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la Palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Aunque obvia el velo, mantiene la esencia del respeto a Dios; no contradice a Moisés. No hay ni una enseñanza de Jesús con respecto al velo en todo el Nuevo Testamento. De donde se desprende que la idea de que los tiempos nuevos ‘no’ deben medirse con relojes viejos, es válida solo cuando se siguen las aclaraciones del Hijo de Dios, hecho hombre. Tal como se describe en el libro para niños El Principito (también recomendable para los adultos): ‘lo esencial es invisible para los ojos‘; pero el que puede otear cada fisura del corazón humano, está pendiente de las intenciones de su interior, sin importarle las apariencias externas.

Es cierto que la moda varía con los años, pero examinen la dirección del cambio, porque siempre va en trayectoria opuesta a la Palabra. Llegado a este punto, creo conveniente repetir la última frase de 1ª Pedro 3:4:

‘…en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Después de esto, juzguen si se ha comentado algo que se aparte de las enseñanzas o que pueda resultar ofensivo para una verdadera seguidora de Jesús. No se engañen, a Él no se le sigue desde la provocación, sino desde el pudor y el saber estar que se enseña a toda mujer, desde el Génesis, hasta el Apocalipsis.

Su Palabra es inmutable; ni siquiera el tiempo, ese inexpugnable contra el que nadie puede, ha logrado ni conseguirá jamás alterarla. Todos tendremos que responder por nuestros actos; también por nuestra actitud ante las responsabilidades, dentro de la familia. Su pauta más importante es el proyecto del hogar, dado que este constituye la base de la sociedad. El mundo, ante los ojos del Creador, no es más que un inmenso conjunto familiar; si funciona bien, con la educación de la descendencia en sitio preferente, Él bendecirá a sus fieles.

Soy consciente de las violentas reacciones que estas palabras causarán en toda persona alejada de Dios que lea este artículo; pero créanme, eso no resolverá nada, así como el avestruz no resuelve su situación metiendo la cabeza en un agujero que no le salva.  Mi objetivo no es señalar hacia nadie; si alguien se siente aludido, por favor, no lo interprete de otra forma que una llamada a la reflexión, pues todos, incluso quien escribe, tendremos que responder ante nuestros actos. Quien actúe en obediencia, no tendrá problemas, así como no los tiene aquel hijo que atiende la corrección de sus padres.

Y por si queda alguna duda sobre cuál debe ser la posición de los padres con respecto a sus hijos, el dilema de las modas, las generaciones, las leyes ‘anticuadas‘ y el papel del matrimonio, el propio Jesús nos alerta sobre la impermeabilidad de su enseñanza ante el paso de los años. Lo hace reiterativamente en  Mt 24:35,  Mc 13:31 y  Lc 21:33:

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’

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EL EJÉRCITO DE DIOS.

enero 28, 2008

Enero 28/2008

¿SOMOS UNA BUENA TROPA? 

Los cristianos constituimos la tropa del Señor; somos sus combatientes y estamos situados en la 1ª línea de contención del enemigo. El mundo en que vivimos, está gobernado por un líder hostil y alevoso, lleno de mentiras y ensañamientos; lo atestigua Pablo, desde Efesios 6:12:

“Porque nuestra lucha no es contra  carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra los espíritus del mal, que moran en los espacios celestes.”

Si pensamos en las guerras que debe afrontar el cristiano, aunque no exista armamento convencional, pues tratamos sobre una batalla espiritual, la idea es la misma: hay un enemigo. El diablo (aunque suene a cuento de Caperucita), busca por dónde poder meternos su lanza; nos revisa con celo, escudriña nuestro interior tras cualquier fisura, por mínima que sea, y al final, despliega su ataque desembarcando en la playa de nuestra vulnerabilidad.

Él busca envidia, vanidad, soberbia, mentira, idolatría, lascivia, lujuria, afición por los placeres mundanos: vicios y/o inclinaciones a todo tipo de abominaciones. Cualquier punto por donde pueda conquistarnos, resulta bueno para él.

Y no lo hace sólo con los creyentes, sino con todo humano; sólo que, en el caso de los conocedores de las leyes de Dios, encumbra su interés, pues se trata de una guerra iniciada desde los mismos orígenes de la humanidad. Satanás quiere demostrar a Dios su ‘fracaso‘ con la especie humana y para ello incluso se acercó con tentaciones hasta el propio Jesús, aunque fue neutralizado al instante por el Señor.

Ahora lo intenta con nosotros; cada alma inspirada por el espíritu Divino constituye una expectativa de manjar para él, atacándonos donde considera que están latentes nuestras ‘imperfecciones.

Tenemos que ser muy esmerados con los peligros envueltos en falsas ofertas de placer: una seducción de mujer u hombre, según sea, puede iniciar la riada que arrastre al pozo sin fondo; los sometidos por lascivia o lujuria, están nominados. Serán débiles soldados en un ambiente muy peligroso, e incompatible con las leyes instituidas desde Moisés.

Hoy es fácil oír: “vivamos, pues son dos días”; más fácil aun es ver como, cegados espiritualmente, corremos hacia donde nos espera el aguijón. Y, por si fuera eso poco, la mixtura sexual es ‘deporte‘ que moviliza hoy a millones en todo el mundo.

Los preceptos dados por el Creador de: ‘hombre y mujer‘, han sido modificados por el ser humano; los dos sexos se han pretendido convertir en tres (hombre vs. hombre) y hasta en cuatro (mujer vs. mujer), haciendo un nuevo aporte al léxico internacional, con la palabra que describe al ‘ambiguo’ tercer sexo. ¡Incluso con la permisividad y autorización de los gobiernos! ¡Aun legalizando derechos no reconocidos por el propio Dios e involucrando en el concepto de familia a inocentes niños adoptados por uniones homosexuales!¿Dónde queda el derecho de los niños? ¿Dónde está el defensor del pueblo infantil, el ‘llamado‘ defensor del menor?

No se tiene nada contra ‘ellos’; nadie está libre de culpa para juzgar a alguien. En realidad, ese solo es un punto de ataque enemigo; pero hay otros muchos: la envidia, la vanidad, la soberbia, y la mentira son otras armas que el maligno usa con eficacia. Vivimos en una sociedad donde se enseñan valores acordes con el poder, el dinero, y el confort; un suculento caldo de cultivo que fecunda candidatos, pues envidiamos lo que no poseemos, mientras ostentamos y exhibimos lo que pretendemos que nos dará un status social; nos enseñoreamos de la verdad y no permitimos que nadie haga patrimonio con ella: es solo nuestra, ningún hijo de mujer, fuera de nosotros, tiene la razón… y mentimos con todas las artimañas aprendidas de nuestros ancestros para repetir lo mismo que hicieron ellos: conseguir lo que se desea, aunque el éxito se fundamente en la desgracia de un semejante.

La filosofía de Dios es la filosofía de la abundancia; la del hombre es la de la carencia: mientras más se tiene, más se quiere poseer. Deseamos lo que nos gusta y resulta apetecible, y envidiamos a quien logra disfrutarlo; nos sentimos orgullosos del dinero que poseemos, de la ropa que vestimos, del automóvil que conducimos y del puesto que nosotros mismos nos damos en la sociedad, aborreciendo a los más desafortunados: los hambrientos, los necesitados, y aquellos afectados por alguna enfermedad que les deja con limitaciones físicas o síquicas.

Y aún después de eso nos consideramos buenas personas; olvidando que Jesús nos invita a ser cuidadosos hasta con nuestros pensamientos, porque también podemos pecar con el corazón, el sitio de donde nacen las malas ideas.

Nos consideramos sabios y, desde nuestra soberbia, desdeñamos cualquier opinión que no salga de nuestra boca, dando respuestas ofensivas ante cualquier planteamiento que pretenda hacernos ver que estamos cometiendo algún error.

Codiciamos algo y mentimos para conseguirlo; evaluando por nosotros mismos si la mentira es pequeña o grande y olvidando que las Escrituras, entre sus muchísimas páginas y miles de frases, no dedican ni una sola a justipreciarla de acuerdo a su tamaño.

De la misma manera, la inmoralidad sexual no se subdivide en varios puntos; precisamente para que no nos llamemos a confusión ni pretendamos justificar lo que no puede serlo bajo la perspectiva de la ley de Dios. Se define la moralidad desde el AT hasta la llegada del Cristo instructor; si leemos con cuidado cada una de las acepciones descritas, desde la primera hasta la última, no lograremos hallar ninguna contradicción. Todo lo que se salga de lo establecido en el concepto de matrimonio: un hombre/una mujer, viola la ley.

Los Apóstoles definen exactamente como debe tratarse al sexo; todo lo que se pretenda argumentar de forma diferente, va contra la voluntad del Señor. La homosexualidad está proscrita, ya sea masculina o femenina; ni hablar del ‘travestismo‘, no hay más opción que renunciar a todo eso, si no queremos responder por esa inclinación cuando el Señor Jesús venga a pedirnos cuentas a todos por nuestros actos, pues el que ha de venir, vendrá, ¡no lo duden! 

De la misma forma, está condenada la prostitución, aunque pretendamos justificarla desde una necesidad material de supervivencia.

Sin embargo, la seguridad del perdón para todo el que se arrepienta, mientras esté en vida, la dio el mismo Jesús después de resucitado, cuando la primera persona a quien se le apareció fue a María Magdalena, repudiada antes de su conversión, por su propio pueblo.

No se está diciendo que un pecado sea peor que otros, ni se está discriminando a las personas por el tipo de pecado que cometan, pues la Biblia, que es el libro de instrucción por excelencia, no lo dice: la falta es falta, como quiera que se manifieste y eso lo transcribe Dios sin ‘puntuar’ para que el mentiroso no se sienta más cercano al Señor que el vanidoso, o que éste crea que lo está con respecto al soberbio, o que este último piense que supera en valores morales al homosexual… ninguno es superior a ninguno; más bien todos quedan empequeñecidos a un mismo nivel ante Jesús, que será el juez definitivo.

Incluso con respecto al pecado de la sangre ocurre lo mismo: la Biblia apunta hacia los asesinos en el mismo entorno de los adúlteros, los idólatras, los mentirosos, los que practiquen inmoralidades sexuales, etc. No los desclasifica de los otros tipos de pecados. Para todos, hay una buena noticia: Jesús de Nazaret murió en la cruz para el perdón de los pecados, sin excluir a nadie por concepto de nacionalidad, religión, raza o tipo de falta.

Podemos volvernos a Él, con la fe de que si lo hacemos de todo corazón, arrepentidos de nuestros errores y caídas pasadas, obtendremos su perdón y conquistamos la opción’ a la vida eterna. Es decir, Él nos allana el camino, llevando a cero nuestros pecados pasados y dándonos la posibilidad de estar bajo su gobierno directo y eterno en el fin de los tiempos, si comenzamos una nueva vida según sus mandamientos… si no pecamos más.

Así que, el ir los domingos a la Iglesia, diezmar y cantar salmos, aplaudiéndole, u oír al predicador, no nos hace ‘inocentes‘; sólo seremos considerados como tales, viviendo lo que nos queda según lo que Dios dejó establecido en sus mandamientos, lejos del pecado.

Y en este punto, volvemos al principio, porque al clamar hacia Él, ser escuchados y bendecidos por su luz y su gloria, automáticamente pasamos a formar parte de su ejército; eso está implícito en el ‘contrato’: no podemos ir a medias con el Señor. No podemos ser medio honestos, medio valientes o medio responsables ante Él.

Somos Su ejército, la fuerza terrestre con la que Él cuenta para combatir las asechanzas satánicas contra nosotros mismos y contra el resto de la humanidad que aún no le conoce o no le ha querido conocer; junto con su perdón, nos pusimos Su uniforme, nos vamos de prácticas y pulimos el armamento espiritual que Él nos ordena que sepamos usar y usemos cada vez que corresponda.

Estamos siendo constantemente bombardeados, y para hacerle frente a las armas del maligno,  sus múltiples tentaciones, tenemos el más poderoso artilugio bélico: la armadura de Dios. Debemos ceñirnos con la verdad de su Palabra, revestidos con la coraza de Su justicia y con nuestros pies y nuestros labios prestos para anunciar en todo momento y circunstancia el Evangelio de la Paz.

Pablo nos lo indica, bajo revelación, en Ef 6:16:

“Empuñad en todas las ocasiones el escudo de la fe, con el cual podáis inutilizar los dardos encendidos del Maligno.”

Somos su tropa; seamos dignos portadores del uniforme que nos legó.

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EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA II: LOS NIÑOS Y EL SEXO.

enero 19, 2008

Enero 19/2008

¿EDUCAR EN EL LIBERTINAJE? HUMMM.

La educación abarca un proceso de enseñanza y aprendizaje, cuyo objetivo es la formación integral de una persona. Resulta evidente que hay dos sectores determinantes para el resultado final de esta importante gestión: la escuela y la familia.

Nótese que pongo en primer lugar la escuela, dado que es allí donde el niño se satura de mayor información ‘externa’. Si existe contradicción entre lo que los padres entienden como instrucción moral y cívica, y la interpretación del organismo estatal encargado de la educación de la sociedad, hay un conflicto de intereses muy grande, cuyas consecuencias serán seguramente funestas para el propio país en el futuro inmediato.

Un ejemplo de ello lo tenemos en la polémica política de educación sexual entre niños, auspiciada por la Generalidad de Cataluña, que sigue generando querellas entre padres y la jefatura de sectores de la enseñanza. El Gobierno Tripartito, (muy pocos ignoran de qué lado de este triángulo partió la iniciativa) ha distribuido 400.000 folletos a niños con edades comprendidas entre los 10 y 11 años, alentándoles a consentir la masturbación como algo “íntimo y natural”. Además, les ‘alecciona’ sobre homosexualidad, sexo oral e incluso, sobre el uso del preservativo.

Un segundo programa, dirigido a “jóvenes” entre 12 y 16 años, igualmente defiende la masturbación y las relaciones sexuales sin penetración, con indicación inclusive de algunos ejemplos; profundiza sobre el uso del preservativo y ‘educa’ sobre orientación sexual, fomentando la ideología de género. Y, por si esto fuera poco, recomienda la web cogailes.com, publicitando el lobby homosexual… ¿Es esta la mejor instrucción juvenil?

Los Departamentos de Salud y Educación no están al margen de esto; no pueden tirar la piedra y esconder la mano: son los máximos responsables por bailar al son que le tocan los dirigentes políticos. No se educa sobre el matrimonio ni sobre la fidelidad en las relaciones, ni menciona la abstinencia sexual como el único medio seguro de impedir los embarazos o enfermedades de transmisión sexual de todo tipo: índice en el que se destaca España como cabecera europea.

Tanta literatura repartida de forma indiscriminada en amplios sectores del país, es una tropelía moral. Su diana la constituyen escuelas, institutos, centros de planificación familiar, áreas básicas de salud, consultas de ginecología y centros juveniles; para los indolentes arqueros no cuenta la opinión de padres y madres. Los impuestos de los ciudadanos son dirigidos a esta campaña, en lugar de luchar contra los problemas que afectan en realidad a los estudiantes cada día más: consumo de drogas, alcohol, la violencia dentro de las aulas y el alto índice de fracaso escolar.

En un reportaje de TV, las cámaras se dirigieron al área de reunión de la Universidad Complutense de Madrid. Celebraba el día de San Canuto una inmensa marea estudiantil, hartándose del humo de la ‘María’, de la ‘inspiradora Coqui’, del ‘chocolate’ y de las ‘pastillitas mágicas’ que logran trasmutar juventud en muerte o en vejez precoz, en el mejor de los casos. Para evitar peligro de atragantamiento, se garantizaron el abastecimiento de cientos de litronas de combustible etílico. En fin; un festejo con todos los hipotéticos honores que el Santo, (que la mayoría ni sabía quién era) se merecía en su día.

Otro documental, de la serie ‘Andaluces en el extranjero’, presentó una pareja que trabajaba y residía en Dubai, el emirato musulmán que más se asemeja al modo de vida occidental. Proclamaban estar satisfechos con el sistema existente allí. Tenían dos hijos y declaraban que aquel sitio era el mejor para el futuro de ambos. ¿Por qué?

La respuesta estaba en ‘Reglamento y Orden’: la juventud se divierte, y de hecho lo hace. Tienen discotecas y pueden pasárselo bien, con la tranquilidad de que si por allí aparece un ‘rompe fiestas’, alguien ‘lo esfuma’ por algún tiempo y nadie le encuentra ni en los centros espirituales de esos de bola de cristal. Usan el ‘código 0’ (cero): 0 borrachera, 0 drogas, 0 discusión, 0 gritería… y 0 espectáculo. Si se quiere usar un derecho individual, lo tiene que hacer en privado, sin obligar a nadie a participar de ‘sus cosas.’ ‘Acción-Reacción’ es el método que usan los gobernantes de allí para mantener el control y la tranquilidad de todos aquellos que la buscan y que no tienen por qué afectarse por agrupaciones de las que no desean ser partícipes y que les condenan a encerrarse a cal y canto en su hogar, huyendo de un ruido que a ellos, con los mismos derechos, les resulta indeseable.

El asesino, el proxeneta y el ladrón la pasan muy mal en Dubai. Las ‘libertades’ están limitadas por los deberes ciudadanos; si una revindicación atenta contra los derechos de sus semejantes, es desestimada: no hay desfiles del orgullo ‘gay’. Si una persona decide asumir la responsabilidad de hacer uso de esa inclinación sexual, tiene que irse a casita y dar rienda suelta a ella desde la privacidad. ¡No le es permitido arrastrar a esa vorágine a niños cuyos padres han decidido la opción de darle la educación convencional: ‘un solo Dios, una sola ley’! Manifestar pasión en la vía pública está estrictamente prohibido. ¿Qué quiere decir esto, que no hay casos? Sí que los hay, pero si los pillan, son muy severos.

Los ‘días de orgullo masculino o femenino’, se celebran en privacidad; los hombres y mujeres por ‘Naturaleza’ jamás salen a exhibirse. Así que resulta una provocación que padres que hacen uso del derecho de educar a sus hijos en una línea de conducta contraria, se vean impotentemente obligados en un paseo familiar, a que sus hijos sean partícipes de desfiles que atentan contra dicha educación.

En España; la conflictiva ley de ‘Educación para la Ciudadanía’, que ensaya educar a los niños en que cualquier unión humana puede ser considerada como ‘matrimonio’, ha puesto en pie de guerra a la familia española, que ya se ha manifestado en milenaria multitud contra dicha legislación. Zapatero ha demostrado ser un eficiente valedor de los conflictos internos, pues no es el primero que genera, enfrentando a su sociedad.

Un niño oye en la escuela que provenimos de un ente marino; no existe Dios, y por tanto, no hay responsabilidad ante nadie. Ya de grande, llega a Presidente de un país y firma decretos. La nueva ley ¿para o contra? la ciudadanía, niega la capacidad de decisión de la familia, en cuanto a la educación de sus hijos. No se puede instruir a un inocente, limpio aún de la perversidad humana, sobre que el matrimonio pueda ser constituido por ‘dos padres’ o ‘dos madres’, pues la propia Naturaleza niega tal igualdad: biológica y síquicamente. ¿Qué vendrá después, si nos decidimos a justificar todas las reivindicaciones? : ¿Autorizar el matrimonio entre un perro y su amo/ama que le ama, con las posteriores adopciones?

Aquí, muchos alumnos ponen a ‘parir’ a profesores sin defensa estatal, se hinchan de drogas y alcohol en concentraciones multitudinarias y están constantemente haciendo gamberradas en sus barrios, molestando a los vecinos ante su impotencia… y la de los dirigentes, que no saben hacer otra cosa que paliar daños valorados en altas cifras, acudiendo a un erario público que bien pudiera dirigirse en otra dirección más constructiva.

En un acto de justicia, no incluyo a aquellos que no participan de estas tropelías; les aplaudo y exhorto a que continúen por el buen camino, esperando que sean ellos y no ‘los otros’, los que tengan mañana la responsabilidad de dirigir la nación.

Pero en la búsqueda de un buen ‘Proyecto del Hogar’, si invito a la reflexión a padres e hijos. A los primeros, para que se preocupen más de las actividades de su prole, que conversen con ellos y se conviertan en sus principales ‘cómplices’ (en el sentido de camaradería, no de gansadas), que trasmitan sus experiencias y les ayuden a organizar sus ideas. Que les eduquen en la moral, el civismo y los valores del respeto y consideración por sus semejantes; en fin, que influyan más en la educación de su descendencia.

Con respecto a los hijos, sobre todo a los adolescentes, (la edad más difícil, debido a que se revolucionan las hormonas y se piensa menos) les recomiendo como consejo principal, que abran sus ojos, cierren sus piernas… y lean esta parte de una carta de un padre a su hija:

“… En la escuela enseñan sobre la evolución de las especies; dicen que descendemos de un tipo de mono, desmintiendo el relato bíblico que instruye que fuimos ‘creados’ por Dios. Yo no sé que te dice tu propia inteligencia al respecto, pero la mía me indica que somos demasiado perfectos… todo es demasiado perfecto en la Naturaleza para imaginar que estamos aquí por casualidad.

El cuerpo humano es un diseño, el pensamiento humano es muy, muy complejo; la circulación sanguínea, con entrelazadas calles de sangre venosa de desecho y sangre arterial limpia que recorren todo el cuerpo sin mezclarse, es un ejemplo de diseño, no de algo que surgió ‘casuísticamente’. La propia procreación es un ejemplo de que fuimos pensados y diseñados: el óvulo es fecundado por el espermatozoide, y a partir de ahí se inicia un proceso mágico. La diferenciación de la célula comienza: lo que será piel, empieza a serlo; pelo, uña, músculo, cerebro, neuronas, tejido óseo, epitelial, muscular… cada tejido se forma sin que nadie intervenga, perfectamente diferenciado del resto del organismo. ¿No te parece demasiado arduo como para no admitir una sabiduría detrás?

Mi amor, quiero que estés alerta con tu vida personal: en el mundo real, el que nos ha tocado vivir, un ejército frágil es atacado y sometido constantemente. La historia lo confirma: los más débiles siempre han acabado accediendo a los intereses de los más fuertes mediante concesiones que convienen a estos últimos. A través de los tiempos, continuamente se ha confirmado que una paz lograda por medio de aceptaciones incondicionales, tan sólo logra un orden pasajero, dependiente por completo de la voluntad de quien actuó en cada momento como dueño de la situación; en cuanto éste cambió de parecer, reverdecieron los problemas para el derrotado.

Debes ser muy sensata con los peligros encerrados en falsas promesas de felicidad: un atractivo cuerpo de mujer u hombre, según sea el caso, puede ser una puerta ancha y abierta para que se corra como liebre hacia la trampa; los que se dejen dominar por la lascivia o la lujuria, son los principales candidatos. Son marionetas en un ambiente muy peligroso, e incompatible con las leyes establecidas por Dios.

En estos tiempos, es fácil oír: “hagamos el amor”, y más factible aún, el ver como se corre sin frenos hacia un negro abismo que engaña con sus bordes rosados. El concepto original ha sido trastocado por la lascivia humana; la promiscuidad sexual es un canto de sirena que moviliza hoy a millones de seres en todo el mundo. Pero Dios nos enseña que la frase debe ser: “vivamos el diseño natural del amor”, porque no existe mayor placer, ni más puro, que el que se genera desde el sentir compartido por un matrimonio bendecido por Él.

Quería trasmitirte esta manera de pensar para que la evalúes; todos somos responsables de nuestros actos y Dios nos da el libre albedrío; tenemos la última palabra. La verdadera felicidad está a tu puerta, tú puedes enseñorearte de ella; pero todo depende de cómo lo hagas y de la esperanza que te mueva. La esperanza y el temor llegan de pronto. La esperanza es un canto al corazón, el temor es un alarido sin voz; la esperanza nos llena de alegría optimista, pero el temor nos inunda de dudas e incertidumbres. Una viene de lo alto y representa la cumbre… el otro procede del abismo: es la fosa que espera a quienes no vivan en la luz de Cristo. No busques más, porque no hay más.

Te quiero más de lo que imaginas; tanto más te quiero, por cuanto al estar separados desde hace tanto tiempo, no he podido hacerte ver el amor que te tengo. De forma que estas palabras no son una ‘descarga’ más, sino un mensaje desde la verdad que vive en mi corazón; deseo lo mejor para ti, y como soy conocedor de cuál es el camino que te lleva a la felicidad perfecta, iría a medias ante Dios si no comparto esta verdad contigo…”

Escogí estas líneas, porque se ajustan a la temática de este artículo. Analice su proyecto personal para su hogar; pelee su buena batalla, porque nuestra responsabilidad no acaba en la tumba, con la muerte física. Más allá, hay un más allá; no lo dude. Ábrase como un paracaídas a ese conocimiento y una nueva perspectiva le inundará el corazón.

¡Que Dios le bendiga… a usted, y toda su familia!

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