CITOCROMO ‘C’: GRAN ALIADO ANTI-EVOLUCIÓN.

abril 7, 2008


“… y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,  instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo?” (Romanos 2:19)

CANTATA CITOCROMÁTICA Y OTRAS SINFONÍAS.

Días atrás, leyendo sobre el citocromo, me maravillé de todo lo que este encierra en sí mismo, pese a su ínfimo tamaño. Esta proteína de color oscuro, desempeña una función vital en el transporte de la energía química, en todas las células vivas. Las células animales obtienen tal energía de los alimentos, mediante el proceso de la respiración, mientras las plantas la capturan de la luz solar, por razón de la fotosíntesis… y los indispensables citocromos intervienen en ambos procesos.

Estos, poseen un anillo nitrogenado llamado ‘porfirina‘ que contiene un átomo metálico (de hierro o cobre), que le da su característico color oscuro. Hay tres grandes tipos de citocromos: nominados como ‘A’, ‘B’ y ‘C’. Este último, resulta un componente de la cadena respiratoria mitocondrial de la mayoría de los eucariotas, situado en la membrana mitocondrial interna. Está codificado por el ADN nuclear y se sintetiza como un precursor que posee una presecuencia N-terminal de 61 aminoácidos. Parte de esta presecuencia es separada por una proteasa de la matriz, cuando el polipéptido se inserta en la membrana interna; así, el ‘citocromo C‘ queda embutido con la orientación adecuada.

Considerando a esta proteína como una parte constituyente vital de la célula, nos resulta imposible analizarla sin establecer una relación con esta, su reproducción, y la coordinada interacción metabólica que ocurre en su interior. Por ejemplo, examinemos la reproducción: ¿cuál es el nivel mínimo de información que necesita una célula para que sea capaz de reproducirse?  Y, ¿de dónde sale esa información?

Existen varios enfoques-respuestas para esta pregunta; probablemente el más válido lo ofrece el estudio del organismo unicelular más complejo: el eucarionte. Tal trabajo, proporciona estimados de varios centenares de millones de pedazos de información (100,000/1,000,000 nucleótidos). Otros insisten que un enfoque empírico reducionista sería más racional; es decir, lo que la célula necesita, como mínimo, para poder llevar a cabo la reproducción.

Las cifras dependen en gran medida del optimismo del autor en cuestión, pero, excepto en los casos de extrema ingenuidad, estas giran en torno a 100 proteínas con funciones específicas de duplicación, transcripción y traducción. Fabricar proteínas de forma reproducible requiere información compleja, que debería estar primeramente disponible en forma del ADN o ARN. Mas, como el contenido de información en el ADN o ARN se manifiesta fundamentalmente, en las proteínas producidas gracias a la relación entre ambos, los problemas son semejantes en cada caso.

Analicemos con atención las dificultades inherentes a la creación de la proteína citada unos párrafos antes: el ‘citocromo C‘. Constituye un ejemplo práctico, ya que está muy distribuida en la naturaleza, y es una de las mejor secuenciadas. Debido a que está presente en prácticamente todos los organismos, tendría que haber aparecido en los primeros procesos proteicos a nivel celular, desde los inicios de la actividad biológica en el planeta.

Este citocromo contiene una secuencia de alrededor de 110 aminoácidos, y todos los de más de 100, ya han podido ser procesados en los laboratorios de genética. Por lo tanto, con respecto a tal proteína, podemos tener una estimación razonable y sofisticada de lo que sería necesario para producir, a partir de ella, una molécula funcional. En cada punto de elaboración de los 110 aminoácidos, se puede determinar qué sustituciones son permitidas a lo largo del espectro total de las proteínas secuenciadas.

Por ejemplo, en la posición 93, el aminoácido presente puede ser Phe (Fenilalanina), Met (Metionina), Ile (Isoleucina), o Leu (Leucina). Cada una de estas variaciones generan una proteína ‘citocromo C’, totalmente operativa; así que se puede afirmar que, del uso de cualquiera de estos cuatro aminoácidos en la posición 93, puede resultar una proteína que responda a todas las expectativas sobre ella.

Un cálculo semejante de las posibles variantes para cada posición de los aminoácidos nos puede ofrecer una probabilidad mínima, muy útil, de obtener un citocromo C, debido a mutaciones de aminoácidos. Cálculos cuidadosos hechos por Hubert Yockey (1992) aclaran que una molécula de citocromo C funcional podría ser obtenida en 2 x 1075 tentativas, en caso de que todos los aminoácidos presentes estuviesen en cantidades equimolares y no hubiese moléculas competidoras o esteroisómeros.

Si por otra parte, se aceptan los optimistas cálculos de Sagan, de 1044 aminoácidos presentes en su sopa primitiva, y si pudiéramos simultáneamente añadir un nuevo aminoácido a cada una de las 1044 cadenas en formación, cada segundo, hasta el primer error, se necesitarían 1023 años para tener una probabilidad de 95% de lograr una molécula funcional de citocromo C en este sistema. Haciéndolo de alguna forma evidente: 100000000000000000000000 años. O sea, diez trillones de veces más que la edad que es generalmente aceptada para el universo.

El citocromo C, es una molécula muy liberal comparada con, digamos la proteína histona A3, muy invariable y que presenta solo 3 aminoácidos diferentes entre la genética del guisante de jardín y la del hombre. Para producir una única proteína histona correcta en este mismo sistema, serían necesarios casi 1060 años, con un 95% de probabilidades de efectividad teórica.

Y esto, considerando que solo se formaran enlaces alfa, (los beta péptidos no son procesados en la célula como péptidos naturales) y que no hubiera aminoácidos no-proteínicos competitivos, en un sistema donde tales tentativas pudieran ser ejecutadas. Suponiendo en ambos casos el sistema idóneo para los orígenes, vemos que en realidad no es factible en el espacio tiempo dado; es imposible realizar la síntesis de proteínas en base a ácidos nucleicos, conteniendo información relevante, en el tiempo considerado, pues sería necesario mucho más.

Se ha analizado todo cuidadosamente, para tratar de hallar una solución al dilema del origen de la vida. Aunque se expandieran los cálculos de probabilidades con todas las substituciones funcionales posibles, para una proteína que resulta bien conocida, se aprecia que su obtención espontánea es prácticamente irreal, aún en las condiciones más optimistas. ¿Cómo entonces asegurar que se pueda producir no solo una célula viva, sino los muchos millones que son necesarias, si ni siquiera se logra originar una proteína funcional en los tiempos eónicos propuestos por la Ciencia?

La teoría de la evolución de las especies, a la sombra de una inconcebible selección natural, resulta incapaz de dar respuesta al origen de la primera proteína imprescindible para la formación celular, y se contradice a sí misma en el análisis de base, cuando se calcula el tiempo necesario para la generación de la vida biológica en el planeta. Los argumentos que la nutren resultan insostenibles ante el análisis, pues los cálculos dictan que las reacciones químicas ineludibles, son imposibles de obtener en la práctica.

Lo verdaderamente congruente, es pensar que todo lo existente es un objeto de diseño, cálculo y construcción; una vida pensada por una inteligencia infinitamente superior a la humana, cuya sabiduría, por mucho que ha avanzado, se ha demostrado incapaz de dar respuestas razonables a la lógica necesidad del ‘saber‘, manifiesta desde los ‘¿Y por qué?’ de todo niño, mucho antes de llegar a la edad adulta.

Hurgar en los orígenes, desenterrando tumbas y haciendo disertaciones filosóficas sobre lo que nadie experimentó, no lleva a la humanidad en ninguna dirección; no resulta una actividad constructiva, sino más bien una desafortunada pérdida de tiempo, recursos y conocimientos, que bien pudieran emplearse en el desarrollo de un futuro que mejore las condiciones de vida, la salud y la necesaria alimentación del hombre.

Lo que necesitamos saber de nuestro pasado, ya está escrito por el Creador de todo. Lo verdaderamente importante es mirar hacia adelante con los ojos del Espíritu; hacia el paso siguiente a esta limitada vida material en la que alimentamos carne. Meditemos en la real posibilidad de una vida eterna en otra dimensión, inconcebible para todos aquellos que no son capaces de ver lo invisible, aunque su existencia resulte evidente en el mismo entorno en el que nos desplazamos durante nuestro tránsito terrenal:

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios…” (Romanos 1:19)

La vida, la muerte, y el principio y final de los tiempos, encierran más enigmas de los que la Ciencia puede alcanzar a descifrar, pues ese conocimiento está limitado al Creador Todopoderoso; todos los esfuerzos científicos deben ser dirigidos hacia el altruismo y la conquista de aquello que conduzca al género humano a un mundo más justo, equipartido y honesto. Todo lo que indique avance, dignifica ante el Señor; de la misma forma que todo lo que sea poner en dudas su Palabra, devendrá en resultados negativos personales, en el inexorable momento final al que cada ser humano deberá enfrentarse.


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¿MEDIA EVOLUCIÓN O MEDIA BIBLIA?

febrero 8, 2008

Febrero 8/2008

EL PELIGRO DE IR A MEDIAS

La evolución es religión.

El Gran Diccionario de la lengua española, en su segunda acepción sobre religión, dice:


‘Cada una de las doctrinas surgidas de los dogmas y prácticas propios de una confesión.”

Según esto, me lanzo en caída libre e, impulsado por los 9.8 m/seg que desplazarán mi 1.80 m con 83 kilos, manifiesto que la evolución no es ciencia, sino religión. La religión última que se opone a la primigenia, tal como demuestran sus propias aseveraciones, a través de un ejercicio comparativo; se han estudiado la Biblia con el único objetivo de desacreditarla. Analicemos como se han preocupado de desvirtuar cada planteamiento bíblico:


B: En el principio, Dios creó…  Ev: No hay Dios (ateísmo); no hay creación.


B: La Palabra de Dios es la clave del pasado… Ev: El presente es la clave del pasado.


B: Fuimos creados por Dios… Ev: Estamos aquí por accidente natural.


B: Somos diseño inteligente; cabalmente calculado… Ev: Mutación al azar con selección natural.


B: El universo y la vida fueron creados en 6 días de 24 hs., hace unos 6,000 años…  Ev: La vida apareció gradualmente y se diversificó durante miles de millones de años.


B: Hubo un diluvio que cubrió toda la tierra… Ev: No existió tal diluvio.


B: Dios creó la materia… Ev: La materia siempre existió o simplemente apareció.


B: La Tierra se creó antes que el sol y las estrellas… Ev: El sol y estrellas existieron antes de la Tierra.


B: La luz fue creada antes del sol… Ev: El sol fue la fuente de luz primaria para la Tierra.


B: Las plantas fueron los primeros seres vivos creados… Ev: Los seres del mar fueron los primeros seres vivos que se formaron.


B: Las aves fueron antes que los reptiles… Ev: Los reptiles fueron antes que las aves.


B: Las ballenas antecedieron a los mamíferos terrestres… Ev: Los mamíferos terrestres precedieron a las ballenas.


B: La enfermedad y la muerte se deben al pecado del hombre… Ev: La enfermedad y la muerte vinieron con el hombre.


B: El espíritu del hombre vivirá eternamente… Ev: No hay vida después de la muerte.


B: Dios desea que vivamos con Él para siempre… Ev: No hay Dios, esta es la única vida.


B: Dios es la máxima autoridad del hombre… Ev: El hombre es su máxima autoridad.


B: El amor a Dios y la obediencia a su Palabra es la prioridad principal del hombre… Ev: La auto-realización es la prioridad principal del hombre.


B: Dios es el Creador Todopoderoso… Ev: Dios es reducido a una creación del hombre.


B: Dios debe ser honrado en la vida pública… Ev: Dios es eliminado de la vida pública.


B: Dios fija lo correcto e incorrecto… Ev: El hombre decide lo correcto e incorrecto.


B: Las leyes civiles deben basarse en las Leyes Divinas… Ev: Las leyes las escriben los poderosos.


¿No resulta curioso? Aunque ellos mismos no lo sepan, responde a un esquema ideado por el verdadero diseñador de la teoría evolutiva, el enemigo primigenio; gracias a esto, la fuerza política/económica de este mundo, toma el mando sobre Dios y los hombres caen en su red.


El sistema educativo occidental, a diferencia del oriental, (más fiel) ha ido supliendo con los años los fundamentos bíblicos por creencias evolucionistas; ha presentado estas últimas como hechos verdaderos, sin aportar bases sólidas. Así se fraguan los dirigentes del mañana: maestros, jueces y políticos; guías con influencia en asuntos sociales que quizás conviertan en leyes, duros proyectos que hoy confrontan la sociedad (como la de  legitimación del aborto).


Se ha ‘eliminado‘ a Dios del sistema público. Lo que es correcto o incorrecto, y las leyes reguladoras, se definen dependiendo de quién tiene la mayor fuerza política. En la actualidad ya no se buscan en la Biblia las bases para establecer estatutos, sino que estos se subordinan a la conveniencia de los que ejercen el control político-económico sobre la sociedad.


A esta vorágine han sucumbido muchas organizaciones importantes, ya sean clericales o civiles, seminarios, y colegios bíblicos, el mismo Papa… todos han doblado sus rodillas ante las ideas evolucionistas, enseñándolas a las generaciones futuras como la ‘verdad‘.


El informe Barna (1997), dijo que: ‘la cristiandad está perdiendo influencia en la vida de las personas en lugar de impactarlas.’ De hecho, los cristianos han mostrado una falta de impacto alarmante en la cultura nacional como consecuencia directa de su fe.


Si los cristianos tienen las mismas bases que el mundo, ¿dónde estamos situando a Cristo? Los líderes cristianos que han aceptado la evolución o el cuento igualmente anti-bíblico de ‘largas edades’, en realidad nos están diciendo que Dios se equivocó en el orden de la Creación.


De hecho, si las teorías fueran correctas, entonces la Biblia lo dice todo al revés, ya que enseña que Dios creó la tierra antes del sol, los pájaros antes de los reptiles, las ballenas antes de los animales terrestres… y a un hombre inicialmente inmortal. ¿Nos dejamos llevar por la Palabra de Dios, como hicieron los primeros seguidores de Jesús o dependemos de líderes religiosos, filósofos y otros que han confiado más en criterios de hombre?


Una vez que se comienzan a manipular racionalmente Las Escrituras, desde el falible punto de vista humano, ¿en qué punto se puede detener?


La Palabra establece que Dios es perfecto, Él sabe exactamente cómo creó el mundo, y Él nos lo comunicó. Si no creemos cuando nos dice cómo lo creó, o si decimos que Él nos lo dijo en una manera abstracta, ¿cómo podemos confiar cuando nos habla de otros principios importantes?


Si no se cree cuando Génesis 1:3:31 explica que Él creó el universo y todo lo que en él existe, en seis días; entonces tampoco a Éxodo 20:13, cuando ordena: ‘No matarás’. La palabra en Hebreo, ‘ratsach‘, significa asesinar. Asesinar es tomar intencionalmente la vida de otra persona, y esto cubre el aborto, suicidio, infanticidio y la llamada ‘muerte por misericordia’.


“Porque el Señor hizo en 6 días el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el día séptimo.”

Si estos seis días citados en Éxodo 20:11, ratificando lo dicho en Génesis, pueden ser extendidos a miles de millones de años, entonces se pueden extender los principios morales bíblicos en la dirección que se desee, opuesta a la idea original del Creador.

Se podría razonar que si se nos enseña a ser misericordiosos, asistir a una persona para que se quite la vida, terminando con un gran sufrimiento, no debería tomarse como asesinato, sino el cumplimiento de la orden: ‘ser compasivo’. El no asistir a esa persona, podría argumentarse como falta de amor, lo que se tomaría como pecado. En base a esto, el ‘Dr. Muerte’ (el famoso asistente de suicidios, Jack Kevorkian) sería considerado como un ‘hombre santo’.

O las personas que apoyan el aborto pueden justificarse, diciendo que este es aceptable debido a que el bebé no era deseado y la madre le previene del dolor futuro, al sentirse rechazado posteriormente. Así como las que invocan mutaciones genéticas que implicarían una minusvalía perenne.

El infanticidio, ese acto criminal de quien mata a un niño, también sería aceptado debido a las excesivas molestias que hipotéticamente un niño podría provocar a sus padres. Incluso los jueces y policías podrían coartar la libertad a las personas cuando quisieran. El siguiente paso sería eliminar a cualquiera que se atravesase en nuestro camino, lo cual pasó con Hítler, que pensó que el pueblo judío no debía existir y los exterminó por millones. Esta progresión no es ficción ni exageración. Otras sociedades las han llevado a cabo: Cambodia, Rusia, China, etc.

Contribuir a la muerte de un ser no libera de los millones de sufrimientos de la humanidad… ni del nuestro propio, por el que todos hemos de pasar irremisiblemente; el dolor es hijo del pecado, y solo desaparecerá cuando venga a liberarnos el único que le venció. La vida de una persona se limita a unos cuantos años; el sufrimiento, bastante menos. ¿Qué significa eso ante la perspectiva de una vida eterna? No es ni siquiera una fracción de grano de arena con respecto a todos los desiertos del mundo.

Una vez que se empieza a racionalizar el significado literal de la Palabra de Dios, las opciones son ilimitadas. Si nosotros decimos que la Biblia no es ‘científica‘, y que sólo tiene que ver con el ‘por qué’, y no con el ‘cómo‘ Dios hizo las cosas, entonces ¿podemos estar seguros que Cristo nació de una virgen? O que, ¿resucitó de entre los muertos? Después de todo, estos son también eventos ‘científicamente imposibles’.

Si nosotros no podemos confiar en ninguno de estos temas cruciales del libro del Génesis, ¿cómo podemos confiar en Dios acerca de nuestra salvación? No podemos ir a medias con el Señor: no podemos ser medio crédulos, o medio honestos ni medio valientes.

De hecho, el Dios de la Biblia es muy capaz y preciso. Él dice exactamente lo que quiere decir; a través de toda la Biblia, es muy específico. Nos dice exactamente lo que tenemos que hacer para ser salvos; el modificar algo, sólo traerá consecuencias desastrosas:

“Os aseguro que todo lo que atéis en este mundo, también quedará atado en el cielo; y todo lo que desatéis en este mundo, también quedará desatado en el cielo.” (Mt 28:18).

Somos filmados en un video adimensional y etéreo; todas nuestras acciones y palabras serán reproducidas en su momento cuando seamos juzgados y hablarán por nosotros. Lo más razonable, por precaución y lógica, es tomar en serio estas palabras de Jesús, escritas por alguien que las oyó de su boca, y las escribió para que las futuras generaciones heredaran Su testimonio.

¡Saquen fuerzas de la gracia recibida de Cristo Jesús! Tomen su parte en los padecimientos, como buenos soldados cristianos, porque es muy cierto lo dicho en 2ª Ti 2:11-13:

“Si morimos con Él, también viviremos con Él; si sufrimos, tendremos parte en su reino; si le negamos, también el nos negará; si no somos fieles, Él seguirá siendo fiel, porque no puede negarse a sí mismo.”

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ABORTO SÍ, ABORTO NO… ¿DÓNDE ME PONGO?

febrero 5, 2008

Febrero 5/2008

ANALIZANDO EL ABORTO

En días recientes, el tema de interrupción de embarazo ha copado las informaciones de primera plana del panorama nacional. En la Generalitat, regida por el tri-partito, un médico abortista fue a prisión preventiva, junto a dos de sus más estrechos colaboradores. Están acusados de delito de aborto, asociación ilícita e intrusismo y falsedad documental. Los investigadores de la Guardia Civil aseveran que ejercían abortos ilegales en casos de avanzado estado de gestación.

Algo más al oeste, la capital madrileña ha sido testigo del cierre de dos clínicas por supuestas irregularidades. Incluso hay referencias de agresiones y amenazas de muerte ejercidas sobre algunas operarias de ambos centros. El caso de Barcelona se halla bajo investigación judicial, de modo que no se sabrá hasta dónde alcanzó la violación legal, hasta que el juzgado correspondiente se pronuncie.

En la Comunidad de Madrid, presidida por el Partido Popular, las clínicas hablan de una auténtica “caza de brujas”. Las clínicas abortivas han cerrado filas y se han reunido para debatir cómo enfrentarán su futuro.

No sé qué piensan ustedes al respecto, pero mi olfato me dice que esto no huele bien; creo, aunque no tengo pruebas para confirmarlo, que ante tanta demanda y cantidad de dinero que representa esta práctica, muchas clínicas abortivas están toreando la ley. He escuchado en la cadena Ser un comentario acerca de ‘niños‘ (lo siento no puedo llamarlos de otra forma) de seis y siete meses, recién extraídos del vientre de la madre que luego son pasados por una trituradora, como si de un pollo se tratara.

Los reportes oficiales dicen que cerca del 90% de los abortos se realizan en los 3 primeros meses; según el Ministerio de Sanidad, solo el 2% de las interrupciones se efectúan sobre gestación de más de 5 meses. Pero, pese a estos informes, el pensar que en esos centros de ‘salud’ se extraigan niños perfectamente formados y se trituren igual que se hace con documentos ‘comprometedores’, me pone la carne de gallina. Que solo se haga con uno, ya es un crimen; si son 1000… deduzca usted.

El aborto en España solo se libra de delito en estos casos: denuncia de violación, taras físicas/síquicas graves y riesgo inminente para la vida, o para la salud física/síquica de la madre. Los médicos acuden al recurso por excelencia para sus dictámenes: la ecografía; pero esta no es infalible y a veces los galenos tardan en percibir las anomalías… o se equivocan en sus percepciones, pues son humanos.

¿Qué pasa si se firma que un niño es anormal sin serlo? ¿Está dispuesta la madre a correr ese riesgo, con tal de desembarazarse del hijo que no le apetece recibir? Ahí lo dejo.

Soy consciente de lo que representa para una mujer un embarazo inadecuado;  la sociedad está sometida a muchas presiones: falta de trabajo, padre ‘accidental’, hijo nacido de adulterio, ninguna prisa por parir, etc.

– ‘Si nos deshacemos de un gatito, ¿por qué no de un ‘fetito‘?’

Mala deducción y peor praxis; se gesta lo que se gesta, y eso no puede cambiarlo nadie. Ya pueden los pro-abortistas quedar sin voz, alegando que el bebé aun no nacido solo es tejido amorfo; es humano desde el instante de la fecundación, pues todo el ADN necesario para abrirle al mundo ya está en el óvulo y comienza su ciclo de vida. Imagine su piel formándose, sus huesitos, sus pequeños músculos… no se estaría deshaciendo de un gato o un perro; ¡ES UN MARAVILLOSO Y DIMINUTO SER HUMANO!

En días anteriores, las clínicas privadas amenazaron con dejar de practicar abortos, debido al trato mediático, el silencio de los políticos y la presión de los grupos católicos. Su portavoz concluyó que esto redundaría en un grave problema para el Estado.

Así que consideran que están haciéndole un favor a la sociedad… mientras se forran a costa de la desesperación ajena. Todos tendremos que pagar por nuestros actos. ¡Qué el Señor les ilumine para que empleen los conocimientos adquiridos en curar enfermedades! Eso siempre será una digna actitud ante el Creador; el servicio a los demás nos enaltece ante sus ojos y nos limpia de mucho pecado. Pero parar una vida es un crimen, no hay otra.

Por cierto, no todos los que se oponen por cuestión de fe son católicos; yo no lo soy. Todo el que se sienta atado al Creador de alguna forma, estará contra esto, sea musulmán, judío o cristiano. Quizás incluso haya otras religiones que no conozcan a Dios y piensen de la misma manera; eso quiere decir que están cerca de Él sin saberlo.

Con respecto a la velada amenaza de ‘grave problema para el Estado’, me parece que en realidad lo que ocurre es que perciben un inminente riesgo para sus bolsillos y acuden al chantaje burdo y vil de siempre; desde que el primer humano vio peligrar sus intereses.

No se quiere hacer el bien; si fuera así, sería gratuito. Desde el momento en que se extiende una factura, ya se está lucrando; hay mucho más dinero en juego del que se puede pensar: una vez más, el maldito peculio que les permite adornarse con buenas ropas, joyas y peinados, entorpeciendo corazones y arrastrando cada vez más a la deshumanización y la barbarie.

La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo, (ACAI), cuyo pomposo nombre no logra encubrir toda la ignominia que cometen, ya planteó una variante en la ley para poder continuar ingresando esas sumas importantes:

Eva Rodríguez Armario, presidenta de dicha entidad, a la que pertenecen 31 clínicas en toda España, 22 de las cuales sólo pueden practicar abortos dentro del primer trimestre de embarazo, planteó lo siguiente:

“Es fundamental que se cambie por una ley de plazos, la que hay en la mayoría de los países europeos. Lo ideal sería hasta las 12 semanas. Y a partir de ahí, una ley de indicaciones como la que tenemos ahorano hay que temer dar libertad a las mujeres en el control de la maternidad si eso se acompaña de una actuación completa en materia de educación y acceso real a la anticoncepción. Así podríamos avanzar hacia situaciones como la de Holanda, que aunque tiene la ley menos restrictiva de Europa, posee el número más bajo de abortos voluntarios”.

¡Cuidado con el todo vale!, pues parafraseando la última expresión, según la verdad contenida, sería como decir: “Así podríamos acercarnos a Holanda, que aunque tiene la ley menos restrictiva de Europa, posee el número más bajo de crímenes autorizados.”

La Pelota está en manos de los políticos; el PSOE despenalizaría la ley de buen grado, no me cabe duda; solo hay que leer el contenido de su ‘Educación para la Ciudadanía’, para saber qué piensan al respecto… pero no se la juegan. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y la multitudinaria manifestación pro-familia que tuvo lugar muy recientemente, les hace pensar que incluso dentro de sus filas hay raciocinio y proyecto del hogar.

Ojalá se levante un político con carisma, convicción y fe, haciendo todo lo posible para que esta sociedad dedique un poco de tiempo a reflexionar sobre sus propios valores; quizás al anegarse en la verdad anidada en sus corazones, asuma el papel que el Señor desea que todos apoderemos, sin distinción de raza, nivel cultural o pensamiento.

No tengo nada contra el sexo; no hay sensación comparable a los momentos de placer que genera… dentro de un matrimonio bien estructurado y reflexionado. Conocer a alguien y subir a la cama sin más, sin dudas tendrá consecuencias; en ese caso, la responsabilidad siempre será nuestra. Por ello, quiero hacerles partícipes de un comentario de una anciana, escuchado hace muchos años, siendo yo un chaval, dentro de un autobús. Iba dirigido a un grupo de chiquillas que entró con el alboroto característico de su edad, mirando a todos con chispa inquieta:

– ¡Siiiiiii, abran bien los ojos, ábranlos bien… y cierren sus piernas hasta que llegue el momento de tenerlas abiertas!

Yo mismo cometí un error en el pasado con respecto a ese tema, dando un consejo que jamás debió haber salido de mi boca; aun lo lamento. Por eso digo ahora: si alguna mujer está leyendo esto y se siente involucrada, sepa que hay un Dios que comprende todos nuestros fallos y está dispuesto a perdonar y ayudar; pues esta vida no es más que un proceso de filtrado en el que todos vamos soltando lastre con cada error que cometemos. Nos depuramos en un periodo de selección que, aunque similar por la metódica, nada tiene que ver con la de la universidad o del trabajo nuevo, sino con una vida mejor, sin penas y eterna.

Di no al aborto; busca un sitio de privacidad, apoya tus rodillas en el suelo y pide al Señor que te ayude a salir adelante. Por amor, Jesús nos dice:

“¿Es muy pesada tu carga? ¿Te aflige tanto que no sabes en qué dirección encaminar tus pasos?… Pues dame tu carga y sígueme; yo la llevaré por ti.”

Ese amor genera nuestra fe en Él; ya no habrá más temor, ni miedo, ni el pánico inundará nuestro corazón. Te aseguro que Él está pendiente de que le llames; si tomas su mano ya no volverás a estar sola y tendrás su amparo. Pon a prueba mis palabras y te sorprenderás del resultado; su promesa viene acuñada por el apóstol Pablo, que tenía revelaciones de Él, entre ellas, la versión de Cristo sobre el amor:

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor es total.” (1ª Co 13: 4-7)

¡La paz y la sabiduría del Señor Jesucristo estarán con quien le clame!

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SOMOS ALGO MÁS QUE CASUALIDAD.

febrero 2, 2008

Febrero 2/2008

¿EVOLUCIÓN? SÍ… PERO HORIZONTAL

Los evolucionistas consideran al creacionismo como fuente informativa anacrónica y falaz. Es decir, nos encasilla (yo me incluyo, por supuesto, y con mucha honra) en un marco bien definido, como ejemplo de lo que “no debe escucharse, por no ajustarse a la realidad“.

Pero, ¿dónde está el límite entre lo irreal y lo real? Porque ellos no han presentado aún una prueba concluyente; un científico evolucionista sale a buscar la respuesta que le conviene, hace ensayos tras ensayos en su laboratorio sin aceptar las evidencias que no respondan a sus expectativas. Cuando al fin, logra llegar a través de sus cálculos a un resultado que considera conveniente, lo convierte de inmediato en concluyente, estableciéndolo como corolario fiable.

Se ha hallado miles de fósiles humanos que no responden a sus expectativas. Si aparecían en un área anacrónica, aludían que un terremoto había removido las bases naturales correspondientes a su Biblia particular: su tabla geológica. Pero, si topaban a un individuo con malformaciones producidas por alguna artrosis atrofiante, o alteraciones óseas importantes (como los hay incluso hoy día), hacían la prueba de datación por C14… ¡y ‘hallazgo’ publicado!

Lo que comenzó siendo hipotético, termina en teorema: una verdad demostrable a través del razonamiento…pero sin agregar la inherente posibilidad de errores en sus conjeturas, porque, voy a darles una noticia: el carbono 14, la base de sus conclusiones radiométricas, ¡NO ES FIABLE!

Hay muchas evidencias desmintiendo su fiabilidad, que la censura ha callado. Han hallado colágeno1 en huesos de dinosaurios con, supuestos 65 millones de años. ¿Es eso posible químicamente? Desde luego que no; la espectrometría de masa ha fijado que el colágeno tiene fecha de caducidad en 2000 años, a 20ºC, y que alcanza un máximo de 130000 años, si se conserva a 7ºC. Si el colágeno hallado en el T. Rex de Montana demuestra algo, es que el bicho no podía tener la edad que le atribuye una datación erróneamente chapucera, por mucha bata blanca ostentada durante la técnica.

Han datado ciertas formaciones en el período Cretáceo, definiéndolas como producto de sedimentación paulatina, pese a que en ¡el mismo terreno!,  estas aparecen dobladas, evidenciando la acción de sedimentación inmediata ‘barrosa’, producto, posiblemente, de una cataclismo húmedo que bien pudo haber sido el diluvio de los tiempos de Noé, hace solo unos miles de años atrás. También han datado un gato familiar, enterrado 20 años antes, como un antecesor del gato común actual, pero cifrándolo en ¡30000 años! ¡Apaga y vámonos!

¿Es que se ve a los cristianos como gente incapaz de reflexionar? ¿Es que se piensa que creemos en la Biblia sin analizar todo lo que en ella se dice? Muy bien, según refrán español: “entremos al trapo“; demostraremos que también poseemos cerebro y que además, sabemos utilizarlo muy bien. Razonemos:

Hubo un hombre que se constituyó en la herramienta satánica para desmentir el plan de Dios: Charles Darwin, el verdadero motor de la teoría de la evolución de las especies.

La raíz que diferencia sus planteamientos y los fundamentados en Génesis, estriba en el eje del tiempo: un mundo de miles de millones de años, según los evolucionistas y un universo de sólo unos pocos miles, según el libro de Moisés. Es decir, estamos ante dos diseños contrapuestos y ambos, sustancialmente, provienen de hombres: uno, según su propio testimonio, ha escrito toda la historia recibida directamente del mismo Dios, mientras que el otro ha reunido una serie de deducciones humanas para contradecirle.

El debate comenzó en el siglo XIX. Increíblemente, incluso en los colegios católicos ya se imparte hoy la teoría de las especies con la aprobación del mismo Vaticano. Es obvio el triunfo logrado por un pensamiento fundamentado solo en especulaciones; presentan esqueletos, dicen que las pruebas de la ‘contrapeluza epítilica‘ ratifican que tiene un millón de años, y ya está: hay quien deja que sus oídos sean llenos de palabras nuevas y, complacido con el ‘a vivir que son dos días‘ y sobre todo, satisfecho de no tener que dar cuentas de sus perversiones a ninguna entidad superior, se encarga del resto.

Acuña esos absurdos pensamientos con sello ‘científico‘ y cierra sus ojos a una realidad que grita tan alto, que si la escucháramos no permitiría oír nada de lo dicho en su contra. Pero el triunfo no se mide por un éxito inmediato, sino por la victoria definitiva; la verdad está a la puerta y se enseñoreará de todos nosotros.

Sé que ustedes dirían: – ¿Moisés?… ¿Quién es este señor?

Entonces, la respuesta nos llevaría hacia la posición en la que hablo del libro de Dios, sin aportar más evidencia que el cúmulo de realidades visibles de nuestro entorno, observadas con los ojos del corazón. De modo, que, para defender este artículo, no queda otra opción que intentar trasmitir la simiente de Verdad contenida en cada uno de sus folios. Veamos lo que se profetizó en las escrituras sobre todo esta porfía actual:

“Lo que de Dios se puede conocer, ellos lo conocen muy bien, porque Él mismo se lo ha mostrado; pues lo invisible de Dios puede llegar a conocerse si se reflexiona en sus hechos. En efecto, desde que el mundo fue creado, se ha podido ver claramente que Él es Dios y que su poder nunca tendrá fin. Por eso los malvados no tienen disculpa, pues aunque han conocido a Dios, no lo han honrado como a Dios ni le han dado las gracias. Al contrario, han terminado pensando puras tonterías y su necia mente se ha quedado a oscuras.”(Romanos 1:18).

Analicemos, por ejemplo, al cerebro: un diseño divino. Pese a que millones de forenses, de todas las nacionalidades y todos los tiempos, han escudriñado hasta el milímetro en cráneos de cadáveres, jamás ninguno ha detectado una imagen guardada, ni la magia utilizada en el ser humano que le permita esas formidables representaciones pictóricas que suceden durante los ‘sueños, pesadillas e incluso en los propios pensamientos‘. ¿Cómo se almacena la inteligencia? ¿Cómo actúa ese procesador por excelencia? Y la pregunta más importante: ¿De dónde rayos evolucionó?

El cerebro humano, que según los evolucionistas provino de la ‘evolución de un alga‘, pesa alrededor de 1,3 kg y cuenta con unos 100.000 millones de células nerviosas, conectadas entre sí. ¡100000 millones! Estas tienen la entretenida tarea de coordinar no solo  las funciones mentales, sino del cuerpo entero: sueño, hambre, sed y casi todas las actividades vitales necesarias para la supervivencia. Todas las emociones humanas como el amor, el odio, el miedo, la ira, la alegría y la tristeza, son controladas por él.

Recibe e interpreta las múltiples señales enviadas desde el organismo, y las procedentes del exterior. Su gran superficie y complejo proceso evidencian el sumo nivel intelectivo del hombre con respecto al de los animales; es el órgano del cuerpo que más trabaja, ya que participa en casi todas las funciones del organismo. Si se confronta con un ordenador, la diferencia salta al saber que este hace su trabajo gracias a procesos secuenciales lógicos, de antemano previstos; mientras el cerebro es multidireccional: actúa con mucha más complejidad, procesando incluso situaciones casuales y sintetizando e integrando su análisis mediante pasos paralelos y simultáneos.

Toda información recibida del mundo exterior, proviene de los sentidos (gusto, tacto, olfato, vista y oído) a través de los órganos concernientes, controlando lengua, piel, nariz, ojos y oídos, cuyas células envían asiduamente “mensajes” sobre todo lo que sucede en el extrarradio. No obstante y a pesar de la inmensa información, la Ciencia ha manifestado que utilizamos solo un diez por ciento (10 %), aproximadamente, de la capacidad de este maravilloso órgano.

Asimismo, se sabe que cada hemisferio se interrelaciona íntimamente con su homólogo, aunque ejecutando funciones diferentes; cada uno haciéndose responsable de un lado del cuerpo. Las funciones de la parte izquierda son dirigidas por la mitad derecha, y las de la porción derecha, por el hemisferio izquierdo.

¿Se imaginan tal complicadísima red neuronal de miles de millones de células, dirigiendo las actividades orgánicas? Se trata de toda la acción intelectiva ¡y toda la ‘incondicionada’!: digestión, sexualidad, hormonas, vista, gusto, oído, olfato, tacto, emociones, fatigas, raciocinio…etc, etc.

Me gustaría que alguien me explicara, de forma argumentativa, cómo ‘evolucionó‘ desde una sola célula todo ese compendio magistral que tenemos encerrado en nuestros respectivos tejados óseos. Es inaudito que se pretenda fundamentar tal exactitud y eficiencia  de los procesos increíbles que encierra la mente humana, desde el sortilegio. ¿Cómo pudo un alga unicelular crear, no solo al cerebro, sino a toda la biología contenida en el planeta? Puntualicemos: no quiero enfrentarme a alguien defendiendo mis ideas desde la trinchera de la fe, sino desde la propia inteligencia.

¿Puede alguien exponer de forma racional, cómo interpreta la posibilidad evolutiva de los hipotéticos primeros homínidos hasta el hombre actual, sin aporte genético? Pues no hay ni una evidencia de genes nuevos entre fósiles y hombre actual; todo lo contrario, la Ciencia sabe que lo obvio es la ‘pérdida de información genética‘. ¿Cómo les superamos, perdiendo genes? ¿Es posible explicarlo sin plantear las ofensas ni descalificaciones que indican falta de evidencias?

Un niño recién nacido, inicialmente es un compendio de reflejos incondicionados; a medida que va creciendo, es capaz de interactuar con el medio que le rodea, receptando información. Su inteligencia se va desarrollando, es innegable. Primero emite sonidos guturales, luego comienza a articular monosílabos, más tarde, palabras… y un buen día se te pone delante y te suelta:

– Necesito unos vaqueros nuevos.

En ese sentido, sí acepto una evolución… horizontal; es decir, en base a un programa pre-establecido en el embrión que fue en su momento, ‘sin aportar ningún gen nuevo‘,  él será capaz de interactuar con el mundo hasta dominarlo, respondiendo así al plan de Dios:

“Y dijo Dios: ‘Hagamos al hombre a Nuestra Imagen, y a Nuestra Semejanza. Él reinará sobre los peces del mar, las aves del cielo, y sobre los animales, y sobre toda la tierra, y sobre todos los reptiles que reptan  sobre la tierra». “ Gn 1: 26

Yo, personalmente, con el perdón del Creador, agregaría, parafraseando el original:

“…y sobre todos aquellos que pretenden desmentir la verdad encerrada en la Creación con evidencias no demostrables.”

Estamos ante un misterio de Dios; y ya Deuteronomio 29:29 avisa sobre esto:

“Hay cosas que no sabemos, esas pertenecen al Señor nuestro Dios; pero hay otras que nos han sido reveladas a nosotros y a nuestros hijos, para que las cumplamos siempre: todos los mandamientos de la ley”.

Seamos serios; pero también buena gente, para que el Rey nos traiga el regalo necesario.

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EL ADN RATIFICA Y DESMIENTE.

enero 28, 2008

Enero 28/2008

EL ADN: DEMOLEDORA EVIDENCIA DE UN CREADOR.

El develamiento de la cadena de doble hélice de la molécula de ADN, avivó la biología y resultó en una ventana abierta a muchas respuestas sobre el origen de las enfermedades que más han golpeado a la humanidad. El proyecto del Genoma humano ha sido uno de los mayores éxitos de la ciencia; sin embargo, los evolucionistas ateos lo aclaman como una prueba a favor de la evolución y un clavo en el ataúd de la Biblia.

Según ellos, este hallazgo de un orden molecular universal, que acumula y tramita información a cada nuevo embrión, ya sea vegetal o animal, ofrece una respuesta totalmente física del origen y proceso de la vida en la tierra, sin un Creador.

Para los cristianos, a diferencia de los ateos, el ADN manifiesta que existió un Diseñador que instauró esta maravillosa complejidad ‘codificada’: la información más eficiente, puesta en genes originales. Y es que, si existe un código, debe existir por tanto el ‘codificador’. ¿O es que esperan también que nos creamos que esa estupenda compilación fue fruto de sucesivas casualidades ocurridas durante miles de millones de años?

El único recurso para ‘suponer’ la procedencia del ADN, es nuestra propia deducción, pues ningún humano estuvo presente para observar. No basta explicar que el ADN ‘pudiera’ formarse de pedazos en un proceso al azar; también deben exponer su opinión sobre la fórmula de interpretación. En otras palabras, no es suficiente decir que, muchas letras situadas al azar se unen, por ejemplo, en un orden: ñasdfjadrjewwfgsdfasdfañlsdfjñ’ y que esto signifique: “La proteína tal, debe ser llevada hasta el punto ‘mas cual’.

Esta escalera de letras no significa nada, a menos que se disponga de un ‘lenguaje pre-existente‘ para poder interpretarlas. La dirección a la que debe ser enviada una proteína específica, para realizar una determinada función biológica en el organismo, tiene significado sólo para el organismo que es capaz de interpretar el código. ¿Pero, quién creó ese complejísimo lenguaje codificado universal del ADN?

El Bioquímico Dr. Duane Gish, un pionero en el movimiento creacionista, y vicepresidente del Institute of Creation Research (Instituto de Investigaciones Sobre la Creación), comenta acerca del genoma humano:

‘La genética es tan increíblemente compleja y puede ser tan maravillosamente relacionada, que definitivamente demanda un origen inteligente’.

Él explica que las células deben tener un proceso sofisticado increíble de edición para asegurar que cada gen es reproducido libre de error. Todos esos errores se infiltrarían, no tendrían sentido, y sería el final. El hecho de que se debe tener el proceso de edición desde el principio, significa que tuvo que haber sido creado para estar allí, ser eficiente, y hacer su trabajo; de otra forma, no existiría la vida.

La idea de que todo surgió por accidentes al azar, errores genéticos, etc., no responde ni a la lógica ni a la inteligencia del ser humano; no importa las impresionantes palabras que usen para convencer: filogenia, cladogramas y dendogramas, embriología comparada y fisiología comparada, métodos anatómicos, embriológicos, etológicos y ecológicos, la citología, la biología molecular, comparaciones cromosómicas, inmunoelectroforesis, precipitación cuantitativa, el citocromo c, la hemocianina, el ADN nuclear…

¿No resulta apabullante tanta verborrea, haciéndonos sentir analfabetos? ¡Cuántos recursos, tratando de anular la verdad que el mismo Creador tomó especial empeño en que quedara escrita y que fuera transmitida a todas las generaciones futuras!

“…No escuches palabrerías mundanas y vacías, ni los argumentos que opone esa mal llamada ciencia, que a algunos, por profesarla, ha desviado de la fe.” 1ª Ti 6:20-21

Si algo debemos aprender del descubrimiento de la cadena de ADN, es ‘humildad’. Tanta inteligencia y perfección debería infundirnos, cuando menos, respeto. No estamos contra la ciencia, sino todo lo contrario; los avances en la medicina, con los descubrimientos de nuevos fármacos que evitan dolor a millones de enfermos y que han convertido a enfermedades que causaban epidemias y muertes, en padecimientos curables, son un orgullo para el Señor, puesto que se han concebido para el servicio a los demás.

El primer llamamiento al que nos convoca Jesucristo reiteradamente es el amor a nuestros hermanos; el auxilio desinteresado, libre de todo egoísmo, nos acerca más a Él. También nos exhorta constantemente a que seamos  abundantes en longanimidad; es decir: entereza y constancia de ánimo absoluta ante obstáculos y adversidades.

Es como demandarnos dominio propio y valor firme ante las provocaciones, el  peligro, una desgracia… o cualquier impedimento que atente contra sus enseñanzas. Debemos defender Su credibilidad, con humildad y energía; manteniendo siempre una correcta y respetuosa actitud de comportamiento y de expresión, mientras demos testimonio.

Porque Él es la Verdad, el Camino y la Vida; nadie llega al Padre si no es través de Él… y la verdad es como el amor: solo es buena cuando se comparte; se multiplica cuando se divide.

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EVOLUCIÓN NO ES CIENCIA

enero 28, 2008
Enero 28/2008
La evolución no es teoría, sino Conjetura.
 
La ciencia es una invención creacionista; la evolución es religión. La Ciencia experimental comenzó sus hallazgos y métodos, basada en la fe de vivir en un universo racional, creado por alguien que no interfería y le otorgaba al hombre el libre albedrío. Una paradoja de la historia: la ciencia, que profesionalmente no tiene que ver con la fe, le debe sus orígenes a actos de fe que interpretaron racionalmente al universo desde esta presunción.

Los fundadores de la ciencia no eran materialistas; su ‘saber’ no excluyó a un creador. El creyente Newton, para muchos, el científico más grande que haya existido, es un excelente ejemplo. La reciente filosofía fue introducida por los marxistas primero y luego por el resto.
 
No se trata de si la evolución es ciencia y la creación es religión, sino de ser ‘coherente con la verdad’. Mas, si me apuran, yo diría que la Evolución es Religión, no Ciencia. ‘Es la religión que pretende vulnerar todos los escritos bíblicos, pues si consigue inyectar  dudas en quienes leen la Biblia, ya han logrado su propósito: Darwin y el diablo 1; Dios y Su Palabra 0.
 
Sin embargo, un partido no concluye hasta que el ‘árbitro’ toque el silbato. Y la duda es la certeza de no poseer la verdad; si un niño crece pensando en una tierra de miles de millones de años, tal como le enseñan en las escuelas, cuando lea el Génesis no verá la Biblia más que como otro libro de cuentos y fábulas, entre tantos que existen.
 
El hombre de ciencia, de tendencia evolucionista,  con sus forzosas declaraciones no reconoce el principio más básico: ‘observación> inducción> hipótesis> probar hipótesis por experimentos> demostración/refutación> conocimiento.‘, sino que intenta desde el principio afinar bien su puntería y conseguir como sea, que el proyectil de la duda dé justo bajo la línea de flotación del libro de Dios.
 
El evolucionista busca una réplica alternativa al origen bíblico; de esa forma pretende liberar al hombre de su dependencia al Creador, para poder hacer lo que les de la gana sin temor a Su castigo. Hay que reconocer que esto da una posibilidad cómoda para muchos: el sexo, el aborto, la violación, el crimen, el robo, la mentira, y todo lo señalado como ‘causa de juicio’, deja de serlo de golpe; el ser humano elige su forma de vivir y el más fuerte siempre prevalecerá sobre el más débil, según enseña la propia teoría-embuste de la evolución.
 
No hay fórmula válida para que el materialista pueda definir la evolución como ‘ciencia’ y la creación como ‘religión’, ignorando la ‘verdad de la creación’. Pero sí podemos distinguir entre los tipos de ciencia: la operacional que involucra descubrir cómo opera la creación en el día de hoy: fenómenos observables y repetibles en el presente (la de Newton), y la de los orígenes, que trata con las cosas del pasado: eventos únicos, no observables y por tanto: no demostrables.
 
Hay diferencias básicas entre una y otra: la ciencia operacional experimenta en el aquí y el ahora; la de los orígenes busca ‘cómo algo llegó a existir en el pasado‘, así que no está abierta a verificación experimental, a menos que se invente una ‘máquina del tiempo‘ para viajar a los ancestros.

Una ‘crea’, la otra ‘destruye’. Estudiar un organismo (ADN, mutaciones, reproducción, etc.) no dice cómo llegó a existir éste en primer lugar; la primera ‘alga‘ fue conjetura, no ciencia.

Es obvio que a los materialistas les conviene confundir la ciencia operacional y la de los orígenes, aunque sabemos que la mayoría de la confusión es producto de ‘información dirigida’. Las facultades de ciencia no enseñan filosofía de la ciencia; no hacen distinción entre la experimental/operacional y la histórica/de los orígenes.
 
El químico Dr. Stephen Grocott, pese a haber pasado al menos siete años de educación universitaria, manifestó no hace mucho:
 
 ‘Aunque había trabajado como científico por 10 años, en realidad sólo aprendí lo que era la ciencia a través de ‘Respuestas en Génesis’. Algunos temas que la gente llama ‘ciencia’ en realidad están fuera del ámbito de esta; no son observables, evaluables, o/ni repetibles. Las áreas de conflicto son dogmas sobre el pasado, no abiertos a prueba experimental.
Ambas: Evolución y Creación, son consideradas ‘ciencias de los orígenes’; son dirigidas por conceptos filosóficos. Los mismos datos están disponibles para cada quien, pero diferentes interpretaciones intentan explicar lo que ocurrió en el pasado.
 
Los anti-creacionistas, ateos por definición, comúnmente objetan que la creación es religión y la evolución es ciencia. Para defender esta afirmación ellos citan una lista de criterios que definen una ‘buena teoría científica’. Un criterio común es que la mayoría de los científicos practicantes hoy día, deben aceptar la teoría propuesta como ciencia válida.
 
Otro criterio que define lo que es ciencia, es la habilidad de una teoría para hacer predicciones que puedan ser evaluadas. Los evolucionistas generalmente afirman que la evolución hace muchas predicciones que han sido comprobadas. Ellos dicen que ejemplos como la resistencia a los antibióticos en bacterias, son una clase de predicción de la evolución, mientras que a la vez, cuestionan el valor del modelo creacionista al hacer predicciones.
 
Según ellos, la creación no cumple con su definición de ‘ciencia’, y es por lo tanto una ‘religión‘,  así que, implícitamente, debe ser ignorada; pero en el caso de la resistencia bacteriana a antibióticos,  no hay ‘genes nuevos‘, sino una especie de ‘cortes y empalmes’ similares  a los del programa autoinmune de las células eucariotas. Una especie de ‘splicing’, fundamentado en la información ARN original; de hecho se sabe que las bacterias pueden tener también plásmidos, pequeñas moléculas de ADN extra-cromosómico con genes responsables de la resistencia a los antibióticos o factores de virulencia.
 
Pero una música no gana un certamen por ser cantada muchas veces, sino por la votación de un jurado…  es obvio que si se consiguen influencias con el ‘juez‘, hay más oportunidades.
 
Un libro evolucionista dice que la ‘Creación‘ no es científica porque ‘supuestamente’ no se puede someter a prueba. Pero en el mismo párrafo señala: ‘los científicos han examinado cuidadosamente las argumentaciones de la ciencia creacionista, y han hallado que ideas como las de la Tierra joven y el Diluvio son incompatibles con la evidencia’. Una contradicción, pues obviamente la Creación no fue puesta a prueba y hallada falsa si ‘no se puede someter a prueba’.
 
Las evidencias existen; ¡claro que existen! Pero las interpretan desde conjeturas absurdas. Según la revelación de la Biblia, la filosofía de vida coherente con ella debe provenir de sus datos; ellos, al contrario, llevan su filosofía a los hallazgos y la usan para interpretarlos.
 
Pueden definir ‘ciencia’ de tal manera que excluya todo lo que no les gusta. Hoy, la ciencia es naturalismo: sólo las nociones materialistas’ pueden ser consideradas, no importa lo que diga la evidencia. Así, el prominente evolucionista Profesor Richard Lewontin dijo:
 
‘Nos ponemos del lado de la ciencia pese lo enormemente absurdo de algunos conceptos, pese a su fracaso en cumplir muchas de sus extravagantes promesas de vida y salud, pese la tolerancia de la comunidad científica a historias especulativas sin fundamento, porque tenemos un compromiso anterior: un ‘compromiso con el materialismo’. Y no es que los métodos y las instituciones de ciencia nos obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino, por el contrario, que nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a las causas materialistas para crear un aparato de investigación y una serie de conceptos que produzcan explicaciones materialistas sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.’
 
¡Eso es mente abierta! ¿No debe tratar la ‘ciencia‘ de seguir la evidencia a donde lleve? Aquí es donde la ‘religión‘ del defensor evolutivo pone el ‘Stop‘.
 
Las formas individuales de ver el mundo llenan nuestras percepciones de prejuicios generados por dos corrientes opuestas: los que siguen a Dios y los que se someten a su enemigo, aunque sin ser conscientes de ello. De aquí se desprende que la interrogación fundamental es: ‘¿cuál es la cosmovisión adecuada?’, porque esto determinará si las conclusiones extraídas de los datos son correctas.
 
Los creacionistas no tienen absolutamente ningún problema con la ciencia operacional, pues la evidencia conduce a ella. No importa si usted es cristiano, musulmán, hindú, o ateo: el agua pura hierve a 100°C a nivel del mar para todos.
 
Pero la ciencia de los orígenes es dirigida por su ‘filosofía’, que determina qué historias acepta. Ahora, si la mayoría de sus fieles tiene el sistema de creencias equivocado, entonces sus argucias aceptadas serían erróneas. Así que el voto mayoritario de ciertos ‘científicos contemporáneos, no es la forma idónea para determinar la validez de cuentos respectivos. Y, en esencia, la evolución es entonces otro sumario de fábulas.
 
Los materialistas suelen adaptar la definición de evolución según convenga al argumento. Por lo tanto aclaramos que estamos discutiendo la ‘Teoría General de la Evolución’; definida por el evolucionista Kerkut como ‘la teoría que dice que todas las formas vivas en el mundo han surgido de una sola fuente que a su vez vino de una forma inorgánica.’
 
Los evolucionistas muestran las mutaciones y resistencia a antibióticos en bacterias (ciencia operacional) como una ‘predicción’ de la evolución (ciencia/cuento de los orígenes). De hecho, la genética (ciencia operacional) fue un nudo para la evolución; por eso la investigación pionera de Mendel en genética, sobre genes diferenciados, pasó muchos años sin ser reconocida, al no encajar con la idea de Darwin: una variación ‘continua e ilimitada’.
 
Cuando las mutaciones fueron descubiertas, se vieron como la reconciliación del Darwinismo con las observaciones de la ciencia operacional; de allí la síntesis neo-Darwinista de Mayr, Haldane, Fisher, etc. De donde se deduce que el Darwinismo nunca predijo nada, sino que fue modificado para acomodarse convenientemente a cada descubrimiento.
 
El registro del sendero de la evolución es muy deprimente y le hace daño a la ciencia de muchas maneras, pues la ciencia moderna cabalga sobre los logros de los creacionistas del pasado. Para un ejemplo claro de predicciones científicas actuales, vea la tabla periódica de elementos químicos de Mendeleiev, quien al elaborarla dejó espacios vacíos correspondientes a elementos no conocidos entonces, pero que su convicción científica, demostrable, decía que algún día serían descubiertos; como años después sucedió.
 
La teoría evolucionista ha demostrado negar la realidad; y aún así prevalece. Por ejemplo, está la profunda ausencia de los millones de fósiles de transición que deberían existir si la evolución fuera verdad: los eslabones perdidos. Ese mismo patrón en el registro fósil contradice rotundamente las nociones evolucionistas de cómo debería haber sido el origen de todo.
 
Contrario a las expectativas evolucionistas, ninguno de los casos de resistencia a los antibióticos, resistencia a los insecticidas, etc. que han sido estudiados a nivel bioquímico (ciencia operacional) ha involucrado nueva información genética compleja.
 
El Creador diseñó la cadena de ADN, con toda la información ‘codificada’ necesaria para que ‘sus seres’, incluyendo al hombre, se enriquecieran en variedades o razas. Determinados cambios genéticos provocaron que existieran varias razas de perros y de hombres, sin alterar la especie. Sin embargo, un caballo puede tener cría con una burra, pero el resultado será un híbrido, siempre estéril, por lo que no ocurren nuevas poblaciones. Y lo mismo pasa con muchos otros cruces de animales: solo dan híbridos incapaces de aumentar las especies ya existentes.
 
 Y aunque vemos por ejemplo que hay unas 160 especies de primates, ninguna cruza la frontera ADN con otra especie: un gorila jamás se cruza con otro primate distinto a una gorila… y jamás da otra cosa que un gorilita. Igual ocurre con el orangután, chimpancé, mono verde, etc; siempre con su pareja respectiva, y siempre dando lo mismo que establecen sus cromosomas: un hijo de su misma especie.  ¿De dónde entonces pudo surgir el ‘homínido evolutivo’.  Solo desde la fantasía, no desde la Ciencia y lo observable en el mundo real.
 
Los evolucionistas decían que, dadas las condiciones correctas, una célula viva se podría hacer a sí misma (abiogénesis); los creacionistas dijeron que eso era imposible. La ciencia operacional ha destruido esa noción evolucionista; tanto, que los evolucionistas obvian el origen de la vida, dejándolo fuera del debate, prefiriendo partir desde un punto ‘X’ impreciso en el tiempo en que una imprecisa alga, mediante cqambios imprecisos [e irracionales] generó toda la vida del planeta.
 
Por qué persisten? Para los materialistas es la única historia disponible que contradiga a la Biblia. Es como el avestruz que introduce su cabeza en la arena, pensando que todo lo que existe es lo que está allí. Su cosmovisión excluye todo lo que no encuentra conveniente; en la ‘oscuridad’, todos los hechos inaceptables dejan de existir.
 
Pero la mayor oscuridad es vivir sin Dios; como si fuéramos un accidente cósmico, sólo ‘basura química organizada’, según el evolucionismo. Tristemente, muchos son enseñados a pensar de esa manera, y las horrendas consecuencias se ven en el creciente suicidio juvenil, drogadicción, desintegración familiar, violencia, etc. ¡Cuánto necesitamos la luz de Jesús!
 
Dios nos pedirá cuentas a cada uno y todos merecemos una condenación. Pero la Biblia dice que Él ha provisto una vía de escape a través de Jesucristo para todos aquellos que acepten humildemente la necesidad de perdón; Él vino a esparcir la luz de Dios en lugares oscuros:
 
“Yo soy la luz del mundo, el que me siga tendrá la luz que le da vida y nunca andará en oscuridad.(Juan 8:12)
 
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¡EL ADN GOLEA AL DARWIN!

enero 24, 2008

ADN: UNA EVIDENCIA IRREFUTABLE

Cuando charlamos por el móvil con alguien y le comentamos acerca del estado de un amigo común accidentado, pese a la distancia, las vibraciones de nuestra voz se transforman en oscilaciones electromagnéticas que llegan hasta su oído medio. De ahí, esas ondas pasan al oído interno, ya convertidas de nuevo en vibraciones y estimularán a las células nerviosas, la última secuencia del procesamiento del sonido. Entonces él oirá nuestro mensaje.

Luego, frente a su ordenador wireless, (sin cables) comienza a mandar e-mails a todos los conocidos que de una forma u otra se relacionan con el accidentado; de nuevo, las ondas electromagnéticas se difunden por el espacio para llevar la noticia a distintos destinos, y a veces, en distintas lenguas.

Uno de ellos, de origen parisino, recuerda a otro amigo común que está viviendo en esa ciudad; no tiene su correo electrónico, pero sí la dirección de su domicilio, así que hace una carta manuscrita, la mete en un sobre y la certifica en una oficina de correos para que llegue lo antes posible. Otro es un misionero; el correo de Internet le llega, pero en esos instantes visita una aldea indígena que se halla en un cerro lejano. El único medio de comunicación en la zona es el boca a boca, pero ha ocurrido un desprendimiento y nadie puede salir para el lugar; así que hacen una fogata y usan un patrón de señales de humo. Alguien de la aldea, capacitado para interpretarlas, se acerca al misionero y le hace partícipe de la desagradable nueva.

Ni un solo átomo ni una molécula de ninguna sustancia se movieron entre los puntos involucrados. Sin embargo, la noticia se desplazó por los itinerarios necesarios.

De esa forma tan variada se manifiesta la ‘información’; el medio de tránsito del mensaje puede ser muy versátil, pero los datos contenidos se mantendrán inalterables. Al margen de la lengua original, los informes serán los mismos, con independencia del sitio de donde provengan.

El medio utilizado, jamás será ‘la información’, sino sólo la ‘vía’ para que esta llegue.

El materialismo enseña que la materia no se crea ni se destruye, sino que se transforma; basado en este argumento, ve la vida de un ente biológico como un elemento que obedece a estrictas leyes químicas y físicas. Pero el ser vivo es algo más que química y física: es un portador de inconmensurable información. ¿De dónde salieron ‘esos informes’ que la sustentan?

Alguien podría plantear que todos los medios de comunicación usados por el hombre se subordinan a leyes químicas y/o físicas. Mas, un ordenador no escribe mensajes por sí mismo, ni un bolígrafo, ni las señales de humo salen por sí solas, si no hay antes un orden de pautas y formas. Sin embargo, una mente sí tiene la posibilidad de crear determinado paquete de datos y codificarlo de forma efectiva y universal, entendible en cualquier idioma.

Un ejemplo: a partir del momento en que un animal fecunda a otro, se comienza a formar una nueva criatura, con características muy similares a sus padres. ¿Quién dicta esa maravillosa ‘elaboración’, tan precisa y magnífica? ¿Qué patrón se sigue para que un chimpancé nazca con sus propias características, y un humano crezca también con sus peculiaridades únicas? ¿Cómo se ha trasmitido desde los ancestros de los primeros ejemplares, ese mensaje repetitivo? ¿Por qué nace un cóndor y crece como tal, en lugar de formarse un cedro?

¡Porque todos los seres vivos poseen, intrínsecamente, una información ‘codificada’ que los identifica: el ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN!

Esta molécula de doble hélice, como la conocen científicamente, es como un largo collar, arrollado en el centro de cada célula del cuerpo. Es ella quien porta los programas para la vida de un ser específico; la información que se transmite de generación a generación.

Algunos piensan que tiene vida en sí misma, pero esto es un error: es una molécula con INSTRUCCIONES para la vida. Un paquete con 12 mil millones de bits de información; datos que regulan la vida de todo ser, desde su etapa embrionaria hasta su muerte. Y  ‘no es capaz de autocopiarse’, como sugieren los evolucionistas; se necesita la maquinaria de una célula viva para hacer las copias de una molécula ADN, que ‘no es la información, sino que la contiene’. Solo es el ‘rollo orgánico’ sobre el cual se escribe el mensaje.

 La fecundación humana ocurre por la fertilización del óvulo femenino por parte del espermatozoide masculino. Así nace la primera célula del nuevo ser, llamada zigoto, que luego originará el resto de las células del organismo, por divisiones sucesivas.

Ese primer zigoto recoge la herencia contenida tanto en el óvulo como en el espermatozoide, en el ADN de sus cromosomas, y la transmite luego a lo largo de incontables divisiones. La herencia ADN del organismo humano está contenida en 46 cromosomas, en el núcleo de cada una de las células. Para ello, cada uno de los 46 cromosomas del zigoto [23 del padre y 23 de la madre] se duplicarán también en cada división celular, de modo que cada célula del organismo tenga en principio igual participación de la herencia materna y paterna. Esta división de cada cromosoma en otros dos idénticos se realiza por un proceso llamado ‘mitosis‘.

Al final, resulta una información recogida; como dos ‘collares de cuentas’ paralelos entre sí. En cada célula humana, (y en todos los organismos eucariontes), el ADN está organizado en cromosomas. Cada especie tiene un número característico: la cebolla tiene 16 (organizados en 8 pares), la mosca de la fruta Drosophila melanogaster, 8, y los seres humanos, 46. O sea,  tenemos 23 pares de cromosomas: 22 de ellos se llaman cromosomas autosómicos, y trasmiten el carácter hereditario. Los del par 23 se conocen como ‘sexuales‘ y son diferentes entre sí. (XX en el caso de una hembra/ XY en el caso del macho)

El ADN contiene un ‘programa‘ que hace que se integren dos cromosomas en cada nuevo par [trasmitirán la herencia genética al espermatozoide fecundar el óvulo]. La información contenida en uno corresponderá a la madre y la del otro,  al padre; de ahí surgirá todo el proceso de ‘elaboración’ del nuevo ser, con un ADN único y exclusivo. 

Pero no sucederá nada si no hay una maniobra de ‘lectura y transcripción’ de los datos contenidos como ‘en una receta de cocina‘, indicando qué proteínas habrán de formarse en el ribosoma, y a partir de qué aminoácidos específicos se sintetizará cada una. Vea el ADN como una cadena de letras enlazadas entre sí bajo un código extricto; a menos que sean unidas en la secuencia correcta, según ese código,  no darán ningún mensaje coherente.

Por ej.,  el escribir ‘elleavmaloniicáaodapsgaranicaheaiirlsobamo’ no dice nada, por estar codificado de acuerdo a un orden; pero si es conocido tal código, como se ha hecho en este caso, se ve el enunciado: ‘lleva el aminoácido asparagina al ribosoma.’

Por tanto, para leer el mensaje se necesita conocer un cifrado lingüístico ‘pre-existente’ así como el ‘sistema decodificador’. Y todo eso existe dentro de la célula; al igual que un artilugio fabricado por el hombre, no surge por sí mismo de las propiedades de su materia prima. Si Ud. mezcla los ingredientes básicos para elaborar una célula viva, sin información, no ocurre nada.

Las máquinas y los programas no surgen por sí solos de las leyes de la física y de la química, sino que precisan de una inteligencia que las cree. Jamás se ha visto nada complejo, surjir sólo con materia prima, tiempo y azar. El intelecto es lo opuesto al azar; si existe un código, es porque antes hubo un ‘codificador inteligente’ que lo diseñó.

Cuando los seres vivos se reproducen, pasan información al nuevo ente, que transportada en el ADN de los padres, resulta el ‘manual de instrucciones’ que le permite a la maquinaria de una célula elaborar, a partir de la materia prima, el nuevo ser viviente. ¡El milagro de la Creación!

Esto se hace combinando cromosomas de la cadenas materna y paterna; así los niños no serán fielmente iguales a sus padres y tendrán sus particularidades específicas. La información codificada en el ADN de todos los seres vivos señala directamente hacia una Creación inteligente, no hacia cambios casuísticos sin dirección ni orden.

La información genética de un ser tiende a alterarse (mutaciones generacionales); de ahí las anomalías físicas o psíquicas de los individuos que se ven afectados, pero nunca que se ha incrementado,  ha  generado nuevos órganos, con funciones específicas, sino que ha sido para generar caos, enfermedad y/o muerte.

Como la cadena es doble (madre-padre) a veces uno de los dos genes prevalece sobre el mutante y se da un tipo de auto corrección paliativa, como por ejemplo, arcos bucales con menos dientes, pero que no impiden la función de la dentadura. (Mi caso específico: nunca me nacieron los incisivos superiores y dos premolares salieron desde el lateral del maxilar; hubo que extraerlos pese a estar en buen estado)

De regresar en el tiempo a lo largo de la línea genética de cualquier ser vivo, los humanos por ejemplo, veríamos como patrón general una mejora genética gradual en la medida que retrocedemos, pues siempre hay merma de información a partir de varias generaciones.

Ninguna población es infinitamente vieja ni contiene información infinita, por lo tanto, tuvo que haber un punto en el tiempo en el cual el primer programa surgió sin otro pre-existente; es decir: el primero en su especie, sin padres. Porque la evidencia es una: si existe una cadena de ADN ‘codificada’, debe también existir alguien que la ‘codificó’.

Razonando con inteligencia, la perfección biológica de la Naturaleza entera, en toda su diversidad, no pudo haber surgido caóticamente espontánea, sin el ADN, guía de procesos específicos, calculados y establecidos de antemano. Si la evolución quiere dar otra explicación que la del Diseño Inteligente bíblico, más que abordar la explosión casuística de vida a partir de un alga unicelular, debe decir cómo esa alga trasmutó en la compleja célula eucariota que constituye a más de un millón de animales y casi otro millón de plantas. 

¿Por qué no presentan ‘sus pruebas’  de un procariota adquiriendo los orgánulos solo visibles en la célula eucariota? Eso jamás ha podido ser comprobado en ningún laboratorio del mundo; y hay microscopios desde el año 1600.

No podemos decir que el hombre evolucionó del mono y que este provino de una especie de alga marina ‘unicelular’ que llegó a la tierra, dando origen a la biología; a la vida… transformándose por sí misma en árboles, arbustos, aves, peces, cuadrúpedos, chimpancés… y ¡dinosaurios! De organismos simples a complejos, por sí solos. Eso es menos inteligente que decir que la inmensa complejidad de la suma de entes biológicos existentes, plantas y animales, es producto de un diseño bien definido. Hay demasiada complejidad en la información ADN, para suponer que somos producto de una evolución azaroza, sin orden ni programa.

¿Cómo es posible que el mundo no ‘Vea’ la locura de esa definición? Está ciego y sordo. ¡Todo es tan simple! Solo tenemos que mirarnos a nosotros mismos por dentro. ¿De verdad puede alguien creer que este laboratorio tan complejo y cronometrado como el nuestro puede haber surgido de un caos, por generación espontánea? ¡Venga ya!

Esto me recuerda lo escrito en Ro 1:18-20:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa’

¡El código del ADN es una prueba irrefutable de que no procedemos del ‘caos’, sino del ‘orden’ cronometrado por una mente infinitamente superior a la humana: la del Creador! Es el sello de Dios.

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