¿HUBO EVOLUCIÓN EN LA CRUCIFIXIÓN?

febrero 14, 2008

Febrero 14/2008

LA EVOLUCIÓN ES CASUÍSTICA; LA CRUCIFIXIÓN FUE UN PLAN.

En este mundo actual de vuelos espaciales, satélites capaces de divisar lo aparentemente indetectable, saturado de ordenadores y de adelantos tecnológicos de todo tipo que parecen insuperables, a gran cantidad de personas les resulta difícil comprender que hace 2000 años, un hombre dijera llamarse hijo de Dios. Menos aun que asegurara que la causa de su presencia entre nosotros era un final de crucifixión en la cruz, para lograr la salvación de la humanidad, liberándola de todo tipo de pecado.

Desde la lógica y la razón humana, a no ser por la desgarradora y sufrida muerte, esto pudiera parecer un cuento para niños, en el mejor de los casos, y la actitud de un desequilibrado mental, para muchos que viven vinculados a endebles filosofías. Pero no fue otra cosa que un plan diseñado por Dios desde mucho antes. Las Escrituras hablan del Mesías, desde tiempos del Éxodo judío. Pero, ¿qué relación pueden tener entre sí, sabiendo que distan entre unas y otro, a veces más de mil años? La primera, directa, aparece en 2ª Samuel 7:16 (aprox. 1200 aC); en una promesa al rey David (ascendente 43 del Señor, según linaje humano):

‘Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.’

En un orbe apocalíptico, de final previsto, el ‘para siempre’ de Dios solo puede referirse a una vida eterna regida por Jesucristo, luego de juzgar a todos los hombres. El Salmo 2:2 (cerca de 1000 aC), lanza una profecía que se corresponde a estos tiempos:

“Los reyes y gobernantes de la tierra se rebelan y juntos conspiran contra el Señor y su rey escogido. Y gritan:’¡Vamos a quitarnos sus cadenas’! ‘¡Vamos a librarnos de sus ataduras!’ Y el Señor, que reina en el cielo, se ríe de ellos…”

Y años después, alrededor del 900 aC, el propio David habla de Jesús en Sal 110:1:

“El Señor dijo a mi señor: ‘Siéntate a mi derecha, hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.’ “

Poco más tarde, en el 740 aC, Is 53: 5 vaticina:

“Mas Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

Finalmente, el profeta Zacarías (519 aC) hizo su aporte muy puntual, en Zac 9:9:

“¡Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén! He aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.”

La presencia de Jesucristo respondió a un plan de Dios en el tiempo; no fue obra de la casualidad, sino hubo toda una preparación sicológica, antes de que Jesús emprendiera su prédica, cumpliendo sus 30 años. El que se conociera su pre-existencia, es un NO rotundo al evolucionismo, pues no existe plan en una evolución que dicta que todo surge por sucesos aleatorios y casuísticos. Su entidad como ser humano, con todo su código ADN de humano, fue constantemente anunciada antes de manifestarse. No llegó en paracaídas ni producto de la evolución de las especies, sino que ya estaba previsto y anunciado más de un milenio previo a su llegada.

Imagino estar viendo el escándalo que estas líneas provocarán a los evolucionistas que lean esto, pero son hechos recogidos en un libro de Historia que habla de todos los sucesos importantes ocurridos en la humanidad desde la creación. Para aumentar sus exaltaciones, les diré que Isaías, además de augurar la llegada de Cristo, también había predicho la caída de Babilonia, unos doscientos años antes de que esta ocurriera; incluso puntualizando que sería tomada por los medos, en Iz 13:17-19:

“Ved, yo suscitaré contra ellos a los medos, que no estiman la plata ni se afanan por el oro… Babilonia, la joya de los reinos, la perla, el orgullo de los caldeos, será destruida por Dios como Sodoma y Gomorra”.

O sea, mucho antes de ocurrir, auguró lo que historiadores (Herodoto, 484/425 aC: Crónica de Nabónida) y arqueólogos (hallazgo de tablillas de arcilla cocida, escritas en persa antiguo, babilonio y elamita) han confirmado: Ciro II “El Grande”, fundador del imperio persa, pero nieto del rey medo Astiages, la conquistó en el 539 aC, con sus generales y ejército medos, para luego liberar a los judíos y permitir su regreso a Israel, arrasada en el 579 aC por Nabucodonosor, quien les llevó esclavizados a Babilonia.

Se trata de otra evidencia histórica contra ‘la evolución imprevisible‘. Hablamos de personas, resultados cromosomáticos planificados y previstos antes de que se manifestaran. Algo ESCRITO mucho antes, que quedó como prueba para el futuro.

Pero aún añade más sobre esto, en: Isaías 13:19-22:

“No será jamás poblada ni habitada al paso de generaciones; el árabe no alzará allí su tienda, ni el pastor apacentará su ganado”.

Alejandro Magno la asaltó y murió en ella en el 323 aC. Hubo todavía otros intentos por perpetuar Babilonia mientras se rompía, continuando sus orgías y ofrecimientos de sacrificios en su viejo santuario, aún durante un siglo después de la muerte del gran conquistador; pero, una vez más, se confirmó el prevalecer de la profecía, pues según otras tablillas datadas en el 275 aC, halladas por una expedición arqueológica, los babilonios, en la última invasión sufrida, fueron transportados a Seleucia del Tigris, la nueva capital creada por Seleuco I Nikator, para su naciente reino.

Hacia el año 141 aC, cuando los partos sometieron la región, Babilonia ya estaba vacía, sumida en completa desolación y oscuridad. (“No será jamás poblada ni habitada al paso de generaciones”)

La convergencia histórica de la topografía y vivencias de Babilonia, con las predicciones bíblicas, se lograron a partir de coincidencias entre narradores clásicos, las inscripciones en piedra realizadas por Nabucodonosor y las excavaciones del Deutsche Oriengesellschaft, en el 1899 de la era contemporánea. Al fin, Babilonia nunca más fue ocupada. Sus ruinas aún pueden verse en la actual provincia iraquí de Babil, 110 kms. al sur de Bagdad. La historia, definitivamente, volvió a darle la razón al bueno de Isaías, mas… ¿Cómo pudo éste conocer el final si no fue a través de una revelación?

Algunos escépticos pensarán que tantos siglos es suficiente tiempo para que una ciudad no sobreviva. Pero ahí están, entre otras, Gaza y Damasco, capital aramea en el año 732 aC (hoy de la actual Siria)

La raza humana no responde a la casuística, sino al plan de Dios en el que todos participamos. Jesús comenzó sus enseñanzas con 30 años de edad; durante 3 años instruyó a sus apóstoles y a todo aquel que se le acercó, mientras hacía que los ciegos vieran, los cojos recuperaran su andar, los mudos hablaran: sanaba dolencias de todo tipo. También convirtió el agua en vino, dio comida a 5000 personas con 5 panes y 2 peces… y resucitó muertos.

Instruía y alertaba sobre el futuro, acreditando su palabra con hechos de poder. Y lo hizo no solo educando sobre el comportamiento que esperaba de las personas, sino también para no dejar lugar a dudas sobre un final de los tiempos que ya venía siendo anunciado por varios profetas, desde 740 años antes, Isaías primero, pero también Ezequiel, Daniel, etc.

Ahora bien: ¿Por qué concluyó entregándose para ser inmolado? Al hombre actual eso puede sonarle a cuento chino; la mayoría de la sociedad está secularizada y vive apartada de la religión. Muy pocos leen la Biblia de vez en cuando y muchos, jamás lo han hecho; nuestros hábitos son distintos a los de los judíos de entonces. Ellos eran fieles a su Torá, su libro de cabecera (varios libros en uno, como nuestra Biblia) Tenían varios hábitos, entre ellos, el de purificación de sus pecados, para poder entrar al templo.

En aquel entonces eran frecuentes las ofrendas y sacrificios para depurar todo tipo de faltas. Estos actos de purificación durante la Pascua (conmemorando la liberación judía de Egipto) tomaban un cariz especial: se escogía el mejor cordero para ofrendarlo, el más sano, blanco como la nieve, sin manchas; era el único válido para un acto de purgación en un día tan solemne.

Y ese fue exactamente el día elegido por Dios para la crucifixión de Jesús; no solo lo atestiguan los escritos judíos y cristianos, sino las mismas crónicas romanas. Fue todo un símbolo, pues Él representaba ese cordero sin mancha que limpiaría el pecado del mundo: fue sacrificado el mismo día de la pascua hebrea. Murió y, según el plan previsto, resucitó el domingo, el primer día de la semana.

Se le presentó a María Magdalena en primer lugar, luego a algunos apóstoles, y al final a los 12; compartió con ellos durante varios días, en diferentes apariciones y al final les pidió que salieran por el mundo para dar la buena noticia de una resurrección posible. Sin embargo, en realidad esa buena nueva lo que hizo fue subsanar la mala que había dado días antes, cuando les habló del fin de este mundo y de las señales antes del desenlace humano.

Su última enseñanza fue que hay una vida incombustible, según Jn 6:53:

“Jesús les dijo: ‘El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.”

¿No es fácil de comprender, verdad? Jesús lo supo; para aquellos que no pudieron captar el mensaje a la 1ª, se ratifica y conceptúa un poco después, en el versículo 63:

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

Ese fue su legado: si nos arrepentimos de nuestros errores pasados, le somos fieles con nuestros actos y nos mantenemos en comunión con Él a través de la oración, llevará nuestros pecados a ‘0’; el Espíritu Santo nos visitará y fortalecerá en fe constantemente. Nuestro propio espíritu será alimentado por esta relación constante; desde esa promesa y la realidad de su resurrección, la fidelidad nos permitirá tomar la corona de una vida sin fin, en su reino definitivo, porque ese es el Plan de Dios y Él no es ‘casuística evolución‘.

Un cuento para tontos, según los que se viven en una sabiduría alejada de Dios. Para nosotros, una excelente noticia, reforzada por la promesa de Dios en Ez 18: 21-22:

“Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá.”

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EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA I: MATRIMONIOS.

enero 21, 2008

Enero 21/2008

¿MATRIMONIOS FALTANDO VAGINA O PENE?

“Estad siempre preparados para responder a quién os pida razón de la esperanza que tenéis, pero hacedlo con humildad y respeto.’ (1ª P 3:15).

Meses atrás, en el año 2005, durante un programa extensamente transmitido a nivel casi mundial, preguntaron a un reconocido líder cristiano:

¿Puede decir qué parte de la Biblia habla contra  ‘matrimonios’ entre gays o lesbianas?”

Por desgracia, este carismático ‘defensor bíblico’ no ‘supo‘ responder. Sin embargo, la respuesta puede hallarse de inmediato… ¡En el libro de Génesis! En el capítulo 1, versículo 27 dice claramente:

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos.”

¡Cómo puede atribuirse tal bendición una unión de dos hombres o dos mujeres! La puntualización ‘varón y hembra’ resulta diáfana: un pene y una vagina, pues después Dios les ordenó que ‘crecieran y se multiplicaran’ para poblar la Tierra; es decir, se tomó su tiempo en el diseño del código genético descubierto no hace mucho, para que pudiera tener lugar el milagro de la concepción en el vientre femenino y nuevas criaturas pudieran ver la luz constantemente. ¡Hombre, mujer, barriguita… y bebé! Ese fue su estatuto.

Pero hay más instrucción aún sobre esto, ya que se opone claramente a las inmoralidades sexuales e incluso se efectúa una ‘profecía’ sobre las consecuencias que se derivarían  de esos actos. Hace 2000 años, se escribió en Ro 1:26-27:

“Por eso, Dios les ha abandonado a pasiones vergonzosas. Incluso sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por las que van contra naturaleza; y, de la misma manera, los hombres han dejado sus relaciones naturales con la mujer y arden en malos deseos los unos por los otros. Hombres con hombres cometen actos vergonzosos y todos sufren en su propio cuerpo el castigo de su corrupción.”

Si analizamos como se han ido desarrollando las enfermedades venéreas, podemos darnos cuenta que se ha seguido un patrón: de menos a más; constantemente se les ha estado avisando del peligro con respecto a esas actuaciones. Primero surgió la gonorrea, una simple infección genital molesta, pero venérea. Luego apareció la sífilis, otra enfermedad de origen sexual, patógena y contagiosa, producida por una bacteria; que resultó más perjudicial que la anterior, ya que se manifiesta al principio como una úlcera, pero puede degenerar en lesiones viscerales y encefálicas a largo plazo.

Por último, luego de muchos avisos y tiempos para revindicarse, llegó el SIDA, cuyas consecuencias a nivel mundial, todos conocemos; máxime en España, que posee el negativo índice estadístico de ser uno de los primeros países que más desarrollan esta perniciosa pandemia.

Hay además muchas otras referencias en las que Dios maldice claramente las perversiones, condenando a los que las practican si no se arrepienten; como por ejemplo, lo que se nos instruye en 1ª Corintios 6:9

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.  “

Analicemos: Según el diccionario, ‘fornicar’ es realizar el acto sexual fuera del matrimonio; pero, como palabra derivada del latín ‘fornix’, también puede implicar ‘lupanar‘, según el contexto en que se use. Y lupanar es el nombre latino dado al prostíbulo, o casa de prostitución. Si más abajo cita a los adúlteros específicamente, ya deja claro el significado que se le pretende dar a la palabra: ‘prostitución’, en cualquiera de sus manifestaciones.

¿Qué se desprende de esto, que Dios la tiene cogida con los que ‘entienden’ y los que se ‘prostituyen’? ¡No! ¡De ninguna manera! Si se fijan, les incluye en un mismo paquete, junto a otras abominaciones; yo diría que todas, pues al citar a los ‘estafadores’, nos circunscribe a todos los que de una u otra forma mentimos para conseguir algo: Políticos, banqueros, comerciales, gente de a pie… ¿Quien no estafa con su palabra e incluso con acciones simuladas, para engañar al prójimo?

Se hace evidente que establece un ‘filtro’ que limitará la entrada en el reino eterno; es obvio, si tiene pensado un lugar perfecto. Los que habiten allí deben ser de mente limpia, para que no ‘desorganicen aquello’, como el Señor la tuvo cuando se hizo hombre, para demostrarnos que se podía alcanzar la perfección incluso alimentando carne, si llegábamos a adquirir la suficiente fortaleza espiritual para resistir las tentaciones.

La buena noticia es que el sacrificio de Jesús en la cruz para redimirnos de nuestras faltas, ¡A TODOS!, nos ofrece, sin distinción de personas, las mismas posibilidades. El mejor ejemplo nos lo mostró cuando la primera persona a la que se apareció fue a María Magdalena. Para dejar patente su perdón abierto, ¡le concedió ese privilegio a una de las que más se repudió debido a sus faltas!

Y es que así como odia el pecado, Él ama al pecador, juzgando su debilidad, ‘sea cual sea’: siempre está listo a perdonar. Gracias a la sangre derramada en la Cruz y al magno sufrimiento que padeció Su unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo, Dios, que es Todopoderoso también en expectativa, nos brinda un canto a la esperanza a través de su promesa, incluso en estos casos. Desde Ez 18:21-23 nos da su Palabra:

“Y si el malvado se aparta de todos los pecados que cometía, y cumple todas mis leyes, y hace lo que es recto y justo, ciertamente vivirá; no morirá. No volveré a acordarme de todo lo malo que hizo, y él vivirá por hacer lo que es recto. Yo no quiero que el malvado muera, sino que cambie de conducta y viva. Yo, el Señor, lo afirmo.”

¿No resulta maravilloso saber que su misericordia lleva hasta el punto de no diferenciar qué tipo de perversidad está dispuesto a perdonar? Si nos arrepentimos de corazón y nos volvemos a Él con el espíritu, el Creador nos brinda la oportunidad de Su ‘olvido’ total; nuestra cuenta en su Banco ya no volverá a tener números rojos. ¡Alabado sea el Señor, que siempre nos acoge!

La homosexualidad no es un caso aparte; es uno más entre otros rechazados por considerarse graves y por resultarle abominable y execrable a Dios: Su gravedad estriba en que pertenece al grupo de faltas que se comenten con el cuerpo y que Él ubica como ‘inmoralidades sexuales’. Diseñó el cuerpo humano con un objetivo; lo que se salga de ahí le ofende, pues todo nuestro organismo le pertenece.

Se comprende que resulta más cómodo para todos el pensar que descendemos de una ameba y que hemos ido evolucionando. Quien se abraza a esta falacia desmontable, lo hace porque así se ve libre para hacer lo que desea, sin tener que dar cuentas a nadie. Pero no es así, lo siento; las pruebas de su existencia están en nuestra propia maquinaria perfecta.

Permítame concluir de forma similar a como lo hace el propio Jesús en sus últimas palabras, manifestadas en Apocalipsis 21:6-8

“Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” 

Perdón si alguien se siente ofendido; he escrito esto con el mayor respeto del mundo, y sin ánimos de insultar. Tengo mi propia urna de vulnerabilidades y no me  considero más punteable que el resto, pues para que nadie se sintiera mejor que nadie, el Señor no dice cuantos ‘puntos’ se pierden en cada falta. La toga tiene una talla única y está esperando por su dueño; sólo uno se la pondrá. Créanlo, el juez viene; arreglemos las cosas con Él mientras estemos en este mundo, que es el de las posibilidades de los pactos. 

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