6ª CAPCIOSIDAD ANTICRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

julio 18, 2012

 Julio/18/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

[6-Si ofrecer la salvación a través de Jesús siempre estuvo en los planes de Dios, ¿por qué no envió a Jesús desde el principio, en lugar de confundir y engañar generaciones de personas mediante la creación de una religión llamada Judaísmo que, según Dios mismo sabía de antemano, no sería la adecuada?]

No se confundió a nadie; es otra tergiversación de la verdad. Aunque no le reconocieron, los judíos esperaron al Mesías siempre; ancestros hebreos alertaron de su venida. El propio Jesús dijo, en Jn 5:39:

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí…

Y las Escrituras hablan de Él desde el principio al fin. Gen 49:10-12 dice:

Nadie le quitará el poder a Judá ni el cetro que tiene en las manos, hasta que venga el dueño del cetro, a quien los pueblos obedecerán. El que amarra su burrito a las viñas, el que lava toda su ropa con vino, ¡con el jugo de las uvas! Sus ojos son más oscuros que el vino…’

Parábola coherente con las reveladas en Apocalipsis 5:5 y 19:12-15:

‘Y uno de los ancianos me dijo: No llores; el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.’

‘Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.’

También la revelación a Ana, en 1Sa 2:10 (±1060 aC)

‘Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová JUZGARÁ LOS CONFINES DE LA TIERRA, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de SU UNGIDO.’

Y más tarde, en 2Sa 7:12-16: (±1030 aC)

“Y cuando tus días fueren cumplidos, y durmieres con tus padres, yo afirmaré tu simiente tras de ti, la cual saldrá de tu vientre (la virgen María era descendiente del rey David); y yo afirmaré su reino. Este edificará casa a mi nombre: y yo afirmaré para siempre la silla de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí, hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres… Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro; y tu trono será firme eternamente.”

Luego, en Psa 2:1-12: (± 900 aC)

¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán en uno contra Yaveh, y contra SU UNGIDO, diciendo: ‘Rompamos sus cadenas: y echemos de nosotros sus cuerdas.’ (Lo que dice el ateísmo hoy) El que mora en los cielos se reirá: el Señor se burlará de ellos… Yaveh me dijo: ‘Mi hijo eres tú: yo te engendré hoy’…

Y ahora reyes entended: admitid consejo jueces de la tierra. Servid a Yaveh con temor: y alegraos con temblor. Besad al hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino: cuando se encendiere un poco su furor, bienaventurados todos los que en él confían.

Y en Miq 5:2: (± 750 aC)

Mas tú, Belén Efrata, pequeña para ser en los millares de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son DESDE EL PRINCIPIO, desde los dias de la eternidad.

Y otra vez en Isa 9:6-7: (±740 aC)

‘Porque niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado es asentado sobre su hombro; y llamarse ha Admirable, Consejero, Dios, Fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz: La multitud del señorío y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndole, y confirmándole en juicio y en justicia desde ahora para siempre…’

Vuelve a citarle en Jer 23:5: (± 627 aC)

He aquí que vienen días, dijo Yaveh, y despertaré a David renuevo justo, y reinará rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.’

Y la enigmática profecía Cristo-Apocalipsis, en Dan 9:25-26 (±604 aC)

Sepas pues, y entiendas, que desde la salida de la palabra para hacer volver el pueblo, y edificar a Jerusalem, hasta el Mesías Príncipe habrá siete shâbuâ, sesenta y dos shâbuâ; entre tanto se tornará a edificar la plaza, y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos shâbuâ el Mesías será muerto, y no por sí; y el pueblo príncipe viniendo destruirá la ciudad, y el santuario, cuyo fin será como con avenida de aguas: hasta que al fin de la guerra sea talada con asolamiento.”

Shâbuâ no significa semana.

 

Nota: La palabra del hebreo antiguo original ‘shâbûa’ se tradujo al inglés como ‘week (semana)’, pero no significa eso; solo fue una interpretación a la que se llegó relacionando lo que se creyó participio pasivo en la traducción H7650, con lo que se creyó denominativo en H7651. Es obvio que el traductor llegó a ‘semana‘ por caminos indirectos, no por conocimiento de la palabra. El hebreo puede verse en azul: se escribía solo con consonantes; se acudió a la tradición moderna para entender la palabra. Y eso no garantiza una correcta traducción al 100%.

Pero también en Lam 4:20: (± 587 aC) se avisa sobre Jesús:

El resuello de nuestras narices, EL UNGIDO de Yaveh fue preso en sus hoyos, de quien dijimos: A su sombra tendremos vida entre las gentes.’

Y por último, en Zac 9:9: (520 aC)

Alégrate mucho, hija de Sión, jubila, hija de Jerusalem. He aquí que tu Rey vendrá a tí, Justo y Salvador, pobre y cabalgando sobre un asno, y sobre un pollino hijo de asna.

Todos estos versículos refutan la 6ª capciosidad antibíblica: no se engañó a nadie. Se habló de Jesús desde el inicio; siempre estuvo en los planes de Dios. Y si lo hizo a su forma, Él sabrá por qué; es el dueño del tiempo y del espacio, así que racionaliza el espacio y el tiempo según estime conveniente.

Todos fuimos espíritus antes de nacer, y la humanidad (muertos incluidos), suma miles de millones de seres. ¿Cuánto tiempo no se requiere para que cada espíritu celestial tenga la oportunidad de habitar un cuerpo de carne? Si cada generación se renueva sobre ± 25 años, se impone la necesidad de mucho tiempo para que todos pudieran ‘nacer’ como humanos.

Esta vida es una época de prueba; su sentido es probarnos en obediencia, pues todos volveremos a Dios para el juicio que nos tamizará. El Creador no volverá a permitir que ocurra otra sedición como la que provocó Lucifer en los cielos, hace unos cuantos miles de años.

De modo que la 6ª capciosidad diseñada para torpedear la Biblia, queda anulada. ¿Se confundió y engañó, según difunde? ¡No! Desde el principio las Escrituras hablaron del Jesús Mesiánico, y los judíos le esperaban, solo que cuando vino y les confrontó por sus malos comportamientos, no quisieron reconocerle. Y lo mismo pasa hoy: como el evangelio de Cristo reclama una exigencia ardua desde la óptica y el costumbrismo humano, muchos, en lugar de aceptarle, levantan trincheras en su contra, declarándose en rebeldía.

En cuanto al judaísmo, obviamente Dios quiso que Israel fuera ejemplo para el resto del mundo. Pero muchos judíos se contaminaron. Envió a aquel que había prometido desde el principio, manifestando Su propio poder en él, para que fuera creíble, para que reaccionaran; y estos lo crucificaron… según el plan diseñado desde el principio. El mismo libreto diseñado de antemano. Sin embargo, dando a los actores el libre albedrío: cada cual eligió y elige su trinchera. ¡Y ese es el verdadero plan! Nuestra conducta sacará a la luz lo que hay en el interior de cada cual; luego será el juicio contra todos… según el mismo propósito del inicio.

¿Alguien a favor? ¿Alguien en contra? En este mundo, con nuestros actos y palabras, cada cual está levantando sus manos por una de las dos opciones. Nadie es neutro.

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LA MINIFALDA EN EL PROYECTO DEL HOGAR.

mayo 3, 2008


PADRES, HIJOS Y MINIFALDAS GENEROSAS

Ante los constantes cambios en los hábitos y las ‘modas‘ de la juventud (generada por la agresiva publicidad mercantil de los medios de comunicación), el peligro de la vanidad y la preocupación juvenil por no ir contra la corriente de su ‘pandilla‘, los padres no podemos menos que permanecer alertas La mejor instrucción que podemos darle a nuestros hijos, por supuesto, presuponiendo que ya tienen a Jesús en su vida, es que se pregunten a cada momento cómo reaccionaría el Señor ante cada comportamiento suyo.

¿Cómo se sentiría Él, por ejemplo, con respecto a una cristiana en minifalda guerrera, enseñando más allá del horizonte? ¿Cómo, cuando el borde de la casi inexistente braga asoma sugerente sobre el pantalón mientras anda o en el insinuante momento en que se sienta? ¿O cuando la joven se emborracha durante un botellón, por seguir la corriente de los amigos?

Para ser atractiva, una mujer no tiene por qué ir mostrando todos sus atributos; así como  para ser feliz no necesita anegarse en alcohol ni consumir drogas de ningún tipo. La minifalda jamás dejará de instituir un mensaje subliminal: la ‘diana que busca la flecha‘, aunque alguien, inocentemente, piense lo contrario. De la misma forma que no hay inocencia si se exhibe un inmenso diamante, sino vanidad; el objetivo siempre será provocar la mirada hacia el escenario.

Y ya no se habla solo desde la posición ante Dios, sino de la propia seguridad personal. A través de los tiempos, ¿cuántos casos salen en los informativos sobre chicas jóvenes que han sido perseguidas por la lascivia de un psicópata incontrolado que las ataca, viola y asesina brutalmente, alegando luego que la provocación le pudo? El riesgo de incineración siempre estará presente en cada fuego que se prenda.

Llegados a este punto, no creo que sea desacertado señalar la feliz y sana alternativa de una juventud cristiana, no ‘mojigata‘ ni ‘reprimida‘, como quieren hacerla aparecer los ateos, en su afán por el descrédito, sino felizmente reunida entre vasos de refrescos y zumos, con sanas conversaciones que no tienen por qué no resultar divertidas, y al compás de los mismos ritmos que suenan en la calle.

Por ejemplo, el pastor de mi iglesia, quien ha sabido cumplir eficazmente con su deber ante Dios y el Proyecto del Hogar establecido por el mismo Jesucristo, creando una familia sólida, con dos hijas muy jóvenes, llenas de neuronas correctamente instituidas, ha adoptado una sabia medida al respecto: yo he tenido la oportunidad de ver cómo nuestra juventud se la ha pasado muy bien en el amplio espacio de nuestro local, en un día acordado, entre bailes, mucha risa, y sin presencia de alcohol ni estupefacientes.

Además, por iniciativa suya, asiste a una inmutable tertulia directa con ellos cada sábado, orientándoles sabiamente sobre la actitud ante el noviazgo, alertándoles sobre su compromiso cristiano, y alimentándoles el celo por no afrentar a nuestro Señor.

¿Qué mayor acicate que la inmensa deuda de gratitud contraída con Él, por su ofrecimiento en la Cruz como perdón de los pecados de toda la humanidad? Siempre se debe cuidar la compostura ante quien atisba cada milímetro del corazón humano y es garante, si le seguimos en fidelidad, de una vida eterna e incombustible en el tiempo: un mundo de paz y amor, distinto a este beligerante, financiero, usurero y egoísta que nos somete.

Como comentario aparte me gustaría mencionar la alternativa musulmana sincera con Dios (no hablamos de los ‘otros‘), pese a que no puede haber comparación estricta, pues ignoran a Jesús, el fundamento. Pero reconozcamos que la mujer musulmana ‘practicante‘, es más fiel tocante al aspecto del vestir y al maquillaje, que muchas congéneres occidentales de la actualidad. Y si alguna lectora se siente herida, que me perdone; pero antes de juzgarme, lea con el corazón lo escrito, sin soberbia y en humildad, pues por lo general, cualquier comentario como ese, aunque se hable con la Biblia en la mano, es respondido con dureza, alegando machismo y exponiendo la bandera de la ‘igualdad‘ femenina.
Mas, según la Palabra de Dios, ¿quién yerra?

La mujer musulmana fiel a Dios, viste con túnica, sin propaganda de silueta; evita el atuendo vanidoso que vaya ‘pidiendo guerra‘, como percutor de una lujuria codiciada. Por su parte, las hermanas cristianas de mi congregación, incluso las adolescentes, acuden los domingos y otros días de reunión, con elegancia y porte, sin mostrar silicona ni el escote natural que les haga resultar provocativas.  Y no por eso dejan de ser atractivas.

Transcribo un fragmento de una chica, durante un debate al respecto, en un forum del ‘ciber’ sobre las fiestas de bodas musulmanas. Decidí copiarlo por la enseñanza que encierra:

‘Sí, he asistido a varias y me han parecido las mejores que he visto jamás. La gente se divierte a montones sin necesidad de embrutecerse con alcohol ni espectáculos obscenos. Como no tienen que aportar dinero ni a la iglesia ni para el salón, ni pagarle a nadie para que los casen, al final les sale muy barato el festejo y es por eso que invitan a tanta gente, con la que comparten gustosos el banquete. La gente no va a chismear ni a criticar quién es la mejor vestida o la más escotada. La verdad, me la pasé muy bien; aunque no me cierro, seguramente las habrá bonitas en cualquier parte del mundo.

Ahora bien, ¿qué instruye el planteamiento bíblico acerca de esta situación? Si comparamos los escritos de los profetas del AT con los del NT, podremos apreciar diferencias de contextos, (debido a que los hábitos van cambiando en el tiempo) pero jamás, de principios. Por ejemplo, a partir de Ez. 16:11, tratando sobre la infidelidad de Israel, Dios establece una parábola:

Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar… Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.’

¿Qué es lo más importante en estos versículos, que Él autoriza los adornos para la mujer o que la vanidad, la soberbia y la prepotencia pueden llevar a la perdición a una hija de Eva? La gloria de su ornamento: la plenitud económica con la que el propio Dios había bendecido a Israel para que destacara entre todas las naciones, degeneró en altivez arrogante, causando su enfado.

Posteriormente, cuando Jesús vino, nos enseñó reiteradamente que Su misión no era cambiar ni una tilde de la ley y los profetas, sino ‘especificarla‘. Pulió el criterio con respecto al sábado, instruyendo que se podía hacer el bien ese día, aunque fuera trabajando… y también sobre el comportamiento que esperaba de hombres y mujeres. Sobre estas últimas, la carta de Pablo a Corintios, en 1ª 11:6, expresa un planteamiento con respecto al uso del velo, que a nosotros los occidentales nos alarma:

‘Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. ‘

Pero se debió a que en el AT, eso era lo que se enseñaba, pues Dios quería disciplinar a su pueblo… y Pablo tenía aun las profundas raíces judías. No hay pues contradicción entre las órdenes dadas a Moisés y los criterios de Pablo, de raíz farisea, una línea del judaísmo que seguía la ley a rajatabla; mas sin la oportunidad del resto de los apóstoles: 3 años de perfeccionamiento junto al Señor. Veamos que indica al respecto, la ‘roca‘ de Jesús (que sí la tuvo) en 1ª Pedro 3:1-4:

‘Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la Palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Aunque obvia el velo, mantiene la esencia del respeto a Dios; no contradice a Moisés. No hay ni una enseñanza de Jesús con respecto al velo en todo el Nuevo Testamento. De donde se desprende que la idea de que los tiempos nuevos ‘no’ deben medirse con relojes viejos, es válida solo cuando se siguen las aclaraciones del Hijo de Dios, hecho hombre. Tal como se describe en el libro para niños El Principito (también recomendable para los adultos): ‘lo esencial es invisible para los ojos‘; pero el que puede otear cada fisura del corazón humano, está pendiente de las intenciones de su interior, sin importarle las apariencias externas.

Es cierto que la moda varía con los años, pero examinen la dirección del cambio, porque siempre va en trayectoria opuesta a la Palabra. Llegado a este punto, creo conveniente repetir la última frase de 1ª Pedro 3:4:

‘…en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Después de esto, juzguen si se ha comentado algo que se aparte de las enseñanzas o que pueda resultar ofensivo para una verdadera seguidora de Jesús. No se engañen, a Él no se le sigue desde la provocación, sino desde el pudor y el saber estar que se enseña a toda mujer, desde el Génesis, hasta el Apocalipsis.

Su Palabra es inmutable; ni siquiera el tiempo, ese inexpugnable contra el que nadie puede, ha logrado ni conseguirá jamás alterarla. Todos tendremos que responder por nuestros actos; también por nuestra actitud ante las responsabilidades, dentro de la familia. Su pauta más importante es el proyecto del hogar, dado que este constituye la base de la sociedad. El mundo, ante los ojos del Creador, no es más que un inmenso conjunto familiar; si funciona bien, con la educación de la descendencia en sitio preferente, Él bendecirá a sus fieles.

Soy consciente de las violentas reacciones que estas palabras causarán en toda persona alejada de Dios que lea este artículo; pero créanme, eso no resolverá nada, así como el avestruz no resuelve su situación metiendo la cabeza en un agujero que no le salva.  Mi objetivo no es señalar hacia nadie; si alguien se siente aludido, por favor, no lo interprete de otra forma que una llamada a la reflexión, pues todos, incluso quien escribe, tendremos que responder ante nuestros actos. Quien actúe en obediencia, no tendrá problemas, así como no los tiene aquel hijo que atiende la corrección de sus padres.

Y por si queda alguna duda sobre cuál debe ser la posición de los padres con respecto a sus hijos, el dilema de las modas, las generaciones, las leyes ‘anticuadas‘ y el papel del matrimonio, el propio Jesús nos alerta sobre la impermeabilidad de su enseñanza ante el paso de los años. Lo hace reiterativamente en  Mt 24:35,  Mc 13:31 y  Lc 21:33:

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’

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