LEY DEL ABORTO II: La Medicina es Pro-Vida; NO Apoya Crímenes.

marzo 6, 2010

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, para que vivas tú y tu simiente…” [Deu 30:19]

Según estadísticas presentadas por Eduardo Hertfelder, presidente de la Federación Internacional del Instituto de Política Familiar [IPF], en su informe ‘El aborto en Europa, 2010’, de cada tres mujeres que abortan en España, una ya lo había hecho antes. O sea, este país ya concibe ese método de ‘desembarazo’ como otro anticonceptivo más.

España, según estudios, pasará a ser en 2015 líder europeo en esta materia. La nueva Ley del Aborto aprobada la semana pasada, es contraria al estilo del resto de Europa, donde mengua la cifra abortiva cada año. El aparear al aborto con un derecho, convierte tal ley en una expresión brutal; y su trasfondo asume profunda maldad, al no tener en cuenta el derecho a nacer del nuevo niño. Es una ley egoísta que solo busca que predomine el placer sexual sobre el derecho infantil.

Hubo 115.000 abortos hispanos en 2008; un 115% más en diez años. Por ello, el IPF no solo pidió la retirada de la reforma ‘Aído’, sino que, siguiendo la línea europeísta a favor de la familia, aportó una serie de medidas de apoyo a la familia en general, y a las embarazadas en particular, para que la mujer  no abortara por situación económica. Es obvio que el número de abortos anuales en los 27 países de la Unión (1,2 millones), hace congruente el déficit de natalidad europea.

Y el 7 de marzo, la voz ciudadana supondrá la última oportunidad social para intentar cambiar lo que parece irreversible: la luz verde definitiva a la reforma ‘Aído’, lo que es lo mismo que abrir las puertas españolas al aborto libre hasta para las menores.

Como un acto de conciencia, en reto a esa ley antiCristo, ‘HazteOir’, ‘Derecho a Vivir’ y otras 80 asociaciones eligieron este domingo, para apoyar mítines y marchas a favor de la vida en España e importantes ciudades europeas, estadounidenses e iberoamericanas. En cada cita se leerá un mismo Manifiesto, donde se exigirá la retirada de la ley del aborto, el apoyo a la maternidad, la libertad de los padres para educar sexualmente a sus hijos, y el respeto a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios.

La nueva regulación fija 14 semanas de plazo libre; hasta la semana 22 en caso de ‘grave riesgo para la vida o salud de la embarazada’ (que determinará un pro-abortista distinto del que practique el aborto) o ‘graves anomalías fetales‘ (se exige opinión de dos). Pasada la semana 22, sólo se interrumpiría el embarazo por ‘anomalía fetal incompatible con la vida‘ (diagnosticadas por un pro-abortista) o cuando se detecte “enfermedad extremadamente grave e incurable en el feto” y así lo “confirme un comité clínico“.

Se recurre a términos seudo científicos con vistas a que la demagogia del ‘placer por el placer’ logre capacidad legal que justifique el crimen. Pero la realidad científica del ADN patentiza que al semen fecundar al óvulo, ya se inicia el milagro de la vida: la embriogénesis. La membrana celular del ovocito es cruzada por el espermatozoide, se fusionan sus núcleos y se crea el ‘cigoto’, la 1ª célula, con dotación genética total, a partir de la que se generará el embrión. ¡Al momento, no en 4 semanas!

Y no en la semana 22, como se patrocina sino mucho antes, en la 2ª, el día 14, ya hay epiblasto, hipoblasto, y lámina precordial… en la ‘ya’ porción cefálica del embrión. O sea, antes de concluir la 2ª semana, hay un encéfalo infantil en ciernes. La cresta neural dará lugar a células de Schwann, meninges, melanocitos, médula de la glándula suprarrenal y/o huesos. Al final del mes 1º, se crean cavidades de órganos tales como pulmones, y el cordón umbilical fijará el embrión infantil al saco vitelino, iniciando el proceso galopante e imparable de órganos, y sistemas metabólicos del bebé. Así lo ratificó el Manifiesto de Madrid, en marzo/2009, firmado por más de 3.000 científicos españoles.

O sea, lo que se extirpa con el aborto no es la ‘masa informe’ que se patrocina, sino toda una vida en ebullición. Así, el acto tiene nombre y clasificación jurídica: ‘homicidio’. De modo que si se quieren firmar leyes a tontas y locas, debe mirarse antes con lupa el código civil español, no sea que los firmantes estén poniéndose ellos mismos la soga al cuello, además de arrastrar también a otros en su frenético ejercicio de demencia y falta de tacto. No está de más que los pro abortistas le echen una miradita:

Vale la pena leer...

Vale la pena leer...

Que nadie lo dude: el aborto causa muerte violenta de un ser humano, un terrible drama para la mujer que lo sufre… y constituye violación del Código Civil respecto al punto “El Homicidio y las Formas”, en sus artículos 139, 140 y 141. Y esto, gústele a quien le guste, y pésele a quien le pese, convierte el torpe ‘proyecto Aído’ en anticonstitucional.

En España ya se ha superado con creces el millón de abortos; sin embargo sigue sin ofrecerse ayuda social a las embarazadas en situación difícil. El hecho de que sí exista financiación para que aborten, quita la careta de ‘ley social’ y deja ver la intención diabólica. Si hay que poner rostro, sería sin dudas los de ‘Chucky y sus novias.’

La ley de plazos no solo desampara al nuevo ser, sino que además abandona a la mujer ante sus problemas, incitándola al aborto. Por otra parte, considera a los enfermos y discapacitados como seres humanos de segunda categoría, permitiendo que puedan ser eliminados antes de nacer. Se hace patente la doblez de quienes elogian a los afectados por el síndrome de Down, por ej., mientras les condenan desde el vientre de su madre.

El mal elaborado proyecto induce a que las menores aborten sin anuencia paterna; las deja solas, e impide a los padres auxiliar a sus propias hijas ante embarazo imprevisto. Por otra parte, impone una libertina educación sexual en las aulas, vulnerando el derecho de padres a educar y orientar a sus hijos según sus propios principios morales.

La liberalización del aborto, probablemente acrecentaría el número de niños muertos al doble, duplicando también el de mujeres condenadas a los daños físicos y psicológicos que esta práctica provoca en ellas. Pero el Gobierno hace oídos sordos al grito de esta verdad, de la misma forma que lo hace ante el clamor social, imponiendo una ley que la mayoría de España rechaza.

La controvertida senadora y secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, con su discurso de celebración por ‘poner fin a una deuda pendiente’ se ha ubicado en la primera línea de aquellos destacados en propugnar leyes que enfrentan frontalmente las de Dios. Que el Señor le dé una oportunidad para que se retracte en Cristo, antes de que sea demasiado tarde para ella; pues acaba de contraer una eterna ante el REY.

Se ha despreciado la mayoritaria voz ciudadana que rechaza estatutos pro crimen. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente antiCristo, desprotege la vida del concebido y ansía deformar el criterio vigente por siglos: la familia es el pilar de la sociedad española.

Tocante a la objeción de conciencia, el texto fija que “los profesionales sanitarios directamente implicados en la interrupción voluntaria del embarazo tendrán el derecho a ejercer la objeción de conciencia sin que el acceso y la calidad asistencial de la prestación puedan resultar menoscabadas”. O sea, se asesina ‘legalmente’, sí o sí.

La ley no está hecha para la mayoría; eso solo lo estipularía un referéndum. La sociedad española desea otra: apoyo económico a la embarazada que lo precise, amparando la vida, no la muerte del feto. Deben asegurar una elección personal sin presiones; por ej. en Inglaterra se admite el aborto en las primeras 20 semanas, pero se apoya la decisión positiva de la madre en situación difícil, con vivienda gratis y un subsidio. Si de verdad se deseara estar al nivel de Europa, se impondría esa ley; pero no es la razón, sino la demagogia política irresponsable la que ha prevalecido en España.

La mayoría de quienes aconsejan abortar, aludiendo causas clínicas que complicarían la situación, son doctores en cobardía; los que sienten la carrera ven en toda dolencia un reto profesional para vencer al mal, no lo propugnan como ‘bueno’. Hay muchos casos en que se sugiere quitar una vida por ser ‘clínicamente conveniente’, y luego, la realidad del sacrificio y la lucha demuestran lo contrario. La historia está llena de ejemplos de personas valientes que se dignifican ante Dios, superando la prueba que la vida les impone sin lamentarse de su dolor o de su suerte.

Nuestro entorno está lleno de invidentes, sordos, enfermos de cáncer, parapléjicos, etc., que no se quejan, no se sienten, no se apenan y no se espantan con la vida. Asumen su situación con esperanza y valor, recorriendo su calvario personal, a menudo destacando sobre otros que lo tienen todo y lo mal aprovechan.

Tecleen estos nombres en Google y sabrán cómo hay que enfrentar el pesimismo clínico: Gail McWilliams [cada embarazo la cegaba; 3 hijos] Gaby Brimmer [parálisis cerebral: pinta con el pie]; Dassaev A. Villegas [Parálisis Cerebral Infantil: siete medallas]; Stephen Hawking (Esclerosis Lateral Amiotrófica: científico de prestigio internacional); Andrea Bocelli [ciego a los 12 años; ha hecho vibrar millones de corazones con su voz]; Louis Braille [ciego desde los 3 años: inventor del método que facilitó la vida invidente]; Helen Keller [sordo ciega a los 19 meses de edad: escritora, y oradora internacional]

¿Se imaginan que a estas personas y a millones de otras anónimas, que el mundo ignora, se les hubiera condenado a la muerte porque ‘alguien’ decidiera que sería lo mejor para ellas? Poco antes de su muerte en 1968, con 87 años, Helen Keller dijo a un amigo:

En estos oscuros y silenciosos años, Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo entenderé y entonces estaré satisfecha.”

La vida es un don del Creador; quebrantarla es atentar contra Él. Y advierte de esto desde tiempos inmemoriales, intentando sembrar método en el corazón humano:

He aquí, herencia de YAVEH son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta. [Sal 127:3-5]

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LEY DEL ABORTO I: satanás COSECHA EN SU FÉRTIL ESPAÑA

marzo 6, 2010

En cuanto surge noticia sobre sectas o prácticas satánicas, todo medio de comunicación hace eco de ello; algo muy positivo, pues es deber de todo comunicador responsable denunciar cada riesgo de peligro social. Dicha situación se ha dado en la capital española, pero la prensa no ve el verdadero conflicto.

El pasado 24 de febrero/2010, en la catedral del antiCristo, en Madrid, el Pleno del Senado dio luz verde al proyecto de Ley de Reproducción Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Pese al marcaje de la razón, el equipo satánico logró meter su gol transitorio con la vía libre al crimen del Aborto, y asentó nueva página en el ya extenso libro de planes contra Dios, contenidos en la biblioteca del ateísmo.

Los vetos de PP y UPN obtenían 134 votos en contra, 126 a favor y dos abstenciones (Coalición Canaria), mientras que el impulsado por Unió (UDC-CDC) era rechazado por 132 votos en contra, 128 a favor y dos abstenciones.

La Cámara no rectificó los puntos de discrepancia aportados por la oposición, se aprobó el texto original, y fue innecesaria su vuelta al Congreso de los Diputados. No prosperaron los vetos, y se rechazaron 88 enmiendas parciales de varios grupos. O sea, la alianza comunista fiesteó: el proyecto de ley ultimó trámite parlamentario y será publicado sin modificación alguna en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Cuatro meses después entrará en vigor.

Nadie se engañe: quien cree en Jesús y en el Padre de la Creación, no apoya homicidios;  y quien por conveniencia intente sojuzgar la Ley que señorea sobre toda legislación humana, no saldrá indemne de ello.

El escollo cardinal del texto aprobado, fue el referido al aborto de las menores [16 años], que al final podrán decidir interrumpir su embarazo, aunque deban informar al menos a uno de los padres o tutores. La vaguedad legal está en que se les permite no decir nada, si alegan ‘fundadamente’ que ello les causará “conflicto grave manifestado o peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos, o se produzca situación de desarraigo o desamparo“. Es evidente la imprecisión de esta solución, ‘compuesta’ para tener a todos ‘contentos’, ya que, ¿quién tendrá capacidad de decisión sobre si la alegación de la menor es ‘fundada’?

Obviamente, la patata ha caído en las manos del abortista [me niego a llamarle médico, pues sería un insulto a profesión tan digna], dando vía libre al asesinato, ya que no queda claro hasta dónde ni con qué razones estos deben y pueden decidir. O sea, se crean trabas de interpretación y aplicaciones varias de la ley… según resulten o no, convenientes.

De modo que el fallo político otorgó cetro a su majestad el impudor. Sus ‘señorías’ [¡algunos de ellos católicos confesos!], fariseos de hoy, le hicieron paseíllo al satanismo uterino; como el caso de un alto cargo del Gobierno, ese día en la cúspide presidencial de la cámara del debate.

Los votantes del ‘SÍ, QUIERO’, eligieron vivir de espaldas a la senda que guía a la gloria eterna del matrimonio con Dios; se lanzaron por  la sinuosa autopista que impele hacia el baldón de adulterio demoníaco. ¡Todo por poder! Dádiva de fuego, nacida en las calderas del abismo, por la que luego se habrá de pagar un alto precio, sin cálculo.

Fue un éxito de gestión para los enemigos de Cristo, pese a que casi un 50% [48] se negó a apoyar el totalitarismo del estado sobre la patria potestad. Los emisores de cuanta ley antiCristo pueda manar desde la ingobernabilidad, solo pudieron salirse con la suya mediante migajas a los grupos de izquierda que les apuntalaron.

Para los infieles a Jesús, todo es válido en política [incluso la social], si al final se logra mantener un status de poder sobre el resto… lo único importante para quien pueda dormir tranquilo por las noches, luego de pactar con el príncipe de las brumas.

El Diccionario RAE marca la palabra ‘abortivo’ como lo que frustra un embarazo, expulsando al feto antes de tiempo. [kairos fijado por Dios]. El aborto deliberado, intencionalmente dulcificado como ‘Interrupción Voluntaria del Embarazo’, en realidad detiene un proceso biológico iniciado según el programa que el Creador fundó con la genética: la regulación ‘programada’ del desarrollo del nuevo ser. Desde el instante en que el espermatozoide fecunda al óvulo, se crea una nueva y exclusiva identidad, un nuevo individuo, con un ADN humano único que le identificará toda su vida.

Y aunque se intente alterar el sentido de la palabra, nuestro diccionario [laico], siempre pondrá las cosas en su sitio, catalogando en todas sus acepciones a lo abortado como un hecho o situación que acaba mal, con expresiones como: ‘el plan ha resultado en un aborto’ o ‘la película de ayer fue un abortivo’. ‘Aborto’, nunca se hermana con lo agradable o positivo, sino con todo lo contrario.

Pero, veamos las Escrituras: ¿se cita en algún momento, asociándola a un ejercicio que hará que vayan bien las cosas al ser humano? Presento dos versículos que tratan ese tema; y en ambos figura vinculado al mal, no al bien. En el primero, hablando de los violentos, de los que obran con maldad:

Pasen ellos como el caracol que se deslíe; como el abortivo de mujer, no vean el sol.” [Salmos 58:8]

 

En el segundo, se plantea como efecto de malos actos; una punición debida a las actitudes negativas de quienes violen el compromiso ante Dios:

Si el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que el abortivo es mejor que él.” [Eclesiastés 6:3]

O sea, según el diccionario RAE, no hay ni una sola definición relacionada con la palabra aborto, que indique su uso asociado o referido a la alegría y la felicidad. Y por otra parte, las Sagradas Escrituras, muestran más de lo mismo: siempre aparece coligada al error, la mala praxis y a lo fallido.

En la vida real, salvo puntual excepción, se aborta por ego, no por humanidad; decir lo contrario es negar la verdad. Y esa condena al exilio en el ‘nunca jamás’, siempre acaba en frustración para la madre; aunque en un primer instante parezca solución al ‘problema‘, la parte del subconsciente donde interviene el espíritu, se lo recriminará a lo largo de su vida como un error, una falta ante el Juez que pedirá a todos las cuentas por nuestros actos.

Nuestro Señor Jesucristo, padeció sin pecado; con su crucifixión mostró que el camino hacia la eternidad pasa por la entereza, y que el dolor es condimento del perdón. Asimismo ocurrió con sus apóstoles y seguidores iniciales. ¿Por qué pensar que el ser humano quedará exento de su carga? Les aseguro que no solo los líderes políticos, sino hasta los reyes la tendrán, a su debido tiempo. 

Jesús no es un mito ni una fábula, sino personaje real, testimoniado no solo por quienes convivieron con Él durante tres años, sino por sus propios enemigos judíos que dejaron legado escrito en su ‘Talmud’ [Sanh 43 a; Sanh. 107; Sota 47b; J. Hag. II;…]; así como por distintos cronistas del siglo I: Flavio Josefo, Tácito, Suetonio, el Príncipe de Bitinia… que le describen como el personaje real que fue, por mucho que pese a ‘muchos’. Y volverá con cetro y toga.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Lo que se ha firmado es vergonzoso; se ha pactado el derecho a matar al inocente, cuando lo que se defiende en los órganos de justicia de los países más adelantados en el tema de derechos humanos, es el propio derecho a la vida.

El actual gobierno de España, que exhibe como evidencia ‘progre’ su loa a la ignominiosa bandera gay, y a la inmoralidad sexual penada por Cristo, anula la pena de muerte sobre asesinos y pederastas, apelando al derecho a la vida. Luego, en el colmo de la permisividad y desidia, les saca de la cárcel por ‘buen comportamiento’, para que repitan daño sobre la sociedad. En cambio, llenos de entusiasmo y brindis, intercambian palmaditas y promesas políticas, mientras firman sentencia contra ese mismo derecho a la vida, de quien aun no ha tenido tiempo siquiera para violar su primera ley.

Los enemigos de Dios han logrado consenso para impedir la vida del concebido; o sea, se le condena ‘por no ser culpable’. Y en ausencia de evidencias, la mayoría de las veces solo fundados en el confort de la conveniencia egoísta de la madre, no necesitarán pruebas que justifiquen la medida vergonzosa y vil.

El virus de la degradación moral halla excelente caldo de cultivo en la Iberia marxista; la promulgación de la ley del aborto ha sido el colofón a la ofensiva antiCristo lanzada sobre el subconsciente humano: matrimonio homosexual, píldora del día después [facilitando deslices y promiscuidad], divorcios express, corrupción de menores en las aulas, ley para la eutanasia…

La demagogia del actual gobierno materialista, [y contertulios], intentando dirigir veladas frases en dirección a una mejor vida social, en realidad fomenta y propugna la decadencia moral con sus decretos. Facilita vía libre a expresiones de conducta que se comportan como verdaderas bombas bajo la línea de flotación de los principios humanos instruidos por Jesús de Nazaret.

La ley del aborto es en sí misma un abortivo a la esperanza, pues niega la vida a seres que quizás podrían aportar mucho más a la sociedad que otros semejantes que han nacido solo para ocasionar dolor, violencia y muerte. La historia recoge muchos casos que serán tratados en un siguiente artículo.

Si ha habido vencedor en este debate, les aseguro que no ha sido humano; satanás ha sabido mover adecuadamente los hilos de sus marionetas, obteniendo el resultado que persigue desde el principio de los tiempos, a través del engaño, la astucia y la tergiversación manipuladora. Lo triste es que sus propios prosélitos del momento, conocedores o no, han sido afectados con causa abierta ante el tribunal invisible. ¡Dios les dé ocasión de arrepentimiento!

Quizás por conocimiento de estas situaciones, nuestro Señor nos advierte su preocupación en Lucas 18:7-8:

¿Y no cobrará Dios venganza por sus escogidos, que claman a Él día y noche, aunque sea longánimo para con ellos? Os digo que pronto cobrará venganza por ellos. Pero cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?”

Los servidores del antiCristo continuarán haciendo lo que tienen que hacer, pues es ineludible que se cumplan las Escrituras; pero también es preciso que haya un grupo humano oponiéndose con valentía, alertando sobre el peligro de ir contra el Juez, fieles al compromiso con el Jesucristo que fue, es, y será Rey por siempre. El Emperador definitivo, llegado el momento establecido por Dios para dar consumación a sus propósitos de Justicia concluyentemente Eterna.

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DISCIPLINA, REPRENSIÓN, CORRECCIÓN Y CASTIGO

abril 17, 2008

UN DEBATE QUE NO ACABA

A día de hoy, uno de los usos más controvertidos del cristianismo, es el concerniente al que se hace de la palabra ‘castigo‘, según sea la tendencia de la iglesia que se manifieste al respecto. La católica, a través de los tiempos, es la que más se ha esforzado en su ‘fidelidad‘ a esta expresión bíblica que aparece, en los 66 libros, casi una centena de veces. El recuerdo de los errores de la Inquisición que recoge la historia, y de la estela de mártires generados por ella, ha trabajado en el subconsciente de la humanidad, y gran parte de esta se esfuerza en desterrar para siempre la punición correctiva bíblica, obviando la palabra… o cambiándola por otra que resulte más ‘políticamente correcta‘.

El semi-pavor al vocablo ha echado raíces en el corazón de la mayoría del resto de congregaciones cristianas. Pero, si andar en los extremos siempre es malo, quedarse cortos también lo es: nos hemos adormecidos en el amor al que constantemente nos llama Jesús, y a veces nos convertimos en ‘tergiversadores‘ de su Palabra. Sabiendo que su sabiduría está muy por encima de la humana, ¿por qué intentamos siempre dar otra explicación a los versículos donde se nos alerta sobre el castigo de Dios?

En varias ocasiones, ante un atentado de ETA, por ejemplo, las multitudes se concentran a favor de la paz, alzando sus manos pintadas de blanco. Este es el idioma del amor; el lenguaje que pueden entender todos aquellos que aman la concordia y el buen ‘rollo‘ entre las personas, independientemente de su naturaleza, raza, sexo o nación. Pero, ¿cómo reaccionan ante estos brazos pintados con el matiz de la armonía, aquellos que usan sus dedos para ‘gatillar‘ el arma homicida?

Para ellos, se les está hablando en chino, esperanto, o ‘quechua’: se ríen de esos brazos en alto y de los minutos de silencio; no pueden ser receptivos a esas señales, pues sus corazones son incapaces de interpretar el lenguaje del amor. Por eso es que la justicia humana impone el castigo punitivo allí donde resulta imprescindible. El pederasta, el asesino, el sicótico perseguidor de jovencitas que viola y mata… ninguno de aquellos que representan un penoso lastre para la sociedad, son aptos para asimilar la disciplina de la convivencia en el respeto mutuo y la corrección. De ahí, la necesidad de pena carcelaria.

Asimismo ocurre con las Escrituras. El Señor nos llama una y otra vez desde su ternura y entrega; nos instruye en la vía más directa para alcanzar todas las promesas por las que se ofreció en crucifixión. La vida eterna no es un fin en sí mismo, sino una continuidad en el camino de la perfección; para llegar a ella es imprescindible estar depurados espiritualmente, pues nadie permanecerá allí si no demuestra antes que no constituirá una ‘mala levadura‘ o contaminación para el resto de las almas con las que convivirá.

Cuando morimos, la carne se descompone en los elementos químicos que le sucederán; pero el espíritu, cuya composición es desconocida para el hombre, no es destruido, sino que cambia automáticamente del plano físico donde vivió, enclaustrado en cuerpo humano, hacia el espiritual. Allí se mantendrá hasta que el Todopoderoso decida el momento de juicio e instaure el Sión definitivo, bajo el reinado de Jesús, con todos los que hayan pasado su prueba y accedan a la eternidad prometida.

Por eso es importante aprovechar la oportunidad mientras se respire, en el caso de aquellos que no accedieron por voluntad propia a la llamada del amor de Cristo o que se adhirieron inicialmente, pero luego, bajo el influjo de las pasiones enemigas del espíritu, se separaron del camino. Ellos también tendrán posibilidades, si son sensibles a la disciplina, reprensión, corrección y castigo, a los que serán sometidos, según corresponda.

Disciplina‘, según el diccionario de la RAE, involucra ‘doctrina, enseñanza o educación sobre la conducta de la persona,  a través de reglas que afirmen el orden entre miembros de organizaciones militares, políticas, civiles o religiosas‘. La Biblia enseña sobre ella:

“El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.”  (Proverbios 15:32)

Por otra parte, la palabra ‘reprensión‘ (que sale al menos 31 veces en las  Escrituras), según el mismo diccionario, significa: ‘Regaño, reprimenda, pena o amonestación a alguien, sobre una actitud específica.’ Expongo una cita de la carta a los Tesalonicenses:

“Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo. ” (1ª Ts 5:23)

La consecuencia inmediata al poco caso, cuando se es reprendido, da lugar a la ‘corrección‘, bíblicamente reiterada en 24 versículos, y de la que el RAE expresa: ‘Rectificación o enmienda de errores o defectos: Castigo leve que el superior impone al subordinado por haber cometido alguna falta; advertencia para enmendar un error.’ Una de las ocasiones en que se menciona en el Antiguo Testamento, es en Jeremías 5:3:

“Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Azotástelos, y no les dolió; consumístelos, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse.”

Y, por último, esa acepción tan dada al debate y a las múltiples traducciones erróneas, por el ‘yuyu‘ que impone en algunos: ‘castigo‘, que la Biblia cita, no menos de 60 veces. ¿Por qué razón Dios ha hecho que esta palabra apareciera tanto en las Sagradas Escrituras? Solo Él lo sabe, pero todos debemos coincidir en que resulta una osadía obviarla, pasarla por alto, dar un quite o, en el peor de los casos, intentar ofrecer otra significación distinta a la que encierra, pues si el Altísimo decidió que apareciera, resulta obvio que sus razones tendría: nadie tiene el derecho a minimizarla ni esconderla.

Recurriendo de nuevo al significado etimológico, nuestro libro de acepciones describe al castigo como: ‘Pena que se impone al que ha cometido delito o falta, con objeto de enmendar un comportamiento.’ ¿Por qué el profeta Jeremías, quien hablaba directamente con el Creador,  presenta estos dos versículos repetitivos, sobre la punición:

“Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.” [Jer 30:11]

“Tú, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, porque yo estoy contigo; porque destruiré a todas las naciones entre las cuales te he dispersado; pero a ti no te destruiré del todo, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”  [Jer 46:28]

Cuando el Señor insiste dos veces, muestra interés en que llegue su mensaje de sanción; si es reiterativo, resulta importante, y nuestro deber es no ser indiferentes a su proclama. Acepta margen para el error, pues conoce cada milímetro de la debilidad humana, pero, en su sabiduría, también sabe cómo el hombre es capaz de responder a sus expectativas, luego de la adecuada corrección y/o castigo pertinente. Por eso es vital que su Palabra llegue tal cual, a todos los corazones, según Él dispone; aclarando que quienes entren a partir el amor, siendo fieles desde que son llamados, se ahorrarán el dolor del correctivo.

Hay quien entiende el mensaje de amor de Cristo… y hay quien no. A estos se dirije el Padre en sus amenazas; para darle también a ellos su oportunidad. De modo que estamos obligados, en un ejercicio de responsabilidad, a describir cada palabra, tal cual aparezca en cada uno de los párrafos donde se use, pues Dios da en cada momento, la acepción exacta; Él no es de: ‘Donde dije ‘digo’, dije ‘Diego‘, sino que constantemente alerta sobre el peligro de cambiar una sola letra de sus mensajes.

Los que son capaces de ser leales a Dios, no deben reprimirse al trasmitir cada una de las alertas de condena dadas por el Omnipotente, pues Él tiene sus razones para el ultimátum. Se dirige a aquellos que o no quieren oír su Palabra o la oyen y la aceptan, pero luego cometen fallos, debido a fragilidad espiritual. El Señor sabe que esta no alcanza el mismo nivel en todos los humanos, y acude al aviso sobre lo que una actitud de desobediencia puede costar, para que reaccionen, cambien, y puedan optar al mismo privilegio.

Una evidencia bíblica de ello la encontramos en Ez 7:8:

“Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones.”

El castigo de Dios resulta peligroso cuando se hace definitivo; los más inteligentes le temen, porque son conocedores de su poderío y saben que puede causar la destrucción total. Sobre ello nos instruye Proverbios 1:7:

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”

De ahí que el Eterno acuda a la alerta del castigo. Sin embargo, muchos cristianos, cuando se enfrentan al análisis de esta palabra, manifiestan su convicción de que no se trata de una corrección directa del Padre, sino de la consecuencia derivada de la mala cabeza de quien cae en pecado, aun con conocimiento de causa.

Pero, aunque es real que por causa de inmadurez, precariedad de espíritu u otras razones, muchas veces somos víctimas de nuestro propio desatino, también es cierto que existen otros contextos ante los cuales no podemos dar la misma respuesta. El diluvio, Sodoma y Gomorra, y el propio anuncio del Apocalipsis, dan testimonio del castigo directo de Dios.

El enigmático libro de Job nos presenta otro enfoque. ¿Quién puede insinuar que este favorito del Señor, a quien amaba y de quien estaba orgulloso por su comportamiento y actitud ante la vida, tuvo mala cabeza? La Biblia explica cuán grande fue su pesadumbre, pese a no haber caído en pecado; doble enseñanza, pues el mismo Creador, luego de presentarse en el debate con los amigos que le criticaban, amonestó a estos por su rapidez en emitir juicio sobre el doliente. Enseñó a todos que la postura ante alguien a quien no le van bien las cosas, por estar bajo sanción o prueba, no debe ser la de convertirse en jueces, pues ya está Él para ese oficio.

El dolor purificador del castigo, hará crecer a todo aquel que no tuvo la estatura necesaria para ser fiel al amor de Cristo ni el comportamiento adecuado ante sus enseñanzas. Una nueva oportunidad a la que debe aferrarse quien ha fallado, y que, quebrantado ante nuestro Señor, decide aprovechar la oportunidad que le ofrece su piedad, reemprendiendo el camino, reorientando su brújula, templando y fortaleciendo su espíritu, para conseguir el reencuentro con sus hermanos en la fe; esta vez, de manera definitiva y en Paz con Dios.

Por otra parte, Judas 1:5, describe un castigo más severo:

“Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha encerrado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día…” 

¿Significa esto que Dios quiere infligir daño? ¡De ninguna manera! Pero necesita asegurarse que el espíritu humano que pase el filtro, sea lo suficientemente fuerte para no contaminar el reinado mesiánico; por ello, el propio Jesucristo nos anuncia, en Apocalipsis 3:19:

“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”

Y repite, por último, casi al final del libro, en Apocalipsis 22:14:

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Afortunado el sacudido por la vara del Todopoderoso; eso demostrará que no es un bastardo, y que el Padre tiene buenos planes para él. Si logra aprender la lección, su nombre será inscrito en el libro de los cielos; si es capaz de corregir su rumbo y seguir los pasos de nuestro Señor Jesucristo, se sentará con Él, como invitado, en el banquete que dará inicio al nuevo Tiempo.

Por amor, y no por miedo, seremos considerados inocentes; mas el temor hará que los indecisos y los rebeldes trasmuten y puedan experimentarlo, aunque parezca incongruente. Seamos prudentes y asumamos la actitud acertada, mientras el sol alumbre para todos, y no se detenga el reloj de la vida, pues luego, será tarde.

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DIOS Y EL DINERO.

abril 14, 2008

¿MALOS Y BUENOS CRISTIANOS?

Hoy he estado mirando las estadísticas de los post más visitados en Internet. Creo que todo el mundo conoce quien se lleva la palma; ¿es necesario que mencione al sexo?… No, no lo creo; a día de hoy, es lo que más dinero y gentes mueve en el mundo entero. Lo religioso y lo espiritual no ‘mola‘; en este plano en el que la economía acapara el principal interés de las personas (muchos llegan con dificultad a fin de mes), proclamar la Palabra de Dios es provocar una corriente migratoria en el entorno.

Sin embargo, la situación cambia ante la promesa de solución financiera a los problemas particulares, si se es fiel en diezmos y ofrendas; entonces se elevan las expectativas y la esperanza individual. Y es cierto que está escrito que ese es uno de los principales deberes del creyente; en Las Escrituras abundan los versículos donde el Señor promete que rebosará la economía de aquel que cumpla su compromiso con la iglesia. Veamos dos de esos ejemplos: (Uno del Antiguo y otro del nuevo Testamento)

“Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Malaquías 3:10

“Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”  (2ª Co 9:9)

Pero, por otra parte, también vemos que Jesús alerta constantemente sobre el peligro del dinero ‘sobrante‘, es decir, el que un cristiano favorecido por Dios, recibe como ‘gracia‘ del Todopoderoso. La palabra ‘dinero‘ se repite 120 veces en la Biblia, ‘riquezas‘: aparece en 98 ocasiones; siempre dejando patente que ni uno ni la otra son lo más importante y alertando sobre el uso que debe de hacer el favorecido del Señor en dones materiales.

El dinero solo nos dignifica ante Dios, cuando lo usamos para cubrir las necesidades de otros semejantes. Un ejemplo de desprecio a las riquezas, en favor de mantener una actitud con la vista puesta en la vida eterna prometida, se observa en Hebreos 11:24:

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.”

¿Cómo se relaciona esto, con la vida real? Hace unos días, un hermano de la iglesia me comentó que a veces pensaba que Él no le era agradable a Dios, por lo dura que resulta su vida en lo material, mientras a otros cristianos les va muy bien. Entonces le recordé la situación de una hermana, miembro de nuestra congregación, que ha sufrido durante años varias cirugías, en su lucha personal contra las metástasis del cáncer que la asola, y que ya le ha hecho perder un brazo.

Juntos recordamos cómo ha afrontando su mal con valor y fe constante; la última ocasión muy reciente, cuando se le dijo a la familia que se preparasen para lo peor, y que sin embargo, de ser la más grave en el área de cuidados intensivos, donde todos esperaban su muerte, fue trasladada a sala y dada luego de alta, debido a la mejoría experimentada. ¿Podemos pensar que Dios está disgustado con ella, y de ahí su mal? ¡Claro que no!

Las personas le damos a esta vida más importancia de la que tiene; la consideramos valiosa debido al miedo a un final inexorable. Pero, ¿qué representan los hipotéticos 75 años que duramos en condiciones normales, con respecto a la eternidad?: Menos de una gota de agua en el océano, pues este es finito, mientras que la vida bajo el reinado mesiánico permanecerá para siempre.

Nuestra existencia no es más que una gran prueba que todos debemos afrontar; cada uno en las condiciones que le toque. De la actitud de respuesta dependerá nuestro futuro. Quien es rico, tendrá que responder por cómo consiguió su capital y la forma en que ha hecho uso del dinero; las diferencias sociales nada tienen que ver con los planes del Señor. ¡Muy mal lo tendrían en ese caso todos los habitantes de los países más pobres! Nadie puede ni siquiera insinuar que ya están descalificados para Dios, pues sus conclusiones, solo a Él le pertenecen.

Mi hermano y amigo quedó más tranquilo luego de escuchar esto, pues le resultaba traumático que otros cristianos dispongan de un flamante 4X4 y él ni siquiera puede acceder al crédito de un banco para comprarse un coche de segunda mano. Como reza el proverbio: “A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga.” La desazón, y mucho menos la envidia, pueden tener cabida en el corazón de los seguidores de Cristo; nuestro deber es alegrarnos por cada motivo de júbilo en nuestros hermanos, pues así abrimos la puerta al futuro don divino que también nos favorecerá. 

La alerta bíblica de Jesús: ‘El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán‘, patentizan que debemos tener muy en cuenta sus enseñanzas con respecto a la actitud que debe mantener el ser humano ante lo material; mucho recalca sobre el peligro del dinero y lo difícil que la tienen los ricos para adquirir la vida eterna. La bonanza económica de un cristiano debe ser recibida siempre con acción de gracias, pues se trata de una dádiva de Dios, pero también como una tentadora prueba de fidelidad, pues el Altísimo estará pendiente del uso que se hará con los ‘talentos‘ regalados.

Tenemos la certidumbre de que Dios quiere lo mejor para sus hijos; en mi iglesia se ve cómo han sido prosperados muchos de sus miembros; pero sería un error pensar que aquellos menos afortunados, de alguna manera no resultan gratos al Señor. Hay muchísimos ejemplos en la propia literatura bíblica: hay muchos ‘grandes‘ de la fe que vivieron y ejercieron un fuerte ministerio apostólico, lejos de las riquezas materiales, pasando hambre, pasando frío y múltiples necesidades.

Ya hablamos de Moisés, que prefirió estar dando vueltas durante 40 años por el desierto, bajo la guía del Creador, entre el polvo, el sol y las necesidades que fueron fortaleciéndole el espíritu, a disfrutar de la cómoda vida del palacio egipcio, donde había sido adoptado por una princesa.

También está el caso de Elías; cuando fue perseguido por Jezabel, el propio Dios le ordenó que se fuera a vivir a una cueva, junto a una fuente de agua. Allá los cuervos le llevaron pan por la mañana y carne por la tarde. El profeta vestía pobremente: una tosca piel de camello y una correa. Cuando el Señor consideró cumplidos sus propósitos, no miró como vivía ni como vestía, sino la lealtad probada de su servidor, llevándoselo al cielo en un carro de fuego, según el testimonio de otro ‘pobre en finanzas, pero rico en espíritu‘: Eliseo, que heredó su capa y sus poderes.

Por otra parte, vemos el enigmático suceso de Juan el Bautista, que renunció a todo, vistiendo en condiciones similares a Elías, de quien usó los mismos métodos de ataque directo contra los pecados y vicios de sus contemporáneos. Con igual austeridad, se alimentó de miel silvestre y de las langostas de la región. Habló como él, siendo su aspecto exterior, el mismo del antiguo profeta; de él, nuestro Señor Jesucristo sentenció la misteriosa reencarnación espiritual, en Mateo 11:11-15:

“De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga.”

Según las crónicas hebreas, a los 16 años ya medía más de 1.80 ms; llegó a ser un robusto y pintoresco hijo de la naturaleza, predicador intrépido y temeroso de la rectitud. Juan no era iletrado, conocía las sagradas escrituras judías, aunque distaba de ser un hombre culto; era un pensador claro, un orador poderoso y un denunciador fogoso. Al igual que Elías, resultó una censura elocuente y constante, incluso para el propio rey Herodes, a quien nunca temió, pues jamás le preocupó resultar agradable a los hombres, sino al que reina sobre ellos.

Merece renglón aparte la instrucción recibida sobre Pablo de Tarso, uno de los apóstoles más fieles de Cristo, que asimismo decidió vivir lejos de opulencias y poderes terrenales, sufriendo prisión, injurias, latigazos, hambre, naufragios y ataques de todo tipo hasta su muerte en martirio.

¿Podemos decir que estas personas no fueron agradables a Dios y que por esa razón la pasaron tan mal mientras vivían? La respuesta nos la da el propio Jesucristo, según leemos en Marcos 10:42:

“Pero Jesús, llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor… “

Es decir, ante los ojos de quien escudriña en el corazón humano, lo importante no es el éxito material alcanzado entre los hombres, sino la fidelidad y la entrega, con la vista puesta en la vida que vendrá. Fuera quedará, tanto la mercadería, como los propios mercaderes, y entonces valdremos según lo que el Rey decida; cada cual disfrutará esa vida especial en el lugar que le corresponda: el adquirido en función de sus obras cuando alimentaba carne. Según su profecía, los primeros serán los últimos, y los últimos, los primeros.

¿Significa esto que es preferible vivir en estrechez? ¡De ninguna manera! Si el Todopoderoso nos quiere hacer partícipes de comodidad económica, debemos considerarlo un privilegio y darle gracias constantemente por ello, precisamente por el conocimiento que tenemos de las necesidades de muchos de nuestros hermanos en la fe.

Pero también debemos razonar sobre que el dinero va y viene: hoy podemos tener mucho y mañana nada. Lo único importante es la forma en que lo empleamos mientras permanece entre nosotros; pues si lo usamos mal, tendremos que responder por ello. Que no haya duda sobre esto.

No debemos caer en la tentación de explicar la bonanza económica, identificándola como la mejor muestra de que el favorecido es agradable al Señor; la Biblia nos enseña sobre esto en el libro de Job: alguien de quien el propio Dios se sentía orgulloso, debido a su humildad y buen corazón, pese a ser un hombre poseedor de grandes riquezas. En un abrir y cerrar de ojos, todo cambió para él; apareció la prueba y muchas dificultades se le vinieron encima de golpe, perdiendo hijos, riqueza y salud, a un mismo tiempo.

Sin embargo, su respuesta ante el cambio fue buena ante los ojos del Altísimo, quien volvió a favorecerle, haciendo desaparecer todos sus males físicos, multiplicando su capital y dándole una nueva familia. Una enseñanza que debemos asumir todos, imbuidos en la certeza de lo efímera que puede resultar la bonanza económica, y de la poca importancia que esta reviste ante la realidad de una vida eternamente próspera, manifestada en la promesa del Todopoderoso, mediante la sangre de Jesús en la cruz.

Lo más importante no es tener o no solvencia económica, sino ser buenas personas y no auxiliar a nadie esperando recibir algo a cambio. Tratemos siempre de buscar dónde podemos resultar útiles a los demás; sin miedo. La mirada del Omnipotente, como el águila que vela por su prole, está tan pendiente de nosotros, como de aquellos que nos embisten, sea murmurando, planeando en contra nuestra o atacándonos directamente.

En estos casos, la nobleza de nuestro perdón nos enriquecerá, allí donde no existen casas que acuñen monedas, pues todos los pagos se realizarán con las fortunas amasadas en el corazón, durante esta vida en que nadie es superior a nadie, por mucho que alguien lo piense. Solo el gran evaluador de las auditorías finales, establecerá los niveles definitivos, en cada área de destino; hasta entonces, debemos prepararnos con ahinco.

De nosotros saldrá música agradable al Señor, cuando seamos capaces de dejar libres las cuerdas del buen angel que todos llevamos dentro.

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ESLABONES PERDIDOS JUEGAN AL ESCONDIDO

marzo 24, 2008

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de todos. (Hebreos 2:10)

¿DÓNDE ESTÁ MI GATO-PERRO?

Según la teoría de la evolución de las especies, en su ‘evolución‘ más reciente: el neodarwinismo fundamentado en la selección natural y las mutaciones ‘azarosas’, todo ser vivo (me gusta incluir a todo tipo de plantas) proviene de un antecesor. Es decir, una especie tiene el don de trasmutar en otra con el tiempo, y todo lo que vemos, en mar y tierra, nació de esa manera. Ante la reconocida dureza de reflexión, se ha intentado endulzar la mitificada tarta evolutiva con la posibilidad de cambios en un entorno de miles de millones de años.

O sea, que por ahí deben andar los restos de las numerosas especies intermedias derivadas del enorme proceso que ha llegado a generar la multitud de ellas que habitan hoy el planeta Tierra. En el pasado debieron haber visto la luz solar, criaturas con rasgos de lagartos-aves, en combinación con aquellos que tenían de pez, los cuales, por puro raciocinio, debieron haber convivido con los propios, peces y reptiles existentes. También por pura deducción lógica, en ese entorno se deberían haber sumado los pájaros con características de animales rastreros, cuya formación morfológica debía aparecer en fósiles de de pájaros reptiles: las famosas formas transitorias citadas por la evolución.

Continuando con el razonamiento y la deducción, en la actualidad deberíamos estar rodeados de millones y millones de esas raras especies surgidas de la selección natural.  Cantidad y variedad: ese es el enigma que no logra descifrar la ausencia de los registros fósiles correspondientes, ya que deberían multiplicar los existentes, y sus restos estar esparcidos por el mundo entero; cosa que no ha sucedido (ni sucederá).

Ya hay muchos paleontólogos que se han visto obligados por la aparición repentina y completa de seres complejos, en la llamada ‘explosión cámbrica’, y por esta ausencia fósil, a crear la nueva teoría de ‘equilibrio punteado‘ de la que se ha debatido en este blog, consistente en que las especies fueron apareciendo de pronto, con sus cadenas de ADN totalmente cambiadas para dar lugar a cada nuevo ente biológico.

En su “El Origen de las Especies”, Darwin comentaba: “Si mi teoría es correcta, innumerables variedades intermedias, que vincularían más ajustadamente todas las especies del mismo grupo, deben haber existido con seguridad… En consecuencia, evidencias de su anterior existencia podrían encontrarse solamente entre los restos fósiles“.

Resulta evidente que el mismo autor del caos evolutivo era consciente de la ausencia de dichas formas transitorias. Miraba esperanzado hacia el futuro, contando con que fuesen localizadas. Por esta razón, considerando que ello constituía el obstáculo mayor de su teoría, agregó un capítulo a su Origen de las Especies: ‘Dificultades de la Teoría’, del cual he extraído el siguiente párrafo:

¿Por qué si las especies han descendido de otras por medio de claras graduaciones no encontramos por todas partes innumerables formas transitorias? ¿Por qué no se presenta toda la naturaleza desordenada, contrariamente a lo que sucede con las especies existentes, a las que podemos ver bien definidas? Pero, como según esta teoría deben haber existido innumerables formas transitorias, ¿por qué no las encontramos enclavadas en cantidad innumerable en la corteza terrestre?… Pero en la región intermedia, con condiciones de vida intermedia, ¿por qué no encontramos ahora variedades intermedias estrechamente vinculadas? Esta dificultad me ha confundido totalmente durante un largo tiempo”.

Solo le quedaba una alternativa ante esta situación: aunque los registros fósiles hallados hasta aquel momento eran inadecuados, planteó que cuando se les hubieran estudiado pormenorizadamente se encontrarían los nexos necesarios: los eslabones perdidos.

Los investigadores evolutivos, fieles al concepto, llevan más de 150 años excavando y buscando en todos los continentes, pero sin resultados satisfactorios: no solo no existe evidencia de forma transitoria alguna, sino que lo hallado señala que cada especie apareció de pronto, con todas sus características. Cada fósil extraído, mostró que la vida apareció sobre la Tierra repentina y totalmente formada. La esperanza evolucionista, devino en colapso.

El reconocido paleontólogo evolucionista británico, Derek V. Ager, lo corrobora:

“Lo que se presenta, si analizamos pormenorizadamente los registros fósiles, ya sea a nivel de órdenes o especies, es que lo que encontramos una y otra vez no es una evolución gradual sino la repentina explosión o aparición de un grupo a expensa de otro”.

Por su parte, Mark Czarnecki, otro paleontólogo evolucionista, comenta lo siguiente:

 “Los registros fósiles, las huellas de las especies desaparecidas preservadas en las formaciones geológicas de la Tierra, han sido un gran problema para la demostración de la teoría. Dichos registros nunca han revelado rastros de las hipotéticas variantes intermedias de Darwin. Por el contrario, las especies aparecen y desaparecen abruptamente, y esta anomalía ha alentado los argumentos creacionistas de que cada especie fue creada por Dios”.

Pero, como la esperanza es lo último que se pierde, siempre hay alguien que insiste en la posibilidad de una aparición futura. (Si emergió un Cámbrico negativo, ¿por qué no un golpe de suerte evolutiva?) A esta opción se apunta el profesor de paleontología de la Universidad de Glasgow, T. Neville George:

“No hay ninguna necesidad de disculparse por más tiempo de la pobreza de los registros fósiles. En cierta manera se han vuelto casi inmanejables por lo cuantioso, y los descubrimientos están poniendo fuera de lugar la integración… Sin embargo los registros fósiles continúan componiéndose principalmente de vacíos”.

Ya hemos visto, en un artículo anterior, fotos de fósiles aparecidos en las revistas  National Geographic y New Scientist, datados, desde supuestos 40 a 400 millones de años, que resultan morfológicamente idénticos a los actuales congéneres. Exactamente, se trataban de un tiburón, una langosta, una hormiga y una cucaracha. Si 400 millones de años no resultan suficientes para modificar una especie, ¿cuántos millones son necesarios para que ocurran las ‘especies transitorias’? Y hablamos de millones de especies; cada una urgiendo la forzosa intervención del tiempo para que se manifiesten en ellas cada estado transicional.

De modo que el único recurso que le queda a los desbrozadores de tierras, es donar sus palas, picos y demás enseres de trabajo a alguna ONG de la construcción, para darles mejor uso… o continuar en su tozudez generadora de promesas y sueños fatuos, intentando hallar el gato-perro que les catapulte a la fama, pues la competencia es tanta, que la vanidad ha hecho que esta constituya su principal objetivo; más allá de demostrar que procedemos del azar y hacia el azar nos dirigimos.

No importa que la riqueza de la Creación, que señala en todo momento planificación y diseño, apunte hacia un plan de futuro para la humanidad. Hay una seudo ciencia, que se la juega en el ‘todo por el todo‘, para lograr que la mente de Dios ni siquiera se considere en el pensamiento humano.

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VENCIENDO LA MUERTE

marzo 22, 2008

EL DÍA DE LA LUZ.

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”(1ª Co. 15:21-23)

Felicidades a la comunidad cristiana presente y la futura. Es la víspera de resurrección; el Buen Pastor buscará ovejas disipadas, para recordarles que también son de su redil y sanar heridas sin importarle causas, ofreciendo alianza imperecedera, en fidelidad a su promesa para toda la raza humana. Lo acredita con la sangre vertida desde el huerto de la confirmación de su pago, hasta la última gota de la lanzada en su costado, ya cadáver de hombre, sobre el madero santificado en el Gólgota.

¡El domingo sí habrá fiesta! Hace casi dos milenios, cuando la voz de Dios se oyó como un trueno ante los reunidos frente a Jesús de Nazaret, en la proximidad de su sacrificio por el pecado humano (Juan 12: 28-31), el Señor expresó que lo que para muchos fue retumbo del cielo, en realidad constituyó un mensaje al pueblo, no a Él, anunciando a todo el planeta:

“¡Ahora será expulsado el que manda en este mundo!”

Algo que vemos como una premonición de la acción descrita posteriormente, en Ap 20:1-3:

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo..”

La celebración dominical, tendrá lugar con el enemigo otra vez libre y haciendo de las suyas, hasta que el juez Supremo decida el momento de su justicia. Imaginamos el poder del resucitado Jesucristo, neutralizando entonces al engendro de la maldad, y enviándole al fuego por los tiempos de los tiempos, junto a sus seguidores.

También lo sentimos hoy, en el látigo de su verbo: caricia para quienes deciden seguirle desde el amor, y fustazo correctivo, aun no mortal, a los que permanecen ciegos, sumidos en desordenes morales de todo tipo o a aquellos con una menor culpa, producto de desidias y tibiezas provenientes de la ignorancia de su palabra.

El significado de Jesús, vuelto en carne a la vida, es locura para los que buscan su propia perdición, pero ratificación de fe y esperanza para todo aquel que cree en su promesa. Con su resurrección, dejó evidencia de la posibilidad de una vida eterna: si Él pudo, nosotros podemos. Y esto no nace de una deducción lógica, sino de la confirmación profética salida de sus labios, mientras oraba ante sus discípulos, en Juan 17:2:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

La esperanza del pueblo de Dios es crecer espiritualmente, no la de ser destruidos. El Creador señala los límites de campo de trabajo de cada cual, y nadie puede gloriarse de sus propios éxitos, pues es atributo único de Dios. Los herederos del amor de Jesús, adorándole desde la multitud de iglesias en las que se han repartido, deben buscar los puntos de encuentro, no los divergentes, porque estos han sido creados por quien todos conocemos, para separar y confundir a los cristianos del mundo entero.

En honor al Cristo resucitado, debemos ser celosos de que toda gloria y honra le corresponda al único hombre que fue capaz de dar su vida por el pecado cometido por la humanidad, aun cuando Él mismo fue siempre libre de culpa. ¿Quién de nosotros sería capaz de de dar su vida por otra persona? Y no pregunto por la posibilidad de sacrificar esta única vida carnal de la que disponemos, a favor del vecino que saludamos por las mañanas, sino por alguien que no conocemos y vive a 10000 kms. de nosotros.

Debemos ser celosos de todo aquel que hable de un Jesús diferente al que se nos ha predicado. Ya Pablo habla de este peligro en 2ª Co 11:4:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis… “

Si como cristianos deseamos glorificarnos, por propia obra o pertenencia a determinada congregación, debemos hacerlo antes con todo aquello que manifieste nuestras debilidades, enfrentándonos a ellas para intentar ser mejores ante el Justo. Reflexionemos ante aquella situación del Pablo suplicante, que le pedía a Jesús que le retirara la enigmática espina clavada en su carne (2ªCo 12:4-9), ante lo cual, el Señor le contestó:

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Es importante puntualizar que el Hijo de Dios resucitó luego de morir por nuestros pecados, según venían profetizando desde muchos siglos antes, primero el rey David, luego Isaías, y otros más; es decir: fue la respuesta a todo un plan concebido por el Altísimo. No murió por azar, de la misma forma que los seres humanos tampoco lo haremos; hay un plan divino para la humanidad, y la dirección de la obra nos ha dado el libreto para que nosotros mismos decidamos qué papel jugaremos en esta función que se acerca a su fin.

Jesús resucitó al tercer día, no 72 horas después, como algunos plantean para desvirtuar la verdad bíblica, y sembrar la duda. Le llevaron al sepulcro un viernes y se le apareció el domingo, (Mc 16:9) primero a María Magdalena, como canto de esperanza a todos los pecadores futuros, evidenciando que con Él no hay preferencias y que estaba abierto al perdón, y luego a Pedro. Más tarde a sus apóstoles, y después, a más de 500 cristianos que le habían visto morir en la Cruz, para que sirvieran de testimonios futuros. (1ªCo 15)

La lectura que debemos hacer todos de la resurrección, es la alternativa de vida eterna para todo aquel que cree que Jesucristo es el Señor y lo confiesa con su boca. La eternidad prometida es una semilla depositada en nuestros corazones, que germinará según el abono personal; es la morada de luz a la cual se accede desde dos caminos: el amor… o el temor, en función de las elecciones del libre albedrío concedido por el Dios Padre.

El Eterno nos llama desde el amor; pero los más incrédulos también tienen su posibilidad, si a última hora una chispa del miedo a estar equivocados, les hace volver de sus errados senderos. Ahora bien, no se le puede pedir al Señor que guíe nuestros pasos si no tenemos intención de mover los pies.

Si se ansía conocer a Dios, debe creerse a sus profetas, con quienes hablaba directamente, ordenando que escribieran todo en un libro para que creciéramos en conocimiento, y su verdad fluyera totalmente, sin astucias. No se trata de convencer a nadie para vender un auto, sino de serle fieles desde el alfa hasta la omega: el ‘Yo Soy’ del Señor. Jesús enseñó que el que quisiera, le siguiera tal como Él era, y el que no, que esperara acomodado en la forma de vida elegida, hasta que volviera a pedir cuentas a todos.

La sangre de Cristo anuló nuestros pecados; Él nos llama desde el amor, la vía más rápida y segura para seguirle, ‘gratis‘, por el recto camino que nos guía hacia el acceso principal de su Sión definitivo. Sin embargo, en su misericordia, nos ofrece otra alternativa a los rebeldes, abriéndonos una puerta de servicio a los arrepentidos de habernos apartado del trayecto, para que regresemos, ya sea diagonal o transversalmente, según la distancia a la que nos hayamos alejado… aunque pagando entonces un precio de recargo, como indica Jer 30:11, repetido en 46:28, para patentizar su sanción punitiva:

“Pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

El Creador, siempre manifiesta su exhortación al arrepentimiento con promesa de perdón, a lo largo de los 66 libros que constituyen su Biblia, pues Él no desea hacernos daño, sino perfeccionarnos. Es como cuando nos presentamos a un ‘casting‘ porque aspiramos algo que se ofrece: se selecciona a los que se consideren mejores para el propósito que se trate. Si se aspira ir a la vida eterna, no podemos ser la levadura que leuda la masa, sino la harina refinada que formará parte de ella.

El Todopoderoso lleva en un brazo la vara de la corrección, dirigiéndola hacia quienes ama, no hacia los que ya han elegido la perdición; escoge a los hombres según su corazón, pues no ve al pecado, sino el potencial de bondad que acabará por destruir a este. Su otra mano está permanentemente tendida hacia el arrepentido: una castiga y la otra salva, pero el libre albedrío siempre deja al hombre la última palabra.

“Yo reprendo y castigo a todo el que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”(Ap 3:19)

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.”(Ap 22:14)

Estas fueron dos de las últimas recomendaciones del Rey de Luz; seamos cautos y aprovechemos este nuevo aniversario de su victoria sobre la muerte, para meditar en ellas: nos arriesgamos a perder mucho en este acto. Sed buenos, el Señor viene.

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