LINGÜÍSTICA vs ‘HOMINIDIA’.

noviembre 11, 2010

Noviembre 11/2010

Cada vez que oigo hablar de homínidos, recuerdo la Ilíada de Homero, por afinidad mitológica. Y la Ciencia jamás debe consentir la mitología; de hecho, los que sentaron las bases científicas de la humanidad, de fe cristiana: Kepler, Copérnico, Pascal, Newton, Galileo, y otros cientos, aunque fundados en su fe, siempre concluyeron sus planteamientos con evidencias.

La Ciencia es búsqueda, pero la conclusión científica es ética; decir que algo es real, solo es moral si se avala con pruebas. Si una investigación no da evidencias más allá del argumento, no se ratifica una teoría; debe seguir buscándose la verdad, sin enseñarse en institutos como la realidad misma. Eso es inmoral y antiético; lo argumentativo jamás es admitido en ningún tribunal como evidencia de nada.

El descubridor de la anestesia por cloroformo, y autor de trabajos que conducirían a avances en ginecología, y en rayos-X, el Dr. James Simpson, al preguntarle sobre su mayor hallazgo, no refirió sus éxitos en medicina. Dijo que lo fue el saberse pecador, y que podía ser salvo por la gracia de Dios: “El hombre que no haya entrado en relación con Dios, mediante Jesucristo, se ha perdido el verdadero proyecto de su vida.”

La Ciencia es área exclusiva humana, vedada a chimpas; aunque la seudociencia, tergiversando al paroxismo, sellara analogía genética del 98%… hasta que se decrete en juicio la real divergencia. El responder a incógnitas distintas a la necesidad biológica, es único en el humano; sale de su alma. Pero muchos se esfuerzan por negar esa energía interior, solo por no haber logrado establecer el punto físico de su fuente.

La zona donde reside el origen de las ideas, sentimientos y análisis; la capacidad que nos convierte en la excepción de la regla, y en amos de la comunicación, es algo que siempre ha intrigado a la humanidad. Palabra, lectoescritura, y artes, son privilegio exclusivo humano, entre casi dos millones de especies. La lingüística es solo nuestra; y se controla en puntos del lóbulo temporal del córtex cerebral… ausentes en chimpas.

Los Centros de Broca y Wernicke, puntos claves de la neurolingüística, situados en ese lóbulo, constituyen otra gran espina ética hundida en la carátula del ‘Origen de las especies’ de Darwin, impidiendo pasar página. Desde la falta de ciencia, con argumentos filosóficos, se saltan a la torera los muchos impedimentos científicos que niegan la teoría darwinista. Y este es de los más espinosos; contra él no hay evidencias. Pero ningún argumento es admitido como evidencia en ningún tribunal; y la teoría evolutiva acabará sus días allí, muy pronto.

Darwin arguyó que el habla y la postura erguida surgieron por instinto. Pero toda su suposición teórica, se basó en ignorancia científica. Hoy se reconoce limitación anatómica para el bipedismo en simios, y hay por ej., hallazgo antropológico en Turquía de humanos cuadrúpedos, debido a mutación génica… que afecta al cerebro.

 

Malformación

Malformación

Esas personas, de una misma familia turca, evidencian que los restos declarados ‘homínidos’ por la paleontología, seguramente pertenecieron a simios… o a humanos que padecieron dolencias degenerativas. No obstante, el fisiólogo turco Uner Tan, sostuvo que esos rasgos típicamente humanos pueden ser el resultado de un suceso evolutivo “puntual”. O sea, se hizo eco del ‘equilibrio punteado’ apelado por los paleontólogos evolutivos Stephen Jay Gould y Richard Lewontin, luego de romper mucho pico, pala y buldózer, en busca del eslabón perdido que jamás apareció, y que les forzó a negar la evolución gradual, tradicionalmente sostenida por el darwinismo.

Mas, si seguimos tal razonamiento, deberemos convenir con que entonces no estamos ante evolución, sino ‘involución’, puesto que los padres no son homínidos, sino humanos normales… que degradaron la especie, trasmitiendo defectos congénitos a hijos.

El ‘International Journal of Neuroscience’ expuso este síndrome, visto en Iskenderun, cerca de la frontera con Siria. Allí, fisiólogos, neurólogos y psicólogos analizaron la descendencia de lejanos consanguíneos: 19 hijos [entre 14 y 36 años], de los cuales nacieron con el síntoma cuatro hembras y un varón, mientras otros 12 eran normales. El análisis genético concluyó característica genética recesiva, debida a mutación.

El examen cerebral con resonancia magnética, reveló además un estrechamiento de la ‘vermis‘, y reducción del cuerpo calloso. Pero, aún ante tal evidencia de mutación genética, con la obstinación propia de la defensa evolutiva, cerrada a cualquier posibilidad de error, Tan aseguró que ese defecto parece producir un retraso de miles de millones de años en el reloj de la evolución humana. O sea, inconsciente propugna a una ‘involución’, sin inferir desde la evidencia que todo supuesto hallazgo fósil ‘homínido’, en realidad debería corresponder a monos o a humanos con ADN mutado.

Y se repite la obcecación cuando el biólogo inglés Nicholas Humphrey, junto a John R. Skoyles, y el anatomista Roger Keynes [Universidad de Cambridge], tras examinar a los enfermos, dijo: ‘Estas personas caminan de la misma manera que nuestros ancestros hace millones de años‘. Especulativo, pues nadie vivió eso para contarlo; y por tanto sin valor legal ante un tribunal de apelaciones.

Si hay algo común en la defensa evolutiva, es la reticencia a admitir siquiera que los fósiles hallados fueran en realidad restos de humanos con dolencias degenerativas conocidas hoy. Y la mayor evidencia del error es que hay por ahí 200 tipos de monos que no copulan si no son de la misma especie, no presentando evidencia de descendencia ‘homínida’ en ninguna selva o laboratorio evolutivo del planeta. Todo lo que tienen contra la verdad es argumento filosófico; pero en todo tribunal se rechaza lo argumentativo. Es una de las acepciones jurídicas que han sentado cátedra en jurisprudencia, para negar la razón a quien argumenta.

Mas lo trascendental es que ni el mono ni otro animal, es consciente del yo futurista; no prevén más allá de su necesidad inmediata. Ni hablan ni presentan la gramática intelectiva que permita crecer en conocimiento. Tienen diferente actividad cerebral.

En el córtex se integran las capacidades cognitivas y la consciencia, que permiten comunicarse por palabras, y hacer razonamientos complejos. El córtex cerebral humano tiene numerosos pliegues, distintos al resto de especies. Aun así se instruye que la genética humana nos iguala al chimpa en un 98%. Algo que fija discordia: ¿Por qué entonces los neurocirujanos experimentan con monos rhesus [macacos], especie evolutivamente más ‘lejos’ según la teoría, en lugar de con los chimpas, los ‘iguales‘ al humano al 98%?

Y los que insinúan que los cambios mono-humano se dieron por azar, citando la interrelación social de poblaciones, como el motor impulsor del proceso de lenguaje ‘homínido’, deberían pensar con igual lógica que de haber sido así, las otras 196 especies simias habrían alcanzado también el lenguaje. Pero no; el humano es el único. Y eso se convierte en evidencia contra lo que se propugna; la misma lógica de raciocinio conduce hacia que nacimos hablando desde el principio, debido al exclusivo diseño biológico que lo permitió. Lo contrario a eso es argumentativo… y ya se sabe que lo argumentativo no vale en un tribunal para acreditar una verdad, sino que acredita sentencia en contra.

El lenguaje es la más específicamente humana representación del mundo; es el proceso cognitivo que nos diferencia de las otras especies. La semántica, creada por intelecto humano, da significado a símbolos [palabras], logrando describir sucesos u objetos, sin importar lo lejanos que estén. Y eso está ausente en chimpas & company.

El humano describe un sin número de pensamientos, partiendo de cantidad finita de palabras. Su intelecto percibió la necesidad de establecer las reglas gramaticales que determinan el lenguaje. Los chimpas & company carecen de tal facultad.

Los centros de Broca y de Wernicke, en la parte posterior e inferior del lóbulo temporal del córtex cerebral, se vinculan a la capacidad exclusiva del ser humano: la lingüística, alejándonos radicalmente del mundo animal. Ninguna bestia es capaz de hablar y pensar coherentemente lo que dice, entre casi dos millones de especies animales registradas; y por supuesto, ninguna entre las casi 200 especies distintas de monos, chimpa incluido.

Broca notó que los daños en esa área generan afasia motora; un mal que hace que la persona, aun manteniendo capacidad de lectura y escritura, no pueda articular palabra; por eso lo consideró un punto de origen de la neurolinguística… ausente en monos & company.

La comunicación lingüística, incluso la más básica, implica la representación de todo lo que nos afecta del mundo mediante la palabra, tanto en forma oral como escrita… y eso está ausente en chimpas. Demanda abstracción para la clasificación pictográfica de objetos y/o situaciones, también ausente en chimpas; y otra aún superior para la interrelación social-artística totalmente ausente en cada una de las casi 200 especies de monos de los que pretenden derivarnos; chimpas incluidos, por supuesto.

Los científicos registran junto al área de Broca varias regiones críticas, activas si las personas planean decir algo, hablan o se expresan por señas. Y Jared Taglialatela, [Centro Nacional Yerkes de Investigación sobre Primates], juzgó que “la conducta comunicativa de los chimpancés comparte muchas características con el idioma humano“. Escaneó tres cerebros de chimpancés mientras gesticulaban y llamaban a una persona demandando una comida puesta fuera de su alcance.

Detectó que los simios mostraban activación en la región cerebral que en humanos correspondería al punto de Broca [sin tenerlo], y en otras áreas similares del cerebro humano donde se involucran la planificación motora compleja y otras acciones. Pero eso también es argumentativo; si hubieran estudiado esas áreas en perros, caballos o delfines, habrían visto la misma activación, pues necesariamente, si el cerebro es la fuente neuronal de todo proceso animal, es normal que se activen áreas de emociones comunes.

Lo único real, es que carecen de los puntos de Broca y Wernicke. Hablar de áreas homólogas en cerebros diferentes, [tal como en el proyecto genoma hombre-chimpancé], es una argumentación sin evidencia científica, fundada en un supuesto. La única realidad es que NO HABLAN, no esculpen ni pintan ni estudian ni hacen proyectos de futuro, ni tienen la conciencia del ‘yo futurista’ [¿Qué seré de mayor?]; y eso fija una gran frontera, no una semejanza que indique descendencia de ellos. Y lo argumentativo, como se ha venido repitiendo, se rechaza en los tribunales, el lugar donde tendrá que comparecer  muy pronto, Dios mediante, la teoría evolutiva.

La fuente de las ideas, sentimientos y análisis, nos capacita y convierte en la excepción de la regla, y en reyes de la comunicación. La palabra, la lectoescritura, y las artes son privilegio exclusivo de nuestra especie, entre millones de distintos tipos de animales. La lingüística, y todo lo intelectual, fue, es, y será exclusivo de humanos; y siempre estuvo, está, y estará… ausente en chimpas & company.

Legalizar homínidos es propugnar la falaz y anticientífica descendencia híbrida, con diferentes especies de monos copulando y gestando entre sí. Pero jamás, en ninguna selva o laboratorio del planeta se ha visto tal cosa ni se ha logrado que ningún híbrido sea capaz de multiplicar ninguna nueva especie. Eso es mentira; quienes protejan tal anticientificismo, no son dignos de ejercer el decoroso ejercicio del magisterio. Venden su alma por el precio de la subvención.

Y cada gobierno que subvencione el apuntalamiento de tal mentira con los millones de euros invertidos hoy, es un régimen que derrocha para financiar engaños contra la Creación de Dios. Si no cambian, si no se arrepienten y piden perdón a Jesús, unos y otros tendrán que responder ante el Creador por haber sembrado y alimentado ideas antiCristo en el corazón humano.

El argumento de Bereshit 1:26, el libro con el que instruía Jesús, según la tradición judía, reseña: ‘Y dijo Dios: “Hagamos un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” Y ese argumento adquiere valor real en la presencia humana. Pero lo de convertir calabazas en carrozas es otro hecho; no vale lo argumentativo. Ningún tribunal lo admitiría sin la evidencia que  lo corroborara. Ni el humano ni el divino.

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ADN: VIAJE SIN RETORNO A LA INVOLUCIÓN.

junio 10, 2008
PREMIO EXCELENCIA

PREMIO EXCELENCIA

Junio 10/2008

Este artículo es en realidad otra secuencia del presentado aquí mismo días atrás: ‘LA INVOLUCIÓN DE NUESTRA ESPECIE”. He sido acusado por varios tutores evolutivos (no todos, gracias a Dios) por mentir, por falsificar datos… y quizás hasta por feo, así que me veo obligado a presentar más credenciales sobre ‘mi verdad’.

Una de las evidencias de incremento de las enfermedades genéticas, lo vemos en los EU. Allí, las aseguradoras ya están presionando mucho en este sentido, al notarse la progresión de estos padecimientos; la preocupación ha alcanzado tal magnitud, que están influyendo cada vez más en los círculos legislativos, para que las empresas de seguros puedan tener acceso legal a datos genéticos de quienes soliciten algún tipo de seguro de vida… sobre todo de los que ofrecen compensaciones millonarias.

La información aparece en:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ESTADOS_UNIDOS/Academia/Ciencias/EE/UU/advierte/discriminacion/causas/geneticas/elpepisoc/19931106elpepisoc_1/Tes/

Con respecto a esta situación, hay otra página que no se puede dejar de ver:

http://geneticaysexologiaintegral.blogspot.com/2007_11_01_archive.html

“ENFERMEDADES MONOGÉNICAS (MENDELIANA CLÁSICA).

“A la fecha del 12 de enero del 2008, están registradas en el catalogo de Victor Mc Kusick (OMIM) 18,358 síndromes genéticos monofactoriales, de los cuales 17,212(93.8%) son autosómicos; 1013 (5.5%) ligados al cromosoma X; 56 (0.3%) ligados al cromosoma Y (herencia holandrica) y 63 (0.34%), responden a mutaciones de carácter mitocondrial.”

En la siguiente página se aclara algo interesante sobre las alteraciones mitocondriales:

http://www.universia.es/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=90452

La revista NATURE GENETICS ha publicado un trabajo del grupo de investigación del Departamento de Bioquímica, Biología Molecular y Celular, Universidad de Zaragoza (“Grupo GENOXPHOS”), donde explican cómo ciertas variaciones no patológicas en la secuencia del ADN de ratones influyen en la predisposición a enfermedades y en la respuesta individual a medicamentos.

El estudio se centró en una zona muy concreta del genoma, el cromosoma mitocondrial (que heredamos exclusivamente de la madre) y que contiene información necesaria para producir la energía celular. Las indagaciones fueron dirigidas a estudiar cómo influye el ADN mitocondrial en la vida de los individuos. Así, ha propuesto por primera vez una explicación molecular, para entender la relación de las mutaciones en el cromosoma mitocondrial de humanos y animales, con la predisposición a enfermedades y la respuesta individual a medicamentos, la longevidad, la sordera, la fertilidad, la capacidad de aprendizaje o la respuesta adversa a fármacos.

El aumento de toda mutación cromosómica es explicado por ‘La paradoja de Sherman’. Esta dice que según avanzan las generaciones, se anticipa la edad de presentación de los síntomas, debido a que se incrementa el número de repeticiones de los tripletes CAG en la descendencia, con un riesgo de recurrencia del 50% en cada embarazo.

Esto se ve repetido en la ataxia espinocereberal tipo 12 (SCA12): enfermedad que se caracteriza por provocar la descoordinación en el movimiento de las partes del cuerpo de cualquier animal, incluso el humano; afectando dedos, manos, brazos, piernas, al cuerpo, al habla, a movimientos oculares, al mecanismo de tragado, etc. Un mal que progresa lentamente, incluyendo otros signos corticales y cerebelosos, y que se diagnostica ante una expansión de 51 o más tripletes CAG dentro del gen PPP2R2B.

En proteínas normales, la secuencia de tres nucleótidos que constituyen la glutamina: citosina, adenina, y guanina, o CAG, se repite a menudo de 15 a 20 veces, pero en las proteínas del gen mutado, la repetición aumenta hasta 50, o incluso 100 veces. El inicio más temprano y la mayor severidad de la enfermedad particular van unidos a números más altos de repeticiones de trinucleótido.

En algunas neuronas, la repetición CAG acumula proteínas en los núcleos de las células, agregando masas insolubles en su interior, que pueden reunirse y ocupar demasiado espacio nuclear. Una vez esta agregación ha comenzado, las proteínas del gen mutado parecen reclutar versiones normales de proteínas, en un proceso llamado inclusión, que incrementa la masa y exacerba aún más el problema.

También está la distrofia Miotónica; una más entre un grupo de males cuyo nombre general es distrofia muscular. Estas son enfermedades genéticas que pueden afectar los músculos de todo el cuerpo. Si la distrofia es severa, ocurre un desorden multisistémico; problemas en muchas partes del cuerpo, como el corazón, los ojos, el cerebro y otras más, pudiendo llevar a la muerte prematuramente.

Su diagnóstico se confirma por la existencia de una expansión del trinucleótido CTG en el gen DMPK, mayor de 37 repeticiones. Se HEREDA de manera autosómica dominante, no convencional, debido también a la aparición de la paradoja de Sherman: referida a mayor gravedad y precocidad de los síntomas clínicos, en sucesivas generaciones.

Y otro estudio interesante, quizás el que más, asociado también a la paradoja de Sherman (que trata sobre LA FRAGILIDAD DEL CROMOSOMA X), salió en:

http://www.svnp.es/Documen/ToralXfragil.htm

En él se dice que ‘Muchas de las causas de la deficiencia mental (DM) son vedadas actualmente a nuestro saber, pero de entre la bruma de lo ignorado surgió hace unos pocos años el conocimiento de una afección que hoy se sabe es la causa más común de las formas hereditarias de oligofrenia: ‘la fragilidad del cromosoma X’ localizada en la zona 27 de su brazo largo.’… Esta entidad, es también conocida como Síndrome FRAXA

Luego, párrafos después, señala lo que considero más importante:

Conocidas las manifestaciones y hallado el marcador cromosómico, quedaba por explicar la causa íntima de la afección. El árbol genealógico de las familias afectadas no encajaba en un patrón mendeliano, pues se comportaba como semidominante ligado al X, con la particularidad de que a medida que pasaban las generaciones la afectación de los varones era mayor (AGRAVAMIENTO GENÉTICO)

Trasmisión generacional de un s�ndrome.

D = deficiencia mental; d = CI de 70 a 90 (borderline); o = premutación; oo = mutación completa; — = normal.

El dibujo presenta el ‘Árbol Praxa’;  muestra con claridad el aumento generacional de la mutación, en UNA SOLA familia. En este gráfico, tomado de la tesis doctoral de Fernández Carvajal, se explica cómo la amplificación del triplete CGG lleva de la situación normal a la de riesgo, para la descendencia (premutación) y a la deficiencia mental obligada (mutación completa en varones) o con alto riesgo. (33/50% de las mujeres con la mutación completa tienen algún grado de subnormalidad mental.)

En el gráfico se perciben, en 5 generaciones, con un total de 24 personas involucradas:

1ª generación: Padre/Madre.

2ª generación, 3 hijos: un deficiente mental y una pre-mutación/riesgo.

3ª generación, 6 nietos: dos mutaciones y una pre-mutación/riesgo.

4ª generación, 8 biznietos: dos mutaciones; [una de ellas manifestada en demencia, la otra con 70/90% de demencia], y una premutación/riesgo.

5ª generación, 5 tataranietos: Dos mutaciones. [Una de ellas manifestadas en demencia, y la otra entre un 70/90% de demencia]

Dicho de otra forma:

– 3 deficientes mentales

– 2 con deficiencia entre un 70/90%

– 6 individuos con la mutación completa. (Deficiencia mental obligada)

– 3 con pre-mutación o riesgo.

Es evidente que se afectan 14 personas; comparándola con las 24 implicadas, arroja un 58.3% de aumento mutación/deficiencia en 4 generaciones. Extrapolen eso a las miles de dolencias genéticas conocidas, y sumen el efecto de las nuevas que van reportándose semanalmente.

Cada avance del estudio genómico señala hacia la depauperación de la genética humana, debido al inmutable incremento de las mutaciones en cada fecundación del óvulo con genes mutantes. Algo que queda implícito en el simple análisis: mutación en cromosoma = incremento en dirección padre, hijos, nietos, biznietos, tataranietos…

La genética humana INVOLUCIONA, no evoluciona. La propia Ciencia deriva hacia esa definición, haciendo improbable que hipotéticos homínidos dieran lugar al ser humano actual, gracias a la inexistente sabiduría del birlibirloque.

Somos lo que queda determinado en la ‘inscripción codificada’ que aparece en nuestro ADN, porque una inteligencia fue capaz de diseñar la receta de la vida, codificarla, e inscribirla en la doble hebra; no un ejemplo de azar y de aglutinación de casualidades sacadas del bombo evolutivo.

La Ciencia jamás ha probado que una información, un programa secuencial y congruente, se inscriba y codifique a sí mismo. No hay ley Química, Física, Matemática o de cualquier otra índole que haya conseguido demostrarlo. Por otra parte, la evidencia dice que enfermamos más, que cada vez se incrementa más el gasto de la Seguridad Social debido a las enfermedades genéticas, y que cada vez más, miles de familias piden socorro porque en su entorno hay afectados por enfermedades recientes para las que aun no hay recursos médicos paliativos.

 El argumento que propugne que evolucionamos hacia un organismo mejor puede jactarse de cualquier cosa, menos de tener el apoyo de la Ciencia.

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LA ‘INVOLUCIÓN’ DE NUESTRA ESPECIE.

mayo 31, 2008

Mayo 31/2008
¿SE MUERE LA RAZA HUMANA?

Para que se cumpliese la palabra que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién creerá a nuestro dicho? ¿Y el brazo del Señor, a quién es revelado? Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; ‘Para que no vean con los ojos, y entiendan de corazón, Y se conviertan, y yo los sane’. Estas cosas dijo Isaías cuando vio su gloria, y habló de él.” (Juan 12:38-41)

La esperanza de vida ha aumentado ampliamente en nuestra sociedad. La vejez se alarga; pero muchas de las complicaciones debidas al paso de los años, son efectos acumulativos de las lesiones y enfermedades que ha ido sufriendo la raza humana a lo largo de los siglos.

Por los estudios realizados en las últimas décadas, parece evidente la implicación de factores genéticos en este proceso; eso se ve en ciertas enfermedades asociadas, como alteraciones del Sistema Nervioso (Alzheimer, Parkinson…), cáncer, diabetes, etc.

El Alzheimer es el problema neurológico más frecuente entre los mayores de 65 años, y la primera causa de demencia en el mundo. Ya se ha relacionado con el acopio anómalo de proteínas Beta-amiloide y Tau, en cerebros enfermos. También se ha asociado a mutación en los genes PSEN1, PSEN2 y APP; en este caso presentándose en épocas tempranas de la vida, y transmitiéndose de padres a hijos, para convertirse así en un mal genético ‘progresivo‘.

Si actualmente se vive más y mejor, no se debe a recursos favorables provistos por la ‘selección natural’ que muchos proclaman, sino a los apasionantes resultados de los investigadores involucrados en la lucha por mejorar las crecientes calamidades que afectan al ser humano. La teoría evolutiva es irracional: generar cada cambio necesario para garantizar toda la biología existente en el planeta, a partir de un alga o lo que sea que constituyó la primera célula, requiere una inteligencia que ningún evolucionista jamás ha podido señalar; salvo aquellos que la han reconocido en una entidad sobrenatural y se han acercado al Creador.

Los males derivados de alteraciones genéticas son continuos, muchos y muy variados. Los doctores Martin, Oshima, y Ms. Leistritz (Univ. de Washington), desarrollaron un trabajo sobre uno de ellos, el Síndrome de Werner, tratando de identificar los genes que causan las enfermedades de ‘envejecimiento prematuro’. Intentaron comprender cómo estos genes funcionan normal y anormalmente, buscando solución a dicha decadencia, a tumores malignos y benignos concretos y a enfermedades cardiovasculares.

Son casi 30,000 los padecimientos genéticos reconocidos; uno de ellos, la diabetes, es bastante frecuente; de acuerdo con la OMS, en el año 2000 se estimaron alrededor de 171 millones de diabéticos en el mundo, y se calcula que llegarán a 370 millones en 2030. Su mayor peligro es la aparición de complicaciones vasculares debidas a la hiperglucemia, las cuales disminuyen alrededor de un 50% la esperanza de vida de los enfermos.

Por otra parte, ya se reconocen artrosis hereditarias; se ha identificado una anomalía genética específica para la clásica deformidad de los nudillos de la mano, relacionada con una alteración en la síntesis de aminoácidos y un deterioro prematuro de los cartílagos. Aun se sigue estudiando los otros tipos, aunque sí se sabe que las lesiones iniciales se encuentran al nivel del cartílago (degeneración, fisura, reducción).

Otro mal, el Parkinson, que sufre el 1 % de los sujetos de 50 años o el 10% de los de 60 años, y cuya influencia crece generacionalmente, resulta hereditario en el 10% de los casos; en el 90% es adquirido, pero algunos investigadores trabajan sobre la hipótesis de predisposición genética. Algunas neuronas se degeneran, principalmente las que producen la dopamina. Las terapias clásicas representan un progreso importante, pero son únicamente sintomáticas y no impiden la agravación progresiva de los trastornos.

Y en el caso del cáncer, una célula ha tenido que sufrir alteraciones genéticas antes de manifestarse. Según la OMS, pese al éxito de las técnicas actuales, la cruel enfermedad mató 6 700 000 personas en el 2002,  y 7,6 millones en el 2005, solo 3 años después. Se cree que en los próximos 10 años morirán otros 84 millones; muchas veces debido a fallos en la reparación de lesiones en el ADN, un proceso ‘programado’ para su ejecución constante en la célula. Algo esencial para su supervivencia ya que protege al genoma de daños y mutaciones dañinas… y que señala PREVISIÓN, por parte del Diseñador.

Esas lesiones causan averías estructurales a la molécula de ADN, y alteran drásticamente la lectura de la información codificada en sus genes. Si no se corrige el daño, surgen dolencias muy variadas. La mayoría de las células entran primero en senescencia; después, tras las roturas  irreparables sobreviene la apoptosis, un mecanismo de “último recurso“, que intenta evitar que la célula se vuelva carcinogénica y ponga en peligro el organismo.

El fracaso al corregir lesiones moleculares en las células que forman gametos, conduce a descendencias con mutaciones, conspirando así contra la tasa ‘evolutiva‘. El daño del ADN en la célula oscila entre 50.000/500.000 lesiones moleculares al día. Aun así, algunos factores de daño pueden hacer que este rango incluso aumente. Estas cantidades constituyen sólo el 0,0002% de los 3 mil millones de bases; una simple lesión sin reparar, en un gen relacionado con el cáncer (como un gen supresor tumoral) puede tener consecuencias catastróficas para el individuo.

Por ejemplo, dentro de la mitocondria, las formas de oxígeno libre o radicales libres, subproductos de la metabólisis constante de adenosín trifosfato (ATP) en la fosforilación oxidativa, generan un ambiente muy oxidante que daña el ADNmt. Antes de la división celular, la replicación de ADN dañado puede hacer que se incorporen bases erróneas. Cuando las bases dañadas pasan a las células hijas, ya son mutantes, y no hay vuelta atrás. Estudios recientes en japoneses centenarios, mostraron un genotipo mitocondrial común que les hace menos susceptibles a sufrir daños en el ADN de sus mitocondrias.

En general, ‘está programado‘ que las células no toleren daños del ADN que comprometan la integridad y el acceso a la información esencial del genoma; mas a veces las células se mantienen funcionando mínimamente cuando se pierden o alteran genes “no esenciales“. Hemos visto en artículos anteriores, que según el tipo de daño causado a la estructura de doble hélice, ‘saltan‘ varias estrategias de reparación para recuperar la información perdida; si puntualmente, ese proceso falla, surgen mutación y patologías.

Aparecen afecciones genéticas como la Xeroderma pigmentosum (hipersensibilidad a la luz solar o UV, que acarrea mayor incidencia del cáncer de piel y envejecimiento prematuro). O el Síndrome de Cockayne (hipersensibilidad a luz UV y productos químicos) A menudo, con esta última aparece retraso mental, lo que parece indicar una vulnerabilidad mayor de las neuronas en desarrollo. Los afectados parecen más viejos de lo que son, sufriendo a edades precoces, dolencias usuales en ancianos.

Otra enfermedad asociada con la capacidad reducida de reparación de ADN es la anemia de Fanconi. Pero hay muchas otras dolencias genéticas, entre ellas, por citar algunas: Síndrome de Werner (envejecimiento prematuro y retraso en el crecimiento), Síndrome de Bloom (hipersensibilidad a la luz solar, alta incidencia de cánceres, especialmente leucemia), Ataxia telangiectasia (sensibilidad a la radiación ionizante  y algunos productos químicos).

Además, se relacionan directamente con mutación genética, las derivadas de la Herencia Recesiva Autosómica: mutaciones en los dos alelos de un gen, que convierten a la persona en ‘homozigota’ para ese gen. A esta afección genética se debe, entre otras, la fenilcetonuria (o PKU): un desorden que hace que el organismo no pueda metabolizar el aminoácido fenilalanina en el hígado, y afecta al paciente con retardo motor y mental.

También se conoce la Herencia Autosómica Dominante, que se manifiesta con solo una copia del gen alterado. Uno de los males que causa es la ‘enfermedad de Huntington’, antiguamente conocida como ‘baile de San Vito’. Se considera neurodegenerativa hereditaria; destruye paulatinamente los ganglios basales (cerca de la base del cerebro, dentro del telencéfalo), y conduce inexorablemente a la muerte. 

Pero existen muchas más, algunas de las cuales son:

-Neurológicas: Síndrome de Down (Tres Cromosomas 21, en lugar de dos). También la trisomía del cromosoma 13 (“síndrome de Patau”) y el 18 (“síndrome de Edwards”). Infelizmente, el 90 por ciento de los nacidos con estas últimas, mueren temprano. El 5 y el 10% sobreviven al primer año de vida. Existen algunos informes sobre bebés con trisomía 18 o 13 que llegaron a la adolescencia; sin embargo, estos casos son poco frecuentes.

-Endocrinología y metabolismo: Síndrome de Prader-Willi…

-Enfermedades respiratorias: Enfermedad vascular cerebral, Asma, Fibrosis quística, Cáncer de pulmón de células pequeñas, Enfermedad de Zellweger…

-Enfermedades del sistema inmune: Asma, Ataxia telangiectasia, Síndrome autoinmune poliglandular, Linfoma de Burkitt, Diabetes tipo 1, Síndrome de DiGeorge, Immunodeficiencia con hiper-IgM, Leucemia mieloide crónica…

-Patologías del Aparato digestivo: Cáncer colorrectal, Enfermedad de Crohn, Fibrosis quística, Diabetes Tipo 1, Malabsorción Glucosa Galactosa, Cáncer de páncreas…

-Males congénitos del Músculo y hueso: Acondroplasia, Esclerosis Lateral Amiotrófica, Síndrome de Charcot-Marie-Tooth, Síndrome de Cockayne, Displasia Diastrófica, Distrofia de Duchenne, Síndrome Ellis-van Creveld, Fibrodisplasia osificante progresiva…

-Sangre y tejido linfático: Anemia falciforme, Linfoma de Burkitt, Enfermedad de Gaucher, Hemofilia A, Leucemia linfoide crónica, Enfermedad de NiemannPick, Talasemia…

-Males específicos en mujeres: Cáncer de mama, Cáncer de ovario, Síndrome de Rett…

-Enfermedades específicas en hombres: Síndrome de Alport, Cáncer  de Próstata…

-Cáncer: Leucemia mieloide crónica, Melanoma maligno, Neoplasia múltiple endocrina…

Quiero hacer una mención aparte a una de las enfermedades raras: el Síndrome de Von Hippel-Lindau que crea quistes y tumores en riñón, páncreas, hígado y glándulas adrenales. Algunos de estos tumores son benignos, pero otros resultan cancerosos; sus afecciones multifacéticas provocan una vida molesta y dolorosa. Además, con más frecuencia de la debida, afecta la visión, generando muchas veces una deficiencia en la visibilidad que prácticamente sumerje en la ceguera a la persona afectada .

Hay muchas otras que no conducen directamente a la muerte, como el caso de la Catarata genética y el de la Esclerosis tuberosa, raro trastorno génico que causa el crecimiento de tumores no cancerosos en el cerebro y otros órganos, y cuyos síntomas, que varían según la ubicación de los tumores, pueden ser: Problemas en la piel, Convulsiones, Problemas de conducta, Discapacidad en aprendizaje, Retraso mental, Patología renal…

En Resumen: ¿cuántas muertes y padecimientos han provocado y provocan cronológicamente en la humanidad, las dolencias degenerativas derivadas de mutaciones? Sin dudar: ¡cientos de millones!

Sabiendo esto, ¿puede pensarse seriamente que el ser humano está ‘evolucionando‘ hacia una especie ‘mejor‘?

Al margen de toda la técnica y medicamentos paliativos que los investigadores han puesto a disposición de los afectados (un factor externo que ayuda a minimizar los daños e incrementar la calidad de vida), se impone la realidad de un sistema orgánico que va en decadencia, cada vez más, según aumentan las generaciones, y con ellas las fatales alteraciones que se han ido presentando a través de los siglos.

No hemos ‘evolucionado‘ desde fantasmales homínidos, sino que ‘involucionamos‘ como especie; algo avisado desde el principio, en la sentencia ‘muriendo, morirás‘ del Bereshit 2:17 judío: las escrituras que el Señor usaba para instruir a sus discípulos, y que nos enseñan cómo las primeras generaciones (desde Adán, a Matusalén, a Noé), lograron vivir cerca de un milenio. Luego, según se incrementaban las anomalías genéticas, la descendencia de Noé fue menguando en expectativa de vida, desde los 600 años de Sem, hasta los 175 de Abraham.

Los defensores evolutivos se niegan a reconocer la lógica decadencia genética aparecida en la Bíblia; cronología histórica anotada miles de años atrás, por personas que no fueron médicos, y varios milenios antes de que el ADN fuera descubierto por el hombre. Ocaso congruente con la evidencia surgida de siglos de investigaciones médicas, que determinan que década a década aparecen cada vez más enfermedades letales, (por mutación génica), y que apuntan a que en algún momento anterior a ese incremento, la existencia debió haber sido mucho más larga que la de nuestros días.

Tampoco asumen que si las instrucciones de la vida aparecen inscritas en la molécula de ADN, esto implicó antes un ‘INSTRUCTOR’ que lo programara así. Si además aparecen en lenguaje codificado, minimizando el tamaño de la hebra ‘o pergamino de inscripción’, y el espacio que este ocuparía, se demanda una inteligencia imprescindiblemente extrasensorial, pues la primera célula, forzosamente, antecedió a la especie. 

Conformes o no con esto, el escenario no cambiará: Dios siempre estará tras esa evidencia palpable. Así como el ombligo sella en el hombre la huella de su madre, el ADN en el ser humano será la constante rúbrica de nuestro Creador. Dios está ahí; si no se le reconoce en el período de esa posibilidad, se hará ineludiblemente, cuando ya se haya agotado el tiempo para buscarle.

Cristo Jesús murió joven en la cruz; se entregó como el Cordero sin mácula, para lograr ante el Padre el perdón de todos los pecados de la humanidad. Su resurrección nos abrió el camino a la opción de una vida eterna ESPIRITUAL, en el amor, sin genética, sin padecimientos, y sin muerte. Esa es la única y verdadera evolución que debemos esperar, con fe y esperanza en nuestros corazones, pues Él es fiel. 

“Porque  “todo mortal es como hierba,  y toda su gloria como flor del campo;  se seca la hierba y se cae la flor, pero la palabra del Señor permanece para siempre.” (1ªPe 1:24)

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NUTRIENDO CON POTAJE DE PIEDRAS.

mayo 25, 2008

UNA TRILOGÍA APUNTALADA 

Como recibo tantas críticas por mi defensa de una Creación inteligente, mi oposición a un azar originando vida, y a la posterior ‘Evolución de las Especies‘ mediante una ‘Selección Natural‘ basada en hipotéticas ‘mutaciones favorables‘, he decidido presentar un artículo, sobre lo que considero más importante. Las descalificaciones las pasaré por alto; créanme, las entiendo: la psicología reconoce que estas ocurren cada vez que una persona se siente amenazada en sus convicciones, pero carece de alternativas dialécticas convincentes.

Sobre el dueto, ‘Origen de la vida/Evolución de las Especies‘, aunque algunos defensores evolucionistas pretendan separarlo, están intrínsecamente unidos: representan la fórmula que se considera más adecuada para apartar a Dios del proyecto humano. Y repito las razones porque me obligan, al pasarlas por alto con continuas cortinas de humo… y porque además resulta vital que todo el que entre en este blog medite sobre las dos alternativas sin ninguna posibilidad de punto de encuentro: la Evolución y la Creación.

Razonemos: aun asumiendo la absurda historia de una célula creada a partir de sustancias inertes, [vida de la no-vida: sustancias orgánicas a partir de inorgánicas] ¿en qué momento y de dónde surge la ‘Selección Natural’? ¿Cómo se instituye el ADN? ¿Quién ‘ESCRIBIÓ y CODIFICÓ‘, el conciso Manual de instrucciones que en él aparece? ¿Cómo obtuvo la ‘Selección Natural‘,  la necesaria inteligencia para todos los procesos subsiguientes?

Por otra parte, una vez reconocida la enorme complejidad del ‘ácido desoxirribonucleico‘, resulta un contrasentido hablar de ‘Evolución de las Especies‘, cuando en el ADN de cada célula ya existe la información necesaria para todo tipo de metabolismo, ya corresponda al de un elefante o una hormiga; al de una espinaca o un roble centenario. Lo que implica un ‘diseño‘ garante de todo ciclo biológico del planeta entero.

Durante las décadas 1980/2000, se estuvo reuniendo datos comparativos en torno a la secuencia molecular de diferentes individuos y se enfocaron en la dirección de responder con ellos al imaginativo árbol filogenético que pretende la Teoría de la Evolución, distorsionando la realidad completamente. Todo se fundamenta en suposiciones, ninguna comprobada; no se ha demostrado algo fundamental: el imprescindible paso de una célula elemental bacteriana a la complejidad de, por ejemplo, una ameba.

Lo que se ha demostrado consistentemente, es que no existen ‘genes nuevos‘, sino ‘copias, duplicaciones, mutaciones, etc. Se plantea que aún cuando la variación genética es baja, existe una variación significativa en la morfología de las extremidades de las salamandras, y en el número de segmentos de los centípedos. Así, surge una duda en la investigación del campo evolutivo: ¿De dónde procede la novedad, si el cambio morfológico observado no se refleja en el genoma? La respuesta evolutiva es que esta ‘puede surgir‘ a través de varios medios, incluyendo la duplicación y los cambios en la regulación genética.

Luego, ante la falta de otras explicaciones, el ‘puede‘, se convierte en ‘debe‘, y horas después, en ‘así funciona‘. Si no se es capaz de hallar la respuesta en el ADN, debido simplemente a la aun carencia de conocimientos, entonces se especula, y tal especulación queda como postulado. Pero esto fue así, solo para derivar hacia la poca variación genética entre humanos y simios, y que la gente asimile un estado intermedio necesario para sustentar la teoría evolutiva: los homínidos que jamás han existido. Los restos arqueológicos atribuidos a esta ‘especie intermedia‘, correspondieron a distintos tipos de simios o a humanos con deformaciones genéticas importantes.

Por no resultar conveniente, los investigadores eludieron pronunciarse sobre las enormes diferencias que implican las características específicas del ser humano, como la habilidad para caminar erguido, elaborar lenguajes complejos, así como su incomparable capacidad de análisis, entre muchas otras. Es lógico, lo que interesa no es marcar las diferencias, sino todo aquello que pueda indicar proximidad con los simios y distancias con Dios.

Ya se presentó en este blog el artículo: ‘DEL NEANDERTHAL Y ALGÚN OTRO TAL’, que refiere el caso de una familia de una aldea turca, afectados con la enfermedad genética conocida como: ‘Ataxia Cerebral y Síndrome de Uner Tan’, que provocaba que les resultara imposible andar erguidos, viéndose obligados a desplazarse a cuatro patas. Cualquier resto humano que en vida haya sido afectada por tal mal, les daría una oportunidad a los paleontólogos para sustentar su ‘alquimia‘.

Pero, regresando: no fue posible llevar a cabo la primera síntesis de proteínas, de la primera célula creada, sin información de ningún tipo, aunque se alegue posibilidad casuística aleatoria en supuestos miles de millones de años, si se sabe que el último aminoácido de la cadena (Nitrógeno terminal) que forma la proteína, marca su supervivencia, y existen aminoácidos esenciales, como arginina, fenil, alanina, leucina o aspartato, que duran apenas dos minutos.

¿Cómo se logró que los datos secuenciales aparecieran de manera cifrada en el ADN? Y avanzando un poco más: ¿quién hizo que surgiera el ARN, y le instruyera sobre los códigos, para que consiguiera efectuar la  transcripción de dichos datos, de forma que el ribosoma pudiera elaborar proteínas? Y un poco más aún: ¿cómo se logró su lectura e interpretación en el ribosoma? Y más: ¿cómo se ‘enseñó‘ al primer ribosoma a elaborar proteínas? El azar no responde estas cuestiones; la amorfa selección natural tampoco.

Lo que se desprende de toda la literatura evolucionista que he leído (informaciones hasta el 2007) es que la teoría de la evolución plantea lo siguiente:

1- La primera célula (procariota, por supuesto) carecía de información codificada; se hizo ella sola a sí misma, a partir de materia inerte, y luego fue capaz de crear, sin instrucciones de ningún tipo, un metabolismo que la Ciencia reconoce que resulta muchísimo más variado, que el de las eucariotas. Algo que, sin embargo, JAMÁS SE HA DEMOSTRADO EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA.

Luego, ‘algo tuvo la habilidad‘ de ir escribiendo y ‘CODIFICANDO’ toda esa información, ‘recogiéndola, mientras ‘ESCOGÍA‘ lo que consideraba que resultaría mejor para los distintos tipos de individuos. En algún momento posterior, las células elementales hicieron simbiosis y, de nuevo sin ningún tipo de información, diseño ni orden, fueron capaces por sí mismas de crear la enorme complejidad comparativa que presenta la célula eucariota; algo que TAMPOCO  SE HA PODIDO DEMOSTRAR JAMÁS EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA.

De modo que de alguna forma IMPRECISA, JAMÁS DEMOSTRADA EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA, las bacterias se pusieron de acuerdo entre sí, se reagruparon en una especie de ‘simbiosis diferenciada‘ y fueron capaces de:

1- Un día, una bacteria decidió convertirse en Núcleo; algo nada fácil, ni más ni menos que el ‘cerebro celular’ rector de las actividades, pues toda célula, animal y vegetal, posee un laboratorio químico en el que se procesan, por ejemplo, las reacciones de oxidación-reducción (REDOX), así como una fábrica donde se elaboran, entre otros, los aminoácidos, azúcares y proteínas. Al que se suman sistemas respiratorios, de transporte, de lectura y transcripción del ADN,  y de reproducción. Y del núcleo sale toda instrucción.

También sistemas digestivos y sus consiguientes módulos excretores. Y por si esto resultara poco,  contiene y regula además, a todos los cromosomas, el ‘container‘ donde, de alguna manera que nadie ha podido precisar, se establecen las órdenes y se porta el material genético (ADN) que condicionará la organización de la vida, y las características hereditarias de cada especie: una precisa información, en un lenguaje cifrado que denota inteligencia, pues no hay ley física ni química ni de ningún tipo, que sea capaz de lograr que las ‘instrucciones de operación‘ se codifiquen a sí mismas.

2- Otra bacteria se volvió Mitocondria: Verdadera ‘central energética‘ que garantiza la vida, no solo de sí misma, sino de toda la célula, metabolizando, de una manera aprendida nadie sabe cómo, todo aquello que llegara a ella, y pudiera constituir un alimento. Se sabe que también la respiración se lleva a cabo en las mitocondrias, sintetizando ATP (adenosín trifosfato) por medio de la fosforilación oxidativa y síntesis de algunas coenzimas.

Dicho de otra manera: una de las bacterias que hizo ‘simbiosis‘, logró aprender, (sin instrucción de ADN, pues hablamos de la primera, sin inteligencia diseñadora, y por tanto, sin enseñanza) todos los procesos necesarios para convertirse en una factoría energética.

3- Hubo otra que le apeteció ser Ribosoma: Un firme ejemplo de diseño inteligente, pero sin diseñador; una fábrica donde sintetizar todas las proteínas indispensables para la vida. ¿Cómo adquirió ese conocimiento, y la necesaria sintonía y sincronismo entre los elementos que podían garantizarlo: ADN/ARN (de distintos tipos), fosfatos, azúcares, bases nitrogenadas, etc? ¿Cómo pudieron crearse esas sustancias, así como los aminoácidos, y las proteínas posteriores sin un programa pensado y calculado que lo permitiera ?

4- Otra procariota se convirtió a sí misma en un Aparato de Golgi: Produciendo, procesando y almacenando proteínas. ¡Toda una planta empaquetadora! Asumió de pronto múltiples funciones, (una sola es suficiente para que la eucariota muera), entre ellas: glicosilación de proteínas, selección, destinación, glicosilación de lípidos y la síntesis de polisacáridos de la matriz extracelular… No es posible conseguir este funcionamiento complejo sin una ingerencia exterior que lo confeccione antes.

5- Hubo una que llegó a Lisosoma: Orgánulo relativamente grande, con enzimas hidrolíticas y proteolíticas que sirven para digerir los materiales de origen externo o interno que llegan a ellos. Son capaces de digerir bacterias y otras sustancias que entran en la célula por fagocitosis, u otros procesos de endocitosis. También imposible lograr esto desde sus inicios, sin instrucciones intelectivas.

6- Un procariota ‘optó’ por volverse Retículo endoplasmático: Una red interconectada, que forma cisternas, tubos aplanados y sacos intercomunicados, participantes todos, en funciones relacionadas con síntesis proteicas, metabolismo de lípidos y algunos esteroides. Es conocido como la “autopista intracelular“, porque transporta todo tipo de materiales alrededor de la célula. Es irrazonable pensar que surgiera todo este engendro de factores interrelacionados perfectamente, sin un diseño nacido del conocimiento y de la capacidad creadora.

7- Una Bacteria simbiótica se conviertió en Vacuola. Hay un tipo de ellas, la pulsátil o contráctil, que aparece en muchos protozoos, especialmente en los dulceacuícolas. Se llenan de sustancias de desecho que van eliminando de forma periódica y además bombean el exceso de agua al exterior. Todo un ejemplo de diseño, pues resulta obvio que es capaz de censar y decidir ante la sobreabundancia o falta de agua. ¿Tiene sed? ¡Es posible que sus vacuolas estén pidiendo agua! El azar tampoco resulta una respuesta coherente en este caso.

En fin; resulta imposible pensar que toda esa maravilla que existe en la célula surgió sin necesidad de que ‘alguien‘ la diseñara y la creara. Es un absurdo pensar que las procariotas se pusieron de acuerdo y se unieron, distribuyéndose las respectivas y complejas funciones futuras, imprescindibles en la eucariota. Y resulta imposible creer en un origen celular apartado del cálculo, el orden y la planificación que reclama a gritos toda la vida existente en cada célula.

La Creación demanda inteligencia, la mutación desorganiza, atrofia y conduce a la muerte temprana o una vida sufrida, en más del 90% de los casos y no es beneficioso en ninguno, pues nada que constituya un perjuicio puede considerarse como favorable.

La amorfa selección natural carece de raciocinio para ‘seleccionar‘, y la evolución es un imposible, pues el ADN no adquiere nueva información genética; los nuevos genes debidos a duplicaciones, solo ‘repiten’ la información original. Y las mutaciones señalan en realidad hacia una ‘INVOLUCIÓN’, tal como lo demuestran las nuevas enfermedades génicas que aparecen constantemente, consideradas por la Ciencia como ‘raras‘.

Las denominadas enfermedades raras son aquellas que afligen a un pequeño número de personas, dentro de una población general. En Europa, se consideran así, cuando afecta a 1 de cada 2,000 personas. Hasta la fecha, se han detectado seis o siete mil, y cada semana se describen cinco nuevas en la literatura médica… que a medida que se incrementen dejarán de serlo, como ya lo ha hecho, por ejemplo, las que en su día lo fueron: la hemofilia, el síndrome de Down y la Espina Bífida, entre miles de ellas.

Las imaginarias ‘selección natural y evolución de las especies’ no podrán hacer nada por evitarlo; solo el hombre, haciendo uso de la inteligencia de la que Dios le ha dotado, será capaz de continuar paliando y neutralizando, las consecuencias de estas pérdidas de la información codificada, (datos quizás hallados en el futuro, dentro del ADN que hoy es considerado como ‘basura‘ por los investigadores), en la medida en que su esfuerzo y entrega a los demás lo vaya logrando.

La falsa información que la biología evolutiva está introduciendo en las aulas es tal, que en realidad se está nutriendo al conocimiento de las alumnos con un insustancial potaje, donde el valor alimenticio de sus condimentos básicos, jamás han sido acreditados ni siquiera con una sola prueba, en ningún laboratorio investigativo, en ningún punto de este planeta.

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