MADRE SOLTERA: PACTANDO CON EL DIABLO

julio 26, 2015

Quiero comenzar escribiendo que este artículo no se dirige a mujeres a quienes no ha quedado otra opción que ser madre soltera debido a un embarazo por violación o a haber sido abandonadas por su pareja. Este artículo no va dirigido a ellas; aunque no está de más el leerlo, pues habla del Proyecto de Dios para la familia y el hogar.

En este mundo, ampliamente desalineado del mandamiento del creador de la familia y de la humanidad, cada vez más mujeres deciden ser madres solteras, aún sabiendo las dificultades económicas, sociales y laborales que esta opción puede suponer. El instinto y el capricho superan todo obstáculo; incluso la Ley Celestial.

Ser madre soltera ha dejado de suponer un problema moral para muchas mujeres que deciden dar el importante paso del embarazo, bien respondiendo a su instinto maternal o bien por la decisión, tomada antes del embarazo, de excluir la figura del padre en su plan de familia.

En este sentido, una mujer decide tener hijos sin estar casada y sin contar con el apoyo de una pareja para su crianza, yendo contra las connotaciones negativas que suelen acompañarla en esta decisión (soledad, abandono, frustración…) en una elección tomada a veces con inmadurez (se puede ser inmaduro con 60 años), o con más antojo que determinación objetiva.

Las causas que llevan a una mujer a ser madre soltera, yendo contra la realidad de que ello exigirá mayor esfuerzo económico/personal, y mayor grado de compromiso y responsabilidad que en el matrimonio tópico, son muy variadas; pero el resultado final casi siempre será el mismo: una familia monoparental.

Varios estudios concluyen que muchas madres solteras por elección suelen ser mujeres sobre los 38 años, con estudios superiores, laboralmente activas, y con unos ingresos medios de entre 1.500 y 2.000 euros mensuales. La mayoría de ellas siempre decidiendo su maternidad porque su fertilidad podía estar llegando a su límite de edad, y prefiriendo obviar la presencia de un padre estable. Estas madres resuelven sus expectativas personales bien mediante la fertilización in Vitro, bien mediante el acto sexual con un hombre elegido para ello, acordando la complicidad de este, liberándolo de compromiso, o engañándole, sin ponerle al día de las intenciones de su corazón… aunque no siempre con intención de involucrarle.

Se da incluso el caso de solteras embarazadas, que continúan en aventuras sexuales con otros hombres casados, intentando eludir responsabilidad, no tomando en cuenta que nadie podrá jamás evadir su momento de respuestas ante Dios por cada obra contraria a su Ley consumada en la carne, y obviando con alevosía que el adulterio es fornicación; para Dios el mayor pecado después del asesinato.

Cada vez resulta más frecuente que una mujer sin pareja se plantee la maternidad en solitario, debido a que las personas, dirigidas por el enemigo de Dios, cedan al susurro diabólico de “la libre elección”; una falsa libertad que en realidad encadena al infierno. Y ello por elegir seguir la corriente progre inducida por satanás (enemigo eterno de la familia en Cristo), antes que el edicto matrimonial de Dios, que condiciona la promesa de la bendición en la exaltación celestial solo a través del matrimonio convencional y la fidelidad entre un hombre y una mujer. Solo así, junto a su descendencia, y sellados todos ante el Creador de la humanidad, en una ordenanza sagrada, la familia trasciende el tiempo y la inmortalidad.

La visión que el Señor Jesucristo presenta al apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, por elegir ser fiel a Su legado, es una evidencia del plan de Dios para la familia. En Apo 21: 12, cuando se le muestra la Jerusalén celestial, la describe así:

“Y tenia un muro grande y alto con doce puertas; y a las puertas, doce ángeles, y nombres escritos en ellas, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.”

Las doce tribus de los hijos de Israel no son otra cosa que las doce familias descendientes de Jacob, el patriarca de Israel. Da fe de la importancia que tiene la familia en el proyecto que el Dios creador ha elaborado para los fieles a Él. Por esas puertas entrarán todas las familias bendecidas de la Tierra, una vez el Señor Jesús ponga en orden todas las cosas.

El cada vez más popular ‘embarazo por libre elección’, al igual que ‘el aborto por libre elección’, es otra de las vías implantadas desde el averno para que se nutran sus huestes, mediante la destrucción de la familia; pues Dios advierte que seremos abrazados en muerte por aquel a quien nos hayamos abrazado en vida con nuestros actos. Y tanto embarazo, como aborto por libre, son contrarios a las Escrituras.

La maternidad en soledad ha sido una constante en muchas familias, a lo largo de la historia de la humanidad, dado que siempre dependió del varón el reconocimiento o no del hijo. Y estudios realizados por la CEPAL (Comisión Económica de la ONU, para América Latina y el Caribe) revelan que los hombres tienden a no utilizar métodos anticonceptivos y a restringir su uso por parte de las mujeres; así como que en muchas más ocasiones de las debidas, estas ceden a tal requerimiento. Asimismo, que cada vez más, unos y otras se implican en múltiples experiencias sexuales, ignorando tanto la responsabilidad como las consecuencias, que no solo pueden ser embarazos no deseados, sino también la infección personal, y el contagio de virus, muchas veces letales, a todo el círculo implicado.

En muchas de esas ocasiones, el embarazo queda a cargo exclusivamente de las mujeres (en su mayoría adolescentes) pues los hombres evaden su participación durante el nacimiento y la crianza de los hijos. En un alto por ciento no reconocen a los hijos nacidos de estas relaciones, amparándose, paradójicamente, en el pretexto de la incertidumbre de paternidad que siembra el comportamiento mutuo de seguir el criterio de ‘libertad sexual’, desde el que se dieron placer mutuamente: ‘No es mío; igual es de Fulano, con el que estuviste este verano.’

En fin; cada vez es más común que una mujer decida establecer una familia sin la presencia de un hombre; y cada día la opinión de la sociedad en torno al tema se vuelve más abierta, receptiva, y tolerante. La estadística señala que desde 2001 muchos países ven aumentar el número de madres solteras de forma exponencial.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística 2014, los hogares monoparentales en España, formados por uno solo de los progenitores con hijos, están mayoritariamente integrados por madre con hijos (1.412.800, el 82,7% del total, frente a 294.900 de padre con hijos). El número de hogares formados por madre con hijos ha crecido en más de 53.000 desde el censo de 2011. En un 43,7% de los hogares de madres con hijos la madre está viuda; en un 35,7% separada o divorciada; en un 12,6% soltera, y en un 8,0% casada. El 56,4% de los 178.000 hogares de madre soltera con hijos está formado por mujeres de 40 o más años.

Y esos datos llevan a concluir que la familia española tiende a la desestructuración, algo que no es nada bueno, pues muchas veces los efectos son que las familias monoparentales sufren un mayor riesgo de pobreza y dificultades sociales que en los matrimonios convencionales formados por padre y madre. En primer lugar, el hacer frente en solitario al cuidado de los hijos supone siempre un problema añadido al de una única fuente de ingresos: el tiempo de atención. Además, dado que la mayoría de los núcleos monoparentales están encabezados por mujeres, es mayor la probabilidad de que dependa de un trabajo peor retribuido. Y en última instancia, la familia monoparental conlleva mayor dificultad al intentar hacer compatibles los horarios de trabajo con la atención a los menores.

La experiencia señala creciente y reiterada presencia de gran número de alumnos, tanto en la escuela pública como privada, derivados de familias mal estructuradas, que exhiben trastornos de conducta, delincuencia y\o drogadicción, traducidos en causas del fracaso escolar. Es una realidad fundada en estudios estadísticos que indican la cercana relación entre la familia desestructurada y los problemas psicológicos que presentan niños y jóvenes  que asisten a las aulas.

Así, desde la lógica del empirismo, una mujer debería meditar bien antes de tomar la decisión de quedar embarazada descartando la presencia de un esposo, ya que, según la estadística, violar la ley de Dios no lleva a buen resultado, sino a terribles consecuencias. Ese empirismo consolida la utilidad de seguir fielmente la Ley Divina, evidenciando que seguir el consejo de Dios es un acto no solo de obediencia, sino también de inteligencia; y que su desobediencia es poco inteligente.

No habrá ningún pretexto inteligente que justifique el error. Al morir, cada mortal debe dar cuenta de todos sus actos; y pagará un precio de castigo por cada vez que haya violado la ley de Dios; sobre todo, por violar la ordenanza de Dios instaurada para la familia, posiblemente una de Sus leyes más importantes.

Las leyes humanas cada vez más se adecuan al concepto de justicia inducido por el mismo satanás, oponiéndose consuetudinariamente a la ley de Dios. Cualquier persona con un nivel de inteligencia normal puede darse cuenta de que de forma generalizada, constante y sucesivamente, cada vez más la legislación humana atenta y viola el legado de Jesucristo, quien dijo sobre el matrimonio:

“Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Así que, no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.”

Él vendrá a juzgar a la humanidad; ¿alguien piensa que podrá violar sus leyes y no tener que pagar un precio por ello? Les aseguro que no será así; Él dejó bien claro que no vino a cambiar ni una coma ni una tilde de la ley, sino que todos seremos juzgados por ella, tal cual fue mostrada a la sociedad desde el principio.

Y parte de esa ley dicta que la familia es algo sagrado y no debe tomarse a la ligera. Debe tomarse muy en serio, puesto que hay mucho, concerniente al futuro posterior a la muerte física, que depende de cómo hayamos formado y sostenido una familia, así como de los valores morales que hayamos inculcado en nuestra descendencia.

Todos tendremos que responder ante el Señor por la forma en que elegimos para formar una familia, y por la responsabilidad o irresponsabilidad con la que nos hayamos implicado en la posterior evolución y desarrollo de esta.

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¿A QUÉ VINO JESÚS AL MUNDO?

febrero 5, 2015

El Señor Jesucristo fue hecho hombre para traer la verdad de la salvación al hombre. El mayor daño provocado por las divergencias entre iglesias cristianas ha sido sin duda la distorsión de tal verdad: el Evangelio de Cristo. En su afán por distanciarse del resto, y más allá del tipo de congregación que sea (y hablo de todas en general), e incluso más allá de las buenas cosas que hacen, cada iglesia siempre presenta praxis o planteamiento que le distancia no solo del resto, sino del propio Evangelio legado por el Señor Jesús, el Hijo de Dios, el Cordero enviado como pago de rescate para la salvación del mundo.

Los análisis policiales más avezados emplean un método cuando quieren llegar a la verdad de un asunto bajo investigación: van hacia la raíz, siguiendo la huella del hilo del delito hasta sus inicios; a ello deben el éxito de llegar a la verdad deseada.

Y ese recurso debería ser usado en todas las iglesias cristianas, independientemente de su denominación: buscar a Cristo, la raíz del Evangelio. Sin embargo, las diferentes corrientes teológicas de cada una de ellas han provocado la intoxicación, distorsión, y tergiversación, del mensaje de Jesús de Nazaret, con la práctica aceptación de todos sus seguidores, que ni se molestan en el mandato (no consejo) que el propio Hijo de Dios da en Jn 5:39:

Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

De modo que la primera reflexión advierte no escuchar a ningún interpretador bíblico‘ que intente desdoblar la palabra con el conocido: ‘lo que Jesús quiso decir aquí, es…’

El Señor dijo lo que dijo, y fue muy claro; tanto que irrumpió como riada en el corazón de los malos judíos (los buenos le aceptaron), y sacó a la superficie el fango de sus malignos pensamientos y hábitos, provocando que estos decidieran crucificarle cuanto antes. O sea, no le crucificaron porque no le entendieron sino porque le captaron perfectamente y sabían que les confrontaba a ellos, a su falsa autoridad, y a su ‘gloria de hombres‘, contra la cual advirtió día sí y día también, porque sabía que esa falsa gloria lleva a la alfarería del diablo.

Cómo podéis creer, vosotros, que recibís la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios” [Jn 5:44]

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad… (Jn 8:44)

Los teólogos obvian a Jesucristo y siguen a satanás, el primer teólogo del mundo: el gran tergiversador, cuya primera teología fue engañar precisamente a Eva ‘reinterpretando‘ el mandamiento de Dios que la primera mujer le dijo haber recibido (Gén 3: 4-5):

Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘No moriréis, sino que sabe Dios que el día en que comáis del fruto serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal’

Esa experiencia debería bastar para que todos fuéramos más prudentes al prestar nuestros oídos al canto de sirenas. El propio Señor Jesucristo dio la pauta a seguir cuando fue tentado por la ‘tergiversaciones‘ del diablo en el desierto (Mat 4:1-11). Por tres veces fue tentado, y las tres lo neutralizó con las Escrituras, (la 2ª tentación fue con tergiversación) diciéndole: “está escrito”. De modo que los teólogos que alteran La Palabra original no son enviados del Señor, sino de su enemigo.

Así que, si un cristiano decide seguir al Señor Jesús, buena determinación toma, pero mejor aun sería limitarse a repetir textualmente las cosas que dijo el Cristo, porque les aseguro que no hay nadie, ni en lo alto, ni en lo ancho, ni en lo superficial ni en lo profundo, que pueda optimizar el Evangelio del Señor. Lo que vino del Padre es perfecto; nadie puede reformarlo ni aquí en la tierra ni en los cielos. Lo legó el apóstol Pablo en Heb 6:17-20:

Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, la confirmó con un juramento, para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, quienes buscamos refugio para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros; la cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo; donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.”

Por tanto, no son reformas ni reformistas lo que necesita el Evangelio, sino Restauración de la palabra del Señor, según su forma y manera; según la perfección de su pedagogía y didáctica. Esa tesitura la vemos en Su advertencia de Apo 22:18-19:

...yo testifico a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la ciudad santa y de las cosas que están escritas en este libro.

También en Apo 2: 23 es incisivo y directo:

“… y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón; y daré a cada uno de vosotros según vuestras propias obras.” 

¿Acaso el Señor menciona la fe por alguna parte? No nos dice que nos juzgará según nuestra fe, sino que es específico: escudriña nuestras mentes y corazones, y nos dará a cada uno según obremos.

Quien decida hacer labor evangelista, al predicar debe ceñirse a las palabras del Señor, y a las de los profetas y apóstoles… siempre que estas no contradigan las palabras de Cristo. Les aseguro que no hay decisión más saludable, porque algún día estaremos ante Él, y entonces veremos como hemos sido vistos, y sentiremos vergüenza ante Él al darnos cuenta del error si habiendo seguido enseñanzas de hombres hemos propugnado, no Su Palabra, sino su tergiversación.

El Hijo de Dios nos ha dado una norma para que no seamos engañados, porque satanás anda por toda la tierra (sobre todo por las iglesias) embaucando a las naciones, para prenderlas en sus astutas cadenas y conducir sus almas al infierno. Por consiguiente, solo si se ora con espíritu contrito, obedeciendo textualmente sus ordenanzas, sin alterar el Evangelio original, se será aceptado.

Si damos la buena noticia de la salvación mediante el quebrantamiento y arrepentimiento, aceptando a Jesús como nuestro salvador, bautizándonos en el agua por inmersión, como Él lo hizo, esforzándonos por no pecar, y repitiendo al mundo sus advertencias, podremos ser acreedores de Su promesa. Solo siendo fiel, como Él exige: “Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”. Por tanto, si un hermano, confundido, teologiza alterando alguna sentencia de Cristo, amonestémosle; si es nuestro hermano reconocerá el error y se disculpará ante el Señor. Si no lo hace es porque la vanidad y la soberbia ya están en él, y el diablo es quien lleva sus riendas y quien le ha conducido a la transgresión.

Por último, tener siempre presente el mensaje de la misericordia dado por el Señor: recordar en todas las cosas a los pobres, los necesitados, los enfermos y los afligidos, porque quien no lo haga así, no es su discípulo.

El Señor Jesús vino al mundo para salvarlo; y su método es el mejor método: convertir a sus seguidores en pescadores de personas para la salvación de estas. Salvación por fidelidad al plan original de Salvación, enseñando las mismas cosas, y advirtiendo sobre las mismas cosas que advirtió siendo hombre. Y la mayor seguridad que puede tener un cristiano es que, al estar ante Él pueda decirle:

Señor, perdona mis errores, pero por favor, ten presente que no acepté ninguna gloria humana; intenté serte fiel desde el alfa hasta la omega, tu primera y última letra, como nos ordenaste.”

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¿POR QUÉ HAY ATEÍSMO EN EL MUNDO?

abril 7, 2013

Te alabaré; pues formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, aunque en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos: en tu libro estaban escritos todos mis miembros; que fueron luego formados, sin faltar uno de ellos. [Salmos 139:14-16]

Molécula ADN

Yo jamás dudé de la existencia de Dios. Con 13 años tuve mi primer debate: defendí el diseño de la Creación ante mi mejor amigo, pese a mi ignorancia entonces de La Palabra. Y es que no se cree en un creador por conocimiento, sino por fe; solo siendo fieles a la fe se recibe luego la bendición de ver, con inteligencia humana, todas las evidencias de diseño en las obras del Señor.

La corriente ateísta de Marx/Engels entró a las aulas de mi país, Cuba, en los años 60. En los 70, creer en Dios implicaba en muchos sitios ser visto como un apestado. No lo fue en mi caso personal (quizás porque Dios me protegió), pero sí vi mucho odio a todo lo que indujera a pensar en un ser Omnipotente y Creador, su Hijo Redentor, y un Espíritu Santo santificador.

El himno ‘La Internacional’, forjado en hornos rusos del antiCristo, y cantado entonces en cada mitin político o sindical cubano, dice en una estrofa:

No más salvadores supremos, ni césar ni burgués ni Dios; nosotros mismos nos haremos, nuestra propia redención…”

En 1972, en una asamblea de jóvenes, fui propuesto para pertenecer a la Unión de Jóvenes Comunistas, en el contexto de un reconocimiento a mi apoyo a los trabajos voluntarios y a mi trayectoria laboral. Recuerdo que me puse en pie, agradecí el reconocimiento de mis compañeros, pero dije no poder aceptar por incompatibilidad, pues yo reconocía al Dios Creador.

Eran mis amigos y compartí 10 años con ellos: trabajábamos y hacíamos deportes juntos, nos reíamos, íbamos a fiestas; buena gente, con formación académica, casi todos con masters universitarios o alguna preparación técnica. Sin embargo, la mayoría decía no creer en Dios. ¿Por qué eran ateos? Lo vi con claridad hace muy poco: fueron engañados por satanás, el eterno enemigo de Cristo. Y esa convicción llegó así:

En los años 2008 al 2011 debatí mucho con miembros de varias confesiones cristianas. Por entonces yo asistía a una iglesia evangélica; pero incluso allí hubo porfía por la forma en que los teólogos habían llegado a tergiversar el Evangelio de Jesús, con enfoques contrarios a sus enseñanzas. Y quizás la mayor de ellas es el planteamiento de la salvación a través de la fe, sin necesidad de las obras que deben derivarse de tal fe, al margen de ellas, pese a la clara advertencia de Jesús: “A cada uno daré según sus obras.

Se hablaba más de teólogos reformistas (Calvino, Zuinglio, Bucer, etc) que de Cristo: piedra angular del cristianismo. Y siempre he dicho que jamás ha habido necesidad de reformas (innovar o mejorar algo) sino de Restauración (restituir algo al estado original), pues El Evangelio, según Él mismo advirtió, no puede ser alterado. Incluso he dicho que el mejor de los teólogos debiera permanecer encadenado a un cedro, hasta que el sentimiento de fidelidad a Cristo impregnara sus huesos. Para mí, la necesidad mayor de toda confesión cristiana es la Restauración del Evangelio de Cristo a sus orígenes.

Oré mucho al Señor por esto. Y una mañana de julio del 2011, al salir del ascensor de mi casa vi dos libros y dos folletos sobre la jardinera del frente, situada en el pasillo. El de arriba me impactó; su título: ‘La Restauración del Evangelio de Cristo’. Y me impactó no solo por el título, afín a mi propósito de los últimos años, sino también por la imagen que reflejaba… idéntica a la que me fue revelada en sueños dos años antes, el 2 de enero del 2009.

Bajo los folletos había un diccionario bíblico y un Libro de Mormón. Volví hacia la casa con ellos y los puse en mi librero. Salí de nuevo y, al regresar de mi gestión, empecé a leer ‘La Restauración del Evangelio de Cristo’. Días después, advertido años atrás del peligro de la gloria de hombres en la iglesia, me arrodillé con el Libro de Mormón en mis manos, cerré los ojos, y pedí al Señor (lo recuerdo muy bien): “Señor, si esta es tu Palabra, confírmamelo con tu Palabra”. No quería dar lugar a la más mínima duda.

Abrí el libro y en la parte superior de la hoja izquierda estaba escrito: 3 Nefi 12: 3-18. Cual no fue mi asombro al leer las mismas bienaventuranzas del sermón del monte que aparecen en el bíblico capítulo 5 de Mateo, junto las mismas advertencias bíblicas de Jesús sobre el matrimonio, el dinero, etc. Y lo más extraordinario es que esa condición se cumplía solo en esas dos páginas… ¡entre casi 700 que tiene el libro!

Una vez más el Señor respondió mi pregunta; me dijo, con Su Palabra, que ese libro contenía Su Palabra. Desde entonces, tiene para mí igual valor que la Biblia convencional (que no dejo de consultar constantemente). A través del Libro de Mormón he aprendido más en el último año que en toda mi vida; y dejo mi testimonio que forma parte del Evangelio de Cristo.

Y ahora volvamos al título del artículo: ¿Por Qué Hay Ateísmo en el Mundo?

El Libro de Mormón contiene 15 tratados escritos por profetas durante un milenio: desde el 600 aC, hasta el 420 dC. Y uno de ellos, llamado Alma, dedica el capítulo 30 de su libro a describir como el antiCristo es el responsable directo de que haya ateísmo en el mundo.

Su relato se ubica en el 76 aC y, presenta los discursos de un tal Korihor, implicado en burlarse de los creyentes, desarrollando razonamientos para que la gente dejara de creer en Dios y en el legado profético que advertía de la llegada del Mesías prometido (tal como muchos, tomando su relevo, hacen hoy, y vienen haciendo por siglos). Este Korihor decía:

[“¡Vosotros estáis subyugados por una loca y vana esperanza! ¿Por qué os sujetáis con semejantes locuras? ¿Por qué esperáis un Cristo? Pues ningún hombre puede saber acerca de lo porvenir. He aquí, estas cosas que llamáis profecías, que decís que las trasmiten los santos profetas, no son más que insensatas tradiciones de vuestros padres.

¿Cómo sabéis que son ciertas? No podéis saber de las cosas que no veis; por lo tanto, no podéis saber si habrá un Cristo. Miráis hacia lo futuro, y decís que veis la remisión de vuestros pecados. Mas esto no es sino el efecto de una mente desvariada; y este trastorno mental resulta de las tradiciones de vuestros padres que os inducen a creer en cosas que no existen.”]

Así hablaba el antiCristo entonces, con igual enfoque que habla el antiCristo hoy. Igual que hoy desviaba el corazón de muchos de la rectitud, exhortando a vivir en la iniquidad y en el sálvate como puedas. Como hoy, incitaba a muchas mujeres y hombres a la fornicación, diciendo que al morir el humano se termina todo, que hay que aprovechar esta vida, pues no hay más.

El libro refleja que Giddona, un Sumo Sacerdote, fue a ver a Kodihor y le preguntó por qué andaba pervirtiendo las vías del Señor, diciendo al pueblo que no habría Cristo, y cortar así la esperanza popular sobre la Redención eterna. Y expone la respuesta de Kodihor, muy similar al ateísmo actual:

“[Porque no enseño las insensateces de vuestros padres, y porque no enseño a este pueblo a subyugarse bajo las insensatas ordenanzas y prácticas fijadas por antiguos sacerdotes para usurpar poder y autoridad sobre ellos, para tenerlos en la ignorancia, a fin de que no levanten la cabeza, sino que se humillen de acuerdo con vuestras palabras.

Decís que este es un pueblo libre, pero aseguro que se hallan en cautiverio. Decís que las antiguas profecías son verdaderas, pero os digo que no sabéis si son verdaderas. Decís que este es un pueblo culpable y caído a causa de la transgresión del primer padre (Adán), pero os digo que un niño no es culpable por causa de sus padres.

También decís que Cristo vendrá, mas no sabéis si habrá un Cristo. Y decís que será muerto por los pecados del mundo; y así lleváis a este pueblo en pos de las insensatas tradiciones de vuestros padres y conforme a vuestros propios deseos. Y los tenéis sometidos en cautiverio, para saciaros del trabajo de sus manos, de modo que no se atreven a elevar su vista con valor, ni a gozar de sus propios derechos y privilegios como humanos.

No se atreven a hacer uso de lo que les pertenece, no sea que ofendan a sus sacerdotes, los cuales los uncen al yugo según sus deseos, y les han hecho creer, por sus tradiciones, y sus sueños, caprichos, visiones y misterios fingidos, que si no obran conforme a sus palabras, ofenderán a algún ser desconocido que dicen que es Dios, un ser que nunca se ha visto ni conocido, que nunca existió ni existirá.”]

Relata Alma que, después de esta respuesta anatema e irreverente Korihor fue llevado ante él y el juez superior que gobernaba el país. Y volvió a decir lo mismo, que los sacerdotes lo que querían era vivir del trabajo del pueblo. (Por eso es tan importante que los sacerdotes de hoy no cobren ni un céntimo por servir a Cristo, tal como fue desde el principio, para no dar pie a que se envenene el Evangelio.)

La respuesta de Alma fue:

“Tú sabes que no nos aprovechamos del trabajo de este pueblo, pues yo he trabajado desde el principio del gobierno de los jueces hasta ahora, con mis propias manos, a pesar de mis muchos viajes por el país para declarar la Palabra de Dios ante mi pueblo. Y a pesar del mucho trabajo que he hecho en la iglesia, nunca he recibido ni un solo senine (moneda del pueblo nefita) por ese trabajo, ni tampoco ninguno de mis hermanos, sino al ocupar el asiento judicial; y en este caso, según la ley.

De modo que si no recibimos nada por nuestro trabajo en la iglesia, ¿qué nos beneficia trabajar en ella, aparte de regocijarnos en el gozo de nuestros hermanos que reciben esa verdad? ¿Por qué dices que le predicamos a este pueblo para lucrar, cuando tú de ti mismo sabes que no recibimos nada? ¿Crees tú que engañamos a este pueblo?

Y Korihor le respondió:

Entonces Alma le dijo: –¿Crees que hay un Dios?

Y él contestó: –No.

A esto le sigue un diálogo, y finalmente Korihor dijo a Alma:

“Si me muestras una señal para que me convenza de que hay un Dios, y que tiene poder, entonces quedaré convencido de la verdad de tus palabras”

El debate siguió un poco más, hasta que el profeta Alma lo terminó diciendo:

“Esto te daré por señal: En el nombre de Dios, quedarás mudo.”

Y Korihor quedó mudo, y ante las nuevas preguntas del juez superior tuvo que escribir su respuesta, impactado por lo que le había ocurrido:

[“Sé que nada, sino el poder de Dios, pudo haber traído esto sobre mí; y yo siempre he sabido que había un Dios, mas me ha engañado el diablo que se me apareció en forma de ángel y me dijo: ‘Ve y rescata a este pueblo, porque todos se han extraviado en pos de un Dios desconocido’. Y me dijo: ‘No hay Dios’, y me enseñó lo que había de decir. Y he enseñado sus palabras, y lo he hecho porque deleitaban a la mente carnal; y las enseñé hasta que logré mucho éxito, al grado que realmente llegué a creer que eran ciertas; y por esta razón me opuse a la verdad, hasta traer esta gran maldición sobre mí.”]

Este castigo ante todos, hizo que sus seguidores se arrepintieran y se volvieran al Señor, dando fin así a la iniquidad promulgada por satanás, usando a Korihor como vehículo humano. Pero su maldición no fue quitada; lo echaron y andaba de casa en casa, mendigando sus alimentos mientras formaba parte, sin arrepentirse, de un grupo afín: los zoramitas, hasta que un día fue pisoteado por estos hasta la muerte.

Todo aquel que se esfuerce en pervertir las vías del Señor morirá naciendo al sufrimiento espiritual, pues su espíritu no podrá ir hacia aquel a quien negó y será acogido por satanás; el diablo no amparará a sus hijos (seguidores) en el postrer día, sino que les impele aceleradamente hacia el infierno. Y allí les dará su finiquito, entre llamas, llanto, mucho dolor, y crujir de dientes. Y testimonio que es un sitio real; lo visité el 13/11/2011.

Por eso hay ateísmo en el mundo: por preferir escuchar los susurros y razonamientos de satanás en lugar de oír y seguir el Evangelio de Cristo.

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EL DIOS INDECISO

marzo 13, 2013

Marzo 13/2013

Es tiempo de ‘fumatas’; es la guerra. Sus señorías vaticanas exhiben sus altas galas para que el mundo les vea en su ostentosa humildad. Igual que en un pase de modelos, muestran la plenitud de su gloria humana, antes de decidir el futuro de la… ¿iglesia cristiana? ¿Acaso representan a la iglesia de Cristo?

Los fariseos y escribas judíos que tanto criticó el Señor, vestían con igual petulancia. Contrarían a Cristo en eso, pues Él, que puso a Juan Bautista como patrón a seguir por el cristianismo, dice en Mat 11:7-11:

Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: “¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están… De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”

Y antes de eso, en Mat 3:4, la Biblia dijo como vestía el designado por Cristo como patrón de buen cristiano:

Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero al rededor de sus lomos; y su comida era langostas, y miel montés.’

¿Acata esa misma sencillez la curia vaticana? ¡No; sino todo lo contrario!

La Tele mostró ayer el señorial desfile de modelos por la pasarela romana. Todo un espectáculo. Busqué a Jesús entre ellos, pero por más que me esforcé me fue imposible verlo. La profunda sencillez del sacerdocio de Cristo es incompatible con la superficial superchería sacerdotal de la jerarquía católica.

Vi a Cristo en Teresa de Calcuta; lo vi en el misionero católico Vicente Ferrer y lo veo cada día en las hermanas cristianas que sirven voluntariamente en Cáritas, así como en los miles de misioneros católicos que se la juegan y llevan el mensaje del amor de Cristo por todo el mundo. Pero me es imposible verlo en esos hombres de inmaculada seda blanca y roja que pretenden solapar la lucha por el poder, la vanidad, la soberbia, la homosexualidad y el amor a las riquezas, con sus ropas, sus raras maneras y su petulancia.

Los hombres y mujeres de Dios se dan al amor incondicional; buscan sustento fuera del Templo del Padre Celestial; solo van allí para honrarle y adorarle. La misericordia no es mercancía que se compre o se venda; pertenece a Cristo y a Él debe dársele sin pedir nada a cambio. Esa fue la instrucción legada a sus apóstoles, los verdaderos pilares de su iglesia, antes que la degradación moral y la falsa humildad infectaran su casa. Jesús alertó contra la banca y tesoros Vaticanos en Mat 6:19-24:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde polilla y orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazónNinguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Y alertó sobre la vanidad y el llamarse ‘padres’ unos a otros, en Mat 23:3-10:

“Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: ‘Rabí, Rabí’. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.”

De modo que no encarnan a Cristo, sino a ellos mismos. Que el Señor me perdone, pero cuando la cámara les enfoca no veo cristianos, sino una bandada de buitres engalanados, agitando plumas, lidiándose la carroña. Y me duele el corazón el daño que sus concupiscencias, vanidad, tapadera de pecados, y alteración del mensaje de modestia de Jesús, hacen al cristianismo.

Se llaman a sí mismos ‘representantes de Dios en la Tierra’. Mas, si lo fueran, ¿requerirían tantas rondas de fumatas para decidir qué sacerdote es el llamado por Dios para representarle? ¿Acaso es nuestro Padre Celestial un indeciso? Si tuvieran el Espíritu Santo no haría falta tanto ‘humo’, pues Su directa forma de decidir y ordenar es relatado en Hechos 13:2-3:

Un día, mientras celebraban el culto al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Sepárenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al cual los he llamado.” Entonces, luego de orar y ayunar, les impusieron las manos y les despidieron.

El Dios vaticano es irresoluto; no es el Padre Celestial, sino el antiDios. Les aseguro, en el nombre de Jesús, que si fueran los representantes del Señor, este estaría junto a ellos, eligiendo con toda claridad. Pero ni uno de ellos es justo; con sus actos indignos se apartan del Creador, y por ello han sido desechados.

Lo siento por los dos mil millones de cristianos que se confiesan católicos; son las ovejas sin pastor de las que Cristo se apiadó en Mat 9:36:

Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.”

He dicho varias veces que el 13 de septiembre del 2011 fui llevado en espíritu a un área del infierno. Allí vi una procesión católica: hombres portaban un trono, las mujeres llevaban velos y mantillas… y vi demonios entre ellos. Lo siento si hiero sensibilidades, pero si no doy testimonio de esto tendré que responder por tibieza ante Cristo, y yo no puedo darme el lujo de cometer más errores. Digo lo que me fue mostrado, lo recibido en el espíritu; ¡y ay de mí si no lo hiciera así!

¡En el nombre de Jesús: Olviden la gloria de hombres que les encadena al mismo satanás! Busquen solo al Cristo viviente, el único puro, el único santo, el único digno de alabanza, gloria y lealtad. Él es la única roca de salvación; la obediencia ciega a su evangelio es lo único que conducirá al ser humano hacia la redención en Él, y a la exaltación en el reino de los cielos.

Ignoro quién será el ‘líder’ elegido; pero sí sé perfectamente que la elección final será humana, no divina. Y lo sé porque he recibido que el humo de fumatas del Vaticano sale directo de las calderas del infierno. Es humo de lobos, no de pastores; el Espíritu Santo no se manifiesta con humo tenebroso, sino con claro fuego purificador, tal como lo relata la Biblia.

Salga quien salga, no representará a Cristo si no llama a los habitantes de ese castillo escoba en mano y dedica lo que le queda de vida a limpiar toda la podredumbre acumulada en sus suelos, paredes, y salas ocultas. Jamás representará al Señor Jesús si no se entrega a la causa de la Restauración del Evangelio de Cristo, fiel al legado que dejó escrito, sin tergiversaciones, cortes, enmiendas, ni chapuzas ni abominaciones espirituales.

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LA TECNOLOGÍA Vs LA SALVACIÓN EN DIOS.

enero 15, 2013

 15 de Enero/2013

Hace poco terminó en Las Vegas, USA la feria Internacional de Electrónica CES. Allí, Panasonic mostró su nueva gama de electrodomésticos (hornos, aire acondicionado, lavadoras, etc) controlados mediante un smartphone con soporte NFC y la aplicación debida. Hubo muchas novedades de distintas empresas; Samsung mostró la de un teléfono celular con pantalla de colores, flexible, por ser plástica y no de cristal, y con el grosor de una hoja de papel: un artilugio del tamaño de una caja de fósforos.

Una vez leí: “Nada es veneno, todo es veneno; el secreto está en la dosis.” Y eso se aplica en que los avances mal usados son dañinos. Hoy hay más accidentes de tráfico  por distracción con el móvil que hace unos años. Al principio solo se llamaba o respondía llamadas o se leían y remitían SMS mientras se conducía; pero hoy va in crescendo el que la cámara de un helicóptero policial detecte el uso de los modernos Androids y Cia. como navegadores. Estando al timón, igual se busca la vía de acceso desde Lepe a Madrid, que se habla o está pendiente de e-mails o se dedica atención y tiempo a los ‘whatsApp’ que cada vez más esclavizan la voluntad del ser humano.

Además, la cita de Las Vegas, más allá de los sin duda pasmosos avances exhibidos, dedicó (este año más que el anterior) conferencias a la relación entre tecnología y placeres carnales. Por ej: el fabricante canadiense Standard Innovation presentó un vibrador para parejas, con la oferta de ser ‘el único que puede ser usado durante las relaciones sexuales’. En esa misma feria, se presentaron debates como: ‘El sexo no envejece’, ‘La ciencia se encuentra con la sexualidad y ‘El sexo en tiempos digitales’.

Más allá de las innegables ventajas que el desarrollo tecnológico aporta al campo de la industria en general, y de la salud en particular, también se ve como algunos, en su afán de ganar dinero, venden su alma al diablo y usan la tecnología como trinchera anticristo. Cada vez más subyugan al espíritu y al corazón humano. Hay invenciones que, más que ser un aporte positivo a la sociedad, violan las leyes de Dios y trasmutan en drogas virtuales que arrastran las personas hasta su destrucción definitiva.

Jugar al bingo, ver pornos en HD, intercambiar archivos pedófilos, fabricar bombas, etc, cada vez está más al alcance no solo de adultos, sino de menores de edad. Y no hay quien pare esa noria. Los alumnos en clase están más pendientes de videojuegos, Facebook, recepción de fotos, pornografía, etc, que de su superación personal.

Y lo más preocupante es que ese peligro está tocando las puertas de la misma iglesia cristiana, con la venia y/o apatía de sus dirigentes. No digo que haya visto el uso de la pornografía dentro de las iglesias, pero sí que he detectado a alumnos en sus zonas wifi, supuestamente comprometidos con Cristo, más pendientes de los juegos y correos a través de sus smartphones, que de las clases de Evangelio.

Y esto es sin duda un gran obstáculo, no solo para ellos, sino mayor aun para los dirigentes que con un alto grado de responsabilidad no han decidido todavía atacar ese problema. Algo crucial, pues se trata del futuro de la iglesia cristiana.

Por otra parte, para el mundo implicado con el compromiso de ‘salvar al planeta’, opuesto a la contaminación ambiental, malos políticos, desigualdades sociales, etc, la protección de la Tierra es la garantía de la salvación personal futura. Priorizan lo subjetivo a lo objetivo; dicen que ese amparo depende de las gestiones y luchas de los débiles contra los poderosos. Sin embargo, deberían apagar esa luz larga que pretende ver al mosquito del futuro sin detectar al elefante del presente, y en su lugar dejar que prenda en el interior la luz que guía en Verdad a la Salvación individual.

Dios dice muy claramente cual debe ser nuestra preocupación prioritaria:

Oíd, oh cielos, escucha, oh tierra, y regocijaos, vosotros los habitantes de ellos, porque el Señor es Dios, y aparte de Él, no hay Salvador.

Esto también dice el Señor:

Yo, el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin. Grande será su galardón y su gloria; y a ellos revelaré todos los misterios ocultos de mi reino desde los días antiguos, y por siglos futuros; les haré saber la buena disposición de mi voluntad tocante a todas las cosas pertenecientes a mi reino. Aun las maravillas de la eternidad…

O sea: sin rectitud no hay avance espiritual; la corrupción sigue morando en nosotros, y no podremos ser herederos de la promesa, por cuanto en el reino de Dios (que Jesús nos promete si somos fieles a su legado) es imposible que moren la pureza con la impureza; tal mezcla es tan imposible como la de aceite y vinagre en sus estados naturales.

En realidad, la contaminación del planeta es secundaria ante el peligro de la notoria corrupción que alcanza el alma humana en los tiempos actuales. Más que preocuparnos por el efecto invernadero, la toxicidad de los gases industriales, la tala de árboles, la matanza de ballenas, o la posible extinción del colibrí esmeralda, el lobo rojo, o el gorila de montaña, deberíamos alarmarnos muy seriamente por lo que verdaderamente está en peligro de extinguirse por fuego: el alma humana.

Yo doy testimonio de que es cierta la advertencia del Señor Jesucristo que aparece en Luc 16:19, cuando cuenta la historia de Lázaro el mendigo, que va al Paraíso, y el rico sin nombre, condenado al infierno. (Había perdido su nombre debido a la contaminación de su alma; por esa razón no aparecía inscrito en el libro de la vida)

No voy a describir aquí esa historia, pero les sugiero que la lean, porque contiene más verdad y conocimiento para salvación, que el que puedan hallar en ningún otro libro. La angustia tormentosa del rico en el infierno que ahí se relata, es un aviso para los que insisten en ignorar las advertencias de Jesús, el Hijo de Dios, de quien de nuevo doy testimonio; a quien vi el 2 de enero del 2009 (Él sabe que es cierto), y con quien conversé en visión. Su misericordia me alcanzó, exhortándome al arrepentimiento, bajo una amonestación severa debido al trato que había dado en mi blog a los defensores de la evolución, por haber respondido a sus insultos y descalificaciones con igual ofensa.

Categóricamente, el Señor me ordenó que no diera a nadie por muerto, pues yo mismo lo había estado, y Él me había rescatado. Me ordenó borrar cada insulto mío, uno por uno, dejando los otros, en más de 2000 debates; ello me llevó más de un mes. Y aprovecho la oportunidad por si ha quedado alguno, para que me lo hagan saber y pueda suprimirlo.

Posteriormente, el 13 de septiembre del 2011 me condujo en espíritu al infierno, y luego me dio evidencias de que esa visita había sido cierta, y que debía testimoniar sobre ella. Nunca me ha revelado el Paraíso; probablemente porque aun estoy lejos de él; pero prometo que si alguna vez Él me muestra al menos una pequeña parte de esa Plenitud, también hablaré de ello; contaré, para esperanza, todo lo que me autorice contar.

Más allá de esto, advirtiendo sobre el infierno, el propio Dios expone, refiriéndose a la resurrección de los muertos para juicio, cuando el Señor Jesús regrese:

Y saldrán, los que hayan hecho el bien, en la resurrección de los justos; y los que hayan hecho el mal, en la resurrección de los injustos.

“La resurrección de los injustos”… ¿de dónde resucitan? Sabemos que los justos van al Paraíso cuando mueren pero, si Jesús instruye en el capítulo 16 de Lucas que el mundo de los muertos está dividido en dos: Infierno y Paraíso: ¿A cual pertenecen los injustos sino al infierno? Y por si alguien quiere acomodar esto a sí mismo, diciendo que han sido buenos, y que eso no va con ellos, les remito la frase del Señor:

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra

Todos somos pecadores, en mayor o menor medida, en público y/o en secreto; y jamás podremos estar en su presencia si morimos en pecado. Deberemos purgar nuestras faltas con dolor y sufrimiento, en el sitio preparado para ello desde el principio de los tiempos. Reajustemos el alma y el espíritu, pues no hay más tiempo que este para ponernos en paz con el Señor Jesús a través del bautismo por arrepentimiento y la fidelidad futura.

Aprovechemos los avances tecnológicos para todo tipo de bien; para todo lo que sea útil a la humanidad… pero huyamos como de la propia muerte, de la tecnología diseñada para conducir a la corrupción moral del espíritu. Sigamos con decisión inquebrantable la flecha que guía hacia Cristo, el rastro de sus pasos: Su Evangelio.

Si somos negligentes respecto a este aviso, haremos un muy mal negocio. Den por seguro que habría que pagar una hipoteca con un interés muy alto, y muy extenso en el tiempo, por una lúgubre y pavorosa residencia que, si nos esmeramos, todos podemos evitar.

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LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR NOS AFECTA.

enero 1, 2013

1º de enero/2013

Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; esa semilla brotó pronto, porque la tierra no era muy honda; pero el sol la quemó al salir, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte de la semilla cayó entre espinos, que crecieron y la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio buena cosecha; algunas espigas dieron cien granos por semilla, otras sesenta granos, y otras treinta. [Mat 13:3-8]

Ante todo, deseo dejar mis mejores deseos para que en este 2013 la Palabra del Señor Jesucristo ancle en sus corazones.

Empiezo este nuevo año con ese versículo porque me ocurrió algo extraordinario: Estando en una clase de Evangelio, solo dos alumnos, con el profesor analizando la explicación que posteriormente Jesús da a sus Apóstoles sobre esa parábola, en Mat 13: 18-23, vino a mí una revelación:

“Eso se corresponde con lo que has aprendido sobre los 3 Reinos de Gloria Celestial”

Y, ¿por qué es importante esa manifestación? ¿En qué edifica? En dos cosas:

En primer lugar, que se cumple su promesa de Mat 18:20:

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,  allí estoy yo en medio de ellos.

Y en 2º lugar, que al hablar de espigas, se está refiriendo a frutos de cosecha, ya que la espiga es lo último que brota de la planta. Si habla de 100, 60, y 30 granos por espiga, claramente está refiriendo las categorías de frutos que el Señor establecerá para su selección… la selección de los reinos eternos a los que se refiere cuando repite tantas veces “el reino de los cielos”, así, siempre en plural. Es decir: tres categorías… correspondientes a 3 reinos de gloria celestial.

Eso es coherente con lo descrito en el artículo 185: LOS 3 REINOS DE GLORIA : Celestial, Terrestre, y Telestial, y clarifica el enigmático concepto tantas veces repetido por el Señor Jesús  sobre el ‘reino de los cielos’, así, en plural, durante sus 3 años de instrucción. (Mat 4:17; 5:3, 10, 19, 20; 7:21; 16:19; 18:3; 19:14 y 23; Luc 6:23; 10:20; 11:2; 12:33…)

El apóstol Pablo dice en 2ªCo 12:2-4:

“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.”

Ese versículo nos da 3 informaciones:
1- Que hay un tercer cielo
2- Que en ese tercer cielo se encuentra el Paraíso de Dios. (a donde van los muertos que mueren en el Señor, habiendo sido bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y habiendo muerto fieles al Evangelio de Jesucristo.)
3- Que si hay un 3er cielo, quiere decir que hay por necesidad un 2º y un 1º… ¡los ‘cielos’ de Jesucristo!

Con esos datos, volvamos a la parábola: La semilla representa al Evangelio de Cristo en cada corazón; habla por tanto de lo fructífero que cada cristiano puede llegar a ser. Al final, cuando sus ángeles vengan a recoger su pueblo, nuestro comportamiento y frutos nos asignarán un sitio en uno de esos reinos de gloria del Dios Creador, nuestro Padre Celestial; algo también coherente con lo que dice Mat 16:27:

“El Hijo del Hombre vendrá en la Gloria de su Padre y con sus ángeles para recompensar a cada uno según sus obras.”

Así, la espiga (léase cristiano) que dio 100 granos, rindió al 100%; o sea: al máximo. Por tanto, tendrá su sitio natural en la exaltación máxima, el 1er cielo… el máximo  sitio de Gloria: la Plenitud de Dios. Allí vivirá por siempre, bajo el gobierno de Cristo, y en la presencia del propio Dios. El grado de purificación que le da ese 100% le conduce a la Perfección; le hace apto para vivir bajo la ley de ese Reino Celestial. La pureza lograda le permitirá soportar la Gloria del mismo Dios.

Por otra parte, la espiga que dio 60 granos, rindió al 60%. O sea, no dio el máximo; un 40% se perdió por el camino. Por tanto, ya que no pudo cumplir con la Ley Celestial del 1er reino, que exige el 100%, tendrá que habitar un reino de gloria inferior, el 2ºreino, el sitio que le asignan sus frutos… su comportamiento en vida entre los hombres. 

Y por último, la espiga que dio 30 granos por semilla, categoriza al cristiano que, aun siendo una buena persona, no se esforzó todo lo que pudo. Su rendimiento solo fructificó un 30% de lo que podía dar… perdió un 70% por el camino.  De modo que no podrá responder a las exigencias del 1º ni del 2º reino de gloria celestial, y solo se le permitirá acceder al 3er reino de Gloria del que habló Pablo: el Paraíso de Dios, que aunque es la menor gloria, es una inmensa bendición, también contenida en la promesa de Jesús.

El resto, el que no sea hallado fructífero o connivente con uno o varios de los distintos tipos de pecados, deberá pagar el precio de su actitud en vida. En su deseo por justificar ‘pecadillos’, según un personal ‘espiritúmetro’, olvidan que Jesús dejó casi 50 versículos en los que advierte sobre la desobediencia. Uno de ellos, muy claro, cita de nuevo al reino de los cielos en plural; está en Mat 7:21:

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Y este otro, en Mat 10:22:

  “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre;  mas el que persevere hasta el fin,  éste será salvo.

Sabiendo que Jesús dijo que solo entrará en sus reinos quien haga la voluntad del Padre (y el Padre no induce a los pecadillos) o quien persevere hasta el fin, o sea, hasta su regreso, ¿cómo es posible que puedan habitar un reino de gloria personas cuyos actos en vida les conducen al mismo infierno? La misericordia no puede reclamarle su parte a la justicia de Dios, porque le falta la esencia: ‘el arrepentimiento que nunca llegó‘.

Sin embargo, aun así podrán ser salvos los que hayan muerto en pecado. Después de pagar en el infierno un precio de punición en el espíritu, aun podrán optar por otros dos reinos de gloria: El Terrestre o el Telestial. No tienen el carácter de gloria celestial del reino de los cielos de los que habló Jesús; pero sí una gloria inferior. Y eso lo logran, si son bautizados… ¡gracias a la promesa de Mar 16:16:

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

¡La promesa de Cristo les redime! El haber pecado, sin haber rechazado al Espíritu Santo, sin perjurar ni blasfemar contra Él, les permite beneficiarse de la misericordia de Jesús… aun después de muertos, si sus familiares en vida que hayan sido bautizados, se bautizan en su nombre, como ‘apoderados espirituales de ellos. Es algo difícil de aceptar por las distintas confesiones cristianas de hoy; sin embargo era una costumbre establecida por el Señor Jesús entre sus apóstoles, que el tiempo o la tergiversación humana, ha impedido que llegara a nosotros. Pablo habla de ello con toda claridad, en 2ªCor 15:29:  

De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué,  pues, se bautizan por los muertos?”

Quien dilapida su existencia humillándose en el pecado, ofendiendo a Dios, defraudando a Jesucristo, y niega el Evangelio por propia voluntad, tendrá que pasar un tiempo de condenación sometido en muerte a aquel a quien se sometió en vida. Pero si un familiar suyo, habiendo sido sumergido en las aguas tal cual ejemplificó el Señor, bautizado en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, actúa como apoderado suyo en el mundo de los vivos, y se bautiza en su nombre, facilitará que, luego del tiempo de dolor que decida el Señor, este enviará ángeles suyos, con Su poder, al propio infierno para preguntar al que esté penando si ‘está preparado para recibir el Evangelio del Señor

Si lo acepta, es sacado de allí y enviado a una prisión espiritual, lejos ya del dolor, en donde comenzará a recibir el legado de Cristo. Si aprovecha esa oportunidad podrá obtener también su propia salvación eterna; aunque ya no en un reino de gloria celestial, pues en vida renunció a ella, pero al menos en otro reino de menor gloria (Terrestre o Telestial) fuera ya del infierno, sin padecer los terribles dolores del reino de satán.

Así se manifiesta una vez más en Jesucristo  la misericordia del Padre. Aunque antes la misericordia haya tenido que ceder paso a la Justicia y esta lleve a penar un tiempo en el infierno, condenado a un grado de punición según pecado, aun le queda la esperanza de la salvación. Una vez bautizado por algún familiar vivo (a su vez ya bautizado), la misericordia le reclama y le da su oportunidad si se arrepiente de sus pecados y acepta allí el Evangelio de Cristo.

Solo que será cuando Jesús vaya en su rescate: un milenio después de su venida;  cuando haya puesto en orden todas las cosas. Luego del juicio, no podrá vivir con Jesús, ni verá al Padre; pero vivirá bajo el gobierno del Espíritu Santo, si no blasfemó en su contra.

Por eso dice la Palabra de Dios, en Mat 12:32:

A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

Visto todo esto, creo que la decisión más inteligente es luchar con todas las fuerzas por la opción de la promesa contenida en la parábola del sembrador, en Mat 13:3-8:

“Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio buena cosecha; algunas espigas dieron cien granos por semilla, otras sesenta granos, y otras treinta.”

¡Esforcémonos para entrar directamente en la Gloria Celestial!¡Que el infierno no nos vea el pelo! Rindamos al máximo, para que podamos disfrutar el máximo de las promesas de nuestro Señor Jesucristo, junto a Él, bajo su gobierno eterno… en la misma presencia de nuestro Dios y Padre Celestial.

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IGLESIA POLÍTICAMENTE CORRECTA: INFIEL A CRISTO.

marzo 2, 2012

Marzo/2/2012

“Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra; pues les aseguro que el Hijo del hombre vendrá antes que ustedes hayan recorrido todas las ciudades de Israel. Ningún discípulo es más que su maestro, y ningún criado es más que su amo.” [Mat 10:22-24]

El serllamado para servir a Dios, oyéndole, recibiendo sus visiones, o estudiando Su Palabra, contrae responsabilidad. La fiel ejecución del compromiso es más importante que el tener o no éxito en la misión.

Jeremías, que hablaba con Dios, y se le quejó por dar solo malas noticias, fue elegido como vigilia. De no haber dado Sus mensajes al mundo, habría sido responsable del destino de los oyentes. Al proclamarlos cumplió su deber, aun si el receptor lo ignoró. Pero no solo los profetas son centinelas; todo cristiano lo es. Si callamos ante algo que sabemos en el corazón que está mal, pecamos de tolerantes. Caer pesado es lo de menos, lo único importante es ser fiel a Cristo, al Espíritu Santo, y por ende, al Padre Celestial. Es más fácil pasar un problema a la próxima generación que enfrentarlo con valor; pero se responderá por cada dejadez.

Eze 13:1-23 habla de condenación a los falsos profetas. Sus mensajes eran lisonjeros, decían lo que la gente deseaba oír; pero con ellos les condenaba al ostracismo, no a la perfección. Pese al ánimo consolador, estaban errados. La falsa paz que propugnaban caería sobre ellos; la tolerancia animosa puede hacer que se esté animosamente equivocado. Dar falso consuelo y falso sentido de seguridad es un error. Ejemplos:

Eze 13:5 No habéis subido a las brechas ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Javhe… 8 Por tanto, así ha dicho Javhe el Señor: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Javhe el Señor. 9 Estará mi mano contra quienes ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Javhe el Señor.

Eze 13:10- Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz’, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto, 11 di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá.

Eze 13:12 Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: ‘Dónde está la embarradura con que la recubristeis’? 13 Por tanto, así ha dicho Javhe, el Señor: Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir. 14 Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Javhe. 15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la cubrieron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron, 16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Javhe, el Señor.

Sobre esto mismo alertó Jesús cuando dijo en Luc 6:46-49:

“¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.”

Si Cristo es el único camino hacia Dios, no se pueden contemplar otros caminos. Hay que hacer las cosas como Él dejó escrito que se hiciera, y hay que decir lo mismo que Él dijo. Si se habla de paz y amor, hablemos según Cristo, no según la gloria de hombres absortos en la complacencia del falso nirvana eclesiástico, ajenos a la amonestación que el Señor legó a su iglesia a través de su mensaje de Apo 2, repetido siete veces: ”

El que tenga oídos oiga lo que el Señor dice a las iglesias.”

¿Qué nos pasa a todos? ¿Se nos han caído las orejas? ¿O acaso hemos permitido que el diablo ponga tapones cada vez que a él le interese?

Ezequiel 33 es otra advertencia sobre la responsabilidad ante Dios:

Eze 33:2-9 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: ‘Impío, de cierto morirás’; si tú no hablares para que se guarde de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

Estos augurios explican que una comunidad no puede escapar del juicio por su culpa, confiando en la justicia de algunos de sus miembros. Una sociedad corrompida por alguna impureza, por pequeña que fuere, no puede esperar ser exonerada en razón de tener unos pocos santos en su medio; de la misma forma que no puede expiar una familia con algún grado de impureza el tener un antepasado piadoso.

El concepto de purificación se presenta vagamente; la corrupción se enseña de forma inocente, como ‘pecadillo‘ sin importancia; está tan arraigada en la sociedad que solo se hacen pequeñas modificaciones en el actuar. Se trae el mundo a la iglesia y se intenta, con gloria de hombres, compatibilizar ambas; mas eso es contaminación, no purificación. Es intentar estar con Dios y el diablo al mismo tiempo, sabiendo que lo puro no puede habitar con lo impuro. Esa frontera debe ser clavada en el corazón de cada cristiano.

Se hacen las cosas al revés. Cada templo de Dios debe purificarse para luego llevar al mundo la asepsia. Y debe hacerse sin importar lo pequeño que sea, pues por costumbre vemos que a Él le gusta sorprender con lo pequeño: entre Caín y Abel, eligió al menor; también José fue el penúltimo de sus hermanos, y luego, Efraín más pequeño que Manasés, fue el bendecido por Jacob. David también era el más pequeño, y sin embargo, fue el elegido para reinar. Jesús, coronado como rey del mundo, nació sin embargo en un pequeño pesebre, en la pequeña aldea de Belén.

Purifíquese la iglesia pequeña, y verá la acción de Dios derramarse con poder sobre ella; será ejemplo ante los inmensos templos donde habite la gloria humana. Pongan al Señor a prueba en esto y lo verán.

La corrupción de una sociedad suele ir más allá de lo individual. Puede llegar a ser parte de las instituciones de esa sociedad; y no solo las civiles, sino también las religiosas. Se aceptan prácticas como dogma de conducta porque se divulgan según tradiciones apoyadas por jerarquías eclesiásticas. Pero eso no justifica tales prácticas; Jesús habló de ello en varios versículos; por ej., en Mat 15:3:

“¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?”

Y en Jn 12:42-43:

“…aun muchos gobernantes creyeron en Él; mas a causa de los fariseos [sus tradiciones] no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.”

Asimismo en Ez 22:26 el propio Dios dice:

Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.

Somos vulnerables; la muerte física nos espera sin remedio para separar al espíritu del cuerpo. Y el cuerpo, materia corruptible, se volverá polvo; pero el espíritu es eterno, así que: ¿dónde esperará el regreso de Cristo? Por albedrío, cada cual decidirá por sí mismo; solo hay infierno y Paraíso, y este último no admitirá un espíritu sin perfeccionar, pues, por ley de Dios, lo mundano no puede convivir con lo divino. Quien lea entienda; y quien no entienda, doble sus rodillas y ruegue a Dios discernimiento sobre esto.

Yo lo he hecho… y tuve respuesta: La pureza se allega a la pureza; la corrupción a la corrupción. Debido a que un gramo de levadura leuda toda la masa, no se admitirá pureza al 95%; si hay algún % impuro, cualquiera que sea, deberá depurarse en fuego. ¡Purifiquémonos para poder esperar al Señor en el Paraíso del 100%!

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