¿A QUÉ VINO JESÚS AL MUNDO?

febrero 5, 2015

El Señor Jesucristo fue hecho hombre para traer la verdad de la salvación al hombre. El mayor daño provocado por las divergencias entre iglesias cristianas ha sido sin duda la distorsión de tal verdad: el Evangelio de Cristo. En su afán por distanciarse del resto, y más allá del tipo de congregación que sea (y hablo de todas en general), e incluso más allá de las buenas cosas que hacen, cada iglesia siempre presenta praxis o planteamiento que le distancia no solo del resto, sino del propio Evangelio legado por el Señor Jesús, el Hijo de Dios, el Cordero enviado como pago de rescate para la salvación del mundo.

Los análisis policiales más avezados emplean un método cuando quieren llegar a la verdad de un asunto bajo investigación: van hacia la raíz, siguiendo la huella del hilo del delito hasta sus inicios; a ello deben el éxito de llegar a la verdad deseada.

Y ese recurso debería ser usado en todas las iglesias cristianas, independientemente de su denominación: buscar a Cristo, la raíz del Evangelio. Sin embargo, las diferentes corrientes teológicas de cada una de ellas han provocado la intoxicación, distorsión, y tergiversación, del mensaje de Jesús de Nazaret, con la práctica aceptación de todos sus seguidores, que ni se molestan en el mandato (no consejo) que el propio Hijo de Dios da en Jn 5:39:

Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

De modo que la primera reflexión advierte no escuchar a ningún interpretador bíblico‘ que intente desdoblar la palabra con el conocido: ‘lo que Jesús quiso decir aquí, es…’

El Señor dijo lo que dijo, y fue muy claro; tanto que irrumpió como riada en el corazón de los malos judíos (los buenos le aceptaron), y sacó a la superficie el fango de sus malignos pensamientos y hábitos, provocando que estos decidieran crucificarle cuanto antes. O sea, no le crucificaron porque no le entendieron sino porque le captaron perfectamente y sabían que les confrontaba a ellos, a su falsa autoridad, y a su ‘gloria de hombres‘, contra la cual advirtió día sí y día también, porque sabía que esa falsa gloria lleva a la alfarería del diablo.

Cómo podéis creer, vosotros, que recibís la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios” [Jn 5:44]

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad… (Jn 8:44)

Los teólogos obvian a Jesucristo y siguen a satanás, el primer teólogo del mundo: el gran tergiversador, cuya primera teología fue engañar precisamente a Eva ‘reinterpretando‘ el mandamiento de Dios que la primera mujer le dijo haber recibido (Gén 3: 4-5):

Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘No moriréis, sino que sabe Dios que el día en que comáis del fruto serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal’

Esa experiencia debería bastar para que todos fuéramos más prudentes al prestar nuestros oídos al canto de sirenas. El propio Señor Jesucristo dio la pauta a seguir cuando fue tentado por la ‘tergiversaciones‘ del diablo en el desierto (Mat 4:1-11). Por tres veces fue tentado, y las tres lo neutralizó con las Escrituras, (la 2ª tentación fue con tergiversación) diciéndole: “está escrito”. De modo que los teólogos que alteran La Palabra original no son enviados del Señor, sino de su enemigo.

Así que, si un cristiano decide seguir al Señor Jesús, buena determinación toma, pero mejor aun sería limitarse a repetir textualmente las cosas que dijo el Cristo, porque les aseguro que no hay nadie, ni en lo alto, ni en lo ancho, ni en lo superficial ni en lo profundo, que pueda optimizar el Evangelio del Señor. Lo que vino del Padre es perfecto; nadie puede reformarlo ni aquí en la tierra ni en los cielos. Lo legó el apóstol Pablo en Heb 6:17-20:

Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, la confirmó con un juramento, para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, quienes buscamos refugio para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros; la cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo; donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.”

Por tanto, no son reformas ni reformistas lo que necesita el Evangelio, sino Restauración de la palabra del Señor, según su forma y manera; según la perfección de su pedagogía y didáctica. Esa tesitura la vemos en Su advertencia de Apo 22:18-19:

...yo testifico a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la ciudad santa y de las cosas que están escritas en este libro.

También en Apo 2: 23 es incisivo y directo:

“… y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón; y daré a cada uno de vosotros según vuestras propias obras.” 

¿Acaso el Señor menciona la fe por alguna parte? No nos dice que nos juzgará según nuestra fe, sino que es específico: escudriña nuestras mentes y corazones, y nos dará a cada uno según obremos.

Quien decida hacer labor evangelista, al predicar debe ceñirse a las palabras del Señor, y a las de los profetas y apóstoles… siempre que estas no contradigan las palabras de Cristo. Les aseguro que no hay decisión más saludable, porque algún día estaremos ante Él, y entonces veremos como hemos sido vistos, y sentiremos vergüenza ante Él al darnos cuenta del error si habiendo seguido enseñanzas de hombres hemos propugnado, no Su Palabra, sino su tergiversación.

El Hijo de Dios nos ha dado una norma para que no seamos engañados, porque satanás anda por toda la tierra (sobre todo por las iglesias) embaucando a las naciones, para prenderlas en sus astutas cadenas y conducir sus almas al infierno. Por consiguiente, solo si se ora con espíritu contrito, obedeciendo textualmente sus ordenanzas, sin alterar el Evangelio original, se será aceptado.

Si damos la buena noticia de la salvación mediante el quebrantamiento y arrepentimiento, aceptando a Jesús como nuestro salvador, bautizándonos en el agua por inmersión, como Él lo hizo, esforzándonos por no pecar, y repitiendo al mundo sus advertencias, podremos ser acreedores de Su promesa. Solo siendo fiel, como Él exige: “Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”. Por tanto, si un hermano, confundido, teologiza alterando alguna sentencia de Cristo, amonestémosle; si es nuestro hermano reconocerá el error y se disculpará ante el Señor. Si no lo hace es porque la vanidad y la soberbia ya están en él, y el diablo es quien lleva sus riendas y quien le ha conducido a la transgresión.

Por último, tener siempre presente el mensaje de la misericordia dado por el Señor: recordar en todas las cosas a los pobres, los necesitados, los enfermos y los afligidos, porque quien no lo haga así, no es su discípulo.

El Señor Jesús vino al mundo para salvarlo; y su método es el mejor método: convertir a sus seguidores en pescadores de personas para la salvación de estas. Salvación por fidelidad al plan original de Salvación, enseñando las mismas cosas, y advirtiendo sobre las mismas cosas que advirtió siendo hombre. Y la mayor seguridad que puede tener un cristiano es que, al estar ante Él pueda decirle:

Señor, perdona mis errores, pero por favor, ten presente que no acepté ninguna gloria humana; intenté serte fiel desde el alfa hasta la omega, tu primera y última letra, como nos ordenaste.”

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EL DIOS INDECISO

marzo 13, 2013

Marzo 13/2013

Es tiempo de ‘fumatas’; es la guerra. Sus señorías vaticanas exhiben sus altas galas para que el mundo les vea en su ostentosa humildad. Igual que en un pase de modelos, muestran la plenitud de su gloria humana, antes de decidir el futuro de la… ¿iglesia cristiana? ¿Acaso representan a la iglesia de Cristo?

Los fariseos y escribas judíos que tanto criticó el Señor, vestían con igual petulancia. Contrarían a Cristo en eso, pues Él, que puso a Juan Bautista como patrón a seguir por el cristianismo, dice en Mat 11:7-11:

Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: “¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están… De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”

Y antes de eso, en Mat 3:4, la Biblia dijo como vestía el designado por Cristo como patrón de buen cristiano:

Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero al rededor de sus lomos; y su comida era langostas, y miel montés.’

¿Acata esa misma sencillez la curia vaticana? ¡No; sino todo lo contrario!

La Tele mostró ayer el señorial desfile de modelos por la pasarela romana. Todo un espectáculo. Busqué a Jesús entre ellos, pero por más que me esforcé me fue imposible verlo. La profunda sencillez del sacerdocio de Cristo es incompatible con la superficial superchería sacerdotal de la jerarquía católica.

Vi a Cristo en Teresa de Calcuta; lo vi en el misionero católico Vicente Ferrer y lo veo cada día en las hermanas cristianas que sirven voluntariamente en Cáritas, así como en los miles de misioneros católicos que se la juegan y llevan el mensaje del amor de Cristo por todo el mundo. Pero me es imposible verlo en esos hombres de inmaculada seda blanca y roja que pretenden solapar la lucha por el poder, la vanidad, la soberbia, la homosexualidad y el amor a las riquezas, con sus ropas, sus raras maneras y su petulancia.

Los hombres y mujeres de Dios se dan al amor incondicional; buscan sustento fuera del Templo del Padre Celestial; solo van allí para honrarle y adorarle. La misericordia no es mercancía que se compre o se venda; pertenece a Cristo y a Él debe dársele sin pedir nada a cambio. Esa fue la instrucción legada a sus apóstoles, los verdaderos pilares de su iglesia, antes que la degradación moral y la falsa humildad infectaran su casa. Jesús alertó contra la banca y tesoros Vaticanos en Mat 6:19-24:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde polilla y orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazónNinguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Y alertó sobre la vanidad y el llamarse ‘padres’ unos a otros, en Mat 23:3-10:

“Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: ‘Rabí, Rabí’. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.”

De modo que no encarnan a Cristo, sino a ellos mismos. Que el Señor me perdone, pero cuando la cámara les enfoca no veo cristianos, sino una bandada de buitres engalanados, agitando plumas, lidiándose la carroña. Y me duele el corazón el daño que sus concupiscencias, vanidad, tapadera de pecados, y alteración del mensaje de modestia de Jesús, hacen al cristianismo.

Se llaman a sí mismos ‘representantes de Dios en la Tierra’. Mas, si lo fueran, ¿requerirían tantas rondas de fumatas para decidir qué sacerdote es el llamado por Dios para representarle? ¿Acaso es nuestro Padre Celestial un indeciso? Si tuvieran el Espíritu Santo no haría falta tanto ‘humo’, pues Su directa forma de decidir y ordenar es relatado en Hechos 13:2-3:

Un día, mientras celebraban el culto al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Sepárenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al cual los he llamado.” Entonces, luego de orar y ayunar, les impusieron las manos y les despidieron.

El Dios vaticano es irresoluto; no es el Padre Celestial, sino el antiDios. Les aseguro, en el nombre de Jesús, que si fueran los representantes del Señor, este estaría junto a ellos, eligiendo con toda claridad. Pero ni uno de ellos es justo; con sus actos indignos se apartan del Creador, y por ello han sido desechados.

Lo siento por los dos mil millones de cristianos que se confiesan católicos; son las ovejas sin pastor de las que Cristo se apiadó en Mat 9:36:

Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.”

He dicho varias veces que el 13 de septiembre del 2011 fui llevado en espíritu a un área del infierno. Allí vi una procesión católica: hombres portaban un trono, las mujeres llevaban velos y mantillas… y vi demonios entre ellos. Lo siento si hiero sensibilidades, pero si no doy testimonio de esto tendré que responder por tibieza ante Cristo, y yo no puedo darme el lujo de cometer más errores. Digo lo que me fue mostrado, lo recibido en el espíritu; ¡y ay de mí si no lo hiciera así!

¡En el nombre de Jesús: Olviden la gloria de hombres que les encadena al mismo satanás! Busquen solo al Cristo viviente, el único puro, el único santo, el único digno de alabanza, gloria y lealtad. Él es la única roca de salvación; la obediencia ciega a su evangelio es lo único que conducirá al ser humano hacia la redención en Él, y a la exaltación en el reino de los cielos.

Ignoro quién será el ‘líder’ elegido; pero sí sé perfectamente que la elección final será humana, no divina. Y lo sé porque he recibido que el humo de fumatas del Vaticano sale directo de las calderas del infierno. Es humo de lobos, no de pastores; el Espíritu Santo no se manifiesta con humo tenebroso, sino con claro fuego purificador, tal como lo relata la Biblia.

Salga quien salga, no representará a Cristo si no llama a los habitantes de ese castillo escoba en mano y dedica lo que le queda de vida a limpiar toda la podredumbre acumulada en sus suelos, paredes, y salas ocultas. Jamás representará al Señor Jesús si no se entrega a la causa de la Restauración del Evangelio de Cristo, fiel al legado que dejó escrito, sin tergiversaciones, cortes, enmiendas, ni chapuzas ni abominaciones espirituales.

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LA IGLESIA NO ES NOVIA DEL CORDERO, SINO PRETENDIENTE.

mayo 28, 2010

Abril 30/2010

Hace dos mil años, nuestro Dios envió a su Hijo hecho hombre, para fundar un nuevo concepto de Iglesia; desde entonces, el antiCristo se esmeró en crear un antibricolaje especial, con el objetivo de generar desperfectos allí donde fue asentado el camino hacia la perfección. Comenzó la gran chapuza del diablo: dividir la iglesia de Jesús mediante herramientas adecuadas: teólogos ¿cristianos?

El enemigo de Dios, de Cristo, y del mundo angelical del reino íntegro, ha logrado éxitos innegables gracias a la egolatría y vanidad, que conducen hacia la desobediencia al Señor. A día de hoy, la iglesia cristiana tiene tantas confesiones como teólogos supieron hacer el trabajo para el que fueron plantados por el gran distorsionador. Muchas nominaciones cristianas intentan hacerse dueñas de la Verdad… pese a que Jesús instruyó que solo Él es ‘el camino, la Verdad y la Vida, y que nadie llega al Padre si no es a través de Él.’

No hay más teólogo que Cristo; lo que necesitamos saber lo dejó escrito. Si algo no entendemos, solo debemos leer la Palabra una y otra vez, buscando la verdad en oración [y en ayuno si es preciso]. Podemos estar seguros que Él no dejará dudas en ningún corazón ofrendado rodilla en tierra; todo el que le busque con insistencia, hallará la verdad a través del libro de Teología sobre todo libro: la Biblia.

Pero más allá del reconocimiento de la duda individual, está la imposición de la duda colectiva, sobre un pueblo que no tiene ninguna razón para dudar. Y este es el hecho específico de la sutil y peligrosa instrucción que se viene dando dentro de la iglesia, presentándola a bombo y platillo como ‘LA NOVIA DEL CORDERO’… creando esa falsa sensación de complacencia que no lleva a otro camino que al relax de sentirse ya salvos; todo lo contrario del constante estado de alerta que el propio Jesús nos exige asiduamente .

El relax conviene al enemigo de Dios, que enfrenta así a una iglesia semi dormida en la complacencia. Sin embargo, el último testamento de Cristo, Apocalipsis, deja bien claras las cosas en este contexto. Pone puntos en íes, y advierte sobre la ilusoria seguridad que encarama al pueblo de Dios sobre la burbuja del virtual nirvana cristiano: ‘ya somos salvos’. Harto de ver como se distorsionó su mensaje, pasados más de 50 años de su crucifixión, repite lo que advirtió desde el inicio de su evangelio, sobre lo que vendrá a juzgar, el rigor con el que lo hará, y lo que todos debemos hacer si queremos estar junto a Él en el para siempre de su Reino. En Apo 21:9-10, no deja margen al error:

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y me dijo: “Ven acá; te mostraré la desposada, la esposa del Cordero”. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios…

Es decir, clarifica que la novia no es ninguna iglesia actual, sino la Jerusalén que Él establecerá. La iglesia cristiana de hoy, imperfecta, dividida, e infiel en más aspectos de los que debiera, no puede considerarse más allá de la ‘pretendiente del Cordero’. Y todo se debe al relax confiado, tan conveniente a satanás, que siempre halla fisura para entrar, si estamos relajados. Cristo precisa que no habrá nupcias sin la selección de actitudes que constituirá la imprescindible iglesia íntegra, la Jerusalén celestial, la única novia bíblica.

Mas la advertencia apocalíptica de Jesús no dice nada que no supiéramos ya; solo ratifica lo anunciado siglos antes por los profetas, y lo que Él mismo notificó en su parábola sobre las bodas del Hijo del Rey, en Mateo 22:2-14. La primera vez que el texto bíblico habla sobre las nupcias de Dios, es en Isa 62:5-7:

“Pues como el joven se desposa con la virgen… así se gozará contigo el Dios tuyo. Sobre tus muros, oh Jerusalém, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalém, y la ponga por alabanza en la tierra.”

Obviamente, la novia no es una iglesia, sino Jerusalén. Y lo mismo en Jer 2:2:

“Anda y clama a los oídos de Jerusalém, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.”

Y otra vez, en Eze 16:2-8:

“Hijo de hombre, notifica a Jerusalém… Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y vi que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo — dice Jehová, el Señor–, y fuiste mía.”

Y finalmente, Os 2:18-20:

“En aquel tiempo haré para ti pacto… Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.”

Es decir, las Escrituras judías no dejan dudas respecto a la identificación de la novia: ‘La Jerusalén final.’ Y luego, el NT la condiciona dos veces a la lealtad al Señor, puntualizando quién formará parte de la ‘Novia del Cordero’; como presagiando la actual infidelidad de decenas de confesiones cristianas que pretenden todas adueñarse de la Verdad :’

“Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.” [2Co 11:2-3]

“… así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mácula.” [Eph 5:25-27]

Hoy, Jesús nos confronta respecto al ‘cómo’ se siguen sus preceptos. A más de medio siglo de su crucifixión, el Señor ya vio la división lograda por satanás a través de teólogos que fragmentarían su casa, conduciéndola hacia el pecado de egolatría; engreídos humanos, cuya soberbia les hizo creer capaces incluso de enmendar lo perfectamente teologizado por Cristo. Católicos, evangelistas, adventistas, testigos de Jehová, bautistas… etc, son frutos híbridos de un árbol alterado. Y cualquiera de ellos que carezca de misericordia, es un mal fruto.

La lealtad demanda de toda una vida; la traición, de un solo instante. Por eso debemos estar siempre vigilantes; y por eso anunció a Juan el peligro futuro mediante la visión apocalíptica, repitiendo 8 veces una misma frase en Sus 7 mensajes de alerta: [Apo 2: 7, 11, 17, 29; 3: 3, 6, 13, 22]

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

O sea: nos incluye a todos; habiendo advertido también anteriormente, en Luc 8:18:

Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará.”

¿Acaso estamos ‘oyendo’ bien? El Señor anunció una selección final: los invitados al convite, los fundadores de la nueva Jerusalén; y como todo el que se casa, sienta los cimientos sobre su expectativa de boda, exigiendo la condición inexorable: fidelidad a su instrucción. Por eso es importante que quede claro quien será su ‘Novia’… pues no es exactamente lo que muchos relajados y complacidos piensan que es.

El propio evangelio de Jesús, a través de la parábola de ‘las bodas del Hijo del Rey’, instruye sobre la selección de Su Novia, en Mt 22: 2-14:

El reino de los cielos es semejante a un Rey que hizo fiesta de bodas a su Hijo…”

Ahí se ve claramente la cita a los judíos, la posterior decisión de extender el Evangelio a todas las naciones… y la última selección de invitados al banquete:

Mat 22:11-14 “Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.’ Entonces el rey dijo a los que servían: ‘Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Así, el mensaje de las nupcias [desde profetas hasta Apocalipsis], no es un encargo de complacencia y relax, sino que exige conducta celosa; es una seria advertencia. A día de hoy, no toda la iglesia es novia de Cristo, sino solo la parte de ella que, fiel a Su palabra, mantenga una actitud coherente con Su instrucción. Ante la distorsión teológica vio necesario, en dos versículos, precisar más sobre Su enlace de bodas:

Apo 19:7-9 “Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.” Y el ángel me dijo: Escribe: ‘Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.’ Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.’

Apo 21:2 “Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”

Y, ¿quiénes son llamados a la cena? Lo especifica desde el inicio de Su Evangelio:

Mat 16:27 “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.”

Pedro, testigo presencial de Jesucristo, bajo la unción del Señor, puntualiza:

1Pe 4:17-18 “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?”

Debemos estar atentos al mensaje: ‘la Novia del Cordero’ no es la iglesia actual, según muchos piensan desde la relajación del ‘somos salvos; ya el pescado está vendido’, sino la selección que el Señor hará, en el día de Su juicio. Lo advierte una vez más en Mat 7:21:

No todos los que me dicen ‘Señor, Señor…’, entrarán en el reino de los cielos…’

Nadie está aun salvo; si hay juicio es que hay causa, y toda causa concluye en veredicto. Ninguna iglesia sin misericordia valdrá para el matrimonio; solo el amor la hará acreedora de fallo de ‘inocente’. Hoy por hoy, estamos desnudos ante Jesús, y una novia no se casa desnuda; esforcémonos para que a la orden del Rey, su sastre nos vista del lino fino imprescindible, el pasaporte al último y definitivo Jerusalén, según se avisa:

Heb 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

Validando esta frase más de medio siglo después con sus propias palabras:

No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” [Apo 21:27]

Así, la ‘Novia del Cordero’ no es la dividida iglesia actual, con enfoques tan disímiles que muchas veces resultan contradictorios de una corriente a otra. La Novia del Cordero será la Jerusalén escogida; la iglesia moderna, teológicamente dividida por aplaudidos oradores, creadores de variopintas castas eclesiásticas, solo alcanza el nivel de ‘pretendiente’. La Jerusalén definitiva, la desposada del Cordero, solo será habitada por aquellos cuyos actos les haga dignos de ser convidados al banquete; como cuando un seleccionador se dispone a escoger su equipo definitivo, vaya.

Nos esforzaremos para llevar ese, tu último uniforme, Señor. Amén.

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¿CUÁL ES LA BUENA NOTICIA?

julio 7, 2008

Hace unos días (y a cada momento lo hacen), me dejaron una propaganda sobre régimen de adelgazamiento, en el limpiaparabrisas del coche. Nadie duda que esa actividad se ha convertido en un negocio muy lucrativo; esta generación se ha volcado como nunca en el cuidado de su cuerpo y, cada día más, se dedica una parte importante de los ahorros en ser menos gordito/a, flaquito/a, muy exuberante… o menos, según sea el caso, etc.

La humanidad ha ido vaciando cada vez más su espiritualidad; esta ha ido menguando a favor de la ‘grosura mental’ que provoca el cáncer del espíritu, en incremento alarmante.

Se anhela gustar más; la envidia ajena por la presencia propia resulta una inyección de vanidad muy difícil de rechazar. Se acude al gimnasio y se hace sumisión a dietas rigurosas, en beneficio de una carne efímera, pues la belleza física se difumina en el tiempo y no constituye una garantía de felicidad ni de seguridad.

Un buen cuerpo siempre encontrará sustituto en otro… a veces no tan formidable, y mucho menos espectacular; luego, el sacrificio de la vanidad no todas las veces se ve correspondido por la fidelidad de la persona a la que se quiere impresionar, pues el ser humano siempre es deslumbrado por lo nuevo, y hay mucho de nuevo bajo el sol, esperando saciar el vacío existencial de los insaciables.

La juventud es carrera rápida; sin darnos cuenta, la piel tersa se vuelve porosa, se cubre de manchas, los primeros surcos delinean más contornos de los deseados… y los michelines ajenos, que provocaban comentarios sarcásticos, se presentan como justicieros, sin avisar, en el propio cuerpo. La carne corrompible acude sin falta a su cita con la corrupción; años antes o después, se marchita e inicia su acelerada carrera hacia su decadencia y postrer exterminio definitivo. Sin embargo, el espíritu que la sustenta (ese ignorado por muchos), que siempre está conectado con el Creador querámoslo o no, prevalece para siempre.

El mal de la carne busca su cura en la medicina, cuyo adelanto permite mitigarlo y anularlo en muchas ocasiones; aunque solo es un vano intento para detener la inercia, pues el destino del hombre carnal es ineludible. Haga lo que se haga, siempre habrá un final.

Pero un espíritu enfermo es más grave, pues su continuidad en el tiempo se hace eterna. Si nuestra salud espiritual es buena, solo lo alimentamos con lo que le fortalece: la fe en un Jesucristo vencedor de la muerte, quién lo evidenció con su propio ejemplo. También, con la buena conducta en nuestro entorno, el conocimiento y cumplimiento de las leyes de Dios, el dominio propio ante las tentaciones, la paciencia ante las contrariedades y pruebas que nos harán subir nuestro nivel espiritual, la práctica piadosa (libre de egoísmos), y el amor desinteresado, sin segundas intenciones.

Si nuestro espíritu no está sano, nuestros ojos no estarán en la luz ni las manos ni el cuerpo entero; incluso el propio corazón, que se verá inundado por el egoísmo y el culto al ‘yo’, que tanto nos aleja de los fundamentos reales, cuyas raíces viven en la instrucción de Jesús.

La genética humana no determina los sentimientos e inclinaciones, aunque ya hay por ahí ‘estudiosos’ del tema que señalan lo contrario. La genética es la instrucción para crear vida animada en carne, a partir de los aminoácidos que darán lugar a las miles de proteínas necesarias. Pero el ADN no hace al hombre ladrón, violador, pederasta, asesino, ególatra, vanidoso, borracho, drogadicto, usurero…; todo lo que contamina la pasión, es obra del espíritu dominante en el ser, y mientras más en resonancia estemos con el Espíritu Santo, menos serán las imperfecciones y aristas internas que habrá que enfrentar, limar, y extirpar, para emerger dignos e inocentes, en el inexorable instante de la justicia divina.

Pero si nos alejamos de Él, satanás hallará con habilidad cada fisura nuestra. Ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil, y si un arte es dominado por el maligno a la perfección, es el de hacerse fuerte en nuestras debilidades íntimas. Como el ojo de un tornado de fuerza T10, nos succionará cada vez que le interese alejarnos de Dios; sabe cómo hacerlo y puede hacerlo, si nos apartamos del Altísimo.

Ahora bien, regresando al genoma, si hay algo que este sí determina, es nuestro sexo, a través de la combinación cromosomática que ‘nos toca’. Los cromosomas X-Y imponen la condición sexual, mediante un sistema único en personas y animales. Los cromosomas humanos, en situación normal, se manifiestan en parejas, y son 23; los que determinan el sexo, corresponden precisamente al par numerado en el orden 23.

La sola presencia del par cromosómico XX, implica como resultado un individuo hembra, mientras que la asociación y combinación XY significa la expresión genética que resulta en un individuo macho. Asegurando esta situación aun más, existe un gen en el cromosoma Y, el TDF (del inglés testis-determining factor o factor determinador de los testículos), que es el responsable de que el embrión desarrolle testículos y se haga masculino; no existe un gen equivalente para la diferenciación de los ovarios, de manera que el embrión será por defecto femenino, si no posee el gen TDF.

De modo que cualquier inclinación al sexo contrario no tiene su raíz en el ADN, sino en el espíritu; una evidencia de esto, que no deja lugar a dudas, es la erección que ocurre en todo homosexual pasivo, a quien la genética le hizo hombre… pero una influencia espiritual, de la 4ª Dimensión de satanás, le impone que se sienta mujer. Este influjo suele presentarse desde la niñez, aunque a veces se manifiesta también una vez adulto. En el lesbianismo ocurre igual: influencia demoníaca, en sentido contrario. Por tal razón es que la homosexualidad está implícitamente condenada por las leyes de quien nos creó.

No se trata de una ‘atrofia’ evolutiva que les ha hecho así. Si sucediera algo biológicamente posible: que una lesbiana que se ‘imagina’ hombre, tuviera sexo con un afeminado, la vida les jugaría una mala pasada: ella sería mamá y él, papá. Créanme, el enigma está en el espíritu, no en la carne: la 4ª Dimensión Espiritual somete y sojuzga a la 3ª Dimensión que vivimos en el cuerpo; lo que somos, y cómo nos manifestamos, depende de por quién nos dejemos sojuzgar: si por el Espíritu Santo o su enemigo tradicional por antonomasia.

Hace poco se celebró en Madrid el internacional ‘día del orgullo gay’, Homosexuales de ambos sexos (vaginas y penes), subidos en carrozas, a medio vestir, pusieron el adobo infalible hoy día en la sociedad: el morbo que genera el saber que se hace lo que va contra la ley de Dios, alimentando la inmoralidad, y con ello, la ira del que todo lo puede.

Aquí se vio, una vez más la desidia de algunas familias, llevando a sus críos para que ‘disfrutaran’ el espectáculo. Inconscientes e irresponsables; incapaces de evaluar lo que resulta importante para el Señor. No se puede permitir esos desfiles a la vista de los niños, inculcándoles que la unión hombre-hombre y mujer-mujer, también integran el concepto del matrimonio, pues va contra Natura y constituyen una aberración. Están muertos y no se percatan; juegan con fuego y el final no será otro que la incineración en vida, pueden darlo por hecho.

Desde aquí mi apoyo a todos los que se manifiestan contra estas actividades nítidamente subversivas, pues no pueden considerarse de otra forma. Por su parte, los gobiernos que apoyan esto, legislando leyes que se oponen frontalmente a las de Dios, tendrán que dar cuentas a la cabeza gobernante que les supera; las familias que se han marginado del Proyecto del Hogar establecido por el Creador, también serán cuestionadas, y los directamente involucrados, que escuchen el mensaje: ¡Abran los ojos del espíritu y cierren las piernas! Aun están a tiempo del arrepentimiento; la hora llega.

Declaro desde este blog, en el nombre de Jesús, que toda violación de las leyes establecidas por el Padre de la humanidad tiene punición, y pueden estar convencidos que esta será severa, en el caso de los que no se arrepientan y caigan en la persistencia de la continuidad.

Por otra parte, sea cual sea el pecado cometido, tenemos un abogado en Cristo, que tiene Poder para perdonar y librarnos de culpa, sin importar la infracción, si somos capaces de reaccionar y nos aferramos a su Espíritu purificador del nuestro, fortificándonos día a día en el conocimiento de su Palabra, para no reincidir más en nuestras faltas.

Se ha hecho todo lo posible por sacar a Dios de la mente de los hombres, desde la base: las escuelas. Educan a los futuros presidentes y ministros, en el ateismo que puede conducir a la inmoralidad, preparando las condiciones para las leyes antiCristo que hoy pululan en todo el planeta. Les alimenta un inconmensurable odio a Dios, que les hace cocear contra el mismo aguijón que acabará destruyéndoles, dejándose arrastrar en un sin sentido, y lo que es peor: arrastrando consigo a mentes débiles, ignorantes del plan del Señor.

Solo se libran de estas inclinaciones los que fundamentan sus normas de conducta en la instrucción bíblica… y de forma extraordinaria, los no creyentes a los que el Creador les ha dado un espíritu de nobleza lo suficientemente fuerte como para continuar siendo buenas personas, pese a no reconocer aun a Cristo: un espejo de la gracia de Dios.

¿Se me critica porque no hablo del amor, sino del castigo? A la Biblia me remito; ambos caminos nos permitirán alcanzar el reino de Jesús: el amor es el idóneo, el más rápido, mientras que la sanción punitiva produce dolor, y por este entra la convicción del peligro; se empieza a ser sensible y se llega a evaluar que la mejor opción es la de la obediencia. Pagamos entonces el precio de la corrección, y cuando el Omnipotente estime que estamos listos, nos reincorpora a su pueblo. Y esa es la buena noticia: Cristo es válido para hacer libres tanto a los que están cerca de Dios, como a los alejados que regresan; el método lo impone el propio individuo, con su decisión de entrega, ya sea temprana o tardía.

Luego de ello, todo el que sea fiel a Jesús, tendrá vida eterna con Él, en su montaña, pues es el puente que lleva hacia el Padre. Es decir, después del arrepentimiento y la constricción (y repito la buena noticia de estos tiempos), los no creyentes tendrán la misma opción que los creyentes, pues Cristo vive en el corazón por la fe. La forma en que esta se adquiera no es determinante; lo importante es llegar a sentirla.

La fe lleva al amor; una vez que estemos firmemente enraizados en Él, podremos entender cuán ancho, largo, profundo y alto es el amor de Jesús. Así como que la iglesia es una casa de oración, pero el verdadero templo del Señor es portátil y lo llevamos en un interior saneado. El concepto de iglesia trasciende en la unidad con Jesús: hubo un solo cuerpo crucificado para el perdón de los pecados, un solo Espíritu Santo, una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe y un solo bautismo. Hay un solo Dios; y por tanto, una sola iglesia. Esa es la meta que debe existir en todos los cristianos y la que Cristo espera de todos: que obviemos las diferencias y nos unamos en lo que nos aglutina: Su cuerpo de la Redención.

Jesús preparó a sus apóstoles para un acto de servicio: la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios. Solo así alcanzaremos la edad y el desarrollo que corresponden a la plena madurez de Cristo. Como dijo Pablo, en su carta a los Efesios 4:16:

“Por Cristo, el cuerpo entero se ajusta y se liga bien, con la unión de todas sus partes; y cuando una parte funciona bien, todo el cuerpo va creciendo y edificándose en amor.”

Así pues, la alerta de Dios es que no nos alejemos de Él, sumidos en pensamientos vanos, con el entendimiento en tinieblas. No permitan que el corazón lata insensible en el pecho, haciéndose así ignorantes de las leyes de Dios, y de su gracia. Todos tenemos parte, mediante el evangelio, en la misma promesa: Perdón de los pecados y opción de vida eterna, bajo su reinado espiritual.

Por la gracia de Dios, yo, sin mérito alguno, me veo hoy confrontado en el espíritu para escribir estas cosas. Y no sería fiel a Cristo si no insisto sobre su promesa de salvación para todos aquellos que se arrepientan de sus malas acciones y se conviertan a Él, culminando con un párrafo de la carta a los Efesios, en 3:10:

“Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la Iglesia, a los principados y potestades en los cielos, conforme a la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús Señor nuestro…”

¡Gloria a Dios en nuestros corazones, en Cristo Jesús, por todos los siglos y para siempre! ¡Amén!


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AMOR, ESPADA, Y FALSAS EXPECTATIVAS.

junio 26, 2008
Premio Excelencia

PREMIO EXCELENCIA

Desde que el hombre fue capaz de reflejar toda información a partir de la palabra escrita, los creyentes en la Fe de Dios fueron evolucionando personalmente según el plan divino, con los fundamentos establecidos en lo que fue considerado como ‘Las Escrituras’. La Palabra de Dios fue dada cronológicamente a los profetas, desde el AT, (39 libros de la Torá) hasta el NT (27 libros), todos los que conformaron la actual Biblia.
Pero, con los siglos, el mundo se dejó influenciar por una enseñanza darwinista basada en hipotéticos ‘miles de millones de años’ que sacarían a Dios de la fórmula de la vida. Así comenzaron a ceder los principios básicos de la fe cristiana; las conexiones entre la forma de pensar, de comportarse y el propio análisis de las enseñanzas de Cristo, fueron variando con el tiempo, de manera constante y desleal, hasta el día de hoy.

Un grupo amplio de creyentes en un único Creador, fue abandonando su conexión con Él, aunque intentando mantener un cierto grado de fe; otros se apartaron por completo, dando lugar a todo tipo de manifestaciones religiosas: hinduistas, budistas, santeros, babalaos, vudúes, espiritistas (que incluso leen la Biblia en sus reuniones)…

Así surgió el recurso nemotécnico satánico [el ‘Divide et Vencis’ Cesáreo]. Luego surtió a las nuevas generaciones de pedagogos y líderes [concientes e inconscientes], apartados de la fe cristiana, que asumieron el poder sobre antiguos colegios y universidades del mundo entero, logrando que esta se percibiera como ‘inconsistente y demagógica’ y que la nueva juventud se volcara, cada vez más, en el movimiento modernista:

‘Todo es relativo; no hay absolutos… la evolución de las especies así lo demuestra.’

Una vez llegados a este punto, se perdió totalmente el respeto por Dios y su subsecuente Creación humana. La evolución de las especies, ya en la mente de muchos, pasa a ser la célula básica de la sociedad, desplazando el carácter tradicional educativo que venía imponiendo la familia, que sí respondía al verdadero proyecto del Creador. Se nació a un nuevo concepto humanista y desapareció de las aulas la verdad sobre la fórmula de la vida.

O sea, el bisabuelo asistía a la iglesia, la Biblia era su libro de cabecera y sabía de nuestros orígenes; así como también del Apocalipsis. Conocía que cruzaba una estación de tránsito que nos evaluaría para nuestra permanencia en otra definitiva y espiritual, bajo el gobierno del propio Jesucristo; así se lo trasmitió a sus hijos. Pero una gran parte de la descendencia de estos, (padres actuales), han desechado por completo el planteamiento del Génesis.

La teoría evolutiva (que solo es eso: una como tantas, no DEFINITIVA), echó por tierra las creencias, fortificándose en una fe debilitada. Los actuales nietos, ya ‘pasan’ por completo de un tema que consideran ‘tabú’, un cuento para tontos; mientras, los biznietos ‘meditan’ con posturas yogas en las montañas, ante la ‘madre Naturaleza’… o se hinchan de wisky y alucinógenos de nueva tecnología, dándose cada vez más a la sin razón y el despropósito.

A esto ha llegado el mundo occidental, incrementándose día a día en el árabe, el hindú, el budista; es decir, de una u otra forma, gran parte del mundo, respondiendo al croquis del enemigo de Dios, se aparta de las creencias primigenias inculcadas por Jesús: almas débiles, lanceadas por el demonio buscador de fisuras penetrables.

Tal error fue fortalecido por los propios teólogos, cuya vanidad hizo que el hombre deformara la verdad, reinterpretando la revelación bíblica; fue revitalizado en el mismo instante en que los ‘doctos de la iglesia’ consideraron determinante una frase sacada de contexto, cuando Jesús dijo que mil días para el hombre eran como uno para Dios, refiriéndose en realidad a la paciencia imperturbable de quien es eterno en el tiempo, no a los días de la Creación, perfectamente definidos en el Bereshit judío, que señala, al fin de cada obra creada: ‘Y fue la tarde y la mañana, el 1º… el 2º… el 6º día’. En ese momento, quien debía ser defensor a ultranza de la Palabra del Eterno, según solicitud a Pedro por parte del propio Mesías, en realidad trasmite a las nuevas generaciones que la Biblia es falible, pues, si existe dudas en uno solo de sus planteamientos, ¿cuál es el creíble?

Cualquier colegio cristiano que comprometa el fundamento del Génesis bíblico (y este es el estado de la mayoría, por error Vaticano), ha iniciado su resbalón por el peligroso canal de la inverosimilitud; si no se corrige la brújula cristiana, unificando la iglesia, como Cristo exige, el final no será otro que el repetido, por importante, en Gálatas 1:8-9:

“Mas, aun si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro Evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro Evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”

En realidad, todo hombre o mujer que se considere a sí mismo un ‘soldado del Señor’, se deprime ante esta situación. ¿Seremos capaces entre todos de normalizarla? Estoy seguro que sí, si lo rogamos al Padre. No hace mucho, leí en un libro, cuyo nombre no recuerdo:

‘Si uno empieza a escarbar en una mina de carbón con una cuchara, se hará un pequeño agujero; pero si se incorporan millones de personas con la debida voluntad, cuchara en mano, esa mina será desvastada.’

¡Qué fácil puede resultar venirse abajo y desanimarse ante los ‘gigantes’ que se han unido contra la Biblia! Gigantes negadores de la Creación, tales como: la prensa, la radio, la TV, las universidades y colegios (incluyendo cristianos/católicos), organizaciones humanistas, gobiernos (especialmente los de izquierdas), toda agrupación filosófica atea…

Contra tal depresión, el antídoto de Dios: Su Palabra. Recordemos la historia de David vs Goliat, en 1ª Samuel 17:42:

‘El filisteo le tuvo en poco, porque era un joven de tez sonrosada y hermoso semblante’

Es decir, Goliat le subestimó, viéndole como un hombre débil; mas, ¿cuál fue la respuesta?:

“Tú vienes a mí con espada, lanza y venablo, pero yo voy contra ti, en nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado.”

David le hizo frente. ¿Cuál fue el resultado? ¡Un gigante decapitado! Opongámonos al gigante evolutivo, en el nombre del Dios Altísimo; les aseguro, con la convicción absoluta de quien sabe de qué les está hablando, que este grande también quedará sin cabeza. Cual ‘ciclópeo’ acéfalo, la mentira darwinista, como el agua que siempre busca su nivel, quedará sellada en el olvido definitivamente; no por nuestra pujanza, sino porque debido a nuestra fe, el propio Espíritu de nuestro Señor Jesucristo tomará el control de la onda cristiana.

Como contrapartida desafortunada, reconocidos disertantes educativos cristianos han editado libros, y escrito artículos, contra la postura de una Creación divina que muchos sostenemos y apoyamos; ante esta situación, es muy fácil que el cristiano de a pie vacile. El ‘instruido’ que vulnera la Palabra del Señor, muchas veces es escuchado por seguidores de Cristo; estos aceptan lo que oyen, dándolo por válido, impresionados por la irracional facundia evolucionista; abrumados ante el léxico seudo científico que les anula.

Incluso en varios centros de estudio e iglesias, muchos académicos son subyugados ante la idea de aceptación y respeto de sus compañeros seculares; como si fuera un premio el obtener respeto y aceptación de los intelectuales no cristianos, a cambio de ceder en principios que el propio Jesucristo, quien mencionó repetidamente a Adán y Eva, a Moisés y al diluvio de Noé, consideró irrenunciables.

Con frecuencia mayor de la debida, se alega que aceptar el Génesis tal cual aparece, resulta demasiado ingenuo, y se alienta a oír a los enemigos de Dios. ¡Cuán bajo hemos caído! ¡Nos exaltamos ante los hombres, aunque estemos crucificando de nuevo al que tiñó con su sangre la cruz, para perdonar nuestros pecados y darnos la opción a la eternidad mesiánica!

Ni siquiera nos detenemos a pensar que la evidencia está a nuestro favor, que los propios descubrimientos de la Ciencia, la dualidad de idiomas usados en la traducción de un ADN nacido antes que la misma vida, la inscripción en lenguaje codificado, y toda la información programada conteniendo la fórmula de la vida biológica, señala, como flecha justiciera, hacia una Creación inteligente, por parte del Todopoderoso.

El apóstol Juan, testigo ocular por 3 años de la instrucción de Cristo en persona; uno de los favoritos del Señor, que contempló con sus propios ojos los muchos milagros de curación realizados, la resurrección de una niña, la de Lázaro y la del Mesías mismo, describe bajo revelación, la verdadera despedida de Cristo: la alerta del Apocalipsis. Y ante el preferir el respeto de los hombres, a la gloria y las bendiciones de Dios, nos dice, en Juan 12:43:

“Porque amaban más la gloria humana que la gloria de Dios. Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió.”

Y, probando que todo ha sido parte de un plan, este hombre-espíritu dice, en Juan 12:38:

“Para que se cumpliese la palabra que dijo el profeta Isaías: ‘¿Señor, quién creerá a nuestro dicho? ¿Y el brazo del Señor, a quién es revelado?’ Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías: ‘Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón: para que no vean con los ojos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.”

Y luego, patentiza que son las Palabras de Jesús las que nos juzgarán, en Juan 12:48:

“El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.”

Todo es definido en la instrucción apostólica; también Pablo profetizó sobre nuestros días:

“Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos.”[2ª Ti 4:3]

Dicho esto, ¿qué nos queda? Dios siempre ha estado al control. Si 7 defensores evolutivos se dan palmaditas y enhorabuenas entre sí por lo ‘bien que lo hacen’, esto les hará sentirse mejor, indudablemente; pero ese estado será efímero e iluso, pues no controlan el Proyecto de la Vida. Y si 700 o 700,000 o 700,000,000 se encumbran a sí mismos, dándose entre sí valores terrenos, sucederá igual: sus criterios jamás podrán alterar el Plan de Dios, que se llevará a cabo, con ellos, sin ellos… e incluso contra ellos, si no cambian.

Es el propio Señor quien viene a reclamar lo que le pertenece; su prédica fue la del amor, pero también resultó claro ante los fariseos, a quienes llamó ‘hipócritas’, evidenciando que ante ciertas posturas agresivas a Dios, Él olvida la diplomacia y pasa de lo ‘políticamente correcto’: al ‘pan’: ‘pan’, y al ‘vino’: ‘vino’. Su profecía Apocalíptica enseña que la 2ª aparición suya será empuñando la espada de la justicia: amor, a quien amor merece; sanción a los conquistadores de castigo.

Soy consciente que se me ha criticado en el blog por intentar ‘asustar’, recordándome que estoy ante gente que peina canas; como si representara el cuento que se les hace a los niños para que coman. Pero sería un irresponsable si no actuara así; a diferencia de otros, yo he escogido la aprobación de Cristo, (aunque venga acompañada de la descalificación, y la burla de la mal llamada Ciencia), antes que la palmadita darwinista. Está escrito:

“El temor de Dios es el principio de la sabiduría.” [Salmos 111:10]

“Aprovecha más la reprensión en el entendido, que cien azotes en el necio.” [Pro 17:10]

Acojámonos al refrán ‘A buen entendedor’; neguemos las falsas expectativas que inducen a pensar que si Dios es amor, siempre habrá tiempo para la contrición. Nuestros relojes controlan horas humanas, pero nadie conoce el ‘kairos’ del Señor; a la hora de partida (individual o colectiva) nos iremos, con o sin maletas. Será el fin de la ocasión de arreglar asuntos con Cristo.

De lo sublime a lo vulgar no hay más que un paso; toda reflexión que nos evite darlo, será sabia. La diferencia de conocimiento que aísla al cristiano de ateos, budistas, hinduistas, musulmanes o cualquier otra manifestación religiosa y/o filosófica, es la identificación con el Espíritu de Cristo. Todas las religiones tienen su líder (incluso los hijos de Darwin), pero ninguno dejó una estela de milagros de todo tipo, y se entregó luego en una cruz, condonando la deuda humana ante el pecado, para resucitar días después.

Puntualizo que no tengo nada contra quien decide no creer, sino contra el que no cree y decide arrastrar a su vorágine a todo aquel inocente que le escucha, haciendo todo lo posible por sacar a Dios de la mente humana, pues es un acto reprobable. Exhorto a todo aquel que lea estas líneas, sin marginar color, sexo o nación (todos somos de una misma raza), a que abran su mente como un paracaídas, al conocimiento del Espíritu, pues él, y no otro, será quien impida que seamos llevados a donde no deseamos.

Seamos buenos y reflexivos; el Señor bendice con el mismo poder que juzga. Guste o no, con independencia de halagos humanos, ya vengan de aldeanos, obreros, sabios, reyes o gobernantes, Cristo regresa con su cetro eterno y definitivo, ungido por el Padre.

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CRECIENDO EN ORACIÓN

junio 8, 2008

En muchos versículos, la Biblia nos muestra que orar no es cosa fácil. Existen distintos factores que pueden contribuir a crear un verdadero espíritu de la oración; pero sin lugar a dudas, son muchos más los que atentan contra la vida de oración del cristiano.

Antes de ubicar estos impedimentos con una visión bíblica, será útil para nuestro propósito señalar tres puntos que pueden contribuir a acercarnos confiadamente al trono de la gracia, alcanzar  misericordia, hallar bendición del Padre y el oportuno socorro. Algo bien definido en Hebreos 4:16:

“Lleguémonos pues confiadamente al trono de su gracia, para alcanzar misericordia, y hallar la bendición de la ayuda oportuna.”

Primeramente, considero importante señalar la necesidad de procurar el ambiente necesario donde orar. Es verdad que Dios está en todo lugar, y se puede orar en una cámara secreta de nuestra casa, en la calle o mientras viajamos; el Altísimo siempre escucha. Sin embargo, el sitio es de tanta trascendencia, que no en vano el mismo Jesús al hablar del Templo no vaciló en llamarlo: ‘Casa de Oración’.

La iglesia, el templo de Dios, es un lugar ideal; tanto como podría ser encontrarse en el campo una noche estrellada y dar gracias y alabanzas al Señor.

En segundo lugar, quisiera señalar la importancia de una adecuada preparación mental y espiritual: Una riña o enojo o el uso de  un vocabulario inadecuado, no puede crear el ambiente necesario para la oración; no hay nada mejor que un momento de paz, silencio y serenidad, para permitir que  el Espíritu Santo nos ayude a abrir las ventanas de los cielos y nos capacite para entrar en el Santuario de Dios, libres de carga emocional.

En tercer lugar, que considero de gran importancia, está el tener motivos legítimos y concretos por los cuales orar. El Padre Nuestro es una oración modelo, tanto por su orden, como por los asuntos que incluye. Hay que superar vaguedades, vanas repeticiones, verborrea inútil, distracciones y gestos que no conducen a nada ni coinciden con el acto de orar, que es, simplemente, ‘conversar con Dios’.

Con frecuencia escuchamos oraciones que son verdaderos sermoncitos dirigidos al Padre.

Dicho esto con un propósito altamente constructivo, quiero insistir en que debemos librarnos de profesionalizar nuestra oración, para lograr hacer de ella una actividad viva, real, emocionante y existencial. Entreguemos el corazón, para que podamos decir lo mismo que Jesús ante la tumba de Lázaro:

“Padre, gracias te doy por haberme oído; yo sabía que siempre me oyes.”

Con amor: Pastor Daniel.