VENCIENDO LA MUERTE

marzo 22, 2008

EL DÍA DE LA LUZ.

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”(1ª Co. 15:21-23)

Felicidades a la comunidad cristiana presente y la futura. Es la víspera de resurrección; el Buen Pastor buscará ovejas disipadas, para recordarles que también son de su redil y sanar heridas sin importarle causas, ofreciendo alianza imperecedera, en fidelidad a su promesa para toda la raza humana. Lo acredita con la sangre vertida desde el huerto de la confirmación de su pago, hasta la última gota de la lanzada en su costado, ya cadáver de hombre, sobre el madero santificado en el Gólgota.

¡El domingo sí habrá fiesta! Hace casi dos milenios, cuando la voz de Dios se oyó como un trueno ante los reunidos frente a Jesús de Nazaret, en la proximidad de su sacrificio por el pecado humano (Juan 12: 28-31), el Señor expresó que lo que para muchos fue retumbo del cielo, en realidad constituyó un mensaje al pueblo, no a Él, anunciando a todo el planeta:

“¡Ahora será expulsado el que manda en este mundo!”

Algo que vemos como una premonición de la acción descrita posteriormente, en Ap 20:1-3:

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo..”

La celebración dominical, tendrá lugar con el enemigo otra vez libre y haciendo de las suyas, hasta que el juez Supremo decida el momento de su justicia. Imaginamos el poder del resucitado Jesucristo, neutralizando entonces al engendro de la maldad, y enviándole al fuego por los tiempos de los tiempos, junto a sus seguidores.

También lo sentimos hoy, en el látigo de su verbo: caricia para quienes deciden seguirle desde el amor, y fustazo correctivo, aun no mortal, a los que permanecen ciegos, sumidos en desordenes morales de todo tipo o a aquellos con una menor culpa, producto de desidias y tibiezas provenientes de la ignorancia de su palabra.

El significado de Jesús, vuelto en carne a la vida, es locura para los que buscan su propia perdición, pero ratificación de fe y esperanza para todo aquel que cree en su promesa. Con su resurrección, dejó evidencia de la posibilidad de una vida eterna: si Él pudo, nosotros podemos. Y esto no nace de una deducción lógica, sino de la confirmación profética salida de sus labios, mientras oraba ante sus discípulos, en Juan 17:2:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

La esperanza del pueblo de Dios es crecer espiritualmente, no la de ser destruidos. El Creador señala los límites de campo de trabajo de cada cual, y nadie puede gloriarse de sus propios éxitos, pues es atributo único de Dios. Los herederos del amor de Jesús, adorándole desde la multitud de iglesias en las que se han repartido, deben buscar los puntos de encuentro, no los divergentes, porque estos han sido creados por quien todos conocemos, para separar y confundir a los cristianos del mundo entero.

En honor al Cristo resucitado, debemos ser celosos de que toda gloria y honra le corresponda al único hombre que fue capaz de dar su vida por el pecado cometido por la humanidad, aun cuando Él mismo fue siempre libre de culpa. ¿Quién de nosotros sería capaz de de dar su vida por otra persona? Y no pregunto por la posibilidad de sacrificar esta única vida carnal de la que disponemos, a favor del vecino que saludamos por las mañanas, sino por alguien que no conocemos y vive a 10000 kms. de nosotros.

Debemos ser celosos de todo aquel que hable de un Jesús diferente al que se nos ha predicado. Ya Pablo habla de este peligro en 2ª Co 11:4:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis… “

Si como cristianos deseamos glorificarnos, por propia obra o pertenencia a determinada congregación, debemos hacerlo antes con todo aquello que manifieste nuestras debilidades, enfrentándonos a ellas para intentar ser mejores ante el Justo. Reflexionemos ante aquella situación del Pablo suplicante, que le pedía a Jesús que le retirara la enigmática espina clavada en su carne (2ªCo 12:4-9), ante lo cual, el Señor le contestó:

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Es importante puntualizar que el Hijo de Dios resucitó luego de morir por nuestros pecados, según venían profetizando desde muchos siglos antes, primero el rey David, luego Isaías, y otros más; es decir: fue la respuesta a todo un plan concebido por el Altísimo. No murió por azar, de la misma forma que los seres humanos tampoco lo haremos; hay un plan divino para la humanidad, y la dirección de la obra nos ha dado el libreto para que nosotros mismos decidamos qué papel jugaremos en esta función que se acerca a su fin.

Jesús resucitó al tercer día, no 72 horas después, como algunos plantean para desvirtuar la verdad bíblica, y sembrar la duda. Le llevaron al sepulcro un viernes y se le apareció el domingo, (Mc 16:9) primero a María Magdalena, como canto de esperanza a todos los pecadores futuros, evidenciando que con Él no hay preferencias y que estaba abierto al perdón, y luego a Pedro. Más tarde a sus apóstoles, y después, a más de 500 cristianos que le habían visto morir en la Cruz, para que sirvieran de testimonios futuros. (1ªCo 15)

La lectura que debemos hacer todos de la resurrección, es la alternativa de vida eterna para todo aquel que cree que Jesucristo es el Señor y lo confiesa con su boca. La eternidad prometida es una semilla depositada en nuestros corazones, que germinará según el abono personal; es la morada de luz a la cual se accede desde dos caminos: el amor… o el temor, en función de las elecciones del libre albedrío concedido por el Dios Padre.

El Eterno nos llama desde el amor; pero los más incrédulos también tienen su posibilidad, si a última hora una chispa del miedo a estar equivocados, les hace volver de sus errados senderos. Ahora bien, no se le puede pedir al Señor que guíe nuestros pasos si no tenemos intención de mover los pies.

Si se ansía conocer a Dios, debe creerse a sus profetas, con quienes hablaba directamente, ordenando que escribieran todo en un libro para que creciéramos en conocimiento, y su verdad fluyera totalmente, sin astucias. No se trata de convencer a nadie para vender un auto, sino de serle fieles desde el alfa hasta la omega: el ‘Yo Soy’ del Señor. Jesús enseñó que el que quisiera, le siguiera tal como Él era, y el que no, que esperara acomodado en la forma de vida elegida, hasta que volviera a pedir cuentas a todos.

La sangre de Cristo anuló nuestros pecados; Él nos llama desde el amor, la vía más rápida y segura para seguirle, ‘gratis‘, por el recto camino que nos guía hacia el acceso principal de su Sión definitivo. Sin embargo, en su misericordia, nos ofrece otra alternativa a los rebeldes, abriéndonos una puerta de servicio a los arrepentidos de habernos apartado del trayecto, para que regresemos, ya sea diagonal o transversalmente, según la distancia a la que nos hayamos alejado… aunque pagando entonces un precio de recargo, como indica Jer 30:11, repetido en 46:28, para patentizar su sanción punitiva:

“Pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

El Creador, siempre manifiesta su exhortación al arrepentimiento con promesa de perdón, a lo largo de los 66 libros que constituyen su Biblia, pues Él no desea hacernos daño, sino perfeccionarnos. Es como cuando nos presentamos a un ‘casting‘ porque aspiramos algo que se ofrece: se selecciona a los que se consideren mejores para el propósito que se trate. Si se aspira ir a la vida eterna, no podemos ser la levadura que leuda la masa, sino la harina refinada que formará parte de ella.

El Todopoderoso lleva en un brazo la vara de la corrección, dirigiéndola hacia quienes ama, no hacia los que ya han elegido la perdición; escoge a los hombres según su corazón, pues no ve al pecado, sino el potencial de bondad que acabará por destruir a este. Su otra mano está permanentemente tendida hacia el arrepentido: una castiga y la otra salva, pero el libre albedrío siempre deja al hombre la última palabra.

“Yo reprendo y castigo a todo el que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”(Ap 3:19)

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.”(Ap 22:14)

Estas fueron dos de las últimas recomendaciones del Rey de Luz; seamos cautos y aprovechemos este nuevo aniversario de su victoria sobre la muerte, para meditar en ellas: nos arriesgamos a perder mucho en este acto. Sed buenos, el Señor viene.

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SEMANA SANTA Y EXPECTATIVAS DEL SEÑOR

marzo 19, 2008

¿A DÓNDE IRÁS EN ESTAS FIESTAS?

Hemos llegado a Semana Santa; lo que para muchos representa ocasión de aventura, visita a París, o mucho dinero debido a turistas visitantes, en realidad es una evocación de algo sucedido hace 1975 años atrás, el preámbulo de un hecho que aun hoy rompe todos los esquemas de la mente humana: la crucifixión de Jesús de Nazaret. Lo que para una buena parte de la humanidad constituye un sin sentido, resulta una promesa de opción a vida eterna para todos aquellos que le reconocen como Hijo de Dios.

Jesús predicó siempre la paz, y esta es unión; sin embargo, pese a todos sus esfuerzos y recomendaciones constantes, su iglesia ha sido dividida por los hombres: católica, (las que comulgan con roma y las que no, que son muchas más de lo que se piensa), la ortodoxa, (ídem), y la protestante, que también está representada por cerca de cien tipos. “Divide et vinces“, el “divide y vencerás” del emperador romano Julio César, es aplicable a este caso: el cristianismo se fracciona y el demonio abre una botella de champán, se apoltrona en su mejor butaca y pone su música satánica favorita, disfrutando su éxito.

Ya Pablo comentaba en sus epístolas, sobre el riesgo de las interpretaciones personales de la Biblia y de las inclinaciones hacia determinados guías espirituales de su época, siempre centrado en presentar a Jesús como tronco de la iglesia, y a los cristianos como su ramaje. No obstante, a día de hoy, se perciben grandes diferencias de concepto, pese a que una de las últimas manifestaciones de Cristo advierten del peligro en Ap 22:12:

‘Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.’

¿Necesitamos que el Señor sea más específico? ¿Por qué usó los términos ‘alfa y omega’? ¿En qué parte se relacionan la primera y última letras del alfabeto griego con el Salvador, si no en su Biblia? Resulta evidente que nos instruye sobre nuestro comportamiento hasta su llegada: seguir fielmente sus instrucciones, que Él tuvo mucho cuidado que quedaran escritas, confirmando una vez más que todo lo escrito en el libro de Dios, queda consagrado como verdad; es decir, que la sangre del Mesías representa el cuño que certifica la autenticidad de cada palabra bíblica.

¿Por qué el hombre se mete en diatribas filosóficas, incorporando deducciones que no fueron escritas por Dios? ¿Es que acaso este pecó de insuficiencia de argumentos? ¡Cuánta osadía hay en el corazón humano! Gracias a ello, surgieron las cruzadas antes, y el odio entre católicos y protestantes llenaron de muerte las calles del Ulster, más tarde. Pese a que la enseñanza recibida del Señor siempre fue la paz: antípoda de la violencia.

¿Por qué propugnar, por ejemplo, a un Cristo aliado a empresarios, cuando en realidad, constantemente se nos enseña lo contrario en la Palabra de Dios? En Santiago 2:5 se nos dice que Dios ha escogido a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en fe y que reciban como herencia el reino prometido a quienes le aman. ¿Qué con esto, que Jesús odia a los empresarios? ¡Claro que no! La enseñanza está en que lo importante para el Señor es el Espíritu. ¿Qué clase de empresario fue Pablo? Si tuvo alguna empresa, fue de propaganda, sin cobrar por ello, difundiendo desde las cárceles romanas sus prodigiosas cartas evangelizadoras, pues cuando no estaba preso por causa de Cristo, le andaban buscando, para arrestarle. ¿Y Esteban? ¿Y el recaudador de impuestos?

¿Qué tipo de empresarios fueron aquellos que el propio Señor les indicó que salieran a proclamar su mensaje, solo con lo puesto? En la casa de Dios no se acuñan monedas; la instrucción y la evidencia bíblica, enseñan que el dinero es poder, y ambos corrompen al Espíritu que mora en cada hombre: el primer Renault 7 ya no gusta, aunque funcione bien; pasamos por el concesionario y nos encandila el ostentoso Mercedes plateado que se exhibe. Nuestra mente deja de estar donde debe y comienza a resbalar hacia donde no debe.

Lo material es enemigo de lo espiritual; la bonanza económica de un cristiano, es gracia de Dios, concedida para una etapa efímera, pues según la propia Biblia, ‘el rico es como la flor de la hierba, que no permanece.’ Y así hay que verlo. “A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga“, reza un refranero popular, con más verdad que vicio.

Una evidencia de la corrupción derivada del dinero, la vemos en la propia materialización del Espíritu. Los cristianos abrazados a la fe católica salen en sus procesiones, con una imagen de madera que representa a un Cristo crucificado. El concejal de urbanismo, de Palma, Islas Baleares, cofrade asiduo en estas procesiones, sobre cuyo hombro ha estado varias veces el representativo Cristo de madera, parece que estimó que una buena forma de dignificarse ante Jesús, era pagar con la tarjeta de crédito del Ayuntamiento, todas las consumiciones realizadas en un club de alterne gay, carnes incluidas. ¿Agrada esto al Señor y responde a sus expectativas con los cristianos?

Y no es que esté involucrando en este hecho a todos los hermanos en la fe que salen tras las representaciones de la Virgen y del Cautivo; sino que intento evidenciar que tenemos una idea distorsionada sobre lo que nuestro señor Jesucristo espera de nosotros. Llegan estas fechas tan especiales y, en lugar de recordar lo que verdaderamente se debe: las promesas de vida eterna y la instrucción de llevar una vida ordenada, según las leyes que nos dejó, lo que se hace es acudir a comilonas, bebidas inclusive, viajes turísticos, etc.

No le reverenciamos con el acto de contrición debido, en recuerdo a su agónico sufrimiento, desde Getsemaní, hasta su muerte en la Cruz, sino con una parafernalia de artículos conmemorativos, vendidos y comprados en unas ‘fiestas‘ concebidas para ganar dinero. Los hosteleros no meditan en el Cristo agonizante, sino en las expectativas de un lleno completo en sus negocios; mientras una mayoría del resto de las personas, en lugar de recogerse, sacan cuentas sobre cuánto dinero tienen para montárselo bien en estos días: Paganismo puro y duro. ¿Es qué acaso hacemos fiesta en el aniversario de muerte de un familiar; el padre, por ejemplo?

Luego nos sentimos ofendidos si los creyentes musulmanes (no hablo del extremismo islámico) nos consideran impuros. ¿Dónde ha quedado la exhortación constante a la pureza por parte de Jesús?  En Pedro 1:16  puede leerse las recomendaciones del Señor:

“Sed santos, como yo soy santo”

Estos días deben ser aprovechados para reflexionar sobre nuestro comportamiento ante la vida. Debemos estar más dispuestos a escuchar a los demás, siendo lentos ante la réplica soberbia y la ira, pues el hombre enojado no hace lo agradable a Dios. No debemos discriminar a unas personas de otras; ya sea por su dinero o raza, pues la ley reza: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo‘, y a nadie le complace recibir trato de inferioridad por parte de otros. Hay que ser compasivos, sabiendo que si no lo somos, sin compasión seremos juzgados Tenemos, en fin, que despojarnos de toda maldad y aceptar el mensaje de Cristo con humildad, porque tiene poder para salvarnos.

Debemos reflexionar en las consecuencias derivadas de la aceptación Papal de la teoría evolutiva; una tesis que borra de un plumazo desde el capítulo 1 del Génesis, hasta el 11; lo que Dios ordenó a Moisés que escribiera, como sentencia firme, sin ambages ni más puntualizaciones: una Creación de 6 días de 24 horas, no de miles de millones de años, con la participación directa del Espíritu de Cristo, con Adán y Eva incluidos, por supuesto. Pablo nos advirtió ya sobre la ‘mal llamada ciencia‘.

Gracias a esa flexión de rodillas Papal ante la diosa ‘evolución’, hoy se enseña, incluso en las escuelas católicas, que no fuimos hechos por Dios a su imagen y semejanza, que no hay más futuro para el hombre que convertirse en otro tipo de ser (que nadie sabe como será)… y que al no haber juicio para vida eterna, pues esta no existe, no tenemos que dar cuenta a nadie de nuestros actos.

Por otra parte, si decimos que tenemos fe, debemos ser coherentes ante el Señor, corroborándola con nuestra actitud, evitando que alguien pueda criticar nuestra fe sin hechos, mientras da pruebas de su propia fe, a través de sus obras, incluso siendo ateo.

Renglón aparte merece nuestra lengua: quien no comete errores en lo que dice, está cerca de Dios. Así como la brida en la boca del caballo permite su obediencia, debemos poner freno espiritual en nuestra boca, para no arder en el fuego que puede provocar. Hay un proverbio chino que expresa: ‘Eres dueño de lo que callas, y esclavo de lo que hablas‘.

Si nos consideramos sabios, debemos demostrar la sabiduría con buena conducta. Si dejamos que la envidia nos invada el corazón, actuaremos por rivalidad, faltaremos a la verdad y nos desprenderemos ante Dios de todo lo que pueda enorgullecernos. Donde hay envidias y discordias resultantes, impera la maldad y el desorden: enemigos del Padre de todos. Los que se abrazan a la sabiduría procedente de Dios, intentan ser puros, pacíficos, bondadosos y dóciles. También compasivos, imparciales y sinceros: hacedores de bien y paz; ya se sabe que quienes procuran paz, siembran en paz, para recoger como fruto la justicia final.

Los malos deseos acunan en el corazón del humano; generan sus guerras y todo tipo de desavenencias. Se ansía lo que no se posee y se llega a matar por conseguirlo. No se logra lo que se quiere porque lo que queremos no está en correspondencia con lo que nuestro Padre desea para nosotros. ¿No desean los padres lo mejor para sus hijos? Pues funciona igual; si pedimos, lo hacemos mal, pues nos mueve nuestro materialismo y sensualidad: enemigos del Creador, que ama con celo nuestro espíritu  interior.

Dios se opone al orgulloso y es generoso con el humilde. Sometámonos a Él y resistamos las tentaciones de su oponente; así este huirá de nosotros. Acerquémonos al Señor y Él se acercará; limpiemos nuestros cuerpos de faltas, así como nuestra mente y corazón de malos pensamientos, pues no se puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo. ¡Humillémonos para que seamos enaltecidos por el gran Enaltecedor!

No hablemos mal unos de otros, pues estaremos juzgando y, con ese mismo rigor, se nos tratará en nuestro inexorable juicio personal. Olvidemos el orgullo y subordinemos nuestros planes a la voluntad del Eterno, pues somos neblina fugaz, que aparece y desaparece sin dejar rastro. Si Dios quiere, viviremos y podremos hacer lo que le pidamos, si está en resonancia con su voluntad; y si no hacemos el bien, pudiendo hacerlo, estaremos en falta ante los ojos del Supremo, con toda seguridad.

Seamos capaces de darle a la Semana Santa el verdadero valor espiritual que reclama; que sean días para hacer un alto, reajustar nuestras brújulas y reemprender nuestros pasos con un mayor sentido de orientación. No es tan difícil, solo debemos preguntarnos en cada acción nuestra: ¿Actuaría así nuestro Señor Jesucristo? Él está pendiente de nosotros; tiene sus expectativas puestas en cada uno, pues cada uno responde a un plan.

No debemos finalizar sin exponer que la muerte gloriosa del Señor, sin ‘cuidados paliativos‘, fue también una señal contra la eutanasia. Al morir con honra en la cruz, instruyó sobre el modo en el que los cristianos deben enfrentarse a su último aliento: el Crucificado le plantó cara, lleno de fe; la aceptó con amor, confiado en que iba hacia los brazos del Padre. ¿Fue o no un tránsito digno? Estando cerca de Dios, la muerte no asusta; la fe nos fortalecerá en la hora de la prueba.

Seamos etimológicos: no estamos de fiestas, sino en la semana de Jesús, quien sufrió muerte en la Cruz para lograr un pacto de vida eterna ante Dios, en beneficio de la humanidad. Una opción de eternidad bajo su gobierno, en el Sión definitivo, que debemos aprovechar. Intentemos ser mejores personas y rompámonos en este aniversario ante Él, para que lleve nuestras deudas a cero y nos comprometamos a dar lo que se espera de nosotros, según enseña Tito 2:14:

“Él se entregó a la muerte por nosotros, para salvarnos de toda maldad y limpiarnos totalmente, para que seamos suyos, deseosos de hacer el bien”

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DE MONERAS, A PERSONAS: EL AZAR NO ES SUFICIENTE

febrero 28, 2008

Febrero 28/2008

ESPECIACIÓN EN BACTERIAS.

Llevo varios días analizando el hipotético ciclo evolutivo, que podría haber llevado a los primeros organismos procariotas hasta protoctistas, según cita la teoría de la evolución, y de ahí, hasta la diversificación masiva de vida que existe hoy.

Todos los protoctistas son eucariotas que en sus primeros estados se encuentran muy diversificados, pero no hay una clara definición de ellos: no son animales, ya que no se desarrollan a partir de blástulas, y no son plantas puesto que éstas surgen de un embrión. Tampoco son hongos, puesto que éstos nunca exhiben undulipodios o ‘flagelos’ y nacen a partir de esporas. El paso de aquellas primeras bacterias a eucariotas, aun no se ha esclarecido, pese a que lo intentan con tenacidad y dedicación desde los primeros hallazgos de microorganismos, en el siglo ¡XVIII!

Veamos los pasos que debe dar por sí solo el hábil procariota, para evolucionar hasta protoctista, que, aunque no se puede catalogar ni como animal ni como planta… ni tan siquiera como hongo (¡menos mal!) se considera el antepasado común de los estudiosos del tema (el mío no).

El procariota tiene un solo cromosoma circular cerrado; el protoctista (eucariota) posee varios cromosomas lineales, terminados en telómeros. Procariota no posee núcleo, así que tampoco membrana nuclear; mientras la célula eucariota si cuenta con su auténtico y original núcleo. En procariotas (también en mitocondrias y cloroplastos eucariotas) el ADN es una doble cadena insertada en la célula, (1 mm aprox.), circular y cerrada, llamada cromosoma bacteriano.

En los Eucariotas, el ADN está principalmente en el núcleo, con su superenrrollamiento (trenzamiento de la trenza) y la asociación con proteínas histónicas y no histónicas. El ADN se enrolla (dos vueltas) alrededor de un octeto de proteínas histónicas, formando un nucleosoma. Existe una secuencia de ADN de hasta 80 pares de bases, que dan lugar a un “collar de perlas”  (fibra de cromatina): la estructura propia del núcleo interfásico, que no ha entrado en división. Este collar de nucleosomas vuelve a enrollarse y cada 6 nucleosomas constituyen un “paso de rosca” por medio de histoma H1 formando estructuras del tipo solenoide. Los ribosomas del procariota son del tipo 70S y los del eucariota, del 80S

Por otra parte, el procariota no presenta mitosis ni tiene orgánulos (mitocondrias, cloroplastos, centriolos, aparato de Golgi) mientras que la eucariota sí; tampoco tiene citoesqueleto ni hay corrientes citoplásmicas ni movimiento ameboide, en tanto la eucariota sí cuenta con todo ello.

Quiero significar que el aparato de Golgi, (su descubridor: Camilo Golgi), tiene una estructura similar al retículo endoplasmático; pero es más compacto. Está compuesto de sacos de membrana de forma discoidal y está localizado cerca del núcleo celular; cada pila  de sacos se llama ‘dictiosoma’ y agrupa unas 6 cisternas. Estas dictiosomas varían desde unos pocos, hasta una gran cantidad.

El paso de ‘bacterias’ a eucariotas es imposible… hasta que no se demuestre lo contrario. La imponente necesidad de coincidencia de  casualidades abruma tanto, que aun no ha podido ser puntualizado y aclarado este hecho; es lógico, después de haber visto cuántas cosas tiene que ‘fabricar’ la pobre célula procariota para ‘evolucionar’. No basta con poner millones de años por medio, ni dar el salto hacia una especiación más confusa que la idea de un diseño inteligente.

La evolución de un organismo compuesto y complejo a partir de uno simple debe ser un fenómeno visible en la Naturaleza, o al menos debe acreditarse pruebas que atestigüen este proceso en varias oportunidades. Hay entes biológicos, (vegetales y animales inferiores), cuyo tiempo de vida es enormemente breve, por lo que el hombre podría apreciar el curso de los cambios orgánicos a través de sus generaciones; sin embargo, en estos doscientos años de atención concentrada en todo lo que pudiera resultar una evidencia, no han sido capaces de ver ninguna transición de un estado elemental a otro complejo. Todo lo conseguido se remonta a ‘mutaciones’ en bacterias, y esto, muchas veces bajo condiciones forzadas, a nivel de laboratorio. Las entidades procariotas han continuado siéndolo, aunque no desde su perspectiva original, sino como ‘mutantes’.

La evolución plantea una especiación a partir de poblaciones aisladas que dan lugar a ‘nuevas especies’. Investigan sobre Drososphila melanogaster, la mosca de la fruta. Pero no hay nuevas especies, sino dos tipos de moscas en dos extremos poblacionales opuestos, con su ADN alterado; muy mal de evidencias deben andar cuando después de dos siglos aun buscan especies nuevas en las insectos y organismos primarios.

Ya en el artículo anterior describí el comportamiento caprichoso de la Naturaleza, con respecto a las abejas obreras, estériles, pero miembros de la misma especie que el resto de la colmena. También del trayecto: caballo, burro, mulo; diferenciados genéticamente.

El árbol filogenético de la vida, basado en comparaciones de ARNs ribosómicos 16S y 18S, según los investigadores evolucionistas, en mi modesta opinión, tiene más cuento que las 7 ediciones de Harry Potter.

El ARN 16S (sub unidad menor de los procariotas) y el 18S (subunidad menor de los eucariotas), así como otros ARN (mensajeros, transferencia, microARN, + otros genes ARN no codificantes), funcionan para lo que fueron creados, sin tener nada que ver con la hipotética evolución que solo existe en las mentes de sus seguidores.

Los ARN ribosómicos y de transferencia son esenciales en la constitución de los ribosomas y en la traducción de las proteínas. Esa es la esencia de la información; no tendrán más que las conjeturas logradas hasta ahora, aunque continúen agotando energías dos siglos más en tratar de demostrar lo indemostrable. Por enésima vez: ¿Dónde están los animales de transición que deberían estar en proceso de cambio en estos momentos? ¿Los tienen guardados los evolucionistas?

Tengo en preparación, en el disco duro del ordenador, cerca de 50 artículos para subir al blog. Esto demanda buena parte de mi tiempo, y por esa razón he seguido de largo alguna vez y no me he detenido a responder temas evolutivos que yo SÉ, por revelación del espíritu, que son falsos. Pero, ante la posibilidad de un descrédito cristiano y por ser consciente de lo que en realidad existe tras este debate, (aunque muchos evolucionistas inocentemente lo ignoren), no tengo más opción que rivalizar desde la propia terminología de esta corriente filosófica, con vista a neutralizar los argumentos usados. Como el siguiente:

‘Se conoce como especiación al proceso mediante el cuál una población de una determinada especie da lugar a otra u otras poblaciones, aisladas reproductivamente de la población anterior y entre sí, que con el tiempo irán acumulando otras diferencias genéticas. El proceso de especiación, a lo largo de 3.800 millones de años, ha dado origen a una enorme diversidad de organismos, millones de especies de todos los reinos, que han poblado y pueblan la Tierra casi desde el momento en que se formaron los primeros mares.’

‘El modo más simple de especiación es la especiación alopátrida o geográfica que es la que se produce cuando las poblaciones quedan aisladas físicamente debido a barreras geográficas (ríos, montañas, etc.) que interrumpen el flujo genético entre ellas.’

De nuevo lo mismo: ¿Dónde están esos millones de especies invisibles? Porque el hombre lleva unos cuantos miles de años aquí y los animales visibles siempre son los mismos: no se localizan reptiles que le estén asomando las alas, ni mamíferos terrestres a media agua, esperando que se le caigan las patas traseras y que las de alante se le conviertan en aletas, mientras la nariz se le va subiendo a la cabeza, porque aspiran a ser ballenas. Solo en la imaginación de los continuadores de Darwin.

Lo que plantean aquí, es mutación por pérdida de información. Las razas humanas (yo a lo mío, pues el hombre es lo importante) que tienen un nivel de intercambio con personas de otras regiones, (indios, africanos, aborígenes latinoamericanos, y otros) van experimentando cambios morfológicos, debido al enriquecimiento del ADN, por recuperación de parte de la información perdida, tras uniones con personas de otras razas; mientras que otras como chinos y coreanos, aislados por su idiosincrasia, no. Ahora China está invirtiendo en África; ya hay concertadas miles de becas para africanos; si Dios les da tiempo, tendremos la oportunidad de ver los mestizos chino-africanos, que mejorarán la genética poco enriquecida en información, existente en Asia.

Parafraseando a Dobzhansky: “Nada tiene sentido en biología si no es bajo la neblina de la evolución“. Veamos otro planteamiento, que parte de los organismos procariotas:

‘Imagínese una colonia de bacterias que vive en un medio a una determinada temperatura más o menos constante. Las bacterias, con una alta tasa de reproducción, sufren mutaciones como todo ser vivo. La inmensa mayoría son perjudiciales, pero imagínese que, muy de tarde en tarde, una bacteria entre varios millones sufre una mutación inocua (ni buena ni mala) que le produce una mayor tolerancia a la temperatura elevada. No es necesario, además, que sea por adición de genes, puede ser de cualquier otro tipo.’

Ante esto, no me queda más que decir que no es necesario retrotraerse a las bacterias; ya he concordado que en hombre y animales existe esa condición de adaptación al medio y jamás he negado la ‘evolución horizontal‘. Por esa razón vemos esquimales soportando temperaturas inferiores a los -55º C, en zonas del Ártico, mientras otras personas lo hacen a la temperatura más alta registrada en nuestro planeta, en el desierto de “El Azizia”, en Libia, en ocasiones próxima a los 57º C. Allí, el 13 de Septiembre de 1922, el termómetro marcó una temperatura de 57.8º Celsius.  Es decir, 100º de diferencia entre ambos.

Sin embargo, esquimales y africanos no se dirigen hacia ninguna otra especie; continúan y continuarán siendo hombres, con su esquema genético, similar al de Adán, pero con las mutaciones debidas a la pérdida de información codificada en el ADN, producto del pecado.

La facultad de evolucionar se manifiesta en los atletas que constantemente están mejorando sus propias marcas; de hecho, los cronos olímpicos del año 1960, están lejos de los actuales. Pero eso no significa que el hombre esté avanzando hacia una especie superior, pues no la hay; el ser humano constituye la última obra de Dios. Fue su culminación, y la única evolución que espera por él es la que alcanzará si corre su carrera definitiva con un buen corazón de atleta del Señor: de carne moribunda a espíritu vivificante, en el Sión definitivo, para siempre, bajo la jerarquía del resucitado Jesucristo.

La posibilidad de crecer física y mentalmente, está en los genes y forma parte del proyecto de Dios. Se manifiesta desde el propio nacimiento: de la cuna al suelo, en cuatro patas, hasta adquirir la fortaleza muscular necesaria para erguirse, mientras se arman vocablos y se dice ‘papá’ o ‘mamá’ por vez primera. Se inicia un avance hasta que cada cual llegue a su cima; luego comienza el descenso, con los achaques dictados por la genética individual, y por último, la muerte inexorable del cuerpo. La mente sigue viviendo en el espíritu, hasta que el Señor determine el fin de todo lo que conocemos  y se abran el nuevo cielo y tierra definitivos; donde el implantará su Reino, que les aseguro, no tiene nada que ver con el de las moneras.

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EL COSMOS LLEVA PAÑALES.

febrero 18, 2008

Febrero 18/2008

LOS ASTROS Y LOS OTROS.

Me gusta mi casa; vivo en una 7ª planta, la última del edificio. Al sur, a 400 ms., tengo al mar, pero las construcciones frente a la playa solo me dejan ver algo más que el horizonte; aunque, siendo exacto, queda libre el espacio intermedio entre un hotel y la colosal mole de apartamentos a su lado: si un barco cruza esa zona, y estoy atento, seguro no me lo pierdo.

Pero el norte… ¡eso es otra canción! Me paro frente al ventanal de vidrio de dos metros y pico y no hallo obstáculos: estoy por encima de todos mis vecinos. Una majestuosa cordillera me saluda, no muy lejos. Incluso, en aquellos días que tenemos todos, en que las cosas no nos salen como esperamos, me arrimo a mi atalaya personal, a cualquier hora, y un fastuoso capricho de la Naturaleza, una gran hendidura verde oscuro en medio de la montaña mayor, aparece como una enorme V de victoria, ocupando la cuarta parte de su altura y reforzando mi fe optimista en que su constructor está al control de mis pasos.

Una noche estrellada frente a ese mirador privado, con buena música de fondo y mejor compañía, constituye un área envidiable, créanme… pero también nos pone a pensar en la majestuosidad y las incógnitas que encierra el universo. ¿Cómo y cuándo comenzó todo lo que hoy vemos? La pregunta nos exige comparar datos recibidos desde distintas fuentes, para intentar descifrar los enigmas: esbozos de la limitada reflexión humana, frente a la congruente y mágica historia legada en el Bereshit judío, el Génesis de traducciones posteriores.

Personalmente, veo conceptos no convincentes en la respuesta ¿científica?; hay que distinguir entre la ciencia práctica, que detalla y cataloga los fenómenos visibles, y la quimérica, que se ocupa de fenómenos ignotos, a menudo no reproducibles en laboratorios. La ciencia, etimológicamente hablando, es ‘conocimiento‘, y hablar de un hipotético pasado, presentando una fórmula en la que existen varias variables que jamás podremos asegurar, por no haber estado allí, constituye una “Especulación científica”; o ‘especulación del conocimiento’, algo incongruente.

La ciencia del pasado pretende ofrecer teorías colegidas de hechos conocidos, y aplicarlas al ámbito de lo desconocido: ya sea desde la interpelación (sabiendo los aspectos de dos puntos, trata de colegir cuál será la reacción en un punto intermedio) o desde la extrapolación, infiriendo de una escala conocida, un comportamiento, no se sabe cuán lejano en el eje del tiempo.

Por ejemplo, pongamos un bloque de hielo en medio de una habitación. Sabemos el tiempo que tardará en derretirse, basado en experiencias anteriores. Una vez que salimos, llega alguien y abre una ventana, enciende las bombillas, o simplemente, pone el A/C o la calefacción, según le apetezca. ¿Coincidirán los cálculos basados en cantidades de tiempo, temperatura, corrientes de aire, estados químicos definidos, etc., con la realidad resultante? Desde luego que no.

Es decir, se fijan condiciones y, bajo ellas, todo se debe cumplir según lo establecido. Pero nadie es capaz de computar imprevistos. La extrapolación es el sistema más incierto. Además, la incertidumbre aumenta en proporción directa al incremento de la distancia con la escala conocida, sea la que sea. Así, si la serie conocida está entre 0 y 100, nuestra conclusión a los 1001 tiene menor probabilidad que a los 101.

De donde se deduce que el único método posible para indagar sobre el origen del mundo, la extrapolación, es más frágil cuanto más nos alejemos en el tiempo. Se hace aun más evidente, si se considera que un planteamiento sobre una causa ignorada, a partir de un resultado conocido, es más débil que una conclusión que surge directamente de la causa a la consecuencia.

Un corolario de consecuencia a causa, atestigua más que uno de causa a consecuencia: 4/2=2. Aquí, el precedente lo forman dividendo y divisor; la consecuencia, el cociente. En este caso, al saber la procedencia, es posible un solo resultado: el cociente (2).

Pero si sólo conocemos el resultado final, ‘2’, e intentamos llegar a éste, la respuesta permite muchas posibilidades: 1 + 1; 4 – 2; 1 x 2; 4: 2… Y si otros números entran en juego, las posibilidades son infinitas (5 – 3; 6 – 4… ad infinitum).

En esencia, el problema es que cuando los datos se extienden a contextos indefinidos, solo tendrán valor ‘si todo continúa igual‘. Dicho de otra forma: ‘si las condiciones últimas prevalecen en el tiempo y su acción y reacción sobre el resto siempre ha sido la misma‘. Solo podremos estar seguros si las transiciones resultan análogas a las variables, en grado; si no hay garantía de un cambio similar en clase o especie y si tampoco se puede asegurar que no participan otros factores, ¡las conclusiones carecen de todo valor!

En una reacción química, (fisión o fusión) un nuevo catalizador en el proceso, aun pequeño, puede cambiar completamente el resultado; incluso dar lugar a uno muy distinto. No se sabe cuántas explosiones nucleares ocurrieron en los primeros años del sol ni el estado de la atmósfera primigenia, la cantidad de Carbono y la afectación de este por la influencia del constatado decrecimiento del campo magnético. Se ignora el fondo radioactivo de entonces, la humedad relativa… no se sabe nada. Cualquier información que precise de uno de esos datos, implicará una variable subjetiva y sin garantías de estabilidad en el tiempo.

Además, perdónenme, pero no puedo evitar, cuando me hablan de un sistema de datación, recordar al gato familiar, muerto en el 75, a quien un laboratorio evolucionista le reconoció como fósil de cerca del millón de años: un ancestro del gato común. O las rocas de lava del Monte St Helen, proveniente de la erupción del 1980, cuyas distintas muestras (cristales, pedazos y polvo de roca) arrojaron variaciones entre los 160 y los ¡3000 millones de años! Y otros ejemplos que no quiero repetir, para no abrir heridas y no resultar machacante.

Las teorías sobre una tierra arcaica han sido sostenidas sobre la base de datos observados durante un tiempo relativamente corto, de unas cuantas décadas, máximo de un par de siglos. Partiendo de lo deficientemente conocido, con poca magnitud, los investigadores se lanzan a construir tesis, mediante la extrapolación: de la consecuencia al antecedente, en una extensión de ¡miles de millones de años!

No tienen en cuenta el criterio de la comunidad científica internacional, que plantea que en la etapa “origen” del universo, la temperatura, presión atmosférica, radioactividad, y una multiplicidad de otros factores potencialmente catalíticos, eran distintos por completo a los que existen en el tiempo contemporáneo.

La formación del mundo, haya sido como haya sido, comenzó con un proceso de coligación molecular, y la conglomeración y consolidación de procesos variables totalmente desconocidos. Entre todas las débiles ‘teorías científicas del pasado‘, aquellas que se ocupan del origen del cosmos y del establecimiento de fechas al respecto, son (y esto es admitido por los científicos mismos) las más débiles entre las débiles. Hay casi tantas teorías como investigadores serios del tema. No es de extrañar (y esto en sí mismo genera la refutación por excelencia), que las diversas teorías “científicas” sobre la edad del universo no sólo se contradigan entre sí, sino que algunas sean completamente incompatibles y mutuamente excluyentes, pues la fecha máxima de una teoría es menor que la fecha mínima de otra.

Si alguien acepta tales bases sin espíritu crítico, llegará a una plenitud de desatinos. Cuesta trabajo entender cómo está dispuesto el hombre a aceptar incondicionalmente la creación de partículas atómicas y subatómicas que formaron el planeta luego del Big Bang y la subsiguiente forma viva que sale del agua, capaz de auto transformarse en todo lo que vemos.

La teoría evolutiva moderna se ha dado cuenta que es un trago difícil y están variándola;  ya aparecen en el mar organismos vegetales y ciertos artrópodos sacados de debajo de la manga, como todo lo demás. Es inconcebible que muchos crean este ‘lavado de cerebro‘, maldispuestos a aceptar la Creación total, tal como el propio Creador nos lo instruye, con congruencias que solo hay que buscar para verlas, pues la Biblia, a diferencia de las siempre cambiantes teorías evolucionistas, se ha mantenido inmutable en el tiempo.

Y, ya en este planeta, el argumento del descubrimiento de fósiles no es de ninguna manera evidencia concluyente de la gran antigüedad de la tierra. En vista del contexto desconocido que imperaba en tiempos iniciales, es decir, reacciones y cambios de hábitat totalmente distintos a los ordenados procesos naturales del presente, no se puede excluir la posibilidad de dinosaurios hace unos miles de años, fosilizados bajo colosales catástrofes naturales en el curso de unos pocos años, no millones, pues no tenemos ninguna medida segura, bajo esas condiciones desconocidas.

Philip J. Currie y Eva B. Koppelhus, (evolucionistas), en su libro ‘101 Questions about Dinosaurs’ (101 preguntas sobre dinosaurios, Publicaciones Dover, 1996) nos aclaran bastante el tema. Currie es un conocido experto de dinosaurios. Él es el curador de dinosaurios en el Museo Royal Tyrrell de Paleontología en Drumheller, Alberta, Canadá. Koppelhus fue un investigador visitante en la misma institución. En un párrafo, ellos plantean:

‘Los huesos no tienen que ser convertidos en piedra para que sean considerados fósiles. Usualmente, la mayoría del hueso original está presente en un fósil de dinosaurio.’

Más adelante nos dicen:

‘La cantidad de tiempo que toma para que un hueso se permineralice es altamente variable. Si el agua subterránea contiene mucho mineral en solución, el proceso puede suceder rápidamente. Los huesos modernos que caen dentro de fuentes minerales pueden permineralizarse en cuestión de semanas’.

‘Un ejemplo todavía más espectacular se encontró en la costa Norte de Alaska, donde miles de huesos muestran la falta de permineralización. Se parecen a huesos viejos de vaca. Por lo mismo, el descubrimiento del sitio no fue reportado hasta después de 20 años porque se pensó que los restos eran de bisón y no de dinosaurio.’

Por otra parte, la bióloga y paleontóloga, Dra. Mary Schweitzer y T. Staedter, en el artículo ‘The Real Jurassic Park’ (El Parque Jurásico real), revista Earth, junio 1997 pp. 55-57, hablan de su experiencia:

‘El laboratorio se llenó de murmullos de asombro, porque había enfocado el microscopio en algo dentro de los vasos que ninguno de nosotros había notado: objetos redondos diminutos, translúcidos, de color rojo con un centro oscuro. Un colega los miró y gritó: “¡Usted tiene glóbulos rojos! ¡Usted tiene glóbulos rojos!” Schweitzer compartió a su jefe, el famoso paleontólogo Jack “Dinosaurio” Horner, sus dudas sobre cómo éstos pudieran realmente ser glóbulos rojos. Horner sugirió que ella intentara de demostrar que no eran glóbulos rojos, a lo cual, la doctora respondió: “Hasta ahora, no hemos sido capaces de demostrarlo”.’

Y ahora ustedes dirán: ¿Cómo hemos llegado aquí, si empezamos hablando del cosmos? Muy fácil; quería se preguntaran que, si el ser humano no es capaz de dar respuestas a las cosas del planeta: ¿Por qué la soberbia de responder enigmas mayores?

Ahora sí, para ser honestos, acepto un dato evolucionista: los planetas están aquí desde antes del hombre. Si señor, tienen razón, llegaron exactamente dos días antes: el cuarto de la Creación. La Tierra es algo más vieja: fue lo primero en crearse; pero ninguno tiene más de 6000 años. Lo dice un libro que, aunque no es científico, contiene una inconmensurable fuente de conocimientos… que hay que saber buscar.

‘Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su duro corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios.’ Ro 1:18

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ADN: SEÑAL DE TRÁFICO QUE ALGUNOS NO VEN.

febrero 15, 2008

Febrero 15/2008

LA CREACIÓN: UNA MANIFESTACIÓN DE INTELIGENCIA.

Cuando nos disponemos a hacer un viaje hacia un sitio distante al que nunca hemos ido, solemos preguntar a un amigo, consultar el GPS o acudir al método arcaico y seguro de siempre: un mapa actualizado. Por cualquiera de estas vías podremos llevar a buen fin la aventura; pero al llegar al lugar deseado, no debemos perder de vista las señales de tráfico que constantemente nos alertan. No hay que evadirlas, porque, entre otras cosas, podríamos tomar una calle en dirección contraria a la debida… y darnos el batacazo.

Con la intrincada y enigmática red de carreteras contenida en el ADN, sucede algo idéntico. Gracias a los biólogos moleculares y científicos genetistas de todas las ramas de la ciencia, ese engranaje místico está siendo puesto bajo el control del conocimiento, cada día más. Cada 24 horas, algún laboratorio del mundo alcanza un nuevo conocimiento… incluso detalles del llamado ‘ADN basura‘, que se habían pasado por alto y que indican que no todo se sabe acerca de este misterioso 90% de información ‘sin importancia‘, contenida en la fabulosa cadena de doble hélice.

Los investigadores deben ser susceptibles a lo ocurrido con órganos considerados vestigiales al principio, (desechos de la evolución), que luego se comprobó la enorme importancia que tenían para el cuerpo humano. Esa minúscula glándula llamada hipófisis, es quizás uno de los mayores ejemplos que alertan contra el exceso de soberbia humana.

En muchos libros y artículos que tratan sobre biología celular, vemos palabras como orgánulos, citoplasma, célula eucariota… la biología molecular se ha esforzado mucho en los últimos tiempos; miles de científicos se entregan, en la búsqueda de respuestas positivas al tratamiento de enfermedades que tienen a muchos niños y adultos al borde de la muerte, casi sin expectativas de vida.

Estas dolencias, casi siempre congénitas, se deben a alteraciones debidas a la pérdida de información codificada en el ADN, (el muriendo, morirás del Bereshit 2:17 judío) que derivan en efectos negativos, entre ellos, las mutaciones genéticas, aclaradas más abajo.

Los que no somos investigadores del campo de la biología, pero sentimos una particular admiración por esa Ciencia, (con mayúsculas), dedicamos buena parte de nuestro tiempo libre en la instrucción sobre los enigmas que encierran la pasmosa molécula. Muchas veces, esas lecturas se convierten en nuestras series y literaturas favoritas; entonces, las arañas dan fiestas y tejen redes en la TV de nuestra casa o en los libros de la pequeña biblioteca personal.

Pero, ¿qué papel juega el ADN en nuestro organismo? Los genes son como libros en los cuales se guarda la información para, primero, fabricar un nuevo ser humano y después controlar su metabolismo vital. El conjunto de genes de una especie determinada, planta o animal, se llama genoma. Se puede decir, a grandes rasgos, que concentra las instrucciones de producción de las proteínas y/o enzimas necesarias, desde el mismo proceso de la fecundación, para luego tener una intervención activa en casi todo lo que afecta a la vida.

Cada cromosoma, contiene una única molécula de ADN asociada a proteínas. En el proceso normal de reproducción celular, los cromosomas se duplican para proporcionar a los núcleos derivados, los mismos genes que la célula madre; si existen mutaciones, estas también se copian, produciendo una alteración de la estructura del nuevo ADN, y afectando la descendencia, debido a que las órdenes primarias han variado.

Podemos ver esto con la disciplina de un ejército: el ADN es el comandante en jefe: principal dirigente del material genético. Contiene información (lenguaje codificado) en la secuencia de pares de nucleótidos, y transcribe esta en los ARN mensajeros, sus oficiales ayudantes, para fabricar un ser con características muy similares a aquel del que proviene.

Cada molécula de ADN contiene dos cadenas formadas por muchos compuestos químicos (nucleótidos), que conforman una escalera retorcida llamada ‘de doble hélice‘. Cada nucleótido contiene tres módulos: una molécula de azúcar (desoxirribosa), un grupo fosfato y solo uno de cuatro posibles compuestos nitrogenados (bases): adenina (A), guanina (G), timina (T) y citosina (C). La desoxirribosa ocupa el centro del nucleótido; a un lado está el grupo fosfato, y al otro, estará una base. El grupo fosfato está a su vez unido a la desoxirribosa del nucleótido adyacente de la cadena. Estos enlaces desoxirribosa-fosfato, son los lados de la escalera; las bases se enfrentan por parejas, mirando hacia el interior, y forman los travesaños.

El ADN posee la ‘receta‘ para producir proteínas: compuestos integrados por pequeñas moléculas (aminoácidos), que fijarán su estructura y función. La serie de aminoácidos está a su vez determinada por la secuencia de bases de los nucleótidos del ADN. Y aquí se percibe la inteligencia de un diseñador: Cada grupo de tres bases (triplete), forma una palabra del código genético (codón), que define un aminoácido específico. El triplete GAC (guanina, adenina, citosina) ubica al aminoácido leucina, mientras que el CAG (citosina, adenina, guanina) atañe al aminoácido valina.

Así ocurre con la combinación de todos aminoácidos que se unen inteligentemente, en las proporciones adecuadas, para generar cada proteína que el ser vivo necesita: un lenguaje de 4 letras que ‘codifica’ 64 órdenes de proceso.

De esto se deduce que una proteína creada por 100 aminoácidos, queda codificada por un conjunto de 300 nucleótidos de ADN. De las dos cadenas de polinucleótidos que forman una molécula de ADN, sólo una, (paralela), contiene los datos precisos para producir una serie de aminoácidos determinada. La otra, (antiparalela), ayuda a la replicación.

Ahora bien, podrían conceptuarse dos tipos de ADN, el que codifica las proteínas y el que no codifica. Para lograr una síntesis determinada, el ADN codificante, se transcribe a un ARNm (mensajero), quien sale hacia la maquinaria que elaborará las proteínas.

Luego que el ARNm lleve las instrucciones que fijarán las cadenas de aminoácidos, el ARNt (transporte) porta el aminoácido correspondiente al codón, hacia el ribosoma (estructura celular especializada que actúa como centro de síntesis de proteínas). Este une los aminoácidos para formar una nueva proteína, según la “programación” transcrita en el ARNm. Hay 64 codones o ‘palabras‘ posibles y 20 aminoácidos; por lo cual atañe más de uno para cada aminoácido.

Y aquí ocurre otro proceso muy interesante, que los ciegos evolucionistas se saltan a la torera: Un solo triplete (AUG) indica el inicio de la síntesis, y otros tres codones, el  ‘fin’ o parada de esta casi mágica elaboración: UAA, UGA y UAG (nonsense codons o stop codons). ¿Quién determinó esa perfección, en un elemento tan pequeño? ¿Cómo es posible que los investigadores de la evolución pudieran permanecer indiferentes a estas señales que, obviamente, no fueron puestas ahí por una ameba? Pues nada, la conclusión es fulminante: todo ese diseño y ejemplo de inteligencia codificada fue resultado de la ‘diosa evolución’. Auto respuesta complaciente y pasito adelante, que vamos sin freno y sin tiempo.

Matemáticamente, es posible producir 64 palabras de tres letras, a partir de mezclas de cuatro letras. Si se sabe que el “alfabeto” ADN posee cuatro letras (bases); su diccionario tendrá entonces 64 palabras de tres letras. Y si hablamos de ADN, hay que hablar de gen.

Un gen es una secuencia de nucleótidos de ADN que dicta el orden de aminoácidos de una proteína, mediante el ARN mensajero. Si la información transcrita a este, está alterada, debido a pérdida de información codificada, la sustitución de un nucleótido de ADN por otro que contiene una base distinta hará que toda célula o virus descendiente, contengan esa misma secuencia de bases alterada; como resultado, también cambiará la secuencia de aminoácidos de la proteína resultante. Esta alteración de una molécula de ADN se llama mutación; casi todas las mutaciones son resultado de errores durante el proceso de replicación. Aunque hay otras debidas a la ingerencia de agentes externos.

La exposición de células y virus, a las radiaciones o a acciones químicas, aumenta la probabilidad de sufrir mutaciones, debido al efecto biológico ejercido también sobre el propio código genético, destruyendo su información y creando errores.

Con respecto al ADN no codificante o ‘ADN basura‘, hay que decir que al inicio no parecía prestar servicio alguno, pero distintos estudios recientes apuntan a que eso puede no ser cierto en absoluto, pues entre otros actos, se supone que regulan la expresión diferencial de los genes. Su alta concentración en genomas eucarióticos, así como las diferencias de volumen del genoma, constituyen el enigma conocido como ‘valor de C’. Se cree que el mal llamado ADN basura concierne a series genéticas procedentes de duplicaciones, translocaciones y recombinaciones de virus, etc, e implica más del 90% de nuestro genoma (entre 20.000 ó 25.000 genes); pero aun se está lejos de la certidumbre.

Surgen muchas incógnitas: ¿Por qué hay 64 palabras en el diccionario ADN, para traducir apenas 20 aminoácidos? ¿Por qué se supone que evolucionó, un proceso que es más complejo que lo que necesitaría ser? ¿Por qué, si las especies proceden de otras especies, debido a gradaciones esencialmente celulares, no se ve en todas partes innumerables formas de transición? ¿Por qué no está la Naturaleza en caos, con seres transicionales por todos lados, (medios pájaros, medios reptiles, medios mamíferos, medios ballenas….) en lugar de presentar a todas sus especies bien especificadas, según las podemos observar hoy?

Los propios científicos aun tratan de responder estas cuestiones.

Es una rareza del código genético, que existan aminoácidos como la leucina, traducida a partir de seis codones distintos, mientras sólo dos aminoácidos, también con funciones primordiales, como metionina y triptófano, están codificados por un sólo codón.

Quiero acentuar que la información escrita en las moléculas de ADN no se debe a ninguna interacción conocida. Estas no poseen una inteligencia original que les permita organizarse a sí mismas en códigos; no existe ley física que suministre a ningún elemento la capacidad de constituirse, junto a otros, en un conjunto codificado.

Tal como el disco duro del ordenador, el ADN no posee inteligencia. Solo un agente externo podría perfilar los complicados y específicos códigos de este “programa“. El software de cualquier dispositivo actual, primero ha sido diseñado por un programador. Igualmente, en el ADN, está claro que la inteligencia que implica, surgió antes que su propia existencia; es innegable, desde la misma lógica humana, que es un producto de diseño, no de casualidades aleatorias.

Resulta una audacia afirmar que la existencia de todos los seres vivos se debe a la evolución de las especies, amparándose en experimentos imprecisos como el de Miller, cuando la ciencia aun tiene el enorme e ineludible deber de revelar cómo, la primera molécula de proteína, debida a la asociación de aminoácidos específicos, pudo nacer mediante procesos naturales.

Al llegar al código genético, la ciencia debió haberse detenido ante la enorme señal de STOP que representa; aunque fuera solo para meditar en toda la sabiduría que encierra su diseño. Su complejidad grita tanto, que no permite oír todas las barbaridades que dicen en contra de la Creación.

Por favor, no partan más del punto abstracto en que un ente surgió de los mares para iniciar una serie de insólitas transformaciones. Tengan la valentía de buscar el elemento vivo primigenio, antes de formular todas esas enrevesadas teorías marginadas de la razón; si llegan a él, comprenderán entonces que hallaron el camino que les lleva hacia Dios.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y era Dios. Este fue el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él, nada de lo existente fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz, en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no podrán apagarla.”(Juan 1:1-5)


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ABORTO SÍ, ABORTO NO… ¿DÓNDE ME PONGO?

febrero 5, 2008

Febrero 5/2008

ANALIZANDO EL ABORTO

En días recientes, el tema de interrupción de embarazo ha copado las informaciones de primera plana del panorama nacional. En la Generalitat, regida por el tri-partito, un médico abortista fue a prisión preventiva, junto a dos de sus más estrechos colaboradores. Están acusados de delito de aborto, asociación ilícita e intrusismo y falsedad documental. Los investigadores de la Guardia Civil aseveran que ejercían abortos ilegales en casos de avanzado estado de gestación.

Algo más al oeste, la capital madrileña ha sido testigo del cierre de dos clínicas por supuestas irregularidades. Incluso hay referencias de agresiones y amenazas de muerte ejercidas sobre algunas operarias de ambos centros. El caso de Barcelona se halla bajo investigación judicial, de modo que no se sabrá hasta dónde alcanzó la violación legal, hasta que el juzgado correspondiente se pronuncie.

En la Comunidad de Madrid, presidida por el Partido Popular, las clínicas hablan de una auténtica “caza de brujas”. Las clínicas abortivas han cerrado filas y se han reunido para debatir cómo enfrentarán su futuro.

No sé qué piensan ustedes al respecto, pero mi olfato me dice que esto no huele bien; creo, aunque no tengo pruebas para confirmarlo, que ante tanta demanda y cantidad de dinero que representa esta práctica, muchas clínicas abortivas están toreando la ley. He escuchado en la cadena Ser un comentario acerca de ‘niños‘ (lo siento no puedo llamarlos de otra forma) de seis y siete meses, recién extraídos del vientre de la madre que luego son pasados por una trituradora, como si de un pollo se tratara.

Los reportes oficiales dicen que cerca del 90% de los abortos se realizan en los 3 primeros meses; según el Ministerio de Sanidad, solo el 2% de las interrupciones se efectúan sobre gestación de más de 5 meses. Pero, pese a estos informes, el pensar que en esos centros de ‘salud’ se extraigan niños perfectamente formados y se trituren igual que se hace con documentos ‘comprometedores’, me pone la carne de gallina. Que solo se haga con uno, ya es un crimen; si son 1000… deduzca usted.

El aborto en España solo se libra de delito en estos casos: denuncia de violación, taras físicas/síquicas graves y riesgo inminente para la vida, o para la salud física/síquica de la madre. Los médicos acuden al recurso por excelencia para sus dictámenes: la ecografía; pero esta no es infalible y a veces los galenos tardan en percibir las anomalías… o se equivocan en sus percepciones, pues son humanos.

¿Qué pasa si se firma que un niño es anormal sin serlo? ¿Está dispuesta la madre a correr ese riesgo, con tal de desembarazarse del hijo que no le apetece recibir? Ahí lo dejo.

Soy consciente de lo que representa para una mujer un embarazo inadecuado;  la sociedad está sometida a muchas presiones: falta de trabajo, padre ‘accidental’, hijo nacido de adulterio, ninguna prisa por parir, etc.

– ‘Si nos deshacemos de un gatito, ¿por qué no de un ‘fetito‘?’

Mala deducción y peor praxis; se gesta lo que se gesta, y eso no puede cambiarlo nadie. Ya pueden los pro-abortistas quedar sin voz, alegando que el bebé aun no nacido solo es tejido amorfo; es humano desde el instante de la fecundación, pues todo el ADN necesario para abrirle al mundo ya está en el óvulo y comienza su ciclo de vida. Imagine su piel formándose, sus huesitos, sus pequeños músculos… no se estaría deshaciendo de un gato o un perro; ¡ES UN MARAVILLOSO Y DIMINUTO SER HUMANO!

En días anteriores, las clínicas privadas amenazaron con dejar de practicar abortos, debido al trato mediático, el silencio de los políticos y la presión de los grupos católicos. Su portavoz concluyó que esto redundaría en un grave problema para el Estado.

Así que consideran que están haciéndole un favor a la sociedad… mientras se forran a costa de la desesperación ajena. Todos tendremos que pagar por nuestros actos. ¡Qué el Señor les ilumine para que empleen los conocimientos adquiridos en curar enfermedades! Eso siempre será una digna actitud ante el Creador; el servicio a los demás nos enaltece ante sus ojos y nos limpia de mucho pecado. Pero parar una vida es un crimen, no hay otra.

Por cierto, no todos los que se oponen por cuestión de fe son católicos; yo no lo soy. Todo el que se sienta atado al Creador de alguna forma, estará contra esto, sea musulmán, judío o cristiano. Quizás incluso haya otras religiones que no conozcan a Dios y piensen de la misma manera; eso quiere decir que están cerca de Él sin saberlo.

Con respecto a la velada amenaza de ‘grave problema para el Estado’, me parece que en realidad lo que ocurre es que perciben un inminente riesgo para sus bolsillos y acuden al chantaje burdo y vil de siempre; desde que el primer humano vio peligrar sus intereses.

No se quiere hacer el bien; si fuera así, sería gratuito. Desde el momento en que se extiende una factura, ya se está lucrando; hay mucho más dinero en juego del que se puede pensar: una vez más, el maldito peculio que les permite adornarse con buenas ropas, joyas y peinados, entorpeciendo corazones y arrastrando cada vez más a la deshumanización y la barbarie.

La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo, (ACAI), cuyo pomposo nombre no logra encubrir toda la ignominia que cometen, ya planteó una variante en la ley para poder continuar ingresando esas sumas importantes:

Eva Rodríguez Armario, presidenta de dicha entidad, a la que pertenecen 31 clínicas en toda España, 22 de las cuales sólo pueden practicar abortos dentro del primer trimestre de embarazo, planteó lo siguiente:

“Es fundamental que se cambie por una ley de plazos, la que hay en la mayoría de los países europeos. Lo ideal sería hasta las 12 semanas. Y a partir de ahí, una ley de indicaciones como la que tenemos ahorano hay que temer dar libertad a las mujeres en el control de la maternidad si eso se acompaña de una actuación completa en materia de educación y acceso real a la anticoncepción. Así podríamos avanzar hacia situaciones como la de Holanda, que aunque tiene la ley menos restrictiva de Europa, posee el número más bajo de abortos voluntarios”.

¡Cuidado con el todo vale!, pues parafraseando la última expresión, según la verdad contenida, sería como decir: “Así podríamos acercarnos a Holanda, que aunque tiene la ley menos restrictiva de Europa, posee el número más bajo de crímenes autorizados.”

La Pelota está en manos de los políticos; el PSOE despenalizaría la ley de buen grado, no me cabe duda; solo hay que leer el contenido de su ‘Educación para la Ciudadanía’, para saber qué piensan al respecto… pero no se la juegan. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y la multitudinaria manifestación pro-familia que tuvo lugar muy recientemente, les hace pensar que incluso dentro de sus filas hay raciocinio y proyecto del hogar.

Ojalá se levante un político con carisma, convicción y fe, haciendo todo lo posible para que esta sociedad dedique un poco de tiempo a reflexionar sobre sus propios valores; quizás al anegarse en la verdad anidada en sus corazones, asuma el papel que el Señor desea que todos apoderemos, sin distinción de raza, nivel cultural o pensamiento.

No tengo nada contra el sexo; no hay sensación comparable a los momentos de placer que genera… dentro de un matrimonio bien estructurado y reflexionado. Conocer a alguien y subir a la cama sin más, sin dudas tendrá consecuencias; en ese caso, la responsabilidad siempre será nuestra. Por ello, quiero hacerles partícipes de un comentario de una anciana, escuchado hace muchos años, siendo yo un chaval, dentro de un autobús. Iba dirigido a un grupo de chiquillas que entró con el alboroto característico de su edad, mirando a todos con chispa inquieta:

– ¡Siiiiiii, abran bien los ojos, ábranlos bien… y cierren sus piernas hasta que llegue el momento de tenerlas abiertas!

Yo mismo cometí un error en el pasado con respecto a ese tema, dando un consejo que jamás debió haber salido de mi boca; aun lo lamento. Por eso digo ahora: si alguna mujer está leyendo esto y se siente involucrada, sepa que hay un Dios que comprende todos nuestros fallos y está dispuesto a perdonar y ayudar; pues esta vida no es más que un proceso de filtrado en el que todos vamos soltando lastre con cada error que cometemos. Nos depuramos en un periodo de selección que, aunque similar por la metódica, nada tiene que ver con la de la universidad o del trabajo nuevo, sino con una vida mejor, sin penas y eterna.

Di no al aborto; busca un sitio de privacidad, apoya tus rodillas en el suelo y pide al Señor que te ayude a salir adelante. Por amor, Jesús nos dice:

“¿Es muy pesada tu carga? ¿Te aflige tanto que no sabes en qué dirección encaminar tus pasos?… Pues dame tu carga y sígueme; yo la llevaré por ti.”

Ese amor genera nuestra fe en Él; ya no habrá más temor, ni miedo, ni el pánico inundará nuestro corazón. Te aseguro que Él está pendiente de que le llames; si tomas su mano ya no volverás a estar sola y tendrás su amparo. Pon a prueba mis palabras y te sorprenderás del resultado; su promesa viene acuñada por el apóstol Pablo, que tenía revelaciones de Él, entre ellas, la versión de Cristo sobre el amor:

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor es total.” (1ª Co 13: 4-7)

¡La paz y la sabiduría del Señor Jesucristo estarán con quien le clame!

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