VENCIENDO LA MUERTE

marzo 22, 2008

EL DÍA DE LA LUZ.

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”(1ª Co. 15:21-23)

Felicidades a la comunidad cristiana presente y la futura. Es la víspera de resurrección; el Buen Pastor buscará ovejas disipadas, para recordarles que también son de su redil y sanar heridas sin importarle causas, ofreciendo alianza imperecedera, en fidelidad a su promesa para toda la raza humana. Lo acredita con la sangre vertida desde el huerto de la confirmación de su pago, hasta la última gota de la lanzada en su costado, ya cadáver de hombre, sobre el madero santificado en el Gólgota.

¡El domingo sí habrá fiesta! Hace casi dos milenios, cuando la voz de Dios se oyó como un trueno ante los reunidos frente a Jesús de Nazaret, en la proximidad de su sacrificio por el pecado humano (Juan 12: 28-31), el Señor expresó que lo que para muchos fue retumbo del cielo, en realidad constituyó un mensaje al pueblo, no a Él, anunciando a todo el planeta:

“¡Ahora será expulsado el que manda en este mundo!”

Algo que vemos como una premonición de la acción descrita posteriormente, en Ap 20:1-3:

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo..”

La celebración dominical, tendrá lugar con el enemigo otra vez libre y haciendo de las suyas, hasta que el juez Supremo decida el momento de su justicia. Imaginamos el poder del resucitado Jesucristo, neutralizando entonces al engendro de la maldad, y enviándole al fuego por los tiempos de los tiempos, junto a sus seguidores.

También lo sentimos hoy, en el látigo de su verbo: caricia para quienes deciden seguirle desde el amor, y fustazo correctivo, aun no mortal, a los que permanecen ciegos, sumidos en desordenes morales de todo tipo o a aquellos con una menor culpa, producto de desidias y tibiezas provenientes de la ignorancia de su palabra.

El significado de Jesús, vuelto en carne a la vida, es locura para los que buscan su propia perdición, pero ratificación de fe y esperanza para todo aquel que cree en su promesa. Con su resurrección, dejó evidencia de la posibilidad de una vida eterna: si Él pudo, nosotros podemos. Y esto no nace de una deducción lógica, sino de la confirmación profética salida de sus labios, mientras oraba ante sus discípulos, en Juan 17:2:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

La esperanza del pueblo de Dios es crecer espiritualmente, no la de ser destruidos. El Creador señala los límites de campo de trabajo de cada cual, y nadie puede gloriarse de sus propios éxitos, pues es atributo único de Dios. Los herederos del amor de Jesús, adorándole desde la multitud de iglesias en las que se han repartido, deben buscar los puntos de encuentro, no los divergentes, porque estos han sido creados por quien todos conocemos, para separar y confundir a los cristianos del mundo entero.

En honor al Cristo resucitado, debemos ser celosos de que toda gloria y honra le corresponda al único hombre que fue capaz de dar su vida por el pecado cometido por la humanidad, aun cuando Él mismo fue siempre libre de culpa. ¿Quién de nosotros sería capaz de de dar su vida por otra persona? Y no pregunto por la posibilidad de sacrificar esta única vida carnal de la que disponemos, a favor del vecino que saludamos por las mañanas, sino por alguien que no conocemos y vive a 10000 kms. de nosotros.

Debemos ser celosos de todo aquel que hable de un Jesús diferente al que se nos ha predicado. Ya Pablo habla de este peligro en 2ª Co 11:4:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis… “

Si como cristianos deseamos glorificarnos, por propia obra o pertenencia a determinada congregación, debemos hacerlo antes con todo aquello que manifieste nuestras debilidades, enfrentándonos a ellas para intentar ser mejores ante el Justo. Reflexionemos ante aquella situación del Pablo suplicante, que le pedía a Jesús que le retirara la enigmática espina clavada en su carne (2ªCo 12:4-9), ante lo cual, el Señor le contestó:

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Es importante puntualizar que el Hijo de Dios resucitó luego de morir por nuestros pecados, según venían profetizando desde muchos siglos antes, primero el rey David, luego Isaías, y otros más; es decir: fue la respuesta a todo un plan concebido por el Altísimo. No murió por azar, de la misma forma que los seres humanos tampoco lo haremos; hay un plan divino para la humanidad, y la dirección de la obra nos ha dado el libreto para que nosotros mismos decidamos qué papel jugaremos en esta función que se acerca a su fin.

Jesús resucitó al tercer día, no 72 horas después, como algunos plantean para desvirtuar la verdad bíblica, y sembrar la duda. Le llevaron al sepulcro un viernes y se le apareció el domingo, (Mc 16:9) primero a María Magdalena, como canto de esperanza a todos los pecadores futuros, evidenciando que con Él no hay preferencias y que estaba abierto al perdón, y luego a Pedro. Más tarde a sus apóstoles, y después, a más de 500 cristianos que le habían visto morir en la Cruz, para que sirvieran de testimonios futuros. (1ªCo 15)

La lectura que debemos hacer todos de la resurrección, es la alternativa de vida eterna para todo aquel que cree que Jesucristo es el Señor y lo confiesa con su boca. La eternidad prometida es una semilla depositada en nuestros corazones, que germinará según el abono personal; es la morada de luz a la cual se accede desde dos caminos: el amor… o el temor, en función de las elecciones del libre albedrío concedido por el Dios Padre.

El Eterno nos llama desde el amor; pero los más incrédulos también tienen su posibilidad, si a última hora una chispa del miedo a estar equivocados, les hace volver de sus errados senderos. Ahora bien, no se le puede pedir al Señor que guíe nuestros pasos si no tenemos intención de mover los pies.

Si se ansía conocer a Dios, debe creerse a sus profetas, con quienes hablaba directamente, ordenando que escribieran todo en un libro para que creciéramos en conocimiento, y su verdad fluyera totalmente, sin astucias. No se trata de convencer a nadie para vender un auto, sino de serle fieles desde el alfa hasta la omega: el ‘Yo Soy’ del Señor. Jesús enseñó que el que quisiera, le siguiera tal como Él era, y el que no, que esperara acomodado en la forma de vida elegida, hasta que volviera a pedir cuentas a todos.

La sangre de Cristo anuló nuestros pecados; Él nos llama desde el amor, la vía más rápida y segura para seguirle, ‘gratis‘, por el recto camino que nos guía hacia el acceso principal de su Sión definitivo. Sin embargo, en su misericordia, nos ofrece otra alternativa a los rebeldes, abriéndonos una puerta de servicio a los arrepentidos de habernos apartado del trayecto, para que regresemos, ya sea diagonal o transversalmente, según la distancia a la que nos hayamos alejado… aunque pagando entonces un precio de recargo, como indica Jer 30:11, repetido en 46:28, para patentizar su sanción punitiva:

“Pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

El Creador, siempre manifiesta su exhortación al arrepentimiento con promesa de perdón, a lo largo de los 66 libros que constituyen su Biblia, pues Él no desea hacernos daño, sino perfeccionarnos. Es como cuando nos presentamos a un ‘casting‘ porque aspiramos algo que se ofrece: se selecciona a los que se consideren mejores para el propósito que se trate. Si se aspira ir a la vida eterna, no podemos ser la levadura que leuda la masa, sino la harina refinada que formará parte de ella.

El Todopoderoso lleva en un brazo la vara de la corrección, dirigiéndola hacia quienes ama, no hacia los que ya han elegido la perdición; escoge a los hombres según su corazón, pues no ve al pecado, sino el potencial de bondad que acabará por destruir a este. Su otra mano está permanentemente tendida hacia el arrepentido: una castiga y la otra salva, pero el libre albedrío siempre deja al hombre la última palabra.

“Yo reprendo y castigo a todo el que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”(Ap 3:19)

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.”(Ap 22:14)

Estas fueron dos de las últimas recomendaciones del Rey de Luz; seamos cautos y aprovechemos este nuevo aniversario de su victoria sobre la muerte, para meditar en ellas: nos arriesgamos a perder mucho en este acto. Sed buenos, el Señor viene.

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FAMILIA, ESTADO… Y POLÍTICA.

febrero 5, 2008

Febrero 5/2008

QUIEN SIEMBRA VIENTOS, RECOGE TEMPESTADES.

Abogad siempre, disciplinados en el proyecto del hogar.

Hace unos días, con la celebración de San Canuto, se vio un reportaje por la TV, en el que se reflejaba el ambiente festivo existente entre los estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid, zambullidos en dicho homenaje.

Pude apreciar que la mayoría de los jóvenes entrevistados no sabía exactamente quien era el homenajeado ni cuál su trayectoria. (Debo confesar que en realidad yo tampoco) En realidad eso no resultaba importante, estaban reunidos y se lo montaban de la mejor manera posible para pasárselo bien, de la forma que saben hacerlo; a saber: un buen suministro de porrillos, pastillas mágicas, coca (el que podía tenerla), chocolate, y mucho, mucho botellón. Estoy seguro que ninguna juventud en el mundo puede superar a la española en cuanto a mezclas alcohólicas se refiere; no me cabe duda que en ese sentido están a la vanguardia internacional.

No serán los más aplicados ni sacarán las mejores notas, pero a lo etílico le saben un montón… y a lo que le acompaña también. Son especialistas en inventar una buena celebración en cualquier esquina; solo tienen que coger el móvil y pasarse el mensaje:

‘A las tantas, todos en más cual sitio.’

Y hecho; poco a poco los vecinos comenzarán a inquietarse y los teléfonos de la policía local y nacional comenzarán a sonar, en busca de un auxilio desesperado. Las toneladas de residuos, orines, jeringuillas, etc. que quedan al final, dejan la apariencia de que allí se reunió la crema y nata de la escoria de la ciudad; a un extranjero de visita le costará mucho comprender que ese sitio estuvo ocupado horas antes por el futuro del país: políticos, economistas, ingenieros, presidentes, ministros… la España dirigente de la próxima década.

La juventud actual recibe una formación moral distorsionada que les oculta su deber para con la sociedad y les lleva a poseer la estadística nacional más alta de todos los tiempos en  fracaso escolar, alcoholismo, SIDA y consumo de drogas de diseño como el Éxtasis, y las convencionales de siempre: cocaína, hachis, marihuana, etc. (estamos entre los primeros consumidores de cocaína del mundo) Se aboga por una emancipación no basada en la libertad, sino en el libertinaje, con violencia en las calles y en las aulas. Ser profesor de adolescentes, hoy día, es algo insufrible para algunos educadores, porque los alumnos, ‘son intocables’.

Es decir, se enseña a los estudiantes que deben respetar y ser tolerantes con el entorno de la sociedad, sin importar raza, religión o tendencia sexual (lo cual me parece muy bien, pues la tolerancia debe imponerse sobre cualquier idea), pero son incapaces de proporcionarles a los profesores una herramienta de protección profunda ante las faltas de respeto y ataques que sufren continuamente, mermando su necesaria autoridad en las aulas.

Mas, debo romper una lanza a su favor: no tienen toda la culpa;  reciben una de las peores educaciones desde la base primaria en lo que respecta a moral y cívica. Sus padres, por otra parte, no pueden hacerlo mejor; heredaron el sistema de educación que precedió al franquismo: el pistoletazo de salida al ‘sálvese quien pueda‘ instruido por Darwin desde su ‘Teoría de la Evolución de las Especies’.

Muchos creen que la educación es la que eliminará el problema de la droga, alcohol, sexo e irresponsabilidad de la juventud; pero hay más que eso. La instrucción que los estudiantes reciben hoy, incluye la anticientífica y absurda doctrina que les inculca ser el producto de una casualidad sin propósito y que las especies han aparecido por una selección natural, donde los más fuertes son los que han prevalecido, trasmitiendo la idea de que solo se puede triunfar si se pasa por encima del semejante.

Los jóvenes de la actualidad son, en su mayoría, (saco una bandera por todos aquellos que son ejemplo de conducta ante la sociedad) adictos a videojuegos violentos, a películas de terror, a pornografía, etc. El sexo está formando parte de sus vidas cada vez más pronto; las estadísticas de embarazos indeseados se han disparado hasta techos inalcanzables nunca antes.

Las clases de sexo se han introducido en escuelas primarias de algunas comunidades, en las que se instruye sobre el uso del condón y la homosexualidad. Y, para aumentar la desorientación, se prevé enseñar a los niños de todas las escuelas españolas un nuevo concepto de matrimonio, en la ley de la Educación para la Ciudadanía, sin tener en cuenta lo que millones de familias contribuyentes les aleccionan al respecto en el seno del hogar, y que ello generará confrontación.

La relación familia/estado debe ser concebida como los convencionales casamientos en iglesias, ayuntamientos o cualquier otro sitio donde sean ofrecidos. El ‘Hasta que la muerte nos separe‘ debe marcar el código de conducta entre padres y gobierno; lo que vaya contra eso sería un error garrafal que convertiría al propio estado en el máximo perjudicado.

Los gobernantes no deben interferir en las normas del hogar; ya lo intentaron en los países comunistas y todos conocemos el resultado; no hubo ni una sola nación abrazada a la bandera roja, que tuviera éxito económico ni social. Su intrusismo en las familias solo causó caos y sus juventudes no fueron capaces de sacar ese programa político a flote, pese que tuvieron casi un siglo para conseguirlo; el resultado fue que los dirigentes políticos de entonces están comprando chales en la Costa del Sol y otros sitios de la geografía internacional, mientras el pueblo eslavo está cada vez más sumido en la miseria.

China, lo está intentando ahora; ha logrado alcanzar el afamado cuarto lugar en la economía mundial, con un índice de crecimiento anual que supera a Inglaterra, Estados Unidos y los países más aventajados en este sentido. Pero lo consiguen desde un sistema en el que los trabajadores son casi esclavos.

Tampoco estoy pidiendo que el episcopado católico vuelva a controlar la sociedad española como antes; una iglesia que no sabe ser fiel a Jesucristo, no es fiable. No se puede estar con Dios y con el diablo; no se puede dar misa con la Biblia, y al mismo tiempo enseñar que provenimos de un alga por generación espontánea, rasgando de un tirón el Génesis del 1 al 11, para quedar bien con la enseñanza de hombres, tirando a la basura la propia Palabra del Creador.

Los padres exigen el derecho a educar a sus hijos en los principios y normas de conductas que deseen… y que las enseñanzas impartidas en las escuelas no contradigan a la instrucción dada entre las paredes familiares. Los gobernantes deben asumir su compromiso docente con las futuras generaciones, inculcándoles valores que sean respetuosos con TODOS los principios existentes en el país… incluso los de aquellos que no les dieron el voto. La Constitución del 78 no se meditó para volver a segregar y debilitar España, sino para mantenerla aglutinada y fuerte.

Hacer concesiones morales en acuerdos políticos necesarios para continuar gobernando, constituye una ignominia constitutiva de delito, pues entra en lo tipificado como ‘tráfico de influencias‘, penado por la Constitución española, independientemente del partido que la infrinja.

Si falla el Proyecto del Hogar, se irá a pique el del país, pues la familia es la célula básica de la sociedad, y el gobierno debe garantizar su salvaguarda. Por otra parte, los padres tienen la responsabilidad de dedicarle más tiempo a la atención de sus hijos; estar pendientes de ellos constantemente, para que se sepan importantes y les acepten como sus mejores compañeros, sus cómplices y principales consejeros ante cualquier situación.

Está bien comprarles su Play Station, y todas las actualidades tecnológicas que están al alcance de la mayoría, pero nada, ¡NADA!, puede sustituir al calor familiar. El gobierno, en esta relación obligada, tiene la responsabilidad de poner al alcance de la familia, los medios necesarios para que ningún agente externo intervenga en la educación de sus hijos hasta que estos no estén preparados para decidir por sí mismos.

Internet es una profunda fuente de información, pero hay que hacer más esfuerzos para que no resulte peligroso a niños inocentes y adolescentes mal aleccionados, que son succionados por la vorágine lasciva y psicópata de proxenetas y pederastas. Desde aquí un aplauso a todas aquellas personas involucradas en la defensa de esos derechos, que cada día arrestan a más pedófilos y traficantes de sexo… y un 0 con mayúsculas a las leyes débiles que permiten que alguien sentenciado por tales causas obtenga un permiso carcelario y recaiga, incluso con alevosía y ensañamiento, pues primero violó y luego viola y asesina.

Y ahora, no tengo más opción que hacer una pregunta que flota desde el inicio: ¿Por qué ese miedo a defender leyes por las que abogan los creyentes cristianos? No somos los ‘cocos’ del pueblo; no nos emborrachamos ni consumimos estupefacientes ni dejamos las esquinas llenas de basuras y suciedad, provocando gastos de limpieza extra a los ayuntamientos que afectan al erario público. No vamos por ahí haciendo gamberradas, volcando contenedores ni quemando cajeros; no chillamos ni provocamos peleas, sino que siempre estamos dispuestos a ayudar al necesitado.

No quiere decir eso que seamos unos aburridos; hacemos nuestras fiestas y la pasamos pipa; despedimos el año viejo y celebramos Pascua, Navidad y Año Nuevo, bailando salsa, sevillanas, hip-hop… todo lo que se escucha en la calle; pero sin drogas ni alcohol, porque eso no es necesario para ser feliz. En mi iglesia, nos reunimos unos 30 hombres en una camaraderil parrillada, una vez al mes, donde no falta el chiste ni la gracia; las mujeres también tienen sus días de reunión. No molestamos a nadie ni ofendemos a nadie y todo aquel que desee incorporarse, declarando que Jesucristo es el Señor, siempre es bienvenido.

Los valores que enseña el cristianismo son: vivir en paz unos con otros, ayudarse entre todos, no fundar la propia felicidad sobre la desgracia del semejante, socorrer a los necesitados, no ser egoístas, matrimonios para siempre, considerar sagrada una vida humana, vivir para el amor, no para un sexo desenfrenado, y todo ello, en la convicción de que hemos sido creados por Dios con un plan que incluirá a todo aquel que se mantenga fiel a estos criterios.

No es según el planteamiento de Darwin, usado por el enemigo eterno del Creador para convencer a la especie humana de que la vida es un sin sentido, sino según la entrega en la Cruz del Hijo de Dios, que se hizo hombre para establecer un pacto de vida eterna a todo aquel que le siga en sus enseñanzas. Esto solo es una estación de tránsito, hasta que llegue el tren definitivo.

Lo que a muchos puede parecerle un cuento infantil, es una realidad que baña cada día más corazones en el mundo. Es la alternativa a una vida sin sentido donde el hombre es el lobo del hombre y miente continuamente para la consecución de planes hipócritas y perversos.

Es una lástima que la gente hable de la Palabra de Dios sin ni siquiera leerla; si lo hicieran, abierto su corazón al aprendizaje, estoy seguro que los más inteligentes tomarían una decisión sabia en su vida. Él nos llama a todos y solo tenemos una vida para decidirnos; no debemos relajarnos demasiado, no sea que llegue nuestro tren y ya no haya tiempo para nada más.

El Señor viene cosechando; no dejes que se pase el tiempo de tu mies.

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