LOS PADRES RESPONDERÁN ANTE DIOS POR LA EDUCACIÓN A SUS HIJOS.

julio 12, 2015

Los niños se enfrentan a la toma de decisiones, prácticamente desde que comienzan a razonar. Normalmente, el característico ‘¿Por qué?’ marca la pauta de inicio de esa etapa en que van formando sus principios de conducta. Necesitan saber para poder decidir; necesitan enfrentar los titubeos que les asaltan y les incapacitan para dar respuestas.

Es una etapa clave en la vida del niño, que depende de la orientación de sus padres para enfrentarse a la vida desde los más elementales retos que esta le impone. Es un tiempo vital en la educación; y los padres deben estar muy pendientes del repetitivo ‘¿Por qué?’, aunque al oído le resulte cansino. Salvo excepciones de mentes extraordinarias, de un padre pasota que deja a la escuela y al mundo la educación de su progenie, solo saldrán hijos pasotas.

Hace unos días en la TV se trataba el asunto: el famoso programa ‘Pesadilla en la Cocina’, del popular maestro cocinero Chicote presentaba el caso de unos hermanos que llevaban un restaurante, y este se hundía. La organización de los dueños era nula… y rápidamente se vio que el origen del problema estaba en la base: la educación que habían recibido desde niños.

Entró en escena el padre de los muchachos, portando su coleta ‘progre’; y desde el inicio dejó claro que él había optado por respetar ‘la libertad de decisión de sus hijos’. Se amparaba por supuesto en aquello de ‘las libertades civiles’, que tanto se proclama desde sectores ateístas de la sociedad. Debido a esa actitud vaga, los niños debieron aprender por sí mismos, a golpes de la vida, perdiendo así la vital influencia de los padres en su educación básica; y una de las consecuencias fue la incapacidad para organizarse y triunfar.

¿Aprenderían por ese método de educación? Sin dudas, sí. Pero tendrían que pagar un alto precio en tiempo (la sustancia de la cual está hecha la vida) antes de adquirir la experiencia necesaria para decidir por sí mismos… sin cometer errores que muchas veces conducen a tragedias.

En la historia del multimillonario Henry Ford, creador de la famosa industria del automóvil, vemos un ejemplo de cómo un padre debe influir en los primeros pasos de sus hijos. Es cierto que al final, cada quien dará según su valía personal; pero es innegable que una buena pauta de conducta, una orientación primaria, es un buen sistema para conducir al éxito personal.

El millonario Ford le dio educación académica a su hijo; tuvo la preparación básica durante años. Fue exigente con el heredero durante toda su infancia; no tenía carencias económicas… pero tampoco careció de retos que irían formando su actitud y aptitud posterior ante la vida. En cuanto tuvo edad para ello lo metió en los talleres de su fábrica, como un peón mecánico más, sin privilegios. Años después, este hijo heredó la Compañía con un conocimiento total del funcionamiento de cada departamento, y logró cosechar aun más éxitos que su propio padre. Es innegable que gracias a la formación y orientación inicial por la que su padre le fue guiando durante años.

En este mundo actual la juventud está rodeada de una nutrida toma de decisiones desde que salta de la cama en la mañana, hasta que regresa a ella en la noche. Y los padres deben saber que deberán responder ante Dios por la educación que han dado a sus hijos. Si los hijos han salido de mala cabeza por sí mismos, aun habiendo recibido una buena disciplina, entonces la culpa recaerá sobre ellos mismos; serán responsables de sus actos. Pero si estos actos han sido consecuencia de una actitud negligente de sus padres durante su etapa de formación, les aseguro que estos se verán ante el tribunal de Cristo, respondiendo por no haber dado en su momento la instrucción que la Ley de Dios ordena que se dé dentro de una familia.

El proyecto del hogar no es posterior al demencial concepto de ‘antes monos, luego personas’, inducido en las aulas del mundo por el sofisma de la teoría evolutiva. (Sofisma: Razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir de lo que es falso.) El plan de Dios para la familia es tan viejo como la propia humanidad. El matrimonio, el hogar y la familia no es una institución social, sino divina. Empezó con Adán y Eva sobre el primogénito Caín (mala cabeza y peor corazón) y continuó en cada uno del resto de su descendencia.

El plan: “Creced y multiplicaos”, incluyó pautas de conducta que exigían fidelidad a los estatus preconcebidos: los mandamientos del Creador; y así ha sido trasmitido de padres a hijos durante varios cientos de generaciones. Los proverbios y libros de Salomón contienen muchas reflexiones y enseñanzas derivadas de tales ordenanzas celestes.

Cada hijo, al morir (excepto los niños inocentes) tendrá que dar cuenta de su paso por este estado de probación del alma que constituye la vida. A consecuencia de sus acciones en el mundo, en su nuevo estado espiritual será conducido a un sitio acorde a esas acciones. Si ha muerto aferrado al Evangelio de Jesús (dado por Dios), reconociéndole como Salvador (salva del infierno y de la muerte espiritual), y siéndole fiel desde su bautismo, su alma será llevada a una dimensión de felicidad y paz: el Paraíso. Y allí permanecerá hasta el regreso del Cristo, cuando vuelva para derrotar a satanás y hacer efectivo el plan para la familia eterna. Es la promesa del Señor, que no miente.

Por otra parte, los pecados del hijo/a sorprendido/a por la muerte mientras vivía en negación a Jesucristo, según el lema mundano: “A vivir, que son dos días”, conducirán su alma a un estado de miseria, una dimensión de dolor y tormento: el infierno. Y si los padres no enseñaron a ese hijo los preceptos dados por Dios, tendrán que responder ante el Creador por tal indolencia. Aseguro que se les pedirá cuentas por las consecuencias de su desidia.

De modo que todos esos padres que en vida crían a sus hijos al margen de las leyes divinas, abrazados a leyes mundanas, se verán en la tesitura de ser abrazados luego por el mismo ser a quien decidieron seguir en vida. Del Señor Jesús recibí hace unos pocos años:

“Seréis abrazados en muerte por aquel a quien os hayáis abrazado en vida.”

La familia cristiana es una de las mayores fortalezas de Dios contra el mal que cada día más y más, prolifera en el mundo. Es un deber de los padres el esforzarse por mantener a su familia fuerte y unida; digna de las bendiciones que nuestro Padre Celestial tiene preparada para sus fieles.

La familia es el lugar más eficaz para inculcar valores duraderos a sus miembros. No es fácil criar hijos en medios contaminados por el mal; se hace imprescindible el enseñar los mismos principios morales inculcados por Jesús de Nazaret desde que sus hijos son pequeños. E igualmente importante es el control del uso de la televisión y las nuevas tecnologías, que arrastran hoy a la juventud hacia los abismos. El falso concepto de la ‘libertad’, (traducido por libertinaje), en realidad conduce a las férreas cadenas del infierno.

Así, los hijos deben saber que hay un plan eterno, que tienen un Padre Celestial eterno en quien pueden confiar, a quien pueden orar, y de quien pueden recibir guía. Deben saber tanto ‘de dónde vinieron’, como ‘a dónde podrán ir finalmente’, para que su vida tenga significado y propósito.

A los hijos se les debe enseñar el poder de la oración, y a expresar agradecimiento por la bendición del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo como puente de expiación contra el pecado, y de reconciliación con Dios. A los hijos se les debe enseñar a distinguir el bien del mal; pueden y deben aprender los mandamientos de Dios. Se les debe enseñar que robar, mentir, engañar y codiciar lo que otros tienen es pecado e impone un precio muy gravoso.

Se les debe enseñar a ayudar en las labores del hogar, y deben aprender que el trabajo honrado fomenta la dignidad y el respeto, no solo de los demás, sino por uno mismo. Y los padres tienen la responsabilidad de desarrollar un hábito de conducta hogareña: la reunión de una noche de hogar dedicada a buscar la comunión con el Espíritu Santo, para que, con la presencia de Jesús, el gran aglutinador de la familia, se pueda neutralizar cada intentona del diablo para destruirla, según el plan que ha venido desarrollando desde el principio de la humanidad, cuando indujo a Caín a cometer homicidio contra su hermano Abel.

Lo más inteligente que pueden hacer los padres es apegarse al Evangelio de Cristo, y fomentarlo en el corazón de cada hijo. La acción más beneficiosa de los padres es luchar por mantener una casa en orden, guardando los mandamientos de Dios e inculcar esto en la visión de futuro de los hijos.

El amor filial, en su expresión más profunda, no es una sombra fugaz que termina con la muerte, sino la sustancia misma que une a las familias en un plan definitivo y eterno que trasciende la muerte física, y que un día reunirá a todos los que se fueron antes, con los que se fueron después. Es un hecho.

Y es vital la instrucción sobre el sexo. Cada padre que se deje llevar por los vientos modernos, diciendo a los hijos que ni la homosexualidad ni el sexo fuera del matrimonio son malos, tendrá que responder ante Dios por ello. Cada padre que lleva a sus hijos inocentes a participar de los vergonzosos desfiles gays, responderá por ello ante un juez cuya justicia prevalece por encima de la humana. E igualmente los que instruyen que deben ser pícaros, que predomina el más fuerte sobre el más débil y el más listo sobre el más puro de corazón; y los que incitan a pasar por encima de la sociedad como apisonadoras.

La familia es algo más que la consecuencia de compartir sexo; es un compromiso inalienable ante el que deberemos un día dar cuenta al Creador del Proyecto. Si se logra constituir como Dios manda, habrá un premio que trasciende la eternidad; pero si se establece desoyendo las leyes divinas, habrá que pagar un alto precio de castigo, igualmente eterno.

Así lo he recibido del Señor Jesús, y así lo trasmito, en su Santo Nombre.

Amén.


DE PADRES A HIJOS:CUIDEMOS LAS INFLUENCIAS.

mayo 19, 2008

Si queremos ser de utilidad para el mundo y para las personas que amamos, debemos comenzar por superarnos con constancia, en forma individual. Los hijos observan mucho más que lo que escuchan; las palabras les entran por un oído y les salen por el otro, pero cuando les llega por los ojos, la instrucción va directamente a su corazón.

Un padre cabal, vive dando ejemplo recto, sin exigir resultados inmediatos. Solo con una actitud paciente pero constante, podrá obtener los frutos que desea, a largo plazo. En el plano consciente, los hijos se prometen no cometer los mismos errores de sus padres; pero en el plano subconsciente, no pueden evitar llevar consigo la grabación de los ejemplos recibidos. Estos recuerdos influirán mucho en su temperamento futuro.

Una persona observadora, seguramente se habrá sorprendido a sí misma, diciendo o haciendo cosas que sus padres decían y hacían; también habrá confrontado al mismo tiempo, más de una vez, su voluntad de no querer hacer algo con el impulso de hacerlo.

Los hijos cargarán en el subconsciente, durante muchos años, los patrones de conducta que observaron en sus progenitores. Seamos coherentes con este conocimiento, y esforcémonos responsablemente, para que ninguna de nuestras influencias resulten negativas; así nos evitaremos el arrepentimiento por nuestras malas enseñanzas.

Pastor Daniel.


LA MINIFALDA EN EL PROYECTO DEL HOGAR.

mayo 3, 2008


PADRES, HIJOS Y MINIFALDAS GENEROSAS

Ante los constantes cambios en los hábitos y las ‘modas‘ de la juventud (generada por la agresiva publicidad mercantil de los medios de comunicación), el peligro de la vanidad y la preocupación juvenil por no ir contra la corriente de su ‘pandilla‘, los padres no podemos menos que permanecer alertas La mejor instrucción que podemos darle a nuestros hijos, por supuesto, presuponiendo que ya tienen a Jesús en su vida, es que se pregunten a cada momento cómo reaccionaría el Señor ante cada comportamiento suyo.

¿Cómo se sentiría Él, por ejemplo, con respecto a una cristiana en minifalda guerrera, enseñando más allá del horizonte? ¿Cómo, cuando el borde de la casi inexistente braga asoma sugerente sobre el pantalón mientras anda o en el insinuante momento en que se sienta? ¿O cuando la joven se emborracha durante un botellón, por seguir la corriente de los amigos?

Para ser atractiva, una mujer no tiene por qué ir mostrando todos sus atributos; así como  para ser feliz no necesita anegarse en alcohol ni consumir drogas de ningún tipo. La minifalda jamás dejará de instituir un mensaje subliminal: la ‘diana que busca la flecha‘, aunque alguien, inocentemente, piense lo contrario. De la misma forma que no hay inocencia si se exhibe un inmenso diamante, sino vanidad; el objetivo siempre será provocar la mirada hacia el escenario.

Y ya no se habla solo desde la posición ante Dios, sino de la propia seguridad personal. A través de los tiempos, ¿cuántos casos salen en los informativos sobre chicas jóvenes que han sido perseguidas por la lascivia de un psicópata incontrolado que las ataca, viola y asesina brutalmente, alegando luego que la provocación le pudo? El riesgo de incineración siempre estará presente en cada fuego que se prenda.

Llegados a este punto, no creo que sea desacertado señalar la feliz y sana alternativa de una juventud cristiana, no ‘mojigata‘ ni ‘reprimida‘, como quieren hacerla aparecer los ateos, en su afán por el descrédito, sino felizmente reunida entre vasos de refrescos y zumos, con sanas conversaciones que no tienen por qué no resultar divertidas, y al compás de los mismos ritmos que suenan en la calle.

Por ejemplo, el pastor de mi iglesia, quien ha sabido cumplir eficazmente con su deber ante Dios y el Proyecto del Hogar establecido por el mismo Jesucristo, creando una familia sólida, con dos hijas muy jóvenes, llenas de neuronas correctamente instituidas, ha adoptado una sabia medida al respecto: yo he tenido la oportunidad de ver cómo nuestra juventud se la ha pasado muy bien en el amplio espacio de nuestro local, en un día acordado, entre bailes, mucha risa, y sin presencia de alcohol ni estupefacientes.

Además, por iniciativa suya, asiste a una inmutable tertulia directa con ellos cada sábado, orientándoles sabiamente sobre la actitud ante el noviazgo, alertándoles sobre su compromiso cristiano, y alimentándoles el celo por no afrentar a nuestro Señor.

¿Qué mayor acicate que la inmensa deuda de gratitud contraída con Él, por su ofrecimiento en la Cruz como perdón de los pecados de toda la humanidad? Siempre se debe cuidar la compostura ante quien atisba cada milímetro del corazón humano y es garante, si le seguimos en fidelidad, de una vida eterna e incombustible en el tiempo: un mundo de paz y amor, distinto a este beligerante, financiero, usurero y egoísta que nos somete.

Como comentario aparte me gustaría mencionar la alternativa musulmana sincera con Dios (no hablamos de los ‘otros‘), pese a que no puede haber comparación estricta, pues ignoran a Jesús, el fundamento. Pero reconozcamos que la mujer musulmana ‘practicante‘, es más fiel tocante al aspecto del vestir y al maquillaje, que muchas congéneres occidentales de la actualidad. Y si alguna lectora se siente herida, que me perdone; pero antes de juzgarme, lea con el corazón lo escrito, sin soberbia y en humildad, pues por lo general, cualquier comentario como ese, aunque se hable con la Biblia en la mano, es respondido con dureza, alegando machismo y exponiendo la bandera de la ‘igualdad‘ femenina.
Mas, según la Palabra de Dios, ¿quién yerra?

La mujer musulmana fiel a Dios, viste con túnica, sin propaganda de silueta; evita el atuendo vanidoso que vaya ‘pidiendo guerra‘, como percutor de una lujuria codiciada. Por su parte, las hermanas cristianas de mi congregación, incluso las adolescentes, acuden los domingos y otros días de reunión, con elegancia y porte, sin mostrar silicona ni el escote natural que les haga resultar provocativas.  Y no por eso dejan de ser atractivas.

Transcribo un fragmento de una chica, durante un debate al respecto, en un forum del ‘ciber’ sobre las fiestas de bodas musulmanas. Decidí copiarlo por la enseñanza que encierra:

‘Sí, he asistido a varias y me han parecido las mejores que he visto jamás. La gente se divierte a montones sin necesidad de embrutecerse con alcohol ni espectáculos obscenos. Como no tienen que aportar dinero ni a la iglesia ni para el salón, ni pagarle a nadie para que los casen, al final les sale muy barato el festejo y es por eso que invitan a tanta gente, con la que comparten gustosos el banquete. La gente no va a chismear ni a criticar quién es la mejor vestida o la más escotada. La verdad, me la pasé muy bien; aunque no me cierro, seguramente las habrá bonitas en cualquier parte del mundo.

Ahora bien, ¿qué instruye el planteamiento bíblico acerca de esta situación? Si comparamos los escritos de los profetas del AT con los del NT, podremos apreciar diferencias de contextos, (debido a que los hábitos van cambiando en el tiempo) pero jamás, de principios. Por ejemplo, a partir de Ez. 16:11, tratando sobre la infidelidad de Israel, Dios establece una parábola:

Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar… Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.’

¿Qué es lo más importante en estos versículos, que Él autoriza los adornos para la mujer o que la vanidad, la soberbia y la prepotencia pueden llevar a la perdición a una hija de Eva? La gloria de su ornamento: la plenitud económica con la que el propio Dios había bendecido a Israel para que destacara entre todas las naciones, degeneró en altivez arrogante, causando su enfado.

Posteriormente, cuando Jesús vino, nos enseñó reiteradamente que Su misión no era cambiar ni una tilde de la ley y los profetas, sino ‘especificarla‘. Pulió el criterio con respecto al sábado, instruyendo que se podía hacer el bien ese día, aunque fuera trabajando… y también sobre el comportamiento que esperaba de hombres y mujeres. Sobre estas últimas, la carta de Pablo a Corintios, en 1ª 11:6, expresa un planteamiento con respecto al uso del velo, que a nosotros los occidentales nos alarma:

‘Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. ‘

Pero se debió a que en el AT, eso era lo que se enseñaba, pues Dios quería disciplinar a su pueblo… y Pablo tenía aun las profundas raíces judías. No hay pues contradicción entre las órdenes dadas a Moisés y los criterios de Pablo, de raíz farisea, una línea del judaísmo que seguía la ley a rajatabla; mas sin la oportunidad del resto de los apóstoles: 3 años de perfeccionamiento junto al Señor. Veamos que indica al respecto, la ‘roca‘ de Jesús (que sí la tuvo) en 1ª Pedro 3:1-4:

‘Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la Palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Aunque obvia el velo, mantiene la esencia del respeto a Dios; no contradice a Moisés. No hay ni una enseñanza de Jesús con respecto al velo en todo el Nuevo Testamento. De donde se desprende que la idea de que los tiempos nuevos ‘no’ deben medirse con relojes viejos, es válida solo cuando se siguen las aclaraciones del Hijo de Dios, hecho hombre. Tal como se describe en el libro para niños El Principito (también recomendable para los adultos): ‘lo esencial es invisible para los ojos‘; pero el que puede otear cada fisura del corazón humano, está pendiente de las intenciones de su interior, sin importarle las apariencias externas.

Es cierto que la moda varía con los años, pero examinen la dirección del cambio, porque siempre va en trayectoria opuesta a la Palabra. Llegado a este punto, creo conveniente repetir la última frase de 1ª Pedro 3:4:

‘…en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Después de esto, juzguen si se ha comentado algo que se aparte de las enseñanzas o que pueda resultar ofensivo para una verdadera seguidora de Jesús. No se engañen, a Él no se le sigue desde la provocación, sino desde el pudor y el saber estar que se enseña a toda mujer, desde el Génesis, hasta el Apocalipsis.

Su Palabra es inmutable; ni siquiera el tiempo, ese inexpugnable contra el que nadie puede, ha logrado ni conseguirá jamás alterarla. Todos tendremos que responder por nuestros actos; también por nuestra actitud ante las responsabilidades, dentro de la familia. Su pauta más importante es el proyecto del hogar, dado que este constituye la base de la sociedad. El mundo, ante los ojos del Creador, no es más que un inmenso conjunto familiar; si funciona bien, con la educación de la descendencia en sitio preferente, Él bendecirá a sus fieles.

Soy consciente de las violentas reacciones que estas palabras causarán en toda persona alejada de Dios que lea este artículo; pero créanme, eso no resolverá nada, así como el avestruz no resuelve su situación metiendo la cabeza en un agujero que no le salva.  Mi objetivo no es señalar hacia nadie; si alguien se siente aludido, por favor, no lo interprete de otra forma que una llamada a la reflexión, pues todos, incluso quien escribe, tendremos que responder ante nuestros actos. Quien actúe en obediencia, no tendrá problemas, así como no los tiene aquel hijo que atiende la corrección de sus padres.

Y por si queda alguna duda sobre cuál debe ser la posición de los padres con respecto a sus hijos, el dilema de las modas, las generaciones, las leyes ‘anticuadas‘ y el papel del matrimonio, el propio Jesús nos alerta sobre la impermeabilidad de su enseñanza ante el paso de los años. Lo hace reiterativamente en  Mt 24:35,  Mc 13:31 y  Lc 21:33:

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’

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ABORTO SÍ, ABORTO NO… ¿DÓNDE ME PONGO?

febrero 5, 2008

Febrero 5/2008

ANALIZANDO EL ABORTO

En días recientes, el tema de interrupción de embarazo ha copado las informaciones de primera plana del panorama nacional. En la Generalitat, regida por el tri-partito, un médico abortista fue a prisión preventiva, junto a dos de sus más estrechos colaboradores. Están acusados de delito de aborto, asociación ilícita e intrusismo y falsedad documental. Los investigadores de la Guardia Civil aseveran que ejercían abortos ilegales en casos de avanzado estado de gestación.

Algo más al oeste, la capital madrileña ha sido testigo del cierre de dos clínicas por supuestas irregularidades. Incluso hay referencias de agresiones y amenazas de muerte ejercidas sobre algunas operarias de ambos centros. El caso de Barcelona se halla bajo investigación judicial, de modo que no se sabrá hasta dónde alcanzó la violación legal, hasta que el juzgado correspondiente se pronuncie.

En la Comunidad de Madrid, presidida por el Partido Popular, las clínicas hablan de una auténtica “caza de brujas”. Las clínicas abortivas han cerrado filas y se han reunido para debatir cómo enfrentarán su futuro.

No sé qué piensan ustedes al respecto, pero mi olfato me dice que esto no huele bien; creo, aunque no tengo pruebas para confirmarlo, que ante tanta demanda y cantidad de dinero que representa esta práctica, muchas clínicas abortivas están toreando la ley. He escuchado en la cadena Ser un comentario acerca de ‘niños‘ (lo siento no puedo llamarlos de otra forma) de seis y siete meses, recién extraídos del vientre de la madre que luego son pasados por una trituradora, como si de un pollo se tratara.

Los reportes oficiales dicen que cerca del 90% de los abortos se realizan en los 3 primeros meses; según el Ministerio de Sanidad, solo el 2% de las interrupciones se efectúan sobre gestación de más de 5 meses. Pero, pese a estos informes, el pensar que en esos centros de ‘salud’ se extraigan niños perfectamente formados y se trituren igual que se hace con documentos ‘comprometedores’, me pone la carne de gallina. Que solo se haga con uno, ya es un crimen; si son 1000… deduzca usted.

El aborto en España solo se libra de delito en estos casos: denuncia de violación, taras físicas/síquicas graves y riesgo inminente para la vida, o para la salud física/síquica de la madre. Los médicos acuden al recurso por excelencia para sus dictámenes: la ecografía; pero esta no es infalible y a veces los galenos tardan en percibir las anomalías… o se equivocan en sus percepciones, pues son humanos.

¿Qué pasa si se firma que un niño es anormal sin serlo? ¿Está dispuesta la madre a correr ese riesgo, con tal de desembarazarse del hijo que no le apetece recibir? Ahí lo dejo.

Soy consciente de lo que representa para una mujer un embarazo inadecuado;  la sociedad está sometida a muchas presiones: falta de trabajo, padre ‘accidental’, hijo nacido de adulterio, ninguna prisa por parir, etc.

– ‘Si nos deshacemos de un gatito, ¿por qué no de un ‘fetito‘?’

Mala deducción y peor praxis; se gesta lo que se gesta, y eso no puede cambiarlo nadie. Ya pueden los pro-abortistas quedar sin voz, alegando que el bebé aun no nacido solo es tejido amorfo; es humano desde el instante de la fecundación, pues todo el ADN necesario para abrirle al mundo ya está en el óvulo y comienza su ciclo de vida. Imagine su piel formándose, sus huesitos, sus pequeños músculos… no se estaría deshaciendo de un gato o un perro; ¡ES UN MARAVILLOSO Y DIMINUTO SER HUMANO!

En días anteriores, las clínicas privadas amenazaron con dejar de practicar abortos, debido al trato mediático, el silencio de los políticos y la presión de los grupos católicos. Su portavoz concluyó que esto redundaría en un grave problema para el Estado.

Así que consideran que están haciéndole un favor a la sociedad… mientras se forran a costa de la desesperación ajena. Todos tendremos que pagar por nuestros actos. ¡Qué el Señor les ilumine para que empleen los conocimientos adquiridos en curar enfermedades! Eso siempre será una digna actitud ante el Creador; el servicio a los demás nos enaltece ante sus ojos y nos limpia de mucho pecado. Pero parar una vida es un crimen, no hay otra.

Por cierto, no todos los que se oponen por cuestión de fe son católicos; yo no lo soy. Todo el que se sienta atado al Creador de alguna forma, estará contra esto, sea musulmán, judío o cristiano. Quizás incluso haya otras religiones que no conozcan a Dios y piensen de la misma manera; eso quiere decir que están cerca de Él sin saberlo.

Con respecto a la velada amenaza de ‘grave problema para el Estado’, me parece que en realidad lo que ocurre es que perciben un inminente riesgo para sus bolsillos y acuden al chantaje burdo y vil de siempre; desde que el primer humano vio peligrar sus intereses.

No se quiere hacer el bien; si fuera así, sería gratuito. Desde el momento en que se extiende una factura, ya se está lucrando; hay mucho más dinero en juego del que se puede pensar: una vez más, el maldito peculio que les permite adornarse con buenas ropas, joyas y peinados, entorpeciendo corazones y arrastrando cada vez más a la deshumanización y la barbarie.

La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo, (ACAI), cuyo pomposo nombre no logra encubrir toda la ignominia que cometen, ya planteó una variante en la ley para poder continuar ingresando esas sumas importantes:

Eva Rodríguez Armario, presidenta de dicha entidad, a la que pertenecen 31 clínicas en toda España, 22 de las cuales sólo pueden practicar abortos dentro del primer trimestre de embarazo, planteó lo siguiente:

“Es fundamental que se cambie por una ley de plazos, la que hay en la mayoría de los países europeos. Lo ideal sería hasta las 12 semanas. Y a partir de ahí, una ley de indicaciones como la que tenemos ahorano hay que temer dar libertad a las mujeres en el control de la maternidad si eso se acompaña de una actuación completa en materia de educación y acceso real a la anticoncepción. Así podríamos avanzar hacia situaciones como la de Holanda, que aunque tiene la ley menos restrictiva de Europa, posee el número más bajo de abortos voluntarios”.

¡Cuidado con el todo vale!, pues parafraseando la última expresión, según la verdad contenida, sería como decir: “Así podríamos acercarnos a Holanda, que aunque tiene la ley menos restrictiva de Europa, posee el número más bajo de crímenes autorizados.”

La Pelota está en manos de los políticos; el PSOE despenalizaría la ley de buen grado, no me cabe duda; solo hay que leer el contenido de su ‘Educación para la Ciudadanía’, para saber qué piensan al respecto… pero no se la juegan. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y la multitudinaria manifestación pro-familia que tuvo lugar muy recientemente, les hace pensar que incluso dentro de sus filas hay raciocinio y proyecto del hogar.

Ojalá se levante un político con carisma, convicción y fe, haciendo todo lo posible para que esta sociedad dedique un poco de tiempo a reflexionar sobre sus propios valores; quizás al anegarse en la verdad anidada en sus corazones, asuma el papel que el Señor desea que todos apoderemos, sin distinción de raza, nivel cultural o pensamiento.

No tengo nada contra el sexo; no hay sensación comparable a los momentos de placer que genera… dentro de un matrimonio bien estructurado y reflexionado. Conocer a alguien y subir a la cama sin más, sin dudas tendrá consecuencias; en ese caso, la responsabilidad siempre será nuestra. Por ello, quiero hacerles partícipes de un comentario de una anciana, escuchado hace muchos años, siendo yo un chaval, dentro de un autobús. Iba dirigido a un grupo de chiquillas que entró con el alboroto característico de su edad, mirando a todos con chispa inquieta:

– ¡Siiiiiii, abran bien los ojos, ábranlos bien… y cierren sus piernas hasta que llegue el momento de tenerlas abiertas!

Yo mismo cometí un error en el pasado con respecto a ese tema, dando un consejo que jamás debió haber salido de mi boca; aun lo lamento. Por eso digo ahora: si alguna mujer está leyendo esto y se siente involucrada, sepa que hay un Dios que comprende todos nuestros fallos y está dispuesto a perdonar y ayudar; pues esta vida no es más que un proceso de filtrado en el que todos vamos soltando lastre con cada error que cometemos. Nos depuramos en un periodo de selección que, aunque similar por la metódica, nada tiene que ver con la de la universidad o del trabajo nuevo, sino con una vida mejor, sin penas y eterna.

Di no al aborto; busca un sitio de privacidad, apoya tus rodillas en el suelo y pide al Señor que te ayude a salir adelante. Por amor, Jesús nos dice:

“¿Es muy pesada tu carga? ¿Te aflige tanto que no sabes en qué dirección encaminar tus pasos?… Pues dame tu carga y sígueme; yo la llevaré por ti.”

Ese amor genera nuestra fe en Él; ya no habrá más temor, ni miedo, ni el pánico inundará nuestro corazón. Te aseguro que Él está pendiente de que le llames; si tomas su mano ya no volverás a estar sola y tendrás su amparo. Pon a prueba mis palabras y te sorprenderás del resultado; su promesa viene acuñada por el apóstol Pablo, que tenía revelaciones de Él, entre ellas, la versión de Cristo sobre el amor:

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor es total.” (1ª Co 13: 4-7)

¡La paz y la sabiduría del Señor Jesucristo estarán con quien le clame!

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DESPEDIDA DE UNA JOVEN CRISTIANA.

enero 28, 2008

Enero 28/2008

TU HIJA PUEDE VERSE EN LA MISMA SITUACIÓN.

Permítanme mostrarles esta carta que extraje desde un forum de Internet y que me he tomado la libertad de exponer aquí, por la importancia que creo que encierra para todas las familias. Identificarse con la problemática contenida en las siguientes líneas nos preparará a todos para ese gran examen no aprobado por muchos: El Proyecto del Hogar.

La atención a los hijos es la gran asignatura pendiente para una cantidad de padres mayor que la que se sospecha; incluido los progenitores cristianos, que deberían ser los más responsables en este sentido. Espero que, de alguna aforma pueda servir de ayuda.

CARTA DE DESPEDIDA DE UNA JOVEN CRISTIANA.

“PAPÁ Y MAMÁ:

Sé que les asombrará leer esta carta; ya conocen que soy poco expresiva, pero créanme que fue necesario escribirla. Y pues, yendo directamente al asunto, les escribo que me voy… bueno en realidad ya me fui. Tal ves en estos momentos  estoy bien lejos… o quizás aun no he salido de la ciudad, pero, que ya no estoy en casa, es una realidad.

Las razones de mi huida son las siguientes:

Primera: sé que desde que nací ustedes ya eran cristianos, pero yo no sabía que lo eran, ni lo que eso significaba; ustedes nunca me lo explicaron. Crecí en ese ambiente familiar, rodeada de paz y tranquilidad y me gustaba… claro que me gustaba; pero la tranquilidad se fue apenas entré al colegio, pues todas mis amigas me veían extraña y se burlaban de mí, diciéndome:

‘allí va la monjita, miren ya vieron a la hermanita.´

Tenía tantos apodos que la mayoría de ellas en realidad nunca supieron mi nombre. Todas las tardes se juntaban a jugar en el parque de aquí cerca y yo también quería estar con ellas, pero apenas daba un paso afuera y ya me detenía mamá, porque teníamos en la casa oración familiar.

¿Qué sabía yo de eso?  Por favor ni siquiera entendía lo que decían; solo escuchaba que hablaban y hablaban y a mí me aturdían.

El tiempo pasó y yo entré a la secundaria. El primer grado no fue tan malo pues pude conocer otras personas y, aunque allí también había chicas(os) de mi iglesia, ni siquiera convivíamos; cada quien con su bolita, nos mirábamos y reíamos, pero nadie se juntaba. Ah… pero el domingo en el culto todas éramos amigas. Me cansé de todo eso; yo le llamé HIPOCRESÍA.

Fue en segundo grado cuando conocí a Débora; era la más popular de la escuela. Todos los chicos andaban tras de ella, y se paseaba feliz, sonriente y dichosa. Yo la admiraba de lejos, pues casi todas mis compañeras de aula la trataban como reina y la obedecían en todo. Y digo casi todas porque allí faltábamos: Ángela, la niña esa que tenía poco de haber llegado con su familia a la iglesia, y yo.

A Ángela no le agradaba para nada el comportamiento de Débora, pero aun así a veces la saludaba;  a mí si me caía bien, así que no hice caso cuando Ángela me advirtió que la evitara… pensé que lo hacía porque era una envidiosa.

No batallé mucho para que Débora me aceptara en su bolita, aunque allí había chicas que no me querían para nada. Pero fue muy clara cuando les dijo que yo era bienvenida y que a quien no le pareciera así, que podía apartarse de ella.

Débora me dijo que quería ser mi amiga y confidente y en eso se convirtió. Juntas hemos aprendido muchas cosas: me enseñó a maquillarme, a vestirme y ser tan popular como ella. Poco a poco los chicos comenzaron a buscarme y me invitaban a todas las fiestas, donde aprendí a fumar, a tomar bebidas alcohólicas y hasta bailar. Todos los viernes nos escapábamos de clases y nos íbamos a un lugar donde había chavos.

En una de esas escapadas conocí a Demian. Era un niño lindísimo; todas querían estar con él. Nos hicimos muy buenos amigos y cuando entramos a preparatoria, decidí ser su novia; con él aprendí más cosas, me llevó a conocer los lugares mas secretos de la ciudad, me presentó a su grupo de amigos con los que tenia una banda de rock…se veían guapísimos con su look, todos vestidos de negro, sus cabellos despeinados y esos collares y pulseras de metal. Fui a varios de sus conciertos; esa si era música. Allí probé por primera vez la marihuana y fue realmente mágico, era otro mundo.

De panzazo fue que pasé al segundo grado de preparatoria, y tuve que cambiarme de grupo pues detestaba que Ángela se metiera en mi vida y me dijera que estaba mal lo que hacía. Pero a pesar de sus oraciones no logró hacerme volver a la iglesia; ¿para qué, si acá afuera está la mejor diversión?

Lo malo fue cuando ella les fue con el chisme a ustedes… pero nada me haría cambiar, no estaba dispuesta a dejar a mis amigos. Ángela solo logró que ustedes me llamaran la atención, pues estaban tan metidos en sus cosas de la iglesia y sus confraternidades y los ayunos espirituales que ni siquiera se enteraban de lo que yo hacía.

Y esa fue la segunda razón por la que decidí irme de casa. Fuiste bien claro al decirme papá: ‘escoge hija mía, tu casa tranquila y pequeña pero llena de amor, o la calle grande pero muy difícil y llena de peligro… tu religión cristiana, o tu vida mundana. Si quieres libertinaje y desenfreno, entonces vete de casa; aquí no toleraremos tus actos.’

Con esas palabras tan duras, y por todo lo que yo estaba pasando en esos momentos, tuve que tomar una decisión;  y es que, papá, para qué quiero quedarme en esta casa si la tranquilidad y la paz de la que hablas solo la vives en la iglesia, si ese amor del cual presumes no lo tenemos en casa.

En la iglesia hay hermandad y unidad, (o al menos eso aparentan) pero saliendo de allí, cada quien se quita su disfraz y al llegar a casa no somos mas que unos viles pecadores hipócritas, tratando de aparentar una linda familia cristiana:

‘Vecino Dios le bendiga.’– decimos en la calle.

Pero a nosotros nos falta en realidad esa bendición que regalamos. Sería mucho mejor decir: ‘Señor Jesús, bendice por favor esta familia, quitándonos el disfraz de mentira que usamos en la iglesia, bendícenos de amor para nuestros hijos, bendícenos con tiempo para ellos, para saber escucharlos, para ayudarlos y sacarlos de sus dudas que estén atravesando. Bendice por favor, Señor, esta casa que tiene falta de amor, bendice a mis hermanos espirituales Señor, para que pueda haber unidad de verdad.’

Papá, sin duda alguna esta casa no tiene bendición, porque nunca la has sabido pedir ni enseñaste a hacerlo a tus hijos. No se lo dejen todo a Dios, pues también necesitamos de ustedes…

La tercera y última razón por la que escapé, es esta:

Mamá y papá: estoy esperando un hijo de Demian; se lo confesé y no quiso atenderme, me dijo que él no podía hacerse cargo de mí, porque era muy joven y no podría mantenerme, pues ni siquiera trabaja. Me dejó sola papá; ahora no quiere ni verme. Quise hablarlo con ustedes, pero ¿como?, si no los encuentro en casa.  Tú sales a predicar con tus hermanos, y mamá a su oración de intercesión por la paz del mundo…

Y… quise hablar con Jesús, pero me sentí avergonzada; no pude siquiera levantar mi rostro y no me salieron palabras. Así que decidí: ‘mejor buscar a mi gran amiga Débora y contarle mi problema.’

Y por supuesto enseguida encontró solución…me dijo que yo no estaba lista para ser madre, pues apenas cumpliré 17, y al no tener apoyo de nadie, no podré mantenerlo. Y cuando me pregunte quien es su padre, ¿qué le habría dicho yo? Débora tiene toda la razón; por eso tomé una decisión: lo voy a abortar;  creo que es lo mejor.

Después de eso, como pueden ver, no podré volver a casa; me voy con mis remordimientos y tropiezos. A dónde, no lo sé; pero quiero pedirles por favor, que si podrían orar por mí, que le pidan al señor por mi perdón… a ustedes quizás sí los querrá escuchar.

Papá, predícale a tus vecinos mis circunstancias; ponme a mí como ejemplo de lo que pueda pasarle a sus hijos. Mamá, intercede por mí ante Dios; pídele que me perdone.

Bueno creo que es todo lo que quería decirles en esta carta. Gracias por darme un techo todos estos años, gracias por darme alimentos, ropa y cobijo… pero muchas gracias sobre todo, por haber pretendido llevarme por el camino de DIOS.

Soledad.

p.d: No se olviden de orar por mi vida.”

Hasta aquí la carta; tremenda reflexión que día a día nos confronta a una realidad que vivimos y no queremos muchas veces aceptar. No siempre nos preocupamos por aquellos cercanos a nosotros que, por su inexperiencia, están muy próximos a la vorágine del mundo actual y que, por tanto, necesitan un apoyo fiel que les permita organizar sus ideas. Sobre todo en esa etapa juvenil en que las hormonas se aceleran caóticamente, pidiendo a gritos un orden.

Y no solo eso, sino que incluso a veces quizás hayamos sido piedra de tropiezo para muchos. Hermanos, Santiago 5:19-20 nos exhorta e instruye sobre esto:

“Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguien le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.”

Sé el/la mejor amigo/a de tu hija; ábrele tu corazón e intenta entrar en el de ella desde el respeto y la comprensión que te garantizarán su confianza: la llave de una entrega que hará más sólida la familia.

La familia es el fundamento de la sociedad: cumple con tu parte.

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