DARWIN: EL MUNDO DE YUPI (I).

abril 19, 2013

Hace unos días entré al blog del profesor Eduard Punset; allí, entre temas científicos, había un efecto subliminal: links a varias páginas que hablaban de inteligencia simia y de Hominidia, incitando a pensar que está probado que descendamos de homínidos. Es esta dirección web:

 http://www.eduardpunset.es/20216/general/agudizar-el-ingenio

Desde hace años lucho contra el anticientificismo de la teoría evolutiva, diferenciando mito de hecho científico; por ello deseo abordar de nuevo el tema, tratando de presentar mejor la imposibilidad de lo que se sustenta, con el fin de anular y sacar definitivamente tal mentira de las aulas.

La evolución simio-humano se presenta, normalmente, más o menos así:

MonoAHombre

Esta imagen incita a pensar que un simio se convirtió en el 1er homínido, y este en un 2º que luego trasmutó a un 3º, que a su vez trasmutó a un 4º… que se convirtió finalmente en el hombre actual; pero eso no es la realidad, sino su distorsión. Al ser sexuados, debe mostrarse la supuesta evolución desde ‘parejas’ de simios, mas solo se ve un sexo: un simio trasmuta a hombre; su perspectiva es hermafrodita. Sin embargo, la mayoría de seres vivos eucariotas, más de un millón de especies distintas (insectos, aves, peces, mamíferos, etc) precisan de macho y hembra para generar las ‘poblaciones’ de las que se habla.

En general, es la regla de la teoría. Por ej: dicen que ‘un’ mamífero entró un día al agua y empezaron a producirse en él varias transformaciones morfológicas hasta llegar a la ballena actual. El azar del birlibirloque hizo que sus patas se volvieran aletas, su nariz un hoyo en su cabeza, y sus pulmones se adaptaran al submarinismo. Al final, ese ser hermafrodita pudo generar 40 especies distintas de ballenas con sus machos y hembras respectivos cada una. Es la apología del hermafroditismo; la anticiencia.

Pero en la vida real, las ballenas solo paren si son inseminadas por un macho de la especie que le corresponda: la azul por el azul, la gris por el gris, la jorobada por el jorobado… etc, etc. Todas son sexuadas, con macho y hembra involucrados en su no extinción; de modo que lo único racional, lógico, y científico, es pensar que macho y hembra de cada especie ballenera tuvieron que coincidir en el tiempo desde los inicios.

Y algo similar ocurre con los dinosaurios: se dice que ellos dieron origen a las aves que vemos hoy. Pero sin explicar que es imposible desde el empirismo científico: el dinosaurio no era hermafrodita sino sexuado; al nacer de huevos, su presencia en la historia exige que coincidieran un dinosaurio con su dinosauria al mismo tiempo… parejas, según su especie.

El hecho real es que existen 10000 especies de aves, todas sexuadas, y ninguna de ellas generando ningún embrión distinto a su especie. La gallina solo pone huevos que embrionan pollos, si antes un gallo, el macho de su especie, la ha inseminado. Igualmente solo nacen canarios de parejas de canarios, y loros de parejas de loros, y águilas, gorriones, etc… cada hembra con un macho de su especie, en 10000 distintas.

Desde Darwin la teoría evolutiva exhibe especies asexuadas generando otras sexuadas, y luego su multiplicación híbrida. Lo dicen ellos, no yo, pues según el postulado evolutivo las bacterias unicelulares crearon toda vida sexuada que hoy existe. Hoy, el ADN (obvia frontera entre especies), dice que es imposible; sin embargo, literatura docente, prensa, y hasta anuncios de calmantes por TV, exhiben esa imagen del simio hermafrodita coronando niveles homínidos hasta llegar al humano. Algo irreal, pues simios, humanos, y el 99% de los eucariotas, unos 2 millones de especies, son sexuados: necesitan de macho y hembra coincidentes en el tiempo para poder generar las ‘poblaciones’ a las que alude el darwinismo.

De modo que la imagen que deben mostrar, sería esta:

Hominidia

Así se puede ver mejor el disparate: la pareja simia tiene 48 cromosomas en su ADN; la humana tiene 46. De modo que por algún sitio se perdieron un par de cromosomas… ¡lo mismo que ocurre en los híbridos!

Pero, ¿qué son los cromosomas? De la forma más simple posible, pues es complejo, diré que toda la información genética del ADN existe en un material microscópico llamado cromatina, situado en el núcleo de cada célula eucariota (la célula propia de insectos, aves, peces, mamíferos, etc)

En un momento preciso (mitosis), tal información se organiza en parejas de partículas microscópicas llamados cromosomas. ¿Y por qué en parejas? Pues porque, como venimos insistiendo, al nacer los seres sexuados, su ADN tiene una cadena procedente de la madre, y otra del padre.

En el caso humano son 23 pares (46 en total), y en el de chimpancé (con quien se empeñan en emparentarnos), son 24 pares (48 en total). Pero cada cromosoma tiene su forma y tamaño único entre el resto de los 23 ó 24 pares (según sea simio u humano). En síntesis, en monos y humanos, el cromosoma es el material genético organizado y en el cariotipo  humano, visto de forma elemental, es así:

CariotipoHumano

El último par, el 23, corresponde al cromosoma sexual; en este caso, este cariotipo, pertenece al sexo masculino: un cromosoma tipo X y otro Y (más pequeño). Si fuera el de una mujer, serían dos cromosomas iguales (XX).

Veamos ahora qué pasa en la vida real con los cromosomas: Al cruzar un burro con una yegua nace una mula (o mulo); un caballo con una burra da burdégano. Los burros tienen 62 cromosomas y los caballos 64; al crearse los gametos [células reproductoras], el de la madre tiene 62 cromosomas, y el del padre 64. Al no ser homólogos los gametos masculino y femenino (condición exigible en toda especie sexuada que existe), el cigoto o célula resultante de la unión de esos gametos, presenta un ADN distinto a ambos: 63 cromosomas, y la cría nacerá estéril.

Es evidencia científica: ningún híbrido procrea; no incrementa su nueva especie, que muere al morir el animal. Se cumple en cada rincón del planeta; es válido para toda especie híbrida animal conocida. Aun así, pese a esa evidencia científica, se sigue diciendo en aulas, prensa, TV, y dondequiera que sea posible, que descendemos de un simio.

En el 2005 se formó el mapa comparativo génico chimpancé-humano. Ese proyecto Genoma, que hermanó al ser humano con el chimpancé en un 98%, salió dando traspiés desde el inicio. La 1ª contradicción fue que las personas tenemos 46 cromosomas, y los chimpancés 48. O sea, 23 pares en el humano, y 24 en el chimpa; pero el capricho exigía la comparación. Esa diferencia fue un escollo que había que resolver como fuera para poder presentar al mundo la homología simio-hombre; el objetivo fijado desde el inicio, el sino quom de la subvención.

Y lo resolvieron metiendo con calzador la igualdad entre el cromosoma 22 chimpa, y el 21 humano; así como el que los cromosomas 12 y 13 del chimpa se unieron en algún punto de la historia para dar lugar al cromosoma 2 humano. Con estas suposiciones made in home, sin evidencias, se hizo el proyecto ‘científico’ Genoma Hombre-Chimpa que nos hizo genéticamente iguales a los simios en un 98%.

Urgía alinear como homólogos al cromosoma 21 humano y el 22 chimpa, pero la diferencia numeraria era un escollo; había que hacer desaparecer un cromosoma de simio como fuera. Y aquí incluso obviaron otra realidad: al ser sexuados, y diploides, no se trataba de un solo cromosoma, sino de dos.

La solución la forzaron a partir de los cromosomas 12 y 13 chimpa: por arte de birli-birloque argumentativo lo convirtieron en el cromosoma 2 humano. De hecho, les rebautizaron como ‘2ª’ y ‘2B’, condicionando en el mundo la aceptación mental del bulo anticientífico, e induciendo que tal cambio hizo nacer nuestra especie. Así aparece escrito en el proyecto:

Human chromosome 2 resulted from a fusion of two ancestral chromosomes that remained separate in the chimpanzee lineage (chromosomes 2A and 2B in the revised nomenclature, formerly chimpanzee chromosomes 12 and 13)’

Es decir, argumentando sobre lo ignoto, y obviando lo conocido: ‘los híbridos no procrean, impusieron a toda costa la aceptación subliminal de un concepto que las evidencias les niegan, para hacer creer que el actual genoma chimpancé, pese a tener 2 cromosomas más que el humano, es igual al nuestro en un 98%. Así, concluyen que lo real no es lo que vemos, sino lo que suponemos. ¿Ciencia o anticiencia?

¿Qué solución ‘científica’ echó abajo ese muro de la verdad? Se acudió a argumento circular que hiciera realidad los sueños, dando por hecho las suposiciones: los cromosomas 12 y 13 del chimpa, fueron llamados 2A y 2B, alegando que durante la evolución ancestral se unieron para generar el cromosoma 2 humano.

Vieron que el brazo largo del cromosoma 12 chimpa se parecía al brazo corto del cromosoma 2 humano… y se le llamó 2A. Y que el brazo corto de ese cromosoma 12, separecía a las bandas q 11 a q 13 de la porción proximal del brazo largo del 2 humano. Luego vino la tercera suposición: Todo el cromosoma 13 chimpa cubriría el resto del brazo largo del cromosoma 2 humano. Y a ese conjunto se le llamó 2B. ¡Todo un caso de ingeniería argumentativa! Innovación filosófica, no científica.

El cariotipo numera cada cromosoma según su tamaño, siendo el mayor el uno. Los cromosomas 12 y 13 del chimpa se ganan ese número por su dimensión, no por su posición física en la doble hebra de ADN. ¿Por qué llamarlos entonces 2A y 2B, si en realidad son mucho menores que el 2 humano, el 2º más grande de nuestro genoma? Si se cotejan los tres, se ve la gran diferencia entre ellos; solo el gran interés por igualarlos, logró ocultar esas discrepancias.

El escollo no es trivial: contienen genes compuestos de espirales de ADN; y el cromosoma 2 humano, el 2º mayor del genoma, tiene 1.346 genes integrados por 237 millones de pares de bases que codifican proteínas. [Genome Secuence Center-Washington; Laboratorios Europeo de Biología molecular, y Nacional Lawrence Livermore; Universidad Estatal de Pensilvania; Centro Stanford del Genoma Humano]

Esta anulación del empirismo que siempre caracterizó toda investigación científica, esta falta de evidencias calzada con suposiciones, será recordada como una de las mayores vergüenzas de la Ciencia. En el próximo artículo demostraremos el anticientificismo de este trabajo no fundado en evidencias, sino en imposiciones deductivas sin pruebas; en alucinaciones.

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COCTEL HOMÍNIDO, SOPHISMA, y antiCIENCIA.

enero 25, 2011

25/1/2011 

Hace unos días, mirando unas frases en latín, sin saber por qué, me llamó la atención una palabra en particular: ‘sophisma‘.  Acudí a la traducción, y este es el uso gramatical que presentan:

Razón o argumento aparente con que se quiere defender lo que es falso, intentando persuadir de su certeza.”

Y entonces supe que algo en mi interior me había movido para darle a  la teoría de la evolución de las especies la perspectiva que merece, desde la óptica de la sintaxis: La Teoría Darwinista nació siendo sofhisma, y sofhisma morirá; escrito en latín, para bañar la argumentativa vacía de base, con un poco de cultura.

Para los paleontólogía evolutiva, el punto de inicio de la humanidad fue la aparición de los primates, 65 millones de años atrás. Y las especies clasificadas como primates son los simios, monos, musarañas… y el humano. Este es el árbol homínido que presentan en escuelas del mundo entero:

Si esto no es hibridismo puro, ¿qué cosa lo es?

Los catedráticos evolucionistas Gould y Edgregue, peritos evolutivos, con 20 años abriendo tumbas, crearon la contra teoría del equilibrio punteado, al comprender que no había forma de hallar el eslabón perdido. Y uno de los problemas que les llevó a esta decisión fue el concluir que distintos homínidos, cada uno de los cuales había sido considerado como eslabón hacia los otros, en realidad había convivido en el mismo período. Pero si se consideraron eslabones, como veremos al final, se está hablando de híbridos fértiles, pues yendo hacia atrás en el tiempo tendrían todos un ancestro común.

Se dice que hace 2,5-1,8 millones de años, varias especies bípedas coexistieron en África, tales como: Homo habilis, Homo rudolfensis, Homo ergaster y Paranthropus boisei. Al plantear esa convivencia niegan el anterior concepto de una sola especie homínida bípeda, reemplazándola por otra ramal.

Así, dándole las vueltas que quieran darle, al tratarse de especies sexuadas, eso solo se podría lograr desde el hibridismo de unas con otras. Y entonces les ataca la contradicción: los híbridos son estériles por definición científica.

Hoy, a la luz del conocimiento ADN, y de las limitaciones ADN que fijan fronteras, aluden que no fue por hibridismo, sino por cambios puntuales, sustituciones de bases, duplicaciones de síntesis, aneuploidías, polimorfismos, etc…

Pero lo real es que la OMS registra a día de hoy casi 30,000 dolencias de causas génicas, debidas a esas mismas sustituciones de bases, duplicaciones de síntesis, polimorfismos, aneuploidías, etc. Es decir, no hay ni un apoyo científico a la teoría, acreditando que las sumas de cambios puntuales en bases del ADN conduzcan hacia una mejora genética. ¡Todo lo contrario! Que presenten la prueba de lo que dicen, pues si se especula sin evidencias, se propugna un disparate; esa sustitución de bases, ese cambio genético a mejor, solo existe en los sueños. ¡No se ha registrado ni uno, en todo el planeta!

El árbol evolutivo llevado a cada escuela en el mundo presenta un problema: por si alguien aun se lo cree, los niños no vienen de París; ni lo traen las cigüeñas darwinistas, desde el país de Alicia. Existe un hecho impuesto por la genética: una hembra es embarazada solo si un espermatozoide masculino, compatible genéticamente con ella, fertiliza su óvulo. Y ese hecho es negado por la fábula sinóptica que se cuenta en las aulas, pues esto es lo que se propugna:

– Hembras de la 1ª especie, Homínidas Australopithecas, 3 millones de años atrás, de pronto dejaron de parir australopithecas y sus bebés se convirtieron en Homos habilis.

-También de pronto, un día esa 2ª especie, las homas hábiles, dejaron de parir homos hábiles, y les dio por dar a luz una 3ª especie: homus erectus.

-Y luego, también de pronto, las homusas erectas, dejaron de parir homus erectus, que era lo suyo, y comenzaron a generar dos especies distintas: machos y hembras de Java o Pithecanthropus Erectus (4ª, a 700000 años) por una parte, y machos y hembras de Pekín (5ª, 250,000-500000 años).

– De una de estas dos especies, distintas entre sí, [vaya a ud a saber cual] salió la 5ª especie: el Homo sapiens neanderthalis. Y de nuevo, por arte de birlibirloque evolutivo, luego de milenios, un día las mamás sapiens neanderthalis negaron su especie, y les dio por empezar a parir al humano moderno, hace unos 35 mil años… pues ningún niño nace sin madre.

Y esto es lo que se dice en las aulas… más o menos, porque si ud. consulta en libros distintos, verá tantas alteraciones como vean los autores que ud. lea. Algo normal, porque cuando no hay ajuste a la verdad, cualquier opinión encaja; cualquier suposición tiene la misma validez.

Pero, en general, la evolución dice que unos 35.000 años atrás la Europa Occidental estaba poblada de Neanderthales, y que entonces hubo un cambio radical de especie: entró el humano, con sus esculturas, música, comercio e innovación. Luego entonces, es innegable que Neanderthales y humanos no solo se conocieron, sino que coexistieron en hibridación, pues los primeros padres de humanos, según la sabiduría evolutiva, fueron Neanderthales. E igual tuvo que ocurrir antes entre los otros ancestros homínidos, pues todo hijo sale siempre de una madre, y siempre hubo madres pariendo hijos de nuevas especies.

¿Estoy diciendo alguna barbaridad? Pues es lo que dice el árbol evolutivo. Veamos más:

Esto es lo que los evolucionistas dicen en las aulas sobre la Eva mitocondrial, la 1ª mujer:

Los cálculos estadísticos que se han realizado informan que, en los mamíferos y en concreto en el hombre, cada 10.000 años aproximadamente surge una mutación en una de las bases del ADN mitocondrial. Es decir, la diferencia entre una mujer que hubiera nacido hace 40.000 años y un descendiente directo, vía materna que viviera hoy, sería por término medio, 4 bases. De hecho, un estudio realizado en los ADNmt de los europeos (Bryan Sykes), afirma que estos provienen de siete mujeres, las siete hijas de Eva. La Eva mitocondrial, la antepasada común más moderna de todos los seres humanos que hay en el mundo, se remontaría de este modo a unos 150.000 años.”

Obviemos un instante la barbaridad que se ha dicho aquí, pues las mutaciones en las mitocondrias causan miles de enfermedades diferentes, todas letales. ¡No hay ni una sola mutación mitocondria beneficiosa! ¡Que la presenten! Pero, vayamos solo a la contradicción: ‘hace 150000 años vivió la mujer más antigua’. ¿Alguien duda que anuncian la 1ª mujer?

Según lo que se dice en las aulas, ¿quiénes habitaban el planeta en aquel entonces? ¡Las Homo sapiens neanderthalis! ¿Cómo es posible conjugar eso desde el raciocinio? Según esto, un día las homo sapiens neanderthalis comenzaron a parir mujeres humanas… ¡sin el cromosoma ‘Y’ masculino humano! ¡El único compatible embriológicamente con las mujeres, pues sabemos que no nacen mujeres sin padres hombres! Es la cresta de la fábula.

No hay dudas de que presentan un híbrido en las aulas, puesto que el primer cromosoma ‘Y’, según cuenta la literatura docente evolucionista, el macho humano, apareció hace 50,000 años. Así, el cálculo mitocondrial evolutivo ofrece una contradicción: Eva tiene unos 150,000 años, y Adán, solo 50,000; 84,000 años esperando al padre de sus hijos.

Y, ¿qué pasó mientras tanto? ¿Cómo se mantuvo viva la especie de esa Eva evolutiva durante 84,000 años, sin un Adán que la hiciera madre? ¡Solo quedando embarazada de machos de otra especie, distintos al hombre! ¡84,000 años de híbridos fértiles! Y a eso, sin inmutarse, le llaman Ciencia… y es lo que cuentan en las aulas.

¿Estará ya entre nosotros otra nueva especie y no nos hemos dado cuenta? Pues si seguimos las huellas del árbol evolucionista, eso está al suceder.

Queridas futuras mamás pro-evolucionistas; no se asusten si algún día les sale algo distinto a un niño: se estaría cumpliendo el sueño evolutivo. Tal cual están las cosas hoy día, igual le dan un cheque premio a la primera; todo es cuestión de sentarse a esperar. A las seguidoras de esa fe, les aconsejo que lo hagan de la forma más cómoda posible.

¡Jamás ha habido en Ciencias un intrusismo más cruel, tergiversador, manipulador y mentiroso! ¡Y jamás ha habido tanta indolencia entre los hombres que hacen Ciencia! ¿Dónde están los Pasteurs de esta época? ¿Dónde ha quedado la dignidad científica?

La mentira ya lleva alas, cuando la verdad aun se está poniendo las botas. El mal triunfa si las personas de bien se mantienen pávidamente al margen, sin cumplir su deber social, permitiendo que en las aulas se cuenten las mentiras como verdades.

¡Vive y deja vivir! — dicen.

Lo más triste es que todos deberemos dar cuentas ante el juez, incluso de esas cómodas e indecisas posturas sociales que dejan vivir en impunidad a los mentirosos.

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