ANILLOS DE EINSTEIN AVALAN EL GÉNESIS

septiembre 18, 2009

Algunos amigos me cuestionan que emplee tanto tiempo enfrentando a quien apoye la teoría darwinista, los sistemas de datación, y las estrellas necesitando miles de millones de años para ser vistas en la Tierra. Preguntan si no sería mejor limitarme a hablar del amor de Cristo; así como de sus promesas de perdón y vida eterna para quienes le reconozcan como el Rey que vendrá. Incluso me recuerdan que la jerarquía católica validó el sistema de datación que hace eónico al planeta, aceptando además la teoría evolutiva.

Yo siempre respondo lo mismo: En América es usual ver estudiantes en las iglesias; aunque la teoría evolutiva se está impartiendo en aulas de EEUU desde 1925, luego del juicio Scopes, aun hay allí millones de jóvenes aferrados a Cristo, negados a arriar la bandera de la Fe. Mas no ocurre lo mismo en Europa.

La iglesia del viejo continente parece un club de veteranos. El estudiante no quiere oír de Dios ni del Cristo crucificado. En tanto jóvenes americanos pugnan por ser fieles al Señor, sin dejar de ser felices por ello, en Europa se citan por móvil para encuentros masivos cada fin de semana, como loa a la droga, al alcohol, y al desenfreno.

Una acción manipuladora, intenta durante siglos, sacar a Jesús del corazón humano. En las aulas se habla del Alejandro Magno histórico, fundamentado en escritos de sus contemporáneos; otros informes, de igual valor testimonial [incluso de sus propios enemigos] avalan al Cristo milagroso, surgido más de 3 siglos después. Sin embargo, le han sacado de las aulas, ante nuestra indiferencia, con total impunidad. ¿Cómo callar ante la mala intención?

Satanás quiere un mundo ciego a la Verdad de Dios… así como una Ciencia entregada a él, para poderla dirigir hacia objetivos antiCristo. Desde niños, se nos dice que descendemos de monos, que no hay vida después de la muerte, que el universo es eónico, y que hay que gozar, pues la vida son dos días. La meta del antiCristo, tantas veces anunciada en la Biblia, es alcanzada cada día por más personas; satanás reclama lo suyo. Ha logrado una juventud atea o pagana; en ausencia espiritual, y apegada al culto al cuerpo, el libertinaje, la promiscuidad, y las cosas materiales. Con brazos abiertos se le entregan millones cada día, sin freno ni gobierno, abrazados al mito que les aparta de Dios.

Es doloroso saber que esto ocurre, sin que padres tan mal adoctrinados como ellos, hagan nada por evitarlo. Pero más triste aun es que a padres y a hijos les han llevado al punto donde están, desde la mentira. Mas, ¿cómo hablarle de Dios a quien desde niño le han llenado la cabeza de falsas negaciones sobre la Verdad bíblica, exponiéndolas como Ciencia? ¿Qué posibilidad tienen los pastores evangélicos europeos de llenar sus iglesias de gente joven, comprometida con Jesús, si no es combatiendo la seudociencia que les aleja de Cristo? El Señor nos inculcó responsabilidad, y tenemos que asumirla:

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y ser hollada de los hombres.” [Mat 5:13]

Por eso este blog: como miles de hermanos, asumo compromiso ante el Señor, hasta que venga a pedir cuenta de nuestros actos. Por Él me dedico a salir al paso constantemente a la ‘no ciencia’ que inculca el ateísmo. Y por eso, este artículo buscará lo de siempre: exhibir una Ciencia congruente con la Palabra de Dios, para que nadie pueda decirle a un pastor que miente cuando intente ganar un alma más para el Crucificado.

Estos días he expuesto trabajos de física cuántica, porque la Teoría de la Relatividad afirma que la máxima velocidad a la que se puede propagar ‘información’ en el vacío, es la de la luz. Eso envejece las estrellas y niega al Génesis, que dice que la Tierra es 3 días más vieja que el resto del cielo. Pero la cuántica lo confirma con tal precisión, estadísticamente hablando, que  no deja lugar a dudas. De ella surgió un concepto nominado ‘Interpretación de Copenhague’, [en honor al físico danés Niels Bohr]; y por su renuncia al principio de causalidad no fue aceptada por físicos de la talla del propio Einstein, que afirmó: “Dios no juega a los dados”.

Él mismo, con ayuda de Podolski y Rosen, creó la Paradoja EPR [siglas de autores), cuya conclusión hacía aparecer absurda la acotación de Copenhague. Pero luego, Bohr mostró que en realidad no era falsa, y también lo confirmó Alain ASPEC solo hace unos años.

No obstante, como la Verdad está por encima de los retos, en el artículo anterior a este, presenté evidencias donde incluso la propia teoría de la relatividad demuestra que puede trasmitirse información en el vacío, a una velocidad mayor a la de la luz. Y hoy repetiré el modelo desde otra perspectiva: ‘los anillos de Einstein’.

Se forma un anillo de Einstein [o Chwolson], si una fuente radiante, una agrupación estelar lejana, se alinea en su camino con un entorno masivo [por ej: una galaxia], y la lente de un telescopio. O sea: cuerpos físicos con masa. Si no se cumple la linealidad total, el anillo será parcial. Repetiré la imagen del otro día, que es la que mejor lo explica.

Efecto de Lente Gravitacional sobre una Galaxia

Efecto de Lente Gravitacional sobre una Galaxia

En este caso, la masa astral lejana radía su imagen, y al topar con la galaxia interpuesta, la fuerza de gravedad de esta [debido a su masa] forma una lente gravitacional convexa que amplifica esa imagen espejo del cuerpo masivo distante. Tan real, que es vista por el telescopio. Más abajo les presento algunos registros de anillos de Einstein, percibidos por el Hubble.

Anillos de Einsteins vislumbrados por el Hubble

Anillos de Einsteins vislumbrados por el Hubble

Pero para que se comprenda mejor el concepto, acudiré a un recurso nemotécnico sencillo: el de imágenes formadas por refracción en superficie plana, que puede considerarse como una esférica de radio infinito. La imagen de un objeto visto a través de una superficie refractora plana, es virtual, y se forma del lado de incidencia del objeto. Si el medio de incidencia de los rayos tiene un mayor índice de refracción que el de transmisión, como suele ocurrir, veremos el objeto algo distorsionado, y más próximo de lo que realmente está.

Un remo semi hundido en agua parece estar curvado, porque la imagen que vemos se forma a una profundidad menor que la real. La imagen del remo que surge ante nuestros ojos  está a las ¾ partes de la profundidad real. Parece curvado, por efecto de la refracción. En general, esto se cumple con toda imagen de objetos bajo el agua. Veámoslo con un pez:

Refracción de imagen en el agua

Refracción de imagen en el agua

Y ahora, intentemos ver algo similar en el espacio. La desviación gravitacional fue predicha en la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. La imagen de una fuente espacial se ‘curva’ ante la presencia del cuerpo masivo que se interpone. Se porta como lente, deformando el espacio-tiempo conceptuado. Se manifiesta la imagen brillante de un anillo, gracias a la alineación simétrica de tres cuerpos físicos reales, no fotones: la masa, fuente de la imagen lejana, la lente gravitacional generada por la fuerza de gravedad del cuerpo masivo y el lente telescópico.

Eso es importante y definitivo. Mediante el telescopio espacial Hubble, los investigadores Raphael Gavazzi [Space Telescope Science Institute] y Tommaso Treu [Univ. de Santa Bárbara, California], lograron detectar este anillo de Einstein doble, proveniente de tres galaxias que distan de la Tierra, 3, 6, y 11 mil millones de años luz, respectivamente.

Efecto del doble anillo de Einstein

Efecto del doble anillo de Einstein

En este caso no se implica un solo cuerpo lejano, sino tres. Y aun distantes, resulta imposible el cumplimiento, en ninguno de ellos, del enunciado relativista que niega a una información viajar por el espacio a mayor velocidad que la de la luz, pues la imagen de las tres galaxias llegan en fracción de segundo, pese a la colosal distancia. ¿Quien duda que una imagen es información? De hecho, en enero del 2007, Científicos de la Universidad de Rochester lograron imprimir una imagen en un fotón de luz, guardarla y, recuperarla. Es tanta la información de una imagen, que lo consideraron un paso serio en la dirección de los ordenadores cuánticos del futuro.

Se mostraban las iniciales de la Universidad de Rochester (UR), en unos pocos píxeles; y la novedad alcanzada: guardar información, resultó rotunda. Tanto, que John Howell, profesor asociado de física y líder del proyecto, dijo: “Casi suena imposible, pero en vez de guardar ceros y unos, nosotros almacenamos una imagen entera.”

Desde la Relatividad de Einstein habría que decir que la imagen relativa al anillo [una información en toda regla], consecuencia de la galaxia más lejana, a 11 mil millones de años luz, debería tardar en llegar a la Tierra 11 mil millones de años, pues la teoría le ‘obliga’ viajar a la velocidad de la luz… considerada como la más rápida posible en el vacío. Sin embargo, el Hubble , al enfocar un cuerpo físico real, ‘no fotones‘, la divisó en fracción de segundo, por lo que su velocidad tuvo que tender a infinito: tuvo que exceder la velocidad de la luz en una cantidad de veces tan grande, que la resultante tendió a infinito.

La imagen de la galaxia física, a 11 MM años luz, se curva ante la fuerza gravitatoria ejercida por la masa física de la galaxia intermedia, a 6 MM años luz, reflejando en el telescopio el 1er anillo. Pero esta misma a su vez, al tener también masa, irradia su imagen hacia la tercera galaxia, la situada a 3 MM años luz… y tal imagen se curva al enfrentar la fuerza de gravedad de ese último cuerpo enfocado por el telescopio, reflejando en la lente el 2º anillo.

O sea, de nuevo se cumple lo que se viene afirmando en este blog: no hay imagen por fotones salidos 11 mil millones de años atrás, pues el hecho de que el anillo de Einstein, un efecto de lente gravitacional, solo ocurre si se presenta el estado de alineación entre cuerpos físicos con masa [telescopio, galaxia intermedia, y cuerpo multifactorial distante], hace que estemos ante una acción coincidente en tiempo, donde el pasado no puede tener ni la más mínima expresión. Así, tocante a la información viajando a velocidad muy superior a la de la luz, la teoría no solo es refutada por la física cuántica, sino por su propia evidencia, su manifestación en el cosmos.

La propia exigencia gravitatoria imposibilita la teoría del ‘vemos fotones del pasado’, puesto que la carencia de masa del fotón le impide ejercer la fuerza gravitacional requerida para lograr el efecto de lente manifestado en cada uno de estos casos. Ese efecto solo lo logra un cuerpo físico de gran masa; por tanto, son cuerpos físicos, y los vemos en fracción de segundo, pese a estar ubicados a miles de billones de kms de la Tierra.

Si vamos por la vida aceptando conceptos sin razonar, negamos el conocimiento, pues este no llega desde la aceptación, sino intentando demostrar que el precepto invasor, puede ser negado. Si aceptamos todo lo que viene, solo porque llega arropado en una bata blanca, sin analizar, negaremos al propio conocimiento de que lo establecido puede estar cimentado en campos de error. Solo pensando en otra opción podremos estar en continuo proceso de avance hacia el dominio de la Verdad. Negarnos a ello podría sumirnos voluntariamente en la ignorancia de aceptación de lo irreal.

Mas lo real es: vemos, en fracción de segundo, la imagen de cuerpos físicos situados a 11 mil millones de años luz; no son necesarios los cacareados miles de millones de años para observarla. Y ello posibilita que la Tierra sea 3 días más vieja que el resto del universo; así, la Ciencia, esa con mayúsculas, no tergiversadora, es congruente con el planteamiento bíblico citado en el libro con el que instruía Jesús:

Dijo Dios: 14«Que haya luminarias en el firmamento del cielo para que separen el día de la noche; y sirvan de señales y para las fiestas, y para los días y los años, 15 y sirvan de luminarias en el firmamento del cielo para que iluminen sobre la tierra». Y así fue. 16 Y Dios hizo las dos grandes luminarias, la luminaria mayor para que domine el día, y la luminaria menor para que domine la noche; y las estrellas. 17 Y Dios las colocó en el firmamento del cielo para que den luz sobre la tierra, 18 para que dominen de día y de noche, y para que separen la luz de la oscuridad. Y Dios vio que era bueno. 19 Y fue de tarde, y fue de mañana, el cuarto día. [Bereshit 1: 14-19]

Ya he explicado varias veces que esta 3ª dimensión física se subordina a la 4ª dimensión espiritual, a la que, además de Dios y sus ángeles, también pertenecen satanás y sus huestes. De ahí la enorme influencia de estos últimos sobre el pensamiento humano. Es tanta, y está tan por encima de nosotros, que logró confundir incluso a una mente tan prodigiosa como la de Einstein.

Pero hay una noticia: el espíritu humano que se entrega a Cristo en una relación directa y fiel, es automáticamente inmunizado de cualquier influencia de confusión. Y si algo niega al Señor, es falso; solo hay que implicarse más para hallar la Verdad. Podrá ser tentado, pero también podrá vencer el intento por separarlo de la vida eterna en Jesús. Por eso está escrito:

“… y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres.” [Juan 8:32]

La Verdad es oro: aguanta embestidas y prevalece eterna. La mentira es más débil que el papel donde se escribe: frágil ante el tiempo, e intolerante ante el crisol y el fuego.

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VELOCIDAD DE LA LUZ Y ESTRELLAS EÓNICAS: LAZOS DE CRISTAL

septiembre 4, 2009

Estos días, meditando, he concluido que el mayor problema de los científicos cristianos a la hora de defender el Génesis validado por el propio Jesús, es que intentan desmontar argumentos antiCristo desde esa misma argumentación. Lógicamente, si los postulados del universo eónico se trazaron desde axiomas circulares, todo intento por ese camino equivale a buscar la cuadratura del círculo. Y eso, obviamente, es una misión imposible; de modo que la solución pasa por tomar otra vía: la que objete al precepto.

Se afirma en medios de la alta ciencia cristiana, incluso por doctorados, que el problema de la velocidad de la luz, imponiendo miles de millones de años para que la luz de las estrellas más lejanas llegaran a nuestros ojos, es el mayor obstáculo para defender la credibilidad de la Biblia. Sin embargo, el auténtico freno que atenaza la mente, es la falta de fe. Si el científico que se confiesa seguidor de Cristo, tuviera una fe centrada en el Señor, vería descorrerse su velo; la Verdad se mostraría dócil ante él.

Solo olvidando conceptos dirigidos en la dirección ‘no hay Dios’, y plegando rodillas ante Jesús, pidiendo discernimiento, verían que la solución está en estudiar contradicciones, pues Él no se contradice. Toda incongruencia atañerá a su enemigo; como Jesús no miente, se declara en fe que hay errores en los conceptos que tutelaron los miles de millones de años, y se razona para hallarlos. ¡Esa es la armadura de Dios para el fiel a Su Palabra! En la contradicción habita la fuerza que quiebra el disfraz de su enemigo.

Así, al margen de antipartículas, agujeros negros, tiempos negativos, etc., [cortinas de humo para velar la Verdad], bajo análisis saldrán contradicciones innegables; por ej: varias galaxias alejadísimas, visibles sin embargo al ojo humano… distinguibles con solo alzar la vista. Como el caso de  un artículo anterior, ‘α Cam‘, en la constelación de La Jirafa, a más de 65 mil billones [con ‘b’] de kms. de la Tierra, cuya imagen ‘viaja’ desde el cuerpo de donde procede, hasta el ojo humano, en fracción de segundo.

Una de las antiguas teorías de la visión insinúa que la luz es emitida por el ojo, en lugar de ser generada por una fuente, y reflejada en el ojo. Herón de Alejandría avanzó así el criterio de que la velocidad de la luz debería ser infinita, ya que con solo mirar, las estrellas más lejanas se ven al instante. Por su parte, Aristóteles creyó que «la luz está sujeta a la presencia de algo, más allá del movimiento». Y aunque estas reflexiones no son exactamente las que defiendo, hay en ellas algo de razón. No obstante doy mi palabra que me enteré de estas ideas más de un año después de haber adoptado mi posición.

En el debate del artículo de este blog, ‘De Años Luz A Milisegundos: La Paradoja De Dios’ se objetó que no vemos el presente, sino la miríada de fotones emitidos en el pasado. Pero al margen de retardos impuestos por la distancia, la contradicción vino justo de un opositor: un farol en la habitación vecina, y una rendija en la pared, dejando pasar parte de la luz a un cuarto oscuro.

Ese ejemplo solo confirma que no vemos en fotones. Si orientamos un espejo bajo la hendija, recibiendo una porción de luz, reflejará en la pared oscura un área iluminada por fotones de luz, pero jamás una imagen. Sin embargo, al enfocar el farol desde la rendija, con inclinación adecuada del espejo, entonces este reflejará la imagen del farol en la pared del cuarto oscuro, aunque sea muchas veces mayor que la hendidura.

En realidad, si un telescopio convencional enfoca algo visible, ofrece contornos, colores, brillos, sombras… desde el mismo punto ocupado por el astro. No vemos penta trillones de fotones ‘concentrando’ millones de imágenes, en 5 mms de cristalino, sino que hay millones de cuerpos lejanos, posibles de visualizar con solo mirarles, porque es una capacidad del ojo humano; un don del espíritu, extrapolado a seres del mundo físico.

Los quijotes de estrellas antiguas aun afrontan otro problema: pese a que hoy se añaden fotómetros a los telescopios para mejorar la imagen, unos años atrás no existían; y además, el elemento que contacta al cosmos no es el fotómetro, sino la lente y/o espejo. Siempre son ellos los que se aumentan, buscando mayor ‘acercamiento’ y definición panorámica de la imagen. Los fotómetros actúan en un paso interior, procesando la información reflejada en el espejo o lente [brillo, saturación, etc]. ¿Acaso eso puede entenderse como una forma de ‘acercar fotones’ del pasado?

Si lo que el telescopio ve son fotones trotones que vienen desde el pasado, ¿por qué se aumentan cada vez más los lentes y espejos para acercar la imagen? ¿Qué efecto puede tener eso sobre un haz de fotones a distancia incierta? ¿Los acercan más? ¿Cómo no pueden ver la incongruencia de lo que se plantea? El pasado no irradia imágenes, a no ser que se trate de una película, o fotogramas de alguna forma memorizados en los distintos medios que existen. Pero no hay nada de eso en el espacio; solo hay cuerpos capaces de mostrar su aspecto y el de su entorno, si algún lente le enfoca, in situ, allí donde se manifiestan.

No hay imagen si no hay cuerpo que la refleje; una imagen implica que el cuerpo que la irradia existe en ese instante; de lo contrario se habrían registrado también las radiaciones provenientes del Big-Bang. Si, saturados de optimismo son capaces de ver fotones procedentes de estrellas con supuestos miles de millones de años, igual se verían los que fueron emitidos poco antes, tan cercanos como un metacarpo al otro, durante la ‘gran explosión’.

Sin embargo, ¿qué telescopio los ha visto? ¿O es que se fijan límites al espacio-tiempo solo cuando conviene apuntalar postulados frágiles? Si teóricamente la fricción es ‘0’ en el vacío, y estamos ante un espacio infinito, los fotones de una explosión de tal magnitud deberían estar aun manifestándose… tal como lo hacen los emitidos desde astros a miles de billones de kms. de distancia,  desde un ‘supuesto‘ pasado ‘eónico’.

La ausencia de los registros del Big-Bang es una sólida evidencia de que los telescopios no ven el pasado. Toda explosión nuclear, [lo que se cree que sucedió en el Big-Bang], emite radiaciones gamma, que en el espectrómetro aparece como un flujo caótico de fotones; de modo que una, de la envergadura que teóricamente tuvo el inicio del cosmos, debería haber llenado el espacio interestelar de caos fotónico. Sin embargo, el espacio se manifiesta negro; todo registro de radiaciones gamma  aparece siempre perfectamente focalizado, vinculado normalmente a una constelación.

¿Por dónde anda esa miríada de fotones caóticos, cuasi contemporáneos con las estrellas ‘más antiguas‘? ¿No se han enterado que ellos también tienen que ‘llegar’? ¡Ah, espera! Es que antecedieron al planeta y a toda galaxia… Pero, un momento: el espacio es infinito, y los fotones salen en todas direcciones, sin fecha de caducidad, pues se ven los que salieron de estrellas, supuestamente miles de millones de años atrás; sin embargo, ningún telescopio los ha detectado jamás. Solo se registran radiaciones gamma, X, y ultravioleta, en torno a cuerpos específicos.

No existe un pasado interestelar de miles de millones de años; la Tierra es el primer astro creado por Dios, y solo tiene unos pocos miles de años. No vemos en fotones, sino en imágenes; y por supuesto, el pasado es imposible de ver si no es grabado de alguna forma. ¿En qué momento histórico se diluyó el razonamiento de ciertos humanos? Yo lo sé; solo lanzo la pregunta al aire.

Si una estrella irradia luz, su imagen no tardará miles de millones de años en llegar a la Tierra; el lente telescópico captará cómo se manifiesta ella y su entorno. Y si un astro opaco es irradiado con luz, pasa lo mismo. Solo hay que alzar la vista, y una fracción de segundo después, a velocidad casi infinita, su foto ya está en la pantalla de la mente.

El mejor ejemplo es la luz del día, de composición fotónica, cuya imagen es blanca o tiende al blanco. Sin embargo, si hacemos que uno de sus rayos atraviese un prisma, se diferenciarán los colores que crean  ese ‘blancor’, según frecuencia de onda: los fotones que colorean el arcoiris. Al ver claridad, no vemos fotones correspondientes a varios colores, sino la imagen que esos fotones integran, de color blanco. Una manzana roja no emite fotones; su tono se debe a la vibración de ellos si sobre el fruto incide la luz, y justo eso es lo que ocurre si un telescopio enfoca un astro y ‘capta’ su imagen.

Tal como nosotros [agua en un75%, con oligoelementos en un 65% oxígeno, 18% carbono, 10% hidrógeno, 3% nitrógeno…], cuando nos fotografiamos reflejamos una imagen integral, así mismo la estrella, de composición compleja, con independencia de emitir fotones de luz, refleja en un instante su imagen, en la lente del telescopio que la focaliza.

Aclarado esto, enfrentemos ahora el problema principal del cristiano: los telescopios con sistemas de rayos ‘x’, gamma, ultravioleta… detectan ondas del espectro invisible para el humano. La velocidad de la luz aquí sí es una dificultad, pues no es el ojo quien registra, sino sistemas de detección, y el concepto de que es la mayor posible en el espacio, haría que esas ondas tardaran miles de millones de años en llegar a los detectores del aparato. Pero si damos por definitivo el concepto, negamos las Sagradas Escrituras judías avaladas por Cristo, cuya cronología señala hacia un universo de unos pocos miles de años. Y negamos también lo escrito en una parte de ellas, el Bereshit 1:31:

Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día.”

De modo que, en coherencia con las líneas iniciales, el científico cristiano debería someter a los pies del Señor toda idea que niegue la Palabra que Él refrendó. Por Fe, consideraría errado todo lo que niegue las Escrituras que Él avaló con su sangre en la cruz, y pugnaría por probar que la velocidad asignada a la luz no es la más rápida viable; negaría lo dicho en el 1915, casi un siglo atrás en el tiempo, pues la Fe dice que deben revelarse velocidades muy superiores.

Y este es quizás el punto más importante, pues la Biblia, constantemente atacada por la seudociencia, tildada de fuente de incultura y oscurantismo, tiene aquí otra gran oportunidad de dejar a sus enemigos en evidencia [que no es la primera vez que lo hace ni mucho menos, pues la Palabra de Dios siempre termina apoyada por la Ciencia] Veamos: ¿Hay evidencia científica de velocidades superiores a la luz, apoyando el planteamiento bíblico? ¿Hay señales indicando que las tesis antiCristo, limitando la velocidad del fotón a 300000 Km/seg, se asientan en un mito? ¡Desde luego que sí!

Hay eventos en Física Cuántica que el propio Einstein llamó “espeluznantes”. Átomos, electrones, y un resto imperceptible del universo, actúan a veces de forma extraña, contrariando incluso lo empíricamente considerado normal. Por ejemplo, en ocasiones podría asegurarse que los objetos están en dos o más lugares al mismo tiempo, o giran simultáneamente en sentidos opuestos.

Uno de estos fenómenos fue nominado “entrelazamiento cuántico”. El propio Einstein se rebeló contra ello, llamándolo ‘acción espeluznante a distancia’. Insinuó que los objetos entrelazados liberan una partícula ignota o algún tipo de señal a alta velocidad que influye en su compañera, dando la ilusión de una reacción simultánea.

Y en el Artículo de este blog, ‘Fotón, Ciencia, y Realidad Objetiva Contradictoria’ se refirió un experimento de este tipo, que demostró que había ‘algo’, que le decía al fotón en qué dirección desplazarse… ‘algo‘ que debería por tanto tener una velocidad muy superior a la de la luz. Allí leerán todos los datos de la investigación realizada.

No hace mucho, un grupo regido por el físico suizo Nicolas Gisin, trabajó con un par de fotones entrelazados [paquetes de luz]. Los pares fueron separados y enviados mediante fibra óptica proveída por Swisscom, a dos recintos distantes 18 kilómetros. El viaje duró solo 300 billonésimas de segundo, superando al menos 10 mil veces la velocidad de la luz… en un medio de fricción. La pregunta es: ¿cuánto no podrá lograrse en el vacío?

Gisin comentó a la revista Live Science: “En cierto sentido, estos eventos instantáneos parecen suceder fuera del espacio-tiempo; en esta historia, no puedes decir que sucede en el espacio-tiempo”. Luego agregó: “Esto es algo que toda una comunidad de científicos ya está estudiando muy intensamente”. Gisin y sus colegas detallaron más tarde esta experiencia en el ejemplar del 14 de agosto de la revista Nature.

También en esta revista se publicó otro trabajo de varios científicos, realizado en el NEC Research Institute de Princeton, según el cual demuestran haber superado 300 veces la barrera de la velocidad de la luz, con un pulso [sin masa], en un medio enriquecido con Cesio. Y eso aunque no contradice la teoría de la relatividad de Einstein, si niega que la velocidad de la luz no se pueda superar. La noticia está en el diario ciber ‘The Inquirer ES’; la fuente original, en Nature, con más información en CBC News.

Que ignoremos algo no implica que se consoliden supuestos; la tiniebla de lo incógnito jamás será una evidencia para aceptar lo que la limitación de conocimiento insinúa a nuestras neuronas. Toda duda implica certeza de no poseer la Verdad; así, un solo ejemplo que contradiga lo que se nos venía diciendo, es más que suficiente para saber que es mayor la duda que el conocimiento. Solo lidiando con Fe contra empalizadas, se hallará el camino del saber; solo insistiendo sin dudar, con Fe en la Verdad de Dios, lograremos merecer alguna vez la Verdad prometida al ser humano.

Los científicos cristianos, en lugar de abrumarse ante lo mostrado al mundo como la mayor velocidad posible [con intención de negar la existencia de Dios], deben contactar a la parte de la Ciencia que busca en otra dirección, pues es obvio que el fotón, portador de toda forma de radiación electromagnética, logra velocidades muy superiores a la fijada hace un siglo para la luz. Y eso anula el arcaico concepto que niega la instrucción bíblica: ‘Creación de las estrellas, el 4º día, después de la Tierra’. Sin ceder, sin decaer en Fe, deben esforzarse e indagar sobre experimentos como estos; harían más feliz a Cristo.

Quiero cerrar con una frase proveniente de un evangelista cubano, llegada ayer a mi correo personal:

La Fe Ve Lo Invisible, Cree Lo Increíble y Recibe Lo Imposible.’

¡Gloria eterna a nuestro Dios, perfecto en lo imposible! ¡Alabanza por siempre a Jesucristo, quien lo hizo posible desde el Padre Creador!

Te esperamos haciendo los deberes, Señor.

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EVOLUCIONISMO: ANTÍPODA DEL CRISTIANISMO.

agosto 26, 2009

En muchas ocasiones se me ha tildado en este blog de fundamentalista. Pero si se sabe que eso significa ser fiel a las creencias de forma estricta y literal, solo dejarían de serlo aquellos incapaces de defender rigurosamente sus ideas. O sea, también Dawkins, Stephen Hawking, y cada defensor evolutivo lo son, como lo fue el propio Darwin; creo que ellos son el mejor ejemplo de fundamentalismo evolucionista.

De modo que aclaro que no lo soy, si se trata de culparme de poner bombas, insultar, mentir, o cualquier otra acción dañina, en pos de defender la Verdad que considero mi deber amparar. Ahora bien, ¡Sí!, lo soy, si se hace referencia al significado etimológico de la palabra, pues me ‘fundamento’ con rigor en las Escrituras, cuando digo cada cosa que digo en este blog. Y tengo una buena razón: si Cristo acudió siempre a ellas para instruir a cada persona que le oía, la única opción que tengo para serle fiel, es propugnar lo mismo que Él nos legó para ser propugnado, sin agregar ni quitar nada.

Así, ‘fundamentado’ en el mismo Evangelio usado por Jesús, digo que todo aquel que insinúe que la evolución es un hecho científico, no puede hacerlo sin automáticamente presentar a un Cristo mentiroso. Los cristianos que dudan de una tierra joven, aceptando en su corazón criterios clavados en Ciencia a la fuerza, sin evidencias, y por demás contradictorios, debían creer las Escrituras judías, con las que Cristo instruía por dondequiera que pasaba. Y el original Bereshit judío [traducido luego al Génesis griego], dice en 2:1-2:

Así se completaron cielo, tierra, y todos sus componentes. Al séptimo día Dios finalizó Su obra que hubo hecho, y cesó el séptimo día de toda Su obra que hubo hecho.”

O sea, el libro con el que instruía Jesús, dice que la Creación de Dios fue totalmente acabada desde la fundación del mundo; no en miles de millones de años, sino en solo seis días. Incluso, para no trastocar significados, fija que duró 24 horas cada uno, al repetir luego de cada obra, las seis veces correspondientes:

Y fue de tarde, y fue de mañana” [del primer al sexto día- 1: 5, 8, 13, 19, 23, 31]

La necesidad de miles de millones de años para que el mundo se auto creara; que una rana criara pelos o un lagarto alas, entre otras ideas absurdas y anti científicas, sin agente externo interviniendo, es descartada varias veces en las escrituras judías con las que instruía Jesús, certificando su contenido. Por ej., en Nehemías 9:6 se señala:

Tú, oh SEÑOR, eres solo; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército; la tierra y todo lo que está en ella; los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.”

Jesús no da margen para pensar siquiera en la probabilidad de que la vida precisara miles de millones de años de evolución; al basar en todo momento su instrucción en las Escrituras, certifica lo dicho por Nehemías: ‘Dios creó todo, tal cual lo vemos’. Por lo tanto, todo cristiano confabulado con tesis evolucionistas, aparta su fe de Jesús; aunque quiera negarlo, da peligrosos pasos en dirección contraria a la de Cristo.

Se nos advierte de ello en Hebreos 3:4-6:

Porque toda casa es edificada de alguno; y el que creó todas las cosas, es Dios. Y, Moisés a la verdad fue fiel sobre toda su casa, como siervo, pero para testificar lo que se había de decir; mas Cristo, como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si hasta el fin retuviéremos firme la confianza y la esperanza gloriosa.”

Y más adelante puntualiza, en Heb 3:18-19:

¿Y a cuáles juró que no entrarían en su Reposo, sino a aquellos que no obedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.“

¿Cuál es el origen de la incredulidad? ¡La falta de Fe! En Hebreos 11:3 leemos:

Por la fe entendemos que el universo fue fundado por la palabra de Dios, de modo que las cosas que se ven fueron hechas de lo que no se veía“.

También en Colosenses 1:22-23, el apóstol Pablo dice:

“…  en el cuerpo de su carne por medio de la muerte, para haceros santos, y sin mancha, e irreprensibles delante de él; si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del Evangelio que habéis oído; el cual es predicado a toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro.”

Está claro que condiciona la promesa de Cristo, a la fidelidad total… venciendo al pecado de la duda. Es evidente que Pablo, visitado por el Espíritu de Cristo, recibió la unción del Señor. Bajo esa unción pasó, de cazador de cristianos, a ser perseguido por los enemigos de Jesús. Y eso le hace creíble; arriesgar su propia vida en la prédica y defensa del Evangelio, hasta perderla finalmente, le acreditó como voz de Cristo para el futuro.

Pero el riesgo de la falta de Fe ya se sugería en otros libros de las Escrituras certificadas por Cristo. Por ejemplo, Daniel 12:2-4, apunta:

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Y los entendidos brillarán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad. Tú, pues, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin; muchos correrán de un lado a otro, y se multiplicará la ciencia”…

Por otra parte, si también se duda del Nuevo Testamento: Mateo, Marco, Lucas, y hasta del mismo convertido Pablo [funcionario romano cazador de cristianos, cuando Jesús se le apareció], crean al menos en dos que vivieron con Cristo tres años, testificaron su muerte en la cruz y Su posterior resurrección: los apóstoles Pedro y Juan.

Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” [Palabras de Jesús, en Juan 5:39] 

Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí mismos.” [2ª Pe 3:16]

Quien elija obviarlos, deja que la instancia de satanás abone su corazón. Debería abrirse a la Verdad, y oponerle al menos un poco de resistencia. Quien no quiera creer el planteamiento bíblico, que niega con claridad cualquier opción de evolución darwinista, ha abierto sus oídos al susurro del eterno enemigo de Dios. Y cada vez que un cristiano es capaz de enfrentar a otro, defendiendo teorías ateas, no hace más que ignorar la advertencia de Pablo, en Efesios 6:13-16:

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo. Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia. Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz; sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.”

¿Duda alguien que la ‘armadura de Dios’ es su legado escrito? ¿Acaso hay alguien que pueda señalar hacia otra ‘armadura’? Y, ¿qué significa ‘dardos de fuego’? Pues advierte sobre la facultad para mandar o ejercer el poder mental sobre los seres humanos, desde seres espirituales enemigos de Dios. ¿Tampoco lo creen? Pues si no lo creen a estas alturas, es que no han sembrado el Evangelio de Cristo en el corazón; el propio versículo anterior a este les define exactamente como ‘malicias espirituales’.

El maligno y sus huestes, ubicados en la 4ª dimensión espiritual, gobiernan nuestra 3ª dimensión física. Lo ratifica la presencia de sectas en todo el mundo, auto proclamadas ‘satánicas’. Tienen más ardid que el más hábil de los humanos; el mismo diablo tentó 3 veces a Jesús en el desierto, la última, con un versículo bíblico. Y ahora, lograron que la jerarquía católica, garante del pastoreo evangélico de más de mil doscientos millones de cristianos, se doblegue ante el muy anunciado antiCristo bíblico [1ª Juan 2:18, 2:22, 4:3; 2ª Juan 1:7], aceptando la ignominiosa teoría que señala a un Hijo de Dios mentiroso.

O sea, se cumplió el temor del elegido por Cristo para sobrevivirle en varias décadas de advertencia; por mucho que anunció el peligro, satanás supo abonar el terreno, y les venció en la soberbia y la vanidad. En lugar de ser fieles a la triple solicitud de Cristo: “Apacienta mis ovejas” [Juan 21:15-17], exhortándoles a vivir como humildes pastores, resolvieron hacerse con un castillo en Roma, invertir en inmobiliarias, obtener mayoría de acciones en banca… y llegar incluso al contubernio con teorías del enemigo de Dios.

Y no digo que todo lo están haciendo mal, pues enfrentan el pecado del aborto y otros males de la sociedad. Pero fallan tocante al dinero, al tratamiento tibio-tolerante que se le da a la homosexualidad en la iglesia, a llevar en la cintura la toalla de humildad propugnada por Cristo [Mateo 20:25-28]. Y también respecto al principio de la Creación de Dios, con posición dúctil y ambigua ante el ateísmo, debilitando con sus actos la Fe en el Evangelio, pues se pone en entredicho la Verdad que contiene la Biblia; la inquietud más grande que jamás tuvo Cristo, según Luc 18:8:

“… Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?

El hecho es que, sometida la cabeza a estos obvios pecados, el cuerpo quedó a merced de la astucia y del engaño; quienes debían defender a capa y espada que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, según instruye Bereshit 1:26, apoyaron que descendemos de monos… validándolo con la misma lengua que extienden en la iglesia, para ‘comer’ el cuerpo de Cristo. ¡Qué blasfemia! Si se hubieran fundamentado en las Escrituras, y si hubieran sido la mitad de fieles que lo fue Juan el Bautista, las cosas habrían sido de otra manera, y se habría manifestado la lealtad que Cristo demanda, no plegándose ante doctrina del diablo.

No es difícil; cada cristiano, para ser leal a Jesús, solo debe preguntarse: ¿Cómo actuaría Cristo en estos instantes? ¡Todos sabríamos la respuesta en cada momento! También lo supo el Vaticano ante el evolucionismo darwinista, mas flaqueó en la Fe. Satanás ha logrado inyectar tanta duda sobre la Biblia, que muy pocos podrán enseñorearse de la promesa de vida eterna en la Paz de Cristo, pues también está escrito:

Muchos son llamados; pocos escogidos.” [Mat 20:16; 22:14]

Hay que estar muy afincados en la Fe, para conquistar el reino prometido en profecía por el mismo Jesús:

“… Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”  [Apo 2:10]

Jamás se alejen de las Palabras del Señor, la corona de toda mente. ¡La fidelidad nos ata a Cristo; la duda sin Fe nos separa de Él!

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DARWIN: AUTOPISTA AL INFIERNO.

agosto 13, 2009

La última muestra de la feria Arco, ante el revuelo que hace poco provocó en el Islam la publicación de una revista con viñetas satirizando a Mahoma, y temiendo la potencial reacción violenta de algún comando integrista, dio otro toque de humor negro [yo diría ‘rojo’], eligiendo insultar a los serenos cristianos. Irreverentemente, se presentó a Cristo con un misil en la mano. El hijo de Dios hecho hombre, a quien la historia solo le imputa milagros de curación, instrucción pacifista y actos de amor, fue exhibido como icono del belicismo. ¡Hasta dónde llega la influencia satánica sobre la humanidad!

Intentaron la gracia, vejando al mártir histórico más dócil. El único líder espiritual que hizo que cojos andaran, ciegos vieran y muertos resucitaran, antes de ofrendar su sangre en la cruz como purga del pecado humano, y reconciliación del mundo con su Creador.

En la materialista y poco espiritual Europa, no hay límites de libertad de expresión. Toda provocación morbosa vende; y eso auto faculta para la ofensa. Y es que, bajo el talante chistoso y abierto, en realidad este continente aviva su retorno al integrismo total, en lo cultural, religioso, político, económico… y por supuesto, y con mucha saña, incluso en la seudo ciencia, con ejemplos de expresiones como esta:

“Y no es que los métodos y las instituciones de ciencia nos obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino, por el contrario, que nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a las causas materialistas para crear un aparato de investigación y una serie de conceptos que produzcan explicaciones materialistas sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.”

La frase: del evolucionista Richard Lewontin, en ‘‘Billions and billions of demons’; un cabal modelo de integrismo puro y duro. La seudo ciencia apelada por la filosofía enemiga de Dios, no es más que un medio para lograr un fin: que el mundo olvide a su Creador. La sensatez les tiene sin cuidado; la única meta es la corona del ateísmo, y el destierro de Dios del alma humana. Fiel a tal obcecación, se niega sin razonar, a priori, lo que instruye un Creacionismo Bíblico cada vez más fuerte; posiblemente porque ante la verdad científica, el ilusionismo darwinista se queda sin recursos.

Hace poco, el Consejo de Educación de Kansas aprobó medidas que abren su escuela pública a la Verdad del Diseño Inteligente, según instruye el Génesis. En reacción a esto, evolucionistas de todo el mundo se tiraron de los pelos. No obstante, ¿es anticientífica la teoría del Diseño Inteligente? Todo lo contrario; lo que ocurre es que el neodarwinismo se ha reorganizado con tintes integristas: se auto proclama dueño del conocimiento, y fiel a lo que propugna Lewontin, su hacha está lista para cortar el pie de todo aquel que divulgue la imposibilidad del ‘auto-evolucionismo’ biológico.

El sostén del Diseño Inteligente es tan sólido, que cada día anula más los recursos de réplica de sus detractores. Un ejemplo es la imposibilidad de explicar el origen de la vida desde componentes químicos; ratificada por el mismo Stephen Hawking, al afirmar que la traba principal sigue siendo explicar la aparición de seres cognoscitivos, tras catorce mil millones de años de evolución, desde la espacial sopa flotante guisada en el Big Bang.

Pero volvamos a la feria; el donostiarra Luis Rico, director de Medialab, junto al Centro de Biotecnología del CSIC, mostraron el proyecto Gnom [sopa sin ‘cocinero’], en un rincón apartado. Y el personaje principal del acto fue una bacteria: la Escherichia Coli.

Como siempre, ante la ausencia de evidencias, la suposición reina sobre enigmas, la especulación impone su bata blanca y su título académico; mas lo que se pretende mostrar como elemental forma de vida, y primer paso para la generación de los animales superiores, en realidad se convierte en un boomerang de complicaciones que, como siempre que se razona, deja a los defensores evolucionistas en una difícil posición, sumamente débil en respuestas.

La presentada como supuesta autora de la vía ascendente hacia animales aparentemente más sofisticados, se eligió por ser unicelular [procariota]. El trazado evolutivo dice que los organismos unicelulares fueron ganando en complejidad y que adquirieron por sí mismos los orgánulos forzosos, para ‘trasmutar’ en las células eucariotas que forman al más de un millón de especies de animales y plantas que integran el resto de la vida.

Sin embargo, ‘Coli’ no es tan simple como se pretende hacer ver. En general, el microbio puede dar lecciones magistrales de eficacia, vitalidad y adaptación. Ningún otro animal, que debiera ser más complejo según el árbol evolutivo tradicional, logra hacer frente a los ataques químicos que enfrenta, soporta, y vence la bacteria. Extrapolando la escala, ni siquiera la raza humana, supuestamente más completa por su ubicación filogenética, sería capaz de resistir lo que esta diminuta célula independiente.

O sea, la microscópica bacteria no constituye evidencia de ‘paso’ hacia complejidad, sino que ya es compleja en sí misma. Responde a un diseño inteligente, aunque se pretenda no reconocerlo por todos los medios, pues cuenta con un programa ADN, y la regulación de precisos sistemas digestivo, reproductor, defensivo, etc. Ante cualquier ataque reacciona creando nuevas cepas, que nacen resistentes a tal agresión; posee, al igual que animales superiores, un sofisticado sistema auto inmune… inscrito en una simple célula. ¡Su defensa está programada en su ADN! Desde su genoma salen las órdenes para elaborar cualquier proteína protectora. Debido a su capacidad de reacción neutralizante, ante casi todo tipo de ataque químico, es irrefutable que opera con procesos cognitivamente organizados en su instrucción genética. ¿Quién diseñó e inscribió tan magna instrucción?

Cada vez que la Ciencia honesta logra penetrar en lo que poco antes era insondable, se topa con el hecho real de que cada investigación es congruente con la Palabra de Dios… y contradice a Darwin. No hay ni un enunciado evolutivo, que se corresponda con el testimonio bíblico de la Creación; el darwinismo es antitético respecto a la instrucción de Jesús; es todo lo contrario a la Palabra de Cristo.

¿Por qué el Vaticano da coces contra el aguijón y apoya versión distinta? Lía a más de mil millones de fieles, y abraza antojos ateos, negando el saber de Jesús, que nos enseñó sobre las pruebas de fe. Al ser tentado por satanás en el desierto, dio ejemplo de cómo había que afrontarlas: ¡Confiando en la Palabra de Dios! Tres veces fue probado y, pese a ser quien era, en las tres respondió con lo escrito en el Pentateuco judío. [Mat 4:4-10]

No hay más vueltas que darle: si el Señor, Escrituras bajo el brazo, formó a sus apóstoles refiriendo el principio de la Creación, Adán, Noé y el diluvio, Sodoma y Gomorra, etc., acreditó para siempre la verdad del manuscrito, y con ello, la de su primer libro: el Bereshit. [Génesis griego]. ¿Acaso la sangre de Cristo, con la que acuñó Su Verdad en la cruz fue una media sangre? ¿Fue un cuño a medias? ¡Nadie está autorizado para amoldar Su Verdad a pensamiento humano! Recordar 2ª Corintios 1:19:

Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí y Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en Él”.

Nadie que anteponga criterio humano a la Palabra de Dios, puede proclamar luego ser adalid cristiano. No se puede estar al mismo tiempo con Cristo y contra Él. Hemos sido advertidos, y vivimos el momento histórico de la profecía; pero ante la real posibilidad de defender lo que el Señor enunció en su momento, la vanidad opta por lo inverso: ‘Cristo mintió, y el ateísmo lleva razón’. ¡Tal mensaje es anatema! Apoya una falacia y defiende que Dios no nos creó, que los monos fueron mutando por arte de birli-birloque, y que salimos de debajo de la manga del azar. ¡Qué vergüenza!

Y lo peor es que no hay ninguna posibilidad real de tal hecho, porque La Ciencia [con mayúsculas], fija que las casi 200 especies distintas de primates ni se aparean entre sí, ni generan otros individuos que no sean los de su mismo tipo. El ‘homínido’ del año de la corneta de piedra, del que pretenden derivarnos, es un fraude sin fundamento científico. ¡Jamás pudo aparecer, por mucho que intenten hacer creer lo contrario!

Pese a que está escrito que sucederían estas cosas, los principales encargados de defender la credibilidad de la Biblia, el sustento del evangelio de la Creación, y la Verdad de Jesús, llegado el tiempo más importante, le dicen al pueblo que Cristo engañó, y se alinean con los enemigos de Dios. ¿Estaba acaso Darwin con Jesús? ¿Apoyó alguna frase cristiana? ¡NO! ¡Darwin fue la marioneta del antiCristo! Jesús la vio venir; y nos alertó, casi dos mil años antes que el payaso exhibiera sus malabarismos de ‘reajuste constante’:

Quien no está conmigo, está contra mí; y quien conmigo no recoge, desparrama” [Mat 12:30; Luc 11:23]

Lo cierto es que ningún científico ha podido presentar jamás, una evidencia que refute al Génesis bíblico. Su original Bereshit judío muestra aun una colosal salud verídica, pese a tener unos cuantos milenios a sus espaldas; de hecho, constituyó el libro de consulta de la mayoría de los científicos de vanguardia que sentaron las bases de todas las Ciencias. Sin embargo, cada vez más, en este tiempo materialista enfrentamos a un integrismo filosófico que, sin presentar evidencias ciertas, se ha colgado la bata de sabiduría, ha logrado atravesar el umbral de la Ciencia, y dispone un nido para satanás, en donde siempre existió la armonía de Dios con el conocimiento humano.

No todos los libros que se venden como científicos exponen Ciencia. En realidad, muchos son de ateísmo filosófico, encubiertos con títulos académicos, mas con ausencia total de evidencias en el caso de la biología evolutiva, tergiversación de las pruebas en el de la paleontología, y mala praxis en geología/paleontología.

La palabra ‘megalomanía’, derivada de las griegas ‘mégalos’ [grande] y ‘manía’ [locura], define perfectamente al darwinismo. El evolucionismo megalómano no apostó jamás por la instrucción científica, sino por una trinchera filosófica desde donde lanzar un ataque continuado, conociendo la debilidad primaria del humano: la necesidad de la no existencia de un Cristo que vendría a por sus fieles, y que luego pediría al resto las cuentas por sus actos. El eterno enemigo de Dios, conocedor de las batallas interiores del alma humana, concibió este ardid y lo lanzó a la palestra de la única especie capaz de razonar y de tener conciencia del ‘yo’; la única con espíritu… y le dio resultado.

No es una guerra de conocimiento vs atraso, sino una ofensiva espiritual, cuyo objetivo desde el inicio fue entronizar al constantemente anunciado antiCristo, e intentar desintegrar la verdad científica de la Creación de Dios. Las sutiles e invisibles fuerzas de satán, desde lo más bajo de la cuarta dimensión espiritual, tienen el suficiente poder sobre hombres y mujeres, para llevarles a donde quieren. Mediante la individual tendencia a los distintos tipos de pecado, utiliza los canales interiores del ser humano para lograr su objetivo: la renuncia al derecho que da a todos el propio Jesucristo, a la vida plena y eterna bajo su reinado, en el Sión definitivo. Pero el Plan de Dios se hará, no importa los intentos enemigos por evitarlo.

La Creación basada en un Diseño Inteligente, exhibe su cuño más demoledor en el ADN,  la Instrucción para crear, desarrollar, mantener, y reproducir todo tipo de vida. Quien piense que esos miles de millones de datos que aparecen en cada ser humano, hayan podido ser diseñados, programados, secuenciados, organizados, y codificados por el azar, no hace uso del raciocinio otorgado a todos. No mira lo ‘que es’, sino, lo que ‘quiere que sea’, es lo que mira. Pero, según está escrito, lo ‘que es’ será, aunque muchos no lo deseen; son palabras de Jesús, legadas para que las tengamos presente:

El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán”. [Mat 24:35, Mar 13:31, Luc 21:33]

No son palabras de Darwin, sino de Cristo; ¡Ojalá las ovejas dejaran de creerse cabras! Ojalá, antes de agotar su tiempo, aprendieran a ser fieles al Pastor Universal, cerrando los ojos a los tentadores falsos prados… los envenenados pastos del diablo.

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La Imposible Máquina de Movimiento Perpetuo: ¡Posible para Dios!

julio 27, 2009

El ser humano ha buscado el movimiento perpetuo [máquina en marcha eterna, sin reabastecimiento energético], relacionando siempre su investigación con el concepto físico básico: la energía. Tal ingenio ha sido el sueño de inventores por más de ocho siglos. Villard de Honnecourt, Planck, Richard Feynman, y muchos otros, fueron ejemplos de ello; pero aunque sus diseños parecían funcionar, siempre mostraron fallos o ocultaron fuentes de energía externa que invalidaba el fin.

Parece clara la imposibilidad. Toda máquina es inútil si no efectúa algún trabajo. El avión transporta, la palanca ayuda a hacer fuerza, una grúa alza pesos… Y para ello se precisa aportar energía. El avión y la cabria la logran del combustible o batería de sus motores; en el caso de la palanca, los músculos la aportan desde los alimentos que se comen. Pero no se puede generar energía desde la nada. En realidad, esos intentos de inventiva fueron positivos para la Física, pues concluir los errores de los proyectos, contribuyó en grande al desarrollo en termodinámica y las transformaciones de la energía.

El doctor y académico ruso, V. M. Brodianski, clasificó esas ‘invenciones’ en dos tipos: de primera especie, que violan la 1ª ley termodinámica [conservación de la energía]. Y la segunda especie, donde se desarrolla un trabajo de forma indefinida, intercambiando calor sólo con una fuente térmica [móvil de Planck]… imposible de construir bajo la Segunda ley.

El enigmático Leonardo da Vinci, por su parte, hizo un experimento con una rueda y pesos distribuidos, demostrando la imposibilidad de la perpetuidad soñada. Según él, cualquier instrumento elaborado por ‘el hombre’ no podría producir un movimiento tal. Pero fíjense como limita su postulado únicamente a lo humano; su instinto le decía que no sería así para Dios.

En conclusión, al afirmar que se violaría la 1ª y la 2ª ley termodinámica establecida por los humanos, se considera por tanto un ‘objetivo imposible’. Así, solo se le ha abierto la puerta en la ficción. En la película ‘Star Trek: Insurrection’, el androide ‘Data’ dice que sus células energéticas se recargan ‘constantemente’, sin que se vea la fuente de carga; o sea, no menciona ningún motor ni que obtenga energía desde el sol o de algún otro origen. De modo que se presenta a sí mismo como una máquina de movimiento perpetuo.

Los principios termodinámicos han sido de los más cotejados y sólidos durante siglos de física; sus postulados siempre han refutado la existencia de una máquina de movimiento perpetuo. Todo ensayo por mostrar lo contrario, muchos a través de la historia, ha sido refutado científicamente. Para el humano, lograrlo es totalmente imposible; sin embargo, Mat 19:26 instruye, dos milenios atrás:

Y mirándolos Jesús, les dijo’: “Para con los hombres esto es imposible; mas todo es posible para Dios”.

Aunque el Señor habló de esto en contexto parabólico: ‘Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja, que un rico pueda entrar al reino de Dios’, a mí se me ocurre poner a prueba la Biblia en esta pugna hombre-Dios específica: ¿Es posible demostrar que Dios, [dimensión espiritual], fue capaz de diseñar, poner a punto, y hacer funcionar en el mundo material, la máquina de movimiento perpetuo, imposible para el humano? ¡Por supuesto que sí; y no una, sino millones de ellas! Más adelante lo veremos.

En realidad se está ante el problema de siempre: los inicios, el génesis de todo: la máquina de movimiento perpetuo no es más que otra proyección de lo planteado por científicos que se niegan a reconocer al Dios creador de todo lo que existe, e intentan convencer que es posible ‘generar energía de la nada’… sin intervención divina detrás. O sea, lograr la evidencia de que desde el azar fue posible generar la explosión que dio lugar a la existencia del mundo: el Big-Bang sin Dios.

Comencemos a hacerlo interesante: La mayoría de quienes han buscado el artefacto quimérico han acudido a la gravedad; elección racional, ya que, desde la óptica humana, es una fuerza que siempre está ahí, y que todo cuerpo posee, solo por existir y tener masa. Toda central hidroeléctrica funciona con este principio: el agua cae y su energía potencial gravitatoria cambia a cinética, moviendo turbinas que la transforman en energía eléctrica. Pero el embalse, la fuente de energía, se vaciaría hasta que no quede agua… a menos que se rellene otra vez, mediante las lluvias que proporciona la naturaleza.

Así, la física y su ley de conservación de la energía son rigurosas. Todo trabajo precisa energía, y todas sus fuentes conocidas son finitas y dependientes, incluso las renovables, pues el sol finalmente agotará su hidrógeno y se apagará. También la energía del mar; las mareas surgen como efecto de la gravedad de la luna, en una combinación de esta con la rotación de la tierra. De tal mezcla ‘toman’ las mareas su energía.

Pero sabemos que la Tierra gravita en el espacio, alrededor del sol. No es una mariposa, sino un astro con un peso considerable; un planeta rocoso, cuya masa se estima en unos 5.974.000.000.000.000.000.000.000 kgs., un peso  similar al de  796.533.333.333.333.333.333 elefantes o también a unas 59.740.000.000.000.000.000 ballenas… pero mucho menor que millones de astros que orbitan, sin ‘caer’. ¿De qué otra fuente, según noción humana de ‘conservación de la energía’, brota ese descomunal poderío que la mantiene en su posición, y la hace girar sobre su eje? ¿De qué otra fuente brota la energía que sostiene a millones de inmensas estrellas, a cuyo lado la  Tierra solo es un punto en el espacio?

En sentido coloquial, ‘gravitar’ significa que la obtención de algo depende de quien lo hace posible. Ej. ‘Mi hipoteca gravita en torno a la decisión del banco’. En física, gravitar es tender un cuerpo celeste hacia otro, o producirse el movimiento de uno en relación a otro como efecto de una ‘fuerza’ ejercida. Los planetas gravitan alrededor del sol; la luna alrededor de la Tierra, pero en el universo hay millones de cuerpos gravitando sin ‘caer’. ¿De dónde sale la energía que excita tal constante e incalculable fuerza de gravedad?

En física, una órbita es la trayectoria que realiza un objeto alrededor de otro mientras está bajo la influencia de una fuerza centrípeta, como la fuerza gravitatoria. Y la gravedad espacial es sólo eso, una fuerza. ¿Cómo se genera? En física, ‘órbita’ es el trayecto de un astro respecto a otro, bajo la influencia de la fuerza centrípeta; su período orbital es el tiempo que tarda en circunvalar a quien ejerce la fuerza gravitacional sobre él. Y eso es válido para 30 tipos de órbitas, según características, cuerpo, trayectoria… y ya sean circulares, eclípticas, elípticas, parabólicas, geocéntricas, etc. ¿Cuánta fuerza ha sido necesaria para garantizar las órbitas en todo el universo? ¿De dónde sale tal energía?

Newton planteó que la gravedad, es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Es decir, se postuló porque es cuantificable; pero, si la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, según postulado humano, ¿dónde está el origen mecánico de la energía gravitatoria? ¿Como se sustenta y mantiene?

La teoría antiDios del Big Bang no es capaz de responder el enigma que los más de 6 mil millones de humanos pueden deducir por sí mismos. Hay muchos estudios sobre la fuerza de gravedad, pero nadie ha podido asignarle origen energético.

Sin embargo, son casos de movimiento perpetuo: máquinas que se mueven sin renovar su energía. O sea: la insolente vanidad humana dice que es imposible que exista lo que sobre sus cabezas está de hecho existiendo: millones de ellas en constante movimiento, sin que nadie sepa dónde o cómo se genera la energía que lo sustenta. Una vez más, la ‘poca ciencia’ antiCristo es manifiesta de la mejor forma posible: desde la evidencia empírica. El hecho de que no se quiera ver lo que ‘es’, no exime la real existencia de lo obvio.

Sobre nosotros llueven evidencias de la Creación; solo hay que observarlas con aptitud… tanto las visibles como las invisibles, que son muchas más de lo que cualquier persona puede imaginar, pues el mismo Espíritu que Creó la gravedad, suscitándola y conservándola, también puede habitar en el corazón y mente humana, conociendo nuestras ideas en la misma fuente en donde brotan.

El Señor, partícipe directo de la Creación de Dios, viene a por su pueblo. Lo más inteligente no es oponérsele con obcecación, sino hacer todo lo posible por entrar en su censo mientras es tiempo para ello, pues nadie puede añadir ni un segundo más a su vida, sobre lo que ya tenga programado.

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EL PELIGRO DEL SEUDOCRISTIANISMO

marzo 10, 2009

Lamentablemente, desde hace días ha habido debate con respecto a las posibilidades de presentar la cronología bíblica como fecha de datación del planeta. En realidad no entiendo dónde ven la impedimenta, porque una cosa es que no quieran creer en lo que se dice, y otra muy distinta es intentar soslayar la cronicidad y congruencia con que el Génesis define todas las generaciones, con exactitud.

El rey David, es el hombre que marca la frontera de la expectativa de vida: fue el primero de los antesores de Cristo en morir a los 73 años, debido a un ya depauperado ADN. En su generación se estableció la frontera natural que hoy se mantiene en los países desarrollados, gracias a los paliativos de la medicina moderna. Sin embargo, el incremento ‘involutivo‘ de un ADN a peor, se manifiesta claramente en los países más pobres, donde una persona con 45 años es ya anciana.

El libro de Lucas refiere nacimiento y muerte desde Adán, hasta Cristo. Siguiendo los datos de edades hasta David, he contado las descendencias implicadas; el resto, desde David hasta Jesús, fue promediado en 75 años por generación. La cuenta final arrojó unos 5800 años.

Pero también la tradición judía, fieles a sus ‘Sagradas Escrituras’, sin reconocer a Cristo como el Mesías, y rigiéndose desde siempre por su calendario solar-lunar, sitúa nuestra actualidad en el año 5769 de la Creación de Dios. Y algo muy importante: Jesús instruía en referencia a esos escritos.

Cada vez que se cita al Señor leyendo la palabra en el Templo Judío, se refiere a los escritos hebreos tradicionales. A estos textos se refería cada vez que pronunció: ‘Está escrito‘; es decir, el propio Jesucristo acreditó la Verdad de dichos textos.

Todas sus instrucciones sobre el Génesis bíblico se fundamentaron en los apuntes del Bereshit: el libro que según la tradición, Moisés escribió por la revelación del propio Dios, bajo la orden de legarlo a la posteridad. Incluso el propio Jesucristo se preocupó de acreditar su veracidad en Lucas 16:17:

Es más fácil que desaparezcan el cielo y la tierra, que caiga una sola tilde de la ley.”

Así que ningún cristiano puede presentar un argumento distinto al que refieren los textos que el mismo Señor jamás apartó de sus manos. Quien diga algo contrario a tales escritos, está desmintiendo al propio crucificado, y está ignorando el sello de sangre con el que fue confirmada la Verdad contenida en la Palabra de Dios.

Y como sé que la Verdad jamás puede ser contradicha por ninguna evidencia, les propongo someter la cronología bíblica a una tercera prueba: la referencia cronológica bíblica hasta José, que fue administrador del Faraón, adicionándole luego la posterior referencia histórica de los Faraones, según historiadores humanos.

Pero antes, considero importante citar un ejemplo de cómo la desinformación puede distorsionar la Verdad, y lo peligroso que esto resulta, si la página se auto titula ‘cristiana‘. Veamos lo que se propugna, quizás con la mejor voluntad del mundo, en:

http://lasteologias.wordpress.com/2008/09/26/busqueda-en-fuentes-externas-a-la-biblia-de-las-evidencias-de-la-permanencia-de-israel-en-egipto-previas-al-exodo-iv/

Le he hecho fotocopia, por lo importante que resulta, como ejemplo de tergiversación de la Palabra de Dios, porque, allí se dice lo siguiente:

[“De Moisés, aunque no hablan de él los libros de profetas, jueces y reyes, si habla el Nuevo testamento de él en reiteradas ocasiones, e incluso fue citado por Jesús.”]

Como tal cosa falta a la verdad, y resulta demasiado importante para soslayarlo, citaré aquí las veces que habla la Biblia sobre Moisés, justo donde esa página comenta que no se dice nada:

— Josué, primer profeta anterior: 1:1-17 [9 veces]; 3:7; 4:10-14 [tres veces]; 8:31-35 [4 veces]; 9:24; 11:12-23 [4 veces]; 12:6; 13:8-33 [9 veces]; 14:2-11 [7 veces]; 17:4; 18:7; 20:2; 21:2-8 [2 veces]; 22:2-26 [seis veces]; 23:6; 24;5. Total: 51 veces se menciona a Moisés.
— Jueces: 1:16-20 [2 veces]; 3:4; 4:11; 18:30. Total: 4 veces
— 1ª Samuel: 12:6-8 [2 veces]
— 1ª Reyes: 2:3; 8:9; 8:53; 8:56. Total: 4 veces.
— 2ª Reyes: 14:6; 18:4; 18:6; 18:12; 21:8; 23:25 Total: 6 veces.
— 1ª Crónicas: 6:3; 6:49; 15:15; 21:29; 22:13; 23:13; 23:14; 26:15; 26:23. Total: 9 veces.
— 2ª Crónicas: 1:3; 5:10; 8:13; 23:18; 24:6; 24:9; 25:4; 30:16; 33:8; 34:14; 35:6; 35:12. Total: 12 veces.
— Esdras: 3:2; 6:18; 7:6. Total: 3 veces.
— Profeta Nehemías: 1:7; 1:8; 8:1; 8:14; 9:14; 10:29; 13:1. Total: 7 veces.
— Salmos: 77:20; 99:6; 103:7; 105:26; 106:16; 106:23; 106:32. Total: 7 veces.
— Profeta Isaías: 63:11-12. Total: 2 veces.
— Profeta Jeremías: 15:1 Total: 1 vez.
— Profeta Daniel: 9:11; 913. Total: 2 veces.
— Profeta Miqueas: 6:4. Total: 1 vez.
— Profeta Malaquías: 4:4. Total: 1 vez

Es decir; donde una página que ha sido vista por más de 1 millón de personas, dice que el Antiguo Testamento, la Palabra de Dios, solo menciona a Moisés en contadas ocasiones, en realidad observamos que se le cita con cronicidad casi constante en el tiempo, un total de 112 veces, solo a partir de Josué, el primer profeta.

Una evidencia de lo contraproducente que resulta escribir sobre la Biblia, sin haber analizado a fondo lo que se quiere trasmitir. No se puede hablar de las Sagradas Escrituras sin estudiarlas a la luz del Espíritu; copiar y pegar un texto que distorsione la Verdad bíblica, conlleva una responsabilidad ante Cristo. Máxime, si se pone en tela de juicio la congruencia bíblica a través de los siglos.

Incluso cada vez que la Biblia se confronta con la Arqueología, sale bien parada; un ejemplo de esto es que estaba enseñando sobre los egipcios, miles de años antes de que se realizaran las primeras excavaciones. El texto bíblico hebreo llama a un milenario faraón por su nombre: Ramsés, ya desde el libro de Éxodo, uno de los primeros. ¿No aporta credibilidad este planteamiento socio-histórico, verificado milenios más tarde?

Pero bien, una vez aclarada la nota discordante, y con esta evidencia bíblica sobre historia egipcia, permítanme presentarles una tabla con la edad de la Tierra, según la Biblia:

CronologiaBíblica

Según pueden ver; el tiempo bíblico hasta la muerte de José, corresponde al año 2316 de la Creación de Dios. Si analizamos que José llegó a Egipto siendo aún un muchacho, alrededor del 2236 bíblico, y que los hebreos permanecieron esclavos 400 años, tendremos que la etapa libertaria corresponde al 2636 bíblico… Y ese suceso coincidió en el tiempo con la llegada al poder de Ramsés II, quien había esclavizado a los israelíes para terminar la obra del padre, referida en Éxodo 1:11:

Fue así como los egipcios pusieron capataces para que oprimieran a los israelitas. Les impusieron trabajos forzados, tales como los de edificar para el faraón las ciudades de almacenaje Pitón y Ramsés.”

Según la Biblia, este Ramsés es el que atrae las plagas de Dios, por no querer liberar a Moisés, y muere al intentar perseguir a los hebreos, mientras cruzaban el mar Rojo. Y según los historiadores, Ramsés II, murió en el 1213 aC; de modo que, si sumamos los 2636 años bíblicos hasta Moisés, más los 1213 desde ese punto de la historia, hasta Cristo, y luego le agregamos los 2009 hasta la actualidad, tenemos:

2636 + 1213 + 2009 = ¡5858 años!

Aproximadamente el mismo resultado que arroja, el sumar la cronología desde Adán a Cristo, según lo refiere Lucas. Es decir; se mire como se mire, la Tierra bíblica jamás acreditará los 15000 años que algunos seudo cristianos pretenden endosarle. No importa bajo que cronología se sume; la obra del Creador no llega a los 6000 años… y esto puede ser más importante de lo que parece, según el próximo trabajo que presentaré, como continuidad de este.

La exactitud de los años es importante, pues lo que defiendo es que cada persona que decida entregarse a Cristo, debe estar convencida que la Biblia es un Manual de Conducta fiable y creíble. Debe estar convencida que se podrá acceder a Sus promesas, si se es fiel a sus postulados.

Por eso es que insisto con sus coherencias, vistas al derecho y al revés; incluso al contrastarlas con la historia de la humanidad, para que cada nuevo cristiano sepa que al leer, no está frente a un libro de ficción, de suposiciones o de posibilidades teóricas, sino ante un amplio compendio garantizado por el propio Jesús, pues el Señor dijo:

Yo soy el alfa y la omega

El Hijo de Dios nos garantiza desde la primera a la última letra de su legado escrito, como una guía fiable hasta su regreso. Y esto no lo digo yo, sino el propio Señor:

Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” [Apoc 2:10]

¿A qué tenemos que ser fiel? Quien tenga el Espíritu de Cristo, sabe perfectamente cuál es la única referencia para lograr esa fidelidad que espera: Su Santa Palabra, cuya Credibilidad fue sellada por un personalísimo cuño rojo, desde la Cruz del Calvario.

Asimismo, la resurrección a la vida eterna anunciada, fue certificada por quien resucitó para entregarla a todo el pueda acreditar la fidelidad exigida… a todo el que haya sido merecedor de recibirla, en la hora del momento inevitable.

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BIOMÁQUINAS SIN EVOLUCIÓN. LA PARADOJA ANTI DARWIN.

diciembre 10, 2008


Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia; porque lo que de Dios se conoce, a ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él; su eterna potencia y divinidad, se ven entendidas por la creación del mundo, y por las cosas que son hechas, para que no haya excusa; porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes se desvanecieron en sus fantasías, y el tonto corazón de ellos fue entenebrecido.” [Rom 1:18-21]


Hace muchos años, cuando el único ordenador que existía era el procesador de tarjetas perforadas IBM, leí una novela, cuyo título me obligó a comprarla: ‘La muerte siempre… su paso breve.’ A día de hoy, con los conocimientos derivados de la biología molecular y la microbiología, los científicos llevan preguntándose durante mucho tiempo, cómo los microorganismos vivos miden el paso del tiempo, antes de que les alcance la muerte física.


Los organismos con 5 sentidos, e incluso las bacterias, que considero carentes de algunos de ellos, tienen ciclos diarios, tenazmente regulados. ¿Cómo lo hacen?


Recientemente, he visto un artículo proevolucionista: ‘Paley, el reloj y la piedra‘, algo así como un ensayo sobre el planteamiento de ‘Diseño Inteligente‘ del teólogo William Paley, que en el siglo XVIII planteó que la existencia de una piedra no implicaba un agente externo construyéndola, pero que si halláramos un reloj en la calle, su complejidad nos llevaría a concluir que todas las piezas fueron diseñadas para un propósito y uso concreto, y que alguna inteligencia superior tendría que haber participado.


Y aunque en ese trabajo se plantea ‘nació un concepto nuevo‘, en realidad no fue así. El Diseño Inteligente, como concepto, apareció milenariamente antes… en la Biblia, en su inicial libro ‘Bereshit’, [Génesis en traducción griega], según tradición judía, escrito por Moisés, bajo la acción directa de Dios. O sea, desde el principio se nos enseñó sobre el Diseño.


Algo más tarde, en el 1691, John Ray lo volvió a situar en otro libro: ‘The Wisdom of God manifested in the Works of Creation. Y para cuando apareció Paley con su bien pensado ejemplo del reloj, incluso Derham (1711), con ‘Astro-theology : or a demonstration of the being and attributes of God, from a survey of the heavens’ (1721), y Bernard Nieuwentyt(1730), con su flamante ‘The Religious Philosopher: Or, the Right Use of Contemplating the Works of the Creator’; (Volume I), se le habían anticipado.


El ‘Diseño Inteligente’ antecedió a Darwin y sus especies mutantes, mucho antes que él aprendiera a andar, raspando el suelo con sus rodillas. Mucho antes que supusiera una losa tan fastidiosa para la humanidad, que una parte decidiera destruirla a cualquier precio, mediante una especie de hipoteca basura con la que adquirió un edificio en terreno de barro, que no se podrá pagar, y cuyo final no será otro que el desahucio eterno.


En http://oldearth.wordpress.com/2008/12/08/paley-el-reloj-y-la-piedra/, se analiza obviando al reloj, y se presenta la piedra como producto de una evolución ancestral. Yo escojo al ‘tictacero’, para usarlo con el mismo fin de Paley, pero en dirección al descubierto sistema circadiano endógeno: la forma en que las bacterias cuentan su tiempo.


Paley fue criticado por naturalistas que alegaron la imposibilidad de comparar dispositivos mecánicos y biológicos, porque ‘las ‘invenciones’ biológicas podrían funcionar sobre principios totalmente diferentes a los mecánicos hechos por el hombre.


Anteriormente a eso, se sabía que los relojes naturales siguen el ritmo que les marca el sol, y lo usaban para medir el tiempo, ese ente insustancial por el que transcurre la vida. Pero ahora, los relojeros moleculares han comenzado a desentrañar cómo funcionan los relojes más sofisticados: los biológicos.


En 1998, un grupo de investigadores de la Universidad de Nagoya, Japón, asombró a toda la comunidad científica, al anunciar que el cronómetro de las cianobacterias [algas verde azuladas] trabaja igual que su equivalente en moscas y mamíferos. Estos organismos simples, muy implicados en la fotosíntesis terrestre, dedican la mayor parte de sus energías hacia dos asuntos biológicos: fotosíntesis y reproducción.


Aparentemente, todo reloj biológico utiliza el mismo método: un gen codifica para una proteína, y ésta se sintetiza repetidamente. Cuando la molécula alcanza un cierto nivel, se pone en marcha un mecanismo que frena su producción. Así, la concentración de la sustancia oscila a lo largo de las 24 horas que dura el ciclo. Pero incluso, a pesar de este esquema universal, las proteínas del reloj de las cianobacterias son muy diferentes de las que usan otros organismos.


Por esta razón, los propios investigadores evolutivos dudan que todos los cronómetros naturales compartan un ancestro común, y se ven obligados a pensar en la posibilidad de que este sistema tan eficiente haya surgido al menos dos veces, en forma independiente, en la histórica evolución de las especies.


Pero, veamos un enfoque científico, sin mencionar para nada la innecesaria [por caduca] teoría evolutiva, en un artículo que aparece en la revista científica Structure, dedicada a todo lo que sea novedoso en el campo de las investigaciones en general, incluyendo tanto procesos industriales, como biológicos.


En este caso, se describe un sistema circadiano endógeno, originado en el interior de la célula, en cianobacterias, que ejerce un control generalizado sobre los procesos celulares, incluyendo la expresión génica global.


Ya los científicos conocían las piezas del reloj cianobacteriano: las proteínas KaiA, KaiB, y KaiC, cuando Jimin Wang, del Departamento de Biofísica Molecular y Bioquímica en Yale, publicó en la revista Structure, [Jimin Wang, «Recent Cyanobacterial Kai Protein Structures Suggest a Rotary Clock», Structure, Volumen 13, Número 5, Mayo 2005, Págs. 735-741, doi:10.1016/j.str.2005.02.011], un interesante trabajo, explicando la interacción de todas sus piezas, inspirado en la semejanza de estas, con las de la ATP sintasa, una enzima universal reconocida como motor biológico.


Aunque con distinta ordenación, las proteínas Kai funcionan igual: girando; y en este caso específico, con igual objetivo que la maquinaria de un reloj: para medir el tiempo.
En sorprendente y literal analogía a relojes mecánicos, la proteína KaiC, que parece estar en el corazón del mecanismo de reloj, forma un anillo con seis monómeros, un cilindro hexagonal hueco, en cuyo espacio interior puede ajustarse la pieza KaiA como si fuera un diente, en cuanto se activa una ‘orden’.


KaiA es un dímero [dos monómeros]. Y KaiB se compone de cuatro monómeros. Se mostró que KaiC tiene una actividad de auto fosforilación, y que la presencia de KaiA y KaiB, como piezas mecánicas actuando inter dependientes, modulan en tiempo, el grado al cual KaiC es fosforizado. Incluso en la ausencia de señales externas, en oscuridad total, estos minúsculos relojes proteicos pueden mantener su precisión durante varias semanas.


La proteína KaiC es el diente mayor del engranaje. Es una molécula grande, en forma de barril, montada a partir de seis componentes idénticos. Y el complejo de las 3 proteínas no forma una estructura estática: la proteína KaiA promueve la fosforilación de KaiC. Luego, KaiB, detectando una de las formas fosfolizadas de KaiC, bloquea la actividad de KaiA. Se crea así una oscilación, una danza bioquímica casi perfecta, que dura 24 horas.


El ulterior análisis matemático, confirmó que este industrioso operativo, reproducía un período circadiano. Como un carrusel de seis caras, al que los grupos de fosfato y otras subunidades se adjuntan y separan durante el ciclo diurno, la regeneración entre las unidades proporciona la periodicidad del reloj. Algo similar al ‘hacia un lado u otro’, del péndulo de un reloj antiguo o la rueda de fuga en un reloj pulsera.


En esta publicación, identifican bioquímicamente dos residuos de aminoácidos actuando sobre KaiC, como verdaderas piezas mecánicas al cual se unen otros grupos fosfóricos covalentes. Incluso se señala un tercer residuo que ‘puede tomar prestado’ dinámicamente, al grupo fosforizado. Juntos, su trabajo se manifiesta como una perfecta red de engranajes, en la que, en un momento preciso, se da vuelta a una ‘manivela’ literalmente hablando, al igual que lo hace un diferencial mecánico de distribución.


El reloj de cianobacteria constituye en sí mismo, lo que se conoce como un “periodosoma” el mecanismo que cronometra el inicio y fin de un trabajo biológico determinado, en el cual, sus piezas se reúnen y desmontan durante el curso de un día, definiendo el período circadiano, de la misma forma que lo haría el reloj más preciso.


También el artículo de Michael Behe sobre ‘La Caja negra de Darwin’ demostró, gracias a los avances en biología molecular, que la célula es una ‘fábrica’ de ingenios. Yo agregaría que lo más importante de esto, lo que debe llamarnos la atención a todos, es que si se fabrican cada una de las máquinas biológicas conocidas, cuyos componentes son proteínas, es gracias a que las instrucciones para crearlas APARECEN INSCRITAS Y CODIFICADAS, SECUENCIA POR SECUENCIA, EN EL PROGRAMA ADN que se puede observar bajo los modernos microscopios existentes hoy en todos los laboratorios serios del planeta. Puntualizo: no gracias al azar sino al DISEÑO.


Y este tema, común al iniciador teológico John Ray, al investigador Behe, Jimin Wang, y muchos otros, es también convergente con el resultado de la investigación de Susan S. Golden, doctorada en biología, genetista, miembro del Center for Research on Biological Clocks at Texas A&M y ‘Fellow’ en la American Academy of Microbiology. Texas. [Susan S. Golden, “Meshing the gears of the cyanobacterial circadian clock,“ Proceedings of the National Academy of Sciences USA, 10.1073/pnas.0405623101.]


Golden se sintió tentada a abrir la ‘caja negra’ de los relojes biológicos; supuso que allí hallaría tesoros; y así ocurrió:


Una caja negra fisiológica estimula la curiosidad de un biólogo; igual que una caja estupendamente sellada, decorada con vivos colores, incita a hurgar en ella a un pequeño niño: un tesoro misterioso, conteniendo juguetes encantadores en su interior.


En Elan Corporation [empresa de biotecnología], la pequeña comunidad de científicos en la que ella participó, rasgó el irradiante [fosforescente] embalaje del reloj circadiano, usado por la cianobacteria. Compilaron la lista de componentes, examinaron los engranajes, y fueron desmenuzando pedazo a pedazo, todo el mecanismo. Llegaron a la misma conclusión que Jimin Wang y los otros investigadores: todas las estructuras moleculares sintetizadas para los componentes principales del reloj, eran las proteínas KaiA, KaiB, y KaiC.


Ahora bien: ¿Cómo es templado en el reloj su ciclo noche-día? ¿Cómo se unen las partes implicadas, y como endientan los engranajes de reloj con otras máquinas celulares? Aun no se sabe; la caja justo ha sido abierta.


Estos actos periódicos, observados en algas azules-verdes, resultan “simples”, comparados a los relojes biológicos mucho más complejos en eucariotas. Incluso sobre estos sistemas relativamente simples en cianobacteria, hay demasiados restos para ser entendidos, y los científicos continúan investigando.


Dawkins, en su libro ‘El Cuento del Antepasado‘ delibera sobre este ‘retorno del reloj de Paley’. Desde su perspectiva, ofrece su propio asombro sobre el poder de la evolución:


“… reflexionando sobre esta peregrinación entera, mi reacción aplastante es: asombro. Asombro en la fantasía del detalle que hemos visto; el asombro, también, en el hecho mismo que hay en cualquier detalle para ser tenido en cuenta, sobre cualquier planeta. El universo fácilmente podría haber permanecido sin vida y simple; a no ser por la física y la química, el polvo dispersado de la explosión cósmica que dio a luz al tiempo y el espacio.


El hecho es que la vida desarrollada de la nada, aproximadamente 10 mil millones de años después de un universo hecho de literalmente nada, es una realidad tan asombrosa que me volvería loco para intentar palabras que la justificaran. Incluso no es el final del asunto. La evolución no solo hizo que esto pasara: eso condujo, tarde o temprano, a seres capaces de comprender el proceso, y aún de comprender el proceso por el cual ellos lo comprenden.


O sea, sabe que si no se acude a un Diseño Inteligente, hay que acudir a la magia: ‘me volvería loco para intentar palabras que la justificaran‘… y naturalmente, prefiere imponer la magia en Ciencias, antes que aceptar el hecho milagroso de la vida, derivado de la Ciencia de un Creador, que es hacia donde señalan todas y cada una de las flechas que los investigadores van hallando por el camino, en sus laboratorios. Cualquier cosa, antes que ‘el pie divino cruce la puerta‘.


Pero no hubo ninguna mención a ‘evolución‘ durante la investigación; no existió necesidad de tal hipótesis, pues ¡sí!, Mr.Dawkins, todo reloj exige un Relojero, y si este es biológico, solo desde la ceguera intelectual se puede atribuir su ingeniería a la casualidad.


Se expresa la ley inversamente proporcional del darwinismo: en microbiología, cuanto más avanza la Ciencia, tanto menor es la posibilidad de preexistencia evolutiva.


La minúscula bacteria, sin antecesor, se aparece ya con sus transmisiones, motor, cabrestantes, frenos y péndulos. No tengo la menor duda: el viejo Paley estaría haciendo fiesta… como yo, cada vez que la Ciencia halla una huella de Dios y tiene el coraje de exhibirla.


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