CARTA ABIERTA AL PAPA DECISIVO

julio 1, 2008
Premio \'Excelencia\'

PREMIO EXCELENCIA

A: PAPA BENEDICTO XVI

DE: UN CREYENTE CON FE.

ASTO: DARWIN EN AULAS CRISTIANAS.

Estimado señor Joseph Ratzinger:

Soy consciente que estas líneas, hechas por un cristiano sin influencias, que da voces a favor de la sangre de Cristo desde el anonimato, y dirigidas al líder de una congregación de más de mil millones de personas, con un correo posiblemente filtrado por un ejército de ‘secretarios’, serán consideradas como carentes de raciocinio y de lógica. Aún así, sé que mi súplica concluirá localizándose en sus ojos, pues he sido confrontado en el espíritu; el propio Señor está al control. Usted es un líder de este tiempo, y en su mano está la orden (y el orden), que el momento demanda.

Hace algo menos de dos años, durante su visita a Ratisbona, Baviera, usted mostró cuál era su posición respecto a una teoría de la evolución que asegura que Dios es “inútil” para el hombre, y que dedica ingentes esfuerzos mediante la alianza de ‘peritos’ en tumbas, geólogos, biólogos y otros etcéteras marginados de Jesús, para sacar al Hacedor, de la fórmula humana.

Antes de dirigirse a la Universidad de la que usted había sido vicerrector, durante la misa multitudinaria, que acogió a 250000 personas, asumió una postura bizarra al afirmar que ‘la teoría de la evolución es irracional, que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen del Señor.’ Es decir, con ‘saber’ apuntó a los extremos; los cristianos debemos ser muy cautelosos con nuestras posturas, pues la fuerza de la pasión puede constituirnos en una piedra de obstáculo para lo mismo que intentamos defender. De modo que, si en mi forma de presentar a Cristo he resultado ofensivo a alguien, desde aquí ruego me disculpen.

Ese día ud., señalando hacia el origen de la vida, mostró las dos opciones: ‘o la Razón creadora: Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo o la irracionalidad, que sin razón alguna, produjo un cosmos ordenado de modo matemático, al hombre y a la razón.

Aquellas manifestaciones suyas llenaron de esperanza a una cantidad importante de fieles en el mundo entero, puesto que no solo pueden ser considerados como tales los más de mil millones de personas que se confiesan católicas, sino que se debe anexar a todos aquellos que por antonomasia, aunque no hayan optado por esa línea del evangelio, forman parte intrínseca del cuerpo de Cristo, por la fe, y por el amor que Él nos dejó por herencia a todos, sin importar color de bandera, clase social o nación.

Sin embargo, a día de hoy, desde hace ya bastantes años (yo diría que demasiados), las escuelas católicas, presionadas por leyes estatales, han venido propugnando la teoría de Darwin en sus clases de Biología, bajo la falsa deducción de que los descubrimientos científicos se oponen a las escrituras, y eso obliga a ‘reinterpretar‘ la Palabra de Dios.

Pero todos fuimos advertidos por el apóstol Pablo, bajo revelación del mismo Señor, en su carta a los Gálatas, en 1:6-12, que en la Biblia ‘Dios Habla Hoy‘, recuerda:

6″Estoy muy sorprendido que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. 7 En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo. 8 Pero si alguien les anuncia un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo. 9 Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios. 10 Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!”. 11 Sepan ustedes esto, hermanos: el evangelio que yo anuncio no es invención humana. 12 No lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino que Jesucristo mismo me lo hizo conocer.”

Sin embargo, se dejó de mirar en la dirección adecuada, y oídos cristianos se recrearon con el canto de sirena de la falsa ciencia: el nuevo evangelio negador de Jesús. A día de hoy se enseña teoría de la evolución en colegios cristianos y, ¿cual es la consecuencia? Observe el siguiente párrafo, extraído de un forum sobre religión y ciencia, en el que se debatía sobre las clases de biología evolutiva dentro de aulas de colegios católicos:

“Sí, enseñan evolucionismo, pero la verdad es que se están contradiciendo ellos mismos al enseñarte religión, y luego la clase de Ciencias naturales, habla de cómo el mono fue evolucionando hasta llegar al ser humano: homo sapiens sapiens. Si Jesús se sacrificó por los humanos en la cruz, ¿de que sirvió, si hoy día hay guerra, hambre, muertes, violaciones e injusticia? Y también te dicen que si te portas mal Dios te va a mandar al infierno y que no te va a perdonar; acaso la religión no dice que el perdón es lo primero, pero después de decirte que te van a mandar al infierno, te dicen *Dios te ama*… baa.”

Así que en realidad, al aceptar una teoría manifiestamente atea, en una escuela donde debe enseñarse el principio bíblico, lo que se ha creado es confusión. Justo lo que pretende satanás desde el principio, y pese a que Jesús siempre instruyó en base al Pentateuco judío, cuando habló de Adán, Noé y Moisés. ¡Qué agilidad para olvidar que no hay punto de encuentro entre Dios y su enemigo!

En el1er libro, el Bereshit, con el que instruía Jesús, en 1:5, enseña:

“Dios llamó a la luz «Día» y a la oscuridad la llamó «Noche». Y fue de tarde, y fue de mañana, un día.”

Aquí, la Biblia no deja lugar a dudas sobre una Creación en 6 días de 24 horas; la frase: ‘mil años son para Dios como un día‘, se expresó en 2ª Pe 3:8-9, en uncontexto de ‘paciencia‘:

“Mas, oh amados, no ignoréis una cosa: y es que un día delante del Señor es como mil años y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; pero es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

No obstante, de todas formas, la propia Ciencia está de parte de Dios. Así como nuestro ombligo es la huella de nuestra madre, nuestro ADN lleva implícita la firma del Todopoderoso.

Cada deducción que lleve a que derivamos de una célula inicial que logró complejidad por sí misma, está errada. La conjetura que indique que por sí misma fue capaz de inscribir toda una instrucción originaria de vida, sin agente externo diseñador del programa necesario y codificador de tal programa, es irracional y falta, no solo de lógica, sino de evidencias de laboratorio, pues jamás se logrado crear una simple célula eucariota desde una bacteria; y jamás lo lograrán. Y esos puntos, precisamente, constituyen la vulnerabilidad de la teoría evolutiva. Analicemos:

1- La primera célula de la humanidad llevó inscrita por necesidad la primera instrucción, la fórmula para la vida. Se evidencia una receta química producto de un análisis; luego un conocimiento amplio sobre programación, pues cada secuencia viene cronológicamente escrita, para ser leída en cada momento idóneo por el ribosoma. Tampoco se puede permanecer indiferente al hecho de que esa lectura aparece codificada, lo cual exige un ‘codificador’, pues nada es capaz de codificarse a sí mismo; no hay ley científica que lo afirme. Y, por último, los datos están inscritos en la hebra ADN: ¿Quién los inscribió? La información no es casuística, sino causal; antecede a la vida, y luego la genera; de modo que si surge antes que la propia vida, exige un factor externo inteligente, desde su inicio.

2- Según la tesis evolutiva, la célula eucariota derivada incrementó la información inicial, adquiriendo todo lo que la diferencia de la bacteria. Pero, ¿quién entonces ‘actualizó’ esos datos, ‘reinscribiendo’ en la hebra la nueva información imprescindible para que un reptil ‘volara‘, eones de tiempo después?

3- ¿Cómo puede ser posible la hipotética evolución ‘homínido-hombre’, cuando lo que se manifiesta es una constante depauperación y mutaciones en el genoma humano, ocasionando casi 20000 enfermedades genéticas reconocidas hasta la fecha? Nuestro viaje es hacia la muerte, no hacia una vida más capacitada e intelectiva; pues el destino de esta es el espíritu, no la carne. La sentencia de que esta vida es solo estación de tránsito, pronosticando la degeneración genética, fue dictada hace unos cuantos miles de años, cuando el Creador le dijo a Adán:

“pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, muriendo, morirás”. [Bereshit 2:17]

Es decir, ese enigmático ‘muriendo morirás‘, que los traductores del Génesis griego decidieron omitir, al resultarles incomprensible, toma actualidad hoy, precisamente debido a los hallazgos de la Ciencia. Como auguró el eminente científico cristiano Pasteur, sin conciencia de profecía: ‘Mucha Ciencia acerca a Dios; poca, aleja de Él’

De modo que la temática de los colegios cristianos debe enfocarse en el sentido de que la teoría de la evolución ‘NO ES CIENCIA‘, enseñando los valores bíblicos con toda seguridad, pues dicha teoría jamás ha estado tan cerca de ser razonada como el mayor error de concepto concebido en la historia de la humanidad. No resulta responsable que los propios cristianos señalemos una falibilidad de las palabras de Jesús, cuando instruyó acerca de Adán y Noé, pues, si la Biblia no es fiable en su Génesis, ¿en qué punto puede ofrecer garantías al nuevo evangelizado?

El propio Jesucristo nos alerta; y los escribas lo reflejan 3 veces, para que no lo olvidemos. en Mat 24:35, Mar 13:31, y Luc 21:33:

‘El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán’.

Tengo entendido que usted, Sr. Ratzinger fue bautizado el mismo día que nació: un sábado de Gloria: la conmemoración de Jesús en el sepulcro. Sé, por fe, que será usted el encargado de poner la Palabra del Señor en la cumbre educativa. También soy consciente de los muchos problemas que está enfrentando, pero por favor, en el nombre de Cristo, no tarde mucho en hacer que el agua de la fidelidad alcance el nivel que nuestro Señor exige.

No podemos ir a medias con Él, pues Él no fue a medias con nosotros. Se entregó por entero: su sangre en el ignominioso madero limpió el pasado y futuro de los hombres. La de sus pies, la de sus manos, la de su espalda, y la de la lanceada en su costado. El cerco de espinas, que también la derramó sobre su cara, le coronó para siempre como el Rey definitivo de Sion… la montaña en la que promete estar junto a todo aquel que le sea fiel.

Dé el paso definitivo y autoritario que esa sangre de Cristo reivindica, con la valentía que siempre le ha caracterizado, cuando desde sus inicios ya fue clasificado como ‘reformista‘. Levante la bandera de Jesús y verá cuántos iremos con usted. La reforma es precisa; el Señor la está exigiendo: primero la interior, para que podamos ascender a los nuevos niveles que nos demanda, y luego la externa, la que hará compatible el dogma de la fe con las propias investigaciones de la Ciencia que muchos intentan desvirtuar, sin conseguirlo.

Por último, permítame dejar un párrafo que ha salido 3 veces al azar (suelo abrir así la Biblia cuando le pido a Dios una palabra), en menos de 15 días, consciente de lo que significa mentir en estas cosas:

[Efesios 4:14-16] “Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.”

¡Todas sus partes: el pueblo de Jesús! Que el Altísimo le fortalezca y le proporcione un entorno adecuado, en un clima de buenos consejos, para que la credibilidad bíblica se imponga como acto de fe, y ningún cristiano se avergüence de declarar a viva voz:

“JESUCRISTO ES EL SEÑOR, HOY, MAÑANA Y SIEMPRE.”

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SISTEMA AUTOINMUNE: CAUSALIDAD, NO CASUALIDAD

mayo 18, 2008

UN PROGRAMA DEFENSOR

Los optimistas y los pesimistas contribuyen por igual en nuestra sociedad. El primero inventa al aeroplano y el segundo, un paracaídas; pero la positiva congruencia de ambos diseños mana naturalmente de los datos; estos siempre señalarán hacia el razonamiento, en cada cosa que aparezca construida. A través de la historia de la humanidad, no hay ni una sola prueba de que un organismo complejo se pueda erigir sin cálculo previo ni mentalidad arquitecta ni una fuerza de control que la dirija y organice. Los datos derivados de los estudios de cada uno de esos organismos, niegan su origen a partir del azar.

Nuestro propio cuerpo instituye un paradigma de lo expresado. Por ejemplo, la piel podría considerarse la primera línea de defensa ante embates externos que generarían  infección.  Contados microorganismos logran atravesarla, pues las glándulas sudoríparas, sebáceas, y lacrimales emiten emulsiones químicas muy nocivas para ciertas formas de bacterias. La mucosa nasal es un engendro antimicrobiano. Cuando las bacterias se fijan a él, son remolcadas por la acción ciliar, o devoradas por las células fagocíticas.

Aquellos que logran atravesar la barrera inicial, deberán enfrentar luego muchas secreciones y ataques, racionalmente dirigidos por ‘buenas entidades’ que impedirán el desarrollo e incubación de virus que podrían llegar a ser letales.

Sin embargo, pese a esta resistencia natural ante la ‘invasión enemiga‘, algunos protozoos logran infiltrarse, obligando entonces al organismo a la variante ‘B’: la confrontación directa, sin más acciones bioquímicas ni más historias surrealistas; como un disciplinado ejército, acuden en formación, y unos comiendo, otros ‘encarcelando‘, entablan combate a muerte con el que ‘saben‘, porque un programa les alerta, que resulta un peligroso usurpador.

¿Cómo ocurre la confrontación bélica y qué efecto celular tiene? Pues, automáticamente, no por sortilegio, sino debido a esquemas preconcebidos, se inicia una secuencia compleja de sucesos de respuesta interrelacionados: de algún lugar se dispara una orden de acción y comienzan a presentarse los elementos necesarios en el área atacada, con el objetivo de destruir todo germen que de alguna manera, ‘sea reconocido como intruso, y preparar el escenario para la reparación celular.

Aquí se palpa una de las pródigas conexiones entre los sistemas hemostáticos y los inmunes pues, admirablemente, se activa la proteína citoquina: mensajero intercelular que resulta esencial para que se produzca la respuesta del organismo. Aumenta el flujo sanguíneo, y la permeabilidad capilar se amplia, exudando a través de los vasos capilares, el conveniente suministro de neutrófilos, y proteínas plasmáticas vitales para las respuestas inmunológicas.

Los neutrófilos (o micrófagos), son los leucocitos más abundantes en la sangre humana, poseen profusas enzimas destructoras, así como fagocitina, una sustancia antibacteriana de alta eficiencia. Son células de alta movilidad, cuya consistencia gelatinosa, en el proceso conocido como ‘diapédesis‘, les facilita atravesar las paredes de los vasos sanguíneos para migrar hacia los tejidos invadidos, ayudando en la destrucción de microbios y respondiendo a estímulos inflamatorios.

Ahora bien, esta reacción tiene una mayor complejidad que la descrita hasta aquí, pues la acción de los neutrófilos está condicionada por la histamina (liberada por mastocitos) y TNF-α (liberada por macrófagos). La TNF-α y la histamina actúan sobre las células del endotelio del vaso, activando dichos neutrófilos, mediante la expresión de E-selectina (molécula sintetizada por la célula endotelial dañada). Luego, mediante IL-8 pueden unirse a la E-selectina, y así ser capaces de estar presentes en zonas afectadas, en apenas 5 horas después de empezar la infección. Otra evidencia de diseño, no de casuística reacción.

La principal función de estos leucocitos, es la de detener o retardar la acción de agentes patógenos. Las enigmáticas órdenes que nadie sabe exactamente de dónde parten, hacen que muy poco tiempo después de la invasión externa, se presente una interacción notable entre el endotelio vascular y los neutrófilos circulantes: los neutrófilos llevados por la sangre, se adhieren al plano interno del endotelio. Esto es muy específico, ya que los eritrocitos no presentan tendencia adhesiva alguna, y otros leucocitos, si acaso, tardan más. Es un misterio la forma en que el endotelio adquiere adhesividad.

Luego de adherirse, los neutrófilos se comportan como las amebas; pasan comprimidos entre las células endoteliales. Las alteraciones de la estructura vascular inducidas por los agentes liberados descritos anteriormente quizás facilitan este proceso al debilitar las conexiones intercelulares o quizás el neutrófilo simplemente separe la conexión mediante la fuerza de su movimiento ameboide. ¿Qué inteligencia es la que ha determinado todo este proceso, que recordemos se realiza a nivel microscópico? Es imposible razonar que surgió del azar, sin ninguna intervención inteligente capaz de inducir estas operaciones.

Es más, la exudación de los leucocitos no se limita a los neutrófilos. Mucho más tarde, como si de una nueva ofensiva se tratara, para sorprender al enemigo y no permitirle el tiempo necesario a organizarse para su defensa, entran en acción los monocitos, otro tipo de glóbulos blancos, los de mayor tamaño (aunque no es clara su modalidad de entrada), y una vez en el tejido, se transforman en macrófagos y se multiplican por mitosis. Así, todos los tipos fagocíticos se hallan presentes en el área afectada.

De modo que la fagocitosis es la segunda respuesta del organismo, su arma principal; el aumento de flujo sanguíneo, permeabilidad vascular, y exudación de leucocitos, sirve tan sólo para garantizar la presencia de cantidades apropiadas de fagocitos, engullendo al atacante mediante la invaginación de su membrana y la formación de una bolsa. Una vez dentro, el microbio permanece encarcelado, separado del citoplasma del fagocito por un estrato de la membrana celular de éste.

El paso siguiente experimentado ‘in vitro’, es la degranulación. La membrana que rodea la bolsa hace contacto con los gránulos del fagocito, lisosomas llenos de enzimas hidrolíticas; las dos membranas se funden y los gránulos, aún intactos, entran a la bolsa. Las membranas lisosomáticas que separan los contenidos de la bolsa y del lisosoma se rompen, y las enzimas poderosas son descargadas. Este proceso ocurre en forma explosiva; la acción subsiguiente, el engullimiento, requiere menos de 10 minutos.

Las sustancias liberadas por los lisosomas matan el microorganismo y lo catabolizan en productos de bajo peso molecular, que pueden ser luego liberados en forma segura o utilizados por la célula como fuente de energía. Las partículas extrañas no degradables (madera, colorantes, metal…) pueden ser retenidas indefinidamente dentro de los macrófagos. El proceso total no termina necesariamente con la muerte del fagocito, que puede repetir su función una y otra vez.

Los neutrófilos pueden liberar también gránulos lisosomáticos en el líquido extracelular; las enzimas que liberan estos gránulos atacan el detritus extracelular en el sitio de la lesión, facilitándoles así a los macrófagos el trabajo de devorarlos al final de la batalla, allanando el camino para la reparación del área lesionada.

Hasta aquí, a grandes rasgos, uno de los papeles defensivos del organismo; en realidad el proceso es mucho más complejo que lo referido, pero considero que lo expresado resulta suficiente para pensar que tal comportamiento implica un programa que le permite al cuerpo reconocer y responder ante todo lo que pueda constituir un peligro  para sí. Son demasiadas las partes implicadas, es mucha la interactuación, y muy grande la efectividad, pese a que todo se desarrolla a nivel microscópico.

La teoría evolutiva plantea que todos esos procesos maravillosos que ocurren, no son más que logros de una impersonal ‘selección natural’ carente de raciocinio. Pero reconocer a esta la capacidad de realizar operaciones que la ciencia actual no puede, es también concederle inteligencia; pues solo desde ella es posible generar todos los mecanismos de respuesta del ser humano para permitir el mantenimiento de la vida.

Considere por ejemplo esta lectura; el escrito lo produjo la deducción de un ser humano, por lo que no resulta un problema reconocer capacidad creativa. Pero cuando los teóricos evolutivos se ven ante hechos que no pueden ser achacados al hombre, entonces plantean respuestas que no tengan nada que ver con la lógica intervención de una inteligencia superior. Se va contra la razón, pero no importa; cualquier cosa resulta mejor que reconocer esa inteligencia que nadie ve, pero es patentizada en cada célula de todo organismo vivo, e incluso en cada cuerpo inerte.

La información condiciona el pensamiento, y por tanto, el análisis. Un ciudadano chino o coreano no se identifica con el concepto occidental: está predispuesto desde niño, debido a la enseñanza recibida. Solo aquellos más aptos para abrirse al conocimiento, se niegan a bloquearse ante otras fuentes y son capaces de analizar todos los criterios, para luego, libres de influencias sicológicas, concebir opiniones propias.

Nadie puede decir que un libro surgió por azar; no existen novelas algorítmicas. No hay mecanismo natural que logre aglutinar letras con coherencia, expresando criterios; resulta insensato creer que apareció por una causa natural, no dirigida. Si eso sucede con un simple ensayo, cuánto más con una información genética codificada, mucho más compleja, que por tanto únicamente puede ser atribuida a un origen inteligente.

El descubrimiento del ADN y su investigación molecular, enfrentan clara evidencia de la existencia de inteligencia no humana. No obstante, el pensamiento naturalista está tan arraigado en nuestra cultura que, lejos de dar gracias a Dios por el raciocinio que nos ha entregado para diferenciarnos del resto de los animales, una parte de la humanidad lleva más de siglo y medio dedicada a hallar una prueba que logre demostrar su inexistencia, no conformándose con la optativa personal, sino exigiendo a todos los hombres que se dejen arrastrar por esa corriente.

Mientras un grupo importante de científicos dedica esfuerzo y tiempo en luchar por todo aquello que permita avances positivos para la sociedad, otro colectivo se aglutina, marginándose de ellos, intentando sobrellevar las profundas diferencias internas de criterios, en tanto se sumen en una busca incansable en las cenizas del pasado, con el único objetivo de sacar al Creador, definitivamente, de la fórmula de la vida. El porvenir de la raza no resulta importante para ellos, su prioridad es más ambiciosa: erradicar a Dios de la mente de todos los seres racionales, considerando a cada creyente, poco menos que un lelo.

Pero es el propio Jesucristo el que tiene el control, hasta un regreso suyo que no tiene fecha de caducidad, y que sucederá cuando la gente menos se lo espere. Mientras tanto, no estaría de más que se meditara sobre las siguientes palabras:


“Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia con ocasión de la incredulidad de ellos; así también estos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia. Porque Dios encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió el intento del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le sea pagado? Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”
  (Rom 11:30)


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