DARWIN: EL MUNDO DE YUPI. (II)

abril 21, 2013

 

La imagen renovada del artículo anterior revela que si somos sexuados, y descendemos de homínidos, el hipotético 1er homínido sería parido por madre simia… de padre simio. Mas, si no nació simio, sino homínido, entonces fue un híbrido. Ese primer homínido necesitó una hembra de su misma especie para la multiplicción homínida que predica la teoría darwinista. Pero como era el 1º, no había homínidas en su entorno; de modo que tuvo que procrear con una simia… y eso convertiría al nuevo ser en otro híbrido. Y si hay un hecho científico comprobado, es que los híbridos son estériles: no pudieron crear las ‘poblaciones’ homínidas que dice la evolución. De modo que esta imagen jamás pudo ser posible:

Hominidia

La defensa evolutiva lo sabe perfectamente; sin embargo lo obvia, dando explicaciones seudocientíficas para hacer fructificar el capricho. Pese a que los señalados como nuestros ancestros tengan 48 cromosomas y nosotros 46, o que la ciencia sepa que al no ser homólogos los gametos masculinos y femeninos, la incompatibilidad cromosomática convierte al híbrido en estéril: el cigoto resultante de la unión de esos gametos, la nueva especie, con ADN distinto a los padres, no podrá procrear. Aun así, se insiste en que descendemos de híbridos.

En fin… lo que plantean es conocido en genética como ‘translocación’. Pero solo se conocen movimientos de parte de un cromosoma hacia otro, y jamás resultan beneficiosos para las poblaciones. No hay por qué suponer que la integración de dos cromosomas distintos, cosa jamás vista, resulte en un salto entre especies. Eso jamás ha sido experimentado; ¡nunca!

El estudio citogenético más parecido refiere un caso de síndrome de Down [trisomía 21]. Los análisis revelaron una translocación 14/21 D/G en uno de los padres; es decir, gran parte del cromosoma 21 del grupo G, translocado al extremo del cromosoma 14 del grupo D. El padre afectado no tiene la dolencia; pero el hijo nació con la enfermedad: un cromosoma 21 de más; o sea: 47 cromosomas en total, en lugar de los 46 normales. Y ese hijo es infértil; su ADN de 47 cromosomas muere en él y con él.

Supuestos tras supuestos, el proyecto hombre-chimpa jugó con la realidad molecular y apartó el escollo del cromosoma de más, mudando el genoma chimpa de dos cadenas de 24 cromosomas (48), por otro de dos cadenas de 23 (46), para aparearlo al humano. Así homologaron al cromosoma 21 humano con el 22 de chimpa. Pero: ¿alterar la realidad es Ciencia?:

 [In recognition of its strong community support, we will refer to chimpanzee chromosomes using the orthologous numbering nomenclature proposed by ref. 18, which renumbers the chromosomes of the great apes from the International System for Human Cytogenetic Nomenclature (ISCN; 1978) standard to directly correspond to their human orthologues, using the terms 2A and 2B for the two ape chromosomes corresponding to human chromosome 2.]

La ref. 18 dice que la translocación de los cromosomas 12 y 13 chimpa formaron el cromosoma 2 humano; algo jamás se ha probado. ¡Que lo hagan! Solo deben manipular genéticamente embriones de chimpancés, y dar al mundo la evidencia de resultado humano. Sabemos que lo intentan desde hace rato, mas la verdad les quita la razón; ni con última tecnología ni mentes admirables lo logran. Pero el azar sí pudo… ¿Es eso ciencia?

¡Qué prueben que es posible! En cuanto lo intenten, el resultado será siempre muerte del individuo. No importa los millones de años en los que se escudan; solo en horas ese ADN dejará de ser viable con la vida.

Se basaron en supuestos, no en evidencias; e ignoraron dos grandes divergencias: el ADN chimpancé es aproximadamente 10% más grande que el humano, con dos cromosomas de más. Y más aún: los extremos de cada cromosoma chimpa tienen una secuencia ADN, no presente en humanos. O sea: 48 grupos de secuencias; millones de datos obviados.

La diferencia en total de cromosomas no es trivial; tienen genes concluyentes en la línea germinal, cuya anomalía genera el mal conocido como ‘aneuploidía’. La experiencia con casi 20000 dolencias de causa genética, dicta que con un cromosoma menos o uno de más, jamás se es normal. Es nocivo para la salud o la vida; ninguna conduce hacia una nueva especie. Eso es fraude; desde el punto de vista científico, el ‘homínido’ que naciera con uno de menos, además de ser un híbrido anormal, sería científicamente estéril. Jamás generaría al ser humano.

La Aneuploidía casi siempre es letal, salvo la trisomía de cromosomas 13, 18, 21 y los sexuales ‘X’, y ‘Y’ (XXY y XYY), así como la monosomía del cromosoma X. Pero toda aneuploidía, sea o no sea letal, causa infertilidad y conduce a dolencias que impiden la multiplicación de la especie; es prácticamente imposible lograr cigotos compatibles con la vida. La tabla de abajo da la estadística de cuántos alcanzan a nacer, entre cada 1000 embriones humanos con aneuploidía, según la que se trate. Y el que logra sobrevivir está condenado a una vida atrofiada… y estéril. Observen:

TablaAneuploidía

Lo real es esto: en un cáncer gástrico se buscó la secuencia del gen que codifica para la proteína CDH1, relacionada con ese cáncer, localizando la mutación. En un diminuto punto del cromosoma, el exón 12, se manifestó la sustitución puntual de una guanina por una adenina.

Una sola base, entre 6.4 mil millones del ADN humano, fue suficiente para matar a una persona… y con ella su parte de permanencia de la especie. Sin embargo, se pretende insinuar que fue posible la transposición de 237 millones de pares de bases desde el simio, para crear el cromosoma 2 humano, el 2º más grande del ADN. ¿Es eso científico?

La variación genética de ‘poblaciones’ desde el hibridismo jamás se ve en ninguna selva o zoo del planeta; cada vez que surge un híbrido entre seres de distinta especie, es incapaz de generar poblaciones pues resulta estéril. Ningún animal híbrido, a resulta de la unión de seres de distinta especie (burro-cebra; caballo-burra; león-tigresa…) puede lograr gametos viables para la vida; si se logra un embrión, este se aborta. El híbrido no tendrá descendencia; la nueva especie morirá al morir él. Jamás se darán las hipotéticas poblaciones que se propugnan. Si el híbrido es macho no embaraza a la hembra; y si es hembra, no queda embarazada.

Pese a ese saber, palpable por siglos, la teoría repite que unas especies generan otras. Aunque existen más de 200 especies de primates, jamás se ha visto poblaciones híbridas descendientes de ellos; por lo tanto, decir que ‘descendemos’ de algún tipo de bicho, no es apoyado por el empirismo científico. Y por esa razón la teoría, es teoría y no hecho científico, por no contar con la evidencia científica indispensable.

Otra cosa es la argumentativa circular con frases científicas, con la que se pretende apuntalar la creencia homínida; pero repito: no hay ni una sola evidencia de que una especie trasmute a otra. Es científicamente imposible que una especie trasmute a otra mediante las ‘poblaciones’ híbridas de la teoría evolutiva. Esa imagen que pretende dar idea del paso de un mono en cuatro patas a humano erguido, en millones de libros y cuadernos, internet, prensa, y TV, es sencillamente imposible. Lo que se propugna, con todo respeto, y sin ningún otro ánimo que el alzar estandarte a la verdad, es aplauso a la ignorancia, no hecho científico.

Lo realmente científico sería mostrar la evidencia del paso procariota a eucariota, porque es la base de toda la teoría: primero surgió el organismo unicelular, y luego el eucariota’, pues este último forma más de un millón de especies (aves, peces, mamíferos, insectos, plantas…).

Sin eso, la teoría es ficción en sí misma. Los laboratorios lo tienen fácil para probar esa evolución en las bacterias, pues su altísima velocidad de reproducción permitiría la observación de algún cambio a nivel molecular que, al menos, indicara un cambio hacia el eucariota a nivel de ADN.

Los laboratorios ensayan con millones de cepas; pentamillones de bacterias. Y una sola bacteria es capaz de generar casi 100 generaciones diarias: casi 20,000””000,000”’000,000”000,000’000,000 por día. ¡Una sola! ¿Cuántas posibilidades de ver el desarrollo de la evolución en millones de cepas, con millones de ellas proliferando?… Tienden e infinito.

Sin embargo, aunque en miles de laboratorios evolutivos muchos científicos, excelentes biólogos, muy profesionales, buscan con afán y tecnología punta ese descubrimiento que llevaría automáticamente al Nóbel, desde hace más de un siglo, jamás ha podido ser evidenciada tal evolución. Las bacterias siguen siendo tan bacterias como siempre. Se dice que están aquí desde hace miles de millones de años, sin embargo se muestran ante nuestros ojos como siempre lo han hecho, sin el más mínimo síntoma de evolución en ellas.

Así las cosas, la transmutación de procariota en eucariota, el fundamento de la teoría (que no hecho científico) de la evolución de las especies, no pasa de ser un mito. Igual que nuestra propugnada ‘igualdad genética al simio’, no ha entrado en ciencia desde la evidencia, sino desde la argumentativa. Mas en biología no es la argumentativa lo que apoya, sino la evidencia orgánica del hecho que se propugna.

No me canso de repetir la evidencia bíblica de la Ciencia de la Creación de Dios: Sal 139:13-16, escrito bajo revelación por un pastor de ovejas, más de 4 mil años antes del 1er genetista y del hallazgo de la biblioteca ADN:

Porque tú formaste mis entrañas;

Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;

Estoy maravillado,

Y mi alma lo sabe muy bien.

No fue encubierto de ti mi cuerpo,

Bien que en oculto fui formado,

Y entretejido en lo más profundo de la tierra.

Mi embrión vieron tus ojos,

Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas

Que fueron luego formadas,

Sin faltar una de ellas.

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DARWIN: EL MUNDO DE YUPI (I).

abril 19, 2013

Hace unos días entré al blog del profesor Eduard Punset; allí, entre temas científicos, había un efecto subliminal: links a varias páginas que hablaban de inteligencia simia y de Hominidia, incitando a pensar que está probado que descendamos de homínidos. Es esta dirección web:

 http://www.eduardpunset.es/20216/general/agudizar-el-ingenio

Desde hace años lucho contra el anticientificismo de la teoría evolutiva, diferenciando mito de hecho científico; por ello deseo abordar de nuevo el tema, tratando de presentar mejor la imposibilidad de lo que se sustenta, con el fin de anular y sacar definitivamente tal mentira de las aulas.

La evolución simio-humano se presenta, normalmente, más o menos así:

MonoAHombre

Esta imagen incita a pensar que un simio se convirtió en el 1er homínido, y este en un 2º que luego trasmutó a un 3º, que a su vez trasmutó a un 4º… que se convirtió finalmente en el hombre actual; pero eso no es la realidad, sino su distorsión. Al ser sexuados, debe mostrarse la supuesta evolución desde ‘parejas’ de simios, mas solo se ve un sexo: un simio trasmuta a hombre; su perspectiva es hermafrodita. Sin embargo, la mayoría de seres vivos eucariotas, más de un millón de especies distintas (insectos, aves, peces, mamíferos, etc) precisan de macho y hembra para generar las ‘poblaciones’ de las que se habla.

En general, es la regla de la teoría. Por ej: dicen que ‘un’ mamífero entró un día al agua y empezaron a producirse en él varias transformaciones morfológicas hasta llegar a la ballena actual. El azar del birlibirloque hizo que sus patas se volvieran aletas, su nariz un hoyo en su cabeza, y sus pulmones se adaptaran al submarinismo. Al final, ese ser hermafrodita pudo generar 40 especies distintas de ballenas con sus machos y hembras respectivos cada una. Es la apología del hermafroditismo; la anticiencia.

Pero en la vida real, las ballenas solo paren si son inseminadas por un macho de la especie que le corresponda: la azul por el azul, la gris por el gris, la jorobada por el jorobado… etc, etc. Todas son sexuadas, con macho y hembra involucrados en su no extinción; de modo que lo único racional, lógico, y científico, es pensar que macho y hembra de cada especie ballenera tuvieron que coincidir en el tiempo desde los inicios.

Y algo similar ocurre con los dinosaurios: se dice que ellos dieron origen a las aves que vemos hoy. Pero sin explicar que es imposible desde el empirismo científico: el dinosaurio no era hermafrodita sino sexuado; al nacer de huevos, su presencia en la historia exige que coincidieran un dinosaurio con su dinosauria al mismo tiempo… parejas, según su especie.

El hecho real es que existen 10000 especies de aves, todas sexuadas, y ninguna de ellas generando ningún embrión distinto a su especie. La gallina solo pone huevos que embrionan pollos, si antes un gallo, el macho de su especie, la ha inseminado. Igualmente solo nacen canarios de parejas de canarios, y loros de parejas de loros, y águilas, gorriones, etc… cada hembra con un macho de su especie, en 10000 distintas.

Desde Darwin la teoría evolutiva exhibe especies asexuadas generando otras sexuadas, y luego su multiplicación híbrida. Lo dicen ellos, no yo, pues según el postulado evolutivo las bacterias unicelulares crearon toda vida sexuada que hoy existe. Hoy, el ADN (obvia frontera entre especies), dice que es imposible; sin embargo, literatura docente, prensa, y hasta anuncios de calmantes por TV, exhiben esa imagen del simio hermafrodita coronando niveles homínidos hasta llegar al humano. Algo irreal, pues simios, humanos, y el 99% de los eucariotas, unos 2 millones de especies, son sexuados: necesitan de macho y hembra coincidentes en el tiempo para poder generar las ‘poblaciones’ a las que alude el darwinismo.

De modo que la imagen que deben mostrar, sería esta:

Hominidia

Así se puede ver mejor el disparate: la pareja simia tiene 48 cromosomas en su ADN; la humana tiene 46. De modo que por algún sitio se perdieron un par de cromosomas… ¡lo mismo que ocurre en los híbridos!

Pero, ¿qué son los cromosomas? De la forma más simple posible, pues es complejo, diré que toda la información genética del ADN existe en un material microscópico llamado cromatina, situado en el núcleo de cada célula eucariota (la célula propia de insectos, aves, peces, mamíferos, etc)

En un momento preciso (mitosis), tal información se organiza en parejas de partículas microscópicas llamados cromosomas. ¿Y por qué en parejas? Pues porque, como venimos insistiendo, al nacer los seres sexuados, su ADN tiene una cadena procedente de la madre, y otra del padre.

En el caso humano son 23 pares (46 en total), y en el de chimpancé (con quien se empeñan en emparentarnos), son 24 pares (48 en total). Pero cada cromosoma tiene su forma y tamaño único entre el resto de los 23 ó 24 pares (según sea simio u humano). En síntesis, en monos y humanos, el cromosoma es el material genético organizado y en el cariotipo  humano, visto de forma elemental, es así:

CariotipoHumano

El último par, el 23, corresponde al cromosoma sexual; en este caso, este cariotipo, pertenece al sexo masculino: un cromosoma tipo X y otro Y (más pequeño). Si fuera el de una mujer, serían dos cromosomas iguales (XX).

Veamos ahora qué pasa en la vida real con los cromosomas: Al cruzar un burro con una yegua nace una mula (o mulo); un caballo con una burra da burdégano. Los burros tienen 62 cromosomas y los caballos 64; al crearse los gametos [células reproductoras], el de la madre tiene 62 cromosomas, y el del padre 64. Al no ser homólogos los gametos masculino y femenino (condición exigible en toda especie sexuada que existe), el cigoto o célula resultante de la unión de esos gametos, presenta un ADN distinto a ambos: 63 cromosomas, y la cría nacerá estéril.

Es evidencia científica: ningún híbrido procrea; no incrementa su nueva especie, que muere al morir el animal. Se cumple en cada rincón del planeta; es válido para toda especie híbrida animal conocida. Aun así, pese a esa evidencia científica, se sigue diciendo en aulas, prensa, TV, y dondequiera que sea posible, que descendemos de un simio.

En el 2005 se formó el mapa comparativo génico chimpancé-humano. Ese proyecto Genoma, que hermanó al ser humano con el chimpancé en un 98%, salió dando traspiés desde el inicio. La 1ª contradicción fue que las personas tenemos 46 cromosomas, y los chimpancés 48. O sea, 23 pares en el humano, y 24 en el chimpa; pero el capricho exigía la comparación. Esa diferencia fue un escollo que había que resolver como fuera para poder presentar al mundo la homología simio-hombre; el objetivo fijado desde el inicio, el sino quom de la subvención.

Y lo resolvieron metiendo con calzador la igualdad entre el cromosoma 22 chimpa, y el 21 humano; así como el que los cromosomas 12 y 13 del chimpa se unieron en algún punto de la historia para dar lugar al cromosoma 2 humano. Con estas suposiciones made in home, sin evidencias, se hizo el proyecto ‘científico’ Genoma Hombre-Chimpa que nos hizo genéticamente iguales a los simios en un 98%.

Urgía alinear como homólogos al cromosoma 21 humano y el 22 chimpa, pero la diferencia numeraria era un escollo; había que hacer desaparecer un cromosoma de simio como fuera. Y aquí incluso obviaron otra realidad: al ser sexuados, y diploides, no se trataba de un solo cromosoma, sino de dos.

La solución la forzaron a partir de los cromosomas 12 y 13 chimpa: por arte de birli-birloque argumentativo lo convirtieron en el cromosoma 2 humano. De hecho, les rebautizaron como ‘2ª’ y ‘2B’, condicionando en el mundo la aceptación mental del bulo anticientífico, e induciendo que tal cambio hizo nacer nuestra especie. Así aparece escrito en el proyecto:

Human chromosome 2 resulted from a fusion of two ancestral chromosomes that remained separate in the chimpanzee lineage (chromosomes 2A and 2B in the revised nomenclature, formerly chimpanzee chromosomes 12 and 13)’

Es decir, argumentando sobre lo ignoto, y obviando lo conocido: ‘los híbridos no procrean, impusieron a toda costa la aceptación subliminal de un concepto que las evidencias les niegan, para hacer creer que el actual genoma chimpancé, pese a tener 2 cromosomas más que el humano, es igual al nuestro en un 98%. Así, concluyen que lo real no es lo que vemos, sino lo que suponemos. ¿Ciencia o anticiencia?

¿Qué solución ‘científica’ echó abajo ese muro de la verdad? Se acudió a argumento circular que hiciera realidad los sueños, dando por hecho las suposiciones: los cromosomas 12 y 13 del chimpa, fueron llamados 2A y 2B, alegando que durante la evolución ancestral se unieron para generar el cromosoma 2 humano.

Vieron que el brazo largo del cromosoma 12 chimpa se parecía al brazo corto del cromosoma 2 humano… y se le llamó 2A. Y que el brazo corto de ese cromosoma 12, separecía a las bandas q 11 a q 13 de la porción proximal del brazo largo del 2 humano. Luego vino la tercera suposición: Todo el cromosoma 13 chimpa cubriría el resto del brazo largo del cromosoma 2 humano. Y a ese conjunto se le llamó 2B. ¡Todo un caso de ingeniería argumentativa! Innovación filosófica, no científica.

El cariotipo numera cada cromosoma según su tamaño, siendo el mayor el uno. Los cromosomas 12 y 13 del chimpa se ganan ese número por su dimensión, no por su posición física en la doble hebra de ADN. ¿Por qué llamarlos entonces 2A y 2B, si en realidad son mucho menores que el 2 humano, el 2º más grande de nuestro genoma? Si se cotejan los tres, se ve la gran diferencia entre ellos; solo el gran interés por igualarlos, logró ocultar esas discrepancias.

El escollo no es trivial: contienen genes compuestos de espirales de ADN; y el cromosoma 2 humano, el 2º mayor del genoma, tiene 1.346 genes integrados por 237 millones de pares de bases que codifican proteínas. [Genome Secuence Center-Washington; Laboratorios Europeo de Biología molecular, y Nacional Lawrence Livermore; Universidad Estatal de Pensilvania; Centro Stanford del Genoma Humano]

Esta anulación del empirismo que siempre caracterizó toda investigación científica, esta falta de evidencias calzada con suposiciones, será recordada como una de las mayores vergüenzas de la Ciencia. En el próximo artículo demostraremos el anticientificismo de este trabajo no fundado en evidencias, sino en imposiciones deductivas sin pruebas; en alucinaciones.

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SE BUSCA SALTO DARWINISTA VIVO O MUERTO (II)

marzo 19, 2013

El darwinismo afronta un escollo insalvable: en la célula eucariota hay orgánulos ausentes en la procariota o cualquier bicho que se adopte como origen. Para salvar la traba y exhibir evidencia evolutiva, se dice que hace miles de millones de años una bacteria entró en otra, hizo endosimbiosis, creó la mitocondria… y se volvió eucariota.

Mas el procariota, además de no tener mitocondrias [su respiración celular tiene otro diseño], carece también de otros corpúsculos presentes en el eucariota: núcleo, lisosomas, centrosoma,  retículo endoplasmático, peroxisomas,  y aparato de Golgi; sintetizados por código del ADN nuclear, no del ADN de la mitocondria. De modo que habría que explicar y mostrar, la evidencia evolutiva de esos orgánulos ausentes, y además, como se inscribió en el núcleo la instrucción para crear mitocondrias. El bicho que pasaba por allí e hizo endosimbiosis, no lo explica, sino todo lo contrario: lo complica. 

La realidad acredita que esos orgánulos siempre fueron parte de la inicial célula eucariota, pues el retirar cualquiera de ellos, no hace que la célula evolucione para recuperarlos, sino que mata a la célula. Ese hecho irreductible dice que todo tuvo que ser así desde el inicio. Cualquier argumento en contra debe ser avalado, al menos, por una prueba de laboratorio. Y no la hay; los millones de especies eucariotas tienen los mismos orgánulos. Salvo el cloroplasto en plantas, en lugar de mitocondrias, debido a que su energía es por fotosíntesis.

Otra evidencia evolutiva alegada es la resistencia bacteriana a antibióticos. Pero tal capacidad existía mucho antes del hallazgo de estos. El “Medical Tribune” lo ratificó el 29/12/1998. En 1986 rescataron conservados en hielo, los cuerpos de unos marinos que enfermaron y murieron en una expedición al polo, en 1845. En sus restos había bacterias comunes del siglo XIX; y los investigadores se sorprendieron por su defensa ante antibióticos modernos, no fabricados hasta el siglo XX, posterior a su época.

O sea, su resistencia no es evolutiva, sino está en el ADN original, que las capacita con un especial sistema auto inmune, similar al splicing humano y al de los virus. ¿No hay splicing en ARNm de virus? ¿Por qué no en bacterias? La evolución nunca se verifica en ellas; jamás se convierten en especie nueva. Siguen hoy siendo bacterias.

Lo que se pretende desde el principio es sacar a Dios de la fórmula de la vida,  haciendo que la bacteria lleve a los monos para luego emparentarnos a ellos. Sin embargo, pese a que existen microscopios desde el 1630, pese a la colosal velocidad de reproducción bacteriana, y pese a que se implican en esta investigación decenas de miles de profesionales, en laboratorios en el mundo entero, con sistemas de última generación, jamás han exhibido el paso genético de un procariota a célula eucarionte.

Ese primer salto entre especies es imprescindible para sostener todo el resto de la retórica evolutiva. Pero nunca ha sido evidenciado en ningún laboratorio del planeta [millones buscan el Nóbel que el hallazgo representaría], pese a existir microscopios desde el siglo XVII, y pese a que la unicelular bacteria tiene una velocidad prolífica que no necesita el tiempo eónico que propugna la evolución.

En tres siglos de trabajo con ellas, aun con su impresionante (y sin paralelo), ritmo exponencial de reproducción, jamás se ha visto un despunte en dirección a otra especie. Todas se revelan con su inmutable ADN circular, la misma estructura… sin evolucionar para apoyar el mito. No hay ni una evidencia de intención genética evolutiva; todo laboratorio ve a las bacterias de hoy igual que siempre, sin trasmutar en otro bicho, pese a asignarles miles de millones de años.

Y eso niega el fundamento de la teoría. En un tribunal convencional, si tuviera que defenderse de una acusación de falaz, la ausencia de evidencia tal sería suficiente para declararla culpable, condenándola al ostracismo en Ciencias, y en cada aula, como deriva.

Insinuar que la mitocondria es ejemplo de evolución bacteriana hacia el forzoso paso a eucariota que exige la teoría evolutiva, va contra Ciencia. En el ADN nuclear existen genes que codifican proteínas que actúan como enzimas vigilantes, y regulan el mantenimiento preciso de todo proceso mitocondrial. Un diseño, lejos de la mitocondria, que la controla, no una chapuza del azar. Hablar de origen por endosimbiosis, sabiendo que una instrucción regula los procesos del origen mitocondrial, según necesidad de la célula, no es científico.

Hay una enfermedad autosómica que implica al menos un gen nuclear, lejos de la mitocondria, regulando cuantía de moléculas de ADNmt: el ‘Síndrome de Reducción de ADNmt’, caracterizado por una reducción del número de copias de ADNmt en varios tejidos. El origen de la dolencia está en mutaciones en un gen del ADN nuclear, fuera de la mitocondria, que controla a esta. ¿Cómo puede explicar ese hecho científico la bacteria endosimbionte que ‘pasaba por allí? ¿Cómo no ver lo irracional del planteamiento?

El ADN nuclear  incluye el reajuste  cuantitativo de mitocondrias. Se ha descubierto la interacción de los ADN mitocondrial y nuclear. Y si ambos genomas tienen las instrucciones codificadas para producir polipéptidos de OXPHOS; si tienen esa interacción INSCRITA en sus genomas: ¿Cómo logró una bacteria endosimbionte, inscribir y codificar en un núcleo del que carece, datos que no posee el procariota?

Además: el ADN mitocondrial se reparte en 37 genes que codifican la instrucción para: 2 tipos de ácido ribonucleico ribosomal (ARNr), 22 ARN de transferencia (ARNt) y 13 polipéptidos constituyentes de la cadena respiratoria o subunidades de enzimas de los complejos de la fosforilación oxidativa. [7 subunidades de la NAD deshidrogenasa del complejo I, 1 del complejo III, 3 del complejo IV y 2 del complejo V]. [Anderson et al., 1981; Chomyn et al, 1986; Tzagoloff y Myers, 1986].

Pero atención: El complejo II, presente en la mitocondria  y  parte indivisible del proceso respiratorio, lo codifica completamente el ADN nuclear. Así, si la fosforilación oxidativa, el proceso que genera energía ATP en la célula a través del sistema OXPHOS, donde interviene la mitocondria, está PREVISTA fuera de la mitocondria, ¿cómo puede alguien defender la carambola del endosimbionte? ¿Por qué ocultan ese hecho? Porque una mentira solo da evidencias de que se miente.

Si algo tiene claro la Ciencia, es que la Instrucción antecede a la síntesis de proteínas; primero la Instrucción, luego la fábrica actúa. Y es pública la clara interacción de los genomas mitocondrial y nuclear, con instrucciones codificadas para producir polipéptidos. La bacteria ‘no pasaba por allí y se quedó en forma de mitocondria’, como pretende hacer ver el anticientificismo evolutivo, sino que el ADN del núcleo tiene instrucciones precisas para elaborar mitocondrias, enzima por enzima.

Respecto a la aceptación científica de que la mitocondria depende del ADN nuclear, puede señalarse el Resumen de la 4ta Conferencia Internacional de Neurología, [Santiago de Cuba, 2004, 46-7], que plantea lo siguiente:

1-Hay envío de proteínas, vía citoplasma-mitocondria, cuyas instrucciones de síntesis y transporte son codificadas por genes del ADN nuclear. Se estima la necesidad de unas mil proteínas para la adecuada actividad de la fosforilación oxidativa. Los defectos de la compleja instrucción en el núcleo causan dolencias mitocondriales.

2- El ensamblaje correcto de complejos proteicos de la cadena respiratoria, de la que la mitocondria es parte esencial, no está en las mitocondrias, sino que depende de factores del ADN nuclear, fuera de ella. Mutaciones de estas secuencias se asocian con males mitocondriales, como el del síndrome de Leigh.

3-La integridad de la replicación ADNmt, demanda secuencias inscritas fuera de ella, en el ADN nuclear. Se ha descrito trastornos de señalización intergenómica coligados a delección del ADNmt, que generan distintos síndromes. Por ej., la delección múltiple del ADNmt autosómico dominante, genera oftalmoplejía progresiva externa, debilidad muscular progresiva y catarata bilateral, y ocurre por fallas en la lejana instrucción nuclear.

De modo que todos deben recordar que lo real y científico es que en el núcleo se codifican los precursores de las proteínas mitocondriales que transportan secuencias diana específicas, introducidas en la mitocondria por una vía concreta; un sistema interactuante de energía, sito fuera de la mitocondria. [Voos et al., 1994].

Es un mecanismo bien diseñado, con la expresión de dos genomas, y con enzimas mitocondriales, cuyas subunidades polipeptídicas son transcritas y translocadas desde el locus nuclear al mitocondrial. El mito de endosimbiosis no apoya ese hallazgo científico; va contra la Ciencia. Podrán desacreditarme todo lo que quieran; pero es así. Y es una vergüenza que no lo digan en las aulas. Pero la verdad demanda su sitio, y lo tendrá, por mucho que muchos intenten impedirlo.

Volviendo a la defensora evolutiva Margulis: les aseguro que al instante de su muerte se enteró de la fuente de su error, del tremendo desliz que cometió. Y no solo por no reconocer la Creación de Dios ni a Jesucristo como su salvador, sino por levantar trincheras en su contra. Y todo defensor evolucionista, lo sea por devoción o por el salario que recibe a cambio, está vendiendo su alma al diablo y tendrá que responder ante el único dueño de las almas. Le harán compañía a Darwin, Margulis y el resto si no aprovechan su oportunidad; solo es cuestión de tiempo. Sus ojos lo verán; yo estuve allí y doy testimonio de lo que vi. Y el Señor sabe que no miento.

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9ª CAPCIOSIDAD antiCristo QUE ORBITA EN LA RED.

julio 20, 2012

Julio/20/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

9-(Para fideístas o personas que dicen que la fe se auto-justifica) ¿Es justo o racional por parte de Dios ocultarse a sí mismo de modo que sólo pueda ser conocido por fe, y aparte de eso insistir en que cada ser humano le encuentre escogiendo la única correcta entre cientos de incompatibles religiones?

¿Ocultarse a sí mismo? Más abajo veremos que no.

Ahora bien: ¿acaso Uds. no son ateos por fe? ¿Acaso la diosa selección natural se les ha revelado a alguno? Ahí tienen la respuesta: Uds. creen en una diosa que no se deja ver, y que no presenta ni una evidencia. Y aun así, acuden a la fantasía del pensamiento para estructurar todo un andamiaje argumentativo respecto a la teoría de la evolución de las especies. ¿No es eso el mayor ejemplo de fe posible?

Nadie ha visto jamás, en 4 siglos de microscopio, y con más de 10 millones de procariotas (microorganismos) ni la más mínima evidencia de adquirir un orgánulo eucariota, la célula de los millones de especies animales y vegetales que existen. Y hay miles de investigadores evolutivos tras ese Nóbel; es la base de vuestro ataque a la Creación de Dios. Sin embargo, haciendo demostración de una fe ciega en el ateísmo, que no en la ciencia, dicen aun sin esa evidencia vital, que la multiplicidad de especies se inició cuando un organismo procariota se convirtió en eucariota. ¿Hay fe más grande que esa?

Toda la argumentativa evolucionista se fundamenta en la fe: Por vuestra fe ciega, los dinosaurios se volvieron aves, aunque la realidad dice que hay 10000 especies de aves, y cada una exige la presencia de macho y hembra genéticamente compatibles. Vemos que un gorrión no cría con la canaria, ni la cóndor con el águila, ni el pato con la gallina… por ser genéticamente incompatibles; sin embargo, Uds., solo por vuestra fe ciega en el antiCristo, siguen insistiendo en que sí, que los dinosaurios llegaron a ser los reyes del cielo y los padres de todas las aves.

Por vuestra fe ciega, un mamífero hermafrodita se metió en el agua un día, se hizo submarinista, cambió patas por aletas, subió su nariz, y creó él solo las 50 especies de ballenas que existen. Aunque en la realidad vemos que las 50 especies de ballenas son todas sexuadas, y que la gris no hace cría con la azul, ni el cachalote con la jorobada… por ser genéticamente incompatibles.

Por vuestra fe ciega, descendemos de simios, y somos genéticamente iguales al 98%, aunque la realidad, cayendo como un martillo sobre la fábula evolutiva, señala que un orangután no se acopla a una chimpancé, ni un gorila con una mandril, ni un mono tití con una mona verde. Esa frontera infranqueable, esa incompatibilidad genética se instaura en las casi 200 especies de simios registradas. ¿Cómo entonces pudo salir el híbrido homínido que se plantea, y además de eso ser tan fértil como para dar lugar a los 7 mil millones de personas que hoy existen?

Incluso la investigación va contra vuestra fe ateísta. Por ej., el Proyecto Genoma Hombre-Chimpa da diferencia en los cromosomas sexuales: 72% en el X y 92% en el Y. Sin embargo, Uds. siguen diciendo en aulas, prensa y TV, que somos genéticamente iguales a ellos al 98%. ¿No es eso fe ciega?

En general, Dios se muestra a través de la Biblia, y las pruebas que certifican la verdad de su Palabra. Pero yo les aseguro que si alguien le busca con hambre y buena voluntad, arrepentido de todos loe errores cometidos, el Señor le hablará; si ha sucedido conmigo, sucederá con otros.

Respecto a las evidencias de Dios, lo he repetido ya muchas veces, pero esta pregunta no me deja opción, así que de nuevo seré redundante:

– El hombre descubrió el ADN en el siglo XX. Pero casi 4 milenios antes, el salmista David (Currículum no de genetista, sino pastor de ovejas, corrector de abusones, y luego rey), recibió la revelación de Salmos 139:15-16:

No fue encubierto de ti mi cuerpo, aunque en oculto fui formado y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas.”

-La ciencia estableció la tectónica de placas en el siglo XX; casi 4 milenios antes, Moisés, no geólogo sino profeta, dijo por revelación en Gen 7:11:

“Aquel día del año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, fueron rotas todas las fuentes del gran abismo y abiertas las cataratas de los cielos…”

-Siglo XX: Se hallaron fósiles marinos en el Himalaya, casi 8kms sobre el nivel del mar. Dios dice a todo el que lea Su Palabra, en Gen 7:19-20:

“Las aguas subieron mucho sobre la tierra; todos los montes altos que había debajo de todos los cielos quedaron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas después que quedaron cubiertos los montes.”

-Los Físicos y astrónomos concluyeron que el universo está en expansión. ¿Nos legó Dios algo sobre eso? Moisés no era científico, pero Gen 1:6-8 dice:

Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

No me he inventado nada de esto; ni los creacionistas han alterado la Biblia para hacerla coherente con la ciencia. Los ejemplares bíblicos más viejos, anteriores a los últimos descubrimientos científicos, corroboran estas cosas.

Uds. no ven a Dios, porque no quieren verle; no busquen otra razón. Van por la vida con las manos en los ojos y los pulgares en los oídos, apriorísticamente, defendiendo la trinchera de la negación por una decisión anclada en vuestros corazones, no por análisis. Nuestras madres mueren; sin embargo su evidencia la llevamos con nosotros siempre en nuestros ombligos.

Asimismo, las evidencias de Dios están impresas en cada célula vuestra; el ADN es su sello. Su inmenso banco de datos: ordenado, programado, y codificado, descarta al 100% al azar. Siempre olvidan que la información antecede a la ejecución: ¿cómo se inscribió esa instrucción y programa en cada célula? Es la única pregunta racional y lógica. No vale decir que ‘un día apareció un bicho en las aguas”; no es científico. Ni siquiera racional, pues cuando esa primer alga ‘evolutiva‘ apareció… ya tenía su ADN inscrito; y eso descarta al azar. ¿Quién lo inscribió?

Y no salgan con: ¿Quién creó a Dios?, porque ahora hablamos de lo que vemos; no es el tema que toca. Algún día sabremos como fue todo; ahora solo debemos analizar la coherencia entre la Biblia y las evidencias que explosionan ante nuestros ojos.

En el año 2008, el período de más debates en mi blog, me sentí muy mal por ver que Dios tenía muchos más enemigos de lo que yo creía. Mi opinión entonces era que el ateísmo no iba más allá de la incredulidad; pero luego la experiencia me enfrentó a respuestas de odio, no de dudas. Y yo no podía entender por qué tanto rencor contra Cristo, si había muerto para dar a todos, sin excluir a nadie, la oportunidad de vivir con Él, bajo un gobierno perfecto.

Cada día oraba al Señor preguntándole: “¿Por qué te odian si solo hiciste el bien? Han dedicado años de su vida al esfuerzo por sacar sus carreras; son inteligentes… ¿cómo no pueden ver tu amor por ellos?

Esa letanía la repetí cada día durante casi un mes, y al no obtener respuesta, pensé que el Señor quería que olvidara ese asunto; no incluí más ese tema en mis oraciones. Pero la tarde del 17/12/2008, con mi mente en cuestiones personales, de pronto oí su voz como un amigo que hablara a mi lado:

Yo soy invisible para quien no quiere verme, y me manifiesto a quienes me aman.”

Y entonces lo comprendí: el odio no les deja ver. No se trata de evidencias, pues están ahí, al alcance de todos; es que se han propuesto en su corazón y subconsciente no verlas. Son seguidores de Richard Lewontin, le conozcan o no; el mismo espíritu que anima a este defensor evolutivo les cohesiona. Y mientras ese rechazo permanezca, no le verán. Es triste, muy triste, que no perciban en qué dimensión tal rechazo atenta contra el futuro personal.

Por último, tocante a que existen cientos de religiones y el cristianismo no tiene por qué ser la única correcta, la respuesta está tan clara como el agua:

Es la correcta porque solo Cristo hizo que muertos resucitaran, cojos andaran, ciegos vieran y leprosos fueran limpiados. Así, fue el único en demostrar que venía con el poder del propio Dios. Además, solo Él padeció en su carne por el pecado de la humanidad; solo Él se ofreció como puente de reconciliación del ser humano con el Padre creador, luego de siglos de traicionarle y decepcionarle. Nadie más hizo por el mundo lo que hizo Jesucristo.

Jesús es el único fiable; solo Él demostró venir del propio Dios. Solo Él fue a la cruz por toda la humanidad. Ninguno, entre los líderes religiosos adorados por otras religiones, se sacrificó así ni hizo ni siquiera algo parecido a sus muchísimos milagros.

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PULGARCITO, BARBA AZUL… Y LOS HOMÍNIDOS.

julio 4, 2011

Julio 4/2011

Por su nexo con la temática hombre-chimpancé, por su importancia, he escogido un último párrafo del ensayo evolutivo que hemos venido analizando. El lin es el mismo de días atrás:

http://www.uruguayeduca.edu.uy/Userfiles/P0001%5CFile%5CLos%20or%C3%ADgenes%20de%20los%20eucariotas.pdf

El párrafo dice: {“El problema surge cuando los ordenadores calculan repetidamente las similitudes en las secuencias de proteínas o de ácidos nucleicos. Se le ha denominado “la atracción de las ramas largas”: hace que los grupos parezcan más relacionados (es decir, más cercanos en el árbol) de lo que deberían estar. Cuando Lipps ajustó el árbol para mostrar el surgimiento de los eucariotas y se deshizo de los artificios para compensar la “atracción de las ramas largas”, el “árbol” se convirtió en un arbusto con un tallo largo.”}

De nuevo la especulación sobre la hipotética deriva genética, para que las especies fueran saltando de unas en otras, cambiando su ADN con la misma alegría que un lagarto cambia su color. Algo sobre lo que no hay ni una evidencia. ‘La atracción de las ramas largas’ solo existe gracias al imán de la manipulación de datos. Citan análisis moleculares; acuden a ese recurso para apoyar lo que plantean, con un ropaje aparentemente convincente. Ya saben: bata blanca, doctorado en mitos, y argumentativa que provea carta de honestidad.

Pero en realidad, la honestidad brilla por su ausencia. Lo único cierto es que los análisis moleculares no nacieron de la temática evolutiva, sino de la necesidad real científica ante distintas dolencias, y la investigación a nivel microscópico: trastornos inmunológicos, proteínicos, déficit de aprovechamiento de vitaminas y/o minerales, etc… Se investigan muestras reales, en situaciones actuales, para dar respuesta a un problema vigente; y se hace con pruebas libres de contaminación argumentativa, obtenidas por vías médicas. O sea, analizan la información extraída a nivel molecular, la mínima expresión orgánica, intentando resolver una dolencia, crear un fármaco no invasivo, etc…

Pero: ¿usan de igual forma esa técnica los teóricos evolutivos? ¡No! Si analizan el ADN del virus aureus, y lo comparan con el ADN de una bacteria, buscan las secuencias de ADN que se repiten en ambos, presuponiendo de antemano que una surgió antes que la otra en el tiempo. Según esos parecidos genéticos, confeccionan un árbol de ramas Spielbirienas, con la misma credibilidad científica de la Guerra de los Mundos.

Y lo sé, porque la misma manipulación usaron en el proyecto genoma, para concluir lo que buscaban desde el inicio, intentando justificar la millonaria subvención recibida: que chimpancés y humanos están genéticamente emparentados en un 98%. Esto dice su informe:

{Nucleotide divergence.- Best reciprocal nucleotide-level alignments of the chimpanzee and human genomes cover 2.4 gigabases (Gb) of high-quality sequence, including 89 Mb from chromosome X and 7.5vMb from chromosome Y.}

[Los mejores alineamientos recíprocos a nivel de nucleótidos entre el genoma del chimpancé y humano cubren 2.4 gibabases de secuencias de alta calidad, incluyendo 89 Mb para el cromosoma ‘X’ y 7.5 Mb para el cromosoma ‘Y’.]

Los mejores”; o sea, hubo otros imposibles de presentar como evidencia contrastada de reciprocidad. Así, busquemos lo que ocultan:

Si el ADN humano contiene 6,4 mil millones de bases, y según los propios investigadores, ‘los mejores alineamientos recíprocos a nivel de nucleótidos entre el genoma del chimpancé y humano cubren 2.4 mil millones’, están diciendo que solo hallaron ‘la mejor congruencia’ en el 37% del genoma. Sin embargo, afirman al final, que monos y hombres son cientificamente iguales al 98%. Un ejemplo de que la matemática evolutiva es a la carta, pues su trabajo arrojó incongruencia génica de un 63 % entre simios y humanos. Pero ese dato les despegaría de la teta de la subvención.

Pero esperen, que hay más. Los científicos de la Facultad De Medicina de la Universidad ‘George Washington’, San Louis, localizaron 2.100 marcadores en el cromosoma X, determinando que es uno de los más largos, con 320 millones de bases.

Y si ‘los mejores alineamientos recíprocos a nivel de nucleótidos entre el genoma del chimpancé y humano cubren 89 000 000 bases del cromosoma X’ [que tiene 320’000,000 de bases], en realidad hallaron similitud nucleótida, solo en el 27.81% del cromosoma X. O sea, no correspondencia, sino discrepancia nucleótida, en un 72.19%.

Y por otra parte: Si ‘los mejores alineamientos recíprocos a nivel de nucleótidos entre el genoma del chimpancé y humano cubren 7.5 000 000 de bases del cromosoma Y’ [que tiene 100 millones de bases], entonces en realidad hallaron ‘parecidos‘ solo en el 7.5% del cromosoma ‘Y’. O sea, discrepancia nucleótida, en un 92.5%.

De modo que tal comparación genómica lo que demostró es que los cromosomas ‘X’ y ‘Y’, los trasmisores de herencia genética a la descendencia en simios y humanos, los más importantes del genoma para la ‘evolución de las especies’, son diferentes en un 72% y un 92.5% respectivamente. ¿Cómo hacer compatible desde Ciencia que nos declararan iguales al 98%? ¡Ahí quedó claro lo que perseguían! La Ciencia les tiene sin cuidado; lo que interesa es seguir mamando de la teta de la subvención a como sea. ¡Ahí siguen los libros editados posteriormente con la infamia: una vergüenza para la verdadera Ciencia!

Disfrazan divergencias vapuleantes. Lo soslayan como algo sin importancia, citando polimorfismos, ‘cambios’ en el ADN de ambos en el tiempo. Una vez que recurren a la seudociencia no se apartan del engaño jamás. Nadie ha pedido disculpas aun; algo similar a cuando sin respuestas ante que el 95% del genoma no codifica proteínas, le llamaron a esa parte de la instrucción ‘ADN basura’, restos segregados durante el salto de una especie a otra; ‘vestigios’ del tránsito de un ser a otro. Desesperados por la real falta de evidencias, usaron la ignorancia a su favor… y tampoco han pedido perdón por ello.

Sin embargo, ese asunto se sentenció cuando la Ciencia fue capaz de descubrir que en esas secuencias en realidad hay mucha información. Ya se sabe hoy que mucho ADN de ese 95%, resulta vital: clave, como regulador de los genes, como interruptores biológicos que activan enzimas y proteínas; series indispensables para la expresión diferencial genética…

Hace poco, en Science se describió una secuencia del supuesto ADN basura, en realidad crucial para el funcionamiento del gen de la hormona del crecimiento. Se demostró que determinadas alteraciones de SINEB2, adyacente a la hormona del crecimiento del ratón, provocan la pérdida de expresión de ese gen, implicado en el crecimiento de las células, en la mitosis, el envejecimiento y la longevidad.

La teoría evolutiva presenta un ADN lleno de errores, pero Dios no hizo un manual fallido; sino que la Ciencia no está a la altura de su comprensión. El descubrimiento del ADN solo fue un paso; queda el resto del camino. No me canso de repetir el peligro que hay en soltar barbaridades, solo porque la ignorancia humana no es capaz de dar respuestas. Ya en su momento se presentaron 100 órganos como vestigiales, evidencia de tránsito ‘evolutivo; órganos como la hipófisis, amígdalas, etc., que cuando la Ciencia estuvo a la altura, le fue asignando a cada uno la función para la cual había sido diseñado. Tampoco han pedido perdón por eso.

El ADN, en realidad instituye la insalvable diferencia entre los seres vivos; es la frontera que impide que nadie se convierta en otro ser distinto. Pero usan la espectometría, y todo análisis con la última tecnología, intentando dar covertura científica a hechos hipotéticos, cuando en la vida real en cada laboratorio del planeta se ve lo contrario de lo que propugnan.

Lo cierto es que, día sí, y día también, combaten la única realidad: procariotas y eucariotas por igual poseen un ADN que regula todas sus funciones. En todo organismo, la instrucción antecede a la función. La bacteria tiene una instrucción cifrada en código, que fija su permanencia vitalicia a su especie: procariota. Según la defensa evolutiva, surgió hace miles de millones de años… pero sigue tan bacteria como siempre. La evolución no se cumple en ella. De modo que en lugar de acudir a una informática creada para que al final broten las ramas necesarias a la especulación, deberían ser fieles a las evidencias de laboratorio. Y esas niegan la evolución.

El ADN en sí mismo constituye la evidencia: INSTRUYE para la vida; por tanto, si quieren explicar algo, no es diciendo que los bichos saltaron de unos a otros por yuxtaposición genética, [no visto en ningún centro de investigación del mundo], sino: ¿cómo se alteró la instrucción del ADN, para que la bacteria comenzara a tener, no solo mitocondrias, sino cloroplastos, aparatos de Golgi, lisosomas, etc, si en la práctica jamás se ha visto ni siquiera tal intención?

La teoría evolutiva, propugnando absurdos, olvida que lo que hay que explicar es por qué los cambios propugnados jamás han sido registrados en ningún laboratorio, en casi 4 siglos de investigación, proveyéndoles las bacterias de penta trillones de cepas diarias; cien generaciones. No hay ni una evidencia de lo que dicta la informática dirigida.

El final del párrafo explica en sí mismo de qué va la defensa evolutiva:

{Cuando Lipps ‘ajustó’ el árbol para mostrar el surgimiento de los eucariotas y se deshizo de los artificios para compensar la “atracción de las ramas largas”, el “árbol” se convirtió en un arbusto con un tallo largo.}

Es toda una declaración de intenciones. El programa informático que llevó a la conclusión del árbol sin raíces, no fue más que una película de ficción. Lipps entró con su bisturí evolutivo cortando lo que no le convenía; luego rellenó los vacíos con los datos que le llevarían a lo que necesitaba hallar.

Lo cierto es que un ordenador no analiza; solo compara datos y posibilidades. Trabaja con lo que dice su programa; si el programador le impone que las descargas atmosféricas se trasmiten de este a oeste, trabajará con esos datos, yendo contra la verticalidad de la vida real. Y si el programa es diseñado para que dé respuestas sobre por qué el cielo va de morado a amarillo pollito, el ordenador dará sus respuestas según los datos impuestos, aunque en la vida real, todos sabemos que el color del cielo es azul.

La defensa evolutiva constantemente olvida que pisa sobre un planeta real. Pero es muy fácil; lo único que se debe hacer es seguir las pistas físicas, y dejar de soñar con un pasado que les queda inmenso.

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Cucarachita Martina, Extraterrestres… y Transferencia Genética.

junio 30, 2011

Junio 29/2011

Hoy continuamos con el análisis del artículo pro-evolucionista presentado como ‘supuesto’ apoyo científico a la teoría evolutiva, en el siguiente link:

http://www.uruguayeduca.edu.uy/Userfiles/P0001%5CFile%5CLos%20or%C3%ADgenes%20de%20los%20eucariotas.pdf

Veamos la segunda parte del párrafo que quedó pendiente:

{… Obligó a las células a la transferencia horizontal para combatir a este nuevo veneno, el oxígeno”…}

Intentan que sea científico decir que la fotosíntesis ocurrió miles de millones de años después de la aparición de la primera vida en el planeta. La frase insinúa que para ‘adaptarse’ al oxígeno, durante más de mil millones de años, el primer procariota ‘evolucionó’ su ADN mediante transferencia horizontal de genes.

Así, si las evidencias señalaran hacia que el oxígeno estuvo presente siempre, habría que reconsiderar esa afirmación de miles de millones de años entre la aparición de arqueas y bacterias. Hecho contradictorio, pues aunque ‘arquea’ significa ‘antiguo’, en realidad, obviando la carencia de los casi diez orgánulos ausentes en arquea y presentes en el eucariota, se parece más a esta célula, que según la teoría evolutiva fue la última en ‘surgir’.

Toda confusión introducida en ciencia desaparece solo siguiendo la evidencia de laboratorio, donde ningún organismo evoluciona a ningún otro: la arquea siempre es arquea; la bacteria, bacteria; el anaerobio, anaerobio; el aerobio, aerobio; y el eucarionte, eucarionte. Jamás hay cambios genéticos en ninguno de ellos; y hay oxígeno en la cadena metabolico de arqueas, bacterias, y eucariontes. Oxígeno, azufre, fósforo, aminoácidos, azúcares, carbono, nitrógeno, metano, hidrógeno… son comunes en todo ser vivo.

Veamos:

1- Bacterias.- Las cianobacterias, “algas” procariotas, realizan fotosíntesis oxigénica… donde el agua es el dador primario de electrones, liberando oxígeno al aire.  Pero también comparten con otras bacterias la habilidad de tomar nitrógeno atmosférico, reduciéndolo a amonio (NH4+), una molécula que los microorganismos saben aprovechar. Las sulfobacterias purpúreas se caracterizan por emplear sulfuro de hidrógeno (H2S) como dador de electrones y por acumular el azufre en su interior. Este rastro pues, nos lleva hacia la presencia de nitrógeno, hidrógeno, azufre, y oxígeno desde el inicio.

2- Arqueas.- Las arqueas autótrofas utilizan el CO2 de la atmósfera como fuente de carbono. Otras usan el CO2 como aceptor de electrones procedentes de la oxidación del H2, proceso por el que obtienen su energía de modo litotrofo. Las metanógenas son microorganismos procariontes que viven en medios estrictamente anaerobios y que obtienen energía mediante la producción de metano (CH4). Si seguimos estos rastros, vemos la presencia de carbono, oxígeno, hidrógeno y metano.

3- Eucariotas.- Oxígeno presente en todas. En la fotosíntesis, durante el ciclo de Calvin, sin detallar el proceso, se genera materia orgánica (glúcidos) desde la coenzima nicotinamida adenina dinucleótido fosfato, vital en numerosas vías anabólicas, cuya fórmula empírica es C21H29N7O17P3. O sea, la cadena presenta carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno y fósforo.

Así, todos apuntan científicamente en sus metabolismos a que el oxígeno fue parte integral de la atmósfera desde el inicio. No hay ni una razón para pensar que no ha sido así siempre, pues vemos que no hay evolución celular de ningún tipo, sobre todo en procariotas, cuya enorme velocidad de reproducción posibilitaría esa prueba.

Se cumple en todo el ecosistema terrestre; no sé ya en el evolutivo planeta Yupi. La uniformidad en composición química y función de los componentes esenciales de los seres vivos, así como una serie de reacciones básicas metabólicas destinadas a obtener energía con varios métodos de alimentación, son comunes en la gran mayoría de organismos. Esa similitud indica que la vida en la Tierra pudo funcionar así desde el principio y que coexistían, todos contentos, los pro-oxígeno con los anti-oxígeno.

Todos los datos en las tres especies, señalan que el oxígeno, y el resto de elementos químicos, coincidieron desde el inicio. No apuntan a choque casual de elementos atemporales, como dicta la teoría evolutiva, sino hacia un colosal Diseño Ingeniero, un intrincado sistema Biogenético con propósito, donde todo sigue línea ejecutiva instantánea, y todos los elementos coexistirían en un mismo punto ‘X’ del tiempo.

Ignoran y/o ocultan malintencionadamente que ya había oxígeno en los organismos que ellos llaman ‘primitivos’. Ocultan que las evidencias señalan que el oxígeno, nitrógeno, y restos de gases, ya formaban parte de la atmósfera desde los inicios.

Así, lo de la transferencia horizontal de genes, para que los anaerobios pudieran vivir en presencia del oxígeno, es fábula, no Ciencia. Tal transferencia jamás ha sido vista en ningún anaerobio del planeta, pese a los millones de especies implicadas; no hay ni una evidencia evolutiva.

¿Algún microscopio ha visto tal transferencia entre individuos de distinta especie que les convierta en especie distinta? ¿Alguno ha visto que los anaerobios terminen adaptándose al oxígeno, en algún punto del planeta? ¿Ha visto alguno que un aerobio, deje de respirar oxígeno para convertirse en anaerobio?

¡No! Y no es capricho, sino Ciencia. Ese ‘NO’ lo acredita la microbiología. Jamás ha sido vista la evolución microbiana por ningún microscopio del mundo, pese a que cada día, cada microbio genera otros 20 000’’’’ 000, 000’’’ 000, 000’’ 000, 000’ 000, 000. ¡Pentamillones, en cada cepa de laboratorio, cada día! La teoría evolutiva es una quimera de igual nivel científico que Caperucita Roja, Spiderman, y los Tres Cerditos. Tiene el mismo crédito científico de los cuentos infantiles.

Veamos un ejemplo de lo que propugnan: transferencia horizontal de genes, en la vida real. Un virus ARN, por carecer de ADN, invade organismos donde sí hay presencia de esa molécula de la Instrucción, para replicarse. Pues, cada vez que un virus ‘transferente’ entra en un ADN, el único beneficiado es el virus. El hospedador, si no es capaz de librar su buena batalla, termina siendo eliminado como individuo; no evoluciona… sino que INVOLUCIONA hacia su fin. ¡Es el único hecho científico!

Salvo algunos pocos casos de colaboración [ej: digestión], cada vez que un microorganismo incursiona en otro es con fin egoista: una vida a cambio de la otra. No crea nada nuevo, sino que destruye. Esos seres son heterótrofos por depredación o parasitismo. Si un Bdellovibrio parasita dentro de otro procariota le mata; y si un Myxococcus penetra en otro microorganismo, mata y succiona. Jamás hay intercambio genético entre ellos; ni transferencia horizontal ni vertical, sino lucha a muerte por la supervivencia .

Siempre van contra las evidencias, analizándolas no bajo empirismo, sino bajo capricho. Asimismo, constantemente niegan el obvio diseño que implica cada instrucción ADN, muchas veces con millones de datos perfectamente secuenciados en los que está previsto no solo la reproducción, sino el mantenimiento y la defensa de la célula ante imprevistos, hasta el último instante. Yendo contra realidad, intentan convencer al mundo de que la casuística puede tener un sitio en el diseño de la previsión. 

Contando mitos. Si lo observado en la vida real va contra su propugna, entonces dicen que la realidad está equivocada, que debió ocurrir transferencia genética entre microbios, para permitir el tránsito evolutivo de unos hacia otros. Pero nadie vio ni ve en ningún laboratorio transferencia, genética que cree un nuevo organismo. ¡Eso es mentira! Sueltan y defienden ese cuento contra viento y marea solo para que nadie acepte a Dios como la colosal inteligencia que permitió el Diseño de la Creación.

Lo único cierto es que el cimiento evolutivo es el ateísmo anticientífico. La Ciencia no interesa para nada a quienes no buscan la Verdad; en realidad se ven obligados a tergiversarla y alterarla siempre, porque ¡JAMÁS! les da la razón. El metabolismo microbiano dicta que Oxígeno, nitrógeno, hidrógeno, carbono, azúcares, fosfatos, metaloides y metales: la base de la vida, fue garantizada desde el principio por el Dios Creador. Lo apoya la Ciencia.

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EL CREACIONISMO EN LA CIENCIA

febrero 2, 2011

1º de febrero/2011

La batalla filosófica [no científica, pues no hay Ciencia si uno de dos la evita] entre evolución y creación, entró al mundo con la primera lucubración ateísta de la escuela jónica [VI aC], sobre el origen de la vida. Tal filosofía [que no Ciencia], bebió la intuición cosmogónica adoptada hoy por la filosofía [no Ciencia], del evolucionismo. 

El ateísmo aceptó una evolución natural y continua; el elemento primario variaba, según el gallo cantor de aquel gallinero indocto en cuanto a orígenes. Tales de Mileto la achacó al agua; Anaxímenes al aire, y Heráclito de Efeso dijo que toda existencia está en continuo cambio. Pero Anaximandro fue el pionero evolutivo: según él, los primeros animales surgieron del agua, y pasaron luego a tierra firme. Fue el primero en pensar que el hombre nació de un animal. O sea, la misma película de hibridismo ficción que obligan a ver milenios después, en salas académicas del mundo.
Galeno (130-201 d.C.), demostró desde la raíz del evolucionismo que no se trataba de una problemática científica, sino de contradecir a cómo fuera, el relato del Génesis:

Es precisamente en este punto que nuestra propia opinión y la de Platón y otros griegos que siguen el recto método de las ciencias naturales difieren de la posición adoptada por Moisés. Para este último parece suficiente declarar que simplemente Dios ordenó que la materia se estructurase en su debido orden, y que así sucedió; porque él cree que todo es posible para Dios… Nosotros, sin embargo, no sostenemos tal cosa; decimos que ciertas cosas son de natural imposibles y que Dios ni siquiera intenta tales cosas, sino que él elige lo mejor de la posibilidad del devenir
Ese ‘nosotros’ exhibe al ateísmo desmarcándose de quienes protegían la conservación de las especies según el Antiguo Testamento aceptado durante milenios. Luego, en el siglo XIX, en 1809 [¡año Darwin!], renunciando a ciencia, al Caballero de Lamarck [Jean Baptiste Monet], le dio por leer libros viejos, e incitó un retroceso histórico en Ciencias, publicando su obra pro-jónica “Filosofía Ecológica”.

Apuntaló dos leyes anticientíficas, amparando la generación espontánea como suceso frecuente: ‘Todo ser tiene un instinto interno que le lleva al autoperfeccionamiento’, y ‘Generan nuevas necesidades cuando se producen cambios en el ambiente’. O sea, la filosofía [no Ciencia] que prevalece hoy: la selección natural hace/crea el órgano. Absurdas propuestas del azar creador, saltarín e irracional, que todos saben cómo destruyó científicamente el inmenso Pasteur. Dios le tenga en Su Gloria.

Luego, Darwin indujo cópula demagógica: la selección natural, supuestamente mejorando al azar rasgos ya existentes, llegaría a estructuras más y más complejas, hasta crear nuevas especies. Pero la utopía de la selección natural siempre evita el origen de lo que supuestamente selecciona, pues lo real es que al tratar el origen de nuevos órganos y funciones [visión, oído…], no se seleccionan y mejoran estructuras, sino que hay que crearlas. Y, ¿acaso se puede crear el ojo sin saber de óptica, o el oído sin el saber acústica y mecánica? Solo con argumento filosófico, no desde Ciencias.

Ese antiCristo, y anticiencia, contorneó ojos ante el pico de pinzones, con sus ‘híbridos fértiles’, pero los pinzones, y las 10000 especies de aves conocidas, no procrean si no coinciden hembras y machos de igual especie. E igual ocurre con los más de 2 millones de especies sexuadas que existen: no hay gametos si no coinciden en tiempo machos y hembras de la misma especie. El mundo híbrido de Darwin, de algas a mamíferos terrestres, a ballenas, a simios y a humanos, solo puede existir en una imaginación prejuiciada, no en una mente científica.

Pero no hacía falta más; poco importaba ir contra Ciencia; había surgido un líder que guiaba hacia la emancipación de Dios y de su Hijo Jesús, el juez que vendrá. A partir de ahí, a todo defensor de la Creación se le llamó despectivamente ‘creacionista’.

Pero el hecho es: ¿El creacionismo implica Ciencia? Veamos: En Lingüística, la parte de la gramática que estudia las funciones de las palabras en el contexto de una oración, se denomina sintaxis. Así, ‘creacionismo’ halla raíz en un verbo reconocido por la Real Academia Española, de múltiples usos en el idioma: ‘crear’. Y su significado etimológico, no el teológico, sino el sintáctico, dice que es:

Producir algo de la nada”. Ej: Se creó el primer computador, sin aun existir. Está la evidencia: ausencia de computadores; nadie les conoce, hasta que el primer prototipo inteligentemente cavilado, diseñado, y creado, vino al mundo para su comprobación, como nueva creación. Así, en este caso, el creacionismo es la corriente de pensamiento científico que sigue la pauta irrefutable que deja un diseño, desde su obra, hasta llevar al diseñador inteligente: el ingeniero del computador.

Un dato: si alguien dice que una célula procariota se convierte por sí misma en eucariota; o que salen alas de los lagartos o que los simios trasmutan en humanos o que las calabazas se vuelven carrozas, sin presentar evidencias de ninguno de los pasos, no se habla de Ciencias, sino de argumentación transformista. Se cuenta que lo que ya existía evolucionó hacia otra cosa, sin que ese tránsito se pueda comprobar.

Pero, por ej, si se analiza científicamente la proteína ‘distrofina’, se ve que de ella depende la estabilidad de las membranas de las células musculares. Y hay algo que certifica que no sale al azar: la receta inscrita en el ADN para elaborarla. Pero aun hay más: la orden solo se activa cuando un factor genético detecta la deficiencia proteica, e indica a otra instrucción en el ADN, la de su síntesis, que tiene que ponerse las pilas y volver a fabricar distrofina por un tubo, hasta que se le diga stop. Y eso evidencia un Diseño científico que incluso prevé imprevistos. Es una prueba de DI.

Y veamos algo aquí: la mutación génica en tal instrucción, , es producida al azar; y ese azar, al ser anticientífico o no previsto, causa dolencias como la distrofia muscular de Duchenne y la de Becker. O sea, el empirismo científico dice que la mutación en ese gen conduce al caos, no a la mejora genética; por lo que la alteración azarosa se descarta como vía transicional a algo mejor. Es lo que se llama en Ciencias ‘evidencia negadora’.

¿Cuánto diseño ha hallado la Ciencia en esta proteína? Veamos: 1-En el núcleo de las células musculares, las instrucciones enteras de las regiones de los exones e intrones del gen de la distrofina son copiadas en el ARN premensajero. 2-Los intrones, que no codifican la síntesis, son eliminados entonces de esta copia o trascripción, mientras los exones son empalmados juntos uno tras otro, al ARN mensajero. 3-Ese ARNm con el mensaje genético almacenado en 79 exones, viaja a los ribosomas, las fábricas de proteínas, en el citoplasma de las células, y allí es donde la unión de los 3 685 aminoácidos adecuados crean la distrofina.

4/5- La proteína es llevada bajo la membrana de la célula muscular, donde forma parte de un complejo con muchas otras; algo necesario para trasmitir la fuerza muscular y para la estabilidad de la membrana celular bajo tensión mecánica.

6- Otro diseño gestiona más transporte proteico si el músculo persiste en necesidad de tensión. 7- Mientras, factores genéticos reguladores están pendientes por si es necesario extender la síntesis de distrofinas o detenerla, pues, aunque los científicos hablan de las cosas con que trabajan como si fuera sólo una de cada: ‘una proteína’, ‘la distrofina’, ‘el gen’, ‘la fibra muscular’… en realidad, actúan miles de millones de ellas. Hay 114 mil millones de moléculas de distrofina en un gramo de tejido de músculo. O sea, 7 diseños previendo la necesidad celular para una sola proteína, expresada miles de millones de veces.

Se crean 10000 distintas, no una sola; ¡una grandeza de Diseño! ¿A cuánto asciende el total de todas, actuando en el organismo? Y el esquema del programa ADN prevé la instrucción para sintetizarlas todas; no solo los billones de distrofinas, sino el total de proteínas existentes en el cuerpo, pentatrillones, funcionando con armonía y rigor.

Como pueden apreciar, este rastreo no ha sido filosófico, sino científico y empírico. Jamás verán este análisis por parte de ningún equipo evolucionista, que solo siguen la flecha del azar y la ‘homología orgánica’ en sus conclusiones. Solo vayan al trabajo seudocientífico del genoma hombre-chimpancé, y lo comprobarán: ‘genes homólogos, polimorfismos debidos a la evolución…’ Hacen todo lo anticientífico que esté en sus manos para lograr apuntalar las lucubraciones que caracterizan la teoría; incluso cogen los cromosomas 12 y 13 del chimpa, los recortan en brazos largos y cortos, y luego los pegan, intentando franquear la sólida barrera genética que impone la realidad: esos simios tienen 48 cromosomas, mientras el humano solo tiene 46. Aun sabiendo las funestas consecuencias que la experiencia señala en el caso de los humanos con aneuploidías, cambio del número de cromosomas.

 Es decir: buscan aquello que necesitan hallar para apuntalar su teoría, en una inducción circular. Pero aunque lo niegan en la Creación de Dios, la propia defensa evolutiva depende de diseño; sin él, nadie logra solución. Solo que el evolucionista lo usa para intentar apoyar una teoría decadente, a como sea. Y en eso fundamenta su plan de acción.

Yo participé durante años como miembro de un equipo de investigación, y sé que luego de la jornada laboral, por las noches, ya en familia, el cerebro está procesando, buscando para el día siguiente un nuevo diseño o plan que permita el éxito, que no nos haga parecer a la zaga del resto, que no retrase el trabajo investigativo. Así, este análisis de la distrofina rastreó las evidencias científicas identificables por experimentación; siguió cada proceso celular desde su instrucción ADN. Y a quienes usan esta técnica de pesquisa, buscando conclusión objetiva, les llaman, despectivamente, ‘creacionistas’.

Quienes hayan seguido esta flecha biológica paso a paso, no tienen otra opción que reconocer en el diseño a un Creador que perfila su prototipo, pues en la fórmula de la vida resulta científicamente contrastado que la información antecede a la obra final. Y a esta corriente científica, que siguiendo paso a paso los procedimientos científicos implícitos en el ADN de cada célula, de cada organismo viviente en este planeta, hasta llegar al Diseñador que acabó siendo Creador, se le llama ‘Creacionismo’.

El creacionismo pues, no es un pensamiento vulgar, sin reglas, aferrado solo a una fe y una filosofía, sino el final de un razonamiento científico, que en cada obra conduce hacia la inconmensurable Ciencia de Dios, el Creador de toda Ciencia. Es la sistemática de análisis de todo defensor de la Creación, que acude a las Ciencias para defender la verdad científica del Diseño Inteligente de nuestro Dios. Llegados aquí: ¿puede alguien decir que el creacionismo no es Ciencia? Solo desde el capricho y la enorme necesidad de desautorizar la verdad.

El DI tiene en el creacionismo la causa fundamental. Dios diseñó, no para que el azar actuara, sino para que [como el todopoderoso ingeniero que es], pudiera llevar a término el producto: la Creación de un mundo física y químicamente armónico, desde la Tierra hasta las profundidades más recónditas del espacio cósmico, donde vemos más de 25 tipos diferentes de órbitas, sin que ningún defensor del azar sea capaz de determinar, no el teórico big bang, sino de dónde brota esa colosal fuerza que aun hoy, en este mismo instante en que Ud. lee, mantiene a ese multimillonario conglomerado flotando armónicamente en el espacio.

Son materialistas, se guían por la física, y la física enseña que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma; pero también dice que no existe la máquina de movimiento perpetuo, de modo que el materialismo ateo debería explicar la fabulosa e inconmensurable maquinaria cósmica de movimiento perpetuamente sincrónico que Dios ha presentado al mundo, poniéndole a los sabios ateos los pelos de punta al verse impotentes para dar una respuesta científica satisfactoria. Y además, deben hacerlo mediante el uso de la reflexión, una entidad inmaterial e intangible, de la que ningún defensor evolutivo es capaz de señalar su ‘trasmutación animal‘.

Sin embargo, algunos cristianos yerran al presentar el DI como una entidad independiente, desmarcándose con temor de la palabra creacionismo. El ‘coco’ ha sabido meter el miedo a la ofensa, a la descalificación y al ostracismo científico. El ‘coco’ sabe mucho; sabe por dónde meter la punta de su lanza, y sabe que el ser humano no presenta una fisura mayor que su propia vanidad. Y el ser humano quiere desmarcarse siendo dubitativo: “bueno sí, creacionismo… pero no exactamente… sustentamos la idea de defender el Diseño Inteligente de Dios, pero no hablamos del cómo ni del cuándo…”

Y el coco gana esa batalla ideológica, por abandono del contrario. ¡A pesar de que el contrario [el creacionista] tiene a Dios de su parte! ¡Pues no! El coco, que sabe leer perfectamente en el corazón humano, debe ver que no hay fisuras en la cadena del espíritu, que no tememos ser avergonzados, porque el propio Señor Jesucristo nos lo advirtió: “En el mundo tendréis aflicción, pero no temáis, Yo he vencido al mundo”.

Así que, sí el Señor Jesucristo siempre llamó al pan ‘pan’ y al vino ‘vino’, comportémonos dignamente ante Él. Digamos sin tapujos que el Diseño Inteligente no es una maquinaria humana; no es un artefacto creado por el cristiano para marginarse del creacionismo, sino que es la consecuencia de seguir una pauta analítica que conduce irreversiblemente hacia una entidad Creadora Inteligente.

Tal como Jesús no intentó vender coches a nadie, sino que habló claro, propugnando la unidad de su iglesia, no continuemos siendo separatistas por miedo al coco, sino tomemos la senda que Cristo trilló, y digamos con orgullo que el Diseño Inteligente al que conduce el análisis científico de cada célula, fue el precursor de la Creación Inteligente de Dios. Y que el creacionismo no es más que la corriente de pensamiento científico que defiende ese Diseño. Sin miedo, pues no es poca cosa lo que tenemos: nada más y nada menos que el apoyo del Señor Jesús. ¿Quién puede contra Él?

Sí, somos científicamente creacionistas; la Ciencia nos avala. Pero más aun Jesús, partícipe directo de la Creación de Dios, y para quien fueron creadas todas las cosas. Nuestro Gobernador eterno, Dios mediante, en el Sion definitivo e inexpugnable que esperamos habitar.

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