¿POR QUÉ ES NECESARIO QUE LAS PERSONAS SE BAUTICEN?

marzo 12, 2013

Marzo 12/2013

Trabajando en la obra misional en mi iglesia, he visto más de una vez que buenos muchachos, aun decidiendo oír y aceptar el mensaje del Evangelio, dejan de ser receptivos a la hora de decidir bautizarse. O sea: no entienden la necesidad del bautizo establecido por el mismo Señor Jesucristo.

Sobre la importancia del bautismo quiero escribir hoy.

El Nuevo Testamento nos relata en Hechos 9, como Saulo, en componenda con el sumo sacerdote judío, recibe las cartas de extradición para las sinagogas de Damasco. Iba con la intención de hallar y llevarse presos a Jerusalén a todos los cristianos, hombres o mujeres. En ese viaje de tuvo un encuentro con el Señor Jesús, quien le amonestó y le dejó ciego, trastocándole todos sus planes.

Al 3er día, Jesús se le presentó a Ananías, un discípulo suyo, para que fuera a donde estaba Saulo, le impusiera las manos, le devolviera la vista, y luego le bautizara.

No fue hasta después de esto, y recibiera la confirmación del Espíritu Santo, que el renacido Pablo, apóstol de Cristo, pudo comenzar su vital misión evangelizadora; solo habiendo renacido de las aguas. Años más tarde fue llevado en Espíritu al 3er cielo; el sitio donde está el Paraíso (2ªCor 12:1-4), el lugar determinado por Dios para el descanso de los justos, luego de la muerte física. Fue un premio a su esfuerzo.

Toda salida es la entrada a otro lugar. Así, no se entra a un sitio si no se sale antes de otro. Esta experiencia de Pablo nos ha sido legada para que sepamos qué debemos hacer si queremos asegurar a nuestro espíritu la entrada a un buen lugar, cuando esté obligado a salir del cuerpo físico en nuestra muerte.

En el artículo de este blog: LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR NOS AFECTA, del 1º/enero/2013, se aclaró lo que quiso decir el Señor Jesús con su parábola de las espigas fructificando al 30, el 60 o el 100% (Mat 13:1-9). Y también lo que quiso decir cada una de las 31 veces que habló en plural sobre “el reino de ‘los cielos’ (Ej: Mat 4:17; 5:11-12; 7:21; 11:11; 13:44; 18:3; 19:23; 23:13; 25:1-13) .

Las espigas fructíferas y el reino de los cielos están intrínsecamente relacionados. Nadie que no se haya bautizado en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, tal cual estableció el Señor Jesús podrá entrar al paraíso cuando muera; o sea: un sitio del 3er cielo, uno de los que habló en plural el Hijo de Dios.

Esto lo sabemos desde que iniciamos el estudio del Evangelio de Cristo. Y responde esto la pregunta original del por qué debemos bautizarnos… pero solo en parte. La verdadera razón, la condición sine qua non la da Pablo en Rom 8:12-14:

Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”

Y esta es la verdadera importancia del bautismo; al ser sumergidos a la manera de Cristo, su sangre nos limpia de pecado, establecemos compromiso de fidelidad con el Creador, y nos convertimos en sus hijos… sus herederos.

Por Ley Celestial, el bautismo nos hace herederos de cada promesa dada a través de Jesús. Si morimos bautizados, habiendo permanecido fieles, como Hijos de Dios tendremos visa para el Paraíso, para esperar allí la 2ª venida de Cristo.

Y según esa misma ley, nadie sin bautismo podrá ser considerado heredero de la promesa. Al morir se le negará el acceso de su espíritu al Paraíso… y entonces deberá ir a otro sitio, el anticielo, el infierno de satanás, donde morará, pagando un precio de castigo por no haberse arrepentido en vida, ni aceptado a Jesús como su Salvador, permaneciendo fiel hasta que el Señor lo estime necesario.

Por eso Él avisó a los mal autoproclamados ‘cristianos’, en Mat 7:21:

No todo el que me dice: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”.

¡Por eso es importante el bautismo, no recién nacidos, sino con conciencia de culpa, tal cual se hizo bautizar el propio Jesús, para sentar cátedra!

La juventud que dispone de salud se siente segura: están jóvenes, no se enferman, corren sin descansar, están toda una noche despiertos en las discotecas y/u otros sitios, dejándose llevar por la riada del mundo, sin pensar en lo efímero de la vida, abrazados a la quimera de lo fugaz, lo que se acaba, vencido por el tiempo.

No piensan en lo frágiles que realmente somos. Un día cualquiera despiertan con un dolor que va a más durante días, sin reacción a los calmantes, y de pronto se ven ante el médico, informe en mano, oyendo el nombre de la dolencia detectada, que hará todo lo posible por sacarlo de la vida. Solo hay que visitar oncológicos, salas de neurología, cardiología, digestivas, traumatología, etc, y contar la gente joven que se ven de pronto enfrentados a la vulnerabilidad humana.

Según datos del Ministerio de Salud Pública, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cáncer ictus, y males respiratorios encabezan la lista negra. Hoy, las principales causas de muerte en España y en el mundo son las enfermedades crónicas no transmisibles, que aparecen a edades cada vez más prematuras. Constantemente mueren de infarto en los campos de fútbol, baloncesto, u otras disciplinas, jóvenes considerados sanos hasta ese instante. También de cáncer de distintos tipos, o de asma, sida…

Estudios de la población joven muestran que los predecesores de las enfermedades de corazón empiezan en la adolescencia. El proceso de arterosclerosis dura décadas, y comienza en la infancia. Las determinantes patobiológicas, en estudios basados en jóvenes, demostraron que las lesiones internas aparecieron en todas las aortas y más de la mitad de las arterias coronarias derecha de infantes de 7 a 9 años.

Un informe de la OMS dice que cada año mueren más de 2,6 millones de jóvenes de 10 a 24 años por causas prevenibles. Y cada día más jóvenes padecen muerte súbita tanto en la calle como en hospitales. Si antes los afectados por males superaban los 70 años de edad, actualmente hay muchos que ni siquiera llegan a los 40. Son miles de muertes prematuras diarias.

Y no solo por enfermedades; hay muchas formas de cortar sueños, que no tienen en cuenta los deseos de vivir, ni la fortaleza física o mental, ni que se haya acabado de terminar la carrera y se tenga un buen trabajo; ni proyectos ni la buena racha por la que hasta un instante antes se haya estado viviendo. Se estima que los traumatismos causados por el tránsito provocan la muerte de unos 700 jóvenes cada día.

En España, unos 1.400 jóvenes mueren cada año en accidentes de tráfico; es la 1ª causa mortal en personas entre 15 y 29 años. Pero hay muchas otras que aíslan del hilo de la vida: tabaquismo alcoholismo, accidentes laborales e incluso deportivos, asesinatos… Cada día mueren aproximadamente 430 jóvenes de 10 a 24 años por violencia interpersonal. Así las cosas, y sabiendo que somos parte de la estadística: ¿no es inteligente blindarse contra las posibilidades de que ocurra un imprevisto?

Muchos jóvenes contratan seguros: moto, coche, dental; trabajan para pagarlo. Sin embargo, son reacios a aceptar el contrato más seguro de todos, pese a ser gratuito: el de una vida eterna sin contratiempos ni castigo ni dolor. No hay que firmar nada; solo comprometerse en vivir fiel a las condiciones del seguro: obediencia.

Y esto es lo que hace más difícil la decisión de buenos jóvenes. Es una lástima que el mundo haya logrado ejercer una influencia tan grande, tanto entre la juventud como entre la propia vejez; no se bautizan por temor al compromiso con Cristo. No saben de hecho que, al negar al Señor le están diciendo ‘Sí’, a su enemigo, contrayendo automáticamente un compromiso con él. Jesús lo aclaró en Mat 12:29-30:

“Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”

A todo el que no lo haya hecho ya, le exhorto a romper las ataduras del ladrón para que no saquee el premio de la promesa. Acudan con fe a las aguas del bautismo, en los mismos términos que lo hizo el Señor Jesús; no desparraméis, sino recoged junto a Cristo, con compromiso, para que Él os dé el júbilo de vuestra recompensa.

¡Sed Hijos del Dios Vivo, no bastardos deudores de las tinieblas, el dolor, y la muerte!

 

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RESPUESTA A 10 CAPCIOSIDADES ANTICRISTO.

junio 26, 2012

Junio 26/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

A partir de hoy, en varios artículos, debido a su extensión, se dará respuesta a  10 capciosidades lanzadas a la red por quienes, de forma inconsciente o consciente, se han convertido en seguidores del antiCristo:

1-¿Por qué insisten en que Dios es amoroso y misericordioso cuando, en las conquistas de Israel del antiguo testamento, este ordena específicamente a su pueblo elegido que masacre a sus enemigos; sin mostrar misericordia hacia hombres, mujeres, e incluso niños y animales?

2-¿Tiene sentido pretender, como hace la Biblia, que el pecado puede ser perdonado por arte de magia transfiriendo la culpa de una persona culpable a una inocente y posteriormente castigando la inocente?

3-¿Por qué la Biblia muestra a Dios manifestándose de formas dramáticas y realizando milagros evidentes ante los ojos de los no creyentes? ¿Por que no sucede nada parecido hoy en día?

4-¿Por qué un gran número de cristianos siguen creyendo en el inminente fin del mundo cuando el Nuevo Testamento dice claramente que el Apocalipsis iba a ocurrir 2000 años atrás?

5-¿Por qué los cristianos creen en el alma cuando la neurología ha encontrado pruebas claras de que el sentido de identidad y la personalidad pueden ser alterados por cambios físicos en el cerebro?

6-Si ofrecer la salvación a través de Jesús siempre estuvo en los planes de Dios, ¿por qué no envió a Jesús desde el principio, en lugar de confundir y engañar generaciones de personas mediante la creación de una religión llamada Judaísmo que, según Dios mismo sabía de antemano, no sería la adecuada?

7-La Biblia dice que Dios no desea que nadie perezca, pero también afirma que la mayoría de la humanidad terminará en el infierno. ¿No quiere decir esto que el plan de salvación de Dios fue un fracaso? Si este trágico resultado se considera un éxito, ¿que contaría como un fracaso?

8-¿Por qué Dios no creó los seres humanos de tal manera que libremente deseen hacer el bien, eliminando así la necesidad de crear un infierno para atormentar eternamente a los impíos? (Si la idea le parece imposible o contradictoria, acaso no es esta la situación que se da en el cielo?)

9-(Para fideístas o personas que dicen que la fe se auto-justifica) ¿Es justo o racional por parte de Dios ocultarse a sí mismo de modo que sólo pueda ser conocido por fe, y aparte de eso insistir en que cada ser humano le encuentre escogiendo la única correcta entre cientos de incompatibles religiones?

10-Si usted tuviera el poder de ayudar a todas las personas que sufren o que pasan momentos de grave necesidad, ¿estaría dispuesto a hacerlo? De ser así, ¿por qué Dios no lo hace?

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Estas son las preguntas con las que se pretende torpedear la Verdad del amor de Dios. Pero, antes de responder, hagamos la más importante: ¿Por qué Dios es tan estricto? ¿No será que le obligaron a serlo? Veamos:

En el mundo espiritual, mucho antes de la aparición del ser humano, todo era armonía y ‘buen rollo’. Pero sucedió algo: Dios decidió dar a todos los ángeles la oportunidad de poseer un cuerpo de carne y huesos, como Él, y ello ocasionó gran ilusión y revuelo en el mundo angelical. El Creador diseñó un plan para ello… y empezaron los problemas de desobediencia.

En asamblea celestial, Lucifer se ofreció a sí mismo para gobernar a los hombres con poder y autoridad de Dios: espíritus a los que se les borraría la memoria de su vida celestial antes de ‘nacer’ en cuerpo de carne y huesos, para vivir un estado de “probación”. Es más complejo que esto, pero así es suficiente para entender lo que somos en realidad.

Por tal razón es que vemos en Génesis 1:26 que el Señor dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”; y por la misma razón vemos que Jesús, una vez resucitado, dijo a sus incrédulos apóstoles en Luc 24:39: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.”

A Dios no le gustó el propósito de Lucifer, y decidió enviar a Jesús para que efectuara el plan divino según la voluntad del Padre. Entonces Lucifer, uno de los ángeles principales, lleno de soberbia y vanidad, seguido por la 3ª parte del mundo angelical (miríadas), se rebeló contra el Creador y provocó una contienda en los cielos de dimensión catastrófica. Fue vencido y enviado en espíritu a este planeta, junto con sus huestes, y a partir de entonces se le llamó: satán, diablo, el maligno, etc.

Desde aquello se convirtió en el antiCristo, y con capacidad para leer en el corazón la debilidad del humano, le somete a tentación según inclinación personal. Así intenta truncar el plan de Dios en el proyecto dado a Jesús: dar vida eterna en reinos celestiales según obediencia a Sus preceptos.

Dios prueba los espíritus, para decidir según actitud, luego del juicio final, qué reino ocuparán en esa eternidad a la que constantemente se refirió Jesús, hablando en plural del reino ‘de los cielos’. Y es que habrá varios; cada cual con su propia ley y nivel de exigencia; y cada uno de nosotros vivirá su eternidad en aquel de ellos que le corresponda por conducta y obra en la tierra. Pablo habla de esa pluralidad celestial en la Revelación de 2Co 12:2:

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.”

Tercer cielo, o sea: hay dos más. Y ahora, sabiendo que Dios es estricto para evitar otra futura contienda en los cielos, se responderá la 1ª pregunta lanzada por el antiCristo:

1-¿Por qué insisten en que Dios es amoroso y misericordioso cuando, en las conquistas de Israel del antiguo testamento, este ordena específicamente a su pueblo elegido que masacre a sus enemigos; sin mostrar misericordia hacia hombres, mujeres, e incluso niños y animales?

Dios es amoroso y misericordioso, porque solo hay que arrepentirse del pecado, pidiendo perdón a Jesús, bautizándose en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo… y se es perdonado. Aunque luego hay que continuar siendo obediente, pues reincidir en el pecado es igual que intentar burlar a Dios, no valorando la gracia recibida.

La frontera de la misericordia tiene dos barreras: arrepentimiento, y obediencia. Un padre humano premia o castiga la conducta de sus hijos. ¿Por qué criticar a Dios por ello? Es como ese padre que ve al hijo en algo malo repetitivamente, diciendo cada vez: ¡Juanito… juum!, pero Juanito, dale que te pego, haciendo lo que al padre no le gusta. Llega el momento que el padre se ve obligado a castigarle, según lo que haya hecho.

Se dirá: ‘ningún padre mata a su hijo’; y es cierto… porque ninguno tiene poder sobre la muerte, excepto Dios. Ese tránsito parece algo aberrante: el clímax de castigo. Sin embargo, lo peor no es la muerte en sí, sino llegar al infierno con estigma de pecado (salvo los niños, inocentes). Por orgías, corrupción, hechicería, sacrificios de sus hijos a dioses extraños (en realidad demonios), etc, recibieron escarmiento. Y los que quedaron vivos, incluso judíos, conocieron el riesgo de la rebeldía. De hecho, la historia recoge que no ha habido en el planeta pueblo más castigado que el judío, varias veces condenado por sus pecados a desolación y destierro.

Jesús lo profetizó en la parábola del criado y su amo, Luc 12:43-49:

Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, le halla cumpliendo con su deber. De veras les digo que el amo le hará encargado de sus bienes. Pero si ese criado, pensando que su amo va a tardar en llegar, comienza a maltratar a los otros criados y a las criadas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, el día que menos lo espere y a una hora que no sabe, llegará su amo y le castigará, condenándolo a correr la misma suerte que los infieles. El criado que sabe lo que quiere su amo, pero no está preparado ni le obedece, será castigado con muchos golpes. Pero el criado que sin saberlo hace cosas que merecen castigo, será castigado con menos golpes. A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más. Yo he venido a prender fuego al mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!

Jesús vino para sufrir en su carne el pecado de la humanidad y limpiarlo con su sangre. Las ofensas, vejaciones, escupitajos, latigazos, la corona de espinas, su crucifixión, lanzada en su costado, y su muerte, fueron su ofrenda a Dios para recibir a cambio el Poder del perdón sobre el pecado.

Seamos fieles a Él, y Él será fiel. Seamos compasivos y misericordiosos con los demás, y podremos comprobar en nosotros mismos que su misericordia no es un cuento, que es real, que es efectiva, y Salva.

En los próximos artículos, las siguientes 9 respuestas al antiCristo.

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LOS CIELOS DE JESUCRISTO.

diciembre 27, 2011

Diciembre 27/2011

Hace unos días participé en un debate sobre la existencia del infierno. Y hubo quien defendió con convicción que el diablo no existía, que las Escrituras le citan como ‘alegoría’ para definir las manifestaciones del mal, en oposición al bien que personifica en sí mismo el Hijo de Dios. Discusión normal si hubiera sucedido a nivel de calle, en un intercambio filosófico entre colegas… sin embargo, se trataba de una reunión cristiana, en una iglesia cristiana, entre gente que reconoce en Jesucristo al Salvador de la humanidad y al Juez que vendrá.

La ignorancia da ventaja al diablo; también la propia apatía, pues quien reconozca la trascendental importancia que tuvo para el mundo la crucifixión del Cristo, debe recordar las muchas veces que el propio Señor instruyó de forma directa sobre el diablo y sus ángeles. De hecho, viajar a las tinieblas es una posible opción definitiva cuando Él vuelva; su Visa abrirá optativamente dos puertas opuestas: cielo o infierno.

Pero resulta obvio que lo del cielo en singular no es irrebatible; en realidad, según nuestros actos tocará un tipo de gloria. El mismo Jesús dice a Pedro, en Mat 16: 19:

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”

Vemos que se refiere a los cielos en plural, tres veces. En general, en toda su instrucción, el Señor utiliza este plural en 38 ocasiones, en 34 versículos distintos. Incluso a veces combinándolo con un uso singular, en una misma frase:

y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas.” [Mar 13:25]

Y de nuevo, cuando instruye sobre la forma de orar, en Luc 11:2:

…decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

La instrucción bíblica de Jesús es muy prolífica respecto a este punto; Él no habló por hablar, cada contexto tiene su señal. Y nuestro deber es buscarla.

Teniendo en cuenta esas reflexiones, más la de Apo 2:23: “y a cada uno de ustedes le daré según lo que haya hecho”; y la de Apo 22:12: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”, resulta innegable que hay varios cielos… o sea: varias categorías de gloria.

Pablo las mencionó en 2ªCo 12:2:

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.”

Obviamente Jesús le instruyó sobre tres cielos, y Pablo lo trasladó a los corintios. El apóstol lo menciona con la misma convicción que habla de otros asuntos acreditados; y ya sabemos cuánto era él de detallista, explicando hasta la saciedad cada punto que considerara nuevo e importante. Sin embargo no consta su educación al respecto.

Todo eso indica que se ha perdido información por el camino, pues ni esa instrucción directa de Jesús ni la de Pablo, ha llegado a nosotros. Y un ejemplo lo vemos en los Manuscritos de Nag Hammadi, los más antiguos que existen, hallados en 1945, en paleografía copta, legado de los primeros cristianos egipcios. Textos religiosos y herméticos, sentencias morales, escritos apócrifos y una reescritura de la República, de Platón, casi ignorados; gnósticismo declarado hereje por la jerarquía vaticana.

Pero no es la única información pendiente de análisis. Ya Jesús dijo en Juan 10:16:

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

O sea, habla de ovejas en rediles distantes, que ya le pertenecían. Y hay testimonio de uno de ellos allende a los mares: judíos de un éxodo intercontinental acaecido en el 600 aC… que dejaron también otro legado de Jesucristo para la posteridad. ¿Quiénes eran? ¿Dónde estaban en la era de Cristo? Se tratará próximamente. Por ahora, solo es importante reconocer este hecho, mencionado también en Jn 11:51-52:

Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

Y vemos que Jesús fue muy enigmático sobre enseñanza pendiente, en Jn 16:12:

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero es demasiado para vosotros.”

Todos han oído del libre albedrío. Y en la propia iglesia hay dudas sobre ello; hay quien dice que, puesto que solo hay cielo e infierno, el temor a Dios coarta la libertad de decisión, obligando prácticamente a decidir en una sola dirección. Sin embargo, más adelante veremos que el ser humano no elegirá entre 2 caminos, sino entre 4.

De momento, para no diluir mucho el tema, debo decir que las 3 distintas glorias celestiales solo serán establecidas al concluir el indecible tormento apocalíptico que aguarda a la humanidad. Luego vendrá la resurrección de los muertos, para llevar cada alma al juicio final; allí se decretará a cuál de los 4 reinos irá cada quien.

Así, se resucitará para salvación o para condenación. Cada alma comparecerá ante el tribunal de Cristo con cuerpo resucitado. Primero los muertos de la iglesia cristiana; luego el resto de la humanidad… incluida la porción de infierno que podrá acceder a juicio, pues hay un resto: hijos de perdición, para quienes ya no habrá más opción que el tormento eterno. Y de esto también se concretará en el siguiente artículo.

De modo que según la Justicia de Dios habrá dos resurrecciones: la de los justos… y la de los injustos redimidos del abismo, luego de larga aflicción por encadenarse ellos mismos con sus actos en vida al yugo de satanás, a sus escarnios y laceraciones. Será un periodo cuyo tiempo de cumplimiento solo lo sabe quien tiene que saberlo; pero, inexorablemente, será, aunque a algunos suene a cuento chino.

Un reino ya está: el infierno; no necesita esperar por los terribles sucesos del fin. Un ángel con autoridad ante Dios, se rebeló contra Jesús, y por esa razón fue echado lejos de la presencia del Padre; y con él sus seguidores: la tercera parte del mundo angélico. Ellos fueron los fundadores del averno; desde entonces hacen la guerra a quienes se confiesen cristianos. Les seducen mediante la sensualidad, aberración sexual, gusto por el poder, vanidad, soberbia, egolatría… cualquier deseo mundano que viole los estatutos del Creador, y las puntualizaciones de Jesucristo.

Ese será el reino más nutrido, el de conjura; con libre acceso gracias a la personal conducta en vida, opuesta a la moral y cívica cristiana. Pero también de aquellos que, habiendo reconocido al Cristo, e incluso habiendo sido bautizados en las aguas, luego se dejaron engañar al canto de lo ‘moderno’, y usaron su albedrío para vivir según su sensualidad, malicia y engaño, sin arrepentirse de ello, renunciando a la pureza obligada para estar en la eternidad con Dios y con Jesús.

Es en realidad el reino de los insensatos que tildan despectivamente de ‘anticuados’ a todo aquel que les alerta sobre el peligro de violar las leyes de Dios. Allí, siendo tarde ya para recapacitar, comprenderán que quien todo lo creó es el dueño del tiempo; en suplicio aprenderán que el Creador ha medido, mide, y medirá por siempre, según su propio reloj, no según el que mejor convenga a la debilidad del ser humano.

Así, al ser la eternidad un hecho, luego del juicio y según obras consumadas con libre albedrío, sin haberse arrepentido ante Jesús ni haberse bautizado ni comprometido en fidelidad, cada quien morará eternamente en el imperio al que le inciten sus actos.

Pero, al margen de lo individual, ¿qué pasa con la familia? ¿Tiene Dios un proyecto para ella? Sí, lo tiene. A las 12:55 del 6 de septiembre/2007, en medio de un año de oración y ayuno, recibí las siguientes palabras con toda claridad:

Abogad siempre, disciplinando en el Proyecto del Hogar

No consumo alcohol ni drogas de ningún tipo; no los necesito para funcionar. Oí lo que oí… y no es la primera vez que oigo al Espíritu. Ese ‘abogad’, nítido, no era de mi subconsciente; los cubanos no emplean el ‘vosotros’. De niños adquirimos el hábito exclusivo del ‘nosotros’, ‘ustedes’ y ‘ellos’. Incluso tuve que acudir al diccionario para un mejor razonamiento de lo que había oído. Hasta hoy no estaba preparado, pero ahora es posible; ese tema de la familia será la conclusión de este trabajo, en un posterior artículo:

LOS REINOS CELESTIALES Y EL PROYECTO DEL HOGAR.

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¿CUAL ES EL DESTINO HUMANO?

diciembre 19, 2011

19/Dic/2011

¿Por qué el hombre teme al hombre? Porque piensa que puede quitarle lo que cree que tiene más valor: el trabajo, la familia y/o  la vida. Sin embargo, no es eso lo más valioso, pues la vida es eterna; solo mueren los planos en la que esta se manifiesta. El morir es únicamente una acción de tránsito de una dimensión a otra; y no hay ni un ser humano, independientemente de su poder, jerarquía o influencia, que pueda alterar eso.

Se debería dirigir el objetivo del temor en dirección de quien sí puede hacer que esa eternidad transcurra en suplicio y terror sin fin: Jesús de Nazaret, el juez que vendrá, pues, ¿acaso el agua huye del fuego? ¿No será más bien al revés? Busquemos al agua viva que protege del fuego de la muerte, pues como yerba arderá el mortal que niegue al Redentor eterno. Los redimidos del Señor, al morir ganarán su corona de fidelidad; huirán del dolor y el llanto con inmensa alegría por la gloria recibida: la eternidad con Cristo.

El hombre se cuida del furor de opresor humano; nadie se cuida del de Dios. ¡Despierta hombre! No te esfuerces en beber más del cáliz del furor del Señor, tú, que ya has tragado del cáliz del odio hasta las heces. Tú, que estás ebrio, mas no de vino; tú, que el enemigo de Dios ha dicho a tu alma que se le postre, y pusiste tu cuerpo para que lo inmundo te arrollara y marcara para siempre, intentando quitarte tu esperanza. ¡Suelta las cadenas que cautivarán tu cuello!

La carne, hija de corrupción perecerá; en la pudrición verá su sino. Mas los fieles a Cristo, serán llevados por Él en resucitado cuerpo de gloria. Así como la muerte ha sido la eterna recolectora durante milenios, así también hay un misericordioso poder de resurrección. Pero es conveniente que antes venga el hombre en arrepentimiento del pecado; de la misma forma que antes de la caída llega la transgresión. La insistencia del pecado lleva al destierro del Señor; la expiación con arrepentimiento conduce al para siempre con Cristo.

¡Oh el saber de Dios, su gracia e indulgencia! Porque si la carne no se pudiera vestir de incorrupción para ser levantada en pureza, nuestros espíritus quedarían sujetos a ese ángel caído, diablo, para no elevarse más. Por siempre estaríamos sujetos a los eslabones de satanás, sus bofetadas y torturas.

Nuestros espíritus no tendrían otra perspectiva que llegar a ser como él; seríamos sus víctimas, igual que otros miles de millones que subyacen en su ancestral gobierno de tinieblas donde se cocen las almas.

Si no pudiéramos vestirnos de incorrupción, estaríamos separados para siempre de nuestro Dios, y de Jesús el Cristo, y de toda la presencia angélica que habita en la misma gloria del Altísimo. Estaríamos condenados a permanecer hasta la destrucción con el padre de las mentiras, en su misma mísera perspectiva futura.

Seríamos penados a estar bajo la potestad de ese ser que engañó a nuestros padres primigenios. El mismo que incita hoy al humano en sus deseos, haciéndole ver que no hay ley que rija esta vida, que no hay tránsito a ningún otro estado del alma; que la vida es una sola, y que lo mejor es vivirla según la dirijan los impulsos de las ansias.

Gracias a la bondad de nuestro Dios hay albedrío para la decisión. Junto al diseño humano se previó un medio para que cada uno escape de las garras del maligno. Somos la codicia del monstruo de la muerte y del infierno: la expiración definitiva del espíritu… pero muy pocos pueden verlo.

Gracias a Dios, que previó solo un tránsito para la muerte física. Llegará el día que el abismo tendrá que ceder sus muertos, espíritus cautivos, al juicio de Cristo. Seres que tendrán un conocimiento absoluto de sus pecados e impurezas, y verán cada desobediencia, cada ofensa a Dios, cada violación de sus estatutos; incluso las hechas a oscuras, a puertas cerradas. Los cuerpos y los espíritus de los hombres serán restaurados, gracias al poder de la resurrección del Incorruptible Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Y será para dar cuentas de sus actos.

¡Oh cuán grande es el plan del Creador! Pues también el paraíso de Dios entregará los espíritus de los justos, y cada espíritu será restaurado a su cuerpo, para tornarse incorruptibles e inmortales; almas vivientes con conocimiento perfecto. Almas vestidas de pureza, debido a su rectitud, con conocimiento perfecto de su gozo.

Ambos grupos deberán entonces comparecer ante el tribunal de Cristo: las ovejas y las cabras, inmortales todas, escucharán las actas. Y tan cierto como que Jesús vive; el propio Señor lo advierte en Rev 22:11-12, para que luego nadie se sorprenda:

El injusto, sea injusto todavía; y el inmundo, sea inmundo todavía; y el justo, practique la justicia todavía; y el santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”

El diablo, sus ángeles, y todos los hallados inmundos, al ser todos eternos, al castigo eterno serán enviados, el preparado para quienes se confiesen enemigos de Cristo, desde el principio de los tiempos. Un tormentoso lago de fuego y azufre, cuya llama asciende por siempre.

Mas los justos, obedientes, y leales, que sufren hasta la muerte las cruces de esta vida, sin avergonzarse de su fe, heredarán el reino de Dios según el proyecto establecido por el Creador desde antes de la fundación del mundo. Allí, junto al Señor Jesús, su gozo será completo y definitivo.

¡Oh la gran misericordia del Creador! Él redimirá a los inocentes de ese espantoso monstruo combinado: diablos, muerte e infierno, y del lago de fuego y azufre: tormento sin fin. ¡Oh Su gran indulgencia, al enviar a Su Hijo al mundo para que, sufriendo en su propio cuerpo el dolor humano, lograra salvar a todo aquel que oiga Su voz y decida atender a su llamada, bautizándose en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo… y luego, fiel, resista los embates y tentativas del que quedó exento, y desea entorpecer los planes de Salvación que a él y a sus huestes le son negados.

Gracias a Cristo, su propia Gloria podrá ser compartida por todo el que cumpla la condición inexcusable ante el Padre: arrepentimiento, bautismo, y posterior sujeción a Sus mandamientos. De lo contrario, si no se arrepienten, ni se bautizan, ni creen en su nombre, ni perseveran hasta el fin, deben ser condenados, pues el Amor de Dios no puede anular su Justicia

Él ha dado la ley; y donde no se ha dado ley, habrá menor castigo. Las clemencias del Dios Santo tienen derecho de ser reclamadas por motivos de la expiación de Cristo, por el poder de Él. Pero ¡ay de aquel que sabe la ley y se burla! Quien disipe su vida violando las ordenanzas de Dios durante los días de su probación, tendrá un final terrible.

¡Oh, ese sutil plan del maligno, tras la vanidad, flaqueza y necedad humana!  La instrucción les hace creerse sabios; la seudo sabiduría les hace sentirse dioses y no oyen el valioso consejo del único Dios. Le repulsan, opinando que saben por sí mismos; sin embargo, su saber es locura para su propia alma: no les salvará, y por negar a Cristo, terminarán siendo pasto de llamas.

¡Ay de los sordos apriorísticos, que cierran sus oídos a la Palabra!

¡Ay de los ciegos que se niegan a ver la realidad del poder de Dios que les circunda, y propugnan irrealidades, arrastrando a otros a la vorágine! Ante el Señor responderán, no solo por sí mismos, sino por aquellos a quienes condenaron con mentiras, incitándoles a seguirles hacia el abismo.

¡Ay de los incircuncisos de corazón, pues serán heridos de muerte eterna, con la propia conciencia de sus iniquidades!

¡Ay del embustero que engaña por un puñado de billetes o toda codicia, pues el infierno será su estación definitiva!

¡Ay del asesino que cada día se sentirá arder, clamando por un fin de tortura que no llega, pues la muerte no vendrá a rescatarle del tormento!

¡Ay de los fornicadores, gays, pederastas, y todos los que cometan cualquier tipo de inmoralidad sexual, pues entre llamas, por gusanos serán traspasados!

¡Ay de todos aquellos que mueren en sus pecados, porque en sus pecados quedarán ardiendo, y luego estos le escoltarán fielmente en el día de su juicio!

Ser de ánimo carnal es muerte; ser espiritual es vida eterna. ¡No sucumban ante las seducciones astutas del antiCristo!

Sé que, en un mundo que flota en la permisividad, seré criticado por intolerante o loco. Pero la autocrítica guía a la vida; la complacencia por autojustificación lleva a muerte. Si a lo malo se llama bueno, se labra en campos de error… y frutos de error se cosecharán en el infierno.

Las palabras de la Verdad resultan duras a la impureza, pero salvan almas. ¡Venid al Señor Jesús, el juez justo! Andad por sus sendas estrechas, las únicas rectas ante sus ojos fiscalizadores. Él es el guardián de la Puerta, y no hay otra entrada sino donde Él custodia. Nadie piense que Él puede ser engañado, pues su ojo escruta hasta lo invisible, grabándolo y exponiéndolo luego ante cada infractor, para que se vea sorprendido a sí mismo. ¡Comprad antes gratis de su perdón, para evitar el horrible sufrimiento que ni siquiera sospechan!

Al que llamare, Él abrirá; pero repudiará a quienes le nieguen: seudo sabios, seudo instruidos, materialistas y sensuales. A menos que en vida se arrepientan de sus errores, se vean insensatos ante Dios y desciendan a las profundidades de la humildad, Él no les abrirá.

¡Sacudid las cadenas de aquel que busca insaciable su comida de almas! No dejen que el diablo les aprese en su tortura. ¿Atormentarían mis palabras a los puros? Si resultan duras, es que necesitan escucharlas; les urge oír sobre las consecuencias del pecado. No gastéis vuestro tiempo y/o dinero en lo que les condenará, aunque ahora les parezca imposible, por vivir en ignorancia.

No hay quien guíe; no hay quien tome al ciego de la mano. Solo la Palabra de Dios salva; solo Cristo, el Verbo de Dios, conduce a la salvación. Sacudíos la modorra y abrid los ojos de la inteligencia, porque no hay nada más terrible para el hombre que morir apartado del Señor, con toda una factura pendiente de cobro. El tiempo da fecha de caducidad al ser humano; y el Eterno es dueño del tiempo, de las llaves, y de las cárceles.

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¡A VIVIR, QUE SON DOS DÍAS!

agosto 7, 2010

El peligro advertido por Pedro.

Actualmente prevalece la filosofía del camino fácil. Si se pregunta a un adolescente qué quiere ser de mayor, en el 90% de los casos su respuesta tendrá que ver con el confort, el dinero seguro, y un puesto que les sitúe sobre la mayoría de los demás, satisfaciendo así su vanidad y egolatría. Las niñas sueñan, como el más de lo más, ser modelos de alta cotización; y los varones, en ser millonarios… sin plantearse siquiera el razonar sobre la fuente de ese dinero que les encumbraría.

Gran parte de la sociedad ha perdido valores inculcados por nuestros abuelos. Por otra parte, la temática de la igualdad quiebra las bellas diferencias que existen entre el hombre y la mujer [complementarios por antonomasia]. Y el resultado es que, aun sin ser homosexuales, ante la ambigüedad establecida, muchos hombres se comportan como mujeres, y muchas mujeres como hombres. Se ha perdido el concepto de límites: esas fronteras que nos hacen distintos y complementarios.

Y no se trata de la gente inculta, sino hasta de universitarios. Ser cutres, es guay; mientras más, mejor. Solo hay que pasearse entre las movidas bote-drogo-sexo, suceso del que se jactan cada día más y más jóvenes europeos, entre los que España aparece como abanderada, con Inglaterra siguiéndole los pasos.

Al acercarse a cualquiera de ellos y oírles hablar en ese entorno, se hace muy difícil identificarlos como alguien que ha tenido que estudiar durante 12 o más años. En ese contexto, los futuros investigadores de prestigio, ministros, políticos, abogados, médicos, y profesionales de todos los ramos, se despelotan; cuanto más lo hagan, más dentro del grupo se sienten, así que incluso se esfuerzan por destacar en lo negativo, negándose a sí mismos la estatura social que tantos años costó obtener.

Y es que, entre sus compañeros, pugnan por no ser frikys’, estigmatizando de manera sutil con esta nominación, también al correcto, amable, educado o piadoso. Como nadie quiere ser condenado al ostracismo dentro de su círculo, pues entonces se esfuerzan en conseguir destacar en los antónimos: falsos, malévolos, vulgares, y/o insensibles.

Las mujeres pugnan por ser aun más mal habladas que los hombres; algunas son más lanzadas, y más prosaicas. En realidad, no se compite por ser ‘iguales’, sino por ser peores, porque en este mundo actual, la óptica inculcada desde la escuela es que ser mala tiene falso premio, e implica sello de triunfadora.

Nadie me malinterprete: me gusta la mujer; no hay mejor tiempo que el pasado junto a quien fue diseño de nuestro Dios para el hombre, que además de eso atrae… si, en culminación, se siente atraída por uno. Es la cohesión sexual por excelencia; para mí, la única posible. Pero la mujer debe saber que, sin ética, aunque muchos rasguen sus vestiduras, suele ser considerada fácil en lo íntimo del hombre: ‘si lo fue conmigo, lo será con otro’.

No se trata de verla solo como objeto sexual, sino que la mayor parte del tiempo, con ella se comparten puntos de vista, proyectos, fracasos y éxitos… y en ese contexto, la ética es vital.

Algunos se querrán trepar por las paredes a leer esto; pero lo cierto es que gran cantidad de hombres y mujeres se han corrompido y vuelto chabacanos e irreverentes, porque la sociedad ha determinado que eso es lo que mola. El mundo al revés: lo malo se premia; lo bueno se proscribe.

Pero es evidente quién está controlando al planeta; lo peor es que la mayoría se deja arrastrar por la corriente, y muy pocos son capaces de ver la oscura avenida por la que se deslizan cuesta abajo, en caída libre. Y esto, pese a que Pedro, el principal alumno de Cristo, y uno de sus testigos oculares [le vio, le tocó, anduvo en vida junto a Él durante tres años, y luego de Su crucifixión, obtuvo la compañía y guía eterna de Su Espíritu], nos advierte desde hace dos milenios:

2Pe 3:3 “… sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,
2Pe 3:4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación…2Pe 3:7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 2Pe 3:8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
2Pe 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

El propio Hijo de Dios habló sobre las señales del fin de los tiempos en Luk 21:10: guerras constantes, grandes terremotos, hambres, pestilencias, terror de fuego y colosales señales desde el cielo. Y todos somos testigos de su fiel cumplimiento. Pero lo más importante es que legó consejo:

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Luk 21:34-36

¿Estamos mirando por nosotros mismos, o nos estamos dejando arrastrar por la vorágine succionadora? Son las palabras de Jesús, el alfa y la omega, el principio y el fin, aunque a muchos les cueste trabajo creerlo.

Incluso, hoy, en que todo está tan materializado que ni se habla de la capacidad espiritual del ser humano, el Espíritu advierte para nuestro bien, demandando el arrepentimiento para perdón de pecados y disfrute de vida eterna bajo su gobierno:

El hombre se jacta, con indignidad, de su impureza

Y es que, en su jactancia por vivir en desenfreno, sin ataduras morales ni ética salvadora, demasiados hombres y mujeres no meditan sobre el hecho de que ni un inicuo entrará en la eternidad de Cristo. Son como rama caída del árbol, que se deja arrastrar por el viento, para terminar alimentando su propio fuego. Y esa llama está al prenderse; lo inteligente es estar en el bando adecuado cuando Dios decida que ese día llegue, porque la oportunidad solo se presenta mientras vivimos. Luego no se librarán ni los muertos, pues la muerte solo es una puerta de entrada a otro lugar.

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TELÓMEROS: NO EVOLUCIÓN, SINO DISEÑO Y CREACIÓN

abril 22, 2008

LA TELOMERASA: ESA GRAN ANTIEVOLUCIONISTA.

Hoy he estado leyendo sobre el ‘Diario Intimo de Unamuno‘, escrito a partir del 9 de abril de 1897, en su retiro de Alcalá de Henares, en el Oratorio de San Felipe Neri, durante sus ‘Meditaciones’, en las que dejó evidencia de su contraposición entre “razón” y “verdad”, “dogma” y “misterio”, “pensar” y “meditar”.

En unos de sus párrafos leí: ‘¡Conócete a ti mismo!… ¡No eres inconocible, conoce tu obra y llévala a cabo! Y, ¿cuál es mi obra? Hay algo más que conocerse (o llevar a cabo su obra) y que amarse, y es: serse. ¡Séte a ti mismo, sé tú mismo y como eres nada, sé nada y déjate perder en manos del Señor!’

Más adelante me llamó la atención otra reflexión:

…”y siembro sin volver hacia atrás los ojos, no sea que me pase lo que a la mujer de Lot; siembro mi grano mirando siempre al porvenir, que es el único reino de libertad, y dejo a la tierra que lo fecunde, y al aire, al agua y al sol que lo fomenten. ¡Ah! ¡Si en vez de inquietarnos por el sembrado grano siguiéramos sembrándolo!”

El narrador, expresó aquí una teoría del espíritu: ‘El espíritu es una semilla depositada en el momento del nacimiento, que cada individuo tiene que cultivar construyendo la propia identidad; el destino propio que cada uno de nosotros tenemos que darnos en la vida: ese tiempo que discurre entre el nacimiento y la muerte.’

Como Unamuno, cada ser humano siente “ansia de no morir“, “hambre de inmortalidad” o “anhelo de eternidad“. Y aunque solo a través de Jesucristo el hombre se abre con posibilidad real ante la perspectiva de derrotar a la muerte, vivir en otro mundo, y descansar eternamente en un paraíso ajeno al dolor, la miseria y la angustia, vemos que, frente a lo inexorable del envejecimiento y del fin de la vida, las personas han buscado la fuente de la eterna juventud… o al menos alguna pista que llevara hasta ella, en otra dirección, durante siglos.

Eso ha generado, a través de los tiempos, infinidad de ficciones enriquecidas con mitos y leyendas de todo tipo, que siempre acaban con elixires mágicos, raíces con propiedades rejuvenecedoras, y muchas cosas más de las cuales es preferible no hablar. Mas lo cierto es que en este plano dimensional, no hay ni habrá eternidad.

A partir del desarrollo de la genética molecular, se llegó a un cuadro más real y exacto de lo que es la vida, y cómo influye la información contenida en el ADN individual, sobre el poder durar más o menos años. Así, en su permanente búsqueda de trascendencia, el hombre está tratando de evitar, o al menos retrasar, el irrefutable deterioro que se alcanza durante su ocaso. La ciencia centra sus expectativas en el campo genético, razonando que la clave de avería orgánica incremental con los años, está en el ADN.

De hecho, ya se han aislado genes que parecen provocar el detrimento gradual de la piel, y que debilitan la eficacia del sistema inmunológico; por ejemplo el gen responsable del síndrome de Werner, un trastorno que provoca una vejez prematura en sus víctimas, cuya mayoría muere antes de los 50 años. Pero, para frenar el proceso de decadencia humana sería necesario tener en cuenta la actividad de muchos genes y no de uno solo.

Hay científicos que dictan que esta batalla podría ganarse de forma muy distinta: quitando radicalmente calorías de la dieta, y provocando así una combustión menor de energía que permitiría vivir más de siglo y medio. Mas, hoy por hoy, se piensa que la clave de declive está en el proceso de división celular, y que el reloj biológico que controla la vida de cada célula, es el ‘telómero’, el ejecutor de regiones terminales de todos los cromosomas; tanto de los eucariotas como en ciertos cromosomas procariotas lineales.

El telómero, situado en los extremos de los cromosomas, a manera de capucha, protege estas terminaciones frente a la degradación; asimismo, se encarga de resguardar la unión de los extremos del ADN, mediante la elaboración de ciertas enzimas reparadoras.

Previamente a la división celular, la célula duplica su ADN, incluida la secuencia de bases que constituyen el telómero. Sin embargo, en una célula normal, la maquinaria de replicación no es capaz de copiar la totalidad de la secuencia del telómero ‘apuntada‘ (no casuística), en una de las hebras del ADN, en el cromosoma. Como resultado, el telómero se hace cada vez más corto en cada replicación.

¿Fue siempre igual? Los cristianos pensamos que no; la Biblia enseña que las primeras 10  generaciones de hombres, de Adán (930), Matusalén (969) hasta Noé (950), vivieron cerca del milenio, precediendo a otras 10, desde Sem (600 años), hijo de Noé, hasta Abraham (175 años), que fueron bajando gradualmente.

Es decir, las revelaciones de la Ciencia confirman, una vez más, las enseñanzas bíblicas: la pérdida de información genética durante generaciones, prácticamente ha determinado la ‘duración de la vida‘, a través de la historia del hombre. Los telómeros, definidos por los propios investigadores como el ‘reloj biológico‘ con el que cuentan los seres vivos, lo ratifican.

Su desgaste, luego de varios ciclos celulares, limita la función protectora para la cual fueron ‘diseñados‘ por el Creador; así, el cromosoma se hace inestable, se crean errores de segregación, aparecen anomalías y diversos tipos de mutaciones. Las células que presentan estos defectos, no solo son incapaces de duplicarse, sino que dejan de ser viables, activándose los procesos de apoptosis: ‘muerte celular programada‘, no casuística ni azarosa, según enseña la teoría evolutiva de selección natural.

Por otro lado, en lo referente a la estructura, el telómero ayuda a mantener la integridad del cromosoma, impidiendo la fusión de sus extremos y la degradación por nucleasas, así como actuando en el anclaje de los cromosomas a la matriz nuclear. Por si todo esto fuera poco, juega un papel muy importante durante la meiosis, el apareamiento y recombinación homologa.

El daño telomérico limita la duración del ciclo vital de la mayoría de las células; pero, en otro ejemplo de ‘diseño y previsión‘, en las células germinales y embrionarias, de las que el organismo no puede prescindir, para poder garantizar la continuidad de la especie, existe un elemento capaz de restaurar la secuencia del telómero, y prolongar así la vida de la célula, manteniendo su capacidad de multiplicación. Este ‘mágico‘ componente es una enzima extraordinaria, la telomerasa: un complejo de proteínas y ARN.

Los telómeros en la mayoría de las especies animales y vegetales y en los microorganismos están constituidos por subunidades cortas de nucleótidos generalmente ricos en timina -T- y guanina -G-. En el hombre la secuencia de cada una de estas subunidades es TTAGGG. El número de repeticiones es variable según las distintas células de un mismo individuo, mas el promedio de repeticiones suele ser constante para cada especie. En el hombre se calcula que alcanza aproximadamente las 2.000 repeticiones.

Sin embargo, los requerimientos moleculares del proceso son tales, que el final 5′ de la cadena hija de cada ADN nuevo no se puede completar, acortándose el telómero. Ello se debe a la presente incapacidad de la polimerasa de ADN, para replicar los extremos de las moléculas. Se estima que cada telómero humano pierde, mínimo, 100 pares de bases de ADN telomérico en cada replicación. Esto representa unos 16 fragmentos TTAGGG. Teniendo en cuenta el número inicial de estas secuencias, al cabo de unas 125 divisiones mitóticas, el telómero se perdería completamente.

Los grupos ‘fosfato’ de estos nucleótidos, son fuentes preferidas por la célula para la transferencia de energía; una de las razones importantes que reviste el poder reponerlos. La acción de la telomerasa permite el alargamiento de los telómeros afectados; es muy activa en células fetales, manteniendo un alto nivel de proliferación en ellas, pero tiene muy poca proliferación en las células del tejido adulto.

Aunque la mayoría de las células suprimen la actividad de la telomerasa tras el nacimiento, (otro ejemplo de diseño inteligente), se sabe que muchas celulas tumorales la reactivan, contribuyendo así a la proliferación de clones malignos. Por ello se sugiere una nueva diana para el tratamiento del cáncer, y varios estudios recientes contemplan la posibilidad de inhibir la telomerasa para detener el crecimiento de las células tumorales.

Pero eso no anula la estupenda actividad de la enzima, pues ella no causa transformación de células normales en cancerosas, sino que la propia pérdida de información codificada en el ADN, es quien motiva las mutaciones que tanto se han debatido en este blog, casi siempre dañinas, pues malogran la maravillosa maquinaria humana, concebida en los orígenes de la Creación.

Los avances científicos, una y otra vez, atestiguan que el metabolismo animal no resulta de una hipotética selección natural que apela a la improbable coincidencia de trillones de ‘casualidades‘,  que deberían haber coincidido en tiempo y espacio para nutrir todo el patrimonio biológico del planeta, sino de un esmerado y analítico proceso que manifiesta mucha previsión, y provee de los mecanismos necesarios para la auto permanencia.

El ‘milagro‘ del telómero y su telomerasa están ahí, y apuntan directamente en sentido contrario a la hipótesis de que procedemos del azar y que derivamos de sucesivos cambios sin control, que han dado lugar, por ejemplo, a ese imponente laboratorio andante que constituye al ser humano.

Somos lo que somos, porque antes fuimos ‘pensados‘… y seremos lo que seremos, por la misma razón; algo incomprensible para todo el que se aferre a la idea de la entidad amorfa que un día arribó a una playa, y comenzó a transformarse en hierba, manzano, yuca, banano, roble o perejil, por un lado; y lagarto, dinosaurio, mariposa, ave, mono y hombre por otro.

Lo atestigua la sangre en la cruz, de alguien que dos mil años atrás, de espíritu se hizo humano y acreditó su poder con curaciones y milagros de todo tipo; resurrección de muertos aparte, la suya propia incluida. Formamos parte del definitivo proyecto de Dios: una vida en su gracia y sin muerte, para aquella parte de la humanidad que crea en Él, viviendo según sus leyes y enseñanzas; una de las cuales proclama:

“Dijo Jesús: ‘Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.’ Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: ‘Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece’.” (Juan 9:39)

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