LINGÜÍSTICA vs ‘HOMINIDIA’.

noviembre 11, 2010

Noviembre 11/2010

Cada vez que oigo hablar de homínidos, recuerdo la Ilíada de Homero, por afinidad mitológica. Y la Ciencia jamás debe consentir la mitología; de hecho, los que sentaron las bases científicas de la humanidad, de fe cristiana: Kepler, Copérnico, Pascal, Newton, Galileo, y otros cientos, aunque fundados en su fe, siempre concluyeron sus planteamientos con evidencias.

La Ciencia es búsqueda, pero la conclusión científica es ética; decir que algo es real, solo es moral si se avala con pruebas. Si una investigación no da evidencias más allá del argumento, no se ratifica una teoría; debe seguir buscándose la verdad, sin enseñarse en institutos como la realidad misma. Eso es inmoral y antiético; lo argumentativo jamás es admitido en ningún tribunal como evidencia de nada.

El descubridor de la anestesia por cloroformo, y autor de trabajos que conducirían a avances en ginecología, y en rayos-X, el Dr. James Simpson, al preguntarle sobre su mayor hallazgo, no refirió sus éxitos en medicina. Dijo que lo fue el saberse pecador, y que podía ser salvo por la gracia de Dios: “El hombre que no haya entrado en relación con Dios, mediante Jesucristo, se ha perdido el verdadero proyecto de su vida.”

La Ciencia es área exclusiva humana, vedada a chimpas; aunque la seudociencia, tergiversando al paroxismo, sellara analogía genética del 98%… hasta que se decrete en juicio la real divergencia. El responder a incógnitas distintas a la necesidad biológica, es único en el humano; sale de su alma. Pero muchos se esfuerzan por negar esa energía interior, solo por no haber logrado establecer el punto físico de su fuente.

La zona donde reside el origen de las ideas, sentimientos y análisis; la capacidad que nos convierte en la excepción de la regla, y en amos de la comunicación, es algo que siempre ha intrigado a la humanidad. Palabra, lectoescritura, y artes, son privilegio exclusivo humano, entre casi dos millones de especies. La lingüística es solo nuestra; y se controla en puntos del lóbulo temporal del córtex cerebral… ausentes en chimpas.

Los Centros de Broca y Wernicke, puntos claves de la neurolingüística, situados en ese lóbulo, constituyen otra gran espina ética hundida en la carátula del ‘Origen de las especies’ de Darwin, impidiendo pasar página. Desde la falta de ciencia, con argumentos filosóficos, se saltan a la torera los muchos impedimentos científicos que niegan la teoría darwinista. Y este es de los más espinosos; contra él no hay evidencias. Pero ningún argumento es admitido como evidencia en ningún tribunal; y la teoría evolutiva acabará sus días allí, muy pronto.

Darwin arguyó que el habla y la postura erguida surgieron por instinto. Pero toda su suposición teórica, se basó en ignorancia científica. Hoy se reconoce limitación anatómica para el bipedismo en simios, y hay por ej., hallazgo antropológico en Turquía de humanos cuadrúpedos, debido a mutación génica… que afecta al cerebro.

 

Malformación

Malformación

Esas personas, de una misma familia turca, evidencian que los restos declarados ‘homínidos’ por la paleontología, seguramente pertenecieron a simios… o a humanos que padecieron dolencias degenerativas. No obstante, el fisiólogo turco Uner Tan, sostuvo que esos rasgos típicamente humanos pueden ser el resultado de un suceso evolutivo “puntual”. O sea, se hizo eco del ‘equilibrio punteado’ apelado por los paleontólogos evolutivos Stephen Jay Gould y Richard Lewontin, luego de romper mucho pico, pala y buldózer, en busca del eslabón perdido que jamás apareció, y que les forzó a negar la evolución gradual, tradicionalmente sostenida por el darwinismo.

Mas, si seguimos tal razonamiento, deberemos convenir con que entonces no estamos ante evolución, sino ‘involución’, puesto que los padres no son homínidos, sino humanos normales… que degradaron la especie, trasmitiendo defectos congénitos a hijos.

El ‘International Journal of Neuroscience’ expuso este síndrome, visto en Iskenderun, cerca de la frontera con Siria. Allí, fisiólogos, neurólogos y psicólogos analizaron la descendencia de lejanos consanguíneos: 19 hijos [entre 14 y 36 años], de los cuales nacieron con el síntoma cuatro hembras y un varón, mientras otros 12 eran normales. El análisis genético concluyó característica genética recesiva, debida a mutación.

El examen cerebral con resonancia magnética, reveló además un estrechamiento de la ‘vermis‘, y reducción del cuerpo calloso. Pero, aún ante tal evidencia de mutación genética, con la obstinación propia de la defensa evolutiva, cerrada a cualquier posibilidad de error, Tan aseguró que ese defecto parece producir un retraso de miles de millones de años en el reloj de la evolución humana. O sea, inconsciente propugna a una ‘involución’, sin inferir desde la evidencia que todo supuesto hallazgo fósil ‘homínido’, en realidad debería corresponder a monos o a humanos con ADN mutado.

Y se repite la obcecación cuando el biólogo inglés Nicholas Humphrey, junto a John R. Skoyles, y el anatomista Roger Keynes [Universidad de Cambridge], tras examinar a los enfermos, dijo: ‘Estas personas caminan de la misma manera que nuestros ancestros hace millones de años‘. Especulativo, pues nadie vivió eso para contarlo; y por tanto sin valor legal ante un tribunal de apelaciones.

Si hay algo común en la defensa evolutiva, es la reticencia a admitir siquiera que los fósiles hallados fueran en realidad restos de humanos con dolencias degenerativas conocidas hoy. Y la mayor evidencia del error es que hay por ahí 200 tipos de monos que no copulan si no son de la misma especie, no presentando evidencia de descendencia ‘homínida’ en ninguna selva o laboratorio evolutivo del planeta. Todo lo que tienen contra la verdad es argumento filosófico; pero en todo tribunal se rechaza lo argumentativo. Es una de las acepciones jurídicas que han sentado cátedra en jurisprudencia, para negar la razón a quien argumenta.

Mas lo trascendental es que ni el mono ni otro animal, es consciente del yo futurista; no prevén más allá de su necesidad inmediata. Ni hablan ni presentan la gramática intelectiva que permita crecer en conocimiento. Tienen diferente actividad cerebral.

En el córtex se integran las capacidades cognitivas y la consciencia, que permiten comunicarse por palabras, y hacer razonamientos complejos. El córtex cerebral humano tiene numerosos pliegues, distintos al resto de especies. Aun así se instruye que la genética humana nos iguala al chimpa en un 98%. Algo que fija discordia: ¿Por qué entonces los neurocirujanos experimentan con monos rhesus [macacos], especie evolutivamente más ‘lejos’ según la teoría, en lugar de con los chimpas, los ‘iguales‘ al humano al 98%?

Y los que insinúan que los cambios mono-humano se dieron por azar, citando la interrelación social de poblaciones, como el motor impulsor del proceso de lenguaje ‘homínido’, deberían pensar con igual lógica que de haber sido así, las otras 196 especies simias habrían alcanzado también el lenguaje. Pero no; el humano es el único. Y eso se convierte en evidencia contra lo que se propugna; la misma lógica de raciocinio conduce hacia que nacimos hablando desde el principio, debido al exclusivo diseño biológico que lo permitió. Lo contrario a eso es argumentativo… y ya se sabe que lo argumentativo no vale en un tribunal para acreditar una verdad, sino que acredita sentencia en contra.

El lenguaje es la más específicamente humana representación del mundo; es el proceso cognitivo que nos diferencia de las otras especies. La semántica, creada por intelecto humano, da significado a símbolos [palabras], logrando describir sucesos u objetos, sin importar lo lejanos que estén. Y eso está ausente en chimpas & company.

El humano describe un sin número de pensamientos, partiendo de cantidad finita de palabras. Su intelecto percibió la necesidad de establecer las reglas gramaticales que determinan el lenguaje. Los chimpas & company carecen de tal facultad.

Los centros de Broca y de Wernicke, en la parte posterior e inferior del lóbulo temporal del córtex cerebral, se vinculan a la capacidad exclusiva del ser humano: la lingüística, alejándonos radicalmente del mundo animal. Ninguna bestia es capaz de hablar y pensar coherentemente lo que dice, entre casi dos millones de especies animales registradas; y por supuesto, ninguna entre las casi 200 especies distintas de monos, chimpa incluido.

Broca notó que los daños en esa área generan afasia motora; un mal que hace que la persona, aun manteniendo capacidad de lectura y escritura, no pueda articular palabra; por eso lo consideró un punto de origen de la neurolinguística… ausente en monos & company.

La comunicación lingüística, incluso la más básica, implica la representación de todo lo que nos afecta del mundo mediante la palabra, tanto en forma oral como escrita… y eso está ausente en chimpas. Demanda abstracción para la clasificación pictográfica de objetos y/o situaciones, también ausente en chimpas; y otra aún superior para la interrelación social-artística totalmente ausente en cada una de las casi 200 especies de monos de los que pretenden derivarnos; chimpas incluidos, por supuesto.

Los científicos registran junto al área de Broca varias regiones críticas, activas si las personas planean decir algo, hablan o se expresan por señas. Y Jared Taglialatela, [Centro Nacional Yerkes de Investigación sobre Primates], juzgó que “la conducta comunicativa de los chimpancés comparte muchas características con el idioma humano“. Escaneó tres cerebros de chimpancés mientras gesticulaban y llamaban a una persona demandando una comida puesta fuera de su alcance.

Detectó que los simios mostraban activación en la región cerebral que en humanos correspondería al punto de Broca [sin tenerlo], y en otras áreas similares del cerebro humano donde se involucran la planificación motora compleja y otras acciones. Pero eso también es argumentativo; si hubieran estudiado esas áreas en perros, caballos o delfines, habrían visto la misma activación, pues necesariamente, si el cerebro es la fuente neuronal de todo proceso animal, es normal que se activen áreas de emociones comunes.

Lo único real, es que carecen de los puntos de Broca y Wernicke. Hablar de áreas homólogas en cerebros diferentes, [tal como en el proyecto genoma hombre-chimpancé], es una argumentación sin evidencia científica, fundada en un supuesto. La única realidad es que NO HABLAN, no esculpen ni pintan ni estudian ni hacen proyectos de futuro, ni tienen la conciencia del ‘yo futurista’ [¿Qué seré de mayor?]; y eso fija una gran frontera, no una semejanza que indique descendencia de ellos. Y lo argumentativo, como se ha venido repitiendo, se rechaza en los tribunales, el lugar donde tendrá que comparecer  muy pronto, Dios mediante, la teoría evolutiva.

La fuente de las ideas, sentimientos y análisis, nos capacita y convierte en la excepción de la regla, y en reyes de la comunicación. La palabra, la lectoescritura, y las artes son privilegio exclusivo de nuestra especie, entre millones de distintos tipos de animales. La lingüística, y todo lo intelectual, fue, es, y será exclusivo de humanos; y siempre estuvo, está, y estará… ausente en chimpas & company.

Legalizar homínidos es propugnar la falaz y anticientífica descendencia híbrida, con diferentes especies de monos copulando y gestando entre sí. Pero jamás, en ninguna selva o laboratorio del planeta se ha visto tal cosa ni se ha logrado que ningún híbrido sea capaz de multiplicar ninguna nueva especie. Eso es mentira; quienes protejan tal anticientificismo, no son dignos de ejercer el decoroso ejercicio del magisterio. Venden su alma por el precio de la subvención.

Y cada gobierno que subvencione el apuntalamiento de tal mentira con los millones de euros invertidos hoy, es un régimen que derrocha para financiar engaños contra la Creación de Dios. Si no cambian, si no se arrepienten y piden perdón a Jesús, unos y otros tendrán que responder ante el Creador por haber sembrado y alimentado ideas antiCristo en el corazón humano.

El argumento de Bereshit 1:26, el libro con el que instruía Jesús, según la tradición judía, reseña: ‘Y dijo Dios: “Hagamos un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” Y ese argumento adquiere valor real en la presencia humana. Pero lo de convertir calabazas en carrozas es otro hecho; no vale lo argumentativo. Ningún tribunal lo admitiría sin la evidencia que  lo corroborara. Ni el humano ni el divino.

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EVOLUCIÓN HERMANA A HUMANOS Y MONOS… DISTORSIONANDO LA VERDAD.

septiembre 21, 2008

Si algo me motivó a estudiar genética, más que ninguna otra razón, ha sido el despropósito de la pretendida ‘homología’ entre hombres y monos. Y digo monos porque reniego de farsas, y yo sé que el nombre virtual que bautizó a los supuestos ‘bichos’ que dieron lugar al humano, no es más que el mayor intento anti Dios, entre todos los fraudes evolutivos.

La prueba esencial para decir que toda especie desciende de una primera surgida al azar, es el parecido entre todas las secuencias proteicas. No se dice que son cientos de miles de proteínas vitales, dentro de una estructura genética fundamentada en sólo cuatro bases nitrogenadas, que, hábilmente combinadas, crea millones de entidades. Es imposible que bajo este ‘diseño’, los metabolismos pudieran diferenciarse más de lo que lo hacen.

¿Algún científico ha podido hacer las síntesis de ADN más variadas, desde bacteria a elefante o desde lechuga a la gigantesca secuoya, usando solo Adenosina, Timina Guanina y Citosina? En verdad, lo que se demuestra es que resulta imprescindible un programa muy inteligente para lograr algo tan extraordinario. Dios actuó magistralmente en su Creación. ¿Cómo es posible hallar grandes diferencias en las síntesis, si usó solo 4 bases nitrogenadas para conformar las miles de millones de instrucciones para la vida?

Mezclando solo 4 letras, se ‘codifica’ cada receta para crear, desarrollar y mantener, los millones de especies existentes en el planeta. ¡Si algo demuestra el ADN, es la Sabiduría y la Ciencia del Creador! Razonemos, pues a diferencia de los monos, tenemos cerebro y neuronas para algo más que para las ensoñaciones de ranas convirtiéndose en Príncipes.

Pese a la gran diversidad biológica, hay algo más en común que los elementos químicos esenciales: macromoléculas como proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos. La similitud del código ADN, está en todos los genomas; cada proceso de transcripción, traducción y elaboración de proteínas, es básicamente el mismo en todo ser vivo.

Si un simio es el ente de mayor analogía física con el humano, ¿cómo no pensar que forzosamente sus respectivos ADN se semejarán más que por ejemplo, los del hombre y el asno? ¿Por qué no se le da este enfoque al planteamiento?… Solo porque resulta ‘menos conveniente’ para las intenciones que se persiguen: convertirnos en un elemento casuístico más, sin pasado vinculado a un plan divino, y lo que es peor: tampoco sin futuro.

Desde el invento del árbol de Haeckel [el tramposo evolutivo que falseó las etapas embriológicas del ser humano, intentando establecer un parecido con embriones de distintos animales], nació el concepto ‘filogenia’: ‘el desarrollo de embriones de cada especie repite el desarrollo evolutivo de esa especie totalmente’; de modo que la ontogénesis reproduciría la filogénesis. Y en una maniobra similar, versión Lucy-Chita-hombre, se usa la técnica de ‘hibridación del ADN’, para ‘demostrar’ lo ‘mono’ que somos.

Mediante tal hibridación, usando la temperatura de disociación de las cadenas originales y de los híbridos entre las especies a comparar, las bases de cada hebra tienden a unirse con su complementaria: a más uniones, mayor parecido genético. Un proceso que combina dos cadenas antiparalelas de ácidos nucleicos, en una única molécula con doble información, tomando la estructura de doble hélice.

Las bases nitrogenadas quedan ocultas en el interior; así, si se irradia la muestra con la longitud de onda adecuada, la absorción de energía será mucho menor. Si fuera sencilla, los dobles enlaces de las bases nitrogenadas estarían totalmente expuestos a la fuente de energía, dificultando la unión.

En 1960 se supo que dos filamentos de ADN, de dos especies distintas, pueden reunirse y desunirse in vitro, generando una molécula híbrida de doble cadena convencional. Eso se utilizó luego, para determinar el grado de relación ADN, entre chimpancé y hombre. En la práctica, cuando el ADN de simple cadena de dos especies distintas se combina e incuba a 60°C, se formará un ADN híbrido de doble cadena… solo entre las secuencias de bases homólogas. Sólo las secuencias homólogas tienen suficientes pares complementarios para formar dobles cadenas (dúplex) técnicamente estables a 60°C. Se tiene en cuenta la temperatura de fusión, donde la mitad de las moléculas complementarias se unen.

Sibley y Ahlquist, lo explican: (1987, J. Molec. Evol. 26: 99-121). ‘El material del dúplex híbrido resultante [hombre-chimpancé], luego es separado del filamento sencillo de ADN que queda, y es calentado con incrementos de 2 a 3 grados, y desde 55º a 95º C. La cantidad de la separación de ADN a cada temperatura es medida y totalizada, comparándola con el ADN humano-humano reformado como dúplex. Si el 90% de las bases apareadas de ambas comparaciones coinciden, se dice que hay un 90% de hibridación porcentual normalizada.

Pero, [oliendo a ‘deducción conveniente’, contra verdad científica], si el dúplex híbrido de ADN de diferentes especies presenta bases no apareadas, entonces se dice que esto ocurre debido a que ambos incorporaron distintas mutaciones… desde la última diversificación a partir de un común antecesor. Es decir, no se investiga, sino que se condiciona el resultado con respuestas a lo que se espera hallar, dando por ‘hecho’ que el antecesor común es un ‘hecho’, aunque este supuesto se haya basado en lucubraciones; justificando cualquier contradicción que surja.

Mas, Ayala y Valentine (1983), ya avisaron que esta técnica presenta inconvenientes: la enorme cantidad de secuencias presentes en casi todo ser vivo, y la imposibilidad de revisar globalmente todas las secuencias, pues solo se emplean fragmentos de ADN y luego se extrapolan, subjetivamente, a todo el genoma. Por ello, muchos investigadores, anatomistas y morfologistas, cuestionan los datos así obtenidos; a su criterio, no representa un confiable análisis global de ambos códigos genéticos.

Los propios autores del trabajo plantean que aunque el método de hibridación permite comparar una reducida parte del genoma de dos especies entre sí, sin embargo no puede medir cuánto ‘exactamente’ ha cambiado el ADN de las dos especies comparadas. No es el caso de la técnica RFLP: la Huella genética parental, que determina la identidad y la paternidad de personas, circunscrita solo a puntos específicos en los brazos de los cromosomas. Y atención ahora: actualmente también se le llama ‘Huella genética’ a variaciones de la técnica PCR… usada en el controvertido experimento hombre-chimpancé; para darle más ‘feeling’, vaya.

En general hay varios métodos para la hibridación del ADN, entre ellos:

– Marcaje con radioisótopos [Ej: tritio]

– Imunohistoquímicas

– Hibridación In Situ Fluorescente (FISH)

– Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR: Polymerase Chain Reaction)

– Chip de ADN; el más actual y el más fiable

Con respecto al ‘parecido’, chimpancé-hombre, los anatomistas consideran poco probable que un mono caminando con nudillos, y el humano de marcha bípeda, compartan un mismo antecesor común. La respuesta de quienes presentan la ‘invisible’ evidencia molecular, es que eso se solucionó con una adaptación ‘perdida en la línea ‘homínidos’; pero no se dice que para que esto ocurriera, antes habría sido indispensable recodificar y reinscribir todas las instrucciones que aparecen en el ADN del chimpancé, de lo contrario: NADA DE NADA.

Y esto, nadie, en ningún punto del planeta, tiene evidencias de que ocurra, sino todo lo contrario, pues lo que se sabe es que ninguna información se reinscribe y recodifica, si no hay un agente externo que lo ejecute. Desinforman, diciendo que esto se consigue a través de las mutaciones, pero la realidad es que ninguna, absolutamente ninguna mutación, ocurre para mejorar la respuesta biológica, sino para atrofiar en menor o mayor medida a la especie que la sufre: desde un simple diente menos en el arco bucal, por ejemplo, hasta una atrofia mandibular que convierta a la persona afectada en un monstruo… o a las más de 20000 enfermedades de causas genéticas, que derivan en padecimientos constantes, condiciones de vida anormales, y en más ocasiones de las deseadas, hasta la muerte.

Volviendo a la hibridación: se silencia que se hace con pequeñas secuencias proteicas del ADN ‘codificante’: el de los exones, el primero que la Ciencia determinó que ‘instruye’ para crear proteínas. O sea, la información que se da en las aulas y en toda la prensa informativa, es que somos ‘iguales a los chimpancés en un 97, 98, ó incluso 99%’… según el conveniente nivel de manipulación en los laboratorios. NO SE DICE, que ese ‘codificante’ solo representa un 5% de toda la información del ADN.

Para la hibridación se usan pequeños filamentos con secuencias de ADN. Se extraen del núcleo celular, se separan de otros componentes nucleares, y se cortan en pequeños fragmentos de unos 500 nucleótidos. Sabiendo que cada uno es un ensamblado de tres componentes: monosacárido, base nitrogenada y fosfato; siendo la base el principal de ellos, usándose en el experimento la misma cantidad para humano y chimpancé.

O sea, se calla que esta ‘comparación’ implicó una ínfima parte de ambos genomas, pues el ADN humano, en específico, cuenta con 3 000 000 000 pares de bases. Dicho en castizo, para que se entienda mejor: TRES MIL MILLONES DE PARES DE BASES.

En genética, un par de bases consiste en dos nucleótidos  opuestos y complementarios en las cadenas ADN/ARN, conectadas por puentes de hidrógeno. Por ejemplo, en el ADN, la adenina y timina constituyen un par; la guanina y citosina, forman otro par… constituyendo con ese preciso diseño, una estructura perfecta para el modelo de la doble hélice.

Una gran evidencia de que el ADN no es casuístico, sino perfectamente ‘programado’, lo explica Erwin Chargaff, al probar que dichas bases son proporcionales: “el total de purinas (adenina-guanina) siempre es igual al de pirimidinas (citosina-tinina); es más hay tanta adenina como timina y tanta guanina como citosina ” (GRIBBIN, 1986, pág.169).

Toda la genética se fundamenta en estas aleaciones, condicionadas siempre por un par de bases específicas: o uno u otro; jamás se verá guanina con adenina, o timina con citosina… y en el trabajo de laboratorio en el que se fundamentaron para describirnos como ‘hermanos’ de monos, solo se emplearon 500:2= 250 pares de bases. ¡Comparan 250 pares de bases, para decidir sobre la ‘homología’ entre dos especies, cuando solo el ADN del ser humano contiene TRES MIL MILLONES DE PARES DE BASES!

Calculando con simple regla de tres, el 5%: esos ‘exones’, considerados como ADN codificante:

100%————-3 [10 a la 9ª potencia] pares de bases

5%————  X

De donde X= 150’000,000= CIENTO CINCUENTA  MILLONES DE PARES DE BASES.

De ellos, solo se toman 500 nucleótidos para recombinar: 250 pares de bases [500 : 2]. Por tanto, de este 5%, aun se reduce más el porcentaje empleado:

150 000 000———100%

250———  X

Por lo que X= 0.00016 %

Y si nos remitimos al total de pares de bases del ADN humano, tenemos:

3 000 000 000——– 100%

250———  X

De donde X= 25000 : 3 000 000 000= 0.0000083 %

Es decir: los científicos evolutivos se han fundamentado en un 0.00016 %, del 5% del ADN total, para definir nuestra homología genética con los chimpancés. O dicho de otra forma más explícita: Los científicos evolutivos se han fundamentado en el 0.0000083% de todo el ADN nuclear, para decir que genéticamente resultamos homólogos al chimpancé… para ‘hermanarnos’ con ellos en el tiempo. ¡Ese es el verdadero enfoque de lo que se hizo en los laboratorios, ocultando la realidad al mundo!

En esta ocasión, porque interesaba, incluso se obvió el ADN mitocondrial, que aunque mucho más pequeño, juega un papel importante, puesto que casi su 100% representa una descendencia genética por vía materna. O sea, se obvió intencionadamente más del 99.99998 %, cifra imposible de descartar desde la lógica y la razón; claramente colosal, para llevar los resultados a donde les convenía. De nuevo mala intencionalidad, fraude y manipulación, tanto de los conocimientos, como de la información que fue bajada posteriormente a todas las aulas, y a todas las cadenas informativas de la sociedad. ¿Puede ese resultado considerarse honesto? ¿Puede considerarse científico y definitivo?

Según lo emitido: el 99% de homología ADN chimpancé-hombre, se fundamentó en el 0.0000083% de los datos aparecidos en el ‘programa de la vida’ contenido en el ADN nuclear… dejando sin analizar, como si no existiera, y como si no fuera importante, la amplia información genética derivada de línea materna: la de las mitocondrias: esos vitales orgánulos que la misma seudociencia de los cálculos convenientes, pretende presentar al mundo como entidades descendientes de bacterias.

No se enfoca que el 95% de la información del ADN, ha sido el gran ausente del ‘proyecto de hermandad chimpancés-seres humanos’. Pero ya se sabe que ciertas secuencias de ese 95%, (homeodominios, complejos receptores de hormonas esteroides, etc.) tienen afinidad hacia proteínas especiales, con capacidad de unirse al ADN, y con un papel cardinal en el control de los mecanismos de trascripción y replicación.

Estas secuencias se llaman frecuentemente secuencias reguladoras, y los investigadores asumen que sólo se ha identificado una pequeña fracción de las que realmente existen. El mal llamado ADN ‘basura de la evolución’ [siempre me recuerda al fraude de los órganos ‘vestigiales’ que nunca lo fueron], representa secuencias que no parecen contener genes ni tener alguna función. La presencia de tanto ADN ‘no codificante’ en genomas eucarióticos, y las diferencias en tamaño del genoma, representan un misterio que es conocido como el enigma del valor de C. Hoy se sabe, por ejemplo, que hay secuencias de ese enigma C, con un papel clave como reguladores de los genes, como sensores, y como interruptores que les ordenan activarse o desactivarse cuando corresponda.

Hace poco, la revista Science publicó un estudio sobre la utilidad de la investigación de ese enigmático ADN. Un equipo internacional, con participación del CSIC español, describe ‘crucial’ una secuencia del ADN ‘basura’, para el funcionamiento del gen de la hormona del crecimiento. Definen al SINEB2, como implicado en el desarrollo de las células, en la mitosis, el envejecimiento y la longevidad. Lluis Montoliuel investigador del Centro Nacional de Biotecnología, dice que “hay información de indudable relevancia en el ADN intergénico, el mal llamado ADN basura”.

También los telómeros y centrómeros contienen pocos o ningún gen codificante para la cadena proteica… mas son vitales sin embargo para consolidar la estructura cromosomática; otros codifican ARNr, ARNt, ARN de interferencia o ARNi: bloqueadores de la expresión de genes específicos, en momentos programados por la instrucción ADN.

Lo dicho, la evolución de las especies, contiene el mayor cúmulo de errores conceptuales que ha traspasado las puertas de la cultura y educación social. ¿Hasta dónde tendrá la humanidad que soportar indiferente, tanta mentira, tanta obstinación y tanta demencia irreflexiva?

¿Hermanos de chimpancés? No gracias; pasamos de más fraudes; nos hace recordar el significado de ‘Sofisma’: “Razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir aquello que es falso.”


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AMOR, ESPADA, Y FALSAS EXPECTATIVAS.

junio 26, 2008
Premio Excelencia

PREMIO EXCELENCIA

Desde que el hombre fue capaz de reflejar toda información a partir de la palabra escrita, los creyentes en la Fe de Dios fueron evolucionando personalmente según el plan divino, con los fundamentos establecidos en lo que fue considerado como ‘Las Escrituras’. La Palabra de Dios fue dada cronológicamente a los profetas, desde el AT, (39 libros de la Torá) hasta el NT (27 libros), todos los que conformaron la actual Biblia.
Pero, con los siglos, el mundo se dejó influenciar por una enseñanza darwinista basada en hipotéticos ‘miles de millones de años’ que sacarían a Dios de la fórmula de la vida. Así comenzaron a ceder los principios básicos de la fe cristiana; las conexiones entre la forma de pensar, de comportarse y el propio análisis de las enseñanzas de Cristo, fueron variando con el tiempo, de manera constante y desleal, hasta el día de hoy.

Un grupo amplio de creyentes en un único Creador, fue abandonando su conexión con Él, aunque intentando mantener un cierto grado de fe; otros se apartaron por completo, dando lugar a todo tipo de manifestaciones religiosas: hinduistas, budistas, santeros, babalaos, vudúes, espiritistas (que incluso leen la Biblia en sus reuniones)…

Así surgió el recurso nemotécnico satánico [el ‘Divide et Vencis’ Cesáreo]. Luego surtió a las nuevas generaciones de pedagogos y líderes [concientes e inconscientes], apartados de la fe cristiana, que asumieron el poder sobre antiguos colegios y universidades del mundo entero, logrando que esta se percibiera como ‘inconsistente y demagógica’ y que la nueva juventud se volcara, cada vez más, en el movimiento modernista:

‘Todo es relativo; no hay absolutos… la evolución de las especies así lo demuestra.’

Una vez llegados a este punto, se perdió totalmente el respeto por Dios y su subsecuente Creación humana. La evolución de las especies, ya en la mente de muchos, pasa a ser la célula básica de la sociedad, desplazando el carácter tradicional educativo que venía imponiendo la familia, que sí respondía al verdadero proyecto del Creador. Se nació a un nuevo concepto humanista y desapareció de las aulas la verdad sobre la fórmula de la vida.

O sea, el bisabuelo asistía a la iglesia, la Biblia era su libro de cabecera y sabía de nuestros orígenes; así como también del Apocalipsis. Conocía que cruzaba una estación de tránsito que nos evaluaría para nuestra permanencia en otra definitiva y espiritual, bajo el gobierno del propio Jesucristo; así se lo trasmitió a sus hijos. Pero una gran parte de la descendencia de estos, (padres actuales), han desechado por completo el planteamiento del Génesis.

La teoría evolutiva (que solo es eso: una como tantas, no DEFINITIVA), echó por tierra las creencias, fortificándose en una fe debilitada. Los actuales nietos, ya ‘pasan’ por completo de un tema que consideran ‘tabú’, un cuento para tontos; mientras, los biznietos ‘meditan’ con posturas yogas en las montañas, ante la ‘madre Naturaleza’… o se hinchan de wisky y alucinógenos de nueva tecnología, dándose cada vez más a la sin razón y el despropósito.

A esto ha llegado el mundo occidental, incrementándose día a día en el árabe, el hindú, el budista; es decir, de una u otra forma, gran parte del mundo, respondiendo al croquis del enemigo de Dios, se aparta de las creencias primigenias inculcadas por Jesús: almas débiles, lanceadas por el demonio buscador de fisuras penetrables.

Tal error fue fortalecido por los propios teólogos, cuya vanidad hizo que el hombre deformara la verdad, reinterpretando la revelación bíblica; fue revitalizado en el mismo instante en que los ‘doctos de la iglesia’ consideraron determinante una frase sacada de contexto, cuando Jesús dijo que mil días para el hombre eran como uno para Dios, refiriéndose en realidad a la paciencia imperturbable de quien es eterno en el tiempo, no a los días de la Creación, perfectamente definidos en el Bereshit judío, que señala, al fin de cada obra creada: ‘Y fue la tarde y la mañana, el 1º… el 2º… el 6º día’. En ese momento, quien debía ser defensor a ultranza de la Palabra del Eterno, según solicitud a Pedro por parte del propio Mesías, en realidad trasmite a las nuevas generaciones que la Biblia es falible, pues, si existe dudas en uno solo de sus planteamientos, ¿cuál es el creíble?

Cualquier colegio cristiano que comprometa el fundamento del Génesis bíblico (y este es el estado de la mayoría, por error Vaticano), ha iniciado su resbalón por el peligroso canal de la inverosimilitud; si no se corrige la brújula cristiana, unificando la iglesia, como Cristo exige, el final no será otro que el repetido, por importante, en Gálatas 1:8-9:

“Mas, aun si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro Evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro Evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”

En realidad, todo hombre o mujer que se considere a sí mismo un ‘soldado del Señor’, se deprime ante esta situación. ¿Seremos capaces entre todos de normalizarla? Estoy seguro que sí, si lo rogamos al Padre. No hace mucho, leí en un libro, cuyo nombre no recuerdo:

‘Si uno empieza a escarbar en una mina de carbón con una cuchara, se hará un pequeño agujero; pero si se incorporan millones de personas con la debida voluntad, cuchara en mano, esa mina será desvastada.’

¡Qué fácil puede resultar venirse abajo y desanimarse ante los ‘gigantes’ que se han unido contra la Biblia! Gigantes negadores de la Creación, tales como: la prensa, la radio, la TV, las universidades y colegios (incluyendo cristianos/católicos), organizaciones humanistas, gobiernos (especialmente los de izquierdas), toda agrupación filosófica atea…

Contra tal depresión, el antídoto de Dios: Su Palabra. Recordemos la historia de David vs Goliat, en 1ª Samuel 17:42:

‘El filisteo le tuvo en poco, porque era un joven de tez sonrosada y hermoso semblante’

Es decir, Goliat le subestimó, viéndole como un hombre débil; mas, ¿cuál fue la respuesta?:

“Tú vienes a mí con espada, lanza y venablo, pero yo voy contra ti, en nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado.”

David le hizo frente. ¿Cuál fue el resultado? ¡Un gigante decapitado! Opongámonos al gigante evolutivo, en el nombre del Dios Altísimo; les aseguro, con la convicción absoluta de quien sabe de qué les está hablando, que este grande también quedará sin cabeza. Cual ‘ciclópeo’ acéfalo, la mentira darwinista, como el agua que siempre busca su nivel, quedará sellada en el olvido definitivamente; no por nuestra pujanza, sino porque debido a nuestra fe, el propio Espíritu de nuestro Señor Jesucristo tomará el control de la onda cristiana.

Como contrapartida desafortunada, reconocidos disertantes educativos cristianos han editado libros, y escrito artículos, contra la postura de una Creación divina que muchos sostenemos y apoyamos; ante esta situación, es muy fácil que el cristiano de a pie vacile. El ‘instruido’ que vulnera la Palabra del Señor, muchas veces es escuchado por seguidores de Cristo; estos aceptan lo que oyen, dándolo por válido, impresionados por la irracional facundia evolucionista; abrumados ante el léxico seudo científico que les anula.

Incluso en varios centros de estudio e iglesias, muchos académicos son subyugados ante la idea de aceptación y respeto de sus compañeros seculares; como si fuera un premio el obtener respeto y aceptación de los intelectuales no cristianos, a cambio de ceder en principios que el propio Jesucristo, quien mencionó repetidamente a Adán y Eva, a Moisés y al diluvio de Noé, consideró irrenunciables.

Con frecuencia mayor de la debida, se alega que aceptar el Génesis tal cual aparece, resulta demasiado ingenuo, y se alienta a oír a los enemigos de Dios. ¡Cuán bajo hemos caído! ¡Nos exaltamos ante los hombres, aunque estemos crucificando de nuevo al que tiñó con su sangre la cruz, para perdonar nuestros pecados y darnos la opción a la eternidad mesiánica!

Ni siquiera nos detenemos a pensar que la evidencia está a nuestro favor, que los propios descubrimientos de la Ciencia, la dualidad de idiomas usados en la traducción de un ADN nacido antes que la misma vida, la inscripción en lenguaje codificado, y toda la información programada conteniendo la fórmula de la vida biológica, señala, como flecha justiciera, hacia una Creación inteligente, por parte del Todopoderoso.

El apóstol Juan, testigo ocular por 3 años de la instrucción de Cristo en persona; uno de los favoritos del Señor, que contempló con sus propios ojos los muchos milagros de curación realizados, la resurrección de una niña, la de Lázaro y la del Mesías mismo, describe bajo revelación, la verdadera despedida de Cristo: la alerta del Apocalipsis. Y ante el preferir el respeto de los hombres, a la gloria y las bendiciones de Dios, nos dice, en Juan 12:43:

“Porque amaban más la gloria humana que la gloria de Dios. Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió.”

Y, probando que todo ha sido parte de un plan, este hombre-espíritu dice, en Juan 12:38:

“Para que se cumpliese la palabra que dijo el profeta Isaías: ‘¿Señor, quién creerá a nuestro dicho? ¿Y el brazo del Señor, a quién es revelado?’ Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías: ‘Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón: para que no vean con los ojos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.”

Y luego, patentiza que son las Palabras de Jesús las que nos juzgarán, en Juan 12:48:

“El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.”

Todo es definido en la instrucción apostólica; también Pablo profetizó sobre nuestros días:

“Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos.”[2ª Ti 4:3]

Dicho esto, ¿qué nos queda? Dios siempre ha estado al control. Si 7 defensores evolutivos se dan palmaditas y enhorabuenas entre sí por lo ‘bien que lo hacen’, esto les hará sentirse mejor, indudablemente; pero ese estado será efímero e iluso, pues no controlan el Proyecto de la Vida. Y si 700 o 700,000 o 700,000,000 se encumbran a sí mismos, dándose entre sí valores terrenos, sucederá igual: sus criterios jamás podrán alterar el Plan de Dios, que se llevará a cabo, con ellos, sin ellos… e incluso contra ellos, si no cambian.

Es el propio Señor quien viene a reclamar lo que le pertenece; su prédica fue la del amor, pero también resultó claro ante los fariseos, a quienes llamó ‘hipócritas’, evidenciando que ante ciertas posturas agresivas a Dios, Él olvida la diplomacia y pasa de lo ‘políticamente correcto’: al ‘pan’: ‘pan’, y al ‘vino’: ‘vino’. Su profecía Apocalíptica enseña que la 2ª aparición suya será empuñando la espada de la justicia: amor, a quien amor merece; sanción a los conquistadores de castigo.

Soy consciente que se me ha criticado en el blog por intentar ‘asustar’, recordándome que estoy ante gente que peina canas; como si representara el cuento que se les hace a los niños para que coman. Pero sería un irresponsable si no actuara así; a diferencia de otros, yo he escogido la aprobación de Cristo, (aunque venga acompañada de la descalificación, y la burla de la mal llamada Ciencia), antes que la palmadita darwinista. Está escrito:

“El temor de Dios es el principio de la sabiduría.” [Salmos 111:10]

“Aprovecha más la reprensión en el entendido, que cien azotes en el necio.” [Pro 17:10]

Acojámonos al refrán ‘A buen entendedor’; neguemos las falsas expectativas que inducen a pensar que si Dios es amor, siempre habrá tiempo para la contrición. Nuestros relojes controlan horas humanas, pero nadie conoce el ‘kairos’ del Señor; a la hora de partida (individual o colectiva) nos iremos, con o sin maletas. Será el fin de la ocasión de arreglar asuntos con Cristo.

De lo sublime a lo vulgar no hay más que un paso; toda reflexión que nos evite darlo, será sabia. La diferencia de conocimiento que aísla al cristiano de ateos, budistas, hinduistas, musulmanes o cualquier otra manifestación religiosa y/o filosófica, es la identificación con el Espíritu de Cristo. Todas las religiones tienen su líder (incluso los hijos de Darwin), pero ninguno dejó una estela de milagros de todo tipo, y se entregó luego en una cruz, condonando la deuda humana ante el pecado, para resucitar días después.

Puntualizo que no tengo nada contra quien decide no creer, sino contra el que no cree y decide arrastrar a su vorágine a todo aquel inocente que le escucha, haciendo todo lo posible por sacar a Dios de la mente humana, pues es un acto reprobable. Exhorto a todo aquel que lea estas líneas, sin marginar color, sexo o nación (todos somos de una misma raza), a que abran su mente como un paracaídas, al conocimiento del Espíritu, pues él, y no otro, será quien impida que seamos llevados a donde no deseamos.

Seamos buenos y reflexivos; el Señor bendice con el mismo poder que juzga. Guste o no, con independencia de halagos humanos, ya vengan de aldeanos, obreros, sabios, reyes o gobernantes, Cristo regresa con su cetro eterno y definitivo, ungido por el Padre.

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ADN, HUESOS Y EVOLUCIÓN

mayo 13, 2008


SIEMPRE EL DISEÑO; SU HUELLA PERPETÚA

“Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y de los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos taparon; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.”  [Hechos 28:26]

Desde hace unos días he estado meditando sobre cómo la llegada de las nuevas tecnologías a la Medicina ha favorecido la calidad de vida de tantas y tantas personas que, a no ser por este adelanto, estarían condenadas de por vida a una silla de ruedas. Fundamentalmente, me concentré en las prótesis ortopédicas que han permitido reincorporarse a una actividad casi normal, a muchas víctimas de accidentes o enfermedades agresivas.

Sobre todo, me vinieron a la mente aquellas prótesis que no son fijas, y que se ven sometidas día a día a las mismas fricciones y trabajos mecánicos que el hueso al que deben sustituir, intentando responder a las expectativas del enfermo. Imaginé las personas que se auxilian de una para resolver su situación; ejemplos de miembros amputados, caderas destruidas por necrosis o accidente, mutilaciones clínicas, etc.

En las prótesis de columna, por ejemplo, el uso de estos implantes dota a los pacientes de una mayor calidad de vida, permitiendo mantener la movilidad de la zona dañada; contrariamente a las técnicas de fusión vertebral empleadas años atrás. Sin embargo, como consecuencia de la movilidad, el desgaste mecánico de sus componentes puede llevar al fracaso, y aunque suelen durar mucho tiempo si resultan de buena calidad, este siempre será inferior al de las vértebras normales.

Algo similar ocurre con las de caderas; en la actualidad se han perfeccionado mucho, pero, ¿cuánto tiempo dura la ortopedia que la sustituya? Los especialistas coinciden en que depende del material usado, pues la combinación de las superficies de desgaste fijará la durabilidad. Según la actividad del paciente, así se comportará; a mayor destrucción mayor dificultad técnica y compromiso en la vida de la artroplastia. Suelen durar unos 15 años, 20 en los mejores casos, antes de que se manifiesten los problemas de desgaste por fricción.

Hace años, tuve un vecino que, producto de un choque con su coche, tardó muchos meses en restablecerse, luego de complicadas operaciones consecutivas. Se había destrozado el fémur y le implantaron una barra metálica, fijada a este por una cantidad imprecisa de tornillos terapéuticos; una armazón a la que se vio unido hasta que el hueso se recuperara lo suficiente para que el cirujano decidiera abrirle de nuevo, extraerle cada artilugio metálico insertado… y permitir que el propio organismo lograra la curación definitiva.

Se había usado un material sólido, y se habían tomado todas las medidas para que no provocara infecciones. ¿Por qué el especialista no dejó las cosas como estaban, y que esas piezas formaran parte, para siempre, del resto de la pierna? Seguramente, los metales, que son capaces de resistir el peso de muchos vehículos transitando por un puente flotante, también resultarían tan buenos como el más fuerte de los huesos.

Pero la experiencia médica conocía la ‘fatiga mecánica‘ a la que los segmentos metálicos serían sometidos. La estadística acredita el desgaste que sufren las prótesis a lo largo del tiempo, debido a la actividad de la persona en la que ha sido injertada. ¿Qué tiene un hueso que lo hace tan especial, tan prodigiosamente ligero y fuerte al mismo tiempo, y tan resistente al estrés y la fatiga, que logra vencer a la metalurgia más avanzada?

Los rayos X revelan tupidas y finas estrías en el hueso; ‘refuerzos‘ interiores, áreas en las que se incrementa la resistencia, permitiendo soportar más peso, sin aumentar la masa. Un ejemplo de diseño e ingeniería que logra el máximo de eficiencia y ligereza: una resistencia máxima con un peso mínimo, algo que resulta irrazonable admitir desde el azar. La bioingeniería ha determinado que esos ‘refuerzos‘ óseos, resultan coincidentes con las líneas de estrés provocado por la dirección en la que el peso es transmitido.

La evidencia de cálculo y elaboración está servida; resulta imposible responder ante tanta perfección, desde la evolución de las especies enseñada en las aulas, que siempre se presenta como ‘casuística‘, sin la dirección de ninguna inteligencia. ¿Por qué un simple hueso humano, en condiciones normales, es más duradero que uno de metal?

Analicemos lo que ocurre desde su formación: En el embrión existe un precursor de lo que será el esqueleto: tejido cartilaginoso hialino y mesénquina embrionario, que ya tiene una forma característica a partir de las seis semanas. El principal componente de la matriz ósea es el colágeno tipo I que supone entre el 90 y 95% de la matriz orgánica.

El Colágeno Tipo I, es la principal proteína que forma los huesos; su cantidad y calidad la fija la información ADN de los cromosomas progenitores: las ‘instrucciones‘ que aparecen codificadas y luego serán traducidas y transcritas en el ARNm para generar a un nuevo ser vivo, según herencia de ambos padres. El nuevo ser adquiere un gen de cada progenitor; el par heredado es el que regulará la producción de su colágeno y su futuro esqueleto.

No se intenta exponer un tratado sobre la osificación humana, sino de evidenciar, una vez más, que somos producto de un diseño específico, incapaz de resultar por sí mismo ni aunque nos obliguen a tragarnos la mentira de patrones surgidos gracias a miles de millones de años. El tiempo no genera inteligencia, sino desgaste; si no fuera por la sabiduría manifiesta en nuestro ADN, no seríamos lo que somos: el producto de una instrucción detallada sobre cada paso a realizar para fabricarnos, desde que un oocito, la célula germinativa o sexual femenina, que al madurar se llama óvulo, es fecundado por un espermatozoide. ¿Quién está detrás de esa programación de toda la  ‘fórmula‘ humana?

Veamos, a grandes rasgos, cómo se lleva a cabo el ‘milagro‘ del esqueleto. La formación de hueso sigue dos procesos diferentes: la Osificación intermembranosa y la  osteocondral. La primera produce, sobre todo, huesos planos y, como su nombre indica tiene lugar dentro de una membrana de tejido conjuntivo; la otra genera otros tipos, pero todos se constituyen de células óseas: las progenitoras, los osteoblastos, los osteocitos, las tapizantes del hueso (bone lining cells) y los osteoclastos.

En este proceso, algunas células mesenquimales multipotentes, que se hallan en diferentes tejidos del cuerpo, en especial en la médula ósea, formando las membranas de tejido conjuntivo, son transformadas en osteoblastos, y constituyen un centro de osificación alrededor del cual se va formando hueso. Se ha postulado a estas células como fuente potencial de diversas estirpes celulares (neuronales, hepáticas, musculares, cardíacas y óseas), que podrían utilizarse por el propio organismo, para reparar daños funcionales.

El principal producto de los osteoblastos maduros es el colágeno de tipo I que constituye el 90% de las proteínas del hueso. Pero, además, originan otras, como la osteocalcina y las proteínas Gla matriciales, y glicoproteínas fosforiladas, incluyendo las sialoproteínas I y II, la osteopontina y la osteonectina. Algunas más, tendrán actividad enzimática; las más importantes son la fosfatasa alcalina y la colagenasa.

Otro fruto en importancia es la osteonectina, una fosfoproteína que puede interaccionar tanto con el colágeno como con las sales inorgánicas. Es altamente reactiva y se localiza sobre todo, en las áreas de mayor calcificación. La osteonectina (SPRC o BM-40 Secreted Protein Cystein Rich) se codifica por el gen 5q31.3-q32, que si muta, se asocia a diversos tipos de cáncer. Son solo algunas; hay muchas más proteínas que las nombradas.

También se codifican proteínas no colagenosas como la osteopontina (o sialoproteína I), que se une a la hidroxiapatita y es producida por los osteoblastos, [al ser estimulados por la 1-a-1,25-dihidroxivitamina D], las proteínas óseas morfogenéticas (BMPs), que juegan un papel similar al de los factores de crecimiento, y los proteoglicanos ácidos que se hallan en mayor congregación en el área osteoide, en comparación con la matriz calcificada.

Es decir, todo está cuadriculado al milímetro; no son operaciones combinadas al azar, sino que cada una persigue un objetivo determinado y, sobre todo, obedecen a una secuencia explícita, siempre establecida en lo que constituye la matriz de la elaboración: la instrucción preconcebida e inteligentemente codificada para ganar espacio y optimizar el tamaño de la molécula de ADN donde se grabará con huella indeleble… salvo accidentes tales como radiaciones, agentes químicos ajenos a la actividad, etc.

Aunque la dureza ósea depende de los minerales que la formaron, sin retícula de colágeno el hueso sería frágil. Las fibras de colágeno y otras proteínas presentes en la matriz aportan flexibilidad y resistencia a la tensión. Si falta el colágeno o es defectuoso, surgen dolencias como la osteogénesis imperfecta, (huesos de cristal). Y si se excluyen las sales minerales, se derivará una estructura gomosa, flexible y esponjosa. En realidad, el hueso no es macizo, sino que posee muchas zonas interiores que reducen su peso, por donde discurren los vasos sanguíneos que nutren las células óseas. Según el tamaño y naturaleza de estos espacios, los huesos se denominan compactos o esponjosos.

Al igual que la piel, casi todo el esqueleto se forma antes del parto, pero se renueva perennemente, pues como estructura viva que es, está continuamente deshaciéndose y reconstruyéndose. El tejido óseo jamás reposa; siempre trabaja en su remozamiento. Incluso los huesos largos, que al llegar la edad adulta han adquirido su forma y tamaño definitivos, son continuamente remodelados: se destruye hueso viejo y se suple por nuevo.

Esto permite que pueda constituir una reserva continua del calcio que el organismo necesita para funciones que son reguladas por varias hormonas, vitaminas y otros agentes. Una evidencia más de diseño, porque, ¿cómo puede una evolución impersonal, sin inteligencia tras ella, programar todas las tareas con un orden tan específico?

Y que no hablen de algoritmos independientes, que solo existen después de confeccionado un programa. Siempre que se dé una explicación racional de estos sucesos cronometrados, debe irse al punto ‘0’: la programación inicial, el intelecto creador de toda la técnica operatoria que permitirá la vida a partir de algo tan minúsculo como el ADN cromosomático que aparece en el núcleo de la célula.

Por otra parte, vemos que las líneas de transmisión de fuerza varían a lo largo de la extremidad, de manera que con el tiempo, los refuerzos existentes se desplazan del lugar correcto. ¿Por qué el hueso no se fatiga? La respuesta es que este no sólo se enmienda a sí mismo, sino que se rediseña a medida que fluctúan las líneas de estrés.

Ocurre así, porque cada célula lleva en su ADN la instrucción precisa para que el sistema óseo resulte eficiente, al margen de se edad. Su ingeniería siempre responderá para bregar con la mejor precisión ante las fuerzas a las que son sometidos. De hecho, si se hacen mayores (un hombre con una sola pierna, soportando el peso de su cuerpo todo el tiempo), la estructura ósea y muscular de ese único apoyo, se hará más gruesa y fuerte.

Todo lo dicho acentúa que tal precisión es el resultado de un análisis inteligente, no de accidentes fortuitos, coincidentes en eones de tiempo. Si se analiza línea a línea cualquier tratado convencional de Osteología, con las profundidades genéticas que se derivan, se podrá llegar a la conclusión de que resulta imposible que toda esa inscripción que aparece en el ADN celular hayan llegado allí sin previo razonamiento.

En el primer capítulo de Juan, se enseña que los hombres ‘no tienen excusa‘, puesto que la evidencia del poder y la sabiduría de Dios resulta axiomática en toda la Creación. Esto se patentiza actualmente, pues la propia Ciencia humana ha revelado cosas asombrosas sobre el diseño y la complejidad del mundo viviente. La gloria y el honor de esas maravillas de la ingeniería no pertenecen a una descafeinada ‘selección natural‘, sino a Jesucristo, el Creador de todo, y para quien todo fue creado:

“En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Este fue el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.” (Juan 1:1-5)

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ENANTIÓMEROS: EVIDENCIA DE DISEÑO… Y LOS OJOS DEL ESPÍRITU

abril 10, 2008

“Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados. Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad.” (2ª Co 13:7)

DEL CAPRICHO BIOLÓGICO HACIA LA CREACIÓN PLANIFICADA… Y OTROS ANÁLISIS.

Hoy quiero compartir con ustedes varias curiosidades biológicas. Una es el enigma del ‘enantiómero‘, un isómero de una molécula, con idéntica conexión átomo a átomo que esta, aunque difiriendo en su orientación física: gemelos casi exactos… pero diferentes.

Una mañana del 28/IX/1969, los habitantes de Murchison, (norte de Melbourne, Australia), fueron sorprendidos por una lluvia de meteoritos ‘condritas carbonáceas tipoII‘ (CM2), formados esencialmente por carbono y agua junto con amonio, y óxidos de Azufre y Hierro. Cubrieron un área de cinco millas con pequeños fragmentos de roca espacial, colectándose más de 100 Kg; el mayor con un peso cercano a los 7 Kg.

Su textura era similar a algunas rocas volcánicas con pequeñas alineaciones que asemejan fósiles, y se cree que no han sufrido cambios desde los albores de nuestro sistema solar. Tras análisis bioquímicos se detectó la presencia de aminoácidos a concentraciones importantes; algo interesante si pensamos que el hombre también está formado en gran parte por ellos, pues son las unidades básicas que generan las proteínas, y éstas, a su vez, son los materiales y las maquinarias que definen las especies.

El meteorito de Murchison se hace especialmente relevante para el estudio de los orígenes de la vida no sólo por el hallazgo de aminoácidos en su composición, sino porque además, existe un exceso de L-aminoácidos frente a una menor concentración de D-aminoácidos: la primera evidencia natural de la existencia de un posible mecanismo prebiótico de amplificación enantiomérica. ¿Mas, qué significan estos términos?

En Química, se dice que dos estereoisómeros son enantiómeros si la imagen especular de uno no puede ser superpuesta con la del otro. O sea: un enantiómero es una imagen especular (no superponible de sí misma); como cuando usted se mira al espejo, y su brazo derecho se convierte en el izquierdo, pero una simple peca en uno de ellos, ya le identifica y les diferencia. Si intenta superponerlos, por ejemplo, dorso con dorso, no encajarán, son asimétricos o quirales: tienen la misma forma, están compuestas por los mismos tejidos pero su imagen especular no es superponible.

Enantiómeros

Los enantiómeros son moléculas ‘quirales‘: iguales características físicas y químicas, excepto ante la interacción con el plano de luz polarizada o ante otras moléculas quirales. Todos los compuestos de carbono, con 4 grupos diferentes enlazados, (el caso de los enantiómeros) crean un centro de simetría que permite que exista una molécula hermana formada por los mismos grupos y con una configuración de imagen de espejo.

Estos esteroisómeros presentan una dificultad para los investigadores del origen de la vida, pues en los sistemas vivos, solo es utilizado uno de ellos en una secuencia determinada. La forma implicada en los aminoácidos, es siempre la ‘levo‘; para los azúcares y bases nitrogenadas, la ‘dextro‘.

Por eso, cuando las moléculas son sintetizadas en el laboratorio en las condiciones que se creen que habrían existido en la tierra primitiva, ambos isómeros son formados en cantidades iguales. ¿Cómo explicar la predilección ‘Natural’ de escoger solo uno de los dos (en este caso los ‘levo’ para los 20 aminoácidos, si las propiedades entre ambos son idénticas? ¿Y cómo explicar que cuando se va a sintetizar azúcar, siempre se usa la ‘dextro’? ¿Dónde está la información que obliga a tomar, invariablemente, cada decisión?

Se han hecho grandes esfuerzos en laboratorios de todo el mundo, para responder este enigma, pero sin éxitos. Se esperaba que las arcillas lograsen discriminarlos, mas no fue así. A menos que se encuentre otra explicación para la decidida elección de cada enantiómero, la única plausible y correcta, es la existencia de un diseño.

Los sistemas asociados con partículas de arcilla favorecieron el criterio abiogénico. (De lo inorgánico a lo orgánico) Pero, aunque estas son catalizadoras, falta demostrar que todo elemento necesario para una célula pudo ser producido espontáneamente en un mismo lugar, y los primeros modelos de células vivas parecen ser tan complejos como las formas modernas.

Si son necesarios 1023 años para una probabilidad del 95% de lograr una proteína funcional, (100000000000000000000000 años = diez trillones de veces más que la edad datada para el planeta), ¿cuántos no harían falta para conformar toda la estructura necesaria de una simple célula eucarionte?

Otro reto es “la contigüidad de los fundamentos“. Si se necesita una cuantía de moléculas para producir una célula viva, crear una en el Kilimanjaro y otra en el Caribe, no serviría de nada: cada componente debe estar en el mismo sitio, al mismo tiempo. Es decir, que todos los elementos constituyentes de esa primera ‘célula mágica‘, debieron coincidir en tiempo y espacio: una casualidad tan necesaria como improbable… y otra evidencia que direcciona directamente hacia una Creación sabia y calculadora, pues por intragable que resulte para muchos, es la única respuesta coherente con la realidad que palpamos: Somos proyecto, no azar.

También está por resolver en la evolución química el origen de la homoquiralidad. Por ejemplo todos los monómeros tienen la misma “mano dominante” (los aminoácidos son zurdos y los ácidos nucleicos y azúcares son diestros). La homoquiralidad es esencial para la formación de ribozimas funcionales (y probablemente de las propias proteínas).

En la Naturaleza, toda proteína está formada solo por Levo-aminoácidos, no hay posibilidad de una proteína con D-aminoácidos o por una mezcla de D y L-aminoácidos. Esto ocurre también con los azúcares: todos ‘Dextro’. Esto es ‘homoquiralidad biológica‘: uno de los misterios más apasionantes que queda por desvelar, y otra flecha indicando la presencia de una Creación inteligente detrás: ‘diseño, orden y disciplina‘.

A fecha de hoy, nadie ha logrado sintetizar una célula, empleando los componentes básicos que posean las propiedades necesarias para la vida. Sin tal resultado, toda explicación es un sin sentido. ¿Cómo unas simples moléculas orgánicas crearon la primera célula? A esto solo se responde con utopías; algunos indican una temprana aparición de los ácidos nucleicos (“genes-first”), y otros postulan que primero aparecieron las reacciones bioquímicas y las rutas metabólicas (“metabolism-first”). Últimamente están apareciendo tendencias con modelos híbridos que combinan aspectos de ambos.

Religión, filosofía e ideología, se alimentan de dogmas. La creencia en una sopa primitiva en base a que no tenemos ningún otro paradigma es un ejemplo de la falacia lógica de la falsa alternativa. En Ciencia, es una virtud reconocer la ignorancia; no hay razón para que esto sea diferente en la investigación del origen de la vida, que fracasa siempre que se intenta sacar a Dios de la ecuación.

La historia muestra que un paradigma, una vez que adquiere estatus de aceptación (incorporado en los libros de texto), pese a sus fallos, solo es declarado inválido cuando surge otro para reemplazarle. Desde siempre ha existido ese otro, pero la ofuscación evolucionista ha alcanzado tal magnitud, que no hallan espacio para el retroceso; no se le quiere reconocer.

Con objeto de generar más progreso en la ciencia, es necesario que toda esa inteligencia volcada en buscar respuestas en la dirección equivocada, reajuste sus brújulas y se redirija con la orientación adecuada; entonces le serán abiertos los ojos del Espíritu y podrán ‘ver‘ las evidencias que el Señor pone en el camino de los investigadores. Es preciso hacer limpieza en los armarios contenedores de paradigmas erróneos… y en las vitrinas que los exhiben.

Los artículos de este bloc han sido criticados insistentemente por algunos miembros del sector ‘duro‘ de la Biología evolutiva; las ofensas y descalificaciones  llegaron a tal punto que hubo que cerrar los comentarios, dando fin a un debate muy interesante. Ofensas a la progenie del articulista, descréditos sin fundamento, mentiras y frases sacadas de contexto, constituyeron la causa inevitable del fin del intercambio de opiniones.

Aparentemente, la “teoría de la evolución” o “neodarwinismo”, solo incumben al campo de la biología, sin implicación en lo cotidiano; un gran error de concepto, pues más allá del supuesto análisis biológico, esta tesis constituye el apuntalamiento de una ideología fraudulenta que ha influido casi dos siglos sobre gran parte de la humanidad. En realidad se trata de la filosofía “materialista y atea” que sostiene una serie de planteamientos espurios respecto al origen de la vida en el planeta: ¡Cualquier cosa menos una Creación! El ‘yuyu’ a Dios sobrepasa su racionalidad; ¡qué lastima!

El materialismo sustenta que lo único que perdura es la materia: la esencia de todo lo orgánico e inorgánico; niega a Dios como arquitecto de todo lo existente: visible o invisible. Al someter todo, a un factor que siempre transmuta, dictan que el hombre y cada entidad biológica, son condenados a su extinción.

En general, esta noción tiende a hacer del hombre un ser egoísta que vela solo por sí mismo, apartándole de los valores altruistas infundidos por el espíritu desde su interior, y potenciando el inicio de los desastres que sobrevendrán al ser humano que viva negando los códigos del Señor. Pero la espiritualidad de muchos se está imponiendo, incluso en aquellos que se consideran al margen de cualquier pensamiento religioso, intentando proteger al individuo y reencausarle. Si se sabe que de infringir las leyes humanas, habrá sanción, ¿por qué arriesgarnos a violar las de Dios?

La prédica materialista, aun no queriendo, abole muchos valores básicos que deben constituir el fundamento del estado y la sociedad, forjando un conjunto social insensible, que solo persiguirá lo material. La justicia, la lealtad, la honestidad, el sacrificio, el honor o una ética correcta, dan paso a la frase contemporánea: ‘Búscate la vida‘, que muchos apuntan cuando alguien les solicite ayuda; un orden social establecido, pero condenado a hacerse pedazos en un plazo más ágil que tardío.

Los materialistas (que ‘evolucionan’ hacia comunistas), han sido y son, uno de los peligros más serios para el pilar primario del país: la familia. Los ancestrales conceptos sagrados de ‘un estado por la familia‘, son pisoteados por una velada ‘patria potestad‘ estatal’, encargada de imponer ideas anti-creacionistas y anti-Dios en los niños: los futuros líderes y gobernantes.

La teoría de la evolución constituye el llamado fundamento científico del materialismo, del cual depende la ideología comunista. Es una realidad que las ideas materialistas (siendo las de Marx las principales), están colapsando actualmente, debido a que cada día más, la teoría evolutiva está siendo absolutamente invalidada por los descubrimientos de la ciencia moderna, que paso a paso, demuestra que todo lo existente obedece a un proyecto inteligente y no al caos que se promulga.

La ola materialista llegó a las costas europeas con tal intensidad, que España se convirtió el 30-06-2005, en el cuarto país del mundo en reconocer la opción ‘nupcial‘ a los homosexuales, junto a Holanda, Bélgica y Canadá. La unión entre ellos ya puede considerarse como ‘matrimonio‘; triunfando incluso sobre la misma Naturaleza que les niega la capacidad de procrear, y sobre los propios derechos del niño a convivir en un hogar que responda al proyecto de toda la vida (mamá y papá incluidos), que la ‘justicia de las urnas‘ supeditó a la supremacía ‘gay‘.

Una parte de los españoles se rasga las ropas cuando se alza una voz contra lo ‘políticamente‘ correcto; pero no lo hace cuando un niño, sacado a pasear un domingo por sus padres en su día de descanso, que deciden inculcarle la educación convencional, es obligado a ver el desfile del ‘orgullo gay‘, y además se les instruye el lunes sobre sobre lo ‘normal‘ de la homosexualidad en las aulas, mediante la ¿Educación para la ciudadanía?…

¿Dónde están los derechos de esos padres, pagadores de impuestos, a educar a sus hijos como entiendan mejor? La opción gay es individual; todas sus manifestaciones deben buscar la privacidad, no intentar arrastrar a la gente a sus pensamientos o normas de conducta. No existe un día del orgullo ‘masculino‘ o ‘femenino‘; cada cual morirá su muerte y tiene derecho a vivir su vida según sus propias decisiones… pero sin imponer sus inclinaciones al resto de sus semejantes.

He escrito varias veces que esto no es una cruzada contra los ‘homo’, pues todos tenemos algo reprobable en nuestras vidas y la Biblia no cuantifica cuánto demérito tiene una falta o la otra. Solo puntualizo sobre el hecho real que, al menos, debería salir el defensor del menor, en reclamo de lo que a este también  le pertenece en la sociedad. El Proyecto del Hogar debe ser invariable, pues ni se debe ir contra la corriente ni se puede reclamar todo lo que deseamos. Si un adulto alucina por una menor de edad, la sociedad va a por él, haciéndole pagar por ese delirio, pues va contra los derechos de la joven y de los padres que la educan.

En cuanto a educación, moral y cívica, España no será de las primeras, pero en otros aspectos, ha metido la 5ª marcha y, entre las leyes anti Cristo, el SIDA, y el cada más más incipiente consumo de drogas y alcohol por parte de la juventud (el futuro del país), ya se ha colocado en la vanguardia internacional. Sé que muchos se escandalizarán con mis palabras, pero, díganme: ¿Estoy diciendo algo que no sea de dominio público a nivel mundial? ¿Hay que sentir orgullo por lo ‘politicamente correcta‘ que se ha vuelto la sociedad española y por la fama de ‘modernista‘ adquirida?

Creo que los padres y la jefatura del estado deberían concienciarse más sobre estas deficiencias; pienso que los medios de comunicación deberían reflexionar sobre el papel que les corresponde en la actualidad, pues el futuro nos pasará la cuenta a todos, irremediablemente. Afortunadamente, hay una gran representación de España que cada vez tiene una participación más importante en los triunfos científicos del planeta; el Gobierno debería estudiar qué sistema de educación han usado los padres de esos que tan exitosamente han corrido su buena carrera, e intentar institucionarlo, para bien de todo el conjunto de la población futura.

Si alguien roba, estafa, amenaza o viola, las leyes se lo comen, al atentar contra el derecho a la paz individual, pues lo que está mal, mal está. Tampoco hay ‘derechos humanos‘, si las revindicaciones se sustentan en la indefensión de alguien incapaz de decidir por sí mismo. Mala praxis para el que nada contra la corriente establecida por quien creó el cauce de la vida, e igualmente negativa para quien le aplaude por hacerlo… en todos los casos.

Somos algo más que materia y hay una expectante vida eterna; en el medio estará el ajuste de cuentas. ¡Qué El Señor nos abra los ojos del Espíritu, y nos dé discernimiento, para que el Juez nos declare inocentes!

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CITOCROMO ‘C’: GRAN ALIADO ANTI-EVOLUCIÓN.

abril 7, 2008


“… y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,  instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo?” (Romanos 2:19)

CANTATA CITOCROMÁTICA Y OTRAS SINFONÍAS.

Días atrás, leyendo sobre el citocromo, me maravillé de todo lo que este encierra en sí mismo, pese a su ínfimo tamaño. Esta proteína de color oscuro, desempeña una función vital en el transporte de la energía química, en todas las células vivas. Las células animales obtienen tal energía de los alimentos, mediante el proceso de la respiración, mientras las plantas la capturan de la luz solar, por razón de la fotosíntesis… y los indispensables citocromos intervienen en ambos procesos.

Estos, poseen un anillo nitrogenado llamado ‘porfirina‘ que contiene un átomo metálico (de hierro o cobre), que le da su característico color oscuro. Hay tres grandes tipos de citocromos: nominados como ‘A’, ‘B’ y ‘C’. Este último, resulta un componente de la cadena respiratoria mitocondrial de la mayoría de los eucariotas, situado en la membrana mitocondrial interna. Está codificado por el ADN nuclear y se sintetiza como un precursor que posee una presecuencia N-terminal de 61 aminoácidos. Parte de esta presecuencia es separada por una proteasa de la matriz, cuando el polipéptido se inserta en la membrana interna; así, el ‘citocromo C‘ queda embutido con la orientación adecuada.

Considerando a esta proteína como una parte constituyente vital de la célula, nos resulta imposible analizarla sin establecer una relación con esta, su reproducción, y la coordinada interacción metabólica que ocurre en su interior. Por ejemplo, examinemos la reproducción: ¿cuál es el nivel mínimo de información que necesita una célula para que sea capaz de reproducirse?  Y, ¿de dónde sale esa información?

Existen varios enfoques-respuestas para esta pregunta; probablemente el más válido lo ofrece el estudio del organismo unicelular más complejo: el eucarionte. Tal trabajo, proporciona estimados de varios centenares de millones de pedazos de información (100,000/1,000,000 nucleótidos). Otros insisten que un enfoque empírico reducionista sería más racional; es decir, lo que la célula necesita, como mínimo, para poder llevar a cabo la reproducción.

Las cifras dependen en gran medida del optimismo del autor en cuestión, pero, excepto en los casos de extrema ingenuidad, estas giran en torno a 100 proteínas con funciones específicas de duplicación, transcripción y traducción. Fabricar proteínas de forma reproducible requiere información compleja, que debería estar primeramente disponible en forma del ADN o ARN. Mas, como el contenido de información en el ADN o ARN se manifiesta fundamentalmente, en las proteínas producidas gracias a la relación entre ambos, los problemas son semejantes en cada caso.

Analicemos con atención las dificultades inherentes a la creación de la proteína citada unos párrafos antes: el ‘citocromo C‘. Constituye un ejemplo práctico, ya que está muy distribuida en la naturaleza, y es una de las mejor secuenciadas. Debido a que está presente en prácticamente todos los organismos, tendría que haber aparecido en los primeros procesos proteicos a nivel celular, desde los inicios de la actividad biológica en el planeta.

Este citocromo contiene una secuencia de alrededor de 110 aminoácidos, y todos los de más de 100, ya han podido ser procesados en los laboratorios de genética. Por lo tanto, con respecto a tal proteína, podemos tener una estimación razonable y sofisticada de lo que sería necesario para producir, a partir de ella, una molécula funcional. En cada punto de elaboración de los 110 aminoácidos, se puede determinar qué sustituciones son permitidas a lo largo del espectro total de las proteínas secuenciadas.

Por ejemplo, en la posición 93, el aminoácido presente puede ser Phe (Fenilalanina), Met (Metionina), Ile (Isoleucina), o Leu (Leucina). Cada una de estas variaciones generan una proteína ‘citocromo C’, totalmente operativa; así que se puede afirmar que, del uso de cualquiera de estos cuatro aminoácidos en la posición 93, puede resultar una proteína que responda a todas las expectativas sobre ella.

Un cálculo semejante de las posibles variantes para cada posición de los aminoácidos nos puede ofrecer una probabilidad mínima, muy útil, de obtener un citocromo C, debido a mutaciones de aminoácidos. Cálculos cuidadosos hechos por Hubert Yockey (1992) aclaran que una molécula de citocromo C funcional podría ser obtenida en 2 x 1075 tentativas, en caso de que todos los aminoácidos presentes estuviesen en cantidades equimolares y no hubiese moléculas competidoras o esteroisómeros.

Si por otra parte, se aceptan los optimistas cálculos de Sagan, de 1044 aminoácidos presentes en su sopa primitiva, y si pudiéramos simultáneamente añadir un nuevo aminoácido a cada una de las 1044 cadenas en formación, cada segundo, hasta el primer error, se necesitarían 1023 años para tener una probabilidad de 95% de lograr una molécula funcional de citocromo C en este sistema. Haciéndolo de alguna forma evidente: 100000000000000000000000 años. O sea, diez trillones de veces más que la edad que es generalmente aceptada para el universo.

El citocromo C, es una molécula muy liberal comparada con, digamos la proteína histona A3, muy invariable y que presenta solo 3 aminoácidos diferentes entre la genética del guisante de jardín y la del hombre. Para producir una única proteína histona correcta en este mismo sistema, serían necesarios casi 1060 años, con un 95% de probabilidades de efectividad teórica.

Y esto, considerando que solo se formaran enlaces alfa, (los beta péptidos no son procesados en la célula como péptidos naturales) y que no hubiera aminoácidos no-proteínicos competitivos, en un sistema donde tales tentativas pudieran ser ejecutadas. Suponiendo en ambos casos el sistema idóneo para los orígenes, vemos que en realidad no es factible en el espacio tiempo dado; es imposible realizar la síntesis de proteínas en base a ácidos nucleicos, conteniendo información relevante, en el tiempo considerado, pues sería necesario mucho más.

Se ha analizado todo cuidadosamente, para tratar de hallar una solución al dilema del origen de la vida. Aunque se expandieran los cálculos de probabilidades con todas las substituciones funcionales posibles, para una proteína que resulta bien conocida, se aprecia que su obtención espontánea es prácticamente irreal, aún en las condiciones más optimistas. ¿Cómo entonces asegurar que se pueda producir no solo una célula viva, sino los muchos millones que son necesarias, si ni siquiera se logra originar una proteína funcional en los tiempos eónicos propuestos por la Ciencia?

La teoría de la evolución de las especies, a la sombra de una inconcebible selección natural, resulta incapaz de dar respuesta al origen de la primera proteína imprescindible para la formación celular, y se contradice a sí misma en el análisis de base, cuando se calcula el tiempo necesario para la generación de la vida biológica en el planeta. Los argumentos que la nutren resultan insostenibles ante el análisis, pues los cálculos dictan que las reacciones químicas ineludibles, son imposibles de obtener en la práctica.

Lo verdaderamente congruente, es pensar que todo lo existente es un objeto de diseño, cálculo y construcción; una vida pensada por una inteligencia infinitamente superior a la humana, cuya sabiduría, por mucho que ha avanzado, se ha demostrado incapaz de dar respuestas razonables a la lógica necesidad del ‘saber‘, manifiesta desde los ‘¿Y por qué?’ de todo niño, mucho antes de llegar a la edad adulta.

Hurgar en los orígenes, desenterrando tumbas y haciendo disertaciones filosóficas sobre lo que nadie experimentó, no lleva a la humanidad en ninguna dirección; no resulta una actividad constructiva, sino más bien una desafortunada pérdida de tiempo, recursos y conocimientos, que bien pudieran emplearse en el desarrollo de un futuro que mejore las condiciones de vida, la salud y la necesaria alimentación del hombre.

Lo que necesitamos saber de nuestro pasado, ya está escrito por el Creador de todo. Lo verdaderamente importante es mirar hacia adelante con los ojos del Espíritu; hacia el paso siguiente a esta limitada vida material en la que alimentamos carne. Meditemos en la real posibilidad de una vida eterna en otra dimensión, inconcebible para todos aquellos que no son capaces de ver lo invisible, aunque su existencia resulte evidente en el mismo entorno en el que nos desplazamos durante nuestro tránsito terrenal:

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios…” (Romanos 1:19)

La vida, la muerte, y el principio y final de los tiempos, encierran más enigmas de los que la Ciencia puede alcanzar a descifrar, pues ese conocimiento está limitado al Creador Todopoderoso; todos los esfuerzos científicos deben ser dirigidos hacia el altruismo y la conquista de aquello que conduzca al género humano a un mundo más justo, equipartido y honesto. Todo lo que indique avance, dignifica ante el Señor; de la misma forma que todo lo que sea poner en dudas su Palabra, devendrá en resultados negativos personales, en el inexorable momento final al que cada ser humano deberá enfrentarse.


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