LA TECNOLOGÍA Vs LA SALVACIÓN EN DIOS.

enero 15, 2013

 15 de Enero/2013

Hace poco terminó en Las Vegas, USA la feria Internacional de Electrónica CES. Allí, Panasonic mostró su nueva gama de electrodomésticos (hornos, aire acondicionado, lavadoras, etc) controlados mediante un smartphone con soporte NFC y la aplicación debida. Hubo muchas novedades de distintas empresas; Samsung mostró la de un teléfono celular con pantalla de colores, flexible, por ser plástica y no de cristal, y con el grosor de una hoja de papel: un artilugio del tamaño de una caja de fósforos.

Una vez leí: “Nada es veneno, todo es veneno; el secreto está en la dosis.” Y eso se aplica en que los avances mal usados son dañinos. Hoy hay más accidentes de tráfico  por distracción con el móvil que hace unos años. Al principio solo se llamaba o respondía llamadas o se leían y remitían SMS mientras se conducía; pero hoy va in crescendo el que la cámara de un helicóptero policial detecte el uso de los modernos Androids y Cia. como navegadores. Estando al timón, igual se busca la vía de acceso desde Lepe a Madrid, que se habla o está pendiente de e-mails o se dedica atención y tiempo a los ‘whatsApp’ que cada vez más esclavizan la voluntad del ser humano.

Además, la cita de Las Vegas, más allá de los sin duda pasmosos avances exhibidos, dedicó (este año más que el anterior) conferencias a la relación entre tecnología y placeres carnales. Por ej: el fabricante canadiense Standard Innovation presentó un vibrador para parejas, con la oferta de ser ‘el único que puede ser usado durante las relaciones sexuales’. En esa misma feria, se presentaron debates como: ‘El sexo no envejece’, ‘La ciencia se encuentra con la sexualidad y ‘El sexo en tiempos digitales’.

Más allá de las innegables ventajas que el desarrollo tecnológico aporta al campo de la industria en general, y de la salud en particular, también se ve como algunos, en su afán de ganar dinero, venden su alma al diablo y usan la tecnología como trinchera anticristo. Cada vez más subyugan al espíritu y al corazón humano. Hay invenciones que, más que ser un aporte positivo a la sociedad, violan las leyes de Dios y trasmutan en drogas virtuales que arrastran las personas hasta su destrucción definitiva.

Jugar al bingo, ver pornos en HD, intercambiar archivos pedófilos, fabricar bombas, etc, cada vez está más al alcance no solo de adultos, sino de menores de edad. Y no hay quien pare esa noria. Los alumnos en clase están más pendientes de videojuegos, Facebook, recepción de fotos, pornografía, etc, que de su superación personal.

Y lo más preocupante es que ese peligro está tocando las puertas de la misma iglesia cristiana, con la venia y/o apatía de sus dirigentes. No digo que haya visto el uso de la pornografía dentro de las iglesias, pero sí que he detectado a alumnos en sus zonas wifi, supuestamente comprometidos con Cristo, más pendientes de los juegos y correos a través de sus smartphones, que de las clases de Evangelio.

Y esto es sin duda un gran obstáculo, no solo para ellos, sino mayor aun para los dirigentes que con un alto grado de responsabilidad no han decidido todavía atacar ese problema. Algo crucial, pues se trata del futuro de la iglesia cristiana.

Por otra parte, para el mundo implicado con el compromiso de ‘salvar al planeta’, opuesto a la contaminación ambiental, malos políticos, desigualdades sociales, etc, la protección de la Tierra es la garantía de la salvación personal futura. Priorizan lo subjetivo a lo objetivo; dicen que ese amparo depende de las gestiones y luchas de los débiles contra los poderosos. Sin embargo, deberían apagar esa luz larga que pretende ver al mosquito del futuro sin detectar al elefante del presente, y en su lugar dejar que prenda en el interior la luz que guía en Verdad a la Salvación individual.

Dios dice muy claramente cual debe ser nuestra preocupación prioritaria:

Oíd, oh cielos, escucha, oh tierra, y regocijaos, vosotros los habitantes de ellos, porque el Señor es Dios, y aparte de Él, no hay Salvador.

Esto también dice el Señor:

Yo, el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin. Grande será su galardón y su gloria; y a ellos revelaré todos los misterios ocultos de mi reino desde los días antiguos, y por siglos futuros; les haré saber la buena disposición de mi voluntad tocante a todas las cosas pertenecientes a mi reino. Aun las maravillas de la eternidad…

O sea: sin rectitud no hay avance espiritual; la corrupción sigue morando en nosotros, y no podremos ser herederos de la promesa, por cuanto en el reino de Dios (que Jesús nos promete si somos fieles a su legado) es imposible que moren la pureza con la impureza; tal mezcla es tan imposible como la de aceite y vinagre en sus estados naturales.

En realidad, la contaminación del planeta es secundaria ante el peligro de la notoria corrupción que alcanza el alma humana en los tiempos actuales. Más que preocuparnos por el efecto invernadero, la toxicidad de los gases industriales, la tala de árboles, la matanza de ballenas, o la posible extinción del colibrí esmeralda, el lobo rojo, o el gorila de montaña, deberíamos alarmarnos muy seriamente por lo que verdaderamente está en peligro de extinguirse por fuego: el alma humana.

Yo doy testimonio de que es cierta la advertencia del Señor Jesucristo que aparece en Luc 16:19, cuando cuenta la historia de Lázaro el mendigo, que va al Paraíso, y el rico sin nombre, condenado al infierno. (Había perdido su nombre debido a la contaminación de su alma; por esa razón no aparecía inscrito en el libro de la vida)

No voy a describir aquí esa historia, pero les sugiero que la lean, porque contiene más verdad y conocimiento para salvación, que el que puedan hallar en ningún otro libro. La angustia tormentosa del rico en el infierno que ahí se relata, es un aviso para los que insisten en ignorar las advertencias de Jesús, el Hijo de Dios, de quien de nuevo doy testimonio; a quien vi el 2 de enero del 2009 (Él sabe que es cierto), y con quien conversé en visión. Su misericordia me alcanzó, exhortándome al arrepentimiento, bajo una amonestación severa debido al trato que había dado en mi blog a los defensores de la evolución, por haber respondido a sus insultos y descalificaciones con igual ofensa.

Categóricamente, el Señor me ordenó que no diera a nadie por muerto, pues yo mismo lo había estado, y Él me había rescatado. Me ordenó borrar cada insulto mío, uno por uno, dejando los otros, en más de 2000 debates; ello me llevó más de un mes. Y aprovecho la oportunidad por si ha quedado alguno, para que me lo hagan saber y pueda suprimirlo.

Posteriormente, el 13 de septiembre del 2011 me condujo en espíritu al infierno, y luego me dio evidencias de que esa visita había sido cierta, y que debía testimoniar sobre ella. Nunca me ha revelado el Paraíso; probablemente porque aun estoy lejos de él; pero prometo que si alguna vez Él me muestra al menos una pequeña parte de esa Plenitud, también hablaré de ello; contaré, para esperanza, todo lo que me autorice contar.

Más allá de esto, advirtiendo sobre el infierno, el propio Dios expone, refiriéndose a la resurrección de los muertos para juicio, cuando el Señor Jesús regrese:

Y saldrán, los que hayan hecho el bien, en la resurrección de los justos; y los que hayan hecho el mal, en la resurrección de los injustos.

“La resurrección de los injustos”… ¿de dónde resucitan? Sabemos que los justos van al Paraíso cuando mueren pero, si Jesús instruye en el capítulo 16 de Lucas que el mundo de los muertos está dividido en dos: Infierno y Paraíso: ¿A cual pertenecen los injustos sino al infierno? Y por si alguien quiere acomodar esto a sí mismo, diciendo que han sido buenos, y que eso no va con ellos, les remito la frase del Señor:

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra

Todos somos pecadores, en mayor o menor medida, en público y/o en secreto; y jamás podremos estar en su presencia si morimos en pecado. Deberemos purgar nuestras faltas con dolor y sufrimiento, en el sitio preparado para ello desde el principio de los tiempos. Reajustemos el alma y el espíritu, pues no hay más tiempo que este para ponernos en paz con el Señor Jesús a través del bautismo por arrepentimiento y la fidelidad futura.

Aprovechemos los avances tecnológicos para todo tipo de bien; para todo lo que sea útil a la humanidad… pero huyamos como de la propia muerte, de la tecnología diseñada para conducir a la corrupción moral del espíritu. Sigamos con decisión inquebrantable la flecha que guía hacia Cristo, el rastro de sus pasos: Su Evangelio.

Si somos negligentes respecto a este aviso, haremos un muy mal negocio. Den por seguro que habría que pagar una hipoteca con un interés muy alto, y muy extenso en el tiempo, por una lúgubre y pavorosa residencia que, si nos esmeramos, todos podemos evitar.

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EL ALMA DE LAODICEA EN ESPAÑA.

febrero 6, 2011

7 de febrero/2011

Hoy me ataca una verdad filosófica: “Un país que renuncie a su historia, deja de pertenecer a sí mismo para ser esclavo de la historia impuesta por otros”. Se patentiza en que España ha declinado sus propios valores para adoptar viejas e inútiles ideologías extranjeras que jamás dieron buenos frutos ni siquiera en la propia tierra donde germinaron. La Hispania mencionada por el apóstol Pablo en sus cartas, aun está sumida en el odio generado por una cruenta guerra civil debida, no al cristianismo, sino al deseo de apartarse de él y de las leyes de Dios que este implica.
 
Es probable que la mayoría de los adheridos a ‘La República’, al entonar la Internacional Socialista, no fueran conscientes de la Palabra que sellaron [y que sellan quienes aun hoy la cantan] en el libro que acopia la causa abierta por Dios contra el humano. Su letra dice:
 
No más salvadores supremos, ni César ni burgués ni Dios; nosotros mismos nos haremos nuestra propia redención”.
 
Los chinos tienen un proverbio que reza: “Uno es amo de su silencio, y esclavo de lo que conversa”. Y el propio Jesús advirtió que nuestras palabras nos juzgarán: [Mat 12:36-37]
 
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”
 
Y esa instrucción profética de Jesús fue científicamente acreditada [casualmente], por el célebre neurocirujano Wilder Penfield. Con más de mil operaciones a cerebro abierto, investigando la epilepsia, escribía lo narrado por sus pacientes respecto a vivencias ya olvidadas; tan lejanas a veces, que se remontaban al período de niñez entre amigos, primos y familiares.
 
Con total consciencia referían lo que ocurría mientras el investigador cambiaba de posición los pequeños electrodos que usaba en sus cerebros. Se azoraban y comentaban que se veían y oían a sí mismos, como si un vídeo proyectara sus pasados en la pantalla de su mente. Un lejano recuerdo, ya olvidado, pero enigmáticamente vivo en algún punto del subconsciente que ni el propio especialista pudo situar. Y eso evidencia que, como predijo Jesús, estamos encadenados a nuestros actos y palabras de por vida.
 
Por otra parte, un documento resulta históricamente cierto si ha sido comprobado. Así, existen pruebas, por ejemplo, de la existencia de Alejandro Magno; y eso le constituye per se en un personaje histórico. Y por tal razón se le estudia en todo instituto de bachillerato y en algunas facultades universitarias. Así, desde la lógica y la razón resulta incomprensible que otro más reciente: Jesús de Nazaret, cada día se está desalojando de las clases de historia en sociedades tradicionalmente cristianas; aun existiendo más pruebas fehacientes de la existencia de Jesús de Nazaret que la de Alejandro Magno: judías, romanas y cristianas.
 
Creo que algo tiene que ver con ello que el macedonio es todo un icono gay, y el malgobierno de estos tiempos antiCristo evita caer en ofensas políticamente incorrectas que luego se vuelvan contra ellos en las urnas. Así, el Gobierno Occidental del planeta se sume cada vez más en el ateísmo y la enemistad con Dios; y lejos de rectificar, profundizan en su alejamiento con alevosía y saña, perdiendo todo el respeto por el Creador de cada milímetro que pisan, y de cada centímetro cúbico del aire que respiran.
 
Sin embargo, el Cristo ignorado en clases de historia, es más histórico que el conquistador de Persia. Lo acreditan los muchos testimonios de personas que convivieron con Él durante años, y que no recibieron ningún dinero por dejarlo escrito, pues no existía comercialismo editorial en aquella época.
 
También sus propios enemigos judíos, que le crucificaron [Sanh 43ª, y 107; Sota 47b; J. Hag. II,], y crónicas de escritores del siglo I y II, como: Cornelio Tácito (54-119), Suetonio (60-122), Plinio el Menor (62-113), Luciano (90), Celso, y el Príncipe de Bitinia, hablan de Jesucristo. Además de los relatos del historiador Flavio Josefo, judío y ciudadano romano, que en el año 64 fue a Roma para interceder ante Nerón, a favor de la liberación de sacerdotes judíos amigos en cárceles romanas. En ‘Antigüedades Judías’, menciona al Jesús de Nazaret histórico, en el capítulo XVIII.
 
Por eso es que, comparando el hoy con la verdad histórica española, resulta antiacadémico el esfuerzo constante, desmedido y malintencionado por sacar al Crucificado de las clases de Historia, de Moral, y de Cívica. Al abandonar los valores propugnados por Jesús, se vacían los fundamentos y el respeto, ya no solo a los semejantes, sino a sí mismos, a los propios profesores, y, en apabullante espasmo, hasta a los mismos padres.
 
El cristianismo, cada vez más negado a los niños desde décadas, mucho [si no todo] tiene que ver con que España esté hoy a la vanguardia en consumo de cocaína y todo tipo de estupefacientes conocido y por conocer. La juventud española se ha convertido en conejillo de indias de todo laboratorio internacional que lance al mercado cada nueva bazofia drogata concebida en esta vorágine de degradación moral que succiona al planeta.
 
Y no solo ahí son abanderados los jóvenes españoles, sino en cuanto a afectados por el UVH [alias SIDA], fracaso escolar europeo, consumo de alcohol a nivel universitario, relaciones sexuales precoces, tatuaje del cuerpo, piercings, abortos, etc.
 
Algo ya previsto hace miles de años en el Salmo 11:2-3, como efecto del negar a Dios:
 
Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Y, si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué será del justo?
 
Los fundamentos fueron establecidos durante toda la instrucción de Jesús, hasta su Testamento. En términos jurídicos, un testamento es la declaración donde alguien expresa su última voluntad para que se cumpla luego de su muerte, respecto a sus bienes, y los asuntos que le conciernen. Es decir, constituye un documento con la disposición de alguien para después de su muerte; siendo el testamentario la persona encargada por el testador para hacer cumplir Su última voluntad.
 
Jurificar es convertir en ley lo que antes era una norma de conducta. Jesús de Nazaret advirtió a escribas y fariseos que alteraban la ley, buscando la gloria de hombres. En el imperio romano, un jurisconsulto era el intérprete del derecho civil; su resolución tenía fuerza de ley. Y eso ha llegado hasta nuestros días; de hecho, el ‘Derecho Romano’ es una asignatura de obligado curso en las facultades fábricas de abogados de casi todo el mundo.
 
En general, caer bajo jurisdicción de alguien es someterse a quien tiene potestad, competencia, y jurisdicción para juzgar sobre el conflicto que se califica. Por tanto, ese alguien es competente para dictar sentencia sobre el sometido. Lo jurisdiccional refiere el territorio bajo jurisdicción; y Jesucristo es el juez omnijurisdiccional que volverá para juicio.
 
Jesús pedirá cuentas a sus testamentarios, que no somos otros que los cristianos, respecto al cómo hemos difundido y presionado para que se cumpliera Su legado. Y todos sabemos que el Señor reprende la ociosidad en sus asuntos; es algo que Su iglesia conoce de sobra, porque Él mismo se lo ha hecho saber, reiterándolo prácticamente en cada uno de sus sermones.
 
 Aun insistió sobre ello luego, a través de sus apóstoles, y escribas del Nuevo Testamento; y por última vez de nuevo, en ámbito general, al presentar al apóstol Juan, con categoría de ley, lo que constituyó su último legado testamentario apocalíptico, el que predomina sobre el resto, pues en jurisprudencia se sabe que lo último prima sobre todo lo anterior.
 
Hay un ulterior aviso del Señor sobre el peligro de sumirse en vagancia evangelística: el falso nirvana cristiano del ‘ya salvos gracias a su sangre’; el pensar que con volverse a Él en contrición ya todo está hecho, sin necesidad de ningún otro esfuerzo. Apo 3:14-22 dice:
 
Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
‘Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
 
Esa fue la última; la inicial [con paralelo en Lucas 6:12-49] es recogida en Mateo 5:11-15 su primer discurso, el sermón del monte galileo, Sus conocidas ‘bienaventuranzas’:
 
Bienaventurados sois si por mi causa os vituperan y persiguen, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, pues vuestro galardón es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas de antes de vosotros. Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos quienes están en casa.”
 
A quien no lo sepa, le diré que ‘almud’ [al-mud] es una palabra árabe que define una medida de capacidad… para zonas áridas, donde no hay frutos. De modo que aquí estamos ante otra aleccionadora y advertente parábola de Jesucristo.
 
En el AT, el sacerdote ofrecía el sacrificio en el templo, mas los animales eran inmolados fuera. Así, simbolizando el cordero perfecto, sin manchas, Jesús salió con Su Cruz hasta el Gólgota, y allí se ofreció a sí mismo en carne, sangre y agua, como puente de reconciliación con Dios.
 
Salgamos pues del templo con Cristo, como Él salió. Recorramos España, y lo que haga falta; engrasemos las rodillas y llevemos nuestros pasos como Él, fuera de la cómoda estancia, enfrentando vituperios y lo que venga. Incluso, si Él lo decide, la propia cruz que nos haga digno ante sus ojos.
 
El profeta Jeremías, que tuvo el alto honor de ser interlocutor del mismo Dios, murió apedreado. Otro grande, Isaías, fue serrado por la mitad. Urías murió a espada; también Santiago. Pedro alcanzó su gloria a través de muerte invertida en cruz; Juan Bautista y Pablo conocieron la eternidad en Cristo a través de la decapitación.
 
Sin embargo, a gran parte de la iglesia cristiana española le pesan los pies. La alabanza es buena y necesaria; y la palabra del Pastor fiel a Cristo, guía para mantenerse en el camino hacia Sión… pero es en la calle donde reina el pecado, y allí debemos ir, denunciando que lo malo y lo bueno del mundo será apartado para siempre por el Jesús Juez, Salvador o condenativo en Su retorno, según corresponda a las actitudes individuales.
 
“El último continente por explorar es la profundidad interior del alma de Laodicea latente en el ser humano. Esa enemistad íntima, esa tibieza frígida, y ese cansino discurso que busca gloria de hombres bajo el abrigo de los templos; algo sobre lo que Cristo advirtió y profetizó que nos resultaría muy difícil reconocer.”
 
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LA EVOLUCIÓN DEL AVESTRUZ

marzo 28, 2008

Permítanme, antes de comenzar el artículo, robarles unos segundos de su tiempo, con un breve testimonio de alguien que convivió con Jesucristo; comió y conversó con Él durante tres años, le observó padecer, le vio morir… y logró verle  resucitado:

La autoridad del Hijo

“Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;  y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.  No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Juan 5:19-29)”

HONOR, A QUIEN HONOR MERECE

La muerte siempre, su senda breve: final físico que cede el paso al espíritu vivificante: 100 años, para los más longevos, y cualquier edad menor para los restantes, en todo punto del planeta. Muy poco, comparado con la posibilidad de una existencia eterna, en una dimensión ajena a la violencia, la vanidad, la envidia…y a todos sus parientes. Nuestra estancia en el mundo, no es más que una gota de tiempo en el océano de la eternidad.

Ahora bien, no se puede permanecer indiferente al hecho de que nuestros días animando carne, en gran medida, ya vienen fijados dentro de la molécula Ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN: el importante componente del material genético de la inmensa mayoría de los organismos, la base química primaria de los cromosomas, y el material en el que los genes están codificados. Un diminuto libro con una inmensa información.

Consideremos el inicio de todo: el embrión humano,  cuyas instrucciones de formación se hallan en los cromosomas. Allí, el ADN codifica toda orden; como un recetario, procesa las proteínas necesarias para el futuro ser, que contará con unos 30.000 genes diferentes, cuyas funciones se intentarán describir, para que se pueda apreciar la inteligencia que se esconde tras su diseño.

De forma sencilla y elemental, se puede comenzar diciendo que si alguien cercano cita esa palabra, inmediatamente solemos asociarla a un buen bistec; y, hasta cierto punto, es un juicio razonable, aunque no todas las proteínas terminan siendo carne. En realidad, somos lo que somos gracias a las propiedades de un conjunto muy variado de ellas. Si nuestro pelo es negro, se debe a que nuestros genes determinan que se cree la melanina responsable de ese color, si tenemos los ojos verdes y no azules, es porque nuestra pigmentación está construida de modo diferente a la necesaria para que sean azules.

Algunas características resultan fáciles de explicar; solo son controladas por un gen o unos pocos. Pero otras conciernen a muchos genes, y exigirían páginas para entenderse. También existen otras inexplicables, que responden a la personalidad del individuo; son las más complejas, muchas veces, las peores, y es preferible ni mencionarlas.

Prefiero que dediquemos un pequeño espacio a las proteínas. ¿Cómo surgen y qué son? Se deben a las uniones de determinados aminoácidos: los ladrillos con los que están construidas. Hay 20 aminoácidos distintos y muy específicos: rasillas grandes, pequeñas, rojas, negras… en fin, toda una gama de propiedades muy bien diferenciadas entre sí.

Estos, se enlazan creando cadenas pépticas, o polipépticas, según su constitución, que una vez maduradas constituirán las proteínas que conforman nuestro organismo o el de cualquier otro ser vivo. Se ordenan de una manera concreta, como una cinta que se va doblando y liando sobre sí misma, hasta resultar una ínfima pelota compacta y muy difícil de deshacer. La proteína, después de plegarse, tendrá un aspecto similar. Estos pliegues condicionarán sus propiedades, y por tanto, las funciones que podrá realizar.

Las enzimas son también proteínas, con una forma especial que les permite unirse a los substratos de la reacción, ayudando a llevarla a cabo. Al final de la síntesis, la enzima libera los productos y regresa a su estado inicial. Su pliegue es crucial; es un catalizador que nuestro propio cuerpo crea para lograr que muchas reacciones químicas precisas en nuestro metabolismo se aceleren, e incluso, que sean posibles. Imaginemos que esta enzima deberá acoplarse a un substrato de forma cuadrada; los pliegues en su estructura deberán formar un hueco de la misma forma, para que ella se ajuste adecuadamente.

Supongamos un error en el montaje, que cambie un aminoácido por otro diferente. Esto podría inducir variación en los pliegues del péptido; quizás el hueco se vuelva triangular. En ese momento la enzima dejaría de funcionar como es debido, ya que el substrato no podría acoplarse. Es como si la enzima fuese un cerrojo, y el substrato la llave. Si está bien montada, el substrato encaja como un llavín en su cerradura. Pero un error de obra haría al cerrojo defectuoso, y el picaporte no funcionará. Es decir, la reacción dejaría de llevarse a cabo, y podría ser un pequeño gran desastre para el cuerpo; así, una enzima puede condicionar el funcionamiento correcto del metabolismo de todo un organismo.

En realidad, esto es solo un ejemplo, pues las proteínas tienen muchas más funciones que esa; controlan muchos aspectos. Un caso palpable, sería un error en la llamada insulina, que implique que esta ya no sea funcional, y no pueda inducir el almacenamiento de azúcar en el hígado. ¿El resultado?: Un individuo diabético.

Otro ejemplo claro de la influencia de las proteínas en nuestras características personales son los grupos sanguíneos. Las diferentes estructuras de una proteína de membrana en los glóbulos rojos determinan el grupo al que pertenecemos (A, B, AB, u O). Algo vital a la hora de la necesidad de transfusión sanguínea por accidente u operación quirúrgica.

Pero, volviendo a los péptidos: obviamente la célula necesita de unas instrucciones de montaje para crearlos. Por si sola, no sabría que hacer con las bases nitrogenadas existentes, pero si accede a la información prevista, no casual, será capaz de formar los aminoácidos imprescindibles para las funciones orgánicas… y esta información está contenida en el ADN, escrita en un código especial: ‘el código genético’. La información será procesada de manera que el resultado final sea una flamante proteína; las instrucciones de montaje de la misma se agrupan en un gen, a veces en varios.

Estrictamente, se considera como un gen aquella fracción de ADN que se transcribe a ARN, y este paso de ADN a ARN se llama transcripción. El ARN es una molécula de estructura y composición similar al ADN. La diferencia funcional más importante es que el ADN se comporta como almacén estable de la información, y el ARN como un mensajero entre el almacén y el procesamiento de esta información. En realidad hay varios tipos de ARN: además del mensajero; pero alargaría mucho este artículo, que está pensado para que resulte básico, elemental, y de fácil comprensión.

Imaginemos al ADN como una gran biblioteca, en nuestro caso, de 46 volúmenes: los cromosomas. Está dispuesta para un químico que necesita realizar múltiples operaciones, (Recordar que solo analizamos aquí la construcción de un nuevo embrión humano, a partir de que un óvulo es fecundado por el espermatozoide) El especialista está frente a su laboratorio, manipulando en diversos equipos, y envía a sus ayudantes (ARNm), a buscar determinada información codificada en la biblioteca, para lograr las reacciones deseadas. Estos datos serán copiados por sus auxiliares, en un papel al que llamaremos ARN, y que luego llevarán ante la sabiduría del laboratorista: el Dr. Ribosoma.

En cuanto este empieza a leer, dará inicio el proceso que terminará con todas las reacciones necesarias y previstas. Se irá montando el péptido codificado en el ARN, a partir de los aminoácidos especificados en las instrucciones transcritas; este proceso de paso de ARN a péptidos se llama traducción. Luego vendrá la maduración del producto sintetizado, hasta llegar a una estructura de proteína utilizable.

Así se producen las proteínas escritas en el ARN mensajero, a su vez codificadas en el ADN; aunque no todo el ADN que es transcrito a ARN codifica para proteínas, pues algunos genes pasan a ARN y no son traducidos a péptidos, sino que realizan funciones vitales en la célula, como por ejemplo, transportar los aminoácidos hasta el ribosoma, o formar parte de la estructura de este último, entre otras.

Más, centrémonos en la biblioteca. El ADN es una molécula enorme, formada por 4 bases nitrogenadas, que se van repitiendo en un orden cronológico. Cada base contiene una molécula de azúcar y una de ácido fosfórico que se unen por afinidad, integrando esqueletos de azúcar y ácido fosfórico, alternados. Es como si cada esqueleto fuera un hilo al cual vamos atando cuencas de cuatro colores distintos: adenina, timina, guanina y citosina; con una peculiaridad importante: forman parejas que son complementarias, encajando dos a dos, como piezas de un rompecabezas.

La adenina con la timina, y la guanina con la citosina; no son intercambiables. Esta propiedad hace que se mantengan unidas las dos cadenas que forman el ADN. Podemos imaginar las dos cadenas unidas, como una tira con dos filas de piezas enfrentadas entre ellas. Su eje longitudinal, partido en dos, descubriría las caras de todas las piezas.

Ahora vamos al siguiente paso: el ARN. Este sería, en el símil bibliotecario, el papel donde los ayudantes apuntarán la información bajo código, para entregarla al r-ibozoma. El papel del ARN, es bastante parecido al de los libros de la biblioteca; es decir, el ARN (ácido ribonucleico), se construye con ‘material‘ similar que el ADN, con una pequeña variación en el extremo de la molécula de azúcar de su esqueleto: un oxígeno más en cada base. Además, los ARN en lugar de la timina del ADN, contienen uracilo. Al final, resulta una cadena sencilla de piezas, con las bases: adenina, uracilo, citosina y guanina, y con un esqueleto morfológicamente diferente.

La síntesis del ARN es similar a la replicación del ADN. La doble cadena de ADN se separa, y hace la función de molde. Las bases del ARN se montarán sobre una de las caras ahora expuestas del ADN abierto, de modo que sean complementarias a la secuencia del molde de ADN. Una vez acabada la réplica en ARN del gen necesario, el mensajero se separará del ADN, y éste volverá a adquirir la forma original de doble cadena. Así, se tendrá una cadena sencilla de bases, con una secuencia complementaria a la del gen que se ha transcrito: un papel con toda la información anotada. El siguiente paso será la lectura por parte del ‘ribozoma‘ que lo traducirá; el decodificador que convertirá lo escrito en el ARN en cadenas polipeptídicas.

¿Cómo se lee esa secuencia de bases que es ahora el gen? Aquí entra en escena el código genético. Las bases del ARN son leídas como palabras; cada combinación distinta de bases, o letras, indica un aminoácido. Sabemos que estos grupitos son de tres, (tripletes). El hecho de que sean tripletes, y no parejas, o cuartetos es pura lógica; la naturaleza utiliza 20 aminoácidos distintos, y si existen 4 bases (adenina, uracilo, guanina y citosina) posibles de ordenar en diversas combinaciones, vemos que si las agrupamos de dos en dos, habrá 16 resultados. Si el código genético se basara en parejas, solo podría tener palabras para 16 de los 20 aminoácidos, y sería insuficiente.

Si las agrupaciones se efectúan con las 4 bases involucradas entre sí, sería excesivo, pues resultarían 256 palabras para describir los 20 aminoácidos: un gasto innecesario de materia. Pero los tripletes, de 3 bases cada uno, dan 64 combinaciones posibles, y aunque sigan siendo demasiadas, responden mejor a las expectativas. La solución aparente, al exceso de palabras ha sido que varias de ellas sean sinónimas; o sea, varios tripletes implican un mismo aminoácido.

Esto, en principio parece ser inútil, y podemos pensar que se podría buscar algún modo para que pudiéramos codificar los aminoácidos con parejas, aunque en última instancia, solo nos faltan 4 palabras. Pero no hay que olvidar que además, el ribosoma precisa de unas señales de puntuación del tipo principio y final, lo que aumenta el número del ‘vocabulario‘ necesario.

Además, los tripletes sinónimos, dan una ventaja que las parejas no poseen: suelen ser muy parecidos, con, normalmente solo una base de diferencia entre ellos. Esto hace que si se ha derivado algún error de copia de ADN a ARN, se pueda salvar en algunos casos, si el triplete resultante resulta sinónimo del original. Algo bien pensado, desde la lógica humana, aunque no definitivo, pues aun hay muchas cosas que podrían saltar a la luz en la misma medida en que la Ciencia continúe su imparable avance.

Una vez ante los ‘tripletes’, el ribosoma leerá la cinta de ARN, comenzando por el extremo con la señal de principio establecida: AUG. Es decir; ‘sabe‘ cómo comenzar a trabajar; es capaz de comprender la orden codificada. Leerá triplete por triplete, y montará una cadena con los aminoácidos que le indica la receta, en el orden explícito.

Por último, el ribosoma hallará una señal de final de síntesis: los llamados ‘tripletes sin sentido‘ o codones stop. Son tres: UAA, UAG y UGA; no existe ningún ARN de transporte, cuyo anticodón sea complementario de ellos y, por lo tanto, la biosíntesis del polipéptido se interrumpe ante cualquiera de estos tres que aparezcan en el proceso. Indican que la cadena polipeptídica ya ha terminado, se soltarán el ARN y el péptido sintetizado, que madurará, se plegará, y estará listo para entrar en acción allí donde haga falta.

Este es, a grandes rasgos, el proceso considerado por algunos como ‘casuístico‘; una de las cuestiones que más debates ha constituido en este blog, derivando hasta el extremo de descalificaciones e insultos que genera la impotencia de críticas coherentes.

¿Es el código contenido en el ADN un Diseño inteligente, o ha surgido por casualidad? ¿Sus señales de ‘inicio‘ y ‘parada‘, de síntesis proteica han sido pensadas por una mente superior, o también derivan del azar? Personalmente, creo que hay demasiado control para pensar en el caos de la casualidad. La verdad está en el corazón del ser humano; cada cual se dará a sí mismo su propia respuesta. No hagamos como el avestruz, que por miedo esconde su cabeza, pensando que así se librará del peligro. Un animal de características únicas, que jamás tendrá pretensiones de ‘evolucionar‘ hasta águila o ‘involucionar‘ desde ella, según instruye Job 39: 13:

“¿Diste tú hermosas alas al pavo real, o alas y plumas al avestruz?  El cual desampara en la tierra sus huevos,  y sobre el polvo los calienta, y olvida que el pie los puede pisar, y que puede quebrarlos la bestia del campo.  Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo que su trabajo haya sido en vano; porque le privó Dios de sabiduría, y no le dio inteligencia.” 

Las mentiras vuelan por el mundo, mientras las verdades aun se están poniendo los botines; pero la bota de la verdad, una vez sobre la patraña, impedirá que esta vuelva a levantar el vuelo nunca más.

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ESLABONES PERDIDOS JUEGAN AL ESCONDIDO

marzo 24, 2008

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de todos. (Hebreos 2:10)

¿DÓNDE ESTÁ MI GATO-PERRO?

Según la teoría de la evolución de las especies, en su ‘evolución‘ más reciente: el neodarwinismo fundamentado en la selección natural y las mutaciones ‘azarosas’, todo ser vivo (me gusta incluir a todo tipo de plantas) proviene de un antecesor. Es decir, una especie tiene el don de trasmutar en otra con el tiempo, y todo lo que vemos, en mar y tierra, nació de esa manera. Ante la reconocida dureza de reflexión, se ha intentado endulzar la mitificada tarta evolutiva con la posibilidad de cambios en un entorno de miles de millones de años.

O sea, que por ahí deben andar los restos de las numerosas especies intermedias derivadas del enorme proceso que ha llegado a generar la multitud de ellas que habitan hoy el planeta Tierra. En el pasado debieron haber visto la luz solar, criaturas con rasgos de lagartos-aves, en combinación con aquellos que tenían de pez, los cuales, por puro raciocinio, debieron haber convivido con los propios, peces y reptiles existentes. También por pura deducción lógica, en ese entorno se deberían haber sumado los pájaros con características de animales rastreros, cuya formación morfológica debía aparecer en fósiles de de pájaros reptiles: las famosas formas transitorias citadas por la evolución.

Continuando con el razonamiento y la deducción, en la actualidad deberíamos estar rodeados de millones y millones de esas raras especies surgidas de la selección natural.  Cantidad y variedad: ese es el enigma que no logra descifrar la ausencia de los registros fósiles correspondientes, ya que deberían multiplicar los existentes, y sus restos estar esparcidos por el mundo entero; cosa que no ha sucedido (ni sucederá).

Ya hay muchos paleontólogos que se han visto obligados por la aparición repentina y completa de seres complejos, en la llamada ‘explosión cámbrica’, y por esta ausencia fósil, a crear la nueva teoría de ‘equilibrio punteado‘ de la que se ha debatido en este blog, consistente en que las especies fueron apareciendo de pronto, con sus cadenas de ADN totalmente cambiadas para dar lugar a cada nuevo ente biológico.

En su “El Origen de las Especies”, Darwin comentaba: “Si mi teoría es correcta, innumerables variedades intermedias, que vincularían más ajustadamente todas las especies del mismo grupo, deben haber existido con seguridad… En consecuencia, evidencias de su anterior existencia podrían encontrarse solamente entre los restos fósiles“.

Resulta evidente que el mismo autor del caos evolutivo era consciente de la ausencia de dichas formas transitorias. Miraba esperanzado hacia el futuro, contando con que fuesen localizadas. Por esta razón, considerando que ello constituía el obstáculo mayor de su teoría, agregó un capítulo a su Origen de las Especies: ‘Dificultades de la Teoría’, del cual he extraído el siguiente párrafo:

¿Por qué si las especies han descendido de otras por medio de claras graduaciones no encontramos por todas partes innumerables formas transitorias? ¿Por qué no se presenta toda la naturaleza desordenada, contrariamente a lo que sucede con las especies existentes, a las que podemos ver bien definidas? Pero, como según esta teoría deben haber existido innumerables formas transitorias, ¿por qué no las encontramos enclavadas en cantidad innumerable en la corteza terrestre?… Pero en la región intermedia, con condiciones de vida intermedia, ¿por qué no encontramos ahora variedades intermedias estrechamente vinculadas? Esta dificultad me ha confundido totalmente durante un largo tiempo”.

Solo le quedaba una alternativa ante esta situación: aunque los registros fósiles hallados hasta aquel momento eran inadecuados, planteó que cuando se les hubieran estudiado pormenorizadamente se encontrarían los nexos necesarios: los eslabones perdidos.

Los investigadores evolutivos, fieles al concepto, llevan más de 150 años excavando y buscando en todos los continentes, pero sin resultados satisfactorios: no solo no existe evidencia de forma transitoria alguna, sino que lo hallado señala que cada especie apareció de pronto, con todas sus características. Cada fósil extraído, mostró que la vida apareció sobre la Tierra repentina y totalmente formada. La esperanza evolucionista, devino en colapso.

El reconocido paleontólogo evolucionista británico, Derek V. Ager, lo corrobora:

“Lo que se presenta, si analizamos pormenorizadamente los registros fósiles, ya sea a nivel de órdenes o especies, es que lo que encontramos una y otra vez no es una evolución gradual sino la repentina explosión o aparición de un grupo a expensa de otro”.

Por su parte, Mark Czarnecki, otro paleontólogo evolucionista, comenta lo siguiente:

 “Los registros fósiles, las huellas de las especies desaparecidas preservadas en las formaciones geológicas de la Tierra, han sido un gran problema para la demostración de la teoría. Dichos registros nunca han revelado rastros de las hipotéticas variantes intermedias de Darwin. Por el contrario, las especies aparecen y desaparecen abruptamente, y esta anomalía ha alentado los argumentos creacionistas de que cada especie fue creada por Dios”.

Pero, como la esperanza es lo último que se pierde, siempre hay alguien que insiste en la posibilidad de una aparición futura. (Si emergió un Cámbrico negativo, ¿por qué no un golpe de suerte evolutiva?) A esta opción se apunta el profesor de paleontología de la Universidad de Glasgow, T. Neville George:

“No hay ninguna necesidad de disculparse por más tiempo de la pobreza de los registros fósiles. En cierta manera se han vuelto casi inmanejables por lo cuantioso, y los descubrimientos están poniendo fuera de lugar la integración… Sin embargo los registros fósiles continúan componiéndose principalmente de vacíos”.

Ya hemos visto, en un artículo anterior, fotos de fósiles aparecidos en las revistas  National Geographic y New Scientist, datados, desde supuestos 40 a 400 millones de años, que resultan morfológicamente idénticos a los actuales congéneres. Exactamente, se trataban de un tiburón, una langosta, una hormiga y una cucaracha. Si 400 millones de años no resultan suficientes para modificar una especie, ¿cuántos millones son necesarios para que ocurran las ‘especies transitorias’? Y hablamos de millones de especies; cada una urgiendo la forzosa intervención del tiempo para que se manifiesten en ellas cada estado transicional.

De modo que el único recurso que le queda a los desbrozadores de tierras, es donar sus palas, picos y demás enseres de trabajo a alguna ONG de la construcción, para darles mejor uso… o continuar en su tozudez generadora de promesas y sueños fatuos, intentando hallar el gato-perro que les catapulte a la fama, pues la competencia es tanta, que la vanidad ha hecho que esta constituya su principal objetivo; más allá de demostrar que procedemos del azar y hacia el azar nos dirigimos.

No importa que la riqueza de la Creación, que señala en todo momento planificación y diseño, apunte hacia un plan de futuro para la humanidad. Hay una seudo ciencia, que se la juega en el ‘todo por el todo‘, para lograr que la mente de Dios ni siquiera se considere en el pensamiento humano.

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VENCIENDO LA MUERTE

marzo 22, 2008

EL DÍA DE LA LUZ.

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”(1ª Co. 15:21-23)

Felicidades a la comunidad cristiana presente y la futura. Es la víspera de resurrección; el Buen Pastor buscará ovejas disipadas, para recordarles que también son de su redil y sanar heridas sin importarle causas, ofreciendo alianza imperecedera, en fidelidad a su promesa para toda la raza humana. Lo acredita con la sangre vertida desde el huerto de la confirmación de su pago, hasta la última gota de la lanzada en su costado, ya cadáver de hombre, sobre el madero santificado en el Gólgota.

¡El domingo sí habrá fiesta! Hace casi dos milenios, cuando la voz de Dios se oyó como un trueno ante los reunidos frente a Jesús de Nazaret, en la proximidad de su sacrificio por el pecado humano (Juan 12: 28-31), el Señor expresó que lo que para muchos fue retumbo del cielo, en realidad constituyó un mensaje al pueblo, no a Él, anunciando a todo el planeta:

“¡Ahora será expulsado el que manda en este mundo!”

Algo que vemos como una premonición de la acción descrita posteriormente, en Ap 20:1-3:

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo..”

La celebración dominical, tendrá lugar con el enemigo otra vez libre y haciendo de las suyas, hasta que el juez Supremo decida el momento de su justicia. Imaginamos el poder del resucitado Jesucristo, neutralizando entonces al engendro de la maldad, y enviándole al fuego por los tiempos de los tiempos, junto a sus seguidores.

También lo sentimos hoy, en el látigo de su verbo: caricia para quienes deciden seguirle desde el amor, y fustazo correctivo, aun no mortal, a los que permanecen ciegos, sumidos en desordenes morales de todo tipo o a aquellos con una menor culpa, producto de desidias y tibiezas provenientes de la ignorancia de su palabra.

El significado de Jesús, vuelto en carne a la vida, es locura para los que buscan su propia perdición, pero ratificación de fe y esperanza para todo aquel que cree en su promesa. Con su resurrección, dejó evidencia de la posibilidad de una vida eterna: si Él pudo, nosotros podemos. Y esto no nace de una deducción lógica, sino de la confirmación profética salida de sus labios, mientras oraba ante sus discípulos, en Juan 17:2:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

La esperanza del pueblo de Dios es crecer espiritualmente, no la de ser destruidos. El Creador señala los límites de campo de trabajo de cada cual, y nadie puede gloriarse de sus propios éxitos, pues es atributo único de Dios. Los herederos del amor de Jesús, adorándole desde la multitud de iglesias en las que se han repartido, deben buscar los puntos de encuentro, no los divergentes, porque estos han sido creados por quien todos conocemos, para separar y confundir a los cristianos del mundo entero.

En honor al Cristo resucitado, debemos ser celosos de que toda gloria y honra le corresponda al único hombre que fue capaz de dar su vida por el pecado cometido por la humanidad, aun cuando Él mismo fue siempre libre de culpa. ¿Quién de nosotros sería capaz de de dar su vida por otra persona? Y no pregunto por la posibilidad de sacrificar esta única vida carnal de la que disponemos, a favor del vecino que saludamos por las mañanas, sino por alguien que no conocemos y vive a 10000 kms. de nosotros.

Debemos ser celosos de todo aquel que hable de un Jesús diferente al que se nos ha predicado. Ya Pablo habla de este peligro en 2ª Co 11:4:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis… “

Si como cristianos deseamos glorificarnos, por propia obra o pertenencia a determinada congregación, debemos hacerlo antes con todo aquello que manifieste nuestras debilidades, enfrentándonos a ellas para intentar ser mejores ante el Justo. Reflexionemos ante aquella situación del Pablo suplicante, que le pedía a Jesús que le retirara la enigmática espina clavada en su carne (2ªCo 12:4-9), ante lo cual, el Señor le contestó:

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Es importante puntualizar que el Hijo de Dios resucitó luego de morir por nuestros pecados, según venían profetizando desde muchos siglos antes, primero el rey David, luego Isaías, y otros más; es decir: fue la respuesta a todo un plan concebido por el Altísimo. No murió por azar, de la misma forma que los seres humanos tampoco lo haremos; hay un plan divino para la humanidad, y la dirección de la obra nos ha dado el libreto para que nosotros mismos decidamos qué papel jugaremos en esta función que se acerca a su fin.

Jesús resucitó al tercer día, no 72 horas después, como algunos plantean para desvirtuar la verdad bíblica, y sembrar la duda. Le llevaron al sepulcro un viernes y se le apareció el domingo, (Mc 16:9) primero a María Magdalena, como canto de esperanza a todos los pecadores futuros, evidenciando que con Él no hay preferencias y que estaba abierto al perdón, y luego a Pedro. Más tarde a sus apóstoles, y después, a más de 500 cristianos que le habían visto morir en la Cruz, para que sirvieran de testimonios futuros. (1ªCo 15)

La lectura que debemos hacer todos de la resurrección, es la alternativa de vida eterna para todo aquel que cree que Jesucristo es el Señor y lo confiesa con su boca. La eternidad prometida es una semilla depositada en nuestros corazones, que germinará según el abono personal; es la morada de luz a la cual se accede desde dos caminos: el amor… o el temor, en función de las elecciones del libre albedrío concedido por el Dios Padre.

El Eterno nos llama desde el amor; pero los más incrédulos también tienen su posibilidad, si a última hora una chispa del miedo a estar equivocados, les hace volver de sus errados senderos. Ahora bien, no se le puede pedir al Señor que guíe nuestros pasos si no tenemos intención de mover los pies.

Si se ansía conocer a Dios, debe creerse a sus profetas, con quienes hablaba directamente, ordenando que escribieran todo en un libro para que creciéramos en conocimiento, y su verdad fluyera totalmente, sin astucias. No se trata de convencer a nadie para vender un auto, sino de serle fieles desde el alfa hasta la omega: el ‘Yo Soy’ del Señor. Jesús enseñó que el que quisiera, le siguiera tal como Él era, y el que no, que esperara acomodado en la forma de vida elegida, hasta que volviera a pedir cuentas a todos.

La sangre de Cristo anuló nuestros pecados; Él nos llama desde el amor, la vía más rápida y segura para seguirle, ‘gratis‘, por el recto camino que nos guía hacia el acceso principal de su Sión definitivo. Sin embargo, en su misericordia, nos ofrece otra alternativa a los rebeldes, abriéndonos una puerta de servicio a los arrepentidos de habernos apartado del trayecto, para que regresemos, ya sea diagonal o transversalmente, según la distancia a la que nos hayamos alejado… aunque pagando entonces un precio de recargo, como indica Jer 30:11, repetido en 46:28, para patentizar su sanción punitiva:

“Pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

El Creador, siempre manifiesta su exhortación al arrepentimiento con promesa de perdón, a lo largo de los 66 libros que constituyen su Biblia, pues Él no desea hacernos daño, sino perfeccionarnos. Es como cuando nos presentamos a un ‘casting‘ porque aspiramos algo que se ofrece: se selecciona a los que se consideren mejores para el propósito que se trate. Si se aspira ir a la vida eterna, no podemos ser la levadura que leuda la masa, sino la harina refinada que formará parte de ella.

El Todopoderoso lleva en un brazo la vara de la corrección, dirigiéndola hacia quienes ama, no hacia los que ya han elegido la perdición; escoge a los hombres según su corazón, pues no ve al pecado, sino el potencial de bondad que acabará por destruir a este. Su otra mano está permanentemente tendida hacia el arrepentido: una castiga y la otra salva, pero el libre albedrío siempre deja al hombre la última palabra.

“Yo reprendo y castigo a todo el que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”(Ap 3:19)

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.”(Ap 22:14)

Estas fueron dos de las últimas recomendaciones del Rey de Luz; seamos cautos y aprovechemos este nuevo aniversario de su victoria sobre la muerte, para meditar en ellas: nos arriesgamos a perder mucho en este acto. Sed buenos, el Señor viene.

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