¿PERMITE DIOS EL SUFRIMIENTO?

enero 23, 2008

Enero 23/2008

EL SUFRIMIENTO HUMANO Y LA PERSPECTIVA DE DIOS

Ante la muerte de un niño a manos de un pedófilo asesino, nos quedamos sin respuestas; pero si un tormentoso Tsunami arrebata de las manos de la madre impotente a su pequeño hijo, ahogado luego en el agua, los filósofos se refieren al problema como “un mal natural”: se sufre y muere entonces por causas ajenas a maldad o imprudencia alguna. Tanta pena y dolor sin sentido, hace surgir la misma pregunta formulada cuando las Torres Gemelas; no importa si la causa es natural o humana, la gente dice: “si Dios es todopoderoso y amoroso, ¿por qué permite que sucedan estas cosas?”

Responsabilizar al Eterno implica dudas alarmantes, pese a la colosal sinrazón. Aunque los inocentes, los más necesitados… todas las víctimas, han sido física y emocionalmente golpeadas más allá de lo racional, antes de especular contra el Altísimo debido a la injusticia de estos hechos, tendríamos que alejarnos un poco de lo individual y analizar la total información sobre decesos en todo el planeta.

Cada día agonizan cientos de miles de personas, pero, al no atañernos de cerca, no nos afecta mucho. Humanamente hablando: ¿qué hay de justo en ello? ¿Qué hay de “justo” en cualquier muerte? Si Dios impidiera toda defunción, excepto la de una sola persona, esa única muerte también sería “injusta”; quizá más indebida todavía. La pregunta se amplía entonces: ¿por qué existe la muerte y el sufrimiento; cualquier muerte o sufrimiento?

Los cristianos han de enfrentar esta consulta porque es parte de la responsabilidad evangélica, desde nuestro compromiso con Jesús… y porque se la hacen constantemente. Una respuesta cristiana, de integridad bíblica, tiene que fundamentarse en el Génesis: el relato de una creación perfecta, donde la muerte y el sufrimiento no fueron “originarios”, sino intrusos. Todos sabemos que ocurrieron por una rebeldía contra el Creador, inducida por el enemigo eterno. (Gén. 3). A partir de ahí, se inició una larga etapa de depuración y filtrado, para asegurar que la vieja levadura no pasara al Sión definitivo.

Mas, ¿cómo exponer eso a la madre del niño tragado por las olas? ¿O a familiares de víctimas de accidentes de tráfico, guerras, terroristas, terribles enfermedades? Si el fallecido es anciano, el impacto emocional no es tan brutal; pero si se trata de alguien joven e inocente, no hay consolación cercana al entendimiento. El mejor que podemos dar es este: ¡Dios siempre irá al corazón que sufre!

En cuanto a la angustia derivada, Jn. 16:33 repite palabras de Jesús:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

El Señor nos enseña que cada sufrida prueba vigoriza al espíritu, una vez pasada la tragedia.

 Un verso martiano reza: ‘Una horrible confusión me arredra: ¿Cae la piedra porque pasa el hombre o pasa el hombre porque cae la piedra?’

Desde ‘causa y efecto’ podría llegar la respuesta: Si alguien limpia un colosal ventanal en un 7º piso, su posibilidad de caer aumenta con respecto al que labora frente a su ordenador; si no se cuida, irá al vacío. Lo normal es que si se desploma desde esa altura, muera; aunque ha habido casos en que un niño, ante un accidente de ese tipo o similar, salva la vida… acaeciendo un verdadero milagro. Si alguien fallece, debido a su poca precaución, el padecer del familiar siempre será inmenso, pero al final se aceptará la adversidad: la imprudencia la justifica.

Pero, ¿y los niños violados y asesinados o víctimas de desastres? ¿O el herido leve por accidente de auto que, atacado en el propio hospital por el estafilococo ‘aureus’, muere en unos días? Los padres se desgarran de dolor e incomprensión; el ‘motivo’ inexistente, si su fe no es fuerte, hace que se quebrante su relación con Dios a partir de ese instante, culpándole por ‘no haber estado allí para salvarle’

Al humano le somete la filosofía de la carencia: no ve la pérdida del familiar como un simple tránsito, sino como algo definitivo, obviando su propia muerte forzosa; pero el Señor actúa desde la abundancia:

‘Tendrás todo lo necesario en cada soplo, incluyendo mi amor, que te sosiega del mismo dolor que te fragua.’

Algunas tribus lloran al que nace, inocente de las futuras pruebas, y festejan al que muere, porque conocen la armonía inmortal; pero el hombre común sobrevalora su existencia: ¿qué significan 70 u 80 años en la vida de una persona, con respecto a la perpetuidad que el Creador promete a quienes le sean fieles? ¿Qué, el sufrir de unas horas ante la paz eterna? Sólo es una gota en el océano de Su eternidad. Dios ve la vida infinita de sus elegidos, pero las personas no perciben más allá de sus límites físicos, olvidando la promesa: “…la muerte ha sido devorada con victoria.” (1ª Co.15:54)

Él usa en el corazón del justo, el valor pedagógico del sufrimiento, mas atenuando su dolor; allí mismo instruye sumario contra el autor del mal. Su juicio es tan seguro, como que cada día el sol pone luz donde horas antes reinó la tiniebla. Coronará con gloria infinita, la angustia del casto que muere sufriendo a manos del agente de satanás: el pederasta asesino; el pasaporte del infante fue acuñado por el propio Jesús, antes incluso, de ser crucificado:

“Dejad a los niños venir a mí, no lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios”. (Mc.10:14)

En cuanto al resto de víctimas de cualquier suceso, por causa natural o accidental, si han sido buenos, nada deberán temer. El quebranto de sus allegados puede hallar consolación y  paz en otra promesa del Señor:

” De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, pues ha pasado de muerte a vida.”  (Jn. 16:33)

Cuando el Juez vista su toga, los hallados victimarios engrosarán el grupo de Judas Iscariote; mas los inocentes habrán sido bendecidos por la Gloria del Todopoderoso. Los que ya han muerto su muerte y son recibidos en el seno Divino, van al Paraíso; los que quedan con vida, tendrán que enfrentar aún ignoradas y futuras pruebas, hasta sufrir su propia defunción, porque nadie será inmune: cada cual tragará el trago inexorable.

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EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA II: LOS NIÑOS Y EL SEXO.

enero 19, 2008

Enero 19/2008

¿EDUCAR EN EL LIBERTINAJE? HUMMM.

La educación abarca un proceso de enseñanza y aprendizaje, cuyo objetivo es la formación integral de una persona. Resulta evidente que hay dos sectores determinantes para el resultado final de esta importante gestión: la escuela y la familia.

Nótese que pongo en primer lugar la escuela, dado que es allí donde el niño se satura de mayor información ‘externa’. Si existe contradicción entre lo que los padres entienden como instrucción moral y cívica, y la interpretación del organismo estatal encargado de la educación de la sociedad, hay un conflicto de intereses muy grande, cuyas consecuencias serán seguramente funestas para el propio país en el futuro inmediato.

Un ejemplo de ello lo tenemos en la polémica política de educación sexual entre niños, auspiciada por la Generalidad de Cataluña, que sigue generando querellas entre padres y la jefatura de sectores de la enseñanza. El Gobierno Tripartito, (muy pocos ignoran de qué lado de este triángulo partió la iniciativa) ha distribuido 400.000 folletos a niños con edades comprendidas entre los 10 y 11 años, alentándoles a consentir la masturbación como algo “íntimo y natural”. Además, les ‘alecciona’ sobre homosexualidad, sexo oral e incluso, sobre el uso del preservativo.

Un segundo programa, dirigido a “jóvenes” entre 12 y 16 años, igualmente defiende la masturbación y las relaciones sexuales sin penetración, con indicación inclusive de algunos ejemplos; profundiza sobre el uso del preservativo y ‘educa’ sobre orientación sexual, fomentando la ideología de género. Y, por si esto fuera poco, recomienda la web cogailes.com, publicitando el lobby homosexual… ¿Es esta la mejor instrucción juvenil?

Los Departamentos de Salud y Educación no están al margen de esto; no pueden tirar la piedra y esconder la mano: son los máximos responsables por bailar al son que le tocan los dirigentes políticos. No se educa sobre el matrimonio ni sobre la fidelidad en las relaciones, ni menciona la abstinencia sexual como el único medio seguro de impedir los embarazos o enfermedades de transmisión sexual de todo tipo: índice en el que se destaca España como cabecera europea.

Tanta literatura repartida de forma indiscriminada en amplios sectores del país, es una tropelía moral. Su diana la constituyen escuelas, institutos, centros de planificación familiar, áreas básicas de salud, consultas de ginecología y centros juveniles; para los indolentes arqueros no cuenta la opinión de padres y madres. Los impuestos de los ciudadanos son dirigidos a esta campaña, en lugar de luchar contra los problemas que afectan en realidad a los estudiantes cada día más: consumo de drogas, alcohol, la violencia dentro de las aulas y el alto índice de fracaso escolar.

En un reportaje de TV, las cámaras se dirigieron al área de reunión de la Universidad Complutense de Madrid. Celebraba el día de San Canuto una inmensa marea estudiantil, hartándose del humo de la ‘María’, de la ‘inspiradora Coqui’, del ‘chocolate’ y de las ‘pastillitas mágicas’ que logran trasmutar juventud en muerte o en vejez precoz, en el mejor de los casos. Para evitar peligro de atragantamiento, se garantizaron el abastecimiento de cientos de litronas de combustible etílico. En fin; un festejo con todos los hipotéticos honores que el Santo, (que la mayoría ni sabía quién era) se merecía en su día.

Otro documental, de la serie ‘Andaluces en el extranjero’, presentó una pareja que trabajaba y residía en Dubai, el emirato musulmán que más se asemeja al modo de vida occidental. Proclamaban estar satisfechos con el sistema existente allí. Tenían dos hijos y declaraban que aquel sitio era el mejor para el futuro de ambos. ¿Por qué?

La respuesta estaba en ‘Reglamento y Orden’: la juventud se divierte, y de hecho lo hace. Tienen discotecas y pueden pasárselo bien, con la tranquilidad de que si por allí aparece un ‘rompe fiestas’, alguien ‘lo esfuma’ por algún tiempo y nadie le encuentra ni en los centros espirituales de esos de bola de cristal. Usan el ‘código 0’ (cero): 0 borrachera, 0 drogas, 0 discusión, 0 gritería… y 0 espectáculo. Si se quiere usar un derecho individual, lo tiene que hacer en privado, sin obligar a nadie a participar de ‘sus cosas.’ ‘Acción-Reacción’ es el método que usan los gobernantes de allí para mantener el control y la tranquilidad de todos aquellos que la buscan y que no tienen por qué afectarse por agrupaciones de las que no desean ser partícipes y que les condenan a encerrarse a cal y canto en su hogar, huyendo de un ruido que a ellos, con los mismos derechos, les resulta indeseable.

El asesino, el proxeneta y el ladrón la pasan muy mal en Dubai. Las ‘libertades’ están limitadas por los deberes ciudadanos; si una revindicación atenta contra los derechos de sus semejantes, es desestimada: no hay desfiles del orgullo ‘gay’. Si una persona decide asumir la responsabilidad de hacer uso de esa inclinación sexual, tiene que irse a casita y dar rienda suelta a ella desde la privacidad. ¡No le es permitido arrastrar a esa vorágine a niños cuyos padres han decidido la opción de darle la educación convencional: ‘un solo Dios, una sola ley’! Manifestar pasión en la vía pública está estrictamente prohibido. ¿Qué quiere decir esto, que no hay casos? Sí que los hay, pero si los pillan, son muy severos.

Los ‘días de orgullo masculino o femenino’, se celebran en privacidad; los hombres y mujeres por ‘Naturaleza’ jamás salen a exhibirse. Así que resulta una provocación que padres que hacen uso del derecho de educar a sus hijos en una línea de conducta contraria, se vean impotentemente obligados en un paseo familiar, a que sus hijos sean partícipes de desfiles que atentan contra dicha educación.

En España; la conflictiva ley de ‘Educación para la Ciudadanía’, que ensaya educar a los niños en que cualquier unión humana puede ser considerada como ‘matrimonio’, ha puesto en pie de guerra a la familia española, que ya se ha manifestado en milenaria multitud contra dicha legislación. Zapatero ha demostrado ser un eficiente valedor de los conflictos internos, pues no es el primero que genera, enfrentando a su sociedad.

Un niño oye en la escuela que provenimos de un ente marino; no existe Dios, y por tanto, no hay responsabilidad ante nadie. Ya de grande, llega a Presidente de un país y firma decretos. La nueva ley ¿para o contra? la ciudadanía, niega la capacidad de decisión de la familia, en cuanto a la educación de sus hijos. No se puede instruir a un inocente, limpio aún de la perversidad humana, sobre que el matrimonio pueda ser constituido por ‘dos padres’ o ‘dos madres’, pues la propia Naturaleza niega tal igualdad: biológica y síquicamente. ¿Qué vendrá después, si nos decidimos a justificar todas las reivindicaciones? : ¿Autorizar el matrimonio entre un perro y su amo/ama que le ama, con las posteriores adopciones?

Aquí, muchos alumnos ponen a ‘parir’ a profesores sin defensa estatal, se hinchan de drogas y alcohol en concentraciones multitudinarias y están constantemente haciendo gamberradas en sus barrios, molestando a los vecinos ante su impotencia… y la de los dirigentes, que no saben hacer otra cosa que paliar daños valorados en altas cifras, acudiendo a un erario público que bien pudiera dirigirse en otra dirección más constructiva.

En un acto de justicia, no incluyo a aquellos que no participan de estas tropelías; les aplaudo y exhorto a que continúen por el buen camino, esperando que sean ellos y no ‘los otros’, los que tengan mañana la responsabilidad de dirigir la nación.

Pero en la búsqueda de un buen ‘Proyecto del Hogar’, si invito a la reflexión a padres e hijos. A los primeros, para que se preocupen más de las actividades de su prole, que conversen con ellos y se conviertan en sus principales ‘cómplices’ (en el sentido de camaradería, no de gansadas), que trasmitan sus experiencias y les ayuden a organizar sus ideas. Que les eduquen en la moral, el civismo y los valores del respeto y consideración por sus semejantes; en fin, que influyan más en la educación de su descendencia.

Con respecto a los hijos, sobre todo a los adolescentes, (la edad más difícil, debido a que se revolucionan las hormonas y se piensa menos) les recomiendo como consejo principal, que abran sus ojos, cierren sus piernas… y lean esta parte de una carta de un padre a su hija:

“… En la escuela enseñan sobre la evolución de las especies; dicen que descendemos de un tipo de mono, desmintiendo el relato bíblico que instruye que fuimos ‘creados’ por Dios. Yo no sé que te dice tu propia inteligencia al respecto, pero la mía me indica que somos demasiado perfectos… todo es demasiado perfecto en la Naturaleza para imaginar que estamos aquí por casualidad.

El cuerpo humano es un diseño, el pensamiento humano es muy, muy complejo; la circulación sanguínea, con entrelazadas calles de sangre venosa de desecho y sangre arterial limpia que recorren todo el cuerpo sin mezclarse, es un ejemplo de diseño, no de algo que surgió ‘casuísticamente’. La propia procreación es un ejemplo de que fuimos pensados y diseñados: el óvulo es fecundado por el espermatozoide, y a partir de ahí se inicia un proceso mágico. La diferenciación de la célula comienza: lo que será piel, empieza a serlo; pelo, uña, músculo, cerebro, neuronas, tejido óseo, epitelial, muscular… cada tejido se forma sin que nadie intervenga, perfectamente diferenciado del resto del organismo. ¿No te parece demasiado arduo como para no admitir una sabiduría detrás?

Mi amor, quiero que estés alerta con tu vida personal: en el mundo real, el que nos ha tocado vivir, un ejército frágil es atacado y sometido constantemente. La historia lo confirma: los más débiles siempre han acabado accediendo a los intereses de los más fuertes mediante concesiones que convienen a estos últimos. A través de los tiempos, continuamente se ha confirmado que una paz lograda por medio de aceptaciones incondicionales, tan sólo logra un orden pasajero, dependiente por completo de la voluntad de quien actuó en cada momento como dueño de la situación; en cuanto éste cambió de parecer, reverdecieron los problemas para el derrotado.

Debes ser muy sensata con los peligros encerrados en falsas promesas de felicidad: un atractivo cuerpo de mujer u hombre, según sea el caso, puede ser una puerta ancha y abierta para que se corra como liebre hacia la trampa; los que se dejen dominar por la lascivia o la lujuria, son los principales candidatos. Son marionetas en un ambiente muy peligroso, e incompatible con las leyes establecidas por Dios.

En estos tiempos, es fácil oír: “hagamos el amor”, y más factible aún, el ver como se corre sin frenos hacia un negro abismo que engaña con sus bordes rosados. El concepto original ha sido trastocado por la lascivia humana; la promiscuidad sexual es un canto de sirena que moviliza hoy a millones de seres en todo el mundo. Pero Dios nos enseña que la frase debe ser: “vivamos el diseño natural del amor”, porque no existe mayor placer, ni más puro, que el que se genera desde el sentir compartido por un matrimonio bendecido por Él.

Quería trasmitirte esta manera de pensar para que la evalúes; todos somos responsables de nuestros actos y Dios nos da el libre albedrío; tenemos la última palabra. La verdadera felicidad está a tu puerta, tú puedes enseñorearte de ella; pero todo depende de cómo lo hagas y de la esperanza que te mueva. La esperanza y el temor llegan de pronto. La esperanza es un canto al corazón, el temor es un alarido sin voz; la esperanza nos llena de alegría optimista, pero el temor nos inunda de dudas e incertidumbres. Una viene de lo alto y representa la cumbre… el otro procede del abismo: es la fosa que espera a quienes no vivan en la luz de Cristo. No busques más, porque no hay más.

Te quiero más de lo que imaginas; tanto más te quiero, por cuanto al estar separados desde hace tanto tiempo, no he podido hacerte ver el amor que te tengo. De forma que estas palabras no son una ‘descarga’ más, sino un mensaje desde la verdad que vive en mi corazón; deseo lo mejor para ti, y como soy conocedor de cuál es el camino que te lleva a la felicidad perfecta, iría a medias ante Dios si no comparto esta verdad contigo…”

Escogí estas líneas, porque se ajustan a la temática de este artículo. Analice su proyecto personal para su hogar; pelee su buena batalla, porque nuestra responsabilidad no acaba en la tumba, con la muerte física. Más allá, hay un más allá; no lo dude. Ábrase como un paracaídas a ese conocimiento y una nueva perspectiva le inundará el corazón.

¡Que Dios le bendiga… a usted, y toda su familia!

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