3ª RESPUESTA A ANTICIENCIA ATEÍSTA

julio 31, 2012

Continuando con las respuestas al anticientificismo ateísta, y dado que fue imposible debatir, por el clima de insulto y descalificación constante, presento otro párrafo-debate sostenido en el blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/09/los-cristianos-son-ateos.html

En este caso se trataba de tres enfoques míos para centrar el debate:

1- El sol irradia luz, por tanto fotones; pero al margen de eso tiene su propia imagen como astro (sin nada que ver con los fotones que irradia)

2- Vemos la luz solar (del entorno) de color tendiente al blanco; pero si se pasa un rayo de esa luz por un prisma, se descompone en la gama de colores fotónicos (arcoiris). O sea, la vemos blanca, pese a estar integrada por fotones cuya vibración impone colores rojo, azul, amarillo… Y eso indica que no vemos fotones, sino imágenes: paquetes de información.

3-El doble anillo de Einstein, solo visible al alinear 3 galaxias y telescopio, prueba que vemos las estrellas en presente. En cuanto se desalinean, el efecto desaparece y se ven las 3 galaxias por separado. No son fotones trotones del pasado, sino una información visual del presente, vista en fracción de seg., aunque la galaxia más lejana está a 11 mil millones de años luz de distancia. A una velocidad por tanto, mayor que la de la luz.

La respuesta de Imaginario fue larga, así que la dividí en dos partes. En la 1ª leemos su alegación a las dos primeras preguntas:

Primeros dos enfoques Imaginario

 a-No se puede eximir a cuerpos radiactivos de emisión fotónica. ¿Ha oído hablar de los fotones gamma? ¿Y del telescopio de Cherenkov?

Hay mucha información visual de explosiones gamma. Ej: el 19/03/2008 hubo una cuyo flash duró sólo unos minutos. Swift lo vio y fotografió; así como otros telescopios. Sin embargo, aunque el brillo de ese estallido gamma fue a 7,5 mil millones de años de luz de la Tierra, se vio al instante. Por tanto la imagen o paquete de información, viajó a velocidad instantánea; o sea: muy superior a la de la luz, violando la causalidad de Einstein, a la que se aferran para decir que las estrellas tienen que tener miles de millones de años para que podamos verlas.

2- Sobre espectros electromagnéticos e imagen: Ud. no se sienta sobre un caimán pues ve que no es una silla, ni ordeña un alacrán, pues su imagen dice que no le dará leche y que le hará pupita. Todo cuerpo tiene imagen. Ud. ve la imagen de un patrón de uranio radiactivo, pero no la radiación fotónica que emite. Le puse de ejemplo al sol: emite fotones (espectro electmag.), que no ve; ve la luz que irradia: un paquete de información, una imagen tendiente al blanco, producto del fulgor de sus explosiones nucleares. Si quiere ver sus fotones, tendrá que pasar uno de esos rayos a través del prisma.

Pero además de eso, el sol, como cuerpo físico, tiene su imagen; y muy fotografiada. Un paquete de información independiente.

Respecto a los conos y bastoncillos: van después de la retina. Cuando Ud. mira, enfoca lo más directamente relacionado con el exterior: ¡las retinas! Y, ¿qué llega a la retina? ¡Una imagen de lo que mire! ¿Qué llega a los espejos del telescopio? ¡Una imagen del astro que enfoca! Esa imagen primigenia llega luego a los conos y bastoncillos, y allí se descompone según frecuencia fotónica, siendo procesados en el cerebro como impulsos nerviosos, para que Ud. pueda ver ‘en su pantalla personal.’ Pero el paquete de información que llega a la retina es una imagen; y llega a velocidad instantánea, muy superior a la de la luz, independientemente de la distancia a la que se encuentre el objeto que ve.

Su 3ª respuesta:

Enfoque de Imaginario

Enfoque de Imaginario

Ante la evidencia que niega la teoría antiCristo del ‘no vemos lo que vemos, sino fotones eternos del pasado’, Ud., y todos los que piensan como Ud., prefieren tirarlo a cachondeo. Es lo que siempre hacen cuando se quedan sin respuestas. Yo sigo siendo coherente y claro:

Mediante el telescopio espacial Hubble, los investigadores Raphael Gavazzi [Space Telescope Science Institute] y Tommaso Treu [Univ. de Santa Bárbara, California], detectaron  un doble anillo de Einstein, proveniente de 3 galaxias distantes: 3, 6, y 11 mil millones de años luz, respectivamente.

Al instante de alinearse las 3 con el telescopio, la imagen de la 1ª galaxia se plegó sobre la 2ª, formando el 1er anillo. Y la imagen de la 2ª galaxia se plegó sobre la 3ª, creando el 2º anillo. Eso exigió coincidencia en tiempo; búsquelo ahora y verá que es imposible localizarlo. ¿Dónde están pues los fotones trotones del pasado? Fue un hecho contemporáneo y temporal que duró solo el tiempo en que los implicados estuvieron alineados con el telescopio. y se vio al instante; igual que han sido vistos todos los otros dobles anillos en la historia de la astronomía.

Así, el anticientificismo de ‘fotones trotones del pasado’no cuela. La imagen solo pudo ser posible durante el tiempo de alineación temporal de  3 galaxias y telescopio. En cuanto uno de los implicados se desalineó, se perdió la imagen de doble anillo. Es imposible, desde conocimiento, lógica, y razón, la intervención de ningún fotón paleolítico o de cualquier otra era que se invoque en el nombre de la diosa selección natural.

Y la imagen se vio en una fracción de seg., aunque la galaxia más lejana distaba 11 mil millones de años luz. ¿A qué velocidad tuvo que viajar esa información hasta el telescopio? ¡Pues a una mayor que la de la luz!

Es irracional ocultar la verdad visible, solo para decir que el mundo no tiene la edad que le asigna la Biblia, sino los hipotéticos miles de millones de años que la diosa ateísta impone al hipotético dinosaurio hermafrodita para trasmutar en ruiseñor. Decir eso, siendo inobjetable la independencia sexual de ambos, y sabiendo la incompatibilidad genética entre padres y madres de dinosaurio y ruiseñor, no es ciencia sino capricho. Filosofía ignorante pura y dura, no conocimiento.

Algunos pensarán que insito en neutralizar la apología de la página de Imaginario porque odio al ateo; pero no es cierto. Lo que combato es que se denigre con tanta saña al Señor Jesús aunque Él dio su vida por todos; ateos incluidos. Lo que combato es la verdadera fuente del odio, pues he conocido el peligro de su nido. En realidad siento una gran pena por las personas que han decidido cavar trincheras contra el Evangelio de Cristo; y lo siento porque me los imagino frente al Señor, en el día de las respuestas, cuando el Juez, ya sin opción de perdón, le diga:

¿Por qué insististe en hacerte daño? ¿Por qué coceaste contra el aguijón, pese a todas las advertencias que te hice llegar? Ahora es tarde para ti.”

********** 

 


EINSTEIN: IMÁGENES A MAYOR VELOCIDAD QUE LA LUZ.

septiembre 15, 2009

Sí, ya sé que la frase se las trae, pero al final verán que, aun situándonos en el punto de inflexión de los defensores de conceptos ‘ancla’, el título de este artículo se ajusta perfectamente a la Teoría de la Relatividad. Y para avalar lo que planteo, me remitiré a un efecto astrofísico, predicho en el cálculo einsteniano, y verificado en el 1919.

Ese año, durante un eclipse solar, el astrónomo Arthur Eddington vio cómo se curvaba la trayectoria fotónica proveniente de estrellas distantes al enfrentar al Sol, generando una imagen de desplazamiento aparente desde su espacio real… como si estuvieran donde no tenían que estar.

El efecto, captado muchas veces después por distintos telescopios, al paso del tiempo, llevó a la práctica el vaticinio adjunto a la Teoría de la Relatividad exhibido por Einstein en el 1915: la existencia de las lentes gravitacionales ampliamente conocidas hoy en Astrofísica. Esa lente sideral se forma siempre que la luz procedente de objetos masivos distantes y brillantes, tope en su camino una galaxia [o astro], alineada en ese instante entre los cuerpos emisores y el telescopio que les enfoca. En esas condiciones, la imagen múltiple se curva sobre la galaxia, como si intentara rodearla.

El fenómeno de lente gravitatoria ha sido a menudo utilizado para detectar la presencia de objetos masivos invisibles, tales como agujeros negros, e incluso planetas fuera de la Vía Láctea. También ha resultado útil para observar la imagen de universos muy distantes. Por ejemplo, un equipo de investigación de EE.UU., logró detectar la galaxia más lejana, gracias al efecto de lente gravitacional ejecutado por la agrupación de galaxias ‘Abell 2218’, el supercúmulo más lejano observado desde la Tierra, con más de 250 galaxias, a 3 mil millones de años luz distante de la constelación Draco, alejada a su vez unos 200 años luz de nuestro planeta. El telescopio espacial Hubble, detectó esta imagen proyectada en su sistema de lentes, el 15 de febrero de 2004.

LenteGravitacional

Esquema de trayectorias de luz en una lente gravitatoria. Las imágenes de objetos distantes adquieren forma de arcos rodeando el objeto masivo intermedio.

Es decir: mediante la lente gravitatoria se detectó la presencia de cuerpos físicos tan lejanos que, de circunscribirnos a la velocidad establecida para la luz [300000 kms/seg], y según concepto de que vemos en fotones, habría que pensar que esos fotones tuvieron que salir hace… 3 mil millones de años. Y dicho esto, razonemos sobre lo que implica el hecho en sí mismo, recordando cómo se conforma esta lente astral:

La lente gravitatoria se forma si la luz procedente de objetos masivos distantes y brillantes, topa en su camino una galaxia o un astro, alineado en ese instante entre tales objetos emisores y el telescopio que les enfoca. Si esto ocurre, la imagen múltiple se curva alrededor de la galaxia, como si intentara rodearla.”

Ahora, siguiendo el concepto de ‘no vemos los cuerpos físicos que ve el mismo telescopio, sino fotones provenientes del pasado’, axioma que aflora cada vez que se menciona la visualización de una estrella situada a miles de millones de años luz de distancia, tendríamos que hacer un gran esfuerzo neuronal para asimilar cómo, los fotones sin masa, correspondientes a la galaxia alineada, pudieron interactuar con los otros fotones, también sin masa, de forma tal que se creara la lente gravitacional.

¿Cómo puede ocurrir eso, sabiendo que tal lente solo se logra si hay un cuerpo físico intermedio, cuya fuerza de gravedad ‘curve’, la imagen proveniente de la galaxia más lejana? ¿Acaso un fotón sin masa, genera campo gravitatorio? Es obvio que el efecto de lente gravitacional, comprobado hasta la saciedad, exige la presencia de cuerpos físicos, no de fotones. Luego, esa galaxia intermedia y distante que activa la lente del telescopio, es la misma que activa nuestro cristalino cuando miramos a través del artefacto. No corresponde a fotones del pasado, sino a un cuerpo físico actual que, ocupando su lugar en el espacio, es capaz de curvar cualquier imagen que se proyecte sobre él, proveniente de sitios distantes, y/o de cuerpos físicos reales.

Y tal galaxia es vista en fracción de segundo, sin importar lo lejos que esté, burlando el concepto de fotones yendo a la velocidad de la luz, pues cualquier imagen galáctica llega con celeridad que supera a esta en mucho. Así, el propio Einstein, con su augurio sobre lentes gravitacionales, auguró [sin saberlo], que toda imagen surca el espacio a una velocidad que supera, con tendencia a infinito, la fijada para la luz… la paradójicamente señalada como la más rápida posible en el vacío.

Más asombroso aun, es que se ha podido probar que una lente gravitacional actúa en todo tipo de radiación electromagnética, no solo sobre la proyectada imagen de cuerpos físicos. También, que este tipo de lentes carece de aberración cromática; o sea, su efecto no es función de la longitud de onda de la luz incidente, sino que se cumple igual para el rango completo del espectro electromagnético, sea infrarrojo, ultravioleta, o gamma. Gracias a ello, es posible analizar los objetos amplificados por la lente astral, usando la técnica convencional de fotometría y/o espectroscopía astronómica, según la radiación.

Pero quizás lo más interesante es que además son efectivas en viceversa. Es decir, desde la deformación de las fuentes de fondo se puede deducir la distribución de masa del objeto que hace de lente. Gracias a ello, se ha logrado calcular la masa de cúmulos de galaxias, no visibles; además del ya citado ‘Abell 2218’, y muchos otros. Incluso ha sido posible el rastreo de la materia oscura del cúmulo mediante esta técnica. De modo que no hablamos de una ilusión óptica, sino de una realidad empíricamente comprobable.

La propia obligatoriedad de que exista una alineación entre telescopio, galaxia reflectante, y cuerpos masivos distantes, para que se logre la imagen en la lente gravitacional, ya exige que se trate de cuerpos físicos, no de fotones trotones desde el pasado. O sea, según se ha venido repitiendo en este blog, si alzamos la vista y miramos las estrellas, vemos sus cuerpos físicos ocupando su lugar en el espacio, no una miriada de fotones invadiendo la Tierra. Y su imagen se proyecta en la pantalla de la mente a una velocidad tan superior a la fijada para la luz, que en realidad tiende a infinito.

Cada vez más, resulta irrefutable que no vemos fotones del pasado, según se pretende, sino la imagen de cuerpos presentes, coincidentes en tiempo con cada observador. Y me he esmerado en insistir sobre esto, porque valida que la luz de las estrellas lejanas llegara a la Tierra desde el momento en que fueron creadas, según refleja el Bereshit judío con el que instruía el Señor.

El argumento más usado para propugnar que la Biblia miente en su Génesis, es declarado rotundamente falso por la propia Ciencia de la que los agnósticos pretenden adueñarse. Así, se neutraliza el objetivo de cimentar la ignorancia de Dios en el corazón humano, obedeciendo, de forma consciente o inconsciente, el plan del maligno.

Todas las evidencias científicas presentadas en este blog, han salido a la luz para probar que la Verdad bíblica se corresponde con lo enunciado en Ciencias, aunque algunos se empeñen en cimentar lo contrario. Desde hace más de un siglo, el tridente de satán, diseñado en una misma década [ateísmo marxista, método universal de datación, y darwinismo], hincó neuronas y se hizo sitio en toda mente humana débil en Fe. Así se hizo real el proyecto tenebroso concebido para demostrar a Dios la debilidad e infidelidad de las personas; así se logró que gran parte de la humanidad emprendiera el camino de rechazo y desconocimiento de Cristo y de Dios.

Pero pueden estar seguros que el Señor, partícipe directo en la Creación, volverá para hacer cumplir el plan del Padre; y es conveniente que nos halle, si no a todos, al menos a la mayor cantidad posible de gente, sin deudas pendientes con Él… y con nuestro nombre recogido en el libro que determinará cada estado individual, en el futuro eterno concebido por Dios para la humanidad.

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.” [Mat 24:29]

Palabras de Jesús.

**********


VELOCIDAD DE LA LUZ Y ESTRELLAS EÓNICAS: LAZOS DE CRISTAL

septiembre 4, 2009

Estos días, meditando, he concluido que el mayor problema de los científicos cristianos a la hora de defender el Génesis validado por el propio Jesús, es que intentan desmontar argumentos antiCristo desde esa misma argumentación. Lógicamente, si los postulados del universo eónico se trazaron desde axiomas circulares, todo intento por ese camino equivale a buscar la cuadratura del círculo. Y eso, obviamente, es una misión imposible; de modo que la solución pasa por tomar otra vía: la que objete al precepto.

Se afirma en medios de la alta ciencia cristiana, incluso por doctorados, que el problema de la velocidad de la luz, imponiendo miles de millones de años para que la luz de las estrellas más lejanas llegaran a nuestros ojos, es el mayor obstáculo para defender la credibilidad de la Biblia. Sin embargo, el auténtico freno que atenaza la mente, es la falta de fe. Si el científico que se confiesa seguidor de Cristo, tuviera una fe centrada en el Señor, vería descorrerse su velo; la Verdad se mostraría dócil ante él.

Solo olvidando conceptos dirigidos en la dirección ‘no hay Dios’, y plegando rodillas ante Jesús, pidiendo discernimiento, verían que la solución está en estudiar contradicciones, pues Él no se contradice. Toda incongruencia atañerá a su enemigo; como Jesús no miente, se declara en fe que hay errores en los conceptos que tutelaron los miles de millones de años, y se razona para hallarlos. ¡Esa es la armadura de Dios para el fiel a Su Palabra! En la contradicción habita la fuerza que quiebra el disfraz de su enemigo.

Así, al margen de antipartículas, agujeros negros, tiempos negativos, etc., [cortinas de humo para velar la Verdad], bajo análisis saldrán contradicciones innegables; por ej: varias galaxias alejadísimas, visibles sin embargo al ojo humano… distinguibles con solo alzar la vista. Como el caso de  un artículo anterior, ‘α Cam‘, en la constelación de La Jirafa, a más de 65 mil billones [con ‘b’] de kms. de la Tierra, cuya imagen ‘viaja’ desde el cuerpo de donde procede, hasta el ojo humano, en fracción de segundo.

Una de las antiguas teorías de la visión insinúa que la luz es emitida por el ojo, en lugar de ser generada por una fuente, y reflejada en el ojo. Herón de Alejandría avanzó así el criterio de que la velocidad de la luz debería ser infinita, ya que con solo mirar, las estrellas más lejanas se ven al instante. Por su parte, Aristóteles creyó que «la luz está sujeta a la presencia de algo, más allá del movimiento». Y aunque estas reflexiones no son exactamente las que defiendo, hay en ellas algo de razón. No obstante doy mi palabra que me enteré de estas ideas más de un año después de haber adoptado mi posición.

En el debate del artículo de este blog, ‘De Años Luz A Milisegundos: La Paradoja De Dios’ se objetó que no vemos el presente, sino la miríada de fotones emitidos en el pasado. Pero al margen de retardos impuestos por la distancia, la contradicción vino justo de un opositor: un farol en la habitación vecina, y una rendija en la pared, dejando pasar parte de la luz a un cuarto oscuro.

Ese ejemplo solo confirma que no vemos en fotones. Si orientamos un espejo bajo la hendija, recibiendo una porción de luz, reflejará en la pared oscura un área iluminada por fotones de luz, pero jamás una imagen. Sin embargo, al enfocar el farol desde la rendija, con inclinación adecuada del espejo, entonces este reflejará la imagen del farol en la pared del cuarto oscuro, aunque sea muchas veces mayor que la hendidura.

En realidad, si un telescopio convencional enfoca algo visible, ofrece contornos, colores, brillos, sombras… desde el mismo punto ocupado por el astro. No vemos penta trillones de fotones ‘concentrando’ millones de imágenes, en 5 mms de cristalino, sino que hay millones de cuerpos lejanos, posibles de visualizar con solo mirarles, porque es una capacidad del ojo humano; un don del espíritu, extrapolado a seres del mundo físico.

Los quijotes de estrellas antiguas aun afrontan otro problema: pese a que hoy se añaden fotómetros a los telescopios para mejorar la imagen, unos años atrás no existían; y además, el elemento que contacta al cosmos no es el fotómetro, sino la lente y/o espejo. Siempre son ellos los que se aumentan, buscando mayor ‘acercamiento’ y definición panorámica de la imagen. Los fotómetros actúan en un paso interior, procesando la información reflejada en el espejo o lente [brillo, saturación, etc]. ¿Acaso eso puede entenderse como una forma de ‘acercar fotones’ del pasado?

Si lo que el telescopio ve son fotones trotones que vienen desde el pasado, ¿por qué se aumentan cada vez más los lentes y espejos para acercar la imagen? ¿Qué efecto puede tener eso sobre un haz de fotones a distancia incierta? ¿Los acercan más? ¿Cómo no pueden ver la incongruencia de lo que se plantea? El pasado no irradia imágenes, a no ser que se trate de una película, o fotogramas de alguna forma memorizados en los distintos medios que existen. Pero no hay nada de eso en el espacio; solo hay cuerpos capaces de mostrar su aspecto y el de su entorno, si algún lente le enfoca, in situ, allí donde se manifiestan.

No hay imagen si no hay cuerpo que la refleje; una imagen implica que el cuerpo que la irradia existe en ese instante; de lo contrario se habrían registrado también las radiaciones provenientes del Big-Bang. Si, saturados de optimismo son capaces de ver fotones procedentes de estrellas con supuestos miles de millones de años, igual se verían los que fueron emitidos poco antes, tan cercanos como un metacarpo al otro, durante la ‘gran explosión’.

Sin embargo, ¿qué telescopio los ha visto? ¿O es que se fijan límites al espacio-tiempo solo cuando conviene apuntalar postulados frágiles? Si teóricamente la fricción es ‘0’ en el vacío, y estamos ante un espacio infinito, los fotones de una explosión de tal magnitud deberían estar aun manifestándose… tal como lo hacen los emitidos desde astros a miles de billones de kms. de distancia,  desde un ‘supuesto‘ pasado ‘eónico’.

La ausencia de los registros del Big-Bang es una sólida evidencia de que los telescopios no ven el pasado. Toda explosión nuclear, [lo que se cree que sucedió en el Big-Bang], emite radiaciones gamma, que en el espectrómetro aparece como un flujo caótico de fotones; de modo que una, de la envergadura que teóricamente tuvo el inicio del cosmos, debería haber llenado el espacio interestelar de caos fotónico. Sin embargo, el espacio se manifiesta negro; todo registro de radiaciones gamma  aparece siempre perfectamente focalizado, vinculado normalmente a una constelación.

¿Por dónde anda esa miríada de fotones caóticos, cuasi contemporáneos con las estrellas ‘más antiguas‘? ¿No se han enterado que ellos también tienen que ‘llegar’? ¡Ah, espera! Es que antecedieron al planeta y a toda galaxia… Pero, un momento: el espacio es infinito, y los fotones salen en todas direcciones, sin fecha de caducidad, pues se ven los que salieron de estrellas, supuestamente miles de millones de años atrás; sin embargo, ningún telescopio los ha detectado jamás. Solo se registran radiaciones gamma, X, y ultravioleta, en torno a cuerpos específicos.

No existe un pasado interestelar de miles de millones de años; la Tierra es el primer astro creado por Dios, y solo tiene unos pocos miles de años. No vemos en fotones, sino en imágenes; y por supuesto, el pasado es imposible de ver si no es grabado de alguna forma. ¿En qué momento histórico se diluyó el razonamiento de ciertos humanos? Yo lo sé; solo lanzo la pregunta al aire.

Si una estrella irradia luz, su imagen no tardará miles de millones de años en llegar a la Tierra; el lente telescópico captará cómo se manifiesta ella y su entorno. Y si un astro opaco es irradiado con luz, pasa lo mismo. Solo hay que alzar la vista, y una fracción de segundo después, a velocidad casi infinita, su foto ya está en la pantalla de la mente.

El mejor ejemplo es la luz del día, de composición fotónica, cuya imagen es blanca o tiende al blanco. Sin embargo, si hacemos que uno de sus rayos atraviese un prisma, se diferenciarán los colores que crean  ese ‘blancor’, según frecuencia de onda: los fotones que colorean el arcoiris. Al ver claridad, no vemos fotones correspondientes a varios colores, sino la imagen que esos fotones integran, de color blanco. Una manzana roja no emite fotones; su tono se debe a la vibración de ellos si sobre el fruto incide la luz, y justo eso es lo que ocurre si un telescopio enfoca un astro y ‘capta’ su imagen.

Tal como nosotros [agua en un75%, con oligoelementos en un 65% oxígeno, 18% carbono, 10% hidrógeno, 3% nitrógeno…], cuando nos fotografiamos reflejamos una imagen integral, así mismo la estrella, de composición compleja, con independencia de emitir fotones de luz, refleja en un instante su imagen, en la lente del telescopio que la focaliza.

Aclarado esto, enfrentemos ahora el problema principal del cristiano: los telescopios con sistemas de rayos ‘x’, gamma, ultravioleta… detectan ondas del espectro invisible para el humano. La velocidad de la luz aquí sí es una dificultad, pues no es el ojo quien registra, sino sistemas de detección, y el concepto de que es la mayor posible en el espacio, haría que esas ondas tardaran miles de millones de años en llegar a los detectores del aparato. Pero si damos por definitivo el concepto, negamos las Sagradas Escrituras judías avaladas por Cristo, cuya cronología señala hacia un universo de unos pocos miles de años. Y negamos también lo escrito en una parte de ellas, el Bereshit 1:31:

Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día.”

De modo que, en coherencia con las líneas iniciales, el científico cristiano debería someter a los pies del Señor toda idea que niegue la Palabra que Él refrendó. Por Fe, consideraría errado todo lo que niegue las Escrituras que Él avaló con su sangre en la cruz, y pugnaría por probar que la velocidad asignada a la luz no es la más rápida viable; negaría lo dicho en el 1915, casi un siglo atrás en el tiempo, pues la Fe dice que deben revelarse velocidades muy superiores.

Y este es quizás el punto más importante, pues la Biblia, constantemente atacada por la seudociencia, tildada de fuente de incultura y oscurantismo, tiene aquí otra gran oportunidad de dejar a sus enemigos en evidencia [que no es la primera vez que lo hace ni mucho menos, pues la Palabra de Dios siempre termina apoyada por la Ciencia] Veamos: ¿Hay evidencia científica de velocidades superiores a la luz, apoyando el planteamiento bíblico? ¿Hay señales indicando que las tesis antiCristo, limitando la velocidad del fotón a 300000 Km/seg, se asientan en un mito? ¡Desde luego que sí!

Hay eventos en Física Cuántica que el propio Einstein llamó “espeluznantes”. Átomos, electrones, y un resto imperceptible del universo, actúan a veces de forma extraña, contrariando incluso lo empíricamente considerado normal. Por ejemplo, en ocasiones podría asegurarse que los objetos están en dos o más lugares al mismo tiempo, o giran simultáneamente en sentidos opuestos.

Uno de estos fenómenos fue nominado “entrelazamiento cuántico”. El propio Einstein se rebeló contra ello, llamándolo ‘acción espeluznante a distancia’. Insinuó que los objetos entrelazados liberan una partícula ignota o algún tipo de señal a alta velocidad que influye en su compañera, dando la ilusión de una reacción simultánea.

Y en el Artículo de este blog, ‘Fotón, Ciencia, y Realidad Objetiva Contradictoria’ se refirió un experimento de este tipo, que demostró que había ‘algo’, que le decía al fotón en qué dirección desplazarse… ‘algo‘ que debería por tanto tener una velocidad muy superior a la de la luz. Allí leerán todos los datos de la investigación realizada.

No hace mucho, un grupo regido por el físico suizo Nicolas Gisin, trabajó con un par de fotones entrelazados [paquetes de luz]. Los pares fueron separados y enviados mediante fibra óptica proveída por Swisscom, a dos recintos distantes 18 kilómetros. El viaje duró solo 300 billonésimas de segundo, superando al menos 10 mil veces la velocidad de la luz… en un medio de fricción. La pregunta es: ¿cuánto no podrá lograrse en el vacío?

Gisin comentó a la revista Live Science: “En cierto sentido, estos eventos instantáneos parecen suceder fuera del espacio-tiempo; en esta historia, no puedes decir que sucede en el espacio-tiempo”. Luego agregó: “Esto es algo que toda una comunidad de científicos ya está estudiando muy intensamente”. Gisin y sus colegas detallaron más tarde esta experiencia en el ejemplar del 14 de agosto de la revista Nature.

También en esta revista se publicó otro trabajo de varios científicos, realizado en el NEC Research Institute de Princeton, según el cual demuestran haber superado 300 veces la barrera de la velocidad de la luz, con un pulso [sin masa], en un medio enriquecido con Cesio. Y eso aunque no contradice la teoría de la relatividad de Einstein, si niega que la velocidad de la luz no se pueda superar. La noticia está en el diario ciber ‘The Inquirer ES’; la fuente original, en Nature, con más información en CBC News.

Que ignoremos algo no implica que se consoliden supuestos; la tiniebla de lo incógnito jamás será una evidencia para aceptar lo que la limitación de conocimiento insinúa a nuestras neuronas. Toda duda implica certeza de no poseer la Verdad; así, un solo ejemplo que contradiga lo que se nos venía diciendo, es más que suficiente para saber que es mayor la duda que el conocimiento. Solo lidiando con Fe contra empalizadas, se hallará el camino del saber; solo insistiendo sin dudar, con Fe en la Verdad de Dios, lograremos merecer alguna vez la Verdad prometida al ser humano.

Los científicos cristianos, en lugar de abrumarse ante lo mostrado al mundo como la mayor velocidad posible [con intención de negar la existencia de Dios], deben contactar a la parte de la Ciencia que busca en otra dirección, pues es obvio que el fotón, portador de toda forma de radiación electromagnética, logra velocidades muy superiores a la fijada hace un siglo para la luz. Y eso anula el arcaico concepto que niega la instrucción bíblica: ‘Creación de las estrellas, el 4º día, después de la Tierra’. Sin ceder, sin decaer en Fe, deben esforzarse e indagar sobre experimentos como estos; harían más feliz a Cristo.

Quiero cerrar con una frase proveniente de un evangelista cubano, llegada ayer a mi correo personal:

La Fe Ve Lo Invisible, Cree Lo Increíble y Recibe Lo Imposible.’

¡Gloria eterna a nuestro Dios, perfecto en lo imposible! ¡Alabanza por siempre a Jesucristo, quien lo hizo posible desde el Padre Creador!

Te esperamos haciendo los deberes, Señor.

**********


CORAZONES MILENARIOS.

febrero 1, 2008

Febrero 1/2008

¿Vivir cerca del milenio?

Según referencias bíblicas, imposibles de comprender desde la razón y de la lógica humana, así como desde el limitado conocimiento de los hombres, las primeras generaciones de seres humanos murieron cuando ya estaban cerca del milenio; las citas de ese enigmático libro señalan lo siguiente:

Adán, el primer hombre, vivió 930 años; las subsiguientes generaciones, hasta Matusalén, (que duró 969), se mantuvieron todos en ese entorno casi milenario. La última referencia de esos longevos primarios fue el propio Noé, la 10ª generación, que vivió hasta 950 años; la excepción en cambio, en medio de ese árbol genealógico, fue Lamec, su padre, quien se despidió de esta vida a la mágica cifra de 777 años. Sin embargo, poco a poco, todo fue cambiando.

Estos largos periodos de vida no fueron repartidos caóticamente; son sistemáticamente mayores antes del diluvio de Noé y declinan considerablemente después de eso. ¿Por qué?

ADN nos responde; la complicada bioingeniería que encierra a la molécula de doble hélice, incluye un ‘diseño‘ que la capacita para repararse a sí misma. Seres unicelulares como los microbios, combaten la vejez mediante su división en copias de sí mismos. Primero dos, luego 4… y así repetidamente. Mas el ser humano es producto de una morfología más compleja: tenemos muchos órganos vitales que se conjugan para que podamos vivir e interactuar en este medio.

Corazón, riñones, piel, neuronas, etc., son constitutivos de millones de células individuales cuyo plan es la auto reparación, viable gracias a la información genética codificada que poseen.

Todas las partes de nuestro organismo se oxidan y mueren; sus células se regeneran por un tiempo, pero este es limitado. Después de un determinado número de sustituciones celulares, en las cuales lo viejo se excreta de todas las maneras posibles, este sistema que funciona como un cronómetro durante muchos años, sencillamente se detiene. Según estadísticas, una célula humana actual solo se dividirá entre 80 y 90 veces, no más.

Y esa obligación repetitiva corresponde a una minúscula estructura sita en el extremo de cada cromosoma: el telómero; un cronómetro con un número de piezas unidas entre sí al final, como un collar. Cada vez que se renueva la célula, es como si una de las cuentas fuera arrancada, menguándolo; al perder su última pieza, ya no habrá más restauración. A partir de ahí, de acuerdo al principio de: ‘ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil‘, la falla de uno o más órganos comenzará a manifestarse y, muriendo, moriremos.

El proceso de restauración celular es controlado por un programa codificado en el ADN: el código genético. De modo que cada individuo ve limitada su vida a la capacidad de su herencia genética, fundamentalmente. Está demostrado que existen otros factores que sí dependen de nosotros, de nuestro estilo de vida: el deporte y una alimentación sana, entre otros, ayudará a sacarle el máximo partido a nuestra propia respuesta interior; pero los límites los impone la información genética que hemos heredado.

La ciencia ha dejado patente que constantemente perdemos parte de esa información codificada, fundamentalmente por mutación de nuestros propios genes; es decir, está ‘científicamente demostrado‘ que nuestro ADN declina con el tiempo, haciéndonos más frágiles. NO EVOLUCIONAMOS hacia una mejoría orgánica, sino todo lo contrario. Por lo que, desde el propio punto de vista de la verdadera Ciencia, (la que avanza, no la que retrocede, hurgando en un pasado inexpugnable) es científicamente improbable que el código genético de un ‘homínido’ haya mejorado hasta trasmutarnos en lo que somos hoy; mucho menos impensable que un alga derivó en nuestra complejidad orgánica actual.

La alternativa bíblica, en cambio, sí es congruente con las evidencias: la primera generación humana tenía genes perfectos, diseñados y recién estrenados. La Biblia no cita esos ejemplos de seres casi milenarios, desde la perspectiva del asombro, sino de lo natural; en aquellos tiempos, la genética humana no había mutado aún lo suficiente. (Debido al pecado original, aunque les parezca un cuento de niños, pues Dios creó al hombre para una eternidad, no para la muerte.). Hasta Noé, era normal vivir durante varios siglos.

Pero después, sólo quedaron 4 familias: el propio favorecido del Señor y sus tres hijos casados. Su descendencia tuvo que unirse entre ellos para volver a iniciar la multiplicación de la especie; es decir, la consanguinidad volvió a hacer acto de presencia. ¿Recuerdan lo de la mujer de Caín? (Uno de los artículos de este bloc) Pues el ciclo fue casi repetitivo.

No estoy planteando nada que vaya contra la Ciencia; está demostrado el negativo efecto genético que la unión sexual entre consanguíneos puede provocar en el feto. De ahí el que sus posteriores generaciones fueran menguando tanto en expectativa de vida:

La cronología bíblica de las siguientes descendencias, dice que Sem, primogénito de Noé, vivió menos que su padre: 600 años. (Gn 11:10-11) Nueve generaciones después, Térah, solo llegó a doscientos cinco años (Gn 11:32), y su hijo Abrahán murió a los 175. (Gn 25:7), mientras que su mujer, Sara, solo duró 127 (Gn 23:1) Durante ese tiempo, la degeneración genética se incrementó cada vez más. En la actualidad, la esperanza de vida está muy por debajo de la última cifra, y se evidencia el acrecentamiento de muchos tipos de cáncer y nuevas enfermedades, al margen del pernicioso aumento de aquellas de transmisión sexual, como el SIDA.

¿Es la Biblia coherente con los actuales descubrimientos en biología molecular y genética? A mí me parece que todo apunta en esa dirección, pero pregunten a su corazón; lean el libro de Dios sin prejuicios ni fanatismos de ningún tipo. Científicos extraordinarios del pasado, que nos legaron sus descubrimientos y constituyeron el fundamento de todos los adelantos tecnológicos actuales, tuvieron fe en Dios; incluso aquellos físicos de mentes privilegiadas como Newton, Eisntein y Descartes, el gran filósofo, matemático y físico francés que vivió en el siglo XV.

El testimonio bíblico de que los primeros humanos vivieran tanto es apoyado por los descubrimientos de la Ciencia actual; eso en líneas generales. Pero lo importante es su opinión personal: ¿cree en lo íntimo que ello fue posible? Ahí lo dejo.

Que el Señor se manifieste en su vida para que esta adquiera un nuevo sentido; gracias por su tiempo.

**********