EL PELIGRO DEL SEUDOCRISTIANISMO

marzo 10, 2009

Lamentablemente, desde hace días ha habido debate con respecto a las posibilidades de presentar la cronología bíblica como fecha de datación del planeta. En realidad no entiendo dónde ven la impedimenta, porque una cosa es que no quieran creer en lo que se dice, y otra muy distinta es intentar soslayar la cronicidad y congruencia con que el Génesis define todas las generaciones, con exactitud.

El rey David, es el hombre que marca la frontera de la expectativa de vida: fue el primero de los antesores de Cristo en morir a los 73 años, debido a un ya depauperado ADN. En su generación se estableció la frontera natural que hoy se mantiene en los países desarrollados, gracias a los paliativos de la medicina moderna. Sin embargo, el incremento ‘involutivo‘ de un ADN a peor, se manifiesta claramente en los países más pobres, donde una persona con 45 años es ya anciana.

El libro de Lucas refiere nacimiento y muerte desde Adán, hasta Cristo. Siguiendo los datos de edades hasta David, he contado las descendencias implicadas; el resto, desde David hasta Jesús, fue promediado en 75 años por generación. La cuenta final arrojó unos 5800 años.

Pero también la tradición judía, fieles a sus ‘Sagradas Escrituras’, sin reconocer a Cristo como el Mesías, y rigiéndose desde siempre por su calendario solar-lunar, sitúa nuestra actualidad en el año 5769 de la Creación de Dios. Y algo muy importante: Jesús instruía en referencia a esos escritos.

Cada vez que se cita al Señor leyendo la palabra en el Templo Judío, se refiere a los escritos hebreos tradicionales. A estos textos se refería cada vez que pronunció: ‘Está escrito‘; es decir, el propio Jesucristo acreditó la Verdad de dichos textos.

Todas sus instrucciones sobre el Génesis bíblico se fundamentaron en los apuntes del Bereshit: el libro que según la tradición, Moisés escribió por la revelación del propio Dios, bajo la orden de legarlo a la posteridad. Incluso el propio Jesucristo se preocupó de acreditar su veracidad en Lucas 16:17:

Es más fácil que desaparezcan el cielo y la tierra, que caiga una sola tilde de la ley.”

Así que ningún cristiano puede presentar un argumento distinto al que refieren los textos que el mismo Señor jamás apartó de sus manos. Quien diga algo contrario a tales escritos, está desmintiendo al propio crucificado, y está ignorando el sello de sangre con el que fue confirmada la Verdad contenida en la Palabra de Dios.

Y como sé que la Verdad jamás puede ser contradicha por ninguna evidencia, les propongo someter la cronología bíblica a una tercera prueba: la referencia cronológica bíblica hasta José, que fue administrador del Faraón, adicionándole luego la posterior referencia histórica de los Faraones, según historiadores humanos.

Pero antes, considero importante citar un ejemplo de cómo la desinformación puede distorsionar la Verdad, y lo peligroso que esto resulta, si la página se auto titula ‘cristiana‘. Veamos lo que se propugna, quizás con la mejor voluntad del mundo, en:

http://lasteologias.wordpress.com/2008/09/26/busqueda-en-fuentes-externas-a-la-biblia-de-las-evidencias-de-la-permanencia-de-israel-en-egipto-previas-al-exodo-iv/

Le he hecho fotocopia, por lo importante que resulta, como ejemplo de tergiversación de la Palabra de Dios, porque, allí se dice lo siguiente:

[“De Moisés, aunque no hablan de él los libros de profetas, jueces y reyes, si habla el Nuevo testamento de él en reiteradas ocasiones, e incluso fue citado por Jesús.”]

Como tal cosa falta a la verdad, y resulta demasiado importante para soslayarlo, citaré aquí las veces que habla la Biblia sobre Moisés, justo donde esa página comenta que no se dice nada:

— Josué, primer profeta anterior: 1:1-17 [9 veces]; 3:7; 4:10-14 [tres veces]; 8:31-35 [4 veces]; 9:24; 11:12-23 [4 veces]; 12:6; 13:8-33 [9 veces]; 14:2-11 [7 veces]; 17:4; 18:7; 20:2; 21:2-8 [2 veces]; 22:2-26 [seis veces]; 23:6; 24;5. Total: 51 veces se menciona a Moisés.
— Jueces: 1:16-20 [2 veces]; 3:4; 4:11; 18:30. Total: 4 veces
— 1ª Samuel: 12:6-8 [2 veces]
— 1ª Reyes: 2:3; 8:9; 8:53; 8:56. Total: 4 veces.
— 2ª Reyes: 14:6; 18:4; 18:6; 18:12; 21:8; 23:25 Total: 6 veces.
— 1ª Crónicas: 6:3; 6:49; 15:15; 21:29; 22:13; 23:13; 23:14; 26:15; 26:23. Total: 9 veces.
— 2ª Crónicas: 1:3; 5:10; 8:13; 23:18; 24:6; 24:9; 25:4; 30:16; 33:8; 34:14; 35:6; 35:12. Total: 12 veces.
— Esdras: 3:2; 6:18; 7:6. Total: 3 veces.
— Profeta Nehemías: 1:7; 1:8; 8:1; 8:14; 9:14; 10:29; 13:1. Total: 7 veces.
— Salmos: 77:20; 99:6; 103:7; 105:26; 106:16; 106:23; 106:32. Total: 7 veces.
— Profeta Isaías: 63:11-12. Total: 2 veces.
— Profeta Jeremías: 15:1 Total: 1 vez.
— Profeta Daniel: 9:11; 913. Total: 2 veces.
— Profeta Miqueas: 6:4. Total: 1 vez.
— Profeta Malaquías: 4:4. Total: 1 vez

Es decir; donde una página que ha sido vista por más de 1 millón de personas, dice que el Antiguo Testamento, la Palabra de Dios, solo menciona a Moisés en contadas ocasiones, en realidad observamos que se le cita con cronicidad casi constante en el tiempo, un total de 112 veces, solo a partir de Josué, el primer profeta.

Una evidencia de lo contraproducente que resulta escribir sobre la Biblia, sin haber analizado a fondo lo que se quiere trasmitir. No se puede hablar de las Sagradas Escrituras sin estudiarlas a la luz del Espíritu; copiar y pegar un texto que distorsione la Verdad bíblica, conlleva una responsabilidad ante Cristo. Máxime, si se pone en tela de juicio la congruencia bíblica a través de los siglos.

Incluso cada vez que la Biblia se confronta con la Arqueología, sale bien parada; un ejemplo de esto es que estaba enseñando sobre los egipcios, miles de años antes de que se realizaran las primeras excavaciones. El texto bíblico hebreo llama a un milenario faraón por su nombre: Ramsés, ya desde el libro de Éxodo, uno de los primeros. ¿No aporta credibilidad este planteamiento socio-histórico, verificado milenios más tarde?

Pero bien, una vez aclarada la nota discordante, y con esta evidencia bíblica sobre historia egipcia, permítanme presentarles una tabla con la edad de la Tierra, según la Biblia:

CronologiaBíblica

Según pueden ver; el tiempo bíblico hasta la muerte de José, corresponde al año 2316 de la Creación de Dios. Si analizamos que José llegó a Egipto siendo aún un muchacho, alrededor del 2236 bíblico, y que los hebreos permanecieron esclavos 400 años, tendremos que la etapa libertaria corresponde al 2636 bíblico… Y ese suceso coincidió en el tiempo con la llegada al poder de Ramsés II, quien había esclavizado a los israelíes para terminar la obra del padre, referida en Éxodo 1:11:

Fue así como los egipcios pusieron capataces para que oprimieran a los israelitas. Les impusieron trabajos forzados, tales como los de edificar para el faraón las ciudades de almacenaje Pitón y Ramsés.”

Según la Biblia, este Ramsés es el que atrae las plagas de Dios, por no querer liberar a Moisés, y muere al intentar perseguir a los hebreos, mientras cruzaban el mar Rojo. Y según los historiadores, Ramsés II, murió en el 1213 aC; de modo que, si sumamos los 2636 años bíblicos hasta Moisés, más los 1213 desde ese punto de la historia, hasta Cristo, y luego le agregamos los 2009 hasta la actualidad, tenemos:

2636 + 1213 + 2009 = ¡5858 años!

Aproximadamente el mismo resultado que arroja, el sumar la cronología desde Adán a Cristo, según lo refiere Lucas. Es decir; se mire como se mire, la Tierra bíblica jamás acreditará los 15000 años que algunos seudo cristianos pretenden endosarle. No importa bajo que cronología se sume; la obra del Creador no llega a los 6000 años… y esto puede ser más importante de lo que parece, según el próximo trabajo que presentaré, como continuidad de este.

La exactitud de los años es importante, pues lo que defiendo es que cada persona que decida entregarse a Cristo, debe estar convencida que la Biblia es un Manual de Conducta fiable y creíble. Debe estar convencida que se podrá acceder a Sus promesas, si se es fiel a sus postulados.

Por eso es que insisto con sus coherencias, vistas al derecho y al revés; incluso al contrastarlas con la historia de la humanidad, para que cada nuevo cristiano sepa que al leer, no está frente a un libro de ficción, de suposiciones o de posibilidades teóricas, sino ante un amplio compendio garantizado por el propio Jesús, pues el Señor dijo:

Yo soy el alfa y la omega

El Hijo de Dios nos garantiza desde la primera a la última letra de su legado escrito, como una guía fiable hasta su regreso. Y esto no lo digo yo, sino el propio Señor:

Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” [Apoc 2:10]

¿A qué tenemos que ser fiel? Quien tenga el Espíritu de Cristo, sabe perfectamente cuál es la única referencia para lograr esa fidelidad que espera: Su Santa Palabra, cuya Credibilidad fue sellada por un personalísimo cuño rojo, desde la Cruz del Calvario.

Asimismo, la resurrección a la vida eterna anunciada, fue certificada por quien resucitó para entregarla a todo el pueda acreditar la fidelidad exigida… a todo el que haya sido merecedor de recibirla, en la hora del momento inevitable.

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MI PLANETA ES UN CHAVALITO.

enero 29, 2008

Enero 29/2008

¡YO NO LLEGO A LOS 6000 AÑOS!

Hace unos años se anunció el hallazgo de un planeta en el distante cúmulo de estrellas M4: una ‘nube difusa’ que puede verse fácilmente con binoculares en un cielo oscuro al oeste de la estrella Antares, constelación Escorpión. Para  Norteamérica, Antares es la brillante estrella roja en el sur, que se deja ver durante las noches de verano. Como casi todos los planetas extra-solares descubiertos hasta la fecha, la detección de este va en contra de las predicciones evolucionistas, y no atenta contra la credibilidad bíblica.

La Astronomía evolucionista, por supuesto, da por hecho que nuestro sistema solar no es producto de una creación divina, sino que resulta del síncope de una nebulosa. De ahí su idea de que todos los sistemas aleatorios a otras estrellas fueran similares al nuestro, pues según sus criterios, se forman de la misma forma que el solar: ¡Todos al Big Bang!

Pero los descubiertos hasta ahora, nada tienen que ver con el que habitamos y apuntan más cada vez a una Tierra joven. (Bernitt, R., Extrasolar planets suggest our solar system is unique and young. [Planetas extrapolares sugieren que nuestro sistema solar es único y joven] TJ 17(1):11-13, 2003.)  Este hallazgo posiblemente resulte uno de los sistemas estelares más raro conocido hasta la actualidad; los creacionistas estamos contentos: Dios demuestra su creatividad cada día, desafiando la inteligencia humana.

Los investigadores de la Evolución dicen que este planeta se formó hace cerca de 13 mil millones de años. Me sorprende la facilidad para datar todo, incluso a los planetas invisibles, pues de este solo se percibe la nebulosa; su existencia se conoce debido a los pulsares, pues, aunque su masa supera varias veces la de Júpiter, no es visible. Fue descubierto por el ‘efecto’ gravitacional que ejerce y que produce un pequeño cambio en las señales de radio del pulsar detectado en la Tierra. El problema es que si no puede verse ni tienen muestras para laboratorio, no sé como pudo haber sido datado y todo; cualquier día nos sorprenden y le hacen incluso su fiestecita de cumple. ¡Una conjetura más de esa tropa!

La mayoría de los astrónomos del ‘Big Bang, suponían que los planetas no podrían hallarse en cúmulos globulares, pues según su ‘teoría’, las estrellas de estos cúmulos son ‘pobres en metales‘; (los astrónomos llaman así a los elementos pesados) poseen menos elementos que pesen más que el helio,  en comparación con astros como el sol. De modo que este planeta les ha metido el sombrero hasta los ojos; ellos ‘se inventaron‘ la idea de que estos metales son los bloques constitutivos iniciales de todos los planetas. De ahí que el  hallazgo esté forzando a sus astrónomos a revisar sus ‘principios‘ una vez más; son reiterativos en esto, ya que se están viendo obligados a alterar sus modelos constantemente, ante cada nuevo descubrimiento ‘científico‘ que les pone en evidencia.

Una vez más se hace obvia  la constante especulación evolucionista, en contraste con la inmutabilidad y incólume Palabra del Creador. Mas sin embargo, de una manera que no logro entender racional, por mucho que me esfuerce, aun tienen seguidores.

Pero no es la única prueba de juventud terráquea. La ‘Evolución‘ tiene con el Helio una deuda pendiente, pues la relación de átomos de helio que entran a la atmósfera es de 40, por cada uno que sale. Es decir, la cantidad de helio escapando de la atmósfera terrestre al espacio es sólo la cuadragésima parte de la que entra. La evolución no ha podido dar aun con ningún mecanismo de escape adecuado para responder a la interrogante de la poca cantidad de helio existente hoy en la atmósfera; según sus cuentas, luego de los supuestos miles de millones de años que tiene el planeta, la cantidad existente de Helio en la actualidad es la dos mil dozava parte de lo esperado. Para que se entienda bien: hay ‘X’ cantidad, cuando debería haber, 2000X.

Esto es una contrariedad irresoluta para los físicos evolucionistas; uno de sus peritos, J.W. Chamberlain, dijo que este problema de acumulación de helio ‘… no se irá, y está sin resolver.‘ Buscan explicaciones para esta poca cantidad, pero ninguna de ellas ha probado ser adecuada; reniegan de la respuesta obvia, mirando como siempre hacia otro lado: ¡la tierra es millones de veces más joven de lo que dicen!

Todos conocemos de una forma u otra el helio, ese gas extraliviano que sustituyó al hidrógeno usado en globos-sonda y zeppelines, debido a que es incombustible: ni se prende ni explota como su antecesor. También forma parte importante de las mixturas de aire usadas por los buzos a grandes profundidades, pues a diferencia del nitrógeno, ni aun a altas presiones se diluye en la sangre, evitando la punzante y peligrosa situación causada por las burbujas de nitrógeno que se crean en las arterias del buceador ante la caída de presión rápida cuando este sube a la superficie. Esta misma mezcla es usada en las fiestas familiares con globos inflados con helio, pues vuelve la voz muy aguda, debido a que el sonido viaja más rápido en el helio que en el aire.

Hay varias publicaciones serias sobre la evidencia de la juventud del planeta, ofrecida por la cantidad de helio existente en la atmósfera terrestre. Sobresale por su claridad el libro del Dr Larry Vardiman: La Edad de la Atmósfera Terrestre. (Un Estudio del Flujo del Helio en la Atmósfera, Institute for Creation Research, 1990) También David Malcolm da, desde hace años, cálculos muy minuciosos en su artículo: Helium in the Earth’s Atmosphere (Answering the Critics), Creation Ex Nihilo Technical Journal 8(2):142-147, 1994.

Se cree que el helio que hay en el sol es creado por fusión nuclear. El núcleo de hidrógeno, el elemento más liviano, se combina para formarlo, liberando grandes cantidades de energía. Pero en la tierra, se genera, esencialmente, por decaimiento de alpha radioactivo. El gran físico neozelandés Ernest Rutherford (1871-1937) descubrió que las partículas alfa eran en realidad, núcleos de átomos de helio. Los elementos radioactivos en las rocas como el uranio y el torio, producen helio de esta manera, y este, al ser un gas, se escapa al aire.

Los científicos pueden saber la velocidad a la que se crea el helio y a la que escapa de las rocas, cuánto entra al aire, y cuánto sale hacia el espacio. También evalúan su cantidad en las piedras y en el aire; así calculan la edad máxima de ambos. Los resultados son imprevisibles para los que creen en miles de millones de años, pues no le salen las cuentas y siempre la juventud de la Tierra queda bien parada; pese a que, por supuesto, todos esos cálculos dependen de asunciones sobre el inicio de la Tierra, que ellos dan por seguras.

Pero la acumulación de helio es incluso más lenta hoy que en el pasado, pues las fuentes radioactivas han decaído. Esto haría aun más chavalito a nuestro planeta. La única salida ante esta situación es asumir que el helio está escapando de la atmósfera. Mas, de ser así, sus átomos deben moverse muy rápido para vencer a la fuerza de gravedad, y está demostrado que no es posible, pues la velocidad de los átomos de helio es menos que un cuarto de la velocidad que necesitan para vencerla y salir al espacio exterior.

El físico creacionista Robert Gentry investigaba granito en las profundidades de la tierra, buscando contar con un almacén para el desecho radiactivo de las plantas nucleares; pero esto requería que los elementos no se movieran muy rápido a través de la roca. El granito contiene zirconios, vidrios minerales que a menudo retienen elementos radioactivos. Por lo tanto deberían producir helio, que estaría escapando. Pero Gentry encontró que de haber tenido miles de millones de años para fluir al exterior, no debía existir tanto helio aún en los profundos y calientes zirconios (197°C). Sin embargo, si sólo hubieran pasado los 6 mil años bíblicos, entonces no estaríamos sorprendidos de que quedara tanto.

La cantidad actual de helio existente en el aire y en las rocas, contradice una tierra de miles de millones de años, según piensan los evolucionistas y ‘creyentes‘ que han decidido secundarles. En lugar de ello, ofrece una excelente evidencia científica para una edad corta, tal como nos alecciona el Bereshit (Génesis griego) 1:1-31, solo pongo el último versículo:

31″Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día.”

Con el Creador no se puede ir a medias: o creemos en toda su Palabra… o nos pasamos al otro bando.

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