9ª CAPCIOSIDAD antiCristo QUE ORBITA EN LA RED.

julio 20, 2012

Julio/20/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

9-(Para fideístas o personas que dicen que la fe se auto-justifica) ¿Es justo o racional por parte de Dios ocultarse a sí mismo de modo que sólo pueda ser conocido por fe, y aparte de eso insistir en que cada ser humano le encuentre escogiendo la única correcta entre cientos de incompatibles religiones?

¿Ocultarse a sí mismo? Más abajo veremos que no.

Ahora bien: ¿acaso Uds. no son ateos por fe? ¿Acaso la diosa selección natural se les ha revelado a alguno? Ahí tienen la respuesta: Uds. creen en una diosa que no se deja ver, y que no presenta ni una evidencia. Y aun así, acuden a la fantasía del pensamiento para estructurar todo un andamiaje argumentativo respecto a la teoría de la evolución de las especies. ¿No es eso el mayor ejemplo de fe posible?

Nadie ha visto jamás, en 4 siglos de microscopio, y con más de 10 millones de procariotas (microorganismos) ni la más mínima evidencia de adquirir un orgánulo eucariota, la célula de los millones de especies animales y vegetales que existen. Y hay miles de investigadores evolutivos tras ese Nóbel; es la base de vuestro ataque a la Creación de Dios. Sin embargo, haciendo demostración de una fe ciega en el ateísmo, que no en la ciencia, dicen aun sin esa evidencia vital, que la multiplicidad de especies se inició cuando un organismo procariota se convirtió en eucariota. ¿Hay fe más grande que esa?

Toda la argumentativa evolucionista se fundamenta en la fe: Por vuestra fe ciega, los dinosaurios se volvieron aves, aunque la realidad dice que hay 10000 especies de aves, y cada una exige la presencia de macho y hembra genéticamente compatibles. Vemos que un gorrión no cría con la canaria, ni la cóndor con el águila, ni el pato con la gallina… por ser genéticamente incompatibles; sin embargo, Uds., solo por vuestra fe ciega en el antiCristo, siguen insistiendo en que sí, que los dinosaurios llegaron a ser los reyes del cielo y los padres de todas las aves.

Por vuestra fe ciega, un mamífero hermafrodita se metió en el agua un día, se hizo submarinista, cambió patas por aletas, subió su nariz, y creó él solo las 50 especies de ballenas que existen. Aunque en la realidad vemos que las 50 especies de ballenas son todas sexuadas, y que la gris no hace cría con la azul, ni el cachalote con la jorobada… por ser genéticamente incompatibles.

Por vuestra fe ciega, descendemos de simios, y somos genéticamente iguales al 98%, aunque la realidad, cayendo como un martillo sobre la fábula evolutiva, señala que un orangután no se acopla a una chimpancé, ni un gorila con una mandril, ni un mono tití con una mona verde. Esa frontera infranqueable, esa incompatibilidad genética se instaura en las casi 200 especies de simios registradas. ¿Cómo entonces pudo salir el híbrido homínido que se plantea, y además de eso ser tan fértil como para dar lugar a los 7 mil millones de personas que hoy existen?

Incluso la investigación va contra vuestra fe ateísta. Por ej., el Proyecto Genoma Hombre-Chimpa da diferencia en los cromosomas sexuales: 72% en el X y 92% en el Y. Sin embargo, Uds. siguen diciendo en aulas, prensa y TV, que somos genéticamente iguales a ellos al 98%. ¿No es eso fe ciega?

En general, Dios se muestra a través de la Biblia, y las pruebas que certifican la verdad de su Palabra. Pero yo les aseguro que si alguien le busca con hambre y buena voluntad, arrepentido de todos loe errores cometidos, el Señor le hablará; si ha sucedido conmigo, sucederá con otros.

Respecto a las evidencias de Dios, lo he repetido ya muchas veces, pero esta pregunta no me deja opción, así que de nuevo seré redundante:

– El hombre descubrió el ADN en el siglo XX. Pero casi 4 milenios antes, el salmista David (Currículum no de genetista, sino pastor de ovejas, corrector de abusones, y luego rey), recibió la revelación de Salmos 139:15-16:

No fue encubierto de ti mi cuerpo, aunque en oculto fui formado y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas.”

-La ciencia estableció la tectónica de placas en el siglo XX; casi 4 milenios antes, Moisés, no geólogo sino profeta, dijo por revelación en Gen 7:11:

“Aquel día del año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, fueron rotas todas las fuentes del gran abismo y abiertas las cataratas de los cielos…”

-Siglo XX: Se hallaron fósiles marinos en el Himalaya, casi 8kms sobre el nivel del mar. Dios dice a todo el que lea Su Palabra, en Gen 7:19-20:

“Las aguas subieron mucho sobre la tierra; todos los montes altos que había debajo de todos los cielos quedaron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas después que quedaron cubiertos los montes.”

-Los Físicos y astrónomos concluyeron que el universo está en expansión. ¿Nos legó Dios algo sobre eso? Moisés no era científico, pero Gen 1:6-8 dice:

Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

No me he inventado nada de esto; ni los creacionistas han alterado la Biblia para hacerla coherente con la ciencia. Los ejemplares bíblicos más viejos, anteriores a los últimos descubrimientos científicos, corroboran estas cosas.

Uds. no ven a Dios, porque no quieren verle; no busquen otra razón. Van por la vida con las manos en los ojos y los pulgares en los oídos, apriorísticamente, defendiendo la trinchera de la negación por una decisión anclada en vuestros corazones, no por análisis. Nuestras madres mueren; sin embargo su evidencia la llevamos con nosotros siempre en nuestros ombligos.

Asimismo, las evidencias de Dios están impresas en cada célula vuestra; el ADN es su sello. Su inmenso banco de datos: ordenado, programado, y codificado, descarta al 100% al azar. Siempre olvidan que la información antecede a la ejecución: ¿cómo se inscribió esa instrucción y programa en cada célula? Es la única pregunta racional y lógica. No vale decir que ‘un día apareció un bicho en las aguas”; no es científico. Ni siquiera racional, pues cuando esa primer alga ‘evolutiva‘ apareció… ya tenía su ADN inscrito; y eso descarta al azar. ¿Quién lo inscribió?

Y no salgan con: ¿Quién creó a Dios?, porque ahora hablamos de lo que vemos; no es el tema que toca. Algún día sabremos como fue todo; ahora solo debemos analizar la coherencia entre la Biblia y las evidencias que explosionan ante nuestros ojos.

En el año 2008, el período de más debates en mi blog, me sentí muy mal por ver que Dios tenía muchos más enemigos de lo que yo creía. Mi opinión entonces era que el ateísmo no iba más allá de la incredulidad; pero luego la experiencia me enfrentó a respuestas de odio, no de dudas. Y yo no podía entender por qué tanto rencor contra Cristo, si había muerto para dar a todos, sin excluir a nadie, la oportunidad de vivir con Él, bajo un gobierno perfecto.

Cada día oraba al Señor preguntándole: “¿Por qué te odian si solo hiciste el bien? Han dedicado años de su vida al esfuerzo por sacar sus carreras; son inteligentes… ¿cómo no pueden ver tu amor por ellos?

Esa letanía la repetí cada día durante casi un mes, y al no obtener respuesta, pensé que el Señor quería que olvidara ese asunto; no incluí más ese tema en mis oraciones. Pero la tarde del 17/12/2008, con mi mente en cuestiones personales, de pronto oí su voz como un amigo que hablara a mi lado:

Yo soy invisible para quien no quiere verme, y me manifiesto a quienes me aman.”

Y entonces lo comprendí: el odio no les deja ver. No se trata de evidencias, pues están ahí, al alcance de todos; es que se han propuesto en su corazón y subconsciente no verlas. Son seguidores de Richard Lewontin, le conozcan o no; el mismo espíritu que anima a este defensor evolutivo les cohesiona. Y mientras ese rechazo permanezca, no le verán. Es triste, muy triste, que no perciban en qué dimensión tal rechazo atenta contra el futuro personal.

Por último, tocante a que existen cientos de religiones y el cristianismo no tiene por qué ser la única correcta, la respuesta está tan clara como el agua:

Es la correcta porque solo Cristo hizo que muertos resucitaran, cojos andaran, ciegos vieran y leprosos fueran limpiados. Así, fue el único en demostrar que venía con el poder del propio Dios. Además, solo Él padeció en su carne por el pecado de la humanidad; solo Él se ofreció como puente de reconciliación del ser humano con el Padre creador, luego de siglos de traicionarle y decepcionarle. Nadie más hizo por el mundo lo que hizo Jesucristo.

Jesús es el único fiable; solo Él demostró venir del propio Dios. Solo Él fue a la cruz por toda la humanidad. Ninguno, entre los líderes religiosos adorados por otras religiones, se sacrificó así ni hizo ni siquiera algo parecido a sus muchísimos milagros.

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FLAUTISTA DE HAMELIN, NANAS PARA NIÑOS INSOMNES… Y DATACIÓN GEOLÓGICA IV.

marzo 21, 2009

Desde un año atrás, vengo exponiendo en este blog, que el mayor debate que enfrenta a la Ciencia de hoy, se ciñe sobre el acuerdo geológico-evolutivo, cuya carencia de evidencias científicas y constante suma de contradicciones, la saca del contexto de Ciencias, y la ubica de forma contundente en el terreno filosófico.

Nada que provenga de la corriente filosófica [o no-Ciencia], necesita evidencias, su defensa solo tiene que ocuparse exclusivamente de lo argumentativo. Y eso le pone la cosa fácil a la mentira.

Por eso, cada vez que la sociedad recibe una nueva prueba que deja mal parada a las teorías imposibles, los evolucionistas simplemente se niegan a aceptar tales evidencias. No importa lo arrolladoramente incompatibles que resulten; en lugar de actuar con honestidad científica, admitiendo las evidencias en contra, se obstinan en negar tales pruebas, con argumentacines caprichosas y tergiversadoras. Y eso es lo que se hace en esta página defensora evolutiva:

“Fósiles que sirven de evidencias de la Creación”

Una de las evidencias que intentan desacreditar es la de un martillo hallado en EE.UU., dentro de una roca datada en el Cretácico inferior. De ese link es la siguiente frase:

[Algunos creacionistas dicen contar con evidencias experimentales que contradicen por completo la teoría de la evolución y por tanto, según ellos, es necesaria una creación divina para explicar la biodiversidad de nuestro planeta. Veamos algunas de esas evidencias.]

Ante este planteamiento, es precisa una puntualización pro-creacionista: “No es que indiquemos, por innecesario, la obvia Creación, sino que señalamos que una vez más, se tergiversa cada hallazgo de tipo científico, que resulte ‘incómodo‘ a los defensores de absurdas eras eónicas y de lagartos reinando por los cielos“. En lugar de investigarlo honestamente, se le pone el cartel ‘Oopart’ [Out of Place Artifact o Artefacto fuera de lugar], y se sigue en el tránsito de la mentira.

Lo que señalamos es que, contrario a la incongruencia que estas evidencias suponen para la anticiencia geológica-evolutiva, resultan acordes con la tierra joven presentada en la Palabra de Dios. Se exhibe el martillo fosilizado, como se hace siempre, desviando la atención con una cortina de humo, que en realidad resulta irracional.

Debido a que la sociedad ateísta emerge como clase predominante en el contexto científico actual, se permite que eras geológicas y evolucionismo [anticientificismo], prevalezcan como envenenados cuentos infantiles en las aulas. Así se confirma que casi siempre la historia  la escribe un ‘pueblo vencedor‘, aunque lo contado no sea real; pues la Verdad importa un bledo… si median otros intereses.

Pero la Verdad, siempre ha sido la mejor maquinaria para separar ‘el grano de la paja‘; así que este artículo, como siempre, se aliará a la Verdad, almacenando el grano en la ‘esperanza‘, y acumulando ‘paja desinformativa‘, para que su energía ignífuga valga al menos para darle en el futuro un uso útil a la humanidad.

Y ahora, demostremos lo que defendemos, con algo más que argumentos. Veamos ante todo, como se nos presenta exactamente este ‘martillo fósil’.

Martillo Fosil... ¿Del Cretáceo?

La inmensa mayoría de los autores que se refieren a él, atribuyen el hallazgo a Max Hanh, tejano nacido en 1897, y residente en la zona de Red Creek, cerca del poblado de London en el Estado de Texas. Este señor paseaba junto a su esposa Emma, ‘por la zona en que vivían’, cuando halló una extraña roca que se había desprendido de un promontorio. Notaron que esta presentaba una extraña protuberancia, la recogió y la llevó a su casa.

El pedazo de roca subsistió como ‘curiosa’ propiedad de los Hahn hasta que, en 1946, su hijo George lo partió, y vio que la protuberancia que asomaba por un lado, era en realidad una de las puntas de un martillo atrapado dentro de la piedra. La herramienta conservaba incluso un fragmento del madero que sostenía la cabeza metálica. En la estructura geológica también se encontró cautiva una concha de almeja, que algunos juzgaron como ‘fósil’.

No se imaginaron que estaban ante uno de los hallazgos que serían más estudiados por la arqueología moderna. El hecho de ser ‘parte integral de una roca’, según los conceptos geológicos de formaciones rocosas basadas en períodos geológicos extensos, indujo a los expertos a pensar que estaban ante un artilugio de una antigüedad muy importante.

El que la madera del mango del martillo estuviera totalmente fosilizada y que la cabeza de hierro apareciera fundida monolíticamente en la piedra, certificaba algo sin duda alguna: el martillo, mango incluido, era ‘anterior‘ a la formación del peñasco. Y ante esta situación, nadie quiso investigar el martillo fósil, decidiendo relegarlo al ‘exilio‘. Así, fue condenado al ostracismo en una vitrina del pequeño Museo Somerwell, Texas, durante décadas.

Pero, por fortuna, el investigador norteamericano Carl Baugh, defensor de las teorías creacionistas, supo de su existencia, y lo compró en 1983, colocándolo en la exhibición de su ‘Creation Evidence Museum’, en Glen Rose, Texas.

De más está decir que, en lugar de aceptar la no concordancia del objeto, con lo que expone la teoría de eras millonarias y mamíferos convirtiéndose en ballena, gracias al ‘birli-birloque’ de la impredecible y ‘mágica’ ‘selección natural’, se acude a la descalificación. Una vez más, se intenta quitar credibilidad, incluso a lo que aparece ante nuestros propios ojos… como si el mundo fuera ciego y fácil de convencer.

Señores evolucionistas: la descalificación personal no es honesta; no es recurso científico, sino golpe bajo, insidioso, y vulgarmente impúdico. Si se difama de una persona, y se sustenta en la honestidad personal para hacerlo, basta con hacer una acusación formal en cualquier juzgado norteamericano, entre los millones de amigos evolucionistas que viven allí, y si hay en realidad algo ilegal, la justicia pondría las cosas en su sitio.

Sin embargo, lo que vemos es que, pese a la intoxicación por alergia en el mundo darwinista, el museo sigue en pie, sin ninguna orden judicial para cerrarlo. Lo que vemos, es que el Sr. Baugh, pese a las acusaciones que se le hacen, es un ciudadano sin antecedentes penales, que vive en total libertad, disfrutando como un niño en su museo cristiano.

Lo que molesta en realidad es que los investigadores defensores del diseño inteligente y la Creación, decidieron que lo realmente científico no era apartar ‘hallazgos incómodos‘, sino indagar ‘científicamente‘ ‘tal incomodidad‘, pues lo importante no es defender un precepto, sino la Verdad que los instituya. Y esto les hace pupa a los enemigos de Dios.

La Ciencia creacionista garantizó lo que se debería haber hecho desde el primer momento: un análisis detallado del bloque y del artefacto. La primera percepción, indicaba la madera del mango estaba petrificada; su parte interior presentaba la misma porosidad del carbón vegetal. Algo que en aquellos lares ha ocurrido con cierta frecuencia, pues los bosques de árboles petrificados de Texas son bien conocidos; son consecuencia del proceso geológico normal, mediante el cual la madera concluye en piedra combustible natural.

La cuestión está en que la Ciencia dice que para que esto ocurra deben transcurrir millones de años. Y ese es el primer dato desestabilizador que aporta la herramienta, puesto que, si los primeros ‘homínidos‘, se ‘fabula’ que no surgen hasta hace 7 millones de años, pero se sabe con certeza que solo pocos siglos atrás se llegó a la tecnología de la fundición del hierro, no queda más remedio que reconocer la contradicción… y el asomo de lo que en realidad ‘rompe‘ con todo su poder ese martillo.

Porque lo real es que Red Creek, el sitio donde vivían físicamente sus descubridores, está situado en la zona geológica ‘Hensel Sand Formation’, científicamente ‘datada‘ en el Cretácico Inferior; o sea, atañe a un período que oscila desde 146 hasta 99 millones de años. Incluso se dice que en esta etapa coincidió la proliferación y extinción-involución de varias ‘familias’ de dinosaurios.

Tácitamente, se asegura la abundancia de ceratopsianos, tyrannosáuridos, hadrosaurios, haciéndola coincidente con la extinción de stegosaurios, así como el anticientífico e improbable, ‘empequeñecimiento‘ de los grandes saurópodos… que hipotéticamente dieron lugar a las primeras aves. También proclaman la aparición en este período, de las primeras plantas con flores; aunque afortunadamente se ha mantenido el tipo al menos en este sentido, y no se asocia con los gigantes del fabulesco ‘Parque Jurásico’.

Lo exacto y preciso, según este link, es que la ‘Formación Hensel, ‘científicamente‘ se ubica en el Cretácico Inferior: entre 110-115 millones de años, del pasado fantástico:

“Ubicando Formación Hensel”

Y este otro link lleva a un artículo ‘bien documentado‘ sobre ‘fases evolutivas vinculantes‘:

“Explicación evolutiva”

Estas evidencias exponen al mismo ahorcado como suministrador de soga justiciera. O sea, no fue el Sr. Baugh, sino los propios divulgadores geológicos-evolutivos, quienes sentaron la pauta de la disputa, al certificar la presencia de un útil irrefutablemente industrial, en un período eónico. Una lamentable ‘barrabasada anticientífica‘.

Pero esto no para aquí, pues el misterio respecto a la cabeza del martillo es aun mayor. El Instituto Metalúrgico de Columbia efectuó nuevos análisis que le señala integrado por un 96,6% de hierro, 2,6% cloro, y 0,8% azufre. Y tal combinación dicta que es hierro casi puro, algo sólo viable con avanzadas técnicas metalúrgicas. Además, se efectuaron radiografías, y gracias a los rayos X se dedujo que en el proceso de obtención, el hierro fue purificado y endurecido; lo cual, tecnológicamente, le acerca aun más a lo contemporáneo.

Incluso la concha de almeja ‘acompañante’, contradice al dato de la ‘Formación Hensel’ ya que según zoólogos, corresponde a un molusco moderno, y no a un bivalvo “fósil’. De modo que la ‘datación científica‘ dice que esta zona corresponde a un pasado en el que los dinosaurios hacían de las suyas… y al mismo tiempo ubica la ‘revolución industrial’ en una época que revolucionaría la mecánica clásica.

Según el ateísmo geológico-evolutivo, faltaban millones y millones de años para que los humanos ‘afloráramos‘ en el planeta… sin embargo, solo manos humanas fabricaron y usaron ese martillo. Otra evidencia más de lo errada [también puede leerse con ‘h‘] que resulta la datación geológica, y por ende la ‘sabiduría pétrea’.

Sapiencia digna de ocupar un puesto entre los clásicos de la literatura infantil, no de invadir un espacio correspondiente a los libros de Ciencia. Toda biblioteca del mundo a la que asistan estudiantes que buscan aumentar un conocimiento fundamentado en la Verdad empírica y demostrable, debería negar un espacio a tanta mentira inconsistente.

De nuevo se demuestra que la datación geológica no es Ciencia, que la humanidad no es tan vieja como se pretende insinuar… y que cada hallazgo ‘Oopart’ se constituye en sí mismo como una congruencia con lo que se nos instruye en la Biblia: Un mundo creado por Dios, donde el hombre surge solo unos días después del planeta, y en una fecha no más distante que los 6000 años que pudieran muy bien establecer el plazo de caducidad de la existencia material, y la prevalencia de un espíritu definitivamente eterno.


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EVOLUCIÓN: UN ROSARIO DE EMBUSTES.

marzo 7, 2008

COSAS QUE HAY QUE RECORDAR

Sr. Manuel, este artículo, se lo dedico a usted. Permítame participar de su debate con el hermano Daniel, a través de este razonamiento derivado de la página que ud. ha exhortado a que se visite y que he visitado. De ella he extraído:

‘Y los humanos evolucionaron de ancestros simiescos tanto si lo hicieron a través del mecanismo propuesto por Darwin o por algún otro, todavía no descubierto. Por otra parte, “hecho” no significa “certeza absoluta”. Las pruebas finales de la lógica y las matemáticas fluyen deductivamente de premisas indicadas y logran certeza sólo porque no tratan acerca del mundo empírico.’

Yo le afirmo, con esa misma energía que el autor emplea para dar la evolución como un hecho, que si una entidad bancaria, una congregación humana de cualquier tipo, o una simple persona le miente a usted; en ese mismo momento, la credibilidad adquiere fecha de caducidad. La credibilidad demanda de toda una vida; la no-credibilidad, de un solo instante.

La evolución ha presentado fósiles, (adjunto fotos) en National Geographic, Vol. 152, 159, 1523 y New Scientist, 20 enero 1984,) de hipotéticos millones de años, que resultan idénticos a sus descendientes actuales; sin estado transicional entre ellos. Claras evidencias de ‘no resultado de la evolución’ sino de la creación especial. Se ve un tiburón datado en 400 millones de años, una langosta de 40 millones, una hormiga con 100 millones y la cucaracha de 320 millones. Y no hablo de €, sino de años.

ancestros1.jpg

 

Otro caso de ‘eslabón presentado’: empuje y marcha atrás, fueron los dientes y los espolones del arqueopterix, contrastados con otro fósil Chino (1996), que provocó una confusión aún mayor. “Science” publicó un artículo de Hou, Martin y Alan Feduccia, sobre un pájaro de 130 millones de años: el Lidoningornis, quien tenía el mismo hueso del pecho, en el que se insertan los músculos, igual que en los pájaros modernos, de los cuales tampoco se distinguía en lo demás. La única diferencia residía en los dientes de la boca.

Esto probaba que no provienen de los dinosaurios; indican que no resulta una forma transitoria, de ellos a ave, es decir, de una especie a otra, como sostenían los evolucionistas, y constituyó otra evidencia a favor del diseño de la Creación, ya que no se observa estado transicional con respecto a los actuales. El ‘Discover’ presentó el artículo “¿De dónde vinieron los pájaros? El propio Stephan Jay Gould y Niles Eldredge, paleontólogos de Harvard y evolucionistas mundialmente conocidos, aceptan que el Arqueoptérix resultó un “mosaico” viviente que albergaba varios rasgos distintos en su constitución, ¡pero que nunca puede ser considerado una forma transitoria!

Por otra parte, dentro de esta misma temática del ‘mentir a toda costa‘, iniciada por Haeckel, el conocido médico y también paleoantropólogo aficionado, Charles Dawson, afirmó un buen día haber hallado un hueso de quijada y un fragmento de cráneo en una cueva de Piltdown, Inglaterra, en 1912. Aunque el maxilar se parecía más al de un mono, los dientes y el cráneo eran los de un ser humano. Se supuso que esas muestras que fueron etiquetadas “Hombre de Piltdown” tenían 500 mil años de antigüedad. Distintos museos la presentaron como prueba absoluta de la evolución humana.

Por más de 40 años se escribieron artículos ‘seudocientíficos’ sobre este embuste, se dibujaron muchas interpretaciones del mismo y el fósil fue presentado como una evidencia importante de la evolución humana, en las propias escuelas. Hubo, no menos de 500 tesis doctorales sobre la materia, y el conocido paleontólogo norteamericano Henry Fairfield Osborn, mientras visitaba el Museo Británico, en 1935, llegó a decir: “…tenemos que recordar permanentemente que la Naturaleza está llena de paradojas y este es un asombroso hallazgo referido al hombre primitivo…”

Años después, en 1949, Kenneth Oakley, del Departamento de Paleoantropología del Museo Británico, quiso experimentar la reciente “cata del flúor”, para fósiles antiguos, en el ‘Hombre de Piltdown’. El desenlace fue pasmoso; durante el análisis se comprobó que el hueso maxilar no contenía flúor. Esto indicaba que llevó enterrado solo unos pocos años; al igual que el cráneo, con muy poca cantidad de este elemento. Más tarde, se concluyó que los dientes eran de orangután y habían sido injertados en las mandíbulas, y que las herramientas “primitivas” descubiertas con los fósiles eran simples imitaciones torneadas con implementos de acero.

Esta falsificación saltó a la palestra internacional, en 1953 con un análisis pormenorizado completado por Weiner. ¡El cráneo pertenecía a un hombre de hacía 500 años y la quijada a un mono que había muerto hacía poco! Los dientes fueron puestos en un orden determinado y los puntos de unión habían sido rellenados, buscando semejanza humana. Todo fue teñido con dicromato de potasio para darle una apariencia antigua; las tinturas se esfumaron cuando los vestigios se anegaron en ácido.

Le Gros Clark, del equipo que descubrió el perjurio, no pudo ocultar su estupor y dijo que “las evidencias de la abrasión artificial surgieron a la vista de inmediato“. En realidad, bien podemos preguntar, ¿cómo es posible que algo tan obvio haya dejado de ser advertido antes?” El “Bulo de Piltdown” fue sacado al fin del Museo Británico, luego de más de 40 años de exhibición; es decir, una mentira sostenida casi medio siglo: una más en el largo rosario embustero de la evolución.

Otro aporte a esta sarta, vino de la mano del director del Museo Americano de Historia Natural, Henry Fairfield Osborn, en 1922, quien dijo haber hallado un molar fósil en Nebraska occidental, cerca de Snake Brook, correspondiente al Período del Plioceno: ¡Desde 5.3 millones hasta 1.8 millones de años en el pasado! La pieza, teóricamente, tenía características comunes al hombre y al mono; emergieron profundos argumentos ‘científicos’, algunos de los cuales aclararon que se trataba de un diente del ‘Pitecantropo erectus’, mientras que otros sostenían que era más cercano al ser humano. Este diente fósil, que provocó un gran debate, fue bautizado como “Hombre de Nebraska” e incluso nominado por la seudociencia evolucionista: ‘Hesperopithecus haroldcooki’.

Muchas autoridades de la evolución apoyaron a Osborn; desde ese solo diente, gracias a la fértil imaginación evolucionista, demostrada desde hace más de 140 años, salieron bosquejos de la cabeza y del cuerpo del “Hombre de Nebraska”. Además, éste fue representado incluso con la esposa e hijos, como toda una familia en un ambiente natural.

Todo este escenario fue desarrollado a partir de un solo diente. Los círculos científicos acreditaron a este “hombre fantasma” en un grado tan alto, que cuando el investigador William Bryan se opuso a las decisiones tendenciosas que se apoyaban en un solo diente, fue criticado duramente. En 1927 se halló resto del esqueleto, demostrando que el diente del caso no pertenecía a un hombre ni a un mono, sino a una especie extinta de cerdo americano: Prosthennops “Hesperopithecus. ‘Sciencie’ no tuvo más remedio que pronunciarse, mediante un artículo de William Gregory: ‘Aparentemente No Es Un Mono Ni Un Hombre“, en el que denunciaba el fraude, elevándolo a la categoría de ‘error’.

Todos los dibujos del “Hombre de Nebraska” y “su familia” fueron retirados de inmediato de las futuras literaturas evolucionistas, pero las editadas, editadas están, como todo lo editado sobre el ‘hombre de Piltdown

Darwin, en su libro “El Origen de las Especies”, presentó la suposición de un ser humano resultado de la evolución de monos antropomorfos. Fue tras fósiles que apoyaran ese argumento; sin embargo, algunos evolucionistas creían que no sólo en los registros fósiles se iban a encontrar criaturas “semimonos semihumanas“, sino que también se les hallaría con vida en distintas partes del mundo. A principios del siglo XX, la búsqueda de “vínculos transitorios vivientes“, condujo a incidentes desafortunados, siendo uno de los más crueles el sucedido a un pigmeo llamado Ota Benga, capturado en 1904 por un investigador evolucionista en el Congo.

En su lengua nativa, el nombre del pigmeo significa “amigo“. Éste tenía una esposa y dos hijos, pero fue llevado a Norteamérica encadenado y en una jaula, donde los ‘científicos evolucionistas‘ lo exhibieron al público en la Feria Mundial de San Luis, ¡junto a una especie de monos!,  presentándolo como el “eslabón transitorio más cercano al ser humano“. Dos años después llevaron al pigmeo al Zoológico del Bronx en Nueva York, donde junto a cuatro chimpancés, un gorila llamado Dinah y un orangután llamado Dojung, fue exhibido bajo la denominación de “antiguo ancestro del ser humano“.

El Dr. William T. Hornaday, ‘evolucionista‘ y director del zoológico, pronunció largas disertaciones respecto a lo orgulloso que estaba de tener esa “forma transitoria” excepcional, a quien trataba como a un animal cualquiera. Ota Benga no pudo soportar el trato que se le daba y finalmente, lejos de su entorno, su familia, y en aquel ambiente de circo que le humillaba, terminó suicidándose.

El Hombre de Piltdown, el Hombre de Nebraska, Ota Benga… Estos fidedignos escándalos, demuestran que los científicos evolucionistas, detrás de la honrosa bandera de la Ciencia, no han vacilado en emplear cualquier tipo de método anticientífico para dar validez a su teoría. Al observar toda “evidencia” de la ficción de la “evolución humana” nos topamos con una situación similar. Estamos ante una fábula y una tropa de voluntarios, dispuestos a hacer cualquier cosa para darle validez a la misma. Sin embargo, conocedor del espíritu del hombre, soy conciente de que muchos se darán cuenta del error y rectificarán, vivo convencido de ello.

Contrastando a esa bondad a la que apelo, un par de evolucionistas obsesos, me llaman mentiroso. ¿Dónde está mi mentira? ¿Seguirán buscando el eslabón perdido bacteriano que se vuelve ameba? ¡En las trincheras de los paleontólogos, con un pico y una pala debían estar! Así sudarían un poco y eliminaran las toxinas que inundan sus cerebros, cesando de envenenar la mente de tantas personas que se dejan seducir por la seudociencia que les alimenta.

A los profesionales que siguen el evolucionismo, intentando hacerlo coincidente con los planteamientos bíblicos, les pido, en nombre de Dios, que reflexionen al calor de su Palabra, en una de las últimas advertencias de Cristo que han quedado escritas:

“Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin” (Ap 22:13)

Alfa y Omega: inicio y fin del alfabeto griego, dominante entonces. Es decir, nos certifica que, desde la primera hasta la última de sus palabras son ciertas. Si Él constantemente hablaba de la Creación, diciéndonos incluso que tomó parte vital en ella; ¿cómo vamos a ofenderle, pensando que la casualidad ha jugado algún papel? Tenemos una deuda de gratitud; si no somos capaces de morir en la cruz, al menos no seamos ingratos.


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EL COSMOS LLEVA PAÑALES.

febrero 18, 2008

Febrero 18/2008

LOS ASTROS Y LOS OTROS.

Me gusta mi casa; vivo en una 7ª planta, la última del edificio. Al sur, a 400 ms., tengo al mar, pero las construcciones frente a la playa solo me dejan ver algo más que el horizonte; aunque, siendo exacto, queda libre el espacio intermedio entre un hotel y la colosal mole de apartamentos a su lado: si un barco cruza esa zona, y estoy atento, seguro no me lo pierdo.

Pero el norte… ¡eso es otra canción! Me paro frente al ventanal de vidrio de dos metros y pico y no hallo obstáculos: estoy por encima de todos mis vecinos. Una majestuosa cordillera me saluda, no muy lejos. Incluso, en aquellos días que tenemos todos, en que las cosas no nos salen como esperamos, me arrimo a mi atalaya personal, a cualquier hora, y un fastuoso capricho de la Naturaleza, una gran hendidura verde oscuro en medio de la montaña mayor, aparece como una enorme V de victoria, ocupando la cuarta parte de su altura y reforzando mi fe optimista en que su constructor está al control de mis pasos.

Una noche estrellada frente a ese mirador privado, con buena música de fondo y mejor compañía, constituye un área envidiable, créanme… pero también nos pone a pensar en la majestuosidad y las incógnitas que encierra el universo. ¿Cómo y cuándo comenzó todo lo que hoy vemos? La pregunta nos exige comparar datos recibidos desde distintas fuentes, para intentar descifrar los enigmas: esbozos de la limitada reflexión humana, frente a la congruente y mágica historia legada en el Bereshit judío, el Génesis de traducciones posteriores.

Personalmente, veo conceptos no convincentes en la respuesta ¿científica?; hay que distinguir entre la ciencia práctica, que detalla y cataloga los fenómenos visibles, y la quimérica, que se ocupa de fenómenos ignotos, a menudo no reproducibles en laboratorios. La ciencia, etimológicamente hablando, es ‘conocimiento‘, y hablar de un hipotético pasado, presentando una fórmula en la que existen varias variables que jamás podremos asegurar, por no haber estado allí, constituye una “Especulación científica”; o ‘especulación del conocimiento’, algo incongruente.

La ciencia del pasado pretende ofrecer teorías colegidas de hechos conocidos, y aplicarlas al ámbito de lo desconocido: ya sea desde la interpelación (sabiendo los aspectos de dos puntos, trata de colegir cuál será la reacción en un punto intermedio) o desde la extrapolación, infiriendo de una escala conocida, un comportamiento, no se sabe cuán lejano en el eje del tiempo.

Por ejemplo, pongamos un bloque de hielo en medio de una habitación. Sabemos el tiempo que tardará en derretirse, basado en experiencias anteriores. Una vez que salimos, llega alguien y abre una ventana, enciende las bombillas, o simplemente, pone el A/C o la calefacción, según le apetezca. ¿Coincidirán los cálculos basados en cantidades de tiempo, temperatura, corrientes de aire, estados químicos definidos, etc., con la realidad resultante? Desde luego que no.

Es decir, se fijan condiciones y, bajo ellas, todo se debe cumplir según lo establecido. Pero nadie es capaz de computar imprevistos. La extrapolación es el sistema más incierto. Además, la incertidumbre aumenta en proporción directa al incremento de la distancia con la escala conocida, sea la que sea. Así, si la serie conocida está entre 0 y 100, nuestra conclusión a los 1001 tiene menor probabilidad que a los 101.

De donde se deduce que el único método posible para indagar sobre el origen del mundo, la extrapolación, es más frágil cuanto más nos alejemos en el tiempo. Se hace aun más evidente, si se considera que un planteamiento sobre una causa ignorada, a partir de un resultado conocido, es más débil que una conclusión que surge directamente de la causa a la consecuencia.

Un corolario de consecuencia a causa, atestigua más que uno de causa a consecuencia: 4/2=2. Aquí, el precedente lo forman dividendo y divisor; la consecuencia, el cociente. En este caso, al saber la procedencia, es posible un solo resultado: el cociente (2).

Pero si sólo conocemos el resultado final, ‘2’, e intentamos llegar a éste, la respuesta permite muchas posibilidades: 1 + 1; 4 – 2; 1 x 2; 4: 2… Y si otros números entran en juego, las posibilidades son infinitas (5 – 3; 6 – 4… ad infinitum).

En esencia, el problema es que cuando los datos se extienden a contextos indefinidos, solo tendrán valor ‘si todo continúa igual‘. Dicho de otra forma: ‘si las condiciones últimas prevalecen en el tiempo y su acción y reacción sobre el resto siempre ha sido la misma‘. Solo podremos estar seguros si las transiciones resultan análogas a las variables, en grado; si no hay garantía de un cambio similar en clase o especie y si tampoco se puede asegurar que no participan otros factores, ¡las conclusiones carecen de todo valor!

En una reacción química, (fisión o fusión) un nuevo catalizador en el proceso, aun pequeño, puede cambiar completamente el resultado; incluso dar lugar a uno muy distinto. No se sabe cuántas explosiones nucleares ocurrieron en los primeros años del sol ni el estado de la atmósfera primigenia, la cantidad de Carbono y la afectación de este por la influencia del constatado decrecimiento del campo magnético. Se ignora el fondo radioactivo de entonces, la humedad relativa… no se sabe nada. Cualquier información que precise de uno de esos datos, implicará una variable subjetiva y sin garantías de estabilidad en el tiempo.

Además, perdónenme, pero no puedo evitar, cuando me hablan de un sistema de datación, recordar al gato familiar, muerto en el 75, a quien un laboratorio evolucionista le reconoció como fósil de cerca del millón de años: un ancestro del gato común. O las rocas de lava del Monte St Helen, proveniente de la erupción del 1980, cuyas distintas muestras (cristales, pedazos y polvo de roca) arrojaron variaciones entre los 160 y los ¡3000 millones de años! Y otros ejemplos que no quiero repetir, para no abrir heridas y no resultar machacante.

Las teorías sobre una tierra arcaica han sido sostenidas sobre la base de datos observados durante un tiempo relativamente corto, de unas cuantas décadas, máximo de un par de siglos. Partiendo de lo deficientemente conocido, con poca magnitud, los investigadores se lanzan a construir tesis, mediante la extrapolación: de la consecuencia al antecedente, en una extensión de ¡miles de millones de años!

No tienen en cuenta el criterio de la comunidad científica internacional, que plantea que en la etapa “origen” del universo, la temperatura, presión atmosférica, radioactividad, y una multiplicidad de otros factores potencialmente catalíticos, eran distintos por completo a los que existen en el tiempo contemporáneo.

La formación del mundo, haya sido como haya sido, comenzó con un proceso de coligación molecular, y la conglomeración y consolidación de procesos variables totalmente desconocidos. Entre todas las débiles ‘teorías científicas del pasado‘, aquellas que se ocupan del origen del cosmos y del establecimiento de fechas al respecto, son (y esto es admitido por los científicos mismos) las más débiles entre las débiles. Hay casi tantas teorías como investigadores serios del tema. No es de extrañar (y esto en sí mismo genera la refutación por excelencia), que las diversas teorías “científicas” sobre la edad del universo no sólo se contradigan entre sí, sino que algunas sean completamente incompatibles y mutuamente excluyentes, pues la fecha máxima de una teoría es menor que la fecha mínima de otra.

Si alguien acepta tales bases sin espíritu crítico, llegará a una plenitud de desatinos. Cuesta trabajo entender cómo está dispuesto el hombre a aceptar incondicionalmente la creación de partículas atómicas y subatómicas que formaron el planeta luego del Big Bang y la subsiguiente forma viva que sale del agua, capaz de auto transformarse en todo lo que vemos.

La teoría evolutiva moderna se ha dado cuenta que es un trago difícil y están variándola;  ya aparecen en el mar organismos vegetales y ciertos artrópodos sacados de debajo de la manga, como todo lo demás. Es inconcebible que muchos crean este ‘lavado de cerebro‘, maldispuestos a aceptar la Creación total, tal como el propio Creador nos lo instruye, con congruencias que solo hay que buscar para verlas, pues la Biblia, a diferencia de las siempre cambiantes teorías evolucionistas, se ha mantenido inmutable en el tiempo.

Y, ya en este planeta, el argumento del descubrimiento de fósiles no es de ninguna manera evidencia concluyente de la gran antigüedad de la tierra. En vista del contexto desconocido que imperaba en tiempos iniciales, es decir, reacciones y cambios de hábitat totalmente distintos a los ordenados procesos naturales del presente, no se puede excluir la posibilidad de dinosaurios hace unos miles de años, fosilizados bajo colosales catástrofes naturales en el curso de unos pocos años, no millones, pues no tenemos ninguna medida segura, bajo esas condiciones desconocidas.

Philip J. Currie y Eva B. Koppelhus, (evolucionistas), en su libro ‘101 Questions about Dinosaurs’ (101 preguntas sobre dinosaurios, Publicaciones Dover, 1996) nos aclaran bastante el tema. Currie es un conocido experto de dinosaurios. Él es el curador de dinosaurios en el Museo Royal Tyrrell de Paleontología en Drumheller, Alberta, Canadá. Koppelhus fue un investigador visitante en la misma institución. En un párrafo, ellos plantean:

‘Los huesos no tienen que ser convertidos en piedra para que sean considerados fósiles. Usualmente, la mayoría del hueso original está presente en un fósil de dinosaurio.’

Más adelante nos dicen:

‘La cantidad de tiempo que toma para que un hueso se permineralice es altamente variable. Si el agua subterránea contiene mucho mineral en solución, el proceso puede suceder rápidamente. Los huesos modernos que caen dentro de fuentes minerales pueden permineralizarse en cuestión de semanas’.

‘Un ejemplo todavía más espectacular se encontró en la costa Norte de Alaska, donde miles de huesos muestran la falta de permineralización. Se parecen a huesos viejos de vaca. Por lo mismo, el descubrimiento del sitio no fue reportado hasta después de 20 años porque se pensó que los restos eran de bisón y no de dinosaurio.’

Por otra parte, la bióloga y paleontóloga, Dra. Mary Schweitzer y T. Staedter, en el artículo ‘The Real Jurassic Park’ (El Parque Jurásico real), revista Earth, junio 1997 pp. 55-57, hablan de su experiencia:

‘El laboratorio se llenó de murmullos de asombro, porque había enfocado el microscopio en algo dentro de los vasos que ninguno de nosotros había notado: objetos redondos diminutos, translúcidos, de color rojo con un centro oscuro. Un colega los miró y gritó: “¡Usted tiene glóbulos rojos! ¡Usted tiene glóbulos rojos!” Schweitzer compartió a su jefe, el famoso paleontólogo Jack “Dinosaurio” Horner, sus dudas sobre cómo éstos pudieran realmente ser glóbulos rojos. Horner sugirió que ella intentara de demostrar que no eran glóbulos rojos, a lo cual, la doctora respondió: “Hasta ahora, no hemos sido capaces de demostrarlo”.’

Y ahora ustedes dirán: ¿Cómo hemos llegado aquí, si empezamos hablando del cosmos? Muy fácil; quería se preguntaran que, si el ser humano no es capaz de dar respuestas a las cosas del planeta: ¿Por qué la soberbia de responder enigmas mayores?

Ahora sí, para ser honestos, acepto un dato evolucionista: los planetas están aquí desde antes del hombre. Si señor, tienen razón, llegaron exactamente dos días antes: el cuarto de la Creación. La Tierra es algo más vieja: fue lo primero en crearse; pero ninguno tiene más de 6000 años. Lo dice un libro que, aunque no es científico, contiene una inconmensurable fuente de conocimientos… que hay que saber buscar.

‘Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su duro corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios.’ Ro 1:18

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CREACIONISTAS (PSSI) EN ESPAÑA.

enero 27, 2008

Enero 27/2008

  YUYO EN ESPAÑA: ¡LLEGA ‘COCO’ YANKI!

Días atrás saltó la noticia: la asociación estadounidense PSSI, (en español: Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica) llegó a España con el objetivo de dar un ciclo de conferencias en el mundo universitario y en prestigiosos foros de debate. Su particular cruzada, cuestionando la teoría de la evolución desde la ciencia, está respaldada en E.U por los grupos creacionistas y por todos aquellos que propugnan el diseño inteligente, en oposición a la teoría evolutiva, el ‘sálvese el que pueda’, de Darwin.

Contra lo que muchos piensan, fósiles y artilugios expuestos como ‘pruebas evolucionistas’ han sido hallados lejos de su sitio hipotético. Es decir, estaban en un estrato que ‘dicen’ que representa un periodo de tiempo en el cual no vivía quien animaba ese esqueleto e incluso junto a ¡artefactos humanos que no pudieron haber sido hechos aún! Diversas revistas de nivel científico han publicado buena cantidad de ejemplos que el poderoso bloque censurante ha obviado.

Los fósiles de ‘dinos’ a menudo no coinciden con restos de vegetación; por Ej, en la formación Morrison, E.U. Obviedad de que el estrato no implica eras de vida; si fuera así, ¿qué comían esos gigantes? Exigirían al menos una tonelada de follaje diario, pero no hay indicios reveladores de flora en muchas de estas capas. Lo que se ha visto, son dinosaurios sepultados, posiblemente por un cataclismo, no ecosistemas enterrados o una ‘Edad de los Dinosaurios’.

Con el lema: ‘Lo que Darwin no sabía’, Antonio Martínez, oftalmólogo y representante de PSSI en España, considera que, dado el nivel de la ciencia actual, resulta una tomadura de pelo que se pretenda dar respuesta al origen y desarrollo de la vida desde la teoría de la evolución.

Reciba mi reconocimiento por su valentía…pero no se ‘moja’; no plantea sin miedo que los datos apuntan más hacia la existencia de un gran ‘Creador’. Es absurda la creencia de que todo, exactamente todo ente biológico actual, provino de la ‘casuística’ serie de transformaciones que sufrió una especie de ‘unicelular’ alga marina, que llegó a la orilla de la playa y, de forma ‘no explícita’, luego de transformaciones extraordinarias, ella ‘solita’ comenzó a convertirse en frondosos árboles, versátiles animales de todo tipo (incluyendo, por supuesto, a los gigantescos dinosaurios) y, al final, en hombre. ¿En serio que esto responde las expectativas de alguien?

Las denuncias de la Asociación Española de Biología Evolutiva, alegando falta de rigor científico de los conferencistas, (pese a que entre estos hay dos doctorados y dos médicos) ha logrado parte de su propósito y algunas de las actividades programadas han sido denegadas después de su aceptación inicial.

Dichos disertantes son Tom Woodward, doctorado por la universidad de Florida, Isaac Lorencez, doctorado en el Instituto Federal de Tecnología de Zurich; más los médicos Geoffrey Simmons y el propio Antonio Martínez. Todos ellos fundamentados en “pruebas científicas” contrarias a las tesis de Darwin. Es decir, dos doctorados y dos médicos, son considerados ‘a priori’, como faltos de rigor científico.

¡Hemos asistido al sepelio de la ‘Libertad de Expresión’!

¿Cuál es el ‘yuyo’ de la Asociación Española de Biología Evolutiva? ¿Es posible que no se sientan lo suficientemente competentes como para rebatir las vigorosas y bien sustentadas ideas de este grupo? Quizás teman que dentro de poco, Dios mediante, serán unos cuantos millones, pues la luz siempre prevalece sobre las tinieblas.

Es lógica su aprensión; se juegan un ‘trabajo’ que, aunque basado en especulaciones, hoy por hoy representa un status personal… y el dinerito de todos los meses.

Pero, vayamos al grano: todos coincidimos en la pasmosa existencia del código genético; una secuencia magistral, cuya exactitud dejó boquiabiertos a sus propios descubridores. Obviamente les aplaudimos por el hallazgo y somos conscientes de la importancia tan enorme que tiene para la Ciencia que estudia la biología en todas sus ramas…pero, ¿quién le puso el ‘cascabel al gato’? Porque, obviamente, si al hombre le ha sido posible acceder a su cifrado, estamos ante un tipo de lenguaje. ¿Quién lo pensó? No tiene el caos de lo casuístico, sino el orden del ‘diseño’, así que: ¿Quién fue Su diseñador? Pensar que su ‘sabio laberinto’ derivó del azar, errores genéticos, etc., está simplemente más allá de cualquier comprensión lógica.

¿Cómo es posible que entre personas razonables se concluya antagónicamente ante una misma situación? Los ateos abordan la suposición de que el universo ha estado presente por ‘eones’, explicando todo en base al tiempo y al albur. Han hallado muchas cosas que no se ajustan a su concepto, pero han resuelto esto, reinterpretando sus datos para ajustarlos a sus cálculos.

Ante una evidencia contradictoria hallan la respuesta: ‘un meteorito chocó con la Tierra‘. Si hay restos de agua y arena joven en territorio que debe corresponder al Pre Cámbrico, dicen: ‘No tiene importancia, son filtraciones por algún movimiento telúrico’.

No importa que no tengan pruebas, da lo mismo, lo que interesa es que prevalezcan sus criterios sobre todo y contra todo. ¿Es esto rigor científico?

Aquellos que creemos en el Creador de la Biblia, rechazamos un tiempo de edades largas. Nosotros ‘sabemos’ que Dios fue el Creador de los orígenes de la vida y que registró fielmente esos eventos en Su Palabra; por lo tanto, al analizar los datos científicos simplemente los confrontamos con las Escrituras… ¡Y todo encaja sin esfuerzos!

La propia extraordinaria complejidad y versatilidad del ADN lo confirma; exhorto a todos a que busquen la información completa al respecto (es fácil desde Internet) y que analicen desde su corazón si toda esa maravilla que contiene puede haber surgido por ‘evolución celular intrínseca’

Por otra parte, no sólo deben explicar cómo la inmensamente larga cadena de ADN pudiera haberse formado de pedazos en un proceso al azar, sino que también deben revelar la incógnita de la codificación de sus datos contenidos y el increíble ‘proceso’ para interpretarlos.

¿Cuántos experimentos de laboratorio fueron necesarios para ‘crear’ la oveja Dolly y cuántas horas de análisis de ‘todo un equipo de profesionales altamente cualificados’, fue imprescindible para conseguir este engendro químico? Mas, al final, al margen del indudable éxito obtenido, el animal envejeció prematuramente y murió; por lo que todo aquel esfuerzo no consiguió ‘imitar’ el resultado obtenido cuando un embrión de oveja hembra es fecundado por el espermatozoide del macho, siguiendo el diseño original del Creador. ¿Cómo pensar que ‘una sola célula’ por sí misma, carente de inteligencia, es capaz de llegar a donde estamos?

De modo que todo un selecto equipo de expertos científicos fracasa en aquella misión, pero sin embargo, la humanidad debe contentarse con la explicación: ‘la perfecta y complicada evolución de las especies, desde el punto de vista genético, ocurrió debido a una ignorada asociación de sucesos ‘fortuitos’ ocurridos durante millones de años’. No quiero ni pensar en la otra respuesta ajena a la casualidad: ¡La célula tuvo inteligencia para hacer todo lo que vemos!

¿Responde a vuestra comprensión ese planteamiento? A la mía, desde luego que no.

El premio Nobel Sir Fred Hoyle, repito: ¡Premio Nóbel!, manifestó en su momento:

‘La ciencia de hoy está enclaustrada en paradigmas; modelos que se toman como referencia o como punto de comparación y que el hombre llega a considerarlos como ‘prototipos’. Cada avenida está bloqueada por creencias erróneas, y si usted trata hoy de que alguna revista científica le publique algo que vaya contra eso, correrá en contra de un paradigma, y los editores lo tumbarán.’

¿Alguien ha pensado en ‘censura’? ¡Bienvenido al club!

Se han localizado fósiles humanos, cientos de ellos, pero, generalmente, en depósitos que la mayoría de los creacionistas pensarían que fueron post-diluvianos (por ejemplo enterrados en cuevas durante la edad de hielo ‘post-Diluviano’). Sin embargo, al menos una vez, han aparecido huesos humanos en un estrato más antiguo: Dos esqueletos humanos fueron hallados en una mina de cobre en Moab, UTA, en la Piedra Arenisca Dakota, señalada por los evolucionistas como Cretáceo, que corresponde supuestamente, a la ‘Edad de los Dinosaurios.’ [C.L. Burdick, ‘Descubrimiento de Esqueletos Humanos en Formación Cretácea (Moab, UTA),’ Creation Research Society Quaterly, 1973, 10(2):109-10.]

Si los paleontólogos tropiezan con varios restos hallados en un mismo sitio, que no se ajustan entre sí a la era geológica correspondiente, analizan los fósiles buscando respuestas que, de no aparecer, serán sustituidas con excusas. Para saber si los restos hallados en un mismo lugar cohabitaron y murieron juntamente,  examinan los fósiles. Pero la explicación del ‘escape estratigráfico’ (donde algo ‘joven’ es encontrado en una roca antigua por contaminación) es invocada casi invariablemente para los restos que están ‘fuera de lugar’.

La mayor parte del registro fósil no representa la historia de la vida en la Tierra, sino el orden de entierro durante el Diluvio. La confirmación sobre un Diluvio global la hallamos precisamente y perfectamente explicada, en los estratos geológicos. Los geólogos seculares asumen que la historia terrestre fue formada según indica la teoría evolutiva: su doctrina por antonomasia los últimos 2 siglos. La idea del Diluvio es rechazada por la mayoría de los geólogos actuales, que tratan de explicar las evidencias según hechos conocidos solo en el presente.

La Biblia tiene una profecía, en 2ª Pedro 3:3-7, acerca de esta errada postura de investigadores que niegan la Creación y todo lo que ella implica:

“…sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias y diciendo: ‘¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.’  Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.”

Hay mucha evidencia gritando que los estratos de roca no implican eones de tiempo. Toda la secuencia del Gran Cañón está ‘doblada’ en el Kaibab Upwarp; en unos puntos radicalmente y sin grietas, indicando que los ‘supuestos estratos de 300 millones de años’ estaban aún ‘blandos’ cuando el doblez ocurrió. Efecto congruente con el Diluvio de 40 días del Génesis 7:17.

Mencionaré otras dos evidencias de un depósito rápido de capas, con la certidumbre de que se pueden citar muchas más, pero no deseando extender demasiado este ‘ladrillo’ imprescindible:

1- La extensión limitada de las interrupciones entre depósitos o sedimentos indican tiempo interrumpido; pero estas se localizan en áreas limitadas,no en vastas extensiones de terreno”, sin alguna evidencia en las rocas del mismo estrato en áreas aledañas, indicando por lo tanto que cualquier interrupción de falla fue ‘local y corto’, perfectamente atribuible a los diversos terremotos indicados en el Génesis bíblico.

2- Exhiben la existencia de muchos ‘fósiles vivientes’, como evidencia de los cientos de millones de años de la ‘historia terrestre’: pero esas medusas, estrellas de mar, almejas, braquiópodos y caracoles datados por los evolucionistas hasta en 530 millones de años, son como los actuales. El Dr. Scheven, un científico alemán, posee más de 500 de esos ‘ejemplares.’

No citan el caso de artrópodos marinos recientes, llevados a laboratorios evolucionistas como hallazgos de excavaciones, sin decir que habían sido extraídos del mar y puestos al sol pocos meses antes; dichos centros de análisis, después de sus pruebas de datación, los cifraron en un entorno variable de cientos de millones de años. Una evidencia de lo poco fiable de las técnicas empleadas.

“¡ANTE UNA DUDA, TODO ES DUDA!”

¡Felicidades a los valientes seguidores de la verdad del PSSI! Sean perseverantes.

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