MADRE SOLTERA: PACTANDO CON EL DIABLO

julio 26, 2015

Quiero comenzar escribiendo que este artículo no se dirige a mujeres a quienes no ha quedado otra opción que ser madre soltera debido a un embarazo por violación o a haber sido abandonadas por su pareja. Este artículo no va dirigido a ellas; aunque no está de más el leerlo, pues habla del Proyecto de Dios para la familia y el hogar.

En este mundo, ampliamente desalineado del mandamiento del creador de la familia y de la humanidad, cada vez más mujeres deciden ser madres solteras, aún sabiendo las dificultades económicas, sociales y laborales que esta opción puede suponer. El instinto y el capricho superan todo obstáculo; incluso la Ley Celestial.

Ser madre soltera ha dejado de suponer un problema moral para muchas mujeres que deciden dar el importante paso del embarazo, bien respondiendo a su instinto maternal o bien por la decisión, tomada antes del embarazo, de excluir la figura del padre en su plan de familia.

En este sentido, una mujer decide tener hijos sin estar casada y sin contar con el apoyo de una pareja para su crianza, yendo contra las connotaciones negativas que suelen acompañarla en esta decisión (soledad, abandono, frustración…) en una elección tomada a veces con inmadurez (se puede ser inmaduro con 60 años), o con más antojo que determinación objetiva.

Las causas que llevan a una mujer a ser madre soltera, yendo contra la realidad de que ello exigirá mayor esfuerzo económico/personal, y mayor grado de compromiso y responsabilidad que en el matrimonio tópico, son muy variadas; pero el resultado final casi siempre será el mismo: una familia monoparental.

Varios estudios concluyen que muchas madres solteras por elección suelen ser mujeres sobre los 38 años, con estudios superiores, laboralmente activas, y con unos ingresos medios de entre 1.500 y 2.000 euros mensuales. La mayoría de ellas siempre decidiendo su maternidad porque su fertilidad podía estar llegando a su límite de edad, y prefiriendo obviar la presencia de un padre estable. Estas madres resuelven sus expectativas personales bien mediante la fertilización in Vitro, bien mediante el acto sexual con un hombre elegido para ello, acordando la complicidad de este, liberándolo de compromiso, o engañándole, sin ponerle al día de las intenciones de su corazón… aunque no siempre con intención de involucrarle.

Se da incluso el caso de solteras embarazadas, que continúan en aventuras sexuales con otros hombres casados, intentando eludir responsabilidad, no tomando en cuenta que nadie podrá jamás evadir su momento de respuestas ante Dios por cada obra contraria a su Ley consumada en la carne, y obviando con alevosía que el adulterio es fornicación; para Dios el mayor pecado después del asesinato.

Cada vez resulta más frecuente que una mujer sin pareja se plantee la maternidad en solitario, debido a que las personas, dirigidas por el enemigo de Dios, cedan al susurro diabólico de “la libre elección”; una falsa libertad que en realidad encadena al infierno. Y ello por elegir seguir la corriente progre inducida por satanás (enemigo eterno de la familia en Cristo), antes que el edicto matrimonial de Dios, que condiciona la promesa de la bendición en la exaltación celestial solo a través del matrimonio convencional y la fidelidad entre un hombre y una mujer. Solo así, junto a su descendencia, y sellados todos ante el Creador de la humanidad, en una ordenanza sagrada, la familia trasciende el tiempo y la inmortalidad.

La visión que el Señor Jesucristo presenta al apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, por elegir ser fiel a Su legado, es una evidencia del plan de Dios para la familia. En Apo 21: 12, cuando se le muestra la Jerusalén celestial, la describe así:

“Y tenia un muro grande y alto con doce puertas; y a las puertas, doce ángeles, y nombres escritos en ellas, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.”

Las doce tribus de los hijos de Israel no son otra cosa que las doce familias descendientes de Jacob, el patriarca de Israel. Da fe de la importancia que tiene la familia en el proyecto que el Dios creador ha elaborado para los fieles a Él. Por esas puertas entrarán todas las familias bendecidas de la Tierra, una vez el Señor Jesús ponga en orden todas las cosas.

El cada vez más popular ‘embarazo por libre elección’, al igual que ‘el aborto por libre elección’, es otra de las vías implantadas desde el averno para que se nutran sus huestes, mediante la destrucción de la familia; pues Dios advierte que seremos abrazados en muerte por aquel a quien nos hayamos abrazado en vida con nuestros actos. Y tanto embarazo, como aborto por libre, son contrarios a las Escrituras.

La maternidad en soledad ha sido una constante en muchas familias, a lo largo de la historia de la humanidad, dado que siempre dependió del varón el reconocimiento o no del hijo. Y estudios realizados por la CEPAL (Comisión Económica de la ONU, para América Latina y el Caribe) revelan que los hombres tienden a no utilizar métodos anticonceptivos y a restringir su uso por parte de las mujeres; así como que en muchas más ocasiones de las debidas, estas ceden a tal requerimiento. Asimismo, que cada vez más, unos y otras se implican en múltiples experiencias sexuales, ignorando tanto la responsabilidad como las consecuencias, que no solo pueden ser embarazos no deseados, sino también la infección personal, y el contagio de virus, muchas veces letales, a todo el círculo implicado.

En muchas de esas ocasiones, el embarazo queda a cargo exclusivamente de las mujeres (en su mayoría adolescentes) pues los hombres evaden su participación durante el nacimiento y la crianza de los hijos. En un alto por ciento no reconocen a los hijos nacidos de estas relaciones, amparándose, paradójicamente, en el pretexto de la incertidumbre de paternidad que siembra el comportamiento mutuo de seguir el criterio de ‘libertad sexual’, desde el que se dieron placer mutuamente: ‘No es mío; igual es de Fulano, con el que estuviste este verano.’

En fin; cada vez es más común que una mujer decida establecer una familia sin la presencia de un hombre; y cada día la opinión de la sociedad en torno al tema se vuelve más abierta, receptiva, y tolerante. La estadística señala que desde 2001 muchos países ven aumentar el número de madres solteras de forma exponencial.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística 2014, los hogares monoparentales en España, formados por uno solo de los progenitores con hijos, están mayoritariamente integrados por madre con hijos (1.412.800, el 82,7% del total, frente a 294.900 de padre con hijos). El número de hogares formados por madre con hijos ha crecido en más de 53.000 desde el censo de 2011. En un 43,7% de los hogares de madres con hijos la madre está viuda; en un 35,7% separada o divorciada; en un 12,6% soltera, y en un 8,0% casada. El 56,4% de los 178.000 hogares de madre soltera con hijos está formado por mujeres de 40 o más años.

Y esos datos llevan a concluir que la familia española tiende a la desestructuración, algo que no es nada bueno, pues muchas veces los efectos son que las familias monoparentales sufren un mayor riesgo de pobreza y dificultades sociales que en los matrimonios convencionales formados por padre y madre. En primer lugar, el hacer frente en solitario al cuidado de los hijos supone siempre un problema añadido al de una única fuente de ingresos: el tiempo de atención. Además, dado que la mayoría de los núcleos monoparentales están encabezados por mujeres, es mayor la probabilidad de que dependa de un trabajo peor retribuido. Y en última instancia, la familia monoparental conlleva mayor dificultad al intentar hacer compatibles los horarios de trabajo con la atención a los menores.

La experiencia señala creciente y reiterada presencia de gran número de alumnos, tanto en la escuela pública como privada, derivados de familias mal estructuradas, que exhiben trastornos de conducta, delincuencia y\o drogadicción, traducidos en causas del fracaso escolar. Es una realidad fundada en estudios estadísticos que indican la cercana relación entre la familia desestructurada y los problemas psicológicos que presentan niños y jóvenes  que asisten a las aulas.

Así, desde la lógica del empirismo, una mujer debería meditar bien antes de tomar la decisión de quedar embarazada descartando la presencia de un esposo, ya que, según la estadística, violar la ley de Dios no lleva a buen resultado, sino a terribles consecuencias. Ese empirismo consolida la utilidad de seguir fielmente la Ley Divina, evidenciando que seguir el consejo de Dios es un acto no solo de obediencia, sino también de inteligencia; y que su desobediencia es poco inteligente.

No habrá ningún pretexto inteligente que justifique el error. Al morir, cada mortal debe dar cuenta de todos sus actos; y pagará un precio de castigo por cada vez que haya violado la ley de Dios; sobre todo, por violar la ordenanza de Dios instaurada para la familia, posiblemente una de Sus leyes más importantes.

Las leyes humanas cada vez más se adecuan al concepto de justicia inducido por el mismo satanás, oponiéndose consuetudinariamente a la ley de Dios. Cualquier persona con un nivel de inteligencia normal puede darse cuenta de que de forma generalizada, constante y sucesivamente, cada vez más la legislación humana atenta y viola el legado de Jesucristo, quien dijo sobre el matrimonio:

“Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Así que, no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.”

Él vendrá a juzgar a la humanidad; ¿alguien piensa que podrá violar sus leyes y no tener que pagar un precio por ello? Les aseguro que no será así; Él dejó bien claro que no vino a cambiar ni una coma ni una tilde de la ley, sino que todos seremos juzgados por ella, tal cual fue mostrada a la sociedad desde el principio.

Y parte de esa ley dicta que la familia es algo sagrado y no debe tomarse a la ligera. Debe tomarse muy en serio, puesto que hay mucho, concerniente al futuro posterior a la muerte física, que depende de cómo hayamos formado y sostenido una familia, así como de los valores morales que hayamos inculcado en nuestra descendencia.

Todos tendremos que responder ante el Señor por la forma en que elegimos para formar una familia, y por la responsabilidad o irresponsabilidad con la que nos hayamos implicado en la posterior evolución y desarrollo de esta.

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¿POR QUÉ HAY ATEÍSMO EN EL MUNDO?

abril 7, 2013

Te alabaré; pues formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, aunque en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos: en tu libro estaban escritos todos mis miembros; que fueron luego formados, sin faltar uno de ellos. [Salmos 139:14-16]

Molécula ADN

Yo jamás dudé de la existencia de Dios. Con 13 años tuve mi primer debate: defendí el diseño de la Creación ante mi mejor amigo, pese a mi ignorancia entonces de La Palabra. Y es que no se cree en un creador por conocimiento, sino por fe; solo siendo fieles a la fe se recibe luego la bendición de ver, con inteligencia humana, todas las evidencias de diseño en las obras del Señor.

La corriente ateísta de Marx/Engels entró a las aulas de mi país, Cuba, en los años 60. En los 70, creer en Dios implicaba en muchos sitios ser visto como un apestado. No lo fue en mi caso personal (quizás porque Dios me protegió), pero sí vi mucho odio a todo lo que indujera a pensar en un ser Omnipotente y Creador, su Hijo Redentor, y un Espíritu Santo santificador.

El himno ‘La Internacional’, forjado en hornos rusos del antiCristo, y cantado entonces en cada mitin político o sindical cubano, dice en una estrofa:

No más salvadores supremos, ni césar ni burgués ni Dios; nosotros mismos nos haremos, nuestra propia redención…”

En 1972, en una asamblea de jóvenes, fui propuesto para pertenecer a la Unión de Jóvenes Comunistas, en el contexto de un reconocimiento a mi apoyo a los trabajos voluntarios y a mi trayectoria laboral. Recuerdo que me puse en pie, agradecí el reconocimiento de mis compañeros, pero dije no poder aceptar por incompatibilidad, pues yo reconocía al Dios Creador.

Eran mis amigos y compartí 10 años con ellos: trabajábamos y hacíamos deportes juntos, nos reíamos, íbamos a fiestas; buena gente, con formación académica, casi todos con masters universitarios o alguna preparación técnica. Sin embargo, la mayoría decía no creer en Dios. ¿Por qué eran ateos? Lo vi con claridad hace muy poco: fueron engañados por satanás, el eterno enemigo de Cristo. Y esa convicción llegó así:

En los años 2008 al 2011 debatí mucho con miembros de varias confesiones cristianas. Por entonces yo asistía a una iglesia evangélica; pero incluso allí hubo porfía por la forma en que los teólogos habían llegado a tergiversar el Evangelio de Jesús, con enfoques contrarios a sus enseñanzas. Y quizás la mayor de ellas es el planteamiento de la salvación a través de la fe, sin necesidad de las obras que deben derivarse de tal fe, al margen de ellas, pese a la clara advertencia de Jesús: “A cada uno daré según sus obras.

Se hablaba más de teólogos reformistas (Calvino, Zuinglio, Bucer, etc) que de Cristo: piedra angular del cristianismo. Y siempre he dicho que jamás ha habido necesidad de reformas (innovar o mejorar algo) sino de Restauración (restituir algo al estado original), pues El Evangelio, según Él mismo advirtió, no puede ser alterado. Incluso he dicho que el mejor de los teólogos debiera permanecer encadenado a un cedro, hasta que el sentimiento de fidelidad a Cristo impregnara sus huesos. Para mí, la necesidad mayor de toda confesión cristiana es la Restauración del Evangelio de Cristo a sus orígenes.

Oré mucho al Señor por esto. Y una mañana de julio del 2011, al salir del ascensor de mi casa vi dos libros y dos folletos sobre la jardinera del frente, situada en el pasillo. El de arriba me impactó; su título: ‘La Restauración del Evangelio de Cristo’. Y me impactó no solo por el título, afín a mi propósito de los últimos años, sino también por la imagen que reflejaba… idéntica a la que me fue revelada en sueños dos años antes, el 2 de enero del 2009.

Bajo los folletos había un diccionario bíblico y un Libro de Mormón. Volví hacia la casa con ellos y los puse en mi librero. Salí de nuevo y, al regresar de mi gestión, empecé a leer ‘La Restauración del Evangelio de Cristo’. Días después, advertido años atrás del peligro de la gloria de hombres en la iglesia, me arrodillé con el Libro de Mormón en mis manos, cerré los ojos, y pedí al Señor (lo recuerdo muy bien): “Señor, si esta es tu Palabra, confírmamelo con tu Palabra”. No quería dar lugar a la más mínima duda.

Abrí el libro y en la parte superior de la hoja izquierda estaba escrito: 3 Nefi 12: 3-18. Cual no fue mi asombro al leer las mismas bienaventuranzas del sermón del monte que aparecen en el bíblico capítulo 5 de Mateo, junto las mismas advertencias bíblicas de Jesús sobre el matrimonio, el dinero, etc. Y lo más extraordinario es que esa condición se cumplía solo en esas dos páginas… ¡entre casi 700 que tiene el libro!

Una vez más el Señor respondió mi pregunta; me dijo, con Su Palabra, que ese libro contenía Su Palabra. Desde entonces, tiene para mí igual valor que la Biblia convencional (que no dejo de consultar constantemente). A través del Libro de Mormón he aprendido más en el último año que en toda mi vida; y dejo mi testimonio que forma parte del Evangelio de Cristo.

Y ahora volvamos al título del artículo: ¿Por Qué Hay Ateísmo en el Mundo?

El Libro de Mormón contiene 15 tratados escritos por profetas durante un milenio: desde el 600 aC, hasta el 420 dC. Y uno de ellos, llamado Alma, dedica el capítulo 30 de su libro a describir como el antiCristo es el responsable directo de que haya ateísmo en el mundo.

Su relato se ubica en el 76 aC y, presenta los discursos de un tal Korihor, implicado en burlarse de los creyentes, desarrollando razonamientos para que la gente dejara de creer en Dios y en el legado profético que advertía de la llegada del Mesías prometido (tal como muchos, tomando su relevo, hacen hoy, y vienen haciendo por siglos). Este Korihor decía:

[“¡Vosotros estáis subyugados por una loca y vana esperanza! ¿Por qué os sujetáis con semejantes locuras? ¿Por qué esperáis un Cristo? Pues ningún hombre puede saber acerca de lo porvenir. He aquí, estas cosas que llamáis profecías, que decís que las trasmiten los santos profetas, no son más que insensatas tradiciones de vuestros padres.

¿Cómo sabéis que son ciertas? No podéis saber de las cosas que no veis; por lo tanto, no podéis saber si habrá un Cristo. Miráis hacia lo futuro, y decís que veis la remisión de vuestros pecados. Mas esto no es sino el efecto de una mente desvariada; y este trastorno mental resulta de las tradiciones de vuestros padres que os inducen a creer en cosas que no existen.”]

Así hablaba el antiCristo entonces, con igual enfoque que habla el antiCristo hoy. Igual que hoy desviaba el corazón de muchos de la rectitud, exhortando a vivir en la iniquidad y en el sálvate como puedas. Como hoy, incitaba a muchas mujeres y hombres a la fornicación, diciendo que al morir el humano se termina todo, que hay que aprovechar esta vida, pues no hay más.

El libro refleja que Giddona, un Sumo Sacerdote, fue a ver a Kodihor y le preguntó por qué andaba pervirtiendo las vías del Señor, diciendo al pueblo que no habría Cristo, y cortar así la esperanza popular sobre la Redención eterna. Y expone la respuesta de Kodihor, muy similar al ateísmo actual:

“[Porque no enseño las insensateces de vuestros padres, y porque no enseño a este pueblo a subyugarse bajo las insensatas ordenanzas y prácticas fijadas por antiguos sacerdotes para usurpar poder y autoridad sobre ellos, para tenerlos en la ignorancia, a fin de que no levanten la cabeza, sino que se humillen de acuerdo con vuestras palabras.

Decís que este es un pueblo libre, pero aseguro que se hallan en cautiverio. Decís que las antiguas profecías son verdaderas, pero os digo que no sabéis si son verdaderas. Decís que este es un pueblo culpable y caído a causa de la transgresión del primer padre (Adán), pero os digo que un niño no es culpable por causa de sus padres.

También decís que Cristo vendrá, mas no sabéis si habrá un Cristo. Y decís que será muerto por los pecados del mundo; y así lleváis a este pueblo en pos de las insensatas tradiciones de vuestros padres y conforme a vuestros propios deseos. Y los tenéis sometidos en cautiverio, para saciaros del trabajo de sus manos, de modo que no se atreven a elevar su vista con valor, ni a gozar de sus propios derechos y privilegios como humanos.

No se atreven a hacer uso de lo que les pertenece, no sea que ofendan a sus sacerdotes, los cuales los uncen al yugo según sus deseos, y les han hecho creer, por sus tradiciones, y sus sueños, caprichos, visiones y misterios fingidos, que si no obran conforme a sus palabras, ofenderán a algún ser desconocido que dicen que es Dios, un ser que nunca se ha visto ni conocido, que nunca existió ni existirá.”]

Relata Alma que, después de esta respuesta anatema e irreverente Korihor fue llevado ante él y el juez superior que gobernaba el país. Y volvió a decir lo mismo, que los sacerdotes lo que querían era vivir del trabajo del pueblo. (Por eso es tan importante que los sacerdotes de hoy no cobren ni un céntimo por servir a Cristo, tal como fue desde el principio, para no dar pie a que se envenene el Evangelio.)

La respuesta de Alma fue:

“Tú sabes que no nos aprovechamos del trabajo de este pueblo, pues yo he trabajado desde el principio del gobierno de los jueces hasta ahora, con mis propias manos, a pesar de mis muchos viajes por el país para declarar la Palabra de Dios ante mi pueblo. Y a pesar del mucho trabajo que he hecho en la iglesia, nunca he recibido ni un solo senine (moneda del pueblo nefita) por ese trabajo, ni tampoco ninguno de mis hermanos, sino al ocupar el asiento judicial; y en este caso, según la ley.

De modo que si no recibimos nada por nuestro trabajo en la iglesia, ¿qué nos beneficia trabajar en ella, aparte de regocijarnos en el gozo de nuestros hermanos que reciben esa verdad? ¿Por qué dices que le predicamos a este pueblo para lucrar, cuando tú de ti mismo sabes que no recibimos nada? ¿Crees tú que engañamos a este pueblo?

Y Korihor le respondió:

Entonces Alma le dijo: –¿Crees que hay un Dios?

Y él contestó: –No.

A esto le sigue un diálogo, y finalmente Korihor dijo a Alma:

“Si me muestras una señal para que me convenza de que hay un Dios, y que tiene poder, entonces quedaré convencido de la verdad de tus palabras”

El debate siguió un poco más, hasta que el profeta Alma lo terminó diciendo:

“Esto te daré por señal: En el nombre de Dios, quedarás mudo.”

Y Korihor quedó mudo, y ante las nuevas preguntas del juez superior tuvo que escribir su respuesta, impactado por lo que le había ocurrido:

[“Sé que nada, sino el poder de Dios, pudo haber traído esto sobre mí; y yo siempre he sabido que había un Dios, mas me ha engañado el diablo que se me apareció en forma de ángel y me dijo: ‘Ve y rescata a este pueblo, porque todos se han extraviado en pos de un Dios desconocido’. Y me dijo: ‘No hay Dios’, y me enseñó lo que había de decir. Y he enseñado sus palabras, y lo he hecho porque deleitaban a la mente carnal; y las enseñé hasta que logré mucho éxito, al grado que realmente llegué a creer que eran ciertas; y por esta razón me opuse a la verdad, hasta traer esta gran maldición sobre mí.”]

Este castigo ante todos, hizo que sus seguidores se arrepintieran y se volvieran al Señor, dando fin así a la iniquidad promulgada por satanás, usando a Korihor como vehículo humano. Pero su maldición no fue quitada; lo echaron y andaba de casa en casa, mendigando sus alimentos mientras formaba parte, sin arrepentirse, de un grupo afín: los zoramitas, hasta que un día fue pisoteado por estos hasta la muerte.

Todo aquel que se esfuerce en pervertir las vías del Señor morirá naciendo al sufrimiento espiritual, pues su espíritu no podrá ir hacia aquel a quien negó y será acogido por satanás; el diablo no amparará a sus hijos (seguidores) en el postrer día, sino que les impele aceleradamente hacia el infierno. Y allí les dará su finiquito, entre llamas, llanto, mucho dolor, y crujir de dientes. Y testimonio que es un sitio real; lo visité el 13/11/2011.

Por eso hay ateísmo en el mundo: por preferir escuchar los susurros y razonamientos de satanás en lugar de oír y seguir el Evangelio de Cristo.

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7ª CAPCIOSIDAD antiCRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

julio 18, 2012

Julio/18/2012

 Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

[7-La Biblia dice que Dios no desea que nadie perezca, pero también afirma que la mayoría de la humanidad terminará en el infierno. ¿No quiere decir esto que el plan de salvación de Dios fue un fracaso? Si este trágico resultado se considera un éxito, ¿que contaría como un fracaso?]

Respondiendo a esto, la Biblia no ha dicho que la mayoría de la humanidad ‘terminará’ en el infierno, sino:

Porque muchos son llamados, pero pocos los escogidos”

El capítulo de Mat 22 es el que mejor responde tal capciosidad. Es la parábola sobre “las bodas del Hijo del Rey”. Y no cabe duda que los primeros convidados son los judíos, según Mat 22:2-6:

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir… y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Al crucificar a Jesús y luego sus apóstoles, los judíos no conversos al cristianismo no solo se borraron de la lista, sino que ofendieron a Dios. De ahí que se aluda a la posterior destrucción de Jerusalén en Mat 22:7:

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Los siguientes versículos dicen que el rey decidió invitar entonces a todos: buenos y malos. Mat 22:10 sin dudas alude a la labor evangelista que se viene realizando en el mundo desde la crucifixión de Jesús:

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

Luego de esto viene la parábola del juicio final, refiriéndose a aquellos que no han limpiado sus vestiduras en la sangre del cordero. Esto es, que habiendo oído el evangelio de Jesús no hicieron caso. Es en Mat 22:11-13:

Y entró el rey para ver los convidados, y vio uno no vestido de boda. Y le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?” Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: “Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.

Es el quid de la profecía. ¿Cuántos son esos ‘pocos’? Analizando, vemos que más arriba dice que se juntaron a todos los que hallaron, malos y buenos, y todos fueron invitados. Sin embargo, al final, entre varios, solo cita uno con destino al infierno, y esa proporción no habla de fracaso, sino de éxito. Ahora bien: ¿Significa que el resto fue escogido para el Paraíso?

El propio Dios, que nunca se contradice, responde por boca de Pedro, en Hch 2:21, repitiendo la antigua profecía de Joel 2:31-32 (400 aC):

‘El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Yaveh. Y será que cualquiera que invocare el nombre de Yaveh, escapará…’ Y acontecerá, que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.’

Entonces, si todo el que invoque el nombre del Señor (2/3 de la población mundial) será salvo, no se puede hablar de fracaso. Ahora bien, los que murieron siendo fieles a Cristo, y los que hoy se esfuerzan en ser fieles, ¿habrán perdido el tiempo por gusto? ¡Pues no! Jesús lo deja bien claro en la tan mal interpretada advertencia a Su iglesia, en Apo 2:23:

“…y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña los riñones, y los corazones; y daré a cada uno de vosotros según sus obras.”

¡Es el quid de la cuestión: los pocos escogidos! Según se haya obrado en vida, la eternidad estará dividida en Infierno y un sitio de salvación donde morará la humanidad según la sentencia del juicio que Jesús hará contra todos. Y ese lugar apartado del infierno es el sitio al que el Señor se refirió siempre en plural como: ‘reino de los cielos’; tanto en la parábola de las bodas del Hijo del Rey que hemos analizado, como en el resto de la Biblia.

Y ese sitio plural, partiendo del principio básico: ‘a cada uno según sus obras’, implica que estará dividido en zonas, según la actitud humana. ¿Cuántas zonas? Pues vemos que Pablo dice, en 2Co 12:2-4:

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre, (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe.) Que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que al hombre no le es lícito decir.’

¡Tres zonas! El 3er cielo es el Paraíso, sitio de los ‘pocos escogidos’; el nivel máximo: la Exaltación de Dios y sitio donde Él mora junto a Jesús. Es la máxima paga a la que puede aspirar un ser humano. Y si habrá un 3º (Paraíso), es que también habrá un 2º y un 1º. Serán niveles diferentes y separados; dos reinos de gloria habitados según sentencia.

Al 2º irán los que no alcanzando la perfección en Cristo, pese a pecar, nunca le negaron; y también quienes, aun no habiendo oído hablar de él, sean halladas dignas de esa gloria por lo que el Señor vea en su corazón. Gente fallecida y resucitada para juicio, que, no pudiendo entrar al Paraíso, habrá tenido que esperar el regreso de Cristo purgando en cierto grado de dolor, en un sitio del infierno acorde a su pecado.

El 1º será el reino más numeroso de todos; habrá tantos como estrellas en el universo: todos los muertos desde Adán que, no hallados dignos en el juicio final de ocupar sitio en el 2º reino, tampoco habrán sido considerados tan malos como para ir al infierno eterno.

Por último, al infierno eterno irán satanás, sus ángeles… y el grupo humano que, pudiendo recibir el evangelio de salvación, jamás acató las leyes de Dios, negó a Jesús, y por propia elección decidió vivir su vida cavando trincheras antiCristo, blasfemando con regocijo. Por fortuna, no es mayoritario; lo nutre una pequeña porción de la humanidad.

Así, la 6ª capciosidad es anulada: la mayoría no acabará en el infierno; solo los que hayan decidido hacer campaña pro satanás, negando todo intento evangelizador de los enviados en su rescate, haciendo campaña proselitista contra Dios, su Hijo Jesús, y el Espíritu Santo. El resto resucitará del infierno luego de haber pagado un precio por sus pecados; la experiencia les hará ver que Cristo era una realidad, le aceptarán, y serán salvos en uno de los dos reinos, según su sentencia.

Así que, al final, la ley pondrá a cada uno en su sitio; y por fortuna, al diablo solo le acompañarán guías rebeldes que cavaron trincheras contra el juez anunciado, impidiendo no solo la propia salvación, sino la de los seguidores de sus dogmas. O sea: no por ser ateos, pues he conocido muchos que no son malas personas. No reconocer a Jesús desde el amor, implica que habrá que reconocerle en el dolor; mas luego de purgar un tiempo en el infierno, resucitarán para juicio, y ocuparán algún reino de gloria. Cavar trincheras contra el Evangelio de Cristo es otra cosa, y quien no se arrepienta de ello pagará el precio de la ofensa.

Está escrito en Isa 45:22-24 desde hace casi 3 milenios:

Mirad a mí, y sed salvos todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay más. Por mí hice juramento: de mi boca salió palabra en justicia, la cual no se tornará: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua. Y a mí dirá: Cierto, en Yaveh están la justicia y la fuerza; hasta él vendrá, y todos los que se enojan contra él serán avergonzados.”

El plan de Dios, para la mayoría, es y será éxito, no fracaso. No así para quienes elijan la trinchera opuesta y, creyéndose más listos, mueran siendo rebeldes, pues acabarán frustrados.

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2ª CAPCIOSIDAD antiCRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

julio 6, 2012

Julio 6/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

2-¿Tiene sentido pretender, como hace la Biblia, que el pecado puede ser perdonado por arte de magia transfiriendo la culpa de una persona culpable a una inocente y posteriormente castigando la inocente?

“…no enseñará más ninguno a su prójimo, ni a su hermano, diciendo: Conoce a YAVEH; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice YAVEH; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jer 31:34)

El pecado no se exime por magia, sino por el poder de Dios, autentificado en su Hijo Jesucristo. Todos pecamos; y dado que hay juicio, nadie saldrá impune sin arrepentirse ante Jesús, reconociéndole como Salvador. El mismo que hizo que ciegos vieran, cojos fueran sanados, leprosos quedaran limpios, etc., tiene poder para perdonar pecados. Milagros (no magia), citados no solo por historiadores cristianos, sino sus enemigos judíos que le crucificaron, en Sanh. 107; Sota 47b; J. Hag. II, 2…

Siendo imposible negar las evidencias, ante tanto testimonio, achacaron esos prodigios a la brujería. Ciegos conocidos durante años con esa discapacidad, de pronto veían y mostraban a todo el pueblo su curación; cojos de toda la vida de pronto corrían por la calle; leprosos aislados por años, apestados de la sociedad, mostraban de pronto una piel inmaculada.

O sea, además de fuentes cristianas, hay otras de sus propios enemigos que avalan Su enorme capacidad de curación, Su gran poder. ¿No podrá perdonar pecados quien hizo tal demostración de autoridad?

Y la culpa no se transfiere; eso es mentira. ¡Se borra! Dios no pasa al inocente la culpa del culpable, sino que cada cual pagará por su pecado:

He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. (Eze 18:4)

Igual que hay ley contra la rebelión, también hay ley para borrar pecados: la del perdón, que sigue 4 pautas:
a- Arrepentimiento por violar los mandamientos.
b- Reconocimiento de Jesucristo como salvador personal.
c- Bautizo por inmersión en el agua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
d- Fidelidad eterna a la ley legada por Cristo a partir de entonces.

El bautizo para perdón de pecados es ley de Dios. A veces se habla de la paga del pecado por generaciones enteras… cuando hijos mal instruidos por padres negligentes, quebrantan las leyes de Dios. Por ej, en Mal 3:7:

Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros…”

¿Acaso Dios ha engañado a alguien? Los mandamientos fueron dados desde el principio; ya en el artículo anterior quedó claro que estamos aquí para probación, pues hubo contienda en el cielo por desobediencia, y Dios ideó un plan de depuración que premia al obediente y castiga al rebelde.

El castigo por rebeldía es un plan, y verá cumplimiento. Si no aprovechamos la ocasión de esta vida, y nos la pasamos violando las leyes de Dios sistemáticamente, llevándole a ira, nos arriesgamos a que Él decida que no somos dignos de esta oportunidad, cierra la puerta de esta vida, y en muerte nos conduce a la otra, abriendo la puerta de la punición. El fin no viene con flores, sino con mucho dolor y quebranto; peor, según Jesús, al de los días de Noé. ¿A qué rasgarnos las vestiduras si se nos ha avisado? ¿No nos sometemos a leyes humanas? ¿No pagamos multas, vamos a la cárcel, y en algunos países a la muerte, por violar leyes humanas? ¿Por qué pensar poder burlar las leyes de Dios y quedar inmunes?

La historia bíblica habla de castigo cada vez que el Creador fue defraudado por hombres y mujeres que transgredieron mandamientos dados a través de Moisés. Se entregaban a orgías, sacrificaban a sus propios hijos a dioses ajenos (en realidad demonios), eran vanidosos, soberbios, etc.

Por ejemplo, en Exo 22:24:

“… y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.”

La capciosidad se pregunta cómo un dios amoroso puede amenazar de esta forma. Pero la capciosidad no analiza que antes de la amenaza, está la advertencia de Dios, desde el mismo inicio del capítulo 22, contra el robo, fornicación, violación, hechicería, zoofilia, sacrificio a dioses ajenos, explotación a extranjeros, contra el afligir a viudas y huérfanos…

Nos parece un terrible castigo porque ninguno de nosotros tiene poder sobre la muerte. Pero Dios sí; para Él, morir no es más que pasar al mundo de los espíritus. Es castigo temporal; los niños inocentes entran al Paraíso, mientras a los adultos les envía a purgar por sus pecados hasta que Jesús venga para juzgar, antes de instaurar el reino de los cielos.

Detrás de toda referencia de Dios por el castigo, está la desobediencia. Nos instruye para que seamos conscientes que la rebeldía a sus leyes no quedará impune, mientras que la fidelidad, la obediencia, será premiada.

Así, la Biblia enseña que Dios odia al pecado, pero ama tanto al pecador, que constantemente le está brindando la oportunidad de arrepentimiento, con promesa de perdón y vida eterna en el reino celestial, a través de la única figura establecida para ello: el Señor Jesucristo.


RESPUESTA A 10 CAPCIOSIDADES ANTICRISTO.

junio 26, 2012

Junio 26/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

A partir de hoy, en varios artículos, debido a su extensión, se dará respuesta a  10 capciosidades lanzadas a la red por quienes, de forma inconsciente o consciente, se han convertido en seguidores del antiCristo:

1-¿Por qué insisten en que Dios es amoroso y misericordioso cuando, en las conquistas de Israel del antiguo testamento, este ordena específicamente a su pueblo elegido que masacre a sus enemigos; sin mostrar misericordia hacia hombres, mujeres, e incluso niños y animales?

2-¿Tiene sentido pretender, como hace la Biblia, que el pecado puede ser perdonado por arte de magia transfiriendo la culpa de una persona culpable a una inocente y posteriormente castigando la inocente?

3-¿Por qué la Biblia muestra a Dios manifestándose de formas dramáticas y realizando milagros evidentes ante los ojos de los no creyentes? ¿Por que no sucede nada parecido hoy en día?

4-¿Por qué un gran número de cristianos siguen creyendo en el inminente fin del mundo cuando el Nuevo Testamento dice claramente que el Apocalipsis iba a ocurrir 2000 años atrás?

5-¿Por qué los cristianos creen en el alma cuando la neurología ha encontrado pruebas claras de que el sentido de identidad y la personalidad pueden ser alterados por cambios físicos en el cerebro?

6-Si ofrecer la salvación a través de Jesús siempre estuvo en los planes de Dios, ¿por qué no envió a Jesús desde el principio, en lugar de confundir y engañar generaciones de personas mediante la creación de una religión llamada Judaísmo que, según Dios mismo sabía de antemano, no sería la adecuada?

7-La Biblia dice que Dios no desea que nadie perezca, pero también afirma que la mayoría de la humanidad terminará en el infierno. ¿No quiere decir esto que el plan de salvación de Dios fue un fracaso? Si este trágico resultado se considera un éxito, ¿que contaría como un fracaso?

8-¿Por qué Dios no creó los seres humanos de tal manera que libremente deseen hacer el bien, eliminando así la necesidad de crear un infierno para atormentar eternamente a los impíos? (Si la idea le parece imposible o contradictoria, acaso no es esta la situación que se da en el cielo?)

9-(Para fideístas o personas que dicen que la fe se auto-justifica) ¿Es justo o racional por parte de Dios ocultarse a sí mismo de modo que sólo pueda ser conocido por fe, y aparte de eso insistir en que cada ser humano le encuentre escogiendo la única correcta entre cientos de incompatibles religiones?

10-Si usted tuviera el poder de ayudar a todas las personas que sufren o que pasan momentos de grave necesidad, ¿estaría dispuesto a hacerlo? De ser así, ¿por qué Dios no lo hace?

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Estas son las preguntas con las que se pretende torpedear la Verdad del amor de Dios. Pero, antes de responder, hagamos la más importante: ¿Por qué Dios es tan estricto? ¿No será que le obligaron a serlo? Veamos:

En el mundo espiritual, mucho antes de la aparición del ser humano, todo era armonía y ‘buen rollo’. Pero sucedió algo: Dios decidió dar a todos los ángeles la oportunidad de poseer un cuerpo de carne y huesos, como Él, y ello ocasionó gran ilusión y revuelo en el mundo angelical. El Creador diseñó un plan para ello… y empezaron los problemas de desobediencia.

En asamblea celestial, Lucifer se ofreció a sí mismo para gobernar a los hombres con poder y autoridad de Dios: espíritus a los que se les borraría la memoria de su vida celestial antes de ‘nacer’ en cuerpo de carne y huesos, para vivir un estado de “probación”. Es más complejo que esto, pero así es suficiente para entender lo que somos en realidad.

Por tal razón es que vemos en Génesis 1:26 que el Señor dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”; y por la misma razón vemos que Jesús, una vez resucitado, dijo a sus incrédulos apóstoles en Luc 24:39: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.”

A Dios no le gustó el propósito de Lucifer, y decidió enviar a Jesús para que efectuara el plan divino según la voluntad del Padre. Entonces Lucifer, uno de los ángeles principales, lleno de soberbia y vanidad, seguido por la 3ª parte del mundo angelical (miríadas), se rebeló contra el Creador y provocó una contienda en los cielos de dimensión catastrófica. Fue vencido y enviado en espíritu a este planeta, junto con sus huestes, y a partir de entonces se le llamó: satán, diablo, el maligno, etc.

Desde aquello se convirtió en el antiCristo, y con capacidad para leer en el corazón la debilidad del humano, le somete a tentación según inclinación personal. Así intenta truncar el plan de Dios en el proyecto dado a Jesús: dar vida eterna en reinos celestiales según obediencia a Sus preceptos.

Dios prueba los espíritus, para decidir según actitud, luego del juicio final, qué reino ocuparán en esa eternidad a la que constantemente se refirió Jesús, hablando en plural del reino ‘de los cielos’. Y es que habrá varios; cada cual con su propia ley y nivel de exigencia; y cada uno de nosotros vivirá su eternidad en aquel de ellos que le corresponda por conducta y obra en la tierra. Pablo habla de esa pluralidad celestial en la Revelación de 2Co 12:2:

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.”

Tercer cielo, o sea: hay dos más. Y ahora, sabiendo que Dios es estricto para evitar otra futura contienda en los cielos, se responderá la 1ª pregunta lanzada por el antiCristo:

1-¿Por qué insisten en que Dios es amoroso y misericordioso cuando, en las conquistas de Israel del antiguo testamento, este ordena específicamente a su pueblo elegido que masacre a sus enemigos; sin mostrar misericordia hacia hombres, mujeres, e incluso niños y animales?

Dios es amoroso y misericordioso, porque solo hay que arrepentirse del pecado, pidiendo perdón a Jesús, bautizándose en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo… y se es perdonado. Aunque luego hay que continuar siendo obediente, pues reincidir en el pecado es igual que intentar burlar a Dios, no valorando la gracia recibida.

La frontera de la misericordia tiene dos barreras: arrepentimiento, y obediencia. Un padre humano premia o castiga la conducta de sus hijos. ¿Por qué criticar a Dios por ello? Es como ese padre que ve al hijo en algo malo repetitivamente, diciendo cada vez: ¡Juanito… juum!, pero Juanito, dale que te pego, haciendo lo que al padre no le gusta. Llega el momento que el padre se ve obligado a castigarle, según lo que haya hecho.

Se dirá: ‘ningún padre mata a su hijo’; y es cierto… porque ninguno tiene poder sobre la muerte, excepto Dios. Ese tránsito parece algo aberrante: el clímax de castigo. Sin embargo, lo peor no es la muerte en sí, sino llegar al infierno con estigma de pecado (salvo los niños, inocentes). Por orgías, corrupción, hechicería, sacrificios de sus hijos a dioses extraños (en realidad demonios), etc, recibieron escarmiento. Y los que quedaron vivos, incluso judíos, conocieron el riesgo de la rebeldía. De hecho, la historia recoge que no ha habido en el planeta pueblo más castigado que el judío, varias veces condenado por sus pecados a desolación y destierro.

Jesús lo profetizó en la parábola del criado y su amo, Luc 12:43-49:

Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, le halla cumpliendo con su deber. De veras les digo que el amo le hará encargado de sus bienes. Pero si ese criado, pensando que su amo va a tardar en llegar, comienza a maltratar a los otros criados y a las criadas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, el día que menos lo espere y a una hora que no sabe, llegará su amo y le castigará, condenándolo a correr la misma suerte que los infieles. El criado que sabe lo que quiere su amo, pero no está preparado ni le obedece, será castigado con muchos golpes. Pero el criado que sin saberlo hace cosas que merecen castigo, será castigado con menos golpes. A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más. Yo he venido a prender fuego al mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!

Jesús vino para sufrir en su carne el pecado de la humanidad y limpiarlo con su sangre. Las ofensas, vejaciones, escupitajos, latigazos, la corona de espinas, su crucifixión, lanzada en su costado, y su muerte, fueron su ofrenda a Dios para recibir a cambio el Poder del perdón sobre el pecado.

Seamos fieles a Él, y Él será fiel. Seamos compasivos y misericordiosos con los demás, y podremos comprobar en nosotros mismos que su misericordia no es un cuento, que es real, que es efectiva, y Salva.

En los próximos artículos, las siguientes 9 respuestas al antiCristo.

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IGLESIA POLÍTICAMENTE CORRECTA: INFIEL A CRISTO.

marzo 2, 2012

Marzo/2/2012

“Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra; pues les aseguro que el Hijo del hombre vendrá antes que ustedes hayan recorrido todas las ciudades de Israel. Ningún discípulo es más que su maestro, y ningún criado es más que su amo.” [Mat 10:22-24]

El serllamado para servir a Dios, oyéndole, recibiendo sus visiones, o estudiando Su Palabra, contrae responsabilidad. La fiel ejecución del compromiso es más importante que el tener o no éxito en la misión.

Jeremías, que hablaba con Dios, y se le quejó por dar solo malas noticias, fue elegido como vigilia. De no haber dado Sus mensajes al mundo, habría sido responsable del destino de los oyentes. Al proclamarlos cumplió su deber, aun si el receptor lo ignoró. Pero no solo los profetas son centinelas; todo cristiano lo es. Si callamos ante algo que sabemos en el corazón que está mal, pecamos de tolerantes. Caer pesado es lo de menos, lo único importante es ser fiel a Cristo, al Espíritu Santo, y por ende, al Padre Celestial. Es más fácil pasar un problema a la próxima generación que enfrentarlo con valor; pero se responderá por cada dejadez.

Eze 13:1-23 habla de condenación a los falsos profetas. Sus mensajes eran lisonjeros, decían lo que la gente deseaba oír; pero con ellos les condenaba al ostracismo, no a la perfección. Pese al ánimo consolador, estaban errados. La falsa paz que propugnaban caería sobre ellos; la tolerancia animosa puede hacer que se esté animosamente equivocado. Dar falso consuelo y falso sentido de seguridad es un error. Ejemplos:

Eze 13:5 No habéis subido a las brechas ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Javhe… 8 Por tanto, así ha dicho Javhe el Señor: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Javhe el Señor. 9 Estará mi mano contra quienes ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Javhe el Señor.

Eze 13:10- Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz’, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto, 11 di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá.

Eze 13:12 Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: ‘Dónde está la embarradura con que la recubristeis’? 13 Por tanto, así ha dicho Javhe, el Señor: Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir. 14 Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Javhe. 15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la cubrieron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron, 16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Javhe, el Señor.

Sobre esto mismo alertó Jesús cuando dijo en Luc 6:46-49:

“¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.”

Si Cristo es el único camino hacia Dios, no se pueden contemplar otros caminos. Hay que hacer las cosas como Él dejó escrito que se hiciera, y hay que decir lo mismo que Él dijo. Si se habla de paz y amor, hablemos según Cristo, no según la gloria de hombres absortos en la complacencia del falso nirvana eclesiástico, ajenos a la amonestación que el Señor legó a su iglesia a través de su mensaje de Apo 2, repetido siete veces: ”

El que tenga oídos oiga lo que el Señor dice a las iglesias.”

¿Qué nos pasa a todos? ¿Se nos han caído las orejas? ¿O acaso hemos permitido que el diablo ponga tapones cada vez que a él le interese?

Ezequiel 33 es otra advertencia sobre la responsabilidad ante Dios:

Eze 33:2-9 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: ‘Impío, de cierto morirás’; si tú no hablares para que se guarde de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

Estos augurios explican que una comunidad no puede escapar del juicio por su culpa, confiando en la justicia de algunos de sus miembros. Una sociedad corrompida por alguna impureza, por pequeña que fuere, no puede esperar ser exonerada en razón de tener unos pocos santos en su medio; de la misma forma que no puede expiar una familia con algún grado de impureza el tener un antepasado piadoso.

El concepto de purificación se presenta vagamente; la corrupción se enseña de forma inocente, como ‘pecadillo‘ sin importancia; está tan arraigada en la sociedad que solo se hacen pequeñas modificaciones en el actuar. Se trae el mundo a la iglesia y se intenta, con gloria de hombres, compatibilizar ambas; mas eso es contaminación, no purificación. Es intentar estar con Dios y el diablo al mismo tiempo, sabiendo que lo puro no puede habitar con lo impuro. Esa frontera debe ser clavada en el corazón de cada cristiano.

Se hacen las cosas al revés. Cada templo de Dios debe purificarse para luego llevar al mundo la asepsia. Y debe hacerse sin importar lo pequeño que sea, pues por costumbre vemos que a Él le gusta sorprender con lo pequeño: entre Caín y Abel, eligió al menor; también José fue el penúltimo de sus hermanos, y luego, Efraín más pequeño que Manasés, fue el bendecido por Jacob. David también era el más pequeño, y sin embargo, fue el elegido para reinar. Jesús, coronado como rey del mundo, nació sin embargo en un pequeño pesebre, en la pequeña aldea de Belén.

Purifíquese la iglesia pequeña, y verá la acción de Dios derramarse con poder sobre ella; será ejemplo ante los inmensos templos donde habite la gloria humana. Pongan al Señor a prueba en esto y lo verán.

La corrupción de una sociedad suele ir más allá de lo individual. Puede llegar a ser parte de las instituciones de esa sociedad; y no solo las civiles, sino también las religiosas. Se aceptan prácticas como dogma de conducta porque se divulgan según tradiciones apoyadas por jerarquías eclesiásticas. Pero eso no justifica tales prácticas; Jesús habló de ello en varios versículos; por ej., en Mat 15:3:

“¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?”

Y en Jn 12:42-43:

“…aun muchos gobernantes creyeron en Él; mas a causa de los fariseos [sus tradiciones] no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.”

Asimismo en Ez 22:26 el propio Dios dice:

Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.

Somos vulnerables; la muerte física nos espera sin remedio para separar al espíritu del cuerpo. Y el cuerpo, materia corruptible, se volverá polvo; pero el espíritu es eterno, así que: ¿dónde esperará el regreso de Cristo? Por albedrío, cada cual decidirá por sí mismo; solo hay infierno y Paraíso, y este último no admitirá un espíritu sin perfeccionar, pues, por ley de Dios, lo mundano no puede convivir con lo divino. Quien lea entienda; y quien no entienda, doble sus rodillas y ruegue a Dios discernimiento sobre esto.

Yo lo he hecho… y tuve respuesta: La pureza se allega a la pureza; la corrupción a la corrupción. Debido a que un gramo de levadura leuda toda la masa, no se admitirá pureza al 95%; si hay algún % impuro, cualquiera que sea, deberá depurarse en fuego. ¡Purifiquémonos para poder esperar al Señor en el Paraíso del 100%!

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LOS 3 REINOS DE GLORIA

enero 18, 2012

Enero 18/2012

En el mundo, menos de la tercera parte de la población mundial, menos de dos mil millones de seres humanos, confiesan a Cristo. Y esa porción aun se divide más en cientos de confesiones cristianas distintas; sin embargo, todos dicen que son la iglesia verdadera. Eso nos lleva a dos interrogantes:

1- ¿Cuál es en realidad la iglesia verdadera?
2- ¿Por qué se han separado y distanciado tanto unas de otras?

La 1ª cuestión se zanja rápido: La auténtica da fidelidad absoluta a las ordenanzas, instrucciones y consejos de Jesús de Nazaret. Y quisiera repetirlo: funde, clava, y suelda cada palabra de Cristo en el corazón de cada feligrés. Si se hace así, si ante cada acto uno se pregunta ‘¿Cómo actuaría Jesús en esta situación?’, el corazón dará siempre la respuesta adecuada. Cada iglesia que fije este concepto en cada uno de sus miembros, podrá decir al menos que no es infiel al Señor. Ese es el principio de la fe.

La 2ª cuestión, el por qué de tanta división, está atada al concepto anterior, pues se divide al fallar la obediencia a la Palabra original, por el afán de gloria de hombres contra la que siempre alertó Jesucristo. El poder jerárquico, como aberrado semen del antiCristo, fecunda a la iglesia con tres fetos ominosos: egolatría, soberbia, y vanidad; tres eslabones inseparables que darán vida a la cadena que enyugará a todo embarazado, desde su propio cuello, hasta el grillete del diablo.

La Palabra de Dios es siempre la misma; son los hombres quienes la alteran según su propia excusa. Y tal justificación humana, a conveniencia, crea las corrientes separatistas del río de Dios, desmembrándolo y debilitando la eficacia del Evangelio.

Llegados a aquí, el Señor lanza la primera reprimenda:

Sed unos; y si no sois unos no sois míos.”

Hay iglesias que no creen en el Espíritu Santo, aunque sus propias Biblias testifican de Él. Y hay iglesias que llaman ‘padres’ a sus pastores, yendo contra el mismo Jesús:

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.” [Mat 23:9]

También hay iglesias que almacenan joyas, obras de artes y patrimonio inmobiliario, y que además accionan en bancos mundanos, pese a otra instrucción del Señor:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. [Mat 6:19-21]

Hay iglesias, de distintas confesiones, donde los pastores se afanan tanto en el dinero que olvidan Su ordenanza prioritaria, dada en Mar 16:15:

Y les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura“.

Jesús nos legó un manual de Instrucciones perfecto para que lo siguiéramos tal cual, pues Él mismo era el Espíritu de la letra, por orden del propio Dios. Así que no hay necesidad de enmiendas, sino de la Restauración del Evangelio original. Sin embargo, muchos no dudan en alterar la letra de origen divino, mediante teología corruptible.

Ahora bien, sobre el Plan de Redención de Cristo, Él mismo dice:

Mediante la redención en la Cruz del Calvario, ejecutada a favor del género humano, se lleva a cabo la resurrección de los muertos. Y la unión del espíritu y el cuerpo es lo que da lugar al alma humana.”

Así, la resurrección de los muertos es Plan de Dios: cada alma redimida ocupará el sitio que le corresponda en los distintos reinos de gloria diseñados desde el inicio de los tiempos. Por eso Él dice, en Mat. 16:27:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras.”

O sea, según nuestras obras, ocuparemos un reino. ¿Y cuántos reinos serán? Pablo lo aclara algo en 2 Co 12:2-4 :

 Conozco a un hombre en Cristo,  que hace catorce años  (si en el cuerpo,  no lo sé;  si fuera del cuerpo,  no lo sé;  Dios lo sabe)  fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables, que al hombre no le es lícito expresar.

Ese ‘3er cielo’ es la clave: representa al Paraíso, uno de los Reinos de Gloria  al que podrán acceder solo quienes se hayan purificado para vivir en la presencia del propio Dios. Pero si hay un 3º, entonces también hay un 2º y un 1º.  ¡Tres Reinos! ¡Los ‘cielos‘ de los que tanto habló Jesucristo (“el reino de los cielos”). Cada uno con su propia y legítima ley:

En otro artículo se describirá mejor esto de “el reino de los cielos”, los 3 cielos, de los cuales el Paraíso es el de menor nivel de gloria. ¡Imaginen la gloria de los otros dos! En general, la porción de gloria recibida dependerá del juicio final. Por eso es que Jesús dice en Apo 2:23:

“Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.”

Especificado luego en Apo 20:13:

“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.”

Esos serán los 3 Reinos de Gloria Celestial, los 3 cielos, según nivel espiritual. El Celestial es el reino de la pureza; pero habrá dos más, que aunque serán de gloria, no serán celestiales. Veamoslo uno a uno:

CELESTIAL: Este reino tiene 3 subniveles: el Paraíso al que fue llevado Pablo (3er reino), es el de menor gloria de los tres. Son los que recibieron el testimonio de Jesús, creyeron en su nombre, y fueron bautizados según lo fue el mismo Hijo de Dios, guardando luego sus mandamientos con fidelidad; las espigas que dieron 30, 60, y 100 granos por semilla (Mat 13:3-8).

Son quienes vencen por FE y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa, que el Padre derrama sobre los justos y fieles. Serán sacerdotes según el orden de Melquisedec, con sus familias; hijos de Dios hallados aptos para habitar aquí, vivirán su inmortalidad junto al Padre y al Hijo por toda la eternidad… porque cumpliendo con la ley celestial establecida, reciben la Plenitud de la promesa. Según su gloria podrán tener el mismo cuerpo de carne y huesos que Cristo tuvo en su resurrección, declarado en Luc 24:39:

“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved,  porque un espíritu no tiene carne y huesos como yo tengo.”

Y quienes no puedan ser santificados por esta ley celestial, que es de Cristo, deberán heredar otro reino. Quien en su juicio final no haya sido hallado obediente a la ley celestial, no podrá soportar la gloria celestial y por tanto, deberá ocupar un 2º reino, con menos nivel de gloria, que es el siguiente:

TERRESTRE: A este reino irán aquellos cristianos que no fueron valientes en predicar el testimonio de Jesús. También los que murieron sin Ley, y los espíritus que al morir contra la Ley, fueron encerrados en prisiones espirituales, a quienes el Hijo visitó y predicó el Evangelio; los que no recibieron el legado de Jesús en la carne, pero luego lo aceptaron estando muertos y al final, hallado aptos para vivir en este reino. Más las personas honorables de la Tierra, que se dejan cegar por las artimañas mundanas. Al final reciben una porción de la Gloria de Cristo, su presencia, pero no de la Plenitud del Padre, a quien no verán jamás, pues quien no haya obedecido la ley celestial no puede soportar Su gloria, y deberá someterse a este 2º reino.

De la misma forma, quien no sea considerado obediente a la ley del reino terrestre, no podrá resistir la gloria establecida para ese sitio y no tendrá cabida en él. Entonces, el único sitio que quedará disponible será  el 3º y último reino de gloria:

TELESTIAL: Son los que no aceptaron el Evangelio de Cristo, pero no negaron ni blasfemaron contra el Espíritu Santo. Son las personas que, habiendo muerto en pecado van al infierno, y no serán redimidos de satanás sino hasta la última resurrección, cuando el Señor Jesucristo haya cumplido su obra y comience el juicio. Son aquellos que, habiendo padecido tormento, durante un tiempo que les parecerá eterno, finalmente doblarán su rodilla y confesarán reconocer en Jesús al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Serán considerados aptos para habitar este 3er y último sitio de Gloria… pero no en la presencia de Dios ni del Señor Jesús, sino que recibirán una porción de gloria en el espíritu, bajo el gobierno del Espíritu Santo. Serán escogidos entre aquellos que pagan con mucho dolor sus pecados en la carne: fornicarios y lascivos en general (adúlteros y homosexuales), mentirosos, hechiceros, vanidosos, inmisericordiosos, vengativos, usureros, etc. Los pederastas y asesinos lo tendrán muy difícil para evitar ir a los abismos del infierno, junto a satanás y sus ángeles. En realidad, muchos deberán oír su sentencia condenatoria eterna: punición en el 4º reino. Solo Jesús decidirá quienes tendrán que sufrir eternamente en ese lugar de desesperación y dolor.

El reino Telestial será el más habitado; serán como granos de arena en las playas. Y todos habrán doblado su rodilla ante Jesús para lograr entrar. En general, toda la humanidad será vivificada en su tiempo de juicio; allí se asignará a cada cual el lugar que le pertenezca según los actos realizados durante su vida en la carne. Y muchos de ellos, al no poder heredar un reino de gloria por no haber obedecido las leyes que conducen a estos reinos, deberán heredar otro sitio en un reino que no es de gloria.

Ya que no quisieron ajustarse a la ley de la gloria, deberán ser sometidos a la ley no de gloria, la del reino de satanás. Por no haber aceptado la promesa de Jesús, serán entonces esclavos de aquel por quien sí decidieron optar. 

Todas estas cosas sucederán, pero pertenecen a un futuro indefinido que solo Dios sabe a qué tiempo corresponden. La cuestión es: ¿Estaremos vivos cuando Jesús regrese a juzgar?

No lo sabemos, pero sí que somos vulnerables y que algún día esta carne morirá. Cualquiera puede ser llamado dentro de un rato, mañana, el mes que viene o un año próximo o lejano. Así, hablemos de presente: hasta que Jesús venga a establecer el Plan de Dios, solo hay dos reinos: el Paraíso e Infierno, explicados muy bien en la parábola del rico sin nombre y Lázaro, el mendigo, en Luc 16: 19-31.

El Paraíso es un sitio de perfección donde, por ley de Dios, no habitará corrupción; de modo que el cristiano que muera en algún pecado deberá esperar donde quepa la impureza. Y ya que no supo someterse a las condiciones de la Promesa, deberá hacerlo a aquel que logró encadenarles a la antipromesa. Y eso será hasta que Cristo torne y asigne en juicio el reino que corresponda según considere. No habiendo pecados pequeños, sino el concepto general de desobediencia, a Jesús habrá que esperarle allí. Y, ¿de cuánto tiempo hablamos?

Pues la ortodoxia judía, basada en Sus Escrituras, recogidas con celo desde Moisés, dice que estamos en el 5772, o sea, a finales del sexto milenio. Y si Cristo viene en el séptimo milenio según 2Pe 3:8:

Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.”

Así, lo del “día del reposo del Señor’, el séptimo, que vendrá Jesús a establecer ese reposo definitivo, se correspondería al principio del 7º milenio. De modo que la humanidad probablemente tendrá que esperarle aun algo más de dos siglos… muchos bajo el tormento de satanás. ¡Es la realidad que enfrentamos!

Jesús prometió que todo el que le confesara sería salvo, pero no que inmediatamente. Hay casi 50 versículos de Él que advierten sobre la etapa de castigo. Ej Apo 3:19:

Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”

Es la perspectiva que ninguna iglesia debate, pues a satanás le interesa una iglesia tolerante y autocomplaciente, sumida en su nirvana; adormecida como si le hubieran suministrado un opiáceo. Y así es en efecto, con los dardos del enemigo de Dios, cuyas puntas son previamente humedecidas en la miel de la gloria de hombres. Una iglesia autojustificada en la falsa ‘paz’ que reina hoy en la mente de muchos líderes cristianos que ignoran con premeditación que Jesús dijo en Luc 12:49-53:

Yo he venido a prender fuego en el mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! Tengo que pasar por una terrible prueba, y ¡cómo sufro hasta que se lleve a cabo! ¿Creen ustedes que he venido a traer paz a la tierra? Les digo que no, sino división. Porque de hoy en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra su hijo y el hijo contra su padre; la madre contra su hija y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.”

Y en efecto, el mundo está ya ardiendo, pero la iglesia no quiere enterarse. ¡Chis!, no la despierten… no sea que a papá diablo le moleste y haga pupita.

¡Dios nos pille alineados en fidelidad a Cristo! Yo al menos lo intento; sí que lo intento. Me juego, nada más y nada menos, que un sitio en la eternidad. Y mi espíritu y mente solo buscan el de la Gloria Celestial; en los otros ni pienso.

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