DIOS Y EL DINERO.

abril 14, 2008

¿MALOS Y BUENOS CRISTIANOS?

Hoy he estado mirando las estadísticas de los post más visitados en Internet. Creo que todo el mundo conoce quien se lleva la palma; ¿es necesario que mencione al sexo?… No, no lo creo; a día de hoy, es lo que más dinero y gentes mueve en el mundo entero. Lo religioso y lo espiritual no ‘mola‘; en este plano en el que la economía acapara el principal interés de las personas (muchos llegan con dificultad a fin de mes), proclamar la Palabra de Dios es provocar una corriente migratoria en el entorno.

Sin embargo, la situación cambia ante la promesa de solución financiera a los problemas particulares, si se es fiel en diezmos y ofrendas; entonces se elevan las expectativas y la esperanza individual. Y es cierto que está escrito que ese es uno de los principales deberes del creyente; en Las Escrituras abundan los versículos donde el Señor promete que rebosará la economía de aquel que cumpla su compromiso con la iglesia. Veamos dos de esos ejemplos: (Uno del Antiguo y otro del nuevo Testamento)

“Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Malaquías 3:10

“Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”  (2ª Co 9:9)

Pero, por otra parte, también vemos que Jesús alerta constantemente sobre el peligro del dinero ‘sobrante‘, es decir, el que un cristiano favorecido por Dios, recibe como ‘gracia‘ del Todopoderoso. La palabra ‘dinero‘ se repite 120 veces en la Biblia, ‘riquezas‘: aparece en 98 ocasiones; siempre dejando patente que ni uno ni la otra son lo más importante y alertando sobre el uso que debe de hacer el favorecido del Señor en dones materiales.

El dinero solo nos dignifica ante Dios, cuando lo usamos para cubrir las necesidades de otros semejantes. Un ejemplo de desprecio a las riquezas, en favor de mantener una actitud con la vista puesta en la vida eterna prometida, se observa en Hebreos 11:24:

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.”

¿Cómo se relaciona esto, con la vida real? Hace unos días, un hermano de la iglesia me comentó que a veces pensaba que Él no le era agradable a Dios, por lo dura que resulta su vida en lo material, mientras a otros cristianos les va muy bien. Entonces le recordé la situación de una hermana, miembro de nuestra congregación, que ha sufrido durante años varias cirugías, en su lucha personal contra las metástasis del cáncer que la asola, y que ya le ha hecho perder un brazo.

Juntos recordamos cómo ha afrontando su mal con valor y fe constante; la última ocasión muy reciente, cuando se le dijo a la familia que se preparasen para lo peor, y que sin embargo, de ser la más grave en el área de cuidados intensivos, donde todos esperaban su muerte, fue trasladada a sala y dada luego de alta, debido a la mejoría experimentada. ¿Podemos pensar que Dios está disgustado con ella, y de ahí su mal? ¡Claro que no!

Las personas le damos a esta vida más importancia de la que tiene; la consideramos valiosa debido al miedo a un final inexorable. Pero, ¿qué representan los hipotéticos 75 años que duramos en condiciones normales, con respecto a la eternidad?: Menos de una gota de agua en el océano, pues este es finito, mientras que la vida bajo el reinado mesiánico permanecerá para siempre.

Nuestra existencia no es más que una gran prueba que todos debemos afrontar; cada uno en las condiciones que le toque. De la actitud de respuesta dependerá nuestro futuro. Quien es rico, tendrá que responder por cómo consiguió su capital y la forma en que ha hecho uso del dinero; las diferencias sociales nada tienen que ver con los planes del Señor. ¡Muy mal lo tendrían en ese caso todos los habitantes de los países más pobres! Nadie puede ni siquiera insinuar que ya están descalificados para Dios, pues sus conclusiones, solo a Él le pertenecen.

Mi hermano y amigo quedó más tranquilo luego de escuchar esto, pues le resultaba traumático que otros cristianos dispongan de un flamante 4X4 y él ni siquiera puede acceder al crédito de un banco para comprarse un coche de segunda mano. Como reza el proverbio: “A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga.” La desazón, y mucho menos la envidia, pueden tener cabida en el corazón de los seguidores de Cristo; nuestro deber es alegrarnos por cada motivo de júbilo en nuestros hermanos, pues así abrimos la puerta al futuro don divino que también nos favorecerá. 

La alerta bíblica de Jesús: ‘El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán‘, patentizan que debemos tener muy en cuenta sus enseñanzas con respecto a la actitud que debe mantener el ser humano ante lo material; mucho recalca sobre el peligro del dinero y lo difícil que la tienen los ricos para adquirir la vida eterna. La bonanza económica de un cristiano debe ser recibida siempre con acción de gracias, pues se trata de una dádiva de Dios, pero también como una tentadora prueba de fidelidad, pues el Altísimo estará pendiente del uso que se hará con los ‘talentos‘ regalados.

Tenemos la certidumbre de que Dios quiere lo mejor para sus hijos; en mi iglesia se ve cómo han sido prosperados muchos de sus miembros; pero sería un error pensar que aquellos menos afortunados, de alguna manera no resultan gratos al Señor. Hay muchísimos ejemplos en la propia literatura bíblica: hay muchos ‘grandes‘ de la fe que vivieron y ejercieron un fuerte ministerio apostólico, lejos de las riquezas materiales, pasando hambre, pasando frío y múltiples necesidades.

Ya hablamos de Moisés, que prefirió estar dando vueltas durante 40 años por el desierto, bajo la guía del Creador, entre el polvo, el sol y las necesidades que fueron fortaleciéndole el espíritu, a disfrutar de la cómoda vida del palacio egipcio, donde había sido adoptado por una princesa.

También está el caso de Elías; cuando fue perseguido por Jezabel, el propio Dios le ordenó que se fuera a vivir a una cueva, junto a una fuente de agua. Allá los cuervos le llevaron pan por la mañana y carne por la tarde. El profeta vestía pobremente: una tosca piel de camello y una correa. Cuando el Señor consideró cumplidos sus propósitos, no miró como vivía ni como vestía, sino la lealtad probada de su servidor, llevándoselo al cielo en un carro de fuego, según el testimonio de otro ‘pobre en finanzas, pero rico en espíritu‘: Eliseo, que heredó su capa y sus poderes.

Por otra parte, vemos el enigmático suceso de Juan el Bautista, que renunció a todo, vistiendo en condiciones similares a Elías, de quien usó los mismos métodos de ataque directo contra los pecados y vicios de sus contemporáneos. Con igual austeridad, se alimentó de miel silvestre y de las langostas de la región. Habló como él, siendo su aspecto exterior, el mismo del antiguo profeta; de él, nuestro Señor Jesucristo sentenció la misteriosa reencarnación espiritual, en Mateo 11:11-15:

“De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga.”

Según las crónicas hebreas, a los 16 años ya medía más de 1.80 ms; llegó a ser un robusto y pintoresco hijo de la naturaleza, predicador intrépido y temeroso de la rectitud. Juan no era iletrado, conocía las sagradas escrituras judías, aunque distaba de ser un hombre culto; era un pensador claro, un orador poderoso y un denunciador fogoso. Al igual que Elías, resultó una censura elocuente y constante, incluso para el propio rey Herodes, a quien nunca temió, pues jamás le preocupó resultar agradable a los hombres, sino al que reina sobre ellos.

Merece renglón aparte la instrucción recibida sobre Pablo de Tarso, uno de los apóstoles más fieles de Cristo, que asimismo decidió vivir lejos de opulencias y poderes terrenales, sufriendo prisión, injurias, latigazos, hambre, naufragios y ataques de todo tipo hasta su muerte en martirio.

¿Podemos decir que estas personas no fueron agradables a Dios y que por esa razón la pasaron tan mal mientras vivían? La respuesta nos la da el propio Jesucristo, según leemos en Marcos 10:42:

“Pero Jesús, llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor… “

Es decir, ante los ojos de quien escudriña en el corazón humano, lo importante no es el éxito material alcanzado entre los hombres, sino la fidelidad y la entrega, con la vista puesta en la vida que vendrá. Fuera quedará, tanto la mercadería, como los propios mercaderes, y entonces valdremos según lo que el Rey decida; cada cual disfrutará esa vida especial en el lugar que le corresponda: el adquirido en función de sus obras cuando alimentaba carne. Según su profecía, los primeros serán los últimos, y los últimos, los primeros.

¿Significa esto que es preferible vivir en estrechez? ¡De ninguna manera! Si el Todopoderoso nos quiere hacer partícipes de comodidad económica, debemos considerarlo un privilegio y darle gracias constantemente por ello, precisamente por el conocimiento que tenemos de las necesidades de muchos de nuestros hermanos en la fe.

Pero también debemos razonar sobre que el dinero va y viene: hoy podemos tener mucho y mañana nada. Lo único importante es la forma en que lo empleamos mientras permanece entre nosotros; pues si lo usamos mal, tendremos que responder por ello. Que no haya duda sobre esto.

No debemos caer en la tentación de explicar la bonanza económica, identificándola como la mejor muestra de que el favorecido es agradable al Señor; la Biblia nos enseña sobre esto en el libro de Job: alguien de quien el propio Dios se sentía orgulloso, debido a su humildad y buen corazón, pese a ser un hombre poseedor de grandes riquezas. En un abrir y cerrar de ojos, todo cambió para él; apareció la prueba y muchas dificultades se le vinieron encima de golpe, perdiendo hijos, riqueza y salud, a un mismo tiempo.

Sin embargo, su respuesta ante el cambio fue buena ante los ojos del Altísimo, quien volvió a favorecerle, haciendo desaparecer todos sus males físicos, multiplicando su capital y dándole una nueva familia. Una enseñanza que debemos asumir todos, imbuidos en la certeza de lo efímera que puede resultar la bonanza económica, y de la poca importancia que esta reviste ante la realidad de una vida eternamente próspera, manifestada en la promesa del Todopoderoso, mediante la sangre de Jesús en la cruz.

Lo más importante no es tener o no solvencia económica, sino ser buenas personas y no auxiliar a nadie esperando recibir algo a cambio. Tratemos siempre de buscar dónde podemos resultar útiles a los demás; sin miedo. La mirada del Omnipotente, como el águila que vela por su prole, está tan pendiente de nosotros, como de aquellos que nos embisten, sea murmurando, planeando en contra nuestra o atacándonos directamente.

En estos casos, la nobleza de nuestro perdón nos enriquecerá, allí donde no existen casas que acuñen monedas, pues todos los pagos se realizarán con las fortunas amasadas en el corazón, durante esta vida en que nadie es superior a nadie, por mucho que alguien lo piense. Solo el gran evaluador de las auditorías finales, establecerá los niveles definitivos, en cada área de destino; hasta entonces, debemos prepararnos con ahinco.

De nosotros saldrá música agradable al Señor, cuando seamos capaces de dejar libres las cuerdas del buen angel que todos llevamos dentro.

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Juicio Scopes I: GOL Satánico EN PORTERÍA CRISTIANA.

enero 17, 2008
Enero 17/2008

UN JUICIO PARA RECORDAR.

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” Rom 15:4

El profesor de biología John Thomas Scopes, quizás no fue consciente de la mecha que prendía al enseñar a sus alumnos sobre la teoría de la evolución de Darwin; a partir de ahí, la humanidad fue cubierta por una red demoníaca y cayó en una vorágine que incluso ha absorbido a todos los cristianos débiles en la fe. Su juicio en Dayton, Tennesee, en 1925, cambió el futuro de la cristiandad…y sus consecuencias se incrementan cada día más.

La causa del virulento juicio ‘Scopes’ en E.U, no implicó crimen o violencia física; fue un combate demagógico, cuya arma resultó ser un torpedo dirigido a la misma línea de flotación de ese gran trasatlántico que es la Biblia Cristiana: el Génesis (‘Bereshit’ hebreo), el 1er libro del Pentateuco que Dios ordenó escribir a Moisés, para constituir el fundamento de todo el conocimiento, para aquella generación y de las futuras… ¡incluyendo la nuestra!

El territorio de EE.UU. estaba mayormente poblado por cristianos que creían, sin duda alguna, cada palabra mostrada en la Biblia. Pero un día, los niños dijeron a sus padres que les estaban enseñando que la creación no debía ser tomada tal como decía el libro de Dios; que en realidad, la vida sobre el planeta había evolucionado luego de un lento proceso de desarrollo de miles de millones de años, a partir de cuerpos unicelulares que dieron lugar a todo ser vivo. Según su profesor, uno de estos, un tipo de mono, evolucionó hasta convertirse en el hombre actual.

Los dóciles granjeros de Dayton no pudieron permanecer impasibles ante esta provocación contra el Creador. Las noticias acerca de un maestro enseñando a sus hijos que los humanos descendían de los monos, se esparció como la pólvora, y su efecto fue la responsable respuesta de los creyentes. La alarma llegó hasta la misma cámara de legisladores de E.U., y uno de sus miembros, John Washington Butler, alzó su voz, pronunciándose sobre la ilegalidad en la que caía el profesor de Biología de una escuela pública de Tennessee, al enseñar algo que negaba la instrucción del propio Dios sobre el origen del hombre.

La respuesta cristiana fue tan rápida y contundente, que el 21 de marzo de 1925, la ley ‘Butler’ se convirtió en estatuto constitucional. Pero al continuar enseñando la teoría de la evolución, Scopes quebrantó la ley estatal. Fue arrestado y acusado de “desmoralizar la paz y la dignidad del estado“.

El incidente del tranquilo pueblo tomó significado nacional, con la entrada en el caso de dos de los hombres más prominentes del país: William Jennings Bryan y Clarence Darrow; fiscal y defensa, respectivamente. Bryan era un fogoso adepto de la Palabra de Dios, que había sido tres veces candidato democrático para la presidencia de EE.UU., perdiendo en las tres ocasiones.

Esta causa, resultó para él una bella oportunidad de golpear a la naciente corriente atea generada por la teoría darviniana de la evolución de las especies… mas en realidad, su ego buscaba la fama que lo catapultara al corazón del poder: la Casa Blanca.

Darrow, por su parte, era un notorio abogado defensor que, ayudado por la Unión Americana de Libertades Civiles, se puso de parte de Scopes y se enfrentó a la mayoría cristiana. El año anterior había logrado la plenitud de su gloria, salvando de la silla eléctrica a una pareja acusada de homicidio sobre un adolescente de Chicago, en una causa que adquirió tinte nacional: el caso de Leopold y Loeb.

Las venenosas aguas del río impulsado por el mismo Satanás, habían echado a andar; el irreligioso defensor, especialista en encender el fuego del infierno, era un hombre informal, dado a la controversia. Por otra parte, Bryan, un redomado creyente, casi un fanático, tenía gran demanda debido a su rica oratoria. Siempre acudía a la interpretación absoluta de la Biblia, letra a letra.

Con independencia del aspecto de disputa personal, contra quien pretendía saltar fuera del aro establecido por la sociedad, el juicio se convirtió en una batalla de seudo-ciencia vs. religión, porque en realidad se intentaba juzgar entre la infalibilidad de Dios vs. el falible y pretencioso ser humano.

Lo que se conoció como juicio del ‘mono’, se inició el 10 de julio del 1925. Carteles con un simio en distintas posturas, tomaron por asalto la ciudad: vendedores, médicos y centenares de curiosos, fueron a la polémica con la misma exaltación que unos niños a una cesta llena de chucherías.

La sociedad se dividió entre aquellos firmes en la fe y los amantes de goces mundanos que ansiaban ver demostrado que toda enseñanza bíblica era falacia. De esa forma se sentirían liberados de tener que dar cuentas a Dios por su regodeo en aquellos placeres prohibidos que resultaban ofensivos para el Señor… pero que en cambio constituían un intenso e irrenunciable gozo para ellos.

En la sala, comenzó la cruzada. Darrow convino en que su cliente, Scopes, enseñaba la doctrina evolutiva; pero que en ningún momento manifestó estar en contra de la Biblia. Alegó que muchas personas creían a Darwin, sin abandonar por eso el libro de cabecera de la comunidad creyente del país. Hábilmente, enfocó el asunto hacia una mala interpretación que no dañaba las raíces del cristianismo.

El diseño del defensor consistió en que la Biblia no era una obra única, sino que se nutría de 66 libros cuya autoría abarcaba miles de años; algunos escritos muy tempranamente y otros, mucho más tarde. Hizo énfasis en que constituía en sí mismo un tratado sobre religión y moral; que no era un libro de ciencia y que no instruía acerca de cómo construir una vía de tren o un barco de vapor ni cómo hacer avanzar a la civilización.

Concluyó exponiendo que las Sagradas Escrituras contenían muchas ideas que en el pasado se habían considerado teorías científicas universales y que luego fueron tenidas como incorrectas por la ciencia, aludiendo, por ejemplo, a la edad geológica de la tierra.

Cuando le tocó el turno al fiscal, este empleó 79 minutos en explicar cómo, desde su punto de vista, el enseñarles a los niños sobre la evolución, era robarles su fe en Dios.

En su turno de réplica, con hábil treta, Darrow aprovechó que el confiado y seguro de sí mismo Bryan, subió, no ya como fiscal, sino como testigo experto de la Biblia, dispuesto a contrarrestar el ataque ateo. Admitió su creencia literal, palabra por palabra, en todo lo escrito en este libro; los siguientes 90 minutos estuvieron llenos de preguntas estudiadas, que resultaron muy embarazosas para el inusual testigo.

Considere la siguiente porción de conversación tomada de las notas del proceso de juicio al ser interrogado Bryan por Darrow:

Darrow: – ¿Pudo ud. descubrir de donde tomó Caín a su esposa?

Bryan: – No Señor; eso se lo dejo a los agnósticos.

D: – ¿Nunca lo ha descubierto?

B: – Nunca lo he averiguado.

D: – ¿Nunca lo ha analizado?

B:- No.

D: – ¿La Biblia dice que tomó una, verdad? ¿Había más gente en la Tierra en ese tiempo?

B: – No le puedo decir.

D: – No me puede decir… ¿Nunca entró eso en su consideración?

B: – Nunca me preocupó.

D: – No había notas de que existieran otras personas, mas Caín tomó una esposa.

B: – Eso es lo que dice la Biblia.

D: – De dónde vino ella no lo sabe…

Esto afectó a la Cristiandad hasta el día de hoy, pues periodistas de todo el mundo, presentes en la sala, escucharon y trasmitieron el diálogo al día siguiente en todos los periódicos, con un subtítulo similar al siguiente:

¡Los Cristianos no logran defender las actas de la Biblia!’

Con este movimiento sorpresivo, Darrow derrotó a su adversario. Luego de que Bryan confesara no poder responder esas preguntas, el defensor ahondó su estocada, llevándole a admitir que Dios pudo haber necesitado más de 24 hs. en hacer la Tierra. Fue el colmo que confirmó su real ‘ignorancia bíblica’.

Minutos después, ante otro ataque, el fiscal-testigo, declaró no tener dudas en que “Dios castigó a la serpiente, condenando a las víboras a arrastrarse por siempre sobre sus estómagos”. Pero luego se quedó de nuevo sin respuestas cuando se le preguntó,

“¿Tiene alguna idea de cómo se movía la víbora antes de eso?”.

Según posteriores declaraciones de su bufete, esa fue la experiencia más denigrante que William Jennings Bryan sufrió en toda su carrera.

A los ocho días, concluyó la vista: Scopes fue penado con la sanción mínima legal: 100 dólares, Darrow emergió como ganador ‘no oficial’ y continuó defendiendo otros casos impopulares; se apeló sobre un tecnicismo y la Corte Suprema de Tennessee revocó la decisión del jurado, pero estimó que la ley Butler, en sí misma, ‘era inconstitucional‘… así que la teoría de Darwin sobre la evolución de las especies, inundó a partir de entonces los inocentes oídos infantiles, ocupando el lugar en las aulas que le había correspondido durante siglos a la Palabra de Dios.

Luego se incluyó en las universidades, extrapolándose con el tiempo a toda Europa: primero al bloque ateo-comunista de la extinta Unión Soviética y, finalmente, al resto de la comunidad europea occidental.

Jamás nos considerernos más sabios que nadie, si no hemos sido capaces de vencer nuestra soberbia y autosuficiencia; debemos escudriñar constantemente la Palabra, pues ella nos enseña algo nuevo cada día. Experiméntelo por ud. mismo; prepárese y recuerde el ejemplo del incapaz valedor de las Escrituras: Bryan, murió por infarto… pasados ¡seis días del desafío!: ¡el mismo tiempo que el Creador empleó en su obra!

En cambio John Scopes, la herramienta satánica, recibió en 1960 la llave de la ciudad de Dayton de manos del alcalde, festejando el 35 aniversario del juicio que torpedeó a la verdad de Dios.

Los cristianos de hoy tenemos la responsabilidad de demostrar la ‘credibilidad de Su Palabra; los niños y adultos actuales tienen que saber que la Biblia es confiable al 100%; de lo contrario, las reflexiones del propio Jesús, que en varias ocasiones se refieren a versículos del Génesis, quedarían en entredicho…y nuestra labor evangelizadora tendrá alcances mínimos.

Que no nos pase lo que al triste Bryan; eduquémonos tenazmente.

Moisés, que estuvo varias veces en el monte Sinaí, en presencia del Señor, y ‘hablaba‘ con Él, recibió instrucciones precisas de escribir su legado: el Pentateuco, cuyo primer libro es el Génesis, para que las generaciones futuras siempre estuviéramos documentados.

¿Lo está usted debidamente? ¿Podría responder las consultas que le hacen de buena fe? ¿Sería capaz de neutralizar las capciosas puntas de lanza del enemigo?

Todas las respuestas a las preguntas del juicio Scopes, y otros muchos artículos sobre cuestiones ‘sin respuesta‘ serán expuestos aquí, próximamente; mientras tanto, les exhorto a que mediten sobre estos dos versículos y en la relación que guardan con el tema:

“y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros’ (1ª Pedro 3:15)

“Y su señor le dijo: ‘Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’ ” (Mt 25:21)

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Juicio Scopes II:¿QUIÉN COMPARTIÓ CAMA CON CAÍN?

enero 14, 2008

Enero 14/2008

La Mujer de Caín.

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Ef 6:12

El anterior artículo de este bloc sobre el juicio Scopes, explicó el inicio de la lucha ideológica auspiciada por el mismísimo líder de las fuerzas malignas, que tiene mando, autoridad y dominio sobre este mundo de sombras. El alegato definía un hecho sucedido en el 1925, hace exactamente 82 años; durante este tiempo, los cristianos no hemos sido capaces de responder, al 100%, con el compromiso de fidelidad contraído ante nuestro Señor Jesucristo al aceptarlo en nuestras vidas: no hemos sabido defender la credibilidad absoluta de su Palabra. No hay que temer a la ‘mal llamada ciencia’ y sus conjeturas, pues la Palabra está para promover la verdad, no para cambiarla. Todo lo que se opone a la Biblia, halla respuestas contundentes en los propios escritos que la componen:

“…Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”. Jer 15:19

Aquel maldito día en Dayton, comenzó a perder credibilidad la palabra bíblica, debido a la astucia del abogado defensor que, con 3 preguntas capciosas y un discurso seudo-científico, puso en ridículo a quien se autoproclamaba ‘vivir literalmente según la Biblia’:

1- ¿De dónde tomó Caín a su esposa?

2- Si Dios condenó a la serpiente a arrastrarse por el suelo, ¿cómo se movían aquellos animales antes?

3- La Biblia cita una Creación en 6 días: ¿Demuestra la ciencia que la vida se originó miles de millones de años atrás?

En nuestra vida diaria, al intentar valer toda ocasión para predicar, a veces afrontamos dudas de difícil contestación; son muchas, y seguramente, mientras usted lee esto, le está viniendo alguna experiencia de este tipo a la mente. Sin embargo, casi todas las respuestas están implícitas en la propia Biblia; solo tenemos que ser fervientes estudiosos de ella…y encomendarnos al Señor antes de cada lectura, pidiéndole que nos dé Sabiduría y Conocimiento para saber interpretarla en todo momento. Y Discernimiento para estar continuamente dispuestos a actuar en defensa de la credibilidad de Su Palabra. Al decir ‘casi todas las respuestas están implícitas’, nos circunscribimos a lo expresado en Deuteronomio 29:29:

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley. “

Sin embargo, las que pueden tener una pronta respuesta, son muchísimas más de las que usted cree, si somos fieles a Las Escrituras y nos dejamos llenar de ellas; si permitimos que el Espíritu intervenga y nos conduzca. De momento, rebatamos con energía bíblica la primera de las preguntas no respondidas en el juicio ‘Scopes’:

¿De dónde tomó Caín a su esposa?

Gente suspicaz de todo tipo, recurre asiduamente a la esposa de Caín para denigrar el libro de Génesis y restarle credibilidad, pues así se pondrá también en tela de juicio toda la prédica del Señor, quien una y otra vez, insistió en las palabras del Bereshit judío. (Génesis griego)

Infelizmente, la mayoría de los cristianos no logra responder con convicción esta pregunta, perdiendo una bella oportunidad para que el mundo vea en la Biblia el mejor aliado para su evolución personal y espiritual, que les protegerá de muchos males: Confiable al 100%.

Uno de los recursos usados por los ‘intrigantes‘, es el plantear que debió existir otra raza humana en la tierra, fuera de Adán y Eva; mas esa idea es inaceptable, puesto no coincide con lo expresado en Génesis 3:20

“Y llamó Adán de nombre a su mujer Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.”

Todas las personas, excluyendo a Adán, descienden de Eva; ella fue la primera mujer, formada del costado de Adán, según Gén 2:21-22

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”

Sólo hubo una mujer, la esposa de Adán, desde el principio; no existió otra “raza” de mujeres. Así que, si los cristianos no logran defender que todo ser humano (incluyendo la esposa de Caín) puede remitir sus antepasados finalmente a Adán y Eva, entonces: ¿cómo explicar el Evangelio? ¿Cómo justificar el enviar misioneros a cada tribu y a cada nación? Por lo tanto, se necesita contestar categóricamente la pregunta concerniente a la esposa de Caín para patentizar que los cristianos saben defender las Escrituras y todo lo que estas aleccionan.

“Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.” (Gén 4:1)

Caín fue el primer hijo de Adán y Eva anotado en la Escritura. Él y sus hermanos, Abel (Génesis 4:2) y Set (Génesis 4:25) fueron parte de la PRIMERA generación de hijos que nacieron en esta Tierra. Pero, aunque estos tres varones son específicamente mencionados, Adán y Eva tuvieron otros hijos, cuya cronología no se sabe. En Génesis 5:4 leemos una declaración que resume la descendencia del primer matrimonio sobre la tierra:

“Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años; y engendró hijos e hijas.”

Durante sus largas vidas, Adán y Eva generaron un buen número de hijos, varones y hembras. Podemos ver como los escritos del historiador Judío Josephus lo ratifican:

“El número de los hijos de Adán, según dice la vieja tradición, fueron treinta y tres hijos y veinte y tres hijas.”

La Escritura no detalla cuántos hijos en total nacieron de Adán y Eva, mas, razonando la longevidad, (Adán vivió 930 años: Génesis 5:5; lea el artículo de este bloc sobre ‘Corazones semi milenarios’), no sería un disparate pensar que fueron muchos. Recordar la orden:

“Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla.” (Gén 1:28)

Sin prejuicios personales ni ideas extra-Bíblicas, cuando sólo existía la primera generación, es obvio que al menos el primer hijo varón en casarse, tuvo que hacerlo con su hermana. Luego, los otros le imitaron… o recurrieron a una prima o una sobrina, según el caso. De no ser así, no pudo haber más generaciones, puesto que queda descartada Eva como esposa de sus hijos; fue una orden de Dios, según Gn 2:24:

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”

Es decir, el Creador estableció que los hijos dejarían el hogar de sus padres. El objetivo estaba claro: poblar la tierra. Así que se sobrentiende que, a medida que Eva fuera teniendo hijas y éstas llegaran a la edad de procrear, se unirían en matrimonio con algún hermano o, de existir ya, con primos o sobrinos; abandonando la casa paterna para continuar con el plan de Dios:“Sed fecundos y multiplicaos…” No se dice cuando Caín se casó ni se dan muchos detalles de otros casamientos e hijos, más podemos asegurar que la esposa de Caín tuvo que ser, necesariamente, una hermana, una sobrina, o una prima.

OBJECIONES: Leyes de Dios Muchos rechazan inmediatamente la conclusión de que los hijos e hijas de Adán y Eva se casaran los unos con los otros, debido a los principios actuales que prohíben sexo entre hermanos. Algunos dicen que no te puedes casar con parientes; aunque TODA la humanidad es descendiente de Adán y Eva: todos somos de una sangre, y si no te casas con un pariente, no te unes a un ser humano. Una esposa está emparentada a su esposo antes de casarse. En realidad, la ley que prohíbe que parientes cercanos se casen no fue dada hasta el tiempo de Moisés:

“Ningún hombre se acercará a una mujer de su propia familia para tener relaciones sexuales con ella…” (Lv 18:6-18).

Pero antes, no había desobediencia a la ley original de Dios: ‘creced y multiplicaos’, si los allegados (aun hermanos y hermanas) se casaban entre ellos.

Deformidades Biológicas Hoy no les es permitido a hermanos y hermanas (o medios hermanos), el casarse y tener hijos, ya que es cierto que la descendencia de una unión entre hermano y hermana tiene un mayor riesgo de malformación. Mientras más cerca esté el parentesco de la pareja, es más probable que cualquier linaje adquiera alguna anormalidad.

Es muy fácil comprender esto sin entrar en detalles técnicos: Cada persona hereda un conjunto de genes de su madre y su padre. A día de hoy, infelizmente, el genoma de muchos contiene alteraciones, y estos cambios resultan en varios problemas. Por ejemplo, alguien nace con una pierna más corta que la otra; o quizás la nariz de uno no está exactamente centrada en su cara, o sus ojos no tengan el mismo color. Quizás la quijada de un conocido está un poco fuera de forma. No se dice que es lo normal, pero así sucede, con mayor frecuencia de lo que pensamos; las múltiples malformaciones que vemos todos los días en la calle lo atestiguan.

Cuan más cerca sea la parentela entre dos personas, más probable es que tengan deformidad debido a fallos genéticos heredados de sus padres. Dicho de otra forma: es posible que hermano y hermana tengan mutaciones similares en su código genético. Si entre ambos hubiera una unión que produjere descendencia, su prole podría heredar variaciones de código que causarían anomalías físicas y/o fisiológicas en ellos. A la inversa, estando los padres lo más alejados parentalmente entre sí, es más difícil que tengan las mismas alteraciones genéticas.

Sus hijos, con un conjunto de genes de cada padre, tienen más probabilidad estadística de contener solo un gen con información adulterada, o unos pocos de ellos. El gen bueno tiende a prevalecer sobre el malo para que una deformidad (una seria) no ocurra. Por ejemplo: en vez de tener orejas totalmente deformes, una persona puede tener orejas torcidas solamente. Actualmente, hay teorías que señalan que la raza humana está degenerando lentamente, al acumularse los cambios genéticos, generación tras generación. Pero esta situación actual no se aplicaba a Adán y Eva; cuando ellos fueron creados, surgieron perfectos; lo confirma Gn 1:31:

“…y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien…”

Eso implicaba genes inmaculados; mas, cuando el pecado entró al mundo por causa de Adán (Génesis 3:6), Dios maldijo la pareja, y la perfección trasmutó en degeneración, para sufrir muerte y decadencia: Un ejemplo lo tenemos en cómo se reducía la expectativa de vida a medida que pasaba el tiempo:

Matusalén vivió 969 años, (ver ‘Corazones Milenarios) y sus coetáneos, por varias generaciones, se mantuvieron en ese entorno. El propio Noé vivió hasta 950 años; sin embargo, poco a poco, todo cambió.

Pero, volviendo al tema que nos trata, Caín fue la primera generación. Él, al igual que sus hermanos y hermanas, heredaron pocos genes anómalos, ya que representaron los primeros efectos del pecado: la anomalía habría sido mínima en su inicio. En ese contexto, hermano y hermana se podían casar, sin ninguna posibilidad de producir descendencia deforme. No había alusión prohibitiva al apareamiento entre ellos; la autorización la dio el dictado original del matrimonio, sin exclusiones:

“Creced y Multiplicaos”

En la era de Moisés, unos 2500 años después, se habría acumulado tal declinación genética, que Dios ordenó nuevos decretos restrictivos sobre casorios hermano/hermana y toda la parentela cercana. (Levítico 18: 6-18). Además, la población humana se había incrementado lo suficiente como para imponer normas de conducta sexuales; hubo tres razones estrechamente relacionadas entre sí, para la presentación de leyes prohibiendo matrimonios de consanguíneos, siempre debido a los efectos del ADN:

1. La urgencia de preservar al ser humano contra la perspectiva de generar linaje deforme.

2. Mediante la ley, Dios garantizaría un pueblo Judío fuerte, sano, y dentro de Sus planes.

3. Resguardar la estructura de la familia y de toda la sociedad: las imperfecciones físicas y sus secuelas sicológicas en los padres, debido a relaciones incestuosas, debían ser minimizadas.

Caín y la Tierra de Nod

“Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén. Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc. ” Gén 4:16-17

Algunos afirman que este pasaje significa que Caín fue a la tierra de Nod y halló allí una esposa; concluyendo que tuvo que haber otra raza de gente en la Tierra, no sucesora de Adán, que procreó a la esposa de Caín. Pero, según la tradición antigua, “conocer” a una mujer es llegar a ella sexualmente; si se quisiera expresar otro contexto, se diría: ‘Y conoció Caín a la que sería su mujer‘. Está claro que ‘ya‘ era su mujer cuando la ‘conoció‘ en Nod para procrear a Henoc, y que ya la había ‘conocido‘ seguramente otras veces anteriores, sin que quedara embarazada.

Así se aclara que ella también era descendiente de Adán. Este pasaje NO dice que Caín fue a la tierra de Nod y encontró allí una esposa; Moisés habría relatado algo respecto a su matrimonio. Más abajo veremos cómo Caín, antes de matar a su hermano, se había casado con su esposa; Caín se casó antes de salir hacia la tierra de Nod. Él no encontró una esposa allí, sino que en ese territorio ella quedó embarazada para continuar el plan de Dios y poblar también esa zona del planeta. (creced y Multiplicaos)

Pero, ¿a quién le temía Caín? (Gén 4:14) Algunos afirman que tuvo que haber mucha gente en la Tierra además de los descendientes de Adán y Eva; de otra manera Caín no hubiera temido que quisieran matarle por su homicidio sobre Abel. Pero una razón obvia, por la cual algunos quisieran herirlo, podría ser, seguramente… ¡que eran familiares cercanos de Abel y lo amaban más que a Caín!

“El hombre conoció a su mujer Javá (Eva) y ella concibió y dio a luz a Caín, diciendo: «He adquirido un hombre con El Eterno».Y también dio a luz a su hermano Hevel (Abel). Hevel (Abel) fue pastor y Caín fue labrador”(Gn 4:2)

Analicemos esto, proveniente del ‘Bereshit’ judío original: al nacer Set, Adán tenía 130 años de edad (Gn 5:3), y Eva lo vió como un “reemplazo” por Abel (Gén.4:25; según la tradición judía, la palabra ‘también‘ dice que Abel y Caín eran gemelos), lo que implica que no ocurrió mucho tiempo entre ambos sucesos de muerte/embarazo. Por lo tanto, el lapso desde el nacimiento de Caín a la muerte de Abel debió haber sido 100 años o más; suficiente espacio para que Adán y Eva tuvieran más prole, que a su vez se casarían y tendrían descendencia. Para cuando Abel fue asesinado, ya era pastor, y Caín labraba la tierra: ambos llevaron su ofrenda al Señor: (Gen.4:3) Si llevaron ofrenda, ya eran adultos.

La frase “Pasó el tiempo“, que según análisis anterior, rondaba el siglo, deja una puerta abierta al hecho de que pudo haber otros hijos, varias generaciones; otros hermanos que no mirarían con buenos ojos el crimen sobre el segundo de los hijos… ¡o los propios hijos de Abel!La Biblia explica la soberbia y manifiesta tendencia al pecado del primogénito, que le acarrearían muchas enemistades:

“Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” (Gen. 4:5-7)

De esta lectura se desprende que tenía mucha soberbia; tendencias a la rabia y a la violencia: por tanto, no sería muy querido. Si consideramos de nuevo que Adán tenía 130 años al nacer Set, y lo dicho antes, sobre que: muerte de uno y nacimiento del otro se sucedieron en fechas casi coincidentes, en ese siglo y pico, Eva pudo haber tenido otras hijas; incluso el propio Abel pudo haberse unido a alguna mujer antes que el primogénito, y tenido descendencia, así como que esta, a su vez, continuara procreando.

Ese tiempo abre el abanico de posibilidades: la mujer de Caín pudo ser una de sus hermanas, una prima, una sobrina, etc… según lo ordenado por el Creador, de ‘fructificad y multiplicaos’: No hay ninguna razón para pensar que en los 130 años transcurridos, la familia Adán-Eva no aumentara considerablemente; ya habían aprendido lo que costaba el desobedecer a Dios, así que, seguramente se dieron a la tarea de poblar al mundo sin dudarlo, para no atraer más castigo sobre ellos.

¿La respuesta? No sabemos si Caín fue el primer hijo en ‘conocer‘ mujer; si fue así, tuvo que ‘conocer‘ a una hermana suya, o a una sobrina o prima, en el caso de que otro varón, descendiente de Adán, hubiera sido el primero de los ‘conocedores‘ del Génesis. Esa primera generación de hombres y mujeres tuvo que ‘conocerse’ entre sí; no hay otra alternativa.

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Juicio Scopes IV: UNA SERPIENTE CON PATAS.

enero 13, 2008

Enero 13/2008

¿FUE ANDANDO LA SERPIENTE HACIA EVA?

(3ª Pregunta del Juicio Scopes)

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Pues las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (Rom 1:18-20)

Repetiremos aquí la 3ª de las preguntas sin respuestas del famoso juicio Scopes, fatal para el cristianismo, cuando el abogado defensor interroga al inepto ‘cristiano’ Bryan:

“Minutos después, ante otro ataque, el fiscal-testigo, declaró no tener dudas en que: ‘Dios castigó a la serpiente, condenando a las víboras a arrastrarse por siempre sobre sus estómagos’. Pero luego se quedó de nuevo sin respuestas cuando se le preguntó: ‘¿Tiene alguna idea de cómo se movía la víbora antes de eso?’

Algunos cronistas refirieron la repetitiva sonrisa sarcástica que aparecía en la cara del abogado Darrow, cada vez que el indefenso fiscal-testigo se hundía en su asiento, impotente ante el taimado ataque del abogado defensor. Según posteriores declaraciones de su bufete, esa fue la experiencia más denigrante que William Jennings Bryan sufrió en toda su carrera.’

Y ahora, nuestra réplica; la que debió haber recibido aquel abogado en el año 1925, para intentar que en las aulas se hubiera seguido enseñando el bloque educativo que instruye sobre el verdadero Proyecto del Hogar, así como sobre la biología y edad del planeta, según la Biblia: el mejor camino para consolidar la credibilidad en la Palabra de Dios.

Desde el ‘Bereshit’ judío al que acudía Jesús, antes de ser traducido al griego para llamarse ‘Génesis’, se enseña en 1:24:

“Dijo Dios: «Que la tierra produzca seres vivos, cada uno según su especie: animal y reptil, y la bestia de la tierra, cada uno según su especie». Y así fue. “

Según el diccionario Larousse, un animal es un ser vivo sensible, que por lo general se nutre de alimentos sólidos y está dotado de movimientos, mientras que la bestia es definida como un mamífero cuadrúpedo grande, en especial, los domésticos de carga: los útiles al hombre. Se hace evidente la distinción que el Señor hace entre ellos: los que se arrastran por el suelo son considerados un caso aparte…

Según el propio diccionario, un ‘reptil’ es un animal vertebrado, ‘con o sin extremidades’, generalmente ovíparo, con respiración pulmonar y sangre fría, como las serpientes y los lagartos.

¿Estaba ya la serpiente ocupando un sitio entre estas especies ‘rastreras’?

No sabemos con exactitud cuál fue su diseño original, pero es obvio que disponía de patas, puesto que un poco más adelante vemos que, una vez que Eva cedió a la tentación debido a su debilidad e inquirida por el Creador que le pide cuentas, culpa a la serpiente de incitarla al pecado y Dios se dirige a la herramienta usada por el Satanás, según revela Bereshit 3:14, (o Gen 3:14)

“Y El Eterno Dios le dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita serás entre todo animal de ganado y toda bestia del campo; sobre tu vientre irás, y polvo comerás todos los días de tu vida”.

Esta sentencia elimina toda duda: el que la serpiente se arrastrara después de aquella acción, fue debido a un castigo divino; nadie sabe cómo se desplazaba en los primeros días, pero la frase: ‘De hoy en adelante’ implica que en el pasado inmediato se trasladaba de un lado a otro de cualquier manera posible, menos del modo que hoy conocemos como ‘serpenteando’, debido precisamente al atributo que implica su nombre, por aquella condena.

Quizás tuviera patas cortas, como los caimanes y cocodrilos; quizás perteneciera a la especie de saurios. Eso no se puede saber… ni tampoco le interesa a nadie, dado que lo importante de la Creación, lo que resultaba vital para las siguientes descendencias del primer hombre, sólo se circunscribía a todo lo referido al entorno humano, los únicos dotados de espíritu…los únicos que respondían al interés del propio Dios.

Según Bereshit 1:26, cuando Dios creó al hombre, lo creó semejante a Dios mismo:

« Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a Nuestra Imagen y Semejanza. Él reinará sobre los peces del mar, las aves del cielo, y sobre los animales, sobre toda la tierra, y sobre todos los reptiles que reptan sobre la tierra»

Lo substancial no es ‘cómo se movían las serpientes antes del pecado original’, sino cómo nos movíamos y nos ‘moveremos’ los que fuimos creados a imagen y semejanza del Señor Dios Todopoderoso.

Olviden al hombre ‘casual’ presentado por los evolucionistas, con millones de años; el descubrimiento del código de ADN confirma la creación bíblica, pues tras de esa codificación, tan compleja, inexorablemente, habrá un ‘codificador’.

Ese tema también será tratado en este Blog, y estará al alcance de todo aquél que sienta en su corazón un ansia íntima por la Verdad; así como lo de los mamuts, la edad de hielo, eónicas eras geológicas, dinosaurios de 65 millones de años… nada de eso tiene que ver con la ciencia real, sino con especulaciones. Todos esos artículos se irán actualizando aquí paulatinamente.

La verdadera ciencia es aquella que ha logrado descubrimientos asombrosos, ya sea en el campo de la salud o de las tecnologías…lo demás es simple conjetura, y sus defensores, por ende, no son más que conjuradores que no han logrado aportar ni una sola evidencia que confirme sus planteamientos.

Aún estamos esperando por el eslabón perdido de la especie que deseen; no solo del hombre, sino de cualquier ser vivo que haya ‘evolucionado’, para que no aleguen que les presionamos mucho.

La Biblia enseña; es todo un prontuario sobre el hombre. La mejor enciclopedia que el ser humano puede tener a su alcance en todo momento, ante la dificultad, ante la duda, ante el éxito o el fracaso, y ante la tentación.

Somos parte del plan de Dios; nuestra responsabilidad con Él comienza en la defensa de la credibilidad de su Palabra y continúa con la propia fidelidad de comportamiento, con la congruencia que debe existir entre las enseñanzas bíblicas y la forma en que nos proyectamos dentro de la sociedad, en nuestra familia, nuestro trabajo… nuestra forma de vivir.

Solo existirá coherencia con Dios, cuando cada paso que damos ha sido precedido por la pregunta:

¿Cómo actuaría Cristo en esta situación?

Como puntualización final, les remito a las palabras del Señor mientras instruía a los que le seguían, 3 veces confirmadas en Lc 16:17, Mateo 24:35 y Marcos 13:31:

“Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.”

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