CRISTO EN GANDHI.

enero 19, 2009

CUANDO TODOS TE ABANDONAN, DIOS SIGUE CONTIGO

Esta frase de Mahatma Gandhi ha sido la elegida [en mi opinión, muy acertadamente] por la asociación cristiana ‘E-cristians’, para exponerla a partir de hoy lunes 19/I/09, en los autobuses de Barcelona, como acción-reacción, ante el irreflexivo mensaje ateo de estos días. La idea es la de extrapolarla a los de Valencia y Madrid; pero yo me pregunto: ¿Por qué no a toda España? ¿Por qué no al mundo entero?

Queda claro que los caminos del Señor son insondables; lo que se inició como campaña antiCristo a nivel local, concluirá con la mayor cruzada de evangelización cristiana jamás conocida por la humanidad. El alboroto creado por el mensaje ateo, “Probablemente Dios no existe…”, en realidad va a conseguir que el mundo reflexione más sobre Dios. Y por si había dudas, ese cartel inicial, llamando a la sociedad al relajo, el caos y la utopía, se debió a una iniciativa de la ‘Unión de Ateos y Librepensadores‘ (UAL) y ‘Ateus de Catalunya‘.

Pero, hagamos un paréntesis y vayamos a la frase elegida por la organización cristiana. No es un versículo bíblico, sino una frase atribuida al enorme pensador y político Ghandhi, un hombre que desde 1918 fue figura del movimiento nacionalista indio; el gestor de un nuevo método de contienda: huelgas y ayunos, que rechazó en sus programas la lucha armada y predicó la no violencia como medio para resistir al dominio británico.

Pregonó la total fidelidad a los dictados de la conciencia, propugnando la rebeldía civil si fuese necesario. Mantuvo correspondencia con León Tolstoi, quien influyó en su concepto de resistencia no violenta y quien poco después de ser testigo de los sacrificios y heroísmo en la campaña de Sebastópol, se reintegró a una frívola vida en San Petersburgo, que le sumió un gran vacío e inutilidad.

El pensamiento de Tosltoi, que influyó en Gandhi, se refleja en su frase, comentando sobre las gentes que conoció en este periodo:

Adquirí la convicción de que casi todos eran inmorales, malvados, sin carácter; inferiores al tipo de personas que yo había conocido en mi vida de bohemia militar. Y estaban felices y contentos, tal y como puede estarlo la gente cuya conciencia no los acusa de nada

Gandhi, por ser fiel a su conciencia, fue a menudo encarcelado, y devino en héroe nacional. En 1931, en la Conferencia de Londres, reclamó la soberanía de India, e involuntariamente dilató un conflicto histórico con origen en la invasión del sultán Mahmud en el 1008. El Islamismo había logrado un cardinal poder religioso en Oriente Medio y exportó la ocupación musulmana a esa región de Asia.

Según algunos, continuando el mandato divino de combatir a los infieles… según otros, atraídos por las riquezas de los ‘rash’ [reyes], aprovechando que tras siglos de bonanza y culto a una religión pacifista [hinduismo], los indios no se hallaban en el momento óptimo para defenderse de su invasión.

Inglaterra los había reducido a ambos; pero al fin de la Segunda Guerra Mundial, aprobó la independencia de India, y los musulmanes optaron por formar Pakistán, con gobierno islámico. Esta separación dejó las secuelas hoy conocidas, con disputas centradas en el estado de Cachemira, de población mayormente musulmana.

Por su parte, el austero y modesto inflexible, inconforme con el título de Mahatma [‘Gran Alma’ en sánscrito] dada por el poeta Rabindranath Tagore, luchó hasta el final contra esa división. En un país en que la política era sinónimo de corrupción, Gandhi introdujo la ética en ese dominio a través de la prédica y el ejemplo. Vivió en una pobreza sin paliativos, jamás concedió prebendas a sus familiares, y rechazó siempre el poder político, antes y después de la liberación de la India.

Este rechazo convirtió al líder de la no-violencia en un caso único entre los revolucionarios de todos los tiempos. Su acomodada familia le había enviado a estudiar a Londres; allí vivió de 1888 a 1891, etapa en que ‘halló‘ a Oriente a través de Occidente, pues comenzó a frecuentar a los teósofos que le iniciaron con el clásico, ‘Bhagavad Gita’ [Canción de Dios en sánscrito], escritura sagrada del hinduismo, que luego consideró “el libro por excelencia para el conocimiento de la verdad”.

Allí también contactó con las enseñanzas de Cristo, y durante un tiempo se sintió tan atraído por la ética cristiana que dudó entre ésta y el hinduismo. Así nació su intento de sintetizar los preceptos del budismo, el cristianismo, el islamismo y su religión natal, a través de lo que señaló como el principio unificador de todos ellos: ‘la idea de renunciación‘… que no es más que lo mismo propugnado por Cristo.

Se hizo abogado, pero su primer juicio fue un fracaso estrepitoso, al enmudecer cuando le tocó su turno de oratoria. Entonces, una factoría comercial musulmana le contrató para atender un caso de la empresa en Durban; Gandhi embarcó hacia Sudáfrica en 1893… y nació el revolucionario que defendería, en el extranjero, por primera vez a la comunidad hindú.

Allí, su política de clara influencia cristiana: ‘lucha sin violencia, desde la resistencia‘, hizo que la autoridad británica diera marcha atrás a un impuesto vejatorio, autorizando a los asiáticos a residir en Natal como trabajadores libres. Con esta victoria, el Gandhi rebelde y desertor de vestimentas europeas, salió para siempre de Sudáfrica con su familia, y llegó a la India en 1915 como un verdadero titán, con la aureola de sus campañas en el extranjero.

Bombay le recibió como héroe nacional; el gobernador inglés acudió a saludarlo y el poeta Rabindranath Tagore le dio la bienvenida en su Universidad Libre de Santiniketan. Sin embargo, la fama no le subió los humos, y al poco tiempo fundó una comunidad casi monástica en la ciudad de Ahmedabad, donde vedó toda vestimenta extranjera, comidas con especias y la propiedad privada. Y aquí se ve otra congruencia cristiana, cuando Cristo le contesta al hombre honesto, que se le acercó, preguntando qué más debía hacer para obtener la vida eterna:

Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme“. [Mat 19:21]

Los seguidores de Gandhi se dedicaban solo a dos trabajos: la agricultura, para sustentarse, y el tejido a mano, para abrigarse. Aquí comenzó la lucha que habría de sostener durante toda su vida contra las lacras del hinduismo y a favor de los intocables, admitidos por él, desde el principio, como miembros de la comunidad.

Su entrada en la política india no ocurrió hasta febrero de 1919. Cuando se aprobó la Ley Rowlatt [censura, y duras penas para cualquier sospechoso hindú], Gandhi encabezó la oposición a la ley. Organizó una campaña de propaganda a nivel nacional mediante la no-violencia, que creó una huelga general, pronto extendida a todo el país. Cuando acudía a Delhi a calmar la población, que no había entendido su mensaje de ‘rebeldía desde la inacción’, Gandhi fue arrestado, y luego de su liberación, convertido en el líder nacionalista indiscutido, alcanzando la presidencia del Congreso Nacional Indio.

Bajo su liderazgo, la agrupación de clases medias urbanas pasó a ser alineación de masas, arraigada en pueblos y aldeas. Así puso en marcha las grandes campañas de protesta civil, que iban desde la negativa masiva a pagar impuestos, hasta el boicot a la Corona. Miles de indios llenaron las cárceles y el mismo Gandhi fue detenido en marzo de 1922. Diez días más tarde comenzó ‘el Gran Juicio’; se declaró culpable y consideró un honor la sentencia a seis años de prisión, terminando la sesión con una reverencia mutua entre juez y acusado.

Pero al salir de la cárcel [por apendicitis], halló un cuadro político roto en dos: la unidad entre hindúes y musulmanes, lograda con el movimiento de rebelión civil, había muerto. Un Gandhi decepcionado, decidió entonces retirarse y vivir como anacoreta, en total penuria y buscando el silencio restaurador. Aislado en su Ashram, de actividad similar a los monasterios: retiro, hospedería, comunidad, escuela y dispensario público, esos años fue el jefe espiritual de la India, el dirigente religioso de fama internacional que muchos occidentales en busca de la paz espiritual trataban como un gurú o maestro espiritual.

Sin embargo, su clausura finalizó en 1927, al nombrar el gobierno británico una comisión para reformar la Constitución, con ausencia hindú. Gandhi logró que todos los partidos del país boicotearan tal misión, nació la huelga de Bardoli, y estos éxitos animaron al Congreso a declarar la independencia de la India, el 26 de enero de 1930… encargando al ‘Mahatma‘ la dirección de la campaña de no violencia para llevar a la práctica la revolución.

Éste eligió como objetivo de la misma el monopolio de la sal que afectaba especialmente a los pobres, y en marzo partió de Sabartami con 79 partidarios, rumbo a Dandi, distante 385 kilómetros. El pequeño grupo se extendió como una riada imparable e inundó toda la India: los aldeanos sembraron ramas verdes por donde desfilaría el escuálido y semidesnudo líder, apoyado en un bastón de bambú, general en jefe de un creciente ejército cuyas únicas armas eran los principios de hacer la guerra con la paz.

El día del aniversario de la masacre de Amritsar, Gandhi llegó a orillas del mar y cogió un puñado de sal. A partir de ahí, la rebelión civil fue imparable: diputados y funcionarios locales dimitieron, los líderes locales renunciaron a sus puestos, el ejército indio se negó a disparar contra la manifestación, las mujeres se sumaron a la tropa, y los discípulos de Gandhi invadieron pasivamente las fábricas de sal.

Durante su vida, Gandhi recurrió además a los ayunos [práctica bíblica] como medio de presión contra el poder, y como forma de lucha silente, para detener la violencia o llamar la atención de las masas. Lo inhumano del sistema de castas, obligando a los parias a arbitraria indigencia y ostracismo, hizo que este guía místico convirtiera la abolición de esta cultura, en una meta personal.

Reñido con el Congreso, defraudado por sus maniobras políticas, se consagró en visitar pueblos lejanos, instando la instrucción popular, la veda del alcohol, y la libertad espiritual del hombre. Sin embargo, su actitud contra la partición no pudo con el líder musulmán Jinnah, quijote de la separación del Pakistán. Afligido por lo que creyó una traición, el Mahatma vio con horror el resurgir de viejos fantasmas indios en 1946, cuando la gala de nominación de Nehru como primer jefe de gobierno, generó fanáticas revueltas, motivadas por la pugna entre hindúes y musulmanes.

Gandhi se trasladó a Noakhali, inicio de las revueltas, y viajó de pueblo en pueblo, descalzo, intentando detener las masacres que generaron tal partición, en Bengala, Calcuta, Bihar, Cachemira y Delhi. Pero su esfuerzo sólo agrandó el odio que hacia él sentían los fanáticos extremistas: los hindúes intentaron matarle en Calcuta… y los musulmanes en Noakhali. Durante sus últimos días en Delhi llevó a cabo un ayuno para reconciliar ambos bandos, lo cual afectó gravemente su salud. Al anochecer del 30 de enero de 1948, cuando iba a la plegaria comunitaria, fue tiroteado por un joven hindú. Tal como había predicho a su nieta, murió como un auténtico Mahatma, con la palabra Brahmā [‘Dios’] en sus labios.

En el marco del hinduismo, Brahmā es el dios creador del universo y miembro de la Tri-murti [‘tres formas’]: la triada Brahmā (dios creador), Vishnú (dios preservador) y Shivá (dios destructor). Una enigmática variante india del Padre, Hijo y Espíritu Santo instituido por Jesús… evidencia de una inconsciente alteración de lo dicho casi 2000 años antes por este. Sin embargo, no hay dudas que Mahatma Gandhi tuvo, aun sin declararse cristiano, una actitud influida por la instrucción recibida sobre Cristo, en su etapa londinense.

De él dijo Einstein: “quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso en este mundo”. Yo elijo decir que Gandhi fue el ‘pero‘ obvio, en el libro de instrucción espiritual por excelencia: la Biblia, cuando Santiago, el hermano carnal de Cristo, instruye sobre una fe palpable en las obras:

Sin embargo, alguien dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras.” Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras. ¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan. ¡Qué tonto eres! ¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril?” [Stg 2:18-20]

Gandhi demostró su fe, por sus obras, y estoy seguro que hoy está muy cerca del Señor. Desde aquí, mi enhorabuena a los hermanos de e-Cristians, por su pronta respuesta al ateísmo provocador. Les auguro que vuestra iniciativa cubrirá toda España, pues el propio Jesús guía la locomotora del tren que ustedes han echado a andar, y que resultará indetenible.

CUANDO TODOS TE ABANDONAN, DIOS SIGUE CONTIGO

¡Muy bien escogido! ¡Que el Señor les bendiga!

**********

Anuncios

CARTA ABIERTA AL PAPA DECISIVO

julio 1, 2008
Premio \'Excelencia\'

PREMIO EXCELENCIA

A: PAPA BENEDICTO XVI

DE: UN CREYENTE CON FE.

ASTO: DARWIN EN AULAS CRISTIANAS.

Estimado señor Joseph Ratzinger:

Soy consciente que estas líneas, hechas por un cristiano sin influencias, que da voces a favor de la sangre de Cristo desde el anonimato, y dirigidas al líder de una congregación de más de mil millones de personas, con un correo posiblemente filtrado por un ejército de ‘secretarios’, serán consideradas como carentes de raciocinio y de lógica. Aún así, sé que mi súplica concluirá localizándose en sus ojos, pues he sido confrontado en el espíritu; el propio Señor está al control. Usted es un líder de este tiempo, y en su mano está la orden (y el orden), que el momento demanda.

Hace algo menos de dos años, durante su visita a Ratisbona, Baviera, usted mostró cuál era su posición respecto a una teoría de la evolución que asegura que Dios es “inútil” para el hombre, y que dedica ingentes esfuerzos mediante la alianza de ‘peritos’ en tumbas, geólogos, biólogos y otros etcéteras marginados de Jesús, para sacar al Hacedor, de la fórmula humana.

Antes de dirigirse a la Universidad de la que usted había sido vicerrector, durante la misa multitudinaria, que acogió a 250000 personas, asumió una postura bizarra al afirmar que ‘la teoría de la evolución es irracional, que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen del Señor.’ Es decir, con ‘saber’ apuntó a los extremos; los cristianos debemos ser muy cautelosos con nuestras posturas, pues la fuerza de la pasión puede constituirnos en una piedra de obstáculo para lo mismo que intentamos defender. De modo que, si en mi forma de presentar a Cristo he resultado ofensivo a alguien, desde aquí ruego me disculpen.

Ese día ud., señalando hacia el origen de la vida, mostró las dos opciones: ‘o la Razón creadora: Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo o la irracionalidad, que sin razón alguna, produjo un cosmos ordenado de modo matemático, al hombre y a la razón.

Aquellas manifestaciones suyas llenaron de esperanza a una cantidad importante de fieles en el mundo entero, puesto que no solo pueden ser considerados como tales los más de mil millones de personas que se confiesan católicas, sino que se debe anexar a todos aquellos que por antonomasia, aunque no hayan optado por esa línea del evangelio, forman parte intrínseca del cuerpo de Cristo, por la fe, y por el amor que Él nos dejó por herencia a todos, sin importar color de bandera, clase social o nación.

Sin embargo, a día de hoy, desde hace ya bastantes años (yo diría que demasiados), las escuelas católicas, presionadas por leyes estatales, han venido propugnando la teoría de Darwin en sus clases de Biología, bajo la falsa deducción de que los descubrimientos científicos se oponen a las escrituras, y eso obliga a ‘reinterpretar‘ la Palabra de Dios.

Pero todos fuimos advertidos por el apóstol Pablo, bajo revelación del mismo Señor, en su carta a los Gálatas, en 1:6-12, que en la Biblia ‘Dios Habla Hoy‘, recuerda:

6″Estoy muy sorprendido que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. 7 En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo. 8 Pero si alguien les anuncia un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo. 9 Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios. 10 Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!”. 11 Sepan ustedes esto, hermanos: el evangelio que yo anuncio no es invención humana. 12 No lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino que Jesucristo mismo me lo hizo conocer.”

Sin embargo, se dejó de mirar en la dirección adecuada, y oídos cristianos se recrearon con el canto de sirena de la falsa ciencia: el nuevo evangelio negador de Jesús. A día de hoy se enseña teoría de la evolución en colegios cristianos y, ¿cual es la consecuencia? Observe el siguiente párrafo, extraído de un forum sobre religión y ciencia, en el que se debatía sobre las clases de biología evolutiva dentro de aulas de colegios católicos:

“Sí, enseñan evolucionismo, pero la verdad es que se están contradiciendo ellos mismos al enseñarte religión, y luego la clase de Ciencias naturales, habla de cómo el mono fue evolucionando hasta llegar al ser humano: homo sapiens sapiens. Si Jesús se sacrificó por los humanos en la cruz, ¿de que sirvió, si hoy día hay guerra, hambre, muertes, violaciones e injusticia? Y también te dicen que si te portas mal Dios te va a mandar al infierno y que no te va a perdonar; acaso la religión no dice que el perdón es lo primero, pero después de decirte que te van a mandar al infierno, te dicen *Dios te ama*… baa.”

Así que en realidad, al aceptar una teoría manifiestamente atea, en una escuela donde debe enseñarse el principio bíblico, lo que se ha creado es confusión. Justo lo que pretende satanás desde el principio, y pese a que Jesús siempre instruyó en base al Pentateuco judío, cuando habló de Adán, Noé y Moisés. ¡Qué agilidad para olvidar que no hay punto de encuentro entre Dios y su enemigo!

En el1er libro, el Bereshit, con el que instruía Jesús, en 1:5, enseña:

“Dios llamó a la luz «Día» y a la oscuridad la llamó «Noche». Y fue de tarde, y fue de mañana, un día.”

Aquí, la Biblia no deja lugar a dudas sobre una Creación en 6 días de 24 horas; la frase: ‘mil años son para Dios como un día‘, se expresó en 2ª Pe 3:8-9, en uncontexto de ‘paciencia‘:

“Mas, oh amados, no ignoréis una cosa: y es que un día delante del Señor es como mil años y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; pero es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

No obstante, de todas formas, la propia Ciencia está de parte de Dios. Así como nuestro ombligo es la huella de nuestra madre, nuestro ADN lleva implícita la firma del Todopoderoso.

Cada deducción que lleve a que derivamos de una célula inicial que logró complejidad por sí misma, está errada. La conjetura que indique que por sí misma fue capaz de inscribir toda una instrucción originaria de vida, sin agente externo diseñador del programa necesario y codificador de tal programa, es irracional y falta, no solo de lógica, sino de evidencias de laboratorio, pues jamás se logrado crear una simple célula eucariota desde una bacteria; y jamás lo lograrán. Y esos puntos, precisamente, constituyen la vulnerabilidad de la teoría evolutiva. Analicemos:

1- La primera célula de la humanidad llevó inscrita por necesidad la primera instrucción, la fórmula para la vida. Se evidencia una receta química producto de un análisis; luego un conocimiento amplio sobre programación, pues cada secuencia viene cronológicamente escrita, para ser leída en cada momento idóneo por el ribosoma. Tampoco se puede permanecer indiferente al hecho de que esa lectura aparece codificada, lo cual exige un ‘codificador’, pues nada es capaz de codificarse a sí mismo; no hay ley científica que lo afirme. Y, por último, los datos están inscritos en la hebra ADN: ¿Quién los inscribió? La información no es casuística, sino causal; antecede a la vida, y luego la genera; de modo que si surge antes que la propia vida, exige un factor externo inteligente, desde su inicio.

2- Según la tesis evolutiva, la célula eucariota derivada incrementó la información inicial, adquiriendo todo lo que la diferencia de la bacteria. Pero, ¿quién entonces ‘actualizó’ esos datos, ‘reinscribiendo’ en la hebra la nueva información imprescindible para que un reptil ‘volara‘, eones de tiempo después?

3- ¿Cómo puede ser posible la hipotética evolución ‘homínido-hombre’, cuando lo que se manifiesta es una constante depauperación y mutaciones en el genoma humano, ocasionando casi 20000 enfermedades genéticas reconocidas hasta la fecha? Nuestro viaje es hacia la muerte, no hacia una vida más capacitada e intelectiva; pues el destino de esta es el espíritu, no la carne. La sentencia de que esta vida es solo estación de tránsito, pronosticando la degeneración genética, fue dictada hace unos cuantos miles de años, cuando el Creador le dijo a Adán:

“pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, muriendo, morirás”. [Bereshit 2:17]

Es decir, ese enigmático ‘muriendo morirás‘, que los traductores del Génesis griego decidieron omitir, al resultarles incomprensible, toma actualidad hoy, precisamente debido a los hallazgos de la Ciencia. Como auguró el eminente científico cristiano Pasteur, sin conciencia de profecía: ‘Mucha Ciencia acerca a Dios; poca, aleja de Él’

De modo que la temática de los colegios cristianos debe enfocarse en el sentido de que la teoría de la evolución ‘NO ES CIENCIA‘, enseñando los valores bíblicos con toda seguridad, pues dicha teoría jamás ha estado tan cerca de ser razonada como el mayor error de concepto concebido en la historia de la humanidad. No resulta responsable que los propios cristianos señalemos una falibilidad de las palabras de Jesús, cuando instruyó acerca de Adán y Noé, pues, si la Biblia no es fiable en su Génesis, ¿en qué punto puede ofrecer garantías al nuevo evangelizado?

El propio Jesucristo nos alerta; y los escribas lo reflejan 3 veces, para que no lo olvidemos. en Mat 24:35, Mar 13:31, y Luc 21:33:

‘El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán’.

Tengo entendido que usted, Sr. Ratzinger fue bautizado el mismo día que nació: un sábado de Gloria: la conmemoración de Jesús en el sepulcro. Sé, por fe, que será usted el encargado de poner la Palabra del Señor en la cumbre educativa. También soy consciente de los muchos problemas que está enfrentando, pero por favor, en el nombre de Cristo, no tarde mucho en hacer que el agua de la fidelidad alcance el nivel que nuestro Señor exige.

No podemos ir a medias con Él, pues Él no fue a medias con nosotros. Se entregó por entero: su sangre en el ignominioso madero limpió el pasado y futuro de los hombres. La de sus pies, la de sus manos, la de su espalda, y la de la lanceada en su costado. El cerco de espinas, que también la derramó sobre su cara, le coronó para siempre como el Rey definitivo de Sion… la montaña en la que promete estar junto a todo aquel que le sea fiel.

Dé el paso definitivo y autoritario que esa sangre de Cristo reivindica, con la valentía que siempre le ha caracterizado, cuando desde sus inicios ya fue clasificado como ‘reformista‘. Levante la bandera de Jesús y verá cuántos iremos con usted. La reforma es precisa; el Señor la está exigiendo: primero la interior, para que podamos ascender a los nuevos niveles que nos demanda, y luego la externa, la que hará compatible el dogma de la fe con las propias investigaciones de la Ciencia que muchos intentan desvirtuar, sin conseguirlo.

Por último, permítame dejar un párrafo que ha salido 3 veces al azar (suelo abrir así la Biblia cuando le pido a Dios una palabra), en menos de 15 días, consciente de lo que significa mentir en estas cosas:

[Efesios 4:14-16] “Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.”

¡Todas sus partes: el pueblo de Jesús! Que el Altísimo le fortalezca y le proporcione un entorno adecuado, en un clima de buenos consejos, para que la credibilidad bíblica se imponga como acto de fe, y ningún cristiano se avergüence de declarar a viva voz:

“JESUCRISTO ES EL SEÑOR, HOY, MAÑANA Y SIEMPRE.”

**********



VENCIENDO LA MUERTE

marzo 22, 2008

EL DÍA DE LA LUZ.

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”(1ª Co. 15:21-23)

Felicidades a la comunidad cristiana presente y la futura. Es la víspera de resurrección; el Buen Pastor buscará ovejas disipadas, para recordarles que también son de su redil y sanar heridas sin importarle causas, ofreciendo alianza imperecedera, en fidelidad a su promesa para toda la raza humana. Lo acredita con la sangre vertida desde el huerto de la confirmación de su pago, hasta la última gota de la lanzada en su costado, ya cadáver de hombre, sobre el madero santificado en el Gólgota.

¡El domingo sí habrá fiesta! Hace casi dos milenios, cuando la voz de Dios se oyó como un trueno ante los reunidos frente a Jesús de Nazaret, en la proximidad de su sacrificio por el pecado humano (Juan 12: 28-31), el Señor expresó que lo que para muchos fue retumbo del cielo, en realidad constituyó un mensaje al pueblo, no a Él, anunciando a todo el planeta:

“¡Ahora será expulsado el que manda en este mundo!”

Algo que vemos como una premonición de la acción descrita posteriormente, en Ap 20:1-3:

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo..”

La celebración dominical, tendrá lugar con el enemigo otra vez libre y haciendo de las suyas, hasta que el juez Supremo decida el momento de su justicia. Imaginamos el poder del resucitado Jesucristo, neutralizando entonces al engendro de la maldad, y enviándole al fuego por los tiempos de los tiempos, junto a sus seguidores.

También lo sentimos hoy, en el látigo de su verbo: caricia para quienes deciden seguirle desde el amor, y fustazo correctivo, aun no mortal, a los que permanecen ciegos, sumidos en desordenes morales de todo tipo o a aquellos con una menor culpa, producto de desidias y tibiezas provenientes de la ignorancia de su palabra.

El significado de Jesús, vuelto en carne a la vida, es locura para los que buscan su propia perdición, pero ratificación de fe y esperanza para todo aquel que cree en su promesa. Con su resurrección, dejó evidencia de la posibilidad de una vida eterna: si Él pudo, nosotros podemos. Y esto no nace de una deducción lógica, sino de la confirmación profética salida de sus labios, mientras oraba ante sus discípulos, en Juan 17:2:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

La esperanza del pueblo de Dios es crecer espiritualmente, no la de ser destruidos. El Creador señala los límites de campo de trabajo de cada cual, y nadie puede gloriarse de sus propios éxitos, pues es atributo único de Dios. Los herederos del amor de Jesús, adorándole desde la multitud de iglesias en las que se han repartido, deben buscar los puntos de encuentro, no los divergentes, porque estos han sido creados por quien todos conocemos, para separar y confundir a los cristianos del mundo entero.

En honor al Cristo resucitado, debemos ser celosos de que toda gloria y honra le corresponda al único hombre que fue capaz de dar su vida por el pecado cometido por la humanidad, aun cuando Él mismo fue siempre libre de culpa. ¿Quién de nosotros sería capaz de de dar su vida por otra persona? Y no pregunto por la posibilidad de sacrificar esta única vida carnal de la que disponemos, a favor del vecino que saludamos por las mañanas, sino por alguien que no conocemos y vive a 10000 kms. de nosotros.

Debemos ser celosos de todo aquel que hable de un Jesús diferente al que se nos ha predicado. Ya Pablo habla de este peligro en 2ª Co 11:4:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis… “

Si como cristianos deseamos glorificarnos, por propia obra o pertenencia a determinada congregación, debemos hacerlo antes con todo aquello que manifieste nuestras debilidades, enfrentándonos a ellas para intentar ser mejores ante el Justo. Reflexionemos ante aquella situación del Pablo suplicante, que le pedía a Jesús que le retirara la enigmática espina clavada en su carne (2ªCo 12:4-9), ante lo cual, el Señor le contestó:

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Es importante puntualizar que el Hijo de Dios resucitó luego de morir por nuestros pecados, según venían profetizando desde muchos siglos antes, primero el rey David, luego Isaías, y otros más; es decir: fue la respuesta a todo un plan concebido por el Altísimo. No murió por azar, de la misma forma que los seres humanos tampoco lo haremos; hay un plan divino para la humanidad, y la dirección de la obra nos ha dado el libreto para que nosotros mismos decidamos qué papel jugaremos en esta función que se acerca a su fin.

Jesús resucitó al tercer día, no 72 horas después, como algunos plantean para desvirtuar la verdad bíblica, y sembrar la duda. Le llevaron al sepulcro un viernes y se le apareció el domingo, (Mc 16:9) primero a María Magdalena, como canto de esperanza a todos los pecadores futuros, evidenciando que con Él no hay preferencias y que estaba abierto al perdón, y luego a Pedro. Más tarde a sus apóstoles, y después, a más de 500 cristianos que le habían visto morir en la Cruz, para que sirvieran de testimonios futuros. (1ªCo 15)

La lectura que debemos hacer todos de la resurrección, es la alternativa de vida eterna para todo aquel que cree que Jesucristo es el Señor y lo confiesa con su boca. La eternidad prometida es una semilla depositada en nuestros corazones, que germinará según el abono personal; es la morada de luz a la cual se accede desde dos caminos: el amor… o el temor, en función de las elecciones del libre albedrío concedido por el Dios Padre.

El Eterno nos llama desde el amor; pero los más incrédulos también tienen su posibilidad, si a última hora una chispa del miedo a estar equivocados, les hace volver de sus errados senderos. Ahora bien, no se le puede pedir al Señor que guíe nuestros pasos si no tenemos intención de mover los pies.

Si se ansía conocer a Dios, debe creerse a sus profetas, con quienes hablaba directamente, ordenando que escribieran todo en un libro para que creciéramos en conocimiento, y su verdad fluyera totalmente, sin astucias. No se trata de convencer a nadie para vender un auto, sino de serle fieles desde el alfa hasta la omega: el ‘Yo Soy’ del Señor. Jesús enseñó que el que quisiera, le siguiera tal como Él era, y el que no, que esperara acomodado en la forma de vida elegida, hasta que volviera a pedir cuentas a todos.

La sangre de Cristo anuló nuestros pecados; Él nos llama desde el amor, la vía más rápida y segura para seguirle, ‘gratis‘, por el recto camino que nos guía hacia el acceso principal de su Sión definitivo. Sin embargo, en su misericordia, nos ofrece otra alternativa a los rebeldes, abriéndonos una puerta de servicio a los arrepentidos de habernos apartado del trayecto, para que regresemos, ya sea diagonal o transversalmente, según la distancia a la que nos hayamos alejado… aunque pagando entonces un precio de recargo, como indica Jer 30:11, repetido en 46:28, para patentizar su sanción punitiva:

“Pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

El Creador, siempre manifiesta su exhortación al arrepentimiento con promesa de perdón, a lo largo de los 66 libros que constituyen su Biblia, pues Él no desea hacernos daño, sino perfeccionarnos. Es como cuando nos presentamos a un ‘casting‘ porque aspiramos algo que se ofrece: se selecciona a los que se consideren mejores para el propósito que se trate. Si se aspira ir a la vida eterna, no podemos ser la levadura que leuda la masa, sino la harina refinada que formará parte de ella.

El Todopoderoso lleva en un brazo la vara de la corrección, dirigiéndola hacia quienes ama, no hacia los que ya han elegido la perdición; escoge a los hombres según su corazón, pues no ve al pecado, sino el potencial de bondad que acabará por destruir a este. Su otra mano está permanentemente tendida hacia el arrepentido: una castiga y la otra salva, pero el libre albedrío siempre deja al hombre la última palabra.

“Yo reprendo y castigo a todo el que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”(Ap 3:19)

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.”(Ap 22:14)

Estas fueron dos de las últimas recomendaciones del Rey de Luz; seamos cautos y aprovechemos este nuevo aniversario de su victoria sobre la muerte, para meditar en ellas: nos arriesgamos a perder mucho en este acto. Sed buenos, el Señor viene.

**********