DARWIN, EVOLUCIÓN, ADN… MOTORES QUE SE HICIERON SOLOS III

octubre 3, 2008

Esta página debería salir como simple respuesta a un debate; pero es tan importante, y hay tanto que decir, que resulta necesario que aparezca como artículo independiente.La respuesta de la defensa evolutiva, intentando convencer de que algo tan complejo como el flagelo bacteriano, pudo surgir por partes, desde una hipotética evolución puntual y sistemática, se fundamenta en los siguientes videos:

1- La Evolución del Flagelo:

2- Evolucionista intentando desacreditar la teoría de la Complejidad Irreductible, que la propia Ciencia acredita en el flagelo bacteriano.

Antes de todo, quiero aclarar que el video comienza con una frase tergiversadora, al decir: ‘Irreducible Complexity is the cornerstone of Intelligent Design.’ [La Complejidad Irreducible es la piedra angular del Diseño Inteligente.]

Como sé que es una paráfrasis malintencionada, le salgo al paso a la mayor velocidad posible, para informarles acerca de qué es lo que constituye verdaderamente ‘la piedra angular’, pues no hay nada más importante:

La piedra que rechazaron los constructores ha llegado a ser la piedra angular“.[Sal 118:22]

Un versículo bíblico, contextuado en profecía por el propio Jesucristo, siglos más tarde:

¿Nunca leísteis en las Escrituras: ‘La piedra que desecharon los que edificaban, vino a constituir la piedra angular’? Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos. Por tanto os digo, que el Reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca el fruto que él espera obtener. Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, lo desmenuzará.” [Mat 21:42-44]

Es decir, que quede bien claro: la piedra angular del Diseño Inteligente, es Jesús, el Cristo, participante directo de la Creación de Dios. Él es el fundamento, por más que se quiera hacer una chanza. Y no se engañen: cualquiera que se burle de las palabras del Señor, tendrá que responder por el intento de hacerse el chistoso a costa de su legado; pueden estar tan seguros como de que aun respiran.

Y aclarado esto, nos salimos de las Escrituras y vamos a respuestas originadas desde el propio empirismo científico, el conocimiento que la Ciencia pone en nuestras neuronas, para que razonemos, porque el motor del flagelo bacteriano no es más que uno entre MILES de evidencias, que niegan el irracional cuento evolutivo.

Por un lado, se refieren a los ‘pilus’, como evidencia de lo que se pretende; un recurso nemotécnico con el que se pretende impresionar. Pero en realidad, aunque estos apéndices filiformes aparecen en la superficie de una gran variedad de bacterias, no surgen en todas… porque así lo fija la información genética, no un proceso evolutivo sin orden ni gestión.

Los pilus son como pelos de 9 a 10 nm de diámetro; más cortos y finos que los flagelos. Aparecen en la superficie de muchas bacterias, y corresponden a evaginaciones de la membrana citoplasmática, a través de poros en la pared celular y la cápsula que asoman al exterior. Permiten la transferencia de ‘información de ADN’ de una bacteria que lo posea (donadora) a otra bacteria que no la tiene (receptora). Un proceso de transferencia de información genética, cuyas instrucciones se hallan en el programa preestablecido, inscrito y codificado en su ADN circular.

Es un mecanismo de defensa, concebido para permitir la diseminación de trazos genéticos importantes para la supervivencia de poblaciones bacterianas. Este mismo mecanismo también puede servir para mover la bacteria cuando el extremo distal del pilus se fija a un sustrato sólido.

Cardán mecánico

Cardán mecánico

Pero la bacteria, además lo que se quiere justificar en el video, posee dos motores con sus cardanes, sus filtros, sus estatores y rotores, no mencionados. Todo funcionando como un conjunto, pues un motor por sí solo, no sirve para nada si no se asocia a un sistema, menos aun dos. Y un cardán, según puede verse a la izquierda, por sí mismo, tampoco sirve para nada, si no es parte de un sistema; no se puede hablar de él como si fuera una simple enzima amorfa entre tantas, pues es un componente mecánico, con un diseño y una función propias: permite unir dos ejes que giran en ángulo uno respecto del otro. Él solo, no ejerce ninguna función.

Por otra parte, el filtro de la bacteria, está acoplado al vástago, y su función es que, cuando el líquido exterior entre en los motores del flagelo, no los obstruccione; luego, cuando el motor invierta el giro, cambia la dirección del fluido, y los posibles residuos recogidos en este, volverán a salir, manteniendo la limpieza del sistema. Toda una evidencia de diseño, que obviamente no surge si no hay una inteligencia controladora detrás.

Y un vástago, en mecánica, no es otra cosa que una varilla o barra que transmite el movimiento a algún mecanismo: como en las válvulas de climatización, que dejan pasar agua caliente o no, según esté regulada en el sistema al que pertenece, moviéndose arriba o abajo, en sentido vertical. [eje central, en la foto] Esta transmisión, en el flagelo bacteriano, no tiene ningún sentido si no forma parte del sistema; si se le retira, ocurre lo mismo que cuando se le quita a una válvula: ni abre ni cierra… ES NO FUNCIONAL.

De la misma forma, una llave reguladora NO puede ejercer ninguna función por sí sola; pues está diseñada para ‘regular’ situaciones en su entorno. De hecho, si se quita la llave reguladora del flagelo, no es que este pierda ‘eficiencia’, no es que constituya algo para ‘mejorar’ el funcionamiento del sistema… sino que este ‘NO FUNCIONA’. De modo que, habría que explicar como pudo responder el sistema, antes de la aparición de algo que se evidencia imprescindible.

Y las chaperonas plasmáticas, no son más que proteínas; así que volvemos a lo mismo, dependen de una instrucción que aparece en el ADN. Forman parte de las miles de secuencias que aparecen allí, inscritas y codificadas, garantizando que ellas surjan: de nuevo la información que prepara la vida, no la vida que surge por casualidad.

Dicho esto, sabiendo que todo proceso de construcción proteica aparece antes inscrito y codificado en el genoma bacteriano, hay que recordar que en ninguno de los dos videos se explica cómo se fueron reinscribiendo y recodificando las instrucciones, en el caso de que fueran apareciendo por partes. Es decir: cuando el flagelo no tenía motores, ¿cómo se reinscribieron y recodificaron en el ADN todas las instrucciones para que tuvieran lugar las secuencias proteicas que lograran que estos surgieran?

Y cuando el flagelo no tenía ‘cardan’, ¿cómo se reinscribieron y recodificaron en el ADN las instrucciones para que tuvieran lugar las secuencias proteicas que les harían surgir? ¿Cuando no tenía ‘llave reguladora’ o filtros o chaperonas plasmáticas proteicas…?

También plantean que el F1Fo ATP Synthase pudo surgir desde un ancestro, por sí mismo. Pero la F1F0 ATP sintasa es el motor molecular más pequeño y eficiente de la naturaleza, que cataliza la reacción de síntesis o hidrólisis de ATP… un complejo enzimático. Y las enzimas no son más que sustancias de naturaleza proteica que catalizan reacciones químicas; todas, absolutamente todas las secuencias para sintetizar proteínas, están inscritas y codificadas en la hebra del genoma.

No surgen por casualidad, para mejorar ‘algo’, sino que existe un ‘recetario programado’; un programa de ejecución, inscrito y codificado en el ADN, con todas las instrucciones para que, al final, este pequeño motor pueda emerger. Las proteínas que se convertirán en enzimas de la ATP, se forman, según esta inscripción; su instrucción no cae del cielo, luego de sepetecientos miles de millones de años, sino que aparecen en esta secuencia:

1- La orden ADN, transcrita a los ARNm, organizan las bases nitrogenadas.

2- Se forman única y exclusivamente, segundo a segundo, los tripletes o codones ordenados por los datos contenidos en el ADN.

3- Aparecen los aminoácidos, según el orden establecido en la información contenida en el genoma de la bacteria.

4- Se elaboran en el ribosoma bacteriano, las proteínas ajustadas a cada una de las 42 piezas del flagelo, motores y estatores incluidos, pues, aunque diferentes, como todos los organismos vivos, las bacterias sintetizan todas sus proteínas necesarias en sus ribosomas… también siguiendo las instrucciones que aparecen inscritas y codificadas en la hebra genómica, no por reacciones aleatorias al azar.

Eso es lo que aparece bajo el microscopio, la evidencia científica. La respuesta científica no está en decir cómo pudo surgir de la nada cada parte de ese complejo irreductible que compone el flagelo, como granizo caido del cielo, sino cómo se fueron REINSCRIBIENDO y RECODIFICANDO en el ADN, todas esas maniobras que los evolucionistas plantean que surgieron poco a poco desde el azar, para ‘mejorar’ al complejo.

Primero está la Información; solo luego se obtendrá el resultado dinámico del proceso que indican las instrucciones contenidas en tal información. Lo que vengo repitiendo desde el principio y continuaré haciendo, cada vez que se pretenda ir por las ramas. No se puede decir que ‘algo surgió’ sin más. Todo proceso metabólico en los seres vivos, es ejecutado porque ANTES APARECE LA INSTRUCCIÓN PARA CREAR VIDA, en forma de datos inscritos y codificados en el genoma.

No se puede hablar de ‘contrapeluzas epitílicas’ y ‘sinobias conceptuales’, palabras sin sentido ni lógica, como si las evidencias declararan sin duda que los distintos metabolismos suceden por azar… o simplemente, porque alguna teoría intente aferrarse a ello para no naufragar.

Hay una información en el ADN, que instruye sobre todos los pasos para que se formen cada una de las miles de proteínas que intervendrán en todo ser vivo, bacterias incluidas. Y si siguen cada una de las explicaciones con las que los evolucionistas pretenden justificar lo irracional de sus planteamientos, se darán cuenta de que jamás mencionan por ningún sitio al ADN.

Dicho de otra forma, se abstienen con toda intención de entrar al debate en cuanto a la información existente desde siempre en la hebra del ADN, con las instrucciones correspondientes a cada uno de los pasos químicos que deben llevarse, secuencialmente, para que las cosas funcionen adecuadamente… proteínas incluidas.

Es una acción lógica: tampoco se menciona la soga en la casa del ahorcado. Resulta prohibitivo.

El ADN no es una evidencia del eónico ‘paso a paso’ evolutivo, sino de programa integral e indivisible; constituye la mayor evidencia de Diseño Inteligente que jamás la Ciencia ha puesto al alcance de la humanidad. Lo inteligente y racional es seguir su huella, para ver a dónde nos lleva, no intentar desviar la atención del mundo entero, obviando su presencia en todo organismo vivo, para decir que la vida surgió porque sí.

Las casualidades consecutivas y positivas, solo ocurren en el mundo fantasioso de la teoría de la evolución de las especies. En la realidad, lo que la Ciencia ha podido comprobar, es que todo servosistema que interactúa con el ser humano, es producto de un diseño, un cálculo y una programación. Nadie podrá demostrar jamás lo contrario, por muy mala intención que tenga en sacar a Dios del programa de la vida.

Por mucho que lo intenten, nunca podrán demostrar al mundo que las instrucciones surgen por si mismas, que los diseños surgen por sí mismos, que los códigos se hacen por sí mismos ni que los programas se hacen solos. No importan los doctorados con trajes y corbatas elegantes que salgan en videos, como abanderados de una causa que cada vez más se hunde en la sinrazón y el descrédito.

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EL ADN RATIFICA Y DESMIENTE.

enero 28, 2008

Enero 28/2008

EL ADN: DEMOLEDORA EVIDENCIA DE UN CREADOR.

El develamiento de la cadena de doble hélice de la molécula de ADN, avivó la biología y resultó en una ventana abierta a muchas respuestas sobre el origen de las enfermedades que más han golpeado a la humanidad. El proyecto del Genoma humano ha sido uno de los mayores éxitos de la ciencia; sin embargo, los evolucionistas ateos lo aclaman como una prueba a favor de la evolución y un clavo en el ataúd de la Biblia.

Según ellos, este hallazgo de un orden molecular universal, que acumula y tramita información a cada nuevo embrión, ya sea vegetal o animal, ofrece una respuesta totalmente física del origen y proceso de la vida en la tierra, sin un Creador.

Para los cristianos, a diferencia de los ateos, el ADN manifiesta que existió un Diseñador que instauró esta maravillosa complejidad ‘codificada’: la información más eficiente, puesta en genes originales. Y es que, si existe un código, debe existir por tanto el ‘codificador’. ¿O es que esperan también que nos creamos que esa estupenda compilación fue fruto de sucesivas casualidades ocurridas durante miles de millones de años?

El único recurso para ‘suponer’ la procedencia del ADN, es nuestra propia deducción, pues ningún humano estuvo presente para observar. No basta explicar que el ADN ‘pudiera’ formarse de pedazos en un proceso al azar; también deben exponer su opinión sobre la fórmula de interpretación. En otras palabras, no es suficiente decir que, muchas letras situadas al azar se unen, por ejemplo, en un orden: ñasdfjadrjewwfgsdfasdfañlsdfjñ’ y que esto signifique: “La proteína tal, debe ser llevada hasta el punto ‘mas cual’.

Esta escalera de letras no significa nada, a menos que se disponga de un ‘lenguaje pre-existente‘ para poder interpretarlas. La dirección a la que debe ser enviada una proteína específica, para realizar una determinada función biológica en el organismo, tiene significado sólo para el organismo que es capaz de interpretar el código. ¿Pero, quién creó ese complejísimo lenguaje codificado universal del ADN?

El Bioquímico Dr. Duane Gish, un pionero en el movimiento creacionista, y vicepresidente del Institute of Creation Research (Instituto de Investigaciones Sobre la Creación), comenta acerca del genoma humano:

‘La genética es tan increíblemente compleja y puede ser tan maravillosamente relacionada, que definitivamente demanda un origen inteligente’.

Él explica que las células deben tener un proceso sofisticado increíble de edición para asegurar que cada gen es reproducido libre de error. Todos esos errores se infiltrarían, no tendrían sentido, y sería el final. El hecho de que se debe tener el proceso de edición desde el principio, significa que tuvo que haber sido creado para estar allí, ser eficiente, y hacer su trabajo; de otra forma, no existiría la vida.

La idea de que todo surgió por accidentes al azar, errores genéticos, etc., no responde ni a la lógica ni a la inteligencia del ser humano; no importa las impresionantes palabras que usen para convencer: filogenia, cladogramas y dendogramas, embriología comparada y fisiología comparada, métodos anatómicos, embriológicos, etológicos y ecológicos, la citología, la biología molecular, comparaciones cromosómicas, inmunoelectroforesis, precipitación cuantitativa, el citocromo c, la hemocianina, el ADN nuclear…

¿No resulta apabullante tanta verborrea, haciéndonos sentir analfabetos? ¡Cuántos recursos, tratando de anular la verdad que el mismo Creador tomó especial empeño en que quedara escrita y que fuera transmitida a todas las generaciones futuras!

“…No escuches palabrerías mundanas y vacías, ni los argumentos que opone esa mal llamada ciencia, que a algunos, por profesarla, ha desviado de la fe.” 1ª Ti 6:20-21

Si algo debemos aprender del descubrimiento de la cadena de ADN, es ‘humildad’. Tanta inteligencia y perfección debería infundirnos, cuando menos, respeto. No estamos contra la ciencia, sino todo lo contrario; los avances en la medicina, con los descubrimientos de nuevos fármacos que evitan dolor a millones de enfermos y que han convertido a enfermedades que causaban epidemias y muertes, en padecimientos curables, son un orgullo para el Señor, puesto que se han concebido para el servicio a los demás.

El primer llamamiento al que nos convoca Jesucristo reiteradamente es el amor a nuestros hermanos; el auxilio desinteresado, libre de todo egoísmo, nos acerca más a Él. También nos exhorta constantemente a que seamos  abundantes en longanimidad; es decir: entereza y constancia de ánimo absoluta ante obstáculos y adversidades.

Es como demandarnos dominio propio y valor firme ante las provocaciones, el  peligro, una desgracia… o cualquier impedimento que atente contra sus enseñanzas. Debemos defender Su credibilidad, con humildad y energía; manteniendo siempre una correcta y respetuosa actitud de comportamiento y de expresión, mientras demos testimonio.

Porque Él es la Verdad, el Camino y la Vida; nadie llega al Padre si no es través de Él… y la verdad es como el amor: solo es buena cuando se comparte; se multiplica cuando se divide.

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¡EL ADN GOLEA AL DARWIN!

enero 24, 2008

ADN: UNA EVIDENCIA IRREFUTABLE

Cuando charlamos por el móvil con alguien y le comentamos acerca del estado de un amigo común accidentado, pese a la distancia, las vibraciones de nuestra voz se transforman en oscilaciones electromagnéticas que llegan hasta su oído medio. De ahí, esas ondas pasan al oído interno, ya convertidas de nuevo en vibraciones y estimularán a las células nerviosas, la última secuencia del procesamiento del sonido. Entonces él oirá nuestro mensaje.

Luego, frente a su ordenador wireless, (sin cables) comienza a mandar e-mails a todos los conocidos que de una forma u otra se relacionan con el accidentado; de nuevo, las ondas electromagnéticas se difunden por el espacio para llevar la noticia a distintos destinos, y a veces, en distintas lenguas.

Uno de ellos, de origen parisino, recuerda a otro amigo común que está viviendo en esa ciudad; no tiene su correo electrónico, pero sí la dirección de su domicilio, así que hace una carta manuscrita, la mete en un sobre y la certifica en una oficina de correos para que llegue lo antes posible. Otro es un misionero; el correo de Internet le llega, pero en esos instantes visita una aldea indígena que se halla en un cerro lejano. El único medio de comunicación en la zona es el boca a boca, pero ha ocurrido un desprendimiento y nadie puede salir para el lugar; así que hacen una fogata y usan un patrón de señales de humo. Alguien de la aldea, capacitado para interpretarlas, se acerca al misionero y le hace partícipe de la desagradable nueva.

Ni un solo átomo ni una molécula de ninguna sustancia se movieron entre los puntos involucrados. Sin embargo, la noticia se desplazó por los itinerarios necesarios.

De esa forma tan variada se manifiesta la ‘información’; el medio de tránsito del mensaje puede ser muy versátil, pero los datos contenidos se mantendrán inalterables. Al margen de la lengua original, los informes serán los mismos, con independencia del sitio de donde provengan.

El medio utilizado, jamás será ‘la información’, sino sólo la ‘vía’ para que esta llegue.

El materialismo enseña que la materia no se crea ni se destruye, sino que se transforma; basado en este argumento, ve la vida de un ente biológico como un elemento que obedece a estrictas leyes químicas y físicas. Pero el ser vivo es algo más que química y física: es un portador de inconmensurable información. ¿De dónde salieron ‘esos informes’ que la sustentan?

Alguien podría plantear que todos los medios de comunicación usados por el hombre se subordinan a leyes químicas y/o físicas. Mas, un ordenador no escribe mensajes por sí mismo, ni un bolígrafo, ni las señales de humo salen por sí solas, si no hay antes un orden de pautas y formas. Sin embargo, una mente sí tiene la posibilidad de crear determinado paquete de datos y codificarlo de forma efectiva y universal, entendible en cualquier idioma.

Un ejemplo: a partir del momento en que un animal fecunda a otro, se comienza a formar una nueva criatura, con características muy similares a sus padres. ¿Quién dicta esa maravillosa ‘elaboración’, tan precisa y magnífica? ¿Qué patrón se sigue para que un chimpancé nazca con sus propias características, y un humano crezca también con sus peculiaridades únicas? ¿Cómo se ha trasmitido desde los ancestros de los primeros ejemplares, ese mensaje repetitivo? ¿Por qué nace un cóndor y crece como tal, en lugar de formarse un cedro?

¡Porque todos los seres vivos poseen, intrínsecamente, una información ‘codificada’ que los identifica: el ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN!

Esta molécula de doble hélice, como la conocen científicamente, es como un largo collar, arrollado en el centro de cada célula del cuerpo. Es ella quien porta los programas para la vida de un ser específico; la información que se transmite de generación a generación.

Algunos piensan que tiene vida en sí misma, pero esto es un error: es una molécula con INSTRUCCIONES para la vida. Un paquete con 12 mil millones de bits de información; datos que regulan la vida de todo ser, desde su etapa embrionaria hasta su muerte. Y  ‘no es capaz de autocopiarse’, como sugieren los evolucionistas; se necesita la maquinaria de una célula viva para hacer las copias de una molécula ADN, que ‘no es la información, sino que la contiene’. Solo es el ‘rollo orgánico’ sobre el cual se escribe el mensaje.

 La fecundación humana ocurre por la fertilización del óvulo femenino por parte del espermatozoide masculino. Así nace la primera célula del nuevo ser, llamada zigoto, que luego originará el resto de las células del organismo, por divisiones sucesivas.

Ese primer zigoto recoge la herencia contenida tanto en el óvulo como en el espermatozoide, en el ADN de sus cromosomas, y la transmite luego a lo largo de incontables divisiones. La herencia ADN del organismo humano está contenida en 46 cromosomas, en el núcleo de cada una de las células. Para ello, cada uno de los 46 cromosomas del zigoto [23 del padre y 23 de la madre] se duplicarán también en cada división celular, de modo que cada célula del organismo tenga en principio igual participación de la herencia materna y paterna. Esta división de cada cromosoma en otros dos idénticos se realiza por un proceso llamado ‘mitosis‘.

Al final, resulta una información recogida; como dos ‘collares de cuentas’ paralelos entre sí. En cada célula humana, (y en todos los organismos eucariontes), el ADN está organizado en cromosomas. Cada especie tiene un número característico: la cebolla tiene 16 (organizados en 8 pares), la mosca de la fruta Drosophila melanogaster, 8, y los seres humanos, 46. O sea,  tenemos 23 pares de cromosomas: 22 de ellos se llaman cromosomas autosómicos, y trasmiten el carácter hereditario. Los del par 23 se conocen como ‘sexuales‘ y son diferentes entre sí. (XX en el caso de una hembra/ XY en el caso del macho)

El ADN contiene un ‘programa‘ que hace que se integren dos cromosomas en cada nuevo par [trasmitirán la herencia genética al espermatozoide fecundar el óvulo]. La información contenida en uno corresponderá a la madre y la del otro,  al padre; de ahí surgirá todo el proceso de ‘elaboración’ del nuevo ser, con un ADN único y exclusivo. 

Pero no sucederá nada si no hay una maniobra de ‘lectura y transcripción’ de los datos contenidos como ‘en una receta de cocina‘, indicando qué proteínas habrán de formarse en el ribosoma, y a partir de qué aminoácidos específicos se sintetizará cada una. Vea el ADN como una cadena de letras enlazadas entre sí bajo un código extricto; a menos que sean unidas en la secuencia correcta, según ese código,  no darán ningún mensaje coherente.

Por ej.,  el escribir ‘elleavmaloniicáaodapsgaranicaheaiirlsobamo’ no dice nada, por estar codificado de acuerdo a un orden; pero si es conocido tal código, como se ha hecho en este caso, se ve el enunciado: ‘lleva el aminoácido asparagina al ribosoma.’

Por tanto, para leer el mensaje se necesita conocer un cifrado lingüístico ‘pre-existente’ así como el ‘sistema decodificador’. Y todo eso existe dentro de la célula; al igual que un artilugio fabricado por el hombre, no surge por sí mismo de las propiedades de su materia prima. Si Ud. mezcla los ingredientes básicos para elaborar una célula viva, sin información, no ocurre nada.

Las máquinas y los programas no surgen por sí solos de las leyes de la física y de la química, sino que precisan de una inteligencia que las cree. Jamás se ha visto nada complejo, surjir sólo con materia prima, tiempo y azar. El intelecto es lo opuesto al azar; si existe un código, es porque antes hubo un ‘codificador inteligente’ que lo diseñó.

Cuando los seres vivos se reproducen, pasan información al nuevo ente, que transportada en el ADN de los padres, resulta el ‘manual de instrucciones’ que le permite a la maquinaria de una célula elaborar, a partir de la materia prima, el nuevo ser viviente. ¡El milagro de la Creación!

Esto se hace combinando cromosomas de la cadenas materna y paterna; así los niños no serán fielmente iguales a sus padres y tendrán sus particularidades específicas. La información codificada en el ADN de todos los seres vivos señala directamente hacia una Creación inteligente, no hacia cambios casuísticos sin dirección ni orden.

La información genética de un ser tiende a alterarse (mutaciones generacionales); de ahí las anomalías físicas o psíquicas de los individuos que se ven afectados, pero nunca que se ha incrementado,  ha  generado nuevos órganos, con funciones específicas, sino que ha sido para generar caos, enfermedad y/o muerte.

Como la cadena es doble (madre-padre) a veces uno de los dos genes prevalece sobre el mutante y se da un tipo de auto corrección paliativa, como por ejemplo, arcos bucales con menos dientes, pero que no impiden la función de la dentadura. (Mi caso específico: nunca me nacieron los incisivos superiores y dos premolares salieron desde el lateral del maxilar; hubo que extraerlos pese a estar en buen estado)

De regresar en el tiempo a lo largo de la línea genética de cualquier ser vivo, los humanos por ejemplo, veríamos como patrón general una mejora genética gradual en la medida que retrocedemos, pues siempre hay merma de información a partir de varias generaciones.

Ninguna población es infinitamente vieja ni contiene información infinita, por lo tanto, tuvo que haber un punto en el tiempo en el cual el primer programa surgió sin otro pre-existente; es decir: el primero en su especie, sin padres. Porque la evidencia es una: si existe una cadena de ADN ‘codificada’, debe también existir alguien que la ‘codificó’.

Razonando con inteligencia, la perfección biológica de la Naturaleza entera, en toda su diversidad, no pudo haber surgido caóticamente espontánea, sin el ADN, guía de procesos específicos, calculados y establecidos de antemano. Si la evolución quiere dar otra explicación que la del Diseño Inteligente bíblico, más que abordar la explosión casuística de vida a partir de un alga unicelular, debe decir cómo esa alga trasmutó en la compleja célula eucariota que constituye a más de un millón de animales y casi otro millón de plantas. 

¿Por qué no presentan ‘sus pruebas’  de un procariota adquiriendo los orgánulos solo visibles en la célula eucariota? Eso jamás ha podido ser comprobado en ningún laboratorio del mundo; y hay microscopios desde el año 1600.

No podemos decir que el hombre evolucionó del mono y que este provino de una especie de alga marina ‘unicelular’ que llegó a la tierra, dando origen a la biología; a la vida… transformándose por sí misma en árboles, arbustos, aves, peces, cuadrúpedos, chimpancés… y ¡dinosaurios! De organismos simples a complejos, por sí solos. Eso es menos inteligente que decir que la inmensa complejidad de la suma de entes biológicos existentes, plantas y animales, es producto de un diseño bien definido. Hay demasiada complejidad en la información ADN, para suponer que somos producto de una evolución azaroza, sin orden ni programa.

¿Cómo es posible que el mundo no ‘Vea’ la locura de esa definición? Está ciego y sordo. ¡Todo es tan simple! Solo tenemos que mirarnos a nosotros mismos por dentro. ¿De verdad puede alguien creer que este laboratorio tan complejo y cronometrado como el nuestro puede haber surgido de un caos, por generación espontánea? ¡Venga ya!

Esto me recuerda lo escrito en Ro 1:18-20:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa’

¡El código del ADN es una prueba irrefutable de que no procedemos del ‘caos’, sino del ‘orden’ cronometrado por una mente infinitamente superior a la humana: la del Creador! Es el sello de Dios.

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¡HALLADA LA COSTILLA DE ADÁN!

enero 22, 2008

Enero 22/2008

ADÁN Y LA COSTILLA ‘PERDIDA’

Este artículo es sobre un relato hallado en ‘Respuestas en Génesis’, que deseo compartirles por lo curioso e instructivo que resulta, y que concluye con mis comentarios personales:

‘En Mayo del 1999, un inesperado impacto frontal contra un tanque de combustible completamente lleno, a velocidades de vértigo por la autopista, casi a 180 Km/h me obligó a vivir  una experiencia que a nadie le deseo. La sorpresa fue haber sobrevivido a ello, al igual que mi hija Lisa, entonces con 11 años, quien milagrosamente escapó ilesa; claramente, Dios tenía otros planes para mí.

Durante los 5 meses y medio en el hospital, y durante años después, sufrí una serie de operaciones para reconstruir varias partes de mi cuerpo, especialmente los huesos de mi cara. Como resultado directo del accidente, tuve un total de 55 sesiones de cirugía bajo anestesia general; aunque la mayoría no involucró extracción de costilla.

Estas operaciones a menudo requirieron usar mis propios huesos para hacer injertos. Yo notaba que el cirujano plástico siempre volvía al lado derecho de mis costillas, de hecho a través de la misma cicatriz horizontal, para tomar más, con vista a la reconstrucción. Un día le pregunté por qué nunca se le agotaba el hueso. Me miró vagamente y me explicó que él y su equipo extraían la costilla entera cada vez. ‘Dejamos el periostio intacto, así que normalmente la costilla crece de nuevo.’ El ‘periostio‘ es una membrana fibrosa pegada a los huesos, que sirve para su nutrición… y renovación.

A pesar del hecho de haber sido entrenado y de haber practicado como médico, estaba intrigado; nunca antes me había dado cuenta de eso. El periostio (el significado literal es ‘alrededor del hueso’) es la membrana que lo cubre; la razón por la que se te queda ‘algo‘ entre los dientes cuando muerdes un muslo de pollo, por ejemplo. Contiene unas células llamadas ‘osteoblastos‘, productoras de la sustancia ósea, que regeneran el hueso. Sobre todo en los jóvenes, el periostio de la costilla tiene la admirable capacidad de regenerar hueso, quizás más que cualquier otro del cuerpo.

Los cirujanos toráxicos extraen costillas de forma rutinaria, y estas vuelven a crecer, por completo o en parte. Depende del cuidado con el que es extraída; necesita ser ‘pelada‘ de su periostio para dejar la membrana lo más intacta posible. Una razón importante por la que la costilla es ideal para la regeneración, es que los músculos intercostales ligados a ella le proveen un flujo de sangre. Cuando oí al cirujano, pensé de inmediato: ‘¡qué bien, Adán no tuvo que andar por ahí con un defecto!’ En Génesis 2:21, refiriéndose a la creación de Eva, leemos:

‘Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.’

Sorprendentemente, muchos crecen creyendo que el hombre tiene una costilla menos que la mujer. Tienen el mismo número, por supuesto. Algunos anti-creacionistas han usado el hecho de que a los hombres no les falta ninguna costilla para burlarse de un Génesis literal.

Antes de mi accidente, si alguien me preguntaba sobre esto yo le respondía algo así:

‘Si su padre perdió su dedo en una sierra circular, ¿esperaría usted que todos sus hijos tuvieran un dedo menos? ¿O todos sus hijos, pero no sus hijas? Claro que no. Las instrucciones del ADN que son pasadas de un padre a un hijo van en forma de código, como un escrito; remover una costilla (o un dedo) no cambiaría las instrucciones en el código, así que toda su descendencia tendrá todas sus costillas (o dedos).’

Mientras todo eso es verdad y pertinente, esta información sobre la regeneración de las costillas añade una nueva y fascinante dimensión. Dios diseñó la costilla junto con el periostio y los osteoblastos contenidos en ella: los encargados de su regeneración, pues la célula ósea, como el resto de las células del cuerpo, envejece y necesita ser renovada continuamente. Él sabía con seguridad cómo extraer una costilla de manera que creciera de nuevo, justo como las costillas lo hacen hoy; sin requerir ningún tipo de milagro especial, pues el milagro ya fue manifiesto en el origen de la ‘creación’ del hombre.

Mi Comentario: ¿Por qué no hizo a la mujer de la misma forma que al hombre, del polvo? La respuesta es obvia: Para que todos, hombres y mujeres,  fuéramos descendientes de Adán, incluso Eva, la madre de la humanidad.

El poder y sabiduría de Dios se ratifica en toda la Naturaleza; pero si nos circunscribimos a la vida animal, esta evidencia se palpa desde el enigma de la concepción: un espermatozoide fecunda un óvulo y automáticamente se inicia un proceso mágico de diferenciación de la célula; la apertura de operaciones extremadamente complejas, responderán al diseño de condiciones exigidas a cada futuro órgano de la precisa maquinaria que constituye al ser vivo. Y es infalible, pues cada ser humano y cada animal, marino o terrestre, ya sea insecto, cuadrúpedo, reptil o ave, tendrá su propia complejidad… ¡y nunca serán compatibles fuera de cada especie! ¿No es un clarísimo ejemplo de diseño autonómico?

Con respecto al embrión de hombre, lo que será hueso, primero deviene en tejido óseo y lo que será carne, se convierte en tejido muscular. Su cuerpo tendrá funciones de todo tipo, ‘dirigidas’ por un cerebro mediante un complicado entramado de nervios y conexiones micro eléctricas muy variadas: los minúsculos, pero maravillosos circuitos neuronales.

Para que sea perfecto, es necesario que el futuro ‘software’ de la máquina extraordinaria que resultará al final, se subdivida en dos: el sistema nervioso central, con todas las ramificaciones necesarias desde el eje del cuerpo que es la columna, y el sistema periférico que controlará el pensamiento, la digestión, señales de hambre, de dolor, la inteligencia, etc. Además, si el nuevo ente biológico será bípedo, precisará un elemento regulador del equilibrio; y el Creador entonces le dota del cerebelo, que cumplirá esas funciones.

También diseñó y creó el resto de órganos que conforman el ‘atlas humano’. Es obvio que ‘calculó’ la energía necesaria y la corrección precisa ante el inexorable desgaste celular por oxidación, a partir del momento en que el embrión se desarrolla, llega a su edad adulta y muere. Pero quizás la mayor maravilla de esta creación, sea la gigantesca cadena de ADN de la que dispone todo ser vivo; tan inmensamente compleja y larga, que fue preciso ‘codificarla’ inteligentemente, de forma que todas las órdenes hagan su aparición en el justo momento y escogiendo el órgano preciso entre  muchos con los que cuenta el ser humano.

¿Más, cómo podrá el feto de sólo unos centímetros, llegar a adquirir una estatura superior al metro cincuenta y los 50-100 kilogramos que alcanzará más tarde, en su edad adulta?

¿No les parece que todo resulta muy complejo como para que la teoría de la evolución, que defiende un ADN casuístico logre conseguir tales resultados? A mi inteligencia, de coeficiente normalito, le resulta imposible aceptar esa respuesta. ¿Y a la suya?

No lo dude; somos un objeto de creación: fuimos diseñados, calculados y ‘creados’. Nos lo dice el propio Creador. ¿Es que no les resulta esta solución la más confiable?

El periostio le permitió a Adán recobrar su costilla y tener su caja toráxica perfecta; hasta su muerte, dispuso del mismo costillar que nosotros poseemos hoy en día.

El milagro especial fue la creación de Eva a partir del hueso y la carne. ¿Por qué de esta manera, por qué no directamente del polvo de la tierra, como el primer mortal?… Para que todos nosotros, incluyendo a Eva, estemos relacionados con Adán. De esta forma los millones de mujeres de la actualidad pueden sentirse identificadas directamente con él y, por supuesto con el postrero, que vendrá a buscar a todos aquellos que le hayan sido fieles: Cristo Jesús, para que disfruten junto a Él de Su reino eterno.

‘Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.’ (1ª Co 15:45)

Podemos tener órganos más chicos o más grandes, pero desde luego que a nadie le falta nada; mucho menos, una costilla.

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