RESPUESTA A 10 CAPCIOSIDADES ANTICRISTO.

junio 26, 2012

Junio 26/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

A partir de hoy, en varios artículos, debido a su extensión, se dará respuesta a  10 capciosidades lanzadas a la red por quienes, de forma inconsciente o consciente, se han convertido en seguidores del antiCristo:

1-¿Por qué insisten en que Dios es amoroso y misericordioso cuando, en las conquistas de Israel del antiguo testamento, este ordena específicamente a su pueblo elegido que masacre a sus enemigos; sin mostrar misericordia hacia hombres, mujeres, e incluso niños y animales?

2-¿Tiene sentido pretender, como hace la Biblia, que el pecado puede ser perdonado por arte de magia transfiriendo la culpa de una persona culpable a una inocente y posteriormente castigando la inocente?

3-¿Por qué la Biblia muestra a Dios manifestándose de formas dramáticas y realizando milagros evidentes ante los ojos de los no creyentes? ¿Por que no sucede nada parecido hoy en día?

4-¿Por qué un gran número de cristianos siguen creyendo en el inminente fin del mundo cuando el Nuevo Testamento dice claramente que el Apocalipsis iba a ocurrir 2000 años atrás?

5-¿Por qué los cristianos creen en el alma cuando la neurología ha encontrado pruebas claras de que el sentido de identidad y la personalidad pueden ser alterados por cambios físicos en el cerebro?

6-Si ofrecer la salvación a través de Jesús siempre estuvo en los planes de Dios, ¿por qué no envió a Jesús desde el principio, en lugar de confundir y engañar generaciones de personas mediante la creación de una religión llamada Judaísmo que, según Dios mismo sabía de antemano, no sería la adecuada?

7-La Biblia dice que Dios no desea que nadie perezca, pero también afirma que la mayoría de la humanidad terminará en el infierno. ¿No quiere decir esto que el plan de salvación de Dios fue un fracaso? Si este trágico resultado se considera un éxito, ¿que contaría como un fracaso?

8-¿Por qué Dios no creó los seres humanos de tal manera que libremente deseen hacer el bien, eliminando así la necesidad de crear un infierno para atormentar eternamente a los impíos? (Si la idea le parece imposible o contradictoria, acaso no es esta la situación que se da en el cielo?)

9-(Para fideístas o personas que dicen que la fe se auto-justifica) ¿Es justo o racional por parte de Dios ocultarse a sí mismo de modo que sólo pueda ser conocido por fe, y aparte de eso insistir en que cada ser humano le encuentre escogiendo la única correcta entre cientos de incompatibles religiones?

10-Si usted tuviera el poder de ayudar a todas las personas que sufren o que pasan momentos de grave necesidad, ¿estaría dispuesto a hacerlo? De ser así, ¿por qué Dios no lo hace?

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Estas son las preguntas con las que se pretende torpedear la Verdad del amor de Dios. Pero, antes de responder, hagamos la más importante: ¿Por qué Dios es tan estricto? ¿No será que le obligaron a serlo? Veamos:

En el mundo espiritual, mucho antes de la aparición del ser humano, todo era armonía y ‘buen rollo’. Pero sucedió algo: Dios decidió dar a todos los ángeles la oportunidad de poseer un cuerpo de carne y huesos, como Él, y ello ocasionó gran ilusión y revuelo en el mundo angelical. El Creador diseñó un plan para ello… y empezaron los problemas de desobediencia.

En asamblea celestial, Lucifer se ofreció a sí mismo para gobernar a los hombres con poder y autoridad de Dios: espíritus a los que se les borraría la memoria de su vida celestial antes de ‘nacer’ en cuerpo de carne y huesos, para vivir un estado de “probación”. Es más complejo que esto, pero así es suficiente para entender lo que somos en realidad.

Por tal razón es que vemos en Génesis 1:26 que el Señor dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”; y por la misma razón vemos que Jesús, una vez resucitado, dijo a sus incrédulos apóstoles en Luc 24:39: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.”

A Dios no le gustó el propósito de Lucifer, y decidió enviar a Jesús para que efectuara el plan divino según la voluntad del Padre. Entonces Lucifer, uno de los ángeles principales, lleno de soberbia y vanidad, seguido por la 3ª parte del mundo angelical (miríadas), se rebeló contra el Creador y provocó una contienda en los cielos de dimensión catastrófica. Fue vencido y enviado en espíritu a este planeta, junto con sus huestes, y a partir de entonces se le llamó: satán, diablo, el maligno, etc.

Desde aquello se convirtió en el antiCristo, y con capacidad para leer en el corazón la debilidad del humano, le somete a tentación según inclinación personal. Así intenta truncar el plan de Dios en el proyecto dado a Jesús: dar vida eterna en reinos celestiales según obediencia a Sus preceptos.

Dios prueba los espíritus, para decidir según actitud, luego del juicio final, qué reino ocuparán en esa eternidad a la que constantemente se refirió Jesús, hablando en plural del reino ‘de los cielos’. Y es que habrá varios; cada cual con su propia ley y nivel de exigencia; y cada uno de nosotros vivirá su eternidad en aquel de ellos que le corresponda por conducta y obra en la tierra. Pablo habla de esa pluralidad celestial en la Revelación de 2Co 12:2:

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.”

Tercer cielo, o sea: hay dos más. Y ahora, sabiendo que Dios es estricto para evitar otra futura contienda en los cielos, se responderá la 1ª pregunta lanzada por el antiCristo:

1-¿Por qué insisten en que Dios es amoroso y misericordioso cuando, en las conquistas de Israel del antiguo testamento, este ordena específicamente a su pueblo elegido que masacre a sus enemigos; sin mostrar misericordia hacia hombres, mujeres, e incluso niños y animales?

Dios es amoroso y misericordioso, porque solo hay que arrepentirse del pecado, pidiendo perdón a Jesús, bautizándose en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo… y se es perdonado. Aunque luego hay que continuar siendo obediente, pues reincidir en el pecado es igual que intentar burlar a Dios, no valorando la gracia recibida.

La frontera de la misericordia tiene dos barreras: arrepentimiento, y obediencia. Un padre humano premia o castiga la conducta de sus hijos. ¿Por qué criticar a Dios por ello? Es como ese padre que ve al hijo en algo malo repetitivamente, diciendo cada vez: ¡Juanito… juum!, pero Juanito, dale que te pego, haciendo lo que al padre no le gusta. Llega el momento que el padre se ve obligado a castigarle, según lo que haya hecho.

Se dirá: ‘ningún padre mata a su hijo’; y es cierto… porque ninguno tiene poder sobre la muerte, excepto Dios. Ese tránsito parece algo aberrante: el clímax de castigo. Sin embargo, lo peor no es la muerte en sí, sino llegar al infierno con estigma de pecado (salvo los niños, inocentes). Por orgías, corrupción, hechicería, sacrificios de sus hijos a dioses extraños (en realidad demonios), etc, recibieron escarmiento. Y los que quedaron vivos, incluso judíos, conocieron el riesgo de la rebeldía. De hecho, la historia recoge que no ha habido en el planeta pueblo más castigado que el judío, varias veces condenado por sus pecados a desolación y destierro.

Jesús lo profetizó en la parábola del criado y su amo, Luc 12:43-49:

Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, le halla cumpliendo con su deber. De veras les digo que el amo le hará encargado de sus bienes. Pero si ese criado, pensando que su amo va a tardar en llegar, comienza a maltratar a los otros criados y a las criadas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, el día que menos lo espere y a una hora que no sabe, llegará su amo y le castigará, condenándolo a correr la misma suerte que los infieles. El criado que sabe lo que quiere su amo, pero no está preparado ni le obedece, será castigado con muchos golpes. Pero el criado que sin saberlo hace cosas que merecen castigo, será castigado con menos golpes. A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más. Yo he venido a prender fuego al mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!

Jesús vino para sufrir en su carne el pecado de la humanidad y limpiarlo con su sangre. Las ofensas, vejaciones, escupitajos, latigazos, la corona de espinas, su crucifixión, lanzada en su costado, y su muerte, fueron su ofrenda a Dios para recibir a cambio el Poder del perdón sobre el pecado.

Seamos fieles a Él, y Él será fiel. Seamos compasivos y misericordiosos con los demás, y podremos comprobar en nosotros mismos que su misericordia no es un cuento, que es real, que es efectiva, y Salva.

En los próximos artículos, las siguientes 9 respuestas al antiCristo.

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IGLESIA POLÍTICAMENTE CORRECTA: INFIEL A CRISTO.

marzo 2, 2012

Marzo/2/2012

“Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra; pues les aseguro que el Hijo del hombre vendrá antes que ustedes hayan recorrido todas las ciudades de Israel. Ningún discípulo es más que su maestro, y ningún criado es más que su amo.” [Mat 10:22-24]

El serllamado para servir a Dios, oyéndole, recibiendo sus visiones, o estudiando Su Palabra, contrae responsabilidad. La fiel ejecución del compromiso es más importante que el tener o no éxito en la misión.

Jeremías, que hablaba con Dios, y se le quejó por dar solo malas noticias, fue elegido como vigilia. De no haber dado Sus mensajes al mundo, habría sido responsable del destino de los oyentes. Al proclamarlos cumplió su deber, aun si el receptor lo ignoró. Pero no solo los profetas son centinelas; todo cristiano lo es. Si callamos ante algo que sabemos en el corazón que está mal, pecamos de tolerantes. Caer pesado es lo de menos, lo único importante es ser fiel a Cristo, al Espíritu Santo, y por ende, al Padre Celestial. Es más fácil pasar un problema a la próxima generación que enfrentarlo con valor; pero se responderá por cada dejadez.

Eze 13:1-23 habla de condenación a los falsos profetas. Sus mensajes eran lisonjeros, decían lo que la gente deseaba oír; pero con ellos les condenaba al ostracismo, no a la perfección. Pese al ánimo consolador, estaban errados. La falsa paz que propugnaban caería sobre ellos; la tolerancia animosa puede hacer que se esté animosamente equivocado. Dar falso consuelo y falso sentido de seguridad es un error. Ejemplos:

Eze 13:5 No habéis subido a las brechas ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Javhe… 8 Por tanto, así ha dicho Javhe el Señor: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Javhe el Señor. 9 Estará mi mano contra quienes ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Javhe el Señor.

Eze 13:10- Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz’, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto, 11 di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá.

Eze 13:12 Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: ‘Dónde está la embarradura con que la recubristeis’? 13 Por tanto, así ha dicho Javhe, el Señor: Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir. 14 Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Javhe. 15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la cubrieron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron, 16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Javhe, el Señor.

Sobre esto mismo alertó Jesús cuando dijo en Luc 6:46-49:

“¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.”

Si Cristo es el único camino hacia Dios, no se pueden contemplar otros caminos. Hay que hacer las cosas como Él dejó escrito que se hiciera, y hay que decir lo mismo que Él dijo. Si se habla de paz y amor, hablemos según Cristo, no según la gloria de hombres absortos en la complacencia del falso nirvana eclesiástico, ajenos a la amonestación que el Señor legó a su iglesia a través de su mensaje de Apo 2, repetido siete veces: ”

El que tenga oídos oiga lo que el Señor dice a las iglesias.”

¿Qué nos pasa a todos? ¿Se nos han caído las orejas? ¿O acaso hemos permitido que el diablo ponga tapones cada vez que a él le interese?

Ezequiel 33 es otra advertencia sobre la responsabilidad ante Dios:

Eze 33:2-9 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: ‘Impío, de cierto morirás’; si tú no hablares para que se guarde de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

Estos augurios explican que una comunidad no puede escapar del juicio por su culpa, confiando en la justicia de algunos de sus miembros. Una sociedad corrompida por alguna impureza, por pequeña que fuere, no puede esperar ser exonerada en razón de tener unos pocos santos en su medio; de la misma forma que no puede expiar una familia con algún grado de impureza el tener un antepasado piadoso.

El concepto de purificación se presenta vagamente; la corrupción se enseña de forma inocente, como ‘pecadillo‘ sin importancia; está tan arraigada en la sociedad que solo se hacen pequeñas modificaciones en el actuar. Se trae el mundo a la iglesia y se intenta, con gloria de hombres, compatibilizar ambas; mas eso es contaminación, no purificación. Es intentar estar con Dios y el diablo al mismo tiempo, sabiendo que lo puro no puede habitar con lo impuro. Esa frontera debe ser clavada en el corazón de cada cristiano.

Se hacen las cosas al revés. Cada templo de Dios debe purificarse para luego llevar al mundo la asepsia. Y debe hacerse sin importar lo pequeño que sea, pues por costumbre vemos que a Él le gusta sorprender con lo pequeño: entre Caín y Abel, eligió al menor; también José fue el penúltimo de sus hermanos, y luego, Efraín más pequeño que Manasés, fue el bendecido por Jacob. David también era el más pequeño, y sin embargo, fue el elegido para reinar. Jesús, coronado como rey del mundo, nació sin embargo en un pequeño pesebre, en la pequeña aldea de Belén.

Purifíquese la iglesia pequeña, y verá la acción de Dios derramarse con poder sobre ella; será ejemplo ante los inmensos templos donde habite la gloria humana. Pongan al Señor a prueba en esto y lo verán.

La corrupción de una sociedad suele ir más allá de lo individual. Puede llegar a ser parte de las instituciones de esa sociedad; y no solo las civiles, sino también las religiosas. Se aceptan prácticas como dogma de conducta porque se divulgan según tradiciones apoyadas por jerarquías eclesiásticas. Pero eso no justifica tales prácticas; Jesús habló de ello en varios versículos; por ej., en Mat 15:3:

“¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?”

Y en Jn 12:42-43:

“…aun muchos gobernantes creyeron en Él; mas a causa de los fariseos [sus tradiciones] no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.”

Asimismo en Ez 22:26 el propio Dios dice:

Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.

Somos vulnerables; la muerte física nos espera sin remedio para separar al espíritu del cuerpo. Y el cuerpo, materia corruptible, se volverá polvo; pero el espíritu es eterno, así que: ¿dónde esperará el regreso de Cristo? Por albedrío, cada cual decidirá por sí mismo; solo hay infierno y Paraíso, y este último no admitirá un espíritu sin perfeccionar, pues, por ley de Dios, lo mundano no puede convivir con lo divino. Quien lea entienda; y quien no entienda, doble sus rodillas y ruegue a Dios discernimiento sobre esto.

Yo lo he hecho… y tuve respuesta: La pureza se allega a la pureza; la corrupción a la corrupción. Debido a que un gramo de levadura leuda toda la masa, no se admitirá pureza al 95%; si hay algún % impuro, cualquiera que sea, deberá depurarse en fuego. ¡Purifiquémonos para poder esperar al Señor en el Paraíso del 100%!

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LA FAMILIA: UN PROYECTO DE DIOS.

enero 6, 2012

Enero 6/2012

Siempre he defendido que la muerte física no es más que un salto hacia otras dimensiones y niveles de vidas eternos. Y hoy digo que tal realidad se experimentará en uno de cuatro reinos distintos, en función de los logros y/o errores familiares o personales:

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Como el Padre Celestial es inmutable en sus planes, y como tras un diseño siempre hay un propósito, obrará según Su Plan inicial. Los astrofísicos dan fe de proyecto: astros con 25 órbitas distintas, cada uno fiel a la suya, inalterable en el tiempo. No ha sido vista ninguna fuerza del espacio turbando ni uno solo de los millones de recorridos independientes trazados por infinidad de astros en movimiento. Evidencia de cálculo, no de azar, pues pese al riesgo de colisión, no hay accidentes. El albur no asegura la armonía y colocación interestelar que existe; el orden fue el inicio del Plan.

La colosal fuerza que mantiene ingente cantidad de astros en su sitio es una flecha que señala a una inteligencia al control. Se especula sobre ello, se asusta al mundo discurriendo sobre choques astrales, pero las estrellas caerán solo cuando el Padre del Universo decida llegada la fecha del cumplimiento de los tiempos; el momento apocalíptico anunciado por Jesús de Nazaret poco antes de ser crucificado.

En la Tierra sobrecogen las noticias sobre tsunamis en distintas partes. El mar se ríe con poder descomunal de regios barcos, largos trenes, pesados e inmensos camiones de 30 ruedas, y aviones comerciales; entra a la ciudad, les apiña a todos y les incrusta contra edificios. Luego, como si no hubiera ocurrido nada, retrocede a ocupar el nivel asignado desde el principio de la Creación; obediente, hace cumplir la profecía también lanzada hace dos milenios por Jesucristo: catástrofes naturales como señales pre-apocalípticas, que advertirían al ser humano de la cercanía del fin.

Las empresas del Padre Celestial son indelebles: anteceden al tiempo y le sobreviven; persisten en él y/o a pesar de él, pues su Kairos es eterno. Y Su Plan familiar también se cumplirá, guste poco, mucho o nada. Desde Adán [primer patriarca], seguido por Noé, sus hijos y nueras [únicos en subsistir al diluvio], la diáspora cuando Babel, y hasta hoy, cada patriarca y su familia forman la célula básica social. Ej: Dios previó como sería la constitución de la nación árabe, cuando dijo en Gen 17:20:

 “Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.”

Plan con cumplimiento luego, en Gen 25:16 “Estos son los hijos de Ismael, y estos sus nombres, por sus villas y por sus campamentos; doce príncipes por sus familias…

Asimismo, Gen 35:22 fija el plan de la nación judía en Jacob, llamado luego Israel: “…Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce…”; y en Gen 49:28 “Todos éstos fueron las doce tribus de Israel…

O sea, los hijos de Jacob [Israel], con sus respectivas familias. Y siglos después Dios aun dejó patente que actúa según Su plan eterno familiar, cuando instruye a Moisés sobre todo el orden de su templo. En Exo 28:21 ordena:

Y las piedras serán según los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus.”

Ese número doce surge 165 veces en alegoría bíblica: las 12 tribus de los patriarcas hijos de Jacob [Gen 49]; los 12 gobernadores de Israel [1ªR 4:7]; los 12 bueyes de bronce, en época de Salomón, sobre los que descansaba la paila del templo [1ªR 7:44]… y así hasta el 586 aC, el destierro en Babilonia, donde Eze 47:13 expresa:

“Así ha dicho Jehová el Señor: Estos son los límites en que repartiréis la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel..

O sea, el mismo proyecto de Dios según patriarcas tuvo vigencia durante milenios, y aun continúa: Jesús eligió a 12 discípulos, siguiendo ese plan eterno. Apo 7 habla de los “sellados”: 12 tribus, mientras Apo 12:1 cita la corona de 12 estrellas. Apo 21:12 presenta la Jerusalén celestial como una ciudad circundada por un inmenso muro con 12 puertas; y por último, el enigmático Apo 22:2:

En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.”

Pero: ¿Cuál es el Proyecto en sí? Este: ¡Hay un reino exclusivo para la familia fiel! Morarán junto a Cristo y al Dios Padre con el más alto privilegio, en el tercer cielo del que habló Pablo en 2ªCor 12:2

Así que ya pueden deducir la importancia que tiene ante Dios el hacer las cosas aquí según su Plan; quien lo viole, quien quiera vivir a su aire, podrá disponer de albedrío para ello… pero deberá acarrear con la consecuencia de quebrantar los estatutos del Creador, pues Su amor es paralelo a Su Justicia. Las mujeres que decidan tener hijos por sí mismas van contra Cristo, los matrimonios divorciados también. Y por último, como no, y con mucha más razón por ser proyecto antinatura, la unión homosexual no tendrá ni la más mínima posibilidad de ser contada como familia. Quien altere el orden sempiterno irá junto a los infieles citados por Jesús en Apo 22:15:

Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.”

Ni uno será justificado; los justos irán al mismo Paraíso que cita Jesús en Lc 16:20, la anécdota de Abraham junto a Lázaro, el mendigo cuyas llagas lamían los perros, y cuyo nombre se reconoció en el cielo. El mismo prometido a Daniel, en Dn 12:13. En paz y felicidad se espera allí la gloria final dada cuando el Jesús Juez ponga en orden todas las cosas, pues la casa de Dios será una casa de orden. Mas los otros irán al infierno, como el rico sin nombre de la anécdota, por no estar inscrito en el Libro de la Vida. Quien no acepte la ley de la Plenitud, deberá someterse a la del martirio.

“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán Su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” [Jn 5:28-29]

Gracias a la resurrección de Cristo, todos resucitarán. Quien vivió fiel a Su legado irá a la resurrección de los justos, y quien halló siempre justificación en gloria o teología humana para violar estatutos del Señor, aunque finalmente sea salvo también será reo del anticristo hasta su venida. Así como se funde el metal en el crisol para librarlo de su escoria, así tendrán que ser acrisolados para su redención. Quien gracias al amor sea salvo pese a haber pecado, por Justicia será purificado en el averno hasta el juicio, cuando Cristo venga a redimirlo, estableciendo los reinos post apocalípticos:

1er Reino: Celestial. En el juicio final cada familia salva, elegida para este imperio de gloria, será asignada a una de las 12 tribus; ya por descendencia genética real [hubo varios éxodos judíos intercontinentales, el último en la 2ª Guerra Mundial], o por concesión divina: familias gentiles que buscaron en Cristo su salvación, se bautizaron sumergidos en el agua, en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, y luego fueron fieles a Sus Mandamientos hasta el final, lavados de todos sus pecados.

O sea, ese reino de Plenitud lo habitarán familias constituidas por matrimonios sellados por el Espíritu Santo ante Dios en el Templo, que fueron fieles a Cristo ante el mundo, inculcando en sus hijos la Moral y Cívica cristianas, leales hasta la muerte, venciendo por la fe. Morarán en la eterna presencia de Dios, Cristo, y los ángeles, con el más alto grado de gloria, pues serán ‘dioses’, tal cual está escrito en Salmos 82: 6:

Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo…”

 Recordado por Jesús en Jn 10:34:

‘Jesús les respondió: “¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?”

Por tanto, todas las cosas serán suyas, y vencerán todas las cosas, y serán de Cristo, y Cristo de Dios. Sus cuerpos serán celestiales; y aunque enigmático para la inteligencia humana, tendrán carne y huesos perfectos, tal como cuando Jesús Resucitado se apareció a los discípulos, según testimonia Luc 24:39:

Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.”

2- Reino Terrestre.- El segundo reino de gloria tiene matices. Luego del juicio, acogerá los espíritus de las personas con pecados menores, confinadas a prisión de infierno por morir sin Cristo, que luego le aceptan siendo espíritus. Y a quien murió sin la ley; entre ellos los seres cegados en vida por las artimañas del enemigo de Dios que sufren castigo en el averno, cedidos un tiempo al poder de satanás hasta que el Señor les llame. También cristianos que no fueron valientes en dar testimonio de Jesús ni seguirle, o se avergonzaron de Él entre los hombres, por lo que no obtienen la corona en el reino de Dios. Todos recibirán una porción de la gloria del Hijo, mas no la del Padre; por tanto, serán cuerpos terrestres, y no celestiales, con menor gloria.

3er reino: Telestial. El más habitado; serán tantos como estrellas: “Muchos son los llamados, mas pocos los escogidos” [Mt 22:14]. De ellos, el Señor dice:

Todos doblarán la rodilla, y toda lengua confesará al que se sienta sobre el trono para siempre jamás; porque serán juzgados de acuerdo con sus obras, y cada cual recibirá conforme a sus propios actos, con dominio correspondiente en las mansiones que están preparadas; y serán siervos del Altísimo, más a donde Dios y el Cristo moran no podrán ir, por los siglos de los siglos”.

Son los que no aceptan el Evangelio de Cristo ni en vida ni después de muertos, dejándose arrastrar por el falso ‘modernismo humanista’ y la seudo ciencia… sin difamar del Espíritu Santo. Y los mentirosos, hechiceros, adúlteros, fornicarios… todo el que ama y obra mentira y se goza haciendo el mal a otros. Al no haber optado por Jesús, no podrán esperar el juicio en el Paraíso sino en el infierno, sufriendo mucha agresión y castigo de las huestes del maligno desde el mismo instante de morir. No serán redimidos del diablo hasta la última resurrección, luego del final apocalíptico, en el Milenio, cuando el Cordero de Dios, el Juez que vendrá, cumpla su obra.

4º reino: Infierno. Quienes tomaron testimonio de Jesús y le aceptaron al inicio, incluso bautizándose, pero se dejaron seducir por satanás con daño a la Verdad, desafiando el poder del Señor, crucificándole de nuevo. No habrá perdón para ellos. También todos los demás que se negaron a aceptarlo en cada una de las ocasiones que tuvieron para ello.

Padecerán la ira de Dios en la venganza del fuego eterno, por haberse dejado cautivar por el enemigo perpetuo, desoyendo la llamada bíblica del amor y la razón, abierta y lista  siempre al perdón, así como las reiterativas advertencias de Sus mensajeros.

Estos son los reinos que esperan a la humanidad. El próximo artículo presentará la Palabra de Jesús clarificando estos proyectos.

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¿CUAL ES EL DESTINO HUMANO?

diciembre 19, 2011

19/Dic/2011

¿Por qué el hombre teme al hombre? Porque piensa que puede quitarle lo que cree que tiene más valor: el trabajo, la familia y/o  la vida. Sin embargo, no es eso lo más valioso, pues la vida es eterna; solo mueren los planos en la que esta se manifiesta. El morir es únicamente una acción de tránsito de una dimensión a otra; y no hay ni un ser humano, independientemente de su poder, jerarquía o influencia, que pueda alterar eso.

Se debería dirigir el objetivo del temor en dirección de quien sí puede hacer que esa eternidad transcurra en suplicio y terror sin fin: Jesús de Nazaret, el juez que vendrá, pues, ¿acaso el agua huye del fuego? ¿No será más bien al revés? Busquemos al agua viva que protege del fuego de la muerte, pues como yerba arderá el mortal que niegue al Redentor eterno. Los redimidos del Señor, al morir ganarán su corona de fidelidad; huirán del dolor y el llanto con inmensa alegría por la gloria recibida: la eternidad con Cristo.

El hombre se cuida del furor de opresor humano; nadie se cuida del de Dios. ¡Despierta hombre! No te esfuerces en beber más del cáliz del furor del Señor, tú, que ya has tragado del cáliz del odio hasta las heces. Tú, que estás ebrio, mas no de vino; tú, que el enemigo de Dios ha dicho a tu alma que se le postre, y pusiste tu cuerpo para que lo inmundo te arrollara y marcara para siempre, intentando quitarte tu esperanza. ¡Suelta las cadenas que cautivarán tu cuello!

La carne, hija de corrupción perecerá; en la pudrición verá su sino. Mas los fieles a Cristo, serán llevados por Él en resucitado cuerpo de gloria. Así como la muerte ha sido la eterna recolectora durante milenios, así también hay un misericordioso poder de resurrección. Pero es conveniente que antes venga el hombre en arrepentimiento del pecado; de la misma forma que antes de la caída llega la transgresión. La insistencia del pecado lleva al destierro del Señor; la expiación con arrepentimiento conduce al para siempre con Cristo.

¡Oh el saber de Dios, su gracia e indulgencia! Porque si la carne no se pudiera vestir de incorrupción para ser levantada en pureza, nuestros espíritus quedarían sujetos a ese ángel caído, diablo, para no elevarse más. Por siempre estaríamos sujetos a los eslabones de satanás, sus bofetadas y torturas.

Nuestros espíritus no tendrían otra perspectiva que llegar a ser como él; seríamos sus víctimas, igual que otros miles de millones que subyacen en su ancestral gobierno de tinieblas donde se cocen las almas.

Si no pudiéramos vestirnos de incorrupción, estaríamos separados para siempre de nuestro Dios, y de Jesús el Cristo, y de toda la presencia angélica que habita en la misma gloria del Altísimo. Estaríamos condenados a permanecer hasta la destrucción con el padre de las mentiras, en su misma mísera perspectiva futura.

Seríamos penados a estar bajo la potestad de ese ser que engañó a nuestros padres primigenios. El mismo que incita hoy al humano en sus deseos, haciéndole ver que no hay ley que rija esta vida, que no hay tránsito a ningún otro estado del alma; que la vida es una sola, y que lo mejor es vivirla según la dirijan los impulsos de las ansias.

Gracias a la bondad de nuestro Dios hay albedrío para la decisión. Junto al diseño humano se previó un medio para que cada uno escape de las garras del maligno. Somos la codicia del monstruo de la muerte y del infierno: la expiración definitiva del espíritu… pero muy pocos pueden verlo.

Gracias a Dios, que previó solo un tránsito para la muerte física. Llegará el día que el abismo tendrá que ceder sus muertos, espíritus cautivos, al juicio de Cristo. Seres que tendrán un conocimiento absoluto de sus pecados e impurezas, y verán cada desobediencia, cada ofensa a Dios, cada violación de sus estatutos; incluso las hechas a oscuras, a puertas cerradas. Los cuerpos y los espíritus de los hombres serán restaurados, gracias al poder de la resurrección del Incorruptible Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Y será para dar cuentas de sus actos.

¡Oh cuán grande es el plan del Creador! Pues también el paraíso de Dios entregará los espíritus de los justos, y cada espíritu será restaurado a su cuerpo, para tornarse incorruptibles e inmortales; almas vivientes con conocimiento perfecto. Almas vestidas de pureza, debido a su rectitud, con conocimiento perfecto de su gozo.

Ambos grupos deberán entonces comparecer ante el tribunal de Cristo: las ovejas y las cabras, inmortales todas, escucharán las actas. Y tan cierto como que Jesús vive; el propio Señor lo advierte en Rev 22:11-12, para que luego nadie se sorprenda:

El injusto, sea injusto todavía; y el inmundo, sea inmundo todavía; y el justo, practique la justicia todavía; y el santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”

El diablo, sus ángeles, y todos los hallados inmundos, al ser todos eternos, al castigo eterno serán enviados, el preparado para quienes se confiesen enemigos de Cristo, desde el principio de los tiempos. Un tormentoso lago de fuego y azufre, cuya llama asciende por siempre.

Mas los justos, obedientes, y leales, que sufren hasta la muerte las cruces de esta vida, sin avergonzarse de su fe, heredarán el reino de Dios según el proyecto establecido por el Creador desde antes de la fundación del mundo. Allí, junto al Señor Jesús, su gozo será completo y definitivo.

¡Oh la gran misericordia del Creador! Él redimirá a los inocentes de ese espantoso monstruo combinado: diablos, muerte e infierno, y del lago de fuego y azufre: tormento sin fin. ¡Oh Su gran indulgencia, al enviar a Su Hijo al mundo para que, sufriendo en su propio cuerpo el dolor humano, lograra salvar a todo aquel que oiga Su voz y decida atender a su llamada, bautizándose en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo… y luego, fiel, resista los embates y tentativas del que quedó exento, y desea entorpecer los planes de Salvación que a él y a sus huestes le son negados.

Gracias a Cristo, su propia Gloria podrá ser compartida por todo el que cumpla la condición inexcusable ante el Padre: arrepentimiento, bautismo, y posterior sujeción a Sus mandamientos. De lo contrario, si no se arrepienten, ni se bautizan, ni creen en su nombre, ni perseveran hasta el fin, deben ser condenados, pues el Amor de Dios no puede anular su Justicia

Él ha dado la ley; y donde no se ha dado ley, habrá menor castigo. Las clemencias del Dios Santo tienen derecho de ser reclamadas por motivos de la expiación de Cristo, por el poder de Él. Pero ¡ay de aquel que sabe la ley y se burla! Quien disipe su vida violando las ordenanzas de Dios durante los días de su probación, tendrá un final terrible.

¡Oh, ese sutil plan del maligno, tras la vanidad, flaqueza y necedad humana!  La instrucción les hace creerse sabios; la seudo sabiduría les hace sentirse dioses y no oyen el valioso consejo del único Dios. Le repulsan, opinando que saben por sí mismos; sin embargo, su saber es locura para su propia alma: no les salvará, y por negar a Cristo, terminarán siendo pasto de llamas.

¡Ay de los sordos apriorísticos, que cierran sus oídos a la Palabra!

¡Ay de los ciegos que se niegan a ver la realidad del poder de Dios que les circunda, y propugnan irrealidades, arrastrando a otros a la vorágine! Ante el Señor responderán, no solo por sí mismos, sino por aquellos a quienes condenaron con mentiras, incitándoles a seguirles hacia el abismo.

¡Ay de los incircuncisos de corazón, pues serán heridos de muerte eterna, con la propia conciencia de sus iniquidades!

¡Ay del embustero que engaña por un puñado de billetes o toda codicia, pues el infierno será su estación definitiva!

¡Ay del asesino que cada día se sentirá arder, clamando por un fin de tortura que no llega, pues la muerte no vendrá a rescatarle del tormento!

¡Ay de los fornicadores, gays, pederastas, y todos los que cometan cualquier tipo de inmoralidad sexual, pues entre llamas, por gusanos serán traspasados!

¡Ay de todos aquellos que mueren en sus pecados, porque en sus pecados quedarán ardiendo, y luego estos le escoltarán fielmente en el día de su juicio!

Ser de ánimo carnal es muerte; ser espiritual es vida eterna. ¡No sucumban ante las seducciones astutas del antiCristo!

Sé que, en un mundo que flota en la permisividad, seré criticado por intolerante o loco. Pero la autocrítica guía a la vida; la complacencia por autojustificación lleva a muerte. Si a lo malo se llama bueno, se labra en campos de error… y frutos de error se cosecharán en el infierno.

Las palabras de la Verdad resultan duras a la impureza, pero salvan almas. ¡Venid al Señor Jesús, el juez justo! Andad por sus sendas estrechas, las únicas rectas ante sus ojos fiscalizadores. Él es el guardián de la Puerta, y no hay otra entrada sino donde Él custodia. Nadie piense que Él puede ser engañado, pues su ojo escruta hasta lo invisible, grabándolo y exponiéndolo luego ante cada infractor, para que se vea sorprendido a sí mismo. ¡Comprad antes gratis de su perdón, para evitar el horrible sufrimiento que ni siquiera sospechan!

Al que llamare, Él abrirá; pero repudiará a quienes le nieguen: seudo sabios, seudo instruidos, materialistas y sensuales. A menos que en vida se arrepientan de sus errores, se vean insensatos ante Dios y desciendan a las profundidades de la humildad, Él no les abrirá.

¡Sacudid las cadenas de aquel que busca insaciable su comida de almas! No dejen que el diablo les aprese en su tortura. ¿Atormentarían mis palabras a los puros? Si resultan duras, es que necesitan escucharlas; les urge oír sobre las consecuencias del pecado. No gastéis vuestro tiempo y/o dinero en lo que les condenará, aunque ahora les parezca imposible, por vivir en ignorancia.

No hay quien guíe; no hay quien tome al ciego de la mano. Solo la Palabra de Dios salva; solo Cristo, el Verbo de Dios, conduce a la salvación. Sacudíos la modorra y abrid los ojos de la inteligencia, porque no hay nada más terrible para el hombre que morir apartado del Señor, con toda una factura pendiente de cobro. El tiempo da fecha de caducidad al ser humano; y el Eterno es dueño del tiempo, de las llaves, y de las cárceles.

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LA VENTAJA DEL DIABLO.

diciembre 7, 2011

Diciembre 6 del 2011

Desde hace tiempo, y cada día más, en TV, cine y teatro, se está haciendo un hábito el show del terror. Vampiros, diablos, muertos vivientes, y sucedáneos, se translocan entre los medios de comunicación con gran apoyo de espectadores. Lo que vende es lo que se debe producir; y millones de euros olvidan la crisis, prosperando los bolsillos de los productores del miedo. ¿Quién duda que el mal deleita a esta generación? ¿Y por qué ocurre eso? ¿Es que la gente de pronto precisa de terror, desasosiego, y maldad?

Si se pregunta, la mayoría dirá que solo se trata de morbo, que el diablo no existe, ni los vampiros, ni los muertos vivientes, ni los similares vistos en las distintas pantallas y/o sistemas del ‘entertainment’. Una gran parte del mundo no disfruta del esquí u otros muchos deportes, ni atardeceres tranquilos ni reuniones familiares; necesita caña espiritual: sangre, maleficios, yuyos satánicos… el mal virtual abduce al bien real.

Los vampiros son virtuales, salvo esos molestos mosquitos que insisten en sacarnos de quicio, no contentos con sacarnos la sangre; el mal no. Los diablos y muertos vivientes, son una peligrosa realidad; yo los he conocido, me he comunicado con ellos, y conozco su proceder. Quienes mueran en Dios van al Paraíso, a esperar la venida del Cristo juez. Pero los que dejan la vida habiendo estados apartados del Señor Jesús, de los estatutos de Dios, viviendo como diablos, muertos vivientes o vampiros, van directo al infierno.

Allí les esperan distintos niveles de castigo, según la trinchera personal antiCristo que hayan cavado mientras estaban vivos. Muchos, considerándose buenas personas a sí mismos, ni siquiera entenderán qué hacen allí en esa nueva dimensión, tan real como esta, aunque mucho más lúgubre. Y su sufrir parará solo cuando tengan que ir a rendir cuentas ante el Salvador de los justos; o sea, un tiempo de angustia que puede durar siglos, pues solo Dios sabe cuándo será esa hora. Cuando llegue ese momento, se detendrá el castigo durante el lapso necesario para que vean el video de sus vidas.

Quien pecó sin sujeción a Cristo, ante las evidencias en su juicio querrá desintegrarse; intuirá que su regreso al suplicio será inexorablemente perenne. Y los materialistas que digan que eso es imposible, que no hay más vida que esta, les pediré que recuerden el mundo de los sueños. ¿Acaso no se perciben las mismas sensaciones que en el real? ¿No se sufre, se goza y hasta se muere? ¿No se siente el tacto, el olfato y el gusto? ¡El infierno es real! Es una pesadilla sin despertar que para muchos dura ya milenios, y para todos tiene perspectiva de eternidad.

Mas, ¿quién es el diablo? ¿Cuán poderoso es? ¿Cómo se palpa su obra voraz en los hombres? Pues es un espíritu creado por Dios, en su inicio un ángel de luz; uno de los más potentes del mundo celestial. Al igual que el hombre es sometido a la prueba de obediencia que es la vida en sí, también la obediencia de los ángeles fue probada. Y satanás, entre los más esplendorosos de los espíritus celestes, se rebeló.

Su rebeldía y afán de gloria, le hizo acreedor del castigo de Dios; fue echado del reino celestial. Y con él se trajo la tercera parte del mundo angélico. ¡Miren si hubo batalla en el cielo! Habita ahora en otra dimensión paralela a esta… junto con todo su séquito que un día fue rebelde al Creador. Quien estudie física puede ver un símil en la teoría de las cuerdas. Satán tiene más poder que el resto; pero al estar en un nivel superior al físico, todos pueden leer nuestra mente: saben por dónde cojeamos, por dónde pueden meter con seguridad la punta de su lanza para socavar, conquistarnos el subconsciente y llevarnos a donde quieren que vayamos.

Y al igual que en el reino de Dios hay niveles jerárquicos, según lo logrado en aras del bien, también en el infierno hay una jerarquía, según las almas conquistadas para el mal. Mientras que al Reino de Dios lo rige el amor, en el de satanás impera el odio. Los demonios se odian entre sí; su rango se basa en el daño que logran causar.

La cartomancia, la santería, el vudú, el palo, Harry Porter… todas son mañas demoníacas. Si un iluso se presta a ellas, pensando que es solo un juego, movido por simple fisgoneo o que las cartas y las consultas a los muertos podrán resolver sus necesidades terrenales, ha dado el primer paso hacia su perdición definitiva. Es como alguien en el desierto, sin agua ni alimentos, que toma la decisión de adentrarse más en él, pensando que cogió la dirección adecuada. El tiempo corre en contra del error; el infierno espera paciente con su lazo. Y ocurrirá seguro, más temprano que tarde.

Quien se entregue a eso debe saber que, ante todo, los demonios mienten. Jamás le dirán que les espera llama y tormento, sino que le lisonjearán y harán promesas de éxito en la carne. La ouija es un buen ejemplo. Cuando yo llevaba una vida de error, me hice una. Para quien no sepa lo que es: se trata de un cuadrado que puede ser hasta de papel, escribiendo toscamente sobre él, imitando las que se ven en cine o TV. El demonio está siempre ahí, a la caza; él no es muy exigente, pues no le interesa el rigor milimétrico sino que le entreguemos el alma, que nos enganchemos para poder subir de jerarquía en su reino. Así funciona.

Se ponen un ‘OUI’ y un ‘JA’; el sí y el no de la respuesta demoníaca, y con eso basta. No hay exigencia gramatical; no les importa. Facilitan la comunicación incluso con falta de ortografía. Y si la pregunta demanda una respuesta con más datos, entonces se ponen todas las letras del alfabeto formando uno o dos arcos. Así irá respondiendo con una pieza móvil que puede ser: un vaso, un cartabón, un vidrio… Yo usaba un pequeño cartabón; su vacío interior era situado por el diablo de paso, sobre la letra adecuada. Letra a letra decía todo lo que quería decir. Y ahora una enseñanza: ¡leen el pensamiento! Si quiere privacidad, el demonio se la da: solo piense la pregunta y él le dará la respuesta. Sé lo que hablo porque lo viví. ¡Y ese es el peligro! ¡Saben lo que pensamos! Entran por nuestras debilidades; es su vía de dominio.

Sin embargo, el Señor me hizo ver un día que Él no permite esa relación muerto-vivo; le resulta aberrante. Lo aprendí de la forma siguiente: una tía mía había perdido a su esposo y lo extrañaba mucho; sabía que yo tenía una ouija y que al ponerla sobre la mesa y unir mis rodillas con otra persona frente a mí, mirándonos ambos a los ojos, no a nuestras manos, aquel cartabón salía disparado y empezaba a dar respuestas.

Mi tía era una buena mujer; católica y muy cristiana. Solo que le confundía el dolor… pero el Espíritu Santo cuidaba su casa. Recuerdo que nos sentamos en una pequeña mesa, justo debajo de un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús al que nunca le faltaba una vela encendida; un acto de recuerdo constante de mi tía hacia al Señor, aunque a Él no le hacía falta, pues es Rey de Luz. Pero era su ofrenda de comunión diaria.

Extendí mi ouija sobre la mesa, y comencé a hacer lo de siempre: invocar al espíritu, esperando que me contestara en el acto. Sin embargo, durante mucho rato estuvimos así sin que hubiera movimiento alguno. Fue la primera vez en todos mis intentos, que no hubo comunicación con espíritu alguno. Así aprendí que hacía algo incorrecto y muy peligroso que el Señor no permitiría en aquella casa.

Me levanté, y dejé aquella basura donde debía haberla puesto mucho antes: en un contenedor de desechos situado en la calle. Aprendí la lección: nunca más he vuelto a contactar ningún espíritu inmundo; cada día me aferro más al Espíritu Santo.

El objetivo de los demonios es hacer caer al hombre en el pecado; una vez en él, como produce deleite, se vuelve reiterativo, y cada día más se asegura su visado al infierno. Pueden estar tan seguros de eso como de que están leyendo.

¿Y qué es lo que incita al hombre a esta loca faena de autodestrucción? El placer por todo aquello que va contra la Ley de Dios; lo prohibido gusta. Se aventuran a seguir tras lo que motiva. Pero el caer en el pecado retando las leyes de Dios, rebelándose, es exactamente igual que jugar a la ruleta rusa con un revolver que tiene todas las balas. No hay ni una mínima posibilidad de sobrevivir.

Se ve el mal, se identifica, se sabe que se hace lo incorrecto, pero aun así, el propio ser humano se pone el lazo al cuello. Luego va apretando, cada vez más estimulado por la búsqueda del falso placer, la droga, el goce tenebroso, lo prohibido, y lo sacrílego.

El hombre o la mujer no ven tras el velo; no saben que tras todo pecado se oculta el diablo. El placer o el egoísmo son carnada: el ser humano es el pez que acude hacia su olla. El subsistir oculto a la inteligencia del hombre que le ignora, le da ventaja al enemigo de Dios. ¡Es su as en la manga! Los humanos se lo ponen fácil: él solo sitúa el anzuelo en el momento y sitio adecuados… y allá va el pez que se mata, apresurado en volverse pescado. La ignorancia da ventaja a satanás; y él sabe aprovecharla.

El mundo actual ha borrado la verdad del diablo; olvidando la noción de pecado sitúa en el olvido al ser que más peligro implica para la integridad espiritual, la vivencia más larga, pues: ¿qué son para una persona los años de disfrute humano? Solo unas cuatro o cinco décadas, respecto a la eternidad del alma. Por solo una gota se pierde todo un océano; se disipa la gloria de Dios, el paraíso concebido por Él para ser habitado solo por quienes demuestren fidelidad a sus ordenanzas.

Jesús conoció ese paraíso; lo vivió junto a Dios y sus ángeles. ¡Él sabía a dónde tornaría luego de haber culminado su plan de salvación para los hombres! Lo reclama en su oración de Jn 17:5, poco antes de ser crucificado:

Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.”

Nuestro Señor Jesucristo tenía puesta la luz larga; Él no miraba el insulto y el esputo sobre sí ni los latigazos ni la sangre regando su cuerpo ni el dolor que le produjeron hasta el final mientras fue clavado en su Cruz de Redención gratuita. Su vista estaba fija en el deleite que le esperaba; una dicha ya vivida por Él. ¡Conocía esa Gloria!

Indicó el camino para que nosotros también pudiéramos estar allí a su lado. Pero si se pierde el sentido del pecado, por inercia surge la idea de que el aborto, el divorcio, la homosexualidad y toda acción antiCristo que se hace a día de hoy, son una conquista de la civilización y no errores que aíslan de Dios y conducen al averno.

Muchos venden cada día su alma al diablo; ratifican un billete adquirido para un viaje sin retorno. Aceptan un plan vacacional terrífico y eterno que el espíritu rechaza pues arruina. Al abortar la lealtad a Cristo se frustra también la última esperanza. En esta vida se deciden transacciones; ¿a dónde vamos? Dios da a cada cual el libre albedrío… y también la responsabilidad sobre cada decisión humanamente errada.

A millones aguarda castigo eterno. Se debería meditar abismalmente que nadie sabe de cuánto tiempo dispone. ¡Cuidado con lo que se firma con los actos! Mucho mejor sería aprovechar el tiempo para quemar algún que otro pésimo contrato, arrepentirse ante Cristo, y bautizarse en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

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ARREPENTIMIENTO: ANTÍDOTO DEL CASTIGO

noviembre 29, 2011

Noviembre 29/2011

Oíd, quienes conocéis la rectitud sin obrarla; oigan, aquellos cuyo corazón les acusa. Abrid vuestro oído y sed sabios. Examinad la roca de donde fuisteis separados, y la cantera donde os compraron, pues el hombre es polvo y al polvo torna, pero el espíritu es eterno… y entre agua viva y fuego se hallan sus moradas.

De Dios nació la ley; en Cristo está el poder para consumarla. Jesús dio sus espaldas al azotador, y su mentón a quienes tiraron de su barba; su rostro jamás se escondió de la humillación ni del escupitajo de los diablos. El Padre siempre estuvo sobre Él, y aunque su cuerpo resultó pedernal de vergüenza ante los hombres, solo fue un tiempo de instrucción y advertencia necesarias; el Perfecto volverá como Rey para juzgar la causa humana y apartar sus elegidos. El León de Judá está a las puertas; ¡clamad al Juez antes de su llegada! En su tribunal ya no habrá clemencia con las tramas.

Jesús es amor, sí, fuente de afecto y amistad fiel si le buscan con corazón agradecido; pero debe responder en justicia ante su Padre, y por tal razón no permitirá que nada impuro contamine la eternidad que aguarda por la obediencia humana. La pureza es la meta inexorable; si no nos descontaminamos, no podremos entrar con Él. Y como el espíritu es inmortal por diseño Creador, deberá asumir su inmortalidad en la esquina opuesta: el reino de las calderas, las antípodas del Cristo, donde satanás ejecutará su mando sobre los que desecharon la puerta abierta al Cordero que salva.

¿Quién contenderá con Él? ¿Quién está a la altura de creerse su adversario? Látigo, espada y fuego hay en su boca: en sus juicios sentencia firme sin apelación válida. ¿Quién teme al Señor? ¿Quién obedece su Voz? El mundo se hunde cada vez más en sus tinieblas; cada vez más se traiciona a sí mismo, jactándose con indignidad de su impureza. Se entrega al eterno enemigo de Dios; se da a la voluntad de aquel que le encadenará para siempre al yugo del infierno. Flama real, porque real es la Palabra.

Muere la carne y el espíritu sale de su cárcel humana. ¿Y a dónde va? El justo, al paraíso, a esperar allí la venida del Señor, el día en que, empezando por Su iglesia, ejecutará juicio sobre toda la especie humana.

Pero el que en vida prendió fuego y sopló sobre centellas, mientras tarde Cristo arderá en su propio ardor; entre las llamas que animó será incinerado sin muerte, pues en perpetua angustia se verá aquel que no se arrepienta de sus pecados. Nadie escapará si no alinea su brújula íntima con el Hijo de Dios.

Rómpase ante Él, mientras esté en vida, y ruegue su perdón con corazón contrito, bautizándose en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Y aun no saldrá indemne si no lleva luego una vida de observancia, esforzándose con ahínco ante todo acecho de pecado. “Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la Vida” — Dijo Jesús en Apocalipsis 2:10.

Sin ser fiel hasta el fin, no se obtendrá visado para ir a Dios. Se dan palmaditas, se dicen unos a otros lo bien que lo hacen; halagan y son halagados, condecoran y son condecorados. Gente de a pie, reyes, gobernantes, teólogos, sacerdotes… cada cual según su vanidad, egolatría y soberbia busca con ahínco la gloria humana. Lo malo hacen bueno, y lo bueno malo; y si alguien alza la voz mostrando el error, le tratan como a apestado. Y así es en la calle, en el trabajo, el gobierno… hasta en la iglesia es rechazado quien amoneste con la Palabra de Verdad en la mano, solo por cumplir con el deber ante el Juez que viene a juzgar a todos, comenzando por su casa.

Cada cual solo oye  la voz de sí mismo… o de quienes acarician sus oídos con lisonjas; mientras, la Verdad se desgañita en un mundo de sordos que se cree sabio. Surca el error la falsa complacencia; mas si se obra mal, creyendo obrar bien, ¿qué se obtendrá? Sembrar en terrenos del error es cosechar frutos de error; no hay otro resultado. Se ignora que así como el autoengaño lleva a la perdición por violación de la ley, la autocrítica conduce a perfección y salvación, por la obediencia a la misma ley.

La ley no sale por tedio; Dios no decretó sus estatutos porque se aburría, sino porque establecerían una frontera en Su proyecto humano. No se fundan ordenanzas para que sean violadas sin secuela. Donde hay ley, espera con paciencia la justicia; la ley es el fundamento del juicio. Así como un inmueble no se levanta sino cuando se han establecido antes cimientos sólidos, así la legislación no se crea si no está ya construida la balanza. Y esta juzgará sin obstrucción, milímetro a milímetro, con cota de plomada. Allí donde esté la violación de la ley, primará sin falta la ejecución de la sentencia firme, según la ley vulnerada.

Así, solo en Cristo hay esperanza; solo en Él se borran las violaciones de la ley, si hay firme determinación de cambiar las estructuras personales y vivir según aconseja que vivamos. ¡Solo el río de agua viva puede apagar el fuego del diablo! La desobediencia de las propias personas prenden la mecha de un explosivo cuyo detonante son: mala cabeza, dura cerviz, fornicación [homosexualidad incluida], hechicerías, homicidios, alcoholismo, drogadicción, idolatrías, mentiras, y todo lo malo que el razonamiento mundano pretenda justificar como bueno.

Se acerca el tribunal de Cristo; continentes e islas serán aquilatados. Vivos y muertos, ya sabiéndolo, ya ignorándolo, darán cuenta de sus actos. Levantad los ojos y luego bajadlos, pues todo lo que está sobre nuestras cabezas se esfumará como humo; y la tierra se fundirá como cuando se acrisola el oro: millones morirán carbonizados.

¡Volveos a Cristo; huid de la llama que no se apaga! ¡Volveos a Él, quienes dicen que hay demasiadas religiones para creer que la Verdad está en una sola! ¡Buscad al Redentor, los que argumentan que igual porción de fe tienen Mahoma, Buda, y otros líderes espirituales con los que el enemigo de Dios ha enredado a tantos! ¡Clamad a Jesús y arrepentíos, pues solo Él se entregó en la cruz para limpiarnos de pecado! ¡Ningún otro! ¡Solo Él es el resucitado que salva! No hay otra vía alternativa ni en lo alto ni en lo bajo ni a la derecha o la izquierda. ¡Solo Cristo es la senda que conduce al Edén eterno del Padre! Es ley de Dios: ¡Solo Él regirá el futuro humano!

Creed en Cristo y viviréis; confiad en cualquier otro y estaréis sembrando en el campo del error y del pecado, encadenándoos a pestilencia y flama. El fruto de ignorarle mancha alforjas; el cosechado con fidelidad a Jesucristo es blanco y puro; dará al ser humano el único visado para el viaje sin retorno a la eterna salvación del alma.

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LEYES ANTICRISTO PARA OLVIDAR.

noviembre 25, 2011

Noviembre 25/2011

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, para que vivas tú y tu simiente…” [Deu 30:19]

España comienza una nueva etapa política; espero de corazón que el nuevo gobierno sea más racional con las leyes que se emitan a partir de ahora. Con mayor ilusión aun cuento horas y minutos hasta que se deroguen leyes erróneamente ‘sociales’, como la del matrimonio homosexual, la educación para la ciudadanía, y la del aborto.

Sin caer en política [para mí ninguna es efectiva si no se basa en la Moral y Cívica de Cristo o se avergüenza de Cristo], cuento con que el nuevo Consejo de Ministros sea más racional, y que a lo malo no le llame bueno, ni a lo incorrecto, correcto. ¡Ojalá la Regencia de España hincara sus rodillas y orara a Dios rogando sabiduría, antes de emitir alguna ley! Estoy seguro que mejor nos iría a todos.

La irracional ‘Educación para la Ciudadanía’, no educa, sino corona la impudicia; es un plan que, rigiendo la voluntad del niño, logra que ya adulto viole sin pudor cada ley instituida por Dios. Un estatuto creado en la propia caldera del antiCristo, con el fin de extirpar del hombre su sentido de compromiso con el Creador. Y el semen gestor fue la teoría atea por antonomasia: la evolución de las especies de Darwin.

Una vez amoldados a la idea del azar, el no-proyecto en la vida, y el ‘no hay Creador controlador’, se induce que lo racional es: ‘vive la vida según tú mismo’. Sin embargo, no hay azar en la mente del diablo; sino propósito: ¡Poseer el alma humana!

Satanás actúa con poder sobre seres del mismo sexo para que violen la ley de Dios que pena la homosexualidad. Es antinatura hablar de matrimonios Gays. El fundamento del matrimonio es la familia. Solo un padre, una madre, y los hijos garantizan la sociedad; sin partos, la raza humana deja de ser. Los 23 cromosomas aportados por el padre, son genéticamente distintos a los 23 de la madre; y los 46 invisten la impronta genética (imprinting), una característica química indispensable para la fecundación. El imprinting genómico expone la imposibilidad real de que dos seres de igual sexo generen hijos; así que, si quieren meter el jeep en el barro, llámenle unión concupiscente, lasciva o lujuria, pero no matrimonio.

La ley del aborto, exhibida como un logro, es en realidad brutal; su trasfondo es la maldad, pues no tiene en cuenta el derecho a nacer del nuevo niño. Y además egoísta, pues solo busca que predomine el placer sexual sobre el derecho infantil.

El término ‘masa informe’, usado por abortistas, para justificarse [que no médicos], es válido únicamente si en un matrimonio normal, por razón patológica, el cigoto solo contiene cromosomas masculinos o femeninos. En tal caso no hay embrión; el embarazo concluye en una mola o un teratocarcinoma, ‘una masa carnosa e informe’ que aparece a veces en la matriz, dando apariencia de embarazo. Pero en ese caso no hay aborto, pues no hay feto; solo se extirpa una anomalía orgánica.

En realidad, la genética desmiente la legalidad del aborto: El proyecto de individuo se manifiesta ya en cada embrión de ser vivo. El diseño para lograr la individualidad del hombre se palpa en el soplo mismo de la concepción. Desde que un espermatozoide fecunda un óvulo se fragua un nuevo ser, técnicamente llamado cigoto. Ese individuo microscópico ya contiene su genoma completo, distinto a sus padres. En cuanto contactan las membranas del espermatozoide y del oocito, corre el programa de la existencia diseñado por Su programador: Dios; se desencadenan una serie de eventos preconcebidos por el Creador para generar, desarrollar, y mantener vida.

Ese programa arranca y organiza los pronúcleos masculinos y femeninos, duplica los cromosomas, ordenándolos en un sitio específico, e inicia la difusión celular. Las 2 células iniciales o blastómeros, pasan a ser 4, luego 8, y así sucesivamente, hasta formar el embrión que seguirá desarrollándose hasta que nazca la criatura.

Y ya en ese cigoto en estado de pronúcleos hay expresión de genes propios del embrión. Ej: la expresión del gen SRY, cromosoma Y, inicia la determinación sexual masculina. A partir del día seis de desarrollo embrionario, otros dos factores; BMP4 y BMP8b, dan al ectodermo la capacidad de producir las células germinales que fijarán el sexo del nuevo ser. O sea: explosión de vida con identidad sexual.

El día 14 ya hay epiblasto, hipoblasto, y lámina precordial en la ‘ya’ porción cefálica, la cabeza del embrión. Al concluir la 2ª semana, hay un cráneo infantil en ciernes. La cresta neural dará lugar a células de Schwann, meninges, melanocitos, médula de la glándula suprarrenal y/o huesos. Al final del 1er mes se crean cavidades de órganos tales como pulmones; el cordón umbilical fijará el embrión infantil al saco vitelino, y se iniciará un proceso vertiginoso e imparable de órganos, y sistemas metabólicos del bebé. Es una conclusión científica del Manifiesto de Madrid, de marzo/2009, firmado por más de 3000 investigadores españoles.

Luego, no estamos ante una ‘cosa’, pues una cosa no tiene orden genético ni sexo. La ética médica, el conjunto de reglas y principios morales que regulan esa actividad profesional, fueron concebidos para la salvación de vidas, no para el asesinato.

El famoso genetista y pediatra francés, el Dr. Jerome Lejeune, descubridor de la trisomía 21 del Síndrome de Down, afirmó: “el embrión es la más indefensa de todas las criaturas”.

Extirpar embriones no es propio de la ética médica, por mucho que obtusos políticos y depredadores clínicos se empeñen en justificarlo. Es asesinato, y todos sabemos que el crimen está penado por una Ley Orgánica; ningún apartado de esa Ley lo justifica.

Pero, aun más allá de eso, el aborto es antípoda a Dios; una ofensa directa al dador de la vida. Todo el que defienda o propugne la cruzada abortiva, puede estar convencido que tendrá que dar cuentas ante un Juez que no juzgará desde el estamento humano, sino desde una Legislatura vigente desde el principio de los tiempos.

Aun en los casos más críticos, debe aceptarse con resignación la nueva criatura. ¿Acaso algún padre contrata a un asesino para que mate a su hijo después de quedar tetrapléjico en un accidente? ¿No enfrenta la situación con valor y entereza? No hay ni una sola justificación para alterar el significado etimológico de ‘homicidio’.

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