PULGARCITO, BARBA AZUL… Y LOS HOMÍNIDOS.

julio 4, 2011

Julio 4/2011

Por su nexo con la temática hombre-chimpancé, por su importancia, he escogido un último párrafo del ensayo evolutivo que hemos venido analizando. El lin es el mismo de días atrás:

http://www.uruguayeduca.edu.uy/Userfiles/P0001%5CFile%5CLos%20or%C3%ADgenes%20de%20los%20eucariotas.pdf

El párrafo dice: {“El problema surge cuando los ordenadores calculan repetidamente las similitudes en las secuencias de proteínas o de ácidos nucleicos. Se le ha denominado “la atracción de las ramas largas”: hace que los grupos parezcan más relacionados (es decir, más cercanos en el árbol) de lo que deberían estar. Cuando Lipps ajustó el árbol para mostrar el surgimiento de los eucariotas y se deshizo de los artificios para compensar la “atracción de las ramas largas”, el “árbol” se convirtió en un arbusto con un tallo largo.”}

De nuevo la especulación sobre la hipotética deriva genética, para que las especies fueran saltando de unas en otras, cambiando su ADN con la misma alegría que un lagarto cambia su color. Algo sobre lo que no hay ni una evidencia. ‘La atracción de las ramas largas’ solo existe gracias al imán de la manipulación de datos. Citan análisis moleculares; acuden a ese recurso para apoyar lo que plantean, con un ropaje aparentemente convincente. Ya saben: bata blanca, doctorado en mitos, y argumentativa que provea carta de honestidad.

Pero en realidad, la honestidad brilla por su ausencia. Lo único cierto es que los análisis moleculares no nacieron de la temática evolutiva, sino de la necesidad real científica ante distintas dolencias, y la investigación a nivel microscópico: trastornos inmunológicos, proteínicos, déficit de aprovechamiento de vitaminas y/o minerales, etc… Se investigan muestras reales, en situaciones actuales, para dar respuesta a un problema vigente; y se hace con pruebas libres de contaminación argumentativa, obtenidas por vías médicas. O sea, analizan la información extraída a nivel molecular, la mínima expresión orgánica, intentando resolver una dolencia, crear un fármaco no invasivo, etc…

Pero: ¿usan de igual forma esa técnica los teóricos evolutivos? ¡No! Si analizan el ADN del virus aureus, y lo comparan con el ADN de una bacteria, buscan las secuencias de ADN que se repiten en ambos, presuponiendo de antemano que una surgió antes que la otra en el tiempo. Según esos parecidos genéticos, confeccionan un árbol de ramas Spielbirienas, con la misma credibilidad científica de la Guerra de los Mundos.

Y lo sé, porque la misma manipulación usaron en el proyecto genoma, para concluir lo que buscaban desde el inicio, intentando justificar la millonaria subvención recibida: que chimpancés y humanos están genéticamente emparentados en un 98%. Esto dice su informe:

{Nucleotide divergence.- Best reciprocal nucleotide-level alignments of the chimpanzee and human genomes cover 2.4 gigabases (Gb) of high-quality sequence, including 89 Mb from chromosome X and 7.5vMb from chromosome Y.}

[Los mejores alineamientos recíprocos a nivel de nucleótidos entre el genoma del chimpancé y humano cubren 2.4 gibabases de secuencias de alta calidad, incluyendo 89 Mb para el cromosoma ‘X’ y 7.5 Mb para el cromosoma ‘Y’.]

Los mejores”; o sea, hubo otros imposibles de presentar como evidencia contrastada de reciprocidad. Así, busquemos lo que ocultan:

Si el ADN humano contiene 6,4 mil millones de bases, y según los propios investigadores, ‘los mejores alineamientos recíprocos a nivel de nucleótidos entre el genoma del chimpancé y humano cubren 2.4 mil millones’, están diciendo que solo hallaron ‘la mejor congruencia’ en el 37% del genoma. Sin embargo, afirman al final, que monos y hombres son cientificamente iguales al 98%. Un ejemplo de que la matemática evolutiva es a la carta, pues su trabajo arrojó incongruencia génica de un 63 % entre simios y humanos. Pero ese dato les despegaría de la teta de la subvención.

Pero esperen, que hay más. Los científicos de la Facultad De Medicina de la Universidad ‘George Washington’, San Louis, localizaron 2.100 marcadores en el cromosoma X, determinando que es uno de los más largos, con 320 millones de bases.

Y si ‘los mejores alineamientos recíprocos a nivel de nucleótidos entre el genoma del chimpancé y humano cubren 89 000 000 bases del cromosoma X’ [que tiene 320’000,000 de bases], en realidad hallaron similitud nucleótida, solo en el 27.81% del cromosoma X. O sea, no correspondencia, sino discrepancia nucleótida, en un 72.19%.

Y por otra parte: Si ‘los mejores alineamientos recíprocos a nivel de nucleótidos entre el genoma del chimpancé y humano cubren 7.5 000 000 de bases del cromosoma Y’ [que tiene 100 millones de bases], entonces en realidad hallaron ‘parecidos‘ solo en el 7.5% del cromosoma ‘Y’. O sea, discrepancia nucleótida, en un 92.5%.

De modo que tal comparación genómica lo que demostró es que los cromosomas ‘X’ y ‘Y’, los trasmisores de herencia genética a la descendencia en simios y humanos, los más importantes del genoma para la ‘evolución de las especies’, son diferentes en un 72% y un 92.5% respectivamente. ¿Cómo hacer compatible desde Ciencia que nos declararan iguales al 98%? ¡Ahí quedó claro lo que perseguían! La Ciencia les tiene sin cuidado; lo que interesa es seguir mamando de la teta de la subvención a como sea. ¡Ahí siguen los libros editados posteriormente con la infamia: una vergüenza para la verdadera Ciencia!

Disfrazan divergencias vapuleantes. Lo soslayan como algo sin importancia, citando polimorfismos, ‘cambios’ en el ADN de ambos en el tiempo. Una vez que recurren a la seudociencia no se apartan del engaño jamás. Nadie ha pedido disculpas aun; algo similar a cuando sin respuestas ante que el 95% del genoma no codifica proteínas, le llamaron a esa parte de la instrucción ‘ADN basura’, restos segregados durante el salto de una especie a otra; ‘vestigios’ del tránsito de un ser a otro. Desesperados por la real falta de evidencias, usaron la ignorancia a su favor… y tampoco han pedido perdón por ello.

Sin embargo, ese asunto se sentenció cuando la Ciencia fue capaz de descubrir que en esas secuencias en realidad hay mucha información. Ya se sabe hoy que mucho ADN de ese 95%, resulta vital: clave, como regulador de los genes, como interruptores biológicos que activan enzimas y proteínas; series indispensables para la expresión diferencial genética…

Hace poco, en Science se describió una secuencia del supuesto ADN basura, en realidad crucial para el funcionamiento del gen de la hormona del crecimiento. Se demostró que determinadas alteraciones de SINEB2, adyacente a la hormona del crecimiento del ratón, provocan la pérdida de expresión de ese gen, implicado en el crecimiento de las células, en la mitosis, el envejecimiento y la longevidad.

La teoría evolutiva presenta un ADN lleno de errores, pero Dios no hizo un manual fallido; sino que la Ciencia no está a la altura de su comprensión. El descubrimiento del ADN solo fue un paso; queda el resto del camino. No me canso de repetir el peligro que hay en soltar barbaridades, solo porque la ignorancia humana no es capaz de dar respuestas. Ya en su momento se presentaron 100 órganos como vestigiales, evidencia de tránsito ‘evolutivo; órganos como la hipófisis, amígdalas, etc., que cuando la Ciencia estuvo a la altura, le fue asignando a cada uno la función para la cual había sido diseñado. Tampoco han pedido perdón por eso.

El ADN, en realidad instituye la insalvable diferencia entre los seres vivos; es la frontera que impide que nadie se convierta en otro ser distinto. Pero usan la espectometría, y todo análisis con la última tecnología, intentando dar covertura científica a hechos hipotéticos, cuando en la vida real en cada laboratorio del planeta se ve lo contrario de lo que propugnan.

Lo cierto es que, día sí, y día también, combaten la única realidad: procariotas y eucariotas por igual poseen un ADN que regula todas sus funciones. En todo organismo, la instrucción antecede a la función. La bacteria tiene una instrucción cifrada en código, que fija su permanencia vitalicia a su especie: procariota. Según la defensa evolutiva, surgió hace miles de millones de años… pero sigue tan bacteria como siempre. La evolución no se cumple en ella. De modo que en lugar de acudir a una informática creada para que al final broten las ramas necesarias a la especulación, deberían ser fieles a las evidencias de laboratorio. Y esas niegan la evolución.

El ADN en sí mismo constituye la evidencia: INSTRUYE para la vida; por tanto, si quieren explicar algo, no es diciendo que los bichos saltaron de unos a otros por yuxtaposición genética, [no visto en ningún centro de investigación del mundo], sino: ¿cómo se alteró la instrucción del ADN, para que la bacteria comenzara a tener, no solo mitocondrias, sino cloroplastos, aparatos de Golgi, lisosomas, etc, si en la práctica jamás se ha visto ni siquiera tal intención?

La teoría evolutiva, propugnando absurdos, olvida que lo que hay que explicar es por qué los cambios propugnados jamás han sido registrados en ningún laboratorio, en casi 4 siglos de investigación, proveyéndoles las bacterias de penta trillones de cepas diarias; cien generaciones. No hay ni una evidencia de lo que dicta la informática dirigida.

El final del párrafo explica en sí mismo de qué va la defensa evolutiva:

{Cuando Lipps ‘ajustó’ el árbol para mostrar el surgimiento de los eucariotas y se deshizo de los artificios para compensar la “atracción de las ramas largas”, el “árbol” se convirtió en un arbusto con un tallo largo.}

Es toda una declaración de intenciones. El programa informático que llevó a la conclusión del árbol sin raíces, no fue más que una película de ficción. Lipps entró con su bisturí evolutivo cortando lo que no le convenía; luego rellenó los vacíos con los datos que le llevarían a lo que necesitaba hallar.

Lo cierto es que un ordenador no analiza; solo compara datos y posibilidades. Trabaja con lo que dice su programa; si el programador le impone que las descargas atmosféricas se trasmiten de este a oeste, trabajará con esos datos, yendo contra la verticalidad de la vida real. Y si el programa es diseñado para que dé respuestas sobre por qué el cielo va de morado a amarillo pollito, el ordenador dará sus respuestas según los datos impuestos, aunque en la vida real, todos sabemos que el color del cielo es azul.

La defensa evolutiva constantemente olvida que pisa sobre un planeta real. Pero es muy fácil; lo único que se debe hacer es seguir las pistas físicas, y dejar de soñar con un pasado que les queda inmenso.

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Cucarachita Martina, Extraterrestres… y Transferencia Genética.

junio 30, 2011

Junio 29/2011

Hoy continuamos con el análisis del artículo pro-evolucionista presentado como ‘supuesto’ apoyo científico a la teoría evolutiva, en el siguiente link:

http://www.uruguayeduca.edu.uy/Userfiles/P0001%5CFile%5CLos%20or%C3%ADgenes%20de%20los%20eucariotas.pdf

Veamos la segunda parte del párrafo que quedó pendiente:

{… Obligó a las células a la transferencia horizontal para combatir a este nuevo veneno, el oxígeno”…}

Intentan que sea científico decir que la fotosíntesis ocurrió miles de millones de años después de la aparición de la primera vida en el planeta. La frase insinúa que para ‘adaptarse’ al oxígeno, durante más de mil millones de años, el primer procariota ‘evolucionó’ su ADN mediante transferencia horizontal de genes.

Así, si las evidencias señalaran hacia que el oxígeno estuvo presente siempre, habría que reconsiderar esa afirmación de miles de millones de años entre la aparición de arqueas y bacterias. Hecho contradictorio, pues aunque ‘arquea’ significa ‘antiguo’, en realidad, obviando la carencia de los casi diez orgánulos ausentes en arquea y presentes en el eucariota, se parece más a esta célula, que según la teoría evolutiva fue la última en ‘surgir’.

Toda confusión introducida en ciencia desaparece solo siguiendo la evidencia de laboratorio, donde ningún organismo evoluciona a ningún otro: la arquea siempre es arquea; la bacteria, bacteria; el anaerobio, anaerobio; el aerobio, aerobio; y el eucarionte, eucarionte. Jamás hay cambios genéticos en ninguno de ellos; y hay oxígeno en la cadena metabolico de arqueas, bacterias, y eucariontes. Oxígeno, azufre, fósforo, aminoácidos, azúcares, carbono, nitrógeno, metano, hidrógeno… son comunes en todo ser vivo.

Veamos:

1- Bacterias.- Las cianobacterias, “algas” procariotas, realizan fotosíntesis oxigénica… donde el agua es el dador primario de electrones, liberando oxígeno al aire.  Pero también comparten con otras bacterias la habilidad de tomar nitrógeno atmosférico, reduciéndolo a amonio (NH4+), una molécula que los microorganismos saben aprovechar. Las sulfobacterias purpúreas se caracterizan por emplear sulfuro de hidrógeno (H2S) como dador de electrones y por acumular el azufre en su interior. Este rastro pues, nos lleva hacia la presencia de nitrógeno, hidrógeno, azufre, y oxígeno desde el inicio.

2- Arqueas.- Las arqueas autótrofas utilizan el CO2 de la atmósfera como fuente de carbono. Otras usan el CO2 como aceptor de electrones procedentes de la oxidación del H2, proceso por el que obtienen su energía de modo litotrofo. Las metanógenas son microorganismos procariontes que viven en medios estrictamente anaerobios y que obtienen energía mediante la producción de metano (CH4). Si seguimos estos rastros, vemos la presencia de carbono, oxígeno, hidrógeno y metano.

3- Eucariotas.- Oxígeno presente en todas. En la fotosíntesis, durante el ciclo de Calvin, sin detallar el proceso, se genera materia orgánica (glúcidos) desde la coenzima nicotinamida adenina dinucleótido fosfato, vital en numerosas vías anabólicas, cuya fórmula empírica es C21H29N7O17P3. O sea, la cadena presenta carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno y fósforo.

Así, todos apuntan científicamente en sus metabolismos a que el oxígeno fue parte integral de la atmósfera desde el inicio. No hay ni una razón para pensar que no ha sido así siempre, pues vemos que no hay evolución celular de ningún tipo, sobre todo en procariotas, cuya enorme velocidad de reproducción posibilitaría esa prueba.

Se cumple en todo el ecosistema terrestre; no sé ya en el evolutivo planeta Yupi. La uniformidad en composición química y función de los componentes esenciales de los seres vivos, así como una serie de reacciones básicas metabólicas destinadas a obtener energía con varios métodos de alimentación, son comunes en la gran mayoría de organismos. Esa similitud indica que la vida en la Tierra pudo funcionar así desde el principio y que coexistían, todos contentos, los pro-oxígeno con los anti-oxígeno.

Todos los datos en las tres especies, señalan que el oxígeno, y el resto de elementos químicos, coincidieron desde el inicio. No apuntan a choque casual de elementos atemporales, como dicta la teoría evolutiva, sino hacia un colosal Diseño Ingeniero, un intrincado sistema Biogenético con propósito, donde todo sigue línea ejecutiva instantánea, y todos los elementos coexistirían en un mismo punto ‘X’ del tiempo.

Ignoran y/o ocultan malintencionadamente que ya había oxígeno en los organismos que ellos llaman ‘primitivos’. Ocultan que las evidencias señalan que el oxígeno, nitrógeno, y restos de gases, ya formaban parte de la atmósfera desde los inicios.

Así, lo de la transferencia horizontal de genes, para que los anaerobios pudieran vivir en presencia del oxígeno, es fábula, no Ciencia. Tal transferencia jamás ha sido vista en ningún anaerobio del planeta, pese a los millones de especies implicadas; no hay ni una evidencia evolutiva.

¿Algún microscopio ha visto tal transferencia entre individuos de distinta especie que les convierta en especie distinta? ¿Alguno ha visto que los anaerobios terminen adaptándose al oxígeno, en algún punto del planeta? ¿Ha visto alguno que un aerobio, deje de respirar oxígeno para convertirse en anaerobio?

¡No! Y no es capricho, sino Ciencia. Ese ‘NO’ lo acredita la microbiología. Jamás ha sido vista la evolución microbiana por ningún microscopio del mundo, pese a que cada día, cada microbio genera otros 20 000’’’’ 000, 000’’’ 000, 000’’ 000, 000’ 000, 000. ¡Pentamillones, en cada cepa de laboratorio, cada día! La teoría evolutiva es una quimera de igual nivel científico que Caperucita Roja, Spiderman, y los Tres Cerditos. Tiene el mismo crédito científico de los cuentos infantiles.

Veamos un ejemplo de lo que propugnan: transferencia horizontal de genes, en la vida real. Un virus ARN, por carecer de ADN, invade organismos donde sí hay presencia de esa molécula de la Instrucción, para replicarse. Pues, cada vez que un virus ‘transferente’ entra en un ADN, el único beneficiado es el virus. El hospedador, si no es capaz de librar su buena batalla, termina siendo eliminado como individuo; no evoluciona… sino que INVOLUCIONA hacia su fin. ¡Es el único hecho científico!

Salvo algunos pocos casos de colaboración [ej: digestión], cada vez que un microorganismo incursiona en otro es con fin egoista: una vida a cambio de la otra. No crea nada nuevo, sino que destruye. Esos seres son heterótrofos por depredación o parasitismo. Si un Bdellovibrio parasita dentro de otro procariota le mata; y si un Myxococcus penetra en otro microorganismo, mata y succiona. Jamás hay intercambio genético entre ellos; ni transferencia horizontal ni vertical, sino lucha a muerte por la supervivencia .

Siempre van contra las evidencias, analizándolas no bajo empirismo, sino bajo capricho. Asimismo, constantemente niegan el obvio diseño que implica cada instrucción ADN, muchas veces con millones de datos perfectamente secuenciados en los que está previsto no solo la reproducción, sino el mantenimiento y la defensa de la célula ante imprevistos, hasta el último instante. Yendo contra realidad, intentan convencer al mundo de que la casuística puede tener un sitio en el diseño de la previsión. 

Contando mitos. Si lo observado en la vida real va contra su propugna, entonces dicen que la realidad está equivocada, que debió ocurrir transferencia genética entre microbios, para permitir el tránsito evolutivo de unos hacia otros. Pero nadie vio ni ve en ningún laboratorio transferencia, genética que cree un nuevo organismo. ¡Eso es mentira! Sueltan y defienden ese cuento contra viento y marea solo para que nadie acepte a Dios como la colosal inteligencia que permitió el Diseño de la Creación.

Lo único cierto es que el cimiento evolutivo es el ateísmo anticientífico. La Ciencia no interesa para nada a quienes no buscan la Verdad; en realidad se ven obligados a tergiversarla y alterarla siempre, porque ¡JAMÁS! les da la razón. El metabolismo microbiano dicta que Oxígeno, nitrógeno, hidrógeno, carbono, azúcares, fosfatos, metaloides y metales: la base de la vida, fue garantizada desde el principio por el Dios Creador. Lo apoya la Ciencia.

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EL CREACIONISMO EN LA CIENCIA

febrero 2, 2011

1º de febrero/2011

La batalla filosófica [no científica, pues no hay Ciencia si uno de dos la evita] entre evolución y creación, entró al mundo con la primera lucubración ateísta de la escuela jónica [VI aC], sobre el origen de la vida. Tal filosofía [que no Ciencia], bebió la intuición cosmogónica adoptada hoy por la filosofía [no Ciencia], del evolucionismo. 

El ateísmo aceptó una evolución natural y continua; el elemento primario variaba, según el gallo cantor de aquel gallinero indocto en cuanto a orígenes. Tales de Mileto la achacó al agua; Anaxímenes al aire, y Heráclito de Efeso dijo que toda existencia está en continuo cambio. Pero Anaximandro fue el pionero evolutivo: según él, los primeros animales surgieron del agua, y pasaron luego a tierra firme. Fue el primero en pensar que el hombre nació de un animal. O sea, la misma película de hibridismo ficción que obligan a ver milenios después, en salas académicas del mundo.
Galeno (130-201 d.C.), demostró desde la raíz del evolucionismo que no se trataba de una problemática científica, sino de contradecir a cómo fuera, el relato del Génesis:

Es precisamente en este punto que nuestra propia opinión y la de Platón y otros griegos que siguen el recto método de las ciencias naturales difieren de la posición adoptada por Moisés. Para este último parece suficiente declarar que simplemente Dios ordenó que la materia se estructurase en su debido orden, y que así sucedió; porque él cree que todo es posible para Dios… Nosotros, sin embargo, no sostenemos tal cosa; decimos que ciertas cosas son de natural imposibles y que Dios ni siquiera intenta tales cosas, sino que él elige lo mejor de la posibilidad del devenir
Ese ‘nosotros’ exhibe al ateísmo desmarcándose de quienes protegían la conservación de las especies según el Antiguo Testamento aceptado durante milenios. Luego, en el siglo XIX, en 1809 [¡año Darwin!], renunciando a ciencia, al Caballero de Lamarck [Jean Baptiste Monet], le dio por leer libros viejos, e incitó un retroceso histórico en Ciencias, publicando su obra pro-jónica “Filosofía Ecológica”.

Apuntaló dos leyes anticientíficas, amparando la generación espontánea como suceso frecuente: ‘Todo ser tiene un instinto interno que le lleva al autoperfeccionamiento’, y ‘Generan nuevas necesidades cuando se producen cambios en el ambiente’. O sea, la filosofía [no Ciencia] que prevalece hoy: la selección natural hace/crea el órgano. Absurdas propuestas del azar creador, saltarín e irracional, que todos saben cómo destruyó científicamente el inmenso Pasteur. Dios le tenga en Su Gloria.

Luego, Darwin indujo cópula demagógica: la selección natural, supuestamente mejorando al azar rasgos ya existentes, llegaría a estructuras más y más complejas, hasta crear nuevas especies. Pero la utopía de la selección natural siempre evita el origen de lo que supuestamente selecciona, pues lo real es que al tratar el origen de nuevos órganos y funciones [visión, oído…], no se seleccionan y mejoran estructuras, sino que hay que crearlas. Y, ¿acaso se puede crear el ojo sin saber de óptica, o el oído sin el saber acústica y mecánica? Solo con argumento filosófico, no desde Ciencias.

Ese antiCristo, y anticiencia, contorneó ojos ante el pico de pinzones, con sus ‘híbridos fértiles’, pero los pinzones, y las 10000 especies de aves conocidas, no procrean si no coinciden hembras y machos de igual especie. E igual ocurre con los más de 2 millones de especies sexuadas que existen: no hay gametos si no coinciden en tiempo machos y hembras de la misma especie. El mundo híbrido de Darwin, de algas a mamíferos terrestres, a ballenas, a simios y a humanos, solo puede existir en una imaginación prejuiciada, no en una mente científica.

Pero no hacía falta más; poco importaba ir contra Ciencia; había surgido un líder que guiaba hacia la emancipación de Dios y de su Hijo Jesús, el juez que vendrá. A partir de ahí, a todo defensor de la Creación se le llamó despectivamente ‘creacionista’.

Pero el hecho es: ¿El creacionismo implica Ciencia? Veamos: En Lingüística, la parte de la gramática que estudia las funciones de las palabras en el contexto de una oración, se denomina sintaxis. Así, ‘creacionismo’ halla raíz en un verbo reconocido por la Real Academia Española, de múltiples usos en el idioma: ‘crear’. Y su significado etimológico, no el teológico, sino el sintáctico, dice que es:

Producir algo de la nada”. Ej: Se creó el primer computador, sin aun existir. Está la evidencia: ausencia de computadores; nadie les conoce, hasta que el primer prototipo inteligentemente cavilado, diseñado, y creado, vino al mundo para su comprobación, como nueva creación. Así, en este caso, el creacionismo es la corriente de pensamiento científico que sigue la pauta irrefutable que deja un diseño, desde su obra, hasta llevar al diseñador inteligente: el ingeniero del computador.

Un dato: si alguien dice que una célula procariota se convierte por sí misma en eucariota; o que salen alas de los lagartos o que los simios trasmutan en humanos o que las calabazas se vuelven carrozas, sin presentar evidencias de ninguno de los pasos, no se habla de Ciencias, sino de argumentación transformista. Se cuenta que lo que ya existía evolucionó hacia otra cosa, sin que ese tránsito se pueda comprobar.

Pero, por ej, si se analiza científicamente la proteína ‘distrofina’, se ve que de ella depende la estabilidad de las membranas de las células musculares. Y hay algo que certifica que no sale al azar: la receta inscrita en el ADN para elaborarla. Pero aun hay más: la orden solo se activa cuando un factor genético detecta la deficiencia proteica, e indica a otra instrucción en el ADN, la de su síntesis, que tiene que ponerse las pilas y volver a fabricar distrofina por un tubo, hasta que se le diga stop. Y eso evidencia un Diseño científico que incluso prevé imprevistos. Es una prueba de DI.

Y veamos algo aquí: la mutación génica en tal instrucción, , es producida al azar; y ese azar, al ser anticientífico o no previsto, causa dolencias como la distrofia muscular de Duchenne y la de Becker. O sea, el empirismo científico dice que la mutación en ese gen conduce al caos, no a la mejora genética; por lo que la alteración azarosa se descarta como vía transicional a algo mejor. Es lo que se llama en Ciencias ‘evidencia negadora’.

¿Cuánto diseño ha hallado la Ciencia en esta proteína? Veamos: 1-En el núcleo de las células musculares, las instrucciones enteras de las regiones de los exones e intrones del gen de la distrofina son copiadas en el ARN premensajero. 2-Los intrones, que no codifican la síntesis, son eliminados entonces de esta copia o trascripción, mientras los exones son empalmados juntos uno tras otro, al ARN mensajero. 3-Ese ARNm con el mensaje genético almacenado en 79 exones, viaja a los ribosomas, las fábricas de proteínas, en el citoplasma de las células, y allí es donde la unión de los 3 685 aminoácidos adecuados crean la distrofina.

4/5- La proteína es llevada bajo la membrana de la célula muscular, donde forma parte de un complejo con muchas otras; algo necesario para trasmitir la fuerza muscular y para la estabilidad de la membrana celular bajo tensión mecánica.

6- Otro diseño gestiona más transporte proteico si el músculo persiste en necesidad de tensión. 7- Mientras, factores genéticos reguladores están pendientes por si es necesario extender la síntesis de distrofinas o detenerla, pues, aunque los científicos hablan de las cosas con que trabajan como si fuera sólo una de cada: ‘una proteína’, ‘la distrofina’, ‘el gen’, ‘la fibra muscular’… en realidad, actúan miles de millones de ellas. Hay 114 mil millones de moléculas de distrofina en un gramo de tejido de músculo. O sea, 7 diseños previendo la necesidad celular para una sola proteína, expresada miles de millones de veces.

Se crean 10000 distintas, no una sola; ¡una grandeza de Diseño! ¿A cuánto asciende el total de todas, actuando en el organismo? Y el esquema del programa ADN prevé la instrucción para sintetizarlas todas; no solo los billones de distrofinas, sino el total de proteínas existentes en el cuerpo, pentatrillones, funcionando con armonía y rigor.

Como pueden apreciar, este rastreo no ha sido filosófico, sino científico y empírico. Jamás verán este análisis por parte de ningún equipo evolucionista, que solo siguen la flecha del azar y la ‘homología orgánica’ en sus conclusiones. Solo vayan al trabajo seudocientífico del genoma hombre-chimpancé, y lo comprobarán: ‘genes homólogos, polimorfismos debidos a la evolución…’ Hacen todo lo anticientífico que esté en sus manos para lograr apuntalar las lucubraciones que caracterizan la teoría; incluso cogen los cromosomas 12 y 13 del chimpa, los recortan en brazos largos y cortos, y luego los pegan, intentando franquear la sólida barrera genética que impone la realidad: esos simios tienen 48 cromosomas, mientras el humano solo tiene 46. Aun sabiendo las funestas consecuencias que la experiencia señala en el caso de los humanos con aneuploidías, cambio del número de cromosomas.

 Es decir: buscan aquello que necesitan hallar para apuntalar su teoría, en una inducción circular. Pero aunque lo niegan en la Creación de Dios, la propia defensa evolutiva depende de diseño; sin él, nadie logra solución. Solo que el evolucionista lo usa para intentar apoyar una teoría decadente, a como sea. Y en eso fundamenta su plan de acción.

Yo participé durante años como miembro de un equipo de investigación, y sé que luego de la jornada laboral, por las noches, ya en familia, el cerebro está procesando, buscando para el día siguiente un nuevo diseño o plan que permita el éxito, que no nos haga parecer a la zaga del resto, que no retrase el trabajo investigativo. Así, este análisis de la distrofina rastreó las evidencias científicas identificables por experimentación; siguió cada proceso celular desde su instrucción ADN. Y a quienes usan esta técnica de pesquisa, buscando conclusión objetiva, les llaman, despectivamente, ‘creacionistas’.

Quienes hayan seguido esta flecha biológica paso a paso, no tienen otra opción que reconocer en el diseño a un Creador que perfila su prototipo, pues en la fórmula de la vida resulta científicamente contrastado que la información antecede a la obra final. Y a esta corriente científica, que siguiendo paso a paso los procedimientos científicos implícitos en el ADN de cada célula, de cada organismo viviente en este planeta, hasta llegar al Diseñador que acabó siendo Creador, se le llama ‘Creacionismo’.

El creacionismo pues, no es un pensamiento vulgar, sin reglas, aferrado solo a una fe y una filosofía, sino el final de un razonamiento científico, que en cada obra conduce hacia la inconmensurable Ciencia de Dios, el Creador de toda Ciencia. Es la sistemática de análisis de todo defensor de la Creación, que acude a las Ciencias para defender la verdad científica del Diseño Inteligente de nuestro Dios. Llegados aquí: ¿puede alguien decir que el creacionismo no es Ciencia? Solo desde el capricho y la enorme necesidad de desautorizar la verdad.

El DI tiene en el creacionismo la causa fundamental. Dios diseñó, no para que el azar actuara, sino para que [como el todopoderoso ingeniero que es], pudiera llevar a término el producto: la Creación de un mundo física y químicamente armónico, desde la Tierra hasta las profundidades más recónditas del espacio cósmico, donde vemos más de 25 tipos diferentes de órbitas, sin que ningún defensor del azar sea capaz de determinar, no el teórico big bang, sino de dónde brota esa colosal fuerza que aun hoy, en este mismo instante en que Ud. lee, mantiene a ese multimillonario conglomerado flotando armónicamente en el espacio.

Son materialistas, se guían por la física, y la física enseña que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma; pero también dice que no existe la máquina de movimiento perpetuo, de modo que el materialismo ateo debería explicar la fabulosa e inconmensurable maquinaria cósmica de movimiento perpetuamente sincrónico que Dios ha presentado al mundo, poniéndole a los sabios ateos los pelos de punta al verse impotentes para dar una respuesta científica satisfactoria. Y además, deben hacerlo mediante el uso de la reflexión, una entidad inmaterial e intangible, de la que ningún defensor evolutivo es capaz de señalar su ‘trasmutación animal‘.

Sin embargo, algunos cristianos yerran al presentar el DI como una entidad independiente, desmarcándose con temor de la palabra creacionismo. El ‘coco’ ha sabido meter el miedo a la ofensa, a la descalificación y al ostracismo científico. El ‘coco’ sabe mucho; sabe por dónde meter la punta de su lanza, y sabe que el ser humano no presenta una fisura mayor que su propia vanidad. Y el ser humano quiere desmarcarse siendo dubitativo: “bueno sí, creacionismo… pero no exactamente… sustentamos la idea de defender el Diseño Inteligente de Dios, pero no hablamos del cómo ni del cuándo…”

Y el coco gana esa batalla ideológica, por abandono del contrario. ¡A pesar de que el contrario [el creacionista] tiene a Dios de su parte! ¡Pues no! El coco, que sabe leer perfectamente en el corazón humano, debe ver que no hay fisuras en la cadena del espíritu, que no tememos ser avergonzados, porque el propio Señor Jesucristo nos lo advirtió: “En el mundo tendréis aflicción, pero no temáis, Yo he vencido al mundo”.

Así que, sí el Señor Jesucristo siempre llamó al pan ‘pan’ y al vino ‘vino’, comportémonos dignamente ante Él. Digamos sin tapujos que el Diseño Inteligente no es una maquinaria humana; no es un artefacto creado por el cristiano para marginarse del creacionismo, sino que es la consecuencia de seguir una pauta analítica que conduce irreversiblemente hacia una entidad Creadora Inteligente.

Tal como Jesús no intentó vender coches a nadie, sino que habló claro, propugnando la unidad de su iglesia, no continuemos siendo separatistas por miedo al coco, sino tomemos la senda que Cristo trilló, y digamos con orgullo que el Diseño Inteligente al que conduce el análisis científico de cada célula, fue el precursor de la Creación Inteligente de Dios. Y que el creacionismo no es más que la corriente de pensamiento científico que defiende ese Diseño. Sin miedo, pues no es poca cosa lo que tenemos: nada más y nada menos que el apoyo del Señor Jesús. ¿Quién puede contra Él?

Sí, somos científicamente creacionistas; la Ciencia nos avala. Pero más aun Jesús, partícipe directo de la Creación de Dios, y para quien fueron creadas todas las cosas. Nuestro Gobernador eterno, Dios mediante, en el Sion definitivo e inexpugnable que esperamos habitar.

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LUZ Y ANTILUZ

noviembre 13, 2010

Durante su apostolado, Jesús  validó las Escrituras con su enseñanza; desde Génesis hasta los profetas fue fiel con ese sistema edificante de apóstoles, y de quienes le escuchaban. Si permitimos que prospere la conjetura evolucionista del inicio biológico de toda la humanidad, a partir de un casuístico ente unicelular amebiano sin diseño, que luego se convirtió en el anticientífico homínido incapaz de multiplicarse por híbrido, fallamos a Cristo, que citó a Adán y Eva como inicio humano en Mateo 19:4, y en Marcos 10:6.

Además, hacemos  ‘homínido’ al mismo Dios, que dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen; conforme a nuestra semejanza” [Gen 1:26]. Igualmente, si admitimos la conjetura geológica de una Tierra de miles de millones de años, sin combatirla, también traicionamos al Señor por falta de fe en la historia revelada a Moisés [Creación en seis días], con una cronología bíblica que no alcanza los 7000 años.

Para que no se tergiverse la Verdad, debemos saber usar la Ciencia que demuestra la ineptitud de la datación, y la imposibilidad del mundo híbrido que propugna el antiCristo por medio de hombres. Es deber cristiano defender al Génesis; nuestro Dios repudia mentira y tibiesa, y Su Palabra es fiable al 100%. Si el Génesis se trasmite dudoso en un solo versículo, la persona que presta sus oídos a la prédica del evangelista, dudará de la Biblia entera, los más de 60 libros, porque ¿cómo sabrá a partir de cuándo comienza a ser cierta?

No se niegan errores de traducción; pero eso no altera la esencia. Por ejemplo, el original Bereshit judío, con el que instruía el Señor Jesús, dice en 2:17: «…pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, muriendo, morirás.». Y esa última expresión es distinta a la traducción al Génesis griego “… mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”

El error al traducir es obvio. Pero se debió a la mala praxis reiterativa de la falsa teología: intentar analizar lo divino, con el limitado conocimiento humano. Si se fuera más fiel a Jesús, instruyendo exactamente como lega la Biblia [la única teología válida], no estarían sembrando en el indulgente campo de error teólogo, alimentando vanidad, con la constante predisposición a plegarse ante gloria de hombres, para que así el mundo no les condene al ostracismo.

El ‘muriendo, morirás‘, no les decía nada a los traductores de antaño; era incompatible con lo que se conocía en aquel entonces. Lo vieron como un ‘sin sentido‘ de Dios, y escribieron lo que quisieron. Pero, tal cual dijo Einstein: “Dios no juega a los dados“, no hay ‘sin sentidos‘ en Él. Solo tenían que haber sido leales, repitiendo lo mismo que se les trasmitía… hasta que el conocimiento humano estuviera a la altura de la comprensión, pues en el siglo XX, el hallazgo del ADN, nos puso en condiciones de entender ese ‘muriendo morirás‘ dicho por el Creador en los inicios de la humanidad: morimos a medida que las mutaciones matan nuestro genoma individual.

Algo similar se ve en el libro de Salmos. Su numeración sucesiva fue distinta en hebreo (TM) y en la versión griega de los Setenta (LXX): se alteró en uno hasta el 146; y luego volvió a alterarse para intentar fidelidad en los salmos finales; como el soldado que cambia el paso para que su error pase desapercibido. Pero aun así, se puede apreciar de nuevo la alegoría al ADN, en el enigmático salmo 139: 15-16:

No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.

También el periodismo da crónicas divergentes en cuanto a muertos, ante catástrofe natural,  e incluso respecto al lugar del hecho, sin que el error altere en sustancia la noticia: el hecho en sí mismo.

Así que el Bereshit judío, que Jesús usaba para instruir a todos, sirve para sentar pautas; si negamos eso, negamos a Cristo, que avaló lo escrito por Moisés, bajo mandato del Señor, en ese primer libro [Posterior Génesis griego]:

1:1 “En el comienzo de la creación de Dios del cielo y la tierra, 2 cuando la tierra estaba informe y vacía, con oscuridad sobre la superficie del abismo, y la Presencia Divina flotaba sobre la superficie de las aguas…”

Analicemos esos primeros versículos, pues constituyen el fundamento: “El comienzo de la Creación indica un punto ‘0’, pues no hay nada antes de un comienzo. Explica de forma general lo que ocurrió en los inicios de la Creación. Así, los que dicen que Dios se valió de la Evolución para hacer su obra, señalando un hipotético ‘tiempo eónico‘ anterior, tergiversan la propia Palabra del Creador.

En el inicio reinaba la oscuridad en la nueva dimensión física que hoy habitamos; pero así como Dios es luz en su dimensión espiritual y angélica, así extrapoló su luz a este nuevo espacio tangible y paralelo al intangible. Ambos reales, aunque diferentes, destacan una verdad: la oscuridad no prevalece sobre la luz, sino al contrario, solo existe en su ausencia, pues la luz la rompe.

Es decir: primero fueron las sombras, y luego fue la luz:

3 dijo Dios: «Que haya luz», y hubo luz. 4 Dios vio que la luz era buena, y Dios separó la luz de la oscuridad. 5 Dios llamó a la luz «Día» y a la oscuridad la llamó «Noche». Y fue de tarde, y fue de mañana, un día.

Está claro: primero la noche; luego el día. ¡Ese fue el principio de la Creación! Por eso, Bereshit 1:17-18 dice respecto a las estrellas:

Dios puso las luces en la bóveda celeste para alumbrar la tierra de día y de noche, y para separar la luz de la oscuridad; y vio que todo estaba bien.”

Luk 1:78-79 hace una alegoría con el nacimiento de Cristo:

Porque nuestro Dios, en su gran misericordia, nos trae de lo alto el sol de un nuevo día, para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad, y dirigir nuestros pasos por el camino de la paz.”

Y es el libro de Isaías uno de los primeros en asociar las tinieblas al campo del maligno y sus huestes. Podemos ver, por ej., en Isa 5:20:

¡Ay de quienes a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que hacen tinieblas de la luz, y de la luz, tinieblas; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

E instruye definitivamente sobre ello, respecto a la promesa de Dios, en Isa 58:10:

“… si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, tu luz brillará en la oscuridad, y tus sombras se convertirán en luz de mediodía.”

Casi ocho siglos después, el espíritu de Jesús se le apareció a Saulo, en medio de la luz fulgurante que le cegó, diciéndole:

Te mando a ellos para que les abras los ojos y no caminen más en la oscuridad, sino en la luz; para que no sigan bajo el poder de satanás, sino que sigan a Dios; y para que crean en mí y reciban así el perdón de los pecados y una herencia en el pueblo santo de Dios.’ [Hch 26:18]

Ratificándose varias veces en la misma instrucción; por ejemplo:

La noche está muy avanzada, y se acerca el día; por eso, dejemos de hacer las cosas propias de la oscuridad y revistámonos de luz, como un soldado se reviste de su armadura.” [Rom 13:12]

Pero ustedes, hermanos, no están en la oscuridad, para que el día del regreso del Señor los sorprenda como un ladrón. Todos ustedes son de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad…” [1ª Tes 5:4-5]

Y es que, aunque la luz rompe a las tinieblas [y estas jamás pueden romper la luz], como buenas aprovechadas dominan en cuanto la luz se retira; por eso debemos estar alertas. La Creación comenzó con oscuridad; luego vino la luz, evidenciando que la luz siempre predominará sobre la lobreguez, que solo puede existir si la luz se aparta. El mundo empezó con tinieblas, mas con luz terminará:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.” [Apo 22:16]

O sea irradiará a sus fieles como sol en su aurora, quemando la paja: los adictos a tinieblas… los verdaderos muertos de la Creación de Dios:

Despiértate, tú que duermes;
levántate de entre los muertos,
y te iluminará Cristo
. [Efe 5:14]

Doy testimonio de que es absolutamente cierto: si el pecado lastra tu conciencia como losa, entrega tu arrepentimiento a Jesús; tendrás la luz de Cristo… pero luego sé fiel, porque sin santidad nadie verá jamás su rostro. Mucho menos después de haber sido perdonado.

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LINGÜÍSTICA vs ‘HOMINIDIA’.

noviembre 11, 2010

Noviembre 11/2010

Cada vez que oigo hablar de homínidos, recuerdo la Ilíada de Homero, por afinidad mitológica. Y la Ciencia jamás debe consentir la mitología; de hecho, los que sentaron las bases científicas de la humanidad, de fe cristiana: Kepler, Copérnico, Pascal, Newton, Galileo, y otros cientos, aunque fundados en su fe, siempre concluyeron sus planteamientos con evidencias.

La Ciencia es búsqueda, pero la conclusión científica es ética; decir que algo es real, solo es moral si se avala con pruebas. Si una investigación no da evidencias más allá del argumento, no se ratifica una teoría; debe seguir buscándose la verdad, sin enseñarse en institutos como la realidad misma. Eso es inmoral y antiético; lo argumentativo jamás es admitido en ningún tribunal como evidencia de nada.

El descubridor de la anestesia por cloroformo, y autor de trabajos que conducirían a avances en ginecología, y en rayos-X, el Dr. James Simpson, al preguntarle sobre su mayor hallazgo, no refirió sus éxitos en medicina. Dijo que lo fue el saberse pecador, y que podía ser salvo por la gracia de Dios: “El hombre que no haya entrado en relación con Dios, mediante Jesucristo, se ha perdido el verdadero proyecto de su vida.”

La Ciencia es área exclusiva humana, vedada a chimpas; aunque la seudociencia, tergiversando al paroxismo, sellara analogía genética del 98%… hasta que se decrete en juicio la real divergencia. El responder a incógnitas distintas a la necesidad biológica, es único en el humano; sale de su alma. Pero muchos se esfuerzan por negar esa energía interior, solo por no haber logrado establecer el punto físico de su fuente.

La zona donde reside el origen de las ideas, sentimientos y análisis; la capacidad que nos convierte en la excepción de la regla, y en amos de la comunicación, es algo que siempre ha intrigado a la humanidad. Palabra, lectoescritura, y artes, son privilegio exclusivo humano, entre casi dos millones de especies. La lingüística es solo nuestra; y se controla en puntos del lóbulo temporal del córtex cerebral… ausentes en chimpas.

Los Centros de Broca y Wernicke, puntos claves de la neurolingüística, situados en ese lóbulo, constituyen otra gran espina ética hundida en la carátula del ‘Origen de las especies’ de Darwin, impidiendo pasar página. Desde la falta de ciencia, con argumentos filosóficos, se saltan a la torera los muchos impedimentos científicos que niegan la teoría darwinista. Y este es de los más espinosos; contra él no hay evidencias. Pero ningún argumento es admitido como evidencia en ningún tribunal; y la teoría evolutiva acabará sus días allí, muy pronto.

Darwin arguyó que el habla y la postura erguida surgieron por instinto. Pero toda su suposición teórica, se basó en ignorancia científica. Hoy se reconoce limitación anatómica para el bipedismo en simios, y hay por ej., hallazgo antropológico en Turquía de humanos cuadrúpedos, debido a mutación génica… que afecta al cerebro.

 

Malformación

Malformación

Esas personas, de una misma familia turca, evidencian que los restos declarados ‘homínidos’ por la paleontología, seguramente pertenecieron a simios… o a humanos que padecieron dolencias degenerativas. No obstante, el fisiólogo turco Uner Tan, sostuvo que esos rasgos típicamente humanos pueden ser el resultado de un suceso evolutivo “puntual”. O sea, se hizo eco del ‘equilibrio punteado’ apelado por los paleontólogos evolutivos Stephen Jay Gould y Richard Lewontin, luego de romper mucho pico, pala y buldózer, en busca del eslabón perdido que jamás apareció, y que les forzó a negar la evolución gradual, tradicionalmente sostenida por el darwinismo.

Mas, si seguimos tal razonamiento, deberemos convenir con que entonces no estamos ante evolución, sino ‘involución’, puesto que los padres no son homínidos, sino humanos normales… que degradaron la especie, trasmitiendo defectos congénitos a hijos.

El ‘International Journal of Neuroscience’ expuso este síndrome, visto en Iskenderun, cerca de la frontera con Siria. Allí, fisiólogos, neurólogos y psicólogos analizaron la descendencia de lejanos consanguíneos: 19 hijos [entre 14 y 36 años], de los cuales nacieron con el síntoma cuatro hembras y un varón, mientras otros 12 eran normales. El análisis genético concluyó característica genética recesiva, debida a mutación.

El examen cerebral con resonancia magnética, reveló además un estrechamiento de la ‘vermis‘, y reducción del cuerpo calloso. Pero, aún ante tal evidencia de mutación genética, con la obstinación propia de la defensa evolutiva, cerrada a cualquier posibilidad de error, Tan aseguró que ese defecto parece producir un retraso de miles de millones de años en el reloj de la evolución humana. O sea, inconsciente propugna a una ‘involución’, sin inferir desde la evidencia que todo supuesto hallazgo fósil ‘homínido’, en realidad debería corresponder a monos o a humanos con ADN mutado.

Y se repite la obcecación cuando el biólogo inglés Nicholas Humphrey, junto a John R. Skoyles, y el anatomista Roger Keynes [Universidad de Cambridge], tras examinar a los enfermos, dijo: ‘Estas personas caminan de la misma manera que nuestros ancestros hace millones de años‘. Especulativo, pues nadie vivió eso para contarlo; y por tanto sin valor legal ante un tribunal de apelaciones.

Si hay algo común en la defensa evolutiva, es la reticencia a admitir siquiera que los fósiles hallados fueran en realidad restos de humanos con dolencias degenerativas conocidas hoy. Y la mayor evidencia del error es que hay por ahí 200 tipos de monos que no copulan si no son de la misma especie, no presentando evidencia de descendencia ‘homínida’ en ninguna selva o laboratorio evolutivo del planeta. Todo lo que tienen contra la verdad es argumento filosófico; pero en todo tribunal se rechaza lo argumentativo. Es una de las acepciones jurídicas que han sentado cátedra en jurisprudencia, para negar la razón a quien argumenta.

Mas lo trascendental es que ni el mono ni otro animal, es consciente del yo futurista; no prevén más allá de su necesidad inmediata. Ni hablan ni presentan la gramática intelectiva que permita crecer en conocimiento. Tienen diferente actividad cerebral.

En el córtex se integran las capacidades cognitivas y la consciencia, que permiten comunicarse por palabras, y hacer razonamientos complejos. El córtex cerebral humano tiene numerosos pliegues, distintos al resto de especies. Aun así se instruye que la genética humana nos iguala al chimpa en un 98%. Algo que fija discordia: ¿Por qué entonces los neurocirujanos experimentan con monos rhesus [macacos], especie evolutivamente más ‘lejos’ según la teoría, en lugar de con los chimpas, los ‘iguales‘ al humano al 98%?

Y los que insinúan que los cambios mono-humano se dieron por azar, citando la interrelación social de poblaciones, como el motor impulsor del proceso de lenguaje ‘homínido’, deberían pensar con igual lógica que de haber sido así, las otras 196 especies simias habrían alcanzado también el lenguaje. Pero no; el humano es el único. Y eso se convierte en evidencia contra lo que se propugna; la misma lógica de raciocinio conduce hacia que nacimos hablando desde el principio, debido al exclusivo diseño biológico que lo permitió. Lo contrario a eso es argumentativo… y ya se sabe que lo argumentativo no vale en un tribunal para acreditar una verdad, sino que acredita sentencia en contra.

El lenguaje es la más específicamente humana representación del mundo; es el proceso cognitivo que nos diferencia de las otras especies. La semántica, creada por intelecto humano, da significado a símbolos [palabras], logrando describir sucesos u objetos, sin importar lo lejanos que estén. Y eso está ausente en chimpas & company.

El humano describe un sin número de pensamientos, partiendo de cantidad finita de palabras. Su intelecto percibió la necesidad de establecer las reglas gramaticales que determinan el lenguaje. Los chimpas & company carecen de tal facultad.

Los centros de Broca y de Wernicke, en la parte posterior e inferior del lóbulo temporal del córtex cerebral, se vinculan a la capacidad exclusiva del ser humano: la lingüística, alejándonos radicalmente del mundo animal. Ninguna bestia es capaz de hablar y pensar coherentemente lo que dice, entre casi dos millones de especies animales registradas; y por supuesto, ninguna entre las casi 200 especies distintas de monos, chimpa incluido.

Broca notó que los daños en esa área generan afasia motora; un mal que hace que la persona, aun manteniendo capacidad de lectura y escritura, no pueda articular palabra; por eso lo consideró un punto de origen de la neurolinguística… ausente en monos & company.

La comunicación lingüística, incluso la más básica, implica la representación de todo lo que nos afecta del mundo mediante la palabra, tanto en forma oral como escrita… y eso está ausente en chimpas. Demanda abstracción para la clasificación pictográfica de objetos y/o situaciones, también ausente en chimpas; y otra aún superior para la interrelación social-artística totalmente ausente en cada una de las casi 200 especies de monos de los que pretenden derivarnos; chimpas incluidos, por supuesto.

Los científicos registran junto al área de Broca varias regiones críticas, activas si las personas planean decir algo, hablan o se expresan por señas. Y Jared Taglialatela, [Centro Nacional Yerkes de Investigación sobre Primates], juzgó que “la conducta comunicativa de los chimpancés comparte muchas características con el idioma humano“. Escaneó tres cerebros de chimpancés mientras gesticulaban y llamaban a una persona demandando una comida puesta fuera de su alcance.

Detectó que los simios mostraban activación en la región cerebral que en humanos correspondería al punto de Broca [sin tenerlo], y en otras áreas similares del cerebro humano donde se involucran la planificación motora compleja y otras acciones. Pero eso también es argumentativo; si hubieran estudiado esas áreas en perros, caballos o delfines, habrían visto la misma activación, pues necesariamente, si el cerebro es la fuente neuronal de todo proceso animal, es normal que se activen áreas de emociones comunes.

Lo único real, es que carecen de los puntos de Broca y Wernicke. Hablar de áreas homólogas en cerebros diferentes, [tal como en el proyecto genoma hombre-chimpancé], es una argumentación sin evidencia científica, fundada en un supuesto. La única realidad es que NO HABLAN, no esculpen ni pintan ni estudian ni hacen proyectos de futuro, ni tienen la conciencia del ‘yo futurista’ [¿Qué seré de mayor?]; y eso fija una gran frontera, no una semejanza que indique descendencia de ellos. Y lo argumentativo, como se ha venido repitiendo, se rechaza en los tribunales, el lugar donde tendrá que comparecer  muy pronto, Dios mediante, la teoría evolutiva.

La fuente de las ideas, sentimientos y análisis, nos capacita y convierte en la excepción de la regla, y en reyes de la comunicación. La palabra, la lectoescritura, y las artes son privilegio exclusivo de nuestra especie, entre millones de distintos tipos de animales. La lingüística, y todo lo intelectual, fue, es, y será exclusivo de humanos; y siempre estuvo, está, y estará… ausente en chimpas & company.

Legalizar homínidos es propugnar la falaz y anticientífica descendencia híbrida, con diferentes especies de monos copulando y gestando entre sí. Pero jamás, en ninguna selva o laboratorio del planeta se ha visto tal cosa ni se ha logrado que ningún híbrido sea capaz de multiplicar ninguna nueva especie. Eso es mentira; quienes protejan tal anticientificismo, no son dignos de ejercer el decoroso ejercicio del magisterio. Venden su alma por el precio de la subvención.

Y cada gobierno que subvencione el apuntalamiento de tal mentira con los millones de euros invertidos hoy, es un régimen que derrocha para financiar engaños contra la Creación de Dios. Si no cambian, si no se arrepienten y piden perdón a Jesús, unos y otros tendrán que responder ante el Creador por haber sembrado y alimentado ideas antiCristo en el corazón humano.

El argumento de Bereshit 1:26, el libro con el que instruía Jesús, según la tradición judía, reseña: ‘Y dijo Dios: “Hagamos un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” Y ese argumento adquiere valor real en la presencia humana. Pero lo de convertir calabazas en carrozas es otro hecho; no vale lo argumentativo. Ningún tribunal lo admitiría sin la evidencia que  lo corroborara. Ni el humano ni el divino.

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ANILLOS DE EINSTEIN AVALAN EL GÉNESIS

septiembre 18, 2009

Algunos amigos me cuestionan que emplee tanto tiempo enfrentando a quien apoye la teoría darwinista, los sistemas de datación, y las estrellas necesitando miles de millones de años para ser vistas en la Tierra. Preguntan si no sería mejor limitarme a hablar del amor de Cristo; así como de sus promesas de perdón y vida eterna para quienes le reconozcan como el Rey que vendrá. Incluso me recuerdan que la jerarquía católica validó el sistema de datación que hace eónico al planeta, aceptando además la teoría evolutiva.

Yo siempre respondo lo mismo: En América es usual ver estudiantes en las iglesias; aunque la teoría evolutiva se está impartiendo en aulas de EEUU desde 1925, luego del juicio Scopes, aun hay allí millones de jóvenes aferrados a Cristo, negados a arriar la bandera de la Fe. Mas no ocurre lo mismo en Europa.

La iglesia del viejo continente parece un club de veteranos. El estudiante no quiere oír de Dios ni del Cristo crucificado. En tanto jóvenes americanos pugnan por ser fieles al Señor, sin dejar de ser felices por ello, en Europa se citan por móvil para encuentros masivos cada fin de semana, como loa a la droga, al alcohol, y al desenfreno.

Una acción manipuladora, intenta durante siglos, sacar a Jesús del corazón humano. En las aulas se habla del Alejandro Magno histórico, fundamentado en escritos de sus contemporáneos; otros informes, de igual valor testimonial [incluso de sus propios enemigos] avalan al Cristo milagroso, surgido más de 3 siglos después. Sin embargo, le han sacado de las aulas, ante nuestra indiferencia, con total impunidad. ¿Cómo callar ante la mala intención?

Satanás quiere un mundo ciego a la Verdad de Dios… así como una Ciencia entregada a él, para poderla dirigir hacia objetivos antiCristo. Desde niños, se nos dice que descendemos de monos, que no hay vida después de la muerte, que el universo es eónico, y que hay que gozar, pues la vida son dos días. La meta del antiCristo, tantas veces anunciada en la Biblia, es alcanzada cada día por más personas; satanás reclama lo suyo. Ha logrado una juventud atea o pagana; en ausencia espiritual, y apegada al culto al cuerpo, el libertinaje, la promiscuidad, y las cosas materiales. Con brazos abiertos se le entregan millones cada día, sin freno ni gobierno, abrazados al mito que les aparta de Dios.

Es doloroso saber que esto ocurre, sin que padres tan mal adoctrinados como ellos, hagan nada por evitarlo. Pero más triste aun es que a padres y a hijos les han llevado al punto donde están, desde la mentira. Mas, ¿cómo hablarle de Dios a quien desde niño le han llenado la cabeza de falsas negaciones sobre la Verdad bíblica, exponiéndolas como Ciencia? ¿Qué posibilidad tienen los pastores evangélicos europeos de llenar sus iglesias de gente joven, comprometida con Jesús, si no es combatiendo la seudociencia que les aleja de Cristo? El Señor nos inculcó responsabilidad, y tenemos que asumirla:

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y ser hollada de los hombres.” [Mat 5:13]

Por eso este blog: como miles de hermanos, asumo compromiso ante el Señor, hasta que venga a pedir cuenta de nuestros actos. Por Él me dedico a salir al paso constantemente a la ‘no ciencia’ que inculca el ateísmo. Y por eso, este artículo buscará lo de siempre: exhibir una Ciencia congruente con la Palabra de Dios, para que nadie pueda decirle a un pastor que miente cuando intente ganar un alma más para el Crucificado.

Estos días he expuesto trabajos de física cuántica, porque la Teoría de la Relatividad afirma que la máxima velocidad a la que se puede propagar ‘información’ en el vacío, es la de la luz. Eso envejece las estrellas y niega al Génesis, que dice que la Tierra es 3 días más vieja que el resto del cielo. Pero la cuántica lo confirma con tal precisión, estadísticamente hablando, que  no deja lugar a dudas. De ella surgió un concepto nominado ‘Interpretación de Copenhague’, [en honor al físico danés Niels Bohr]; y por su renuncia al principio de causalidad no fue aceptada por físicos de la talla del propio Einstein, que afirmó: “Dios no juega a los dados”.

Él mismo, con ayuda de Podolski y Rosen, creó la Paradoja EPR [siglas de autores), cuya conclusión hacía aparecer absurda la acotación de Copenhague. Pero luego, Bohr mostró que en realidad no era falsa, y también lo confirmó Alain ASPEC solo hace unos años.

No obstante, como la Verdad está por encima de los retos, en el artículo anterior a este, presenté evidencias donde incluso la propia teoría de la relatividad demuestra que puede trasmitirse información en el vacío, a una velocidad mayor a la de la luz. Y hoy repetiré el modelo desde otra perspectiva: ‘los anillos de Einstein’.

Se forma un anillo de Einstein [o Chwolson], si una fuente radiante, una agrupación estelar lejana, se alinea en su camino con un entorno masivo [por ej: una galaxia], y la lente de un telescopio. O sea: cuerpos físicos con masa. Si no se cumple la linealidad total, el anillo será parcial. Repetiré la imagen del otro día, que es la que mejor lo explica.

Efecto de Lente Gravitacional sobre una Galaxia

Efecto de Lente Gravitacional sobre una Galaxia

En este caso, la masa astral lejana radía su imagen, y al topar con la galaxia interpuesta, la fuerza de gravedad de esta [debido a su masa] forma una lente gravitacional convexa que amplifica esa imagen espejo del cuerpo masivo distante. Tan real, que es vista por el telescopio. Más abajo les presento algunos registros de anillos de Einstein, percibidos por el Hubble.

Anillos de Einsteins vislumbrados por el Hubble

Anillos de Einsteins vislumbrados por el Hubble

Pero para que se comprenda mejor el concepto, acudiré a un recurso nemotécnico sencillo: el de imágenes formadas por refracción en superficie plana, que puede considerarse como una esférica de radio infinito. La imagen de un objeto visto a través de una superficie refractora plana, es virtual, y se forma del lado de incidencia del objeto. Si el medio de incidencia de los rayos tiene un mayor índice de refracción que el de transmisión, como suele ocurrir, veremos el objeto algo distorsionado, y más próximo de lo que realmente está.

Un remo semi hundido en agua parece estar curvado, porque la imagen que vemos se forma a una profundidad menor que la real. La imagen del remo que surge ante nuestros ojos  está a las ¾ partes de la profundidad real. Parece curvado, por efecto de la refracción. En general, esto se cumple con toda imagen de objetos bajo el agua. Veámoslo con un pez:

Refracción de imagen en el agua

Refracción de imagen en el agua

Y ahora, intentemos ver algo similar en el espacio. La desviación gravitacional fue predicha en la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. La imagen de una fuente espacial se ‘curva’ ante la presencia del cuerpo masivo que se interpone. Se porta como lente, deformando el espacio-tiempo conceptuado. Se manifiesta la imagen brillante de un anillo, gracias a la alineación simétrica de tres cuerpos físicos reales, no fotones: la masa, fuente de la imagen lejana, la lente gravitacional generada por la fuerza de gravedad del cuerpo masivo y el lente telescópico.

Eso es importante y definitivo. Mediante el telescopio espacial Hubble, los investigadores Raphael Gavazzi [Space Telescope Science Institute] y Tommaso Treu [Univ. de Santa Bárbara, California], lograron detectar este anillo de Einstein doble, proveniente de tres galaxias que distan de la Tierra, 3, 6, y 11 mil millones de años luz, respectivamente.

Efecto del doble anillo de Einstein

Efecto del doble anillo de Einstein

En este caso no se implica un solo cuerpo lejano, sino tres. Y aun distantes, resulta imposible el cumplimiento, en ninguno de ellos, del enunciado relativista que niega a una información viajar por el espacio a mayor velocidad que la de la luz, pues la imagen de las tres galaxias llegan en fracción de segundo, pese a la colosal distancia. ¿Quien duda que una imagen es información? De hecho, en enero del 2007, Científicos de la Universidad de Rochester lograron imprimir una imagen en un fotón de luz, guardarla y, recuperarla. Es tanta la información de una imagen, que lo consideraron un paso serio en la dirección de los ordenadores cuánticos del futuro.

Se mostraban las iniciales de la Universidad de Rochester (UR), en unos pocos píxeles; y la novedad alcanzada: guardar información, resultó rotunda. Tanto, que John Howell, profesor asociado de física y líder del proyecto, dijo: “Casi suena imposible, pero en vez de guardar ceros y unos, nosotros almacenamos una imagen entera.”

Desde la Relatividad de Einstein habría que decir que la imagen relativa al anillo [una información en toda regla], consecuencia de la galaxia más lejana, a 11 mil millones de años luz, debería tardar en llegar a la Tierra 11 mil millones de años, pues la teoría le ‘obliga’ viajar a la velocidad de la luz… considerada como la más rápida posible en el vacío. Sin embargo, el Hubble , al enfocar un cuerpo físico real, ‘no fotones‘, la divisó en fracción de segundo, por lo que su velocidad tuvo que tender a infinito: tuvo que exceder la velocidad de la luz en una cantidad de veces tan grande, que la resultante tendió a infinito.

La imagen de la galaxia física, a 11 MM años luz, se curva ante la fuerza gravitatoria ejercida por la masa física de la galaxia intermedia, a 6 MM años luz, reflejando en el telescopio el 1er anillo. Pero esta misma a su vez, al tener también masa, irradia su imagen hacia la tercera galaxia, la situada a 3 MM años luz… y tal imagen se curva al enfrentar la fuerza de gravedad de ese último cuerpo enfocado por el telescopio, reflejando en la lente el 2º anillo.

O sea, de nuevo se cumple lo que se viene afirmando en este blog: no hay imagen por fotones salidos 11 mil millones de años atrás, pues el hecho de que el anillo de Einstein, un efecto de lente gravitacional, solo ocurre si se presenta el estado de alineación entre cuerpos físicos con masa [telescopio, galaxia intermedia, y cuerpo multifactorial distante], hace que estemos ante una acción coincidente en tiempo, donde el pasado no puede tener ni la más mínima expresión. Así, tocante a la información viajando a velocidad muy superior a la de la luz, la teoría no solo es refutada por la física cuántica, sino por su propia evidencia, su manifestación en el cosmos.

La propia exigencia gravitatoria imposibilita la teoría del ‘vemos fotones del pasado’, puesto que la carencia de masa del fotón le impide ejercer la fuerza gravitacional requerida para lograr el efecto de lente manifestado en cada uno de estos casos. Ese efecto solo lo logra un cuerpo físico de gran masa; por tanto, son cuerpos físicos, y los vemos en fracción de segundo, pese a estar ubicados a miles de billones de kms de la Tierra.

Si vamos por la vida aceptando conceptos sin razonar, negamos el conocimiento, pues este no llega desde la aceptación, sino intentando demostrar que el precepto invasor, puede ser negado. Si aceptamos todo lo que viene, solo porque llega arropado en una bata blanca, sin analizar, negaremos al propio conocimiento de que lo establecido puede estar cimentado en campos de error. Solo pensando en otra opción podremos estar en continuo proceso de avance hacia el dominio de la Verdad. Negarnos a ello podría sumirnos voluntariamente en la ignorancia de aceptación de lo irreal.

Mas lo real es: vemos, en fracción de segundo, la imagen de cuerpos físicos situados a 11 mil millones de años luz; no son necesarios los cacareados miles de millones de años para observarla. Y ello posibilita que la Tierra sea 3 días más vieja que el resto del universo; así, la Ciencia, esa con mayúsculas, no tergiversadora, es congruente con el planteamiento bíblico citado en el libro con el que instruía Jesús:

Dijo Dios: 14«Que haya luminarias en el firmamento del cielo para que separen el día de la noche; y sirvan de señales y para las fiestas, y para los días y los años, 15 y sirvan de luminarias en el firmamento del cielo para que iluminen sobre la tierra». Y así fue. 16 Y Dios hizo las dos grandes luminarias, la luminaria mayor para que domine el día, y la luminaria menor para que domine la noche; y las estrellas. 17 Y Dios las colocó en el firmamento del cielo para que den luz sobre la tierra, 18 para que dominen de día y de noche, y para que separen la luz de la oscuridad. Y Dios vio que era bueno. 19 Y fue de tarde, y fue de mañana, el cuarto día. [Bereshit 1: 14-19]

Ya he explicado varias veces que esta 3ª dimensión física se subordina a la 4ª dimensión espiritual, a la que, además de Dios y sus ángeles, también pertenecen satanás y sus huestes. De ahí la enorme influencia de estos últimos sobre el pensamiento humano. Es tanta, y está tan por encima de nosotros, que logró confundir incluso a una mente tan prodigiosa como la de Einstein.

Pero hay una noticia: el espíritu humano que se entrega a Cristo en una relación directa y fiel, es automáticamente inmunizado de cualquier influencia de confusión. Y si algo niega al Señor, es falso; solo hay que implicarse más para hallar la Verdad. Podrá ser tentado, pero también podrá vencer el intento por separarlo de la vida eterna en Jesús. Por eso está escrito:

“… y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres.” [Juan 8:32]

La Verdad es oro: aguanta embestidas y prevalece eterna. La mentira es más débil que el papel donde se escribe: frágil ante el tiempo, e intolerante ante el crisol y el fuego.

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EINSTEIN: IMÁGENES A MAYOR VELOCIDAD QUE LA LUZ.

septiembre 15, 2009

Sí, ya sé que la frase se las trae, pero al final verán que, aun situándonos en el punto de inflexión de los defensores de conceptos ‘ancla’, el título de este artículo se ajusta perfectamente a la Teoría de la Relatividad. Y para avalar lo que planteo, me remitiré a un efecto astrofísico, predicho en el cálculo einsteniano, y verificado en el 1919.

Ese año, durante un eclipse solar, el astrónomo Arthur Eddington vio cómo se curvaba la trayectoria fotónica proveniente de estrellas distantes al enfrentar al Sol, generando una imagen de desplazamiento aparente desde su espacio real… como si estuvieran donde no tenían que estar.

El efecto, captado muchas veces después por distintos telescopios, al paso del tiempo, llevó a la práctica el vaticinio adjunto a la Teoría de la Relatividad exhibido por Einstein en el 1915: la existencia de las lentes gravitacionales ampliamente conocidas hoy en Astrofísica. Esa lente sideral se forma siempre que la luz procedente de objetos masivos distantes y brillantes, tope en su camino una galaxia [o astro], alineada en ese instante entre los cuerpos emisores y el telescopio que les enfoca. En esas condiciones, la imagen múltiple se curva sobre la galaxia, como si intentara rodearla.

El fenómeno de lente gravitatoria ha sido a menudo utilizado para detectar la presencia de objetos masivos invisibles, tales como agujeros negros, e incluso planetas fuera de la Vía Láctea. También ha resultado útil para observar la imagen de universos muy distantes. Por ejemplo, un equipo de investigación de EE.UU., logró detectar la galaxia más lejana, gracias al efecto de lente gravitacional ejecutado por la agrupación de galaxias ‘Abell 2218’, el supercúmulo más lejano observado desde la Tierra, con más de 250 galaxias, a 3 mil millones de años luz distante de la constelación Draco, alejada a su vez unos 200 años luz de nuestro planeta. El telescopio espacial Hubble, detectó esta imagen proyectada en su sistema de lentes, el 15 de febrero de 2004.

LenteGravitacional

Esquema de trayectorias de luz en una lente gravitatoria. Las imágenes de objetos distantes adquieren forma de arcos rodeando el objeto masivo intermedio.

Es decir: mediante la lente gravitatoria se detectó la presencia de cuerpos físicos tan lejanos que, de circunscribirnos a la velocidad establecida para la luz [300000 kms/seg], y según concepto de que vemos en fotones, habría que pensar que esos fotones tuvieron que salir hace… 3 mil millones de años. Y dicho esto, razonemos sobre lo que implica el hecho en sí mismo, recordando cómo se conforma esta lente astral:

La lente gravitatoria se forma si la luz procedente de objetos masivos distantes y brillantes, topa en su camino una galaxia o un astro, alineado en ese instante entre tales objetos emisores y el telescopio que les enfoca. Si esto ocurre, la imagen múltiple se curva alrededor de la galaxia, como si intentara rodearla.”

Ahora, siguiendo el concepto de ‘no vemos los cuerpos físicos que ve el mismo telescopio, sino fotones provenientes del pasado’, axioma que aflora cada vez que se menciona la visualización de una estrella situada a miles de millones de años luz de distancia, tendríamos que hacer un gran esfuerzo neuronal para asimilar cómo, los fotones sin masa, correspondientes a la galaxia alineada, pudieron interactuar con los otros fotones, también sin masa, de forma tal que se creara la lente gravitacional.

¿Cómo puede ocurrir eso, sabiendo que tal lente solo se logra si hay un cuerpo físico intermedio, cuya fuerza de gravedad ‘curve’, la imagen proveniente de la galaxia más lejana? ¿Acaso un fotón sin masa, genera campo gravitatorio? Es obvio que el efecto de lente gravitacional, comprobado hasta la saciedad, exige la presencia de cuerpos físicos, no de fotones. Luego, esa galaxia intermedia y distante que activa la lente del telescopio, es la misma que activa nuestro cristalino cuando miramos a través del artefacto. No corresponde a fotones del pasado, sino a un cuerpo físico actual que, ocupando su lugar en el espacio, es capaz de curvar cualquier imagen que se proyecte sobre él, proveniente de sitios distantes, y/o de cuerpos físicos reales.

Y tal galaxia es vista en fracción de segundo, sin importar lo lejos que esté, burlando el concepto de fotones yendo a la velocidad de la luz, pues cualquier imagen galáctica llega con celeridad que supera a esta en mucho. Así, el propio Einstein, con su augurio sobre lentes gravitacionales, auguró [sin saberlo], que toda imagen surca el espacio a una velocidad que supera, con tendencia a infinito, la fijada para la luz… la paradójicamente señalada como la más rápida posible en el vacío.

Más asombroso aun, es que se ha podido probar que una lente gravitacional actúa en todo tipo de radiación electromagnética, no solo sobre la proyectada imagen de cuerpos físicos. También, que este tipo de lentes carece de aberración cromática; o sea, su efecto no es función de la longitud de onda de la luz incidente, sino que se cumple igual para el rango completo del espectro electromagnético, sea infrarrojo, ultravioleta, o gamma. Gracias a ello, es posible analizar los objetos amplificados por la lente astral, usando la técnica convencional de fotometría y/o espectroscopía astronómica, según la radiación.

Pero quizás lo más interesante es que además son efectivas en viceversa. Es decir, desde la deformación de las fuentes de fondo se puede deducir la distribución de masa del objeto que hace de lente. Gracias a ello, se ha logrado calcular la masa de cúmulos de galaxias, no visibles; además del ya citado ‘Abell 2218’, y muchos otros. Incluso ha sido posible el rastreo de la materia oscura del cúmulo mediante esta técnica. De modo que no hablamos de una ilusión óptica, sino de una realidad empíricamente comprobable.

La propia obligatoriedad de que exista una alineación entre telescopio, galaxia reflectante, y cuerpos masivos distantes, para que se logre la imagen en la lente gravitacional, ya exige que se trate de cuerpos físicos, no de fotones trotones desde el pasado. O sea, según se ha venido repitiendo en este blog, si alzamos la vista y miramos las estrellas, vemos sus cuerpos físicos ocupando su lugar en el espacio, no una miriada de fotones invadiendo la Tierra. Y su imagen se proyecta en la pantalla de la mente a una velocidad tan superior a la fijada para la luz, que en realidad tiende a infinito.

Cada vez más, resulta irrefutable que no vemos fotones del pasado, según se pretende, sino la imagen de cuerpos presentes, coincidentes en tiempo con cada observador. Y me he esmerado en insistir sobre esto, porque valida que la luz de las estrellas lejanas llegara a la Tierra desde el momento en que fueron creadas, según refleja el Bereshit judío con el que instruía el Señor.

El argumento más usado para propugnar que la Biblia miente en su Génesis, es declarado rotundamente falso por la propia Ciencia de la que los agnósticos pretenden adueñarse. Así, se neutraliza el objetivo de cimentar la ignorancia de Dios en el corazón humano, obedeciendo, de forma consciente o inconsciente, el plan del maligno.

Todas las evidencias científicas presentadas en este blog, han salido a la luz para probar que la Verdad bíblica se corresponde con lo enunciado en Ciencias, aunque algunos se empeñen en cimentar lo contrario. Desde hace más de un siglo, el tridente de satán, diseñado en una misma década [ateísmo marxista, método universal de datación, y darwinismo], hincó neuronas y se hizo sitio en toda mente humana débil en Fe. Así se hizo real el proyecto tenebroso concebido para demostrar a Dios la debilidad e infidelidad de las personas; así se logró que gran parte de la humanidad emprendiera el camino de rechazo y desconocimiento de Cristo y de Dios.

Pero pueden estar seguros que el Señor, partícipe directo en la Creación, volverá para hacer cumplir el plan del Padre; y es conveniente que nos halle, si no a todos, al menos a la mayor cantidad posible de gente, sin deudas pendientes con Él… y con nuestro nombre recogido en el libro que determinará cada estado individual, en el futuro eterno concebido por Dios para la humanidad.

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.” [Mat 24:29]

Palabras de Jesús.

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