¿A QUÉ VINO JESÚS AL MUNDO?

febrero 5, 2015

El Señor Jesucristo fue hecho hombre para traer la verdad de la salvación al hombre. El mayor daño provocado por las divergencias entre iglesias cristianas ha sido sin duda la distorsión de tal verdad: el Evangelio de Cristo. En su afán por distanciarse del resto, y más allá del tipo de congregación que sea (y hablo de todas en general), e incluso más allá de las buenas cosas que hacen, cada iglesia siempre presenta praxis o planteamiento que le distancia no solo del resto, sino del propio Evangelio legado por el Señor Jesús, el Hijo de Dios, el Cordero enviado como pago de rescate para la salvación del mundo.

Los análisis policiales más avezados emplean un método cuando quieren llegar a la verdad de un asunto bajo investigación: van hacia la raíz, siguiendo la huella del hilo del delito hasta sus inicios; a ello deben el éxito de llegar a la verdad deseada.

Y ese recurso debería ser usado en todas las iglesias cristianas, independientemente de su denominación: buscar a Cristo, la raíz del Evangelio. Sin embargo, las diferentes corrientes teológicas de cada una de ellas han provocado la intoxicación, distorsión, y tergiversación, del mensaje de Jesús de Nazaret, con la práctica aceptación de todos sus seguidores, que ni se molestan en el mandato (no consejo) que el propio Hijo de Dios da en Jn 5:39:

Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

De modo que la primera reflexión advierte no escuchar a ningún interpretador bíblico‘ que intente desdoblar la palabra con el conocido: ‘lo que Jesús quiso decir aquí, es…’

El Señor dijo lo que dijo, y fue muy claro; tanto que irrumpió como riada en el corazón de los malos judíos (los buenos le aceptaron), y sacó a la superficie el fango de sus malignos pensamientos y hábitos, provocando que estos decidieran crucificarle cuanto antes. O sea, no le crucificaron porque no le entendieron sino porque le captaron perfectamente y sabían que les confrontaba a ellos, a su falsa autoridad, y a su ‘gloria de hombres‘, contra la cual advirtió día sí y día también, porque sabía que esa falsa gloria lleva a la alfarería del diablo.

Cómo podéis creer, vosotros, que recibís la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios” [Jn 5:44]

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad… (Jn 8:44)

Los teólogos obvian a Jesucristo y siguen a satanás, el primer teólogo del mundo: el gran tergiversador, cuya primera teología fue engañar precisamente a Eva ‘reinterpretando‘ el mandamiento de Dios que la primera mujer le dijo haber recibido (Gén 3: 4-5):

Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘No moriréis, sino que sabe Dios que el día en que comáis del fruto serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal’

Esa experiencia debería bastar para que todos fuéramos más prudentes al prestar nuestros oídos al canto de sirenas. El propio Señor Jesucristo dio la pauta a seguir cuando fue tentado por la ‘tergiversaciones‘ del diablo en el desierto (Mat 4:1-11). Por tres veces fue tentado, y las tres lo neutralizó con las Escrituras, (la 2ª tentación fue con tergiversación) diciéndole: “está escrito”. De modo que los teólogos que alteran La Palabra original no son enviados del Señor, sino de su enemigo.

Así que, si un cristiano decide seguir al Señor Jesús, buena determinación toma, pero mejor aun sería limitarse a repetir textualmente las cosas que dijo el Cristo, porque les aseguro que no hay nadie, ni en lo alto, ni en lo ancho, ni en lo superficial ni en lo profundo, que pueda optimizar el Evangelio del Señor. Lo que vino del Padre es perfecto; nadie puede reformarlo ni aquí en la tierra ni en los cielos. Lo legó el apóstol Pablo en Heb 6:17-20:

Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, la confirmó con un juramento, para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, quienes buscamos refugio para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros; la cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo; donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.”

Por tanto, no son reformas ni reformistas lo que necesita el Evangelio, sino Restauración de la palabra del Señor, según su forma y manera; según la perfección de su pedagogía y didáctica. Esa tesitura la vemos en Su advertencia de Apo 22:18-19:

...yo testifico a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la ciudad santa y de las cosas que están escritas en este libro.

También en Apo 2: 23 es incisivo y directo:

“… y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón; y daré a cada uno de vosotros según vuestras propias obras.” 

¿Acaso el Señor menciona la fe por alguna parte? No nos dice que nos juzgará según nuestra fe, sino que es específico: escudriña nuestras mentes y corazones, y nos dará a cada uno según obremos.

Quien decida hacer labor evangelista, al predicar debe ceñirse a las palabras del Señor, y a las de los profetas y apóstoles… siempre que estas no contradigan las palabras de Cristo. Les aseguro que no hay decisión más saludable, porque algún día estaremos ante Él, y entonces veremos como hemos sido vistos, y sentiremos vergüenza ante Él al darnos cuenta del error si habiendo seguido enseñanzas de hombres hemos propugnado, no Su Palabra, sino su tergiversación.

El Hijo de Dios nos ha dado una norma para que no seamos engañados, porque satanás anda por toda la tierra (sobre todo por las iglesias) embaucando a las naciones, para prenderlas en sus astutas cadenas y conducir sus almas al infierno. Por consiguiente, solo si se ora con espíritu contrito, obedeciendo textualmente sus ordenanzas, sin alterar el Evangelio original, se será aceptado.

Si damos la buena noticia de la salvación mediante el quebrantamiento y arrepentimiento, aceptando a Jesús como nuestro salvador, bautizándonos en el agua por inmersión, como Él lo hizo, esforzándonos por no pecar, y repitiendo al mundo sus advertencias, podremos ser acreedores de Su promesa. Solo siendo fiel, como Él exige: “Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”. Por tanto, si un hermano, confundido, teologiza alterando alguna sentencia de Cristo, amonestémosle; si es nuestro hermano reconocerá el error y se disculpará ante el Señor. Si no lo hace es porque la vanidad y la soberbia ya están en él, y el diablo es quien lleva sus riendas y quien le ha conducido a la transgresión.

Por último, tener siempre presente el mensaje de la misericordia dado por el Señor: recordar en todas las cosas a los pobres, los necesitados, los enfermos y los afligidos, porque quien no lo haga así, no es su discípulo.

El Señor Jesús vino al mundo para salvarlo; y su método es el mejor método: convertir a sus seguidores en pescadores de personas para la salvación de estas. Salvación por fidelidad al plan original de Salvación, enseñando las mismas cosas, y advirtiendo sobre las mismas cosas que advirtió siendo hombre. Y la mayor seguridad que puede tener un cristiano es que, al estar ante Él pueda decirle:

Señor, perdona mis errores, pero por favor, ten presente que no acepté ninguna gloria humana; intenté serte fiel desde el alfa hasta la omega, tu primera y última letra, como nos ordenaste.”

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IGLESIA POLÍTICAMENTE CORRECTA: INFIEL A CRISTO.

marzo 2, 2012

Marzo/2/2012

“Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra; pues les aseguro que el Hijo del hombre vendrá antes que ustedes hayan recorrido todas las ciudades de Israel. Ningún discípulo es más que su maestro, y ningún criado es más que su amo.” [Mat 10:22-24]

El serllamado para servir a Dios, oyéndole, recibiendo sus visiones, o estudiando Su Palabra, contrae responsabilidad. La fiel ejecución del compromiso es más importante que el tener o no éxito en la misión.

Jeremías, que hablaba con Dios, y se le quejó por dar solo malas noticias, fue elegido como vigilia. De no haber dado Sus mensajes al mundo, habría sido responsable del destino de los oyentes. Al proclamarlos cumplió su deber, aun si el receptor lo ignoró. Pero no solo los profetas son centinelas; todo cristiano lo es. Si callamos ante algo que sabemos en el corazón que está mal, pecamos de tolerantes. Caer pesado es lo de menos, lo único importante es ser fiel a Cristo, al Espíritu Santo, y por ende, al Padre Celestial. Es más fácil pasar un problema a la próxima generación que enfrentarlo con valor; pero se responderá por cada dejadez.

Eze 13:1-23 habla de condenación a los falsos profetas. Sus mensajes eran lisonjeros, decían lo que la gente deseaba oír; pero con ellos les condenaba al ostracismo, no a la perfección. Pese al ánimo consolador, estaban errados. La falsa paz que propugnaban caería sobre ellos; la tolerancia animosa puede hacer que se esté animosamente equivocado. Dar falso consuelo y falso sentido de seguridad es un error. Ejemplos:

Eze 13:5 No habéis subido a las brechas ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Javhe… 8 Por tanto, así ha dicho Javhe el Señor: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Javhe el Señor. 9 Estará mi mano contra quienes ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Javhe el Señor.

Eze 13:10- Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz’, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto, 11 di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá.

Eze 13:12 Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: ‘Dónde está la embarradura con que la recubristeis’? 13 Por tanto, así ha dicho Javhe, el Señor: Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir. 14 Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Javhe. 15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la cubrieron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron, 16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Javhe, el Señor.

Sobre esto mismo alertó Jesús cuando dijo en Luc 6:46-49:

“¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.”

Si Cristo es el único camino hacia Dios, no se pueden contemplar otros caminos. Hay que hacer las cosas como Él dejó escrito que se hiciera, y hay que decir lo mismo que Él dijo. Si se habla de paz y amor, hablemos según Cristo, no según la gloria de hombres absortos en la complacencia del falso nirvana eclesiástico, ajenos a la amonestación que el Señor legó a su iglesia a través de su mensaje de Apo 2, repetido siete veces: ”

El que tenga oídos oiga lo que el Señor dice a las iglesias.”

¿Qué nos pasa a todos? ¿Se nos han caído las orejas? ¿O acaso hemos permitido que el diablo ponga tapones cada vez que a él le interese?

Ezequiel 33 es otra advertencia sobre la responsabilidad ante Dios:

Eze 33:2-9 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: ‘Impío, de cierto morirás’; si tú no hablares para que se guarde de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

Estos augurios explican que una comunidad no puede escapar del juicio por su culpa, confiando en la justicia de algunos de sus miembros. Una sociedad corrompida por alguna impureza, por pequeña que fuere, no puede esperar ser exonerada en razón de tener unos pocos santos en su medio; de la misma forma que no puede expiar una familia con algún grado de impureza el tener un antepasado piadoso.

El concepto de purificación se presenta vagamente; la corrupción se enseña de forma inocente, como ‘pecadillo‘ sin importancia; está tan arraigada en la sociedad que solo se hacen pequeñas modificaciones en el actuar. Se trae el mundo a la iglesia y se intenta, con gloria de hombres, compatibilizar ambas; mas eso es contaminación, no purificación. Es intentar estar con Dios y el diablo al mismo tiempo, sabiendo que lo puro no puede habitar con lo impuro. Esa frontera debe ser clavada en el corazón de cada cristiano.

Se hacen las cosas al revés. Cada templo de Dios debe purificarse para luego llevar al mundo la asepsia. Y debe hacerse sin importar lo pequeño que sea, pues por costumbre vemos que a Él le gusta sorprender con lo pequeño: entre Caín y Abel, eligió al menor; también José fue el penúltimo de sus hermanos, y luego, Efraín más pequeño que Manasés, fue el bendecido por Jacob. David también era el más pequeño, y sin embargo, fue el elegido para reinar. Jesús, coronado como rey del mundo, nació sin embargo en un pequeño pesebre, en la pequeña aldea de Belén.

Purifíquese la iglesia pequeña, y verá la acción de Dios derramarse con poder sobre ella; será ejemplo ante los inmensos templos donde habite la gloria humana. Pongan al Señor a prueba en esto y lo verán.

La corrupción de una sociedad suele ir más allá de lo individual. Puede llegar a ser parte de las instituciones de esa sociedad; y no solo las civiles, sino también las religiosas. Se aceptan prácticas como dogma de conducta porque se divulgan según tradiciones apoyadas por jerarquías eclesiásticas. Pero eso no justifica tales prácticas; Jesús habló de ello en varios versículos; por ej., en Mat 15:3:

“¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?”

Y en Jn 12:42-43:

“…aun muchos gobernantes creyeron en Él; mas a causa de los fariseos [sus tradiciones] no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.”

Asimismo en Ez 22:26 el propio Dios dice:

Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.

Somos vulnerables; la muerte física nos espera sin remedio para separar al espíritu del cuerpo. Y el cuerpo, materia corruptible, se volverá polvo; pero el espíritu es eterno, así que: ¿dónde esperará el regreso de Cristo? Por albedrío, cada cual decidirá por sí mismo; solo hay infierno y Paraíso, y este último no admitirá un espíritu sin perfeccionar, pues, por ley de Dios, lo mundano no puede convivir con lo divino. Quien lea entienda; y quien no entienda, doble sus rodillas y ruegue a Dios discernimiento sobre esto.

Yo lo he hecho… y tuve respuesta: La pureza se allega a la pureza; la corrupción a la corrupción. Debido a que un gramo de levadura leuda toda la masa, no se admitirá pureza al 95%; si hay algún % impuro, cualquiera que sea, deberá depurarse en fuego. ¡Purifiquémonos para poder esperar al Señor en el Paraíso del 100%!

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LA EVOLUCIÓN DEL AVESTRUZ

marzo 28, 2008

Permítanme, antes de comenzar el artículo, robarles unos segundos de su tiempo, con un breve testimonio de alguien que convivió con Jesucristo; comió y conversó con Él durante tres años, le observó padecer, le vio morir… y logró verle  resucitado:

La autoridad del Hijo

“Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;  y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.  No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Juan 5:19-29)”

HONOR, A QUIEN HONOR MERECE

La muerte siempre, su senda breve: final físico que cede el paso al espíritu vivificante: 100 años, para los más longevos, y cualquier edad menor para los restantes, en todo punto del planeta. Muy poco, comparado con la posibilidad de una existencia eterna, en una dimensión ajena a la violencia, la vanidad, la envidia…y a todos sus parientes. Nuestra estancia en el mundo, no es más que una gota de tiempo en el océano de la eternidad.

Ahora bien, no se puede permanecer indiferente al hecho de que nuestros días animando carne, en gran medida, ya vienen fijados dentro de la molécula Ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN: el importante componente del material genético de la inmensa mayoría de los organismos, la base química primaria de los cromosomas, y el material en el que los genes están codificados. Un diminuto libro con una inmensa información.

Consideremos el inicio de todo: el embrión humano,  cuyas instrucciones de formación se hallan en los cromosomas. Allí, el ADN codifica toda orden; como un recetario, procesa las proteínas necesarias para el futuro ser, que contará con unos 30.000 genes diferentes, cuyas funciones se intentarán describir, para que se pueda apreciar la inteligencia que se esconde tras su diseño.

De forma sencilla y elemental, se puede comenzar diciendo que si alguien cercano cita esa palabra, inmediatamente solemos asociarla a un buen bistec; y, hasta cierto punto, es un juicio razonable, aunque no todas las proteínas terminan siendo carne. En realidad, somos lo que somos gracias a las propiedades de un conjunto muy variado de ellas. Si nuestro pelo es negro, se debe a que nuestros genes determinan que se cree la melanina responsable de ese color, si tenemos los ojos verdes y no azules, es porque nuestra pigmentación está construida de modo diferente a la necesaria para que sean azules.

Algunas características resultan fáciles de explicar; solo son controladas por un gen o unos pocos. Pero otras conciernen a muchos genes, y exigirían páginas para entenderse. También existen otras inexplicables, que responden a la personalidad del individuo; son las más complejas, muchas veces, las peores, y es preferible ni mencionarlas.

Prefiero que dediquemos un pequeño espacio a las proteínas. ¿Cómo surgen y qué son? Se deben a las uniones de determinados aminoácidos: los ladrillos con los que están construidas. Hay 20 aminoácidos distintos y muy específicos: rasillas grandes, pequeñas, rojas, negras… en fin, toda una gama de propiedades muy bien diferenciadas entre sí.

Estos, se enlazan creando cadenas pépticas, o polipépticas, según su constitución, que una vez maduradas constituirán las proteínas que conforman nuestro organismo o el de cualquier otro ser vivo. Se ordenan de una manera concreta, como una cinta que se va doblando y liando sobre sí misma, hasta resultar una ínfima pelota compacta y muy difícil de deshacer. La proteína, después de plegarse, tendrá un aspecto similar. Estos pliegues condicionarán sus propiedades, y por tanto, las funciones que podrá realizar.

Las enzimas son también proteínas, con una forma especial que les permite unirse a los substratos de la reacción, ayudando a llevarla a cabo. Al final de la síntesis, la enzima libera los productos y regresa a su estado inicial. Su pliegue es crucial; es un catalizador que nuestro propio cuerpo crea para lograr que muchas reacciones químicas precisas en nuestro metabolismo se aceleren, e incluso, que sean posibles. Imaginemos que esta enzima deberá acoplarse a un substrato de forma cuadrada; los pliegues en su estructura deberán formar un hueco de la misma forma, para que ella se ajuste adecuadamente.

Supongamos un error en el montaje, que cambie un aminoácido por otro diferente. Esto podría inducir variación en los pliegues del péptido; quizás el hueco se vuelva triangular. En ese momento la enzima dejaría de funcionar como es debido, ya que el substrato no podría acoplarse. Es como si la enzima fuese un cerrojo, y el substrato la llave. Si está bien montada, el substrato encaja como un llavín en su cerradura. Pero un error de obra haría al cerrojo defectuoso, y el picaporte no funcionará. Es decir, la reacción dejaría de llevarse a cabo, y podría ser un pequeño gran desastre para el cuerpo; así, una enzima puede condicionar el funcionamiento correcto del metabolismo de todo un organismo.

En realidad, esto es solo un ejemplo, pues las proteínas tienen muchas más funciones que esa; controlan muchos aspectos. Un caso palpable, sería un error en la llamada insulina, que implique que esta ya no sea funcional, y no pueda inducir el almacenamiento de azúcar en el hígado. ¿El resultado?: Un individuo diabético.

Otro ejemplo claro de la influencia de las proteínas en nuestras características personales son los grupos sanguíneos. Las diferentes estructuras de una proteína de membrana en los glóbulos rojos determinan el grupo al que pertenecemos (A, B, AB, u O). Algo vital a la hora de la necesidad de transfusión sanguínea por accidente u operación quirúrgica.

Pero, volviendo a los péptidos: obviamente la célula necesita de unas instrucciones de montaje para crearlos. Por si sola, no sabría que hacer con las bases nitrogenadas existentes, pero si accede a la información prevista, no casual, será capaz de formar los aminoácidos imprescindibles para las funciones orgánicas… y esta información está contenida en el ADN, escrita en un código especial: ‘el código genético’. La información será procesada de manera que el resultado final sea una flamante proteína; las instrucciones de montaje de la misma se agrupan en un gen, a veces en varios.

Estrictamente, se considera como un gen aquella fracción de ADN que se transcribe a ARN, y este paso de ADN a ARN se llama transcripción. El ARN es una molécula de estructura y composición similar al ADN. La diferencia funcional más importante es que el ADN se comporta como almacén estable de la información, y el ARN como un mensajero entre el almacén y el procesamiento de esta información. En realidad hay varios tipos de ARN: además del mensajero; pero alargaría mucho este artículo, que está pensado para que resulte básico, elemental, y de fácil comprensión.

Imaginemos al ADN como una gran biblioteca, en nuestro caso, de 46 volúmenes: los cromosomas. Está dispuesta para un químico que necesita realizar múltiples operaciones, (Recordar que solo analizamos aquí la construcción de un nuevo embrión humano, a partir de que un óvulo es fecundado por el espermatozoide) El especialista está frente a su laboratorio, manipulando en diversos equipos, y envía a sus ayudantes (ARNm), a buscar determinada información codificada en la biblioteca, para lograr las reacciones deseadas. Estos datos serán copiados por sus auxiliares, en un papel al que llamaremos ARN, y que luego llevarán ante la sabiduría del laboratorista: el Dr. Ribosoma.

En cuanto este empieza a leer, dará inicio el proceso que terminará con todas las reacciones necesarias y previstas. Se irá montando el péptido codificado en el ARN, a partir de los aminoácidos especificados en las instrucciones transcritas; este proceso de paso de ARN a péptidos se llama traducción. Luego vendrá la maduración del producto sintetizado, hasta llegar a una estructura de proteína utilizable.

Así se producen las proteínas escritas en el ARN mensajero, a su vez codificadas en el ADN; aunque no todo el ADN que es transcrito a ARN codifica para proteínas, pues algunos genes pasan a ARN y no son traducidos a péptidos, sino que realizan funciones vitales en la célula, como por ejemplo, transportar los aminoácidos hasta el ribosoma, o formar parte de la estructura de este último, entre otras.

Más, centrémonos en la biblioteca. El ADN es una molécula enorme, formada por 4 bases nitrogenadas, que se van repitiendo en un orden cronológico. Cada base contiene una molécula de azúcar y una de ácido fosfórico que se unen por afinidad, integrando esqueletos de azúcar y ácido fosfórico, alternados. Es como si cada esqueleto fuera un hilo al cual vamos atando cuencas de cuatro colores distintos: adenina, timina, guanina y citosina; con una peculiaridad importante: forman parejas que son complementarias, encajando dos a dos, como piezas de un rompecabezas.

La adenina con la timina, y la guanina con la citosina; no son intercambiables. Esta propiedad hace que se mantengan unidas las dos cadenas que forman el ADN. Podemos imaginar las dos cadenas unidas, como una tira con dos filas de piezas enfrentadas entre ellas. Su eje longitudinal, partido en dos, descubriría las caras de todas las piezas.

Ahora vamos al siguiente paso: el ARN. Este sería, en el símil bibliotecario, el papel donde los ayudantes apuntarán la información bajo código, para entregarla al r-ibozoma. El papel del ARN, es bastante parecido al de los libros de la biblioteca; es decir, el ARN (ácido ribonucleico), se construye con ‘material‘ similar que el ADN, con una pequeña variación en el extremo de la molécula de azúcar de su esqueleto: un oxígeno más en cada base. Además, los ARN en lugar de la timina del ADN, contienen uracilo. Al final, resulta una cadena sencilla de piezas, con las bases: adenina, uracilo, citosina y guanina, y con un esqueleto morfológicamente diferente.

La síntesis del ARN es similar a la replicación del ADN. La doble cadena de ADN se separa, y hace la función de molde. Las bases del ARN se montarán sobre una de las caras ahora expuestas del ADN abierto, de modo que sean complementarias a la secuencia del molde de ADN. Una vez acabada la réplica en ARN del gen necesario, el mensajero se separará del ADN, y éste volverá a adquirir la forma original de doble cadena. Así, se tendrá una cadena sencilla de bases, con una secuencia complementaria a la del gen que se ha transcrito: un papel con toda la información anotada. El siguiente paso será la lectura por parte del ‘ribozoma‘ que lo traducirá; el decodificador que convertirá lo escrito en el ARN en cadenas polipeptídicas.

¿Cómo se lee esa secuencia de bases que es ahora el gen? Aquí entra en escena el código genético. Las bases del ARN son leídas como palabras; cada combinación distinta de bases, o letras, indica un aminoácido. Sabemos que estos grupitos son de tres, (tripletes). El hecho de que sean tripletes, y no parejas, o cuartetos es pura lógica; la naturaleza utiliza 20 aminoácidos distintos, y si existen 4 bases (adenina, uracilo, guanina y citosina) posibles de ordenar en diversas combinaciones, vemos que si las agrupamos de dos en dos, habrá 16 resultados. Si el código genético se basara en parejas, solo podría tener palabras para 16 de los 20 aminoácidos, y sería insuficiente.

Si las agrupaciones se efectúan con las 4 bases involucradas entre sí, sería excesivo, pues resultarían 256 palabras para describir los 20 aminoácidos: un gasto innecesario de materia. Pero los tripletes, de 3 bases cada uno, dan 64 combinaciones posibles, y aunque sigan siendo demasiadas, responden mejor a las expectativas. La solución aparente, al exceso de palabras ha sido que varias de ellas sean sinónimas; o sea, varios tripletes implican un mismo aminoácido.

Esto, en principio parece ser inútil, y podemos pensar que se podría buscar algún modo para que pudiéramos codificar los aminoácidos con parejas, aunque en última instancia, solo nos faltan 4 palabras. Pero no hay que olvidar que además, el ribosoma precisa de unas señales de puntuación del tipo principio y final, lo que aumenta el número del ‘vocabulario‘ necesario.

Además, los tripletes sinónimos, dan una ventaja que las parejas no poseen: suelen ser muy parecidos, con, normalmente solo una base de diferencia entre ellos. Esto hace que si se ha derivado algún error de copia de ADN a ARN, se pueda salvar en algunos casos, si el triplete resultante resulta sinónimo del original. Algo bien pensado, desde la lógica humana, aunque no definitivo, pues aun hay muchas cosas que podrían saltar a la luz en la misma medida en que la Ciencia continúe su imparable avance.

Una vez ante los ‘tripletes’, el ribosoma leerá la cinta de ARN, comenzando por el extremo con la señal de principio establecida: AUG. Es decir; ‘sabe‘ cómo comenzar a trabajar; es capaz de comprender la orden codificada. Leerá triplete por triplete, y montará una cadena con los aminoácidos que le indica la receta, en el orden explícito.

Por último, el ribosoma hallará una señal de final de síntesis: los llamados ‘tripletes sin sentido‘ o codones stop. Son tres: UAA, UAG y UGA; no existe ningún ARN de transporte, cuyo anticodón sea complementario de ellos y, por lo tanto, la biosíntesis del polipéptido se interrumpe ante cualquiera de estos tres que aparezcan en el proceso. Indican que la cadena polipeptídica ya ha terminado, se soltarán el ARN y el péptido sintetizado, que madurará, se plegará, y estará listo para entrar en acción allí donde haga falta.

Este es, a grandes rasgos, el proceso considerado por algunos como ‘casuístico‘; una de las cuestiones que más debates ha constituido en este blog, derivando hasta el extremo de descalificaciones e insultos que genera la impotencia de críticas coherentes.

¿Es el código contenido en el ADN un Diseño inteligente, o ha surgido por casualidad? ¿Sus señales de ‘inicio‘ y ‘parada‘, de síntesis proteica han sido pensadas por una mente superior, o también derivan del azar? Personalmente, creo que hay demasiado control para pensar en el caos de la casualidad. La verdad está en el corazón del ser humano; cada cual se dará a sí mismo su propia respuesta. No hagamos como el avestruz, que por miedo esconde su cabeza, pensando que así se librará del peligro. Un animal de características únicas, que jamás tendrá pretensiones de ‘evolucionar‘ hasta águila o ‘involucionar‘ desde ella, según instruye Job 39: 13:

“¿Diste tú hermosas alas al pavo real, o alas y plumas al avestruz?  El cual desampara en la tierra sus huevos,  y sobre el polvo los calienta, y olvida que el pie los puede pisar, y que puede quebrarlos la bestia del campo.  Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo que su trabajo haya sido en vano; porque le privó Dios de sabiduría, y no le dio inteligencia.” 

Las mentiras vuelan por el mundo, mientras las verdades aun se están poniendo los botines; pero la bota de la verdad, una vez sobre la patraña, impedirá que esta vuelva a levantar el vuelo nunca más.

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